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¿Quién es responsable de la desconexión educativa?

Por: Contrahegemoniaweb


Está claro, la Pandemia profundizó los problemas de la educación que traíamos de arrastre. Llevamos un par de décadas viendo que la obligatoriedad de la educación, sin presupuesto, termina agregando presión en una escuela cada vez más contenedora.

Desde lo pedagógico vemos que la presión de los organismos que “orientan” las políticas educativas a nivel mundial – y de eso dependen muchos créditos, subsidios e inversiones – ha logrado su objetivo, gobierne quien gobierne. El consejo que bajan es claro, para la educación pública de los hijos e hijas de lxs trabajadorxs: menos contenidos es mejor (Menos es más), con la formación para un trabajo flexibilizado alcanza. Esto ha ido vaciando la escuela pública de los contenidos necesarios para construir un pensamiento complejo que pueda enfrentar los serios problemas de un sistema y una sociedad que hace agua por todos lados.

El resultado está a la vista de todes: Existe una educación privada para lxs hijxs de la élite que se propone para dirigir los destinos del país y otra pública, abandonada a su suerte, sólo sostenida con mucho esfuerzo todos los días por los y las docentes. Aunque la crisis está aumentando la matrícula de la escuela pública ya que una gran cantidad de familias no pueden sostener las cuotas en medio de la Pandemia, las diferencias subsisten.

Muchos de los problemas, paradójicamente, se hicieron visibles cuando dejamos de vernos docentes y alumnxs. Las cuarentenas extendidas y flexibilizadas dejaron al descubierto la desigualdad social, teniendo a la escuela como una caja de resonancia de los problemas socio-económicos. De la emergencia sanitaria pasamos a la devastación social en muchas de las casas de nuestrxs alumnxs. Pero, ¿Cómo mantener y sostener algo de educación a distancia, algo de continuidad pedagógica, algo de contención sin presencialidad?

Tener o no tener wifi, esa es la cuestión

Después de meses de poner el cuerpo y las cabezas (¡y nuestros bolsillos!) para sostener algún vínculo humano y pedagógico con nuestrxs alumnxs, la dura realidad nos va golpeando a todos y todas. Cada vez participan menos chicxs en las reuniones de zoom; reuniones con cuatro o cinco profes y sólo 3 alumnxs; menos visitas en el Classroom y menos actividades o tareas respondidas. La realidad es que más de la mitad de lxs alumnxs de la escuela pública, se quedaron en el camino.

¿De quién es la responsabilidad?

Hay muchxs docentes que después de darlo todo, y ante la presión de algunos equipos directivos, sienten una gran frustración: “Ya no sé más que hacer”. Como si la culpa de la desconexión fuera de ellxs.

Es que la campaña sistemática de responsabilizar al docente de los problemas que arrastra la educación terminan surgiendo efecto. Por eso en el centro del banquillo de los acusados, no están las constantes reformas inútiles aconsejadas por el Banco Mundial y sucedáneos (y nunca consultados con lxs propios docentes) ni los constantes lobbies privados que pujan por quedarse con una parte de la educación pública. Mirada como un negocio, se despoja de una educación laica, científica y gratuita a lxs hijxs de las familias trabajadoras de bajos recursos.

Y tampoco figura la responsabilidad del gobierno nacional y los gobiernos provinciales. Un gobierno que dijo de entrada, que su preocupación central era lxs más pobres, lxs más necesitadxs.

Mención especial al hablar de responsabilidades, la tiene la complicidad de los sindicatos oficialistas, más preocupados en no hacer olas que en defender los intereses de la comunidad educativa.

Los sindicatos docentes opositores a la conducción nacional y provincial, venimos denunciando y luchando desde las primeras semanas de la pandemia para que se garanticen los instrumentos y la conectividad de docentes, alumnos y estudiantes para garantizar la continuidad educativa.

Desde un primer momento, caracterizábamos que la situación socio-económica que ya era mala, después de una década de recesión económica y endeudamiento externo, se iba a agravar.

En el ámbito docente eso impactó en salarios congelados, pero sobre todo en una gran cantidad de cargos sin cubrir, por la ausencia de actos públicos. Esto profundizó la pauperización de una parte muy importante de docentes.

En las barriadas populares, muchxs trabajadorxs, incluso docentes, manda a sus hijxs a escuelas privadas. Allí encuentran a lxs mismos docentes de la escuela pública, pero con la mayoría de lxs alumnxs con conectividad, netbooks o PC en sus casas, clases por zoom casi diarias, posiblemente un acompañamiento mayor de un miembro de la familia y por ende otras respuestas a las actividades enviadas. Todo lo que no puede tener una casa que está por debajo de la línea de pobreza o ya en la indigencia. Esto no es una crítica a las familias que recurren a la escuela privada, sólo es la constatación de una realidad. Tampoco quiere decir que exista acto educativo en las privadas. Sin ida y vuelta, sin relación dialógica lo único que podremos hacer es mantener el “piloto prendido” para que no haya abandono.

El Estado, con sus subvenciones y convenios, pagando los sueldos de los docentes de escuela privada, sostiene la continuidad pedagógica de un sector de la población. Si el Estado quiere, pone plata para sostener la continuidad educativa. Cuando quiere, puede.

Nuestro reclamo de celulares con chip educativos con crédito, netbooks y wifi liberado para todes los integrantes de la comunidad educativa, son de vital importancia. La educación se muere si no hay fondos para garantizarla. De ahí, la insistencia de nuestro reclamo.

S , ó ́

En tiempos de educación a distancia, la diferencia la hace el tener o no tener los medios para estar conectados.

Eso el gobierno lo sabe. Que estén los fondos o no, depende de una decisión política. Y el gobierno ya decidió que los fondos vayan a pagar la deuda externa con los especuladores financieros tenedores de bonos y la del FMI.

¡Basta de hipocresía! ¡La deuda es con el pueblo!

Si de verdad les preocupa, ¡fondos para la educación!

¡Ningún docente sin trabajo, ningún estudiante sin docente! (Creación y cobertura de más cargos para que cada docente pueda atender un número reducido de estudiantes)

¡Datos y conectividad gratuita para docentes y estudiantes!

En SUTEBA  Multicolor y el Encuentro Colectivo Docente de la Provincia de Buenos Aires.

Fotografía: CONTRAHEGEMONIAWEB.

Fuente: https://contrahegemoniaweb.com.ar

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¿Cómo miramos a los otros?

Por: Juan Ramón Capella


Parece que China ha logrado dominar la pandemia. No tiene, al parecer, recaídas como todos los países de Europa occidental y señaladamente España y Alemania. Por otra parte en su día los dirigentes chinos anunciaron que pondrían su vacuna contra el virus, tan pronto como lo consiguieran, a disposición de todo el mundo. Su Estado es eficaz.

