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Los escenarios de conflicto pospandemia

Por: Edgar Isch L.

El uso de términos bélicos para describir la pandemia ha sido una característica comunicacional sin poca importancia. Estamos en guerra, se dijo por todos los medios, se habló del enemigo invisible y se propuso medidas autoritarias que acompañaron al discurso médico: estados de emergencia, toques de queda, militarización de las calles, fueron parte de ellos.

Lo más serio, fue comparar a quienes llevaban adelante las medidas de cuidado como soldados de la primera línea de combate en esta guerra, ratificando la visión que sólo de allí pueden salir los héroes. La metáfora bélica era simple, pero a la vez peligrosa por convincente. Y al mismo tiempo se resaltaban las guerras comerciales, la guerra contra la migración sin papeles o el pedido del alto al fuego de procesos bélicos que, en general no pararon o se disimularon, como en el caso de los asesinatos diarios de dirigentes populares y de excombatientes en Colombia.

Efectivamente, el “Nuevo Orden Internacional” pacífico que anunciaron tras la caída del Muro de Berlín, nunca se acercó a ser real. La crisis multilateral del sistema se agudiza; el neoliberalismo, lejos de debilitarse sigue como la línea económica central, combinada en ciertos casos con medidas keynesianas; la globalización se ajusta al nuevo mapa geopolítico; lo común se presenta superior a la propiedad privada; y, las guerras, sean armadas o económicas, se presentan como un escenario potencialmente factible.

Pandemia y escenarios próximos

Según las posiciones ideológicas y los intereses de clase, hay muchas proyecciones de como la crisis, agudizada por la pandemia, cambiará al mundo.  Estas parten generalmente de proyecciones como las siguientes:

  • Según la OCDE, se espera al menos una reducción de más de 15 % en la producción de las economías avanzadas y de las economías de los países emergentes.
  • Según la Organización Internacional del Trabajo de la ONU (OIT), en el segundo trimestre se perdió un 14% estimado de horas laborales por la pandemia, equivalente a 400 millones de empleos a tiempo completo y se espera que el desempleo siga creciendo. Nuestro continente será el más afectado y, en el caso ecuatoriano, estiman que 850 mil trabajadores estarán en el desempleo a finales de año.
  • El tele trabajo y otras formas de desregulación laboral, incluyendo la uberización de las más diversas actividades han crecido exponencialmente, sobreexplotando a los de abajo.
  • La FAO y el Programa Mundial de Alimentos, organismos igualmente de la ONU, advierten que 27 países se verán amenazados por hambrunas generalizadas, mientras afectará a millones en todo el mundo, especialmente a desempleados que no podrán comprar los alimentos básicos. La cifra venía creciendo cada año y se estima que en 2019 ya eran 130 millones quienes padecían inseguridad alimentaria aguda.
  • CEPAL anuncia una crisis alimentaria en América Latina, a pesar de ser la región que podría alimentar al mundo.
  • Al mismo tiempo, las formas industrializadas y llenas de químicos que se emplean en la producción intensiva de alimentos, continúan con consecuencias negativas a pesar de las pruebas de la superioridad, en todo sentido, de la agroecología. En las corporaciones cárnicas se van generando nuevos virus (ya se conoce una nueva variedad de gripe porcina que podría expandirse), lo que se suma a la destrucción de una defensa natural que tenemos en la naturaleza silvestre, en los ecosistemas sanos.
  • Continúa imparable la dirección hacia un mayor cambio climático y sus efectos negativos, mayor contaminación, así como a la gran extinción de especies,
  • En lo social y en lo político, la situación es igualmente difícil. Aún en condiciones de pandemia, las movilizaciones populares se hacen sentir; en otros países, se espera la presencia social en las calles que dé continuidad a las luchas realizadas entre octubre y diciembre del año pasado. Las contradicciones en las clases dominantes de los grandes países también se reflejan en los gobiernos y parlamentos y en esos mismos países los pueblos ocupan las calles para hacer oir su voz.

Estas o cualquier otra proyección señalan que la recuperación del sistema no será fácil y tardará en llegar. Por eso, algunos de sus defensores insisten en la aplicación del recetario neoliberal, lo que anticipa un mundo peor que el actual (Byung-Chul Han). También están quienes plantean que se refuerza una tendencia a la “refeudalización” económica, que ya venía expresándose en los mercados y acumulación de riquezas, pero que ahora se fortalece con el apoyo de los bancos centrales, especialmente de las potencias, a los grandes propietarios de empresas transnacionales (Hans Krysmanski y Olaf Ralteimer). En ambos casos, la democracia liberal deja el lugar a formas más autoritarias de poder burgués.

De manera diferenciada, están los que plantean reformas más o menos importantes, mientras otros plantean reformas que “corrijan” al capitalismo o lo “humanicen”. Usan nombres como capitalismo progresista (Joseph Stiglitz), socialismo participativo (Thomas Piketty), Green New Deal (Bernie Sanders), retorno al keynesianismo y el Estado de bienestar con una renta universal para todos los ciudadanos (varios) o democracia económica (Joe Guinan y Martin O’Neill).

Todos se basan en un optimismo que no encuentra muchos hechos que lo sustenten. La expresión mayúscula de ese optimismo es confiar que la epidemia (y no los pueblos) le dé un golpe mortal al capitalismo y provoque un salto cualitativo hacia un “comunismo reinventado”(SlavojZizek).

Casi se puede decir que hay anuncios para todos los gustos. Es obligatorio, sin embargo, señalar cuatro elementos que se minimizan en ellos: la presencia de una creciente lucha de clases que se expresa en lo económico, ideológico y político; las lecciones del comportamiento de esas clases en grandes crisis del pasado; los límites que la naturaleza pone al desarrollo capitalista; ylas opciones revolucionarias que pueden surgir desde los pueblos y desde las izquierdas, aunque no sea de manera inmediata.

Lo que vendrá, no llegará sin confrontación de intereses de clase y lucha social, ni será resultado mecánico de la pandemia. Los pueblos tendrán que aprender de esta nueva experiencia y escribir ese nuevo momento histórico para defender y recuperar el sentido común de la sociedad humana.

La guerra como necesidad del capitalismo en crisis

 Lenin señalaría entre las características de la etapa imperialista del capitalismo tanto el reparto del mundo como la guerra cuando este ya no convence a las partes. Con la guerra, en momentos de depresión, se ha destruido fuerzas productivas para reorganizar el sistema, de manera que es en sí misma un negocio capitalista.

Hay que recordar que la industria bélica es la única, junto al narcotráfico, que no ha entrado en crisis y que, en las últimas décadas otro negocio millonario ha sido la “reconstrucción” del país destrozado tras la guerra, tal como fue el reparto entre empresas, principalmente norteamericanas y alemanas de la reconstrucción de Irak.

De manera que las contradicciones de la época tienen el trasfondo de la guerra. Unas veces, directas, pero hoy las potencias acostumbran más a enfrentar a otros países para satisfacer sus intereses. El caso actual de Libia, en que puede decirse que casi todas las potencias están metidas a través de facciones internas, es un ejemplo. Lo fue también, en su momento, la guerra que fragmentó a Yugoslavia, que tuvo en cada bando contendor a alguna potencia.

