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Crisis: solidaridad o caos

Por: Josep M. Puig

  • La situación de crisis que ha provocado la Covid requiere de una manera prioritaria, aunque no exclusiva, destacar el valor de la solidaridad. Creo que hoy más que nunca, para conectar la educación a la vida, se debe invitar a vivir el valor de la solidaridad.

Escribir en estos momentos en un medio destinado a educadores y educadoras para hacerles una sugerencia es un atrevimiento presuntuoso. Todo el mundo está bastante atareado, y un poco saturado de opiniones, para añadir una nueva recomendación. No es momento de discursos, sino de hacer con honestidad el trabajo que a cada cual le corresponde. Justo el que hoy están haciendo tantos y tantos docentes: todo lo que pueden y más para echar a andar en un curso difícil, un curso que tiene que movilizar mucha inteligencia y mucho optimismo. A pesar de todo, quizás para aclararme a mí mismo y quizás para hacer una cosa que puedo hacer, he escrito estas notas sobre un aspecto de la educación de los chicos y chicas que hoy me parece especialmente pertinente.

Transmitir los conocimientos y las competencias que corresponden a cada nivel educativo es relevante, aunque no hay que exagerar porque los currículos suelen estar demasiado cargados de contenidos y ahora puede ser un buen momento para limitarse a lo fundamental. Sin embargo, antes de entrar en materia tendremos que aprender a cumplir las medidas de protección que los centros hayan implantado y tendremos que explicarlas como una contribución de la escuela al bien común y al control de la pandemia.

También durante los primeros días se impone hablar de cómo se han vivido estos meses, quizás compartiendo los momentos malos y los buenos, las angustias y las alegrías, las pérdidas y todo lo que cada chico y cada chica quiera expresar. Estos tres ámbitos tienen que ver con valores –la responsabilidad ante el trabajo, el respecto a las normas como una forma de respeto mutuo y la acogida y el cuidado de todos y todas–, pero la situación de crisis que ha provocado la Covid requiere de una manera prioritaria, aunque no exclusiva, destacar el valor de la solidaridad. Creo que hoy más que nunca, para conectar la educación a la vida, se debe invitar a vivir el valor de la solidaridad.

La razón es sencilla: ante una situación de crisis, de cualquier crisis, no sirve de nada buscar salidas individuales, que solo consiguen empeorar los problemas. Salir de una crisis exige colaborar de manera solidaria, ir a la par para contribuir a la solución. Las crisis se superan aunando esfuerzos para producir una fuerza colectiva que permita vencer la situación de dificultad: ejerciendo la solidaridad como acción común.

No se trata de una solidaridad de declaraciones y palabras, sino de la solidaridad como compromiso e implicación. La solidaridad como acción común es un esfuerzo para reunir a las personas afectadas por una dificultad, un esfuerzo para crear las condiciones que les permitan dialogar a pesar de no pensar igual y, finalmente, un esfuerzo para impulsar el trabajo conjunto con el objetivo de aplicar un plan de acción ideado para paliar la dificultad a la que se enfrentan. Esta idea de solidaridad como acción conjunta para enfrentarse a una dificultad expresa un comportamiento imprescindible ante una situación de pandemia, pero es también un valor necesario para avanzar hacia una sociedad mejor, porque tenemos varias crisis.

Hemos visto que la solidaridad no solo es adhesión verbal –es un proceso de trabajo conjunto para enfrentarse a un problema–, pero también es un proceso que tiene efectos positivos en diferentes ámbitos. En primer lugar, la solidaridad tiene un efecto moral en la medida que predispone a la ayuda mutua y al cuidado del otro, abre un espacio de altruismo y llena de orgullo silencioso a quien lo ejerce. En segundo lugar, la solidaridad tiene un efecto práctico en la medida que reúne participantes, despierta la creatividad colectiva e impulsa la cooperación. En tercer lugar, la solidaridad tiene un efecto terapéutico para los implicados en la medida que reunirse, deliberar y actuar juntos es un remedio ante el miedo, la angustia y la incertidumbre que a menudo generan las crisis.

Por todo ello, hoy es más que oportuno que nunca destinar tiempo escolar a la solidaridad. La pandemia nos obliga a cooperar para vencerla y la pandemia nos recuerda que la solidaridad es una de las herramientas de supervivencia humana más efectiva. La salvación no está en el individualismo y la competición, el futuro es de las comunidades que cooperan solidariamente. Y esta idea se puede enseñar y es urgente enseñarla.

La cuestión ahora es ver cómo trabajar la solidaridad en la escuela. Solo con explicaciones ya sabemos que es una didáctica poco atractiva y casi completamente ineficaz. La mejor manera de trabajar la solidaridad en la escuela es practicándola, en el ámbito del grupo clase o bien ofreciendo un servicio en la comunidad. Cuando los chicos y chicas se distribuyen tareas necesarias para el buen funcionamiento de la clase, están ejerciendo una forma de solidaridad recíproca. Cuando los chicos y chicas de un mismo grupo aplican un sistema de ayudas mutuas para impedir que nadie se atrase y quede marginado, practican la solidaridad en el seno de su grupo de convivencia. Pero también cuando participan en un proyecto de ciencia ciudadana destinado a estudiar los mosquitos, los pájaros o la cantidad de microplásticos en la arena del mar, están realizando una tarea sanitariamente segura que se convertirá en un servicio con utilidad social. Cuando los chicos y chicos preparan programas de radio que se emitirán desde la radio escolar o desde la emisora local y tienen como objetivo informar, entretener y reflexionar, están ofreciendo un servicio solidario en la comunidad de sus oyentes. Y así otros muchos ejemplos de aprendizaje servicio, esta metodología común a tantas y tantas experiencias provenientes de diferentes tradiciones pedagógicas. Todas ellas con unos rasgos comunes: se aprenden conocimientos, se realiza una acción de servicio y se adquieren valores.

