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Bolivia: revolución al contragolpe.

Por: Daniel Seixo


«Podrán borrar fotos, símbolos e imágenes del gobierno de Evo, pero  no podrán eliminar la memoria histórica del pueblo»

Evo Morales

«La revolución no tiene términos medios: o triunfa plenamente o fracasa.»

Fidel Castro

13 años, esa es la cifra que Evo Morales deja hasta el momento inscrita inexorablemente en la historia de Bolivia. Trece años de gobierno, de gobierno del Movimiento al Socialismo (Mas) basado en la justicia social, la distribución equitativa de las riquezas del país, la defensa e inclusión de los sectores más vulnerables de la población boliviana y la soberanía nacional frente a la injerencia imperialista. Una cifra a la que le acompañan muchas otras, como la construcción de más de 34 hospitales, 1.061 nuevos establecimientos de salud, 1.206 unidades educativas, la extensión de las instalaciones de gas a domicilio a más de 8.000 hogares, la construcción de 5.000 kilómetros de carreteras, la disminución de la pobreza extrema –que se redujo más de la mitad pasando de 38 a 17 por ciento entre 2006 y 2017– el aumento del ingreso anual per cápita de 1.120 dólares a 3.130 en ese mismo período, el incremento de la esperanza de vida de 64 a 71 años, el aumento del salario mínimo de 440 bolivianos a 2.060 bolivianos, la disminución del desempleo del 8,1 a 4,2, el aumento del Producto Interno Bruto (PIB) en un 327 por ciento en los últimos 13 años, llegando a los 44.885 millones de dólares en 2018, la disminución de la enorme deuda heredada llegando en ese mismo año a ser el séptimo país menos endeudado de toda América Latina –con «solo» un 24% de deuda externa– la nacionalización de los recursos hidrocarburíferos y empresas del país para repercutir sus beneficios en diversos proyectos de cohesión y desarrollo social.

Sin embargo nada de todo esto le sirvió a Evo Morales o al Mas para evitar que el clima previo a las elecciones del pasado 20 de octubre de 2019 en Bolivia se enrareciera, encauzando un golpe de estado anhelado y propiciado por la derecha del país, pero en el que fueron diversos los actores que por acción u omisión facilitaron el camino de regreso al más profundo neoliberalismo, el autoritarismo y el arcaico racismo inherente a las élites del país. No debemos olvidar que el proceso previo a la fatídica cita electoral de octubre, había estado marcado por el debilitamiento y la marcada división en el seno de la izquierda boliviana. Una deriva política que lleva a que en las fechas previas a la contienda electoral se produzca una grave crisis de legitimidad sobre la figura de Evo Morales, a quien diversos colectivos acusaban de mostrarse incapaz a la hora de enfrenar la corrupción estatal y los abusos de poder en las instituciones, además de señalar la inacción de su gobierno ante las nefastas consecuencias de las marcadas políticas extractivistas sobre diferentes comunidades indígenas.

Las palabras de aprecio y agradecimiento a los hombres que asesinaron al eterno guerrillero cubano bajo protección y mandato de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) suponen el más fiel retrato de un sector de la población de Bolivia que ha vivido siempre de espaldas al sufrimiento y las miserias de su pueblo

Este profundo malestar y la ruptura entre diversos movimientos de base en la izquierda y el gobierno boliviano, se constataría definitivamente cuando Evo Morales decide ignorar el referéndum de 2016, en el que la mayoría de la población votó en contra de permitirle postularse de nuevo a la presidencia en 2019, para finalmente participar en los comicios previo paso por Tribunal Supremo Electoral de Bolivia (TSE) que le habilitaría para optar a un nuevo mandato. Una decisión que provoca una clara ruptura en la izquierda del país y que sería aprovechada por la derecha para asestar un golpe de estado inesperado e impensable apenas unos meses antes. El resto es una historia conocida por todos: a la victoria electoral de Morales y el Mas, le siguen las acusaciones de fraude, la manipulación mediática, las injerencias de diversos organismos supranacionales y la estocada final de EE. UU. y la OEA que dan pie a la violencia, la huida del presidente electo del país para lograr salvar su vida, las detenciones ilegales, la presencia masiva de militares en las calles, la represión contra la población civil y el regreso de la corrupción, el autoritarismo y la biblia al gobierno de un país que apenas unos días antes era gestionado y gobernado por un movimiento socialista y antiimperialista.

La facilidad con la que el golpe se lleva a cabo y el desparpajo y la soberbia con el que una figura tan mediocre y representativa de la antipolítica como Jeanine Áñez llega a la presidencia de Bolivia, es una clara muestra de la debilidad de todas las revoluciones democráticas que renuncian en última instancia a la consecución y profundización en la vía de la democracia revolucionaria, esa que no solo se encamina a una eficiente y mayor gestión de los recursos propios de las estructuras y el reparto de poder capitalista, sino que avanzan cara a la edificación de una sociedad nueva, definiendo en sus diversos procesos constituyentes una clara alternativa de cara a superar este sistema ineficiente y hostil para todos aquellos pueblos que aspiran a la verdadera y plena soberanía de sus recursos y su territorio.

Con un ejército que ha mostrado públicamente y sin cortapisas su clara faceta golpista y una derecha que difícilmente aceptará de buen agrado los resultados electorales obtenidos en las urnas por aplastantes que puedan llegar a ser, el MAS precisa no solo vencer en los comicios de este 18 de octubre, sino desde ese mismo momento comenzar a tejer alternativas reales, profundas y destinadas a cimentar una democracia revolucionaria

Las políticas de nacionalización, las expropiaciones, el uso de las riquezas de los recursos naturales de Bolivia de cara a destinarlos a programas sociales populares y el ejercicio de la soberanía económica y política frente al sistema capitalista y a los intereses comerciales del imperialismo estadounidense, supusieron un claro desafío y una grave ofrenda que difícilmente el gobierno de Evo Morales podría superar desde el parlamentarismo burgués tradicional, por ventajosos que fuesen sus acuerdos comerciales con diversas multinacionales, por insistentes que fueran sus esfuerzos a la hora de amansar a las clases propietarias de su país y por asombrosos y reconocidos que se proyectasen sus éxitos económicos de cara al exterior. Los mismos medios de comunicación que en su momento alabaron a Bolivia por su eficiente gestión económica y sus brillantes expectativas de futuro, se negaron firmemente a condenar un claro golpe de estado hasta que el tiempo había transcurrido inexorablemente haciendo de sus tardíos editoriales una mera constatación de los profundos y oscuros intereses que se ocultaban tras el cínico y profundo silencio generalizado del occidente capitalista. Los mismos países que pedían respeto para las reglas democráticas en Venezuela o Cuba, se apresuraban a reconocer y firmar oportunos contratos comerciales con Áñez y los militares golpistas en Bolivia.

