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Las aulas del extractivismo digital: La ofensiva biométrica sobre las infancias en América Latina

Por: Equipo de Investigación de Otras Voces en Educación (OVE)

Caracas / Ciudad de México / São Paulo / Buenos Aires

Bajo las consignas corporativas de la “modernización”, la “eficiencia administrativa” y la supuesta “seguridad”, las escuelas públicas y universidades de América Latina se han convertido en la nueva frontera del extractivismo de datos. Una silenciosa pero agresiva ola tecnológica avanza sobre las aulas de la región, implementando sistemas de reconocimiento facial, lectores de huellas dactilares y software de vigilancia afectivo-gestual (proctoring).

Lo que las empresas transnacionales de tecnología educativa (EdTech) y los gobiernos locales promocionan como el «futuro de la educación», pedagogos críticos, sindicatos docentes y organizaciones de derechos digitales lo califican como un laboratorio de control social y despojo de la privacidad de los sectores más vulnerables.

El Mapa de la Emergencia: Radiografía de la Vigilancia Regional

La biometría no se presenta de la misma manera en toda la región, pero comparte un mismo objetivo: registrar el cuerpo para automatizar la disciplina.

🇧🇷 Brasil: El rostro a cambio del almuerzo escolar

En Brasil, la biometría facial avanzó de manera masiva en las redes municipales y estaduales de enseñanza bajo la excusa de «controlar el ausentismo» y «optimizar las raciones del comedor».

  • El ejemplo: Municipios como Goiânia (a través del programa Conecta Educação) y diversas localidades del estado de São Paulo adoptaron softwares privados de reconocimiento facial (como faceSchool, de la empresa Biomtech). El sistema escanea el rostro de niños de primaria al ingresar al plantel y, de manera automatizada, envía alertas de texto a los padres y notificaciones al Conselho Tutelar (Consejo Tutelar) si el estudiante no se presenta.
  • La denuncia: Organizaciones civiles como InternetLab e Intervozes han denunciado la profunda opacidad en los contratos y la absoluta vulnerabilidad de los servidores donde se alojan los mapas faciales de millones de menores de edad, violando flagrantemente la Lei Geral de Proteção de Dados(LGPD).

🇦🇷 Argentina: «Proctoring» y la vigilancia gestual en la educación superior

En Argentina, el desembarco biométrico se aceleró en el nivel superior y secundario técnico, mudando el control físico de los pasillos al ecosistema virtual de los exámenes.

  • El ejemplo: Universidades públicas (como la Universidad Nacional de Córdoba o la Universidad de Buenos Aires) e institutos terciarios adoptaron plataformas integradas con el ecosistema de gestión educativa (como variantes del SIU) que incluyen herramientas de proctoring automatizado. Durante los exámenes, el software graba al estudiante, analiza sus movimientos oculares, el parpadeo y la posición de la cabeza para detectar supuestos «patrones de fraude».
  • La denuncia: El Observatorio de Derecho Informático Argentino (O.D.I.A.) ha liderado batallas legales advirtiendo que estos softwares asumen de manera algorítmica que la neurodivergencia, un tic o mirar hacia un costado por concentración son sinónimos de «trampa», estigmatizando y excluyendo a los estudiantes a través de una caja negra matemática.

🇲🇽 México: La burocratización de la identidad y la resistencia civil

En México, la biometría escolar ha intentado filtrarse a través de la presión administrativa de los macroproyectos de identidad digital ciudadana.

  • El ejemplo: Tras las discusiones legislativas y decretos en torno a la modernización de la Clave Única de Registro de Población (CURP) para convertirla en una «CURP Biométrica» (recolectando fotografía facial, huellas dactilares y escaneo de iris), decenas de planteles públicos y privados comenzaron a exigir o sugerir este trámite a los padres de familia como requisito indispensable para las inscripciones escolares.
  • La denuncia: La Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D) tuvo que activar campaigns de contención legal ante la Secretaría de Gobernación (Segob), obligando a las autoridades a aclarar que ninguna escuela puede condicionar el derecho constitucional a la educación a cambio de datos biométricos. La CURP tradicional sigue siendo el único documento obligatorio.

El Impacto en la Educación Infantil: La Colonización de la Niñez Temprana

El eslabón más frágil de esta cadena punitiva es la Educación Infantil. En los primeros años de vida, el espacio escolar debe ser un entorno de juego, exploración y configuración de la identidad. La introducción de la biometría en el nivel inicial altera profundamente los procesos psicológicos y pedagógicos del desarrollo del niño:

  • Destrucción del espacio seguro: Para el pensamiento infantil, una máquina que escanea sus cuerpos para «permitirles la entrada» o «darles comida» despoja a la escuela de su carácter de hogar comunitario. El aula deja de ser el espacio del cuidado y se asimila a una aduana o una prisión.
  • La mirada del docente como intermediario de la máquina: En la pedagogía de la primera infancia, la mirada afectiva y el registro observacional del maestro son fundamentales para evaluar el desarrollo integral. La biometría desplaza la sensibilidad docente: el maestro ya no valida al niño mediante el vínculo humano, sino que espera a que una pantalla aroje una luz verde de «autorizado».
  • La internalización de la autocensura corporizada: Investigaciones recientes en el campo de la educación y los derechos de la niñez demuestran que someter a niños pequeños a una evaluación algorítmica diaria provoca que modifiquen de manera inconsciente sus gestos y posturas corporales para «agradar» al software, mutilando la espontaneidad afectiva y el desarrollo psicomotriz libre.

Como bien lo ha señalado el colectivo internacional de investigadores coordinado por la coalición Defending Rights & Dissent (2022), «la videovigilancia y el escaneo biométrico constante en la niñez temprana dañan la capacidad de autorregulación interna de los infantes, sustituyendo el aprendizaje social y ético por el miedo al castigo automatizado de la máquina».

El Despliegue de la Infraestructura en la Región

Para comprender cómo opera materialmente este fenómeno en las aulas latinoamericanas, es necesario desarmar los componentes que integran el extractivismo de datos:

El peligro de la convergencia tecnológica: El verdadero hito del extractivismo digital ocurre cuando estas tecnologías se cruzan de forma integrada. Un estudiante latinoamericano puede verse obligado a entregar su huella dactilar para entrar al colegio, su rostro para poder almorzar y el análisis de sus movimientos oculares para aprobar un examen escrito, tejiendo un perfil conductual permanente y comercializable del que las infancias no pueden escapar.

Los Actores del Mercado: El Negocio detrás de los Algoritmos

El mercado corporativo que lucra con el despliegue biométrico en la educación latinoamericana se compone de empresas con lógicas comerciales diferenciadas: las transnacionales globales de supervisión e identidad, y las empresas locales (EdTech) que actúan como aliadas de los gobiernos de la región.

  1. Transnacionales de Supervisión Virtual (Proctoring) e Identidad

Operan de forma masiva principalmente en el nivel técnico superior y universitario de América Latina, mercantilizando el control ocular, auditivo y el reconocimiento facial:

  • Smowltech (SMOWL): Con sede en España, es una de las firmas europeas con mayor penetración en las plataformas de evaluación digital universitarias de América Latina, monitoreando «patrones sospechosos» mediante inteligencia artificial integrada a los campus virtuales de la región.
  • Sumadi: Esta corporación ofrece supervisión remota basada en reconocimiento facial para garantizar la «integridad de las evaluaciones», manteniendo alianzas e integración con los Sistemas de Gestión del Aprendizaje (LMS) más utilizados en las instituciones del continente.
  • Proctorizer: Diseñada específicamente y comercializada con fuerza en el mercado de la educación a distancia en Latinoamérica. Vende a las universidades la promesa de eliminar la suplantación de identidad mediante controles automatizados de reconocimiento facial del examinado.
  • Respondus / Proctorio: Gigantes globales del sector EdTech escolar y universitario ampliamente criticados a nivel internacional por sus invasivas políticas de captura de datos de video, audio y patrones biométricos del teclado, con una extendida presencia en contratos institucionales latinoamericanos.
  1. Empresas Locales de Gestión y Seguridad Escolar (Control de Accesos)

En el nivel de educación infantil y básica, el negocio se enfoca en la «gestión de asistencia» y los accesos físicos mediante el rostro o la huella:

  • Biomtech (Brasil): Desarrolladora del software faceSchool. Lidera contratos con gobiernos municipales (como Goiânia y São Paulo) para automatizar el control de asistencia de las infancias en escuelas públicas bajo la narrativa de la optimización del presupuesto alimentario.
  • Colegium (Chile / Regional): Una de las plataformas de gestión escolar y académica más extendidas de América Latina (con presencia en Chile, Argentina, Colombia y México). Aunque nació como un sistema de administración de notas y comunicación, ha incorporando módulos para centralizar los procesos de control escolar cotidianos.

La Voz de la Resistencia: ¿Por qué decimos NO a la biometría en la escuela?

Desde la perspectiva de la pedagogía crítica de Otras Voces en Educación, la resistencia a estos sistemas no es un rechazo ludita o tecnofóbico; es un acto de defensa de los derechos humanos y de la soberanía de los cuerpos. Sostenemos un NO rotundo basados en tres dimensiones teóricas y políticas urgentes respaldadas por investigaciones científicas globales:

  1. El cuerpo no es una contraseña (Dimensión Técnica y de Seguridad)

Si la base de datos de una corporación o de un ministerio es hackeada y te roban una contraseña digital, puedes restablecerla en minutos. Pero el rostro, el iris y la huella dactilar de un niño son irreversibles; no se pueden cambiar. La recopilación masiva de biometría infantil crea un registro permanente que los expone de por vida al robo de identidad y al perfilamiento comercial.

Al respecto, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH, 2021) en su informe sobre la privacidad en la era digital determinó que:

«Los datos biométricos son únicos e inmutables, por lo que su filtración o uso indebido genera un perjuicio de imposible reparación para el individuo. El uso de sistemas de reconocimiento facial en espacios educativos vulnera de raíz el derecho al libre desarrollo de la personalidad de las infancias.»

  1. Formamos ciudadanos críticos, no sospechosos (Dimensión Pedagógica)

La vigilancia modifica la conducta. Un estudiante que ingresa a la escuela sabiéndose escaneado y clasificado por un ojo algorítmico asimila que la desconfianza y el control punitivo son las condiciones normales de la vida en sociedad. La filósofa Shoshana Zuboff, en su obra La era del capitalismo de vigilancia(2020), detalla cómo el extractivismo de datos transforma la experiencia humana en materia prima para la predicción conductual.

Monitorear los cuerpos destruye la confianza pedagógica y la autonomía. Rompe frontalmente con el legado de Paulo Freire (Pedagogía del oprimido, 1970), quien concebía el aula como un territorio de libertad, diálogo y concienciación, jamás de domesticación algorítmica. La vigilancia automatizada anula el «acto de amor y valentía» que constituye la verdadera práctica educativa.

  1. El algoritmo castiga la diversidad (Dimensión Social y de Clase)

La tecnología no es neutral; hereda los sesgos racistas, de clase y de género de los oligopolios tecnológicos que la programan. En su revelador libro Armas de destrucción matemática, la científica de datos Cathy O’Neil (2018) desmitifica la objetividad de estos sistemas:

«Los modelos matemáticos y los algoritmos que gobiernan la inteligencia artificial están basados en elecciones humanas sesgadas. No son objetivos; son opiniones humanas incrustadas en código que automatizan y multiplican la discriminación socioeconómica.»

Los sistemas de reconocimiento facial fallan masivamente al identificar rostros de personas afrodescendientes, indígenas y disidencias. En las escuelas latinoamericanas, esto se traduce directamente en falsos positivos de indisciplina, exclusión injusta en las puertas de acceso y la criminalización tecnológica de las infancias pertenecientes a las clases históricamente desposeídas.

Herramientas de Autodefensa: La Respuesta Colectiva y la Objeción Digital

Frente al avance de la infraestructura EdTech, las comunidades de América Latina están articulando un tejido de respuesta que combina el litigio estratégico, la presión regulatoria y herramientas de concientización comunitaria apoyadas por iniciativas que defienden los derechos de las infancias en la era digital (como las promovidas por Derechos Digitales).

