Page 463 of 2707
1 461 462 463 464 465 2.707

Mujeres mayores: El enfoque olvidado

Por: Pilar Azorín*

Este año que ha pasado ha tenido duras y gravísimas repercusiones para las personas mayores.


La pandemia mundial provocada por el COVID 19 ha derivado en una situación de crisis generalizada en todo nuestro territorio, agrandando aún más las desigualdades sociales y en especial en lo que afecta a las mujeres, y si nos centramos en nosotros los mayores, nuestro colectivo tan vulnerable, hemos visto acrecentada la desigualdad durante esta crisis sanitaria.

Muchas personas mayores han estado mayormente abandonadas, pues la vejez está «claramente feminizada». Las mujeres somos mayoritarias en la vejez, superando en un 32 % a los hombres.

Y hoy me toca hacer un examen de conciencia para manifestar que las personas mayores hemos estado solas. Solas y abandonadas durante este terrible año de pandemia. Y no es un problema que ha surgido de repente, no ha sido el COVID 19, ni el confinamiento o el temor a no contagiar o ser contagiados.

Estábamos solos y solas.

Y no lo merecemos, pues la mayoría de las personas mayores lo hemos dado todo, hemos sufrido una guerra, divisiones de familias enteras por caer en este o en el otro frente; nos hemos calentado en invierno con el carbón que desprendían los trenes al llegar a la estación de Atocha y que, siendo niñas, recogían en sus faldas para llevarlo a sus casas.

Muchas de nosotras dejamos de estudiar con 14 años y fuimos aprendizas de modistas, de sastras. Trabajaron en la primera camisería en Sol, que luego sería un imperio (El Corte Inglés) y hablo de una generación de mayores, que conozco bien, hago voluntariado con este grupo realizando desde hace años un taller de memoria.

Tienen más de 80 años y en un juego recurrente que les propongo en Navidad “y si te toca la lotería…”. Todas se lo darían todo al hijo en paro, al nieto o nieta para que estudie. Sí, no se quedarían nada.

Y hablo de un perfil muy modesto, con pensiones mínimas y ayudas sociales y parroquiales. Sin ascensor en sus viviendas y, en ocasiones, sin calefacción central.

Pura generosidad.

Y cuando llega el día de venir al taller de memoria, llegan antes de la hora, guapas, pintadas y arregladas como para ir “a misa el domingo” y cuando terminamos no se levantan de la silla. Vienen con tanta ilusión.

Porque ya no socializan apenas, porque a excepción de nuestro taller y de la misa dominical y alguna consulta médica, viven solas. Y todas, sin excepción, tienen familia, hijos e hijas, nietos de los que se sienten muy orgullosas pero que apenas les atienden.

Tampoco ellas lo demandan. No quieren molestar.

Y hablo en femenino, aunque hay 2 o 3 maridos vivos, la mayoría son viudas y al taller vienen solas, hasta este último año que se incorporaron 2 matrimonios. Aquí tengo que contener las lágrimas, pues una de las parejas ya no vendrá más. Primero falleció ella y a la semana él se desplomó. Y del otro matrimonio, también nos dejó Justina.

Y otra alumna, Paquita, la más “picante” de mis alumnas, 97 años, que perdió a un hijo por el COVID 19, murió de pena a los pocos días.

Y siguen solas, y en algún caso que acabo de conocer, son maltratadas, por su marido, por sus hijos que no las atienden y/o miran hacia otro lado.

La sociedad entera ha mirado hacia otro lado.

No hemos aprendido de nuestros antepasados, que veneraban a sus ancianos y los hemos “aparcado” en residencias (donde se les ha dejado morir) o en sus casas, a veces supliendo nuestros afectos y compañía pagando a cuidadoras que limpian nuestras conciencias.

ALGUNOS DATOS SOBRE PERSONAS MAYORES Y VIOLENCIA
Investigadores hablan de cuatro características específicas de la violencia de género en las relaciones de pareja en edades avanzadas:

1.- El inicio de la relación cuando no había conciencia de género.

2.- La larga duración de la violencia en el tiempo.

3.- La utilización de la edad como herramienta de daño.

4.- Y la normalización de la violencia de baja intensidad.

Tanto el entorno cercano a las mujeres mayores como el conjunto de la sociedad e instituciones públicas tienen un papel fundamental para poder terminar con una relación violenta y emprender un proceso de recuperación.

