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CCOO alerta al gobierno de la Comunidad de Madrid que sin bajada de ratio no habrá seguridad sanitaria ni mejora de la educación

Por: Tercera Información

  • Ante el inicio del nuevo curso, CCOO exige al Gobierno de Madrid el mantenimiento de la bajada de ratio, que ha sido clave para el éxito sanitario y educativo del anterior curso. Es inexplicable que algo que funcione se desmantele.

  • El sindicato exige también que se destinen los fondos europeos a la contratación de profesorado y personal educativo para que se haga posible la bajada de ratios, ampliación de la presencialidad y el refuerzo al alumnado.

  • Para CCOO es inaceptable que en plena pandemia se inicie el curso sin medidas de seguridad suficientes y con 5.000 profesores menos que el curso pasado.

Ante el inicio del nuevo curso escolar, CCOO exige al Gobierno de Madrid el mantenimiento de la bajada de ratio, que ha sido clave para el éxito sanitario y educativo del anterior curso. Es inexplicable, denuncia el sindicato, que algo que funciona se desmantele.El consejero de Educación alega que la bajada de ratios es “imposible” mientras recibe 500 millones para inversión educativa de parte del Gobierno central y de los Fondos Sociales Europeos.

La efectividad de las ratios bajas está más que probada. El curso pasado los grupos burbuja mejoraron la calidad educativa y permitieron una vuelta segura a las aulas. El 85% de los docentes, según una encuesta de la OCDE, cree que la bajada de ratios es una prioridad educativa. Hasta el gobierno de Díaz Ayuso, conocido por sus continuados ataques a la educación pública, sabe que hay consenso alrededor de este tema, que toda la comunidad educativa quiere bajada de ratios, y lo ha incluido a su retahíla de promesas.

Isabel Galvín, Secretaria General de la Federación de Enseñanza de CCOO Madrid, explica que “en lugar de caminar en esa dirección, el gobierno regional da un grandísimo paso hacia atrás: pretende empezar este curso con 5.000 docentes menos que el curso pasado. Se trata de un recorte gravísimo de la plantilla que hizo posible la vuelta segura a las aulas el curso pasado. Además, si este curso se quiere ampliar la presencialidad (con medidas sanitarias) a segundo ciclo de ESO, Bachillerato, FP, EOI y conservatorios, no solo habría que mantener las contrataciones del curso pasado, sino ampliarlas con creces”.

Recorte temerario

Galvín advierte que mientras dejan ir a 5.000 de los 7.000 profesionales contratados el curso pasado, el consejero de Educación, Enrique Ossorio, afirma que la bajada de ratios es “imposible” por falta de medios y de infraestructura. Obvia que este curso la Comunidad de Madrid recibe 500 millones de euros específicamente para gasto educativo por motivo de la pandemia, parte proveniente del Gobierno de España y parte del Fondo Social Europeo.

“Este recorte es una decisión temeraria e injustificada”, continúa Galvín, “que además de afectar a la calidad educativa pone en riesgo la salud del alumnado y sus familias. La variante Delta sigue presente y la vacunación de los tramos de edad a los que pertenece el alumnado es aún parcial. En países que ya han comenzado las clases, como Estados Unidos, los contagios se cuentan en decenas de miles, y algunos casos llegan a la hospitalización. El gobierno de Díaz Ayuso no puede hacer recaer todo el esfuerzo sobre los profesionales educativos, el alumnado y sus familias, sin dotarles de los suficientes recursos. En sus manos está prevenir una situación similar, que seguramente suceda si no se toman medidas sanitarias. Una de ellas, fundamental, es la bajada de ratios.”

“¿Qué va a hacer Ayuso con los (al menos) 500 millones de euros que recibirá su gobierno?”, se pregunta la responsable sindical. “Su gobierno, de momento, no los ha presupuestado, y parece que van a ser empleados con la opacidad que le caracteriza. Es necesario crear una entidad independiente que haga público el uso que la Comunidad de Madrid hace de este dinero, y que se asegure de que esos 500 millones se invierten en la educación pública madrileña”.

Oportunidad perdida

Por último, sobre la Conferencia Sectorial de Educación que celebrada ayer, Galvín señala que “ha sido una oportunidad perdida. El gobierno rebaja la distancia necesaria en las aulas de los 1,5 metros del curso pasado a solo 1,2, ignorando la actual situación sanitaria y mostrando un optimismo infundado. Pero es que además si la Comunidad de Madrid vuelve a las ratios prepandemia será imposible garantizar incluso esos 1,2 metros de distancia.” Lo único positivo son las cifras de inversión que la ministra de Educación ha hecho públicas y que deja claro que la Comunidad de Madrid dispondrá de dinero suficiente para la contratación del profesorado y personal educativo necesario.

Desde CCOO, como ya hizo ante el inicio del curso pasado, presionará y movilizará para que la Comunidad de Madrid presupueste y aplique esos más de 500 millones de euros provenientes del Estado y de la UE para invertir en plantilla y bajar la ratio de forma inmediata en 2021.

Fuente e Imagen: https://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/29/08/2021/ccoo-alerta-al-gobierno-de-la-comunidad-de-madrid-que-sin-bajada-de-ratio-no-habra-seguridad-sanitaria-ni-mejora-de-la-educacion/

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Capitalismo digital, el nuevo rostro del antihumanismo corporativo

Por: Javier Tolcachier

Pese a que personas como Zuckerberg, Bezos, Gates, Page, Brin o los herederos de Jobs suelen ser socios mayoritarios de cada uno de los emporios digitales, los grandes accionistas son los principales fondos de inversión.

Como es sabido, el capitalismo atraviesa una acelerada fase de reconversión tecnológica, cuyo elemento principal es la digitalización. El uso de grandes cantidades de datos, la inteligencia artificial, la multiplicación de plataformas en todas las áreas de actividad humana, el teletrabajo, el comercio digital, la computación en la nube, el entretenimiento online, la masiva aplicación de robótica en la producción y la internet de las cosas, son algunos de los factores visibles de esta nueva revolución industrial.