  1. Acciones de Amparo Colectivo y Decisiones Judiciales de Suspensión
  • En Argentina: Organizaciones como el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y el O.D.I.A. lograron importantes precedentes judiciales con amparos y fallos de inconstitucionalidad que frenaron sistemas de reconocimiento facial masivo e intentonas de control biométrico en edificios públicos. Estos mismos recursos se adaptan en las universidades para denunciar la ilegalidad del e-proctoring al no contar con evaluaciones de impacto previas ni consentimiento libre de los estudiantes.
  • En México: Activistas y familias, respaldados por la R3D, activaron amparos frente a las exigencias informales de datos biométricos o la «CURP Biométrica» en los procesos de inscripción. Las resoluciones han forzado a las autoridades a ratificar que ningún derecho social puede ser condicionado o revocado a cambio de entregar datos del cuerpo.
  1. Campañas de «Objeción Digital» y Kits de Derecho de Admisión
  • Kits de cartas de rechazo de consentimiento: Formatos legales estándar que padres y madres entregan en las escuelas exigiendo que sus hijos no sean sometidos a escaneos faciales ni de huellas dactilares. Estas cartas apelan al derecho superior de la niñez y a las normativas de protección de datos personales de cada país, exigiendo un método alternativo no biométrico de asistencia (como listas físicas o credenciales tradicionales).
  • Políticas de Privacidad Escolar desde las Familias: Campañas de concientización dirigidas a cooperadoras y sindicatos docentes para prohibir que las escuelas utilicen aplicaciones móviles comerciales que requieran geolocalización o almacenamiento en la nube de fotografías de los alumnos sin el consentimiento expreso, informado y revocable.
  1. Denuncias ante los Organismos de Protección de Datos Personales
  • En Brasil: Organizaciones civiles como InternetLab e Intervozes han impulsado denuncias basadas en la Lei Geral de Proteção de Dados (LGPD). Mediante solicitudes de transparencia y denuncias administrativas, exigen a las secretarías de educación municipales que abran los contratos firmados con las empresas de reconocimiento facial (faceSchool o similares), obligándolas a revelar dónde se alojan las plantillas biométricas y quién tiene acceso a ellas, lo que ha provocado la suspensión técnica de varios contratos por no cumplir con los estándares de seguridad mínimos requeridos para proteger a menores.
  1. Resistencia Tecnológica y de Infraestructura Autogestionada
  • Migración a Software Libre: En respuesta al monitoreo invasivo de los exámenes virtuales (proctoring), colectivos de estudiantes universitarios y docentes críticos de países como Perú (p. ej., a través de denuncias de Hiperderecho) y Chile promueven el boicot a programas cerrados y privativos de corporaciones globales, exigiendo la migración hacia sistemas abiertos y herramientas de evaluación que no requieran análisis biométrico o de visión por computadora para validar el rendimiento académico.

De la Resistencia Individual a la Autodefensa Colectiva

El avance de la biometría en las escuelas de América Latina devela un intento de suplantar el rol docente y el cuidado comunitario por la gestión fría de un algoritmo privado. Frente a la indefensión administrativa en la que se encuentran miles de familias, la respuesta no puede ser el aislamiento.

La principal lección de la resistencia latinoamericana es que las herramientas puramente individuales no bastan. Por ello, desde las redes de educación popular, sindicatos de los 15 países de la región y plataformas como OVE, se avanza en la construcción de Protocolos Participativos de Actuación y Kits de Objeción Digital. En estos laboratorios comunitarios, toda la escuela (directivos, profesores, padres y estudiantes) debate colectivamente antes de que una sola cámara entre a un plantel, devolviendo la gobernanza de la tecnología a los seres humanos y alejándola del mercado corporativo. La consigna que unifica a la comunidad educativa latinoamericana es innegociable: con los datos, los cuerpos y las infancias de nuestra región, no se comercia.

Referencias Bibliográficas

  • ACNUDH [Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos] (2021). El derecho a la privacidad en la era digital (Informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, A/HRC/48/31). Organización de las Naciones Unidas.
  • Defending Rights & Dissent [Colectivo de Derechos y Disidencia] (2022). Vigilancia y control algorítmico en las escuelas de la primera infancia: Un ataque al desarrollo psychoemocional. DRD Press.
  • Derechos Digitales (2024). Informe sobre los derechos de la niñez frente al extractivismo EdTech y la infraestructura de vigilancia escolar en América Latina. Santiago de Chile. (Organización financiadora del presente proyecto de investigación de OVE).
  • Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.
  • InternetLab & Intervozes (2023). O rosto da escola pública: O avanço do reconhecimento facial e a proteção de dados de crianças e adolescentes no Brasil. Monografías de Derechos Digitales, São Paulo.
  • O’Neil, C. (2018). Armas de destrucción matemática: Cómo el Big Data aumenta la desigualdad y amenaza la democracia. Capitán Swing.
  • R3D [Red en Defensa de los Derechos Digitales] (2024). La CURP biométrica y la exclusión escolar en México: Informe técnico de derechos digitales frente al abuso administrativo. Ciudad de México.
  • Zuboff, S. (2020). La era del capitalismo de vigilancia: La lucha por un futuro humano en el nuevo orden de la tecnopoder. Paidós.

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Venezuela tras el terremoto: Tragedia, colonia y metamorfosis política

Por: Luis Bonilla-Molina

Venezuela vive una tragedia histórica. El mundial de futbol había logrado desplazar de los grandes medios de comunicación internacional la situación colonial que ha impuesto Estados Unidos sobre Venezuela desde el 3 de enero, mientras una parte importante de la izquierda continental y mundial agradecía esta salida del foco mediático, porque ya no encontraban argumentos para justificar la entrega que hace la Junta de administración colonial del país a los designios de Trump. Esta Junta de Administración Colonial está liderada por los hermanos Rodríguez (Delcy, Jorge) y Diosdado Cabelllo.

El 1 de mayo de 2026 será recordado como el momento en el cual comenzó a diluirse la ilusión que tenían amplias capas de la población trabajadora, respecto a que el nuevo momento político anunciado por la dupla Delcy-Trump, permitiera mejorar sus condiciones salariales y materiales de vida. El salario mínimo siguió anclado en menos de 0,4 de dólar mensual y la bonificación de los ingresos –sin incidencia salarial– no alcanzó los 200 dólares mensuales, además que estos bonos no les llegan a todos los trabajadores y trabajadoras. Mientras ocurría esto, el dólar se volvía a disparar (actualmente superior a los 745 bolívares), incentivando la inflación en un país donde cada producto de la cesta básica puede llegar a costar dos o tres veces más que la media regional.

Venezuela, de la mano de Marco Rubio volvió al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial; aunque el Delcinato pretenda justificarlo como la única posibilidad de recuperar los 5000 millones de dólares retenidos por el FMI y que corresponden a Venezuela, la realidad es que esto implica un nuevo ajuste estructural de la economía. El antecedente más reciente de un paquete de medidas económicas y políticas contra la clase trabajadora, que no tenía nada que envidiar de las recetas neoliberales, lo aplicó Maduro, entre 2018-2025. Pero lo peor es que los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello,guardan absoluto silencio sobre el mantenimiento de las sanciones y el bloqueo de las cuentas internacionales de Venezuela que ha aplicado Estados Unidos desde el primer gobierno de quien ahora definen como socio, Donald Trump.

El 13 de mayo de este año, el gobierno venezolano daba a conocer el inicio de la reestructuración de la deuda venezolana en diálogo con el FMI, estimada para ese momento en 170 000 millones de dólares, cifra que contrasta con los 82 000 millones de dólares de ingresos que tendrá el país en 2026, según estimaciones del propio organismo multilateral. El 26 de mayo Delcy Rodríguez anunciaba la creación de la Comisión Presidencial para la Reestructuración y Reingeniería del Gobierno, para hacerlo más eficaz, es decir, una reforma del Estado al estilo de las recomendaciones del FMI, centrada en achicar el Estado con el pretexto de hacer más eficiente el gasto público.

El 24 de junio, horas antes de desencadenarse la tragedia telúrica, el Financial Times anunciaba que el gobierno venezolano daría a conocer el monto de la deuda externa del país, reestimada en unos 240 000 millones de dólares, cifra que compite con la que originó la crisis de la deuda en Grecia, el país más endeudado de la Eurozona. Esta cifra explica la prisa de la Junta de administración colonial por reestructurar el gobierno y hace presumir despidos, cierre de instituciones públicas y la intensificación del corralito sobre el salario de la clase trabajadora local.

En Venezuela la relación trabajo-salario ha llegado a lo que algunos expertos del tema consideran como nueva esclavitud, o la desaparición del salario real y su sustitución por el concepto de ingresos (bonificaciones), como parte de la estructura económica local, causando la pérdida de derechos adquiridos, la precariedad de los montos por vacaciones, aguinaldos (treceavo mes) o la imposibilidad de contar con una pensión de jubilación que permita comprar por lo menos un remedio en las farmacias.

Con una nueva ley de Hidrocarburos, aprobada en modo fast track por el parlamento colonial de los hermanos Rodríguez y compañía, se reducen los ingresos petroleros venezolanos por barril, de 10 a 1,7 dólares, algo que hace añorar la ley del sector aprobada por la socialdemocracia en la década de los cuarenta del siglo XX. Todo parece indicar que, a corto plazo, se abre paso a una profundización trágica del ya conocido colapso de todos los servicios públicos. En solo una década (2014-2024) Venezuela perdió los elementos más palpables de la modernidad institucional burguesa, entrando a una fase deretorno a la pre-modernidad, a tal punto que la oferta electoral de 2024 se centró en la posibilidad de garantizar agua potable, electricidad, transporte público, seguridad policial, horario semanal en las escuelas y universidades que solo abrían sus puertas durante dos días.

Aunque parezca increíble, la diáspora migratoria, calculada en unos seis millones de venezolanos y venezolanas, ha logrado con sus remesas ayudar a solventar la crisis de ingresos, pero no hay dinero que logre mantener poder adquisitivo ante el avance desenfrenado de la inflación.

Un elemento importante, solo explicable como parte de la derrota histórica de la revolución bolivariana, es la simpatía que tuvo en la mayoría de la población la captura, secuestro y encarcelamiento en Estados Unidos de la pareja presidencial Maduro-Flores. A diferencia de 2002 cuando la población se volcó a las calles y derrotó el golpe de Estado contra Hugo Chávez Frias, en esta oportunidad solo se observaron menguadas concentraciones administradas por la cada vez más reducida base social del Madurismo, que en su liderazgo mutó rápidamente al Delcinato colonial. Las simpatías por la operación militar gringa tenían que ver con la situación material de vida de la clase trabajadora y el silogismo interpretativo que hacían: “si la desaparición del salario y la precariedad de la situación material de vida como efecto de las sanciones norteamericanas, tiene un origen en la rivalidad entre Maduro y Trump, si Maduro ya no está eso va a cambiar para mejor”. El común de la población pensó que se levantarían las sanciones, Venezuela podría vender libremente el petróleo y los ingresos permitirían mejorar su situación económica. Pero lo que ha ocurrido es el mantenimiento de esa precariedad e incluso su empeoramiento, lo que está convirtiendo las simpatías en desencanto y molestia con los gringos, aunque ello todavía no se torna en un movimiento antiimperialista con influencia de masas.

El panorama resulta por lo menos desolador.

Terremotos
Pero cuando se pensaba que las cosas no podían empeorar más, la realidad terminó por demostrar lo contrario. Dos terremotos, de 7.2 y 7.5 en la escala de Ritcher, sacudieron Caracas y el litoral de La Guaira el 24 de junio, un evento sísmico que los expertos califican como un “doblete”. Decenas de edificios colapsaron, otros quedaron inhabitables o con severos daños, siendo La Guaira ubicada frente al mar, la zona más afectada. Miles de muertos y cifras aún no estimadas de desaparecidos revelan la magnitud de la catástrofe.

Como en una película de horror, las primeras horas no contaron con la presencia del Ejército y los altos funcionarios en el escenario de los terremotos. Solo bomberos locales, defensa civil y un numero cada vez más creciente de ciudadanos y ciudadanas asumió por su cuenta la atención a las víctimas. Junto a la infraestructura colapsada por el terremoto, quedó sepultado el discurso de la alianza cívico-militar como motor del cambio en Venezuela.

Pero en política no hay vacío que se sostenga; por ello, un mar de manos y cuerpos solidarios construyó una cadena humana de auxilio, haciendo llegar desde todos los rincones del país medicinas, alimentos, ropas, enseres y herramientas rústicas para ayudar a rescatar a las personas atrapadas. Los equipos pesados de salvamento tardaron más de 36 horas en llegar, al tiempo que lo comenzaban a hacer las brigadas internacionales de ayuda, quienes fueron el motor de la labor humanitaria técnicamente calificada y testigos de lo que ocurría allí.

Casi todo el litoral de La Guaira quedó reducido a escombros, cayendo por igual urbanismos construidos por el sector privado como por el gobierno. Las denuncias de las y los afectados, quienes habitaban en apartamentos y casas de interés social entregadas por el gobierno nacional, muestran imágenes de errores estructurales de fabricación que demandan una investigación pública para determinar su certeza y eventuales responsabilidades.

Ante el abandono gubernamental continuado que siguió a las horas y días de la tragedia, la respuesta fue contundente de parte de la gente sencilla. Inmediatamente ocurrida la tragedia –lo cual contrasta con la inoperancia gubernamental– se generó una marea de solidaridad ciudadana, que se negaba a entregar los víveres y medicinas al gobierno porque desconfiaba de que llegarían a las víctimas. Caravanas, tras caravanas de motorizados voluntarios y autoorganizados conformaron un puente permanente de auxilio. La tardía respuesta oficial fue además torpe, pretendiendo detener esta marea solidaria, pero los retenes, alcabalas y piquetes policiales-militares de contención fueron superados, traspasados e ignorados por la ciudadania. Esta situación de rebeldía popular también expresaba profunda desconfianza en todas las formas institucionales e incluso en las organizaciones políticas, confiando solo en lo que hacían y entregaban directamente, de sus manos a los afectados. La consigna de “solo el pueblo salva al pueblo” comenzó a ser repetida por la gente de distintas inclinaciones ideológicas.