Los hijos e hijas mayores pueden ser un elemento facilitador y de apoyo, pero también pueden suponer una barrera adicional en algunos casos.

Por ello, es importante realizar campañas de sensibilización que también interpelen a los hijos e hijas mayores. Asimismo, incrementar la formación con perspectiva de edad y de género, especialmente, en el ámbito de la salud y la atención sociosanitaria con la implicación de todas las instituciones, Policía, Ayuntamientos y otras (con las que nos une una autentica colaboración y compromiso )

Múltiples estudios indican que la atención primaria juega un papel crucial a la hora de detectar situaciones de violencia y es muy importante que el personal sanitario sepa reconocer situaciones de violencia de género en mujeres mayores y evitar conductas «edadistas», como asociar algunas dolencias a la edad sin indagar en profundidad las verdaderas causas.

Además, el fomento de redes de apoyo es fundamental para abordar problemas como la soledad o el abandono que afecta a las mujeres mayores y que supone un freno para poder salir de una relación violenta.

La realización de actividades lúdicas y de formación destinadas a mujeres mayores también juegan un papel muy importante en la recuperación y puede ayudar a encontrar nuevas amistades y reforzar redes de ayuda y apoyo durante la vejez.

Por último, es esencial que se pongan en marcha campañas específicas para eliminar el «edadismo» en la sociedad, fomentar el trato igualitario hacia las personas mayores, incentivar el empleo y la independencia económica en mayores de 50 años y fomentar una imagen distinta de la vejez, en la que emprender nuevos proyectos vitales sea posible.


Fuente e imagen: https://tribunafeminista.elplural.com/2021/03/mujeres-mayores-el-enfoque-olvidado/

Sobre la autora: Pilar Azorín Presidenta de la Comisión de Igualdad y Derechos de Emancipatic y también del Colegio de Procuradores de Madrid

Comparte este contenido:

Lo que realmente ha hecho daño a Siria en una década de guerra


Por: Alberto Rodríguez García


Aunque diez años puedan parecer poco y la sensación sea de que pasaron en un parpadeo, la última década ha cambiado el mundo completamente. Ha cambiado Oriente Próximo y ha cambiado Siria. De la república que con Abdallah Dardari quiso abrirse a una economía de mercado con importante inversión social ya solo queda un recuerdo, y es que el fragor de la guerra y la agresión exterior han forzado al joven Estado a volver a viejos modelos menos experimentales, a reinventar constantemente su economía y, con ello, su forma de hacer la guerra.

Si bien la guerra en Siria es un drama que ha arrasado con una generación, a menudo despoblando localidades enteras –medio millón de muertos es una cifra triste y dolorosa porque son medio millón de historias silenciadas a golpe de bala, cuchillo y artillería–, lo que realmente ha hecho daño al Estado sirio no son los muertos, sino la fuga de capitales y el expolio de sus infraestructuras y sus recursos.

La auténtica guerra a la que todavía tiene que hacer frente Siria –aunque la mayoría de los frentes hayan desaparecido o se hayan calmado–, es a la de la supervivencia económica. De ser un país que exportaba producto agrícola, en el primer lustro de la guerra Siria llegó a tener un déficit de casi un millón de toneladas en la producción de grano. Las rutas de suministro interno estaban tan amenazadas, cuando no destruidas, por los frentes que resultaba más barato importar del Mar Negro que llevar grano de Hasaka a Damasco. Del mismo modo, la capacidad de guardar cereales cayó de siete millones de toneladas a poco más de tres. Esta problemática se dio también con la fruta e incluso con la escasez de carne, hasta tal punto que en Siria ya prácticamente no quedan camellos. Y así llegó la inseguridad alimentaria que en 2021 se ha agravado aun más, fruto de las sanciones que impiden el desarrollo de Siria para que las zonas pacificadas puedan volver al estándar de vida pre-2011.

La guerra moderna es salvaje, es cruel, y el daño ya no se hace masacrando a ejércitos con soldados que se cuentan por miles, sino destruyendo la economía y el abastecimiento del enemigo.

