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México: Urge que la CNTE convoque a luchar por un regreso seguro

Por: Rosa García 

Mientras la CNTE continúa buscando el dialogo con el gobierno de la 4T, miles de maestros padecen la imposición del regreso a clases presenciales.

Para muchos maestros en distintos estados, la CNTE es un referente de lucha y de organización, es por ello indispensable que no pierda la combatividad con la que se fundó en 1979.

Soy maestra de primaria de la CDMX, llevo laborando 6 años y desde que fui normalista de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, presencié y participé de la lucha que dieron los maestros de la CNTE contra la reforma educativa de Peña Nieto. La represión fue terrible. Hubo cientos de maestros despedidos, violaciones sexuales a las maestras de Guerrero, maestros detenidos, y nuestros 43 compañeros normalistas que aún siguen desaparecidos.

Aunque el gobierno de AMLO prometió que las cosas cambiarían para el magisterio mexicano, las cosas siguen igual o incluso se han agravado en las condiciones de pandemia pues la reforma educativa sigue vigente, las condiciones laborales de muchos maestros son cada vez más precarias, continúan con contratos temporales como los interinatos, por otro lado, la evaluación continua para el ingreso a la labor docente, sigue la represión al normalismo; así como la intromisión de los empresarios en la educación, pagados con recursos públicos como lo ha sido el programa Aprende en Casa que poco o nada ha servido realmente a los alumnos.

Las mesas de negociación se imponen en las calles

El magisterio mexicano ha tenido una gran labor a lo largo de la historia mexicana. Ha jugado un rol muy importante al criticar y oponerse a los planes del gobierno luchando junto a otros sectores de trabajadores así como con los estudiantes.

Sin embargo, desde que comenzó el sexenio de AMLO, la CNTE ha enfocado sus fuerzas en solicitar mesas de negociación con el gobierno, pero sin apostarse a generar la fuerza necesaria para imponerlas con la movilización en las calles. Así, se ha reunido 18 veces mediante estas mesas de negociación y poco o nada les ha resuelto. Y lo que es peor, con el regreso a clases, López Obrador no sólo se ha negado a negociar, sino que los descalificó llamándoles chantajistas y maestros sin vocación.

Frente al regreso a la presencialidad, la sección 9 de la CNTE llamó a asambleas para discutir la situación. Las primeras fueron masivas al ver los maestros esta terrible imposición del gobierno, la SEP y los organismos internacionales. Sin embargo, poco a poco fue disminuyendo la asistencia, pues muchas de las propuestas que la dirección de la CNTE nos planteaba, se enfocaban únicamente en “luchar” en nuestras escuelas ignorando las condiciones adversas de la mayoría de nosotros y haciendo llamados a perder el miedo, pero sin sentar las bases para evitar la represión en las escuelas y sin tejer redes de comunicación para ir convenciendo a los maestros. Si bien, convocaron a una movilización, ésta no se llamó desde la dirección nacional ni tuvo este carácter, tampoco se convocó seriamente a otras organizaciones a participar -como propusimos algunas maestras- por lo que la fuerza fue insuficiente para imponer nuestras demandas.

Yo he participado en todas sus asambleas, pero parece que hacen oídos sordos de las propuestas que los maestros hemos planteado ahí. La única acción que vienen impulsando es una petición en change.org para una nueva mesa de negociación con AMLO.

Ahora, luego de dejar pasar algunas semanas que permitieron que las y los maestros se adaptaran a la nueva realidad que les impusieron, la sección 9 convoca nuevamente a una asamblea, pero no con un carácter amplio y abierto que es lo que necesitamos, sino limitada a 20 representantes de los comités de lucha y con una temática extensa, que, si bien es importante, ignora la apremiante situación en la que nos encontramos con el regreso a clases inseguro.

¿Qué necesitamos los y las maestras para vencer?

Los y las maestras estamos siendo testigos que el regreso a clases presenciales está generando contagios y fallecimientos. Este plan ha violentado nuestros derechos laborales, así como a la vida y la salud. En cuanto a los estudiantes y madres de familia también viola su derecho a la educación y a la salud.

Asimismo, padecemos en carne propia la precariedad cada día más acentuada en nuestro sector. Esto en el marco de un ataque generalizado a la educación en todos sus niveles.

Debemos exigir que las condiciones en nuestras escuelas sean las óptimas con todos los insumos necesarios, con salones amplios y buena ventilación, con escuelas con todos los servicios, pruebas gratuitas de covid, así como que este vacunada toda la población -incluyendo a los menos de edad-, también debemos de contar con servicio médico y psicológico en todas las escuelas.

No podemos pensar que en una escuela o en una sección de manera aislada, vamos a revertir la imposición del regreso a clases y nos van a dotar de todo lo necesario, sino que debemos luchar unidos, pues mientras en estados como Oaxaca o Michoacán, donde la CNTE es más fuerte, no han regresado a clases presenciales y están luchando por sus derechos -como el derecho al salario que siguen adeudándole a los maestros michoacanos- en otras secciones se vienen imponiendo los planes sin que haya un llamado de conjunto para definir un plan de lucha unificado para frenar la situación.