Muy pocos políticos se atrevieron a estar directamente en el lugar del desastre, desalentados quizá por el rechazo captado en cámaras para las redes sociales, que generó la visita de Jorge Arreaza (excanciller e integrante de la dirección del PSUV) y Nicolas Maduro Guerra (hijo de Maduro) a quienes la ciudadanía abucheó e increparon por la inoperancia del gobierno y los problemas de las viviendas sociales que cedieron ante los terremotos.

Al final, el gobierno estableció refugios y albergues para las personas afectadas, ubicadas en distintos lugares de Caracas, con la promesa de reubicarlos en viviendas en los próximos meses. Pero aún hoy, centenares de familiares buscan en solitario a sus seres queridos atrapados entre los escombros, contando básicamente con la ayuda de voluntarios, vecinos y movimientos sociales. La colonización no solo viola la soberanía territorial y democrática, sino que está diluyendo los remanentes de un proceso revolucionario que prometió romper con la lógica neoliberal y colocar la institucionalidad al servicio de la gente.

Cronología de la colonización
La burguesía es enemiga del socialismo, independientemente del discurso ideológico que asuma para acumular riqueza. Por eso, en la medida que se consolida la nueva burguesía bolivariana (2002-2017), bajo la dirección de Maduro procura recuperar la relación con los Estados Unidos y reconciliarse con la vieja burguesía existente antes del proceso Bolivariano, con quienes se habían quebrantado los lazos a partir del golpe de Estado de 2002. Entre 2018-2023 Maduro fue el artífice de este reencuentro por partida doble, y sus operadores políticos fueron Delcy Rodríguez (diálogo y reconciliación con la patronal FEDECAMARAS), y Jorge Rodríguez (negociaciones con la oposición con una agenda permanentemente guiada por los EE UU que evidenció las limitaciones del sector de María Corina Machado). Diosdado Cabello operó –y lo sigue haciendo– como la garantía de control interno, intervención de los instrumentos políticos y represión a las organizaciones de la clase trabajadora).

Ahí comenzó el proceso de colonización, en la claudicación Madurista, en la derrota histórica del movimiento contradictorio que se denominó revolución bolivariana. Maduro construyó el camino para lo que luce como una traición para facilitar la colonización abierta a partir del 3 de enero. Incluso los poscoloniales, como Ramón Grosfoguel y sus colegas, quienes habían cerrado filas en la defensa del Madurismo, hoy han roto abiertamente con el liderato colonial (Delcy-Jorge Rodríguez y Diosdado) por la grosera y espantosa entrega que se está haciendo del país a los gringos y el sionismo.  El 3 de enero y los hechos posteriores, son el desenlace de la traición a la revolución bolivariana que inició Maduro.

Los sucesos en cascada que han conformado la situación colonial son:

Enero: Intervención, Captura y Control Inicial de Activos

2 de enero de 2026. Anuncio militar: El presidente Donald Trump anuncia públicamente que las Fuerzas Armadas de EE. UU. llevarán a cabo operaciones en territorio venezolano.
3 de enero de 2026. Operación militar e incursión: tropas estadounidenses ejecutan un despliegue militar sobre Caracas. ataque militar de los Estados Unidos a Venezuela, con absoluta inoperancia de las fuerzas armadas, policiales y el liderazgo político local. Captura, secuestro y encarcelamiento de Maduro y Cilia Flores en los Estados Unidos. Trump anuncia que EE UU dirigirá temporalmente a Venezuela, precisando que ha hecho un acuerdo con la línea de sucesión en el mando en Caracas, quienes le han prometido “que no cometerán los mismos errores de Maduro”. La legitimidad de origen del gobierno venezolano comienza a residir en la bota militar gringa.
3 de enero (por la tarde); Anuncio de tutela: La Casa Blanca anuncia que EE. UU. «administrará» de manera directa los asuntos de Venezuela y la gestión de sus recursos naturales mientras se establece la transición con la administración interina encabezada por Delcy Rodríguez.
4 de enero. Consolidación del nuevo esquema colonial. Reuniones conjuntas del departamento de Estado, el Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento de Guerra
5 de enero. Juramentación de la presidenta interina Delcy Rodríguez por intermedio de una norma extra constitucional. Su encargaduría excede los límites constitucionales por falta absoluta (30 días) o temporal (máximo 6 meses). El marco jurídico sobre la forma y tiempo de la presidencia en Venezuela, ahora lo determina la Casa Blanca, el Departamento de Estado, la Secretarías de Guerra y Energía y la Central de Inteligencia Americana. Maduro y Cilia Flores aparecen en la corte de Nueva York
Delcy Rodríguez abandona públicamente el antiimperialismo y lo sustituye por la llamada Diplomacia de paz.
Estados Unidos confirma que tendrá una política extraordinaria para la protección de los activos de Venezuela, conforme a los intereses de la potencia agresora.
6 de enero de 2026. Plan de gobernanza interina: Sectores del Departamento de Estado y de la CIA establecen la coordinación estratégica con sectores de la administración local (Plan de tres fases) bajo supervisión de Washington.Comienzan reuniones con sectores empresariales norteamericanos que puedan vincularse a la explotación del petróleo venezolano en la nueva condición.
7 de enero. Estados Unidos comienza conversaciones para la reapertura de su Embajada en Caracas.
9 de enero de 2026. Orden Ejecutiva de Control de Activos: Trump firma la Executive Order titulada «Safeguarding Venezuelan Oil Revenue for the Good of the American and Venezuelan People». La administración Trump crea la figura de los Foreign Government Deposit Funds en el Departamento del Tesoro de EE. UU., canalizando allí todos los ingresos derivados de la venta de petróleo y recursos naturales venezolanos para protegerlos de acreedores e intervenir en su distribución.Se informa que Estados Unidos se quedará con un porcentaje de las ventas petroleras para resarcir los supuestos daños causados por Venezuela.
Cumbre Petrolera en la Casa Blanca: Trump se reúne con ejecutivos de 17 grandes empresas energéticas (Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Valero, entre otras) para coordinar inversiones de más de $100.000 millones bajo protección federal y control estadounidense de las ventas petroleras.
Primera Visita Diplomática: Arriba a Caracas una delegación técnica y de seguridad del Departamento de Estado de EE UU para iniciar la evaluación previa a la reapertura de la Embajada estadounidense.
15 de enero. Visita del director de la CIA, John Ratcliffe, quien es recibido y acompañado por el General González López, quien semanas después sustituiría a Padrino López al frente del Ministerio de la Defensa de Venezuela.
28 de enero de 2026. Mecanismo de Control Presupuestario: el secretario de Estado, Marco Rubio, comparece ante el Senado de EE UU y detalla que la administración interina de Delcy Rodríguez debe someter su presupuesto mensual a la aprobación de Washington. Se confirma la implementación de un bloqueo/cuarentena naval para controlar la comercialización internacional del crudo venezolano directamente por EE. UU.
29 de enero. Se publica en Gaceta oficial extraordinaria la ley de Hidrocarburos, que había sido aprobada en primera discusión el 22 de enero y en segunda discusión el 29 de enero.
31 de enero. Llegada de Laura Dogu, primera encargada de negocios de Estados Unidos en Caracas desde los eventos del 3 de enero. Ella sería sustituida en abril por John Barrett, actualmente en funciones.

Febrero: Reestructuración Energética y Visitas del Gabinete

10 de febrero. Estados Unidos emite una licencia general que autoriza nuevamente actividades de exploración y producción de petróleo y gas en Venezuela.
11 y 12 de febrero de 2026. Visita de Alto Nivel: El secretario de Energía de EE UU, Chris Wright, realiza una visita oficial a Venezuela, reuniéndose en el Palacio de Miraflores con Delcy Rodríguez. Inspecciona campos petroleros y las instalaciones operadas por Chevron en el país. (Estuvieron presentes ejecutivos de Chevron y Repsol). El 12 de febrero se produce visita a la Faja Petrolífera del Orinoco.
Se difunde la Reforma del Marco Legal Petrolero: Coincidiendo con la visita, se reforma la la legislación hidrocarburífera venezolana que elimina el monopolio estatal de PDVSA, cediendo el control operativo y la comercialización al sector privado e inversionistas estadounidenses e internacionales. Se suprimen impuestos, se disminuyen las regalías que recibirá Venezuela y se crean condiciones de explotación petrolera prácticamente similares a las mineras durante la colonia española.
14 de febrero. Equipos estadounidenses realizan evaluaciones sobre puertos petroleros, logística de exportación y terminales marítimos.
18 de febrero. Visita del general Francis Denovan (Comando sur) y del subsecretario Josph Humire, quienes son recibidos por la presidenta interina y el “alto mando militar venezolano”. Los puntos de agenda fueron narcotráfico, terrorismo, seguridad regional, migración, cooperación militar, implementación del denominado “plan de tres fases”. El 19 de febrero el gobierno venezolano anuncia la firma de acuerdos en estas materias.
20 al 23 de febrero. Equipos técnicos comenzaron la implementación de los acuerdos alcanzados el 18 y 19 de febrero en materia de cooperación policial, intercambio de inteligencia, seguridad fronteriza y coordinación migratoria.

Marzo: Restablecimiento Diplomático y Normalización Institucional

4 de marzo. Visita del secretario del interior Doug Burgum
13 de marzo – 19 de marzo. Publicación de las licencias generales 49A, 52 y 5V. La licencia 52 se considera uno de los documentos más importantes emitidos respecto a Venezuela en 2026, mediante la cual autoriza transacciones financieras y comerciales que antes estaban prohibidas con PDVSA y con cualquier empresa donde esta tiene una participación del 50% o más.
19 de marzo de 2026: Reapertura de la Embajada de EE UU: se reanudan formalmente las operaciones de la Embajada de Estados Unidos en Caracas (Unidad de Asuntos Venezolanos). El Departamento de Estado flexibiliza las advertencias de viaje (Travel Advisory pasa a Nivel 3) para personal autorizado y contratistas.
Estados Unidos realizó un traslado de 100 millones de dólares en oro de Venezuela a este país.

Mayo:

23 de mayo. Estados Unidos, con autorización de la Junta de administración colonial dirigida por Delcy Rodríguez permite un ejercicio militar norteamericano de evacuación de su embajada, que es en realidad una muestra de poderío e intimidación a la colectividad. Este ejercicio con aviones, helicópteros y tropas en la ciudad de Caracas fue realizado por el Comando Sur, el cuerpo de Marines de los EE UU y organismos de emergencia local bajo su mando.

Junio: Supervisión Militar y Evaluación Estratégica

3 de junio de 2026. Visita del jefe del Estado Mayor Conjunto: el General Dan Caine, máxima autoridad militar de las Fuerzas Armadas de EE UU, quien viaja a Caracas en visita oficial, mantiene reuniones con mandos militares e integrantes del gobierno interino para revisar los planes de estabilidad regional, seguridad de infraestructuras críticas y el avance del plan de tres fases dispuesto por la Casa Blanca. Visita la sede reabierta de la Embajada de EE UU en Caracas.
11 de junio. Tropas norteamericanas, con la utilización de drones y misiles, realiza un ataque cinético puntual dentro del territorio venezolano, dirigido por el Comando Sur, en el cual se destruye una vivienda y se produce la ejecución extrajudicial de Héctor Guerrero, sindicado de ser el líder del llamado Tren de Aragua. Esta operación se realizó con el conocimiento de la Junta de administración colonial.
25 de junio de 2026. Marco Rubio, después de los terremotos, mantiene contactos de seguimiento directo con la administración en Caracas para coordinar asistencia de emergencia y supervisión continua de las relaciones bilaterales.

Julio: Consolidación de la Gestión y Balance de Políticas

23 de julio de 2026. Designación y Declaración de Tutela Energética: en un acto público, Donald Trump reafirma de forma explícita que el secretario de Energía, Chris Wright, encabeza la ejecución directa de la política energética y económica sobre Venezuela.
Trump subraya que EE UU ejerce el derecho sobre la gestión económica y los rendimientos petroleros del país tras la intervención.
24 de julio de 2026. Donald Trump declara que “Venezuela no está lista para elecciones y dice que Delcy Rodríguez está haciendo un trabajo fantástico”.

Bases norteamericanas-israelíes
Los terremotos que sacudieron a Venezuela han resultado ser el pretexto ideal para que Estados Unidos decidiera desplegar fuerzas de élite, tropas y más de 3000 funcionarios militares en el país con el pretexto de “conducir” la reconstrucción económica y material posterremotos. Se trata en realidad de nuevas formas de presentar el establecimiento de bases militares en el país, en el marco de la Estrategia de Seguridad Nacional anunciada por Trump en noviembre de 2025. Esto se complementa con los enfoques y las Estrategias acordadas en la reunión del Comando Sur, la Secretaría de Guerra, el Departamento de Estado y ministros de la defensa de la región, en la llamada Cumbre del “Escudo de las Américas” en marzo de este año. Para rematar, el 20 de julio de 2026 Marco Rubio presenta el documento titulado “Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI”, que de conjunto renuevan los peores aires del marcartismo.

