Necesitamos un sindicato que luche por los derechos de las mujeres

Por: Sulem Estrada

En un gremio altamente femenino, las maestras tenemos mucho que decir frente a la renovación de direcciones seccionales que se está llevando a cabo en distintos estados.

No es un secreto para nadie que el sindicato más grande de América Latina, que agrupa a 1.3 millones de trabajadoras y trabajadores de la educación ‒de los cuales el 70 % somos mujeres‒ hoy se encuentra en manos del charrismo sindical y no defiende los intereses de sus agremiados. Sus dirigentes han estado siempre al servicio de los gobiernos en turno y el gobierno de la 4T no es la excepción.

Desde el inicio del sexenio los dirigentes del SNTE se declararon el ejército ideológico de la 4T en el magisterio y han dejado pasar todos los planes de gobierno, desde la reforma educativa de AMLO ‒que conserva el espíritu neoliberal de la reforma peñista‒ hasta el regreso inseguro a clases presenciales.

Sin embargo, las maestras no solamente enfrentamos la subordinación de los dirigentes sindicales al gobierno ‒que en nuestro caso es también nuestro patrón‒ y que dejan pasar los planes sin ninguna resistencia ‒como en el caso del regreso a clases presenciales‒, sino que, además, en el gremio magisterial, como sucede en la mayoría de los gremios, las mujeres somos excluidas tanto numérica como ideológicamente.

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Aunque es un gremio altamente femenino, prácticamente no tenemos delegadas en las escuelas ni dirigentes femeninas en las secciones sindicales. Según datos de 2016, sólo el 30 % de las secretarías delegacionales eran ocupadas por mujeres, esta cifra disminuye a un 24 % en las dirigencias seccionales y a los 15 % en el Comité Ejecutivo Nacional. Incluso en la CNTE, que se reivindica democrática, la mayoría de quienes ostentan las representaciones sindicales son varones.

Asimismo, las demandas específicas de las mujeres en el gremio magisterial están prácticamente invisibilizadas por lo que dentro de las demandas sindicales no se encuentra prácticamente ninguna de las que tienen que ver con nuestras necesidades como mujeres, como podrían ser guarderías, comedores, jornadas laborales reducidas, licencias de maternidad extendidas, acceso a servicios de salud derivados de nuestros derechos sexuales y reproductivos, educación sexual integral, refugios contra la violencia, etcétera.

Esto genera que no solo padezcamos la misma precariedad laboral que nuestros compañeros varones ‒con el agravante de padecer dobles o triples jornadas de trabajo no remunerado‒, sino que nuestras demandas como mujeres ni siquiera son mencionadas ni peleadas por nadie.

Al ser un sector con una gran mayoría de trabajadoras mujeres, tanto las representaciones sindicales, como los puestos jerárquicos, si éstos fuesen equitativos, 7 de cada 10 tendrían que ser ocupados por mujeres.

Sin embargo, no pensamos que éste sea solo un problema de “paridad de género” o que pueda resolverse con cuotas de participación femeninas, pero es un hecho que requerimos una mayor participación de las mujeres en la vida sindical y gremial, que además se apuesten a defender no solo sus derechos como trabajadoras sino a pelear por sus reivindicaciones como mujeres.

Para ello necesitamos en primer lugar arrancar de manos de los charros nuestro sindicato, pues sin ello, a lo más que podemos aspirar es a ocupar algún cargo ‒es decir, a que se rompa el llamado techo de cristal‒ pero sin que nada cambie para el conjunto de las trabajadoras.

Esto lo hemos visto ya, pues durante 24 años una mujer, Elba Esther Gordillo, ocupó la presidencia del SNTE. No solo estuvo alineada a los partidos del régimen ‒incluso perteneció a ellos‒ sino que dejó pasar todos los planes de los gobiernos neoliberales en detrimento de la educación y de los derechos laborales del magisterio. Fue quien firmó la Alianza por la Calidad de la Educación, antesala de la reforma educativa peñista.

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Lo vemos también con Delfina Gómez a la cabeza del magisterio, quien, a pesar de ser mujer, les impuso a miles de maestras y alumnas un regreso inseguro a clases presenciales y desde el primer día de su mandato planteó que habría recortes y despidos de conformidad con la “austeridad republicana”.

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Un sindicato al servicio de las maestras

Es un hecho que las maestras tenemos mucho que decir y mucho por lo cual luchar. Es por ello que buscan invisibilizar el enorme potencial que tenemos como mujeres trabajadoras.