Además de los alimentos, otro objetivo de quienes querían destruir el Estado sirio han sido las infraestructuras en general y la industria en concreto. Por todos es conocido que EE.UU. y Turquía se están enriqueciendo con el petróleo sirio aun y cuando las sanciones impuestas por la Unión Europea deberían impedirlo –pero como no son el Estado sirio se les perdona– ya que se impusieron sobre el petróleo en general; sin que se tenga en cuenta quién lo vende. Menos conocida es la desmantelación de la industria siria e incluso de talleres de manufactura por parte de los grupos rebelde-yihadistas. Con ello también se ha perdido a la clase media y su capital, que han huido del país hacia naciones vecinas, países del golfo o Europa. Siria no puede pagar la totalidad de la reconstrucción del país, ni siquiera de ciudades como Kobane o Raqqa destruidas por otros, y para complicarlo aún más, la población está sufriendo cada día más porque también se agotaron los subsidios, además de que las sanciones impuestas contra la república árabe se encargan de impedir que el país pueda prosperar de nuevo.

La guerra económica contra Siria ha sido la más dura de todas las que ha sufrido: militar, propagandística, geopolítica… Pero la víctima no solo está aprendiendo a sobrevivir, sino que también ha interiorizado las claves para atacar. Y en este contexto, en apenas unos días de marzo, Rusia y Siria han hecho a los rebeldes proturcos más daño que la suma de todos los meses anteriores. No ha hecho falta un despliegue militar grandioso, ni una destrucción bíblica. Tampoco han hecho falta ríos de sangre y es que apenas ha habido violencia. Rusia y Siria han decidido destruir la economía y las rutas de suministros de los grupos yihadistas de línea más dura. Para ello, solo han hecho falta aviones.

En apenas unos días, con bombardeos muy concretos, Rusia y Siria han destruido una compañía de gas, varios almacenes, un mercado de petróleo de estraperlo y el lugar en el que se preparaban los camiones que cruzaban el paso fronterizo con Turquía. Han sido pocos ataques, pero estos ataques han liquidado una parte importante de la financiación de Hayat Tahrir al-Sham; el grupo surgido a partir de la primera matriz de al-Qaeda en Siria.

Las operaciones de este tipo, relativamente baratas, relativamente seguras y apenas letales, han logrado romper meses de estancamiento en el conflicto sirio entorno a Idlib. Ha devuelvo al gobierno sirio y aliados una posición favorable que no lo era tanto tras la última campaña de drones turcos en el norte. Así pues, Turquía mediante, a los pocos días se han abierto corredores humanitarios en Idlib y Afrín para permitir el movimiento de personas y el comercio entre territorio rebelde y territorio gubernamental; ignorando las protestas de los sectores más radicales de la oposición integrista en Idlib. Porque aunque grupos abiertamente yihadistas y otros más tímidos, como el Frente de Liberación Nacional, se hayan opuesto abiertamente a la apertura de estos corredores, su acción apenas pasa de publicaciones en redes sociales, ya que saben que no les quedan más opciones para sobrevivir.

La guerra ha cambiado. Si alguna vez tuvieron algo de cierto las historias de heroicidad y batallas épicas, ya no queda nada de aquello. La guerra moderna es salvaje, es cruel, y el daño ya no se hace masacrando a ejércitos con soldados que se cuentan por miles, sino destruyendo la economía y el abastecimiento del enemigo. El campo de batalla se ha tornado un asedio a gran escala.

Fuente e imagen: https://actualidad.rt.com/opinion/alberto-rodriguez-garcia/387831-siria-decada-guerra-economica

Comparte este contenido:

Que no decidan por ti


Por: Juan Chambe


Decía Malcolm X que «si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido». Es una reflexión que debemos tener muy presente, especialmente en estos tiempos en los que la mayor parte de la información está controlada por un puñado de empresas privadas. Estos medios quieren parecer plurales, imparciales, exentos de cualquier atisbo de sectarismo o coerción. Sin embargo, tras esa máscara de objetividad se encuentra una realidad bien diferente.

Repasemos algunos ejemplos recientes: el 17 de febrero varios medios, incluían en su portada alguna reseña de los disturbios que se vivieron en Madrid y en Barcelona tras las protestas por la detención de Pablo Hasél. Dos meses después veíamos como las portadas de esos medios silenciaban el ataque con artefactos explosivos que sufrió la sede de Podemos en Cartagena. En mayo del año pasado, pudimos ver algún artículo refiriéndose a una manifestación por la sanidad pública en Moratalaz como “convocatoria ultraizquierdista” mientras que cuando se ve a unos neonazis acosando a un Vicepresidente del Gobierno se tilda de “jarabe democrático”. Hemos visto también a varios medios llevar en sus portadas ruidosos titulares sobre causas abiertas por supuesta financiación irregular de Podemos; que casualidad que esas mismas portadas se quedan sin espacio cuando se trata de publicar el archivo de dichas causas. Por último, pero no menos importante, asistimos cada mañana a debates donde participan mentirosos profesionales, repetidamente condenados, sin que eso ponga en cuestión la veracidad de lo que se dice.

