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UNICEF: Declaración de la Directora Ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, en la Reunión Ministerial de Alto Nivel sobre la Situación Humanitaria en Afganistán

Declaración de la Directora Ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, en la Reunión Ministerial de Alto Nivel sobre la Situación Humanitaria en Afganistán

 

Contrastado con la entrega

GINEBRA, 13 de septiembre de 2021 – “Los niños de Afganistán han sufrido durante mucho tiempo de manera desproporcionada las crisis humanitarias, de seguridad, sociales y económicas que han asolado al país durante décadas. Su sufrimiento está lejos de terminar y necesitan nuestra ayuda.

“Casi 10 millones de niñas y niños dependen de la asistencia humanitaria solo para sobrevivir.

“Al menos 1 millón de niños sufrirán desnutrición aguda severa este año y podrían morir sin tratamiento.

“Casi 600.000 personas, más de la mitad de las cuales son niños, han sido desplazadas por el conflicto este año.

“El número de niños no acompañados y separados está aumentando.

“Y hemos recibido informes informales sobre el reclutamiento de niños por las partes en el conflicto y nos preocupa que los niños corran un mayor riesgo de sufrir otras violaciones graves de sus derechos.

“Sin una acción urgente, es probable que la sombría situación que enfrentan los niños de Afganistán se deteriore en los próximos meses debido a la severa sequía y la escasez de agua, las preocupaciones en torno al financiamiento para la continuidad de los servicios básicos, el inicio del invierno y las consecuencias del COVID-19. pandemia.

“Es por eso que estamos aquí hoy, para instar a la comunidad internacional a aumentar el apoyo a las agencias humanitarias de la ONU y nuestros socios para que podamos mantener y expandir programas críticos y que salvan vidas para niños y familias necesitadas.

“Es necesaria una respuesta humanitaria sólida para proteger los importantes avances en materia de desarrollo que se han logrado en los últimos años, y al mismo tiempo sembrar las semillas para una estabilidad a largo plazo.

“Por ejemplo, el número de escuelas en Afganistán se ha triplicado desde 2002 y la matrícula escolar se ha multiplicado por diez en los últimos veinte años, llegando a casi 10 millones de niños en la actualidad, incluidas casi 4 millones de niñas.

“Son mejoras importantes que no podemos perder para los niños del país y sobre las que debemos seguir construyendo porque hay mucho más espacio para crecer. Más de 4,2 millones de niños siguen sin ir a la escuela. Y según nuestros datos más recientes, casi el 50 por ciento de las niñas en Afganistán ni siquiera han ingresado a la educación primaria. Esto necesita cambiar.

“La protección y promoción de los derechos de las mujeres y las niñas son características centrales del continuo desarrollo humanitario. Continuaremos presionando y monitoreando de cerca la seguridad y el acceso de las niñas y mujeres a los servicios esenciales, así como la capacidad de las maestras y trabajadoras de la salud para regresar al trabajo.

“UNICEF ha estado sobre el terreno en Afganistán durante más de 70 años, trabajando en todo el país para proporcionar una amplia gama de intervenciones humanitarias y de desarrollo críticas. Sabemos lo que se debe hacer por los niños. Y podemos lograrlo, junto con nuestros socios, siempre que tengamos el apoyo financiero completo, el transporte de suministros y personal, y el acceso humanitario completo para llegar de manera segura a los necesitados.

“Necesitamos asegurarnos de que la ayuda no esté politizada; la priorización de las decisiones de financiamiento debe basarse primero en las necesidades. Debemos buscar formas de brindar asistencia oportuna y sostenida a gran escala.

“Estos esfuerzos incluirán la expansión de nuestros programas para brindar a más niños, mujeres y familias acceso a atención médica, apoyo nutricional, protección, albergue, educación, agua y saneamiento. Y estamos explorando activamente opciones para mantener a flote los servicios esenciales, a través de un esfuerzo de “toda la organización” – humanitario y de desarrollo – vidas y medios de subsistencia.

“Ya estamos viendo resultados. En las últimas dos semanas, hemos proporcionado agua potable a 170.000 personas afectadas por la sequía y hemos desplegado equipos de salud móviles en 14 provincias para seguir brindando servicios básicos de salud a niños y mujeres. Durante la última semana de agosto, UNICEF proporcionó a 4.000 niños menores de cinco años con desnutrición grave un tratamiento terapéutico que les salvó la vida, y han comenzado las misiones por carretera.

“Nada de este trabajo hubiera sido posible sin la dedicación de nuestros trabajadores de primera línea en el terreno, especialmente nuestro personal nacional. Siguen comprometidos a servir a los niños, a menudo con un gran riesgo para sus propias vidas. Les debemos una enorme deuda de gratitud y haremos todo lo que esté a nuestro alcance para garantizar su seguridad y protección.