Imagínense la fuerza del sindicato más grande de América Latina en manos de sus trabajadoras y trabajadores, puesta al servicio de la lucha contra el feminicidio y la violencia contra las mujeres, a favor de garantizar nuestro derecho a decidir para que ninguna mujer ni ninguna de nuestras alumnas vuelva a morir nunca más por abortos clandestinos, por plenos derechos laborales para todas las trabajadoras y un alto a la precarización laboral que también es violencia. ¡Seríamos imparables!

Es por ello que necesitamos organizarnos escuela por escuela, zona por zona. Generar comisiones de mujeres que se apuesten a poner en el centro nuestras demandas. Luchar por recuperar nuestro sindicato de manos de los charros y ponerlo al servicio de la lucha por nuestros derechos. Si coincides con estas ideas. Contáctanos y organízate con nosotras.

Tendremos un conversatorio para charlar entre maestras como organizarnos en las escuelas rumbo al #25N. ¡Inscríbete aquí!

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Consejo Técnico Escolar: rompamos el silencio frente al ataque educativo

Por: Sulem Estrada

A poco más de dos meses de la imposición del regreso a clases presenciales se llevará a cabo el primer Consejo Técnico Escolar ordinario en las escuelas de educación básica en el país ¿Qué temas se tratarán?

Resiliencia, educación socioemocional, bienestar individual, optimismo, entre otros, son conceptos que la autoridad educativa ha venido incorporando en las juntas de los Consejos Técnicos Escolares (CTE) con la clara intención de minimizar el impacto psicosocial que ha tenido para la comunidad educativa la pandemia, el aumento de la carga laboral, la precarización que cada día aumenta más, el regreso a clases inseguro y la falta de presupuesto educativo.

Llama la atención que en toda la guía de la primera sesión ordinaria no se menciona ni una sola vez ninguna de las preocupaciones de las maestras y maestros y que afectan el día a día de nuestra labor educativa.

La “agenda de trabajo” de dividirá en tres temas: Fortalezas de las y los docentes, revisión del diagnóstico y ajustes al Programa Escolar de Mejora Continua (PMCE) y por último cómo utilizar el espacio del CTE para la organización de la escuela.

En el primer tema, “Me reconozco en mis fortalezas”, se plantea una serie de argumentos para que las y los maestros puedan identificar sus “fortalezas” frente a la situación que estamos enfrentando, que las autoridades educativas, sin reconocerlo abiertamente, saben que cada día es más difícil como explicamos aquí.

Nos dicen: “Los docentes pueden mejorar su actividad profesional si identifican, reconocen y potencian sus fortalezas (…) estarían mejor preparados frente a factores como el burnout y el estrés, que repercuten negativamente sobre su salud mental.”

Lo que no dicen es que el burnout o el estrés no son condiciones naturales de nuestra labor, sino que se producen por la profundización de la precariedad y las condiciones en que debemos llevar adelante nuestra importante labor.

Una de las preocupaciones actuales de las y los maestros, son las condiciones presentes de las escuelas que no reciben recursos para afrontar el regreso a clases presenciales de forma segura. La mayoría carece de insumos y a las pocas a las que se les dotó de éstos ya están por terminarse sin que la autoridad se preocupe en lo más mínimo por esta situación, no sólo eso, sino que, además, producto de la política de reapertura económica pretenden que hacinemos a los alumnos en las aulas pues han anunciado ya el regreso a clases al 100 %, sin escalonamiento, que fue una de las estrategias que se utilizaron en las escuelas frente a la falta de más y mejores espacios educativos.

En lugar de aprovechar este tiempo para construir escuelas y contratar docentes con plenos derechos laborales -y no de forma temporal como se viene haciendo en los últimos años-, lo que ayudaría significativamente a abatir el rezago generado por la falta de recursos que enfrentaron los alumnos y docentes durante la pandemia pues no se les dotó de lo necesario, pretenden que 40 o 50 alumnos se hacinen en las aulas -que carecen de tamaño y ventilación adecuadas- o que sigan acudiendo únicamente una o dos semanas al mes.

Responsabilización exclusiva del docente en el rezago educativo

El segundo tema para tratar es el «rezago educativo». Se pretende que las y los docentes presentemos una valoración de la evaluación diagnostica y adecuemos el Programa Nacional de Mejora Continua (PMCE), además debemos demostrar qué resultados ha tenido el Plan de Atención que cada docente debía llevar adelante con sus alumnas y alumnos.