Ciertamente en gran medida el fascismo del actual régimen boliviano no es el viejo fascismo de los tanques, las desfiles militares en las calles y la grandilocuencia represiva, el totalitarismo servicial al neoliberalismo se muestra ahora en América Latina con una cara más «amable», abierta a los comicios electorales –previa construcción de las condiciones adecuadas en forma de amenazas y amaños electorales– y proyectada en la prensa internacional bajo una profunda capa de hipocresía, propaganda e intercambio de favores con el entorno OTAN: ustedes nos entregan sus recursos naturales y nosotros les otorgamos legitimidad ante el mundo. Eso es de lo que se ha tratado todo este proceso golpista contra el gobierno de Evo Morales, así se ha logrado silenciar en Europa la presencia de policías y militares reprimiendo a manifestantes en Cochamaba, la implosión de la cultura de las privatizaciones y el saqueo generalizado de los recursos públicos y naturales del país, la negligente gestión de la pandemia sanitaria debida al coronavirus o el evidente racismo de unas élites económicas que una vez han ostentado el poder, no han tardado en dar sobradas muestras de su desprecio a la Wiphala como símbolo de los pueblos indígenas o a figuras representativas de la izquierda regional, como el reciente menosprecio por la figura del Che Guevara. Las palabras de aprecio y agradecimiento a los hombres que asesinaron al eterno guerrillero cubano bajo protección y mandato de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) suponen el más fiel retrato de un sector de la población de Bolivia que ha vivido siempre de espaldas al sufrimiento y las miserias de su pueblo, aceptando de ese modo la histórica subyugación de la burguesía parasitaria a los intereses del capitalismo estadounidense que en recompensa apenas les arroja por su traición las migajas de los inmensos beneficios adquiridos por la explotación imperialista de los recursos naturales de Bolivia.

La facilidad con la que el golpe se lleva a cabo y el desparpajo y la soberbia con el que una figura tan mediocre y representativa de la antipolítica como Jeanine Áñez llega a la presidencia de Bolivia, es una clara muestra de la debilidad de todas las revoluciones democráticas que renuncian en última instancia a la consecución y profundización en la vía de la democracia revolucionaria

Pese a la renuncia del el expresidente Jorge Quiroga y la propia Jeanine Áñez y a las numerosas encuestas que otorgan a Luis Arce, candidato del MAS, una amplia ventaja electoral a escasos días de medir el pulso político del país en las urnas, el alto porcentaje de indecisos, las seguras presiones ultraderechistas, el clima de violencia generado para evitar el voto de izquierda y los más que probables intentos destinados manipular los resultados electorales para evitar el triunfo del pueblo frente a la tiranía, hacen que a día de hoy no podamos dar nada por sentado de cara al futuro político del país. Suceda lo que suceda, los retos para Bolivia se han multiplicado desde la salida de Evo Morales del poder, el saqueo de las empresas estatales, las privatizaciones, el mayor endeudamiento, la polarización política y la depauperación de las condiciones materiales de gran parte de la población que han hecho florecer millones de nuevos pobres en todo el país, suponen alguna de las tareas que el nuevo presidente boliviano tendrá que encarar si dilación tras su llegada al poder. Haría bien Luis Arce, en caso de tener que encarar este cometido, en recordar que los marcos democráticos burgueses son limitados y promueven logros etéreos y difícilmente condensables en consecuciones duraderas en el tiempo para las masas populares de un país en vías de desarrollo como Bolivia.

Con un ejército que ha mostrado públicamente y sin cortapisas su clara faceta golpista y una derecha que difícilmente aceptará de buen agrado los resultados electorales obtenidos en las urnas por aplastantes que puedan llegar a ser, el MAS precisa no solo vencer en los comicios de este 18 de octubre, sino desde ese mismo momento comenzar a tejer alternativas reales, profundas y destinadas a cimentar una democracia revolucionaria que supone hoy, sin atisbo alguno de duda, la única vía posible de defensa para los pueblos que se enfrentan cara a cara a la injerencia imperialista y a sus lacayos representados en la burguesía y la ultraderecha local. En este sentido, Bolivia tiene la oportunidad de comenzar de nuevo a construir patria al contragolpe. El futuro debe dibujarse en la cohesión de su pueblo.

Fuente e imagen: https://nuevarevolucion.es/bolivia-revolucion-al-contragolpe/

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La ‘parresía’ o “el discurso valiente”. De Michel Foucault a Judith Butler

Por: Xisca Homar

Imagen: Àngels Beltran

La ‘parresía’ o “el discurso valiente”. De Michel Foucault a Judith Butler

El último libro publicado por Judith Butler, Sin miedo. Formas de resistencia a la violencia de hoy, se abre con un capítulo dedicado a la parresía. Judith Butler realiza así una lectura atenta de Foucault, relacionando la parresía con ciertas formas de resistencia contemporáneas.


Parresía es una palabra griega que significa “hablar franco”, sin reservas, libre, “decir veraz” o, en palabras de Judith Butler, “discurso valiente”. Aparece en la literatura por primera vez con Eurípides. La parresía implica un compromiso del sujeto que habla con la verdad de lo que dice, un compromiso radical, porque a menudo lo pone en peligro.

Pues bien, la noción de parresía ocupa un lugar central en las últimas investigaciones de Michel Foucault. La fascinación que siente el autor por el concepto no es extraña si atendemos al juego que éste opera entre las tres nociones que articulan la obra foucaultiana: el sujeto, la verdad y el gobierno. O, para decirlo con Deleuze, el saber, el poder y la subjetividad.

Foucault empieza a aproximarse a la noción de parresía en el curso de 1981-1982, La hermenéutica del sujeto. En estos primeros momentos de la investigación, estudia la parresía en el ámbito ético, analizando las prácticas de dirección de conciencia y las técnicas del cuidado de sí. Pero muy pronto explora el origen político de la parresía, íntimamente ligado al nacimiento de la democracia. Encontramos estas indagaciones políticas en los dos últimos cursos del Collège, El gobierno de sí y de los otros (1982-1983) y El coraje de la verdad (1984), así como en un seminario que impartió en Berkeley, en el año 1983, publicado con el título Discurso y verdad.Precisamente, a este seminario nos remite el último libro publicado por Judith Butler. Sin miedo. Formas de resistencia a la violencia de hoy, se abre con un capítulo dedicado a la parresía. Un texto precioso que intenta arrastrar el concepto hasta la actualidad. Nos encontramos en este primer capítulo, titulado “Discurso valiente y resistencia”, con una lectura atenta del seminario que pronunció Foucault en Berkeley, una lectura que hace jugar la noción de parresía del lado de ciertas formas de resistencia contemporáneas. Antes de acercarnos a esta actualización que ofrece Butler, primero pasearemos por la cartografía foucaultiana.

La parresía en Foucalt

Michel Foucault nos presenta la parresía como una práctica cruzada por tres rasgos definitorios. En primer lugar nos encontramos con la intención del sujeto que habla de decir la verdad. Lo relevante en la parresía no es la verdad del discurso, sino el compromiso del sujeto con esta verdad, es decir, su franqueza. Se establece un vínculo entre el sujeto que toma la palabra y la verdad que enuncia. En segundo lugar, la verdad de la parresía no es inofensiva, supone un riesgo para quien la enuncia, “puede decirse que alguien emplea la parresía y merece consideración como parresiastés solo si decir la verdad entraña un peligro o un riesgo pare él o para ella”. Además, apunta Foucault, el parresiasta está siempre en relación de inferioridad respecto a aquel a quien su verdad afecta, por tanto, al hablar se expone, se hace vulnerable. Tomar la palabra en esta situación puede tener un coste y el parresiasta “está dispuesto a pagar con su vida el precio de su verdad”. En tercer lugar, la parresía, este compromiso subjetivo con la verdad, exige un determinado coraje, una fortaleza de ánimo, sin la cual sería impracticable. El compromiso de decir la verdad, una verdad que puede encender la cólera de quien escucha, implica valentía.

Entonces tenemos que la parresía requiere por parte de quien habla la creencia en la verdad de lo que dice, lo que le expone, en el mismo acto, a un riesgo político (el exilio, la muerte, el castigo). El cuerpo del parresiastés está en peligro cuando toma la palabra. El ejemplo que da Foucault es el del “filósofo [que] se dirige a un soberano, a un tirano, y le dice que su tiranía es molesta y desagradable, porque la tiranía es incompatible con la justicia”. En tal caso se cumplen las tres condiciones: quien habla cree estar diciendo la verdad, quien habla asume un riesgo por el mero acto de hablar, es decir, pone en práctica un coraje.

