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Libro (PDF) Deslegitimar el capitalismo. Reconstruir la esperanza

Reseña: CLACSO

Los actuales responsables de la economía mundial legitiman al capitalismo como sistema económico, como fundamento de la organización política y como cultural del progreso. Sostienen que globalizar los intercambios en el marco del libre mercado permitirá trascender la pobreza y entrar en un equilibrio y emancipación humana. Sin embargo, luego de tres siglos, amén de una enorme producción de riqueza, y de espectaculares progresos científicos y técnicos, la cantidad de pobres y las distancias sociales alcanzan su cumbre. Puede hablarse de una progresiva destrucción de la naturaleza, de los pueblos y naciones, y del individuo.

El presente libro ilustra estos fenómenos y la riqueza de la convergencia de los movimientos alternativos contemporáneos, quienes movilizan fuerzas sociales ante la necesidad de una visión estratégica a largo plazo, deslegitiman el capitalismo y abren la perspectiva poscapitalista.

 

Autor/a:          Houtart, François

Editorial/Editor:  CLACSO

Año de publicación: 2009

País (es): Argentina

Idioma: Español.

ISBN :    978-9962-645-23-8

 

Descarga:   Deslegitimar el capitalismo. Reconstruir la esperanza

 

Fuente  e Imagen:   http://biblioteca.clacso.edu.ar/colecciones/saladelectura/index.php?a=q&r=1&hs=1&t=1&q=Sistema+educativo&j=dl&c=general&fqf=TX&Submit=buscar+en+CLACSO

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Coronavirus y crisis: enfrentar la coyuntura construyendo mayor igualdad

Por: Horacio Fernández y Claudio Lozano

 

