Page 70 of 80
1 68 69 70 71 72 80

Entrevista a Verona Batiuk, especialista en Educación Infantil de la OEI

Verona Batiuk es especialista en Educación Infantil y Alfabetización de la Organización de Estados Iberoamericanos en Argentina. Como conocedora de las políticas públicas de primera infancia, calidad educativa y enseñanza, ha participado en el diseño de proyectos destinados a mejorar el nivel de educación inicial entre los más desfavorecidos. En esta entrevista, Batiuk habla sobre la primordial importancia de una educación de calidad en los primeros años de vida y de los proyectos que la OEI tiene entre manos para favorecer la Educación Infantil.

 ¿Cuáles son los principales problemas que tiene la Educación Infantil en Iberoamérica?

Hay dos cuestiones centrales que pueden señalarse y que hace a la construcción de un sistema inclusivo: la falta de oferta necesaria y la calidad de la oferta vigente. Por un lado, aun cuando los países de la región han hecho importantes esfuerzos por la atención y educación de los más pequeños en particular con el acceso masivo al sistema educativo a los 5 años y a través de programas para la primera infancia, quedan muchos pendientes para garantizar una atención universal para esta población.

Por otro lado, la calidad de la educación que se ofrece a los niños en las escuelas infantiles tiene importantes deficiencias. En estudios propios que realizamos en Argentina nos hemos encontrado con una importante proporción de propuestas desactualizadas desde el punto de vista didáctico, con una considerable proporción del tiempo en tareas no educativas (lo que Gibaja denominó tiempo inherte) y, en otros países también con propuestas que son propias del nivel primario, desligadas de un marco pedagógico centrado en el juego, tema singular y central para garantizar oportunidades educativas de calidad para la primera infancia. Es justo destacar igual algunas políticas muy buenas e interesantes por su calidad y su continuidad más centradas en atención integral como Chile crece contigo, Educa a tu hijo (Cuba) y De 0 a siempre (Colombia)

 ¿Qué medidas se pueden tomar para mejorarlos?

Para nosotros lo central es establecer líneas de cooperación con políticas de formación docente continua que tengan proyección de corto, mediano y largo plazo bajo la premisa de establecer claros aprendizajes prioritarios que la educación infantil no puede dejar de garantizar. Nuestros proyectos en la oficina de OEI Buenos Aires se centran precisamente en juego y alfabetización temprana, siendo este último el tema que abordamos en el Foro Iberomericano de Literacidad y Aprendizaje.

Asimismo, en lo que respecta a la oferta, es imprescindible articular y supervisar los circuitos no formales de cuidado y educación.

 ¿Cuáles son los aspectos fundamentales a los que se debe atender en los primeros años de educación de un niño?

Creo que se pueden reconocer tres pilares, de acuerdo a la literatura especializada. Lo primero, un cuidado adecuado que implique buen trato,  amorosidad y complementariedad con las familias y la comunidad. Lo segundo, el juego, que es la principal experiencia de aprendizaje en edades tan tempranas, es un motor vital del desarrollo integral infantil y es un contenido cultural primordial para los niños pequeños. Finalmente, garantizar un primer acercamiento a la cultura de la que son parte los niños, tanto del terreno cercano (su comunidad) como de los más lejanos (otros lugares en el mundo, el espacio, la vida de los dinosaurios hace millones de años). Lo que puede llamarse alfabetización cultural en sentido amplio.

Un primer acercamiento a la alfabetización temprana, a la literatura; a las expresiones del arte (música, danza, plática); al mundo natural y al mundo social. Pero teniendo en cuenta que lo principal es que se aliente la curiosidad, la experimentación, la posibilidad de que los niños se hagan preguntas. No que se espere de ellos un conocimiento típicamente escolar, propio del nivel primario.

 ¿Cómo condicionan los primeros años de educación de los niños en su futuro?