No solo que el presupuesto militar ha crecido a niveles record, sino que en los países de mayor impacto del COVID/19, como Italia, las empresas de armamento no pararon y se las consideró “vitales” como los alimentos. En 2019, el gasto militar mundial tuvo un aumento del 3,6 por ciento en comparación con 2018, continuando la tendencia mundial a la carrera armamentista de los últimos años, llegando a un billón 917 mil millones de dólares de gasto mundial en armas en 2019[i].

Tarja Cronberg, miembro del SIPRI, interpreta el aumento y especialmente el gasto de los EE.UU, China y Rusia -que están entre los 5 primeros – como prueba de la creciente rivalidad entre las tres grandes potencias. Con su presupuesto armamentista, los EE.UU. por sí solos representan el 38% del gasto mundial en armas.

Amela Skiljan, coordinadora del InternatuionalPeace Bureau (IPB), ayuda a desglosar para ayudarnos a comprender su magnitud: Ese billón 917.000 millones de dólares anuales significan un gasto militar mundial de 60.800 dólares por segundo. Ello representa el negocio de la venta de armas y de conflictos militares sin fin, junto con la agudización de la rivalidad entre las potencias.

El mundo no ve todavía una guerra directa entre las grandes potencias. El petróleo, por ejemplo, se disputa en guerras locales y con la careta de conflictos internos o regionales, con guerras híbridas o de cuarta generación, apoyando o no a organizaciones como el Estado Islámico o destruyendo países, preparando otras guerras como una posible agresión imperialista contra Venezuela, cuyos pasos no se han detenido en momentos de pandemia. Las guerras están al orden del día y para las potencias hay otro objetivo: inviabilizar a los estados nacionales, convertirlos en “estado fallidos”, con lo cual se publicita una labor “civilizadora” e incluso “humanista” que justifica cualquier cosa que realicen.

Parte de la escalada de los conflictos está en las sanciones unilaterales y al margen de cualquier legislación internacional que realiza principalmente Estados Unidos y que ha momento le enfrenta incluso con sus más cercanos aliados.

Lo bélico permite ver una suma de dos contradicciones: la del imperialismo y países dependientes y la interimperialista. Por supuesto, los Estados que no quieren las cadenas de dominación están en condiciones duras. El llamado “frente de la resistencia” de Oriente Medio se muestra decidido a enfrentar a distintos niveles la agresión, pero hacia dentro tienen sus propios conflictos al aplicar medidas autoritarias, sectarias y neoliberales. No son una verdadera alternativa, pero, en todo caso, demuestran disposición a luchar por la independencia y en defensa de sus recursos naturales.

Precisamente nada sería como es si no se tuviera también una estrategia de desarrollo capitalista que implica, parafraseando a Marx, la destrucción de las dos fuentes de riqueza: las clases trabajadoras y la naturaleza. Volver a la “normalidad” es también fortalecer los procesos que fracturan la simbiosis entre sociedad y naturaleza, retornar al extractivismo feroz en medida que se recupera la producción y el consumo, poner a las empresas por encima de cualquier expresión o base para la vida.

Mientras la naturaleza sea tratada como un enemigo al que hay que dominar, estaremos en una guerra de la que la humanidad será la mayor víctima e inevitablemente derrotada. En cuanto eso ocurra, toda forma de economía que cuide la vida será despreciada. El capitalismo, así como es incompatible con la protección de la naturaleza de la que somos parte, es contrario también a las formas sociales de economía del cuidado, así como seguirá aprovechando la economía del cuidado a escala doméstica para descargar los costos de la reproducción de la fuerza de trabajo en la familia de los productores o productoras.

Esto último nos liga a las nuevas expresiones de la lucha de clases. En 2014, Waren Buffett, uno de los más grandes millonarios del mundo, dijo claramente: «Hay una guerra de clases, de acuerdo, pero es la mía, la de los ricos, la que está haciendo esa guerra, y vamos ganando». Ahora ello incluye la destrucción de derechos alcanzados tras largas luchas.

El teletrabajo se usa para desvanecer la diferencia entre tiempo de trabajo y tiempo de socialización, el tiempo máximo de trabajo también se pierde, los hogares pasan a ser oficinas pero las que el patrono no paga ni por equipos ni por alquiler, el que quiere trabajar debe tener los recursos de trabajo que ya no le proveerá el patrono, los salarios decaen y los controles sobre la vida de cada uno se intensifican teniendo la vigilancia electrónica del “gran hermano”.

La agudización de las contradicciones no es una condena

Aunque se identifique que la cuarentena dio tiempo a la gente para pensar, para llevar una vida familiar y revalorizar lo más importante, estos son procesos que pueden darse a nivel personal o de las familias, especialmente de las que viven en pobreza. Los millonarios, prácticamente siguieron su vida de siempre, siguieron teniendo sirvientes en todos los campos, incluyendo a muchos presidentes y diputados.

Al mirar por clases y sectores de clase, veremos que puede haber cambios solo debido a quelas disparidades e injusticias sociales se han hecho más evidentes para muchos, caen las imágenes paradisíacas de las potencias, se puede visibilizar directamente que tenemos que restablecer la simbiosis con la naturaleza a partir de respetarla, la violencia patriarcal no pudo esconderse y las mujeres dieron las mayores batallas por la vida y, ahora, tuvimos la oportunidad de valorar más el trabajo de un campesino, una enfermera o de quienes limpian las calles, que lo que hacen una serie de gentes que solo sostienen el sistema de opresión.

Comprenderlo, no es automático. Por ello las organizaciones populares y de izquierda mantuvieron reuniones y asambleas, escuelas de formación, debates, expresiones de protesta y alternativa. La mayoría debieron ser realizadas con el empleo de las mismas tecnologías usadas para alienarnos, revirtiendo su uso y su contenido. Otras, en caceroladas, plantones y marchas que rompieron incluso los toques de queda.

Dijeron que hay alternativas, que la vida puede cambiar para bien, que es momento de juntar las luchas. Dijeron que no se quiere la “normalidad” sino la humanidad, que la vida es más importante que las ganancias de pocos.

Con ello, queda claro que las contradicciones se agudizan, que hay expresiones de la guerra entre el pasado y el futuro en todos los planos, pero que son los pueblos, sus hombres y mujeres, sin distingo de cultura o de color de piel, los que tendrán la última palabra. Y si mujeres y jóvenes han sido los más fuertemente afectados por la crisis general y por la pandemia, son también quienes presentan más acción y fuerza resistente, demostrando que no será aceptado fácilmente el retorno a la “normalidad”.

La historia está por escribirse y nos dará a conocer cual es el escenario que finalmente se convierte en realidad. Felizmente quienes trabajan por un escenario de transformaciones radicales y revolucionarias para superar el capitalismo, van creciendo, en distintas formas, alrededor del mundo. Muchas esperanzas también crecen a partir de ello.

[i] Según datos del SIPRI (Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo).

