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La era del control mental

Por: Raúl Allain*

Las tecnologías de la información y comunicación están llevando a la sociedad humana a un nuevo paradigma de convivencia, donde lo virtual cada día gana terreno en todas las actividades cotidianas, pasando por la ciencia, la política, el comercio electrónico, la teleeducación y todos los sistemas de persuasión de masas nunca antes vistos.

Tal como lo he venido sosteniendo en mis artículos, hoy en día es de carácter público que las investigaciones científicas predominantemente se encuentran enfocadas en el estudio del cerebro y de la mente humana –y, por ende, del comportamiento de los individuos.

Pero hay secretas intenciones. Los medios han informado que la multinacional IBM viene realizando experimentos en neurociencia (bastantes cuestionados, por cierto) usando nuevas tecnologías como la implantación de nanobots cerebrales en pacientes.

En el ensayo: “Proyecto Cerebro Humano: ¿Existen experimentos secretos con humanos en Latinoamérica?” (https://tinyurl.com/y8tby3vd), David Salinas  Flores – catedrático invitado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos– alerta sobre este problema, dando la voz de alarma acerca de la experimentación humana forzada e ilícita existente.

El investigador señala que existen evidencias de que existiría una red de experimentación ilegal con personas que el Proyecto Cerebro Humano (HBP) ha organizado en asociación con algunos gobiernos corruptos de Latinoamérica y con la participación y encubrimiento de cierta prensa.

Esta red estaría desarrollando una forzada y secreta experimentación humana neurocientífica con implantes y nanobots cerebrales, con los que se estaría obteniendo la fuente real de información del mapa del cerebro humano, a costa de la salud y violando la intimidad de los latinoamericanos.

“La larga lista de experimentos médicos ilícitos y gobiernos corruptos en Latinoamérica que los han permitido oficialmente, obliga a los médicos a estar alerta, investigar y denunciar posibles experimentos neurocientíficos inhumanos que se estén realizando en el Proyecto Cerebro Humano”, señala Salinas.

El Proyecto Cerebro Humano (HBP por sus siglas en inglés) es un proyecto médico-científico y tecnológico financiado por la Unión Europea y dirigido por Henry Makram, cuyo objetivo es reproducir artificialmente las características del cerebro humano, supuestamente con fines médicos.

Esto no es ciencia ficción. Es un hecho que estas corporaciones, presuntamente aliadas con gobiernos corruptos de Latinoamérica, están realizando experimentos ilícitos con humanos para desarrollar el chip neuromórfico True North en hospitales infantiles de México, con miras a crear el primer cerebro artificial, todo ello financiado con más de mil millones de dólares.

En este escenario, el Perú –país donde reina la corrupción e incluso ya se sabe que existen mafias de traficantes de órganos–, tengo razones de fuerza mayor para sospechar que nuestro país en un futuro cercano podría convertirse en una “granja humana” para ensayos tecnológicos de alto riesgo.

Muy cerca de nuestro territorio, en el vecino país de Ecuador, existe otro Silicon Valley denominado “Yachay”, donde IBM estaría haciendo experimentación con comunidades rurales, utilizando como término de fachada las “TIC” (iniciales de tecnología de informática y comunicación), con la finalidad de lograr la interconectividad humana electrónica, y posiblemente implantar la esclavitud digital.

Como ya lo he afirmado en mis ensayos sobre las tentativas de control mental y corporal, podemos afirmar que el Proyecto Cerebro Humano es un nuevo rostro del Proyecto MK Ultra iniciado en la década del cincuenta, y que ahora se está sofisticando mediante neurotecnología invasiva como implantes cerebrales o nanorobots en países pobres.

Es de suma importancia para la humanidad analizar las consecuencias jurídicas, éticas, políticas, ecológicas y económicas del control mental-corporal mediante uso de ondas hertzianas, lo cual significa el mayor crimen en la historia contra las poblaciones del planeta y debe ser detenida.

La principal consecuencia derivada de la conducción y manipulación de frecuencias electromagnéticas es el calentamiento global. Pero además, las ondas hertzianas están invadiendo nuestro subconsciente y repercuten en nuestro modo de vida.

La operación “antenaje” (así la denominé) doblega al hombre y la superficie terrestre también se pervierte, originando un incremento acelerado de la temperatura media global, que muchos llaman “efecto invernadero”. Esta siniestra conjunción corrompe al individuo y a su ecosistema, trastorna la realidad y su desarrollo sociohistórico, generándose la disminución de la esperanza de vida.

Ante esta situación, cabe preguntarnos sobre cómo pueden ejercer su derecho a denunciar este acoso las personas que se sienten amenazadas o vulneradas. ¿En qué instancias podrían efectuarlo? ¿Con qué medios probatorios? ¿Bajo qué legislación o norma del Código Penal?

Existe una falencia de gran dimensión histórica de un Derecho Humano Público en relación con el control mental-corporal, pero que indefectiblemente se torna cada vez más necesario conceptualizar. En España, ante casos de persecución mental, las víctimas de acoso electrónico citan mi artículo “Maquinaciones electromagnéticas: violación de los derechos humanos y la esfera privada” como un documento sustentatorio y referencial (www.viatec.es).

