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Experiencia sobre el trabajo colaborativo en relación a la inclusión en la escuela primaria

Por: Andrés Sainos Téllez*


Al día de hoy aún se puede hallar una desinformación sobre el término de trabajo colaborativo. La mayoría lo relaciona con el trabajo en equipo, pero analizando encontramos muchas diferencias que existen entre estos dos conceptos. Cuando no se entiende el significado propio de cada uno se crea un paradigma, donde las metas esperadas y los aprendizajes de las actividades no se cumplen, esto genera un ofuscamiento en referente a la formación educativa, ya que no se aprovechará el máximo de los alumnos, incluso esto puede llevar a que coexista un problema dentro de cada una de las aulas. El trabajo colaborativo no es algo nuevo, pero al paso del tiempo se han formulado diferentes disciplinas y conceptos en referente al mismo, podemos tomar como punto de partida al gran filósofo Sócrates, él educaba a sus estudiantes en pequeños grupos; y en antiguos gremios, los aprendices más avanzados se encargaban de enseñar y guiar a los menos experimentados.

Para (Gros, 2000) el trabajo colaborativo ampliamente “se basa en compartir las diferentes experiencias y conocimientos así como tener una clara meta grupal en la que la retroalimentación es esencial para el éxito”. Lo que debe ser aprendido sólo puede conseguirse si el trabajo del grupo es realizado en colaboración. Es el grupo el que decide de que manera  realizar las tareas, que procedimientos emplear y dividir el reparto de trabajo. Mediante esta referencia acerca de la eficiencia que desemboca socializar, y así mismo compartir con otras personas dentro de un ambiente, se establece el propósito de aprender a interactuar y a construir con los demás. De igual manera se tomara como parte fundamental la inclusión educativa que tiene el propósito de buscar y maximizar la presencia, la participación y el aprendizaje de todos los y las estudiantes y, por tanto, supone identificar y remover las diferentes barreras que se presentan en el proceso de la adquisición de conocimientos, y que limitan sus oportunidades educativas. Ya que se contempla el logro de un aprendizaje fructífero de ambas partes; tanto quien comparte el conocimiento así como el que lo recibe, de ese modo se plantea logran y erradicar sus dificultades.

Metodología

Se realizó una investigación con enfoque cualitativo que pertenece a un paradigma de investigación sociocritico, dialógico y participativo. Específicamente se empleó la investigación acción. Según ( MacTaggart & Kemmis, 1988) “La investigación acción es una forma de indagación introspectiva y colectiva emprendida por participantes en situaciones sociales con objeto de mejorar la racionalidad y la justicia de sus prácticas sociales y educativas”. De esa manera llegamos a la comprensión de esas prácticas y de las situaciones en que éstas tienen lugar. En la sucesión sobre la indagación cualitativa, ha dado el objetivo de esta investigación acción enfocado a la educación, que es: comparar, enriquecer y modernizar el proceso de la práctica, empleando un análisis sobre las actividades, así como los estímulos que se genera en los alumnos al fomentar el trabajo colaborativo dentro de un ambiente en donde estén cómodos de interactuar. Así se identificará las facilidades, diferencias y dificultades que se conlleva en el desarrollo del trabajo.

Desarrollo

Podemos destacar que el trabajo colaborativo es una forma de organización social que se enfoca en las situaciones de aprendizaje. En donde los estudiantes establecen una interdependencia positiva. Es decir, que perciben como puede aprender y obtener sus objetivos con ayuda de sus compañeros, el trabajo colaborativo provoca una gran cantidad de efectos positivos en el alumnado. Entre ellos se destaca una mayor productividad, el aumento del razonamiento y una mejor transferencia de lo que se aprendió. Así como el perfeccionamiento de la autoestima y la responsabilidad.

Para poder implementar el trabajo colaborativo dentro de cada aula, es importante tomar como punto de partida promover el diálogo y el respeto. De esa forma se logrará un ambiente sano, en donde los alumnos no sientan temor de compartir sus ideas así como sus conocimientos con los demás. El objetivo es que tengan la mente abierta, esto es muy importante, ya que les permite a los alumnos escuchar y aceptar ideas diferentes a las suyas. Sabemos por definición que el diálogo es una modalidad del discurso oral y escrito en la que se comunican dos o más personas para intercambian sus ideas, pero; ¿En qué consiste?… (Freire, 1986) establece que “los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el trabajo, en la acción y en la reflexión”. Pues el interpreta que solamente el diálogo, que implica el pensar crítico, es capaz de generarlo. Sin el no hay comunicación, y sin ésta no hay verdadera educación.

Así es como (Dilthey, 1978) apoya y complementa la cosmovisión de Freire afrontando que la autorreflexión humana debía darse en la relación con otras personas, es en esa relación donde se da el entendimiento, es decir, el diálogo. La conciencia de la experiencia personal crea conocimiento sobre sí mismo, y esto es lo que tanto para Dilthey generaba la necesidad de la autorreflexión. Un obstáculo que siempre se presenta y el cual se tiene que erradicar al momento de implementar el trabajo colaborativo así como el diálogo en las aulas, es la individualidad de cada alumno, para poder eliminar está dificultad tenemos que identificar de donde surge. El problema de la individualidad, nace en casa y se fortalece en el aula con el docente. Comento esto debido a que se nos enseña que los útiles escolares como lo son el lápiz, el sacapuntas, la goma, los colores, etc. Deben ser cuidados y no deben ser compartidos con los demás, puesto que los pueden dañar. Así mismo pasando al docente, donde prohíbe compartir los materiales para algún trabajo, así como las respuestas de algunas tareas.

En el primer caso debemos convertir esta postura en algo positivo, y argumentar que al compartir los materiales con alguno de sus compañeros se crea una solidaridad y un respeto a lo ajeno. Que incluso se puede aprovechar para poder promover valores, así cómo concientizar al alumno que no cumplió con sus materiales, de esta forma comentar que en esta situación se le pudo brindar, pero existirá una situación en donde no, por lo que se tiene que hacer responsable.  Si en un futuro la situación se retorna al revés, el alumno que recibió no durará para brindar ayuda a su compañero. En la segunda situación en donde se establece que está prohibido compartir las tareas así como los trabajos dentro de clase. Se crea una limitación, puesto que según Vygotsky los alumnos pueden aprender mejor de sus compañeros, desde poder explicar ¡de qué trato la tarea a su compañero!, hasta aclarar sus dudas sobre un trabajo de clase que no comprendía. De ese modo se trabajan diferentes cosas para mejorar el desarrollo normativo como son: el trabajo colaborativo, el rezago académico, el respeto y la responsabilidad.

(Escámez & Gil, 2001) Definen la responsabilidad como “la posibilidad que la persona tiene de actuar moralmente”. Es decir que implica seguridad de sí mismo, a la hora de tomar decisiones, constancia y responder por sus actos, también de vincular el esfuerzo y la dedicación cotidiana para avanzar en una buena construcción personal y social con sus compañeros. Esto nos beneficia mucho en el trabajo colaborativo, debido a que dialogando y promoviendo la responsabilidad, implica que el sujeto responda por el proceso del resultado de su propio aprendizaje. Que a su vez significa participar en la planificación y en la toma de decisiones con respecto a los objetivos a alcanzar, a los contenidos, al proceso, a las formas y vías de evaluación asumiendo la responsabilidad que le corresponde por su compromiso y participación en las decisiones tomadas.

(Rousseau, 1985)Decía que “siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas”. Esto enfocado a que el respeto siempre se debe ganar y no se impone. Por eso es importante que dentro del aula los docentes respeten a sus alumnos,  ya que ellos visualizará que reciben un respeto de una persona superior  por lo que entenderán que todos somos iguales y merecemos el mismo respeto, de igual manera corroboran que se debe hacer todo lo que este en sus manos para transmitir a sus compañeros aquellos valores, competencias y conocimientos que les ayudaran a dar respuesta a todos los retos que les depare el futuro, e inclusive pensando en una vida profesional.

(Casamayor, 2015) Establece que el aprendizaje colaborativo permite a los estudiantes fortalecer competencias transversales necesarias para el desarrollo profesional, como son: la comunicación, la planificación del tiempo, la resolución de problemas y la toma de decisiones; además, puede fomentar la capacidad innovadora y creativa, en definitiva potenciar una mayor profundidad en el aprendizaje.

Retomando el enfoque educativo el plan de estudios 2011, propone en el principio pedagógico 1.4. “El trabajo colaborativo que alude a estudiantes y maestros, y orienta las acciones para el descubrimiento, la búsqueda de soluciones, coincidencias y diferencias, con el propósito de construir aprendizajes en colectivo.” (SEP, 2011). Lo que se destaca es que para poder cumplir el propósito es importante distribuir a los alumnos en equipos de trabajo, en donde se conformen diferentes pensamientos, habilidades, destrezas y formas de trabajar. Esto consiste en construir grupos más equitativos, así como identificar a los alumnos que se les facilita el aprendizaje, a los alumnos con dificultades y a los que se encuentran en la media.

A este punto es importante destacar la Inclusión dentro de las escuelas, (Echeita, 2006) argumenta que la inclusión en cada aula es muy importante para la educación en general, ya que es el pilar de un sistema en el que todos sus miembros, tanto los alumnos, como los adultos, se sintieran acogidos o miembros de pleno derecho, valorados e importantes para su comunidad, donde nadie, por aprender de una forma distinta o porque tuviera características singulares de uno u otro tipo, se situara por encima o por debajo de los demás y donde todos estuvieran llamados a aprender lo máximo posible en relación a sus intereses, capacidades y motivaciones.

La inclusión establece un procedimiento equitativo para lograr el acceso de la diversidad de los estudiantes y conforme a eso se da paso a una educación de calidad, sin ningún tipo de discriminación. La inclusión se dictamina como un derecho el cual requiere que todas las escuelas reciban y acepten a los niños, niñas y jóvenes de la comunidad independientemente de sus capacidades, origen, nivel socio económico, cultural, sexo, etnia, orientación sexual y circunstancias o situaciones de vida. Para que el aprendizaje colaborativo se concluya de manera precisa se demanda una estructuración persistiendo determinados parámetros así como una capacitación específica previa de los docentes.

El dilema del proceso de inclusión reside en como ofrecer una educación pertinente, ajustada a las diferencias socioculturales e individuales de los y las estudiantes y, al mismo tiempo, hacerlo en el marco de estructuras comunes e inclusivas (sistema, escuela y aula), que garanticen condiciones de igualdad y favorezcan la convivencia en la diversidad, el sentido de pertenencia y la cohesión social (Echeita , Simon, & López, 2011) Fomentando a que las diferencias no se vean como un obstáculo, sino como nuevas oportunidades para aprender de otros, así como valorar y adquirir sus conocimientos, ideas y metodologías para cumplir un objetivo. Destacando en una frase, “donde hay educación, no hay distinción”. De esta forma comprendemos que el trabajo colaborativo no es sólo entender que se debe ayudar y aceptar a los miembros de mi equipo para alcanzar las metas, sino es solidarizarse con los demás equipos para que todos podamos cumplirlas. Y entender que toda el aula de clases funciona como un mismo equipo. Por lo que decidí llevarlo a lo práctico.

Podemos estipular que la inclusión educativa es un desarrollo que su objetivo primordial es crear espacios para que personas tenga acceso lo una educación justa, igualitaria y de calidad. Como una manera para erradicar las barreras y contemplar la diversidad de los alumnos. Se contempla principalmente impulsando el desarrollo de trabajo de manera colaborativa, entre pares e individuales. Para obtener diferentes experiencias constructivas

Escuela A

Así mismo durante las cortas jornadas de prácticas empecé observando dos escuelas; ambas de nivel primaria, que se ubican en los municipios de Chignahuapan y Zacatlán pertenecientes a el estado de Puebla, México. Me implique a la labor de observar y analizar dos grupos de sexto grado. Mediante desarrollaba un registro, así como una descripción sobre los elementos más relevantes sobre “el trabajo colaborativo” en el contexto aula y alumnos.  El primer grupo de sexto grado, se encuentra en la escuela “Hermanos Serdán” ubicada en Chignahuapan, Puebla. El grupo está conformado por 27 alumnos, (15 niñas y 12 niños.) Así como su docente titular. El espacio en donde los estudiantes trabajan día a día es amplio comparado con la cantidad de alumnos. El aula cuenta con un pizarrón, una tele y herramientas tecnológicas como lo es el proyector, la computadora y un par de bocinas.

Este grupo presentaba grandes problemas de convivencia debido a que es muy individualista e indisciplinado, su ritmo de trabajo dentro del aula es algo lento, pero cumplen la finalidad del trabajo. Esto lo pude apreciar en la primera semana de observación, por lo que diseñé trabajos que cumplieran de forma precisa con el objetivo sin abarcar mucho tiempo, de esa misma manera fomentar el trabajo colaborativo y la inclusión. El grupo en general no presta mucha atención, son muy pocos los alumnos que atienden y cumplen las indicaciones. Cuando les asignó una actividad, nadie comenta alguna duda, ni con su compañero de a lado, incluso de manera corporal al realizar las actividades colocan el brazo sobre la banca para que nadie pueda copiarles. Cuando algunos alumnos terminan el trabajo más rápido que otros, lo que hacen es distraer a sus compañeros e incluso algunas veces logran confundirlos con comentarios, argumentando que; “así no es, o el resultado no es el correcto”. Por lo que decido colocarle otra actividad más sobre el tema. Para mantenerlos ocupados.

