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«Pensiones» o ayudas: cada cosa por su nombre

Por: Gustavo Leal F.

El presidente López Obrador envió al Congreso de la Unión una iniciativa para elevar a rango constitucional el derecho a recibir pensión por vejez, discapacidad y becas de estudio ( Gaceta Parlamentaria, 26/11/2019). Para los diputados de Morena el objetivo es que se garantice a esa política social, que es universal, los recursos que se requieren ahora como derechos constitucionales.

Esta oportuna iniciativa exige algunas precisiones. Carece de evaluación del impacto presupuestario, podría ser discriminatoria al no ajustarse al artículo primero constitucional que establece igualdad de los derechos humanos y, al ofrecer duplicar la pensión no contributiva a adultos mayores y pensionar discapacitados, identifica como pensión lo que en es apoyo, ayuda o subsidio.

La pensión constituye una cantidad temporal o vitalicia que la seguridad social paga por razón de jubilación viudedad, orfandad o incapacidad ( Real Academia de la Lengua). O auxilio pecuniario que, bajo ciertas condiciones, se concede ( Diccionario Enciclopédico Espasa). Proviene de pensiopensionis: renta o canon anual que se concede a una persona. Una pensión concedida exige disponer de la dimensión integral del soporte a la supervivencia: justo lo que establecen, obligatoriamente, las leyes de las instituciones de la seguridad social. Según la Organización Internacional del Trabajo, ellas brindan protección asegurando asistencia médica: enfermedad, invalidez, accidentes de trabajo, maternidad, así como seguridad del ingreso: vejez, desempleo, guarderías, vivienda ( Informe sobre el trabajo en el Mundo, 2013). Esto se logra con cuotas, prestaciones y servicios. A la pensión se accede cuando ocurre alguno de los riesgos amparados por ley: viudez, orfandad, cesantía o vejez.

Llamar pensión a cualquier ayuda no es sólo una cuestión de términos que se confunden. La ayuda implica apoyos que brindan un auxilio particular: es una suerte de acción colectiva con moti-vos sociales.

También la ayuda se distingue de una pensión por su temporalidad. Las ayudas son circunstanciales y responden a diferentes factores de asignación. El compromiso puede terminar en cualquier momento. Las pensiones se conceden en lapso sucesivo: el asegurado aporta cuotas para financiar su asignación. El Diccionario Jurídico Mexicano establece, además, que la pensión no debe verse como una concesión gratuita o generosa del Estado o patrono. El derecho se adquiere con aportaciones por determinado número de años de trabajo productivo (UNAM, 1984). En cambio, el apoyo no se asocia a derechos, sino a políticas públicas: frente a riesgos similares, los beneficios son menores para quienes tienen menores ingresos.

En efecto, toda pensión es ayuda, pero no toda ayuda es pensión. Así que esas sendas iniciativas para elevar a rango constitucional el derecho de la población a recibir pensión por vejez y discapacidad, así como becas para estudiar, no aluden a una pensión en sentido estricto. Esos apoyos no son sustitutos del ingreso, tampoco derivan de relación laboral alguna ni se norman por leyes y contratos colectivos. Son ayudas contabilizadas como apoyo a adultos mayores en pobreza. Es decir: un subsidio (SHCP, ramo 20, desarrollo social).

Por tanto, sería deseable que la oportuna iniciativa evitara referirse a esas pensiones no contributivas como pensión porque, en realidad, son ayudas o subsidios. Y podrían, mejor, ser presentadas como un Programa Estratégico de Apoyo e integrantes de un Sistema Estratégico Nacional, junto con las becas y capacitación laboral a jóvenes y las becas para los estudiantes. Sistema Estratégico Nacional, por cierto, sujeto a derecho y sin la amenaza de achicamientos por recortes presupuestales.

Ello honraría a los que se han ganado, por años de servicio, su pensión y otorgaría legitimidad propia al nuevo Programa Estratégico Nacional como progra-ma de derechos.

Además, identificar pensión con apoyo es un error conceptual que puede conducir, posteriormente, a que se pretenda resolver –a la baja– el serio pendiente del fracaso del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), incapaz de pagar retiros dignos. Recurriendo a montos crecientes de recursos fiscales públicos –impuestos generales– se pretendería subsidiar una mal llamada pensión universal dentro del SAR: 2 mil 550 pesos bimestrales que constituye –apenas– un apoyo. Además, estimaciones preliminares del costo fiscal –para 2019– de esa transferencia duplicada, alcanza 0.34 por ciento del PIB (De la Fuente/Armenta, Macro Keys, UBS, 15/11/2018). Todo lo cual pospondría tratar y resolver, de fondo, el desafío pensionario del SAR y el sistema Afores, como se aguarda del nuevo gobierno.

En este caso, llamar cada cosa por su nombre es imprescindible. Así, la oportuna iniciativa de Andrés Manuel López Obrador podría sustituir pensión no contributiva por apoyo, subsidio o ayuda, si de lo que se trata es estar a la altura de la ofrecida 4T. Por ejemplo, como bonos, nunca como pensiones.

Fuente:  https://www.jornada.com.mx/2020/02/22/opinion/015a2pol

Imagen: https://pixabay.com/photos/senior-people-board-poverty-4561704/

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El futuro de la atención plena

Por: Ronald Purser

Necesitamos una nueva praxis de liberación espiritual y política que no sea silenciada por el bálsamo débil de la superación personal.

La verdadera paz no es simplemente la ausencia de tensión: es la presencia de la justicia». Martin Luther King.

En un episodio de la serie de televisión Black Mirror , Chris, un conductor de viajes compartidos, hace clic en una aplicación de atención plena en su teléfono inteligente. Una voz suave lo guía mientras cierra los ojos: “Ahora, una vez más, vuelve tu atención a la respiración. Tu mente puede vagar; simplemente míralo ir, con calma y sin juicio”.