Evidentemente hay muchos más ejemplos, pero creo que los expuestos son suficientes para encontrar un patrón. Por un lado, hay numerosos programas que dan veracidad a periodistas que mienten sistemáticamente, y por ende, el debate que se genera es completamente estéril desde el punto de vista informativo. Y por otro lado, vemos que esas mentiras, medias verdades, titulares capciosos o sencillamente falsos tienen siempre la misma dirección. Los errores no tienen una dirección predilecta, las mentiras sí. Y si esos medios no sólo permiten que se mienta en sus programas, sino que además tienen permanentemente a los mentirosos en sus platós, es porque lo que se pretende es atacar al enemigo político de las elites que controlan dichos medios.

En este periodo electoral que se abre hasta el 4 de mayo vamos a ver recrudecida esta tendencia, de hecho, ya lo estamos viendo. El discurso de Ayuso se está reduciendo en generar miedo hacía el adversario, especialmente Podemos. Ese es su lema, sin propuestas. Pero detrás de Ayuso hay todo un ejército de periodistas, opinólogos, pseudoexpertos y palmeros que se están encargando de dar sustancia a ese mensaje. De ahí que en TVE ayer no viésemos el pronóstico alcista de Podemos en el CIS, sino sólo que Pablo Iglesias era el líder peor valorado. Los programas líderes de las mañanas dedican largos debates al caso Neurona, sobre el que no hay sentencia alguna, mientras ignoran informaciones clave como que Ayuso no medicalizó las residencias de ancianos durante la primera ola y que además mintió cuando fue preguntada sobre el asunto. Pero todo esto recubierto de pluralidad e imparcialidad, que si no se nota mucho.

La Comunidad de Madrid ha supuesto durante más de 20 años la simbiosis perfecta entre el Gobierno Regional y constructoras, inmobiliarias, grupos privados de salud y un largo etcétera de empresas que, gracias a esa colaboración público-privada, han obtenido grandes beneficios a costa del erario público. El Hospital Isabel Zendal es sólo el último capítulo de un libro muy largo.En las elecciones del 4 de mayo nos jugamos mucho, y las élites lo saben. Y de no tener una mirada crítica hacia los medios de comunicación corremos el riesgo de no decidir quién nos va gobernar los próximos dos años, sino que serán los medios, y las élites que los controlan, quienes lo decidan por nosotros.

Fuente e imagen: https://www.tercerainformacion.es/opinion/06/04/2021/que-no-decidan-por-ti/

Comparte este contenido:

INEGI: desenmascarando la fantasía educativa

Por: Rogelio Javier Alonso Ruiz

El 23 de marzo de 2021 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentó los resultados de la Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 en la Educación (ECOVID-ED), cuyo objetivo general se centra en el conocimiento del impacto por la cancelación provisional de clases presenciales, en la experiencia educativa de niños y jóvenes de 3 a 29 años de edad. Aunque ofrece una mirada general sobre el acontecer educativo durante la pandemia, centrándose en temas como la dinámica de la matrícula o el uso de tecnología, la información que arroja la consulta contrasta con la postura oficial, caracterizada por el optimismo y los resultados favorables.

De acuerdo con la encuesta, sólo 5.3% de la población objetivo manifestó emplear la televisión digital en sus actividades escolares o clases a distancia. Llama poderosamente la atención este dato al ser los programas televisivos uno de los componentes principales de la oferta oficial: se esperaría, después de que fueron destinados varios cientos de millones de pesos a televisoras privadas para ampliar la cobertura de las clases remotas, un mayor uso de este medio de comunicación. El dato podría motivar sospechas en cuanto a la calidad de las clases por televisión, su desestimación por alumnos y padres de familia e incluso un posible descarte, por parte de los docentes, de los procesos de enseñanza.