El ejemplo chino contrasta con lo que está ocurriendo en los Estados Unidos, con una presidencia completamente fuera de razón ante la pandemia, que además está poniendo en juego deliberadamente una profunda división civil, con asesinatos racistas y violencia contra los manifestantes anti-racistas, con ominosas desconfianzas de la actual presidencia en el sistema electoral del país, y amenazas veladas de no reconocer el resultado de las elecciones si le es desfavorable, para lo que se apresura a cambiar las decisivas mayorías del Tribunal Supremo. Todo eso, por si fuera poco, con el récord mundial de muertos y afectados por el virus pandémico.

China no es —en el sentido occidental de la palabra— una democracia; los Estados Unidos sí, pero sólo en ese sentido, que por experiencia sabemos que significa algo pero no mucho porque la Política con mayúsculas, en «occidente», está en manos de grupos económicos oligárquicos inaferrables por las ciudadanías, a las que se deja optar entre partidos políticos para que éstos instrumenten las grandes decisiones que vienen de arriba, que se deciden fuera de las instituciones públicas.

Los chinos no tienen lo que los occidentales llamamos derechos y garantías políticas (aunque el actual presidente chino ha programado gobernar China como un estado de derecho). Sin embargo tampoco tienen Guantánamos: muchos de los comparables a primera vista a la vergüenza guantanamera, los campos chinos de «reeducación» para intelectuales de la etnia uigur, islamista y secesionista, no lo son, pues no están concebidos para torturar, como Guantánamo, y permiten volver a casa por la noche. Los malos tratos policiales, que en ocasiones alcanzan dimensiones de tortura, no son infrecuentes, como aquí bajo Felipe González. Pero los chinos no tienen aliados como los emiratos, los saudíes y otras joyas de amigos de la «civilización occidental», donde las mujeres no tienen derechos, las penas son mutilaciones o graves daños físicos, además de las cárceles donde se tortura sistemáticamente y, por supuesto, y con la pena de muerte (por ejemplo, por ser homosexual).

Veamos: la población carcelaria de los Estados Unidos, con 330 millones de habitantes, es de 2.300.000 presos. En China, con 1.400 millones de habitantes (más de cuatro veces la población de USA), los presos son 1.640.000. La tasa de presos por población en China es muy inferior no sólo a la americana sino también a la de España (que es, para nuestra vergüenza, una de las más altas de la Unión Europea).

Nada más lejos de mis intenciones que hacer la apología de China, un país con armas nucleares y que intenta tomar el control total de su territorio (lo hizo en el Tibet, lo está haciendo en Hong Kong, y lo hará en la isla de Formosa también llamada Taiwán). Un país que solamente ahora empieza a reducir sus emisiones nocivas, su polución. Pero me he propuesto no comulgar con ruedas de molino, e invito a otros a hacer lo mismo.

Intento mostrar que los clichés con los que los anglos y los ciudadanos de países europeos elaboran la imagen de China, al igual que la imagen del mundo árabe, que no se puede identificar con el islam, y la del islam mismo, son usados demasiado alegremente. Y ahistórica-mendazmente. Como si los gobernantes de los países «occidentales» antes dichos, en toda su serie histórica, fueran angelitos, y jamás hubieran torturado ni asesinado, ni robado los bienes de los menos avanzados tecnológicamente, ni hubieran capturado a personas para esclavizarlas, ni las hubieran masacrado cuando se negaban a ser robadas. Como si las guerras del opio —con las que Gran Bretaña pretendía debilitar a los chinos fomentando el consumo de la droga—, ni los territorios coloniales de franceses, británicos y no sé cuántos más en Shanghái y Cantón no hubieran existido, ni tampoco la ocupación japonesa. Como si los anglos no hubieran colonizado países enteros de oriente próximo como Egipto, Irak o Siria ni los ciudadanos de los colonizadores no se hubieran beneficiado también de eso. (De momento los africanos de Uganda, Mali, Ruanda y otros están demasiado entretenidos en sus luchas interétnicas para ocuparse de los ingleses, belgas y franceses que les han expoliado). Un mínimo vistazo a la historia, sin anteojeras ideológicas, permite comprender mucho de lo que resulta ilógico o incomprensible de las tensiones del mundo contemporáneo.

Viene esto a cuento de nuestra mirada sobre los «diferentes». Diferentes son los chinos, los árabes, las etnias africanas. Cuando los analistas estratégicos chinos empezaron a hablar, hace decenas de años, de «guerras asimétricas» fue porque se dieron cuenta de que la lucha de los pueblos oprimidos contra sus actuales opresores no puede utilizar los mismos medios que éstos. No es que los analistas chinos proyectaran guerras: es que veían lo que iba a pasar. Nosotros no entendemos ni podemos justificar el terrorismo islamista, pero hemos entendido perfectamente que se haya bombardeado Bagdad, que no sé cuántas potencias hayan armado a los rebeldes libios… Y para nosotros es absolutamente necesario comprender, pero de verdad, lo que implica deconstruir nuestras anteojeras culturales.

Para los españoles, con el ejemplo de Andalucía, nuestra gran herencia arábiga, esto debería ser más fácil que para otros, a pesar de la limpieza étnica iniciada por los Reyes Católicos y culminada por los Austrias. Y si empezamos a entender, o bien prohibiríamos el culto católico en esa deshonra que es la catedral de Córdoba en el interior de una mezquita, o abriríamos la Mezquita misma para que quien quisiera entrar a orar o a no orar pudiera hacerlo, y mejor si pudiera hacerlo sin necesidad de pagar entrada. Eso sería un pequeño paso, pero un paso de todos modos, en el camino de la deconstrucción.

Hay que pararse a examinar cómo son las gafas propias, nuestras anteojeras, para ver a los que construimos como diferentes y que quizá no lo sean tanto o lo sean de un modo distinto a como los imaginamos. Esas anteojeras, mantenidas más o menos hipócritamente, son las que permiten a la extrema derecha sus ataques a los inmigrantes. Nosotros, en cambio, hemos de trabajar para la buena convivencia entre personas de diferentes culturas, y para ello preguntarnos cómo se ha construido históricamente la nuestra.

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-194/notas/como-miramos-a-los-otros

 

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Una recuperación incierta del comercio mundial, tras el impacto del covid19

Eduardo Camin


Si bien es cierto que el comercio mundial da muestras de reactivarse tras la profunda crisis económica provocada por la Covid-19, los economistas de la Organización Mundial del Comercio advierten de que la recuperación podría verse perturbada por los actuales efectos de la pandemia. La OMC prevé ahora una disminución del volumen del comercio mundial de mercancías del 9,2% para 2020, seguida de un aumento del 7,2% en 2021 (gráfico 1).

Estas estimaciones están sujetas a un grado de incertidumbre inusualmente elevado, ya que dependen de la evolución de la pandemia y de las respuestas de los Gobiernos. Según los datos actuales, la disminución prevista para el año en curso es menos acusada que la que anunciaba la más optimista de las dos hipótesis expuestas en las previsiones comerciales de abril de la OMC, que era del 12,9%. Los sólidos resultados comerciales registrados en junio y julio infunden cierto optimismo en cuanto al crecimiento global del comercio en 2020.