Urge que la CNTE haga un llamado amplio a todos los sectores educativos y a las y los trabajadores y que se sumen esfuerzos, como los que hacen los docentes de varios estados organizados en el Movimiento Nacional por un Regreso Seguro, donde además participan distintas organizaciones del sector educativo.

Fuente de la información e imagen:  https://www.laizquierdadiario.mx

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El irresponsable e ilegal proselitismo en el SNTE

Por: Abelardo Carro Nava

 

Los candidatos (institucionales y disidentes) con sus respectivas planillas de “trabajo”, se han dado a la tarea de visitar los centros educativos con la idea de tener un acercamiento, presentar una “planilla” y ponerse “a la orden” de sus compañeros…

Aún no se ha superado la crisis sanitaria generada por el SARS-CoV-2 y, ciertos integrantes de distintas Secciones Sindicales del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), han dado rienda suelta a un proselitismo desmesurado, irresponsable e ilegal sin que, hasta el momento en que cierro estas líneas, tal organización sindical haya modificado los Estatutos que la rigen y el Reglamento para la Elección de Directivas Seccionales que emitieron en enero del año pasado.

 

Y es que, si recordamos un poco, con la reforma laboral que el autodenominado gobierno de la Cuarta Transformación impulsó, y que en el legislativo se aprobó en los primeros meses del 2019, se modificaron los principios de negociación colectiva, libertad y democracia sindical, hecho que propició distintas reformas a la Ley Federal del Trabajo, pero, como bien sabemos, en lo concerniente a los trabajadores de la educación al servicio del estado, se reformó el Apartado B del Artículo 123º con la intención de adecuarla a los convenios C087 y C098 de la Organización Internacional de los Trabajadores relativos a la libertad de protección de los derechos sindicales; ello motivó al SNTE, lidereado por Alfonso Cepeda, a presentar ante el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje el Reglamento para la Elección referida. Una intentona para mantener las viejas y corruptas prácticas “electorales” al interior de lo que alguna vez fue conocido como el Sindicato más grande y poderoso de América Latina.

 

¿Qué argumentos existen para sostener la idea de una “intentona” de la naturaleza expuesta? El Artículo 378º de la ley reformada, fracción VII, especifica: que los sindicatos tienen prohibido obstaculizar la participación de los trabajadores en los procedimientos de elección de sus directivas seccionales poniendo condiciones sin fundamento legal o cualquier tipo de obstáculo indebido para ejercer el derecho de votar y ser votado. Sin embargo, el SNTE, en el artículo 8º del citado Reglamento, del Derecho a ser votado (requisitos generales de elegibilidad), estableció lo siguiente: para poder ser votado como integrante de la directiva seccional sindical, además de los requisitos previstos en la ley anterior, se requiere: a) ser mexicano y estar en pleno uso de sus derechos sindicales, b) no ser ministro de culto religioso, c) no ser miembro de la judicatura, d) tener, al menos, 5 años de antigüedad como miembro del sindicato, e) haber desempeñado algún cargo de representación sindical, f) no ser candidato ni desempeñar cargos de elección popular, y, g) no ser dirigente de partido político alguno.

 

Inciso e que a todas luces contraviene lo dispuesto en el artículo 378º puesto que, al establecer como requisito el haber desempeñado un cargo de representación sindical se obstaculiza la participación de los trabajadores en los procedimientos de elección de sus directivas seccionales sin fundamento legal. Vaya, ¿qué sustento legal existe para definir el criterio de haber desempeñado un cargo de representación sindical? La respuesta es contundente: ninguno, salvo el de seguir manteniendo esas viejas y corruptas prácticas “electorales” mediante las cuales, unos “cuantos” podían ser los “elegidos”. Hecho que evidentemente contraviene el espíritu dispuesto en la reforma laboral aprobada en 2019 puesto que elimina ipso facto el derecho a ser votado de cualquier trabajador.

 

De hecho, sobre este mismo asunto, el mandatario nacional, Andrés Manuel López Obrador, así lo ha afirmado pugnando por elecciones con voto libre y secreto en el SNTE, lo que significa acabar con la antidemocracia (Guerrero, 2020).

 

Ahora bien, como sabemos, la crisis sanitaria propiciada por la pandemia por la COVID-19, puso en “pausa” el “proceso” de elecciones de las directivas seccionales tal y como lo estipuló el Reglamento ampliamente referido. Sin embargo, el proselitismo nunca se detuvo, dado que durante el cierre de escuelas los aspirantes a dirigir esas directivas seccionales continuaron con una intensa “campaña electoral” a través de sus redes sociales y mediante pequeñas reuniones “secretas” en distintos espacios públicos y no públicos, y no ha parado. De hecho, una vez que los planteles escolares abrieron sus puertas, esto se ha incrementado. Los candidatos (institucionales y disidentes) con sus respectivas planillas de “trabajo”, se han dado a la tarea de visitar los centros educativos con la idea de tener un acercamiento, presentar una “planilla” y ponerse “a la orden” de sus compañeros.