Después de conducir una corta distancia, Chris detiene bruscamente el automóvil, toma una pistola y apunta a su pasajero que es un empleado de Smithereen, una importante compañía de redes sociales a quien culpa por la muerte de su prometido, ya que había quitado los ojos del mientras revisaba compulsivamente su plataforma de redes sociales, lo que provocó un accidente fatal.

Esto es ficción, pero los hechos no están muy lejos. Pensemos en el terrorista noruego de extrema derecha Anders Behring Breivik , quien usó la meditación para calmar sus emociones antes de lanzarse a disparar; o el CEO de Twitter, Jack Dorsey , cuyo último proyecto de vanidad fue un retiro de meditación silenciosa de diez días y desintoxicación digital en una isla remota frente a la costa de Myanmar. Por supuesto, tuiteó su logro al mundo, completo con fotos de sus 117 picaduras de mosquitos. Para la élite de Silicon Valley, tales retiros se han convertido en símbolos de estatus del martirio tecnológico, menos cualquier acción real para frenar los efectos adictivos y distractores de las redes sociales que controlan.

Estos ejemplos ilustran cómo la atención plena puede usarse para propósitos nefastos cuando se divorcia de un marco ético más amplio y se despliega como una técnica de autoayuda que refuerza la atomización de los individuos, transmitiendo un mensaje ideológico implícito de que el estrés y las ansiedades que experimentamos se deben a nuestras pobres opciones de estilo de vida y reflexiones mentales, en oposición a las estructuras y entornos en los que vivimos y trabajamos. ¿Cómo se puede evitar esta trampa?

En los últimos meses, Transformation ha publicado una serie de artículos que ayudan a responder esa pregunta, iniciados por mi crítica de » La falsa revolución de la atención plena». Varios temas comunes han surgido de esta serie. El primero es la necesidad de ver, enseñar y experimentar la atención plena dentro de un contexto social más amplio si se quiere realizar su potencial como fuerza de cambio. En » Pasar la atención plena de ‘yo’ a ‘nosotros ‘», llamo a esto un cambio hacia la atención plena «cívica» que permite a las personas ver con mayor claridad cómo sus experiencias cotidianas y sus problemas personales se enredan con los problemas públicos.

Como dijo el sacerdote jesuita y activista social Padre Daniel Berrigan , esta forma de atención busca «desafiar la tiranía implícita en las cosas como son», desarrollando una nueva praxis que pueda construir lazos de solidaridad más fuertes para superar la soledad y el aislamiento. De individuos en sociedades contemporáneas. En este sentido, la atención plena es, en última instancia, un acto de recordación, no solo en términos de memoria, sino también de volver a unir colectivamente nuestras vidas rotas.

Poner en práctica esta visión requiere pedagogías que tengan en cuenta las crudas realidades de las personas que sufren, al tiempo que reorientan las prácticas contemplativas hacia la promoción de la justicia social y la sostenibilidad ecológica. En su contribución a la serie, Luke Wreford y Paula Haddock hacen precisamente esto, describiendo una variedad de programas que los miembros de su red están implementando, mientras que David Forbes proporciona un plan concreto para desarrollar un marco más crítico para la atención plena en las escuelas.

En su ensayo, Forbes muestra cómo la atención plena puede facilitar la evolución de formas de educación más democráticas al contextualizar los pensamientos, sentimientos, creencias y comportamientos de los estudiantes en relación con los problemas que los rodean. Esta forma de atención plena involucraría a los estudiantes en el diálogo, ayudándoles a investigar, desafiar y resistir «estructuras sociales injustas, políticas, inequidades de poder y otras barreras en las escuelas y la sociedad que son las fuentes de estrés, ira, tristeza y desafección». Estos ejemplos pragmáticos ilustran cómo las pedagogías críticas y opresivas pueden integrarse en programas de mindfulness más comprometidos socialmente.

El segundo tema común se refiere a la relación entre la atención individual y la acción colectiva. Mark Leonard, en » Mindfulness social como una fuerza para el cambio «, explica por qué el entrenamiento convencional de mindfulness le resulta difícil unir estas dos cosas porque se ve a sí mismo como una entidad psicológica separada. Al colocar al yo, en lugar de al todo, en el centro, la atención plena puede funcionar como una octava terapéutica superior del neoliberalismo, reverberando y transmitiendo los supuestos culturales dominantes sobre la responsabilidad individual del estrés y la ansiedad. El yo atomizado se posiciona como el punto de apoyo de su propio éxito y fracaso, mientras que las causas del sufrimiento están localizadas, contenidas en nuestras propias mentes, independientemente del contexto más amplio, que solo la acción colectiva puede transformar.

El trabajo de Rachel Lilley con Mark Whitehead es una rara excepción a esta tendencia. En su ensayo, “ ¿La atención plena en política hace alguna diferencia? Lilley describe cómo desarrolló y aplicó un nuevo programa llamado «Perspectivas de comportamiento basadas en la atención plena» en el gobierno galés. Este programa, a diferencia de los enfoques convencionales basados ​​en la atención plena, se basa en una teoría de la mente que es inherentemente «social, relacional, cultural e histórica». El objetivo no es simplemente hacer que los responsables políticos del gobierno sean más tranquilos y menos reactivos, sino lograr cambios profundos en la cultura política en la que se toman las decisiones políticas. El programa ayuda a los responsables políticos a descubrir sus propios sesgos cognitivos y suposiciones profundamente arraigadas que limitan la calidad de su toma de decisiones.