*  Académico y ex ministro de Medioambiente de Ecuador. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Los escenarios de conflicto pospandemia

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El maestro rural Pedro Castillo y una luz hacia “el Perú de todas las sangres”

Por Gerardo Szalkowicz – Editor de NODAL

Los gurúes de la encuestología y el marketing 2.0 deberían estar quemando algunos manuales. En la previa de las elecciones, Pedro Castillo figuraba séptimo en los sondeos con menos del 6% y tenía apenas 2.172 seguidores en Twitter, 2.027 en Instagram y 567 en TikTok. Pero a la escasa presencia mediática y la casi nula influencia en el mundo las redes sociales, le contrapuso la mucha influencia en las redes reales del mundo andino-amazónico, y desde el Perú profundo se gestó la sorpresa que depositó a este maestro rural y líder sindical de izquierda en el primer lugar con el 19% a la espera de un rudo balotaje contra el fujimorismo.

Castillo llegó al centro de votación cabalgando una yegua por las calles de Cajamarca, con su sombrero de paja típico de los campesinos de esa región. Declaró: “El pueblo peruano se acaba de quitar la venda de los ojos. La segunda vuelta será una competencia entre ricos y pobres, entre la opulencia y el mendigo Lázaro, una lucha entre el patrón y el peón, entre el amo y el esclavo”. Las primeras encuestas lo dan con ventaja frente a Keiko Fujimori para el balotage. Y la pregunta del millón recorre el mundo: ¿quién es este tal Pedro Castillo?

Ni calco ni copia

Su primer antecedente de liderazgo fue en 1990. Tenía 21 años y comenzaba a alzar la voz como líder estudiantil en el Instituto Superior Pedagógico “Octavio Matta Contreras” en la provincia de Cutervo. Después de recibirse, empezó a ejercer la docencia en escuelas primarias y luego también se graduó como magíster en psicología educativa en la Universidad César Vallejo. Desde 1995 da clases en quinto y sexto grado de una escuela rural, en un caserío de su natal Tacabamba, provincia de Chota.

Pocas veces interrumpió su labor docente por grandes periodos. La reciente, para la campaña presidencial, y en 2017 cuando encabezó una histórica huelga de maestras y maestros por más de dos meses. Aquella larga lucha fue un parteaguas en su vida: saltó al centro de la escena nacional y se desafilió del partido Perú Posible, del ex presidente Alejandro Toledo, donde había tenido una militancia bastante pasiva (sólo un intento fallido a la alcaldía de Anguía en 2002). Tercero de nueve hermanos, inició su activismo en la adolescencia en las Rondas Campesinas –extendida organización comunal de las zonas rurales–, desde donde forjó su camino como dirigente comunitario y sindical.

En 2020 aceptó el desafío de la candidatura presidencial por Perú Libre, un partido que se define de izquierda, marxista y mariateguista, con gran arraigo territorial y gestión en algunos gobiernos locales.

Su plan de gobierno contiene una batería de transformaciones estructurales como la convocatoria a una Asamblea Constituyente para crear una nueva Carta Magna que reemplace a la fujimorista de 1993. Propone “un Estado socialista”, la nacionalización de los recursos estratégicos, una ley que regule a los medios de comunicación, elevar del 3,5 al 10% del PBI el presupuesto educativo, crear el programa Perú Libre de Analfabetismo, “desactivar” la Corte Suprema y conformar una elegida por el pueblo, y bajar a la mitad el sueldo de ministros y congresistas. Busca además deslastrarse del karma de los últimos seis presidentes peruanos (todos destituidos y/o presos) repitiendo como un mantra que “la corrupción es el nuevo terrorismo de Estado”.

Pero a la vez que promete una ruptura radical con el sistema político-económico que reinó las últimas décadas, y que dejó al Perú al borde del abismo con una crisis mutidimensional dantesca, Castillo porta un fuerte conservadurismo en materia de derechos sociales: se opone a la enseñanza con enfoque de género, al matrimonio igualitario y al aborto (aunque aclaró que trasladaría su debate al proceso constituyente). Acá es donde aparece una preocupante coincidencia anti-derechos con las derechas latinoamericanas, incluida su rival Keiko Fujimori. De todas maneras, es necesario contextualizar su figura, como representante y emergente del mundo rural de las serranías peruanas, donde esa mirada es hegemónica y la religiosidad –sobre todo evangélica– tiene una fuerte influencia.

Algunos apresurados ya hablan del “Evo Morales peruano”. Por lo pronto, el ex presidente boliviano le tiró un centro: “Hemos perdido en Ecuador pero ganamos en Perú. Castillo es del mismo linaje (…) El modelo del MAS es el que ha ganado en el Perú». Tanto su partido Perú Libre como su referente Vladimir Cerrón nunca dejaron de reivindicar al proceso bolivariano y al cubano, y recientemente Castillo se negó a calificar a Venezuela como “una dictadura”, cosa que sí concedió la candidata del progresismo Verónika Mendoza. Además, en su plataforma propone “la integración del Perú a la UNASUR y el abandono de la OEA”.

Un fantasma recorre el Perú

Se viene un largo y áspero combate hacia el balotaje del 6 de junio. Caerá sobre Castillo una implacable campaña de satanización: lo acusarán de “terruco” (terrorista) y le seguirán inventando vínculos con Sendero Luminoso, operarán con el cuco del comunismo y el castro-chavismo para impedir que logre capitalizar el hastío de la población hacia la clase política.

Sin que nadie lo viera venir, cabalgando las sierras peruanas con su sombrero cajamarquino y cargando siempre un lápiz gigante (como símbolo de su profesión y logo de su partido), irrumpió este personaje difícil de encasillar que sacudió el escenario y puso en jaque al establishment. Por ahora encierra más enigmas que certezas, pero no deja de ser una luz de esperanza para que por primera germine un proyecto de izquierda plebeya, que incluya la compleja variedad racial, regional y cultural, que contenga a lo que el novelista peruano José María Arguedas llamó “el Perú de todas las sangres”.

El maestro rural Pedro Castillo y una luz hacia “el Perú de todas las sangres» – Por Gerardo Szalkowicz

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Mary Wollstonecraft: la educación de las mujeres como principio básico de igualdad e independencia

Por: Fernanda Balangero 

Mary Wollstonecraft, la primera filósofa feminista de la historia. Causó un enorme revuelo en su época. La vida y la obra de Mary Wollstonecraft son un ejemplo de la búsqueda de la independencia, que trató de contagiar a las mujeres de su tiempo, pero también, y muy especialmente, a las generaciones que estaban por venir.


En el siglo XVIII se difundió en Europa la idea de la igualdad de las personas, ligada a la Revolución Francesa de 1789. Un gran número de mujeres tomó parte en los levantamientos, como en la legendaria «Marcha sobre Versalles» del 5 de octubre, a la que se unieron más de 8000 trabajadoras y ciudadanas. La libertad, igualdad y fraternidad eran los tres pilares que se reclamaban a viva voz. Si bien la movilización social iba generando cambios, como la creación de nuevas formas de gobierno, el poder seguía estando en mano de los hombres. La Constitución Francesa de 1791 abogaba por la eliminación de los privilegios aristocráticos en nombre de los «Derechos del hombre y del ciudadano», pero denegaba a las mujeres los derechos de ciudadanía igualitaria. La artista y activista francesa Olympe de Gouges escribió ese mismo año Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana, cuestionando que el elevado objetivo de construir una nueva sociedad en la cual todos los hombres fueran libres e iguales, se dirigiera solo a la mitad de la humanidad. Otros temas que ya habían motivado su activismo eran la abolición de la esclavitud y el derecho al divorcio, pero en 1793 la guillotina puso fin a su vida. Siguiendo las ideas de su libro, en 1792 la escritora inglesa Mary Wollstonecraft publicó Vindicación de los derechos de la mujer, denunciando el estado de ignorancia y dependencia civil en el que se seguía relegando a las mujeres, así como también apelando a legisladores y a la población en general para generar conciencia social sobre la necesidad de un cambio aún mayor.