Los condicionan, aunque siempre hay posibilidades de ofrecer oportunidades educativas que les permitan aprender durante su infancia. Voy a centrarme aquí solamente en los aspectos que hacen al desarrollo lingüístico y cognitivo, en línea con la temática del Foro y con las investigaciones de la Dra. Celia Rosemberg, investigadora argentina que coordina los desarrollos en materia de alfabetización de los proyectos OEI – Buenos Aires. Las investigaciones muestran que en los hogares en los que la lectura y la escritura constituyen situaciones frecuentes, durante los primeros 6 años de vida, los niños participan de muchas horas de experiencias alfabetizadoras que implican situaciones en las que los adultos proporcionan a los niños variedad de materiales para leer y escribir, les leen textos con frecuencia, incluso les enseñan a escribir palabras y en general mantienen diálogos frecuentes, fluidos y con una considerable variedad de conceptos y vocabulario. Estas experiencias les garantizan así diversos conocimientos sobre el lenguaje escrito y el lenguaje oral.

Pero no todos los niños cuentan con estas posibilidades en sus hogares. Tal es así que a los 6 años los niños pueden tener un repertorio de entre 6.000 y 14.000 palabras. Estas diferencias se explican por las posibilidades de alfabetización familiar y escolar.

Ahora bien, cuando existe la posibilidad de asistir al nivel inicial, las oportunidades de los niños de sectores vulnerables se acrecientan notoriamente, siempre que en las instituciones educativas se garanticen propuestas de enseñanza de calidad.

«A los 6 años los niños pueden tener un repertorio de entre 6.000 y 14.000 palabras. Estas diferencias se explican por las posibilidades de alfabetización.»

 ¿Qué mecanismos de concienciación deberían usarse para hacer ver a los gobiernos la importancia de una buena base educativa desde la infancia?

Yo diría que poner foco en lo prioritario: juego y alfabetización temprana, y en los sectores más vulnerables, para construir un sistema educativo que garantice la inclusión, con un mensaje claro y sostenido.

 ¿Qué papel juegan los padres y la familia en los primeros años de educación de su hijo?

Un papel fundamental. Son quienes construyen subjetividad, quienes acogen a los recién llegados, quienes los sostienen con amor. Los principales responsables de su cuidado y educación. El desafío es que las instituciones de educación inicial trabajen codo a codo con las familias en la conformación de lazos de sostén, confianza, respeto, de complementariedad con los niños y sus familias.

 ¿Han aumentado las nuevas tecnologías las oportunidades educativas de los niños?

No necesariamente. Los datos que mencioné antes sobre la disponibilidad de vocabulario en niños de 6 años muestran desigualdades notorias aun cuando los niños de sectores vulnerables tengan acceso temprano y directo a celulares inteligentes de sus padres y familias.

 ¿Cuáles son las acciones de la OEI más destacadas para mejorar las oportunidades educativas desde el nivel inicial?

En Argentina desde 2009 venimos trabajando en proyectos de cooperación para la mejora de la calidad y por una plena inclusión educativa junto con UNICEF y varios gobiernos subnacionales, apoyando a población que se encuentra en situaciones alta vulnerabilidad social. Hemos trabajado con intervenciones directas a través de proyectos de formación del profesorado en ejercicio con un alcance de 25.020 niños, 1.904 maestros, equipos directivos y personal de apoyo en un total de 665 centros hasta el momento.

Nuestras prioridades son niños en situación de pobreza de ámbito urbano y rural, de centros oficiales y comunitarios y de comunidades aborígenes. Este trabajo incluyó en estos años la producción de 17 publicaciones de distribución gratuita con el principal apoyo de UNICEF Argentina que pueden consultarse en nuestra web.

También cabe destacar la reciente apertura del Instituto Iberoamericano de Primera Infancia que busca ser un centro de referencia en el trabajo por los derechos y el bienestar de los menores de 8 años de la región, posicionando el tema en la agenda de los países de la comunidad iberoamericana y contribuyendo a la cooperación entre los estados para promover políticas públicas y prácticas sociales que potencien el desarrollo integral de la Primera Infancia. Es una iniciativa conjunta entre la OEI y el Gobierno de Chile.