Sin embargo, algunos cuestionan si la atención plena es la ‘herramienta’ adecuada para el cambio social y político, y si incluso debería involucrarse en tales asuntos. Por ejemplo, Jamie Bristow (que se desempeña como Director Ejecutivo de la iniciativa Mindful Nation del Reino Unido) cree que los programas de mindfulness deben mantener la neutralidad del valor, y que aquellos que adoptan un enfoque más « estridente » abren el campo a las críticas perjudiciales. En su contribución, » Hora de pensar de nuevo sobre la atención plena y el cambio social «, Bristow pregunta: «Después de todo, ¿cómo se sentiría si su gobierno lanzara un nuevo programa psicológico que empujara explícitamente a los participantes hacia una postura opuesta a la suya en algunos casos? ¿tema delicado?»

El gobierno del Reino Unido está haciendo exactamente eso al abogar por la difusión generalizada de la terapia cognitiva basada en la atención plena (MBCT, por sus siglas en inglés), una intervención supuestamente neutral, similar al patrocinio del mismo gobierno de la economía de la felicidad y la psicología positiva. Pero no es neutral en absoluto, porque plantea soluciones individualizadas a los problemas sociales. Tanto en los medios de comunicación como en las sesiones informativas oficiales del gobierno, se enfatiza el aumento de la depresión, la ansiedad y la enfermedad mental para posicionar las intervenciones de atención plena como una cura de política pública.

Como concluye la reportera de Guardian , Madeline Bunting (quien también se desempeña como asesora de la iniciativa de la nación consciente del Reino Unido), «la atención plena tiene una aplicabilidad ilimitada a casi todos los problemas de salud que enfrentamos ahora, y es barata». En medio de las medidas de austeridad y los recortes al NHS y otros servicios públicos, la atención plena es políticamente atractiva y el receptor de una importante inversión pública.

Sin embargo, la suposición de que las causas del sufrimiento están dentro de nuestras cabezas está profundamente cargada de valores. ¿Qué pasa con los hombres blancos descontentos que han recurrido a una política de odio en muchas partes de Europa y los EE. UU. Porque sus medios de vida han sido diezmados por la desindustrialización: su miedo e inseguridad son causados ​​exclusivamente internamente? ¿Te imaginas un movimiento de derechos civiles generado al decirles a los afroamericanos que pueden encontrar la paz y la felicidad dentro de un sistema opresivo al practicar la atención plena como terapia?

Esa pregunta resume la tercera conclusión común de la serie de Transformation hasta la fecha: que es posible reimaginar y reconfigurar la atención plena como una fuerza para el cambio social, pero solo abandonando la idea de que es una parte no ideológica de nuestra humanidad común, y, por lo tanto, un bien neto positivo ‘natural’: en otras palabras, la creencia de que la atención plena es evidentemente beneficiosa, por lo que debemos dejar que haga su magia y todo irá bien.

El problema con tal pensamiento mágico es precisamente eso: es «mágico», en lugar de estar basado en la realidad. Es parte de la tendencia cultural hacia volverse hacia adentro para hacer frente a la avalancha de incertidumbre y precariedad que genera el capitalismo sin restricciones en las sociedades posteriores al choque, no es parte de un movimiento para enfrentar estos problemas directamente utilizando las habilidades y capacidades que la atención plena. Ayuda a crear.

Esta inclinación desequilibrada hacia el desarrollo interno no solo refuerza una visión neoliberal del mundo, sino que también le quita poder. Como Edgar Cabanas y Eva Illouz afirman en su libro Manufacturing Happy Citizens , «tiene importantes consecuencias sociales: no solo conlleva el peligro de vaciar al yo de su contenido comunitario y político al reemplazar este contenido con preocupación narcisista, sino en la medida en que Como convence a la gente de que la salida de sus problemas es principalmente una cuestión de esfuerzo personal y resistencia, las posibilidades de una construcción colectiva de cambio sociopolítico seguirán siendo limitadas ”.

Frente a múltiples e interrelacionadas crisis de injusticia, desigualdad y degradación ambiental, esto simplemente no es lo suficientemente bueno. Ya no podemos permitirnos escondernos detrás del manto de la neutralidad del valor. El mundo está literal y simbólicamente en llamas, y en ese contexto, la insularidad y la quietud que muchos programas de mindfulness apolíticos promueven ya no nos sirven. Necesitamos un nuevo lenguaje y una praxis de liberación espiritual y política que no sea silenciada por el bálsamo débil de la superación personal. Eso, espero, será el futuro de la atención plena.

Fuente e imagen: https://www.opendemocracy.net/en/transformation/future-mindfulness/

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4T, mujeres y violencia

Por: Pedro Miguel

Duele mucho el palpable incremento de todas las formas de violencia en contra de las mujeres. ¿Será que se ha visibilizado, será que a los hombres nos exaspera y enloquece que ellas reclamen dignidad y seguridad, será que siguen su curso los fenómenos de descomposición y envilecimiento social a pesar de las estrategias y políticas del nuevo gobierno, será que hay un manejo mediático perverso para capitalizar casos específicos y crearle ingobernabilidad al Presidente? Creo que todos esos componentes son reales y que deben ser reflexionados.

La mera inclusión del femigenocidio como una de las expresiones de la violencia generalizada que padece el país puede resultar irritante para muchas que reclaman con toda justicia una mirada específica y acciones concretas e inmediatas para detenerlo. Ante el dolor y la rabia de agresiones que se suceden sin solución de continuidad desde los micromachismos hasta el feminicidio resulta del todo insuficiente la enumeración de los propósitos y las acciones generales de política pública orientados a abatir la inseguridad y, específicamente, a garantizar los derechos de las mujeres, empezando por el derecho a una vida sin violencia.