Así pues, hablar como parresiastés implica asumir cierto riesgo. Puede ser el de perder amistades o popularidad, sufrir la marginación o el estigma. Incluso, de “forma extrema”, el acto de decir la verdad es un juego de vida o muerte. Y solo quienes están bajo el poder de otros pueden embarcarse en la parresía. El rey o el tirano, nos dice Foucault, no arriesgan nunca nada y, por tanto, no pueden ser parresiastés.

Judith Butler y la parresía en la actualidad

Después de este breve paseo por el análisis que hace Foucault de la noción de parresía, vamos a acercarnos a la apuesta de Judith Butler. La pregunta que articula su lectura es la siguiente: ¿la parresía es necesariamente el acto de comunicación de un individuo, o puede “representarse” o “expresarse” por medio de movimientos sociales y en múltiples voces? Tendemos a atribuir la parresía a un individuo, ¿pero podría entenderse como una expresión colectiva? Y, en este caso, qué forma adoptaría y qué implicaciones tendría en el presente? En último término, Butler defiende que, quizás, preguntándonos por cómo funciona el discurso valiente en el presente, descubramos algo importante acerca del sentido de la resistencia contemporánea.

Los primeros interrogantes que salen al paso en relación al discurso valiente contemporáneo son “¿quién se dirige a quién, o delante de quién, y de qué hablan?” Y “¿dónde está el miedo en este contexto?” “¿Qué lugar o qué sentido tiene la valentía hoy? ¿Qué es lo que tememos?” Es decir, ¿cómo funciona “el poder” en el presente y qué nos ocurriría si tomamos la palabra para cuestionarlo? Para responder a todos estos interrogantes, Judith Butler explora las formas de resistencia migrante, que nacen íntimamente ligadas al miedo, y redefine la parresía fuera del marco del individualismo.

Las poblaciones refugiadas padecen una injusticia sistemática. Miles de refugiados son retenidos en campos de detención, son privados de derechos, no disponen de libertad de expresión con garantías, viven al margen del derecho positivo, en tierra de nadie, allí donde el derecho internacional queda suspendido una y otra vez bajo el peso de la “seguridad”. Y podríamos preguntar, con Butler, ¿la seguridad de quién se protege? Pero la pregunta es ofensiva, pues “bajo la rúbrica de la seguridad, el racismo campa a sus anchas”.

En estas condiciones, los migrantes detenidos tejen múltiples formas de resistencia, actúan junto con otros detenidos, reivindican sus derechos a menudo en colaboración solidaria con diferentes grupos de activistas. Precisamente, “el derecho a tener derechos” (en expresión de Arendt) no depende de ninguna declaración individual, sino que cobra sentido en estas formas migrantes de resistencia. Entonces, afirma Butler, se articula un discurso plural, por parte de los detenidos y de los que trabajan en solidaridad con ellos, que reclama leyes nuevas, leyes “que desafíen las formas violentas y degradantes del poder legal, la violencia legal que caracteriza la detención indefinida”.

De esta manera, Judith Butler sitúa la parresía en un terreno nuevo, que no encontramos en los análisis foucaultianos. Va más allá de la valentía como virtud individual y del discurso como expresión del individuo. La palabra valentía nos lleva a pensar en individuos valientes, nos remite a cierta “ética de la virtud”, pero Butler alumbra una valentía de otro tipo, la que nace de la solidaridad, la que nace del actuar de común acuerdo. Una valentía que es rasgo y efecto de las relaciones de solidaridad. Por otra parte, defiende que la expresión política no siempre se apoya en el “discurso” en sentido estricto, ya que “las modalidades plurales de expresión política pueden manifestarse en forma de discurso, gesto, movimiento, poniendo en primer plano el cuerpo como escenario de la contienda política”.

Se abre así la posibilidad de pensar bajo otra luz la noción de parresía. Quienes alzan la voz o ponen su cuerpo para “tener derechos” pueden ser acusados de amenazar la seguridad y, por fuerza, toman la palabra o actúan con miedo. Alzan las voces contra la injusticia, sabiendo que es posible que reciban una injusticia aún mayor por el simple hecho de haberse pronunciado. Es por eso que el discurso, en tales circunstancias, será siempre temeroso. De hecho, Judith Butler no cree que haya que hablar sin miedo para mostrar valentía política. A veces, cuando nos pronunciamos contra un poder determinado conocemos de sobra las consecuencias peligrosas que puede tener “tomar la palabra”, y puede que hablemos con miedo y coraje a la vez. No es una contradicción, es una ambivalencia. Tememos hablar, pero hablamos. Preferimos asumir el riesgo, temerosos, que esperar en silencio.

La parresía se convierte, entonces, en una ocasión para la solidaridad y para la resistencia, en la que el miedo convive con la valentía. Y en este sentido, quizás, Ángel González lo dice con más belleza:

HAY QUE SER MUY VALIENTE

Hay que ser muy valiente para vivir con miedo.
Contra lo que se cree comúnmente,
no es siempre el miedo asunto de cobardes.
Para vivir muerto de miedo,
hace falta, en efecto, muchísimo valor.

Fuente original: elsaltodiario.com

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La encíclica contra-hegemónica “Fratelli Tutti”: Petro- “El Papa Francisco muestra cómo se derrumba una ideología en todo el mundo, la neoliberal”

Por : Cristiano Morsolin

El Papa Francisco ha hecho pública este fin de semana su tercera encíclica: Fratelli Tutti, sobre la fraternidad y la amistad social. En ella, augura el final del neoliberalismo, un «pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente», y arremete con dureza contra el «dogma de fe neoliberal», proclamando un nuevo orden mundial tras la pandemia.

Además, el Papa reclama la memoria histórica frente a las dictaduras y condena el terrorismo de Estado, en un texto en el que ataca las tesis del capitalismo salvaje, e incluso arremete contra «el absoluto e intocable derecho a la propiedad privada», que «sólo puede ser considerado como un derecho natural secundario y derivado del principio del destino universal de los bienes creados».

La nueva encíclica es una recopilación de todos los discursos sociales que ha hecho el Papa en siete años de pontificado. Además Bergoglio recoge algunos aportes de sus colaboradores, académicos, activistas, como estilo de construcción colectiva anteriormente experimentado con la encíclica Laudato Si (con el aporte de Leonardo Boff y François Houtart (1), y en la exhortación apostólica post-sinodal Querida Amazonia – ver entrevista al Cardenal Barreto (2).

Aquí os dejamos con algunas de algunas frases más políticas del texto:

Neoliberalismo: «La crisis financiera de 2007-2008 era la ocasión para el desarrollo de una nueva economía más atenta a los principios éticos y para una nueva regulación de la actividad financiera especulativa y de la riqueza ficticia», pero «no hubo una reacción que llevara a repensar los criterios obsoletos que siguen rigiendo al mundo». “La fragilidad de los sistemas mundiales frente a las pandemias ha evidenciado que no todo se resuelve con la libertad de mercado y que, además de rehabilitar una sana política que no esté sometida al dictado de las finanzas, tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro”.

Desigualdad: «Todavía hay quienes parecen sentirse alentados, o al menos autorizados por su fe para sostener diversas formas de nacionalismos cerrados y violentos, actitudes xenófobas, desprecios o incluso maltratos hacia los que son diferentes», lamenta el Papa.