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En una época en la que una fuerte tradición misógina difamaba a aquellas escritoras que intentaban entrar en el «universo masculino de la literatura», considerando una «falta de recato» que osaran publicar y llevando a muchas a permanecer en el anonimato, Wollstonecraft desafió con sus escritos las sesgadas miradas de prominentes figuras intelectuales y formó parte del estimulante círculo que incluía a Samuel Johnson y Thomas Paine. Como una gran pionera de los movimientos feministas que surgirían años después, tanto sus cartas como sus libros reflejan con gran audacia y originalidad una exploración de los problemas sociales desde una posición que reconoce la humanidad en su totalidad. Los ideales que defendía no habían sido alcanzados hasta el momento ya que delineaban, sin considerar distinciones de clase o casta, la igualdad social e intelectual de los sexos a la vez que asociaban los privilegios de los hombres con la subyugación de la mujer. La consistencia de su planteamiento por la justicia social permea toda su obra, engranando un amplio espectro de temas como la tiranía con que ciertas instituciones sociales oprimen al ser humano, la educación como base de independencia y libertad, las nefastas consecuencias del matrimonio como única alternativa «decente» para una mujer, las degradantes condiciones de los trabajadores pobres y la corruptibilidad de los políticos. El pensamiento filosófico de John Locke y el de Richard Price influyeron en su trabajo, con la afirmación recurrente de que el crecimiento moral e intelectual eran inseparables, iluminándose mutuamente la fe y la mente. Pero su referente destacado fue la historiadora Catharine Macaulay que en 1790 publicó Cartas sobre la educación, afirmando que si hombres y mujeres eran iguales ante Dios también debían serlo en su vida terrenal, proponiendo un modelo educativo que dejara de suprimir la energía natural de las mujeres hasta convertirlas, según el ideal femenino de entonces, en personas dependientes, sentimentales y débiles.

En Reflexiones sobre la educación de las hijas, primer libro de Wollstonecraft de 1786, ya pueden identificarse ciertos trazos de las temáticas que se expondrán en su Vindicación. Se trata de un conjunto de ensayos sobre los cuidados en la infancia, con especial énfasis en la educación de las niñas. Si bien eran comunes los libros de conducta, el suyo se diferenciaba de los tradicionales, y fue su sorprendente enfoque lo que llamó de inmediato la atención del editor Joseph Johnson, quien apostaría por su trabajo desde ese momento. En un capítulo titulado «Situaciones desafortunadas», describe las dificultades a las que se enfrentaban las jóvenes que debían ganar su sustento porque sus padres habían perdido sus medios económicos. Gran parte del contenido surgió de su propia experiencia, puesto que su progenitor era alcohólico y había despilfarrado la herencia familiar. A los 19 años Mary dejó su hogar para trabajar como dama de compañía de una viuda adinerada y luego también como institutriz en una familia de raíces aristócratas. En contraste con la realidad de su propia familia, estas vivencias le brindaron la oportunidad de conocer y reflexionar sobre ciertos estilos de vida que conducían a existencias superficiales y ociosas; puntualizando en la formación que se dirigía a las mujeres, basada en una excesiva importancia en el aspecto exterior, trivialidades y modales artificiales, pensados para impresionar al «sexo opuesto». También ejerció como docente y en su firme compromiso con la educación de todas las personas, expresó ideas revolucionarias para la mentalidad de la época, como promover el ejercicio mental sin descuidar el desarrollo emocional de niños y niñas, sin temor a formar mujeres inteligentes e independientes y hombres preparados para experimentar y mostrar su sensibilidad.

En 1788 publicó la novela Mary y el ejemplar de literatura infantil Relatos originales de la vida real, que en su reedición de 1791 contó con ilustraciones del poeta y grabador William Blake, xilografías que en perfecta armonía con el estilo de Wollstonecraft rompían con la ornamentación rococó de principios del siglo dieciocho y se centraban en iluminar los estados del ser. Hasta ese momento, sus escritos se habían mantenido dentro de lo que se consideraba géneros literarios menores, abiertos en parte a las mujeres: ficción, libros de comportamiento e infantiles. Pero en 1790, con la edición de Vindicación de los derechos del hombre, la escritora entra en un ámbito reservado en ese periodo solo a los varones: la política. Se trató de una respuesta a Reflexiones sobre la Revolución francesa, elocuente y enérgico ataque que Edmund Burke hacía al levantamiento y a sus simpatizantes ingleses. Su aplomo, resolución e integridad la llevaron a desafiar a un oponente del calibre de Burke, quien había sido durante años uno de los principales oradores en la Cámara de los Comunes, representando siempre los intereses de la nobleza y los valores asociados a la caballería. La magnífica argumentación que ella presenta como contrapartida a esa nostalgia por los obsoletos códigos de comportamiento de las clases altas, es un ataque al sistema de valores de la aristocracia que mantenía sometida a la mayor parte de la humanidad, y en sus pasajes más reivindicativos, representa las desventajas y sufrimientos de las clases bajas inglesas, impugnando las verdaderas motivaciones de Burke.

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A pesar de los importantes cambios que la revolución proclamaba, Wollstonecraft sintió un duro golpe tras confirmar que no afectarían materialmente la posición de la mujer en la sociedad. Fue entonces cuando escribió Vindicación de los derechos de la mujer, un libro sin precedentes en cuanto a las observaciones de primera mano que brindaba sobre los obstáculos y situaciones indignas a las que se enfrentaban las mujeres, condenando esa injusticia de manera articulada y contundente. En el Capítulo V, dedica una sección entera a rebatir las teorías expuestas por Rousseau en Emile, sobre la debilidad innata e inferioridad intelectual de las mujeres. Cada una de las páginas de Vindicación está destinada a demoler el estigma que las asociaba con criaturas sentimentales e intuitivas, carentes de capacidad para desarrollar su intelecto, pero muy proclives a desplegar astutamente su coquetería para conseguir sus fines. Afirma que el diferente tipo de educación que hombres y mujeres habían recibido hasta entonces se debía a prejuicios irracionales sobre sus diversas naturalezas, promoviendo mujeres oprimidas, centradas en aspectos superficiales que lograran atraer la protección de un hombre y satisfacer sus necesidades. En sus palabras: «…Es tiempo de realizar una revolución en las formas de conducta enseñadas a las mujeres —tiempo de devolverles la dignidad perdida—…»; «Fortalecer la mente de la mujer para otorgarle amplitud, y de esta forma terminar con la obediencia ciega; pero como la obediencia ciega es algo que necesitan quienes ostentan el poder, tiranos y hedonistas están en lo cierto cuando se esfuerzan por mantener a la mujer en la oscuridad, porque los primeros quieren esclavos, y los segundos objetos de placer»; «Mi deseo no es que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas». Su perspectiva era notablemente radical en un periodo en el que las mujeres no poseían derechos políticos; los roles que podían desempeñar fuera de sus hogares se limitaban a unos pocos como empleadas domésticas, institutrices o cuidadoras; y como personas perdían sus derechos legales tras el matrimonio, pasando a manos de sus maridos todos sus bienes.

