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México: Morir en el magisterio poblano (Parte II)

Morir en el magisterio poblano (Parte II)

Para mi colibrí, por la libertad de su vuelo 

Miguel Ángel Rodríguez

Este texto, por la índole de los sucesos que narra, bien podría ser una carta dirigida, en primera instancia, a Luis Miguel Barbosa Huerta, gobernador de Puebla y al secretario del trabajo Abelardo Cuellar Delgado, con copia a Santiago Nieto Castillo, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y, hasta cabría, para la mismísima secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, para que intervengan, con carácter de urgencia, en la deconstrucción de las estructuras neoliberales de saqueo y atropello a los derechos y prestaciones laborales del magisterio poblano a la hora de su muerte.

Las preguntas que me hago, con las que me interesa tejer, no son retóricas, son el resultado auténtico de mi perplejidad, por ello les interrogo, como autoridades de Morena, lo siguiente: ¿Es legal gravar con el impuesto sobre la renta (ISR) los derechos y prestaciones magisteriales, seguros de vida, gratificaciones y estímulos por defunción y renuncia –como ocurre en este momento en Puebla? ¿Por qué gravamos la exigua “herencia” del magisterio -que ni siquiera alcanza para nombre tan pomposo-, en un país que no grava las pornográficas herencias y donaciones de los empresarios y políticos mexicanos a su rentista descendencia?

Por oscuros designios de la Providencia hube de habérmelas con la burocracia de dos instituciones cruciales del gobierno estatal, son la clave del éxito político: la Secretaría de Educación Pública y la Secretaría de Planeación y Finanzas. Ese circuito dinerario, como se sabe, inyectó, en el pasado reciente, cantidades millonarias de recursos ilegales al mercado electoral: es el cuerno de la abundancia.

Tengo la idea de que algo puede cambiar en este sexenio, pero es una percepción que tiende a desvanecerse, entre otras cosas, por el peso de los hechos que aquí relato.

Les hablo de la muerte de un ser amado que, a su vez, amó, con la fuerza de los infinitos leones azules del cosmos, el disfrute sublime de ser profesora. Un 19 de octubre del 2018 Diotima Aguilera se marchó entre incienso, cantos, bailes y flores. Desde entonces busco la manera de hacer efectivo un derecho laboral del magisterio. Han pasado casi dos años de cansados, amargos, lentísimos trámites burocráticos, porque me tocó la mala suerte de experimentar, en medio del río, lo que significa un cambio de gobierno. Cuando algunas direcciones generales quedan acéfalas muchos meses. Para colmo, la malhadada pandemia que paralizó el funcionamiento de las oficinas públicas durante un largo lapso, donde aún debo tramitar, como ya narré en la primera parte, un juicio sucesorio mañosamente intestamentario.

Con el tiempo aprendí a ser paciente. Me inscribí en cursos de meditación zen, casi termino en budista, para sortear el hoyo negro de emociones y pensamientos, para sobrevivir al trance que significa navegar entre el Caribdis succionador y los sedientos colmillos de Escila, un viaje que pone a prueba el temple de la serenidad a cada paso, pues hablo de enfrentar la expresión burocrática más ¿neoliberal?, ¿patrimonial?, ¿patrimonioliberal? de México: las estructuras de dominio despótico de Rafael Moreno Valle.

Hablo de estructuras policiacas de poder, comandadas por funcionarios metrosexuales, ignorantes y soberbios, como la mayoría de los secretarios, subsecretarios y directores generales de la Secretaría de Educación Pública de la Puebla de ese tiempo aciago. Un estado de excepción en el que la distinción de clase social y origen étnico, como base, constituían los criterios del ascenso económico, político y laboral; así fue que, con esa burbuja megalómana, clasista y racista, las oficinas de las altos ejecutivos y ejecutivas de la SEP se convirtieron en una suerte de pasarela liliputense de la Quinta Avenida. Se veían a diario engalanar los sombríos pasillos de la SEP las más caras (las máscaras) prendas de ropa en el mundo. Dior, Prada Armani, Versace, Gucci, Louis Vuitton y un ostentoso etcétera: la distinción. Mientras, en el lado oscuro del cuadro, la depauperación económica y moral del profesorado poblano.