Presentación: La aparición de la pandemia debido al corona virus ha desencadenado una profundización de escenarios de crisis tanto a nivel mundial, regional y en nuestro país indudablemente. Ahora bien, desde el material que se presenta a continuación, se procura puntualizar condiciones recesivas que ya se vivían en los distintos escenarios, y que incrementa las posibilidades de asistir a una depresión generalizada. Por lo que resulta importante tratar de describir, sucintamente las condiciones previas a la pandemia. Así mismo y dado que en los procesos de crisis en el orden capitalista se agudizan las condiciones de desigualdad, y los sectores del poder económico intentan descargar el peso de las mismas sobre el resto de la sociedad, se plantean para nuestro país una serie de propuestas que hagan que sea ese poder económico (grandes fortunas, cúpula empresarial concentrada y la gran banca privada), el que hoy aporte los recursos necesarios. Llevar adelante estas iniciativas, impone la rediscusión del papel del Estado, orientado a garantizar formas de regulación que permitan garantizar las condiciones de reproducción social con mayor equidad, para enfrentar la pandemia y encarar luego un proceso de recuperación conjugado en condiciones de mayor igualdad. CRISIS ANTES DE LA CRISIS Es preciso dejar en claro que esta crisis tiene componentes que ya existían en el ordenamiento del funcionamiento actual del sistema capitalista mundializado, antes de la aparición de la pandemia. Tiene muchos puntos de continuidad con la crisis del 2008 y tiene puntos de diferencia, a los que es necesario referirse. Como punto en común podemos caracterizar que estamos frente a una crisis que no se resuelve, y que tiene como marco las contradicciones entre las relaciones capitalistas y los impactos que introduce el cambio tecnológico: generación de excedentes extraordinarios por vía del incremento de la productividad y la reducción del consumo de la fuerza de trabajo por unidad de producto y apropiación privada y concentrada de los mismos, produciendo fenómenos simultáneos de depresión del consumo de masas, sobreinversión y sobreacumulación de capitales. Este escenario nos pone frente a enormes masas de plusvalor que no encuentran donde valorizarse y que terminan generando burbujas especulativas, montañas de capital ficticio sin contrapartida en la economía real. Este proceso, que no encontró resolución luego de la crisis del 2008, se refleja en un bajo crecimiento de la economía, baja tasa de inversión productiva y bajo crecimiento del comercio mundial. Fenómeno acompañado por un crecimiento exponencial del endeudamiento a escala global, endeudamiento tanto de los Estados, corporativo (de las empresas) y de las familias. En su informe 3 sobre el Comercio y el desarrollo del 2018, la UNCTAD (organismo de las Naciones Unidas para el Desarrollo), señala que a comienzos de ese año a escala global, ese endeudamiento había llegado a los 250 billones de dólares, el triple del Producto mundial, contra los 142 billones de una década atrás. Cabe así mismo mencionar, que una parte sustancial del endeudamiento corporativo, fue a alimentar inversiones financieras especulativas y recompra de acciones de esas mismas empresas que generaron una exuberante valoración bursátil sin creación de valor. NUEVOS ELEMETOS O sea, que lo que estábamos analizando, era que se habían gestado las condiciones para el estallido de una nueva crisis. La incertidumbre era acerca de cuándo venía, y cuándo iba hacer su aparición el cisne negro que la desatara. Como aspectos nuevos y que no estaban presentes en la crisis del 2008, por lo menos con la importancia que lo están hoy, hay dos nuevos componentes. En primer lugar las disputas proteccionistas entre Estados centrales afectados en término de desigualdad social por los resultados del redespliegue productivo global, y que tiene por objeto capturar los mayores beneficios en el reparto de la globalización. Aparece Estados Unidos como un actor central pretendiendo recuperar espacios y en ese marco la virulencia del enfrentamiento comercial con China ocupa un rol fundamental. Por otra parte, otro factor que no estaba presente en 2008 son los enfrentamientos alrededor del cambio en la matriz energética que se expresan en dos aspectos. Por un lado, en la guerra de precios de los productores de hidrocarburos convencionales, es decir la disputa de Rusia y Arabia Saudita, y que junto a la caída de demanda mundial, ha llevado el precio del petróleo a apenas por sobre los 20 dólares el barril. Así mismo, el establecimiento de precios tan bajos busca forzar un parate de la producción del shale de un Estados Unidos transformado en un jugador central en la discusión petrolera mundial y puesto en conflicto, original por cierto, con uno de sus aliados principales en Medio Oriente, que es Arabia Saudita. También aparecen actores en la disputa por el camino a energías más limpias, versus los dependientes de combustibles fósiles. En ese sentido, China parece estar recorriendo el camino hacia las energías más limpias y en esa dirección está incorporando alrededor de un millón de vehículos eléctricos por año. Es decir, sobre este trípode: crisis no resuelta en la acumulación de capital, disputas por el proteccionismo, y disputas por el cambio de la matriz energética, elementos que ya permitían avizorar que la economía mundial transitaba hacia una nueva fase recesiva, hace su aparición la pandemia, desestabilizando aún más un cuadro ya inestable como el descripto. Generando un escenario de mucha mayor incertidumbre y de mucha mayor complejidad, y abriendo la puerta no ya un proceso recesivo, sino a la posibilidad de que se desencadene una depresión generalizada de la economía mundial Este escenario, que nos coloca en un círculo de caída de la producción, caída del consumo, mayor caída de la producción, pérdida de los ingresos, pérdida para los Estados, para las empresas y para 4 las personas, y que impone una ruptura de la cadena de pagos y de imposibilidad de afrontar los compromisos de deuda, hecho este que retorna en términos de ruptura del crédito y mayor profundización caída de la producción. Es decir, estamos ingresando en una espiral descendente que tiene difíciles pronósticos, y que se expresa en los procesos de destrucción de capital y desvalorización, que evidencian los mercados bursátiles. En ese contexto aparecen paquetes de financiamiento promovidos por los países centrales (Estados Unidos, Alemania, Banco Central Europeo). Y el intento de ponerle un piso a la caída. En síntesis, la pandemia cataliza, acelera y profundiza una crisis que ya estaba en ciernes. En igual sentido, sostener este planteo pone en duda aquellos pronósticos que, suponiendo el final de la pandemia en los próximos dos meses, prevén una rápida recuperación de la economía y el comercio mundial. ¿Cómo esta crisis va a impactar en la Región? Obviamente el impacto en el canal comercial es fundamental. Las exportaciones de materia prima de nuestra región tienen por destino los países que hoy están atacados por esta crisis en el hemisferio norte. El turismo y los servicios van a golpear muy fuertemente en América Central, en América Latina y en Argentina también. El parate productivo que ya traía la guerra comercial, sumado al que profundiza la aparición de la pandemia, golpea fuertemente sobre la interrupción generalizada de las cadenas globales de valor, con especial intensidad tanto en Brasil como en México. Esto tiene un aditamento, que es el deterioro de los precios de los commodities. Una gran diferencia para la región en comparación con la crisis del 2008, es que justamente en aquel momento, la región venía de una situación de elevados precios internacionales, que le había permitido acumular un importante volumen de reservas, que permitieron que los gobiernos de la región pudieran surfear en ese momento la crisis. Vale resaltar que China que hace una década actúo como un dinamizador para arrastrar favorablemente a la economía mundial, hoy ha recortado sus proyecciones de crecimiento para este año a sólo un 3.5%. Lo cual obviamente afecta la situación de los precios de los commodities. En este marco, ¿Cómo nos golpea la crisis en Argentina? Lo que hay que aclarar y particularizar es que este marco encuentra a la Argentina, y es un rasgo común en los países de la región, con márgenes de informalidad, precariedad, pobreza y de indigencia muy altos. Después de la trágica experiencia del neoliberalismo macrista, nosotros tenemos casi un 40% de pobreza, y 10% de indigencia. Cabe puntualizar que desde el 2010 hasta los años de la recesión macrista se venían alternando períodos de crecimiento y de caída de la actividad. Con lo cual, podemos decir que Argentina afronta la pandemia en el marco de diez años de estancamiento. Que se agravaron en los últimos dos años con caídas importantes del PBI estancamiento e informalidad, donde prácticamente el 50% de la fuerza de trabajo ocupada presenta algún grado de precariedad, lo cual dificulta aún más la situación. 5 Es decir, este cuadro hace que la pandemia agrave el cuadro social. Pero dicho cuadro, donde la pobreza y la indigencia tienen por correlato situaciones de hacinamiento, de falta de vivienda, de limitaciones al acceso al agua potable y de falta de higiene y salubridad, le plantea restricciones al mantenimiento de una cuarentena generalizada. Ya que la misma potencia, si no se actúa con celeridad y eficacia, la desigualdad y el deterioro social. Lo planteado impone una drástica alteración de las prioridades con las que se conducía el paradigma gubernamental en materia económica. Hasta este momento el gobierno intentaba modificar la estructura de precios relativos de la economía resultante del macrismo, mientras negociaba una solución al endeudamiento externo. En este marco la prioridad asignada a la resolución de la deuda impactó en términos de una fuerte austeridad fiscal, que limitó la posibilidad de utilizar al Estado como un potente redistribuidor de ingresos e inductor del consumo y la demanda global. En la nueva situación, ningún acreedor puede demandarle a la Argentina un plan económico consistente. Y la situación de crisis mundial, permite una solución acordada que postergue los pagos por varios años o en su defecto la inmediata suspensión de los pagos. Pero además, el debate sobre cómo reactivar la economía se ha transformado en una discusión respecto a cómo evitar o contener una mayor caída de la actividad y una mayor desigualdad. Sobre todo por lo que se planteaba antes, esta retroalimentación negativa entre condiciones sociales que hacen más vulnerable a la pandemia, y una pandemia que agrava la situación de las condiciones sociales. Cuadro este que puede generar una situación de colapso de inimaginables consecuencias. Entonces, parece ser necesario discutir que lo más importante, lo que está a la orden del día, son las medidas de contención de esta situación. El gobierno ha lanzado una cantidad de medidas: transferencia de ingresos a los sectores más postergados, a través de bonos para dependientes de planes, beneficiarios de la asignación por hijo y jubilados que gana la mínima. Y en los últimos días ha incorporado a monotributistas, que son aquellos que en muchos casos encubren relaciones laborales, monotributos sociales, trabajadores y trabajadoras autónomas y trabajadoras de casa de familia, más el resto de la informalidad (con las limitaciones previstas: no percibir otros planes excepto AUH y asig. por embarazo o que no haya otro miembro del hogar con ingresos). Transferencia de ingresos acompañada por una recuperación de la inversión pública, que se encuentra