«Por favor ayudenos. Nunca ha habido un momento más urgente para apoyar a los niños de Afganistán y las personas que los sirven. Sin su apoyo, los servicios esenciales se detendrán por completo y el país se hundirá aún más en el caos. El mundo no puede permitir que eso vuelva a suceder «.

Fuente de la Información: https://www.unicef.org/press-releases/statement-unicef-executive-director-henrietta-fore-high-level-ministerial-meeting

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Los desastres de USICAMM

Por: Erica Lavin 

Con 6 días de retraso salieron los reportes de resultados individuales de la evaluación realizada por la Unidad del Sistema para la Carrera de Maestros y Maestras (USICAMM), nuevamente a través de la plataforma digital que no satisface la demanda para consulta de información de los miles de docentes que intentan acceder y que continuamente se topan con las fallas operativas que se han presentado durante todo el proceso de Promoción Horizontal

Los indicadores a evaluar quedaron claros después de varias semanas de la emisión de la convocatoria, debido a la pandemia se dieron de facto los 20 puntos para el Reconocimiento al buen desempeño y los 20 puntos a la Entrevista por el colectivo docente; en el caso de la antigüedad se establecen 40 puntos, sin embargo se reconsidera que a partir de los 30 años de servicio ya pueden acceder al puntaje máximo y de ahí se desglosa en nivel descendente  y proporcional a los años que cada docente tenga en el servicio; el grado académico  también contempla un ajuste, se otorgan 8 puntos a nivel licenciatura, y se contemplan 16 para maestría y 20 para doctorado.

En cuanto al sistema de apreciación de conocimientos se aplicó el Instrumento de valoración de conocimientos y aptitudes al que se le asignan 120 puntos, y por otro lado el Instrumento de valoración de recursos personales y práctica educativa con 80 puntos como máximo, este último constaba de las 12 preguntas  abiertas que debían ser argumentadas de acuerdo a la  experiencia, creatividad e innovación pedagógica y con base en el contexto donde  los maestros han llevado a cabo su práctica docente, respuestas que se esperaba fueran evaluadas cualitativamente.

Específicamente en este indicador,  las preguntas relacionadas con la labor educativa de los docentes en el aula, es el que generaba mas confianza ante la libertad de exponer los recursos y estrategias que utilizarían en cada caso planteado, la seguridad en la argumentación de algo que hacen cotidianamente en la escuela y el salón de clases significaba por fin, ser reconocidos a  partir de la experiencia educativa que han adquirido a través de los años; sin embargo, fue decepcionante que los puntajes asignados estén muy por debajo de los 80 puntos que se debían otorgar, la pregunta obligada ante esto es ¿Quiénes son los expertos educativos que leyeron con detenimiento las respuestas redactadas por miles de maestros? ¿Acaso no es válida la creatividad, diversidad de recursos e innovación pedagógica que cada docente puede diseñar e implementar? ¿Existía solo una respuesta correcta ante cada pregunta abierta? ¿Qué expertos la definieron?

Sabemos de antemano que la revisión de respuestas se da a partir de sistemas computacionales, pero el confinar la práctica reflexiva de los maestros y maestras a un algoritmo informático, cuyas palabras claves cargadas al sistema son las que validaran como acierto o error la respuesta que se redactó, representa una reducción de ideas y pretende la convergencia en una sola acción modelo que sería la correcta para los que están evaluando, contrario a lo que se plantea incluso en la Ley General de Educación donde explícitamente se afirma que debe reconocerse la experiencia, así como la vinculación y compromiso con la comunidad y el entorno donde labora, para proponer soluciones de acuerdo a su contexto educativo.

El programa de Promoción Horizontal se ha convertido en un embudo que en cada fase va relegando a miles de maestros cuya labor es admirable, es un espejismo que promueve una falsa esperanza de mejora salarial, la única opción que autoridades educativas y gubernamentales han diseñado pero que dista mucho de la revalorización que los docentes merecen, ante los resultados individuales que se dan a conocer se generan más dudas que certezas, empiezan comparaciones, dudas sobre el conocimiento que se tiene, incluso algunos maestros inician un proceso de autorreflexión partiendo del puntaje obtenido de una plataforma digital, calificaciones asignadas por “expertos educativos” que nadie conoce, sujetos para quienes el derecho de réplica, dudas y aclaraciones solo contemplan correo electrónico o plataforma digital como único medio.

Esta historia aún no termina, el 5 y 6 de septiembre inició la fase de entrega de reporte de resultados individuales, se darán 15 días hábiles para manifestar inconformidades o pedir aclaraciones, posteriormente para el 11 de octubre se integraran los grupos de dictaminación de acuerdo a los puntajes obtenidos y se darán a conocer listas de manera pública, durante ese mismo mes las autoridades educativas de cada estado determinaran al personal que resulte beneficiario con el incentivo, todo esto de acuerdo  a los puntajes más altos, disponibilidad presupuestaria y los criterios para la asignación del incentivo;  y, en la primera quincena del mes de noviembre se publicaran por grupos de dictaminación a los maestros que han sido incorporados al programa y se les hará la notificación respectiva, quedando sin fecha definida el pago de incentivo a los promovidos.