El libro causó sensación, tuvo una segunda edición ese mismo año en Inglaterra, otras en Estados Unidos y traducciones al francés y alemán. Resultó escandaloso para las mentes más conservadoras e incluso recibió respuestas satíricas, como Vindicación de los derechos de las bestias, del filósofo neoplatónico Thomas Taylor; pero, por otro lado, ecos de sus lúcidos análisis se vislumbran ya en la literatura femenina del siglo XIX. En Villette y en Jane Eyre, la escritora Charlotte Brönte retrató muy bien los aprietos experimentados por las jóvenes que sin dinero y sin una «posición adecuada» debían ejercer como institutrices o maestras en internados. En las novelas de Jane Austen Orgullo y prejuicio, Mansfield Park y Persuasión, algunos de sus personajes femeninos reprueban el modelo tradicional que se espera de ellas, como Elizabeth Bennet que opta «engreídamente» por defender su independencia; Fanny Price que rechaza las trivialidades; y Anne Elliot, quien afirma: «Los hombres han tenido la ventaja sobre nosotras de contar su propia historia. La educación que se les ha brindado ha sido superior a la nuestra: la pluma ha estado en sus manos». La futura poeta Elizabeth Barret solo tenía 18 años cuando leyó Vindicación en 1818 y dos años más tarde declaró su natural independencia de mente así como su repudio por la superficialidad asociada a la vida de las mujeres. En su poema narrativo «Aurora Leigh», escrito en 1857, el énfasis en la educación de la heroína es evidente, así como su necesidad de desarrollarse como artista. Por su parte, en la década de 1850 la escritora George Eliot escribió un interesante artículo en Westminster Review, luego de leer con admiración el libro y observó que en la Inglaterra Victoriana, el libro casi no se vendía, hecho que no resulta sorpresivo siendo una época que se caracterizó por considerar a la mujer «el ángel del hogar». Casi un siglo después, en 1929, Virginia Woolf publicaría un ensayo sobre Wollstonecraft, afirmando: «Está viva y activa, debate y experimenta, escuchamos su voz y rastreamos su influencia, incluso entre los vivos». Y, efectivamente, su trabajo es considerado hoy un clásico de influencia trascendental en la historia social de las mujeres, lectura de referencia de líderes de los movimientos feministas.

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Recientemente (noviembre de 2020) se inauguró una escultura dedicada a Mary Wollstonecraft en la plaza Newington Green en Londres, ciudad en la que más del 90% de los monumentos celebran a hombres. La artista Maggi Hambling ha sido su creadora, dando forma a una figura de mujer desnuda en bronce que emerge sobre lo que parece ser la cumbre de un agudo peñasco. Un gran número de críticas surgieron de inmediato, causando furor entre quienes consideran inadecuado un cuerpo desnudo como su homenaje. Hambling ha explicado su decisión proclamando que la ropa define y restringe las reacciones de la gente, la figura está desnuda, libre de las ataduras de su época y representa a todas las mujeres; ella fue una escritora rebelde y pionera, la escultura motiva un diálogo visual con todos los obstáculos que tuvo que superar y los ideales por los que luchó. En el pedestal, las palabras «For Mary Wollstonecraft» dejan claro que es una obra de arte dedicada a la artista, y no un reflejo de su aspecto físico como pueden ser los retratos que de ella se han realizado. La Tate Gallery de Londres conserva un cuadro pintado por John Opie en 1791, en el que se puede ver a Mary retratada con un aspecto muy acorde al estilo de su época. Fue encargado por un admirador, mientras la autora se encontraba escribiendo Vindicación de los derechos de la mujer, y fue ella quien le dijo: «Si el retrato no se me parece, podrá encontrar un boceto mucho más fidedigno en mi próximo libro… en el cual yo misma apareceré… en mente y corazón». Falleció a los 38 años, días después de dar a luz a su hija Mary Shelley, quien también dejaría una huella indeleble en la historia de la literatura universal como autora de la novela gótica Frankenstein.


Bibliografía—-

FLEXNER, Eleanor (1972) Mary Wollstonecraft. A biography. New York: Coward, McCann & Geoghegan
GORDON, Lyndall (2005) Mary Wollstonecraft: A New Genus. London: Little, Brown & Company
GREENBLATT, Stephen (ed.) (2012) The Norton Anthology of English Literature. Volume 2. New York: W.W. Norton & Company, Inc.
MAZEL, Ella (ed.) (1995) Ahead of her time. A sample of the life and thought of Mary Wollstonecraft. New York: Bernel Books
WOLLSTONECRAFT, Mary (1989) A Vindication of the Rights of Women. New York: Prometheus Books


Fuente:https://tribunafeminista.elplural.com/2021/04/mary-wollstonecraft-la-educacion-de-las-mujeres-como-principio-basico-de-igualdad-e-independencia/

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Las maquilas y los trabajadores

Por Luis Britto García

Los regímenes de zona franca permiten a los inversionistas aprovechar los servicios públicos, la seguridad jurídica y la educación y salud de los trabajadores de un país sin contribuir significativamente con el gasto público que los costea.

Desde comienzos de la Revolución Industrial luchan los trabajadores por sus derechos, y los capitalistas por negárselos. Tres estrategias marcan su política laboral. La primera, la conversión de toda relación estatutaria en contractual. La segunda, la transformación de todo mecanismo público de protección social en privado. La tercera, la progresiva desaparición de la relación laboral y del propio trabajador del campo de las relaciones jurídicas.

La maquila

El modelo privilegiado para la explotación globalizada del trabajo es la maquila. Consiste en una factoría que las transnacionales instalan en un país del Tercer Mundo para cumplir total o parcialmente un proceso cuyo producto se exporta en su casi totalidad, a fin de aprovechar la baratura de la mano de obra y diversos incentivos, tales como la suspensión de las leyes laborales y todo tipo de privilegios como exenciones y exoneraciones fiscales.

Las maquilas fueron introducidas en México en 1965 por el presidente Díaz Ordaz en virtud del Programa de Industrialización de la Frontera desarrollado por Arthur D. Little Co. en imitación de otro proyecto similar creado en Portugal. Su base es una medida proteccionista del gobierno de Estados Unidos, que desde 1964 premia con tarifa preferencial la importación de bienes previamente exportados del país para su elaboración, y exime de impuestos dicha exportación.

De unas 3.000 maquilas instaladas en México para comienzos de siglo, capitales estadounidenses son propietarios del 40%, y otro 47% es poseído por compañías mexicanas subsidiarias de estadounidenses. Vale decir, mediante la maquila el capital estadounidense evita cumplir con las leyes de su país y evade asimismo las de aquél donde se instala. Al principio se les limitaba vender en México un porcentaje de su producción, para que ésta no compitiera deslealmente con la industria local; desde la firma del TLCAN, esta restricción no existe.