No es necesario ser profesor de economía de la Universidad de Harvard ni del MIT ni tampoco de la London School of Economics and Political Science para saber que el gremio magisterial fue una de las organizaciones laborales más agraviadas por las violentas políticas neoliberales, pero es necesario recordar, en cambio, que el epicentro del terremoto neoliberal mexicano, cualquier cosa que eso sea, se ubicó en Casa Puebla.

¿Cuánto le ineresaba la educación pública al clan morenovallista? ¿Qué sabían de educación los secretarios de educación de Rafael Moreno Valle?

La respuesta a la dos preguntas es la nada. Ni siquiera conocían bien el estado, el nombramiento se cifraba en un principio: fidelidad incondicional al finaciero proyecto político presidencial. Un proyecto que logró seducir a prestigiados investigadores cuantitativos de la educación, pues miraban en el modelo educativo de Puebla un milagro mexicano. Imagínense ustedes, era posible pensar que un estado con una población cada vez más pobre, porque los porcentajes de seres humanos en condiciones de pobreza crecieron mucho durante el morenovallismo y con la riqueza fecunda de siete culturas indígenas en su territorio, podía demostrar con evidencias científicas, un prodigioso aprovechamiento escolar de sus estudiantes. En ese desfundamentado viaje, por qué no, se podía sugerir al calce, que también Chiapas, Oaxaca y Michoacán, con altos porcentajes de población indígena, podrían ser parte del milagro del modelo educativo poblano. La verdad científica como prueba absoluta de que en la sociedad del rendimiento sí se puede todo.

No quiero desviarme más del asunto, así que vuelvo a El Proceso de la burocracia poblana.

Un año y dos meses después del deceso de mi amada, entre finales del 2019 y principios del 2020, pude reunir, con la asesoría amabilísima de Edith Candelario, una eficiente trabajadora administrativa de la SEP, los documentos necesarios para integrar el expediente y hacer efectivo el derecho a una “Gratificación por defunción”, un derecho laboral del magisterio poblano que, por ley, está exento de cualquier gravamen o impuesto.

En enero de 2020 me presenté en la Secretaría de Planeción y Finanzas con la licenciada Susy Salas y con Jesús Carmona (su asistente), ambos dependientes del contador Juan David Carrasco, quienes me informaron que para poder hacer efectiva la “Gratificación por defunción”, antes tenía que darme de alta, necesariamente, en el registro del padrón de proveedores. Les pregunté que por qué había de hacerlo, pues hasta donde mis entendederas alcanzaban, se trataba de un derecho, de una prestación exenta del pago de tributación.

De mil maneras intenté exponerles que era el legado de una profesora para sus hijas, que ellos sabían que ese trámite me convertiría automáticamente en causante sujeto al impuesto sobre la renta, que no me parecía ni justo ni legal. Que me defendería contra ese latrocinio, les dije que escribiría una queja contra quien resultara responsable de tal asalto en despoblado. Supongo que acostumbrados a la indignación de los deudos, imperturbables me miraron y, al unísono repitieron que había de dos sopas, la tomas o la dejas, me dijeron que era la única vía para avanzar en El Proceso.

Subí las escaleras arriba, baje las escaleras abajo, ¿aquí está…?, ¡acá no está…! Llené el formato que un jóven funcionario tramitó de manera eficiente, volví a bajar y subir tres veces las escaleras, y, al final de El proceso, pago de por medio, estaba convertido en un flamante e involuntario proveedor de la Secretaría de Planeación y Finanzas de Puebla. En ese divertido sube y baja el derecho laboral de los docentes, la “Gratificación por defunción”, la herencia propiamente de las profesoras y profesores finados, se convierte en mercancía gravable, sometida al mismo trato del mercado y, por lo tanto, sujeta al pago del impuesto sobre la renta (ISR).

Es decir, sin temerla ni deberla, el magisterio poblano se ve despojado, en un santiamén, con felonía, de lo conquistado en una vida de trabajo, en términos reales de un derecho social que constituye la única herencia para su desdendencia, que por ningún motivo es rentista, como la prole de tantas y tantos niñas y niños bien de la vieja y nueva burguesía poblana. ¿Cuántos cientos de millones de pesos le esquilma el Estado, anualmente, a los deudos de los profesores fallecidos, con la trapisonda jurídica de convertirlos, por la fuerza, en proveedores, en causantes, para arrancarles el 16 por ciento de su “herencia”…?