Si bien para llevar delante de forma adecuada el proceso de enseñanza-aprendizaje es indispensable que haya un análisis del diagnóstico, éste debe ser integral, pero para que así sea, debe tomarse en cuenta también los recursos materiales con los que cuenta la escuela, la estabilidad laboral de las y los docentes que laboran en la institución, los insumos y materiales que hay disponibles y el contexto de la escuela. Asimismo, debe analizar la situación de las y los alumnos, no sólo en términos de aprendizaje, sino también en relación con las condiciones que enfrentan.

Muchos alumnos se encuentran en situaciones de vulnerabilidad tanto físicas como emocionales. Las familias están padeciendo una situación económica muy compleja y las escuelas, basadas en la última reforma educativa donde se establece la “corresponsabilidad de madres y padres”, pues les exigen cosas que no pueden cumplir, como que sean ellos quienes doten de recursos económicos a las escuelas.

Aunque en el diagnostico se mencionan algunos de estos elementos, la realidad es que se enfoca casi exclusivamente en las acciones que las y los maestros debemos emprender para cambiar la situación, como si ésta pudiera cambiar solo con el esfuerzo individual del docente sin la implementación de medidas que permitan trabajar los aspectos socioemocionales para que se pueda llevar a cabo un aprendizaje significativo, tales como contratación de profesionales en psicología dentro de nuestros planteles.

Para mejorar la educación y abatir el rezago se requiere en primer lugar que las y los alumnos tengan condiciones materiales que les permitan acceder a la educación, y esto no significa únicamente asistir a clases, sino estar bien alimentados a través de comedores escolares, contar con recursos para solventar la compra de materiales -o mejor aún, que estos les sean proporcionados en su totalidad- y poder asistir diariamente a la escuela sin que esto signifique arriesgarse al contagio, lo que forzosamente implica la construcción de más y mejores escuelas, para lo cual se requiere un aumento de emergencia al presupuesto educativo, sobre la base de impuestos a las grandes fortunas.

De la mano de una propuesta educativa recuperar a todas las niñas, niños y adolescentes que fueron expulsados del sistema educativo por enfrentar problemas de violencia y embarazos adolescentes.

Asimismo, es indispensable que las y los docentes gocen de plenos derechos laborales, pues mientras se mantengan los bajos salarios, las cargas excesivas de trabajo, el miedo al contagio, la inestabilidad en el empleo y muchos otros problemas que enfrentamos, difícilmente se puede exigir que los maestros logren enfocar toda su energía en mejorar su labor.

Por último, el espacio del CTE debería servir para que los docentes tengamos espacios de intercambio y reflexión sobre nuestros problemas concretos. Debemos intercambiar en el último punto del CTE sobre nuestras necesidades y definir, temas que profundicen y evidencien el ataque al sector educativo que las y los maestros venimos enfrentando y la necesidad de mantenernos organizados frente a éstos.

¡Organicémonos escuelas por escuela en defensa de una educación pública y gratuita al servicio de las necesidades de la comunidad!

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Educación. ¿Por qué es necesaria la construcción de escuelas?

Por: Sulem Estrada

Una medida tomada en algunas escuelas para el regreso a clases fue dividir los grupos en secciones para evitar el hacinamiento. Con el anuncio del semáforo verde en la CDMX, Sheinbaum planteó que en todos los niveles se considerará un regreso a clases al cien por ciento ¿qué implicaciones tiene esto?

El hacinamiento en las aulas es uno de los problemas históricos del sistema educativo mexicano. Nuestro país ocupa el primer lugar entre los países de la OCDE con más alumnos por grupo en educación básica, lo que repercute directamente en su aprendizaje y en la capacidad de las y los docentes de atender las necesidades de los niños, niñas y adolescentes a su cargo.
Evitar el hacinamiento en tiempos de pandemia se convierte, además, en una condición mínima indispensable para mantener la salud de nuestros alumnos y alumnas.

Con la medida tomada por la SEP de dividir los grupos en dos y hasta tres secciones en el caso de las escuelas con mayor cantidad de alumnos, es la primera vez que las y los maestros podemos atender grupos reducidos. Si bien no en todas las escuelas aplicaron esta medida, en las escuelas donde se aplicó, ha permitido no solo mantener la “sana distancia” sino dar una atención más personalizada a muchos alumnos.