En este punto, la 4T se enfrenta a tres desafíos: por un lado, si bien el gobier-no de Andrés Manuel López Obrador ha sido congruente en palabras y en actos en su determinación de avanzar a la consecu-ción de una igualdad sustantiva, no ha logrado incorporar a su discurso una perspectiva de género; por el otro, en el ámbito de la seguridad, las políticas de combate a la corrupción, generación de bienestar, apego a los derechos humanos y las nuevas concepciones de prevención y combate a la delincuencia no han arrojado resultados inmediatos y palpables en una reducción general de los índices delictivos; en tercer lugar debe mencionarse la parálisis inducida en Morena, que una vez más ha sido incapaz de funcionar como puente entre el gobierno y los movimientos sociales. Esta injustificable ausencia, doblemente irritante si se considera el enorme trabajo realizado en años pasados por numerosas instancias del partido en materia de derechos de género, hizo posible, por inconcebible que parezca, un inmediato aprovechamiento de la causa por partidos y grupos de la derecha conservadora.

El primer desafío es el menos complicado. En el mandatario y su equipo, así como en la mayor parte de las bancadas legislativas de Morena, existe la determinación de hacer frente a todas las expresiones de machismo y de pugnar por la consecución de los derechos de género. El segundo es más difícil porque no se puede remontar en uno o dos años una descomposición moral, económica y social inducida durante cuatro décadas. De ello dan cuenta, por ejemplo, los entornos socioeconómicos en los que ocurrieron el asesinato de la niña Fátima Cecilia, en Xochimilco, y la muerte de la bebé Karol Nahomi, quien al parecer falleció por descuido en Saltillo, Coahuila, o el atroz feminicidio de Ingrid Escamilla, perpetrado unos días antes por su pareja en la alcaldía Gustavo A. Madero. El tercero pasa inevitablemente por la superación del conflicto en Morena y por la normalización de la vida partidista.

La violencia que sufren las mujeres en todos los entornos y en casi todas las circunstancias no necesitaba de esos casos particulares como detonantes de protestas radicales. Ya desde agosto del año pasado éstas tuvieron lugar en el Metro Insurgentes, la sede de la procuraduría capitalina y otros sitios. La novedad de las manifestaciones frente a Palacio Nacional de días recientes es que se buscó capitalizarlas como una muestra contundente de ingobernabilidad y hasta como el Ayotzinapa de López Obrador, según caracteriza-ción de uno de los golpeadores profesionales de los medios oligárquicos.

Sería cómico, si no fuera grotesco, que Acción Nacional se presente ahora como feminista y que para probarlo proponga castigar los feminicidios con pena de muerte.

Resulta impostergable restablecer la articulación entre los movimientos de las mujeres y la transformación nacional en curso y aceptar una verdad ineludible: la Cuarta Transformación será feminista o no será.

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Opinión: Injusticia epistémica en la academia

Por: Sofía García-Bullé

La justicia epistémica consiste en el balance social que atañe a una producción de conocimiento equitativa.

 

La academia es el lugar donde se produce y distribuye el conocimiento. En teoría, esta producción y distribución debería ser equitativa para todos los que buscan educarse o dedicarse a la enseñanza sin embargo, existen variables que afectan la experiencia de educandos, maestros, personal educativo, investigadores, teoristas y demás miembros de la comunidad académica. Para entender estos factores desequilibrantes es necesaria la introducción del tema justicia epistémica.

¿Qué es la justicia epistémica? Este es el rubro que estudia la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación, en la distribución de recursos, contenido y discurso educativo, así como en la facultad y credibilidad de las personas que pertenecen a la comunidad académica. Cuando alguna de estas variables está desbalanceada, hablamos de injusticia epistémica.

El término fue acuñado en 2007 por la filósofa inglesa Miranda Fricker, quien sostiene que en concepto, se trata de una injusticia cometida específicamente contra la capacidad de conocimiento o testimonio de una persona. De acuerdo a Fricker hay dos tipos de injusticia epistémica: La testimonial y la hermenéutica. ¿Pero qué significa cada una y cómo influye en las dinámicas de la academia?

Injusticia epistémica testimonial: cuestión de no creer

Este tipo de injusticia se relaciona directamente con la credibilidad del discurso de una persona. Sucede cuando a una persona no le creen o no la toman en serio con base en prejuicios. Una manera simple de entender la justicia epistémica testimonial, sería el referirse a cualquier caso de crimen en el que una persona de color haya sido testigo y las autoridades no tomaran en serio la historia del testigo debido a un prejuicio de base racial. ¿Cómo se aplica esta instancia de desequilibrio social a la academia?

Existen muchas instancias en la que puede verse este desbalance que anula el conocimiento y aportaciones de grupos de minoría en la comunidad académica, científica, humanista, educativa, artística, etc. Un ejemplo lo encontramos en el trabajo de Rosalind Franklin, que fue utilizado para descubrir la estructura básica del ADN, pero a su persona no se le dio el peso ni la credibilidad científica como para recibir el mismo reconocimiento que a Francis Crick, James Watson y Maurice Wilkins; Jocelyn Bell Burnell descubrió los pulsares, logro que se le atribuyó a su supervisor, Zelda Fitzgerald solo fue conocida a través de las publicaciones de su esposo, Scott Fitzgerald, quién robó del trabajo de ella para nutrir el suyo.

Hoy en día, los casos de injusticia epistémica son menos trágicos, pero aún siguen ocurriendo. En artículos anteriores hemos mencionado cómo la escritora Rebecca Solnit no tuvo suficiente crédito ante un interlocutor quien no creía que era la autora de su propio libro, esto pasó en 2012. En 2016, un usuario de Twitter quiso aleccionar a una astronauta de la NASA sobre física en el espacio. Un caso aún más severo es el de la escritora y cómica Mindy Kaling, quien fue excluida de la lista de productores al momento que la serie The Office fuera nominada a un Emmy en 2007. Kaling tuvo que escribir un ensayo sobre sus contribuciones al equipo creativo e incluir declaraciones de los demás productores para ser tomada en cuenta.

Todas estas historias sobre la minimización y descrédito del trabajo de las mujeres como grupo minoritario está apoyada en una estructura que refuerza la idea de que no es creíble que personas de este perfil ayuden a descubrir la cadena de ADN, caminen en el espacio o escriban libros o series televisivas dignos de premios. Parte de la incredulidad sobre el conocimiento y habilidad de un grupo de personas, y por ende, en el testimonio que representa su trabajo.