Deuda externa: «El pago de la deuda en muchas ocasiones no sólo no favorece el desarrollo, sino que lo limita y lo condiciona fuertemente. Si bien se mantiene el principio de que toda deuda legítimamente adquirida debe ser saldada, el modo de cumplir este deber que muchos países pobres tienen con los países ricos no debe llegar a comprometer su subsistencia y su crecimiento». Este párrafo n. 126 propone los aprendizajes de la campaña mundial Jubileo Sur y Jubileo 2000 (3).

Hambre en el mundo: «El hambre es criminal (…), mientras nos enfrascamos en discusiones semánticas o ideológicas, permitimos que todavía hoy haya hermanas y hermanos que mueran de hambre o de sed, sin un techo o sin acceso al cuidado de su salud». De hecho, propone que «con el dinero que se usa en armas y otros gastos militares, constituyamos un Fondo mundial, para acabar de una vez con el hambre y para el desarrollo de los países más pobres».

Las tres T, tierra, techo y trabajo: «Es posible anhelar un planeta que asegure tierra, techo y trabajo para todos. Este es el verdadero camino de la paz, y no la estrategia carente de sentido y corta de miras de sembrar temor y desconfianza ante amenazas externas». (…) «La paz real y duradera sólo es posible desde una ética global de solidaridad y cooperación al servicio de un futuro plasmado por la interdependencia y la corresponsabilidad entre toda la familia humana».

El nacionalismo ciego: «Los nacionalismos cerrados expresan en definitiva esta incapacidad de gratuidad, el error de creer que pueden desarrollarse al margen de la ruina de los demás y que cerrándose al resto estarán más protegidos. El inmigrante es visto como un usurpador que no ofrece nada. Así, se llega a pensar ingenuamente que los pobres son peligrosos o inútiles y que los poderosos son generosos benefactores. Sólo una cultura social y política que incorpore la acogida gratuita podrá tener futuro».

Naciones Unida: Francisco apuesta por «la maduración de instituciones internacionales más fuertes y eficazmente organizadas, con autoridades designadas equitativamente por acuerdo entre los gobiernos nacionales, y dotadas de poder para sancionar». En esta línea, añade, «es necesaria una reforma tanto de la Organización de las Naciones Unidas como de la arquitectura económica y financiera internacional», con un rediseño del Consejo de Seguridad que evite los vetos que «deslegitiman» su trabajo.

En su tercera Encíclica como pontífice, subraya este carácter contra-hegemónico afirmando que «los conflictos locales y el desinterés por el bien común son instrumentalizados por la economía global para imponer un modelo cultural único», antes de concluir que, así, «la política se vuelve cada vez más frágil frente a los poderes económicos transnacionales que aplican el ‘divide y reinarás’».

¿Qué significan hoy algunas expresiones como democracia, libertad, neoliberalismo, justicia, unidad desde la perspectiva crítica de Papa Francisco?

El ex Presidente de la Republica plurinacional de Bolivia, Evo Morales, contesta que “coincidimos plenamente con el mensaje del hermano Francisco sobre el consumismo, la globalización despiadada, el neoliberalismo y el rol de las transnacionales. Para construir una sociedad más justa es necesario entendernos como una familia y como hijos de la Madre Tierra”, de acuerdo a un twit de Evo Morales.

Gleisi Hoffmann, Presidenta del Partido dos Trabalhadores PT do Brasil, ha comentado que “Papa Francisco ha criticado el modelo económico neoliberal adoptado por varios gobiernos, como por ejemplo por Bolsonaro en Brasil que ha reducido los derechos sociales y del trabajo, en favor de una mayor libertad de mercado. El Pontífice llama este modelo de pobre y repetitivo y defiende la posición que los Países deben asegurar oportunidades para todos. “Es posible aceptar el desafío de soñar y pensar otra humanidad. Es posible buscar un planeta que asegure tierra, techo y trabajo para todos” ha destacado el Pontífice”, concluye Gleisi Hoffmann (4).

La diputada María do Rosario (ministra de derechos humanos del Gobierno de Dilma) destaca “la nueva mirada sobre un mundo más fraterno que se indica en la nueva encíclica papal, profundiza temas como la migración , la distancia entre ricos y pobres, sobre las injusticias económicas y sociales y la polarización política”.

Varias congresistas y políticos de toda Latinoamericano (como por ejemplo el ex presidente del Ecuador, Rafael Correa, el Senador Hugo Richer, Ministro de Acción Social del Gobierno del Presidente Fernando Lugo, la ex viceministra paraguaya Mercedes Canese) están comentando positivamente esta encíclica por su crítica al mercado neoliberal y por el reconocimiento de los movimientos populares como sujetos de cambio social y político.
La nueva encíclica reflexiona cómo hace falta pensar en la participación social, política y económica de tal manera «que incluya a los movimientos populares y anime las estructuras de gobierno locales, nacionales e internacionales con ese torrente de energía moral”. Allí Papa Francisco retoma las conclusiones de los 3 encuentros mundiales organizados con los movimientos populares, bajo la organización de Juan Grabois.

Una encíclica políticamente contra-hegemónica

Algunos analistas como el chileno Axel Káiser, sectores de la iglesia conservadora estadunidense, critican Fratelli Tutti por ser más cerca de Karl Marx que de San Francisco de Asís.

El profesor Stefano Zamagni, Presidente de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales del Vaticano, ha lanzado el movimiento político INSIEME para unir los varios sectores políticos de los católicos italianos, el mismo día del lanzamiento de Fratelli Tutti en Asís, contando con el insólito respaldo de varios mass-media del Vaticano como Avvenire, diario nacional expresión de la poderosa Conferenza Episcopale Italiana CEI y el semanario Famiglia Cristiana (5).

En Colombia el Senador Gustavo Petro (Candidato Presidencial de Colombia Humana que en la campaña de octubre de 2018 ha logrado 8 millones de votos) comenta que “El Papa Francisco dice que el libre mercado y la política de goteo para superar la pobreza le falla al conjunto de la humanidad. Son las voces que muestran cómo se derrumba una ideología en todo el mundo, la neoliberal.

La encíclica » Hermanos todos» después de «Laudato Si» es una pieza de análisis político y social desde el cristianismo que vale la pena comparar con el programa de Colombia Humana y que todo y toda cristiana debe leer. Invito a esta discusión”.

El ex Alcalde de Bogotá (2012-2016) destaca sus políticas adoptadas en la Capital de Colombia en contra de las desigualdades y de la segregación urbana: “¿Recuerdan cuando tantos ciudadanos de clase media bogotana rechazaban el que se priorizará en la atención pública a los sectores más desfavorecidos durante la Bogotá Humana? Miren lo que dice ahora la encíclica: «Hermanos todos»: No es una opción posible vivir indiferentes ante el dolor, no podemos dejar que nadie quede “a un costado de la vida”. Esto nos debe indignar, hasta hacernos bajar de nuestra serenidad para alterarnos por el sufrimiento humano. Eso es dignidad”, dice la encíclica FratelliTutti.

El Senador Iván Cepeda (portavoz del movimiento de victimas MOVICE) ha subrayado que “el Papa Francisco les dice a los amigos de la guerra (justo 4 años después del Plebiscito ganado por el NO) en su Encíclica Fratelli Tutti: “Toda guerra deja al mundo peor que como lo había encontrado. La guerra es un fracaso de la política y de la humanidad, una claudicación vergonzosa, una derrota frente a las fuerzas del mal”. (…)“. Quienes pretenden pacificar a una sociedad no deben olvidar que la inequidad y la falta de un desarrollo humano integral no permiten generar paz”, concluye Cepeda.

El joven Congresista David Racero (Colombia Humana) invitó a “leer la nueva Encíclica del Papa, evidenciando que la Fraternidad Universal será posible si transformamos el sistema económico cimentado en el egoísmo. Solo es posible si ponemos en práctica la política del amor! Son los tiempos de un Nuevo Mundo”.