Ante esto, se generan varias interrogantes ¿Cuántos serán los beneficiados por el incentivo? ¿Cuál es el presupuesto destinado para el programa de promoción horizontal? ¿Existirá garantía de que el presupuesto alcance por lo menos a cubrir al 80% de todos los que cumplieron con el proceso de evaluación? Si así fuera, aun seguiría faltando equidad y justicia para todos los docentes que quedaron fuera por las fallas de la plataforma digital, más aún, la mejora salarial la merecen también los miles de maestros y maestras que sin participar en el programa,  siguen dando cada día lo mejor de sí con sus alumnos, muchos ya desde el salón de clases o en su escuela a pesar de la pandemia, y que siguen esperando la verdadera revalorización del magisterio de la que tanto se habló.

El programa de incentivos de Promoción Horizontal ha ido dándose a conocer a cuentagotas, sin  respeto por las fechas para  publicar resultados que ellos mismos establecieron, somete a los docentes a plataformas digitales que se saturan, volviéndose  ineficaces e  inoperantes, no existe claridad y transparencia en la forma en que evaluaron y quiénes evaluaron, se clasifica a los docentes a partir de puntajes asignados con programas informáticos, se diseñan filtros para que sea un mínimo porcentaje que alcancen ese tan anhelado incentivo, ocultando así las fallas sistémicas de origen del programa  y adjudicando la responsabilidad total a los docentes de ser o no promovidos en dicho proceso, normalizando la idea de que los incentivos se deben condicionar al presupuesto financiero que las autoridades educativas y gubernamentales destinaron,  aunque éste resulte insuficiente y sea al final del camino, la mayor causa de exclusión.

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De París a Uruguay, 13 jornadas de investigación y memoria

Por: Enric Llopis

¿Pueden los lectores detectar referencias autobiográficas en las obras de un escritor? Tal vez así ocurra en el caso de la novela de 140 páginas titulada Nunca más tacones altos, de Marita Ferraro Scot, publicada en marzo por Ediciones Dyskolo.

La protagonista, Amalia, se desplaza en avión desde París a Montevideo –más de 15.000 kilómetros- con el fin de conseguir material para una investigación universitaria. La abuela de Amalia pasó casi la mitad de la vida en la capital uruguaya, y la madre de la joven dejó de muy niña esta ciudad. Para elaborar la tesina rebusca –en bibliotecas y librerías montevideanas- la narrativa del escritor Sergio Tagoni, quien publicó novelas hasta 1982 que después quedaron en el olvido.

El texto de Marita Ferraro Scot transcurre en 13 jornadas. El primer hallazgo en las pesquisas de Amalia se produce –orientada por un estudiante de Historia, Miguel- en la biblioteca de un filósofo y profesor, marxista, de Estética. Allí encuentra uno de los libros –entre novela corta y cuento extenso- de Sergio Tagoni. Otra de las pistas que sigue la investigadora es la de Irene González Ruiz, segunda mujer del escritor.

Doctora en Literatura, de origen uruguayo y residente durante más de tres décadas en Francia, la autora de Nunca más tacones altos ha ejercido en la Universidad de Grenoble Alpes, como profesora de docencia e investigación en literatura e historia de América Latina (segunda mitad del siglo XX). Dyskolo ha publicado su primera novela.

Sobre la obra de Ferraro Scot planea la la dictadura militar en Uruguay, implantada por el golpe de Estado del presidente Juan María Bordaberry con el apoyo del ejército (junio de 1973); la dictadura se prolongó durante 12 años, hasta 1985. El colectivo Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos publica en su página Web un listado con 197 casos de detenidos desaparecidos (actualizado mayo 2020), a quienes mantienen vivos en la memoria y recuerdan en las Marchas del Silencio.

En el informe titulado A todos ellos, de 2004, el colectivo de familiares denunció el “‘Terrorismo de Estado’ llevado adelante (durante la dictadura) en el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional” y la “coordinación represiva entre los militares de la región”, en el denominado Plan Cóndor, del que también fueron víctimas ciudadanos uruguayos. Asimismo publicaron en 1984 el documento Muertes en prisión, en el que se afirma respecto a la tortura: “Ha sido uno de los instrumentos políticos más decisivos que ha empleado la dictadura uruguaya para gobernar”.