limitada porque obviamente, frente al aislamiento que nos propone la cuarentena, el shock de inversión, no tiene muchas posibilidades de llevarse a cabo. Puntualmente, hoy sólo se ejecutan las que son destinadas a ampliar la capacidad del sistema sanitario. Otra medida importante, que alcanza a un punto del producto bruto interno, es abrir una línea de financiamiento para dotar de capital de trabajo a bajas tasa de interés a pequeñas y medianas empresas, fondeadas a través de la liberación de encajes y rescate de Leliq por el BCRA. Con respecto a las medidas que se han planteado desde el gobierno, podemos caracterizarla como en tres rubros: la transferencia directa de ingresos hacia a la población más vulnerable, un shock 6 de inversión pública, y el financiamiento para la PyMES. En términos generales podemos decir que hay un desbalance en el paquete gubernamental que privilegia la política monetaria y la asistencia financiera, por vía el sistema bancario. Hoy no parece ser este el camino. Los bancos no sirven para canalizar financiamiento y el tercio de las empresas que están bancarizadas incorpora a muchas que tienen espaldas para afrontar la situación, y deja afuera a toda la informalidad empresarial. El camino es la política fiscal que incluye la discusión respecto a cómo generar un piso mínimo de ingresos equivalente, por lo menos a la canasta alimentaria y de alcance universal para el conjunto de los hogares. Política fiscal que debe fondearse aprovechando la amplia liquidez disponible en la gran banca privada y que debe servir para asistir de manera directa a la nómina salarial PyME. Frente a lo agudo de la pandemia, hay que garantizar ningún hogar con hambre, ningún hogar bajo la línea de indigencia. Y finalizada la misma, para apuntalar la recuperación, hay que elevar el piso de ingresos de alcance universal para alcanzar el criterio de ningún hogar bajo la línea de la pobreza. ¿Qué herramientas creemos nosotros y que hemos planteado desde nuestra Central?: transformar y universalizar el hoy vigente Salario Social Complementario en un Salario Social de Empleo y Formación para las Jefas y jefes de hogar desocupados o con ocupaciones de subsistencia. También universalizar efectivamente la asignación por hijo e hija. Hemos demostrado que fácilmente pueden incluirse en el sistema, tres millones de pibes y pibas que hoy están por fuera. Promover una asignación para todas aquellas adultas y adultos mayores que no cumplen con los requisitos de la seguridad social. Son tres herramientas de carácter universal, o propuestas de Renta Básica, que obligan a destacar un concepto. Y es que, frente a las formas precarias de relación laboral hoy vigentes, la seguridad social no puede estar más atada, como en el Estado de Bienestar, al modelo del pleno empleo del fordismo. Y por ello, hay que animarse a pensar otras alternativas. Lo que transitemos hoy, conteniendo los efectos de la pandemia, tiene que tener un vínculo con lo que pensamos como recuperación posterior del proceso económico. En ese sentido pensamos que junto al establecimiento del piso de ingresos que estamos planteando hay que impulsar un plan de financiamiento compulsivo. Con esto queremos decir que los bancos tienen que garantizar que se reprogramarán todas las deudas que no puedan pagarse. Pero además, que se van activar las líneas de crédito para garantizar el pago de salarios y el crédito para el capital de trabajo. Como decíamos, la propuesta de volcar casi un punto del PBI a baja tasa es importante. Pero choca con el obstáculo de la gran banca privada que no quiere habilitar líneas de créditos. Se requiere una acción agresiva del Banco Central. Y si es necesario, declarar de interés y de utilidad pública al sector. Para poder intervenir y obligar, mientras dure la emergencia, con regulaciones más fuertes, a cumplir con las instrucciones de la autoridad pública. Suspensión de pagos, renta universal, financiamiento de la nómina salarial y el capital de trabajo de las PyMES, son las claves de una estrategia que debe completarse con una clara vocación estatal de comprometer a las principales fortunas y a la cúpula empresarial en el aporte 7 concreto frente a la crisis. Resulta intolerable que, en contextos como el vigente, los dueños del poder económico boicoteen la situación aumentando precios, limitando el abastecimiento o agravando el desempleo y la caída de los ingresos. Es indispensable, en este sentido, declarar de interés y utilidad pública aquellos aspectos de la economía que resultan centrales para afrontar la emergencia: Alimentos, Salud, Medicamentos, Equipamiento Médico, Transporte, Finanzas, Energía, Higiene y Limpieza. Esto debería dotar al gobierno de instrumentos para intervenir sobre las firmas y los bancos, a efecto de obligarlos a cumplir con las definiciones de la Autoridad Pública. Esto permitiría colocar un bono a los grandes bancos para dispones de la liquidez existente y no prestada por las propias entidades. Permitiría exigir que las empresas importantes sean capitalizadas por sus dueños para afrontar la nómina salarial y el pago de impuestos. Garantizar que las empresas que han hecho fortunas en base a los tarifazos afronten el no pago de las facturas con sus propios recursos. Que los laboratorios se subordinen a la política de medicamentos que imponga el ministerio de Salud, así como también el abastecimiento a precios razonables de los alimentos. Estas definiciones sumadas a la posibilidad de requerir un aporte de las grandes fortunas, considerando inclusos el dinero fugado al exterior, son algunas de las posibilidades que hay que barajar en el presente contexto. Por otro lado, no podemos pensar que, superada la crisis de la pandemia, la economía mundial vuelva a funcionar como hasta ahora. Entonces, la salida que se pensaba para nuestro país, basada en poder generar un shock de exportaciones, no tiene mucha posibilidad. Primero, porque el mercado externo está deprimido. Segundo, porque la apuesta a grandes exportaciones a través del shale gas para que generara dólares, tampoco tiene perspectivas por lo ya explicado. Por lo tanto, no hay recuperación si no es pensando seriamente en el mercado interno como actor fundamental, impulsando un fuerte proceso de sustitución de importaciones. Ahí tiene un rol imprescindible como inductor de la demanda agregada el piso de ingresos de alcance universal equivalente al valor de una canasta de bienes y servicios, que permiten a un hogar superar la situación de pobreza. Así mismo, en el marco del derrumbe del valor patrimonial de las acciones empresarias, se abre la oportunidad para que el Estado vuelva a ocupar un papel central en actividades neurálgicas, sobre todo del complejo energético. Existen condiciones para retomar por poco valor el control sobre el sector energético (luego del proceso de destrucción de valor, hoy YPF tiene una valuación de 1000 millones de dólares). Recuperar el control sobre YPF, y el proceso de distribución energética podría permitir volver a tener un sistema centralizado, fundamental para pensar en un sistema productivo distinto como el que planteamos. Entonces, si se suspenden los pagos, si hay un estricto control de las divisas, no se paga un peso más de las reservas, y lo que entra por comercio exterior se utiliza para incentivar el aparato económico, el financiamiento compulsivo y la recuperación y el control del mercado de 8 alimentos y el de la energía por parte del Estado, estamos en condiciones de pensar en unir una estrategia productiva distinta a partir del enfrentamiento de la pandemia. Poder desarrollar estas estrategias impone primero la revalorización del rol del Estado. Pero resulta indispensable dejar en claro qué significado damos a esta afirmación. Estamos acostumbrados a ver que los más connotados gurúes neoliberales, hablando en nombre del poder económico, hoy salen a pedir que el Estado sea el garante del orden económico que a ellos los beneficia. Que emita, si eso es necesario para ese objetivo!! Son los que suelen reclamar en contextos de crisis la socialización de las pérdidas, así como en las recuperaciones proponen privatizar las ganancias. Son también los que ya comienza a decir que el sector privado ya hizo un gran esfuerzo y que ahora le toca al Estado y vuelven con las viejas recetas de achicar el gasto público (salarios jubilaciones, etc.). Vale la pena afirmarlo una vez más, que por décadas de aplicar estas políticas de desfinanciamiento y achicamiento del sector público, hoy los Estados se encuentran inermes, tanto en argentina como en gran parte del mundo para enfrentar sanitaria y socialmente las consecuencias de esta pandemia. Desde los trabajadores y los sectores populares el debate sobre el papel del Estado debe orientarse a garantizar formas de intervención y regulación que permitan la construcción de un nuevo acuerdo social, capaz de garantizar las condiciones de reproducción social sobre bases de mayor justicia y equidad. A su vez, y aunque es posible que deban ser tratados con mayor profundidad, es importante destacar algunos comportamientos y reconfiguraciones sociales que como organización social, como organización sindical debemos mirar con detenimiento. Tenemos que estar atentos para que como sociedad, no permitamos cruzar una línea bastante delgada que está entre el control de la pandemia y el autoritarismo. Porque realmente también alarma ver los pedidos de extremo punitivismo cuando salen en boca de aquellos que, hasta hace poco tiempo negaban que en nuestro país hubiera habido 30.000 detenidos desaparecidos, o aquellos que son los adalides de las políticas de mano dura. Al mismo tiempo como organización de trabajadores nos vemos desafiados. Cómo nos defendemos en estos momentos, si no podemos defender y ejercer la organización y la acción colectiva de los trabajadores. Cómo afrontamos el aislamiento social, el miedo al contacto, el miedo a la circulación, cuando la organización en los lugares de trabajo y la acción colectiva y directa para defender nuestras condiciones de trabajo y conquistar nuevas son eminentemente colectivas? La salida de la crisis va a reconfigurar nuestros comportamientos sociales. Frente a grandes crisis los sectores que concentran el poder, procuran aplicar la doctrina del shock denunciada por Naomi Klein, intentando que las soluciones a las mismas a gran escala se vertebren profundizando las desigualdades. Estamos desafiados a descubrir nuevas capacidades de construcción y organización social para enfrentar esta encrucijada. Las enormes muestras de solidaridad que se ponen de manifiesto frente a la crisis son la base sobre la que vamos a construir colectivamente esas condiciones. 9 Además resulta evidente que se acelera la incorporación de nuevas formas de trabajo. El teletrabajo, la educación a distancia o virtual, el comercio on-line. Todas estas transformaciones, todas estas modificaciones que formaban parte de los objetivos para limitar el colectivo de los trabajadores, ganan un espacio en la emergencia, que difícilmente no se intente hacerlas permanecer a posteriori como un ordenamiento social general. Como trabajadores y trabajadoras, nuestros modelos de organización siempre adoptaron la mejor forma para enfrentar la explotación de la fuerza de trabajo en cada época histórica. En esta oportunidad no será distinto. Aceptamos los desafíos que nos propone. Enfrentamos una situación de crisis. Pero estamos convencidos que revalorizando el rol del Estado, y dando una disputa sobre los términos en que se debe dar esa revalorización, podemos afrontar la pandemia primero, para luego encarar un proceso de recuperación bajo contenidos de mayor igualdad.