La pandemia ha golpeado la matrícula: se estima que 1.8 millones de estudiantes, de entre quienes cursaron el ciclo 2019-2020, ya no se inscribieron al 2020-2021 tan solo por razones relacionadas con la pandemia o la falta de recursos. Tal cifra supera a los 1.1 millones que, para el ciclo escolar 2017-2018, abandonaron la escuela de primaria a media superior (MEJOREDU, 2020, p. 136). Es importante tener en cuenta que la encuesta fue realizada en diciembre de 2020, previo a la fase más aguda de la pandemia en México (enero), por lo que la cantidad de niños y jóvenes fuera de la escuela podría ser considerablemente mayor actualmente. Se ha insistido a los docentes que busquen por todos los medios posibles continuar la comunicación con sus alumnos, pero ¿qué estrategia ha realizado la autoridad para contener la avalancha de estudiantes expulsados? ¿A cuántos de esos alumnos se podrá recuperar?

Hace algunas semanas la SEP emitió un comunicado en el que señaló que, de acuerdo a un estudio, nueve de cada 10 estudiantes habían aprendido con la estrategia educativa a distancia. En su momento, Esteban Moctezuma, compareciendo ante el Senado, refirió que la pandemia no había afectado la calidad de los aprendizajes. La consulta del INEGI hace dudar de tales aseveraciones: entre quienes no concluyeron el ciclo escolar 2019-2020 por causas asociadas al COVID- 19 (435 mil estudiantes), 26.6% señaló a la poca funcionalidad para el aprendizaje de las clases a distancia como el motivo principal que los llevó a dejar la escuela.

Los elogios del discurso oficial a la labor del profesor, si bien merecidos en muchísimos casos, son peligrosos cuando pretenden transmitir una imagen de perfección y así soslayar oportunidades de mejora. En ese sentido, la consulta del INEGI complementa las expresiones favorables de las autoridades, haciendo alusión a desventajas que podrían estar relacionados directamente con la acción docente: 27.1% de los informantes de la encuesta ha señalado la falta de seguimiento al aprendizaje de los alumnos como una de las principales desventajas de las clases a distancia, mientras que 18.8% al exceso de carga académica y actividades escolares. Si bien la estrategia educativa a distancia se ha mantenido en pie, de manera general, gracias al ímpetu del profesorado, vale la pena también reconocer y trabajar sobre los yerros cometidos en esta empresa.

Como se observa, el resultado de la encuesta realizada por el INEGI dibuja un panorama mucho más complejo del que se reconoce en los discursos oficiales. Pone de manifiesto problemas para los que se esperarían acciones específicas por parte de toda la comunidad educativa, empezando por el abandono escolar. El golpe que la pandemia ha dado a las escuelas merece pues una bien pensada estrategia de recuperación. El regreso a clases, en el momento que se tenga que dar, debería estar precedido por una reflexión profunda en torno a los fines y medios de la reactivación escolar presencial.  Es de celebrarse que una consulta como ésta ponga sobre la mesa de debate la voz, muchas veces ignorada, de las familias mexicanas. Al igual que otros ejercicios realizados en sectores académicos, la encuesta efectuada por el INEGI brinda elementos para desenmascarar una postura que pretende minimizar los efectos de la pandemia y, mediante una escasa autocrítica, asumir que todo lo realizado va por buen camino.

*Rogelio Javier Alonso Ruiz. Profesor colimense. Director de educación primaria (Esc. Prim. Adolfo López Mateos T.M.) y docente de educación superior (Instituto Superior de Educación Normal del Estado de Colima). Licenciado en Educación Primaria y Maestro en Pedagogía.  

Twitter: @proferoger85 

REFERENCIAS

INEGI (2021). Encuesta para la medición del impacto COVID-19 en la Educación (ECOVID_ED). Presentación de resultados. Disponible en: https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/OtrTemEcon/ECOVID-ED_2021_03.pdf

MEJOREDU (2020). Indicadores nacionales de la mejora continua de la educación en México 2020. Cifras del ciclo escolar 2018-2019. México: autor.