El crecimiento del comercio de productos relacionados con la COVID-19 fue especialmente fuerte en esos meses, lo que pone de manifiesto que el comercio puede ayudar a los estados a obtener los suministros necesarios. En cambio, la previsión para el próximo año es más pesimista que la anterior estimación de un crecimiento del 21,3%, y sitúa al comercio de mercancías en 2021 muy por debajo de la tendencia que mostraba antes de la pandemia (ver grafico 1)

Los resultados del comercio en lo que va de año han superado las expectativas debido al aumento súbito registrado en junio y julio, cuando se flexibilizaron las medidas de confinamiento y se aceleró la actividad económica. El ritmo de expansión podría ralentizarse de manera acusada una vez se agote la demanda acumulada y se hayan repuesto las existencias de las empresas. Es posible que los resultados sean más negativos si en el cuarto trimestre hay un rebrote de COVID‑19.

Gráfico 1: Volumen del comercio mundial de mercancías, 2000-2021
Índices, 2015=100 .Fuente: Secretaría de la OMC.

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Nota: Las cifras correspondientes a 2020 y 2021 son previsiones.

A diferencia del comercio, el PIB disminuyó más de lo previsto en el primer semestre de 2020, lo que hizo que se rebajaran las previsiones para el año. Según las estimaciones consensuales, el descenso del PIB ponderado en función del mercado mundial en 2020 es ahora del -4,8%, frente al -2,5% previsto en la hipótesis más optimista expuesta en las previsiones de abril de la OMC. Se prevé que el crecimiento del PIB repunte hasta alcanzar el 4,9% en 2021, pero eso depende en gran medida de las medidas de política y de la gravedad de la enfermedad (ver cuadro 1).

Como ya se indicó en la actualización de las previsiones publicada el 22 de junio, existe una clara posibilidad de que la reactivación del comercio no baste para que este recobre la tendencia anterior a la pandemia. Esto daría lugar a un crecimiento del comercio de mercancías de alrededor del 5% el próximo año, en vez del 20% previsto en el caso de un rápido retorno a la trayectoria anterior. La actual previsión comercial del 7,2% para 2021 parece estar más próxima a la hipótesis de la «débil recuperación» que a la de un «rápido retorno a la tendencia».

Los expertos del la OMC sostienen que “aunque la disminución del comercio durante la pandemia de COVID-19 es similar en magnitud a la registrada en la crisis financiera mundial de 2008-2009, el contexto económico es muy diferente. La contracción del PIB ha sido mucho mayor en la recesión actual, mientras que el descenso del comercio ha sido más moderado”.OMC confirmó caída histórica del comercio mundial en segundo trimestre 2020

Por consiguiente, se prevé que el volumen del comercio mundial de mercancías solo se reduzca aproximadamente dos veces más que el PIB mundial a tipos de cambio de mercado, y no seis veces más, como ocurrió durante el colapso de 2009. Estos resultados comerciales divergentes durante el brote de COVID-19 se deben en gran parte a la naturaleza de la pandemia y a las políticas aplicadas para combatirla.

Las medidas de confinamiento y las restricciones a los viajes han impuesto importantes limitaciones de oferta a las economías nacionales, lo que ha provocado una considerable reducción de la producción y el empleo en sectores que suelen resistir a las fluctuaciones del ciclo económico, en particular los de servicios no comercializados internacionalmente. Al mismo tiempo, la aplicación de sólidas políticas monetarias y fiscales ha estimulado los ingresos, lo que ha hecho posible un repunte del consumo y de las importaciones una vez flexibilizadas las medidas de confinamiento.

Que la recuperación pueda sostenerse a medio plazo o no dependerá de la fortaleza de la inversión y del empleo. Esta podría verse socavada si se resquebraja la confianza a causa de la aparición de nuevos brotes de COVID-19, que podrían obligar a los Gobiernos a imponer nuevas medidas de confinamiento. Por consiguiente, el riesgo de que los resultados sean menos favorables que los previstos es muy considerable.

Hay alguna posibilidad de que mejoren ligeramente las previsiones si se encuentra una vacuna u otros tratamientos médicos que resulten ser efectivos, pero su repercusión sería menos inmediata.
Un gran aumento de la deuda pública también podría influir en el crecimiento del comercio y del PIB a más largo plazo.

Si bien no es probable que los países ricos se enfrenten a una crisis de la deuda soberana como resultado de la expansión fiscal, el aumento de las cargas de la deuda puede resultar sumamente gravoso para los países más pobres. Un gasto deficitario podría asimismo influir en las balanzas comerciales, reduciendo el ahorro nacional e incrementando los déficits comerciales de algunos países.

Cuadro 1: Volumen del comercio de mercancías y PIB real, 2015-2021a
Variación porcentual anual

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a             Las cifras correspondientes a 2020 y 2021 son previsiones.
b             Promedio de las exportaciones e importaciones.
c             Las otras regiones son África, Oriente Medio y la Comunidad de Estados Independientes (CEI), con inclusión de los Estados asociados y los antiguos Estados miembros.
Fuente:    Secretaría de la OMC para los datos comerciales y estimaciones consensuales para el PIB.

Como se muestra en el cuadro 1, se prevé que todas las regiones registren importantes aumentos porcentuales de los volúmenes de las exportaciones y las importaciones en 2021, pero conviene señalar que ese crecimiento partirá de una base reducida. Así pues, es posible que, aunque se registren grandes variaciones porcentuales, estas no se traduzcan en mejores condiciones materiales.

Por ejemplo, se prevé que las importaciones de Asia y América del Sur crezcan un 6,2% y un 6,5%, respectivamente, el próximo año, pero en Asia el aumento iría precedido de un modesto descenso del 4,4% este año, mientras que en América del Sur se produciría tras una acusada caída del 13,5% en 2020. De ser así, las importaciones de Asia se habrían recuperado sustancialmente, mientras que el comercio de América del Sur seguiría profundamente estancado.

Riesgos de error de la previsión por exceso y por defecto

En este recuadro se examinan algunos de los riesgos asociados con las previsiones y otros factores que podrían ser pertinentes para el comercio a medio y largo plazo. Según estimaciones recientes, un repunte de la COVID-19 que obligara a imponer nuevas medidas de confinamiento podría reducir el crecimiento del PIB mundial entre 2 y 3 puntos porcentuales el año próximo.

Otros factores de riesgo de deterioro son las perspectivas inciertas de la política fiscal y las dificultades de los mercados laborales en muchos países. En conjunto, estos riesgos podrían reducir hasta 4 puntos porcentuales el crecimiento del comercio mundial de mercancías en 2021.

Por otra parte, la rápida distribución de una vacuna eficaz podría fomentar la confianza y aumentar el crecimiento de la producción entre 1 y 2 puntos porcentuales en 2021. Esto sumaría hasta 3 puntos porcentuales al ritmo de expansión del comercio.

Otros factores podrían contribuir a mejorar los resultados comerciales, entre ellos los efectos de creación de riqueza derivados de la fortaleza de los mercados inmobiliarios y bursátiles y un impulso al crecimiento proveniente de nuevos sectores tecnológicos, como la inteligencia artificial y el comercio electrónico. La pandemia también ha estimulado la innovación en los sectores empresariales tradicionales, que han aprovechado la tecnología de la información para suministrar bienes y servicios a los clientes a domicilio.