Inicié aplicando el método socrático que consta en la conversación, interacción y reflexión de los implicados. Aquí yo daba la introducción y la finalidad del tema empleando la información más destacada. Ellos se encargaban de dar aportes en referente a sus experiencias y conocimientos, en donde al mismo tiempo se genera un buen ambiente social y reflexivo dentro del aula. Poco a poco fue desapareciendo la tensión e individualidad del grupo, para pasar a un grupo que respetaba y esperaba su turno para poder dar un comentario.

Un día durante la jornada de observación me tocó cubrir la sesión de Educación Física, por lo que opté sacar a los alumnos al patio. Les asigne ejercicios de calentamiento, posteriormente forme parejas e hice carrera de relevos. De igual manera utilizando las parejas desarrolle actividades de competencias, en donde tenían que mostrar su habilidad de cooperación. Me enfoque en que ejecutaran el trabajo colaborativo mediante el juego y actividades físicas. “Recordando que el juego nos permite acceder a un nuevo yo que está mucho más en sintonía con el mundo. Así como el juego consiste en experimentar nuevas conductas o pensamientos, nos libera de las pautas de conductas establecidas” (Brown, 2010) de esta manera se consigue olvidar la indiferencia y para dar paso a la empatía.

La actividad fue sencilla, la primera consistía en amarrar a ambos alumnos de los brazos y pedir que se levantarán sin usar las manos, solamente las piernas. En esta actividad el objetivo era que ellos idealizaran alguna estrategia. El trabajo colaborativo se empezó a notar, pues ambos aportaban ideas de como deberían levantarse, ambos se escucharon e intentaron varios métodos hasta que funcionó. La segunda actividad fue colocarles un globo en la espalda de los alumnos y tratar de llegar a la meta sin que se les cayera. Esta actividad cumplía con el objetivo de desarrollar su coordinación y comunicación con su pareja. Me percaté que prestaban mejor atención fuera del aula que dentro de ella, entendieron mis indicaciones, las emplearon de forma correcta y trabajaron sin presentar problemáticas.

En la asignatura de Español, en el proyecto: “Escribir cuentos de misterio o terror para su publicación” correspondiente al bloque 2, les propuse que eligieran la manera en la que querían trabajar, en equipo o de manera individual. Algunos niños se volteaban a ver entre ellos y comentaban que querían trabajar en equipo, pero la mayoría optaron por hacerlo individualmente, respete su decisión, les pregunté ¿por qué? Comentaron que ellos podían decidir el tema de su cuento, así cómo los personajes y nadie podía meterse en su trabajo. Respeté su decisión y posteriormente me puse a exponer los puntos que tomaría en cuenta para la evaluación. Inicié comentando que se calificaría creatividad y originalidad de cada cuento, el cuento terminado tenía que ser escrito a mano y posteriormente a la revisión de ortografía, se pasaría a computadora, también tenían que entregar un dibujo en referente a su cuento en una cartulina o papel kraft, el último aspecto era la exposición de su producto (se tenían que leer su cuento frente a la clase.)

Mi explicación en torno a la evaluación tenía el objetivo de analizar la reacción de los alumnos cuando son superados por las tareas en conjunto con el tiempo y sus capacidades, así es como (Parrilla, 1992) “destaca que la acumulación de trabajos, provocan una necesidad de generar grupos, así como confrontar puntos de vista moderadamente divergentes acerca de una misma tarea que posibilita la descentración cognitiva y se traduce en un conflicto sociocognitivo que moviliza las estructuras intelectuales existentes y fuerza a estructurarlas, dando lugar al progreso intelectual”. Lo que quiere decir que los niños reflexionan su juicio en referente a la forma de trabajar, y dada la situación llegan a la conclusión de que “el trabajo colaborativo” es lo más adecuado para esta situación, aún sabiendo que tendrán que incluir una regulación con los integrantes que se les emparejen, y estar abierto a opiniones como críticas de sus ideas concebidas. Ahí es cuando el CSC (conflicto sociocognitivo) cumple el proceso, que se presenta de primer momento al aparece un desacuerdo en la forma de resolución de dicho problema que implica la necesidad de tener en cuenta la ayuda y el punto de vista de otros sujetos.

Me percate que el objetivo se había cumplido, dado que algunos alumnos empezaron a comentar que sería mejor hacer el proyecto en equipo, les respondí que lo pensaran durante su recreo y me dieran una respuesta entre hoy y mañana. Sé que podían trabajar de forma colaborativa por las actividades que les había implementado durante la sesión de Educación Física, simplemente necesitaban que los alentara. Sabiendo que la mayoría del salón son muy individualista, no les nacería trabajar de esa forma, por lo yo tenía que estructurarlo. Al día siguiente establecimos mediante votos la forma de trabajar el proyecto, me percaté de que todos los alumnos votaron en que fuera de manera grupal, les pregunté ¿por qué el cambio de opinión? me respondieron que el proyecto estaba algo complejo y extenso, ellos solos no podían cubrir todos los puntos y las actividades que les pedía, pero mientras fuera más integrantes se les haría un poco más fácil completarlo.

Para implementar la inclusión educativa empecé mostrándoles un vídeo llamado “por 4 esquinas de nada” que en resumen relata como un cuadradito intenta entrar a una sala en donde hay un grupo de círculos, probando varios métodos, hasta que se da cuenta que él no debe cambiar sino la entrada. Terminando el vídeo realizamos comentarios y se tenía que anotar una acción que cada alumno haya realizado para fomentar la inclusión. Posteriormente cada alumno tenía que pasar al pizarrón y escribir 2 habilidades y 2 dificultades que identificarán de si mismos. La actividad me ayudó para formar equipos de trabajos más equitativos. Al termino de la sesión ya estaban organizando todos los equipos, incluso entre ellos hablaban y proponían más de sus habilidades, algunos comentaban que eran buenos para dibujar, otros que tenían buena ortografía, de igual manera comparaban su letra para analizar cual era la mejor. Posteriormente se determinaron un rol para establecer que haría cada uno. Al pasar los días, noté que no existía alguna problemática o conflicto entre ellos e incluso se ayudaban mutuamente, el que era encargado de colorear, le pidió ayuda al que redactaba, incluso le daba consejos de como utilizar los colores y aplicar sombreados en el dibujo, así como el que tenía buena ortografía le enseñaba al que dibujaba en donde se colocaban las comas, los signos de admiración, de exclamación entre otros. Constantemente yo les daba ideas y consejos de como mejorar sus cuentos, incluso les leía fragmentos de libros y les explicaba palabras que ellos no entendieran para que enriquecieran su vocabulario, así como su escrito.

Resultados

Gracias a la inclusión dentro del aula mejoro su actitud de manera positiva aparte de la disposición para el trabajo colaborativo, valorando la importancia de cada uno de sus compañeros en el aula, por consecuente se estableció una mayor eficacia frente al trabajo individual. Se fortalecieron aptitudes como: la competencia social, la ayuda mutua, el respeto a las diferencias y la convivencia. Por consecuente se enriqueció la cohesión del grupo así como la participación activa de los estudiantes y la toma de decisiones consensuada. Con el aprendizaje entre pares se estableció un mejor diálogo que dio parte a el conocimiento mutuo y las relaciones positivas y de amistad entre ellos. De esa manera los estudiantes ayudaban a sus compañeros y aprovechaban sus conocimientos culturales para aplicarlos en trabajos que los requerían.

Cada día se mejoraba la comunicación dentro y fuera de el aula, debido al constante diálogo, se reforzó el valor del respeto, cuando pasaba a supervisar a cada equipos los integrantes escuchaban las propuestas e ideas de sus compañeros y entre todos ellos elegían si querían llevarla a cabo o existía una mejor propuesta. El trabajo colaborativo estaba siendo fructífero, no por la razón de tener una buena organización, y dividirse el trabajo, sino porque ambos emplearon sus habilidades y aptitudes para alcanzar un objetivo, y en el proceso les enseñaron a sus compañeros nuevas cosas e incluso les proporcionaban algunos consejos para mejorar el resultado así como establecer una confianza para compartir sus experiencias. Aquí es cuando la solidaridad y generosidad se remarcan en un grupo. Al final el proyecto se entregó en tiempo y forma, se cumplieron los aprendizajes esperados, así como mi objetivo de implementar el trabajo colaborativo y la inclusión en el grupo.

Escuela B

El segundo grupo de sexto grado que se observo se encuentra en la escuela “Narciso Mendoza” ubicada en Zacatlán, Puebla. El grupo está confirmado por 33 alumnos, (19 niñas y 14 niños.) Así como su docente titular. El espacio en donde los estudiantes trabajan día a día es reducido comparado con la cantidad de alumnos. El aula cuenta con un pizarrón y herramientas tecnológicas como lo es el proyector, la computadora y un par de bocinas.  Este segundo grupo fue más fácil de manejar el “trabajo colaborativo” debido a que me percate desde los primeros días que en el grupo existía mucha solidaridad entre los estudiantes del aula a la hora de trabajar e incluso a nivel de interacción social. Muy pocos niños eran los que no se integraban a la hora de las actividades. Por lo que mi propósito aquí no era implementar, sino mejorar y fortalecer el “trabajo colaborativo y la inclusión” dentro y fuera del aula de clases. Por lo que en mis planeaciones diseñé, más trabajos en donde se notara la interacción social cada vez que fuera necesario, debido a que algunas actividades no se prestaban para hacerlo.

De esta manera di parte a la introducción sobre el aprendizaje enfocado al desarrollo social del niño propuesta por (Vygotsky, 1989) En donde indica que “la vía de la función social del lenguaje se llega gradualmente por la individualización, al lenguaje para sí mismo, mediante el cual tomará conciencia de la superación de las dificultades y los obstáculos, así como de la imaginación y el pensamiento”. En énfasis, el desarrollo se da finalmente cuando el lenguaje se pone al servicio del pensamiento infantil y se enfoca a transmitir ideas entre ellos mismos. Convirtiendo la individualidad en algo colaborativo, pues no sólo se establece una vía de diálogo, sino que a su vez también se logra compartir sus conocimientos y experiencias.

La actividad que integré para fomentar la inclusión fue la de exponer 1 platillo típico de México. Referente a la asignatura de Historia. Explicando sus orígenes, sus ingredientes y que representa actualmente. Para la exposición tenían que traer el platillo hecho. La actividad se llevó acabo en parejas. Les dí 10 minutos para que dialogarán y eligieran un platillo. Al pasar a supervisar a cada pareja escuchaba comentarios como:

-“Mi mamá sabe hacer muchos platillos mexicanos pero a veces no nos alcanza para todos los integrantes”.

-“Mi mamá si tiene el dinero pero no le gusta cocinar y compramos comida en fondas”.

-“Yo conozco muchos platillos mexicanos e incluso su historia porque me los contaba mi abuelita”.

– “Yo no sé que es un platillo típico”.

Me percate de la diversidad de conocimientos, accesibilidades y experiencias que se encontraban dentro del aula. Por lo que les propuse lo siguiente: Mañana investigarán ¿qué es un platillo típico? puede ser que le pregunten a un familiar o buscar en internet y tienen que traer un dibujo de un platillo típico de México. Al otro día cuando todos contaban con la información, comentaron lo que habían encontrado y juntos llegamos a una definición. Les expuse de un platillo típico en específico desde su nombre, sus orígenes, sus ingredientes y si actualmente lo siguen consumiendo. Terminando mi exposición les comenté que así quería la representación de ellos, sólo que implementarán el platillo físico y no con imágenes como yo lo había realizado. Les dí 15 minutos para que eligieran un platillo, aquí escuché comentarios asertivos y cooperativos como:

-“Hay que escoger este platillo porque yo me sé sus ingredientes”.

-“Me parece bien, yo busco su origen”.

-“Yo puedo comprar los ingredientes y tú mamá que los prepare”.

– “Claro, entonces yo traigo el platillo y tú trae un mantel para ponerlo”.

-“Me parece bien”.

La exposición de cada pareja concluyo de manera fructífera, se cumplió la finalidad en referente a la inclusión y contrasto con la “cooperación para aprender” así es como la ejecución mediante el trabajo colaborativo como recurso para fomentar el aprendizaje entre pares. El trabajo en equipo se relaciona como un contenido más que se debe aprender y fortalecer en las prácticas docentes. A este punto es importante retomar la interacción (profesor-alumno), debido a que está interacción se constituye como una competencia a desarrollar, que es de gran relevancia en el mundo actual con el objetivo de neutralizar el individualismo de las escuelas y en la sociedad. Haciendo énfasis a la descripción de (Ruiz, 2010) “La pretensión sobre cada individuo enfocado a que cuenta con diferentes habilidades así como dificultades, el conjunto del trabajo colaborativo erradica éstas dificultades tomando como pilar las habilidades de los integrantes para potencializar el apoyo entre ellos, dando paso a la solidaridad entre el grupo”. En concreto se logró compartir las experiencias, accesibilidades y conocimientos de cada alumno para concluir su trabajo.

La actividad pasada me sirvió como punto de partida para mejorar la convivencia áulica, pero decidí aumentar la interacción e integración, por lo que después los reuní en equipos de 4 integrantes, y aquí fue donde en verdad me sorprendí, ya que  como en todo grupo existen alumnos que no quieren trabajar, visualice que los que siempre trabajan atraían a los demás a realizar la actividad, algunos alumnos tomaban el rol de líderes y les daban indicaciones a cada integrante para que desempeñará un trabajo específico. Les propuse salir al patio para que tuvieran mejor espacio y organización, todos los alumnos felices accedieron, estando afuera les pedí que dejaran de lado su trabajo ya que practicaremos pausas activas, terminando regresamos a la actividad.