¡Algo se tiene qué hacer para remediar este entuerto del gobierno de Morena!

El economista Thomas Piketty está de mi lado, baste recordar lo que escribió respecto a la disputa sobre los derechos de sucesión en Estados Unidos y en Italia: “…resulta difícil pretender defender la igualdad de oportunidades y reclamar al mismo tiempo la abolición de los derechos de sucesión, que desempeñan un rol esencial en la limitación de la reproducción social desde la Revolución Francesa, y más aún, desde la Tercera República, que los volvió progresivos en 1901. En los Estados Unidos y en Italia los intentos de Bush y de Berlusconi de abolir el impuesto a las sucesiones suscitaron fuertes resistencias, incluso entre millonarios como Warren Buffert y Bill Gates, quienes se consideran self-made men y no quieren que sus hijos se transformen en rentistas.” Ni los hombres más ricos del mundo esperan ver a sus retoños, a sus criaturas, convertidos en parásitos sociales, dedicados, en su inmensa mayoría, a despilfarrar el dinero que sus padres y abuelos atesoraron bajo las excluyentes leyes de la acumulación originaria del capital  y la acumulación originaria del poder político –ambas con aromas a sudor y sangre inocente.

No se puede construir una política económica redistributiva del ingreso, como la que impulsa AMLO, gravando más a quienes menos tienen, es imposible hacer efectiva la promesa de “Primero los pobres” con la implementación de ultraneoliberales políticas fiscales que derivan, como en este caso, en la depauperación del ya de por sí depauperado magisterio nacional. Me parece económica y políticamente siniestro, propio de una política de corte ultraconservador, consentir en estas prácticas de despojo; esto es, son políticas económicamente excluyentes, pues incluyen para excluir, para marginar aún más al profesorado, son acciones contrarias al ideario democrático de Morena.

La disyuntiva para el gobierno de Morena en el estado de Puebla, a partir de las enseñanzas de Thomas Pikkety sobre la igualdad de oportunidades, es muy clara. O se comprende y frena el sentido ilegal, inequitativo e injusto de gravar los seguros de vida, los estímulos y gratificaciones por defunción y renuncia, que, en los hechos, son equivalentes a una famélica “herencia” del magisterio para sus descendientes, o, bien, como recomienda la OCDE, se legisla un gravamen nacional y local, de por lo menos igual porcentaje, para los derechos sucesorios de la élite de empresarios y políticos de la entidad, cuyas cuantiosas fortunas y donaciones podrían significar un cambio sustancial en la recaudación fiscal, amén del efecto redistributivo sobre la economía de la región.

En Japón el impuesto sobre los derechos sucesorios alcanza hasta el 55 por ciento de las herencias y donaciones, en cambio, las heredades de las burguesías nacional y poblana están exentas de cualquier gravamen, los derechos sucesorios en México son la expresión de “un monumento venerado” en el mundo occidental –como espléndidamente describe Piketty.

Ojalá que Abelardo Cuéllar, secretario del trabajo, un hombre inteligente, sereno y honesto, pudiera deconstruir esta chicanada del morenovallismo, no sólo sería un acto de justicia, pues es necesario promover en los hechos la efectiva igualdad de oportunidades, sino que, además, representaría la armonización del marco jurídico local con el discurso democratizador de la Cuarta Transformación. Y, lo más importante, podría constituir una acción comunicativa del poder político, significaría la apertura de horizontes de sentido, un mensaje de solidaridad para el abandonado gremio magisterial.

Dejad que las profesoras y profesores muertos descansen en paz. No permitamos que yazcan insepúltos, a la intemperie, expuestos a la humillación de ilegales y regresivas políticas de recaudación fiscal e inermes a los colmillos del capital financiero, que trabaja eficientemente, como ya documenté en la primera parte, desde las entrañas del Leviatán, para jinetear, desplumar, desvalijar y, si los dejamos, desollar las escurridas “herencias” del magisterio poblano.