Fuente: Los autores escriben para OVE

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OPINIÓN | ¡Quédate en casa! y “¿con qué ojos?”

Por:  Tlachinollan

El pasado sábado 28 de marzo, en la conferencia vespertina el subsecretario federal de promoción y prevención de la salud, el Dr. Hugo López-Gatell, reiteró en varias ocasiones la necesidad de quedarse en casa, con el fin de reducir la velocidad de la propagación del coronavirus en el país. Explicó que es el momento más propicio para controlar la curva de la transmisión del COVID-19. Es la oportunidad para frenar la proliferación de la pandemia. Remarcó que hay que quedarse en casa de forma masiva durante un mes (del 23 de marzo al 19 de abril). Auguró que seguirán aumentando los casos y que, además, habrá muertes. Le apostó a que con esta medida se pueda retardar la velocidad de los casos, para que las 26 mil unidades de salud que hay en el país, sean suficientes para atender a los pacientes.

Este anuncio fue un llamado urgente a la nación. El gobierno federal asumió el compromiso de suspender todas sus actividades con el fin de convocar al sector privado y social para que hagan lo mismo. Su diagnóstico fue alarmante porque manifestó que desde la segunda semana de marzo, existe un crecimiento acelerado de casos a nivel nacional que se elevan para este domingo a 993 personas contagiadas, arrojando un número de 20 defunciones. El 87% de las personas fallecidas son mayores de 65 años y padecían hipertensión y obesidad, y en menor medida diabetes y tabaquismo. Concluyó diciendo que esta medida de quedarse en casa tendrá sus efectos positivos en las semanas que vienen, por eso hizo un llamado enérgico, enfático e infalible, de cumplir con esta medida. De lo contrario, auguró que estaremos enfrentando curvas epidémicas inmanejables como está sucediendo en Italia, España, Estados Unidos y Francia.

Por otra parte, el gobernador del estado con el secretario de salud, informaron este domingo que existen diez casos confirmados y una defunción, reiterando la recomendación de quedarse en casa, de cuidar mucho a la familia y de atender a los adultos mayores. Manifestando que es una lucha que hay que dar entre todos, y que con la ayuda de Dios hay que salir adelante.

Este discurso desde el poder deja entrever una realidad devastadora, se vislumbra un escenario atroz, porque la pandemia no respeta hemisferios, países desarrollados, fronteras, ni el libre mercado. Más bien nos ha colocado en una situación sumamente vulnerable que ha hecho trizas todas las formas de como vivimos, producimos, consumimos y nos relacionamos con la naturaleza. El coronavirus vino a cuestionar de fondo, las supuestas virtudes del capitalismo: la acumulación ilimitada, la competencia irrefrenable, el individualismo craso, el consumismo banal, el despilfarro de nuestra mediocridad y superficialidad, la indiferencia frente a la miseria de millones de personas, la reducción del Estado y la exaltación de que la avaricia es buena. Con el COVID – 19 esto ya no puede continuar.

El presidente francés Emmanuel Macron expresó recientemente que “lo que revela esta pandemia, es que la salud gratuita, sin condiciones de ingresos, de historia personal y de profesión, y nuestro estado de bienestar social, no son costes o cargas, sino bienes preciosos, unos beneficios indispensables cuando el destino llama a la puerta. Lo que esta pandemia revela es que existen bienes y servicios que deben quedar fuera de las leyes del mercado”.