En el párrafo 168, Papa Francisco desafía las políticas progresistas afirmando «La fragilidad de los sistemas mundiales frente a las pandemias ha evidenciado que no todo se resuelve con la libertad de mercado y que, además de rehabilitar una sana política que no esté sometida al dictado de las finanzas, «tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos».

En esta perspectiva se puede interpretar la reconfiguración autoritaria del Estado colombiano que está poniendo en riesgo hasta el inamovible liberal de libre comercio.

El pasado martes 6 de octubre todos los medios colombianos tuvieron que contar sobre la enmienda presentada por eurodiputados para aplicar cláusula democrática en los acuerdos económicos entre UE y Colombia, si no es por la carta del Senador Petro, nadie se entera de esos 137 eurodiputados con los ojos y alarmas puestos en Colombia, por la violación de los derechos humanos y la falta de garantías para los líderes sociales en el país.

Según Petro, “tan solo en lo que ha corrido del año 2020 han sido asesinados: 221 líderes sociales, 47 excombatientes de las Farc firmantes del Acuerdo -de paz-, ha habido 65 masacres y 13 jóvenes -han muerto- a manos de la fuerza pública, en las protestas contra la deriva autoritaria durante el último mes”.

Hay que recordar que en ocasión de la marchas nacionales realizadas en Colombia el día 22 de septiembre de 2020, Petro ha difundido – via twitter un artículo de la Agencia SIR del Vaticano (Agencia en el Vaticano reseña la manifestación pacífica despedazada por la arbitrariedad. 30 detenidos y 16 heridos- (6), expresando su respaldo al Papa Francisco que lo ha invitado en la Academia Pontificia de Ciencias Sociales del Vaticano en junio de 2015.

Al mismo tiempo hay que mencionar el ruidoso silencio de todos los 170 católicos latinoamericanos de 16 países, con responsabilidades políticas del más alto nivel, que han adherido al Manifiesto Ético-Político de la Academia Latinoamericana de Líderes Católicos. Entre los firmantes se encuentra el Ex Secretario General de la OEA Miguel Ángel Rodríguez, el Ex Director ejecutivo del Fondo Monetario Internacional Carlos Massad, la ex Canciller chilena Soledad Alvear, el vicepresidente de la Cámara de diputados de México Marco Adame, así como más de 40 parlamentarios en ejercicio de 16 países, ex Ministros de Estado, dirigentes sindicales, empresariales, líderes como Franco Vincenti, Embajador Emérito de Naciones Unidas en Colombia, hasta el senador del Partido de Centro Democrático en Colombia Gabriel Velasco que ha publicado en la web institucional del Partido del Ex Presidente Uribe, este manifiesto ( ).

Conclusión

Voy a concluir este artículo con el análisis del Arzobispo de la Plata, Mons. Víctor Manuel Fernández, donde resalta que Papa Francisco “quiere reivindicar la política, pero una sana política. Porque entiende que la creación de un mundo nuevo, donde haya lugar para el desarrollo de todos, requiere también de una política adecuada y no será posible sin ella.
Francisco enfrenta así una peligrosa tendencia de nuestra sociedad, manipulada ideológica y mediáticamente, que termina sutilmente proponiendo alternativas a la política y colocándola por debajo y al servicio de la libertad de empresa y de los intereses de algunos. Se trataría de una política denigrada, sometida a la economía y a los poderes tecnocráticos, que debilita los Estados nacionales y tiende a crear un mundo homogéneo.

Esto ciertamente conviene a ciertos sectores, pero no a la mayoría. Porque “algunos nacen en familias de buena posición económica, reciben buena educación, crecen bien alimentados, o poseen naturalmente capacidades destacadas. Ellos seguramente no necesitarán un Estado activo y sólo reclamarán libertad. Pero evidentemente no cabe la misma regla para una persona con discapacidad, para alguien que nació en un hogar extremadamente pobre, para alguien que creció con una educación de baja calidad y con escasas posibilidades de curar adecuadamente sus enfermedades” (109). La crisis sanitaria y económica generada por la pandemia en todo el mundo ha dejado esto suficientemente en claro. Pero “si la sociedad se rige primariamente por los criterios de la libertad de mercado y de la eficiencia, no hay lugar para ellos, y la fraternidad será una expresión romántica más”, concluye Mons. Fernandez (8).

Según Washington Uranga, analista de Pagina 12, “Francisco se posiciona ya no solamente como la máxima autoridad de la Iglesia Católica, sino como un líder social con alcance global que asume la responsabilidad de hacer propuestas políticas, de decir “no a la cultura de los muros”, de proponer acciones globales por encima de esas mismas paredes, y de demandar una “gobernanza mundial” para proyectos de largo plazo y con la finalidad de atacar las bases de la injusticia que atraviesa la vida de la mayoría de las personas en el mundo” (9).

Papa Francisco también hace referencia al “populismo”, y subraya que “Hay líderes populares capaces de interpretar el sentir de un pueblo (…) pero deriva en insano populismo cuando se convierte en la habilidad de alguien para cautivar en orden a instrumentalizar políticamente la cultura del pueblo, con cualquier signo ideológico, al servicio de su proyecto personal y de su perpetuación en el poder”.

Estos son desafíos dirigidos a todos los políticos de Latinoamérica.

Notas:

(1) https://www.cetri.be/Francois-Houtart-sigue-inspirando?lang=fr

(2) https://www.religiondigital.org/vaticano/teologia-liberacion-influenciara-Sinodo-Amazonia-religion-papa-francisco-renovacion_0_2166383345.html

(3) https://www.religiondigital.org/opinion/Papa-Francisco-deuda-argentina_0_2269573038.html

(4) https://pt.org.br/papa-alerta-para-a-desigualdade-e-condena-agenda-ultraliberal/

(5) Avvenire. Ecco il nuovo partito, la politica si cambia «Insieme» disponible on-line: https://www.avvenire.it/attualita/pagine/cristiani-e-autonomi-partito-al-via

STEFANO ZAMAGNI, IL NUOVO PARTITO «INSIEME»: «UNITI PRENDIAMO IL 20 PER CENTO» Disponible On-line: https://www.famigliacristiana.it/articolo/stefano-zamagni-nuovo-partito-dei-cattolici-insieme-col-proporzionale-uniti-prendiamo-il-20-per-cento.aspx

(6) https://www.agensir.it/quotidiano/2020/9/23/colombia-bogota-nuove-manifestazioni-con-30-arresti-e-16-feriti-morsolin-uso-della-forza-indiscriminato/

(7) https://www.centrodemocratico.com/opinion/manifiesto-etico-politico-latinoamericano-frente-al-covid-19-academia-latinoamericana-de-lideres-catolicos_12370#.X3-AQsJKiM8

(8) https://aica.org/noticia-mons-fernandez-siete-ejes-de-fondo-en-fratelli-tutti

(9) https://www.pagina12.com.ar/296786-francisco-lider-global

Cristiano Morsolin es investigador y trabajador social italiano radicado en Latinoamérica desde 2001. Autor de varios libros en 5 idiomas, investiga la relación entre políticas emancipadoras, derechos humanos y Geopolítica de Papa Francisco. Ha sido invitado por Papa Francisco en audiencia del día 20 de octubre de 2017 y también como panelista en la Academia Pontificia de Ciencias Sociales del Vaticano. Su último libro: “Cambio civilizatorio y nuevos liderazgos sociales” (en colaboración con el Embajador de Naciones Unidas, Dr. Franco Vincenti), Ed. Ántropos, Bogotá, marzo 2019 – Prologo del Cardenal Turkson.