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/morir-en-el-magisterio-poblano-parte-ii/

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Guatemala: Las vendedoras de la aldea

Las vendedoras de la aldea

Ilka Oliva Corado

Este texto pertenece a la serie Las Insurrectas.

Siempre vienen a mi mente cuando las flores de las diez comienzan a abrir sus pétalos en las mañanas tibias del verano. Y con la brisa tenue de los días de sol y canícula, aparecen las panadas de agua regando el patio empolvado de aquella casita fue el nido que abrigó la inocencia de mi niñez. Y el olor a tierra mojada llega hasta la ventana de mi habitación, aquí en esta tierra lejana donde hoy planto ajos, semillas de tomates y acomodo las ramas de las parras de hierbabuena que se expanden galantes como enredaderas entre las flores de chiliguas, los tiestos y mi pequeña parcela en mi pueblo rentado.

Aparecen entre la bruma fina de los últimos minutos del rocío de la alborada, cuando el calor comienza a despuntar para darle paso al medio día. Las veo bajar por la calle principal de la aldea, con sus caites empolvados de tanto caminar, con sus canastos en la cabeza llenos de hierbas, verduras y flores. Con queso, crema y huevos de pato, chumpe y gallina. Son niñas y adolescentes que se fajan el día entre cuidar a los animales, moler el máiz en la piedra, echar las tortillas, lavar la ropa, cuidar las siembras, estudiar (algunas) y bajar a Ciudad Peronia, la colonia vecina recién creada a vender la cosecha.

La imagen aparece en una secuencia de tiempo, con la armonía de sus pasos equilibrando sus cuerpos que cargan los enormes canastos que blanquean de flores de izotes, güisquiles sazones espinudos y peruleros. Con ramitas de pascuas, velo de novia, dalias y crisantemos. Medidas de nísperos, limones frescos recién cortados y guayabas de carne roja, galanas.

Las lechugonas que se siembran en los terrenos que colindan con la casona del segundo estanque, que parece una casa patronal de una fincona, sobresale entre las otras de adobe. Con la tienda en el centro, el mostrador grande lleno de bandejas de pan, dulces de rapadura con ajonjolí de a cuatro por cinco len puestos en hojas de tusas. Y el refrigerador a la entrada con las aguas frías y bolsas de fresco de tamarindo y nance. Las bolsas de roscas y alborotos, las espumillas en pequeños canastos de mimbre y las trenzas de cabezas de ajo colgadas atrás de la puerta junto a una herradura de caballo y un manojo de siete montes, para las malas vibras.

Como pequeñas tomas corre el agua entre los surcos de flores y verduras, las zanahorias grandes y el culantro que esparce su aroma hasta la aldea el Calvario y Sorsoyá. A las patojas las esperan siempre como agua de mayo en Peronia, (una colonia que no tiene todavía su carácter y personalidad bien formados, pero los tendrá con los años, debido a la diversidad del origen de su población), es suficiente que caminen dos o tres cuadras para que vendan el contenido de sus canastos. Luego bajan al mercado para comprar sal, azúcar, canela, aceite, candelas, gas, pedazos de tela, las cosas que no pueden producir en la aldea.

No ofrecen, no tocan las puertas de las casas, solo caminan en medio de la calle con sus canastos, con sus espaldas erguidas y su yagual, sus grandes delantales. Bien aseadas, sus cabellos recogidos en trenzas, sus vestidos hechos por las mujeres de su familia, tímidas, hablan poco, lo absolutamente necesario para la venta. Eso es suficiente para que se alboroten las cuadras y salgan las vecinas a comprar lo que en un santiamén se termina. Y se queda la gente con las ganas de verlas regresar con sus canastos llenos de la belleza y esencia de la aldea que en mis años de infancia fue el horizonte que dio libertad a mis alas de chicharra.

Fuente de la Información: https://www.aporrea.org/internacionales/a292344.htm

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Argentina: En defensa del auténtico periodismo

En defensa del auténtico periodismo

Por Atilio Borón

En la Argentina actual muchos periodistas de los grandes medios hegemónicos sienten que no sólo tienen el derecho de opinar, lo que es incuestionable, sino también de mentir u ocultar toda información que pueda exponer a la luz pública los negociados (e inclusive los delitos) de sus patrones.