Los grupos reducidos permiten resolver dudas individuales, atender las necesidades de cada uno, considerar sus ritmos y estilos de aprendizaje. Es que la diferencia entre atender entre 10 y 15 alumnos y atender 50 es abismal. Podemos conocerlos mejor, charlar con ellos, saber de sus vidas, sus miedos e identificar de mejor manera sus habilidades.

“Me siento tranquilo, hay mucha calma aquí. Hay algo de silencio. En mi casa vivimos diez, duermo con mis dos hermanos”, me dice un alumno que por primera vez tiene un poco de espacio personal en su salón de clases.
México declara ante la OCDE tener 25 alumnos por grupo en primaria y 27 en secundaria. Todos los docentes sabemos que es mentira, pues hay grupos de hasta 60 alumnos inscritos y aunque ahora acuden 15, esto implica que escalonen su asistencia y acudan una semana a clases presenciales y aguarden en casa otras dos o tres en lo que se atiende al resto de los alumnos inscritos.

Esto genera que el avance académico se dé a cuentagotas, lo que no ayuda a abatir el rezago educativo que los alumnos arrastran producto de no haberlos dotado de herramientas tecnológicas ni haber garantizado que tuvieran acceso a internet para sostener las clases a distancia.

Esta situación les da el pretexto perfecto al gobierno y a las autoridades educativas para exigir un regreso a clases “al cien por ciento”, soslayando que esto implica en muchos casos hacinar a 50 chicos y chicas en condiciones insalubres, con aulas pequeñas y sin la ventilación adecuada.

 

Urge construir escuelas y contratar docentes con plenos derechos laborales
En su documento Panorama de la Educación: Indicadores de la OCDE, este organismo plantea que “se ha comprobado que un bajo número de estudiantes por cada maestro tiene un impacto positivo sobre la relación alumno-maestro en los diferentes tipos de entornos”. Sin embargo, a diferencia de otras recomendaciones que se siguen al pie de la letra, ésta es ignorada, pues reducir significativamente la cantidad de alumnos por grupo implicaría forzosamente invertir en construcción de escuelas y en la contratación de docentes y personal administrativo y manual.

La política de “austeridad republicana” que ha llevado adelante el gobierno de la 4T ha implicado que nuestro país siga invirtiendo menos por estudiante que la mayoría de los demás países de la OCDE, como sucedía en los sexenios anteriores. Mientras el promedio en los demás países es de 11,231 dólares, en México se invirtieron solamente 3,320 dólares, lo que implica que las necesidades de los alumnos no puedan solventarse adecuadamente.

Las y los maestros no podemos permitir que nos obliguen a volver a salones hacinados e insalubres. Para resolver el problema del hacinamiento es necesaria y urgente la construcción de más y mejores escuelas, que puedan estar equipadas con tecnología y materiales didácticos acordes a las necesidades de nuestros alumnos. Con instalaciones deportivas para que puedan cuidar su salud de forma integral. Asimismo, se requiere contratar docentes, personal de apoyo, psicólogos, médicos, orientadores y trabajadores sociales con plenos derechos laborales, pues la precarización de la labor docente avanza a pasos agigantados como mostramos aquí.

Para poder construir más escuelas, es indispensable un aumento al presupuesto educativo, recurso que podría obtenerse de dejar de pagar la deuda pública fraudulenta y de destinar a educación los recursos que se otorgan a la guardia nacional.

Docentes, padres y madres de familia necesitamos unirnos y organizarnos para luchar por una educación pública que responda a nuestras necesidades y las de nuestros niños y niñas. Súmate al Movimiento Nacional por un Regreso Seguro a Clases. Contáctanos aquí.

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Magisterio. Regreso presencial.No nos resignamos, exigimos un regreso seguro a las escuelas

Por: Sulem Estrada

A pesar de la imposición del regreso presencial a las aulas en condiciones inseguras, docentes y madres y padres de familia no nos resignamos a una “nueva normalidad” signada por los contagios y la muerte.

Con amenazas e intimidación impusieron a 25 millones de niños, niñas y adolescentes y a más de medio millón de maestros y maestras un regreso inseguro a las aulas.