 

Si bien la conectividad a internet, que es el soporte básico de estas transformaciones, no alcanza todavía a toda la población, el crecimiento es rasante. Por ejemplo, en América Latina y el Caribe, una región extensa y de relativo retraso en infraestructura de telecomunicación en relación a Estados Unidos, Europa, Asia-Pacífico y Eurasia, la cantidad de personas conectadas a la red se ha duplicado entre 2010 y 2019, alcanzando a un 67%. También ha crecido la cobertura 4G y la velocidad de conexión. La mayor parte de las empresas ya están conectadas a internet, un alto número utiliza banca electrónica y la red en la cadena de aprovisionamiento y muchas han comenzado a desplegar canales de venta virtuales.

 

Esto nos habla de una tendencia irreversible: estamos en pleno desarrollo de la era digital.1

 

Todo esto se aceleró en el transcurso de la pandemia. La presencia empresarial en internet, el comercio electrónico, el uso de plataformas de educación, el trabajo a distancia tuvieron un fuerte crecimiento. Con ello se acrecentó el poder concentrado de las corporaciones digitales. Para muestra, algunos datos: en el segundo trimestre de 2021 y en términos interanuales, Apple vendió un 50% más teléfonos Iphone, Amazon y Microsoft incrementaron sus utilidades también en un porcentaje similar, Facebook duplicó sus ganancias y Alphabet (propietaria de google) las multiplicó por 2,6. Lejos de quedar confinadas a sus negocios originales, estas corporaciones con casa matriz en los Estados Unidos han diversificado fuertemente sus intereses, abarcando la producción cinematográfica, medios de prensa, viajes espaciales, automóviles autónomos y realidad aumentada, entre muchos otros.

 

Muy preocupante, además de la concentración económica es la posición central de este tipo de empresas en el relato dominante, controlando las principales vías de comunicación en internet.

 

Por el contrario, la pobreza extrema que había mermado a nivel mundial en alrededor de 1% por año entre 1990 a 2015, y que ya venía desacelerando su descenso, vuelve a profundizarse. Uno de cada diez individuos en el planeta padece hambre y millones de personas son arrojados al desempleo y la precarización laboral.

 

En América Latina, el empleo en el sector de tecnologías de la información y la comunicación, que prometían compensar la pérdida de puestos de trabajo por automatización es proporcionalmente bajo y representa únicamente el 1,6% del empleo masculino. En el caso de las mujeres, una vez más discriminadas, esta participación es mucho menor, y corresponde solo al 0,9%. La diferencia entre los estratos poblacionales condiciona el derecho a la educación y profundiza las desigualdades socioeconómicas.

 

En síntesis, las supuestas ventajas de la economía digital no han aminorado la preexistente desigualdad sino que la profundizan.

 

¿Quienes son los beneficiarios?

 

Pese a que las caras conocidas (Zuckerberg, Bezos, Gates, Page, Brin o los herederos de Jobs) suelen ser socios mayoritarios de cada uno de los emporios digitales, estas empresas tienen como grandes accionistas a los principales fondos de inversión, es decir a la banca especulativa. Para ilustrar, más del 80% de las acciones de Facebook están en manos de inversores institucionales, dentro de los cuales se encuentran los principales fondos de inversión (Vanguard Group, Black Rock, FMR, Price -T. Rowe- Associates, State Street Corp., etc).

 

En el caso de Alphabet, el porcentaje accionario institucional es de un 67%, similar al paquete de Amazon (alrededor 60%) estando constituido por los mismos actores especulativos.

 

El contexto económico capitalista

 

La economía especulativa, lejos de haber disminuido luego de la explosión de la burbuja en 2007-2008, alcanza en la actualidad, aunque de difícil estimación, unas 20 veces el PIB mundial. La sobreacumulación de capital, la continuada emisión de monedas sin respaldo como el dólar, las bajas tasas de interés y como contraparte, la acumulación de deuda privada y pública, atizan el negocio especulativo.

 

La reinversión productiva continuó su descenso, reduciéndose la oferta de empleo formal para las grandes mayorías. Se calcula que en solo dos años (2017-2019) la inversión externa directa cayó a la mitad (2,7 a 1,4 billones).

 

En este contexto de parasitismo financiero, la economía digital se ofrece como inversión posible, buscando salir de la crisis de rentabilidad en la que está inmersa el capitalismo industrial desde hace ya varias décadas. Esta rentabilidad del ámbito digital se explica por motivos convergentes: entre ellos, el bajo monto de impuestos que asumen las empresas (localizadas formalmente en guaridas fiscales, sumado a la elusión impositiva de los estados nacionales donde operan), la poca representación sindical en el ámbito digital, la absorción de recursos intelectuales y financieros de investigación públicos, el uso de los datos personales como materia prima gratuita, la destrucción de la competencia o la desregulación de facto del entorno virtual.

 

Limitaciones físicas de la expansión capitalista

 

Por otra parte, el capitalismo en su búsqueda de crecimiento ilimitado, ha tocado límites físicos indiscutibles, produciendo fuertes desbalances en los ecosistemas vitales. Así, la digitalización y el extractivismo de bienes no tangibles como los datos, aparecen falsamente como parte de un nuevo ciclo de reconversión “verde” de la economía. Falsamente, porque el consumismo y la acumulación que conllevan sigue teniendo como base material a los recursos naturales finitos del planeta.

 

El negocio es planetario, la miseria local

 

Luego del ciclo de instalación neoliberal de la globalización, con la consecuente destrucción de los sistemas públicos y el debilitamiento de los estados nacionales, el mapa comercial ha quedado extendido al planeta entero, promoviendo escalas mundiales para los negocios. De este modo, las corporaciones aprovechan el potencial de un mercado planetario desde su habitual irresponsabilidad social, dejando que los estados se hagan cargo de administrar los problemas que aquellas dejan a su paso.

 

El panóptico global

 

El otro recurso fundamental del capitalismo digital es la información. De este modo, las corporaciones transnacionales han establecido un sistema de vigilancia e inteligencia globalizado, que aprovecha la intromisión de las plataformas digitales en la vida personal, obviamente con el fin de mantener ocupadas y controladas a las mayorías, objetivo que pese a todo, no logran.