Creen que la libertad de prensa, en su caso un escandaloso libertinaje, los faculta para desinformar deliberada e irresponsablemente a la población; lanzar campañas de terrorismo mediático contra quienes no comulgan con sus ideas e intereses; silenciar o difamar a sus contradictores; burlarse y escarnecer a los más altos funcionarios del gobierno nacional, comenzando por el propio presidente de la República y su investidura; a descargar un torrente interminable de «fake news» y a presentar las opiniones que les ordenan difundir los empresarios que contratan sus servicios como si fueran obra genuina de periodistas “independientes, objetivos y ecuánimes.” La misión de estos pseudo-periodistas -que jamás salieron a defender a un Julian Assange, a un Edward Snowden o a Chelsea Manning, y que no dijeron una palabra cuando bajo el gobierno de Mauricio Macri se lanzó una brutal cacería de periodistas en TELAM y muchos otros medios, se avaló a la patota que arrasó la redacción de Tiempo Argentino y expulsó a la señal TeleSur de la Televisión Digital Abierta- no es honrar y ejercer la libertad de prensa sino disimular, bajo un inmoral subterfugio, su condición de operadores propagandísticos al servicio de los grandes conglomerados económicos que en este momento se han lanzado con todas sus fuerzas y descaro a debilitar y derrocar al gobierno nacional, proyecto que sólo podrá ser desbaratado mediante una firme resistencia popular en defensa de la democracia.

Por eso mi apoyo a esta declaración que transcribo a continuación, en la convicción de que, como lo demuestran la historia y la experiencia cotidiana, no habrá democracia política digna de ese nombre mientras no se democratice al sistema mediático, la gran tarea pendiente que deberá ser encarada ni bien el Covid-19 sea un doloroso recuerdo del pasado.

Las voces de los periodistas que no se comercializan por un plato de lentejas.

100 empleados de los grupos hegemónicos, responsables de instituir un relato para favorecer a sus empleadores millonarios, firmaron una solicitada para defender a uno de ellos, el imputado por ser parte de una red de inteligencia ilegal, el vocero de las corporaciones, Luis Majul. Le contestamos más de mil (1000) comunicadores en esta solicitada que obviamente será silenciada por las propaladoras del odio y el poder concentrado. ¡Hagámosla circular!

http://socompa.info/noticias/periodistas/

Autor: Atilio Borón
Fuente de la Información: https://rebelion.org/en-defensa-del-autentico-periodismo/
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Acoso escolar en tiempos de confinamiento

Por: Educación 3.0

¿De qué manera ha afectado el confinamiento a las víctimas del acoso escolar? Antonia Martí Aras y Cristina Gabarda Méndez, directora y profesora, respectivamente, del Máster Universitario en Acoso escolar y mediación en la Universidad Internacional de Valencia, reflexionan sobre cómo han influido las nuevas tecnologías en el bullying y señalan la necesidad de que la sociedad actúe desde todos los contextos posibles para acabar con este problema.

La situación de pandemia y de crisis sanitaria nos ha llevado a un proceso de confinamiento generalizado que ha durado meses. Esta inesperada situación de aislamiento social repentino ha supuesto un reto emocional para toda la población, pero, en especial, para los menores. Para la mayoría de ellos, vivir confinados y sin poder compartir momentos lúdicos y escolares con sus compañeros les ha generado estados de ansiedad y frustración que los padres han debido gestionar en función de sus propios recursos y habilidades personales.

Ante esta situación, hemos detectado un grupo de alumnos a los que la no asistencia a los centros escolares ha supuesto una tregua a su sufrimiento. Nos referimos a los alumnos que diariamente son acosados en las aulas y fuera de ellas, víctimas del bullying. Constantemente deben afrontar, la mayor parte de las veces en silencio, agresiones físicas y psicológicas.

Antonia Martí Aras y Cristina Gabarda Méndez

Acoso escolar online

Otra parte de estos alumnos víctimas de agresión han visto incrementadas las conductas de acoso escolar fuera de los centros a través de las nuevas tecnologías. Si hay algo que se ha dado durante este periodo de confinamiento, ha sido una mayor conectividad a redes sociales e Internet, viéndose incrementadas las agresiones y vejaciones morales y emocionales.