En una reseña de la novela, el periodista Antonio Cuesta recuerda que Marita Ferraro participó –a finales de los años 60- en las luchas estudiantiles, “fue detenida en 1976, desaparecida, torturada y encarcelada durante cuatro años y medio” (Cuando la literatura se encuentra con la historia, en Rebelion.org, mayo 2021). Ferraro es asimismo integrante de la asociación de uruguayos ¿Dónde están? de Francia, surgida en 1996, que lucha por la justicia, reparación y memoria de las personas desaparecidas.

Se incluyen, en Nunca más tacones altos, referencias a la represión ejercida por el gobierno militar. Entre otras, el testimonio de uno de los libreros a los que visita Amalia: “Tuvimos que convertirnos en artífices del disfraz, genios de alta costura para vestir con tapas insólitas los libros prohibidos por la censura”. Un amigo del vendedor de libros hace explícita, unos pocos párrafos después, la censura de obras teatrales, el cierre de salas, la vigilancia policial de ensayos e incluso el exilio de actores. También fue prohibida la novela El proceso, de Kafka, “¡no fuera que los lectores lo confundieran con el nombre oficial de la dictadura!” Y un militar se escandaliza al ver una obra de Marx –resulta ser de Groucho- en un escaparate.

Pero ello no quita para que la autora utilice recursos como el humor y la ironía. Por ejemplo, en la descripción del suizo que viaja al lado de la investigadora en el vuelo de Air France; pasó el viaje roncando y baja la mochila como si estuviera ya en el Aconcagua; o cuando la protagonista entra en una chivitería, e ingiere un plato que parece extraído de un libro de recetas “especial colesterol” y “quilos de más”. También en el penoso laberinto, burocrático y clasificatorio, que implica la búsqueda de un volumen en la Biblioteca Nacional de Uruguay.

En algunas páginas hay alusiones a otros escritores, como el “Uruguay benedettiano” –pautado y aburrido- que Amalia tiene en mente. En la novela La tregua, de 1960, Mario Benedetti sitúa en este contexto de monotonía la vida del protagonista, Martín Santomé, empleado en una oficina de Montevideo. La relación con Lucía Avellaneda, mucho más joven que éste, altera por un tiempo la existencia gris del oficinista.

Además Amalia se refiere al libro Estás acá para creerme. Mis entrevistas con Onetti, publicado en 2009. El texto da cuenta de más de tres décadas de entrevistas entre la autora, la periodista uruguaya María Esther Gilio, y Juan Carlos Onetti, desde el primer encuentro en la Rambla de Pocitos en Montevideo. El tono jocoso aparece, de nuevo en la ficción, cuando Amalia observa la portada del citado libro: “Impresionante detrás de gruesos lentes de negra montura el dedo conminatorio de Onetti me hace temblar”.

El lector de Nunca más tacones altos puede hallar alusiones a temas musicales. Así, la aspirante la profesora descubre la canción El día que Artigas se emborrachó (1996), por la que el grupo de rock El Cuarteto Nos tuvo que afrontar una denuncia penal del Ministerio de Cultura. El Gobierno uruguayo entendió que la letra difamaba al héroe nacional José Gervasio Artigas. “Lo que importa es la visión de la historia que se impuso siempre y que no admite otras lecturas”, zanja Miguel, uno de los personajes de la novela.

Ni Marita Ferraro Escot ni tampoco su personaje parecen entusiastas de la erudición literaria. Según la joven doctoranda, “mucha teoría literaria, barthes y genettes no me ayudan en lo concreto”; Roland Barthes (1915-1980) fue un filósofo y semiólogo estructuralista francés y Gérard Genette (1930-2018) un teórico literario, también galo, que destacó en el ámbito de la narratología. Amalia alberga dudas sobre la utilidad de una lectura que le recomienda su directora de estudios: Fictionnalisation, travestissement et détournement de la ‘fonction-auteur’. Y, en un pasaje de la novela, caracteriza su tesina como “sesudas y reflexivas apreciaciones científico-literarias”.

Otra clave del texto publicado por Dyskolo es la Memoria, quizá uno de los hilos conductores. “En una época la gente se iba, como en la canción, sin decir adiós y no se sabía nada de ella (…)”; o “… pero hay huellas, y si bien no lo son todo, en la realidad presente han dejado sus marcas”, afirma Sara, licenciada en Biología que trabaja en el hostal donde se aloja Amalia. O, como señala la hermana de la segunda mujer de Tagoni: “Hace tiempo, ya mucho tiempo que todo terminó. No fue fácil”.

La novela se desarrolla sin rigideces ni estructuras previsibles y cerradas. De modo que la autora hace que tenga peso el azar. Amalia accede –de manera casi fortuita- al primer título de Sergio Tagoni. “Tanta suerte junta y después dicen que el azar no existe”, afirma la investigadora cuando logra la dirección de Irene, una de las mujeres del escritor.