 

Esto último me ha llamado la atención porque, tales aspirantes y sus respectivos acompañantes, ¿habrán solicitado licencia sin goce de sueldo para andar en su respectiva campaña? Esto lo pregunto porque los horarios en los que visitan a los trabajadores de la educación adscritos a las instituciones y dependencias educativas son horarios de trabajo. ¿No están adscritos a algún centro educativo?, ¿quién, y con qué fundamento legal, se les permite visitar esos centros e/o instancias educativas durante este horario?, ¿por qué la autoridad no informa sobre esos permisos o licencias sin goce de sueldo? Y lo que es peor, ¿habrá algún acuerdo entre la autoridad educativa y los integrantes del sindicato para hacerse de la vista gorda sobre este hecho?

 

No, la pandemia no detuvo la ilegalidad del Reglamento para la Elección de Directivas Seccionales; la Secretaría de Trabajo y Previsión Social no ha hecho valer la ley, para exigir al SNTE, su aplicación irrestricta a fin de que se expida una convocatoria para elegir a la Dirigencia Nacional (en primera instancia) y las Directivas Seccionales (en segunda instancia) mediante el voto personal libre, directo y secreto de los trabajadores de la Educación.

 

No, la pandemia no detuvo la irresponsabilidad e ilegalidad de un proselitismo desmesurado que, entre otras cosas deja ver, la ambición de alcanzar el poder por el poder de ciertos trabajadores de la educación que han vivido y se han servido del Sindicato.

 

No, la pandemia no detuvo el que pudiéramos reflexionar sobre tales o cuales hechos, pero tampoco detuvo el que se demande la aplicación de la ley como ha sido dispuesta en esta materia.

 

Urge una “democracia sindical sí, pero no así”, como bien diría Manuel Gil Antón.

Con negritas:

En varias entidades de la República Mexicana, los secretarios generales de sus respectivas Secciones Sindicales ya cumplieron su plazo al frente de tales cargos, ¿qué fundamento estatutario y sindical permite este hecho?

Referencias:

  • Guerrero, C. (2020). Pugna AMLO por democracia en SNTE. Reforma. Recuperado de: ttps://www.reforma.com/aplicacioneslibre/preacceso/articulo/default.aspx?__rval=1&urlredirect=https://www.reforma.com/pugna-amlo-por-democracia-en-snte/ar1851779?referer=–7d616165662f3a3a6262623b727a7a7279703b767a783a–

Fuente de la información: https://profelandia.com

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Dark Academia, una tendencia problemática

Por: Paulette Delgado

Lo que empezó como un “club de lectura” se convirtió en una comunidad de jóvenes influenciados por las culturas del renacimiento, barroco y el romanticismo, dando paso a la tendencia conocida como Dark Academia.

Con más de un millón de publicaciones en Instagram e innumerables cuentas dedicadas a la tendencia, Dark Academia está tomando al mundo por sorpresa, pero ¿qué es exactamente la Dark Academia? Este término se refiere a una subcultura con un gran énfasis en la lectura, la escritura y el aprendizaje. Se trata de personas que tienen interés por la literatura clásica europea, el latín, el arte, la poesía, la moda de Europa occidental, lo inusual y lo ilícito.

Aunque ha tenido un auge en popularidad este año, la tendencia Dark Academia apareció por primera vez en el año 2015 en la plataforma Tumblr. Su enfoque era más hacia la lectura que a la moda ya que la gente recomendaba libros clásicos y novelas góticas y rendía homenaje a la novela de Donna Tartt “El Secreto”. Este libro gira en torno a un grupo de seis estudiantes que se ven envueltos en misterios y secretos que, junto a su profesor, entablan discusiones intelectuales, creyéndose superiores.

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A lo largo de los años, lo que empezó como un “club de lectura” debido a las recomendaciones, fue creando una comunidad de jóvenes influenciados por las culturas del renacimiento, barroco y el romanticismo, entre otras. Y aunque la literatura es parte de los pilares del Dark Academia, la caligrafía también es importante. La gente que sigue esta tendencia a menudo experimenta con la lingüística, la caligrafía y prueba plumas estilográficas.

Generalmente, la tendencia tiene dos lados: por un lado, están los clásicos tanto del canon de la literatura como de la historia del arte, y por el otro, una serie de obras de la cultura pop. Por ejemplo, los seguidores pueden leer obras como “Antígona” de Sófocles o “Harry Potter” de J.K Rowling, ver películas como “La sociedad de los poetas muertos” de 1989 o “Entre navajas y secretos “ que se estrenó en el 2019. En cuanto a música, artistas desde Frédéric Chopin hasta Lorde se incluyen dentro de las listas de reproducciones.