Un modelo trasnacional

Bajo principios similares funcionan las maquilas instaladas en Centroamérica y en Asia. La Confederación Internacional de Sindicatos Libres (CISL) con sede en Ginebra comparó las condiciones de las maquilas de Centroamérica con las de los campos de concentración, y denunció que en ellas se cometían violaciones contra los derechos humanos tales como golpizas, abuso sexual y la distribución de anfetaminas para soportar las arduas jornadaas de trabajo, que promedian entre 10 y 12 horas diarias, con frecuentes horas extras no pagadas.

Los salarios oscilan entre 1,40 y 1,90 dólares, mucho más bajos que el salario mínimo legal de 2,83 dólares diarios. De trece sindicatos que había en Guatemala en 1990, en 1996 sólo restan tres: sus miembros son acosados hasta que se disuelven, y las empresas cierran y se trasladan en cuanto enfrentan cualquier problema laboral (Peace Brigades International: “Trade Unions and the Maquila Sector- Guatemala Special Report”, septiembre 1996).

Ínfima remuneración

En éste, como en la mayoría de los enclaves transnacionales en el Tercer Mundo, el negocio estriba en el costo ínfimo de la fuerza laboral. Los derechos cobrados por Michael Jordan por uso de su imagen para un calzado deportivo eran mayores que toda la remuneración cancelada a los maquiladores asiáticos que lo fabricaban.

En 1985, un trabajador manufacturero ganaba 1,26 dólares por hora en México, y 9,56 en Estados Unidos. En 1992, el mexicano ganaba 2,07 dólares por hora, y el estadounidense 11,3: casi seis veces más. (INEGI, mayo-agosto 1993, 30, cit. por Estévez, Edna (1998): Globalización, transnacionales e integración; Vadell Hermanos Editores, Caracas,148). A principios de siglo la hora de trabajo, cuya remuneración promedio es de 21 dólares en Estados Unidos, cuesta 5 dólares en México, donde las leyes laborales son menos exigentes y los sindicatos incapaces de imponerse.

Noam Chomsky hace notar que el colapso de la economía mexicana subsiguiente a la instauración del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos en 1995, según la prensa financiera “transformó México en una fuente barata (es decir, más barata aún!) de artículos manufacturados con unos salarios industriales que son la décima parte de los de Estados Unidos” (Chomsky 1999, 127).

Mujeres y niños

Refiriéndose también a la experiencia mexicana resume Edna Estévez: Es decir, las maquilas desarrollan actividades productivas y/o de servicios, a veces contaminantes, intensivas en mano de obra barata, no cualificada y preferentemente, femenina (constituyen más del 90% de la mano de obra contratada), aunque utilizan también a niños de 12 años (igual que la primera producción industrial). Trabajo que le permite ahorrar hasta 25.000 dólares al año por empleado. (Estévez 1998, 149)

En República Dominicana me dicen conocedores del tema que la preferencia por la mano de obra femenina se debe a que la consideran más dócil y menos propensa a protestar por las duras condiciones de trabajo.

En el mismo sentido, hace notar Jean Ziegler que las maquiladoras de la industria del juguete por lo regular hacen trabajar a sus obreros jornadas de 16 horas, siete días a la semana, sin pago especial por horas extras ni salario nocturno, salario mínimo ni permisos por maternidad, gracias a lo cual los costos salariales apenas representan el 6% del precio de venta al público (Ziegler, Jean: (2003) Los nuevos amos del mundo; Ediciones Destino S.A. Barcelona,131).

Eliminación del fuero laboral

Las fuentes de los beneficios de las maquilas son el trabajo peligroso, preponderantemente femenino o infantil y mal remunerado. Todas surgen de la derogación o la violación de un estatuto que protege al trabajador, en aras de un supuesto libre consentimiento contractual. Todas dependen de la exclusión de su personal del campo de la protección laboral. En todo el Tercer Mundo se repiten experiencias similares, aunque la explotación maquiladora es particularmente inmisericorde en los llamados Tigres del Asia, en México y en los países centroamericanos.

Como reconocen los mismos asesores de la política exterior estadounidense en el Documento Santa Fe II: “Muchos de los mexicanos que cruzan la frontera méxico-norteamericana son hombres que por lo general no pueden obtener empleo en las maquiladoras, ya que las principales habilidades manuales y el trabajo a destajo son mejor desempeñados por las mujeres. Este empleo excesivo de mujeres ha tendido a debilitar la estructura familiar y a exacerbar las ya pésimas condiciones sociales, ambientales, sanitarias y educacionales en los pueblos fronterizos” (Santa Fe II 1988).

Paraísos fiscales transnacionales

A esto hay que añadir que los regímenes de zona franca permiten a los inversionistas aprovechar los servicios públicos, la seguridad jurídica y la educación y salud de los trabajadores de un país sin contribuir significativamente con el gasto público que los costea.

En dichas “zonas especiales de producción” por lo regular el inversionista está exonerado de pagar los derechos de importación de las materias primas y de exportación de los productos elaborados, además de que por lo regular los demás tributos le son dispensados gracias a los infames Tratados contra la Doble Tributación y otras normas de privilegio inconstitucional.

Así, el Estado debe cubrir el déficit fiscal recargando los impuestos al valor agregado y al consumo sobre los depauperados trabajadores, puesto que dichas zonas francas por lo regular son islas donde no rigen los derechos humanos pomposamente proclamados en Cartas y constituciones.

Por lo cual reconoce el Informe sobre Desarrollo Humano 1999 de la ONU que “cuando no se permite a 27 millones de trabajadores de las 845 zonas francas industriales que hay en el mundo organizarse en sindicatos, eso constituye una violación de los derechos de los trabajadores al igual que de sus derechos humanos” (PNUD 1999, 86). La libertad de mercado presupone la eliminación de todas las demás.

En fin, el sistema maquilador tiene efectos simétricos con respecto a la fuerza laboral de los países desarrollados y los subdesarrollados. Si los países pobres obtienen empleos miserables, los trabajadores de los países ricos pierden los suyos y pasan a integrar un ejército industrial de reserva que deberá aceptar salarios cada vez más bajos y condiciones menos favorables. En la globalización las condiciones laborales tienden inexorablemente hacia el mínimo común denominador.

Balance

En resumen, las maquilas o zonas especiales sólo producen beneficios para las transnacionales, y arrojan efectos negativos para todos los demás participantes:

1)P ara la clase trabajadora, que sólo labora en ellas en condiciones de discriminación sexista, sobreexplotación y remuneración ínfima, y a la cual arrebatan la totalidad las conquistas sociales y laborales ganadas mediante arduas luchas de décadas.

2) Para el Estado, que en virtud de los Infames Tratados contra la Doble Tributación, contratos de estabilidad tributaria, exenciones, exoneraciones y otros privilegios inconstitucionalmente otorgados a las transnacionales, prácticamente no percibe de éstas impuestos con los cuales costear la educación, salud y pensiones de los trabajadores y otros gastos indispensables.