 

La dependencia del Sur

 

Otro propósito en el desarrollo de un capitalismo digitalizado es el de mantener y profundizar las brechas tecnológicas entre el centro y las periferias mundiales y consecuentemente la dependencia del Sur global. Sin embargo, la OTAN digital comandada por Estados Unidos, con sus socios menores Europa y Japón, tiene hoy su contraparte en una Muralla china digital, la que ha logrado superar parcialmente, al igual que varios de sus vecinos asiáticos, la situación de subdesarrollo tecnológico predominante anteriormente.

 

Aún así, las enormes desigualdades continúan subsistiendo. Según la CEPAL, mientras el índice de desarrollo de las industrias digitales (compuesto por factores mixtos2) en Estados Unidos es de un 43%, en Europa Occidental de un 36%, en América Latina y el Caribe, África y Asia Pacífico, este alcanza un 18%.

 

Por otro lado, la infraestructura continúa teniendo las trazas imperiales de sus inicios. Cuatro de los 13 servidores raíz de la internet (DNS) permanecen en suelo estadounidense y 10 de ellos son controlados por empresas, universidades o instituciones militares o estatales de los Estados Unidos. Además, el inglés continúa siendo el idioma utilizado para sus protocolos, lenguajes de programación y cada una de las partes constitutivas de la internet.

 

De este modo, el capitalismo digital es la nueva cara del colonialismo, cumpliendo a la perfección la función de penetración no solo económica, sino también cultural y militar, propia del imperialismo.

 

La captura corporativa del sistema de relaciones internacionales

 

Desde hace ya un tiempo, las corporaciones y un gran número de ONG’s vienen interviniendo en instancias y organismos multilaterales en aspectos teóricamente reservados a los Estados y sus gobiernos. Esto es particularmente cierto en el ámbito digital, cuya gobernanza está en manos de un sistema multisectorial, o de “múltiples partes interesadas”. Los involucrados son la comunidad técnica, el sector privado conformado por empresas, los gobiernos, la academia, y las así llamadas organizaciones de la sociedad civil (u organizaciones no gubernamentales), en algunos casos financiadas parcial- o totalmente por las mismas transnacionales para operar públicamente a favor de su discurso.

 

La influencia privada, que carece de toda legitimación democrática, amenaza con cooptar el sistema político de relaciones internacionales a través de una estrategia que responde con precisión a los lineamientos del Foro Económico Mundial (Davos). Bajo el manto del término «cooperación digital», esta iniciativa podría abrir el camino a la elaboración de políticas vinculantes, a través de la conversión de un organismo de consultas de múltiples partes interesadas en uno de «gobernanza multipartita».

 

Dicho organismo de alto nivel está siendo impulsado a través de un proceso lanzado desde la misma Secretaría General de Naciones Unidas, que recoge como fundamento las recomendaciones de un Panel de Alto Nivel sobre la Cooperación Digital constituido con el mismo sistema multipartito anterior y cuya vicepresidencia es significativamente ostentada por Melinda Gates de la Fundación homónima y Jack Ma, fundador de la corporación china Ali Baba.

 

Es ostensible que si las corporaciones obtienen influencia decisiva sobre las normas y reglas que rigen los espacios digitales, poco podrá hacerse para regularlos desde el interés de los pueblos. Además, en la medida en que la digitalización avance aun más sobre cada área de actividad humana, la influencia empresarial se proyectará sobre éstas, como hoy ya sucede en los ámbitos de la alimentación, el comercio digital o el conflicto medioambiental, por solo citar algunos ejemplos.

 

Corolario

 

Mientras la digitalización y el poder corporativo avanzan, las instituciones estatales y los movimientos sociales reaccionan a estas nuevas realidades con relativa lentitud, sin lograr anticiparse a escenarios futuros. Lo que está clar, es que el poder de una parte sobre el todo no va a solucionar ninguno de los problemas de las grandes mayorías.

 

De este modo, es fundamental instalar la problemática digital como bandera de lucha de los pueblos, sensibilizar adecuadamente sobre sus impactos, aclarar posturas políticas colectivas en los movimientos para darle anclaje territorial y exigir nuevos derechos en las políticas públicas acordes al nuevo escenario.

 

La cuestión ha rebasado ampliamente la esfera del activismo digital. Es imprescindible que la ciudadanía tome cartas en el asunto. Se trata del futuro común.

 

Javier Tolcachier es investigador en el Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza.

 

https://www.cepal.org/sites/default/files/publication/files/46766/S2000991_es.pdf

 

2 El índice de desarrollo de industrias digitales se compone de: 1) el peso económico de las industrias digitales (medido en términos de la suma de ventas brutas de las industrias digitales y de telecomunicaciones y el gasto de la economía en software) en relación al producto interno bruto; 2) la penetración de conexiones del Internet de las Cosas (entendido como indicador del despliegue de aplicaciones verticales); 3) el nivel de exportaciones de productos y servicios de alta tecnología, y 4) la producción local de contenido.

Fuente de la información e imagen: www.alainet.org/

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¿Están listas las escuelas para el regreso a clases?

Por: Miguel Ángel Gallegos Cárdenas

En septiembre del año 2017, justo el 19 de septiembre, un sismo traía una tragedia a la sociedad mexicana y particularmente a muchas de las escuelas. Desafortunadamente hubo pérdida de vidas y un gran número de infraestructuras escolares resultaron dañadas a lo largo y ancho del país.

En su momento se mencionó que los simulacros solo habían servido para eso, para simular que se hace algo. La realidad es que poco ayudan esas simulaciones a la hora de enfrentar los fenómenos reales.

En aquellos momentos de dolor y tragedia, la burocracia administrativa solicitaba informes y evidencias de todo a las escuelas. Incluso, en aquel momento circulo un documento vía electrónica, en que se reportaban afectaciones a las escuelas de educación básica, las cuales iban desde fisuras en paredes y grietas en escaleras, hasta bardas y muros caídos, entre muchos otros daños.

A estas fechas, se esperaría que todas esas escuelas hayan sido debidas y oportunamente atendidas y reparadas.

En aquel momento, ante la emergencia, parecía que a las autoridades educativas lo único que les interesaba era hacerse de informes y evidencias de lo sucedido en la desgracia, aunque en muchos casos, no fueran revisadas y usualmente turnadas a algún cajón de escritorio o archivo muerto. Los anhelados sellos de recibido de la “evidiencitis” y “formatitis”, poco ayudan cuando la realidad pone a prueba a las instituciones, a las autoridades y a los agentes educativos.