En cuanto al aspecto de la moda, otra área de la tendencia que es la más popular, está asociada a la élite inglesa masculina, buscando dar la impresión de estudiar en una universidad de principios del siglo XX: blazers, suéteres de cuello alto, ropa vintage donde predominan los cuadros y tonos otoñales. Esta moda es sumamente atractiva para los jóvenes ya que promueve un estilo andrógino ya que es común usar sacos o chaquetas clásicas.

La pandemia juega un papel importante en su reciente popularidad ya que muchos estudiantes anhelan una educación más tradicional, en lugar de sus clases remotas. Otro factor importante es el declive de las carreras de humanidades para priorizar aquellas de las áreas STEM, como en el Reino Unido donde el Departamento de Educación recortó en un 50 % la financiación de las instituciones de artes y humanidades. Sin embargo, el origen de la tendencia es preocupante ya que perpetúa de manera inherente que el estudio occidental y la literatura clásica es el epítome de la academia. Además, idealiza el estereotipo de hombres delgados, blancos, ricos e intelectuales como los estudiantes de Julian Morrow en el libro de Donna Tartt “El Secreto” o los de John Keating en la película ”La sociedad de los poetas muertos”.

Sobre este último ejemplo, al igual que en la Dark Academia, glorifica ciertos textos escritos por autores masculinos blancos que representan la literatura inglesa y excluye a cualquier otra persona que no se ajuste al ideal eurocéntrico de autenticidad. De manera sutil pero segura, esta estética alimenta la formación del canon y las narrativas opresivas que históricamente favorecen las narrativas de hombres blancos.

En gran parte, el movimiento está basado en la estética de las películas y novelas de décadas pasadas, creando una visión nostálgica y romántica de un tiempo antes del declive de las humanidades. Para que avance, se necesitan programas, películas, libros y demás que romanticen el conocimiento y aprendizaje basado en la educación actual. No hay nada de malo en romantizar la educación, siempre y cuando incluya distintas narrativas y voces, no sólo de hombres blancos, sino de mujeres, minorías, y todas las regiones más allá del mundo occidental. Promover sólo esta narrativa como “clásica” ayuda a mantener jerarquías determinadas por género y raza, pero ¿y si la Dark Academia enfatizara distintas voces además de los personajes masculinos ricos, blancos y heteronormados?

Fuente de la información e imagen:  https://observatorio.tec.mx

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Espacios escolares seguros

Por: Manuel Alberto Navarro Weckmann

 

Es claro que, si el impacto de la pandemia en la educación no se atiende en el corto plazo, los estudiantes de hoy sentirán sus consecuencias durante el resto de su vida…

Las secuelas que ha dejado la emergencia sanitaria en nuestra sociedad han sido de un gran impacto en muy diversas áreas, lo que conduce a contar con efectos nocivos que dejan como consecuencia aspectos muy graves, sobre todo, si enfocamos nuestra observación en lo que tiene que ver con la educación.

 

Tan solo por efectos directos de la pandemia, de acuerdo con una investigación publicada en la prestigiada revista médica británica “The Lancet” de 21 países, México es donde más niños han perdido a sus padres o a sus cuidadores principales, cifra que alcanza a 131,325 niñas, niños y adolescentes en situación de orfandad.

 

Esto pone en contexto que, a pesar de estar en medio de una alerta, en donde la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que las infecciones por COVID-19 en niños y adolescentes registran un incremento de 2020 a 2021, la necesaria tendencia del regreso a las aulas no se ha revertido.

 

Entre otras cosas, factores como el incremento de casi un 30 por ciento de las violaciones, además, el dato por parte del Sistema de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) de que las muertes por suicidio de niños, niñas y adolescentes superó tres veces las muertes producto de la emergencia sanitaria, así como el notable incremento de los jóvenes con trastornos emocionales que llaman para solicitar algún tipo de ayuda, nos hacen pensar en la urgencia de retomar una vida medianamente cercana a la normalidad que se tenía antes de la pandemia es urgente.

 

En una investigación, denominada “Educación en pandemia: los riesgos de las clases a distancia” desarrollada por el Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. (IMCO), se muestra que durante la pandemia los mexicanos perdieron, en promedio, aprendizajes equivalentes a dos años de escolaridad. Para poner en contexto este impacto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima que en los próximos 80 años este fenómeno le podría costar a México un monto acumulado de hasta 3.4 billones de dólares equivalente al 136% del PIB de 2019.

 

Es claro que, si el impacto de la pandemia en la educación no se atiende en el corto plazo, los estudiantes de hoy sentirán sus consecuencias durante el resto de su vida. Por ello resulta fundamental que el Estado mexicano establezca como prioridad el que el personal de los centros escolares, así como las niñas, niños y adolescentes, cuenten con los elementos mínimos necesarios para una estancia segura en clases.