Gráfico 2: Volumen del comercio de mercancías: hipótesis optimista y pesimista

OMC | Comunicados de prensa 2020 - El comercio se contrae de forma acusada en la primera mitad de 2020 - Press/858

(Índice, 2011T1=100). Fuente: Estimaciones de la Secretaría de la OMC.

El gráfico 2 ilustra las posibles trayectorias del comercio. En la hipótesis optimista, las segundas olas de COVID-19 se gestionarían mejor gracias a la experiencia adquirida en relación con la enfermedad, lo que requeriría medidas de confinamiento más limitadas y tendría un impacto económico menor.

Por otro lado, una hipótesis pesimista quizás no implique un rápido retorno a la tendencia previa a la pandemia a causa del aumento de la carga de la deuda, el elevado desempleo y la limitada posibilidad de que se disponga rápidamente de vacunas.Los cambios en la composición sectorial y regional del comercio han sido importantes durante la pandemia y seguirán influyendo en la situación durante la recuperación.

Otros aspectos de la evolución del comercio

El comercio mundial de mercancías experimentó en el segundo trimestre el mayor descenso trimestral jamás registrado, con una disminución del 14,3% respecto del período anterior, aunque con grandes diferencias entre las regiones (gráfico 3). Las caídas más pronunciadas tuvieron lugar en Europa y América del Norte, donde las exportaciones se contrajeron un 24,5% y un 21,8%, respectivamente.

En comparación, las exportaciones de Asia resultaron relativamente poco afectadas, ya que disminuyeron solo un 6,1%. En el mismo período, las importaciones se redujeron un 14,5% en América del Norte y un 19,3% en Europa, pero solo un 7,1% en Asia.

Gráfico 3: Exportaciones e importaciones de mercancías por regiones, 2012T1-2020T2
Índice del volumen, 2012T1 = 100

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Fuente: OMC y UNCTAD.

El descenso del comercio de servicios durante la pandemia ha sido como mínimo tan acentuado como el del comercio de mercancías. Debido a la falta general de datos relativos a los precios, no se dispone de estadísticas completas sobre el volumen del comercio de servicios, pero puede obtenerse una medida aproximada de ese volumen ajustando las estadísticas del comercio de servicios comerciales basadas en valores nominales para tener en cuenta los tipos de cambio y la inflación.

Como puede observarse en el gráfico 4, el descenso interanual del comercio mundial de servicios es mucho más acusado en la actual recesión (-23% de cresta a valle) que durante la crisis financiera (-9%). El desplome se agudizó por las restricciones de los viajes internacionales, que representan una fuente fundamental de ingresos de exportación para muchos países de ingresos bajos.

Gráfico 4: Índice de actividad del comercio mundial de servicios , 2007T1-2020T2
Índice, 2015=100

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Fuente: Estimaciones de la Secretaría de la OMC.

La pandemia de COVID-19 ha tenido un efecto devastador en el comercio de determinados tipos de mercancías, mientras que ha alentado el de otros. Este fenómeno se ilustra en el gráfico 5, que muestra el crecimiento interanual del valor del comercio mundial, expresado en dólares de los Estados Unidos, por grandes categorías de productos, así como en el gráfico 6, que refleja el crecimiento interanual del comercio de diversos tipos de productos manufacturados.

En el primer gráfico se observa que el comercio de productos agropecuarios se contrajo menos que el promedio mundial en el segundo trimestre (-5% frente a -21%), ya que los alimentos son artículos necesarios que ha seguido produciéndose y exportándose incluso en las situaciones de confinamiento más estricto.

Al mismo tiempo, el comercio de combustibles y productos de la minería cayó vertiginosamente (-38%) al desplomarse los precios y reducirse el consumo a causa de las restricciones de los viajes. La disminución del comercio de productos manufacturados (‑19%) fue comparable al descenso del comercio de mercancías en general.

Gráfico 5: Crecimiento interanual del comercio mundial de mercancías, 2019T4-2020T2
Variación porcentual en dólares

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Fuente: Estimaciones de la Secretaría de la OMC.

El gráfico 6 muestra que el comercio de la mayor parte de los productos manufacturados tocó fondo en abril y comenzó a recuperarse en mayo y junio, aunque esa recuperación fue parcial e incompleta. Los productos de la industria del automóvil registraron el mayor descenso entre todas las categorías (-70% en abril), en parte a causa de las perturbaciones de la oferta, pero también por la falta de demanda de los consumidores.

En junio, los productos de la industria del automóvil habían repuntado hasta situarse en un nivel inferior solo en un 26% al del año anterior. En el conjunto del segundo trimestre, el comercio en esta categoría de productos se redujo un 53%. El comercio de artículos de viaje y bolsos de mano también registró una disminución acusada en abril, ya que esta categoría comprende una gran proporción de artículos de lujo, cuyo consumo tiende a aumentar y disminuir siguiendo los ciclos económicos.

En junio, el comercio de equipo de telecomunicaciones, incluidos los teléfonos inteligentes, había aumentado un 2% respecto del mismo período del año anterior. El comercio de otros tipos de productos electrónicos también resistió durante la crisis, ya que los hogares, empresas y Gobiernos mejoraron su equipo informático e infraestructura de tecnología de la información para facilitar el trabajo desde casa.

Como era de esperar, el comercio de productos farmacéuticos aumentó durante la pandemia al adquirir los distintos países productos esenciales suministrados por proveedores extranjeros. Aunque no se refleja en el gráfico 6, el comercio de equipo de protección personal (EPP) registró un crecimiento explosivo, del 92% en el segundo trimestre y el 122% en mayo, como ejemplo espectacular de la positiva contribución del comercio a la superación de la pandemia.

Gráfico 6: Crecimiento interanual del comercio mundial de productos manufacturados, por productos, 2020T2

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Variación porcentual en dólares. Fuente: Estimaciones de la Secretaría de la OMC.

Indicadores complementarios

Habida cuenta de las actuales condiciones económicas extraordinarias y a menudo volátiles, La OMC, procedio a recopilar y analizar datos de alta frecuencia (es decir, estadísticas disponibles a intervalos diarios o semanales). Aunque es posible que los datos oficiales utilizados en nuestros modelos lleven un desfase de varias semanas o meses, los datos de alta frecuencia alternativos pertinentes pueden mostrar los primeros indicios de cambio en la actividad y el comercio al reflejar las condiciones económicas en el momento actual.

Ello puede ayudar a predecir datos actuales y futuros a más largo plazo, por ejemplo intervalos trimestrales, y proporcionar un marco y un contexto útiles en los que verificar la plausibilidad de los resultados de los modelos.

A efectos ilustrativos, hemos seleccionado a continuación dos indicadores de alta frecuencia relacionados con el comercio -pedidos de exportación y número de vuelos internacionales- y dos variables que reflejan la actividad y las expectativas económicas, a saber, información de encuestas procedente de las redes sociales y futuros de cobre.