Fotografía: Mexico Real – Travel By México

Fuente e imagen: https://insurgenciamagisterial.com/inegi-desenmascarando-la-fantasia-educativa/

Comparte este contenido:

Ecocidio. Reflexión sobre el origen de la crisis sanitaria


Por: Luis Durán


La zoonosis es el proceso mediante el cual los virus animales se transmiten a humanos. ¿Podría estar relacionada la actual pandemia de coronavirus con dicho fenómeno? No lo sabemos, pero tampoco es prudente descartar esta hipótesis. La pérdida de biodiversidad está detrás, sin duda, de la zoonosis y no es la primera vez que ha causado estragos en la historia de la humanidad. Según el arqueólogo neozelandés Lesley Montague Groube, después de hace unos 20.000 años se habría producido en el mundo una crisis de salud como consecuencia de dos factores coincidentes: el calentamiento del planeta y la cacería hasta la extinción de la megafauna. Esa extinción habría afectado, sobre todo, a los mamíferos cuyos predadores microbianos tuvieron que recurrir al hombre. Por primera vez nuestra existencia habría quedado amenazada.

En nuestros días parece repetirse lo mismo, pero a una escala desorbitada. La famosa primatóloga Jane Goodall ha sostenido en un reciente documental que el coronavirus es una “enfermedad zoonótica, en la que el virus ha saltado de un animal a un humano”, y que la causa de ello no es otra que la destrucción del medio ambiente provocada por la “idea loca” de un crecimiento ilimitado en un planeta con recursos limitados. Si algo puede seguirse de aquí, pues, es la necesidad de repensar nuestra relación con la naturaleza. En efecto, durante algún tiempo parece haberse creído que el mundo humano, la llamada antroposfera, constituye una región separada de la biosfera. Arrogante ilusión humana de la que sólo recién estamos despertando.

Pero el problema de la destrucción de la biodiversidad es sólo secundariamente un problema ecológico o sanitario. Se trata, ante todo, de un problema ontológico y teológico. ¿En qué sentido? La desaparición de cualquier especie supone siempre la pérdida de un ser que no fue creado por nosotros. Desde que el hombre es hombre ha medido siempre su humanidad frente a los dioses y los animales. Muerto Dios, la humanidad se queda dramáticamente sola al asesinar a las criaturas a las que ella misma tuvo que nombrar cuando aún caminaba por los senderos del Edén. ¿Qué prueba el desastre ecológico? Nuestra relación intrínsecamente violenta con el ser, por un lado, y la pérdida del misterio de la creación, por otro. Que el Papa Francisco se haya visto obligado a escribir sobre este tema en su encíclica Laudato si’, publicada el 18 de junio de 2015, más allá de una concesión al espíritu ecologista de nuestro tiempo, debería poder interpretarse como una toma de conciencia por parte de la Iglesia de la relevancia teológica de un problema que amenaza con acabar con toda forma de vida sobre la tierra.

No es la vida, sin embargo, sino el espíritu humano lo que está seriamente amenazado. Para Howard Gardner, el creador de la teoría de las inteligencias múltiples, la inteligencia naturalista es nada menos que una de las inteligencias esenciales para la supervivencia del ser humano. En virtud de ésta nuestra especie habría conseguido identificar los aspectos vinculados al entorno, como por ejemplo las especies animales y vegetales o fenómenos relacionados con el clima y la geografía. La desaparición de la biodiversidad debe traer aparejada necesariamente la merma de la inteligencia naturalista, con independencia de que ésta también pueda prosperar en entornos donde no hay más que construcciones humanas. Nadie acaso como el novelista Miguel Delibes para describir los efectos de la pérdida de nuestra ancestral sabiduría del campo: “Seguramente, en la ciudad se pierde mucho el tiempo -pensaba el Mochuelo- y, a fin de cuentas, habrá quién, al cabo de catorce años de estudio no acierte a distinguir un rendajo de un jilguero o una boñiga de un cagajón”.

Que la naturaleza es necesaria, por lo demás, para la vida lo sabía bien el neurólogo estadounidense Oliver Sacks, fallecido en 2015, para quien sus efectos “sobre la salud no son solo espirituales y emocionales, sino también físicos y neurológicos”. Y lo sabía también el autor del libro Los últimos niños del bosque, Richard Louv, quien ha acuñado el término “trastorno por déficit de naturaleza”. Una catástrofe neurológica a escala mundial se cierne sobre la humanidad. Estoy seguro de que la misma no sólo tiene que ver con los efectos, aún por pensar, de la vida digital, sino con la aniquilación de los seres vivos. Y es que la pasión por la vida sólo puede nacer de la contemplación de sora nostra matre Terra, como canta Francisco de Asís en su Cantico delle creature. La misma pasión que sentía el biólogo Ernst Mayr a sus 93 años y que él consideraba la clave de la vitalidad: “El ingrediente más importante es la fascinación ejercida por las maravillas de los seres vivos”.