Recordará el lector que la “evidiencitis” fue un mecanismo muy usado en la “Evaluación del Desempeño Docente” durante la mal llamada “Reforma Educativa”. La simulación era entendible en aquel entonces, eran los funcionarios del sexenio inmediato pasado. La pregunta es, ¿Seguirán vigentes estás viejas costumbres simuladoras y dominantes?

Desafortunadamente esas prácticas imperiosas han sido una forma de justificar a los aparatos burocráticos y al mismo tiempo han sido mecanismos para someter a una gran parte de los agentes educativos, lo que lleva a recordar la “dialéctica del amo y el esclavo”, de Friedrich Hegel.

Lo malo de esas formas de administración educativa simuladora, es que cuando los fenómenos naturales o sociales se presentan, las cosas cambian. Ya se ha visto, que cuando esas realidades se manifiestan, salen a relucir negligencias, carencias, omisiones, complicidades, despilfarros, abusos y excesos de confianza de las autoridades.

Hasta antes de marzo del año 2020, la escuela fue a lo largo de las últimas décadas la institución más sólida y segura que el Estado podía brindar a la sociedad. Las familias en general confiaban plenamente en los recintos escolares, al grado de dejar a sus hijos todos los días durante varias horas. Las jornadas escolares en educación básica (preescolar, primaria y secundaria), contemplaban cuatro horas en escuelas con horario normal, y ocho horas en las de jornada ampliada o tiempo completo.

Ahora en el regreso escolar en que estudiantes y docentes se encuentran listos, ¿habrá la misma confianza en las escuelas por parte de la sociedad? La respuesta solo se verá a partir del próximo lunes 30 de agosto, en que inicie el ciclo escolar 2021-2022.

Ya sabemos que la pandemia alejo a todos de las escuelas por más de año y medio. Tiempo suficiente para que cualquier casa de estudios se deteriore, si no se le da el mantenimiento adecuado. Por ello, caben dos preguntas, ¿Están listas las escuelas para recibir a sus respectivas comunidades educativas? ¿Se aprovecharon todos estos meses para hacer mejoras y adecuaciones a las infraestructuras escolares?

A este respecto, es necesario mencionar que el pasado 6 de octubre de 2020, en el Senado de la República, fue presentado un importante Punto de Acuerdo para la educación, que vale la pena destacar:

“…Se exhorta a las secretarias y secretarios de educación pública del país, para que, en la esfera de sus respectivas competencias, desplieguen las medidas necesarias, conforme al contexto nacional y tomando en consideración las recomendaciones de organismos internacionales, para garantizar la continuidad y calidad de los servicios de educación a distancia mientras se controla la pandemia generada por el virus SARS-CoV-2 (covid-19), y se desplieguen todas las medidas preparatorias para el regreso a clases de forma presencial…”

Propuesta por demás valiosa, dado que alerto a las autoridades educativas para que ejecutaran acciones en tiempo y forma en bien de nuestras queridas escuelas.

Además de ello, en el mismo documento se recomendó tomar en consideración algunas acciones en cuanto al regreso a clases:

  • Que se garantice el acceso a agua potable en todas las escuelas.
  • Que se les dote de gel antibacterial, jabón y cloro a todas las escuelas, y que se garanticen todas las medidas sanitarias dentro de los planteles tanto para los alumnos como para los docentes y personal administrativo.
  • Que se garantice que los grupos ya no sean de más de 35 alumnos.
  • Que se garantice la alimentación nutritiva y suficiente para las niñas, niños y adolescentes de comunidades marginadas y de escasos recursos.
  • Para cerrar la brecha digital, es necesario garantizar el acceso a tecnologías de información en todas las escuelas, lo cual implica la provisión de computadoras y servicios de internet, asegurándose de que dichos centros cuenten con electricidad.
  • Diseñar una estrategia que permita contar con modelos híbridos de educación presencial y a distancia, con la finalidad de adecuarse a la nueva normalidad que exige la pandemia, así como para prepararse ante nuevas contingencias.
  • Realizar un diagnóstico del aprendizaje de las y los estudiantes al momento de regresar a los centros educativos para que, a partir de ello, se genere una estrategia de regularización, focalizando esfuerzos en quienes se encuentren en riesgo de abandonar los estudios.

Muy bien por el Doctor Casimiro Méndez Ortiz, impulsor de tan oportuno Punto de Acuerdo. Sinceramente deseamos que se haya hecho caso a los planteamientos dado que el regreso a las escuelas está cerca, muy cerca.

miangaca@hotmail.com

Egresado del Doctorado en Ciencias Sociales, en el Área Sociedad y Educación, de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana

Fuente de la información e imagen: https://www.educacionfutura.org

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Juegos peligrosos

Por: Carolina Vásquez Araya

Las derrotas estratégicas nunca son una sorpresa. Vienen determinadas desde el inicio.

Los países que definen el rumbo de la historia son tan fuertes como el más débil de sus líderes. Esto debería ser un axioma a tomar en consideración frente a los resultados catastróficos de la geopolítica de los imperios. De hecho, el rumbo de las acciones intervencionistas fuera de sus territorios suele estar determinado por un poderoso sentimiento de orgullo y la ambición sin límites de un grupo de individuos en un momento determinado, lo cual conduce al peligroso callejón del poder absoluto y la anonimia en la toma de decisiones. Es decir, sus instancias de control han alcanzado dimensiones y complejidades tan extremas, que en ellas se pierde la responsabilidad directa sobre las acciones que afectan de manera directa al presente y futuro de naciones en cualquier punto del globo. Durante siglos, el mundo ha presenciado cómo las grandes potencias se benefician con la miseria, la muerte y las riquezas robadas a pueblos más débiles sin pagar por ello.

De esas confrontaciones, diseñadas y manipuladas desde despachos inaccesibles lejos del terreno, se trazan los destinos de millones de seres humanos, quienes deben hacer frente a las peores amenazas, totalmente ajenos a los planes de dominación económica y política concebidos sobre un tablero. Cuando las cosas se tuercen -como sucede cada vez que se juega a dios- esos pueblos caen en la espiral de la destrucción de sus culturas, sus sueños y sus vidas. Los responsables del desastre solo retiran a sus peones, empacan sus instrumentos de aniquilamiento y, sin perder más que las vidas consideradas “daños colaterales propios”, terminan culpando a sus aliados por el fracaso de sus planes.