Por otra parte, la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas, manifestó recientemente que “en las esferas más altas del poder, la economía era lo primero … hasta que llegó el COVID – 19. Advirtió que se avecina una recesión global que hará que el Producto Interno Bruto (PIB) de la región decrezca, el desempleo aumente y millones de personas se sumen a los índices de pobreza. Resaltó que, ante la postura de los países desarrollados de cerrar las fronteras ante el temor de la propagación del coronavirus, representa una coyuntura importante para repensar la integración y la autosuficiencia regional. Esto se va parecer mucho a una economía de guerra… porque se ha cortado el transporte y las barreras se han hecho enormes. Por lo mismo, habría que ver cómo se va a reconstituir una economía distinta más integrada hacia lo local, buscando también pautas de autosuficiencia, por ejemplo, alimentaria, que es otro de los temas que no ha salido, pero seguramente van a venir una muy importante escasez de comida, especialmente en las economías vulnerables que dependen de importaciones.

Estas reflexiones colocan a más del 60% de la población pobre de México, en una disyuntiva: de quedarse en casa o de salir a la calle para poder comer. ¿Qué hacer ante un país sumamente desigual donde el 448% de la población vive en la línea de la pobreza? El llamado del doctor Gatell a la autodisciplina del pueblo mexicano de quedarse en casa, debe de tomar en cuenta los índices de pobreza que siguen desbastando a nuestro país. Las mismas estadísticas oficiales nos muestran dramáticamente a un pueblo con hambre. En estas circunstancias el llamado a todos los mexicanos y mexicanas a acatar una medida, que tiene implicaciones económicas sumamente extremas, pone en el limite la desobediencia de esta norma por su inefectividad. Apelar solo a la conciencia de que la permanencia en casa, es la medida más segura para revertir esta pandemia, para la población que vive por debajo de la línea pobreza, es imposible no salir a las calles en busca de la sobrevivencia. La mayoría de mexicanas y mexicanos viven al día, ante esta voracidad del modelo capitalista, que le apuesta a la acumulación de capital y a la privatización de los bienes y servicios. No hay ningún país regido por la economía de mercado, que no haya colapsado su sistema de salud, por esa tendencia obsesiva de fragmentar los sistemas de salud y privilegiar su privatización. Lo que hoy estamos viendo es que no son las empresas privadas, sino el Estado con sus políticas sanitarias generales los que podrán realmente salvarnos de esta pandemia. En los medios masivos de comunicación hemos testificado como el coronavirus ha producido el colapso del mercado de valores (bolsas), que es el corazón de este sistema especulativo.

Retomando al teólogo Leonardo Boff “no basta la hiperinformación y los llamamientos por todos los medios de comunicación (ante la grave tragedia del coronavirus). No nos mueven al cambio de compartimiento exigido. Tenemos que despertar la razón sensible y cordial. Superar la indiferencia y sentir con el corazón el dolor de los otros. Nadie está inmune al virus. Ricos y pobres tenemos que ser solidarios unos con otros, cuidarnos personalmente y cuidar de los otros y asumir una responsabilidad colectiva. No hay un puerto de salvación. O nos sentimos humanos, co-iguales en la misma casa común o nos hundiremos todos”.

Lo que más preocupa es que el sistema de salud de nuestro país, tenga la capacidad de responder ante un escenario que nos coloca en el limite de la sobrevivencia. Además del llamado a permanecer en casa los gobiernos tienen que garantizar la protección de los ingresos de las familias. En esta crisis ese es el tema central, ¿Cómo apoyar a las familias que no tienen un empleo seguro y mucho menos un ingreso diario en casa?

Es sumamente preocupante que la epidemia ocurra en condiciones en las que la mayoría de la población no cuenta con un trabajo formal, con un seguro médico, con un salario suficiente para vivir dignamente. En Guerrero donde las condiciones de pobreza se expanden por las siete regiones del estado es urgente la implementación de un programa que garantice el reparto de alimentos suficientes para toda la población que está en situaciones de pobreza extrema. Sin una medida de esta envergadura no será posible contener la curva ascendente de enfermos por coronavirus y nuestro sistema de salud colapsará ante un llamado de quedarse en casa que nadie atenderá. Las autoridades tienen el gran desafío de implementar programas emergentes para mitigar el problema del hambre que amenaza con desbordarse, ante el déficit alimentario que existe en las regiones indígenas y ante el desempleo galopante que se multiplica en amplias franjas de la población que vive en las periferias de las ciudades. Tiene que garantizarse el abasto de alimentos y de agua para toda la población, así como aprobar un paquete de protección social que contemple el pago de rentas y todos los servicios públicos, para garantizar los derechos básicos.

¿Con qué ojos? Dijera popularmente la gente que a diario tiene que trabajar en la calle para poder llevar alimentos a su familia. Es importante quedarse en casa, pero las autoridades tienen que entender que este llamado no puede hacerse sin tomar en cuenta la abismal desigualdad que existe en nuestro país y en nuestro estado. ¿Qué compromisos asumen los gobiernos de los tres niveles para hacer viable este llamado? Son insuficientes los programas que se han implementado para enfrentar esta pandemia. Por eso es importante, tomar en cuenta a la sociedad que demanda abasto de alimentos, servicios básicos de salud, empleo seguro, vivienda digna y educación que rompa las cadenas del oprobio. El gran desafío es como fortalecer las economías locales y no seguir a la deriva de la dictadura del mercado. Los pueblos nos han enseñado, que los seres humanos somos parte de la naturaleza y que la tierra no nos pertenece para explotarla a nuestro antojo, que  más bien nosotros somos sus hijos, que ella es nuestra madre generosa pero en cualquier momento puede revelarse y enviarnos un virus devastador, como el que hoy nos tiene en vilo.

Fuente e imagen: http://www.tlachinollan.org/opinion-quedate-en-casa-y-con-que-ojos/

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Apuntes sobre el artículo tercero

Por: Carlos Ornelas

En muchas constituciones del mundo existe una norma que estipula principios y fines de la educación. Casi siempre de manera sintética, deja las partes de estructura y procedimiento a leyes y reglamentos.

En la Constitución de 2017, el artículo 3º cumplía con tal veredicto. En 71 palabras y cuatro pequeños párrafos prescribió que la educación sería libre, laica y gratuita; prohibió la intervención de las iglesias y ministros de cualquier culto en la educación primaria.

El texto del artículo vigente, a partir del 15 de mayo de 2019, contiene más de dos mil palabras, propósitos y fines se desdibujan entre tanto detalle de organización, método y hasta listas de materias.

Las mudanzas de este artículo se dieron en plazos irregulares, cada vez más breves. Los gobernantes en turno impulsaron giros radicales en dos momentos contrastantes. En 1934, para establecer la educación socialista, y en 1946, para instituir la educación democrática. Tremendos debates enmarcaron ambas enmiendas. El texto creció en cada etapa.

Las reformas subsecuentes al artículo 3º ratificaron los principios de 1946: el criterio democrático de la educación, el fin de desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y el principio del Estado secular, ajeno a cualquier doctrina religiosa. Cada una propone uno o más elementos simbólicos que se exhibieron en acciones políticas.