La experiencia de la joven no es unívoca y lineal, incluso se aprecian transiciones sobre las que reflexiona: “Todo lo que voy descubriendo de este país parece amontonarse y en mi mente choca con los buenos recuerdos que me transmitió mi familia”. Por último, un elemento que Marita Ferraro no descuida es la pincelada descriptiva (de los personajes); no resulta banal, sino que aporta información e introduce puntos de sarcasmo en el relato.

Así ocurre con una de las trabajadoras de la Biblioteca Nacional, “mujer de pelo blanco que parece arrastrar cadenas más que caminar, cansada y mustia”. O el joven recepcionista, melancólico, que se desempeña en este mismo lugar y piensa tras el mostrador en el tiempo que le queda para jubilarse. En la segunda jornada Amalia ya conoció a un hombre mayor y jovial, de bigote espeso, que vendía “libros, libritos y libracos” en su antro. También conversó con otro de costumbres fijas, lector muy habitual de Brecha y Página12.

De París a Uruguay, 13 jornadas de investigación y memoria

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La decadente intelectualidad burguesa

Atraviesa la intelectualidad burguesa uno de sus momentos más decadentes. Sus máquinas de guerra ideológica se han esclerotizado y se refugian en argumentos filantrópicos inverosímiles a la sombra de la pandemia y las dádivas de vacunas mercantilizadas. Todo barnizado con tecnologías

Atraviesa la intelectualidad burguesa uno de sus momentos más decadentes. Sus máquinas de guerra ideológica se han esclerotizado y se refugian en argumentos filantrópicos inverosímiles a la sombra de la pandemia y las dádivas de vacunas mercantilizadas. Todo barnizado con tecnologías.

Ya no les alcanzan las maromas silogísticas más recurrentes para esconder la lucha de clases. No podrán ocultar el crimen económico monumental durante la pandemia que arrasó con la clase trabajadora y enriqueció, como nunca, a las burguesías imperiales. No podrán esconder la bofetada lacerante contra el derecho básico a la alimentación, la vivienda, la educación… la dignidad. Es inocultable la inmoralidad del capitalismo en un mundo despojado de infraestructura mínima para los pobres y con una industria militar creciendo con cifras récord.

En los cenáculos de la intelectualidad burguesa dirimen la invención de un «capitalismo humano», «capitalismo social», «socialismo capitalista»… que no cuadra en práctica alguna la aberración de sus sofismas. Hoy, para sobrevivir ellos, solo cuentan con sus maquinitas de fake news y algunos reformistas desvergonzados. A la intelectualidad burguesa no le alcanza la saliva docta para apagar el «incendio» de la emancipación. Cada día se oculta menos el carácter criminal de los bloqueos que no son otra cosa que extorsión, saqueo y marginación con premeditación, alevosía y ventaja… todas las agravantes indefendibles del propio «derecho» burgués.

En su debacle, la intelectualidad burguesa ha retrocedido a saltos los relojes de la historia y se han hundido en las contradicciones más cínicas. Los que se pavoneaban como «defensores de la democracia» hoy operan en defensa de los peores estercoleros de la corrupción. Vargas Llosa abogando por Fujimori; Krauze defendiendo al golpismo empresarial y Aguilar Camín escupiendo insultos en lugar de sus rancios razonamientos. Así en Argentina, en Colombia, en España… en Brasil. Ahora tienen por candidatos políticos a lo peor de las farándulas mercantilizadas.

Ahora, más que nunca, se hace urgente el gran proyecto humanista de nuevo género, capaz de conformar una agenda revolucionaria plena de valores y prácticas en lo cotidiano tanto como en los plazos largos. La urgencia nuestra es trabajar arduamente en la organización política anticapitalista; la revolución de las comunicaciones y la semántica emancipadora; los mapas de la subjetividad y el desarrollo de métodos críticos superadores de las máquinas de guerra ideológica burguesas. La consolidación de los modos de producción y las relaciones de producción emancipadas y emancipadoras. En suma, un programa humanista de nuevo género para la transformación de la realidad y la supresión del capitalismo.

No caer en emboscadas «reconciliatorias»; no tragarse el discurso de «igualdad» esgrimido por quienes nos bloquean o marginan. No legitimar el «dialoguismo» falaz del discurso único. No engañarse con la «igualdad de oportunidades» si no se garantiza la igualdad de condiciones. No sucumbir a los pregoneros del individualismo o del escapismo. Derrotar todo «supremacismo», racismo y nazi-fascismo. Con la revolución todo, contra la revolución nada.