3) Para la economía del país donde se instalan, que sólo opera una fase del proceso productivo, y casi nunca recibe para su consumo interno la producción maquiladora, en su mayoría destinada a mercados externos y a precios incosteables para los nacionales.

4) Para la soberanía nacional, que pasa a ser fragmentada en zonas donde no se aplican las leyes de la República ni operan sus tribunales, como si hubieran sido militarmente ocupadas por potencias extranjeras.

5) Y en fin, para las organizaciones políticas gestoras: Rafael Caldera dio el primer paso para la instalación de maquilas en Venezuela en 1997 con la anulación de la retroactividad de las prestaciones sociales y demás conquistas laborales. Su partido no volvió a ganar jamás una elección

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Poesía | Arrabalera

Poesía | Arrabalera

Poesía – Video

Del Poemario Nostalgia, publicado por Ilka Editorial

Autora: Ilka Oliva Corado

Disfrute de hermoso video lleno de Poesía, de palabra e inspiración.

 

Fuente de la Información: https://cronicasdeunainquilina.com/2021/05/01/poesia-arrabalera/

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Venezuela: Racismo en la Praxis Educativa: Comunitaria e Institucional en “La Carrizalera” (estado Aragua) en la Escuela “Ciudad de Barcelona” (Distrito Capital)

La discriminación racial es considerada como una problemática social relacional, en consecuencia, el racismo, toma como entre sus bases ideológicas, la xenofobia, y el Estado a través de sus políticas no ha logrado combatirlo en su totalidad, sino más bien se disfraza de aceptación. Sin embargo, el Estado venezolano ha promulgado leyes que tienen como norte el combate contra formas discriminatorias, así, por ejemplo, la Ley Orgánica contra la Discriminación Racial, en el artículo 1 expresa la siguiente:

La presente ley tiene por objeto establecer los mecanismos adecuados para prevenir, atender, erradicar y sancionar la discriminación racial en cualquiera de sus manifestaciones, garantizando a toda persona y grupos de personas, el goce el goce y ejercicio de sus derechos y deberes consagrados en la Constitución, leyes, tratados, pactos y convenios internacionales relativos a derechos humanos, suscritos y ratificados por la República.

E inclusive, el artículo 2, de dicha Ley, es de obligatoria exposición en los negocios, comerciales y en general donde hay atención pública.

Esta investigación se emprendió con la finalidad de comparar las diversas situaciones de racismo en la praxis educativa dentro de la comunidad y dentro de la institución escolar, siendo ambos contextos de estudio característicos de albergar una población con marcados rangos étnicos afrodescendientes, así como poseer estructuras organizativas comunales y educativas. (Introducción; p. 11)

Para consultar este trabajo, acceda a través del siguiente enlace

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La OIT, el empleo, y las falsas soluciones del cambio climático

La OIT, el empleo, y las falsas soluciones del cambio climático

Fuentes: Rebelión / CLAE

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que el aumento de las temperaturas a causa del cambio climático podría provocar la pérdida de 80 millones de empleos de aquí a 2030 y, como siempre, los países pobres serán los más afectados.

Cree, asimismo, que la adopción de medidas ambiciosas dirigidas a combatir el cambio climático podría crear más y mejores trabajos, con un potencial de 18 millones de empleos netos para 2030, gracias a la aplicación de medidas en el sector de la energía.

Las empresas necesitarán trabajadores bien formados, que dispongan del conjunto de competencias adecuadas para reducir la intensidad de carbono de la producción. Será necesario que inviertan en preparar a sus trabajadores para un nuevo y desafiante cambio técnico y tecnológico, convirtiendo el lugar de trabajo en un lugar de aprendizaje permanente en la transición ecológica.

La información sobre el medioambiente y el clima puede contribuir a crear empleos, fomentar un mercado de consumo ecológico y permitir que los ciudadanos colaboren con los gobiernos en materia de cambio climático.
Por ello la OIT insiste en que se adopten medidas urgentes a nivel mundial contra el cambio climático, que incluyen la necesidad de apoyar la educación y la sensibilización sobre el clima. La transición hacía una economía sin emisiones de carbono requerirá nuevas competencias, formación y cualificaciones.

“Los efectos del cambio climático alterarán la estructura del empleo. Nuevos empleos y de familias de empleos serán creados, otros desaparecerán o serán insostenibles, y las empresas tendrán que encontrar nuevas y diferentes maneras de organizar el trabajo y la producción”, declaró en Director General de la OIT, Guy Ryder (…) “Es necesario preparar a los jóvenes para este mundo en evolución. La educación sobre el clima puede habilitar a los estudiantes para que resuelvan la crisis del clima y desarrollen las competencias, el optimismo y decidan liderar el movimiento ecologista de mañana”, añadió.

De la función social de la tierra a la propiedad privada

Cada vez que el mundo celebra el Dia de la Tierra, y según la época, el espacio y la organización social de los pueblos, la gestión de la tierra y los territorios ha tomado distintas formas y ha sido siempre un reto importante para toda comunidad humana.

No es fácil hacer un inventario de las formas de gestión, dado que está ligada a la historia de cada pueblo/comunidad y puede ser incluso extremadamente compleja. Pero para simplificar, algunas comunidades han priorizado el uso colectivo de la tierra y continúan preconizándolo (pueblos indígenas originarios, por ejemplo): para ellos la venta de la “madre tierra” es inimaginable.

Mientras, otros (entre otros lugares en Europa occidental) han instaurado progresivamente la propiedad privada como norma principal y la han exportado a sus colonias. Como bien lo señalo Jean J. Rousseau, en el Contrato Social, la invocación del ‘derecho de tenencia’, o ius nullius, otorgando un derecho al primer ocupante sobre un ‘bien personal’” sirvió como “justificación legal (…) para legalizar la apropiación colonial de tierras que habían sido decretadas vírgenes.

Como lugar de vida (de vivienda, de actividades económicas, sociales, culturales, religiosas…), las tierras superficiales son un lugar irreemplazable en la existencia de la humanidad. Esta es la razón por la que son objeto de todas las codicias.

Este fenómeno viene reforzado por la multiplicación por siete de la población mundial en un tiempo apenas superior a un siglo. Desde el neolítico, la conquista de las tierras (sobre todo las fértiles) ha sido el objetivo principal de los soberanos (emperadores, reyes, príncipes…) para amasar riquezas y extender sus dominios.

En este contexto, pueblos enteros, incluso países con sus poblaciones, podían ser propiedad de un soberano y, en este sentido, podían ser vendidos o cambiar de soberano en función de alianzas, conquistas o derrotas.

Por lo general, los derechos de propiedad relativos a la tierra se conciben sin tener en cuenta los derechos humanos. Sin embargo, se trata de una cuestión esencial ya que tienen un impacto real sobre el disfrute del derecho a la alimentación, a la vivienda, a la salud, al trabajo, a un medio ambiente saludable, al desarrollo…

Y, sin acceso a la tierra, muchos pueblos o comunidades están privados de sus medios de subsistencia, como puede observarse un poco por todo el mundo. Por lo tanto, no es exagerado decir que el disfrute de todos los derechos humanos, incluido el derecho de los pueblos a decidir su futuro, depende de políticas y legislaciones relativas a la tierra.