La de 1980 tiene valor emblemático para las universidades públicas, pues coronó luchas intermitentes desde los 1920 por la autonomía universitaria. Quedó consagrada en la fracción VIII, hoy es la VII.

La de enero de 1992 se dio en consonancia con la reforma al artículo 130 y replanteó la relación con las iglesias; reconoció en el texto a las escuelas confesionales, que existían en la práctica, no clandestinas, toleradas. Al mismo tiempo recuperó el principio de 1917: educación laica.

La de 1993 fue producto del Acuerdo para la Modernización de la Educación Básica, de mayo de 1992. La paradoja: con tal pacto, el gobierno federal transmitió porciones de autoridad a los gobernadores, pero centralizó el poder. En el plano curricular fue patente. La fracción II estableció: “el Ejecutivo Federal determinará los planes y programas de estudio en la educación primaria, secundaria y normal para toda la República”.

La del 2002 hizo obligatorio el preescolar que, junto con la primaria y la secundaria, conforman la educación básica.

La enmienda de 2011 puso a tono a México con la tendencia mundial democrática de que la educación deberá fomentar el respeto a los derechos humanos.

El 3º volvió a cambiar en 2012, para incluir un nuevo principio en favor del aprecio y respeto por la diversidad cultural; e hizo obligatoria la educación media.

La reforma de 2013 causó más debates, antes y tras su promulgación. Ratificó los principios de democracia y solidaridad; además, amplió la obligación del Estado para impartir (garantizar fue la palabra) educación de calidad. Para ello instituyó el Sistema Nacional de Evaluación Educativa y otorgó autonomía constitucional al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.

El punto álgido de los debates fue la instauración del Servicio Profesional Docente, con mecanismos de evaluación a los maestros para su ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia en el sistema educativo. Un atentado contra la tradición. En contraste, el gobierno debía tomar en cuenta su opinión —y de padres de familia— para determinar planes y programas de estudio.

Con instrumentos jurídicos, el gobierno intentaba cumplir un designio político: recuperar la rectoría de la educación. Regencia que el Estado extravió porque los gobernantes permitieron que los líderes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación colonizaran el gobierno de la educación básica.

El texto de 2019 entierra la porción más debatida en 2013, pero recupera, con otra retórica, elementos de ésta y otras anteriores. De su análisis me encargaré el próximo miércoles.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/apuntes-sobre-el-articulo-tercero/

Imagen: https://www.shutterstock.com/image-photo/declaration-independence-eyeglasses-quill-pen-574790248?irgwc=1&utm_medium=Affiliate&utm_campaign=Pixabay+GmbH&utm_source=44814&utm_term=https%3A%2F%2Fpixabay.com%2Fimages%2Fsearch%2Fconstituci%25C3%25B3n%2520pol%25C3%25ADtica%2F

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¿Cómo encontrar cursos en línea de calidad?

Por: Sofía García-Bullé

El sentido crítico al evaluar los aspectos que hacen de un curso en línea un producto educativo de calidad, es crucial para un aprendizaje efectivo.

La educación en línea se ha vuelto uno de los temas centrales ante la contingencia de salud que vivimos hoy en día. En artículos anteriores, hemos hablado tanto de recursos didácticos como culturales para mantenerse ocupados y aprendiendo durante la cuarentena, pero en el caso de los cursos online e instancias de aprendizaje en línea, ¿cómo aseguramos su calidad como productos educativos?

La democratización de contenidos ha hecho más fácil que más y mejores productos educativos lleguen a nuestras manos, pero también ha aumentado el volumen de los mismos. Si quieres tomar cursos que tengan un estándar satisfactorio es importante ser consciente de los elementos que construyen un buen curso, y de aquellos que podrían demeritarlo, a continuación te compartimos algunas indicaciones a seguir para constatar el valor educativo de los cursos en línea.

1. Interacción y tiempo de respuesta

El primer indicador de calidad de un curso en línea es su capacidad de habilitar la comunicación a distancia. Además del material didáctico y las sesiones para impartir clases, el curso online debe contar con una plataforma y un docente o guía para ofrecer retroalimentación detallada, ya sea vía e-mail, mensajes escritos, de voz o video, además de chat en vivo cuando se requiera.

El tiempo de respuesta entre maestros y estudiantes es clave para aprovechar las herramientas técnicas. Es necesario establecer horarios de atención para el seguimiento de la misma forma que se haría con una clase presencial. Por ejemplo, un rango de tiempo para responder un correo sobre alguna duda relacionada con la clase debería ser de horas, no de días, para mantener un ritmo ágil y útil para el aprendizaje.

2. Instituciones y material didáctico

Al momento de buscar un curso en línea, se recomienda que el primer paso sea constatar la calidad y estándares de la institución o plataforma que los imparte. Si la universidad o proveedor digital tiene un alto nivel de credibilidad, es más seguro que los cursos que ofrecen en línea sean de calidad también.

Una vez que el alumno decida qué institución o plataforma elegirá, es recomendable revisar que los contenidos de los cursos en línea o MOOC sean los mismos que se ofrecerían en una versión presencial, con currículum de grado universitario o profesional.

3. Las ventajas exclusivas del modelo en línea

Los cursos en línea proveen una flexibilidad que los diferencian de los cursos presenciales. Las plataformas que usan habilitan varias conversaciones al mismo tiempo sobre temas relacionados con la clase y aumentan la capacidad de administrar y compartir contenidos.

Estos recursos, combinados con una estrategia creativa que resalte los aspectos comunicativos de la clase e incluya a los estudiantes en el proceso de aprendizaje, resultan en un producto educativo no solo competitivo, sino uno que abre nuevas rutas en materia de didáctica y aprendizaje.

4. Comunidad en línea

Ante la ausencia de una interacción presencial en un curso en línea es necesario un esfuerzo extra, tanto de maestros como estudiantes, para crear una comunidad de aprendizaje que facilite la comunicación, la empatía y la buena disposición para el trabajo en equipo.

Aún si un curso tiene todos los recursos tecnológicos existentes a la mano y un excelente material didáctico, la experiencia educativa no será satisfactoria si las personas involucradas dentro del curso no hacen el trabajo para crear un sentido de comunidad y cooperación dentro y fuera de las sesiones.

Una sugerencia para incentivar la creación y el desarrollo de una comunidad en línea es dedicar algo de tiempo dentro del programa a presentarse y hablar un poco de sus intereses relacionados con la clase, además de fomentar el trabajo en equipo y la discusión de temas fuera de las sesiones.