Esperemos que pronto en nuestro país y en el mundo se debata y promulgue la legislación para salvaguardar el derecho de las personas a no convertirse en víctimas de la doblegación electromagnética.

Raúl Allain. Escritor, poeta, editor y sociólogo. Presidente del Instituto Peruano de la Juventud (IPJ) y director de Editorial Río Negro.

Fuente e imagen: rebelion

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El despertar del pueblo colombiano

Por:  Ilka Oliva Corado

En el 2015 fue Guatemala, manifestando por corrupción los sábados de ir a broncearse, Latinoamérica se asombraba de ver a la sumisa y chambona sociedad guatemalteca por fin rebelarse a las cansadas después de haber elegido a un genocida como presidente; no manifestaban pidiendo justicia por las víctimas del genocidio que negaban, sino por corrupción. Pero algo es algo, dadas las circunstancias de una muy débil memoria histórica. Se dejaron meter gol de chilena cuando les pusieron a Jimmy Morales como presidente y después de éste solitos fueron al matadero cuando votaron también por Giammattei, tan ruin como los otros. Ahí terminó la bulla de la gran dignidad guatemalteca de la que pregonaban los manifestantes mestizos, porque los pueblos originarios se mantuvieron en la lucha sin dar paso atrás.

En el 2019 fue en Ecuador, que el pueblo salió a manifestar por el subsidio a la gasolina, a causa de una serie de medidas de austeridad firmadas por Lenin Moreno. El pueblo se volcó a las calles y en 10 días el gobierno le dio palo, revés y derecho. Masacre tras masacre. El pueblo reculó cuando se avisó que vaya pues, está bueno, bajita la mano vamos a eliminar esa medida pero los vamos a clavar en otras: el pueblo aceptó. Tanto que avaló en silencio la dictadura y terminó votando por la continuidad de la misma. La sangre regada de los masacrados no importó.

En Chile la lección la dieron los adolescentes que se saltaron las trancas del metro como muestra de rebeldía ante el abuso gubernamental del alza al pasaje, también en 2019. Agarraron aviada los que les seguían en edad mientras los adultos mayores que vivieron la dictadura los observaban atónitos, lo que nunca se pensó estaba sucediendo en el Chile desangrado donde el fascismo comenzó a deshilar a América Latina. Lo de un día pasaron a ser semanas y luego a meses, el pueblo salió a las calles y la dignidad enardecida de la memoria histórica hizo acto de presencia en cada rincón del país. Ahí estaban los mártires, los desaparecidos, los sobrevivientes junto a la nueva semilla que emergía de las profundidades de la tierra: Chile le dio una lección a Latinoamérica y al mundo. Cuando se quiere se puede. Luego vino la pandemia y ahí murió la flor. Pero quedó el recuerdo del estadillo social y el cambio de nombre de la Plaza Baquedano o Plaza Italia a Plaza de la Dignidad y como reseña de aquel tiempo la postal de un perrito negro con su pañuelo rojo. Ojalá que el pueblo chileno solo esté tomando impulso y no haya reculado enterrándose de nuevo.

La pandemia: arma de guerra utilizada por los gobiernos neoliberales contra los pueblos en pampa.

Colombia quiso sacudirse de la modorra, porque de Latinoamérica es el país donde comenzaron las estrategias post dictaduras con el Plan Colombia que se regó a lo largo y ancho de la Latinoamérica neoliberal, con diferentes nombres dependiendo la temporada. Colombia que nos duele tanto. En el 2019 también se organizó una serie de manifestaciones contra el gobierno debido a la implementación de medidas económicas que el Estado pensaba ensamblarle al pueblo. Que le terminó empotrando de todas formas. Ahora bien, por qué Colombia no firmó por La Paz, ¿qué pasa por la mente de esa sociedad? También sabemos que La Paz no es más que un papel porque miremos Guatemala cómo está y que también firmó La Paz. Pero, los ex guerrilleros entregaron las armas, los han ido matando de uno en uno los mismos que masacran poblados enteros y les roban sus tierras y que obligan a la migración forzada a otros. Han asesinado docenas de líderes sociales, defensores de los recursos naturales, las limpiezas sociales en los arrabales y nada de esto ha hecho que el pueblo colombiano se levante enardecido por el dolor y la rabia de ver morir a su gente en manos de tanto cobarde paramilitar. ¿Y lo hace levantarse una reforma tributaria? ¿En serio? Dado nuestra historia latinoamericana de las últimas décadas, cabe decir que peor es nada.

De aquellas manifestaciones en Colombia, Chile y Ecuador quedaron asesinados, desaparecidos, abusos sexuales por parte de policías y militares hacia mujeres que manifestaban. La violencia de las dictaduras de antaño llevadas a otro nivel, ante los ojos del mundo y todos los medios de comunicación habidos y por haber. El fascismo no le teme a nada, las oligarquías neoliberales tampoco. ¿A qué le tiene miedo el pueblo si le han quitado todo? Guatemala, El Salvador, Honduras, Colombia, Ecuador, Chile, con gobiernos neoliberales, pero los grandes medios de comunicación nos repiten todos los días que las dictaduras se viven en Cuba y Venezuela. ¿Acaso no es hora ya que Latinoamérica despierte en dignidad y organice un paro general indefinido que saque a las oligarquías del poder? Para conformar así de una vez por todas la Patria Grande. Es tiempo de tener humildad para escuchar y unirse a la fuerza, dignidad, sabiduría y coraje de los pueblos originarios.