Como siempre, la estrategia gringa va de la mano de las iniciativas israelíes, por ello, también en los días siguientes a los terremotos, la Junta de administración colonial presidida por Delcy Rodríguez suscribió acuerdos de cooperación militar, técnica y financiera con integrantes del Estado Mayor sionista.  En la firma de los acuerdos estaba presente el uruguayo israelí Roni Kaplan, con rango de capitán, portavoz de las fuerzas de defensa de dicho país para la prensa internacional hispanohablante y asiática, desde junio de 2012, quien vive en Jerusalén.

Esta presencia norteamericana-israelí pareciera presagiar la intención de extender en el tiempo la situación colonial que vive Venezuela desde el 3 de enero.

El mundo al revés
En Venezuela todo puede ocurrir, y el realismo mágico de Gabriel García Márquez hace de las suyas. Después del 3 de enero pareciera que toda la realidad política hubiese entrado a otra dimensión.  María Corina Machado promotora de la invasión norteamericana a Venezuela, fue descartada por Trump como relevo presidencial en el corto plazo, y ahora permanece estacionada en Panamá, anunciando que en cualquier momento podría volver al país, mientras el mandatario norteamericano le advierte que no cuenta con su autorización.

A estas alturas, nadie parece acordarse del llamado Cartel de los Soles, excusa que usó la administración Trump para realizar la operación militar del 3 de enero contra la soberanía venezolana. Las acusaciones de narcotráfico no recaían solo sobre Maduro y Cilia Flores, sino también sobre otras figuras que hoy permanecen en el poder con la habilitación gringa. Otro de los acusados de pertenecer a este cartel -y por quien Estados Unidos ofrece veinticinco millones de dólares de recompensa– se reúne en Caracas a cada rato con el director de la CIA, el encargado de negocios o el jefe del comando Sur. Y como si lo inusitado no tuviera límites en el folclore político venezolano, ahora Diosdado Cabello se muestra defensor del inquilino de la Casa Blanca, atacando a los influencers que cuestionan a Trump. Los argumentos formales y las fronteras esperadas de la política  se diluyen, ante el peso de la economía colonial del petróleo.

Por otra parte, la otrora radical antiimperialista en los escenarios de Mercosur Delcy Rodríguez, ahora como presidenta interina invita a los israelíes a contribuir con la reconstrucción económica de Venezuela. Los israelíes, expertos en demoliciones son convocados ahora para reconstruir la infraestructura y economía del país, para lo cuál una delegación de oficiales militares de alto rango se instaló en Caracas y al sur del país, donde están localizados los yacimientos de oro.

Cuando el surrealismo político pareciera llegar a su fin, el eterno ministro de defensa de la administración de Maduro, Vladimir Padrino López, declara que él se dio cuenta de la operación militar del 3 de enero, pero ante la superioridad militar y tecnológica desplegada por los gringos le ordenó a los pilotos y militares venezolanos que no actuaran para evitar pérdidas humanas, desacatando las órdenes de su superior (Maduro) quien lo había colocado al frente de la defensa de la soberanía nacional. En cualquier país decente eso ameritaría un juicio por traición a la patria, pero lo que recibió fue una mudanza de cartera y ahora es el flamante ministro encargado de la agricultura de la colonia en la que él contribuyó a convertir a Venezuela.

Y como si estuviéramos frente al mundo fantástico de Alicia en el país de las maravillas, el actual ministro de la Defensa de Venezuela, el general Gustavo González López, sigue pronunciando ante sus subalternos el saludo de “Chávez vive, patria socialismo o muerte” mientras coordina agendas de trabajo con el director de la CIA o generales gringos, quienesahora se pasean por el territorio venezolano como si fueran criollos.

Los antinorteamericanos son ahora amigos del imperio, y los proinvasión sufren sus rigores porque “el diablo paga mal a quien bien le sirve”. Desde afuera esto no se ve nítidamente y desde adentro se vive como comedia griega trágica. Como si se tratara de una obra de Kafka, comenzamos a ver sin disfraces a los “Undgeziefer” o bichos monstruosos caminando por las paredes de la política, con el valor humano  reducido a la utilidad y el peso de la deshumanización burocrática.

Panamá: La reunión de la oposición liderada por María Corina Machado
En mayo de este año, la dirigente opositora María Corina Machado –con la participación del presidente Mulino– realizó una reunión con el conjunto de las oposiciones que la acompañan, especialmente con la Plataforma Unitaria Democrática, pero también con sectores de izquierda que se le han sumado. El resultado fue un documento que confirma lo que venimos señalando desde el 2024, la estrategia de Estados Unidos y la que ella encarna se distancian, porque mientras la administración Trump quiere fomentar una convivencia entre todos los factores políticos pronorteamericanos, incluido el Delcinato colonial, la líder derechista quiere un gobierno de reseteo que expulse a quienes hoy le han garantizado a los Estados Unidos construir una situación colonial en Venezuela. Los términos resolutivos del encuentro en Panamá parecieran indicar que la oposición que ella lidera quiere ir a por todo, sin medir las turbulencias que ello puede generar. Este error de cálculo y estrategia política la mantiene al margen del poder en Venezuela, a pesar de ser la ficha ideológicamente más afín a los intereses imperiales. Hasta que no se concrete un acuerdo de élites y María Corina Machado acepte una reconciliación de la vieja y nueva burguesía, los caminos al palacio de Miraflores parecieran estarle bloqueados.

Si ella persiste en esta línea de acción el único camino que le quedaría es enfrentar a los Estados Unidos e intentar liderar un polo nacionalista burgués, algo que parece altamente improbable. Lo más seguro es que termine aceptando una cumbre Delcy-María Corina que allane el camino a un pacto de élites de carácter pronorteamericano. Pero es a ella a quien le corresponde desojar la margarita.

Dinorah la enviada del Pentágono
Como lo advertimos, después de la reunión de Panamá, el Departamento de Estado, confirmando la línea colonial, designó sin eufemismos ni disimulos a la señora Dinorah Figueroa como vocera de los intereses norteamericanos en una transición pactada con el Delcinato. Figueroa viene de ser la presidenta de la Asamblea Nacional de 2015 de mayoría opositora, pero en sus tiempos de universidad compartió banderas con Jorge Rodríguez. Ahora vuelven a reencontrase el actual parlamento y el opositor de 2015 para avanzar en la elección de un nuevo Consejo Nacional Electoral, integrantes del Tribunal Supremo de Justicia y elecciones tuteladas, que expresan el modelo colonial de transición tutelada, que además podría convertir la participación de María Corina Machado en una nueva carrera de obstáculos, esta vez no fomentada por Maduro sino por Trump.

El 1 de agosto nacerá el sietemesino. El trabajo de esta nueva instancia colonial se iniciará el 1 de agosto, con la misión de construir la arquitectura jurídica, institucional y política para sostener y mantener en el tiempo la situación colonial en Venezuela. Ya prácticamente nadie duda de ello, cualquier convocatoria a elecciones será para garantizar gobernabilidad de la colonia. Solo los venezolanos organizados podrán revertir esa situación.

La izquierda persiste
En los últimos meses ha resurgido el tejido social de la izquierda que estaba roto en torno a las polémicas sobre Chavismo o Madurismo. Pero aún siegue siendo débil. Mientras un sector –el minoritario– seguimos apostando por la preservación de nuestra identidad y la construcción de un instrumento político amplio e incluyente, otros sectores siguen en la disyuntiva de qué hacer en torno a María Corina Machado y su coalición. Incluso, factores que en 2024 apoyaron abiertamente a Edmundo González Urrutia, ahora señalan que el propósito es evitar que llegue María Corina Machado al poder, mientras otros –que parecieran ser mayoría aún– hablan de la necesidad de garantizar que la líder opositora participe en elecciones; eso sí, con matices. Muchos señalan que no votarían por ella pero que se le debe garantizar su participación. En lo que sí parece coincidir toda la izquierda no madurista, ni afín a la junta de administración colonial, es en que el rescate de la soberanía electoral pasa necesariamente por la recuperación de la soberanía territorial.

¿Qué hacer? La táctica para salir de la situación colonial
Hay quienes hablan de protectorado y no de colonia, a pesar de que Venezuela ha perdido su capacidad de vender su petróleo y riquezas, no controla el flujo del dinero del comercio exterior ni tiene autonomía para determinar con quien negocia, y la legitimidad de su gobierno depende de una fuerza de ocupación extranjera, en este caso del imperialismo. Pero este no es un debate académico ni intelectual.  Esto tiene que ver con las correlaciones de fuerza y la táctica. ¿Hasta dónde se puede ampliar el abanico de alianzas sin perder la independencia de clase en función de recuperar la República? ¿Cuáles son las formas de lucha e instrumentos de organización de la clase trabajadora para lograr la liberación nacional? ¿Cómo combinar la lucha por una nueva independencia de la República con la perspectiva socialista y democrática? Todas estas interrogantes están atravesadas por la necesidad de explicar de forma paciente y didáctica a los trabajadores y trabajadoras y al pueblo en general que el desastre en el que se convirtió la revolución bolivariana no es el socialismo por el que luchamos como horizonte histórico, y que el socialismo es bienestar, justicia social y salarial, ampliación de las libertades de opinión, organización y protagonismo ciudadano. Una tarea nada fácil para los y las revolucionarias venezolanas del presente. En consecuencia, debemos entrar al debate sobre la situación de Venezuela no como una abstracción, sino en asociación directa con la táctica de resistencia que conlleva la caracterización que se haga.

En este momento, estamos sumados a la campaña de recolección de fondos que impulsa la Corriente COMUNES para asistir a una comunidad de La Guaira y al radio FM comunitaria Voces antimperialistas. La recomposición de la izquierda venezolana deberá ocurrir a partir de lo territorial y las luchas concretas, estando convencidos que como dijo Voltaire, todo cambio comienza desde un centro.

Conclusión
Desde nuestra perspectiva, la revolución Bolivariana excede ampliamente los tiemposchavista- madurista, porque en realidad esos periodos fueron solo momentos convergentes de décadas de resistencias antisistema acumuladas, y que siguen en la actualidad intentando reorganizarse más allá de la debacle colonial. La expropiación de los símbolos y discursos de la izquierda, para colocarlos al servicio de un proceso policlasista ambiguo, que terminó en derrota, con el agravante de confusión para la población sobre el sentido y orientación real de una estrategia anticapitalista, obligará a la izquierda venezolana a repensarse, renovarse y construir nuevos códigos, imágenes y formas de articular instrumentos políticos con lucha social cotidiana. Si no lo logra quedará atrapada en el espejo roto del fracaso de la revolución bolivariana.

Venezuela no es un callejón sin salida sino un lugar donde todo es posible. Hasta ahora Estados Unidos ha logrado una situación privilegiada, en la cual tiene marcadas casi todas las cartas del juego político. La oposición de derecha liderada por María Corina Machado, la derecha que ha pactado desde hace años con el Madurismo (“alacranato”), y la junta de administración colonial (los Rodriguez y Cabello) están alineados con los intereses de los Estados Unidos. Pero la antipatía antinorteamericana comienza a crecer, subterránea y lentamente, aunque aún no se exprese en formas organizativas clásicas, sino como el murmullo que anuncia la crecida del río. Todo pareciera anunciar un incremento de la tensión que pondrá a la hora del día no la premisa rosaluxemburguista de Socialismo o barbarie, sino la de Democracia o Dictadura. La nueva izquierda comienza a reorganizarse, saliendo de su laberinto, ojala y los tiempos le permitan ser factor determinante en la salida democrática y popular a esta crisis.

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Pedagogía de la Liberación Algorítmica: Hacia una Alfabetización Crítica y Tecnopolítica en el Aula (Guía PDF)

Otras Voces en Educacion/Luz D Palomino M 

El presente artículo examina la urgencia político-pedagógica de construir una alternativa al modelo de digitalización corporativa predominante en los sistemas escolares. Desde el marco epistemológico de las pedagogías emancipadoras del Sur Global y la educación popular, se acuña el concepto de Pedagogía de la Liberación Algorítmica. El texto analiza cómo el entorno digital actual opera como un mecanismo de colonización cultural y subjetiva bajo la máscara de la interactividad. Finalmente, se ofrece una propuesta metodológica estructurada y una guía práctica de descarga gratuita diseñada para transformar el aula latinoamericana en un espacio de desobediencia algorítmica, desmitificación conversacional de la Inteligencia Artificial y soberanía tecnológica comunitaria.

  1. La Escuela ante el Neo-Colonialismo Digital: Más allá de la Educación Bancaria Tecnocrática

En las últimas décadas, las políticas educativas globales han asimilado la incorporación de tecnologías digitales bajo una de las narrativas más potentes del capital: la idea de progreso inevitable y neutralidad técnica. No obstante, desde una perspectiva freiriana, esta asimilación ciega constituye una sofisticada actualización de la «educación bancaria» (Freire, 1970). Si en el siglo XX el educando era un contenedor pasivo de depósitos discursivos impresos, en el siglo XXI el estudiante es reducido a una terminal proveedora de datos para las corporaciones multinacionales de Silicon Valley.

La pedagogía crítica contemporánea exige situar el entorno digital no como un conjunto de herramientas asépticas, sino como un territorio en disputa ideológica. Como señala Henry Giroux (2001), la práctica educativa debe develar cómo las esferas de la cultura de masas y las interfaces mediáticas funcionan como aparatos de domesticación política. El ecosistema digital actual, estructurado bajo el paradigma del «capitalismo de vigilancia» (Zuboff, 2019), privatiza no solo los medios de producción informática, sino también los deseos, la atención y el sentido común de las comunidades escolares.