He empezado diciendo que no quería agobiar y acabo dando trabajo. Es verdad, disculpadme, pero no he podido evitarlo porque educar para la solidaridad es urgente y es una muestra imprescindible de inteligencia, de optimismo y de esperanza.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/convivenciayeducacionenvalores/2020/09/15/crisis-solidaridad-o-caos/

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Eutanasia: un derecho fundamental

Por: Víctor Arrogante

LAS COSAS YA NO PUEDEN SER COMO ANTES Y MENOS SI SON SOMETIDAS A PRINCIPIOS MORALES VINCULADOS A LA IGLESIA CATÓLICA, QUE NO SOLO NO PROMUEVE LA FELICIDAD, SINO QUE SIEMBRA EL SUFRIMIENTO PARA ACCEDER AL «REINO DE SUS CIELOS».

Si vivir con dignidad es un derecho, también lo es morir dignamente. Un derecho para poder ejercer la última libertad. Hace unos días, el Congreso de los Diputados rechazó las enmiendas a la totalidad del PP y Vox a la proposición de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia. La proposición de ley aún debe pasar por la Comisión de Justicia, ser debatida en la Cámara Baja, ir al Senado y volver al Congreso para la aprobación definitiva; todo está en marcha y espero poder utilizar sus mecanismos cuando llegue la ocasión.

«Quien quiera vivir que viva, pero a los demás que nos dejen morir dignamente». Con estas palabras de Fernando Cuesta, enfermo de ELA, que tuvo que viajar a Suiza para poner fin a su vida, arrancó en el Congreso de los Diputados la toma en consideración de la proposición de ley para regular la eutanasia en España presentada por el PSOE en el pasado febrero. Recibió el apoyo de 201 votos, 2 abstenciones, y 140 en contra (PP y Vox), que acusan al resto de partidos de querer aprobar la norma, para ahorrar en pensiones y tratamientos médicos. Estos grupos siempre han sido indeseables, pero en esta ocasión vuelven a representar las vergüenzas de España

«El sufrimiento no tiene ideología», insistió la diputada socialista y exministra de Sanidad María Luisa Carcedo. El texto aprobado, convierte la eutanasia en un derecho que será incorporado a la sanidad pública, para quienes lo soliciten y sufran una enfermedad grave e incurable o «invalidante», que cause un sufrimiento insoportable. Las cosas ya no pueden ser como antes y menos si son sometidas a principios morales vinculados a la iglesia católica, que no solo no promueve la felicidad, sino que siembra el sufrimiento para acceder al «reino de sus cielos», que no es sino una aberrante idea que avaló la esclavitud y ahora el trabajo precario indigno.

El recuerdo de quienes han muerto en España sin la eutanasia legalizada −Ramón Sampedro, Maribel Tellaetxe o María José Carrasco−, ha sido una constante en un debate que ha tenido momentos con una alta carga emocional y que se ha crispado cuando el indeseable diputado del PP, José Ignacio Echániz, ha acusado a los impulsores de la ley de querer ahorrar a costa de «los más vulnerables».

Pablo Echenique, de Unidas Podemos, ha mostrado su orgullo por participar en la tramitación: «Nadie tendrá que hacer como Ángel Hernández», encausado por ayudar a morir a su esposa, sino que quienes requieran la eutanasia podrán hacerlo en la sanidad pública. Echenique ha calificado a PP y Vox de «gente sin escrúpulos».

El Parlamento holandés viene tramitando un polémico proyecto de ley, por el que los progresistas del D66, defienden el derecho de los mayores de 75 años que, aun estando sanos, opten por solicitar la eutanasia al considerar que han vivido bastante. Esta iniciativa provocó alarma entre los socios conservadores de la coalición de Gobierno, que están en contra de legalizar esta opción. Unos 10.000 holandeses mayores de 55 años mostraron su interés en ello. El problema es cada vez mayor, cuando la diferencia entre la vida biológica y la vida biográfica aumenta gracias a los avances médicos. La gente deja de formar parte del sistema laboral a los 67 años, pero vive más que antes, sin participar en la sociedad y con quejas como la soledad o los achaques de la vejez.

Actualmente la eutanasia está considerada como un homicidio, por lo que el objeto de la Proposición de Ley «es regular el derecho que corresponde a toda persona que cumpla las condiciones exigidas a solicitar y recibir la ayuda necesaria para morir, el procedimiento que ha de seguirse y las garantías que han de observarse». Esta ley supone una regulación histórica en España y en el resto del mundo.