Gráfico 7: Nuevos pedidos de exportación según los índices de gestores de compras, enero de 2008 – julio de 2020

OMC | Comunicados de prensa 2020 - <!--WTH:INSERT_TITLE--><!--/WTH:INSERT_TITLE--> - Press/<!--WTH:INSERT_COUNTER-->862<!--/WTH:INSERT_COUNTER-->

(Índice, base = 50). Nota: Los valores superiores a 50 indican expansión y los inferiores a 50 denotan contracción.Fuente: JPMorgan/IHS Markit.

El gráfico 7 refleja los pedidos de exportación según los índices de los gestores de compras, que han registrado mínimos históricos durante la pandemia, pero han repuntado después de manera pronunciada. El índice correspondiente a las manufacturas descendió a 27,1 en abril, respecto del nivel de base de 50, mientras que el índice de los servicios disminuyó a 21,8. Al final de agosto, el primero se había recuperado (49,9), mientras que el segundo se encontraba próximo a hacerlo (47,1).

Los pedidos de exportación tienden a ser un indicador adelantado de la actividad comercial, pero queda por ver si en las circunstancias inusuales de la pandemia de COVID-19 retendrán su capacidad predictiva.

Gráfico 8: Número de vuelos comerciales internacionales, 1 de enero de 2020 – 31 de agosto de 2020

OMC | Noticias 2020 - El Barómetro sobre el Comercio de Mercancías confirma la fuerte caída del comercio, pero apunta a una incipiente recuperación

(Índice, semana del 1 de enero = 100) Fuente: OpenSky Network y cálculos de la Secretaría de la OMC.

El gráfico 8 muestra el número de vuelos internacionales diarios registrados por Open Sky Network desde el comienzo de 2020. Los vuelos disminuyeron en torno a un 80% a escala mundial entre principios de enero y mediados de abril; los vuelos internacionales se redujeron en mayor medida que los nacionales. El número total de vuelos se ha recuperado gradualmente, hasta alcanzar el 57% de su nivel de principios de año.

La recuperación ha sido más sólida dentro de la Unión Europea, ya que los vuelos intracomunitarios alcanzan el 95% del nivel de enero. Los vuelos de carga podrían anunciar una recuperación del comercio de mercancías, mientras que los de pasajeros indican una mejora del comercio de servicios.

Gráfico 9: Visualización de frases relacionadas con la actividad económica, 12 de agosto de 2019 – 25 de septiembre de 2020

El Barómetro sobre el Comercio de Mercancías confirma la fuerte caída del comercio, pero apunta a una incipiente recuperación | MercoJuris
En % e índice

Fuente: Servicio de resúmenes del Proyecto GDELT.

El gráfico 9 muestra el volumen diario y el tono promedio de los informes de noticias que contienen la frase «economic activity» (actividad económica), conforme al seguimiento efectuado por el Servicio de resúmenes del Proyecto GDELT.

El tono de las informaciones publicadas por los medios de comunicación, que ya era negativo antes de la pandemia, tocó fondo en marzo, cuando la amenaza para la economía mundial se hizo evidente. Desde entonces, los cambios en el tono de los informes indican que la percepción de la economía mundial estaba mejorando gradualmente y que, sin embargo, en los últimos días ha empeorado. Ello es motivo de preocupación y se hará un seguimiento de la evolución del tono.

El gráfico 10 muestra los precios diarios de los contratos de futuros de cobre, que constituyen un indicador principal de la actividad económica ampliamente reconocido, debido a la importancia de este metal en muchas esferas del sector manufacturero. Los contratos normalizados se negocian en la bolsa del COMEX, división de la Bolsa Mercantil de Chicago (CME).

Los futuros de cobre han aumentado un 42% desde mediados de marzo, lo que refleja una mejora general de la percepción de la situación económica, que, sin embargo, ha empeorado recientemente. Este es otro signo preocupante cuya evolución conviene observar.

Gráfico 10: Futuros de cobre del COMEX, 25 de septiembre de 2019 – 25 de septiembre de 2020
(dólares por libra)

Precio cobre hoy sube a 6.509,00 USD la tonelada

*Periodista uruguayo acreditado en ONU-Ginebra.Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la

Fuente:  http://estrategia.la/2020/10/08/una-recuperacion-incierta-del-comercio-mundial-tras-el-impacto-del-covid19/

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Qué es Aprendizaje Orientado a Proyectos

El aprendizaje orientado a proyectos busca enfrentar a los alumnos a situaciones que los lleven a rescatar, comprender y aplicar aquello que aprenden como una herramienta para resolver problemas o proponer mejoras en las comunidades en donde se desenvuelven.

Esta estrategia de enseñanza constituye un modelo de instrucción auténtico en el que los estudiantes planean, implementan y evalúan proyectos que tienen aplicación en el mundo real más allá del aula de clase (Blank, 1997; Dickinson, et al, 1998; Harwell, 1997).

En ella se recomiendan actividades de enseñanza interdisciplinarias, de largo plazo y centradas en el estudiante, en lugar de lecciones cortas y aisladas (Challenge 2000 Multimedia Project, 1999). Las estrategias de instrucción basada en proyectos tienen sus raíces en la aproximación constructivista que evolucionó a partir de los trabajos de psicólogos y educadores tales como Lev Vygotsky, Jerome Bruner, Jean Piaget y John Dewey.

Cuando se utiliza el método de proyectos como estrategia, los estudiantes estimulan sus habilidades más fuertes y desarrollan algunas nuevas. Se motiva en ellos el interés por el aprendizaje y un sentimiento de responsabilidad y esfuerzo.

Los resultados del proceso de aprendizaje de los estudiantes no son predeterminados o completamente predecibles. Esta forma de aprender requiere el manejo, por parte de los estudiantes, de muchas fuentes de información y disciplinas que son necesarias para resolver problemas o contestar preguntas que sean relevantes. Estas experiencias en las que se ven involucrados hacen que aprendan a manejar y usar los recursos de los que disponen como el tiempo y los materiales, además de que desarrollan y pulen habilidades académicas, sociales y de tipo personal a través del trabajo escolar y que están situadas en un contexto que es significativo para ellos. Muchas veces sus proyectos se llevan a cabo fuera del salón de clase donde pueden interactuar con sus comunidades, enriqueciéndose todos por dicha relación.

El trabajar con proyectos puede reducir la competencia entre los alumnos y permitir a los estudiantes colaborar, más que trabajar unos contra otros. Además, los proyectos pueden cambiar el enfoque del aprendizaje, llevándole de la simple memorización de hechos a la exploración de ideas.

El método de proyectos se aboca a los conceptos fundamentales y principios de la disciplina del conocimiento y no a temas seleccionados con base en el interés del estudiante o en la facilidad en que se traducirían a actividades o resultados.

En esta estrategia se pueden involucrar algunas presentaciones por parte del maestro y trabajos conducidos por el alumno; sin embargo, estas actividades no son fines en sí, sino que son generadas y completadas con el fin de alcanzar algún objetivo o para solucionar algún problema. El contexto en el que trabajan los estudiantes es, en lo posible, una simulación de investigaciones de la vida real, frecuentemente con dificultades reales por enfrentar y con una retroalimentación real.