Esta ofensiva adquiere rasgos particulares al analizar las dinámicas globales de control epistemológico. Como advierte Luis Bonilla-Molina (2020):

«La corporación tecnológica transnacional no busca simplemente digitalizar la escuela pública; busca una mutación educativa global que reemplace el acto pedagógico humano por el consumo estandarizado de contenidos virtuales, provocando un apagón pedagógico histórico donde el docente es degradado a un mero tutor de plataformas privadas.»

Por tanto, una propuesta pedagógica emancipadora debe situar el debate tecnológico en la matriz de la soberanía. El uso exclusivo de plataformas privadas en las escuelas (el ecosistema GAFAM: Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft) acostumbra a las infancias y juventudes a la lógica del consumo pasivo, clausurando la curiosidad ontológica indispensable para la concienciación y la autodeterminación comunitaria.

  1. El Código como Palabra: Desmontando la Opacidad Algorítmica y la Ilusión del Diálogo con la IA

Para Paulo Freire (1970), «alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino decir su palabra». Extrapolando este axioma a la era de la Inteligencia Artificial (IA) y la automatización, decir la palabra hoy implica tener la capacidad de auditar y escribir el código o, al menos, desmitificar sus lógicas implícitas de exclusión. Sin embargo, la penetración de las inteligencias artificiales generativas en el entorno escolar introduce un desafío epistemológico inédito: la simulación del diálogo.

La mercadotecnia del capitalismo cognitivo vende a los agentes conversacionales (chatbots) como interlocutores perfectos, personalizados y empáticos. El usuario escribe una instrucción (prompt) y la máquina responde de inmediato, adaptándose al tono solicitado. Esta dinámica genera una profunda ilusión de interactividad horizontal. No obstante, desde la ontología freiriana, el «diálogo» con un Gran Modelo de Lenguaje (LLM) es una contradicción absoluta.

El auténtico diálogo freiriano no es un mero intercambio técnico de mensajes o una transmisión de información estructurada de manera lógica. El diálogo es un encuentro humano que exige co-creación, praxis (acción y reflexión sobre el mundo para transformarlo) y, fundamentalmente, la co-presencia de dos o más subjetividades históricas dotadas de conciencia. La máquina no posee historia, ni conciencia, ni intencionalidad transformadora; no sufre las contradicciones de la realidad material ni experimenta la opresión.

Lo que la IA ejecuta es un soliloquio corporativo altamente sofisticado: calcula estadísticamente la secuencia de palabras más probable a partir de un banco de datos masivo que ha sido previamente privatizado, cercado y procesado según los parámetros del Norte Global (Benjamin, 2019). Cuando un estudiante asume que la respuesta dada por una IA es de carácter neutral u objetivo, ocurre una renuncia al pensamiento crítico y a la reflexividad histórica.

Por lo tanto, interactuar de manera acrítica con una IA generativa constituye una sutil reconfiguración de la educación bancaria. El estudiante cree estar dialogando, pero en realidad está consumiendo un monólogo algorítmico espejado que asume la máscara de la personalización. La máquina no problematiza al sujeto para que este transforme su realidad; lo satura con respuestas empaquetadas que clausuran la angustia de la búsqueda epistemológica. Como advierte Zuboff (2019), este «conductismo instrumentado» busca la predictibilidad del comportamiento humano, domesticando la curiosidad natural del educando.

Es en este quiebre donde la Pedagogía de la Liberación Algorítmica adquiere su máxima relevancia política. Al proponer métodos de contra-argumentación digital (contra-prompts) y auditorías de sesgos (como analizar colectivamente los estereotipos raciales, de género y clase que los generadores de imágenes arrojan automáticamente), el docente altera radicalmente las reglas del juego. No se trata de «conversar» con la IA para aceptar su veredicto, sino de interrogarla como un dispositivo ideológico.

Cuando el estudiante obliga a la máquina a responder desde las grietas de la historia subalterna, comunitaria o decolonial (Walsh, 2013), está rompiendo el monólogo de la corporación. El aula deja de ser un terminal de entrenamiento para el mercado laboral tecnocrático y se erige como un laboratorio de resistencia epistémica y desobediencia algorítmica.

  1. Del Software Privativo a la Tecnopolítica Comunitaria: La Metodología de las 4 «C»

El tránsito pedagógico hacia el uso y apropiación de Software Libre (como los sistemas operativos GNU/Linux o las herramientas multimedia abiertas de edición de textos y datos) no es una simple elección de carácter administrativo, técnico o de ahorro presupuestario. Es una declaración de principios éticos.

El software libre defiende cuatro libertades esenciales: usar el programa con cualquier propósito, estudiar cómo funciona y adaptarlo, distribuir copias para ayudar a los demás, y mejorar el programa haciendo públicas esas mejoras. Estas libertades resuenan de manera exacta con la dimensión comunitaria de la educación popular. Mientras que el software privativo atomiza a los sujetos bajo licencias individuales de usuario final y condiciones punitivas de copia, la cultura del código abierto promueve el procomún, la solidaridad intelectual y la cooperación sin jerarquías comerciales (Raymond, 1999).

Para encarnar esta transición en la cotidianidad escolar de forma estructurada, la Pedagogía de la Liberación Algorítmica propone un itinerario formativo basado en una secuencia didáctica de cuatro etapas:

1.1. Desnaturalización:Revelar lo invisible.

Consiste en analizar críticamente las interfaces comerciales cotidianas para evidenciar cómo están diseñadas para mercantilizar los datos y capturar de manera algorítmica la atención del usuario.

2.2. Desmontaje Crítico:El espejo del algoritmo.

Fase dedicada a auditar de forma directa los sesgos inherentes de los sistemas automatizados, confrontando la supuesta «neutralidad» de las máquinas a través de la experimentación en el aula.

3.3. Apropiación y Alternativas:Soberanía en la práctica.

Transición activa de la comunidad escolar hacia el ecosistema de Software Libre y formatos abiertos que ganacentizan la autonomía intelectual y la privacidad estudiantil.

4.4. Creación Comunitaria:Tecnología para la transformación.

Ruptura definitiva del rol de consumidor pasivo. Los estudiantes utilizan herramientas informáticas abiertas y código editable para diseñar soluciones concretas a problemáticas del entorno social de su escuela.

  1. Hacia una Evaluación Emancipadora

La construcción de una Pedagogía de la Liberación Algorítmica es indispensable para los educadores contemporáneos porque evita caer en dos trampas intelectuales comunes: el ludismo ingenuo (que rechaza la tecnología por completo y aísla a la escuela de la realidad histórica) y el solucionismo tecnológico (que reduce los problemas educativos, pedagógicos y de desigualdad social a una simple falta de conectividad o de dispositivos).

Asimismo, esta propuesta transforma los paradigmas evaluativos del área tecnológica. No evalúa la destreza instrumental o la velocidad con la que un estudiante memoriza el menú de un software comercial, sino el despertar de su conciencia crítica. El indicador de éxito pedagógico se alcanza cuando el sujeto es capaz de elegir de manera autónoma y ética qué tecnologías usar a partir de criterios de bienestar comunitario y privacidad, rompiendo la inercia del mercado digital.

Democratizar el acceso a la comprensión técnica, defender la privacidad de nuestros estudiantes como un derecho humano no negociable y politizar de manera radical el uso del software y el algoritmo en el aula son hoy tareas urgentes para combatir el apagón pedagógico global y fundar proyectos educativos que se pretendan verdaderamente emancipadores en nuestra América Latina.

Anexo: Guía de Alfabetización Crítica Digital

Guia-II-De-la-Critica-a-la-Emancipacion-Digital (1

[Documento de Licencia Abierta y Distribución Gratuita para el Magisterio Latinoamericano]

Objetivo de la Guía: Dotar a las y los educadores de América Latina de un marco metodológico, un banco de recursos prácticos y una matriz de alternativas tecnológicas de libre acceso para problematizar el uso corporativo de los entornos digitales en el aula, promoviendo la soberanía tecnológica, el desmontaje de sesgos algorítmicos de la Inteligencia Artificial y la emancipación de los educandos como productores del procomún digital.

Módulo I: Itinerario de Aula (Las 4 «C»)

La guía propone operativizar el pensamiento crítico en cuatro fases secuenciales:

  1. Desnaturalización: Cuestionar el diseño de las redes comerciales y los mecanismos de captación de la atención.
  2. Desmontaje Crítico: Auditar colectivamente el sesgo colonial, de género y de clase de los algoritmos.
  3. Apropiación: Sustituir entornos corporativos cerrados por tecnologías libres que respeten los datos y la privacidad.
  4. Creación Comunitaria: Producir software, narrativas digitales y herramientas con impacto social directo.

Módulo II: Banco de Herramientas de Soberanía Tecnológica

Matriz práctica para la migración tecnológica escolar de infraestructura privativa corporativa a alternativas abiertas:

Área Técnica Ecosistema Comercial Privativo Alternativa Crítica Emancipadora
Sistemas Operativos Windows / macOS GNU/Linux (Debian, Ubuntu, Fedora)
Productividad de Aula Microsoft 365 / Google Workspace LibreOffice / OnlyOffice (Formatos .odt / .ods)
Búsqueda y Filtro Google Search (Perfilamiento de anuncios) DuckDuckGo / SearXNG / Wikipedia
Creación Multimedia Adobe Suite (Photoshop, Premiere) GIMP / Kdenlive / Audacity

Módulo III: Dinámicas Didácticas para Interrogar la Inteligencia Artificial

  • La Auditoría del Prompt Estándar: Pedir a un generador de texto o imagen que elabore una narrativa de «éxito» o una «profesión médica». Analizar críticamente con el grupo el porqué de la repetición automática de estereotipos occidentales, masculinos y aburguesados.
  • El Contra-Prompt Colectivo: Instruir a los estudiantes en la redacción de prompts restrictivos que exijan a la IA incorporar categorías de análisis marginadas: saberes del Sur Global, liderazgos comunitarios horizontales y ecología popular latinoamericana.

Módulo IV: Criterio Cualitativo de Evaluación Crítica

  • Nivel Inicial: El educando replica respuestas algorítmicas asumiéndolas como verdades neutras.
  • Nivel Intermedio: Identifica que los entornos digitales contienen estereotipos, pero los atribuye a fallas técnicas aisladas.
  • Nivel Avanzado (Logro Emancipador): El educando comprende la IA y el código como dispositivos ideológicos, utiliza preferentemente herramientas de software libre, defiende la privacidad comunitaria y programa o produce contenidos orientados a transformar las asimetrías de su realidad material.

*Este material se distribuye bajo licencias Creative Commons (CC BY-NC-SA 4.0): Se permite compartir, copiar y redistribuir el material en cualquier medio o formato, siempre que se reconozca la autoría original, no se use para fines comerciales y se compartan las obras derivadas bajo la misma licencia.*

Referencias Bibliográficas

  • Benjamin, R. (2019). Race After Technology: Abolitionist Tools for the New Jim Code. Polity.
  • Bonilla-Molina, L. (2020). El apagón pedagógico global: Educación, pandemia y capitalismo digital. Cooperativa Editorial Magisterio.
  • Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.
  • Giroux, H. (2001). Cultura de masas y pedagogía crítica: Más allá de la política de la representation. En: Cultura, política y práctica educativa. Graó.
  • Raymond, E. S. (1999). La catedral y el bazar. Informalmente publicado.
  • Walsh, C. (2013). Pedagogías decoloniales: Prácticas insurgentes de resistir, (re)existir y (re)vivir. Abya-Yala.
  • Zuboff, S. (2019). La era del capitalismo de vigilancia. Paidós.

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Nelson Mandela, un espejo para la humanidad que nos enseñó lo que significa la solidaridad

Por Zohran Mamdani

Discurso de Zohran Mamdani ante el “Foro de Liderazgo Global Nelson Mandela” de la Fundación Nelson Mandela

Buenas tardes.

Antes de decir nada, permítanme en primer lugar darles las gracias. Qué privilegio es estar aquí juntos para rendir homenaje a la dirección de la Fundación Nelson Mandela. A lo largo de 27 años, esta organización ha defendido que el legado de Madiba no pertenece sólo a los museos, sino también a los movimientos por la libertad. Me gustaría rendir homenaje a un hombre cuyo legado perdura en los millones de personas a las que sirvió de inspiración.

Madiba vive en cada protesta por la justicia, en cada llamamiento a la democracia, en cada marcha con una reivindicación justa. Madiba vive en cada barrio marginal y cada barrio pobre en el que la dignidad sigue siendo inalcanzable, y vive en cada persona que lucha por alcanzar esa dignidad, que trabaja toda la jornada y vuelve luego a casa con alimentos para los hambrientos y medicinas para los enfermos. Madiba vive cada vez que alguien es testigo de la opresión, la privación o la miseria, y no lo acepta como algo inevitable, sino como algo contra lo que puede luchar cada uno de nosotros. Muchos de nosotros sólo estamos donde estamos hoy —sólo podemos concebir lo que se basa en principios como algo posible— porque Madiba nos mostró el camino.