Saludo al pueblo colombiano y su despertar de la modorra, que este sea el inicio del fin de la dictadura para ver nacer una Colombia desbordante en flores de maracuyá.

Fuente: cronicasdeunainquilina

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El zapatismo pone rumbo a Europa

Por: Eleuterio Gabón

Las Zapatistas ponen rumbo a Europa para dar comienzo a su ‘Gira por la Vida’, que les llevará a recorrer diversos territorios del continente para encontrarse con colectivos y luchas afines. Desde el País Valencià se presenta la Xarxa de Solidaritat Gira per la Vida para hacer posible este viaje y acoger a las zapatistas en los territorios.

Un grupo de zapatistas pone rumbo a Europa para arrancar su ‘Gira por la Vida’, por la que recorrerán diversos territorios del continente con el objetivo de encontrarse con colectivos y luchas afines. La caravana con las siete tripulantes de la expedición, compuesta por cuatro mujeres, dos hombres y un otroa, ha marchado desde las montañas del sudeste mexicano donde resisten los zapatistas desde hace 27 años —y más de 500 años— para poner rumbo a la costa del Caribe. Desde el País Valencià se presenta la Xarxa de Solidaridad, Gira por la Vida para hacer posible este viaje y acoger a las zapatistas en los territorios.

Semanas antes de embarcar, todavía en sus territorios, el grupo realizó un simulacro de barco donde desplegaron una pancarta con el siguiente mensaje: Despertad. Finalmente el pasado día 2 de mayo, el zapatismo comenzó la Gira por la Vida, zarpando en el barco La Montaña desde Isla Mujeres rumbo a tierras europeas. Una vez más, las zapatistas rompen el cerco al que se ven sometidas en la cotidianidad de sus territorios y en esta ocasión se lanzan a cruzar el océano, cuando se cumplen 500 años de la caída de Tenochtitlán y la conquista de México. Un viaje a la inversa, no solo en la dirección sino también en la intención, ya que el propósito de las zapatistas es encontrase con las luchas que, abajo y a la izquierda, resisten en la Europa del capital.

Son cientos los colectivos que desde hace meses se están organizando en toda Europa para hacer posible esta gira, después de recoger y firmar la propuesta que el EZLN lanzó el pasado 1 de enero en la que declaraba su intención de “realizar encuentros, diálogos, intercambios de ideas, experiencias, análisis y valoraciones entre quienes nos encontramos empeñados, desde distintas concepciones y en diferentes terrenos, en la lucha por la vida”.

El País Valencià despierta

La propuesta zapatista también ha sido respondida desde el País Valencià. El pasado domingo día 2, tuvo lugar en la plaza poeta Miguel Hernández del parque Alcosa, en València, la presentación de la Xarxa Solidària Gira per la Vida. Ese mismo día también se realizó un acto de presentación de la gira en Castellón, dentro de las jornadas de Lluites i Resiténcies per la Vida. Tal como se explicó en la lectura del manifiesto de presentación en el parque Alcosa, esta red aglutina a más de 40 colectivos y organizaciones y está “formada por personas autóctonas y migrantes, jóvenes y no tan jóvenes, antirracistas, feministas, ecologistas, de solidaridad internacionalista y economía social así como de centros okupados y autogestionados pertenecientes a los diferentes territorios urbanos y rurales del País Valencià”.

La Xarxa Solidària Gira per la vida aglutina a más de 40 colectivos y organizaciones y está formada por “personas autóctonas y migrantes, jóvenes y no tan jóvenes, antirracistas, feministas, ecologistas, de solidaridad internacionalista y economía social”

En el acto también se expresó “la ilusión por recibir” a los compañeros y compañeras, viendo en el motivo de la gira no solo una oportunidad de conocer de cerca la lucha zapatista sino también de aprovechar esta circunstancia para saber qué está pasado en los propios territorios: “Vertebrarnos desde la diversidad de las luchas, re-conocernos y fortalecernos desde las diferencias y desde todo aquello que nos hace iguales”. El acto estuvo presidido por una enorme pancarta desplegada desde el edificio de los colectivos del Parque en la que podía leerse “Nuestra lucha es por la vida”.

“Es la vida lo que está en juego. Luchamos por algo tan elemental como es la vida, por tener una vida digna, en contra de todas las políticas y megaproyectos que están poniendo en jaque nuestros derechos y la integridad de nuestros territorios aquí, allí y en todas partes del mundo”. Así explicaba Rut Moyano, integrante de ASMEX (Asamblea de Solidaridad con México) el hecho de hacerse eco de este lema zapatista. ASMEX fue la encargada de recoger la primera propuesta del EZLN en el mes de octubre y abrirla a los demás colectivos que finalmente han conformado esta red solidaria. “Está previsto que esta primera delegación llegue en barco a Vigo a mediados del mes de junio. Después, a partir de esta fecha se espera la llegada a Europa de unas 160 personas vinculadas al zapatismo y a otras luchas en México, serán en su mayoría mujeres”, explicó Moyano.