Imagen principal: Atilio Pernisco, Si piensas ver sirenas en las ruinas todavia te espera lo mejor, Lápiz carboncillo sobre papel 108cm. x 120cm.

Descarga este artículo como un e-book

Fuente e imagen: https://ficciondelarazon.org/2021/03/29/luis-duran-ecocidio-reflexion-sobre-el-origen-de-la-crisis-sanitaria/

Comparte este contenido:

Casos en que los libros digitales perjudican el aprendizaje de los niños

Los niños de 1 a 8 años tienen menos probabilidades de entender los libros ilustrados cuando leen la versión digital, en comparación con la impresa.

Un metaanálisis exhaustivo de investigaciones anteriores ha encontrado que, en general, los niños de 1 a 8 años tienen menos probabilidades de entender los libros ilustrados cuando leen la versión digital, en comparación con la impresa. Sin embargo, cuando los libros de imágenes digitales contienen las mejoras adecuadas que refuerzan el contenido de la historia, superan a sus homólogos impresos, según publican en ‘Review of Educational Research’, una revista revisada por pares de la Asociación Americana de Investigación Educativa. Las autoras Natalia Kucirkova, de la Universidad de Stavanger (Noruega) y The Open University en Reino Unido, y May Irene Furenes y Adriana G. Bus, de la Universidad de Stavanger, analizaron los resultados de 39 estudios que incluyeron un total de 1.812 niños entre las edades de 1 y 8 años.

Para su análisis, los autores compararon la comprensión de cuentos de los niños y el aprendizaje de vocabulario cuando leían un libro en papel versus en la pantalla, y evaluaron los efectos de las mejoras relacionadas con la historia en libros digitales, la presencia de un diccionario y la función de apoyo de adultos. La mayor parte de los estudios se realizaron entre 2010 y 2019 y, en su mayor parte, en los últimos cuatro años de ese lapso de tiempo. «La amplia disponibilidad de opciones de lectura digital y la rica tradición de los libros impresos para niños plantean la pregunta de qué formato de lectura es más adecuado para el aprendizaje de los lectores jóvenes», explica Kucirkova, profesora de desarrollo de la primera infancia en la Universidad de Stavanger y The Open University.

«Descubrimos que cuando las versiones impresa y digital de un libro son prácticamente iguales y solo difieren en la voz en off o la impresión resaltada como características adicionales en el libro digital, la impresión supera a la digital», añade. Los autores encontraron que el dispositivo digital en sí y, a veces, las mejoras digitales que no están alineadas con el contenido de la historia, como un diccionario, interfieren con la comprensión de la historia de los niños.

Cuando las mejoras digitales se diseñan para aumentar la capacidad de los niños de entender la narración -por ejemplo, estimulando los conocimientos previos de los niños para entender la historia o proporcionando explicaciones adicionales de los acontecimientos de la historia- los libros digitales no sólo superan los efectos negativos del dispositivo digital, sino que también superan a los libros impresos en la comprensión de la historia por parte de los niños.

«Nuestros hallazgos generales pueden reflejar la calidad bastante baja de las mejoras en los libros digitales disponibles para los niños pequeños –destaca Kucirkova–. Muchas versiones digitalizadas de libros ilustrados son inferiores a la versión impresa, sin embargo, los niños pequeños las usan ampliamente». Con algunas excepciones, los libros digitales publicados comercialmente en los estudios no incluían técnicas de narración que los adultos brindan durante el intercambio de libros, por ejemplo, para atraer la atención de los niños hacia los elementos principales de la historia y centrar su atención en la cadena de eventos de la historia.

«Si queremos apoyar a todos los niños, debemos comprender el impacto de los libros digitales y hacerlos de mayor calidad -recomienda Kucirkova-. Los libros digitales son de bajo costo y, por lo tanto, están más disponibles para los estudiantes de entornos desfavorecidos. Además, podemos personalizar los libros digitales al nivel de aprendizaje de un niño al incluir funciones interactivas que respondan al niño».