 

Tan solo por poner un ejemplo, en un ejercicio de revisión de centros que abarcó 48 mil 667 escuelas de todo el país, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, entregó el “Primer Informe de la Jornada Nacional en Apoyo al Regreso Seguro a las Escuelas”, reportó más de 31 mil escuelas sin agua potable, además de otras que la mitad de los centros escolares tienen carencias que ponen en riesgo al alumnado, como el mobiliario, contactos de luz, tinacos, ventanas, puertas y bardas en mal estado.

 

No hace falta ser un genio para saber que esas carencias se arrastran de muchas décadas atrás, sin embargo, lo que queda claro, es que hoy más que nunca se necesita de fortalecer las acciones de mejora de las condiciones escolares para que no tengamos problemas que lamentar en el futuro inmediato.

Fuente de la información:  https://profelandia.com

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Solidaridad más que nunca

Por: Dinorah García Romero

Superar una solidaridad coyuntural y con matices teatrales. Se ha de posibilitar una solidaridad pensada, que incida en la mejora de dimensiones sustantivas del desarrollo de la sociedad haitiana.

La República Dominicana se caracteriza por tener relaciones cercanas y solidarias con la mayoría de los países de la región y de otras esferas geográficas del mundo. Con los regímenes del continente que se inscriben en el círculo del socialismo, como el caso de Cuba, Nicaragua y Venezuela, la relación es más distante y fríamente calculada. La relación de la  República Dominicana con los tres países antes mencionados es frágil, comparada con la relación que los últimos gobiernos han exhibido con China. En el marco de las relaciones con otras naciones, se destaca la relación con Haití. Dos países en una misma isla, que, a pesar de las luchas históricas entre ambos, trabajan de forma continua para fortalecer sus respectivas identidades. Desarrollan esfuerzos para abrirle espacio al diálogo y ponerlo en ejecución en un clima de respeto y acogida. Esto ocurre a pesar de los esfuerzos de algunos sectores de las dos naciones por crear una relación tóxica entre el pueblo haitiano y el pueblo dominicano.

En este sentido, centramos nuestra atención en el momento que vive la sociedad haitiana. En el 2021, en un  corto período  se ha visto afectada por dos terremotos de gran magnitud: el terremoto político generado por el magnicidio del presidente de la República y el terremoto de magnitud 7,2 acaecido el 14 de agosto del año en curso.  Este último fenómeno agrava la situación de pobreza, de indefensión e inestabilidad política y social. A los acontecimientos actuales, se unen los problemas irresueltos generados por el terremoto de 2010. La herencia de este terremoto: alto índice de personas sin hogares e infraestructura pendiente de reparación.  Esta situación está por encima de las posibilidades del país afectado y requiere de la solidaridad de las naciones de América Latina y el Caribe.  Requiere, también, la colaboración de los países y de las personas que se han beneficiado de la riqueza natural y de la condición de empobrecimiento de ese país. Es necesario desplegar solidaridad más que nunca. Ya el discurso se agotó, ahora se impone la ayuda real aun en medio de los riesgos y de la peligrosidad presentes en el territorio haitiano.

El fortalecimiento de la solidaridad no es algo fortuito. Ha de ser una solidaridad focalizada y acompañada de un interés por el bienestar de la población de ese país. Este requiere que sus amigos y aliados decidan, de una vez y por todas, un apoyo sistemático que les permita fortalecer la institucionalidad, la democracia y la atención a las necesidades de la población. Es preciso repensar la solidaridad con un país con un empobrecimiento estructural. No abogo por una sustitución pura y dura del trabajo y de los esfuerzos que les toca a los haitianos. No. Lo que planteo es que se ha de superar una solidaridad coyuntural y con matices teatrales. Se ha de posibilitar una solidaridad pensada, que incida en la mejora de dimensiones sustantivas del desarrollo de la sociedad haitiana. En el ámbito de la solidaridad, se ha de cambiar la misma práctica ante fenómenos críticos. Se espera que el componente creativo y el contexto favorezcan la búsqueda de estrategias de solidaridad más duraderas en el tiempo y más consistentes en las acciones. Es un imperativo cualificar la solidaridad. Esta se ha de acompañar de apoyo a programas y proyectos orientados al fortalecimiento de la madurez política, socioeducativa y económica de Haití. Solidaridad más que nunca, salvando la soberanía del país hermano y con perspectiva más integral e innovadora.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/solidaridad-mas-que-nunca-8975738.html

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La crisis de salud mental: Los estudiantes de posgrado necesitan ayuda

Paulette Delgado

Invertir económicamente ya no es suficiente, se necesita un cambio cultural para apoyar la salud mental de los alumnos de posgrado.

A pesar de estar en un momento de gran tensión financiera e incertidumbre, las universidades no deben de dejar de invertir recursos para abordar la salud mental de sus estudiantes. Según un informe de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos, los estudiantes de posgrado están en riesgo de sufrir una crisis de salud mental en todo el país. Alan Leshner, quien presidió el comité detrás del informe, dice que “el problema es tan grande o más grande que nunca, y no está mejorando. A menos que haya una atención concertada, la situación empeorará sustancialmente, porque las presiones no desaparecerán».