La bancarrota de la intelectualidad burguesa es, al mismo tiempo, una gran responsabilidad que nos compete y compromete. Ellos harán lo imposible por esparcir confusión y mugre a diestra y siniestra. Ellos preferirán la mentira y la calumnia como campo de lucha enrarecido por la estulticia y nosotros debemos impedir, a toda costa, que nos arrastren en su debacle a una emboscada de la que salgamos debilitados o supeditados a su suerte. Nuestra agenda debe ser profundizar la revolución del pensamiento y de la praxis. La salida es «ser cultos para ser libres» porque «por el engaño nos han derrotado más que por la fuerza» y «en la demora está el peligro». Nos urge la unidad de la inteligencia crítica para la acción directa. La historia nos lo advierte.

http://www.granma.cu/pensamiento/2021-09-14/la-decadente-intelectualidad-burguesa-14-09-2021-23-09-57
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México: Indagación crítica educativa

Indagación crítica educativa

María Teresa Galicia Cordero 

Actualmente quienes compartimos el reto de educar, sabemos que los entornos actuales están permeados de incertidumbre, por lo que la adaptación a la realidad, así como la creatividad y la flexibilidad tienen que estar presentes en los escenarios de aprendizaje.

La tarea de educar se inscribe en un mundo globalizado enfrentado de diversas maneras a una pandemia, por lo que no es posible seguir educando para lo conocido, porque se educaba a partir de una mirada homogénea, con contenidos, metodologías y a partir del establecimiento de ciertos conocimientos, habilidades, aptitudes, rutas establecidas lo que aparentemente era suficiente, pero hoy nuestra realidad es muy distinta y compleja.

El mundo enfrenta una crisis y la educación, por tanto, también, pero pienso que las crisis en cierta forma, brindan oportunidades que debemos de aprovechar. La reflexión necesaria parte de dos preguntas que considero fundamentales para quienes se dedican a la docencia: ¿qué enseñar y cómo enseñar? relacionados siempre con los aprendizajes de nuestros estudiantes.

Actualmente, existen muchas características del mundo actual aun en la incertidumbre, que pueden aprovecharse para magnificar las oportunidades educativas, porque crea oportunidades maravillosas para desarrollar un estilo de enseñanza mucho más profundo y amplio.

Entre esas oportunidades, están las de favorecer las reuniones entre docentes en entornos virtuales, que conlleva a una forma diferente de interactuar, oportunidades para crear y expresar que no existían, promoviendo la construcción de comunidades de indagación crítica.

El pasado viernes, se desarrollo la tercera sesión del Seminario Internacional que los organizadores de Escuelas Secundarias Técnicas de la CNTE de Oaxaca, han denominado: “Desarrollo Profesional Docente. Enfoques Alternativos para Transformar la Práctica en Tiempos de Covid 19”, en el que se trató el tema de los saberes relacionados con el retorno seguro a clases presenciales.

Ellos no han regresado a clases presenciales y el propósito de proponer esta temática tuvo que ver, con el reconocimiento y la socialización de los saberes profesionales indispensables para la construcción de un ambiente de aprendizaje seguro, ante la posibilidad de un retorno a clases presenciales.

Participé junto con la Dra. Yazmín Lizeth Martínez, jefa de la Dirección Epidemiológica Hospitalaria en el Centro Médico Siglo XXI y el Dr. Enrique Álvarez de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Los temas expuestos tuvieron que ver con la salud, los socios emocionales y psicológicos, así como las reflexiones que he escrito a lo largo de mis colaboraciones en este espacio periodístico en cuanto a los saberes docentes y impacto en las comunidades educativas.

Con una asistencia de más de mil docentes, no solo de Oaxaca, porque el tema interesó a otros docentes de otras modalidades y entidades, se estableció un ambiente reflexivo, colaborativo y de propuestas que enriquecieron los debates y aprendizajes que han realizado a lo largo de estos seminarios. El video de este y los otros seminarios están disponibles en Facebook.

Siguiendo con este tipo de propuestas relacionadas con la indagación crítica, del 8 al 10 de septiembre, se realiza el Primer Congreso Nacional: “La Educación en México. Proyecciones y Desafíos”, congreso organizado por Educación Futura, Profelandia y el Centro Universitario Columbia.

Su propósito tiene que ver con el actual contexto, que requiere formación a partir de un análisis informado, basado en evidencias y plural, que permita la construcción de propuestas educativas que tengan como objetivo el mejoramiento de nuestro sistema educativo nacional, en donde la participación y el involucramiento plural de la comunidad es clave en la construcción de nuevas rutas educativas

En este congreso se tocarán temas muy pertinentes en mesas de análisis, talleres, conferencias magistrales y un foro final. Las temáticas que se discutirán son:  El modelo Educativo de la Escuela Mexicana; El Programa Escolar de Mejora Continua; Interculturalidad, Inclusión y Equidad en la Educación Mexicana; La Educación Superior, Retos y Perspectivas; La Democratización del SNTE; Mejora y Gestión Escolar; El Diseño Universal del Aprendizaje; el Sistema Nacional de Mejora Continua; la Mejora Continua de la Educación. Un Proceso en Construcción, así como La Implementación del Sistema para la Carrera de los Maestros y las Maestras.