En donde reside el mayor peligro de estos juegos peligrosos es en la ruptura del hilo de las responsabilidades directas. La posibilidad de manipular los acontecimientos -gracias a la infinita capacidad económica de estas potencias- está al alcance de personajes poco o nada éticos e incluso intelectualmente mediocres, incapaces en su mayoría de medir las consecuencias de sus decisiones, dado que la vida humana tiene, para ellos, menor importancia que el dominio sobre los recursos estratégicos sobre los cuales se sustenta su hegemonía. Esta manera de controlar la acción política con base en la inmediatez de sus beneficios tiene consecuencias de tan largo plazo que los perpetradores terminarán, de manera inevitable, formando parte de las víctimas.

La reciente caída de Afganistán en manos de los talibanes no es más que otro ejemplo de la cadena de errores cometidos por la prepotencia y falta de perspectiva de una de las grandes potencias. El horror enfrentado hoy por el pueblo afgano es parecido al experimentado por otras naciones, víctimas de decisiones surgidas desde el otro lado del mundo. En esta carrera por el poder intervienen tantos actores, con tan increíbles recursos económicos, bélicos y tecnológicos, que da pavor pensar en la dudosa capacidad de cada uno de ellos para medir los alcances de sus acciones o, simplemente, para reflexionar sobre el impacto en la vida de seres tan ajenos a su entorno.

La restitución de un equilibrio de poderes capaz de impedir el abuso de los países más poderosos, es pura fantasía. Los hechos han demostrado cómo la vida humana es un factor ausente en los planes geopolíticos de naciones con un poder tan ilimitado como sus ambiciones. Lo más preocupante de la ecuación es la certeza de que esas naciones super desarrolladas han creado a sus propios monstruos, sistemas cuya infalibilidad no está garantizada y, como el axioma del inicio, su hegemonía es tan fuerte como el más débil de sus estrategas.

Jugar con el destino de los pueblos es una forma perversa de satisfacer ambiciones.

Fuente de la información: https://insurgenciamagisterial.com/juegos-peligrosos/

Imagen: Alainet

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CLASES PRESENCIALES. Entre el triunfalismo irresponsable y las mentiras oficiales.

Por: Lucía Rivera Ferreiro, Roberto González Villarreal, Marcelino Guerra Mendoza. Columna: Cortocircuitos

El lunes de esta semana, diversos protagonistas, desde distintos lugares, pero todos al unísono, fueron portadores de un claro mensaje al magisterio, a la CNTE, a los padres de familia y a todos los opositores del regreso a clases presenciales: vencimos, el territorio es nuestro; y el de AMLO: ¡aquí mando yo!

Desde hace varios meses la 4T comenzó la Operación Regreso a Clases. Para conseguirlo recurrió a todas las estrategias gubernamentales acostumbradas en estos casos, prácticamente las mismas que utilizó el gobierno de Peña Nieto para imponer la reforma 2013: mentiras, medias verdades, amenazas y todas las formas de presión habidas y por haber. Para no ser reiterativos, el lector puede consultar el recuento que hacemos en nuestro último artículo: ¡NUESTRAS VIDAS IMPORTAN! Respuesta al acuerdo 24/08/2021.

La presión aumentó sensiblemente en las últimas semanas, el gobierno de la 4T echó mano de todos los recursos a su alcance, desoyendo razones, desviando la atención, acallando voces discordantes, atajando desacuerdos y minimizando las críticas. Obviamente la decisión estaba tomada, ninguna consulta como la de la CNTE (8 de cada 10 padres de familia dicen no al regreso a clases presenciales) o consideraciones sobre el peligro de contagio que conlleva la movilidad (Con trayectos a las escuelas subirá el riesgo de posibles contagios, alertan docentes)  lograría dar marcha atrás.

La fecha fatal se cumplió y el “llueva, truene o relampaguee” se hizo realidad. La declaración de victoria no pudo haber estado mejor orquestada: la conferencia mañanera fue el escenario, ahí estaban como protagonistas funcionarios de distintas entidades. En primera fila la secretaria de educación publicó un Tweet: Autoridades educativas federales, así como las y los gobernadores, damos seguimiento puntual al regreso a las escuelas, en el que invitando al respetable a hacer comentarios “para la mejora continua de procesos” (sic). Muchos fueron los comentarios que recibió, no precisamente halagadores.

Casualmente, en todas las pantallas que simultáneamente se proyectaron desde Palacio Nacional en la mañera del mero 30 de agosto, diversas autoridades educativas transmitían desde escuelas relucientes, bien equipadas, con todos los materiales necesarios para el regreso seguro a clases; había que mostrar músculo, el show estuvo bien montado. Funcionarios haciendo declaraciones triunfalistas (CDMX: abrieron 90% de las escuelas), prestos para la foto, sonriendo en vivo y a todo color, emitiendo desde alguna escuela, unos juntito a otros, rompiendo sin rubor las reglas que la misma SEP estableció para reducir el riesgo de contagio.

Además de los funcionarios de alto nivel, diversas estructuras del sistema educativo, particularmente los supervisores y algunos directores, han puesto su granito de arena en este operativo. Su respuesta a las preguntas de los padres que decidieron no llevar a sus hijos, confirma una de las mayores mentiras de la estrategia gubernamental: el regreso a clases NO fue y no será voluntario, así se lo han hecho saber a los padres (Escuelas ‘cierran la puerta’ a clases o asesorías virtuales; alumnos deben presentarse). Al parecer esta es una consigna institucional, “órdenes de arriba” como se acostumbra decir.