La ausencia de reformas agrarias y prácticas como desplazamientos forzosos, apropiación de tierras a gran escala, reglas comerciales desiguales, especulaciones bursátiles sobre los productos alimentarios, destrucción ambiental, discriminaciones y exclusiones ejercidas sobre familias campesinas y otros productores de alimentos suponen una fuente de violaciones graves y masivas de derechos humanos.

Se deben aplicar límites de propiedad en la tenencia de la tierra cuando sea necesario con el fin de asegurar un acceso equitativo a las tierras.

El paradigma político medioambiental

La crisis climática, que afecta al planeta ha motivado el interés de gobiernos, medios de comunicación, movimientos ciudadanos y toda clase de organismos medioambientales. Los desafíos globales y locales han sido discutidos en toda clase de foros internacionales y cumbres, pero los enfoques y acuerdos están lejos de una solución efectiva.

¿Están las soluciones a esta crisis dentro de los marcos del sistema capitalista? Creemos que la respuesta es no. El sistema capitalista se centra en la obtención y maximización de ganancias, en su rentabilidad, sin importarle si los recursos que utiliza son o no renovables. Por tanto, el sistema encontrará un muro entre sus fuerzas de desarrollo esenciales y sus patrones de sobreexplotación.

La crítica situación ecológica global, evidenciada en los procesos de cambio climático, agotamiento de recursos naturales y degradación ambiental, acompañados de crecientes conflictos socioambientales, está arrastrando a la humanidad a una irremisible catástrofe.

Y esta amenaza no es algo remoto sino un proceso claramente ostensible, cuyos efectos ya se hacen sentir y que, de continuar el irracional derroche consumista generado por la lógica del capital, se incrementarán a ritmo creciente en las próximas décadas, hasta provocar un daño irreparable a las condiciones necesarias para la vida en el planeta.

No es difícil comprender que es imposible el crecimiento infinito en un espacio finito como lo es el de nuestro planeta. Durante miles de años la humanidad tomó de la naturaleza cuanto necesitaba para su reproducción y arrojó a ella los desperdicios de su actividad, sin preocuparse de las consecuencias futuras.

Es terrible amenaza que representa para la existencia de la humanidad la sistemática destrucción del entorno natural, provocada por la tendencia a la producción por la producción y al derroche consumista inmanente a la lógica del capital, cuyas manifestaciones son ya evidentes.

Esta evidencia, empírica, demuestra claramente las reticencias de la cúpula gobernante en los principales países capitalistas a adoptar acciones enérgicas que conduzcan a una verdadera transformación cuantitativa y cualitativa de la producción, así como de los correspondientes patrones de consumo.

Por lo tanto, se puede insistir sobre los conceptos que pretenden ilusionar con una lógica de cambio, pero los hechos han ido demostrando, una y otra vez, que conceptos como capitalismo sostenible, capitalismo sustentable son pura demagogia. El capitalismo es en su esencia, irreformable y, en consecuencia, no es posible una solución completa y definitiva de la crisis ecológica en los marcos del sistema.

Es un sistema intrínsecamente expansionista en los mecanismos de producción, comercio, consumo, y la explotación de los recursos naturales y del trabajo, en el uso de nuevas tecnologías.

La necesidad permanente de crecimiento y expansión es una de las características centrales del sistema, pues es la única manera de ampliar el ciclo de acumulación para valorizar el capital y realizar niveles cada vez mayores de ganancia que, al reinvertirse, asegurarán un crecimiento sostenido de la rentabilidad, lo que supone ciertas garantías para sobrevivir frente a la feroz competitividad entre los capitales.

No obstante, lo que  no puede resolver es la desocupación, la pobreza y desigualdad, la exclusión, la explotación, el desprecio, la subordinación sin cuestionar esa base, pues no se trata sólo de “consecuencias indeseables”.
Son condiciones indispensables para el propio establecimiento y reproducción de las relaciones capitalistas, profundizando cada vez más los problemas de contaminación, erosión, desertización, calentamiento, sobreexplotación, despojo, depredación y extinción de recursos naturales y humanos.

Las empresas trasnacionales portadores de la deuda ecológica
Las empresas trasnacionales dominan cada vez mas todos los sectores económicos en los que es posible tener ganancias. La mayoría de ellas han incorporado consideraciones sociales y ambientales en su discurso, una retórica sin sentido cuya praxis se encarga de desmentir.

Más allá de sus buenas intenciones la escala misma de sus actividades hace que la sustentabilidad ambiental sea prácticamente imposible de lograr, mientras que la competencia por dominar los mercados mundiales ha convertido a las consideraciones sociales en algo antagónico con la rentabilidad.

La revolución verde y biotecnológica que se nos pretende vender, son causantes de otra deuda social y ecológica del Norte con el Sur. Los graves impactos sociales, ambientales, culturales y económicos de la aplicación de tecnologías agrícolas como la de la llamada Revolución Verde y ahora la agro-biotecnología, con sus semillas genéticamente modificadas, así como programas que promueven la concentración de tierras en pocas manos, constituyen una inmensa deuda social y ecológica.

¿Qué es la deuda ecológica?

La deuda ecológica es en esencia la responsabilidad que tienen los países industrializados del Norte, sus instituciones, la élite económica y sus corporaciones por la apropiación gradual y control de los recursos naturales, así como por la destrucción del planeta causada por sus padrones de consumo y producción, afectando la sustentabilidad local y el futuro de la humanidad.

Basados en esta definición, los pueblos en el Sur se consideran acreedores de esta deuda y los deudores son los países del Norte. Esta deuda tiene como base al actual modelo de producción industrial, la producción exhaustiva de residuos como la emisión de gases de efecto invernadero, el capitalismo y el libre mercado.

Hay una necesidad ambiental, social, económica y moral de que se detenga el incremento de esta deuda y de que se repare las consecuencias nefastas sociales y ambientales que dicho modelo ha tenido sobre las poblaciones del Sur.

El reconocer la existencia de estas otras deudas, histórica, social y ecológica, y demandar un resarcimiento, cambiará indefectiblemente y para siempre las relaciones económicas internacionales, pero sobre todo permitirá detener el modelo depredador y genocida que rige en el mundo.

La deuda ecológica también se manifiesta por la apropiación abusiva de espacios comunes como son la atmósfera o los océanos para absorber las emisiones de gases con efecto invernadero. El cambio climático está provocando desastres que afectan principalmente a los pueblos más vulnerables al Sur. Miles de muertos, millones de desplazados, tierras agrícolas y ecosistemas naturales desaparecidos.

Las trasnacionales de los países del Norte, han sido los principales beneficiarios de los proyectos de agroexportación, y que tienen sumidos en la pobreza y expoliación a los países y pueblos de América Latina, principalmente los pueblos indígenas y las comunidades campesinas.

Finalmente, el desafío del cambio climático, que implicaría una cooperación internacional y la creación de empleo, están en contradicción con la lógica profunda del capitalismo, un sistema que está basado en la competencia entre capitales y en el afán de beneficio.

Eduardo Camín. Periodista uruguayo acrditado en ONU-Ginebra. Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Fuente de la Información: https://rebelion.org/la-oit-el-empleo-y-las-falsas-soluciones-del-cambio-climatico/

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