“En medio de una pandemia global y de un recrudecimiento de las políticas neoliberales, los zapatistas se lanzan a un viaje desafiante y lleno de ilusión”

La agenda de la gira está todavía abierta, y se prevé que las personas participantes se dividan para recorrer diferentes geografías y luchas europeas. Todavía está en el aire si habrá una delegación que visite el País Valencià. “Lo que sí se ha consensuado, aunque también sin fecha fija, es la realización de un encuentro de luchas de los colectivos que integran esta red y de quienes quieran sumarse, independientemente de que las zapatistas lleguen o no a nuestro territorio”. Por el momento se siguen preparando diferentes propuestas de actos y campañas para recaudar dinero con el que hacer posible la gira. En este viaje de redescubrimento europeo, las zapatistas tienen previsto rebautizar el continente con un nombre maya: SLUMIL K´AJXEMK´OP (Tierra Insumisa). Rut Moyano no deja de calificar el viaje como algo excepcional e histórico, más aún en las circunstancias en las que nos encontramos, “en medio de una pandemia global y de un recrudecimiento de las políticas neoliberales, los zapatistas se lanzan a un viaje desafiante y lleno de ilusión”.

La Montaña navega ya en alta mar.

Fuente e imagen: elsaltodiario

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Está usted en su casa

Por: José Cueli

Es lugar común entre los mexicanos decir: Pase, usted, está en su casa. Pero del dicho al hecho… Terrible destierro de los niños migrantes no acompañados que me lleva nuevamente a recurrir al libro clásico La hospitalidad (Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2010).

Ante la pregunta, Anne Dufourmantelle por la hospitalidad, la hostilidad, el otro y el extranjero, Jacques Derrida no responde, más bien la despliega, insiste en ella, se pregunta y nos pregunta acerca de la hospitalidad, “acerca de la acogida, de aquel, aquella o aquello que acogemos o que nos acogemos en nosotros, en nuestra casa, en nuestro lugar-propio, en el chez soi”.

Dufourmantelle, conocedora del pensamiento derridiano, expresa en el prólogo: La hospitalidad se ofrece, o no se ofrece, al extranjero, a lo ajeno, a lo otro. Y lo otro, en la medida misma en que lo otro, nos cuestiona, nos pregunta. Nos cuestiona en nuestros supuestos saberes, en nuestras certezas, en nuestras legalidades, nos pregunta por ellas y así introduce la posibilidad de cierta separación dentro de nosotros mismos, de nosotros para con nosotros. Introduce cierta cantidad de muerte, de ausencia, de inquietud allí donde tal vez nunca nos habíamos preguntado, o donde hemos dejado ya de preguntarnos, allí donde tenemos la respuesta pronta, entera, satisfecha, la respuesta allí donde afirmamos nuestra seguridad, nuestro amparo.

Acoger, pues, al extranjero, brindarle hospitalidad, nos pregunta y nos confronta sin ambages sobre nuestro propio desamparo, sobre aquello extranjero que a todos nos habita y contra lo cual nos defendemos con la ilusoria fantasía narcisista de completud, de unidad, de invulnerabilidad. Por tanto, negar la pregunta que el extranjero, el otro, plantea y nos plantea, implica reforzar la negación, acudir a la omnipotencia, reforzar el narcisismo y desemboca, por tanto, en la hostilidad hacia aquel o aquello que amenaza nuestra ilusionaría completud. El anfitrión se hace vulnerable cuando acepta la pregunta. Por tanto, resulta preferible elegir muros que aíslen al otro o legislar de manera arbitraria, o bien perseguir o matar a aquel que amenaza con su otredad los frágiles límites que una vez traspasados nos confrontan con la propia otredad que no sólo nos habita, sino que nos constituye.

Es así como Derrida opta por la pregunta, honestamente, ingenuamente, poéticamente. Y en este discurrir aparece, inevitablemente, la poética, lo mítico y lo ancestral. Aparece Edipo, el extranjero desde siempre y para siempre, “muerto fuera de la ley, más allá de la ley, sin tierra ni tumba Sólo la poesía es capaz de decir, y no, aquello que, entre la ley y la transgresión, puede hacer de la transgresión una ley: ¡cómo entender, si no, la trágica figura de Antígona, aquella que es íntegra, fiel a sí misma, ahí donde transgrede?

Para Derrida es la poesía, amparo abierto, aquella que puede ayudarnos en la defensa contra la antipoesía tecnológica que amenaza invadir la intimidad, pervertirla, hacerla pública, introduciéndose en lo más íntimo de esa intimidad. Por tanto, Derrida enuncia que un acto de hospitalidad no puede ser sino poético. Lo que esperan los niños migrantes no acompañados. Por supuesto, más allá de los problemas políticos entre los países centroamericanos México y Estados Unidos.

Fuente: La  jornada

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Docentes de tiempo parcial: un conjunto diverso y complejo

El tema del personal académico contratado exclusivamente para impartir clases en la educación superior mexicana, ha salido a la luz a partir de la inconformidad y las movilizaciones que ocurren en la UNAM por la falta de pago a secas (o a destiempo e incompleto) de su salario y prestaciones durante la pandemia.