“Yo lo veo como obligatorio, porque a todos nos dijeron: ‘si sus hijos no se presentan, en línea no va a haber clases. Se les va a dar un cuadernillo y arréglense como puedan’. Creo que eso no es justo y no es correcto” (Padres de familia reclaman que el regreso a clases fue obligatorio, pero lo hicieron ver como opcional)

En el día 1 de las clases presenciales, además de la negativa a ofrecer opciones distintas a la presencialidad, en algunas partes hubo cierre de escuelas debido a que se encuentran en condiciones lamentables (Padres de familia cierran escuela de Azcapotzalco).  y ésta es otra de las grandes mentiras de la 4T

¿Y los niños, niñas y jóvenes? Pues algunos medios reportan que están felices, querían volver para hacer amigos, pero los temores no se disipan, sobre todo por parte de los padres (Estudiantes sufren y gozan regreso a clases). Está por verse qué formas adoptará la convivencia y la socialización, lo único cierto es que de ninguna manera los recreos, la entrada, la salida, los juegos, las clases, nada puede ser como antes de la pandemia. Y aquí es donde entran en escena las maestras y maestros, lanzados a la guerra sin fusil, a enfrentar una situación inédita, difícil de controlar debido a que el riesgo de contagio está afuera, en los trayectos, en el transporte, en los demás círculos en que se mueven los alumnos. Así que literalmente, en este momento están viviendo en un sube y baja, regresaron como dicen por ahí, ¡con toda la actitud! pero también con todo el miedo, la preocupación y el enojo a cuestas. Ellos están en la primera línea de contagios, tratando de evitar o de apagar fuegos a la hora de la entrada, en la salida, dentro de las aulas, en el patio de juegos, los sanitarios, el salón de clases, los pasillos, con los padres. Van algunos botones de muestra:

“Dos de mis alumnas de primero estuvieron llorando y obviamente con el moco escurriendo, se quitaban el cubrebocas para limpiarse con las manos la naríz y los ojos. Ya no sabía si decirles que se limpiaran con papel, se pusieran el cubrebocas, dejaran de llorar o salir corriendo”

“Un alumno se baja el cubrebocas para estornudar sin taparse la boca y se limpió los mocos con el brazo, ¡luego se subió el cubrebocas!”

“Antes de llegar a la escuela, veo a los niños camino a la escuela sin cubrebocas y los papás también, solo se lo ponen para entrar. Y a la salida lo mismo”

“Día 1: toda la mañana mi alumno se quitaba el cubrebocas. Le dieron uno de adulto y le quedaba grande. Dia 2: El niño ensució el cubrebocas porque no se limpió después de comer. Otro se pasó toda la mañana tomando agua para poder quitarse el cubrebocas”

“Dia 2: entrevistas a papás hoy. Fue una mamá con una tos de perro que casi saca su esternón y otra con 38 de temperatura. Juraba que era porque estaba chapeando en el sol a las siete de la mañana…”

Mientras tanto, Delfina Gómez reportó que fueron a las aulas 11 millones de alumnos. Aprovechó para repetir que la aplicación de los protocolos sanitarios en cada entidad, se hacía en coordinación con instancias federales y estatales, así como la siembra de al menos un árbol en cada escuela. Y como ya es costumbre en ella, agradeció por enésima vez “a Salud, Guardia Nacional, Bienestar y todos los que participaron y a nuestro presidente al colocar a los maestros como grupo prioritario” para la vacunación.

Ojalá nos equivoquemos

En un par de semana veremos los efectos de este tan autoritario como atropellado regreso a clases presenciales. Queda claro que ni AMLO, ni Mr. Gatell –porque al Dr.López, ése que explicaba la pandemia utilizando criterios científicos, hace tiempo lo perdimos-, ni la mayoría de los gobernadores, ni Delfina Gómez, ni nadie en el gabinete asume la gravedad de la situación, aunque la conozca.

Ese es el mensaje que nos envían cuando desde las escuelas los funcionarios departen triunfalmente y transmiten ceremonias que se supone no debían hacerse. También se observa en actividades como inflar globos y luego reventarlos, actividad propuesta en la guía de Consejo Técnico tan fuertemente criticada en redes que la SEP terminó por cambiarla. La indolencia está presente también en las reuniones de consejo técnico a las que se obligó asistir a las maestras, maestros y personal aunque estuviesen contagiados (Confirman sospecha de dos contagios covid en maestros).

Las afectaciones de esta imposición sin proveer lo necesario, no las padecerán únicamente las comunidades escolares sino todos y todas, las familias y la sociedad en general. Al mismo tiempo, y como suele ocurrir, paralelamente se fraguan y ponen en marcha formas infra políticas y moleculares de resistencia. Desde las individuales, como los padres que decidieron no llevar a sus hijos a las escuelas, pasando por las iniciativas de comunidades que se han unido para protestar y también para tomar acuerdos colectivos construidos desde abajo.

Como sabiamente escribió un maestro en redes, frente a la obligación disfrazada de regreso voluntario, son dos los escenarios posibles. Uno, el más grave, es el crecimiento exponencial de contagios que se ceben en los más pequeños y jóvenes que no están vacunados, con la consecuente pérdida de vidas. Otro es lograr paulatinamente una estabilidad del cotidiano escolar sin mayores sobresaltos ni consecuencias que lamentar.

Dadas las circunstancias y condiciones de carencia en que el gobierno de la 4T, empezando por AMLO, decidieron ordenar el regreso a la presencialidad, en medio de una tercera ola de contagios que en otros países ya ha cobrado un número importante de víctimas entre los menores de edad, nada nos daría más gusto que equivocarnos en el pronóstico negativo. Ojalá y así sea.

Fuente de la información: https://insurgenciamagisterial.com/clases-presenciales-entre-el-triunfalismo-irresponsable-y-las-mentiras-oficiales/

Imagen: proceso

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Niñas, niños y adolescentes atrapados entre dos fuegos

Por: Marcelo Trivelli

Los niños primero es buen slogan porque este grupo ha estado rezagado en las políticas públicas, sobre todo en aquellas referidas a recibir una educación de calidad. Lamentablemente, no pasa de ser un slogan que se repite sin contenido por quienes dicen defender sus intereses. Niñas, niños y adolescentes han quedado atrapados entre dos fuegos con nefastas consecuenciaspara ellos.

La presencialidad en la educación ha concentrado la pugna de poder entre las autoridades del Ministerio de Educación y del Colegio de Profesores en Chile, siendo las y los estudiantes meros espectadores. Distinto hubiera sido si el diálogo se centrara en diseñar una política pública para la educación que tomara lo mejor de las clases remotas y lo mejor de la presencialidad.