Eutanasia y muerte digna, no son conceptos idénticos, aunque si conexos. La eutanasia es un derecho individual subjetivo de las personas ante situaciones en las que, sin estar abocadas a un proceso de muerte inminente, deciden, por su situación de invalidez o sufrimiento solicitar ayuda para morir anticipadamente. Esto, según defiende el PSOE, da seguridad jurídica a los profesionales que participan de esta práctica sin obligarles a ello. La muerte digna, en cambio, engloba la serie de derechos y garantías de todas las personas a una asistencia sanitaria y social en el final de sus vidas que respete su autonomía y su voluntad para morir en condiciones dignas. Se trata del rechazo a la obstinación terapéutica, la garantía de unos cuidados paliativos integrales, intimidad, acompañamiento y apoyo. También consiste en establecer un régimen que obliga y dota de seguridad jurídica de todos los profesionales implicados

La regulación de la eutanasia exige una regulación no solo sanitaria, sino también civil y penal, pues exige la derogación parcial del artículo 143 del Código Penal (1.- El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años). La muerte digna, ya contemplada en varias comunidades autónomas, es una cuestión de legislación sanitaria y no demanda cambios en el CP. A día de hoy, la eutanasia, considerada como un homicidio, es ilegal en España, mientras que la sedación terminal sí está permitida. El PSOE ha venido insistiendo en que son dos debates muy diferentes, y por eso han de caminar por carriles distintos.

El PSOE abre la puerta al suicidio médicamente asistido, aunque solo en condiciones de enfermedad incurable o discapacidad crónica (no válido para cualquier situación), y con presencia del facultativo hasta el final. El PSOE calcula que todo el proceso, desde la petición hasta la resolución final, no debería tardar menos de 32 días. En el suicidio médicamente asistido, el médico indica al paciente qué fármaco debe ingerir por sus propios medios para morir. Este supuesto es legal en Suiza (y en algunos estados de EEUU) y ha generado un cierto «turismo de la muerte».

La ley de la eutanasia divide a los partidos entre una medida «garantista» y los cuidados paliativos. Para el PSOE, la Ley es una respuesta jurídica, sistemática, equilibrada y garantista. No solo busca la legalización, sino también controlar todo el proceso, desde la información al paciente hasta la labor del médico. Consideran que de aprobarse la ley, se introduciría en el ordenamiento legal «un nuevo derecho individual». Podemos, que ya había registrado su propuesta sobre la eutanasia antes que el PSOE, respalda de manera casi total la iniciativa. No considera que este cambio tenga que asentarse «en el sufrimiento del paciente», sino en la «libertad de decidir». «No es una competencia para ver quién sufre más, sino cuando alguien dice no puedo más y en el camino me quedo«.

La eutanasia conecta con un derecho fundamental de la persona constitucionalmente protegido como es la vida, pero que se debe conectar con otros derechos y bienes, igualmente protegidos por la Constitución, como son la integridad física y moral de la persona (artículo 15 CE), la dignidad humana (artículo 10), el valor superior de la libertad (art. 1.1), la libertad ideológica y de conciencia (art. 16) o el derecho a la intimidad (art. 18.1). Cuando una persona plenamente capaz y libre se enfrenta a una situación vital que a su juicio vulnera su dignidad e integridad, el bien de la vida puede decaer en favor de los demás bienes y derechos. No existe un deber constitucional de imponer o tutelar la vida a toda costa y en contra de la voluntad del titular del derecho a la vida. En estos casos, el Estado está obligado a proveer un régimen jurídico que establezca las garantías necesarias y de seguridad jurídica.

Junto con la Ley propuesta por el PSOE, hay que promover el derecho de toda persona a disponer con libertad de su cuerpo y de su vida, y a elegir libre y legalmente el momento y los medios para finalizarla; especialmente el derecho de los enfermos terminales e irreversibles a morir sin sufrimientos, si este es su deseo expreso.

La legalización y regulación de la eutanasia se asientan sobre la compatibilidad de unos principios esenciales que son basamento de los derechos de las personas, y que son recogidos en la Constitución. De un lado, los derechos fundamentales a la vida y a la integridad física y moral, y de otro, bienes constitucionalmente protegidos como la dignidad, la libertad o la autonomía de la voluntad.

Si el Sistema difícilmente es capaz de proteger mi vida y que se desarrolle dignamente y en bienestar, al menos que me de protección para que el fin de mi vida sea cómo y cuando yo quiera. Vivir puede ser una maravilla, dejar de vivir, hacer desaparecer la vida, es como un acto de magia, que los magos conocemos; como cuando hacemos desaparecer una paloma blanca entre sedas de colores.

Fuente e imagen: https://nuevarevolucion.es/eutanasia-un-derecho-fundamental/

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No es frenar, es cancelar las concesiones mineras

Por:  Daliri Oropeza

 

Aunque el presidente ha reiterado desde que inició su sexenio que no dará más concesiones mineras, la Dirección General de Minas informa por lo menos 21 con fecha de diciembre de 2018 a febrero de 2020. Actualmente el 30% del territorio está concesionado a empresas privadas. La señal de alerta se encendió en varios pueblos por el incremento de las exploraciones en sus territorios. La minería no suspendió actividades durante la pandemia.

¿Cómo llegué a la conclusión de que es una falacia lo que repite AMLO en su conferencia de “no habrá más concesiones mineras”?

Entré a una de esas reuniones virtuales que ahora son cotidianas. En ella, encontré a representantes de muchos pueblos y organizaciones, académicos e investigadores comunicando y expresando que urge encender una alerta: la minería se acelera. Contaron sus experiencias ante esta imparable industria, que se tornó voraz.

¿En qué momento se tornó voraz?

Durante el sexenio de Salinas había menos de 3 mil concesiones. Con Fox La Secretaría de Economía (SE) otorgó 12 mil 652 concesiones más, equivalentes a casi 8 millones de hectáreas. Con Felipe Calderón, esta misma secretaría dio 11 mil 616 concesiones adicionales. Parecen menos, pero equivalen a 22.1 millones de hectáreas, el doble del territorio. La sumatoria es de por lo menos 31 mil concesiones, equivalentes a 56 millones de hectáreas. El 30% del territorio nacional.