Los contagios al interior de las escuelas comenzaron rápidamente mientras que la política del gobierno y las autoridades educativas es ocultarlos y minimizar la situación. López Gatell insistió en que “La mortalidad en adolescentes y niños ya era muy baja en la segunda ola y continúa siendo muy baja en la tercera ola.” sin tomar en cuenta el incremento de contagios que se ha presentado desde el mes de julio hasta ahora.

Escuelas sin insumos -o con insumos insuficientes pagados del bolsillo de maestros y madres de familia-, aulas cada día más llenas producto de forzar el regreso evitando que se atienda a los alumnos y alumnas a distancia, 7 y hasta 9 horas seguidas de clase en aulas sin la ventilación adecuada son el día a día de las y los docentes y nuestros alumnos.

Es por ello que, mientras pretenden arrodillarnos con jornadas cada vez más largas, salarios que no alcanzan y presupuestos insuficientes para satisfacer las necesidades de las escuelas, docentes, padres y madres de familia de distintos estados de la república como Veracruz, Yucatán, Morelos, Guanajuato, Estado de México, CDMX, y muchos otros, decidimos mantenernos organizados en el Movimiento por un Regreso Seguro a Clases.

Hemos mantenido reuniones quincenales con decenas de maestros de distintos estados. Cada reunión continúa sumándose nuevos compañeros y compañeras que frente a la imposición deciden no rendirse ni adaptarse, sino luchar por mejores condiciones.

Realizamos un foro con trabajadoras y trabajadores del sector salud, pues pensamos que debemos enfrentar la situación unidos y no hay quienes tengan mayor conocimiento sobre qué medidas son las que se deben adoptar para un regreso a clases seguro que quienes han puesto el cuerpo en la primera línea para enfrentar la pandemia. Por lo que también nos sumamos a sus justas demandas de aumento al presupuesto al sector salud y rechazamos los despidos, al mismo tiempo que exigimos que se contrate todo el personal de salud necesario -con plenos derechos laborales- para que todos los trabajadores y sus familias puedan tener acceso a servicios médicos de calidad y atención hospitalaria cuando lo requieran.

Asimismo, realizamos un foro con maestras abogadas del movimiento y abogados solidarios para develar por qué consideramos ilegal el regreso a la presencialidad en las condiciones que nos impusieron, que contó con el apoyo de cientos de compañeros que se sumaron a través de las redes sociales.

Sigamos organizados por la salud y la vida

Las y los maestros agrupados en el movimiento luchamos por vacunas para toda la población, así como por lograr que a las y los docentes nos apliquen el reforzamiento de la vacuna Cansino.

Frente a los contagios exigimos pruebas de diagnóstico gratuitas, de calidad y periódicas para toda la comunidad escolar, así como protocolos claros que garanticen la seguridad y la salud de la comunidad.

También exigimos que el gobierno y las autoridades educativas doten a las escuelas de insumos y condiciones sanitarias óptimas, verificadas por comisiones de salud, integradas por maestros, trabajadores, estudiantes, madres y padres de familia, independientes de las autoridades; así como la contratación de personal médico y para atención psicológica en cada escuela.

Para evitar el hacinamiento en las aulas luchamos por la reapertura de turnos vespertinos y construcción de más escuelas.

Sabemos que todo esto no se conseguirá sin un aumento sustancial al presupuesto educativo mediante el no pago de la deuda pública, impuestos progresivos a las grandes empresas y reorientación del presupuesto destinado a la Guardia Nacional, la cual debe ser disuelta.

Es necesario que la CNTE, así como los sindicatos del sector educativo que se reclaman democráticos como el STUNAM, el SITUAM y todos los agrupados en la CNSUESIC, rompan ya la tregua que mantienen con el gobierno y llamen a los trabajadores a discutir un plan de lucha unificado para que, de conjunto, podamos enfrentar los ataques contra la educación pública.

Asimismo, es indispensable la unidad de todo el sector educativo, así como de todos los sectores de trabajadores que vivimos las consecuencias de la imposición de la “nueva normalidad” y la cada día más creciente precarización, por lo que los llamamos a sumarse al Movimiento para poder enfrentar el ataque.

Los invitamos a la conferencia de prensa que realizaremos este jueves a las 4 pm donde daremos a conocer como hemos vivido las y los docentes este regreso a clases presenciales y nuestro posicionamiento como Movimiento por un Regreso Seguro a Clases a través de nuestras redes sociales.