En la organización de aprendizajes a partir del método de proyectos, al poner al alumno frente a una situación problemática real, se favorece un aprendizaje más vinculado con el mundo fuera de la escuela, que le permite adquirir el conocimiento de manera no fragmentada o aislada.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/

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El estrés de los maestros durante la pandemia

 Rogelio Javier Alonso Ruiz

Ambos videos se hicieron virales en redes sociales: el primero mostraba a un profesor universitario conteniendo el llanto tras recibir mensajes de aliento de sus estudiantes ante las dificultades que enfrentaba para transmitir un video; en el segundo, una maestra en estado de histeria reprendiendo de manera hostil a sus alumnos por, según ella, tener las cámaras apagadas durante la clase en línea que dirigía. Las reacciones referidas, si bien diametralmente opuestas, tienen algo en común, de acuerdo a los testimonios de los mismos protagonistas: la frustración y el estrés. No hay manera de justificar un trato humillante como el del segundo caso, pero llama la atención que sobre la mesa de debate no se haya tocado apenas, más allá de que es un acto a todas luces censurable, el hecho de que éste pudiera ser reflejo de la situación emocional que muchos docentes están experimentando con la enseñanza a distancia.

En el trabajo, se concibe al estrés como la condición en la que “ciertos aspectos del ambiente laboral son extremadamente difíciles o exigentes para ser enfrentados por la persona” (Saltijeral y Ramos, 2015, p. 362), motivando la aparición de reacciones que ponen el riesgo el bienestar físico y mental. Además de los múltiples desafíos a los que el docente se enfrenta en su labor, la naturaleza humana de su actividad la hace más propensa a la generación del padecimiento: “trabajar con personas usualmente genera más estrés que trabajar con cosas, debido a la carga afectiva y emocional que conlleva” (Rodríguez, et al, 2017, p. 19). Si bien se dice que en el entorno laboral es inevitable que exista presión y que incluso, bien dosificada, podría ser un catalizador del buen desempeño, “el estrés aparece cuando esa presión se hace excesiva o difícil de controlar” (Leka, 2004, p.3). Para muchos docentes la enseñanza a distancia ha significado este escenario.

Si bien ya era proclive al padecimiento en cuestión, durante la pandemia la docencia ha potenciado factores que se asocian al estrés laboral (Leka, 2004, pp. 6-7). Uno de los principales se refiere a las jornadas de trabajo muy largas o fuera del horario normal, así como los horarios de trabajo imprevisibles: el hecho de que el maestro trabaje desde casa parece haberse confundido con que debe estar disponible a cualquier hora del día, ya sea para atender a los alumnos o padres de familia, así como recibir avisos e instrucciones por parte de las autoridades escolares. Otra de las razones que genera estrés es la falta de control sobre los efectos de la actividad propia: hoy, más que nunca, el éxito de la labor educativa depende de factores ajenos al docente tales como las condiciones culturales, económicas y tecnológicas de los hogares, así como la disposición de los padres de familia para apoyar el trabajo escolar.

Uno más de los estresores del docente tiene que ver con una supervisión inadecuada, desconsiderada o que no proporciona apoyo, así como un ejercicio inadecuado del liderazgo escolar: la función de autoridades educativas y escolares, lejos de facilitar el desempeño de los docentes, puede ser motivo de agobio y enfado ante exigencias abundantes e irrelevantes. El trabajo aislado, al no permitir la expresión de inquietudes ni permitir la superación de dificultades mediante el consejo de pares, también condiciona la aparición del estrés. Finalmente, destacan también las exigencias contrapuestas entre la vida laboral y la vida familiar y personal: espacios y momentos que deberían ser destinados al convivio con los seres queridos, el descanso y la recreación, son invadidos por las obligaciones del trabajo.

Como se observa, la labor docente a distancia ha representado un caldo de cultivo para el estrés. Las consecuencias de este problema son de consideración: basta decir que en México se le adjudican anualmente 19,000 infartos (Rodríguez, et al, 2017, p. 2), así como asociársele a dificultades digestivas o para dormir, relajarse o concentrarse. Un estrés mal gestionado puede devenir en lo que se conoce como Síndrome de burnout (o del trabajador quemado). Una investigación de Rodríguez, Guevara y Viramontes (2017) sobre el caso de un docente estresado demostró que éste incurría en eventos de irritabilidad excesiva por detalles muy simples; asimismo, se observaba cansado y era conflictivo con sus colegas; los alumnos del profesor estudiado manifestaron sentirse agobiados, ridiculizados e incluso agredidos física, verbal y psicológicamente. El estrés crónico se vincula también con un “sentimiento de incompetencia personal, profesional y colectiva, [provocando]una crisis de eficacia percibida” (Saltijeral y Ramos, 2015, p. 368).

Las consecuencias del estrés excesivo no sólo se limitan a la salud física y mental de los afectados. También tiene importantes repercusiones en la organización escolar: “es común que los compromisos establecidos administrativamente y los contraídos en los consejos técnicos no sean atendidos en tiempo y en forma, argumentando la saturación de trabajo, la dificultada para hacerlo, la falta de recursos, la falta de tiempo, etcétera” (Rodríguez, et al, 2017, p. 17).

Así pues, se observa que el estrés laboral al que están expuestos los docentes, sobre todo durante esta época de enseñanza a distancia, es considerable dadas sus importantes consecuencias. Un primer aspecto para evitar la aparición del estrés tiene que ver con el ajuste entre los conocimientos y capacidades del docente a las exigencias y presiones del trabajo (Leka, 2004, p. 5): en este sentido, se vuelven imperativos, por parte de las autoridades educativas, opciones formativas pertinentes para el desafío que están enfrentando los maestros; las supervisiones y la misma organización escolar también  deberían procurar redes de intercambio de experiencias e información que permita a los profesores prepararse y acompañarse mejor para enseñar a distancia. Debe tenerse en cuenta que “la percepción del apoyo social es crucial para el individuo” (Rodríguez y Rivas, 2011, p. 83), nada más nocivo que el trabajo aislado.

Otra posible solución al problema del estrés tiene que ver con la modificación de las exigencias laborales (Leka, 2004, p. 18): no se puede suponer que la vida escolar a distancia transcurrirá de la misma manera que la presencial, por tanto, las expectativas y los medios deberán ser mesurados de acuerdo al escenario que se vive, en aras de evitar frustración ante pretensiones inalcanzables. Es evidente también la necesidad de respetar la vida personal del maestro: establecer dinámicas de comunicación respetuosas de los ámbitos familiar o recreativo, por mencionar algunos. Es importante también aligerar la carga administrativa.  Asimismo, para gestionar adecuadamente el estrés no deben descartarse el aprendizaje de técnicas de relajación o terapias (Mindfulness, por ejemplo) destinadas a desarrollar habilidades psicológicas para prevenir y aliviar este padecimiento (Rodríguez y Rivas, 2011, p. 83).