Como hemos recogido, el uso, que en tiempo de confinamiento se ha convertido en un abuso, de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) son muy habituales en la adolescencia y preadolescencia, tanto en el ámbito personal y social, como en nuestras aulas escolares. Las nuevas tecnologías están provocando cambios profundos en la forma de relacionarse con los demás y, con ello surgen fenómenos peligrosos como el cyberbullying: una forma de intimidación, a través del teléfono móvil y de Internet. Se desencadena junto con la expansión tecnológica propia de esta era y no deja de ser una extensión del acoso offline que sufren los menores en el ámbito escolar y que traspasa las aulas, provocando consecuencias emocionales y psicológicas mucho más profundas y difíciles de resolver como la baja autoestima, trastornos emocionales, problemas psicosomáticos, depresión, ansiedad o pensamientos suicidas, pérdida de interés en actividades que antes le resultaban placenteras, aislamiento social, trastornos fóbicos, entre otras. Todas son las secuelas que la violencia en la red puede generar en menores con estrategias de afrontamiento que aún están pleno desarrollo.

Compañeros señalan a una niña, haciéndole acoso escolar.

Es fundamental que la sociedad actúe desde todos los contextos posibles para poder poner fin a la alta prevalencia de este fenómeno en nuestra población adolescente, además, desde un contexto multidisciplinar: desde la escuela, con la formación e información de toda la comunidad educativa trabajando desde la prevención a edades muy tempranas, fortaleciendo así valores e intereses contrarios a la violencia y haciendo énfasis en la inteligencia emocional. Por otro lado, las familias deben ser formadas y atendidas, la brecha digital es un gran factor de riesgo para la perpetuación de tales conductas, además de la falta de supervisión parental o la comunicación negativa dentro del seno familiar. Y desde la comunidad: a nivel social y cultural, con tolerancia cero a la violencia, la sanción de conductas de acoso y la existencia y promoción de campañas de sensibilización y actuación frente al acoso y ciberacoso son fundamentales.

Por último, la atención y tratamiento psicológico de las víctimas y agresores y sus familias por equipos de especialistas multidisciplinares accesibles, es fundamental para su recuperación y evitar reincidencias.

Fuente: https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/acoso-escolar-en-tiempos-de-confinamiento/

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Amistad cívica y amistad partidista

Por: Leonardo Díaz

Así hemos arribado a las elecciones del año 2020 dentro de un sistema caracterizado por la hipercorrupción con su terrible secuela de degradación espiritual.

Durante mucho tiempo la filosofía política occidental olvidó una noción aristotélica fundamental para el problema de la cohesión del Estado: la “amistad cívica”.

En su lengua materna el término es “philia politike”. Su traducción literal es “amistad política”. Sin embargo, este concepto puede interpretarse de un modo soso, como camaradería de francachela; o en un sentido más nocivo, como apandillamiento partidario.

Además, sabemos que el término “político” proviene del vocablo griego “polis”, ciudad-estado. Por tanto, traducir el vocablo como “amistad cívica” es fiel al sentido aristotélico y nos libra de los extravíos interpretativos señalados.

Hechas estas aclaraciones, debemos entender la amistad cívica como una práctica dirigida a la consecución de un proyecto social común, en vez de guiado hacia intereses particulares.

En contraposición al término de Aristóteles, empleo el término de “amistad partidista” para referirme a una práctica dirigida para beneficiar un proyecto partidario por encima del interés común.

Si hay un signo distintivo de la historia política dominicana, acentuada durante las últimas dos décadas, es que las prácticas políticas desde el poder han estado caracterizadas por la amistad partidaria. Lo que las acentúa es el proceso que la filósofa húngara Ágnes Heller denominó “refeudalización”.

La refeudalización es un proceso de concentración ilícita de la riqueza económica de una sociedad que permite a una camarilla política constituirse en un grupo corporativo estatal compitiendo de manera irregular en el mercado y, si es posible, sometiendo a los grupos económicos tradicionales de esa sociedad.