Injusticia epistémica hermenéutica: cuestión de no entender

La injusticia hermenéutica se relaciona directamente con la interpretación de ideas, conceptos y sucesos. Sucede cuando no existen recursos cognitivos y lingüísticos para comprender las experiencias propias o de otros, o cuando estos beneficios le son negados a alguien para comprender sus experiencias.

Un ejemplo para entender cómo funciona la injusticia epistémica hermenéutica es el problema del racismo pasivo en las universidades y los espacios de trabajo. Hasta que no surgió el término “código social”, no había forma de poder encuadrar y entender las experiencias de las personas de color en espacios educativos y laborales.

El código social se compone de elementos de conducta, de lenguaje  verbal, no verbal, tono de voz y otras variables características que reflejan la historia cultural y personal de alguien. Cuando esas historias no pertenecen, ni empatan con las del grupo dominante, el grupo minoría es exhortado a realizar un cambio de código para encajar.

“El cambio de código social involucra alternar entre lenguajes, usar diferentes registros de tono, hacer un cambio dialéctico”, explica la Dra. Kimberly Harden, profesora del departamento de comunicación de la Universidad de Seattle. Esta supresión de la diversidad cultural en la academia y el recinto laboral supone una forma de velada y persistente de discriminación pasiva, que no había sido factorizada hasta que se generaron los términos que la describen, y esas palabras fueron admitidas en el léxico común.

La injusticia epistémica hermenéutica estuvo presente en los tiempos que académicos y profesionales tenían estas experiencias y carecían de los recursos para entenderlas, explicarlas y comunicarlas. Podría decirse también que siguen presentes en los casos de personas que tienen experiencias similares pero no han estado en contacto con contenidos que describan la situación de discriminación pasiva a la que están sujetos.

Este tipo de injusticia epistémica es más compleja y profunda, ya que no afecta solamente a las personas, ese sería el último paso, más bien perjudica la forma en que construimos la percepción, el conocimiento y el lenguaje, por lo que es mucho más persistente y difícil de erradicar.

¿Cómo combatir la injusticia epistémica?

La injusticia epistémica constituye una problemática muy compleja, no hay remedios simples para un mecanismo que va tan profundo que alcanza nuestra percepción y construcción del conocimiento, pero podemos trazar un camino de inicio para comenzar a deshilvanar los elementos que la disparan.

A nivel social, Miranda Fricker expone una de las prácticas a desmantelar para disminuir la injusticia epistémica. La también Profesora Presidencial de Filosofía en el Centro de Graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, explicó en una ponencia que el elemento clave a analizar es la libertad de expresión. De acuerdo a Fricker, la libertad de expresión no es solo el derecho inalienable al discurso, también se extiende a la validación de ese discurso en el proceso de producir conocimiento a través del mismo.

“Para que el mensaje de alguien se escuche, necesita ser escuchado sin prejuicios, para que las bases de una instancia de conocimiento pase y se transmita, necesita ser escuchada sin castigo y totalmente entendida en su significancia”, sostiene Fricker, quien agrega que el origen del problema es no tener esa base común. Sin este entendido, los pensamientos de esa persona, así como su voz y sus experiencias pueden ser exteriorizadas, más no pasarán al foro donde el conocimiento es producido. Bajo este contexto, el trabajo a realizar para reducir las instancias de injusticia epistémica no es algo que esté en la facultad de las personas afectadas por esta problemática, sino quienes la ejercen.

Si el prejuicio es aquello de donde parte esta dinámica cognitiva y social, lo necesario es analizar las fuentes del prejuicio y los mecanismos que lo refuerzan, solo de esta forma la comunidad académica y científica será capaz de integrar al repositorio general los conocimientos producidos por los grupos sociales que viven bajo ese prejuicio.

Al tener la capacidad de aportar a la producción de conocimiento y construcción de la percepción general del mundo, los grupos sociales que son sujetos a la injusticia epistémica tendrán las bases para disputar las condiciones que los ponen en desventaja social y epistémica frente a los grupos dominantes. No es una solución final, como sostiene Fricker, la problemática es muy compleja para abordarla con una sola respuesta, pero sí implica un paso necesario para comenzar el proceso que nos lleve a un mejor balance en la forma en que generamos conocimiento y forjamos nuestra visión del mundo a través de lo que sabemos.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/injusticia-epistemica

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¿Qué pasa en la UNAM?

Por: Roberto Rodríguez

En los últimos meses han ocurrido en la Universidad Nacional una serie de paros, toma de instalaciones y suspensión de actividades en varias de las entidades de la institución, principalmente en las escuelas del bachillerato. Al momento de escribir esta colaboración se mantienen en suspensión cuatro planteles de la UNAM: las preparatorias Tres, Siete y Nueve, así como la Facultad de Filosofía y Letras.

En noviembre del año pasado se suspendieron actividades dos semanas en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. En esa coyuntura, el tema de la violencia de género ocupó el lugar central, y la solución del conflicto se derivó del compromiso institucional de atender a las demandas formuladas por el colectivo de mujeres que participó en la toma.

Un elemento común de las actuales expresiones de protesta ha sido el reclamo por la insuficiente atención a demandas relacionadas con acoso y otras formas de violencia de género. Desde la perspectiva de los grupos estudiantiles que han protagonizado o participado en esos eventos, las autoridades universitarias han sido omisas para resolver la problemática. También se ha señalado la inoperancia de dispositivos tales como protocolos, recomendaciones o campañas centradas más en la persuasión que en un efectivo rediseño de las pautas de convivencia universitaria.