Y, aunque AMLO dice que no han dado ni darán más concesiones mineras, rasqué en el CartoMinMex (Mapa de la Cartografía Minera en México de la Dirección General de Minas de la SE).   Allí hay registradas por lo menos 21 concesiones desde diciembre de 2019 a febrero del 2020 (es la última actualización). Los estados involucrados son Zacatecas, Durango, Chihuahua, Hidalgo, Oaxaca, Sonora, Estado de México, San Luis Postosí, Chihuahua.

El abogado ñuu savi Francisco López Bárcenas expuso en esta reunión virtual un análisis con datos de las investigaciones que realiza.

“En 10 años se extrajo más mineral del país que en los 300 años de la colonia”, asegura. La minería antes de 1992 —detalla— estaba en el lugar 65 de las actividades económicas de México. Ahora está se encuentra en la cuarta posición, solo después de la industria automotriz, la petrolera, las remesas y, después de la minería, el turismo.

López Bárcenas es investigador adscrito al programa de Agua y Sociedad y al programa de Estudios Antropológicos de El Colegio de San Luis. Tiene más de dos décadas de investigación sobre la minería.

En su exposición detalló que el ascenso de la minería como actividad económica fue drástico desde la firma del Tratado de Libre Comercio duarnte el Salinismo, al grado de ser considerada ahora como actividad preferente. Y en la pandemia no paró. Varias habitantes de pueblos con minas lo reportaron. En México, esos 10 años son el equivalente a las últimas dos generaciones que, prácticamente, son afectadas por esta actividad y pierden sus tierras, su tejido social, su salud.

Recalcó que por lo menos 5 mil concesiones están en territorios de los pueblos indígenas. Representan el equivalente a 28 millones de hectáreas o el 17% del territorio. Más de la mitad del territorio concesionado.

Uno de los problemas más graves es que las empresas mineras pueden hacer lo que quieran como su propiedad o concesión, reitera el abogado Lopez Bárcenas. A esto se suma la especulación que realizan. Es -explicó- como apostar en la bolsa de valores, como si fueran de ellos el territorio y los minerales, sin que realicen actividad minera, solo por la titularidad de la concesión. Recordó que las concesiones duran 50 años, pero son prorrogables.

“El negocio minero no necesariamente pasa por la explotación y la extracción de minerales, pasa sobre todo por la especulación. Un minero puede pagar solo 125 pesos semestrales por hectárea, no importa cuanto mineral va a sacar”, recalca Francisco, al detallar los pocos réditos que tiene esta actividad para el país.  A esto suma que hay 833 proyectos en exploración y 81 en operación o producción, 35 en desarrollo y 52 en suspensión.

Pueblos como Los Chimalapas, denuncian los recientes intentos de exploración minera en su territorio. A su vez, los ejidatarios guerrenses denuncian la devastación provocada por las minas a cielo abierto como Carrizalillo.

López Bárcenas recordó que son 207 empresas Canadienses y 48 estadounidenses las que tienen concesiones en el país. Otras empresas son del Reino Unido, Japón y China.

La cuestión no es solo dejar de dar concesiones, sino impedir que las ya otorgadas no se vuelvan una amenaza a la vida del 30% del territorio.

¿Cuántas veces se debe repetir una falacia para que sea verdad?

Fuente e imagen: https://piedepagina.mx/no-es-frenar-es-cancelar-las-concesiones-mineras/

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Cómo El COVID-19 Está transformando Los Rankings Universitarios

Por: Paola Villafuerte

El Times Higher Education lanza el más reciente ranking mundial y el efecto de la pandemia se vuelve visible en la disposición de lugares.

El 2020 ha sido definitivamente uno de los periodos más desafiantes que la educación superior ha tenido que sobrellevar. La pandemia por coronavirus (COVID-19) ha mostrado la manera en la que las universidades alrededor del mundo han sido pieza crucial para el desarrollo de departamentos de investigación, salud pública y conocimiento científico en sus países originarios. Entre escenarios complicados, existe una preocupación por el futuro financiero de estas mismas instituciones que durante este período, han contribuido considerablemente.

Estos efectos producidos por la pandemia, se vuelven visibles en la disposición de lugares de la última publicación del World University Rankings publicado por el Times Higher Education (THE). Esta clasificación, llevada a cabo desde el 2001, se rige bajo 13 indicadores agrupados en las siguientes cinco áreas: docencia (30 %), investigación (30 %), citas o influencia de investigación (30 %), visión internacional (7,5 %), e ingresos de la industria (2,5 %).

La edición del 2021, incluye más de 1500 universidades provenientes de 93 países, de los cuales, 27 de ellos tienen al menos una universidad entre las 200 mejores. El top 10 no nos toma por sorpresa, la Universidad de Oxford (Reino Unido) por quinto año consecutivo se lleva el primer lugar, seguido de Stanford (Estados Unidos) y Harvard (Estados Unidos), quienes escalaron varios lugares de la edición del 2020.

Top 10 THE World University Rankings

  1. Universidad de Oxford (Reino Unido)

  2. Universidad de Stanford (EE. UU.)

  3. Universidad de Harvard (EE. UU.)

  4. Instituto Tecnológico de California (EE. UU.)

  5. Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE. UU.)