En números redondos, de las 400 mil personas que integran la planta académica en el país, 80% (320 mil) mantienen vínculos laborales de tiempo parcial con las instituciones. El resto cuenta con modalidades contractuales de tiempo completo o equivalentes.

Es un error considerar a este enorme universo de docentes un todo homogéneo. Los unifica, sí, un tipo de vínculo centrado en la coordinación de cursos, pero es crucial entender que la lógica de su participación en la enseñanza es variada.

Consideremos, a guisa de ejemplo, dos grupos: uno obtiene en los espacios del ejercicio profesional su fuente principal de experiencia e ingresos. Aportan, en las asignaturas que imparten, elementos que derivan de su práctica cotidiana. Una abogada litigante, especializada en derechos humanos; un arquitecto que en el despacho donde trabaja diseña viviendas y supervisa su realización, o un ingeniero mecánico electricista ocupado en una empresa que produce transformadores, cuentan con el saber teórico de su campo, sin duda, al que añaden las circunstancias específicas que se presentan en el espacio laboral donde los egresados aplicarán su saber. El contacto docente con este tipo de profesionistas enriquece la formación de quienes aprenden y no suelen dedicar muchas horas a esta actividad.

Sostengo, como conjetura, que son una cantidad muy grande dado que la mayor parte de nuestras licenciaturas son profesionalizantes y, por ende, el grueso de la matrícula ahí se concentra. En los cursos dedicados a los conocimientos básicos, el personal de tiempo completo sería adecuado, no así en los que la práctica de la profesión es imprescindible.

Otro sector, tampoco menor a mi juicio, está conformado por maestras y maestros que, merced a la cantidad de horas-clase que acumulan, tienen su eje de trabajo fundamental, o único, en las instituciones de educación superior, y deriva de ello la totalidad o la parte más significativa de sus ingresos. No tienen contrato de tiempo completo, mas se dedican, por completo, a las tareas de la enseñanza. Para distinguirlos del grupo de profesionistas con labores parciales de docencia, así como de los tiempos completos, se les puede denominar de “tiempo repleto”.

Estas dos formas de vinculación no son las únicas. Son polares y, quizá, mayoritarias. Pero hay más subconjuntos que clasificar (incluyendo la perspectiva de género en todos) con el fin de distinguir sus condiciones laborales y pedagógicas actuales, y las que serían necesarias para el adecuado desempeño de sus tareas en instituciones que requieren, ya, pensar y reorganizar su función docente tan abandonada a la inercia. Por supuesto, todas y todos han de contar con condiciones dignas, necesarias y legales para desempeñar su labor.

En el debate actual, no se ha tomado en cuenta la investigación realizada desde el siglo pasado sobre la diversidad de la actividad académica en México. Tal vez por eso, la simplificación burda derivada de la ignorancia, predomina.

No contribuye ni a la comprensión del problema ni a la diferenciación de sus demandas agruparlos en el mismo saco. Intelectual, y políticamente, es imprescindible hacernos cargo de la diversidad. Urge hacerlo ya.

Fuente:  educacionfutura

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La peor plaga

Por: Marisol Vicens Bello


Quienes importan el metanol y a quienes se lo están vendiendo para fines ilegales, quienes fabrican estas mortíferas bebidas.

Que en medio de una crisis sanitaria sin precedentes como la que azota el mundo desde inicios del pasado año 2020 en nuestro país el número de fallecimientos por causa de ingesta de bebidas adulteradas con elementos altamente tóxicos como el metanol, en determinados momentos sobrepase por mucho las víctimas del covid-19, 95 solo en el presente mes y casi 350 desde el año pasado, es una vergüenza y una patética muestra de nuestros niveles de ilegalidad e impunidad.

Y no solo se trata de falta de sanciones, sino también de un vicio muy común en nuestras autoridades de falta de seguimiento a los planes que se anuncian cuando la marea sube para provocar titulares y calmar los ánimos y que se olvidan tan pronto baja, así como de la sospechosa tendencia a la búsqueda de las más costosas supuestas soluciones a los problemas, que generalmente conllevan enormes ganancias para los contratistas del Estado y para sus intermediarios que facilitan tales contratos.

Al dolor que han experimentado las familias víctimas de estas pérdidas y al gran daño que significa para estas y para el país la desaparición de personas en la mayoría de los casos jóvenes por algo tan reprochable como esto, hay que sumar las graves consecuencias que esto entraña para la imagen del país.

Recordemos que nuestro pujante sector turístico tan golpeado por esta pandemia debido al confinamiento que impone, el cual ha afectado los desplazamientos y la recreación en todo el mundo, venía de sobrepasar una crisis por fallecimientos de turistas que fueron asociados al parecer maliciosamente a ingestas de bebidas alcohólicas, por lo que las noticias sobre esta aberrante situación podrían afectar la importante labor que están llevando a cabo nuestras actuales autoridades no solo para sortear la crisis lo mejor posible, sino para prepararnos para estar colocados en primera línea y salir primeros en la carrera cuando finalmente se levanten las restricciones.