Otra iniciativa iberoamericana fue el Programa capacitación coordinado por Maria Victoria Peralta. Me refiero al curso de formación promovido por la OEI en el marco del proyecto Metas Educativas 2021 cuyo objetivo fue brindar calificación y formación a agentes que de hecho presentan servicios de cuidado en diversos tipos de instituciones y no cuentan con una formación en la especialidad.

 ¿Cómo influyen los eventos como el VI Foro Iberoamericano de Literacidad y Aprendizaje a la hora de difundir el mensaje?

Creo que lo hacen de manera sustantiva, difundiendo resultados de investigaciones y proyectos y programas de toda la región y posicionándose, tal como lo planteaban en su lema, “para fomentar la equidad a través de comunidades de lectores y escritores: un reto para el Siglo XXI”

 ¿Cuáles fueron las ideas con más fuerza en su intervención en el VI Foro de Literacidad y Aprendizaje?

La primera es que la alfabetización temprana es un tema prioritario de la educación infantil y que deben abordarse en particular propuestas de enseñanza que promuevan el desarrollo de la oralidad en los niños pequeños. Según nuestros estudios parece estar vigente una representación por parte del profesorado acerca de que la oralidad no es un contenido que requiera de una planificación específica, no se constituye en objeto de reflexión didáctica. Este es un tema que necesita abordajes específicos ya que en la educación infantil, la promoción del lenguaje oral, de la compresión de textos leídos por otros y de la propia producción de textos orales resulta un asunto crucial en el proceso de alfabetización de niños de tan corta edad.

La segunda es que para construir un sistema educativo con inclusión es indispensable atender a las poblaciones que se encuentran en situaciones más críticas ya que efectivamente cuando median intervenciones de formación centradas en las prácticas profesionales con proyectos de entre dos y tres años de duración, se alcanzan mejoras sustantivas en las propuestas de enseñanza y en los aprendizajes de los niños que ven expandidas e intensificadas sus oportunidades educativas.

Fuente de la entrevista:

Comparte este contenido:

Por una política educativa más inclusiva: en nombre de la ciencia

Por: Juan David Parra Heredia

Para bien o para mal, el tema de la educación esta de moda. El discurso dominante en torno a la política educativa indica que el país ya superó el reto de cobertura y que, por tanto, ahora se centra en la calidad. El problema es que la tal calidad es un concepto difuso y sobre el cual poco se han puesto de acuerdo los expertos. Hasta el momento ha prevalecido el concepto económico –la educación como generadora de capital humano- que se alinea con mediciones como las pruebas estandarizadas (ej. Saber 11, PISA), ideales –para algunos- por su objetividad y su trazabilidad en el tiempo para monitorear avances e informar decisiones de política pública.

Hace algunas semanas este medio público una columna donde se cuestionaba, precisamente, la idoneidad de este tipo de indicadores –en particular las pruebas PISA que la OCDE contrata con editoriales como Pearson- no solo por sus limitaciones conceptuales en cuanto al qué se está midiendo, sino también frente a los intereses que se pueden esconder detrás de las publicaciones periódicos de rankings internacionales de “calidad” educativa; “[s]egún el académico canadiense Donald Gutstein, Pearson utiliza PISA como cabeza de puente para manejar los hilos de la educación mundial (…)[y] para comercializar sus productos y servicios”. Esto no deja de ser interesante en un país que adoptada estos estándares como medición dominante de calidad (ver).

Aunque muchos de estos aspectos pueden caer como un baldado de agua fría para la educación en Colombia, celebro que se haga este debate. Mi posición es que los indicadores de este tipo son importantes como punto de referencia y, claro, como insumo de política, pero enaltecer su papel como la prueba ácida de la calidad educativa es simplista y poco científico. Este es el tema central de mi trabajo publicado en el GIST Education and Learning Research Journal, y que va en línea con otras publicaciones académicas, incluyendo trabajos publicados en el Journal of Education Policy, el Journal of Educational Change y la Revista Colombiana de Educación. Dedicaré el resto de esta entrada para exponer algunos argumentos que presento en busca de generar un verdadero diálogo en entorno a nuestras necesidades educativas. Mi caballo de batalla: la defensa del conocimiento científico.