Moderaré la mesa de análisis: Interculturalidad, Inclusión y Equidad en la Educación Mexicana, en donde la discusión se realizará en torno a cuatro preguntas generadoras: ¿Qué entendemos por interculturalidad e inclusión? ¿Cuáles son los principales retos para tener un sistema educativo equitativo, incluyente y que responda a la interculturalidad y diversidad? ¿Son suficientes y pertinentes las políticas públicas al respecto? ¿Cómo fortalecer al magisterio para que atienda una educación de calidad desde la inclusión y la interculturalidad?

Las dos experiencias que he descrito, buscan tener un carácter desarrollador, participativo y formativo, especialmente con los docentes, porque la indagación, la búsqueda y la investigación, forman parte de la naturaleza de sus prácticas. Desde esta perspectiva, es necesario que el docente y todos quienes participan en la educación, no se conciban y actúen como un ser aislado de la sociedad especialmente cuando la escuela no puede seguir concibiéndose como una (supuesta) fábrica de igualdades, en medio de un mar de desigualdades.

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/indagacion-critica-educativa/

 

 

 

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Panamá: Organizarnos para transformarnos

Organizarnos para transformarnos

Fuentes: Rebelión

Desde Karl Marx, por lo menos, la cuestión de la transformación de la sociedad es un imperativo; sin embargo, lo difícil no es enunciarlo, sino acometerlo. Es decir, transformarnos como sociedad ante este orden vigente de hecatombe social y ambiental.

Las desigualdades y el deterioro ambiental siguen aumentando. No hay duda de la necesidad de buscar alternativas. Uno de los problemas de fondo sigue siendo la organización: la intermitencia y dispersión siguen siendo la nota discordante. Necesitamos organización en un sentido amplio y orgánico, no solo aquella delimitada a los intereses inmediatos. Amplio en la diversidad y orgánico en contenido.

No hay fórmulas secretas para la organización, no se trata de la falsa unidad encubridora del viejo sectarismo. Se trata como decía Hegel: “el capullo desaparece al abrirse la flor, y podría decirse que aquel es refutado por ésta; del mismo modo que el fruto hace aparecer la flor como un falso ser allí de la planta, mostrándose como la verdad de ésta en vez de aquella” o, como diría Marx: “una rica totalidad con múltiples determinaciones y relaciones”. Nos cuesta excesivamente, en particular a aquellas organizaciones de izquierdas con mayor capacidad, la síntesis y aceptar la diversidad.

A estas alturas hay quienes simplemente no renunciarán a sus rígidos esquemas, aunque estos no funcionen para comprender la compleja realidad. Y, para transformarnos como sociedad, también es necesario cambiar a lo interno de las organizaciones; ya que, no podremos cambiar nada sino cambios nosotros también, allí la autocrítica juega un papel fundamental.

La organización de aquellos sectores dispersos será el acicate para la transformación. Por más voluntarismo sin organicidad, no se logrará. Las transformaciones por lo menos en el plano político, económico, social y cultural son procesos complejos e intermitentes, lo importante es mantenerse firmes en los principios. Anudemos aquellos esfuerzos en esa dirección, más allá de las elecciones. La política como servicio, si bien no prescinde de lo electoral, no se reduce a ello. El ejercicio de la democracia implica la permanente organización de la indignación.

No es posible ninguna transformación sin organización. Es difícil ponerse de acuerdo, ya que, trastoca nuestro estado de confort. Pero, el hecho de que distintos sectores de la sociedad se empiecen a cuestionar sobre este tema, es un paso importante en la medida de tener como horizonte la tan urgente transformación de la sociedad.

Abdiel Rodríguez Reyes. Profesor de Filosofía en la Universidad de Panamá.

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México: Regresar a clases con el estómago vacío

Regresar a clases con el estómago vacío

El regreso a la escuela debería considerar el problema del hambre, sobre todo en los contextos de mayor adversidad…

POR: ROGELIO JAVIER ALONSO RUIZ

Uno de los efectos más severos de la pandemia por COVID-19 es el aumento del hambre. Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), “en 2020 sufrieron hambre unos 118 millones de personas más que en 2019” (2021, p. 5). En el mismo lapso, aumentó considerablemente el número de personas en situación de inseguridad alimentaria grave (320 millones más que el año previo), mientras que en 2020 casi una de cada tres personas no pudo acceder a una ingesta alimentaria conveniente (FAO, 2021, p. 5). De acuerdo con la organización, “la pandemia de la COVID-19 ha agudizado las tendencias desalentadoras [en alimentación] que ya se observaban antes de la crisis” (FAO, 2021, p. 22).