Los estudiantes de posgrado muchas veces sienten que no tienen acceso a una buena atención de salud mental y que su único apoyo u orientación son sus supervisores, los cuales no son suficiente recurso. Además, muchas veces estos jóvenes se sienten presionados por adaptarse al mundo laboral y cumplir con expectativas familiares, empeorando su situación. Para que el panorama realmente mejore, se necesita un cambio cultural que va más allá de invertir dinero, se debe involucrar desde el rector hasta los estudiantes. Los educadores y demás miembros de las universidades deben recibir capacitación formal para saber cómo apoyar y abordar el bienestar de los alumnos, quienes también deben aprender sobre distintos problemas de salud mental como parte de su formación introductoria.

En una encuesta realizada en diciembre del 2020 por el Consejo Estadounidense de Educación, el 68 % de los rectores de universidades reconocen que la salud mental de los estudiantes es de sus problemas más urgentes. La tasa de abandono de los alumnos con problemas de este tipo oscila entre el 43 % y el 68 %, haciendo el conflicto no sólo de salud mental, sino también sobre la efectividad y la economía de las instituciones.

Además, la pandemia ha aumentado enormemente la necesidad y demanda de apoyo para los servicios de rubro psicológico y psiquiátrico. Según Sara Oswalt, científica de salud pública de la Universidad de Texas en San Antonio, quien rastreó las tasas de salud mental y el uso de servicios para mantenerla en los campus desde el 2009, dice que “los servicios de salud mental están abrumados. Los desafíos a los que se enfrentan los estudiantes ahora son diferentes a los que tenían en el pasado. Es difícil cuantificar lo que le está haciendo a su salud mental”. Los recursos son especialmente escasos en pequeñas instituciones privadas y universidades de carreras de dos años.

Lamentablemente, los efectos de la pandemia podrían permanecer mucho tiempo después de que se controle el virus, ya que este provocó un brote de ansiedad y depresión que algunos estudiantes no supieron manejar y cayeron en mecanismos de escape que no son saludables, como el alcohol.  Según una investigación que estudió el cambio del consumo del alcohol durante el cierre de universidades por COVID-19, antes de la pandemia el mayor consumo de alcohol informado por los alumnos era de 63 bebidas por semana y ahora es de 98 (el número promedio aumentó de tres y medio a más de cinco). El autor, William Lechner, advierte que el cambio en el consumo podría durar años y que puede traer consecuencias neuronales y psicológicas duraderas.

La presión de la academia

Otro sector con problemas de salud mental son los jóvenes investigadores ya que son presionados para obtener fondos, publicar y conseguir trabajos en un mercado brutalmente competitivo, donde el fracaso parece no ser una opción. Una encuesta realizada el año pasado a 13 mil académicos por Cactus Communications, mostró que más de un tercio (38 %) de los participantes se sienten abrumados constantemente por su situación laboral.

La incertidumbre profesional ha detonado gran parte de la ansiedad y depresión en la comunidad académica ya que muchos miembros cuentan con contratos temporales que los hace siempre pensar en el futuro sin tener ninguna seguridad de que las cosas mejoren. Esta situación los lleva a trabajar muchas horas y priorizar su carrera a costa de su salud mental.

En una encuesta de Nature del 2019, el 76 % de los graduados contestaron que trabajan más de 40 horas a la semana y casi el 40 % dijo que está insatisfecho con su equilibrio entre el trabajo y la vida. Otro problema es que no sienten que cuentan con el apoyo necesario para salir adelante. Aunque tienen mentores y colegas con quienes deberían poder compartir sus labores, un 21 % de ellos experimentan acoso o discriminación por parte de ellos, especialmente las mujeres o los participantes que forman parte de grupos étnicos minoritarios.

Otra razón por la cual no todos los investigadores buscan apoyo es por el estigma percibido y la falta de conciencia de los recursos que existen. Muchos ni siquiera saben qué opciones tienen ni que apoyo ofrecen sus universidades, hace falta mucha difusión. Y cuando los estudiantes si conocen los recursos, no siempre están disponibles. En un informe del Consejo de Escuelas de Posgrado y la Fundación Jed descubrieron que muchos alumnos de doctorado describieron problemas para recibir apoyo. Una de estas dificultades es el horario de los centros de asesoramiento que cierran después de las cinco de la tarde y los fines de semana, limitando el acceso para aquellos que llevan clases, trabajan y están investigando. Además, muchos temen encontrarse con alumnos de sus clases o compañeros de trabajo, o los recursos se encuentran fuera de su alcance económico.