Desde el comienzo de las clases remotas, en Fundación Semilla hemos destacado el trabajo de miles de docentes y profesionales de la educación que debieron reconvertirse sin contar con las herramientas pedagógicas ni los recursos tecnológicos para los desafíos que imponía el cierre de la educación presencial. Su compromiso es innegable.

La Agencia de Calidad de la Educación, reconociendo el problema que enfrenta la educación básica y media, diseñó un conjunto de instrumentos para que las comunidades educativas del país pudieran realizar un Diagnóstico Integral de Aprendizajes en sus respectivos establecimientos. Si bien ha existido confusión en cómo aplicarlo y sus objetivos, lo importante es que se está haciendo un esfuerzo para recabar información que permita diseñar mejores políticas públicas a nivel general y mejores programas a nivel de escuela o liceo.

En días pasados, la Agencia de Calidad de la Educación entregó algunos resultados de agregados del Diagnóstico Integral de Aprendizajes y sus conclusiones confirman el daño que ha provocado la pandemia en las y los estudiantes en las áreas socioemocional, lectura y matemáticas. Probablemente un daño irreversible que va en directa relación con la vulnerabilidad de los establecimientos educacionales. Es decir, la brecha se agranda en vez de achicarse entre los grupos socioeconómicos.

La misma Agencia ha constatado que una buena convivencia, que va de la mano con educación socioemocional, es la variable de control que mejor explica un buen logro en aprendizajes. Y la otra cara de la moneda: estudiar y aprender a leer y escribir, así como las matemáticas afectan positivamente el desarrollo cerebral y cognitivo.

Resulta de sumo interés la propuesta de la Agencia de la Calidad de la Educación en cuanto promueve utilizar estos instrumentos para que, a partir de ellos, las y los docentes promuevan el pensamiento crítico, planteando otros problemas desafiantes, que ojalá tengan más de una solución, que se resuelven con más de una estrategia y que permitan abrir diálogos ricos en contenido, imaginación y respeto mutuo.

Qué diferente hubiera sido si desde el comienzo niñas, niños y adolescentes hubieran estado primero en la preocupación de autoridades políticas y gremiales y no quedaran atrapados entre el fuego cruzado de una sola variable: clases remotas o presenciales.

Fuente de la información e imagen:  https://www.pressenza.com/es/2021/06/ninas-ninos-y-adolescentes-atrapados-entre-dos-fuegos/

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Opinión | ¿Qué nos falta saber sobre las vacunas?

Por: Sofía García-Bullé

El índice de protección contra síntomas severos, hospitalización y muerte es el criterio más importante para determinar la eficacia de una vacuna.

A poco más de un año del inicio de la pandemia y con el surgimiento de una nueva variante del COVID-19, para muchos la sensación general es la de haber regresado al punto de partida. A pesar del esfuerzo mundial para la producción y distribución de vacunas, el rango de la infección parece no disminuir y se perfila un repunte de la enfermedad para este mes a nivel global.

Ante una eventualidad como esta siempre hay dos lados de la conversación: quienes cuestionan y desestiman la efectividad de las medidas preventivas y, sobre todo, de las vacunas, y quienes atribuyen la causa de que la pandemia no haya cedido a las acciones de las personas que no atienden las medidas y que no se vacunan. ¿Quién tiene razón? Si esta es la primera pregunta que nos hacemos, la manera de aproximarnos al tema quizás no sea la correcta, más bien habría que preguntarnos ¿qué nos falta saber?

Sobre la eficacia de las vacunas

El primer argumento en los casos en los que se contrae COVID-19 aún después de haberse vacunado es que “no funciona”. A través de los meses en los que miles de personas han salido positivas a pesar de haber recibido la vacuna, las redes sociales se han inundado de cibernautas compartiendo testimonio acerca de cómo la vacuna no hizo su trabajo pero, ¿tenemos claro cuál es el trabajo de la vacuna?

La vacuna cuenta con dos números que son importantes para definir si sirve o no a su propósito: la tasa de eficacia y el índice de protección a síntomas severos, hospitalización de cuidados intensivos y muerte. La tasa de eficacia, indica el nivel de protección en contra de un contagio. Este número no es un absoluto que asegurará no contraer la enfermedad. Que la tasa de una vacuna sea mayor a la de otra no quiere decir que automáticamente es una mejor vacuna, o que las de tasa más baja sean deficientes o inseguras. La ventana de tiempo y espacios geográficos en los que se probaron influyó significativamente en el porcentaje final asignado.

Por ejemplo, la Pfizer y la Moderna, que tienen una eficacia del 95 % y 94 %, respectivamente, se probaron exclusivamente en Estados Unidos durante el verano del año pasado, cuando las medidas de prevención y el encierro estaban en un punto alto a nivel global. Las pruebas de Johnson & Johnson, si bien iniciaron también en verano, se extendieron hasta el otoño y abarcaron otros países, principalmente Sudáfrica y Brasil. Durante el periodo en que se realizó el estudio, la exposición de los participantes al virus era mayor, y ya existían variantes en las regiones consideradas.

Las circunstancias en las que se probó la Johnson & Johnson impactó seriamente su porcentaje final de eficacia, pero sería un error asumir que se trata de una vacuna insegura o inservible, se trata más bien de una vacuna probada en un ambiente más complicado. Si esta vacuna hubiera sido probada en las mismas circunstancias que la Pfizer o la Moderna, quizás tendría cifras más altas, o viceversa.

Sin embargo, podríamos decir que este no es el mejor número para decidir si vacunarse o no y con cuál opción. Evitar la hospitalización y la muerte por contagio es la prioridad de cualquier vacuna. Si movemos el medidor a ese criterio, los números son mucho más alentadores. Todas las vacunas reducen al 99.9 % la mortalidad por COVID-19 y el ingreso a cuidados intensivos.

Sobre el tiempo y desarrollo de las vacunas

Una inquietud presente en las personas que están renuentes a vacunarse es el tiempo tan expedito en la que estuvieron listas para el público. No son pocos los que piensan que podrían estar formando parte de un grupo de prueba y no estar recibiendo una prevención efectiva. A este cuestionamiento habría que completarlo con otro: ¿Conocemos los tiempos en los que una vacuna confiable es producida?