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Taller intensivo de capacitación docente: ideología de adaptación a la muerte

Por: Sulem Estrada, maestra de secundaria/Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Las autoridades educativas pretenden que las y los docentes “planteen acciones que les permitan propiciar un reencuentro positivo con todas y todos”, como si las maestras y maestros pudiéramos pensar que poner en riesgo nuestras vidas y las de nuestras niñas y niños tuviera algo positivo. Y es que las escuelas no serán seguras solo por tener una actitud optimista, como intentan hacernos creer, sino con todos los recursos necesarios para ello.

La intención de estas sesiones es cargar nuevamente sobre nuestras espaldas -y las de las madres y padres- a partir del discurso de la vocación y el compromiso, la responsabilidad de reabrir las escuelas, dotarlas de recursos y de las condiciones necesarias para sostenerlas. Por ello nos exigen establecer compromisos para regresar a las aulas.

A más de un año del cierre de las escuelas, no se invirtió ni un peso en mejorar las precarias condiciones en las que se encuentran y que hoy, se convierten en riesgos mortales. Muchas no cuentan con agua, con una ventilación adecuada, o con insumos suficientes para afrontar la situación. Asimismo, la mayoría de la población continua sin estar vacunada -hemos llegado apenas al 30% de la población con el cuadro completo-.

Sin mayor discusión al respecto, pretenden normalizar la presencialidad sin siquiera problematizar la grave situación a la que nos enfrentaremos. Las sesiones del taller, lejos de fomentar un diálogo provechoso y profundo, buscan imponer a los maestros una resignación a que debemos seguir las indicaciones de las autoridades con la mejor actitud.

Para los maestros y maestras, el problema de fondo no tiene que ver con negarse a la presencialidad, pues todas y todos reconocemos la necesidad de la misma en el desarrollo de nuestros alumnos y alumnas, sino con las condiciones que existen en las escuelas para poder hacerlo.

Las maestras y maestros frente al regreso

En la primera sesión, los docentes expusieron sus emociones frente al regreso a clases. Priman el miedo, la angustia, la preocupación y la incertidumbre. No es para menos, pues todas y todos conocemos las condiciones de las escuelas y también de las familias de nuestros niños y niñas y sabemos a lo que nos vamos a enfrentar.

Nuestra vocación y compromiso y el reto que tenemos por delante no es seguir indicaciones superiores sin cuestionarlas, sino exigir todas las condiciones para no arriesgar las vidas de nuestros alumnos y alumnas ni las nuestras.

Convirtamos el miedo en organización

Para frenar la imposición del gobierno de abrir las escuelas “llueve, truene o relampaguee” es necesaria la unidad entre maestras, maestros, madres y padres de familia y alumnos, que somos los primeros interesados en el bienestar de nuestros niños y niñas y de la población en general.

Sabemos que el SNTE no nos representa. Siempre ha estado subordinado a los gobiernos en turno y el gobierno de la 4T no es la excepción. Nunca nos consultó y ahora dice que debemos regresar para “desquitar nuestro sueldo”, como si en toda la pandemia no hubiéramos trabajado, incluso con nuestros propios recursos. Por ello es indispensable recuperar el sindicato de manos de los charros para ponerlo al servicio de las y los docentes y utilizarlo como herramienta de lucha.

Es urgente exigir a los delegados sindicales convocar asambleas en cada escuela. En donde haya menos condiciones, hagamos reuniones con quienes quieran hacer algo para garantizar las condiciones necesarias para la presencialidad, pero no podemos permitirles que hablen por nosotros.

La CNTE y los sindicatos educativos que se reivindican democráticos deben llamar ya a todos los trabajadores de la educación para definir un plan de lucha unificado y dejar de confiar en que la solución a nuestras demandas puede venir de las mesas de negociación con el gobierno, que ha demostrado privilegiar los intereses de los empresarios por encima de nuestras vidas.

Necesitamos poner en pie un movimiento en las calles para frenar la imposición del regreso inseguro y exigir que se garanticen condiciones para poder volver. Organizar reuniones con maestros, padres y madres de familia, vecinos, y todo aquel que quiera sumarse para defender la vida de nuestros niños y niñas.

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El cantante mexicano Gerardo Ortiz hace apología del femicidio

Se dio a conocer que policías del municipio de Zapopan participaron del polémico video que hace apología del femicidio. La lujosa casa donde se filmó el video, está asociada al crimen organizado.