Hace falta un cambio estructural, no individual

Algunas instituciones han optado por implementar programas enfocados en el bienestar integral como talleres de yoga, meditación y administración del tiempo, ya que muchos de los estudios sostienen que tanto estudiantes como investigadores tienen problemas para poner límites entre el trabajo y la vida personal. Estos recursos planean impulsar la resiliencia, hacer que recuperen la motivación y planeen mejor su trabajo. Sin embargo, Katia Levecque, investigadora de psicología y derecho en la Universidad de Gante en Bélgica, argumenta que estas medidas, aunque sí ayudan, no abordan las causas estructurales de los problemas de salud mental, sólo se enfocan en los síntomas. Además, son programas dirigidos al individuo, lo que según la psicóloga puede crear una mentalidad de “culpar a la víctima”. Hacen que parezca que el problema es individual y no estructural, se necesita cambiar la cultura y el sistema.

Levecque advierte que de continuar esta mentalidad, las instituciones de educación superior no podrán retener a estudiantes afectados por el problema. «Perderán la guerra de los talentos, es tan simple como eso. Si otros trabajos (fuera de la academia) están mejor pagados, tienen más perspectivas y permiten el equilibrio entre el trabajo y la vida privada, ¿por qué deberían quedarse?».

Otro aspecto importante es que muchos estudiantes de posgrado a menudo reciben becas, por lo que su ingreso está comprometido a su condición de estudiantes, lo que evita que tomen vacaciones o tiempo para dedicarse a mejorar su salud mental. Por eso es necesario que las instituciones mejoren sus políticas internas para permitir que aquellos alumnos comprometidos con sus estudios puedan enfocarse en su bienestar sin temer quedarse sin el apoyo económico.

Además, las universidades deben promulgar políticas que aborden el acoso y la discriminación, ya que es otro factor importante que afecta la salud mental. Retomando la encuesta de Cactus, el 23 % de los participantes pide a las organizaciones académicas implementar medidas para promover la igualdad y prevenir el acoso, la discriminación y la intimidación.

Para mejorar las condiciones de los alumnos y los académicos, se debe de preparar a las personas a adquirir habilidades de comunicación, liderazgo, resolución de conflictos y espíritu empresarial, dice Suzanne Ortega, la presidenta del Consejo de Escuelas de Posgrado. Además, un buen equilibrio entre la vida y el trabajo alejaría a los académicos de la cultura de “publicar o perecer«. Normalizar las vacaciones, tiempo libre, jubilarse o crear una cultura de trabajo en la que no se tiene que ser productivo todo el tiempo. Los líderes de laboratorio pueden comenzar el cambio brindando una mayor flexibilidad de horario para permitir más tiempo libre. Queda mucho camino por recorrer.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/la-crisis-de-salud-mental-en-estudiantes-de-posgrado

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El regreso a las escuelas “es obligatorio”

Por: Fidel Ibarra López 

La Secretaría de Educación Pública (SEP) publicó el pasado 20 de agosto en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el Acuerdo 23/08/21 donde se presentan los lineamientos para el regreso a las clases presenciales. Es a partir de este documento oficial, que se puede realizar un análisis con la seriedad debida, sobre el regreso a las escuelas que están planteando las autoridades educativas. Y discernir a partir de lo anterior, los costos que se deprenderán con la implementación de los lineamientos referidos.

Para tal efecto, parto de lo siguiente: el argumento que se utilizó en lo público para fundamentar la reapertura de las escuelas, es que el regreso iba a ser presencial, seguro, voluntario y escalonado. Ese era el concepto que se adujo en lo público; pero si se revisa el documento de marras, se identifica que ahora se plantea que el regreso será presencialresponsable y ordenadoSe borró del mapa el término voluntario. De hecho, de las 7 mil 16 palabras que componen el Acuerdo, solamente se menciona dos veces el término “voluntaria” –ya no voluntario-. Y se menciona en páginas interiores. Lo cual significa que se cercenó el concepto original en aras de ajustar la fundamentación para encuadrar los lineamientos para el regreso al modelo presencial.

El otro término que se borró es el concepto de “seguro” y se cambió por el de “responsable”. El primero implicaba garantizar un marco de seguridad para los maestros y los alumnos, lo cual no era del todo fácil. El segundo conlleva el cumplimiento de las obligaciones que se establecen en el Acuerdo. Lo cual significa que es un término más ad hoc para lo que se demanda, puesto que la responsabilidad se enmarca en lo referente al cumplimiento de nueve acciones de carácter sanitario que se pretenden desarrollar para el regreso a las escuelas.  En lo que respecta al regreso a las aulas entonces, se cercenó el concepto original con miras a ajustar un documento a una decisión política por parte de las autoridades educativas.