En algunos casos, principalmente en las escuelas de bachillerato, a las demandas de género se han agregado otras: las condiciones de seguridad dentro y en el entorno de los planteles, los servicios de auxilio médico, el equipamiento de aulas y talleres, e incluso la disponibilidad de espacios para los colectivos de acción política y cultural. Persiste la exigencia de erradicar el porrismo en las escuelas y se han denunciado casos de posible corrupción o abuso de autoridad de funcionarios e incluso profesores, entre otros temas. Además se demanda la reformulación de los protocolos para la atención de las formas de violencia de género, en cuyo diseño participen los colectivos de mujeres estudiantes, la impartición de asignaturas obligatorias para concientizar a los estudiantes en la temática, así como la creación de servicios para el apoyo psicológico y jurídico a las víctimas.

Una de las demandas más complejas, presente en varios de los paros, es aquella que exige la expulsión o despido, según el caso, de estudiantes, académicos, funcionarios o trabajadores que han sido señalados, incluso en forma anónima, como posibles victimarios o cómplices de casos de acoso o violencia sexual. Las posibilidades de un procesamiento con justicia de acusaciones de esta naturaleza probablemente exceden las capacidades institucionales, por ello su solución no es sencilla como elemento de una negociación mutuamente satisfactoria entre las partes.

Una pregunta que ronda el ambiente es ¿se trata de movilizaciones aisladas, de movimientos articulados entre sí, o de protestas dirigidas desde el exterior universitario para desestabilizar a la institución? Las hipótesis de un complot contra la institucionalidad cobraron credibilidad en la coyuntura del proceso de elección del rector a finales del año pasado, entre otros factores por la participación en el proceso sucesorio de la directora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. La reelección de Enrique Graue al frente de la Universidad no modificó sustancialmente la conflictividad de la protesta; quienes pensaban que una vez concluido el trámite de cambio o renovación de la rectoría se aplacaría el conflicto estaban equivocados, ello no ocurrió así, más bien al contrario.

No puede dudarse que los grupos promotores de las tomas de instalaciones se comunican entre sí, es de sentido común. Pero hay una distancia entre ello y la hipótesis de un único movimiento coordinado y articulado por una dirección central y estratégica. Es poco probable si se toma en cuenta la relativa diversidad de expresiones, demandas específicas, fórmulas de negociación e incluso la auto-caracterización de los colectivos protagonistas. Todo parece indicar, más bien, que hay una influencia recíproca en los repertorios de la protesta, en el eje compartido sobre las demandas de género y probablemente también en los esquemas de resistencia/negociación.

Desde luego es llamativa la dificultad que priva hasta el momento para la operación de canales de diálogo eficaces. El caso de la Facultad de Filosofía y Letras, en que las aproximaciones desde la autoridad con propósitos de una negociación convencional conducente a la devolución de las instalaciones han sido infructuosas. Tampoco han rendido el fruto esperado las opciones de intermediación entre las partes del conflicto, y no se advierte cuál podría ser la ruta de solución. En la Preparatoria 9, las cosas han cobrado un perfil todavía más complejo por la confrontación de grupos de estudiantes y padres de familia que buscan recuperar, motu proprio, las instalaciones. Cuando el espacio de autoridad es ocupado por otros actores, las cosas andan muy mal.

Las clases han iniciado y los paros siguen. Seguramente por ello las autoridades de la Universidad intentan una solución urgente. Pero el retorno a la “normalidad” confronta, precisamente, el tema central de la protesta. ¿Se espera que las comunidades de estudiantes y académicos operen como una presión para finalizar los paros? No es sencillo, por una razón: con cada vez mayor claridad se generaliza la opinión según la cual las demandas son legítimas aunque los medios para hacerlas cumplir no lo sean en la misma dimensión.

¿Y por lo tanto? Dos riesgos claros: uno es que los conflictos escalen en el entorno universitario, lo que podría suceder si no se consigue su anticipación y procesamiento. El otro es que el fenómeno pueda ser replicado en otras instituciones. Ello no es impensable e implica asumir, antes que sea tarde, respuestas que atiendan la problemática de género en cada una de las instituciones de educación superior y centros de bachillerato.

También hay una tarea para los legisladores: incorporar a la nueva Ley General de Educación Superior la perspectiva de género en su doble dimensión: oportunidades equitativas y respeto íntegro a la dignidad y seguridad de las personas.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/que-pasa-en-la-unam/

Imagen: https://pixabay.com/photos/unam-library-th-university-mexico-2167334/

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La disputa por la educación

Por: Miguel Ángel Pérez

He optado por este encabezado para referirme a los hechos y acontecimientos que recientemente se presentan en nuestro país, tal vez el título del presente artículo no sea el más afortunado y creo que es cierto; la disputa por la educación es la disputa por la nación que se remonta en nuestro país, en la parte más reciente -por decir algo- al siglo XIX en las pugnas entre liberales vs conservadores, de igual manera el campo educativo es un campo en disputa, un terreno minado que ha servido como arena para la confrontación libre y sin reglas, de ideas, de proyectos, de intereses y ambiciones.

Lo novedoso de esta disputa a la que me refiero, es que acontece entre nuevos actores que aparecen en la escena pública, por ejemplo grupos empresariales que cobijados o encubiertos por discursos vinculados a la calidad y la eficiencia disfrazan sus intereses económicos e ideológicos por disputar e intentar apropiarse de la conducción educativa, aquí entran los consorcios televisivos Mexicanos primero, Suma por la educación, Mexicanos contra la corrupción,Educación entre otros, estas agencias se suman a los viejos organismos que disputaban la educación, como el SNTE, la CNTE, la burocracia de la SEP, los gobiernos estatales, incluso el clero en su faceta educativa, etc.