Continúe con (Duran & Vidal, 2004) A cerca del aprendizaje entre pares y nos dice, que despierta un conjunto de procesos evolutivos internos capaces de operar únicamente cuando el niño está en interacción con las personas que le rodean y en cooperación con alguien que se le parece. Por lo que decidí empezar con actividades en parejas, note que poco a poco empezaron a empatizar más de lo cotidiano e incluso se ayudaban entre ellos mismos. Compartían ideas y comentaban diferentes puntos de vista. Me percaté que sí funcionó el postulado de Duran y Vidal.

Por lo que opte practicarles un cuestionario, este constaba de 10 preguntas, en referente a la asignatura de Ciencias Naturales, tema 3: “El calentamiento global” perteneciente al bloque 2. Les comenté que era una simulación sobre el examen que les aplicaría la siguiente semana. Inmediatamente pusieron más atención, pedí a un integrante de cada fila que les pasara una hoja con las preguntas, cuando todos tenían sobre su mesa la hoja,  les aclare que lo podían resolver de manera individual. Les dí 30 minutos para resolver el cuestionario, la indicación central era que sólo podían tener un bolígrafo de color negro, lápiz y goma. Cualquier persona que hablara durante la prueba se le retiraría la hoja. Todos se apresuraron y siguieron las indicaciones, no les llevo más de 20 minutos cuando me empezaron a llegar los exámenes al escritorio. Cuando tenía todas las hojas en mi mano pregunté: ¿Qué tal les pareció la simulación del examen? contestaron que un poco difícil, a lo que argumenté: ¿Vino algo que no vimos en clase? Ellos expusieron que no, pero se les hizo difícil debido a que se ponen nerviosos ante un examen y no les permite concentrarse muy bien. Finalice diciendo que deberían de estudiar un poco más. Al terminar de revisar la prueba, la mayoría saco calificaciones de 7 y 8, muy pocos alumnos lograron el 9.

La siguiente semana les aplique el examen acerca de todo lo visto durante las 2 semanas, sus rostros se mostraban nerviosos. Todo cambio cuando comenté que el examen sería en parejas, y que eran libres de escoger a su compañero. Inmediatamente todo el grupo se sentó en parejas, empecé a pasar los exámenes y les dí 40 minutos, debido a que ahora eran 20 reactivos en referente al tema. Durante el examen no presentaron ninguna problemática, sólo dudas que aclaraba al instante. Aplique ésta iniciativa de trabajo porque: “en una metodología definida por el aprendizaje en competencias y por el papel activo del alumno, requiere de nuevas técnicas y estrategias de evaluación que complementen la tradicional valoración del profesor. Consiguiendo un aprendizaje profundo y autorregulado” (Gessa, 2011) Los exámenes me los comenzaron a entregar en los primeros 15 minutos. A los 20 minutos todos habían terminado.

Resultados 

Les pregunté ¿Qué tal les pareció está modalidad? Todos comentaron de manera contenta que muy bien, debido a que cuando tenían duda sobre si su respuesta fuera correcta su pareja aportaba su idea y su opinión así juntos decidían una respuesta, e incluso cuando su compañero se quedaba a medias con una pregunta ellos les ayudaban y juntos confirmaban una respuesta. Les pregunté ¿Les gustó resolver el examen de esta manera? Todos comentaron que sí, expusieron que se sentían menos nerviosos de lo habitual, y podían compartir ideas sobre las posibles respuestas por lo que les generaba más confianza y mejor concentración. Llegaron a la conclusión que siempre dos cabezas piensan más que una. Al revisar los exámenes las calificaciones fueron de 9 y 10, a excepción de dos 8. Mejoraron su rendimiento y sus conocimientos fueron significativos, debido a que su aprendizaje se baso en el diálogo.

Cada vez que trabajaba con ellos en equipos notaba que su nivel de estrés disminuía mientras que su atención y percepción mejoraba constantemente. Cada diferente asignatura los cambiaba de equipo, esto para que se relacionaran con más de sus compañeros. Mi regla para esto era básica: mantener a alguien que siempre trabaja en cada equipo, así podría mantener la motivación y el control en cada uno de los equipos. Percibí que se creó una solidaridad en el grupo, ¿Cómo lo sé? Una clase anterior les pedí material para realizar cuerpos geométricos, entre ellos: plastilina, palillos, papel cascarón, etc. Al salir a trabajar note que algunos alumnos no cumplieron con el material por lo que les dije que bajarán con su libreta para trabajar en ella, debido a que no se podían quedar sin hacer nada. Les coloque algunos problemas matemáticos. Al supervisar el trabajo de los demás note que estaban hablando entre ellos de una forma sana y placentera, y al mismo tiempo estaban trabajando.

Al regresar a ver a los alumnos que no llevaron su material me dí cuenta que estaban formando también sus figuras, pregunte: ¿Dónde consiguieron su material? Me contestaron que algunos de sus compañeros les obsequiaron plastilina y otros palillos. ¡Me sentí feliz! Debido a que durante mi jornada de práctica logré mi propósito, e incluso algo más. No sólo cumplí el objetivo de lograr implementar el trabajo colaborativo y la inclusión en un aula, sino añadir un valor muy importante como lo es la solidaridad, el valor humano por excelencia, espero regresar y observar que sigan manteniendo y promoviendo esa misma actitud de compañerismo.

Conclusión

El trabajo colaborativo ayuda a que el proceso de aprendizaje no dependa ni recaiga hacía el docente, comprendemos que los alumnos también pueden compartir e implementar más ideas y experiencias de lo que nos imaginamos. Al promover las dinámicas de trabajo colaborativo, se fomenta el diálogo y el respeto que por consecuente nos lleva a una competitividad amistosa en donde prevalece un clima sano dentro del aula, impulsando el aprendizaje y la solidaridad que son base para formar alumnos con valores morales. Determinando la ejecución de las actividades se aprobó de manera fructífera la integración de los alumnos en el proceso de enseñanza entre pares que se ejecutó en el aula, permitiendo construir una reflexión en cada niño para sentirse como parte esencial del aprendizaje. De igual manera poder contribuir al reconocimiento de sus habilidades y aptitudes, que puede aportar en cada clase, así como en proyectos con sus compañeros.

Resalto el alcance de compenetrar las diferentes formas del trabajo colaborativo mediante la individualidad de cada alumno, para mejorar el desempeño de su equipo, así como las estrategias y ordenamiento que desarrollan para cumplir su objetivo y  fortificar su interacción social mediante diferentes valores . Que les servirán para formar una mejor persona dentro y fuera del aula. Entendiendo que el trabajo colaborativo no sólo se enfoca en contextos laborales y profesionales, sino igualmente en los contextos educativos, donde existe repercusión de interacción y aprendizaje, enfocados en una construcción sociocognitiva que fortalece el aprovechamiento escolar. Debido a que todos los alumnos asumen roles desde múltiples perspectivas que representan diferentes pensamientos, ideas y experiencias que  aprenden en contextos reales para ser aplicado en situaciones cotidianas. Incrementa la reflexión interpersonal a la hora de tomar una decisión, y opta por crear una propuesta diferente de las que ya existen para llegar a una solución, aportando algo innovado a cada situación para la clase.

Por consecuente posibilita el cumplimiento sobre respeto a la diversidad como valor fundamental de la sociedad aplicada dentro del aula y un fundamento enriquecedor sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje. Un principio muy importante es la interdependencia positiva y eficaz, que se cumple al desarrollar la interacción a diferentes posturas, ideas y habilidades de sus compañeros, de ese modo se logra el mejoramiento de competencias personales, sociales, actitudinales y cognitivas; necesarias para garantizar una educación de calidad que facilite el desafiar las demandas de la sociedad actual.

El trabajo colaborativo conduce principalmente al acervo de características implicadas en perseguir  la inclusión de los alumnos dentro y fuera del aula de clases, permitiendo desarrollar diferentes formas de trabajos más efectivas para la educación.  Así como una herramienta pedagógica de gran valor en la implementación de un modelo educativo inclusivo, ya que respeta la diversidad, facilita la participación y permite el acceso a una educación de calidad con igualdad de oportunidades a todas las personas. Aprobando la adquisición de conocimientos, mientras se considera el entendimiento individual, así mismo los tiempos y las actividades para llegar a un objetivo colaborativamente. Reforzando el razonamiento y el trabajo entre pares, estableciendo un desarrollo íntegro que demanda la sociedad actual. Postulo que: “Individualmente, somos pintura. Pero juntos, una obra de arte”.

*Estudiante de la licenciatura en educación primaria

Referencias

Grosa, B. (2000) El ordenador invisible hacia la apropiación del ordenador de la enseñanza. Barcelona: Ed. Gedisa.

Kemmis, S. y MacTaggart, R. (1988) Cómo planificar la investigación-acción. Barcelona: Ed: Leartes, D.L.

Freire, P. (1989) Pedagogía del oprimido. Ciudad de México: Ed. Siglos XXI.

Dilthey, W. (1978) Introducción a las ciencias del espíritu. Ciudad de México: Ed. Fondo de la cultura económica.

Escámez, J. y Gil, R. (2011) La educación en la responsabilidad. Barcelona: Ed. Paidós ibérica.

Rousseau, J. (1985) El contrato social. Madrid: Ed. SARPE.

Casamayor, G. (2015) La formación on-line: una mirada integral sobre el e-learning, b-learning. Barcelona. Ed. Graó.

SEP (2011). Plan de estudios 2011. Educación Básica. México. SEP.

Echeita, G.(2006)  Educación para la inclusión, “Educación sin exclusiones”. Madrid: Ed. Narcea.

Echeita, G., Simón, C., Sandoval, M. y López, M. (2011). Módulo I: Inclusión educativa y diversidad. Diplomado “escuelas inclusivas. Enseñar y aprender en la diversidad”. Madrid: OEI – Universidad Central de Chile.  

Brown, S. (2010) ¡A jugar!:La forma más efectiva de desarrollar el cerebro enriquecer la imaginación y alegra el alma. Ed. URANO.

Parrilla, A. (1992): El profesor ante la integración escolar: “Investigación y formación”. Capital Federal Argentina: Ed. Cincel. 

Vygotsky, L. S. (1989): Fundamentos de Defectología, Obras Completas, Tomo V, Ciudad de la Habana, Cuba. Ed. Pueblo y Educación.

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Duran, D. y Vidal, V. (2004). Tutoría entre iguales: de la teoría a la práctica. Barcelona: Ed. Graó.

Gessa Perera, Ana (2011), “La coevaluación como metodología complementaria de la evaluación del aprendizaje. Análisis y reflexión en las aulas universitarias”, Revista de Educación, núm. 354, por. 749-764.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/experiencia-sobre-el-trabajo-colaborativo-en-relacion-a-la-inclusion-en-la-escuela-primaria/

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LGES: uniformar y controlar

Por: Hugo Aboites*


La iniciativa de Ley General de Educación Superior (LGES) carece de la visión histórica que le permita valorar las profundas diferencias en la educación y su origen. De la Revolución mexicana surgió un normalismo inédito, comprometido y popular; del 68, la autonomía universitaria, un espacio independiente y crítico de formación de alto nivel. Instituciones distintas pero por eso indispensables, y que, desde la educación básica a la superior, construyeron al país del siglo XX. Esas importantes singularidades están hoy a punto de perderse porque la LGES crea un Sistema Nacional de Educación Superior único que, al incluir a la normal como una más de las instituciones productoras de profesionistas, le quita su carácter e identidad de escuela de Estado, espacio de formación de un magisterio de mentalidad comprometida con niños y comunidades y con una idea progresista, profundamente distinta a la que impulsan otras instituciones. Es un sistema que, además, busca que las universidades autónomas lleguen a consensos con las tecnológicas y privadas sobre planes y programas de estudio. Ni las universidades del Bienestar estarán libres de esta presión. Sobre todo cuando este sistema será profundamente autoritario. La ley dice, por ejemplo, que corresponde de manera exclusiva a la autoridad educativa federal (SEP) “coordinar el Sistema Nacional de Educación Superior (Art. 47). Para “modificar y actualizar los planes y programas…de las escuelas normales” (47, VI). Por otro lado, a escala estatal corresponderá a los gobernadores también “de manera exclusiva…coordinar el Sistema Local de Educación Superior” (Art. 48, I) y determinar el desarrollo de la educación superior de la entidad de manera concertada y participativa entre la autoridad educativa local y las instituciones de educación superior (Art. 54, I). Y es un desarrollo concebido como lineal donde no existen vocaciones institucionales distintas, sólo un diferente nivel de desarrollo de las instituciones (Art. 56) y un solo patrón de evaluación, la excelencia (Arts. 58, 59). En el caso de la Ciudad de México, serán coordinadas por el gobierno local, la UNAM, UAM, IPN, tecnológicos, las normales, las universidades del Bienestar, y, por supuesto, las privadas. Y, como en cada estado, entre todos podrán consensarse contenidos “para que… sean incluidos en los planes y programas de las escuelas normales.” (Art. 48, VI). Con la acotación de que en todo esto valdrá igual el voto de la Universidad Platón, digamos, que el de la UNAM. Y esa es sólo una de las 50 atribuciones que tiene la estructura federal-estatal (Ver Arts. 47-49). Pero, además, un Consejo Nacional para la Coordinación de la E.S. incorporará funciones adicionales (Art. 53), y tendrá una composición nada democrática: de un total de 118 miembros casi todos (100) serán autoridades (de SEP-Conacyt, estatales, rectores importantes, Anuies, rectores y rectoras de públicas y privadas). El resto, 18, serán académicos y estudiantes, pero, no ilusionarse demasiado, estas personas serán propuestas por una instancia oficial y elegidas por el [propio]Consejo, que podrá funcionar sin ellas. En suma, el consejo viene a institucionalizar el poder que ya ejercían ciertos rectores clave, muchos de los gobernadores en la relación con las universidades locales, el sector privado educativo (incluyendo Coparmex) y la cúpula de la Anuies.