El otro factor a destacar, es que se declara desde el inicio del Acuerdo que el modelo con el cual se va a iniciar el ciclo escolar, es con el modelo presencial. Y eso no es un asunto menor. ¿Por qué? Porque significa que se elimina la posibilidad de desarrollar un proceso de innovación educativa que nos pudiera permitir en el futuro inmediato enfrentar, por ejemplo, un escenario -como lo hemos señalado en este espacio- donde la pandemia se constituyera en una enfermedad endémica; es decir, en una enfermedad que nos afectara de forma permanente, como sucede con el caso del VIH. Si eso ocurre, no podremos hacerle frente –en términos educativos- con el modelo presencial, porque sería de suma riesgoso mantener a los niños en las escuelas. Necesitamos otro modelo educativo –como el caso del modelo mixto e híbrido-; pero esa posibilidad se cerró en el actual ciclo escolar. Y se dejó en claro que la única vía para atender la gravedad del problema educativo es el modelo presencial. Lo que es lo mismo a decir que se recurrió al pasado para atender un problema del presente y del futuro. Lo cual es un craso error. En el fondo, no se acepta que la escuela que conocimos hasta febrero del 2020 ya no existe. Que se tiene que reinventar, si se pretende mantener en pie. Empero, en lugar de ello, se “asumen riesgos” al pretender implementar un modelo educativo presencial en el momento más inadecuado.

Hagamos un alto hasta aquí, para plantear la interrogante que más interesa a los padres de familia:  ¿qué pasa si un padre de familia no quiere llevar a sus hijos a la escuela? Para tal condición, se afirma que se podrá “inscribir o reinscribir –el alumno- en el grado educativo que corresponda”. Y cito: “Una vez que se incorpore a las clases presenciales se realizará una valoración diagnóstica con objeto de conocer su nivel de aprovechamiento escolar”. Pero, ¿qué maestro acompañará el proceso de enseñanza-aprendizaje de ese alumno que no asistirá a las clases presenciales? De eso no se especifica nada en el documento. Solamente se señala que “se continuará ofreciendo el servicio público educativo mediante la utilización de las tecnologías de la información, comunicación, conocimiento y aprendizaje digital, así como el uso y aprovechamiento de programas de educación a distancia como «Aprende en Casa», «Jóvenes en TV», «Bachillerato en TV» y otras estrategias desarrolladas por las comunidades escolares”. Y se señala que “Las Autoridades Educativas Locales, la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México, los Asesores Técnico Pedagógicos y los equipos técnicos, podrán, dentro de sus posibilidades, brindar seguimiento y atención a las y los educandos que optaron por no acudir al servicio educativo presencial”. ¿Qué decir de lo anterior? Eso de brindar seguimiento “dentro de las posibilidades” se lee como un “hagan lo que puedan”; es decir, no marca un compromiso, ni tampoco una responsabilidad.

En ese sentido, si no se establece con claridad cómo se va a desarrollar el proceso de enseñanza-aprendizaje para los niños que no van a ser enviados por sus padres a las clases presenciales, se infiere que esos alumnos “quedarán a la buena de Dios”, pues no habrá quien les dé seguimiento debido a que el maestro titular estará atendiendo a los niños que acudan a las clases presenciales. Bajo esas condiciones, estamos ante un escenario donde se les está obligando a los padres de familia a enviar a sus hijos a la escuela, si es que quiere que su hijo tome las clases en el ciclo escolar. Ese es el punto central en todo este entuerto.

Ahora bien, ¿qué costos educativos y sanitarios se pueden generar con todo este embrollo? Si millones de niños no son enviados por sus padres de familia a las escuelas, y si no hay un seguimiento del proceso de aprendizaje de esos niños, el resultado -en términos de aprendizaje- podría ser catastrófico. Pero la parte que más preocupa es lo referente a la salud. Mientras que el Ministro de Salud en Cuba -por poner un comparativo- José Ángel Portal Miranda, declara que la variante Delta “es considerada la variante más contagiosa con un 64% de incremento frente a la variante Alfa, que es entre 40 y 50% más transmisible respecto al virus original de Wuhan”. Y agrega: “¿Qué nos hace falta para entender que los niños no son inmunes ante el SARS-CoV-2?”. La declaración es resultado luego de que en la isla se confirmó la cifra más alta de menores de 20 años contagiados en un solo día: 2,029 casos, y de éstos, 1,915 pacientes se hallan en edades pediátricas. (Juventud Rebelde, 20 de agosto del 2021). ¡Qué discurso tan radicalmente diferente al que se está presentando en México! Acá se declara la educación como actividad esencial -como requisito para regresar a las escuelas- y se afirma por parte de la principal autoridad sanitaria en el país, que las “niñas y niños tienen riesgo ‘casi nulo’ de morir por Covid” (El Financiero, 24 de agosto del 2021). Se minimiza el riesgo y se pavimenta el terreno “conceptualmente” para retornar a las escuelas.

Desde nuestra perspectiva, lo adecuado hubiese sido iniciar el ciclo escolar a la distancia mientras se experimentaba en algunas escuelas la implementación de un modelo mixto. Ello daría pauta para regresar a las escuelas de forma escalonada y segura. Sin embargo, se opta por “el trabajo por urgencias”. Y con ello no solamente se cercenan conceptos sino, sobre todo, se privilegia lo inmediato y se deja de lado lo estratégico.

Para comentarios:

Correo: fidelibarralopez@gmail.com

Fuente de la información: https://www.educacionfutura.org

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