A lo largo del texto cito diferentes autores –entre ellos Mario Bunge– para resumir en que consiste el que hacer del hombre y la mujer de ciencia. En breve, los científicos buscan ‘descubrir, detectar, relevar (…) algo que no puede ser observado sin hacer un gran esfuerzo’. Un ejemplo común es el caso del agua y sus componentes, y la forma en como la simple degustación del líquido no hace posible identificar su compuesto químico. De igual forma, no se podría decir que el agua es una sumatoria de hidrogeno y oxígeno, pues los segundos cuentan con propiedades (inflamabilidad, combustión) que podrían –contrario al agua- alimentar un fuego. Si queremos descubrir de que está hecho el H2O debemos, por ende, aplicar metodologías de investigación que combinen la abstracción y la creatividad con la observación y la verificación. Ello en contravía al crudo empirismo y su pretensión de develar explicaciones causales por medio de la exploración de correlaciones entre indicadores cuantificables.

Lo anterior es relevante, en tanto permea prácticas investigativas que fundamentan nuestros diagnósticos y prescripciones en materia educativa. Me refiero a trabajos como la Misión de Movilidad Social y Equidad y el resonado informe Compartir, cuyo análisis se centra en la depuración cuantitativa de factores asociados a resultados de exámenes estandarizados (incluyendo Saber 11 y PISA). Si bien es justo reconocer como –y en particular en el segundo informe- los autores advierten sus limitaciones estadísticas para identificar relaciones causa-efecto, ello no evita la aparición de afirmaciones con tinte causal como: ‘[l]os resultados obtenidos demuestran la importancia de los maestros en el desempeño de los estudiantes, por encima de otras dimensiones’. Es decir, priman metodologías que (volviendo al párrafo anterior) sobre-estiman el poder explicativo del trabajo empírico y conceptúan sobre una visión lineal del logro escolar (ej. calidad docente + infraestructura + liderazgo…).

Lo anterior no solo tiene, por tanto, consecuencias sobre la efectividad esperada de algunas políticas, sino que además exalta una gran paradoja: la exclusión de educadores profesionales en la elaboración de diagnósticos educativos. De hecho, ninguno de los informes citados incluye una participación activa de docentes ni profesionales de la educación –pero si de economistas e investigadores expertos en análisis cuantitativo-, salvo, quizás, en algunos ejercicios cualitativos secundarios. Ello en medio de argumentos que apelan la búsqueda de objetividad y de representatividad estadística, fácilmente refutables si se alude al hecho que lo empírico puede no ser transparente –como los intereses económicos de PISA- o que extrapolar una observación no equivale a extrapolar una explicación. El problema es que, bajo ese escudo, se desconocen miles de historias y experiencias, que más que ser simples anécdotas, se convierten en una puerta de entrada a las complejidades económicas, sociales, políticas y culturales de la educación en Colombia –fuentes que, desde luego, deben cotejarse con otra evidencia.

En la última sección del texto defiendo, por ende, la necesidad de un verdadero trabajo interdisciplinario para informar la política educativa. Y por ello no me refiero a la práctica recurrente de usar herramientas de corte cualitativo para verificar resultados estadísticos, sino a un esfuerzo mancomunado que reconozca dos principios básicos: i) la percepción (ej. el análisis de indicadores, anécdotas) es solo la primera etapa del proceso de descubrimiento científico y, por tanto, ii) descubrir implica investigar de la mano de los actores inmersos en un fenómeno social (ej. la política educativa) –algunos referentes de la literatura para los interesados son esteeste, este–. En términos concretos, un buen diagnóstico educativo depende no solo de la robustez técnica de las herramientas utilizadas –que en sí, es un criterio relevante para explorar aspectos empíricos de la realidad-, sino de reconocer el papel y los límites de cada disciplina dentro de un proceso de descubrimiento científico.