  6. Universidad de Cambridge (Reino Unido)

  7. Universidad de California, Berkeley (Estados Unidos)

  8. Universidad de Yale (EE. UU.)

  9. Universidad de Princeton (Estados Unidos)

  10. La Universidad de Chicago (EE. UU.)

Entre los mejores países representados en las tablas, están Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania, Australia, Países Bajos, China y Japón. Estos dos últimos han ascendido ampliamente en distintas clasificaciones universitarias, como el QS Ranking y el Shanghai Ranking. Especialmente, China avanza aceleradamente tras los expertos prevén un crecimiento en el país catalizado por la pandemia.

China se abre paso en las clasificaciones mundiales

Según el reporte de resultados de THE, en el último año el país asiático ha duplicado el número de instituciones dentro del top 100, de tres a seis, y la mayoría de sus mejores 20 universidades ha mantenido o mejorado su desempeño.

Wei Zhang, profesora en la Universidad de Leicester, mencionó para Times Higher Education, que el hecho de que la pandemia estuviera teniendo un mayor impacto en Estados Unidos, podría acelerar el progreso de China para ponerse al día con la investigación del país. «La pandemia puede brindar a las universidades chinas la oportunidad de cerrar la brecha con las instituciones estadounidenses».

China en los rankings mundiales

  1. Universidad de Tsinghua (# 20 en la clasificación mundial)

  2. Universidad de Pekín (# 23 en la clasificación mundial)

  3. Universidad Fudan (# 70 en la clasificación mundial)

  4. Universidad de Ciencia y Tecnología de China (# 87 en la clasificación mundial)

  5. Universidad de Zhejiang (# 94 en la clasificación mundial)

  6. Universidad Jiao Tong de Shanghai (# 100 en la clasificación mundial)

Se anticipa que el país asiático se convertirá en hogar para universidades con mucho potencial de contribución en materia de investigación. Sin embargo, tanto la pandemia como la tensión geopolítica podrían obstaculizar su progreso.

La educación superior de Estados Unidos, por otro lado, se encuentra en una situación no tan prometedora. Aunque el país sigue dominando las tablas, la mitad de sus 20 principales instituciones han descendido en clasificaciones. Zhang afirma que la crisis del coronavirus deja al sector de la educación superior de EE. UU. en una “posición financiera crítica” con consecuencias como “la reducción de los ingresos y gastos universitarios y el despido de personal docente e investigador temporal, lo que afecta la productividad de la investigación y la reputación institucional, que son fundamentales para los rankings universitarios mundiales».

Esta comparación toma relevancia al analizar las expectativas de los líderes educativos en ambos países. La encuesta Leader Survey, encontró que el 87 % de las autoridades educativas participantes de Norte América espera quiebras financieras en universidades, a comparación del 17 % de los encuestados pertenecientes al este de Asia.

«La pandemia puede brindar a las universidades chinas la oportunidad de cerrar la brecha con las instituciones estadounidenses».

Igualmente, el reporte del THE World University Rankings, apunta que el país asiático está eliminando disparidades entre estos dos países en materia de investigación. Por primera vez este año, la calidad de exploración científica perteneciente a universidades de rango medio, están comenzando a nivelarse. Esto se replica en el ingreso por investigaciones, donde China supera a Estados Unidos en esta última edición.

“A largo plazo, el ascenso de China podría representar una amenaza para el dominio de las universidades estadounidenses en las clasificaciones”, menciona Marijk van der Wende, profesora en la Universidad de Utrecht.

Academia Latinoamericana

Las consecuencias que supone este periodo no se replican de la misma manera en la Academia Latinoamericana. Ellie Bothwell, escribe que la pandemia ha forzado una reevaluación de la educación superior, especialmente en esta región. “Las universidades brasileñas se han visto afectadas por grandes recortes de fondos desde 2019 y enfrentan restricciones en la cantidad de investigadores que pueden viajar a conferencias internacionales. En Chile, ha habido protestas por el alto costo de la educación superior. Y en Venezuela ha habido una gran caída en la cantidad de investigación producida por académicos”.

“El papel que las universidades ejerzan en la investigación científica y calidad docente representará una pieza importante de su perfil en el futuro”.

En el ranking, la representación de las universidades latinoamericanas decae en algunos sectores y se refuerza en otros. Un total de 18 instituciones, la mayoría pertenecientes a Brasil, se encontraron entre los 800 primeros lugares. Además del último mencionado, los países mejor representados en las tablas son Chile, México, Colombia, Costa Rica y Perú.

En la clasificación de universidades latinoamericanas, THE Latin American University Rankings, publicada en Julio, Jamaica se posiciona por primera vez en el top 20 y la Pontificia Universidad Católica de Chile encabeza la lista. Uruguay es el único nuevo país que ingresa al ranking y en México, el Tecnológico de Monterrey escala y se encuentra en el cuarto lugar.

Top 10 universidades latinoamericanas 2020

  1. Pontificia Universidad Católica de Chile (Chile)

  2.  Universidad de São Paulo (Brasil)

  3. Universidad de Campinas (Brasil)

  4. Tecnológico de Monterrey (México)

  5. Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil)

  6. Universidad Federal de São Paulo (UNIFESP) (Brasil)

  7. Pontificia Universidad Católica de Rio de Janeiro (PUC-Rio) (Brasil)

  8. Universidad de Chile (Chile)

  9. Universidad Federal de Santa Catarina (Brasil)

  10. Universidad Estatal de São Paulo (UNESP) (Brasil)

Pero muchas otras instituciones se encuentran en declive en las posiciones por bajas puntuaciones en docencia. Por otro lado, el QS califica a la Universidad Autónoma de México y al Tec de Monterrey entre las mejores cinco universidades de Latinoamérica y las dos mejores en el país.