En todos los sentidos, Madiba fue el primero. El primer presidente negro de Mzansi [“Sur” en lengua xhosa, término para designar a Sudáfrica]. El primer jefe de Estado de Sudáfrica elegido en unas elecciones democráticas, cuando le votaron sudafricanos de todos los colores de piel. Pero para un niño de cinco años que, en 1996, en Ciudad del Cabo, vio el rostro de Madiba en las pancartas que ondeaban en las fachadas de los edificios, representaba él un tipo de «primero» completamente distinto. Madiba fue el primer presidente que conocí: un hombre que, por lo que parecía, tenía el poder de cambiar el mundo.

Resulta difícil explicar lo que eso significaba para un niño, de manera que permítanme expresarlo así: junto a los imanes de nevera de mi infancia, de David Seaman, Sylvain Wiltord y la plantilla del Arsenal, había un imán de Madiba con la camiseta de los Bafana Bafana. Cuando vuelvo con la memoria a aquellos primeros años de mi vida, la lección que más recuerdo es que la justicia debe constituir algo más que un ideal; debe ser algo tangible. Y recuerdo a un líder, más grande que la vida misma, que veía el mismo mundo que yo apenas empezaba a vislumbrar y que intentaba, intentaba siempre, utilizar su poder para cambiarlo.

En los años previos a su muerte, elevaron a Madiba a un panteón más allá de los simples mortales. Hoy en día, el Centro Nobel para la Paz lo describe como «un mesías para millones de personas». Si alguien merecía semejante reverencia, ese era Madiba. Quizás era en él en quien pensaba Riky Rick cuando rapeaba: «Todo lo que yo hago, quieren ellos hacerlo / Todo lo que yo digo, quieren ellos decirlo».

Y, sin embargo, esta noche, al reunirnos para renovar nuestro compromiso con lo que el liderazgo de Madiba demostró que era posible, también debemos reconocer que tratarlo más como un mito que como un hombre significa hacerle un flaco favor. Significa santificar a un hombre que, como es bien sabido, declaró en cierta ocasión: «No soy un santo, salvo que consideremos que un santo es un pecador que sigue intentándolo».

Era un hombre, tan propenso a las dudas como cualquiera de nosotros. Formaba parte de un movimiento tan dado a las luchas internas como cualquier colectivo en una marcha larga y sinuosa hacia un noble objetivo. Fue un líder que logró victorias trascendentales y, sin embargo, la lucha por conquistar la Sudáfrica con la que soñaba sigue pendiente.

Qué gran regalo es que Madiba tuviera defectos como todos nosotros, pues resulta imposible emular a un Mesías; lo único que podemos hacer es venerarlo. Y es su humanidad la que nos permite mirar a la próxima generación de líderes y decirles con sinceridad: también vosotros podéis ser Madiba.

Nos reunimos esta noche para lanzar el Foro de Liderazgo Global de la Fundación Mandela, para continuar la lucha por la dignidad que guio a Madiba durante casi un siglo. Nos reunimos para trazar un rumbo a través de las turbulentas aguas que se abren ante nosotros: un panorama global convulsionado por dictadores y corrupción, donde los derechos se hurtan en la oscuridad de la noche y donde persiste el apartheid en sus diversas formas. Estamos todos juntos, buscando respuestas, tratando de comprender estas fracturas, esforzándonos por hacer de líderes en medio de la agitación.

A menudo, en ocasiones como esta, quien tiene la fortuna de estar donde estoy yo ahora mira al público y les pide que imaginen qué habría dicho y hecho Madiba si estuviera hoy aquí. ¿Por qué no nos preguntamos, en cambio: cuando estuvo aquí, ¿qué dijo?? ¿Y qué le respondimos nosotros?

No hace falta ir muy lejos para encontrar la respuesta. Abrid estas puertas, caminad dos minutos hasta la estación de metro B o D en la calle 42 y tomad el tren hasta la calle 125. Caminad luego diez minutos y os encontraréis frente al Aaron Davis Hall de CUNY (City University of New York). Fue allí, el 21 de junio de 1990, apenas cuatro meses después de su liberación de Robben Island, donde acudió Madiba a un encuentro con el público presentado por Ted Koppel, de ABC News. Los ojos del mundo habían estado fijos en Madiba desde que saliera de prisión en febrero, como lo habían estado durante décadas; pero por primera vez, pudo reflexionar y responder si era todo aquello en lo que se le había convertido. Muchos estaban interesados ​​en dejar claro que no lo era. Koppel había disfrazado una emboscada de encuentro con el público. Entre el público, además de los que participaban vía satélite desde Sudáfrica, se encontraba gente con preguntas preparadas para atacar y aislar a Madiba.

Ken Adelman, un comentarista conservador que más tarde se convertiría en uno de los defensores más acérrimos de la invasión de Irak, interrogó a Madiba sobre su relación con líderes mundiales considerados enemigos por los Estados Unidos. Madiba rechazó la provocación y respondió: «Uno de los errores que cometen algunos analistas políticos es creer que los enemigos suyos deben ser enemigos nuestros».

Koos Van Der Merwe, líder del Partido Conservador Sudafricano, sermoneó a Madiba como si fuera un colegial malcriado, diciéndole: «Deje de lado la campaña violenta, siéntese, compórtese como una persona normal y hablemos; y, ya para terminar, olvídese del comunismo». Madiba sonrió. Luego, en afrikáans, respondió: «Me alegra conocerle. Espero que algún día tengamos la oportunidad de hablar de los asuntos de nuestro país».

Ya se pueden imaginar cómo transcurrieron los 80 minutos restantes. Una y otra vez, Madiba se veía tratado con condescendencia y tachado de terrorista, extremista violento y obstáculo para la paz. Después de cada pregunta hostil, Koppel metía el dedo en la llaga, esperando a ver si Madiba cedía. Y en cada ocasión, Madiba respondía a las preguntas con calma y sosiego.

Una hora después de iniciado el acto, Koppel volvió a preguntar sobre el apoyo de Madiba a la causa palestina. ¿Acaso esa solidaridad, preguntó, significaba que Madiba estaba dispuesto a enemistarse con la comunidad judía?

Era una pregunta tan rebuscada que Madiba tuvo que preguntarle a Koppel qué quería decir exactamente. Es también una pregunta que, francamente, resulta familiar —una pregunta que a mí mismo me han hecho muchas veces de modo similar—: si oponerse a los crímenes de guerra israelíes y a las violaciones del Derecho internacional te convierte de alguna manera en una persona que odia a un pueblo.

Madiba rechazó esa premisa. Muy al contrario, la transformó en una pregunta distinta: si puede existir una política de universalismo que esté plagada de excepciones. Si puede ser libre cualquiera de nosotros si hay quienes no lo son.

Hacia el final de su respuesta, dijo: «Pueden considerarlo una cuestión política o moral, pero ¿quién cambia sus principios según con quién trate? No es el caso de un hombre capaz de liderar una nación».

La hipocresía, la conveniencia política: estas fuerzas ejercen una gran atracción. Con frecuencia, es más fácil ceder, renunciar a una creencia arraigada, abandonar un principio, que mantenerse firme.

Ese fue el caso cuando el mundo le pidió a Madiba que transigiera sobre el partheid. Lo fue cuando muchos le pidieron que abandonara la lucha palestina por la libertad. Y sigue siendo verdad hoy.

Pero en ese momento, mientras Ted Koppel lo presionaba bajo los focos, Madiba nos mostraba el poder de la solidaridad universal e inquebrantable: una solidaridad que se extiende a todos, aun cuando se cuestiona la injusticia, aun cuando hay muchos que intentan negar la verdad. La solidaridad, como nos decía el Papa Francisco, es incómoda. La solidaridad, como demostró Madiba a lo largo de 95 años, no es sólo un valor, es una estrategia.

En esa exigencia suya de solidaridad, tanto para sí mismo como para cada uno de nosotros, Madiba se convierte en algo más que un hombre, más que un Mesías: se convierte en un espejo.

Cuando escuchamos su negativa a abandonar a aquellos con quienes compartía una causa común, ¿nos reconocemos? Cuando escuchamos su disposición a renunciar al poder antes que a sí mismo, ¿nos reconocemos? Cuando escuchamos su devoción por la solidaridad, no como un concepto abstracto sino como un llamamiento a la acción, ¿nos reconocemos? ¿O sólo reconocemos la versión de Mandela que no nos exige nada? Son demasiados los que lo hacen.

Pienso en los conservadores del Reino Unido, quienes, tras su muerte, describieron a Madiba como un «verdadero héroe mundial», a pesar de haberse dedicado en la década de 1980 a oponerse a las sanciones, al CNA (Congreso Nacional Africano) y a su liberación.

Pienso en quienes ocupaban los más altos cargos de nuestro gobierno federal, que decían venerar a Madiba, pero lo mantuvieron en las listas de vigilancia antiterrorista hasta 2008, cuando tenía 90 años de edad.

Pienso en los carceleros que abusaron de Madiba, que le causaron daños permanentes en la vista al trabajar sin protección en una cantera de cal, y que aun así asistieron a su funeral.

Pienso en cada una de estas personas, en cada uno de estos momentos de hipocresía, y me siento impotente. Y entonces recuerdo a Madiba: un hombre con la capacidad de perdonar, un hombre que mostraba solidaridad con todos.

Sólo gracias a esa solidaridad pudo Sudáfrica vislumbrar un futuro diferente al pasado. Sólo gracias a esa solidaridad podemos hacer lo mismo.

Dentro de tres días, el mundo conmemorará el Día de Nelson Mandela. Los niños de primaria harán presentaciones, los líderes mundiales emitirán declaraciones y serán millones los que se congreguen para honrar el legado de Madiba.

También conmemoraremos aquí el Día de Mandela, en la ciudad de Nueva York. Los neoyorquinos de los cinco distritos reflexionarán sobre la incansable lucha de Madiba por la libertad.

Pensaremos en organizaciones como Judíos por la Justicia Racial y Económica (JFREJ), que se reunieron por primera vez la semana del foro público de Ted Koppel para demostrar, de hecho, la gran cantidad de judíos neoyorquinos que se solidarizaban con Madiba y para celebrar un servicio de Shabat que recaudó 50.000 dólares para la lucha contra el apartheid.

Y al recordar a Madiba, el hombre, algunos, entre los que me incluyo, nos haremos una pregunta más profunda: ¿a quién tratamos hoy como se trató a Madiba antes de que la historia lo proclamara mesías? Por cada palabra de elogio que hoy usamos para describir a Madiba, ¿a quién se describe hoy tal como lo describió Ted Koppel entonces?

¿Quién más ha visto su humanidad condicionada, a quien le han dicho que su libertad puede esperar? ¿Quién más lidera una causa que glorificaremos en retrospectiva, pero que está siendo vilipendiada en el presente? ¿Quién más necesita nuestra solidaridad?

Pienso en Omar El Akkad, autor del libro  One Day, Everyone Will Have Always Been Against This[Algún día todo el mundo habrá querido estar siempre en contra, Libros del kultrum, 2025]. Esa frase resume una de las costumbres más crueles y recurrentes de la historia. Con el tiempo, casi todos afirman haberse opuesto al apartheid. Con el tiempo, casi todos afirman haber apoyado a Madiba, a Martin Luther King Jr. Con el tiempo, casi todos afirmarán haberse opuesto a gran parte de la injusticia que hoy justifican.

Pero la justicia no se mide por nuestra posición después de que la historia haya emitido su veredicto, sino por nuestra posición mientras aún se está dictando.

¿Por qué tenemos que esperar a que entierren miles de padres más a sus hijos, a que miles más pierdan sus extremidades, sus hogares y su futuro, para unirnos e insistir en la libertad palestina?

¿Por qué el doctor Hussam Abu Safiya debe esperar más de 18 meses para verse liberado de su detención en Israel —una detención que continúa a día de hoy— después de que el mundo presenciara su secuestro al salir del hospital y cómo languidece en prisión?

¿Por qué tenemos que esperar mientras Umar Khalid entra en su sexto año de cautiverio en Delhi, un preso político encarcelado bajo las mismas acusaciones inventadas de terrorismo que se le imputaron a Madiba?

¿Por qué tenemos que esperar para solidarizarnos con los inmigrantes que son blanco de ataques y abusos, como Joan Sebastián Durán Guerrero, asesinado de un disparo en la cabeza por el ICE en Biddeford, estado de Maine, el lunes, o Amaramiro Emmanuel y Ekpeyong Andrew, dos nigerianos asesinados la semana pasada en las calles de Sudáfrica, por donde se ha extendido la xenofobia? ¿Por qué debemos esperar a poner en práctica la solidaridad hasta que ya no nos cueste nada?

La responsabilidad de responder a estas preguntas, con honestidad y plenitud, recae sobre cada uno de nosotros. Es la responsabilidad de integrar la solidaridad aún más en nuestras vidas, en nuestra política, en nuestra forma de interactuar con el mundo.

No es esta tarea fácil. El mundo en el que vivimos está diseñado para separarnos. El afán de lucro y los algoritmos están concebidos para enfrentarnos unos contra otros. Unos pocos con mucho explotan a muchos con poco. Seguimos lidiando con el genocidio en Gaza y la guerra en todo el mundo. Y, como siempre, se ganar dinero y se conquista poder demonizando a los pobres y avivando las llamas del odio racial.