El problema de las adulteraciones de bebidas que trasciende por sus consecuencias apocalípticas es parte de un mal generalizado de comercio ilícito y falsificaciones de bebidas, medicamentos, cigarrillos y otros muchos productos, que no ha tenido las debidas consecuencias y  ha sido tolerado y ha proliferado con la complicidad de autoridades, el cual como generalmente solo es objeto de denuncias por parte de las empresas  formales perjudicadas  por la competencia desleal que merma sus negocios y de las autoridades tributarias víctimas de la evasión fiscal, a pocos les ha importado, pues la banalidad lleva a cerrar los ojos ante la ilegalidad y sus peligros, con tal de adquirir productos a menor precio.

El tráfico de  ilícitos esconde sórdidas redes que  las autoridades han tenido poca voluntad en enfrentar, por eso quizás las anteriores optaron por la vía fácil de contratar la imposición de estampillas fiscales para bebidas a pesar de las advertencias  de distintas asociaciones empresariales de que no eran una solución efectiva para luchar contra el mercado ilegal, pues no atacan las causas del mal.

Detectar quienes importan el metanol y a quienes se lo están vendiendo para fines ilegales, quienes fabrican estas mortíferas bebidas y quienes las venden a sabiendas de que son ilegales, algunas de las cuales incluso se promovían sin que las autoridades de salud hicieran nada a pesar de no tener  registros sanitarios, debería ser tan fácil como detectar quienes compran los metales robados y los exportan, pero nunca ha habido ojos para ver lo que no se tiene interés de mirar, ni interés para sancionar lo que tiene un trasfondo que no se quiere tocar.

Que las tantas vidas inexcusablemente perdidas por esta causa provoquen una firme voluntad, no solo para detener transitoriamente esta industria de la muerte sino para atacar contundentemente las causas de esta terrible plaga del comercio ilícito, pues tal cual  sucede con la hierba mala sino se arranca de raíz, penosamente pronto volverá a crecer.

Fuente:  acento

Imagen: pixabay

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¿Es necesario vacunar de la covid-19 a niños y adolescentes?

Muchas de las vacunas aprobadas ya han comenzado ensayos pediátricos pero, ¿por qué hacen falta? ¿Se puede alcanzar la protección poblacional sin tener en cuenta a los más pequeños? ¿Es ético vacunar a los menores españoles antes que a los mayores indios? Preguntamos a una inmunóloga, un pediatra y un preventivista.

Las campañas de vacunación de la Covid-19 avanzan con paso firme y en cuatro meses se han inyectado ya más de 1.000 millones de dosis en todo el mundo. El primer objetivo de la inmunización es proteger a las personas más vulnerables al coronavirus, y por ese motivo niños y adolescentes no han sido, de momento, una prioridad. Sin embargo, más pronto o más temprano todos los países deberán hacerse la misma pregunta: ¿qué hacemos con los menores de edad?

“Creo que es pronto para decir que necesitamos vacunar a la población infantil y adolescente, pero también para descartarlo”, explica a SINC el MIR de medicina preventiva Mario Fontán. “Ese análisis habrá que hacerlo en unos meses, cuando tengamos datos concretos de las vacunas que podemos utilizar con ellos”, asegura el miembro del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría Ángel Hernández.

Ambos consideran que la respuesta a esta cuestión llegará, en parte, cuando sepamos cómo se desarrolla la epidemia una vez estén vacunados los mayores de entre 16 y 18 años para los que —de momento— han sido aprobadas.

La mayoría de farmacéuticas ya se han adelantado a la probable inmunización de los más pequeños. Pfizer anunció en marzo resultados positivos en su ensayo con 2.260 adolescentes de entre 12 y 15 años y ya ha solicitado que tanto la EMA como la FDA aprueben su suero en esa franja de edad. Esta última podría dar el visto bueno tan pronto como la semana que viene, mientras que la respuesta del regulador europeo, que comenzaba esta semana su evaluación, llegaría en junio.

Pfizer también ha empezado a probar su vacuna en menores de 11 y pretende seguir bajando hasta llegar hasta los 6 meses. De forma casi idéntica, Moderna analizará su suero en 3.000 participantes de entre 12 y 18 años, así como en 6.750 menores de 12 años.

AstraZeneca y Janssen también pretenden estudiar cómo funciona su vacuna en menores de edad, pero ambas han paralizado sus planes tras la detección de casos de trombos infrecuentes. Mientras que la Universidad de Oxford pausó un pequeño ensayo clínico con 300 niños de entre 6 y 17 años que había empezado en febrero, Johnson & Johnson no ha comenzado las pruebas anunciadas en abril para jóvenes de entre 12 y 17 años.

Todos estos ensayos clínicos aportarán nuevos datos sobre la respuesta inmunitaria de los más jóvenes a las vacunas de la Covid-19. En la carrera por evitar una temida nueva ola de invierno algunos gobiernos ya han movido ficha. Reino Unido podría empezar a vacunar a los mayores de 12 años a partir de septiembre. La Unión Europea busca adquirir hasta 1.800 millones de dosis de vacunas de segunda generación para inocular a los niños y adolescentes, así como combatir las variantes.