Universidades Españolas

En esta clasificación del de España destacan respectivamente, la Universidad Pompeu Fabra (#152), la Universitat Autònoma de Barcelona (#182), y la Universidad de Barcelona (#198).

Cabe destacar que  la Universidad Abierta de Cataluña (UOC), fundada en 1994, es la única universidad en línea española que se encuentra en la tabla entre las posiciones 601-800. Esta institución, con sede en Barcelona, ofrece más de 27 licenciaturas y 44 maestrías ofrecidas y cuenta con cerca de 50,000 alumnos inscritos. Esta universidad online comparte posición con la Open University del Reino Unido, también líder en e-learning.

Secuelas de la pandemia

Los efectos del coronavirus son visibles en medidores específicos de las tablas, como la investigación científica y calidad docente. El cambio imprevisto de la educación superior a modalidad online ha surgido, en algunos escenarios, como potencializador de las interacciones internacionales entre universidades y un aumento de investigaciones científicas sin precedente alguno.

Sin duda, el papel que las universidades ejerzan especialmente en estos dos rubros representará una pieza importante de su perfil en el futuro. Louise Richardson, vicerrectora de la Universidad de Oxford, explica para THE, que su perfil de investigación “nunca ha sido más alto que en la actualidad”, aspecto que ha destacado exitosamente a la institución en las clasificaciones.

Sin embargo, la cantidad tan creciente de investigaciones científicas durante este periodo ha generado ciertas sospechas en áreas educativas. Un artículo de Nature, plantea que la rapidez y tasa de publicaciones de investigaciones sobre el coronavirus, representa un riesgo para la calidad y transparencia de la información. Muchas revistas científicas se vieron en la necesidad de trabajar con colaboradores antes desconocidos, produciendo artículos bajo límites de entrega sumamente estrechos. Esto termina por hacer de las publicaciones científicas durante la pandemia, un reto añadido a la crisis del COVID-19.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/rankings-universitarios-pospandemia

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La escuela sin paredes

Por: Manuel Gil Antón

 

El aula tradicional perdió los tabiques o el adobe que impiden asomarnos. Amaneció traslúcida. ¿Vemos lo que pasa adentro, el misterio se revela?

 

¿Quién lo iba a decir? En estos días, sin poder ir a las escuelas, nos ha sido dado entrar a conocerlas. Hoy, cuando están cerradas, vaya paradoja, han quedado abiertas a la mirada de millones. Ingresamos al sitio secreto, ese espacio que al cerrar la puerta es caja negra, territorio incógnito, lugar sin ventanas donde rige, manda y ordena una persona. Ella, en el rol que ocupa la silla del saber, dice lo que hay que hacer y dicta el deber. El aula tradicional perdió los tabiques o el adobe que impiden asomarnos. Amaneció traslúcida. ¿Vemos lo que pasa adentro, el misterio se revela?

Ocurre sin querer. Los actores principales de conducir el proceso escolar están a la vista. A través de su voz, movimientos y acciones paridas por instrucciones superiores, muestran, a las claras, lo que la autoridad educativa concibe como lo que ha de ser una clase: pantomima.

El programa Aprende en Casa II, al no poder (ni tratar de evitar) la estructura de “la clase”, sino recargarse en ella (enseñar un tema específico de equis materia, de tal hora a tal hora para cada uno de los grados en todo el país) hace visible lo que, se supone, acontece por parte de quienes somos maestras o maestros todos los días en millones de espacios escolares. Según ellos, los meros jefes, nos retrata de cuerpo entero.

Desde este punto de vista, no son vehículo de información que llega, sino espejo en que nos reflejan, como creen que somos y hemos de ser, los que mandan. Es representación de lo cotidiano que imaginan para las y los niños, con el único cambio que no se puede preguntarle a la tele ni tiene botón de pausa: ¿no entendiste? ¿No te dio tiempo de hallar en tu casa una caja de cartón? ¿Buscaste una goma de borrar y al regresar ya estaban en otro tema? Lástima.

Estos días, enciendo el espejo (perdón, la tele) y veo, filmado, lo que “ocurre” cada día en miles de salones de los primeros grados de primaria, según los expertos hacedores de la farsa: una señora, o dos; a veces un señor y una señora hacen las veces de maestros. Saludan con afecto afectado por lo cursi a las niñas y los niños que suponen están atentos a sus palabras y gestos más allá de las cámaras. Siempre me ha dado coraje que a las criaturas pequeñas les hablen como si fuesen tontos, con un tonito que, en sí mismo, los coloca en la galería de los infelices inferiores infantes carentes de voz. Me imagino a la niña pensado: ¿por qué me hablará como tarada la maestra de la tele de tercero? Chorrean miel y falso aprecio: les abunda la soberbia, la superioridad del adulto que condesciende a hablar con animalitos del señor.

Lo peor es cuando se hacen los graciosos: aprendices malos de payasos de fiesta infantil, creen que impostar la voz y dar saltitos de alegría mientras dicen que aprendieron mucho es educativo. No se dan cuenta que es ridículo, sí, penoso a secas. Hablar claro no es lo mismo que fingir que la comunicación tiene que ser lenta y la voz lo más aguda posible, so pena que no me entiendan quienes ignoran todo.

“Pongan atención. Hay dos características de los sonidos: tono y duración. TO-NO. Hay dos tipos de tono: GRA-VE y A-GU-DO”, escribe el maestro en el pizarrón, aunque la lección sea para quienes no saben aún leer. Y el del suéter verde brinca de emoción más falsa que un sábado que se cree martes. “¡YU-PI! Ya aprendí”.