Otra rasgo que se suma a los anteriores es que la disputa por la educación también obedece a contradicciones o fracturas en el seno mismo del Estado concebido éste como un ente jurídico – político, en su traducción de gobierno sexenal. Es decir, dentro del actual aparato gubernamental hay varias propuestas o varias iniciativas las cuales no tienen una matriz única, van desde posiciones de centro – izquierda hasta posiciones de descarada orientación de derecha, ¿Qué significa todo esto? Que las nuevas hegemonías se han fragilizado y la disputa por la educación realmente ha concluido en el centro de una parte de la misma, hay quienes controlan o pretenden controlar la orientación ideológica de los contenidos educativos, hay quienes deciden controlar (o intentar hacerlo) al magisterio nacional y por estados, hay quienes controlan los medios y recursos tecnológicos como apoyo para la enseñanza, etc.

La nueva disputa por la educación se despliega en tres grandes campos: en el campo económico, en el político y en lo propiamente educativo. Los que se sesgan a la disputa económica por la educación, están más abocados al intereses del dinero, ven el servicio como un negocio tienen interés de privatizar y sacar provecho de la venta de lo que se pueda y pretenden controlar o monopolizar lo que sea rentable que atraviese a la educación pública concebida como un negocio de alta rentabilidad.

En la esfera política la disputa por la educación tiene que ver con el control y el poder de los organismos y las instancias que representan a los maestros, a los padres de familia, incluso a las universidades y los agrupamientos de científicos y especialistas, aquí el centro de la disputa se ejerce de acuerdo a visibilizar o invisibilizar (según sea el caso), a grupos, organismos o personas que sean afines a los proyectos de las grandes corporaciones o se opongan a ellas.

Y por ultimo el campo propiamente educativo se concretiza, en contenidos de estudio, en planes y programas, en la elaboración de libros de texto, esquemas de formación y capacitación del magisterio en formación o en servicio, etc., este último es el campo más visible en la disputa por la educación, en los otros la contienda es menos visible pera más compleja.

La nueva disputa por la educación ha inaugurado escenarios inéditos .

En cuanto a los métodos de confrontarse, (hoy se opta en el uso de las redes sociales), se protagoniza a partir de campañas mediáticas y tiene como trasfondo el asunto del financiamiento y el riesgo del veto político.

La disputa se vive en distintos campos, hay batallas todos los días que se ganan y se pierden incluso el responsable de encabezar la SEP no es un personaje neutral también él forma parte de algunos de estos organismos en disputa.

Cada instancia cuenta con un proyecto propio que no siempre tiene como respaldo una visión estratégico o de largo plazo, algunas instancias se mueven y se consumen mucho más con la coyuntura del día a día, así es como hacen avanzar (o retroceder) su propio proyecto.

Esta disputa es normal porque atrás de cada postura hay un sustento político e ideológico de la misma y una forma particular de concernir la realidad y de actuar en torno a ella. Pero no existe una instancia que sirva como un árbitro o un mediador que le saque provecho a las posiciones y que gane de la disputa, aquí como ha sucedido desde hace muchos los grupos son los que ganan, pero la nación es la que sale perdiendo.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-disputa-por-la-educacion/

Imagen:     https://pixabay.com/photos/typewriter-book-notes-paper-801921/

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El comercio global y la economía capitalista están enfermas, confirma (y oculta) la OMC

Por: Eduardo Camín

No hay dudas: nuestra economía capitalista está enferma y su enfermedad es grave. Mas allá de que la mayoría de los eruditos tiene un diagnóstico preciso y hasta quizá una cura, sigue enferma, reproduciendo sin cesar los mismos síntomas.

El comercio global comienza a agotar su crecimiento. Los últimos informes que muestran la actividad económica que arroja el comercio internacional, nos demuestran una clara desaceleración del número de transacciones, el cual ya crece a sus peores ritmos de crecimiento desde la gran crisis financiera.

Según los datos que arroja la Organización Mundial del Comercio (OMC), las previsiones del comercio global para los próximos años no son todo lo buenas que se esperaban. Aunque, a priori, se esperaban unos ritmos de crecimiento elevados para los próximos años, el deterioro del balance de riesgos ha provocado una mayor desaceleración.

Dado que la incertidumbre económica es un factor disuasorio de la inversión, esta puede repercutir negativamente en el comercio, ya que los gastos en inversión suelen depender de las importaciones.

Varios indicadores económicos adelantados y estadísticas comerciales parecen indicar la persistencia del debilitamiento del comercio y la producción durante el primer trimestre de 2020. La OMC ha venido desarrollando una serie de indicadores para proporcionar información «en tiempo real» sobre las tendencias del comercio mundial.

El Barómetro sobre el Comercio de Mercancías, antes denominado Indicador de las Perspectivas del Comercio Mundial, es un índice fundamental que muestra los cambios del crecimiento del comercio mundial entre dos y tres meses antes que las estadísticas sobre el volumen del comercio de mercancías sean conocidas.

El Barómetro sobre el Comercio de Mercancías combina una gama de índices parciales relacionados con el comercio en un único índice compuesto que pone de relieve los puntos de inflexión del mercado mundial de mercancías y ofrece una indicación de su trayectoria probable en el futuro próximo.

El índice del barómetro sobre el comercio -que se actualiza trimestralmente- muestra cómo se comparan los datos más recientes con las tendencias de corto plazo en el comercio de mercancías. Un índice de 100 indica una expansión del comercio acorde con las tendencias recientes. Índices superiores a 100 indican un crecimiento superior a la tendencia, mientras que los índices inferiores a 100 indican un crecimiento inferior a la tendencia.

Barómetro sobre el Comercio de Servicios

Mientras tanto, como complemento del Barómetro sobre el Comercio de Mercancías y al igual que su contrapartida relativa a las mercancías, el Barómetro sobre el Comercio de Servicios es un indicador coincidente que muestra la situación actual del comercio de servicios con cierta antelación respecto de las estadísticas oficiales.

Ambos barómetros están destinados a complementar las estadísticas comerciales y las previsiones convencionales. Este barómetro pone de relieve los puntos de inflexión e ilustra las pautas cambiantes del comercio mundial de servicios.