Bus puntualiza que, «por razones que deben aclararse mediante investigaciones adicionales, el metanálisis muestra que es más probable que los niños de entornos socioeconómicos desfavorecidos se distraigan del contenido de la historia en los libros digitales por sus características interactivas y por los propios dispositivos de lectura. Como resultado, estos niños están experimentando la mayor dificultad para comprender los libros ilustrados digitales».

«Los creadores de libros digitales para niños deben tener cuidado con las mejoras que realizan, y los educadores y los padres deben elegir cuidadosamente qué libros digitales leen los niños pequeños -aconseja Kucirkova-. A nivel internacional, es importante promover la producción de prototipos ejemplares que incluyan texto en una variedad de idiomas y proporcionar incentivos a los editores, autores, diseñadores e ilustradores para cambiar el status quo».

Los autores encontraron que los libros digitales pueden ser más efectivos que los libros impresos para mejorar el vocabulario de los niños si los libros digitales usan un diccionario que define palabras y expresiones que se usan con poca frecuencia. Sin embargo, las características del diccionario digital dificultan la capacidad de los niños para comprender la historia que están leyendo, lo que indica que centrar la atención en los significados de las palabras distrae la atención de los niños del contenido de la historia.

«Esta es una prueba más de que los diseñadores de libros digitales deben tener cuidado con adiciones aparentemente pequeñas y populares que pueden ser útiles para resultados aislados como el aprendizaje de vocabulario, pero dificultan la sesión de lectura en general», concluye Kucirkova.

Fuente e imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-casos-libros-digitales-perjudican-aprendizaje-ninos-202104020123_noticia.html

Comparte este contenido:

Por un modelo educativo que gire hacia la izquierda

Por: Miguel Ángel Pérez Reynoso

En infinidad de círculos académicos se reconoce la necesidad de un cambio en la educación pública, desde el ciclo básico hasta el trabajo en la Universidad, un cambio que garantice otra serie de cambios y que no solo garantice mejores resultados, que sirva para mejoran los indicadores generales del funcionamiento de dicho sistema; sino también para hacer más amigable la gestión escolar de todos los días, que las alumnas y los alumnos salgan contentos de sus escuelas y que se sientan felices y orgullosos de formarse escolarmente.

El cambio como muchas otras esferas de la vida pública, deberá mirar hacia la izquierda. La Izquierda en términos políticos, ideológicos pero también pedagógicos, es el espacio más flexible y dinámico de la gestión educativa, ahí se garantiza un clima de pluralidad, de libre circulación de las ideas, una renovación constante en las formas de relacionarse con los demás y sobre todo el estar replanteando o reinventando la tarea educativa de forma constante y permanente.

El giro a la izquierda en educación no es sencillo, actualmente contamos con un fuerte bombardeo de formas veladas o disfrazadas de legitimar las políticas neoliberales y de hacer pasar como normales formas que no lo son tanto, como el segregar o excluir a las alumnos o alumnos diferentes, el aspirar a legitimar un modelo que genera una serie de prácticas basadas en un clima de competitividad para el consumismo, en donde se le da mayor importancia al tener por encima del ser, y en donde el valor de la persona se convierte en un artículo más de una sociedad profundamente mercantilizada y fetichizada.

De esta manera el giro a la izquierda en educación inicia con regresar a los fundamentos de la Pedagogía, atender a cada quien desde cada cual, respetar las capacidades y posibilidades de cada uno, vivir la jornada en libertad aunque aparentemente no se aprenda o más bien que se busque aprender diferente.

Los excesivos autoritarismos, las amenazas, los chantajes velados, son formas de incentivar un modelo de sociedad en donde el deseo de formación está pensado en el orden, en la obediencia acrítica, en la subordinación estéril y ello de poco sirve para gestionar un modelo de sociedad en donde el cambio sea la única constante.

Es obvio que miles de maestras y maestros deberán desaprender las formas o los pilares que sostienen una práctica docente anacrónica y poco significativa para dar lugar a la edificación de un nuevo dispositivo que sirva para garantizar entrar las ideas nuevas y que garantice salir las buenas prácticas que hacen click con los sujetos formados.

El giro a la izquierda en educación no es fácil. Pero si no lo intentamos ahora, nos seguiremos lamentando por todo aquello que hemos dejado de hacer.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/por-un-modelo-educativo-que-gire-hacia-la-izquierda/

Comparte este contenido:
Page 463 of 2707
1 461 462 463 464 465 2.707