Como se observa, el estrés laboral al que son sometidos los docentes, sobre todo durante la enseñanza a distancia, es para tomarse en cuenta. No se puede esperar el éxito de una estrategia educativa si, quienes se encargan de concretarla, los maestros, se encuentran en condiciones desfavorables para desempeñar su labor. El escenario desconocido y considerablemente demandante al que se están enfrentando los profesores debe ser motivo suficiente para poner atención a su estado emocional. Los casos de los profesores expuestos al inicio de este escrito pudieran ser la punta del iceberg de un problema mucho más complejo, que va más allá de episodios de ira o de aflicción espontáneos que, en cambio, pudieran ser indicadores de males que silenciosamente se están gestando y que habrían de tener desenlaces no deseados.

Fuente e imagen: https://profelandia.com/el-estres-de-los-maestros-durante-la-pandemia/

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Abuso sexual, ¿Quién tiene la culpa?

Por: Tahira Vargas García

En ningún momento los hombres sancionan socialmente la agresión sexual ni demuestran la necesidad del autocontrol y respeto hacia la población femenina independientemente de su edad, condición o vestimenta.

Recientemente nuestra sociedad se ha consternado grandemente por el caso de la niña de 9 años que fue violada y asesinada por un señor que era su vecino.

La violencia sexual es invisible y legitimada. Solo aparece en casos de escándalos públicos o crímenes acompañados de abuso. No se denuncia, no se registra por su normalización histórica y social.

En el estudio de masculinidades y violencia de género que realizamos para Profamilia en el 2019 se muestra la ausencia de responsabilidad y permisividad del abuso sexual en los hombres entrevistados. Estos reconocen que han sido agresores sexuales o que han tenido deseos de violar niñas, mujeres o adolescentes porque “los provocan” o porque están “solas”. En ningún momento los hombres sancionan socialmente la agresión sexual ni demuestran la necesidad del autocontrol y respeto hacia la población femenina independientemente de su edad, condición o vestimenta.

La permanencia del abuso sexual en nuestra sociedad está vinculada a la culpabilización de la mujer, niña, adolescente que es víctima o a la madre de la víctima, como es el caso de la niña que fue abusada. Gran parte de las mujeres, niñas y adolescentes que han sido victimas de abuso sexual lo han vivido al interior de la familia siendo sus agresores padres, hermanos, tíos, abuelos, padrastros o cercanos a la familia, vecinos y compadres. En otros casos aparecen figuras religiosas cercanas a la familia, sacerdotes, diáconos y pastores religiosos que han cometido el abuso o figuras de poder como dirigentes políticos, legisladores, síndicos. Los hombres agresores sexuales no son culpabilizados socialmente. Esos casos pasan por el velo de la invisibilidad y la permisividad y las victimas sufrieron y continúan sufriendo las secuelas de esas historias de abuso e incesto en sus vidas.

EL manejo de la información sobre el caso de la niña abusada y asesinada en las redes sociales y la opinión pública está afectado por los elementos señalados. El imaginario machista en el que los hombres se socializan donde la mujer se convierte en objeto sexual y el hombre tiene permiso de tocar y agredirla si ella lo provoca o está “sola” le da sostén a la impunidad histórica y continua del abuso sexual y su normalización.

Erradicar los abusos sexuales es una tarea de toda la sociedad, tenemos que generar cambios en la población masculina y sus conductas agresoras y de visión de la población femenina como objeto sexual. Ningún hombre o adolescente tiene permiso para agredir sexualmente a ninguna niña, adolescente o mujer independientemente de que esté sola o acompañada, vestida o desnuda. Enseñar el respeto al cuerpo de las mujeres, niñas y adolescentes debe ser el objetivo de toda campaña educativa en términos mediáticos y en todos los espacios.

Este articulo fue publicado originalmente en el periódico HOY

Fuente e Imagen: https://acento.com.do/opinion/abuso-sexual-quien-tiene-la-culpa-8853179.html

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La tristeza feminista

Por: Sofía Rutenberg

 

“Algunos días, si la amargura fuera una piedra de afilar, yo podría ser filosa como el desconsuelo”

Audre Lorde

 

“¿Quién puede recordar el dolor una vez que éste ha desaparecido?
Todo lo que queda de él es una sombra,
ni siquiera en la mente o en la carne.
El dolor deja una marca demasiado profunda para que se vea,
una marca que queda fuera del alcance de la
vista y de la mente”

Margaret Atwood

 

La tristeza de las mujeres ha sido diagnosticada y tratada a lo largo de la historia. Para la ciencia médica estar triste no es una posibilidad. Como no existe un nombre científico para este sentimiento, es necesario medicalizarlo. Cuando alguien asiste a una guardia médica con un ataque de angustia se la trata como una molestia que está interfiriendo en “las cosas importantes”, porque no se está muriendo “de verdad”, y su vida no parece estar en riesgo. Cuando la tristeza se vuelve un riesgo para sí o para terceros, es el momento de empastillar y encerrar. La felicidad se prescribe en pastillas. Los niveles de serotonina son alterados con un psicotrópico para manipular las reacciones singulares ante ciertas situaciones, por considerarlas enfermas. Los “inhibidores selectivos” en pequeñas cápsulas borran la tristeza del mapa. La seleccionan y la inhiben. La tristeza es incómoda. En nuestra sociedad es más común ver gente desnuda que triste. La industria farmacológica vende antídotos contra la tristeza, que son consumidos por más mujeres que varones.

Son las mujeres las que heredaron la tarea de hacer felices a los demás, ese es su deber. El “equilibrio emocional” del hogar depende de ellas. Mostrarse tristes desmorona la imagen que se tiene de ella y se corre el peligro de alterar el bienestar familiar. Al diagnosticar a una mujer como depresiva, ésta se convierte en enferma mental y pierde la autonomía de su vida. Cada decisión que quiera tomar tiene que estar habilitada por otra persona. Comienza a considerarse a sí misma sin criterio, pierde la confianza en su capacidad de pensar; y las otras mujeres se alejan por miedo al contagio.

Las mujeres tardaron siglos en enterarse que los hombres las odian. Todavía existen mujeres que no lo saben. Fueron esos hombres, los que desprecian a las mujeres, los que investigaron, practicaron y experimentaron con su tristeza. Escribieron tomos, manuales y libros sobre cómo domesticarlas. Hasta el día de hoy se intenta domarlas, acotar un goce que, al ser no-todo, impone un sentimiento de vacío peligroso. Como no se sabe de qué se trata ese vacío ni parece importante preguntarles a las mujeres, se las empastilla. En algún momento estuvo prohibido que una mujer sepa leer: se las alejaba de saber lo que los hombres escribían sobre ellas.

El cuerpo sigue siendo desconocido para las propias mujeres, quienes tienen que consultar con un médico ㅡsi es varón mejorㅡ para corroborar estar “bien por dentro”. Su cuerpo se les presenta como misterioso porque es ajeno: le pertenece a la hegemonía masculina, la industria farmacológica, la medicina, los jueces, la religión y el mercado. La gran mayoría de las mujeres van por lo menos una vez por año ㅡy algunas hasta tres o cuatro vecesㅡ a hacerse introducir un artefacto ecográfico en la vagina para controlar el útero, esa parte de su cuerpo que no les pertenece. Espacio biopolítico en el que se disputa poder.