La nueva organización del poder que establece la LGES, va aún más lejos. El sector privado tendrá acceso a los centros de decisión. Así, respecto del Consejo Nacional de Participación, se habla de los titulares de las instituciones públicas y privadas (Art.52). Y tendrán un peso muy importante porque gracias al número de instituciones privadas (3.2 mil vs. 2.2 mil públicas) inevitablemente serán parte importante de los 54 representantes de subsistema y región que forman dicho consejo (Art. 52). Podrán también ser parte de la representación de la Anuies –entre los gobernadores tendrán algunos de su lado– y finalmente las privadas podrán acceder al Reconocimiento a la Excelencia Educativa (Art. 72), algo que dará prestigio y clientes.

La inclusión de este nuevo actor privado y privatizador, a la conducción nacional de la educación superior contrasta violentamente con la exclusión que se hace a una verdaderamente libre y significativa representación de estudiantes y trabajadores académicos y administrativo y sus problemas. Con todo lo anterior, es posible pensar que será aún más conflictivo el contexto que en los pasados 20 años ha atestiguado potentes movilizaciones contra la modernización educativa impuesta y privatizadora: en la UNAM, IPN, UAM, y en el sector normalista-magisterial, contra la reforma educativa y Ayotzinapa. Y la LGES ni siquiera garantiza el derecho humano a la educación, pues cede a rectores públicos y privados, el poder para imponer requisitos. ¿La 4ª transformación?

*UAM-Xochimilco

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/10/10/opinion/012a2pol

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Antiedad

Por: Sofía Rutenberg

“En el mundo hay todo tipo de cosas que funcionan como espejos”

Jacques Lacan, El Seminario, libro 2.

 

 

Cuerpo tecno-pandémico

Una de las cosas que más me llamó la atención de la pandemia es que muchas personas aumentaron su actividad física. Los gimnasios permanecían cerrados y las plazas estaban prohibidas, entonces las personas comenzaron a hacer gimnasia en el living: clases virtuales, tutoriales de YouTube y correr por la casa fueron las actividades que más se instalaron como rutina. En un principio se trató de continuar la vida con “normalidad” sin salir a la calle. Luego, el terror a morir se esparció junto al virus e invadió a la humanidad. Llegó veloz la noticia de que son los más viejos los que tienen mayor riesgo de morir y gran parte de la población se desentendió: “otros mueren, yo no”. En medio de una pandemia mundial, en la que ya hemos transitado la fase del pánico, esta creencia de inmortalidad se manifiesta y deja en evidencia el poco interés por los ancianos y las ancianas.

La vejez angustia. Las expresiones de dolor al levantarse de la silla, el cuerpo lento que necesita un bastón o un brazo ajeno para cruzar la calle, dificultades respiratorias, cataratas, cocktail de pastillas, el deterioro generalizado de las funciones cognitivas y físicas, representan la pérdida de autonomía y control sobre sí mismx. Su presencia es un espejo del paso del tiempo. Personifican la muerte. La piel arrugada y estirada es el verdadero símbolo de debilitamiento. Casi ninguna persona soporta mirar a la vejez de frente. La sociedad trata a los viejos con desprecio: no pertenecen a la comunidad, se los abandona en asilos, son un gasto extraordinario para las prepagas. Se los aísla en soledad para que el resto de la sociedad siga consumiendo el fraude anti-age: la ilusión de inmortalidad en frascos de crema. Traducido al español, se adoctrina odiar la edad. Cuanto mayor es la persona, más rechazo genera. También su sabiduría es muy incómoda. Suelen hablar del pasado, todo lo contrario a la exigencia de “vivir en presente” necesaria para extirpar la idea de vejez.

Nos encontramos intentando detener el tiempo, apaciguarlo, no sentirlo en el cuerpo. Cremas, gimnasio, masajes, regeneración celular, lifting, renegar de un vaso de cerveza. El espejo devuelve una imagen siempre distorsionada. Te vas a dormir pensando ¿por qué no dejé de fumar antes? o ¿por qué no me cuidé de las arrugas a tiempo? Según Foucault “Mi cuerpo es el lugar al que estoy condenado”. Empiezan las precauciones, las cautelas. ¡No quiero envejecer! El tiempo pasa y nos vamos poniendo tecnos: mesoterapia, maquillajes, senos de silicona, bótox, autobronceante, tintura para las canas, cremas reductoras, dientes blanqueados, hilos de oro, depilación definitiva, reconstrucción vaginal, agrandamiento peneano, estrógenos, vitaminas, abdominales, analgésicos.

 

Livin’ la vida fit

Es innegable que existe una asimetría entre la vejez masculina y la femenina. Son las mujeres las que no deben aparentar la edad que tienen. La belleza nunca es suficiente. Siempre queda una parte del cuerpo que genera insatisfacción. A las mujeres se les exige lo que en cualquier hombre implicaría un “trastorno psiquiátrico”: ¡Nadie diría que una mujer que se saca los pelos del cuerpo con cera hirviendo y de un tirón está loca! Ser flaca y linda son los dos mandatos más importantes de muchas mujeres.

Existe un mito que supone que las mujeres embarazadas poseen una mayor belleza si van a tener un niño varón y que, por el contrario, si tendrán niñas mujeres éstas se la quitarán. Las mujeres tendrían una esencia biológica que viene en los genes para afear a la madre. En el desarrollo posterior de su vida, la niña querrá según su biología, “opacar” a las otras mujeres. Desde el embarazo son nombradas desde una posición que supone que una mujer siempre quiere lo que tiene la otra. Las mujeres compiten para ser objetos preciosos. La gordura se vuelve una amenaza que utilizan madres y padres: “si sos gordx nadie te va a querer, te lo digo por tu bien”. Puede ser enloquecedor escuchar que tu cuerpo “está mal” y que nunca vas a poder ser feliz si no lo cambiás. La medicina patologizó una fisonomía, decretó que el cuerpo gordx es enfermo.

Las mujeres entienden que para ser amadas deben ser bellas y flacas: signos de juventud y salud. Es necesario que encarnen la vida para los varones, y para ello es necesario ocultar todo lo que remite a la muerte. La belleza es uno de los modos en que la mujer representa al hombre, como signo exterior de la fortuna, potencia fálica, poder, inteligencia. La belleza femenina le evita al hombre una pregunta por la muerte.

A medida que las mujeres se van liberando de las servidumbres de las tareas del hogar, el mandato de la belleza se les impone. La mayoría de las mujeres desean bajar entre 5 y 10 kilos. Lo piden mientras soplan las velitas, antes de comerse el permitido del mes: la porción de torta de su propio cumpleaños. Siguen dietas a rajatabla, controlan las calorías diarias, concertan citas con nutricionistas. La balanza es el instrumento de tortura de nuestro siglo. El fitness moldea el cuerpo esperable y se torna una obsesión. Las mujeres viven una vida postergada: “cuando baje de peso voy a ser feliz”.

El goce sexual es inseparable de la alimentación. Si una mujer odia su cuerpo, ¿por qué gozaría de su sexualidad? Algunas se arman rituales: apagar la luz, dejarse el corpiño, estar tapadas con las sábanas, que no haya espejos en la casa y un sinfín de etcéteras.

La celulitis es la señal de que has gozado, de que has pecado: fumar, tomar alcohol, comer chocolate y papas fritas. La celulitis es repulsiva porque lo que no se soporta es que las mujeres disfruten. Si el 99% de las mujeres tienen celulitis debe ser porque es parte del cuerpo, ¿no? La cuestión es que la celulitis es un enorme capital de la industria farmacoestética, no casualmente dirigida por hombres. Las mujeres se operan, los hombres las operan y se enriquecen.

Lo importante es llevar una vida “liviana”: ¡Ocupate de tu cuerpo, no pienses! Para ser una verdadera mujer es necesario gozar de la propia impotencia. Se criminaliza la grasa para hacer sentir a las mujeres como falladas. Si querés ser valorada, te tenés que ajustar a las normas de belleza hegemónica que muestra Instagram. Aquellos cuerpos que no se ajustan a los parámetros marcados por la industria son depreciados. Livin’ la vida fit pero jamás la vida loca.

La mayoría de las mujeres destinan gran parte del día a su físico. Se preparan antes de salir, antes de dormir y antes de vivir: cremas, maquillaje, peinado y vestimenta. La preocupación por su apariencia puede arruinarles el día. El único objeto-humano que tiene valor es el sofisticado y joven. Cuando las mujeres no se pueden reproducir ─les llega la menopausia─ ni representar la belleza ─les llega la vejez─, son despojadas bruscamente de su femineidad, y dejan de ser necesarias para el hombre, quien puede sustituirlas por un modelo nuevo. La cuestión: cuando esto sucede, todavía le queda aproximadamente la mitad de su vida adulta y no saben qué hacer con ella porque se han dedicado a mantener la talla.

 

En el fondo del espejo me espía la vejez

¿Cómo se llega a la vejez en una cultura que relega a los ancianos a una vida indigna? ¿Qué significa ser vieja o viejo? ¿Qué sucede cuando el cuerpo no responde como quisiéramos? ¿Cómo soportar que la carne ya no sea deseable?

La vejez se torna un secreto vergonzoso del que no hay que hablar. Pacientes jóvenes han dicho en sesión que prefieren una muerte prematura antes de llegar a viejas; no podrían soportar la decrepitud física. La vejez del varón representa la sabiduría, la erudición y la experiencia. Así descubre Freud la transferencia amorosa. Pacientes jovencitas se enamoraban de un analista viejo: ¿Qué me vió? Se ama a quien se le supone un saber.  La vejez en las mujeres representa la decrepitud. El hombre se vuelve el viejo sabio de la tribu; la mujer una bruja maldita. Los hombres conservan su virilidad aunque sean viejos. No existen las Rolling Stone mujeres. “Achacosa, vieja, fea, la mujer produce horror”, dice Simone de Beauvoir. La decrepitud de los hombres también produce espanto, pero no se relacionan entre sí como espejos inmanentes, sino como sujetos autónomos que pueden reunirse a ver un partido de fútbol, seguir hablando de minas o de política. La decrepitud de la carne la representa la mujer.

 

Reconozcámonos en ese viejo, en esa vieja

Así como Simone de Beauvoir nos enseña que ser mujer no es sólo una condición biológica ni una esencia sino un devenir cultural, la vejez también es una categoría social que condiciona nuestro destino. Vejez es sinónimo de enfermedad, y ésta es un gasto económico para la sociedad que prefiere no enterarse que algún día también le llegará. Cuando los viejos y las viejas se jubilan, ya no están dentro del sistema productivo y dejan de ser provechosos para la economía. Salvo algunos pocos que cuentan con el dinero para pagar una prepaga, vivienda, comida y servicios, los viejos y las viejas -junto con les niñes y las mujeres- son la población más vulnerable.

Es imposible pensar en una política de la vejez ─jubilaciones y viviendas dignas, atención médica gratuita y de calidad, espacios de ocio y de lazo con otres─ si no reivindicamos la vida. En términos beauvoirianos, se trata de una transformación de las categorías existenciales. Se me viene a la cabeza una frase que leí hace tiempo de J.P Donleavy: “Y descubriste que crecías como tus padres. Que papá no era Dios, ni siquiera un buen vendedor, sino un hombre tembloroso y aterrado en medio de una pesadilla”.

También son nuestros seres queridos los que envejecen y requieren de una sociedad más justa e igualitaria que incluya la vejez como parte de la vida. La marginación de la vejez lleva a los ancianos y las ancianas a la soledad y la miseria. Ignorar la última fase de la vida, hacer de cuenta que no existe, implica negar sus derechos, arrojarlos a una categoría de “no humanos”: este es el signo de fracaso de una sociedad.

*Psicoanalista. Autora de Hacia un feminismo freudiano (La Docta Ignorancia, 2019).

Fuente e imagen:  http://lobosuelto.com/antiedad-sofia-rutenberg/

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¿Es la revolución aún deseable?

Por: Amador Fernández-Savater


Hay que empezar por la impotencia, seguramente una de las sensaciones más extendidas en relación a la experiencia política contemporánea. Impotencia para frenar la marcha de poderes desbocados y devastadores que nadie ha elegido en unas urnas, impotencia para transformar las cosas de manera sustantiva, impotencia de las palabras y los gestos que hemos heredado para nombrar y morder la realidad.