Paralelo a las referidas acciones el grupo corporativo construye una plataforma clientelar disfrazada de “ayuda social” para convertir a los sectores empobrecidos en compromisarios del voto. Mediante la señalada “ayuda” millones de personas excluidas por el modelo económico sustentado por la camarilla corporativa reciben como regalo paternal las migajas de lo que les corresponde por derecho, mientras los índices de desarrollo humano expresan la realidad de la ineficacia del modelo económico basado de modo exclusivo en el crecimiento del PIB.

Estas prácticas, gestadas desde el trujillato, han sido continuadas e incrementadas por una generación política que se autoproclamó depositaria de un estandarte de moralidad que los distinguía de las prácticas nepotistas, clientelares y corruptas.

Así, hemos arribado a las elecciones del año 2020 dentro de un sistema caracterizado por la hipercorrupción con su terrible secuela de degradación espiritual. Si en la sociedad dominicana de hoy muchas personas sospechan de cualquier programa comunitario se debe a la decepción generada por años de prácticas de amistad política y refeudalización que han convertido en quimera todo proyecto de reorganizar el Estado sobre bases no clientelares.

Y, poco a poco, se va socavando nuestra humanidad con su potencial de empatía y solidaridad mientras resuenan las palabras que Aristóteles escribió en la Política (1253a 30-35): “…apartados de la ley y de la justicia, nos convertimos en el peor de todos los animales”

Fuente: https://acento.com.do/deportes/noche-de-apertura-en-duelos-nacionales-yanquis-y-dodgers-gigantes-8837089.html

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Teletrabajo: beneficios y riesgos

Por: La Jornada

Es un hecho conocido que la pandemia de Covid-19 ha dado un auge sin precedente al teletrabajo, trabajo en casa o home office, un hecho lógico e incluso inevitable en circunstancias en que millones de personas en todo el mundo deben permanecer confinadas, sea porque pertenecen a algún grupo de riesgo ante los efectos del coronavirus, o bien porque deben acatar disposiciones gubernamentales de permanecer en casa.

Tal práctica no sólo da un respiro a la economía y a innumerables empresas, que pueden seguir operando en forma total o parcial, sin tener a sus empleados en un local físico; es benéfica, por añadidura, para el ambiente y para reducir el estrés en los centros urbanos, los cuales ven atenuados, así sea de manera provisional, sus problemas de movilidad.

Incluso antes de que se declarara la actual emergencia sanitaria, el teletrabajo había cobrado auge desde los años 80 del siglo pasado por diversas razones: la primera, es obvio, fue la revolución en las telecomunicaciones digitales que lo hizo posible, así como la paulatina masificación de dispositivos capaces de interconectarse.

La solución resultaba interesante para los empleadores, en una lógica de reducción de costos de operación, pues al tener a menos personal en sus empresas pagaban montos menores por los servicios y ocupaban menos espacio físico; para muchos trabajadores, el realizar sus funciones desde casa representaba la posibilidad de ahorrar tiempo y dinero en transporte.

Así, hace más de 30 años, en Francia se llevaron a cabo los primeros programas piloto de teletrabajo impulsados por el gobierno, aprovechando la infraestructura del entonces novedoso sistema Minitel. Pese a las perspectivas positivas, tales programas piloto evidenciaron muy pronto algunos efectos indeseables del trabajo en casa: el traslado de la carga laboral a los hogares tendía a incrementar las tensiones familiares y de pareja.

En el tiempo transcurrido desde entonces el vertiginoso desarrollo de Internet, de aplicaciones colaborativas y de actividades económicas nativas de la red multiplicaron el número de personas que trabajan en casa mediante una conexión remota. Con ese antecedente, ante la angustiosa situación económica creada por la pandemia en curso para países, regiones y hogares, el teletrabajo parecía, si no una panacea, cuando menos una herramienta de indiscutible utilidad. Y lo es, en efecto.

Pero, más allá de las consecuencias negativas intrínsecas a la fusión del lugar de trabajo con la vivienda –que, en palabras de Jesús Uribe Prado, profesor-investigador de la Facultad de Sicología de la UNAM, implica romper la línea entre lo público y lo privado–, al calor de la crisis epidémica se ha constatado un patrón de abusos por parte de los patrones, algunos de los cuales se aprovechan de la circunstancia para abusar de sus trabajadores, como si por estar laborando en sus hogares diera pie a disponer de ellos más allá de la jornada laboral regular e incluso a deshoras o en días de descanso.