Fuente: https://rebelion.org/petro-el-papa-francisco-muestra-como-se-derrumba-una-ideologia-en-todo-el-mundo-la-neoliberal/

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De cara al sol

Por: Marisol Vicens Bello

En medio de esta crisis es indispensable que aquellos  que tienen una incidencia frente a la colectividad,  den lo mejor de sí y cumplan con su deber, las autoridades ejerciendo sus funciones con responsabilidad, los que antes gobernaron y ahora son oposición comprendiendo que hay un tiempo para todo y el suyo ahora es el de no entorpecer y contribuir con lo que conviene al país.

Estamos viviendo un momento difícil de la historia de la humanidad en el que por vivir en un mundo interconectado, se aumenta el reto de controlar la pandemia y a la vez se pone de manifiesto la forma en que inciden negativamente los malos liderazgos y las expresiones muchas veces grotescas de falta de compromiso de quienes no son capaces de comprender que el problema nos afecta a todos, y que cada quien tiene que cargar con su cuota de responsabilidad y sacrificio para acortar el camino hacia la solución y hacerlo menos traumático.

De repente la situación cambió, haciendo que a los muchos desafíos que teníamos por delante como país, se sumaran los efectos inesperados de una crisis que al igual que el virus ha atacado las actividades productivas, e impedido la reapertura de sectores que no pueden operar bajo la virtualidad o que por definición conllevan la reunión de personas, lo que aumenta nuestras muchas desigualdades pues la crisis afecta en distintos grados a unos y a otros, mientras algunos tienen la fortuna de verse beneficiados.

Entre las muchas lecciones que debemos extraer de esta crisis, está dimensionar cuantas oportunidades hemos desperdiciado para hacer las cosas bien y el enorme costo de no haberlo hecho a tiempo, cuan responsables han sido muchos actores de la sociedad porque en vez de marcar la pauta y dar el ejemplo, han preferido compartir el despilfarro o beneficiarse de este, cuantos recursos han sido malgastados y cuán perverso ha sido el círculo vicioso de la impunidad, que ha hecho aumentar exponencialmente la corrupción, ha debilitado fuertemente nuestras instituciones y la confianza ciudadana en estas, y generado una frustración que hace difícil convencer a una población que a fuerza de promesas incumplidas, de reformas postergadas y de arreglos de aposento, simplemente está renuente a sacrificarse más.

Es muy fácil quejarse de lo que otro hace mal, o adoptar discursos políticamente correctos de igualdad, transparencia, institucionalidad, respeto a la ley, buenas prácticas, pero es más difícil demostrar con los hechos que lo que se está dispuesto a exigir a los demás somos capaces de hacerlos nosotros mismos.

Ser líder implica una responsabilidad inmensa, pues lo que se haga o deje de hacer tiene impacto sobre muchos otros en cualquiera de los escenarios en el que se actúe, desde la arena política a las organizaciones de la sociedad civil, por eso deben medirse con sensatez los mensajes a dar, porque en un mundo interconectado ya no hay espacio para esconder los esqueletos en el armario ni para adoptar una pose antidemocrática y contraria a todo lo que se enarbola de cara al público y pretender que no se conozca y que no tenga un efecto nocivo en la sociedad en la que están llamados a influir positivamente.

En medio de esta crisis es indispensable que aquellos que tienen una incidencia frente a la colectividad, den lo mejor de sí y cumplan con su deber, las autoridades ejerciendo sus funciones con responsabilidad, los que antes gobernaron y ahora son oposición comprendiendo que hay un tiempo para todo y el suyo ahora es el de no entorpecer y contribuir con lo que conviene al país, así como que entiendan que los cambios colectivos necesitan para darse de buenos ejemplos, y que un buen liderazgo es capaz de inspirar las mejores acciones, mientras que uno malo es capaz de extraer todo lo negativo de la naturaleza humana. Por eso más que nunca necesitamos buenos liderazgos que actúen en la sombra tal cual lo harían de cara al sol, y no solo en el ámbito político, sino en todos los espacios del quehacer social.

Fuente:  https://acento.com.do/opinion/de-cara-al-sol-8871937.html

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De tribus políticas y posverdad

Por: Leonardo Díaz


Esto obedece a que se incrementa la percepción, con la ayuda de las redes sociales, de que los compromisarios del partido rival socavan el estilo de vida común, constituyen una amenaza contra el futuro de los hijos, o destruyen el orden de justicia.

Uno de los rasgos más destacables de la atmósfera intelectual contemporánea es el llamado “filtro burbuja”, un entorno de información personalizado construido a partir de algoritmos.

Como los algoritmos configuran un mundo personal de información a partir de las informaciones e intereses proporcionados a partir de nuestras búsquedas en la web, aumenta la probabilidad de que recibamos contenidos informativos que confirmen nuestras creencias o refuercen nuestros gustos.

Por tanto, no es casualidad que un hombre creyente en teorías de la conspiración sea retroalimentado con informaciones sobre el “complot del coronavirus”, o que una mujer convencida de los efectos curativos del yoga reciba promociones sobre cursos, libros, talleres o videos sobre los efectos saludables de la referida práctica.

En temas partidarios, los usuarios se verán dentro de “cámaras de información” sobre la base de sus adherencias políticas.

Por consiguiente, no es de extrañar que notemos en el ambiente político contemporáneo un reforzamiento de los radicalismos y sectarismos ideológicos. La sociedad norteamericana es un buen ejemplo de  ello, como  confirma el periodista José Galindo en un artículo del diario El país, titulado: “un país convertido en dos tribus”. ://elpais.com/internacional/elecciones-usa/2020-10-06/un-pais-convertido-en-dos-tribus.html

En el referido artículo, Galindo muestra los datos del Pew Research Center (2018), sobre la polarización en torno a la figura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Según estos datos, de todos los presidentes de la postguerra, el mandatario norteamericano es quien goza de mayor aceptación entre los que se declaran seguidores de su partido (84%) y el del menor aceptación entre los que se definen contrarios. (7%).

Esta tendencia se ha ido gestando desde hace décadas. Los datos muestran diferencias significativas en función de la adherencia partidaria entre todos los presidentes desde la Segunda Guerra Mundial. Pero, al mismo tiempo, se aprecia un dato preocupante: desde 1994 se ha duplicado el porcentaje de percepción negativa que los seguidores de uno de los partidos principales de la unión americana posee con respecto a los simpatizantes del otro gran partido que disputa la intención del voto del electorado estadounidense.

En este contexto, se radicalizan las posturas. Lo que debería ser un debate sobre ejecuciones y propuestas sometibles a contrastación, se transforma en una batalla entre tribus para preservar el poder. Entonces, poco importa la evidencia, o justificar nuestras creencias. Solo importa imponer las opiniones personales. Se abren los senderos de la posverdad y, a través de ellos, se vislumbran en el horizonte formas autoritarias de vida.

Fuente:  https://acento.com.do/opinion/de-tribus-politicas-y-posverdad-8871930.html

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Bolivia: El MAS y un triunfo arrollador

El MAS y un triunfo arrollador

Pablo Jofré Leal

Arce y Choquehuanca obtuvieron el 52,4% contra el 31,6% del derechista Mesa

A pesar de la intervención desvergonzada de la OEA, del Departamento de estado norteamericano, de una ultraderecha sometida a las órdenes de fuerzas externas. A pesar de ello el MAS y su binomio conformado por Luis Arce Cataroa como presidente y David Choquehuanca a la vicepresidencia, lograron una victoria furibunda e indiscutible en las elecciones a la que fueron convocados 7.3 millones de bolivianos.