Circo pedagógico, espejo de la idea dominante de enseñanza, forma segura de no aprender. Espejo de la idea educativa de los que no han pisado un salón. O, ¿así es? Sería terrible.

Fuente e imagen: https://proyectoambulante.net/?p=3539

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Nos están matando

Por: Raúl Zibechi

El grito resuena en todo el continente. Se mezcla con el torrente de los ríos, vuela encima de las cordilleras, se interna en los vericuetos de las metrópolis y sigue andando más allá de los poblados. “Nos están matando”, se escucha una y otra vez en la inmensa geografía que va de las calles resistentes de Portland a la villas de Buenos Aires, de las ardientes de Bogotá a las favelas de Rio de Janeiro, pasando por las comunidades de Tila (Chiapas) y del Cauca colombiano. “Nos están matando”.

El brutal asesinato de un abogado en Bogotá, por el delito de violar la cuarentena para comprar alcohol, disparó la rabia contenida de las 55 masacres durante lo que va de 2020, sumadas a la desesperación de semanas de cuarentena, desocupación y hambre. En apenas tres días de revuelta, hubo 11 muertos reconocidos, 72 con heridas de bala y un reguero de balazos disparados por uniformados impunes para contener lo inevitable.

La rabia de jóvenes y jóvenas se llevó alrededor de 70 Comandos de Acción Inmediata (CAI) de la Policía, 47 de ellos quemados y el resto destruidos. No es justicia, que no la habrá, sino rabia, bronca, enojo multiplicado por millones. No la habrá porque los crímenes de los policías pasan a la justicia militar, como sucedió con Dilan Cruz, asesinado en una manifestación pacífica de estudiantes en noviembre pasado.

Qué decir del Cauca, donde este año hubo ya cinco masacres y los paramilitares operan a sus anchas. El 11 de setiembre, Oliverio Conejo Sánchez, coordinador del Programa de Salud del Cabildo Indígena de Totoró, y su hija Emily de 22 años, fueron interceptados en la carretera y asesinados por pertenecer al Consejo Regional Indígena del Cauca, que enarbola el lema “Cuenten con nosotros para la Paz, nunca para la guerra” (https://bit.ly/3kdRI58).

En Chile el Ministerio del Interior informó que entre el 18 de marzo y el 7 de julio Carabineros y la Policía de Investigaciones detuvieron a 51.439 personas, a lo que debe sumarse las detenciones por toque de queda que son otras 43.157. Es casi el doble de todas las detenciones practicadas durante el periodo anterior, comprendido entre el 18 de octubre y el 18 de marzo, que afectaron a 27.432 personas y 2.431 por toque de queda, en plena revuelta con millones de personas en las calles.

Esto indica que aprovechan la pandemia para descerrajar una represión feroz sobre los sectores populares que resisten el modelo neoliberal. La “nueva normalidad” es más represión y violencia que, según los datos de la propia Fiscalía, se verifican mayoritariamente en las zona sur de Santiago, foco de concentración de pobreza, y en la zona centro, escenario de las movilizaciones.

En Argentina la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) viene denunciando una escalada represiva que se ha cobrado alrededor de cien víctimas durante la pandemia, bajo las modalidades de “gatillo fácil”, muertes bajo custodia policial y otras modalidades. Son 6.000 asesinados en “democracia”.

Luego de la asonada policial del 9 de setiembre, cuando los uniformados se manifestaron armas en mano frente a la quinta presidencial y la vivienda del gobernador de Buenos Aires, en una supuesta demanda de aumentos salariales que fue atendida por el gobierno de Alberto Fernández, la represión siguió creciendo en los barrios populares.

El relato de Miguela, pobladora de la villa Ciudad Oculta, que la Policía le mató a su hijo Damián en diciembre de 2019, lo dice todo: “La cosa está muy picante en el barrio, no dejan a la gente ni ir a comprar. El otro día agarraron a unos niños que iban al kiosko, los pararon, los tocaron por todo el cuerpo y les pusieron el arma en la cabeza. Uno de los chicos tenía tres años” (https://bit.ly/35yTr0N).

Un artículo aparecido esta semana en Le Monde Dilomatique, sobre la asonada policial, revela para qué está la policía: “De los 90.000 policías, alrededor de un 75% son suboficiales. Muchos de estos subordinados entienden que el trabajo de sus jefes es “recaudar”; así lo dicen: “un comisario es un recaudador” (https://bit.ly/3ivjSbg). Dicen que la violencia policial se incrementó porque ya no cuentan con los ingresos de la “caja negra”, porque sus negocios los frenó la pandemia. Bronca policial que pagan los pobres.

En Tila el Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno denuncian el asesinato de un compañero, “cuando el grupo paramilitar Paz y Justicia junto con personas allegadas al Ayuntamiento municipal, atacaron con armas de grueso calibre a la población de Tila que, por acuerdo de la asamblea general, se dirigía a liberar los bloqueos que estos grupos habían instalado en los accesos a la cabecera del ejido para cercar a nuestro pueblo” (https://bit.ly/2ZDRxIC).

Como señala el periodista Hermann Bellinghausen: “Pueden cambiar los gobiernos, pero la guerra de contrainsurgencia en Chiapas contra los pueblos no termina, y a juzgar por los acontecimientos de los últimos meses en las montañas de los territorios mayas, en 2020 empeoró a una escala hace años no vista” (https://bit.ly/33sAVEM).