Sin embargo, los nuevos estudios no contestarán otras preguntas: ¿De verdad hace falta vacunar a todos los niños? ¿A qué edad establecemos el límite? ¿Superan los beneficios de las vacunas a los riesgos en una población tan poco afectada por la Covid-19? ¿Es ético vacunar a los niños españoles antes que a los mayores indios?

¿Por qué hacen falta ensayos clínicos con niños?

Es importante que los ensayos clínicos de una vacuna tengan en cuenta a las personas que más se quiere proteger con ella. En el caso de la covid-19, esto incluye a personas de edad avanzada: el sistema inmunitario envejece junto a nosotros y un suero de gran eficacia en jóvenes sanos podría serlo menos entre los más mayores. La falta de datos en esta población explica las reticencias iniciales a utilizar la de Oxford/AstraZeneca en personas de más de 55 años.

Entonces, ¿por qué hace falta probar de nuevo las vacunas con los más pequeños? ¿No deberían funcionar igual de bien o mejor? ¿Y por qué no se incluyeron niños y adolescentes en los ensayos originales? La inmunóloga experta en vacunas de la Universidad Internacional de La Rioja Carmen Álvarez explica que estas preguntas se pueden contestar desde dos prismas diferentes.

“Una parte no tiene nada que ver con las vacunas. Es un problema jurídico y ético debido a que no se puede incluir en ensayos a menores de 18 años porque no te pueden dar el consentimiento informado”, asegura Álvarez. En la primera oleada de ensayos clínicos era más sencillo desde el punto de vista legal no reclutar a menores.

Una parte no tiene nada que ver con las vacunas, sino que es un problema jurídico y ético porque no se pueden incluir en ensayos a menores de 18 años, no te pueden dar el consentimiento informado

Que los ensayos clínicos puesto en marcha ahora por las farmacéuticas comiencen en los 12 años y dejen para más adelante el resto de franjas etarias tampoco es casualidad: “A esas edades sí tienen voz desde el punto de vista legal”. De hecho, el consentimiento en estos ensayos en marcha es doble y requiere de la aprobación firmada tanto del tutor como la del propio adolescente.

El otro problema, afirma Álvarez, tiene que ver con el sistema inmunitario: “Igual que en la vejez se vuelve senescente, hasta los 12 años no está maduro”. Asegura que esto puede afectar a los resultados y por eso es necesario repetir los ensayos clínicos. Por ejemplo, la respuesta es más potente y quizá sean necesarias dosis más reducidas. La probabilidad de fiebre tras la vacunación es mayor, aunque los pequeños son mucho más tolerantes a este efecto secundario.

Álvarez explica que “hay muy poca información sobre la respuesta inmunitaria contra la covid-19 en niños porque apenas han ido a hospitales”. Esto ha provocado un “agujero muy grande” que, en su opinión, “sería interesante cubrir ahora” con estos nuevos ensayos.

“Necesitamos un mínimo de datos, pero los resultados con adultos ya son potentes y sólidos”, afirma Hernández. “Es difícil que algo que está siendo muy seguro en adultos se comporte de forma diferente en niños”. Sí es muy posible, añade, que haya que ajustar la dosis para los más pequeños.

¿Hace falta vacunar a los niños?

La mayor pandemia en lo que llevamos de siglo, a diferencia de la gripe de 1918, no ha hecho mella en los más pequeños. Las vacunas son una herramienta de salud pública, pero la decisión de utilizarlas debe analizarse también desde el prisma individual. Si a los niños apenas les afecta la covid-19, ¿deberían ser vacunados?

Hernández cree que “impedir los pocos casos graves y fallecimientos” que existen entre niños, aunque sean pocos, es una razón para hacerlo. “Si tenemos herramientas para ello hay que evitarlos”, defiende.

Impedir los pocos casos graves y fallecimientos por Covid-19 en niños es una razón para vacunarlos. Además, garantizar la actividad educativa al 100 % y sin restricciones es vital

Además, considera que debemos mirar más allá de la salud de los más jóvenes y no pasar por alto la seguridad de la actividad educativa. “Es un tema anexo a la pandemia al que quizá no se le ha dado la importancia necesaria”, dice. “Garantizar la actividad presencial completa al cien por cien sin restricciones es vital”.

El pediatra recuerda que las pérdidas educativas “en muchos casos son casi irrecuperables, aunque sea difícil de medir lo que pierde un niño por no ir al colegios”. Defiende que la asistencia escolar debe ser una prioridad: “Asegurar un nivel educativo bueno es vital para la salud social, económica, física y mental de la población y de cada individuo. A mejor educación mejores opciones para que la vida y la salud de esos futuros adultos sean mejores”.

¿Son los niños parte del rebaño?

La decisión de vacunar o no contra un virus pandémico como el SARS-CoV-2 no puede basarse solo en la esfera individual, sino que debe tener en cuenta los beneficios colectivos. Para lograr un “efecto de grupo” que mitigue la circulación del virus es conveniente que una parte amplia de la población esté protegida. ¿Podemos alcanzar este punto sin tener en cuenta a los niños?

“No vacunar a nadie por debajo de 16 o 18 años en un contexto pandémico es dejarse fuera a un procentaje de población nada despreciable”, opina Fontán. Cree que las franjas actuales irán ampliándose, pero admite que hay que tener otros factores en cuenta: “Habría que ver cuál es la dinámica epidémica, porque es un grupo que no parece tener un papel relevante en la transmisión, especialmente por debajo de los 10-12 años”.