Otras inquietudes surgen de la indefinición de la seguridad, los riesgos y los accidentes laborales en situaciones de trabajo en casa y de los peligros que se ciernen sobre la seguridad de la información corporativa cuando ésta transita por enlaces remotos.

Con estas consideraciones en mente resulta claro que, con o sin pandemia, el home office seguirá al alza en las sociedades modernas y es urgente extender y complementar las legislaciones laborales con el fin de garantizar que esta modalidad de trabajo no se traduzca en situaciones de explotación, en riesgos injustificables para los asalariados ni en procesos de alteración y desintegración familiar.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/07/07/opinion/002a1edi

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COVID 19 y Género

 Manuel Alberto Navarro Weckmann

La experiencia generada a partir de las acciones relacionadas con la emergencia sanitaria, ha propiciado diferentes efectos de acuerdo con la actividad que cada persona desarrolle en su vida personal, familiar o profesional, así, la emergencia ha sido un parteaguas muy importante que nos permite visibilizar lo que realmente sucede detrás de lo que hemos denominado como nuestra “normalidad”.

La educación, como un ámbito netamente social, recibe, en todos los sentidos, los efectos de lo que sucede en la comunidad, de tal manera que la emergencia sanitaria no ha sido la excepción, así, como señala el documento de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) “Desigualdades educativas y la brecha digital en tiempos de Covid-19”,  entre los factores que condicionan el acceso a una enseñanza de calidad en línea son: la clase social, la raza, la etnia, el género, la ubicación geográfica y el tipo de institución a la que pertenecen los estudiantes.

De entre estos factores, uno de ellos, en donde se ha visibilizado dicha realidad, tiene que ver con las problemáticas y desequilibrios en materia de género, en donde claramente se ha trasladado el peso de muchas de las acciones dentro del confinamiento a la mujer, quien por “costumbre” y machismo, se constituye en el pilar de las principales acciones que se dan en el hogar.

De acuerdo con Javier Enrique Díez (2004: P.5), toda la historia humana desde sus inicios está marcada profundamente por el patriarcado. Todas las culturas, todas las civilizaciones, todas las organizaciones lo han sufrido de una forma o de otra, sin embargo, al normalizarse se mezcla con otro tipo de actividades y disminuye su aspecto evidente, por lo que, es a raíz de circunstancias especiales como es el caso de la emergencia sanitaria, en el que se hace por demás visible.

A mediados del mes de abril, la doctora Elizabeth Hannon, Directora Asistente en The British Journal for the Philosophy of Science, comentó públicamente en Twitter sobre una dramática disminución en la presencia de artículos enviados por académicas mujeres, el cual fue uno de los primeros llamados de atención sobre el particular, sin embargo, conforme pasa el tiempo, más se hace evidente, como es el caso de las Trabajadoras de la Educación, quienes han visto sobrecargadas sus actividades al intentar desarrollar sus actividades laborales desde el hogar.

Más allá de eso, llama poderosamente la atención en los datos duros que tiene a la vista del público en general la propia UNAM en el sitio “Datos duros sobre la violencia de género”, en donde se incrementó la ocurrencia de presuntos delitos registrados en averiguaciones previas contra mujeres en más e un 13%, las llamadas de emergencia por violencia contra las mujeres en más de un 22% y en donde de acuerdo con la Red Nacional de Refugios A.C., se ha incrementado más de un 37% la violencia física contra ellas.

Vivimos en una sociedad compleja y en donde impera fuertemente el machismo y las actitudes de violencia y discriminación hacia la mujer, por lo que los tres niveles de gobiernos deben de establecer acciones afirmativas para su protección, es establezcan protocolos especiales para su defensa y sobre todo, cada una y cada uno de nosotros, aportar lo que esté de nuestra parte para visiibilizar el problema.

manuelnavarrow@gmail.com

https://manuelnavarrow.com

Fuente e Imagen: https://profelandia.com/covid-19-y-genero/

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