Mientras con una mano envían paramilitares contra los pueblos, con la otra, la Cuarta Transformación amenaza centros de derechos humanos, medios de comunicación y organismos civiles que se oponen al Tren Maya y a otros mega proyectos. Sus nombres quedarán grabados a fuego en la memoria popular, al igual que los asesinos de Emiliano Zapata. Los gobiernos duran menos, mucho menos que la memoria de abajo.

“Nos están matando”. Un genocidio recorre todos los rincones de nuestra América. Los pueblos resisten, resistimos. Como sucede en Bogotá, donde el CAI del barrio Suba-La Gaitana fue incendiado y sobre sus ruinas los vecinos crearon una biblioteca popular que bautizaron como “Nuevo Centro Cultural Julieth Ramírez”, el nombre de una joven de 18 años asesinada con disparos de arma de fuego el 9 de septiembre. Luego la policía tapó el rostro de la joven, empezando por sus ojos, todo un símbolo. Más tarde, los vecinos retornaron al lugar y reconstruyeron los daños (https://bit.ly/3hqWquF).

Fuente: https://desinformemonos.org/nos-estan-matando-2/

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Feminismos.

Por: Ernesto Kavi

 

El combate de las mujeres por un mundo diferente ha estado siempre presente en la imaginación. Pero como una advertencia o una fabulación, a veces terrorífica, de lo que podría ocurrir si las mujeres tuviesen poder o se rebelaran. Basta pensar en el mito de las Amazonas, mujeres guerreras que asesinaban a los niños, o les sacaban los ojos y los volvían inválidos para hacerlos sus esclavos. Mucho más tardío, Aristófanes imagina en Lisístrata una huelga sexual para alertar a los hombres del peligro de la guerra y llamarlos a la paz. O, en La asamblea de las mujeres, imagina un gobierno formado sólo por mujeres, un gobierno comunista, en el que todo le pertenece a todos. No debemos olvidar que son comedias, y que Aristófanes las escribió precisamente para hacer reír, pues un mundo donde la mujer tuviese poder sobre la vida pública, sobre la guerra o la paz, era inimaginable.

Hoy, ese mundo que para los antiguos era risible e imposible de acontecer, se ha vuelto necesario. Se ha vuelto necesario simplemente para que podamos seguir llamándonos «seres humanos». Después de la Shoah, comprendimos que la «humanidad» no era un rasgo inherente a nosotros, algo que nos era dado al nacer, sino que era un trabajo diario, una calidad por alcanzar, y que debíamos esforzarnos cada hora en ello, en ser humanos, o nuestra animalidad se volvería de nuevo patente.

Mientras el cuerpo de la mujer siga siendo violentado, no podremos llamarnos «humanos». El cumplimiento pleno de nuestra existencia necesita de la mujer. Sin ella, toda la memoria humana, todas nuestras civilizaciones, todo el arte y toda la ciencia, todo aquello que hemos construido durante siglos, se derrumbará y perderá todo sentido. Seremos sólo simios reclamando cráneos, y sangre, y poder.

Una de las primeras causas de muerte (y en ciertos países es la primera) entre mujeres de catorce y cuarenta y cinco años es la llamada «violencia de género», eufemismo para hablar del asesinato de mujeres por el sólo hecho de serlo. Los feminismos son diversos, y cada uno es necesario en el contexto en el que surge. Pero todos, como principio, combaten por el fin de esa violencia. Otros combaten el poder, o el capitalismo, o la discriminación por pertenecer a una cultura o por tener un determinado color de piel. El feminismo es el combate de todos los que son o han sido oprimidos.

Para conocer mejor lo que hay en juego bajo el nombre de «feminismo», y nos ayuden a reflexionar entorno a esa lucha, hemos convocado en este número a profesoras, escritoras, sociólogas, periodistas y activistas, todas implicadas en el combate por un mundo, no feminista, sino simplemente más justo, donde no haya exclusión, ni opresión social ni económica. Un mundo donde, por fin, podamos llamarnos a nosotros mismos, sin vergüenza, sin cinismo, «seres humanos».

Chiara Bottici, profesora en la New School of Social Research, escribe sobre el anarcafeminismo, un término que ella acuña y que representa, quizá, el movimiento actual más radical en la teoría feminista; Anita Botwin, periodista y escritora, critica el feminismo de las élites, que sólo buscan «empoderar » a las mujeres para que ocupen los mismos puestos que los hombres, pero sin cuestionar la estructura social que las oprime; Fàtima Aatar, socióloga, quien nos habla, en un artículo muy polémico, sobre el feminismo como una de las herramientas ideológicas de Europa, una herramienta racista, para oprimir a las mujeres y a los hombres musulmanes; Elsa Dorlin, filósofa, escribe un manifiesto sobre la autodefensa femenina y el cuidado de sí; y, finalmente, Angela Davis, filósofa y célebre activista estadounidense, nos entrega el discurso que leyó en la marcha de las mujeres contra Trump, realizada en Washington en enero de 2018. A pesar de las grandes diferencias de estilo, de trayectoria y de pensamiento, todas nuestras colaboradoras apuntan a un mismo enemigo, el mayor opresor, el más brutal y violento de todos: el Capitalismo. Es una muestra de que el feminismo no es una batalla contra los hombres, como todavía algunos imaginan. Es una batalla por nuestra vida, la de todos, y por nuestra dignidad. Louis Aragon decía que la mujer es el porvenir del hombre. Quizá ahora podamos decir que el feminismo es el porvenir de la humanidad, si queremos aun perseverar en ella.

Fuente e imagen:  http://reportesp.mx/feminismos-ernesto-kavi

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