¿Cómo podemos entender esta impotencia? La pregunta, si la tomamos en serio, nos obliga a una revisión radical de nuestra concepción de la política. A día de hoy, esta ha devenido sencillamente en la gestión, en un territorio y entre una población concreta, de los imperativos económicos globales (finanzas, etc.). El Estado no desaparece, sino que pierde toda autonomía con respecto a los poderes que definen la realidad y se pone a su servicio. Pero gestionar nunca ha sido pensar a fondo o transformar, sino sólo modular lo que se nos presenta como necesario e inevitable, contra lo que nada debe intentarse. Una etimología de la palabra “necesidad” nos la presenta asociada a los siguientes significados: “argolla”, “estrechamiento”, “sofoco”… Es la asfixia de la situación sin salida. Las distintas opciones partidistas, que compiten en las elecciones con el fin de alcanzar el poder estatal, son distintas variantes de gestión de la misma argolla.

Esa gestión se rige hoy por un código simple: gobierno-oposición. Ese código es un segundo clavo en el ataúd de la impotencia política. El gobierno se convierte principalmente en la serie de maniobras que le permiten seguir siendo gobierno. La oposición maniobra a su vez para ocupar los puestos de gobierno. Todas las cuestiones vitales —la enseñanza, la salud, el trabajo, etc.— son constantemente instrumentalizadas en esas maniobras de poder: no importan nada en sí mismas y por sí mismas, sólo son pretextos para atacar al otro y reforzarse uno. Esto es una obviedad para cualquiera que vea simplemente un telediario sin ser un fanático de alguno de los bandos en competencia.

El código gobierno-oposición segrega un tercero excluido: la población, convertida en espectadora y consumidora, mantenida rigurosamente al margen de la decisión en los asuntos que le atañen, reducida a quejarse, votar u opinar en las redes sociales, lo que muchas veces es lo mismo. La mayor catástrofe de la sociedad contemporánea, la base de todas las demás, no es algún tipo de acontecimiento por venir, sino este tipo de relación con el mundo: nuestra posición de espectadores de lo que pasa, de consumidores ilusos e indiferentes, de opinadores sabihondos pero sin el cuerpo implicado en una experiencia de cambio. Ninguna transformación social de calado es posible sin una activación de la sociedad, sin salir de la condición espectadora y victimista de la realidad, sin convertirnos en agentes del propio cambio.

“No nos representan”, “lo llaman democracia y no lo es”, “la lucha es el único camino”: los gritos de los movimientos de los últimos años revelan una inteligencia lúcida de toda esta situación. De cómo la política reducida a gestión, administrada según el código gobierno-oposición y con la población como espectadora, amenaza la vida digna (y la vida a secas) sobre el planeta y supone un verdadero escollo para la transformación social, escollo entendido como dificultad, como obstáculo, como problema, como peligro.

“La lucha es el único camino”, sí. Pero, ¿qué es luchar? Podemos pensarlo así: es un acto de interrupción colectiva de las maneras establecidas de ver y vivir, una forma de parar el mundo como diría Carlos Castaneda. Y el planteamiento de un nuevo juego de preguntas y respuestas, preguntas sobre la vida en común y respuestas creadoras de nuevas posibilidades de existencia. No preguntas y respuestas abstractas o lanzadas al aire, sino muy concretas, vividas, situadas, efectuadas a través de espacios, experiencias, dispositivos, hechas con el cuerpo.

Una lucha es, como dice Isabelle Stengers, la reapropiación colectiva de la facultad de poner atención: esa inteligencia práctica y situada que se activa justamente cuando nos hacemos cargo de un trozo de mundo del que dependemos y en cuyo interior reside el mundo común entero.

Lo que hace falta por tanto no es más crítica, no son juicios morales o sabihondos lanzados sobre el mundo desde lejos, ni la opinión por muy mordaz que sea lanzada contra los temas que pasan ante nuestros ojos por las pantallas, sino activar la capacidad de plantear problemas propios (pensamiento) y de ensayar respuestas encarnadas (creación). El desafío sin duda más delicado y difícil, pero también más fecundo. Las preguntas perforan el guión que nos propone a diario la sociedad del espectáculo, porque construir un problema propio es muy distinto a opinar sobre un tema enlatado y prefabricado. Y las respuestas suponen un nuevo aprendizaje del mundo a través de la producción colectiva de situaciones y experiencias.

Nuestra capacidad de atención se libera entonces de su captura cotidiana, nuestra potencia de pensamiento se desbloquea, nos volvemos capaces de pensar y actuar a partir de realidades que nos afectan. Salimos de la condición espectadora y victimista, de la queja y la espera permanente, del juicio moral y las generalidades. Y de ese modo desafiamos el bucle catastrófico de la gestión.

¿Por qué bucle catastrófico? Porque secuestrando la capacidad colectiva de pensar y actuar en favor del monopolio de los que saben y pueden, evitando la aparición de nuevos juegos de preguntas y respuestas, limitándose en el mejor de los casos a la contención, a ofrecer “un mínimo de protección” con respecto a los efectos más devastadores de las lógicas de poder y beneficio desatadas, la política devenida gestión oculta y a la vez reproduce las condiciones de las crisis y los males contemporáneos, preparando así de alguna forma nuevos episodios de los mismos desastres: crisis económicas, crisis de refugiados y migrantes, crisis ecológicas, feminicidios, etc.

Los movimientos de las plazas, los nuevos feminismos o ecologismos, las caravanas de migrantes, son algunas de las “situaciones de lucha” que se han ido (re)abriendo estos últimos años, irrumpiendo e interrumpiendo los saberes establecidos, creando nuevos planteamientos, nuevos enfoques y formas de vida, capaces de sacar a buena parte de la población de su condición espectadora, de poner a las sociedades en movimiento. Hay muchas otras, menos conocidas, menos visibles, sin nombre siquiera… Cada vez que se ha abierto una de estas situaciones de lucha, se han desplegado inmediatamente todo tipo de dispositivos de gobierno (represivos, mediáticos, etc.) con el fin de instarnos a “volver a la normalidad”. Pero es justamente en esa normalidad donde se incuba la catástrofe, como el huevo de la serpiente. Sólo podemos rebelarnos contra ese destino desastroso averiando la máquina y abriendo bifurcaciones en la historia, nuevos caminos. Nos las tendremos que ver entonces con otros problemas, porque no hay final de la historia ni sociedad armónica o reconciliada de una vez por todas, pero no ya con una congelación indefinida de los mismos.

Vamos a plantear aquí y ahora una distinción entre política y politización: la política es del orden de la gestión dentro de un marco-argolla dado como necesario e inevitable, mientras que politizarse implica hacerse preguntas radicales (de raíz) sobre lo existente. La política remite a una esfera exclusiva de especialistas de la cosa común en los que delegamos, mientras que la politización ocurre cada vez que abrimos y sostenemos colectivamente preguntas sobre cómo queremos vivir juntos. La política se reproduce como lucha por el poder y sucesión o recambio de dirigentes, mientras que la politización sucede cuando se inventa aquí o allá -sin lugar predeterminado o actores designados, sino por cualquiera- una interrupción de los poderes-saberes establecidos y la aparición de un nuevo juego de preguntas y respuestas.

La politización implica la transformación social —y de nosotros mismos— a través del cuestionamiento radical de objetos y relaciones completamente “naturalizados” hasta el momento: por ejemplo, la relación con el trabajo como explotación, por el movimiento obrero; la relación entre sexos como desigualdad, por el movimiento feminista; la relación con la naturaleza como depredación, por el movimiento ecologista; la desnaturalización de las fronteras y sus regímenes de muerte por parte de migrantes y refugiados…

Sin situaciones de lucha no hay pensamiento, sin pensamiento no hay creación, sin creación no hay nuevos posibles ni transformación social.

¿Es la revolución aún deseable?

Durante dos siglos al menos, la transformación social se pensó bajo la imagen de la revolución, la toma del poder tras un acontecimiento mayor que corta la historia del mundo en dos. Pero ¿y hoy, después de la experiencia desastrosa del comunismo burocrático del siglo XX? ¿Sigue siendo deseable la revolución? Michel Foucault planteó esta pregunta en una entrevista de 1977, con los ecos aún frescos de mayo del 68 y en medio de una nueva oleada de testimonios disidentes sobre la realidad de la URSS.

Foucault introduce la pregunta por la posibilidad misma de la revolución, ya no sólo su necesidad o su urgencia en abstracto, sino la deseabilidad de un cambio social radical, sin cuya sombra toda política corre el riesgo de desaparecer, convirtiéndose en politiquería y simple gestión.

“El retorno de la revolución es nuestro problema… (Si la revolución ya no fuera deseable) habría que inventar otra política o algo que la sustituyera. Vivimos acaso el fin de la política. Porque si bien es verdad que la política es un campo abierto por la existencia de la revolución, y si la pregunta por la revolución no puede ya plantearse en semejantes términos, entonces la política corre el riesgo de desaparecer”.

Desde aquel 1977, la revolución se ha vuelto ya definitivamente indeseable, en el sentido de que su referencia ha perdido toda vitalidad. Sin revolución deseable, dice Foucault, la política se vuelve gestión. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido en Europa durante la restauración del orden en los años 80 y 90 tras las sacudidas de los años 60.

En esta situación de impasse lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. ¿Qué significa esto?

Las imágenes de cambio propias de la secuencia política del siglo XX siguen aquí, pero no se componen ya con las prácticas, los cuerpos y las experiencias en movimiento. Se vuelven vacías, estereotipadas. Judith Butler dice que el desacople entre cuerpos y palabras es propio de situaciones de dolor y de duelo: las palabras que se dicen ya no nos alcanzan o suenan huecas, pero no tenemos otras a mano. Así estaríamos nosotros: huérfanos de la idea de revolución, atrapados en imágenes de cambio que ya “no nos dicen nada”.

Las antiguas imágenes revolucionarias siguen funcionando, pero ya sólo como imágenes-zombi. No hacen pasar la potencia, no hacen vibrar el deseo, no acompañan positivamente las prácticas, devienen reactivas y nostálgicas.

Ese desacople entre cuerpos e imágenes sería otra razón de nuestra impotencia. Es decir, la impotencia no sólo tiene que ver con el hecho de que la política ya no tenga apenas margen de maniobra con respecto a las fuerzas del capitalismo global, sino que afecta también desde dentro a las prácticas y las iniciativas que pretenden cambiar las cosas aquí y ahora. Hay miles de estas prácticas e iniciativas, dice Alain Badiou, pero nos hace falta un nuevo pensamiento de la política, otro vocabulario, otro repertorio de figuras. Las antiguas imágenes como “lucha de clases”, “huelga”, “nacionalización”, “liberación nacional”, “dictadura del proletariado”, “partido” o “comunismo” han perdido su fuerza, pero ¿cuáles han venido a reemplazarlas? El impasse significa que las prácticas de emancipación no encuentran formas propias.

Hay tristeza o infelicidad política cuando no somos capaces de inventar nuestras propias palabras y herramientas, cuando actuamos y nos medimos según imágenes heredadas de otras luchas, con respecto a las cuales siempre estaremos en déficit, siempre por debajo, siempre en falta.

En medio esta tristeza emergen actualmente en la izquierda posiciones puramente defensivas o reactivas: el soberanismo, la nostalgia de Estado del bienestar y la apelación a la patria y la Nación se presentan como los únicos horizontes posibles. A falta de una nueva imaginación política, la izquierda se aboca a disputar con la derecha la gestión del miedo, la impotencia y el victimismo de las poblaciones contemporáneas: “nosotros os protegeremos mejor”. Es un estrechamiento suicida del ámbito de lo posible.

Si queremos salir de la posición reactiva y defensiva, si queremos pasar a algún tipo de ofensiva, en el sentido de volver a tomar la iniciativa con respecto al pensamiento y la acción, si queremos volver a hacer deseable el cambio social, hay que reimaginar la revolución. Esto es, reconcebir la transformación del mundo por fuera del modelo revolucionario heredado. Repensar y dar a la luz nuevamente el cambio social y todo aquello que lleva asociado: las figuras del nosotros, el enemigo, la organización, la estrategia, el conflicto, las tácticas, el tiempo, el compromiso, el pensamiento, el objetivo, etc.

(Fuente) infoLibre publica un extracto de Habitar y gobernar. Inspiraciones para una concepción política, el nuevo ensayo de Amador Fernández-Savater publicado por Ned Ediciones. El volumen reúne artículos y entrevistas escritos por el filósofo en los últimos años, que conforman una invitación a “transformar nuestros imaginarios colectivos y a pensar en la política más allá de la gestión del poder”. Habitar y gobernar se publicó el lunes 28 de septiembre, y se puede consultar más información en la web del autor.

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¿Es posible el fin de la especie humana? (III)

Por: Leonardo Boff

 Finalmente, buscando radicalidad nos preguntamos: ¿ cómo ve la teología cristiana esta cuestión de una eventual extinción de la especie humana?

Primero situemos la pregunta en su tradición histórica, pues no es la primera vez que los seres humanos se plantan seriamente esa pregunta. Siempre que una cultura entra en crisis, como la nuestra, surgen mitos del fin del mundo y de destrucción de la especie. Se usa un recurso literario conocido: relatos patéticos de visiones e intervenciones de ángeles que se comunican para anunciar cambios inminentes y preparar a la humanidad. En el Nuevo Testamento ese genero adquirió cuerpo en el libro del Apocalipsis y en algunos pasajes de los Evangelios que ponen en boca de Jesús predicciones del fin del mundo.