Fuente: https://www.las2orillas.co/por-una-politica-educativa-mas-inclusiva-en-nombre-de-la-ciencia

Comparte este contenido:

Cine y Educación: Imaginando Una Nueva Educación, Creando Una Nueva Sociedad

Colombia / Autor: Paulo Freire / Fuente: Youtube

La educación necesita una mayor comprensión y reflexión acerca de lo pensado y hecho por el ser humano; razón por la cual, si se quiere aprender y no memorizar, es decir innovar para transformar, el cine brinda herramientas a todas las disciplinas permitiendo generar procesos de aprendizaje donde el estudiante reconoce, interpreta y transforma. Solo desde la imaginación se puede crear una sociedad que tenga como premisa de la convivencia el amor y el respeto. El cine es una máquina de sueños, que nos permite crear, imaginar y aprender.

Fuente:

Comparte este contenido:

Estrategias para afrontar el horror

España/ 05 de septiembre de 2017/Por: Saray Marqués/ Fotografía: Isa Karakus / CC0 Pixabay/ Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com

¿Cómo explicarle a un niño, a una niña, un suceso como un atentado terrorista?

¿Cómo gestionar el miedo, cómo prevenir la angustia o las ideas distorsionadas?

¿Cómo atender a sus preguntas acerca del terror? Elaboramos con la ayuda de expertos una serie de pautas para las familias.

La tarde del 17 de agosto, en medio de la confusión acerca de lo ocurrido en La Rambla de Barcelona, los Mossos d’Esquadra, la Policía Nacional y la Guardia Civil lanzaban un mensaje a la ciudadanía, pidiéndole que no publicara fotos ni vídeos ni compartiera imágenes en redes sociales del suceso. Lo hacían “por respeto a las víctimas y a sus familias”. En ese momento muchas familias, en pleno periodo vacacional y con sus hijos merodeando alrededor, tenían un dilema en segundo plano. Mientras trataban de asimilar lo que estaban viendo se preguntaban si era adecuado exponer a esa información a los niños más pequeños o si era preferible una especie de apagón informativo, si “m que se enteren en casa”, si serían capaces de encajar ese sinsentido…

Ya han pasado casi tres semanas del último atentado terrorista en nuestro país, en el que murieron 16 personas en Barcelona y Cambrils. En este tiempo esos mismos niños han generado su propio relato acerca de las imágenes que han podido ver, han presenciado conversaciones que no han entendido, han hecho preguntas que han pillado desprevenidos a los adultos… A algunos, además, les ha empezado a costar dormir, han sufrido pesadillas o han terminado en la cama de sus padres.

La gestión de este tipo de situaciones, el modo de afrontarlas, no es una cuestión menor. En nuestro país existen instituciones especializadas, como la Unidad de Trauma, Crisis y Conflictos de Barcelona, y fundaciones como ANAR cuentan con una serie de pautas. También el Colegio de Psicólogos de Madrid cuenta con un grupo específico de trabajo a raíz del 11-M, en la línea de los que existen en los servicios de Emergencias o La Cruz Roja.

Cercanía, serenidad, seguridad

Ya sea en el mismo momento o en los días venideros, los expertos coinciden en una serie de recomendaciones en caso de atentado terrorista pero también en otro tipo de muertes violentas o suicidios en el entorno. Entienden que, a la hora de informar, la labor ha de recaer en las personas más cercanas para que se establezca un marco de complicidad que ayude a que todo se gestione de forma más sencilla. Así lo expone el psicólogo educativo José Antonio Luengo, especialista en atención en situaciones de emergencia.

Cuando los padres hablen acerca de cualquier noticia negativa con sus hijos han de hacerlo buscando la máxima empatía: “El tono de voz ha de ser tranquilo, para poder transmitir la seguridad necesaria pese al acontecimiento. Si la seguridad es una necesidad básica de todo ser humano, lo es especialmente en la infancia”, remarca Diana Díaz, directora del teléfono ANAR.

¿Se ha de contar siempre? Depende sobre todo de la edad. “Por debajo de los seis, siete años, si el niño no pregunta no debemos sentirlo como una necesidad, salvo que estemos viendo las noticias, esté a nuestro lado y, aunque sea con el rostro, nos transmita que requiere algún tipo de información”, expone Luengo.