Aberrante, brutal. El video muestra a una pareja en una lujosa propiedad. Llega otro hombre, caracterizado como un narco, personificado por el mismo Gerardo Ortiz, famoso cantante de música norteña en el país azteca. Enseguida, mata al hombre de un tiro en la cabeza, como acostumbran los narcos, y el resto del tiempo se la pasa violentando y amedrentando a la mujer. La amarra, la manosea, y tiñe de un erotismo degradante una cantidad infinita de actitudes violentas hacia las mujeres.

Como corolario, la lleva a empujones hasta un auto estacionado frente a la propiedad, la encierra en la cajuela, incendia el auto y se va sonriendo con satisfacción. En el medio aparecen los policías de Zapopan revisando la casa.

El video clip de la canción titulada “Fuiste mía” tiene ya más de un millón de visitas en Youtube y el caso ha transgredido fronteras para colocarse como escándalo internacional. De ello dio cuenta la cadena global de noticas CNN que reprodujo los dichos del cantante ante la prensa quien se “defendió” diciendo: “Tiene un final impactante pero de eso se trata: de impactar al público”. Circula ya en redes sociales unapetición de Change.org para sacar el video del aire.

Femicidio y narcotráfico: las mujeres como objetos descartables

No es simplemente una canción de amor despechado y un video controvertido. Es convertirnos a las mujeres en un objeto, sin poder de decisión sobre nada, y susceptibles de ser descartadas/eliminadas si no hacemos lo que se espera de nosotras: ser fieles, amorosas y sumisas.

Es también hacer apología del estilo de vida de los narcotraficantes, a todo lujo, ejerciendo su voluntad sobre su entorno, y entre cuyas costumbres se cuentan la degradación y manifestaciones de violencia contra las mujeres.

Y, además, el lugar donde se grabó el video, y la participación de la policía municipal en el mismo, viene de nueva cuenta a probar los nexos entre narcotraficantes y las fuerzas represivas del Estado, ya que la lujosa propiedad está vinculada al crimen organizado.

Se está reclamando vía redes sociales a Youtube que baje el video. Asimismo, activistas feministas han interpuesto una demanda.

Ante las críticas, el misógino Gerardo Ortiz trató de minimizar el femicidio. Este “artista” se dedica a hacer ideología para justificar y promover los femicidios: se muestra como poderoso ante la indefensión de las mujeres.

Un escándalo que cimbra a la cuna del femicidio en el mundo

Esto en un país donde en 2015 siete mujeres por día fueron víctimas de femicidio. Sin contar los innumerables casos de abusos sexuales, de trata, de discriminación laboral y de otras múltiples expresiones de violencia que sufrimos las mujeres.

Los femicidios -y todas las múltiples formas de violencia contra nosotras- son armas de disciplinamiento para que no trasgredamos los roles de género que al capitalismo le conviene que tengamos: ser esposas y madres, ser sumisas y poner por delante las necesidades de los demás antes que las nuestras. Garantes de las tareas domésticas en forma gratuita para que cada día haya comida en la mesa, ropa limpia y un lugar más o menos decente donde dormir y que a la mañana siguiente el trabajador concurra con energía renovada su centro de trabajo. Madres para criar a las futuras generaciones de trabajadores que constituirán, como hoy, un engranaje fundamental en el funcionamiento de la economía capitalista.

Gerardo Ortiz y su descarnado y ofensivo video constituyen un instrumento que opera en ese sentido. Para amedrentarnos, para intimidarnos, para que no digamos “esta boca es mía, estos son mis derechos y me lanzaré a la calle por ellos”.

Contra todos los Gerardos Ortiz de este mundo, contra los partidos que están en contra de los derechos de las mujeres en México – el PRI, el PAN y el PRD- y se asocian con narcos y empresarios en el negocio de la trata y el propio femicidio, que albergan en sus filas al priista Cuauhtémoc Ruiz, quien contaba con una red de trata propia para satisfacerse, que militan activamente contra el derecho al aborto, que solapan los abusos sexuales y la discriminación laboral, hay que alzar la voz muy fuerte.

Por eso, para que se escuche la voz de las mujeres contra la violencia y por sus derechos, es que, junto con mi compañero Sergio Moissen, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), desde la Plataforma Anticapitalista aspiramos a una candidatura independiente a la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, y que como hemos planteado, defenderemos allí, como lo hacemos en las calles, los derechos de las mujeres.

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