Hoy prolifera una amplia literatura esotérica que usa códigos diferentes, como el paso a otro tipo de vida y la comunicación con extraterrestres. Pero el mensaje es idéntico: el cambio es inminente y hay que estar preparado.

Es importante no dejarse engañar por este tipo de lenguaje. Es un lenguaje de tiempos de crisis y no un reportaje anticipado de lo que va a ocurrir. Pero hay una diferencia entre los antiguos y hoy. Para los antiguos el fin del mundo estaba en su imaginario y no en un proceso que existía verdaderamente. Para nosotros está en el proceso real, pues hemos creado de hecho el principio de autodestrucción.

¿Y si desaparecemos, cómo hay que interpretarlo? ¿Que nos ha llegado el turno en el proceso evolutivo ya que siempre hay especies desapareciendo naturalmente? ¿Qué dice la reflexión teológica cristiana?

Sucintamente diría: si el ser humano frustrase su aventura planetaria significaría, sin duda alguna, una tragedia indescriptible. Pero no sería una tragedia absoluta. Esa ya se perpetró un día, cuando el Hijo de Dios se encarnó en nuestra miseria, por Jesús de Nazaret. Poco después de su nacimiento fue amenazado de muerte por Herodes, que sacrificó a todos los niños de los alrededores de Belén con la esperanza de haber asesinado al Mesías. Después, durante su vida fue calumniado, perseguido, rechazado, preso, torturado y clavado en una cruz. Solo entonces se formalizó lo que llamamos pecado original, que es un proceso histórico de negación de la vida. Pero los cristianos creen que ocurrió también la suprema salvación, pues donde abundó el pecado también superabundó la gracia. Y hubo la resurrección, no como la reanimación de un cadáver, sino como la irrupción del ser humano nuevo, con sus virtualidades realizadas en plenitud. Mayor perversidad que matar a la criatura, la vida, el planeta, es matar al Creador encarnado.

Aunque la especie se mate a sí misma, ella no consigue matar todo de ella. Solo mata lo que es. No puede matar aquello que todavía no es: las virtualidades escondidas en ella que quieren realizarse. Y aquí entra la muerte en su función liberadora. La muerte no separa cuerpo y alma, pues en el ser humano no hay nada que separar. Es un ser unitario con muchas dimensiones, una exterior material, el cuerpo, y ese mismo cuerpo con su interioridad y profundidad, que llamamos espíritu. Lo que la muerte separa es el tiempo de la eternidad. Al morir, el ser humano deja el tiempo y penetra en la eternidad. Al caer las barreras espacio-temporales, las virtualidades encadenadas pueden abrirse en su plenitud. Solo entonces acabaremos de nacer como seres humanos plenos (Boff, 2000).Por lo tanto, aún con la liquidación criminal de la especie, el triunfo de la especie no se frustra. La especie sale trágicamente del tiempo por la muerte, muerte que le concede entrar en la eternidad. Y Dios es quien puede sacar de la muerte, la vida y de la ruina, la nueva criatura.

Alimentamos esta esperanza. Así como el ser humano domesticó otros medios de destrucción, le primero de ellos el fuego, que originó mitos de fin del mundo, así ahora, esperamos, domesticará los medios que pueden destruirlo. Aquí cabría hacer un análisis de las posibilidades dadas por la nanotecnología (que trabaja con partículas ínfimas de átomos, genes y moléculas), que puede eventualmente ofrecer medios técnicos para disminuir el calentamiento global y purificar la biosfera de los gases de efecto invernadero (Martins, 2006,168-170).

Más esclarecedor es pensar estas cuestiones en el marco de la física cuántica y de la nueva cosmología. La evolución no es lineal. Acumula energía y da saltos. Así también la física cuántica de Niels Bohr y Werner Heisenberg nos sugiere virtualidades escondidas, venidas del Vacío Cuántico, de ese océano indescifrable de energía que subyace e impregna el universo, la tierra y a cada ser humano, que pueden irrumpir y modificar la flecha de la evolución.

Me niego a pensar que nuestro destino, después de millones de años de evolución, termine así miserablemente en un tiempo próximo o en las próximas generaciones. Habrá un salto, quien sabe, en la dirección de aquello que ya en 1933 Pierre Teilhard de Chardin anunciaba: la irrupción de la noosfera, es decir, de un estado de conciencia y de relación con la naturaleza que inaugurará una nueva convergencia de mente y corazones, y así un nuevo estadio de la evolución humana y de la historia de la Tierra.

En esta perspectiva el escenario actual no sería de tragedia sino de crisis de paradigma, de la forma como habitamos nuestra Casa Común.

La crisis acrisola, purifica, hace madurar. Ella anuncia un nuevo comienzo. Nuestro dolor es el dolor de un parto y no los dolores de alguien que está a punto de morir. Todavía vamos a irradiar.

Es importante decir que no acabaría el mundo sino este tipo de mundo insensato que ama la guerra y la destrucción en masa. Vamos a inaugurar un mundo humano que ama la vida, desacraliza la violencia, tiene cuidado y piedad de todos los seres, practica la justicia verdadera, venera el Misterio del mundo que llamamos Fuente Originaria hacer ser a todos los seres y que nosotros llamamos Dios, y que, en fin, nos permite estar en el monte de las bienaventuranzas.

El ser humano habrá simplemente aprendido a tratar humanamente a todos los seres humanos, y con cuidado, respeto y compasión a todos los demás seres. Todo lo que existe merece existir. Todo lo que vive merece vivir, especialmente nosotros, los seres humanos.

Bibliografia mínima referida:

Boff, L. (2000), Vida para além da morte, Petrópolis: Vozes; en español titulado Hablemos de la otra vida, Santander: Sal Terrae.
ID, Tiempo de Transcendencia, el ser humano como proyecto infinito, Santander: Sal Terrae.
Duve, C. (1997), Polvo vital. El origen y la evolución de la vida en la Tierra, Cali: Norma.
Hawking, S. (2001), El universo en una cáscara de nuez, Barcelona: Planeta.
Higa, T., (2002), Eine Revolution zur Rettng der Erde, Xanten: OLV, Organischer Landbau.
Hobsbawn, E. (1994), A era dos extremos, São Paulo: Objetiva. Publicada en español con el título Historia del siglo XX, Buenos Aires: Crítica.
Jacquard, A. E Kahn, A. (2001), L’avenir n’est pas écrit, Paris: Boyard.
Lovelock, J. (2006), La venganza de Gaia, Barcelona: Planeta.
Martins, P.R. (org)(2006), Nanotecnologia, sociedade e meio ambiente, São Paulo: Xamã.
Miranda, E.E., (2007), Quando o Amazonas corria para o Pacifico, Petrópolis:Vozes.
Monod, J. (2000), Y si la aventura humana fallase, Paris: Grasset.
Rees, M. (2005), Hora final, São Paulo: Companhia das Letras.
Revista «Veja», páginas amarillas del 25 de octubre de 2006.
Toynbee, A. (1971), Experiencias, Buenos Aires: Emecé.
Ward, P. (1997), O fim da evolução. Extinções em massa e preservação da biodiversidade, Rio de Janeiro: Campus.
Ziegler, J. (2006), Das Imperium der Schande, Munique: Pantheon

Fuente: http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=1004

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¿Qué es la Noviolencia Activa? ¿Luchas en México hoy?

Por: Pietro Ameglio

 

El 2 de octubre es el día mundial de la noviolencia, en memoria del aniversario del nacimiento de Gandhi, en Portbandar (Gujarat, 1869). Es también el aniversario de la muerte -en 1995- del padre Donald Hessler, pionero de la noviolecia y las comunidades eclesiales de base en México, quien acuñó dos ideas centrales para caracterizar esta forma de vida y lucha social (www.serpajmx.org): “La noviolencia es la más violenta de las violencias, pero no busca destruir al adversario sino su cambio hacia la justicia”. Y agregaría aquí una frase complementaria de Gandhi: “no podemos esperar a que el adversario tarde treinta años en cambiar, por eso recurrimos a la acción directa”. La otra concepción muy original que Donald difundía tenía relación con el Nican Mopohua (Aquí se narra), versión náhuatl del siglo XVI del relato de la aparición de María de Guadalupe a Juan Diego, donde cuestionaba: “¿Qué le pidió María a Juan Diego? Que sea humilde y audaz”. Para quienes hemos luchado desde esta práctica y cultura (“antigua como las montañas”, según Gandhi, quizás con demasiado optimismo), sabemos por experiencia directa la veracidad, complejidad y potencialidad de ambas ideas.

En México, el 2 de octubre es también la fecha en que se realizó -en 1968- el mayor hecho social de violencia masiva brutal de ejecuciones extrajudiciales, en nuestra historia posrevolucionaria. Así, violencia y noviolencia, guerra y paz, son caras de una misma moneda del orden social que nos atraviesa, y exigen tanto conocimiento de una como de otra.

Profundicemos un poco en la conceptualización de la noviolencia (http://www.ceprevide.gob.mx/wp-content/uploads/sites/15/2019/11/Cevepride-no-4-DIC-2019-ISSUU_page-0001.jpg), ya que es un término que siempre se ha prestado a confusiones y por eso desde hace algunas décadas se le ha agregado el complemento de “activa”, para distinguirla de un “pacifismo o resistencia pasiva”. Creemos que es mejor escribir la palabra toda junta porque expresa así una cultura y forma de acción con principios y lógicas históricas propias, que van mucho más allá de verse como una simple oposición a la violencia, como si al no haber una aparente violencia directa (no-violencia o no violencia), existiera ya la noviolencia (justicia, dignidad, co-operación, desobediencia a las órdenes inhumanas). Es un poco lo que sucede con la “paz armada” o “negativa”, que se cree es dada por la “ausencia de guerra”. Ni la noviolencia ni la paz positiva se definen como opuestas a la violencia o a la guerra.

Por ello, los diferentes movimientos sociales de muchos pueblos en todas partes del mundo, que realizaron luchas justicieras o de liberación noviolentas, han buscado siempre definiciones más precisas desde sus culturas autóctonas, para que la gente las entendiera mejor y no se cayera en discusiones maniqueas o bizantinas: Gandhi hablaba del “Satyagraha” (Fuerza de la verdad) y del “Ahimsa” (Fuerza del alma, no causar daño a ningún ser viviente); Martin Luther King de la “Fuerza del amor”; en Filipinas contra el dictador Ferdinand Marcos esta forma de lucha se llamó el “Poder del pueblo”; en Checoslovaquia en la lucha contra la dictadura soviética fue el “Poder de los sin poder”; en México actualmente es la “Resistencia civil”.

Para Gandhi, sistematizador e innovador moderno de esta filosofía y práctica:

“La noviolencia es la fuerza más grande que la humanidad tiene a su disposición, tan antigua como las montañas. No es una virtud monacal destinada a procurar la paz interior y a garantizar la salvación individual, sino una regla de conducta necesaria para vivir en sociedad, ya que asegura el respeto a la dignidad humana y permite que progrese la causa de la paz, según los anhelos más fervientes de la humanidad. La noviolencia no consiste en ‘abstenerse de todo combate real contra la maldad’. Por el contrario, veo en la noviolencia una forma de lucha más enérgica y más auténtica que la simple ley del talión, que acababa multiplicando por dos la maldad. Contra todo lo que es inmoral, pienso recurrir a armas morales y espirituales. A mi juicio, la noviolencia no tiene nada de pasivo. Por el contrario, es la fuerza más activa del mundo…Es la ley suprema. No se puede ser noviolento de verdad y permanecer pasivo ante las injusticias sociales”.

Si pudiéramos explicitar -con base en nuestra experiencia- un poco las diferentes áreas desde donde la noviolencia se puede abordar o incorporarse a ella, sin perder de vista que se trata de una “totalidad”, podríamos decir que se han desarrollado históricamente aspectos de acción social directa, de filosofía, de espiritualidad, de experiencias de vida comunitaria, de economía justa y solidaria.

Por otro lado, los principios de fondo tienen raíces en tradiciones religiosas, espirituales, humanistas, culturales, sociales, económicas y políticas de la humanidad en el sentido más amplio y plural. Por ejemplo, el cristianismo ve en la vida de Jesús un modelo noviolento sobre todo en el pasaje del “amor al enemigo”; el budismo en la “compasión” y el “desapego”; los pueblos indios y autóctonos de todo el mundo han crecido y sobrevivido con su gran integración a la Madre Tierra (”Pacha Mama”) y al Buen Vivir (“Lekil Kuxlejal” en tzeltal); el islam tiene en la frase de Mahoma “no hagas daño y no recibirás daño” uno de los principios universales más importantes de la noviolencia, que unen a todas las tradiciones: no hagas al otro lo que no quieres que te hagan a tí.

Asimismo, si quisiéramos profundizar y agrupar conceptualmente en ciertos ejes algunos de estos principios esenciales más universales y característicos de la filosofía y práctica de la noviolencia, que se han ido acumulando y enriqueciendo desde la acción y reflexión de pueblos y personajes de todo el mundo y tiempo, podríamos decir que: 1) es una fuerza basada en el poder de verdad y del Amor, cuya primera exigencia consiste en respetar y promover la justicia legítima alrededor de nosotros y en todos los territorios posibles, distinguiendo entre el ser humano y sus actos. Para evitar “deshumanizar” al otro, es necesario conocer más acerca del proceso social que construyó en él esa inhumanidad, enfrentarla y detenerla, sin odiarlo ni eliminarlo a él también, aunque él quiera hacer eso con nosotros y nosotras; 2) es también necesario evitar caer en reproducir y aumentar la “espiral del odio, la violencia y la guerra”; 3) los medios deben ser tan justos y humanizantes como los fines, porque los medios ya son un fin en sí mismos (decía Gandhi que: “Los medios son como la semilla y el fin como el árbol. Entre el fin y los medios hay una relación ineludible como entre el árbol y la semilla”); 4) finalmente, en el plano de la cultura, la educación y la acción directa resulta esencial construir cuerpos, grupos y movimientos capaces de practicar la “desobediencia debida a toda orden inhumana” (Juan Carlos Marín), en oposición a la “obediencia a priori a la autoridad y a toda orden de castigo que emita”.