El Índice de Actividades de Servicios ofrece una medición aproximada del volumen del comercio mundial de servicios, y se calcula ajustando su valor para tener en cuenta los cambios de los precios y los tipos de cambio de divisas.

Los índices de 100 en el barómetro de servicios indican un crecimiento acorde con las tendencias de mediano plazo; los superiores a 100 indican un crecimiento superior a la tendencia, mientras que los índices inferiores a 100 señalan lo contrario. La dirección del cambio refleja el impulso en comparación con el mes anterior.

El comercio global crece a su peor ritmo desde la gran crisis

Apenas recorrido el primer peldaño del año 2020 el informe de la OMC arroja un sentimiento negativo, de no revertirse la situación. La desaceleración económica que vive el mundo, que está arrastrando a la baja todas las previsiones de crecimiento de las principales economías desarrolladas que conforman el planeta, agrava aún más la situación. Debemos tener en cuenta que uno de los principales motores de crecimiento de la economía mundial es el comercio global.

Todo esto, no debemos olvidar, viene precedido de las tensiones y auges proteccionistas de determinados países. Los tambores de guerra comercial y las continuas tensiones proteccionistas de Estados Unidos y China han acabado por debilitar las transacciones comerciales y los acuerdos de libre comercio.

Aun cuando ambos países hayan encontrado vías de negociaciones, todavía no se ha encontrado la solución que devuelva la normalidad al comercio.

Los informes que muestra el organismo indican cómo, de no corregirse las tensiones comerciales entre las dos economías líderes, las previsiones en materia de comercio internacional podrían sufrir nuevos reajustes a la baja para los próximos años.

El comercio global se encuentra amenazado y, de seguir así, continuará cayendo su actividad. Se debe destacar que a esto se le agrego un nuevo problema en la aparición del COVID-19 (coronavirus).

La crisis se diluye en el discurso

Llevamos, ya algún tiempo estudiando algunos informes premonitorios anunciando la crisis que se viene, o la que ya está desde hace mucho tiempo instalada entre nosotros, resentida como el azote de la injusticia. Otros informes -más optimistas- la esbozaban para el año en curso (2020).

Al menos, los datos de los diferentes organismos internacionales así nos lo confirmaban. No obstante, y a pesar del empirismo elocuente, siempre nos queda la duda con respeto a los aspectos teóricos de la crisis, o a su dialéctica, y retórica, en su valoración discursiva.

La evidencia, en cada Informe sobre el comercio mundial de la OMC nos soslaya los efectos más permisivos de la crisis. Sin dudas que la semántica desempeña un rol importante en la minimización de los hechos, de lo que realmente ocurre, y para eso se emplean eufemismos con los cuales se pretenden ocultar la realidad.

La negación que evidencian estos hechos es un exponente genuino de una mentira vital del sistema capitalista, porque de eso se trata. Si la fuerza de los hechos es demasiado brutal como para poder ser ignorada, siempre es posible alterar su significado.

La mentira vital del sistema, escondida, protegida por el silencio, la coartada y la negación no se revela. Los indicios son minimizados, cuando no ridiculizados o explicados de una u otra manera. ¿Acaso no hemos visto muchos líderes mundiales, manifestar su enojo cuando se hace referencia a esta problemática? La connivencia se sostiene desviando la atención del hecho concreto (la crisis) o reformulando su significado a fin de que resulte aceptable.

Hoy la realidad nos indica que estamos frente a una deuda global récord del 320% del PIB. Nunca se había registrado una deuda de esta dimensión: deudas en el sector privado, deuda corporativa y de los hogares. Y cuando vemos estos datos no deberíamos preguntarnos si el mundo se ha endeudado, sino dónde ha ido toda esa liquidez…¿a la economía real?

Mientras tanto. el Fondo Monetario Internacional advierte que el incremento de la deuda de los hogares puede desencadenar otra crisis. A pesar de las variadas experiencias vividas en la sociedad en lo que respecta a una crisis, ésta no se ha vuelto más cautelosa a la hora de pedir prestado como se podría pensar.

A través de estos ejemplos, podemos observar la fuerza que tiene una atención desviada para ocultar una realidad histórica, que no es más que la profunda crisis del capitalismo.

Las lagunas de la experiencia, disimuladas por los huecos del vocabulario, se hace legión en algunos de los informes. Y por ello necesario ofrecer una mirada más lucida al analizar algunos aspectos que cubren el área marginal de la conciencia, estos velos suelen aparecer en los campos de mayor importancia para nosotros, en nuestros pensamientos, en nuestras relaciones y fundamentalmente en la construcción de una realidad.

¿Si somos inducidos con tanta facilidad a ese sueño sutil del sistema capitalista, como podemos hacer para despertarnos? Nos parece que el primer paso en esa dirección seria comprender por qué estamos tan dormidos. En realidad, lo que se esconde es que asistimos al vergonzoso espectáculo del capitalismo neoliberal; que no se puede limitar hoy simplemente a la crisis del multilateralismo.

Hemos visto emerger algunos efectos nefastos relacionados con la globalización, promoviendo políticas de liberalización y libre comercio en virtud de defender las finanzas trasnacionales, la propiedad y las inversiones en desmedro de los derechos de los seres humanos.

La perplejidad es tan grande que algunas voces en el Foro de Davos, paladín del neoliberalismo mundial se preguntan en qué falló el capitalismo, ese capitalismo desregulado, salvaje que arrasó con todo. Y si éstos lo invocan es que el problema es consecuente y peligroso. ¿Será que Marx tenía razón?

Fuente: https://rebelion.org/el-comercio-global-y-la-economia-capitalista-estan-enfermas-confirma-y-oculta-la-omc/

Imagen: https://pixabay.com/photos/coins-banknotes-money-currency-1726618/

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