Todas estas son fuerzas diseñadas para separarnos. Para alejarnos unos de otros. Pero, ¿acaso no eran estas las mismas condiciones que superó Madiba? Cuando Madiba llegó a la Isla Robben, azotada por el viento, con su conexión con el mundo exterior cortada, ¿acaso eso propiciaba la solidaridad? Cuando Madiba soportaba décadas de dominación racial y deshumanización, ¿acaso eso propiciaba la solidaridad? Cuando gobiernos y corporaciones movilizaban una riqueza y un poder extraordinarios para preservar el apartheid, ¿acaso eso propiciaba la solidaridad?

La verdad es que la solidaridad quizás se nutra mejor en medio de las condiciones que tratan de destruirla. Los trabajadores se levantan cuando los jefes restringen sus derechos. Los ciudadanos se unen cuando los autoritarios imponen represiones brutales. Toda lucha por un futuro mejor comenzó en un momento en el que ese futuro parecía inalcanzable. Como dijo Martin Luther King la noche antes de su asesinato: «Sólo en la oscuridad se pueden ver las estrellas».

Sin duda, hoy hay suficiente obscuridad. Pero sin duda, juntos en esta sala, podemos ver las estrellas. Esos pequeños focos de luz que son los trabajadores unidos para exigir dignidad. Que son los manifestantes manifestándose con calor y frío para pedir el fin de la guerra, del sufrimiento. Que son aquellos que, sin apenas nada, extienden sus manos para compartir lo poco que tienen con quienes tienen aún menos.

La solidaridad no es perfección. La solidaridad no es pureza. La solidaridad es que las personas se elijan unas a otras, a veces hasta por encima de sí mismas. La solidaridad, amigos míos, parece a menudo imposible, como si fuera algo que sólo una figura mítica podría hacer realidad. Y, sin embargo, tal como nos recuerda Madiba, a través de su vida, su liderazgo y sus palabras: «Siempre parece imposible hasta que se consigue». Logrémoslo juntos.

Muchas gracias.

Zohran Mamdani, miembro de los Democratic Socialists of America, desempeña desde el 1 de enero de 2026 el cargo de alcalde de la ciudad de Nueva York

Fuente: Oficina del Alcalde de la Ciudad de Nueva York, 16 de julio de 2026

Traducción: Lucas Antón

Fuente: https://sinpermiso.info/textos/nelson-mandela-un-espejo-para-la-humanidad-que-nos-enseno-lo-que-significa-la-solidaridad

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Pobre sin conciencia de clase, blanco con odio de raza

Por: Jorge Majfud

Una observación que siempre me impactó en África fue conocer a dos personas de la misma etnia, del mismo pueblo, de la misma aldea que eran como el día y la noche como resultado de una misma historia trágica que produce rebeldes y futuros traidores, por acción o por omisión. Estos recuerdos me asaltan siempre que veo las imágenes de la humillante detención de Patrice Lumumba en 1960, la dignidad del revolucionario anticolonialista y el complejo de gusano sádico de los soldados de Mobutu Sese Seko que lo obligaron a comerse su propio discurso.

Uno de ellos es un animal domesticado, colonizado, obediente, producto de una profunda corrupción histórica, moral, siempre listo para tomar la mínima ventaja personal adulando a cualquiera que esté sobre él, ya sea el arquitecto director de obra, el oficial de provincia o el ministro de la capital. Ese mismo tipo de hombre que, en cada pueblo al que llegábamos, en cada reunión con los líderes de la aldea, no perdía la oportunidad para decirme, aparte, que ellos preferían “jefes blancos” porque eran “menos corruptos que los negros”.

El otro tipo de hombre era el rebelde, el de la sonrisa medida, el que no creía cualquier cosa que se le decía sin una explicación. Era aquel que parecía un ser humano completo, extremadamente inteligente no solo porque lo fuese sino porque tenía algún tipo de educación, casi siempre autodidáctica. Era aquel capaz de manejar datos y argumentos y que cuando preguntaba no era por adulación, sino porque no entendía o quería aprender o algo. El típico perdedor. Un demonio de pau preto.

Como joven arquitecto en Mozambique, hice más amigos entre este tipo de obreros que, al principio, tenían una actitud hostil hacia el blanco venido de América―mulucu ncunha. Fácilmente pude haber prescindido de sus servicios, no por no cumplir alguna de mis ordenes en la construcción (algo que nadie hacía) sino porque podía hacerlo a gusto y quedarme solo con los domesticados.

Cuando dejé la profesión de arquitecto por las humanidades, volví a ver esta misma situación a lo largo y ancho del presente y de la historia de América Latina, de África, y de todas aquellas colonias que habían sido corrompidas por generaciones. Lo entendí mejor leyendo a Franz Fanon y Walter Rodney, o escuchando a Malcolm X, quien ya había observado la existencia de dos tipos de personas igualmente oprimidas: “el negro de la casa” y “el negro del campo”.

Casi treinta años después, releo aquellas mismas palabras que escribí en Mozambique, sobre la futura militarización del mundo para evitar una democratización real: “Pero antes de la gran revolución civil habrá una profundización de la crisis de este orden obsoleto. Esta crisis será en casi todos los ámbitos, desde el orden político hasta el económico, pasando por el militar… En este momento de quiebre, Occidente se debatirá entre un mayor control militar o en la desobediencia civil… Será la primera revolución del individuo de la historia que se opondrá al individualismo, así como la libertad se opondrá al liberalismo”.

No imaginé tan poca resistencia. Ahora vemos memes que consisten en fotografías de alguna ciudad sucia y pobre en África con leyendas como “Ciudad africana sin blancos”. Nadie muestra Manhattan o Atlanta con leyendas como “Ciudad construida sobre el robo y genocidio de los nativos y la sangre de los africanos secuestrados”. O de cualquier otra ciudad europea con la leyenda: “Belleza y prosperidad construida sobre el despojo y la destrucción del resto del mundo”. Lo mismo repiten hoy los neocolonizados. El patriotismo colonial es amor a un poder de clase que suele estar en un país lejano, el imperio. El patriotismo colonizado es odio ciego a su propia patria, sobre la que proyectan todas las frustraciones de nunca ser igual al colono imperial.

Estas demostraciones de ignorancia universal se venden como popcorn en un cine, en una cultura que no sólo ha perdido la educación ilustrada, con su calmo reconocimiento de la complejidad del mundo, sino que también ha perdido la calma, la inteligencia y la habilidad de conectar dos eslabones de una cadena de bicicleta debido a la hiper fragmentación de la atención, propio de la publicidad del siglo XX y, de forma más radical, de las redes sociales del siglo XXIalgo que ya analizamos en Moscas en la telaraña. Historia de la comercialización de la existencia y sus medios (2023) y “La cultura de la hiperfragmentación” (2010).

Con las excepciones de racistas orgullosos e impunes como Elon Musk, estos memes proceden de blancos pobres, empobrecidos o frustrados por la falta de una vida de CEO que ellos consideran que se merecen por ser blancos o por ser negros de la casa. Son esos mismos que justifican su racismo y su xenofobia con teorías supremacistas, como la de la raza unida a una tierra (del alemán Blut und Boden; “sangre y suelo”), la que ya no sólo se aplica a Europa, donde sus primeros habitantes tenían la piel más oscura que Obama, sino a la misma África, como es el caso de los hijos más exitosos del apartheid sudafricano, como Elon Musk y el CEO de Palantir, Peter Thiel, ambos profundamente supremacistas―clasistas y sexistas, porque el combo, como en McDonalds, siempre incluye los mismos elementos de consumo; los otros componentes son Dios, patria y familia, como si Dios tuviese preferencia por algún pasaporte; como si Abrham, Moisés, Jesús y casi cualquier otro habitante de la Torah, la Biblia y el Corán hubiese nacido de una “familia tradicional”.

Este odio racial entre los blancos frustrados tiene un patrón común: donde no hay conciencia de clase, hay odio de razas. Cuando los pobres se consideran “clase media” porque no viven debajo de un puente, pero no pueden dejar de trabajar para sobrevivir o para ahorrar para su vejez, entonces odian a sus vecinos, a aquellos que les impiden la justicia de ser millonarios. Como casi todos los frustrados se creen más inteligentes y más sacrificados de lo que realmente son (su frustración procede de un exceso de expectativas individuales), entonces resulta que su esfuerzo individual nunca es compasado en su justa medida. Para este tipo social y psicológico, la “justicia social” es inmoral, porque le impide la “justicia individual” de ser uno de los elegidos bajo el foco de las luminarias, recibiendo el aplauso de los perdedores.

Como muchos (demasiados) alienados de la clase trabajadora se auto perciben millonarios estafados, exitosos injustamente robados (por los pobres, por los inmigrantes, por el Estado, por los comunistas, por los hechiceros), pese a ser pequeños empresarios, asalariados o desocupados, reemplazan su falta de conciencia de clase con sus fantasías ideológicas o de sangre, algo que sólo funciona en la nobleza.

El odio racial, de género, de clase sustituye a la conciencia étnica, de género, de clase―y de humanidad. Un enroque perfecto para distraer a las masas y mantenerlas odiándose entre ellos, mientras la elite dominante radicaliza el timón de la historia hacia la Edad Media (ver “Cuando los de abajo se odian”, 2016). O hacia algo peor, porque se trata de una Edad Media donde los consumidores no son solo vasallos que viven en las nubes feudales de las tecnológicas, sino que tampoco dejan de ser esclavos asalariados, como en tiempos del imperio Romano, en que los esclavos eran esclavos por sus deudas.

Esta es la expresión cultural de un capitalismo que ha dejado de producir cosas en las industrias llenas de esclavos blancos y en las minas del resto del mundo llenas de esclavos negros, sino que se ha dedicado a succionar de forma más acelerada capitales en el juego abstracto y exclusivo de las bolsas de valores, donde el negocio de la destrucción, de las guerras es, por lejos, el más lucrativo.

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Sudáfrica: De la lucha contra el apartheid a la cruzada popular contra la inmigración africana

En las últimas semanas el país se ha convertido en escenario de violentas movilizaciones contra las personas extranjeras africanas exigiendo su deportación. El Gobierno ha endurecido su política migratoria, anunciando un récord de expulsiones.

Sarah Babiker

La canción se llama Abahambe, y su versión oficial supera el millón de visualizaciones en youtube y cuenta con numerosos comentarios que explican cómo el tema les emociona y comparten el mensaje. ¡Que se vayan!, es el título del hit, y refleja un lema popularizado durante los disturbios anti personas inmigrantes que han tomado Sudáfrica en las últimas semanas. En estilo Amapiano, un género musical urbano surgido en sudáfrica en la pasada década, popular ya por todo el continente, tres personas cantan en inglés y lengua zulú: son Jacinta Ngobese-Zuma, Ngizwe Mchunu y Phakelumthakathi.

La primera de las intérpretes de esta canción, Jacinta Ngobese-Zuma es conocida por hechos ajenos a la música: se trata de la fundadora de March to March, la organización que está detrás de una campaña contra las personas inmigrantes de otros países africanos que tuvo el pasado 30 de junio su punto álgido. El movimiento de Ngobese-Zuma junto a otros actores afines, como la Fundación para el Desarrollo Insizwa Nobusizwa habían fijado una fecha límite para que los extranjeros sin documentación, de países como Malaui, Mozambique, Zimbabue, Nigeria y Ghana, abandonaran el país.

 “Gracias por compartir este himno, pues no podré ir a la marcha”, lamenta un usuario de youtube sobre la canción, que llama a luchar por el país frente a las personas extranjeras, e invoca la memoria de Nelson mandela para justificar su objetivo de “limpiar el país”. La marcha del día 30 dejó decenas de  escenas de persecución y acoso a personas extranjeras por todo el país. Una semana después, el jueves 9 de julio, una nueva marcha se convirtió en una redada popular puerta a puerta para expulsar a las personas que se consideraban migrantes irregulares. En ciudades como Johannesburgo, los manifestantes sacaban directamente a las personas de sus domicilios y las entregaban a la policía.

La líder de March to March Jacinta Ngobese-Zuma aseguraba el 30 de junio que se manifestarían cada jueves hasta conseguir que el gobierno tome en serio sus demandas. Así, el jueves 16 de julio se esperaba con cierta tensión, aun cuando no hay grandes movilizaciones anunciadas. La persecución a extranjeros ha sembrado el terror en las últimas semanas, con multitudes tomando las calles en ocasión del mencionado ultimátum.

Las personas migrantes se han convertido en el chivo expiatorio ante un desempleo que supera el 30%, con dos tercios de su población viviendo en situación de pobreza

Según Médicos Sin Fronteras, durante las últimas semanas de junio y primeras de julio se registraron al menos cuatro muertos y miles de personas huyeron del país. Las principales zonas urbanas afectadas serían las provincias de KwaZulu-Natal, donde se ubica la ciudad de Durban, Cabo Occidental, cuya capital es Ciudad del Cabo, y Gauteng, donde se encuentran Johannesburgo y Pretoria. La organización denunciaba que si bien los grupos agresores dicen perseguir solo a las personas indocumentadas, muchos de quienes habían sido atacados no estaban en situación de irregularidad administrativa.