En México es muy extendida y usada actualmente la idea de resistencia civil, incluyendo en este concepto a toda forma de lucha por las propias territorialidades, identidades, culturas, recursos naturales y cuerpos, principalmente en un sentido de “defensa de”, ante un ataque de despojo, expropiación, represión o exterminio. Michael Randle afirma que “La resistencia civil es un método de lucha política colectiva basada en la idea de que los gobiernos dependen en último término de la colaboración, o por lo menos de la obediencia de la mayoría de la población, y de la lealtad de los militares, la policía y los servicios de seguridad civil…Funciona a base de movilizar a la población civil para que retire ese consenso, de procurar socavar las fuentes de poder del oponente, y de hacerse con el apoyo de terceras partes”.

En el “Programa Constructivo de la India”, Gandhi apuntaba al inicio su idea fundamental respecto del poder en las relaciones pueblo-autoridad, para la lucha social:

“Hace mucho tiempo que estamos acostumbrados a pensar que el poder emana únicamente de las asambleas legislativas. Considero esta creencia como un grave error, debido a la inercia o al efecto de una sugestión colectiva. Un estudio superficial de la historia británica nos ha llevado a creer que el poder es confiado al pueblo por las asambleas parlamentarias. La verdad es que el poder viene del pueblo y que para un tiempo determinado confiamos su ejercicio a los representantes del pueblo que hemos escogido. El parlamento no tiene ningún poder, ni existencia siquiera, independientemente del pueblo. Durante estos últimos veinte años me he esforzado en convencer al pueblo de esta verdad tan sencilla. La desobediencia civil es la llave del poder. Imaginemos a un pueblo entero negándose a conformarse con las leyes vigentes y dispuesto a soportar las consecuencias de esta insubordinación”. Y complementaba el mismo Gandhi: “Hasta a los gobiernos más despóticos les es imposible permanecer en el poder sin el acuerdo de sus gobernados. Es verdad que el déspota cuenta muchas veces, gracias a la fuerza, con el consentimiento del pueblo. Pero apenas el pueblo deja de temer a la fuerza del tirano, su poder se derrumba. La democracia no está hecha para los que soportan como borregos. En un régimen democrático, cada individuo guarda celosamente su libertad de opinión y acción”.

A su vez, aunada a esta toma de conciencia individual y colectiva del “propio poder”, otra de las principales armas noviolentas está en la acumulación de “fuerza moral” -derivada también del incremento de “fuerza material”-, en la “firmeza permanente” (a veces significa no moverse de un lugar hasta lograr la demanda) para lograr los objetivos de la lucha. Por ello resulta tan importante lograr que la verdad de una lucha sea muy visible y conocida en la sociedad -a través de los medios, alianzas y las acciones públicas-, para que la autoridad -por la presión social- sea forzada a aplicar la justicia. Resulta también clave tomar conciencia que las acciones de resistencia civil noviolenta que un grupo, movimiento o persona emprenda, tienen que buscar tener una relación de intensidad y proporcionalidad con las acciones de violencia que el adversario desarrolle, si no el efecto de presión sobre él será insuficiente. Y es claro también que las propias acciones deben medirse según las fuerzas y apoyos de que se disponga, para evitar riesgos, provocaciones, represión o derrotas innecesarias.

Dos luchas de resistencia civil en México hoy ¿cuál noviolencia?

Por supuesto, que la lucha noviolenta -o pacífica como la llaman algunos- no es la única forma de resistencia civil, ni necesariamente la más válida o legítima. De ninguna manera queremos absolutizar, hacer proselitismo ni catecismo de esta forma de lucha milenaria. Adherirse o no a ella no es invalidar o negar otras formas de lucha. Pero, nos parece que la mejor forma de respetar y meter el cuerpo en las distintas luchas es tomar conciencia de lo que realmente proponen como estrategia y táctica, y conceptualizarlas lo más claramente posible. También es cierto que, desde siempre, en muchas luchas se han mezclado diferentes enfoques lo que a veces hace compleja su caracterización. Pero, plantearse de llevar adelante una lucha noviolenta sin acumular “fuerza moral” -legitimidad- es impensable.

En este sentido, quisiéramos reflexionar acerca de dos movimientos de resistencia civil que atraviesan actualmente a nuestro país: la toma feminista de la CNDH y el campamento (¿?) del Frena en el zócalo. Ambos son muy opuestos en casi todo, pero tienen un enfrentamiento directo con el gobierno federal, que los une.

En el caso de los grupos feministas -unidas en un inicio también con las madres de desaparecidos- su causa es totalmente legítima y humanizante, tan ejemplar como urgente de resolver ¡ya!. Pero nos parece que existe una gran confusión entre el fin y los medios (tácticas y acciones), lo que deriva en un debilitamiento de su fuerza moral y material también: la legitimidad de las causas de ninguna manera legitima los medios usados!.Una gran mayoría de la población ni se acerca a esta lucha, por muy variados motivos que van desde el miedo, el separatismo hacia los hombres o la estrategia -en parte del llamado “anarquismo insurreccional”- de grupo o célula de acción directa (“Que arda todo lo que tenga que arder”), buscando sembrar el “caos” como objetivo inicial y casi único.

No voy a entrar en la reflexión táctica de las acciones, sino en la de la estrategia, estamos hablando sólo desde el punto de vista de una lucha social, no desde juicios moralistas sobre si está mal o no pintar cuadros, paredes, encapucharse, etc. Porque queremos que las demandas de esa lucha avancen verdadera y rápidamente, y no sólo quedarnos apantallados por “fuegos artificiales”. Por eso no aceptamos la frase que nos han dicho acerca de “¿Quién tiene el derecho a cuestionar nuestras formas?”, ya que todos y todas las que luchamos o somos solidarios con una lucha, tenemos derecho a “pensar en voz alta” la lucha -en sus medios y fines-, pues la reflexión colectiva es un arma central de apoyo a cualquier lucha.

Unas preguntas estratégicas, por ejemplo: ¿por qué convertir la CNDH -institución que claramente hay que reformar de fondo pero no destruir, pues sin duda ha sido un avance en comparación a lo que existía antes- en casa de refugio para mujeres buscando destruir todo, en vez de tomar o exigir al gobierno algún espacio igualmente grande en el mismo centro histórico para ese fin, con presupuesto incluido? ¿Por qué no crear un órgano autónomo ciudadano de familiares de desaparecidos al que la institución esté obligada por ley a darles semanalmente la información del seguimiento directo a los casos y avances en cuestión, y pueda denunciar y vigilar a funcionarios, retirando a los incompetentes o cómplices? Estoy casi seguro que eso y más, se lograría con apoyo masivo por la legitimidad de la causa. Pero ¿es realmente eso lo que se busca?

Tengo cercanía de mucho tiempo con grupos y personas muy valiosas y valientes que están luchando junto a Black Lives Matter en Estados Unidos -en Oregon y California-, y un tema recurrente en sus reflexiones estratégicas es el daño que hacen a la lucha antirracista y antiTrump los grupos muy pequeños de choque que hacen acciones de fuego en las grandes movilizaciones, porque el más feliz y beneficiado está siendo Trump, que ha revivido su campaña con sus consignas de “ley y orden”. No es que esté bien o mal esa forma de lucha, pero en la coyuntura electoral actual norteamericana con Trump, está siendo muy perjudicial y él la está usando para sus falsas y patéticas acusaciones al Partido demócrata de terroristas y anarquistas. Y más allá del infantilismo social que eso nos parezca, es innegable que “opera” a nivel voto en grandes mayorías conservadoras.

Regreso a México. El dizque campamento del Frena en el zócalo es una de las más patéticas y miserables acciones de manipulación social de la peor derecha que uno podría ver, pero en algo “funciona”, en el sentido de ir construyendo -aunque sea sólo mediáticamente- una imagen social “virtual” de pequeñas masas opositoras con aparente legitimidad. Sabemos perfecto el nivel de intereses, impunidad y corrupción que hay detrás en los liderazgos, pero lo único que no se puede hacer es “bajar la guardia” y banalizarlos.

En lo personal, no conozco prácticamente a nadie de los firmantes de la carta de los 650 -que claro tienen derecho a hacerla-, más que a unos pocos personajes públicos de mínima fuerza moral -pero disfrazadas y disfrazados de ovejas puras defensoras de la democracia-, con intereses muy oscuros de décadas, pero cuesta creer que un número -aunque sea muy pequeño- de personas del quehacer científico o intelectual puedan haber firmado una carta tan pueril, infantil (no es un despectivo sino un estadio epistémico del conocimiento) y falsa, digna del más bajo populismo al que se critica. Que alguien mínimamente reflexivo e informado diga que hay “asedio a la libertad de expresión en México”, o aún peor que afirme de la manera más pueril y genérica posible -como niños pequeños pataleando sin saber qué decir- que este gobierno ha “despreciado la lucha de las mujeres y el feminismo, el dolor de las víctimas por la violencia, ha ignorado los reclamos ambientalistas..ha tratado de humillar al poder judicial, ha golpeado a las instituciones culturales, científicas y académicas…”. ¡Increíble la generalización abstracta y parcial, tomando un hecho y haciéndolo total! ¡Cero pruebas y cero objetividad sobre todas las acciones a favor precisamente de esas luchas y demandas, que son infinitamente más de las objeciones legítimas! ¡Qué “falta de proporción” diría Iván Illich!

Y lo más patético está en el nombre: Frente antiAmlo. Qué puede haber más bélico y constructor de violencia social que estar estigmatizando y creando chivos expiatorios individualizados satanizados, esa es la base de la “guerra sucia” y en su versión más inhumana del “exterminio”. Propagar odio “infantilmente” hacia una persona, por la pura emotividad sin nada de reflexión y objetividad fáctica, esa es su consigna; cosechar en el caos social de la guerra y la polarización. ¿Esos aparentes intelectuales, científicos o campamentistas -y por supuesto los grupos detrás- no pensaron en hacer algo antes por un Frente antiCalderón (metió al país en la peor ¡guerra de exterminio! posible con el narco gobernando) o antiPeña (¡saqueó! todo lo Nuestro)? Ni siquiera ha existido un Frente antiChapo…Lo que ha hecho Amlo, entonces, se ve que para esas personas ha sido más terrible, violento y deshumanizante para el país que una guerra de exterminio contra la población encabezada por el narco-gobierno o el saqueo de todos los recursos naturales. Si fuéramos ingenuos, y no conociéramos nada de los procesos e “infantilización social”, les creeríamos y nos preguntaríamos ¿Qué habrá hecho Amlo de tan monstruoso, que sea peor que ser genocida o depredador, y que ocasione que esas personas lo odien más a él que a sus antecesores?

Si uno le preguntara a la gente de a pie que anda por ahí curioseando o dando vida a una tienda vacía en el campamento: ¿por qué eres antiAmlo? ¿Qué ha hecho de tan terrible o qué te ha hecho de tan atroz como para crear y que participes en un frente anti él? Estoy seguro que nadie podría contestar algo racional, más allá del odio de generalidades pueriles y patéticas por lo sesgadas (sólo ven la aguja en el pajar), sin el mínimo análisis objetivo y serio con algo de rigor político, social y económico.

Y lo más paradójico, aunque sea difícil de creer, es que no soy un seguidor de “obediencia ciega” a AMLO, soy crítico del tren maya, del corredor transísmico, del trato a migrantes y de la militarización masiva, pero tampoco me considero tan ciego e “infantilizado, ni alguien sin memoria que olvidó el horror del que venimos por décadas y al que ni por asomo queremos siquiera pensar en volver.

Fuente: https://desinformemonos.org/que-es-la-noviolencia-activa-luchas-en-mexico-hoy/

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Cuando La Casa Se Quema

Por: Giorgio Agamben


Todo lo que hago no tiene sentido si la casa se quema.» Sin embargo, cuando la casa se quema, es necesario continuar como siempre, hacer todo con cuidado y precisión, tal vez incluso con más cuidado, incluso si nadie se da cuenta. Puede ser que la vida desaparezca de la tierra, que no quede ningún recuerdo de lo que se ha hecho, para bien o para mal. Pero sigues como antes, es demasiado tarde para cambiar, no hay más tiempo.

«Lo que sucede a tu alrededor / ya no es asunto tuyo.» Como la geografía de un país que tienes que dejar para siempre. Y sin embargo, ¿cómo es que todavía te concierne? Justo ahora que ya no es asunto tuyo, que todo parece haber terminado, que todo y cada lugar aparece en su forma más verdadera, de alguna manera te tocan más de cerca – como son: el esplendor y la miseria.