La oferta de cursos online gratuitos ha aumentado considerablemente como una forma de mitigar la carga psicológica del aislamiento para responder la creciente crisis de salud, y si bien es recomendable aprovechar la oportunidad de seguir aprendiendo, también lo es desarrollar un sentido crítico hacia los productos educativos que elegimos. ¿Qué cursos llevarás durante este periodo de cuarentena? ¿Cumplen con los criterios mencionados en este texto? Déjanos saber en los comentarios.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/cursos-online-formacion-cuarentena

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Aprendizaje basado en el juego: pedagogías emergentes para tiempos de confinamiento (V)

Por: Educación 3.0

¿Se puede aprender sin caer en la saturación, el cansancio o el aburrimiento durante estos días de obligado aislamiento? ¿Necesitas alguna idea?

Juegos de mesa, videojuegos, juegos de rol… Todos ellos pueden convertirse en una potente herramienta educativa para trabajar los contenidos curriculares y las llamadas ‘destrezas del siglo XXI’. Irene Ramos Gama, graduada en Magisterio en Educación Primaria, y Fernando Trujillo Sáez, profesor de la Universidad de Granada y miembro de Conecta13, analizan su utilidad en las aulas.

¿Se puede aprender sin caer en la saturación, el cansancio o el aburrimiento durante estos días de obligado aislamiento? ¿Necesitas alguna idea? En esta publicación te proponemos la utilización de una metodología emergente para facilitar a nuestros estudiantes el proceso de aprendizaje y para ayudarnos a nosotros mismos con la práctica de la enseñanza. Nos referimos al Aprendizaje basado en el juego (ABJ), que consiste en introducir juegos, tanto analógicos como digitales, en nuestra aula como herramienta de aprendizaje – una tradición centenaria que revive gracias a los videojuegos y una nueva cultura de juegos de mesa y rol.

El juego como aprendizaje

En primer lugar, hay una amplia literatura que demuestra que el juego es una vía de aprendizaje. Desde los clásicos de la Pedagogía y la Psicología hasta recientes revisiones científicas (Qian y Clark, 2016), se constata que es posible aprender a través del juego y que, además, las llamadas ‘destrezas del siglo XXI’ (especialmente el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la comunicación) pueden ser desarrolladas de manera especial a través del ABJ.

En este sentido, uno de los retos principales del docente es captar el interés y motivación de nuestro alumnado. Gracias a los juegos esto puede ser una tarea más sencilla porque el propio diseño del juego – cuando este es de calidad – genera el engagement (Hamari, Shernoff, Rowe, Coller, Asbell-Clarke y Edwards, 2016) que buscamos para una actividad de Aprendizaje basado en el juego profundo e intenso.

aprendizaje basado en el juego

Cuál elegir

Obviamente, para ello es importante elegir el juego correctamente. Shute y Ke (2012) proponen las siguientes ideas para descubrir si un juego está bien diseñado:

• Resolución interactiva de problemas: el juego requiere una interacción constante entre el jugador y el juego para resolver una serie de problemas o desafíos.

• Metas y reglas específicas: las metas, implícitas o explícitas, y las reglas son dos elementos necesarios en cualquier juego pues le indican al jugador qué debe hacer y cuándo.

• Retos adaptativos: si proponemos el juego propone un reto demasiado complicado, es muy posible que nuestros estudiantes se frustren y acaben por abandonar la actividad; por el contrario, si el nivel es demasiado bajo, entonces se aburran y, en consecuencia, pierdan atención. Un juego bien diseñado se mueve siempre en la frontera de las destrezas y las competencias del jugador.

• Control: un buen juego da al jugador la capacidad de influir en el propio juego, el entorno de juego y la propia experiencia de Aprendizaje basado en el juego.

• Feedback constante: un buen juego proporciona información acerca de la actuación del jugador/aprendiz, tanto de manera explícita como implícita, reforzando así el aprendizaje y la motivación.

• Incertidumbre: la ausencia de seguridad ante los problemas y los desafíos genera engagement en la misma medida que si un juego deja ver cuál será su final, entonces se vuelve predecible y perderá atractivo.

Unir experiencia y conocimiento

Finalmente, otro aspecto en el que debemos de tener especial cuidado los docentes son las conexiones que establecen nuestros estudiantes entre el la experiencia vivida en el juego y el conocimiento académico, una cuestión no siempre automática o fácil de relacionar. Para ello, es importante tanto hacer explícito este vínculo experiencia-conocimiento como crear ‘andamios’ adecuados para ir subiendo la escala del conocimiento. Además, los andamios en el juego no solo aportan al aprendizaje, sino que también favorecen la percepción de nuestros estudiantes sobre su Aprendizaje basado en el juego y diversión (Barzilai y Blau, 2014).

 

Existen diversas experiencias internacionales de centros educativos que utilizan el ABJ como una metodología fundamental de su proyecto educativo. Entre todas ellas destaca Quest to Learn, un centro público cuya metodología de enseñanza pivota en torno al aprendizaje basado en juegos fundamentalmente. La existencia de centros como éste debe hacernos pensar acerca del potencial del juego para el aprendizaje en todos los niveles y en toda su extensión, más allá de que la experiencia de este centro se pueda replicar o no en nuestro contexto.

En relación con los videojuegos, su aplicación en un contexto de enseñanza y aprendizaje debe luchar, en primer lugar, contra los prejuicios. Existe una amplia literatura que demuestra la capacidad de los videojuegos para convertirse en experiencias de aprendizaje y desarrollo de competencias. Entre otros, Erhel y Jamet (2013) demuestran experimentalmente que las claves para que los videojuegos generen un aprendizaje profundo y motivado son unas buenas instrucciones (tanto instrucciones de aprendizaje como instrucciones de juego) como un feedback regular acerca de la actuación del aprendiz en el videojuego.

También videojuegos

aprendizaje basado en el juego

Dadas estas condiciones, una entrada reciente de EDUCACIÓN 3.0 recomendaba videojuegos como Civilization (contenido histórico y cultural), Monument Valley (arquitectura y geometría), No man’s sky (b

El caso de Minecraft es especialmente interesante: consiste en hacer construcciones con otros jugadores mediante la utilización de bloques para resolver situaciones de supervivencias propias del videojuego. EDUCACIÓN 3.0 también ofrece una publicación donde explica cómo llevarlo al aula. Además, existe una versión educativa llamada MinecraftEDU donde el profesor tiene el control del espacio virtual y los estudiantes tienen que resolver problemas educativos.

En esta línea, en el siguiente vídeo el experto Lucas Ramada Prieto hace una selección de videojuegos para estos días de confinamiento:

Como podéis observar, el juego es una metodología con la que podemos trabajar una amplia variedad de contenidos. Así pues, ¿por qué no animamos a nuestros estudiantes para que jueguen estos días y compartan con nosotros su aprendizaje?

Para saber más

ALFAS (Ambientes Lúdicos Favorecedores al Aprendizaje) es una asociación que investiga sobre las capacidades de los videojuegos en la educación.