Un 53% y una diferencia de 20 puntos sobre Carlos Mesa Gisbert (31,2%) y cuarenta puntos sobre Luis Fernando Camacho (14,1%), son cifras extraordinarias, que representan aire fresco para la lucha de los pueblos. Con esto se confirma, tal como se sostuvo, que hubo una operación destinada a impedir el triunfo del MAS, por parte de la derecha en las elecciones del año 2019. Avalado esto por los gobiernos derechistas latinoamericanos, el silencio cómplice de organismos internacionales. Hubo un golpe de estado orquestado por Washington y sus aliados incondicionales y que con el triunfo de este 18 de octubre permite al pueblo boliviano volver a Palacio Quemado y además controlando las dos cámaras del parlamento. Una victoria que traerá consigo un tremendo impacto regional e internacional, que da nuevos aires al progresismo en América Latina y que recupera la democracia para Bolivia y su pueblo, que sabiamente vuelve a confiar en aquellos que lo dignificaron, que le dice no al racismo, al robo, al sometimiento a Washington y le dice no a la corrupción.

Mientras más postergaba la derecha golpista el convocar a elecciones, con una estrategia política errada del gobierno de facto presidiso por Jeanine Añez, más debilitaban sus opciones. Esto, pues ante la política supremacista, racista, de corte fascista, de insulto al pueblo indígena a sus símbolos y cultura. En ese contexto, más y más la sociedad boliviana, los más humildes, tenían más tiempo de comparar lo que había sido un proceso revolucionario, que durante 14 años le cambio la cara y el organismo entero a esta Bolivia. Una revolución que nacionalizó los recursos naturales, que llevó a los indígenas a ocupar Palacio Quemado y decirle al mundo que Bolivia existía, que tenía una dignidad que necesitaba aflorar tras cientos de años de sometimiento y abusos. Cada día que pasaba el pueblo más ponía en la balanza a los golpistas con el MAS

El ministro de gobierno de la dictadura, el empresario Arturo Murillo estuvo en la noche del día 18, largas horas presionando a los medios de comunicación, al Tribunal Supremo Electoral y a las encuestadoras para que no dieran a conocer lo que ya se sabía a las 20:00 horas y que demoró cuatro horas en visibilizar: el triunfo del MAS era inobjetable triunfando por una mayoría abrumadora. Una maniobra que comenzó a cocinarse en la vista que hizo Murillo a la sede de la OEA a fines de septiembre y al Departamento de Estado dirigido por Mike Pompeo, que dieron las órdenes y los apoyos necesarios para impedir que el MAS volviera a presidir el gobierno. Un plan que mostró su fracaso absoluto, una derrota del imperio y de los gobiernos derechistas latinoamericanos coordinados por Almagro.

El resultado del recuento fue claro y planeadamente postergado. El propio ex presidente Evo Morales, en conferencia de prensa dada en Argentina sostuvo “Las empresas encuestadoras se niegan a publicar el resultado en boca de urna. Se sospecha que algo están ocultando”. Por su parte, Sebastián Michel, vocero del MAS señaló que existía una estrategia del gobierno de facto para lograr que no se entregara información y así generar un clima de violencia con el objetivo final de anular las elecciones. La enorme amplitud de cifras entre Arce y Mesa ha hecho imposible llevar a cabo lo que el departamento de estado norteamericano, junto a la OEA habían planeado junto al ultraderechista Ministro de Gobierno Arturo Murillo.

La parte más difícil viene ahora para recuperar una vida trastornada por una dictadura que ha violado los derechos humanos en todos los ámbitos en que pueden ser violados; sanitarios, integridad física, en el acceso al trabajo, a la educación, en derechos cívicos y políticos. Ahora viene justicia por los muertos, por los humillados sanar las heridas propiciadas por un gobierno de facto que cometió atropello a los derechos de millones de bolivianos y bolivianas.

En un interesante análisis de Mario Rodríguez, periodista y educador popular boliviano con especialidad en interculturalidad, los resultados de estas elecciones el 18 de octubre “han sido una victoria en el territorio del enemigo, en un campo conservador donde se aglutinó lo más fascista que puede tener la política. Articulado en los sectores más retrógrados que puede tener un país. Un triunfo sobre el dinero, el poder mediático, los poderes hegemónicos. Dicho marco permite evidenciar que En primer lugar es evidente que se trata de una victoria del pueblo boliviano, que supera la conformación partidaria y sumerge a la sociedad en la búsqueda de su futuro.

En segundo lugar, para el análisis interno de lo que ha sido una fortaleza en el masismo, se conformó el sujeto de lo plurinacional, con un abanico amplio de posibilidades, que hay que fortalecer. Un triunfo que se da contra viento y marea, que permite pensar en transformaciones profundas. Un tercer elemento es que se necesita una profunda reflexión y una crítica respecto a lo que fueron los gobiernos del MAS para recomponer elementos que fueron erosionados y que necesitan ser reconstituidos en la capacidad de participación popular. Y en cuarto lugar este triunfo es un tremendo impulso para las luchas populares en Latinoamérica, de la patria grande.

Claramente este es un laurel obtenido por el MAS, una conquista enorme, que representa la justeza de tres lustros de gobierno transformador en Bolivia, que caló hondo, que a la hora de la comparación le ganó por cientos de miles de votos a esa derecha recalcitrante. Una derrota del fascismo que le va a doler a la derecha, al grupo de Lima, al converso Luis Almagro que deberá responder de esta derrota ante sus amos estadounidenses, que gastó cientos de millones de dólares, para tratar de consolidar un gobierno de facto y darle posibilidades a la derecha boliviana, para tratar de volver a ejercer sus gobiernos nefastos, fracasando estrepitosamente en esta misión que los visibiliza como lo que son: oportunistas, racistas, soberbios y escasos de visión, para calar en plenitud el pensamiento y los anhelos de un pueblo que aprendió a defender su dignidad.

Para el triunfador de estas elecciones del 18 de octubre Luis Arce Catacora, el desafío es claro “Hemos recuperado la democracia y la esperanza, como también estamos recuperando la certidumbre para beneficiar a la pequeña, mediana, gran empresa, al sector público y a las familias bolivianas. Gobernaré para todos los bolivianos y trabajaré para reencaminar, sobre todo, la estabilidad económica del país” Luis Arce agradeció la confianza del pueblo boliviano, de los militantes del MAS, de la comunidad internacional y a los observadores que llegaron para supervigilar las elecciones.

El MAS logró una victoria inapelable, a pesar del Covid 19, las amenazas del gobierno y los intentos de impedir que se votara. El MAS arrasó en las grandes ciudades y en el mundo rural. No hubo lugar en Bolivia, donde el mundo masista no haya logrado hacer morder el polvo de la derrota a Carlos Mesa, Luis Fernando Camacho y los suyos. El MAS triunfó a pesar de la labor de desestabilización de la OEA y el títere Luis Almagro secretario general de esta organización, definida como el Ministerio de colonias de Estados Unidos. El MAS triunfó a pesar de fuerzas poderosas en su contra, porque la marcha justa no tiene freno posible.

El MAS triunfó porque el pueblo sabio de Bolivia entendió, que a pesar de todas las críticas que a su movimiento se le podían hacer, hizo un trabajo que tenía como centro a los más postergados de Bolivia, por la defensa de sus derechos y la construcción de aquellos negados, a los que por cientos de años fueron humillados, denigrados y que con el MAS comenzaron a andar con su marcha de gigantes. No hay freno posible cuando un pueblo defiende lo suyo

Cedido por www.segundopaso.es

Fuente de la Información: https://rebelion.org/el-mas-y-un-triunfo-arrollador/

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América Latina arrastra en silencio su racismo

América Latina arrastra en silencio su racismo

Ivett González

 

Por Ivet González *

El viejo silencio sobre el racismo en América Latina y el Caribe frena al activismo que se suma a las manifestaciones mundiales por la muerte del afroamericano George Floyd en Estados Unidas y por sus propias víctimas de brutalidad policial, cuando el impacto de la covid-19 amplía la brecha racial.