Filosofía, lengua muerta. «El lenguaje de los poetas es siempre un lenguaje muerto… curioso de decir: lenguaje muerto que se usa para dar más vida al pensamiento». Tal vez no una lengua muerta, sino un dialecto. Que la filosofía y la poesía hablen en un idioma que es menos que el idioma, esto da la medida de su rango, de su especial vitalidad. Pesando, juzgando el mundo por su dialecto, una lengua muerta, y sin embargo, se levantó, donde no hay ni una sola coma para cambiar. Sigue hablando este dialecto, ahora que la casa se está quemando.

¿Qué casa se está quemando? ¿El país donde vives o Europa o el mundo entero? Tal vez las casas, las ciudades ya se han quemado, no sabemos cuánto tiempo, en un gran incendio, que fingimos no ver. Todo lo que queda de algunos son trozos de pared, una pared con frescos, una franja del techo, nombres, muchos nombres, ya mordidos por el fuego. Y sin embargo, los cubrimos tan cuidadosamente con yeso blanco y palabras mentirosas, que parecen intactos. Vivimos en casas, en ciudades quemadas de arriba a abajo como si aún estuvieran en pie, la gente finge vivir allí y sale a las calles enmascarada entre las ruinas como si aún fueran los barrios familiares de antaño.

Y ahora la llama ha cambiado de forma y naturaleza, se ha vuelto digital, invisible y fría, pero por esta misma razón está aún más cerca, está sobre nosotros y nos rodea en todo momento.

Que una civilización – una barbarie – se hunde para no volver a levantarse, esto ya ha sucedido y los historiadores están acostumbrados a marcar y fechar cesuras y naufragios. ¿Pero cómo podemos ser testigos de un mundo que se va a arruinar con los ojos vendados y la cara cubierta, de una república que se derrumba sin lucidez ni orgullo, en la abyección y el miedo? La ceguera es aún más desesperada, porque los náufragos afirman gobernar su propio naufragio, juran que todo puede mantenerse técnicamente bajo control, que no hay necesidad de un nuevo dios o un nuevo cielo – sólo prohibiciones, expertos y médicos. El pánico y los sinvergüenzas.

¿Qué sería un Dios al que no se dirigen ni oraciones ni sacrificios? ¿Y cuál sería una ley que no conociera ni el mando ni la ejecución? ¿Y qué es una palabra que no significa ni ordena, sino que se sostiene en principio, de hecho ante ella?

Una cultura que se siente al final, sin más vida, trata de gobernar como puede su ruina a través de un estado de excepción permanente. La movilización total en la que Jünger vio el carácter esencial de nuestro tiempo debe ser vista en esta perspectiva. Los hombres deben movilizarse, deben sentir cada momento en un estado de emergencia, regulado en el más mínimo detalle por aquellos que tienen el poder de decidirlo. Pero mientras que en el pasado el objetivo de la movilización era acercar a los hombres, ahora pretende aislarlos y distanciarlos unos de otros.

¿Cuánto tiempo lleva la casa ardiendo? ¿Cuánto tiempo ha estado ardiendo? Ciertamente hace un siglo, entre 1914 y 1918, algo sucedió en Europa que arrojó todo lo que parecía permanecer intacto y vivo a las llamas y a la locura; luego otra vez, treinta años más tarde, el fuego ardió por todas partes y ha estado ardiendo desde entonces, implacablemente, apagado, apenas visible bajo las cenizas. Pero quizás el fuego ya había comenzado mucho antes, cuando el impulso ciego de la humanidad hacia la salvación y el progreso se unió al poder del fuego y las máquinas. Todo esto es conocido y no necesita ser repetido. Más bien, hay que preguntarse cómo podíamos seguir viviendo y pensando mientras todo ardía, lo que permanecía de alguna manera intacto en el centro del fuego o en sus bordes. Cómo fuimos capaces de respirar las llamas, lo que perdimos, a qué restos – o a qué impostura – nos aferramos.

Y ahora que no hay más llamas, sino sólo números, cifras y mentiras, estamos ciertamente más débiles y más solos, pero sin posibles compromisos, más lúcidos que nunca.

Si sólo en la casa en llamas se hace visible el problema arquitectónico fundamental, entonces se puede ver lo que está en juego en la historia de Occidente, lo que ha tratado de comprender con tanto esfuerzo y por qué sólo podría fracasar.

Es como si el poder intentara a toda costa captar la vida desnuda que ha producido y, sin embargo, por mucho que intente apropiarse de ella y controlarla con todos los dispositivos posibles, no sólo policiales, sino también médicos y tecnológicos, sólo puede escapar de ella, porque es por definición esquiva. Gobernar la vida desnuda es la locura de nuestro tiempo. Los hombres reducidos a su existencia biológica pura ya no son humanos, los hombres gobernantes y las cosas gobernantes coinciden.

La otra casa, la que nunca podré habitar, pero que es mi verdadero hogar, la otra vida, la que no viví mientras creía que la estaba viviendo, el otro idioma, que deletreé sílaba por sílaba sin poder hablarlo nunca, tan mío que nunca podré tenerlos…

Cuando el pensamiento y el lenguaje se dividen, crees que puedes hablar olvidando que estás hablando. La poesía y la filosofía, mientras dicen algo, no olvidan lo que dicen, recuerdan el lenguaje. Si recordamos el lenguaje, si no olvidamos que podemos hablar, entonces somos más libres, no estamos obligados a las cosas y las reglas. El lenguaje no es un instrumento, es nuestra cara, la apertura en la que estamos.

El rostro es lo más humano, el hombre tiene un rostro y no simplemente un hocico o una cara, porque vive al aire libre, porque en su rostro se expone y se comunica. Por eso la cara es el lugar de la política. Nuestro tiempo apolítico no quiere ver su propio rostro, lo mantiene a distancia, lo enmascara y lo cubre. No debe haber más caras, sólo números y figuras. Incluso el tirano no tiene rostro.

Sentirse vivo: ser afectado por la propia sensibilidad, entregarse delicadamente al gesto sin poder asumirlo o evitarlo. Sentirme vivo hace que la vida sea posible para mí, incluso si estoy encerrado en una jaula. Y nada es tan real como esta posibilidad.

En los próximos años sólo habrá monjes y delincuentes. Y sin embargo, no es posible simplemente hacerse a un lado, para creer que se puede salir de los escombros del mundo que se ha derrumbado a su alrededor. Debido a que el colapso nos afecta y nos apóstrofe, también somos sólo uno de esos escombros. Y tendremos que aprender a usarlos con cautela de la manera correcta, sin que se note.

Envejecer: «Crecer sólo en las raíces, ya no en las ramas». Para hundirse en las raíces, sin flores ni hojas. O, más bien, como una mariposa borracha revoloteando sobre lo que se ha experimentado. Todavía hay ramas y flores en el pasado. Y todavía puedes hacer miel con ellos.

La cara está en Dios, pero los huesos son ateos. Por fuera, todo nos empuja hacia Dios; por dentro, el ateísmo obstinado y burlón del esqueleto.

Que el alma y el cuerpo estén inextricablemente unidos, esto es espiritual. El espíritu no es un tercero entre el alma y el cuerpo; es sólo su indefensa y maravillosa coincidencia. La vida biológica es una abstracción, y es esta abstracción la que se supone que gobierna y cura.

Sólo para nosotros no puede haber salvación: hay salvación porque hay otros. Y esto no es por razones morales, porque debo actuar por su bien. Sólo porque no estoy solo hay salvación: sólo puedo salvarme como uno entre muchos, como otros entre otros. Solo – esta es la verdad especial de la soledad – no necesito salvación, soy realmente insalvable. La salvación es la dimensión que se abre porque no estoy solo, porque hay pluralidad y multitud. Dios, encarnándose, ha dejado de ser único, se ha convertido en un hombre entre muchos. Por esta razón el cristianismo ha tenido que atarse a la historia y seguir su destino hasta el final, y cuando la historia, como parece estar ocurriendo hoy en día, se extingue y decae, el cristianismo también se acerca a su declive. Su contradicción irremediable es que buscó, en la historia y a través de la historia, la salvación más allá de la historia, y cuando la historia llega a su fin, falta el suelo bajo sus pies. La iglesia era de hecho solidaria no con la salvación, sino con la historia de la salvación, y como buscaba la salvación a través de la historia, sólo podía terminar en la salud. Y cuando llegó el momento, no dudó en sacrificar la salvación por la salud.

Es necesario arrancar la salvación de su contexto histórico, encontrar una pluralidad no histórica, una pluralidad como salida de la historia.

Dejar un lugar o una situación sin entrar en otros territorios, dejar una identidad y un nombre sin asumir otros.

Hacia el presente sólo se puede retroceder, mientras que en el pasado se avanza en línea recta. Lo que llamamos pasado es sólo nuestra larga regresión hacia el presente. Separarnos de nuestro pasado es el primer recurso de poder.

Lo que nos libera de la carga es el aliento. En la respiración ya no tenemos peso, somos empujados como si estuviéramos volando más allá de la fuerza de gravedad.

Tendremos que aprender a juzgar de nuevo, pero con un juicio que no castigue ni recompense, absuelva ni condene. Un acto sin propósito, que quita la existencia a cualquier propósito, necesariamente injusto y falso. Sólo una interrupción, un instante a caballo entre el tiempo y la eternidad, en el que silba la imagen de una vida sin fin ni planes, sin nombre ni memoria, por lo que salva, no en la eternidad, sino en una «especie de eternidad». Un juicio sin criterios preestablecidos y, sin embargo, precisamente por este político, porque devuelve la vida a su naturalidad.

El sentimiento y la sensación, la sensación y el amor propio son contemporáneos. En cada sentimiento hay un sentimiento, en cada sentimiento de uno mismo hay otro sentimiento, una amistad y un rostro.

La realidad es el velo a través del cual percibimos lo que es posible, lo que podemos o no podemos hacer.

Saber cuáles de nuestros deseos de infancia se han cumplido no es fácil. Y, sobre todo, si la parte de lo realizado que raya en lo no realizado es suficiente para que aceptemos seguir viviendo. Uno teme a la muerte porque la parte de los deseos no cumplidos ha crecido sin medida posible.

«Los búfalos y los caballos tienen cuatro patas: eso es lo que yo llamo el Cielo. Poner el cabestro a los caballos, perforar las fosas nasales de los búfalos: eso es lo que yo llamo humano. Por eso digo: cuidado con que lo humano no destruya el Cielo dentro de ti, cuidado con que lo intencional no destruya lo celestial».

Quédate, en la casa en llamas, tu lengua. No la lengua, sino las fuerzas inmemoriales, prehistóricas y débiles que la guardan y recuerdan, la filosofía y la poesía. ¿Y qué es lo que guardan, qué es lo que recuerdan del lenguaje? No esta o aquella proposición significativa, no este o aquel artículo de fe o mala fe. Más bien, el hecho mismo de que haya un lenguaje, que sin un nombre estamos abiertos en el nombre y en este abierto, en un gesto, en un rostro somos desconocidos y expuestos.

La poesía, la palabra es lo único que nos queda de cuando aún no sabíamos hablar, un canto oscuro dentro del idioma, un dialecto o un modismo que no podemos entender del todo, pero que no podemos evitar escuchar, aunque la casa se queme, aunque en su ardiente idioma los hombres sigan hablando en vano.

Pero, ¿hay un lenguaje de la filosofía, como hay un lenguaje de la poesía? Al igual que la poesía, la filosofía vive enteramente en el lenguaje, y sólo la forma de esta vivienda la distingue de la poesía. Dos tensiones en el campo del lenguaje, que se cruzan en un punto y luego se separan incansablemente. Y quien dice una palabra correcta, una palabra simple y creciente, vive en esta tensión.

Quien se da cuenta de que la casa se está quemando, puede ser empujado a mirar a sus semejantes que parecen no darse cuenta con desdén y desprecio. Pero, ¿no serán estos hombres que no ven y piensan en los lémures a los que tendrás que dar cuenta en el último día? Darse cuenta de que la casa se está quemando no te eleva por encima de las demás: al contrario, es con ellas con las que tendrás que intercambiar una última mirada cuando las llamas se acerquen. ¿Qué puede decir para justificar su reclamo de conciencia a estos hombres tan inconscientes que parecen casi inocentes?

En la casa en llamas continúas haciendo lo que hacías antes, pero no puedes dejar de ver lo que las llamas te muestran ahora desnudo. Algo ha cambiado, no en lo que haces, sino en la forma en que dejas que salga al mundo. Un poema escrito en la casa en llamas es más justo y verdadero, porque nadie lo escuchará, porque nada asegura que escapará de las llamas. Pero si, por casualidad, encuentra un lector, entonces no puede de ninguna manera escapar del apóstrofe que lo llama de esa voz indefensa, inexplicable y apagada.

Sólo quien no tiene posibilidad de ser escuchado puede decir la verdad, sólo quien habla desde una casa que implacablemente consume las llamas a su alrededor.

El hombre desaparece hoy, como un rostro de arena borrado en la orilla. Pero lo que ocupa su lugar ya no tiene un mundo, es sólo una vida desnuda y silenciosa sin historia, a merced de los cálculos del poder y la ciencia. Tal vez es sólo de este estrago que algo más puede un día aparecer lenta o abruptamente – no un dios, por supuesto, pero ni siquiera otro hombre – un nuevo animal, tal vez, un alma viviente de otra manera…

Fuente e imagen: https://ficciondelarazon.org/2020/10/06/giorgio-agamben-cuando-la-casa-se-quema/

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