La primera vacuna contra la gripe española o influenza, se autorizó en 1945, veintisiete años después del brote que inició la primera gran pandemia de infecciones respiratorias en el mundo moderno. Hoy en día se sabe que existen cuatro tipos de influenza, y que los cambios estacionales producen nuevas cepas constantemente por lo que las vacunas también cambian cada año para adaptarse a estas alteraciones. Todo esto es producto de décadas de investigación, que continúa hasta la fecha, e implica que cuando los especialistas en la comunidad científica comenzaron el esfuerzo por desarrollar una vacuna contra el COVID-19, no estaban empezando desde cero. Los coronavirus son un tema largamente estudiado por los responsables detrás de las soluciones médicas. Gracias a todo este fondo epistémico,  la vacuna contra la gripe porcina, la pandemia más reciente antes de esta, tomó menos de cinco meses.

Sobre los efectos secundarios de las vacunas

El miedo a reacciones adversas a la vacuna ha sido un motivo poderoso en el pensamiento colectivo de las personas que no se deciden a recibir su dosis. Aún si síntomas como dolores de cabeza, fiebre, alergia, fatiga y demás dolencias son, para algunos, un deterrente para no vacunarse, se podría argumentar que aquellos pertenecientes al cuadro del COVID-19 como la inflamación pulmonar, la fiebre severa, la dificultad para respirar, la necesidad de cuidados intensivos, entubación, las complicaciones cardiacas y la muerte, serían una razón aún más contundente como para elegir hacerlo.

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— The Phantom Geek (@phntmgeek) June 22, 2021\n«,»width»:550,»height»:null,»resolvedBy»:»twitter»,»providerName»:»Twitter»}» data-block-type=»22″>

La cuestión con los efectos secundarios es que son, en la mayoría de los casos, algo positivo. Para explicarlo de manera simple, la vacuna contra el COVID-19 (y todas las demás vacunas)  funcionan así: Los malestares que sentimos posterior a la inyección no significa que estemos enfermos, por el contrario, son las señales de que el sistema inmune está trabajando para combatir los patógenos debilitados o muertos de los que se compone la vacuna y que no pueden hacernos daño. Ayudan a nuestro sistema inmune a aprender cómo pelear contra una infección real de COVID-19. Por eso es que después de la vacuna hay de 65 % a 97 % de disminución de la probabilidad de contagio y un 99.9 % de protección contra síntomas que provoquen hospitalización de cuidados intensivos y muerte.

Dicho esto, existen personas con afecciones subyacentes y el sistema inmune comprometido que constituyen casos especiales, no porque la vacuna pudiera tener un impacto negativo en ellos sino porque la eficacia de la misma podría reducirse debido a una respuesta débil del organismo.

Desarrollar trombosis es otra de las preocupaciones principales de quienes no encuentran aún confianza para vacunarse. Esta posibilidad es real, pero también mínima. En España, por ejemplo, se presentaron de 2 a 3 casos entre cada millón de personas vacunadas, reportó Juan Carlos Reverter, presidente de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) en entrevista con La Vanguardia. Para poner este número en contexto veamos otras cifras, la trombosis también puede presentarse como síntoma de COVID-19. “Del total de pacientes que ingresan en el hospital, un 20 % sufre trombos. En las UCIs, el porcentaje sube hasta el 40”. Explicó el también Jefe de servicio de hemoterapia y hemostasia del Hospital Clínic de Barcelona. En España, actualmente mueren 190 de 10,000 pacientes de COVID-19, en Estados Unidos 250 de 27,19, en México 371 de 6,543, en Reino Unido 174 de 30,838. La posibilidad de presentar trombosis como síntoma del COVID-19 es mil veces mayor a desarrollarla como efecto secundario de la vacuna.

Sobre el derecho y la responsabilidad de decidir

Más allá de las dudas y temores que experimentan miles de personas que no consideran la vacuna como una opción viable, la decisión de aplicársela o no sigue siendo un tema de libre elección, pero también de responsabilidad personal, ambas van de la mano. La libertad representa la facultad de poder actuar sin control externo, de acuerdo con nuestra voluntad y con lo que consideramos nuestros mejores intereses. La responsabilidad personal significa considerar cuidadosamente nuestro proceder, tomando en cuenta cómo puede afectarnos a nosotros en un futuro o a otros.

Cuando se trata de una crisis de salud como la que enfrentamos desde hace más de un año, cualquier ejercicio de la libertad debe pasar por el filtro de cuestionar cómo nuestras decisiones pueden impactar a otras personas igual o más susceptibles de contraer el virus y/o presentar síntomas severos o morir.

El ex-gobernador de California y actor Arnold Schwarzenegger ofrece un ejemplo categórico pero simple, para comprender las implicaciones éticas ligadas a la decisión de no vacunarse por dar crédito a la desinformación o caer en la falsa percepción de que nuestras libertades están siendo violentadas por la insistente convocatoria a las medidas preventivas y protocolos. “No es diferente a los semáforos, ponemos semáforos en las intersecciones para que nadie mate a otra persona por accidente, no puedes decir:  «Nadie me va a decir que me tengo que parar aquí, la voy a atravesar». Así es como matas a alguien debido a tus acciones”, expresó duramente el republicano en conversación con el coronel y autor Alex Vindman con la moderación de la periodista Bianna Golodryga. Reiteró también la necesidad de confiar en los expertos y creer que los años de investigación y conocimientos recaudados por la comunidad científica son la mejor opción para aproximarse a soluciones reales.

La decisión de vacunarse es y sigue siendo una elección personal en la mayor parte del mundo, pero este panorama está cambiando rápido ante la imposibilidad de erradicar la pandemia antes de que surjan más olas y variantes. Independientemente de las dudas o certezas que puedas tener acerca de la vacuna, es indispensable consultar con tu médico de confianza, la mejor respuesta para ti siempre vendrá de alguien que conozca tu historial médico y pueda generar recomendaciones personalizadas ya sea para la opción de una primera dosis o un refuerzo. Para más información sobre recursos educativos y buenas prácticas frente al COVID-19 visita la sección especializada del Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación del Tec de Monterrey.

Fuente de la información e imagen:  https://observatorio.tec.mx/edu-news/opinion-vacunas

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