Silenciar el dolor ha sido uno de los mecanismos de dominación. El dolor se vuelve una amenaza: o te callás o van a pensar que estás loca. Por eso las locas son las que no se callaron. Audre Lorde se pregunta en Los diarios del cáncer (1980): “¿Qué tiranías te tragas día a día e intentas hacer tuyas, hasta que te enfermen y te maten, todavía en silencio?”

La tristeza es obscena, mejor llorar en el baño, cuando los niños duermen o mientras cocinás, con una copa de vino en una mano y el Clonazepam en la otra. La tristeza te convierte en una “aguafiestas”. Te vuelve la responsable de la violencia del otro. ¿No es acaso la “depresión femenina” una la respuesta al machismo? La violencia deja una herida abierta, un enojo en estado de ebullición. En cualquier momento podés estallar y que todos se enteren de lo loca y desmedida que sos: “Existen una serie de traumas que podemos soportar antes de salir corriendo a la calle y gritar”, dice Jasmine en la película Blue Jasmine (2013).  La mujer deshecha en llanto es una imagen embarazosa, fuera de lugar, desmedida e irrazonable. La tristeza no es un problema hormonal ni está en los genes. Son las mujeres las que tienen más posibilidades de vivir en la pobreza. En muchos casos dependen económicamente de un hombre y no se pueden separar, por no tener a dónde ir ni dinero para subsistir.

Ocultar la tristeza es ocultar la falta. Se adiestra a las mujeres con imperativos de equilibrio: ¡Mantené el orden! El imperativo de estar “en equilibrio” hace de la tristeza y la alegría polos diagnosticables. El equilibrio se vende por T.V.: las publicidades de yogures que “te equilibran” son dirigidas exclusivamente para las mujeres. ¿Qué varón diría “yo tomo Activia porque no puedo hacer caca” frente a millones de televidentes? Son las mujeres las que necesitan “ser reguladas”. Se les exige además que equilibren al otre. Si el varón se enoja o está de mal humor, es la tarea y responsabilidad de la mujer devolverle la tranquilidad, calmar a la fiera. Sólo si él se encuentra bien ellas pueden retomar sus actividades. Una paciente recuerda de su niñez los días en que su padre regresaba del trabajo irascible, y su madre les decía: “vayan a su habitación que papá está de mal humor”. Esa indicación era la de mantener silencio durante la cena, no quejarse ni levantar la mirada.

Hay medicamentos, tés, yerbas, bebidas, comestibles y hasta golosinas “Fem”. Me ha sucedido de ofrecerle un Ibuevanol (marca de Ibuprofeno para los dolores menstruales que contiene lo mismo que cualquier otro analgésico) a un varón que se quejaba del dolor de cabeza y que no lo acepte ya que es “para mujeres”, como si fuera a convertirse en una y eso fuese algo muy malo o peligroso. Los varones toman proteínas para remarcar los músculos y pastillas para rendir en la cama. Asumir su tristeza los desviriliza. Las mujeres consumen productos para vaciar sus intestinos y riñones. Consumen para vaciarse.

Toda la investigación de la histeria en la primera parte de la obra de Freud es sobre el motivo por el cual la memoria puede doler en el cuerpo. De ahí su inquietud sobre la conversión histérica: ¿por qué estas mujeres en lugar de recordar aquello penoso, les duele una parte del cuerpo?

Elisabeth Von R. padecía de fuertes dolores en las piernas que la inmovilizaban: su pierna derecha era donde le cambiaba las vendas de las piernas a su padre en el lecho de muerte. La pierna izquierda le dolía cuando recordaba a su hermana muerta.

Emmy Von N. hacía años que no sentía placer por la comida y tenía problemas estomacales. Cuando Freud la hace hablar, afloran recuerdos de su infancia en los que aparece su hermano moribundo con el “mal abominable”, expectorando flemas mientras cenaban.

Miss Lucy R. tenía una sensación olfatoria de pastelillos quemados que remitía a unas escenas en las que su patrón había sido violento con ella cuando no cumplió con una orden: algo olía mal.

Y a Dora le dolía la tristeza atragantada de su padre.

 La tristeza de las mujeres tiene su origen en la impotencia: la felicidad del otro depende de ellas. ¡Te tenés que mostrar feliz para que tu hábitat sea feliz! La tristeza genera culpa y autorreproches: “No quiero que mis hijos me vean triste o llorando porque se ponen mal”. La felicidad es la trampa. Se les dice a las mujeres que para agradar hay que sonreír. El feminismo cuenta la historia de las mujeres que no son felices con lo que se supone que debería hacerlas felices. Reconocer la tristeza y la decepción es un trabajo muy complejo, porque cuando una mujer denuncia una injusticia se le dice que “está siendo injusta”. El hombre se convierte en pobrecito y la mujer en mala, malísima. El terror de herir al hombre ㅡque amenazó con que si lo dejan se va a matarㅡ, las lleva a fingir, a mentirse a sí mismas. Asumir la tristeza cuando su vida debería causarle felicidad lleva a construir una pregunta masoquista: ¡¿Qué falla en mí?! Asumir como propia esa pregunta te convierte en una histérica insatisfecha a la que nada le viene bien. Una (in)satisfacción mutilante.

La insatisfacción es una etiqueta que le han puesto los hombres a las mujeres para no escuchar lo que ellas tendrían para decir: “¡esta vida no me hace feliz!”. Es decir, un “no”. Las mujeres que no pueden decir esto es porque temen a la violencia y el desprecio del otro. Los hombres se vengan de las mujeres con el dinero y los bienes. Si ellas los dejan, ellos las dejarán en la calle, o al menos harán el intento. En general la justicia está de su lado. Si no están con ellos, si no cumplen con su papel de madres, nada les pertenece, ni siquiera sus hijos. La felicidad es una imposición de la sociedad machista.

Las pacientes tardan mucho tiempo en (de)construir la genealogía de su tristeza. Un análisis lleva tiempo porque la tristeza tiene generaciones. Cuando no se siente, cuando no se descubre ㅡen el sentido de quitarle el velo para luego seguir viviendoㅡ la tristeza queda como un estado permanente, donde el origen ya no importa porque tiñó todo. Te convertís en la que está sentada en una silla rivotrileada mientras todo el mundo baila.

El movimiento feminista reconoció la bronca de las mujeres. Tal vez llegó la hora de recuperar la tristeza contenida desde hace siglos, usurpada y clasificada por la hegemonía masculina. La tristeza de las mujeres tiene una genealogía que no se encuentra en los manuales de psiquiatría. Es incómoda y creativa, por eso la sociedad no la tolera.

*autora de Hacia un feminismo freudiano (La Docta Ignorancia,2019)

Fuente:  http://lobosuelto.com/la-tristeza-feminista-sofia-rutenberg/

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