“Este estallido social pone en evidencia la hipocresía que prima en nuestros países de América Latina”, dijo a IPS Paola Yánez, la coordinadora general de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, con representantes de 21 de los 33 países de la región, además de migrantes en Estados Unidos.

“Se manifiestan en rechazo a la violencia contra los afroestadounidenses pero son incapaces de reconocer el racismo estructural en nuestros países”, lamentó la activista desde La Paz, en Bolivia. “Vivimos en sociedades que niegan el racismo porque no hubo segregación racial como en Estados Unidos o Sudáfrica”, explicó.

“La lucha antirracista nunca se detuvo”, continuó, “lo que estamos viendo ahora es el cansancio ante un sistema que tiene el racismo entre sus pilares y se retoman las calles”, de Estados Unidos, Europa y hasta Australia, aunque en el área con más de 130 millones de afrodescendientes se reportaron protestas apenas en Brasil, Colombia y México.

Y un grupo de ultranacionalistas interrumpió el homenaje “Una flor para Floyd”, que el 9 de junio intentó efectuar en el Parque Independencia, en República Dominicana, la oenegé Reconoci.do, que defiende los derechos de hijos e hijas de haitianos nacidos en ese país. Las dos naciones comparten la isla antillana de Hispaniola.

“Las denuncias de jóvenes negros asesinados por la policía siempre han estado en la agenda de los activistas negros de Brasil”, dijo a IPS la profesora universitaria Patricia Alves, desde la ciudad de Florianápolis, en el país que supera a Estados Unidos en cantidad y proporción de muertes de personas negras a manos de la policía.

Según la edición de 2019 del Anuario Brasileño de Seguridad Pública, 75,4 por ciento de las muertes causadas por la policía son de afrodescendientes, en su mayoría jóvenes, en el país suramericano con 55 por ciento de su población negra y mestiza.

“El coronavirus trajo otra vulnerabilidad, si eso es posible. El adolescente João Pedro, asesinado por la policía, fue una prueba de que la mayoría de la población negra no tiene derecho a la cuarentena, incluso cuando está en casa”, alertó Alves, sobre un caso anterior a la muerte bajo custodia policial, el 25 de mayo, de Floyd en Minneapolis.

En una favela de Río de Janeiro, João Pedro Mattos, de 14 años, jugaba con otros niños en casa de su tío, el 18 de mayo, cuando recibió disparos en un supuesto altercado entre fuerzas policiales y delincuentes, que se encuentra bajo investigación. Los padres encontraron el cuerpo sin vida de su hijo 17 horas después en el Instituto Médico Legal.

“Se han tomado tantas vidas… es imposible verbalizar tantos nombres”, lamentó la integrante de la brasileña Asociación de Educadores Negros. “Las personas pobres y negras y periféricas necesitan elegir entre morir del nuevo coronavirus o morir de hambre”, criticó.

El 19 de mayo, otro hecho de violencia policial extrema ocurrió en Colombia, en el municipio de Puerto Tejada, en departamento de Cauca. El joven de 21 años Anderson Arboleda quebró al parecer la cuarentena y se encontró con agentes, que le causaron graves lesiones en la cabeza por las que falleció, el 22 de mayo, en la ciudad de Cali.

“En Brasil muere una persona negra a manos de las fuerzas policiacas cada 23 minutos y Colombia tiene el mayor índice de asesinatos de activistas del mundo donde muchas de ellos son afrodescendientes”, aseguró a IPS desde Bogotá, el sociólogo puertorriqueño Agustín Lao-Montes.

Para Lao-Montes, “el movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan) se hizo viral por las redes sociales y es uno de los factores por las cuales ha resonado en América Latina y a través del mundo”.

“La ola global de protestas antirracistas luego del asesinato de George Floyd… nutre la conciencia y capacidad de acción de las fuerzas vivas contra el racismo en la región latinoamericana, las cuales ya habían sido cultivadas por el robusto activismo mantenido desde 1990”, evaluó.

Otros activistas en defensa de los derechos de la negritud señalan efectos negativos del fenómeno actual por la democracia racial en América Latina.

“No sé si me da tranquilidad o rabia que ahora es cuando ciertos medios, instituciones y movimientos sociales vengan a presentar atención y tomar nota de la gravedad de estos asesinatos en el área latinoamericana”, indicó el activista Alberto Abreu, desde la ciudad cubana de Matanzas, en el oeste de Cuba.

“Ojalá esos crímenes hubieran llegado a alcanzar toda la cobertura mediática y reacciones de rechazo que provocan cuando ocurren en Estados Unidos”, opinó.

En Cuba, donde el problema local es poco reconocido, las acciones por la muerte de Floyd se reducen a las redes sociales, con algunas menciones a hechos de violencia policial interna, de la que no existen datos públicos, sobre todo contra activistas políticos que se oponen al gobierno socialista el cual no los reconoce.

Activistas realizaron declaraciones, recogidas de firmas y el artista Luis Manuel Otero organizó el performance en línea “Un minuto sin oxígeno para Floyd”. Y circularon fotos de cinco activistas antirracistas que se reunieron con carteles el 10 de junio en un monumento al mártir afroamericano Malcom X, en un céntrico parque de La Habana.

“Se crea un ambiente que destierra de la mentalidad social y política latinoamericana la gravedad y especificidad del racismo en nuestros países, asumiendo que el racismo en Estados Unidos es más feroz que el nuestro”, reflexionó desde La Habana el activista cubano Roberto Zurbano.

“La gran lección la tendrán que pensar los movimientos sociales y antidiscriminatorios, que replegaron sus demandas antirracistas en la última década y han visto como durante el Decenio Afrodescendiente su lucha ha sido coaptada por la política, la academia y la burocracia de organismos internacionales”, concluyó el también investigador.

La actual situación sucede a mitad del Decenio Internacional para los Afrodescendientes (2015-2024), declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuyas propuestas por el reconocimiento, desarrollo y justicia para la población afro apenas han sido escuchadas ni implementadas por los Estados de la región.

“Pero no vamos a tirar la toalla. No olvidemos que el Decenio es creación de las redes de nuestro movimiento y uno de sus objetivos principales es fundar un Foro Permanente Afrodescendiente en la ONU, similar a como ocurre con los pueblos indígenas”, sostuvo Lao-Montes.

La Comisión Económica de América Latina y El Caribe (Cepal) estimó en un informe de diciembre de 2017 que la población afro era de 130 millones, que representa 21 por ciento de la población total de la región. Brasil acoge la mayor cantidad de personas afro y le siguen Cuba, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Panamá.

El 28 de abril, el Fondo de la Población de las Naciones Unidas (UNFPA) emitió una alerta y recomendaciones a los diferentes países sobre las desventajas y desigualdades de esta franja en su informe “Implicaciones de la covid-19 en la población afrodescendiente de América Latina y el Caribe”.

* Corresponsal de IPS Cuba desde 2011. Se licenció en periodismo en la Universidad de La Habana en 2006 y es maestra en Ciencias de la Comunicación desde 2009. Profesora de agencias de noticias en la Facultad de Comunicación de centro de estudios e investigadora de temas de género, inclusión social y desarrollo local en el ámbito del periodismo. Es integrante de Latin American Studies Association (LASA).

A:utora: Ivet González

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2020/07/america-latina-arrastra-en-silencio-su-racismo/

 

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