Hasta hace algún tiempo se consideraban los 10 años como la edad a partir de la cual los niños pueden asimilar lo que ven en las noticias. “Esto ha cambiado, las edades van bajando y a partir de los ocho son más conscientes de la realidad social, pero es recomendable que vean las noticias con adultos, que los padres filtren y traduzcan esa información para que los pequeños puedan encajarla sin angustiarse, sin que derive en pesadillas, somatización, preocupaciones extremas…”, apunta Claudia Xibixell, psicóloga y orientadora del British Council School. Xibixell apuesta por hablar de lo que le preocupa al niño, qué ha pensado, qué quiere saber… “bajando al nivel de comprensión del menor y aportándole información muy concreta, sin entrar en demasiados detalles, y que sea verdad”.

Por debajo de estas edades, incluso en 4 o 5 años, tampoco se debe subestimar su capacidad de recepción si han tenido acceso a las imágenes. “Depende de las características psicológicas del niño o la niña. Aunque estemos convencidos de que no se ha dado cuenta, pues hemos cambiado de canal o apagado rápidamente, eso se ha podido registrar, generando algún tipo de relato. Por eso es importante que, sin hacer un interrogatorio, descubramos qué ha sentido, comprendido, que saquemos la conversación, que descubramos si tiene alguna pregunta que no se ha atrevido a hacer…”, prosigue Luengo.

No solo la edad

El psicólogo enumera, junto con la edad y las características personales, cinco factores más que nos deben guiar en el modo de actuar y el mensaje que debemos transmitir: la cercanía con el acontecimiento, el entorno familiar (si es hijo único o hay varios hijos), el grado de apego, la exposición que ha habido a la información y si el suceso se produce en periodo escolar o vacacional. Para Luengo, siendo los tres primeros los fundamentales, en el caso de los atentados en Cataluña ha influido también el último, “al depositar la responsabilidad en exclusiva en los padres, pues los niños no lo iban a tratar con su clase, con su tutor, al día siguiente”.

Respecto a la edad, existen excepciones: niños que preguntan ya con cuatro años, pero la regla general es que a partir de los ocho años no contar nada no es una opción. “Desde estas edades comienzan a usar la lógica para llegar a conclusiones y tienen que conocer lo que pasa, pues de un modo u otro van a tener contacto con la noticia en un entorno distinto al de casa y, si no se han generado un cierto criterio se van a sentir en una situación incómoda y de indefensión que generará más miedo y angustia”, constata Luengo.

También las características personales (capacidad de escucha, empática, interés, fortaleza…) han de tomarse con cautela: “La vulnerabilidad es muy traicionera, y nos encontramos con niños aparentemente muy fuertes en situaciones de la vida cotidiana que ante sucesos explosivos se desmadejan, se desarman”.

Escuchar, traducir y no mentir

Una de las premisas que comparten todos los expertos consultados es que se debe dejar que el niño hable primero, escuchar lo que quiera preguntar, lo que quiera decir, sus miedos, sus preocupaciones. Lo remarca José Luis Martorell, del Servicio de Psicología Aplicada de la UNED, “Es la base de toda la psicología, primero dejar expresar”. Esta expresión, que incluye los sentimientos, se puede facilitar no solo con conversaciones, sino con dibujos, relatos, cuentos…

“Es importante situarnos a su nivel. Del mismo modo que físicamente es positivo hablarles a su misma altura, en estos casos debemos emplear su mismo idioma, recurriendo, sobre todo con los más pequeños, a palabras simples, aclarando que estamos ante algo que no está bien, pero que no es algo normal, que no pasa a menudo”, analiza Sofía Gigliani, psicóloga y orientadora del colegio SEK-Ciudalcampo. Hablando descubriremos qué información manejan… “Es clave para enfocar directamente los comentarios, las respuestas, porque muchas veces no es necesario aportar datos que tan solo les van a confundir, y les basta con saber que ellos están bien y sus seres queridos también lo están”.