Game for Change es una organización sin ánimo de lucro que estudia el impacto de los videojuegos en entornos sociales y educativos.

Grupo Avatar está orientado a la investigación, desarrollo y difusión de tecnologías interactivas que potencian los procesos educativos, sociales, culturares y artísticos.

Proyecto Un colegio de juegos: podréis encontrar distintos propuestas de juego, tanto de mesa como de movimiento. Unos que podrás comprar y otros elaborar, etc.

El siguiente link es una presentación de Genially creada por Carlos Mayoral donde encontrarás más ejemplos de juegos para utilizar en tu aula. Tiene una lista tanto de juegos para el ABJ como de gamificación realmente interesante.

Os recomiendo por último consultar la página web de Marinva la cual es la más importante de nuestro país en Aprendizaje basado en el juego. En ella podréis encontrar un blog en el que hay aportaciones realmente interesantes.

Sobre juegos de mesa, en el blog de Fernando Trujillo podemos encontrar diversas entradas que analizan el potencial de este tipo de juegos para el aprendizaje:

Referencias: Barzilai, S., & Blau, I. (2014). Scaffolding game-based learning: Impact on learning achievements, perceived learning, and game experiences. Computers & Education, 70, 65-79. Hamari, J., Shernoff, D. J., Rowe, E., Coller, B., Asbell-Clarke, J., & Edwards, T. (2016). Challenging games help students learn: An empirical study on engagement, flow and immersion in game-based learning. Computers in human behavior, 54, 170-179. Qian, M., & Clark, K. R. (2016). Game-based Learning and 21st century skills: A review of recent research. Computers in Human Behavior, 63, 50-58. Shute, V. J., & Ke, F. (2012). Games, learning, and assessment. In Assessment in game-based learning (pp. 43-58). Springer, New York, NY.

Fuente e imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/aprendizaje-basado-en-el-juego/

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Estado de excepción y actitud crítica

Por: Leonardo Díaz 

En mi artículo de la semana pasada, “Pan, espacio y olvido”, tomé la disyuntiva metáforica de Albert Camus, pan o espacio, para reflexionar sobre uno de los problemas fundamentales para las políticas de confinamiento en América Latina, las dificultades que confrontan importantes segmentos poblaciones para ceder el espacio público y replegarse en sus casas, ante la necesidad imperiosa de buscar el alimento cada día.

República Dominicana no es la excepción a la referida situación, a pesar de que las autoridades gubernamentales se han jactado, durante años, del crecimiento económico sostenido durante décadas.

Pero, como el crecimiento del producto interno bruto no equivale a mejoramiento del índice de desarrollo humano, o en otras palabras, como el aumento de la riqueza no significa que la gente viva con mejores niveles de vida, millones de seres humanos viven en nuestro país la “vida desnuda”, arrojados a una lucha por la sobrevivencia que se asemeja, en muchas situaciones, a las de una sociedad del siglo XIX.

En este sentido, para más de la mitad de la población dominicana el confinamiento significa la clausura a las posibilidades de lograr el sustento familiar.

Pero la calle no solo es el espacio del pan, sino también del ocio. Si en los sectores de la clase media, las plataformas streaming, los escritorios para el teletrabajo, los televisores LED y los juegos electrónicos desempeñan el rol de distractores, en los sectores marginales, las casas constituyen pequeñas cárceles donde la estrechez del espacio dificulta la movilidad corporal, genera incomodidad e interacciones violentas.

Así, como ha señalado Tahira Vargas, en su artículo “COVID 19 y desigualdad social”, la calle se convierte, para los pobres, en una “extensión del hogar”. El espacio se ensancha como un mecanismo de fuga, de desahogo, de distracción y en el caso de los hombres, en reafirmador de la austoestima masculina. Estos aspectos dificultan el acatamiento de una orden de autoencerramiento de varios días.

También, debe agregarse un aspecto importante de nuestra historia cultural al problema del confinamiento. En nuestra sociedad, el ciudadano común ha interiorizado los hábitos de incumplimiento a la ley, no solo por la inexistencia de un régimen de consecuencias, sino también, como un mecanismo inconsciente de rebeldía ante regímenes donde la ley es solo para los débiles.

Dado este escenario, resulta comprensible las violaciones al estado de excepción proclamado hace quince días. Agréguese a la situación, que el actual gobierno se encuentra en una profunda crisis de credibilidad expresada en los últimos comicios electorales.

No obstante, los sectores del oficialismo pretenden obviar los hechos señalados, en vez de intentar gestionar la crisis orientado hacia los mismos. La socióloga Rosario Espinal ha señalado en su artículo“Higiene y distanciamiento social: ¿y los pobres?”, la necesidad de contrarrestrar la inviabilidad del confinamiento en los barrios populares mediante “las intervenciones sociales quirúrgicas”, es decir, mediante la intervención focalizada del Estado para aislar los pacientes afectados del virus mediante control sanitario.

Dicha acción sería más efectiva que la represión violenta en las calles y el hacinamiento de los detenidos en sórdidas cárceles. Es conocido por todos la arraigada práctica de violación de los derechos humanos de los organismos policiales dominicanos, estimulada, hoy, por un estado de emergencia.

Por otra parte, un aspecto fundamental que no debemos obviar es la necesidad de seguir manteniendo una actitud vigilante y crítica con respecto a las autoridades en este difícil momento de nuestra historia. De buena fe, muchos ciudadanos pueden pensar que no es momento para la crítica, sino para el trabajo solidario de apoyo al gobierno.

Existe un falso dilema  en este planteamiento. En el mismo subyace una concepción errónea de lo que constituye el ejercicio de la actitud crítica. Se piensa que criticar es denostar contra el enemigo, no someter a cuestionamiento los fundamentos de nuestras prácticas. No hay contradicción entre apoyar a las autoridades gubernamentales en aquellas medidas acertadas relacionadas con paliar la pandemia, y cuestionar a esas mismas autoridades cuando las prácticas son incorrectas. Ejemplos de estas últimas son: el apresamiento violento y el hacinamiento de los presos en las cárceles, la entrega de alimentos sin tomar las medidas que cuiden el protocolo sanitario contra la pandemia, el cierre sin información previa ni organización de vías medulares de tránsito que pueden obstaculizar el tránsito de los especialistas de salud, o el intento de sacar capital político de las ayudas a los sectores marginales.

Por tanto, no debemos postergar el cuestionamiento para un futuro pos-pandemia. Porque el futuro comienza a gestarse hoy, cuando pueden tomarse medidas de consecuencias irreversibles, o pueden provocarse daños colaterales a los que podemos reaccionar demasiado tarde.

Fuente: https://acento.com.do/2020/opinion/8800585-estado-de-excepcion-y-actitud-critica/

Imagen: https://pixabay.com/photos/coronavirus-corona-quarantine-4939242/

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