El hambre es una de las expresiones más crueles de injusticia social. Pese a que el derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad es reconocido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se calcula que en México una de cada tres personas (34.9%) padece inseguridad alimentaria moderada o grave, mientras que 9 millones se encuentran subalimentadas (FAO, 2020, p. 202). Como es sabido, las consecuencias de la alimentación deficiente no sólo se limitan al ámbito de la salud personal, sino que penetran en otras áreas como la laboral o la educativa. En ese sentido, la reanudación de actividades educativas presenciales, después de un largo confinamiento, debería tener presente el factor alimentario.

No deben desestimarse las consecuencias de la mala alimentación en el rendimiento académico de los estudiantes, sobre todo cuando se busca recuperar aprendizajes perdidos durante el confinamiento, así como recuperar la matrícula, cuando la pandemia ha provocado un aumento del abandono escolar. No es necesario profundizar en los efectos adversos que una mala nutrición puede tener sobre las posibilidades de aprender o de asistir a la escuela. Considerando estas dos prioridades (asistencia y aprendizaje), es evidente la conveniencia de procurar la implementación o el reforzamiento de programas que garanticen a los educandos un adecuado consumo alimentario, sobre todo en los contextos de mayores carencias, en los cuales difícilmente niños y jóvenes pudieron ejercer su derecho a la educación durante el confinamiento y en los que incluso se presume habría mayor riesgo de que nunca regresaran a las escuelas.

Las instituciones escolares son un importante espacio para reducir los efectos del hambre: “hay al menos 368 millones de estudiantes [en una muestra de 169 países] en edades de pre-primaria, primaria y secundaria recibiendo alimentación a través de sus escuelas” (Programa Mundial de Alimentos, 2013, p. 89). Desafortunadamente, la disponibilidad de comida en las escuelas no se distribuye por igual, siendo también uno de los múltiples factores que refuerza la inequidad en los sistemas educativos: “los países en donde la cobertura de los programas [de alimentación escolar] es la menos adecuada son, por lo general, en aquellos en donde la necesidad es mayor” (Programa Mundial de Alimentos, 2013, p. 89).

Las políticas públicas en general, y educativas en lo particular, deberían atender al problema del aumento del hambre. No se puede pensar en tener éxito educativo cuando asisten diariamente a las escuelas niños hambrientos. No es casualidad que países referentes del logro educativo, como Finlandia, finquen su éxito en medidas tales como que “los alumnos que asisten a la escuela deben recibir una comida equilibrada y debidamente organizada y supervisada gratis todos los días escolares” (Finnish National Board of Education, 2008, p. 3).

En México, es en las escuelas del medio rural donde deberían impulsarse con mayor fuerza los programas de alimentación: ahí se concentra la mayor prevalencia en indicadores como bajo peso o baja talla en población menor de cinco años: 6.4% y 18.9%, respectivamente, cifras contrastantes con las del medio urbano (3% y 10.2%, en el mismo orden) (CONEVAL, 2018, pp. 100 y 101).  Las escuelas indígenas, a su vez, deberían también contar con apoyos adicionales, en términos alimentarios: 31.5% de la población indígena presenta carencias de acceso a la alimentación (CONEVAL, 2018, p. 99). Después de casi dos años de iniciada la pandemia, las cifras podrían ser aún más graves en los contextos mencionados.

El regreso a la escuela debería considerar el problema del hambre, sobre todo en los contextos de mayor adversidad. El debate se ha centrado en aspectos, cuya importancia no se puede negar, como la infraestructura escolar, la disponibilidad de insumos para el cuidado sanitario o la claridad y pertinencia de los protocolos. Sin embargo, la discusión debe ampliarse hacia temas como el incremento del hambre a partir de la pandemia y sus evidentes repercusiones en la vida escolar. No podemos exigirle a niños y jóvenes que regresen a las aulas cuando su preocupación y la de sus familias sigue siendo conseguir los medios para hacerse de los alimentos del día, ni podemos esperar que recuperen los aprendizajes perdidos, cuando fisiológicamente ni siquiera se encuentran en condiciones óptimas para aprender.

REFERENCIAS

CONEVAL. (2018). Estudio diagnóstico del derecho a la alimentación nutritiva y de calidad 2018. México: autor.

FAO. (2020). El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2020. Transformación de los sistemas alimentarios para que promuevan dietas asequibles y saludables. Roma: autor.

FAO. (2021). El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2021. Transformación de los sistemas alimentarios en aras de la seguridad alimentaria, una mejor nutrición y dietas asequibles y saludables para todos (Versión resumida). Roma: autor.

Finnish National Board of Education. (2008). School meals in Finland. Investment in learning. Helsinki: autor.

Programa Mundial de Alimentos. (2013). El estado de la alimentación escolar a nivel mundial. Roma: autor.


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