El 3,9% de la población sudafricana (unos 2,4 millones de personas) ha nacido en el extranjero (frente a más de 10 millones en España que representan en torno a un 20% de la población). En los últimos meses miles de personas migrantes han sido retornadas por sus países o han dejado ellas mismas una Sudáfrica en la que se han convertido en el chivo expiatorio ante un desempleo que supera el 30%, con dos tercios de su población viviendo en situación de pobreza.

Una historia de beligerancia anti inmigración

March to March es heredero de otro importante actor contra las personas migrantes, la Operación Dudula, un movimiento que se generó en 2021, aún en plena pandemia, en las calles de Soweto, las mismas de las que proviene Nelson Mandela. Dudula significa “expulsar” y sus prácticas en este sentido se hicieron ya visibles en aquella época en la que cientos de personas arrasaron negocios de extranjeros e instauraron el terror entre la población migrante.

Los discursos anti-migración han prevalecido en el país desde el fin del apartheid, pero han tomado particular fuerza en los últimos años. La comunidad virtual Put South African First, que tomó impulso en la pandemia con una campaña online, comparte temores con otros movimientos similares en el resto del mundo, agitando la teoría del gran reemplazo y viendo cómo sus discursos se viralizan. Pero el último empujón a la crisis actual llegaría en abril, cuando Mazwi Kubheka, propietario de una Spaza Shop (pequeños colmados en los que se venden bienes de primera necesidad)  desapareció durante dos meses. Desde estos movimientos apuntaban a que el secuestro se debía a la negativa de Kubheka de vender su negocio a extranjeros.

La campaña online #BringMazwiBack que se presentaba como una forma de coordinar a las comunidades para conseguir la liberación del joven, derivó en “un ecosistema de movilización contra la inmigración coordinado digitalmente”, según denunciaron algunos críticos, que señalaban cómo referentes en las redes en la línea de Jacinta Ngobese-Zuma construyeron una narrativa contra la migración a partir del caso.

El suceso, que seguía a la muerte de otro dueño de unos de estos establecimientos en Soweto,  puso patas arriba el país, con patrullas de vigilantes persiguiendo a las personas extranjeras, en un marco de señalamiento contra los nacionales de otros países. Naciones Unidas denunciaba en abril, alarmada, la situación. La reaparición del joven, dos meses después, no aplacó los ánimos. Declaraba que había sido secuestrado y torturado, y acusaba a personas etíopes como autores. El gobierno sigue investigando, señalando que aún se desconoce la causa del secuestro, y que habría también ciudadanos sudafricanos implicados.

Tras el fin del apartheid, Sudáfrica abrazó el neoliberalismo, cristalizándose la desigualdad económica agravada por la privatización y el alza del paro

Lasspaza shop brotan en suburbios y en barrios populares, y son una parte importante de la economía local, y una forma de supervivencia para los sectores más empobrecidos de la sociedad.  Como explican autores como David Harvey, tras el fin del apartheid, Sudáfrica abrazó el neoliberalismo, cristalizándose la desigualdad económica agravada por la privatización y el alza del paro. Las spaza shops se convirtieron en una opción para muchos ciudadanos, considerados ahora iguales por ley, pero excluidos por el abandono estructural y la pérdida de sus fuentes de subsistencia. También las personas migrantes entraron en este sector económico, lo que sembró tensiones.

En el universo anti migraciones sudafricano caben también formaciones políticas como el partido Action SA, encabezado por quien fuera el alcalde de Johannesburgo y que pide mano dura contra las personas africanas. Este espacio político anti inmigración pedía protección al gobierno en los últimos días tras el asesinato de uno de los líderes de March to March: Andile Mvuyelwa Somgxada, quien fue disparado a finales del pasado mes cuando salía de su casa. Pese a que la causa de su muerte sigue bajo investigación, sus seguidores ya lo han convertido en referente, definiendo al crimen como un “Acto de represalia”, y describiéndolo como: “un asesinato orquestado, del tipo que cometen los sicarios”.

Endurecimiento de la ley migratoria y biometría 

El estallido de violencia en Sudáfrica ha causado el temor entre las personas migrantes que se han visto asediadas y convertidas en el chivo expiatorio de las dificultades del país. Cientos de ciudadanos han sido evacuados por sus gobiernos durante las últimas semanas y muchos otros han abandonado sus hogares por miedo a las represalias.

La persecución tomó tal dimensión que diversos gobiernos africanos han pedido explicaciones por el ataque a sus nacionales, provocándose una crisis diplomática con países como Nigeria, que acusan a Pretoria de inacción ante el racismo. En Pretoria, el presidente Ciryl Ramaphosa, ofrecía un discurso a la nación el pasado 9 de junio en el que manifestaba su comprensión hacia la frustración de la ciudadanía ante el desempleo los problemas económicos pero recordaba que las personas migrantes no eran culpables de esta situación, para poco después, describir la migración irregular como un gran desafío y prometía dejar atrás una época de políticas migratorias “débiles”, mientras que recordaba que solo el estado tenía potestad de perseguir la migración irregular.

El gobierno ha optado por una cierta ambigüedad. Con motivo de las marchas del 30 de junio, Ramaphosa se encontró con dos de los líderes de los movimientos anti inmigración, mostrando comprensión hacia sus demandas e insistiendo en que el gobierno estaba por ello endureciendo sus leyes migratorias, y pidiendo a los líderes que las manifestaciones fueran pacíficas. Además, pocos día después recordaba que solo las fuerzas de seguridad del estado están habilitadas para pedir la documentación o retener a las personas y ha insistido en la necesidad de respetar los derechos de las personas migrantes, de otro lado, ha hecho eco de los argumentos que relacionan la presencia de personas migrantes con la inseguridad o el desempleo.

No se ha tratado solo del discurso, el pasado abril se aprobaba una reforma legislativa más restrictiva presentada como una forma de mejorar el control de los flujos migratorios. Bajo el nombre de “Libro blanco”, la ley se propone como objetivo “poner freno al fraude y los abusos, reforzar la seguridad y digitalizar los servicios, al tiempo que se atrae talento e inversión. Estos cambios sitúan a Sudáfrica en línea con las tendencias mundiales”, explica una agencia informativa dependiente del gobierno. Mientras en abril Pretoria reivindicaba haber deportado a más de 100.000 personas en los dos años previos, el pasado lunes anunciaba la ejecución de 53.000 deportaciones, solo en unas semanas.

La reforma en las políticas migratorias, esta endurece los requisitos de entrada en el país, prioriza a las personas extranjeras que puedan invertir, y favorece la migración cualificada

Respecto a la reforma en las políticas migratorias, esta endurece los requisitos de entrada en el país, prioriza a las personas extranjeras que puedan invertir, y favorece la migración cualificada, introduciendo nuevas fórmulas como las residencias para nómadas digitales. Otra pata de la nueva legislación es el control a través de la toma de información biométrica en la estela de otros actores como la UE.

En este marco, a principios de julio se anunciaba que el Ministerio del Interior de Sudáfrica está trabajando en un sistema biométrico de gestión de expedientes, que incluirá dispositivos para que los inspectores de inmigración puedan verificar la situación administrativa de los ciudadanos extranjeros en los controles que realiza sobre terreno. Para ello Pretoria busca un contratista que suministre este tipo de tecnologías en un tiempo récord, con el 24 de julio como límite.

No son pocas las voces de alarma ante lo que consideran una vuelta de tuerca de vigilancia que puede conducir a errores y vulnerar más los derechos humanos de las personas migrantes. Cientos de miles de personas que temen enfrentarse un jueves más a la violencia de las patrullas de vigilantes que han popularizado la persecución racial en el país que venció el apartheid.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/sudafrica/sudafrica-lucha-apartheid-cruzada-popular-inmigracion-africana

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Chile: Diplomacia de ‘estadio’: el Mundial de Fútbol 2026 como instrumento hegemónico

Diplomacia de ‘estadio’: el Mundial de Fútbol 2026 como instrumento hegemónico

Por Alixon David Reyes Rodríguez

El deporte, como todo fenómeno social y cultural, se encuentra atravesado por las lógicas del poder, más allá de que cierta literatura dizque aséptica y neutralmente ‘científica’ se afane en afirmar lo contrario. De hecho, semejante expresión de neutralidad, en realidad representa una especie de blanqueo de lo anterior.

El Mundial de Fútbol celebrado en 2026 en el marco de una organización trinacional, esto es, entre Canadá, Estados Unidos y México, ha sido un ejemplo muy notorio de las relaciones que se estrechan entre los correajes del poder y el deporte mismo.

El evento deportivo más visto del planeta (después de los Juegos Olímpicos), ha sido instrumentalizado como mecanismo de control y como manifestación de la extensión del poder hegemónico de tres entidades, a saber, el gobierno de los Estados Unidos, poder que se ejerce desde la imposición, condicionando y acoplando conductas alrededor por la fuerza; la FIFA, como cerebro del evento, que masifica el campeonato para maximizar ganancias; y las transnacionales, que hacen de este evento un nicho más para engrosar su poderío comercial y ampliación de su cobertura.

A ver… ¡Veamos un poco!

La FIFA capituló ante el gobierno de Donald Trump, y se sacó de la chistera un premio para cortejar la volatilidad del presidente norteamericano. ¿Capituló? Sí, claro que sí. ¿No se acuerdan ya del FIFA Gate? Pues, sí, Gianni Infantino, comprendiendo las implicaciones de celebrar el Mundial en Estados Unidos, asegurando un llenado histórico de las arcas del ente mundial del fútbol, sumando a ello la búsqueda de la paz entre el FBI y la FIFA en aras de la tranquilidad de las aguas en el contexto de investigaciones que continúan, más allá del tiempo, ha decidido festejar y premiar de forma hipócrita al gobierno norteamericano y a su presidente, desvencijando al fútbol, al deporte y a quienes creen en una apuesta seria del deporte como fenómeno de transformación social.

¿Resultado? Todo lo menos parecido a un evento deportivo multinacional que favorezca la fiesta mundial, la compartencia, la hidalguía deportiva, la celebración de heroísmos y hazañas de la cancha. Al contrario, un evento que se celebra en tierras de un país que invade, agrede y se inventa cuanta guerra se le ocurre a su presidente. Es más, tan loco es el asunto, que el país en el que se centra el Mundial, está en guerra con un país que viaja para jugar el Mundial. Podemos recordar lo que pasó con Rusia en el Mundial pasado, y lo que significó para todos sus deportistas en cuanto evento se les ocurriera participar. ¡Claro! El veto es para otros, no para los Estados Unidos. Es decir, ellos pueden acabar con medio mundo, y pueden vetar a todos, pero nadie les puede vetar a ellos.

Irán tiene que estar en México, a pesar de que juega la fase de grupos en Estados Unidos. Viaja el día anterior, y apenas termina el partido, debe volver. Son requisados hasta más no poder. Perros antidrogas, blindados y fuerzas especiales tratándoles como amenaza.

No importa que sean atletas, ni que hayan ganado su pase al Mundial por méritos propios. Además, y, por si fuera poco, interrogan a deportistas, entrenadores, cuerpo técnico y árbitros de quienes sospechan, entre 7 y hasta 11 horas, tan solo para devolverles a su país, como ocurrió con el caso de Omar Artan, árbitro Somalí, a pesar de que estaba designado para participar en el Mundial.

La FIFA, aliado inseparable, ha decidido aplicar la misma. ¿Ejemplo? No dejan hablar en español a periodistas y futbolistas en ruedas de prensa. Se les prohíbe. Tan solo contemplaron hasta cinco idiomas, entre los cuales no está el español, aún y cuando México, que es uno de los países organizadores, es de habla hispana, y a pesar de que hay muchas selecciones representantes de países de habla hispana, y cuando prácticamente todo el continente (especialmente los de habla hispana) está atento al evento.

Las entradas para los juegos son exageradamente costosas, en un país sin tradición futbolística como Estados Unidos. Bueno, a ser sinceros, es lo mismo que pasó en Qatar 2022. Precios prohibitivos, con una lógica de oferta y demanda que puede hacer volar por los aires los precios de cualquier boleto. Manifestaciones en México y Estados Unidos ya han comenzado a advertirse a propósito de lo que implica una mirada bizca de la realidad.

En otro orden de ideas, periodistas de ESPN aluden y celebran a Francia, por ser un país que, al parecer, nutre a otras selecciones con futbolistas nacidos en su tierra. Pero, ¡nada más equivocado que eso! No es Francia, sino que es ¡África!, y África entera. De hecho, tan solo basta con ver a la mismísima Francia y analizar la procedencia de sus jugadores… ¡Recorcholis!

El Mundial ha iniciado, tiene apenas una semana, y ya está dando de qué hablar por las impresiones y temas extrafutbolísticos que se han visto y que empañan lo que se entiende como una posibilidad para celebrar la humanidad. Pero, no, no se puede ser tan romántico en un mundo que está de cabeza, al decir de Eduardo Galeano, a quien, por cierto, se le reconoce un gusto especial por el deporte balompédico.

Alixon David Reyes Rodríguez

alixdavid79@gmail.com

Fuente de la Información: https://www.lemondediplomatique.cl/diplomacia-de-estadio-el-mundial-de-futbol-2026-como-instrumento-hegemonico-por.html

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