“Si la pandemia exige un control estricto habrá que vacunarlos, porque no podemos aspirar a controlar la circulación del virus si un 10-15 % de la población es susceptible por no estar inmunizada”, comenta Hernández. Por el contrario, “si la pandemia se controla y su impacto en personas más mayores y con patologías se reduce entonces a lo mejor no es necesario vacunar a los niños”.

Fontán no descarta que la inmunización colectiva pueda estar cubierta si se vacuna a los mayores de 16-18. “Cuando lleguemos a esas edades no estará el cien por cien del resto de grupos vacunado y también habrá que considerar dónde están las bolsas de no vacunados y qué implicaciones pueden tener sobre otros grupos”.

“A medida que la campaña de vacunación avance veremos dónde se están produciendo los nuevos contagios y brotes, qué implicaciones tiene sobre la transmisión y qué vías alternativas a la vacunación tenemos en grupos donde el balance entre beneficio y riesgo es más complicado”, explica Fontán.

Los entrevistados consideran que existen incertidumbres que no permiten zanjar esta cuestión, como el hecho de cuánto reducirán las vacunas la transmisión

En el caso de los centros educativos considera que “si son un reflejo de la transmisión comunitaria y no tanto un vector que la potencia, puede que la cobertura existente sirva para controlar de forma indirecta” el virus. Todo esto sin olvidar que los aislamientos y el rastreo “seguirán vigentes” y tendrán una mayor eficacia en estos escenarios futuros.

Los entrevistados consideran que existen incertidumbres que no permiten zanjar esta cuestión, como el hecho de cuánto reducirán las vacunas la transmisión. Mientras tanto podemos mirar el ejemplo de Israel: un tercio de su población es menor de 18 años y eso ha contribuido a estancar la cobertura vacunal en torno al 60 %. A pesar de eso, y al menos de momento, la covid-19 prácticamente ha desaparecido del país.

¿A qué edad deberían recibir la vacuna?

Las vacunas de la covid-19 han sido aprobadas para mayores de 16 o 18 años, según el país y el fabricante. Si se decide inocular a menores, ¿cuál sería el límite? Hernández explica que habría que empezar con adolescentes a partir de 10 u 11 años: “Es la edad en la que vemos que la incidencia es mayor porque tienen más actividad social tanto con adultos como entre ellos, por lo que la transmisión es más probable”.

Eso no significa, en su opinión, que no haya que vacunar al resto. “Hay distintas razones a distintas edades: los pequeños tienen un ambiente más controlado porque están donde los adultos quieren, pero es más difícil que sigan las medidas entre ellos”, comenta. Por eso no descarta ninguna edad a priori, aunque la decisión final dependa de lo que digan los nuevos ensayos.

Álvarez no lo ve tan claro por debajo de los 12 años: “Son poco proclives a pasar la covid-19, son asintomáticos y creo que no hay beneficio frente al riesgo de incluir niños”. De hecho, duda que sea necesario incluso en menores de 16. La excepción serían los infantes con patologías previas y considerados de riesgo, o que convivan con personas vulnerables que necesiten una burbuja protectora a su alrededor. En cualquier caso, sí ve positivo que se hagan ensayos clínicos para estudiar cómo se comporta la vacuna en estas franjas de edad “y si habría que adaptarla”.

¿Es ético vacunar a los niños españoles antes que a los mayores brasileños?

Las más de 1.000 millones de dosis inoculadas con las que comenzaba este reportaje no se han repartido de forma equitativa. Casi la mitad han ido a parar a China y EE UU, y tres cuartas partes han acabado en los brazos de los habitantes de diez países. Esto plantea otra pregunta de índole ética en una crisis global como es la covid-19: ¿no debería protegerse a toda la población de riesgo antes de empezar con los más pequeños? En otras palabras, ¿deberían los niños británicos y españoles ser vacunados antes que los mayores indios y brasileños?

Este debate ya está presente en países como Estados Unidos. “No importa el motivo, si de verdad vacunamos a los niños estadounidenses antes que a los mayores de otros países, que tienen un riesgo mucho mayor, sospecho que tendremos que explicar nuestra elección a las generaciones futuras”, aseguraba el médico Vinay Prasad en su blog hace un mes.

La investigadora de la Universidad de Harvard Natalie Dean también mostraba sus dudas en Twitter tras el anuncio de que la FDA aprobaría la vacuna de Pfizer para edades comprendidas entre los 12 y 15 años. “Son buenas noticias, […] pero a corto plazo debemos también lidiar con la ética de vacunar a los adolescentes antes que a los adultos de alto riesgo en otros países”.

Álvarez está de acuerdo con este punto de vista y recuerda que, de momento, Israel no contempla vacunar a menores de 16 años. “Los consejeros de Sanidad de todos los lados están viendo que no sería ético: debemos potenciar el programa de donaciones COVAX para acabar con la pandemia, porque los países en vías de desarrollo no están siendo vacunados y necesitamos que lo sean desde un punto de vista de salud global”.

Fuente e imagen: agenciasinc.es

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