Sin ocultar, conviene dosificar la información (evitando siempre las imágenes repetitivas o demasiado dramáticas, y cuidando su procedencia), y siempre sin mentir. Inevitablemente surgirán los ¿”Nunca más va a pasar?” o el “¿Me puede pasar a mí?”. Decir que no va a volver a ocurrir no es una buena idea. Ante la incertidumbre, Gigliani apuesta por una suerte de empoderamiento, por transmitir a los niños lo que ellos pueden hacer, cómo ellos pueden cuidar de sí mismos, protegerse (por ejemplo, uso del cinturón, del casco, llamadas al 112 o a los padres si hay algún problema), por resaltar que, además de ellos y de su familia, otras personas (policía, bomberos…) velan por su seguridad. También ayuda el dejarles compartir los sentimientos. “Puede que los niños estén más nerviosos, lloren sin saber por qué, tengan pesadillas, se hagan pis en la cama, que de repente les asusten las multitudes o que sus padres se vayan… Debemos dejarles expresar ese miedo, esa angustia, esa ansiedad, hacerles ver que es válido lo que sienten, estando a su lado y recurriendo a ayuda externa si se prolonga en el tiempo. En ocasiones el niño está intentando decir algo y la familia lo ignora, creyendo que si no se habla del tema mejorará, y es un error”, asegura Gigliani.

Según María Ramos, psicóloga infantil en EnPositivoSí, debemos estar preparados para “dar siempre la misma respuesta, pues muchas veces, para poder entender lo que ha ocurrido, los niños necesitan hacer varias veces la misma pregunta, lo que les da esa seguridad necesaria”. Para Ramos, es importante insistir en este relato adaptado a su edad, acompañándolo de un mensaje de confianza, de que la vida sigue, de que somos capaces de superar las adversidades y de salir adelante. Sin esto, los niños pueden generar sus propias explicaciones de lo que pasa, que pueden resultar dañinas y desembocar en un trastorno de estrés postraumático (estado de alerta e hiperexcitación, irritabilidad, insomnio, falta de concentración, flashbacks, tristeza, cambios de humor, sensación de inseguridad, dolores de tripa o de cabeza…). Si estos síntomas persisten más de un mes, aconseja, se debe pensar en acudir a un especialista. Dos años después del 11-S una investigación de la Academia de Medicina de Nueva York relató hasta un 18% de niños en la ciudad con este tipo de estrés, cuya probabilidad es mayor cuanto más invasiva es la exposición al proceso.

¿No tenemos miedo?

Los expertos recomiendan hacer un seguimiento según va pasando el tiempo, “evitando frases muy habituales y que no ayudan, como el ‘No tienes que llorar’, el ‘Tienes que ser fuerte…’”, señala Luengo, “En estos casos está bien que seas débil, que pidas el acogimiento afectivo y emocional de los otros sin sentir que estamos defraudándoles”, continúa. El bálsamo puede ser un mensaje acerca de cómo se puede construir también desde la tragedia, o un buen abrazo.

También Ramos advierte de que “no se puede vivir sin miedo, pues es la manera de regular nuestra exposición al peligro, pero sí evitar que se transforme en pánico, en miedo sin control, en angustia intensa o sensación de indefensión”. La pedagoga Anna Ramis se revuelve igualmente contra el “no tenemos miedo”. “El miedo no es ni bueno ni malo, es. Es un sentimiento que nos informa de que algo nos amenaza y nos produce inseguridad. Ser valiente no es ser temerario, es saber gestionar bien ese miedo para salir adelante, evitando que nos paralice”. Para ella es importante llegar, en la conversación con los hijos, a desentrañar qué produce ese miedo en realidad… “Quizá es miedo a que nos maten, a que maten a papá y a mamá… ante lo que conviene insistir en la idea de la excepcionalidad y evitar hablar desde el susto”.

Sin llegar al estrés postraumático, muchas de las reacciones del menor en los días que sigan al suceso pueden deberse al impacto que les ha producido, y estas pueden ir desde el bloqueo hasta la violencia. Diana Díaz, del teléfono ANAR, reclama serenidad para afrontarlas: “Corresponde a los adultos estar atentos a cómo lo han procesado y si algún aspecto sigue rondándoles en la cabeza, si necesitan hablar del tema, es interesante retomarlo desde la serenidad”.

Para Díaz, en las respuestas que aportemos también cabe el “No lo sé”, el “No te puedo explicar”. Es algo normal, humano, como hablar de las emociones, por lo tanto no debemos sentir que les estamos fallando, tan solo les estamos trasladando que nosotros como padres no siempre tenemos todas las respuestas.

Serán días en que los niños, en función de su edad, se acerquen a la idea de no omnipotencia del ser humano, y es bueno aprovechar, según Díaz, para transmitir valores como el de solidaridad, mostrando cómo podemos ayudar estando unidos en la adversidad, o el respeto a la diversidad. “Se trata de que este proceso de crecimiento sea positivo, pero sin acelerarlo, llegando solo hasta donde los niños sean capaces de procesar”.

Coincide Martorell en que un factor importantísimo es la propia reacción de los progenitores, si están desbordados o si han sido capaces de digerirlo, y más cuanto más pequeño es el niño. “El mundo es inseguro, pero no ganamos nada con anticipar esa idea a niños que no la van a poder manejar”, señala Martorell, “Ellos no pueden evaluar la improbabilidad” ni podemos ponerles en la tesitura si “más vale vivir libre”.

En función de la edad, para Luengo, un acontecimiento de estas características supone una oportunidad para reflexionar sobre los valores y las maneras de interpretar la vida que estamos transmitiendo, valores como la empatía, compromiso, compasión, bondad o el respeto a los otros, en primer término, que además nos servirán, en segundo, para afrontar los malos momentos, las dificultades.

“Crecer tiene un lado maravilloso, pero también lleva aparejada una pérdida secuencial de la inocencia”, señala el experto, que, más que por el fomento del concepto de resiliencia como resistencia ante los estímulos agresivos, aboga por la idea del afrontamiento: “Va más allá, que no es solo resistir, saber recibir bien el golpe, sino ser proactivos, aun con todo el dolor, con toda la tristeza y con todas las dificultades, levantarse sabiendo que no todo es positivo en la vida ni que siempre debemos tener una mirada positiva de todo”.

Fuente:

http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/09/04/estrategias-para-afrontar-el-horror/

Comparte este contenido:

España: La educación, qué compleja es

Europa/España, 2 de septiembre de 2017.  Fuente:  www.eldiario.es. Autor: José Saturnino.

En España es habitual que cuando se discute sobre política educativa primero nos fijamos en un país con buenos resultados y que nos resulte simpático, y luego nos empeñamos en copiar lo que creemos entender que allí pasa. Si el país está gobernado por gente alta y rubia, como los finlandeses, nos parece que es ejemplar. Pero si son asiáticos, como los coreanos del Sur, miramos para otro lado, a pesar de que su pasado reciente se parece más al nuestro (país analfabeto, que tras una guerra civil pasa a una dictadura desarrollista y luego a la democracia).

Compartimos ese esquema de pensamiento colonial, en el que los mediterráneos estamos en la jerarquía por debajo de los nórdicos, pero por encima de los asiáticos. Por ejemplo, deberíamos estar más pendientes de Portugal, un país que ha progresado educativamente mientras España estaba estancada, y que partía de un peor nivel que el nuestro. Pero no, también son mediterráneos, como nosotros, así que nada podemos aprender de ellos. En vez de pensar que, precisamente, por ser una sociedad más cercana, nos podría enseñar más.

En este mundo científico lleno prejuicios, también subyace la idea de que España es homogénea, por lo que preferimos llevarnos por el papanatismo de que los rubios lo hacen mejor en vez de centrarnos y aprender de la diversidad interna que hay en España. Por un lado, las diferencias socioeconómicas entre comunidades autónomas son tan grandes como entre países de la Unión Europea, estando el País Vasco entre las regiones con más desarrollo de la UE, mientras que Canarias es de las que menos. Por otro, la descentralización autonómica nos permite comparar políticas educativas, para entender mejor la lógica del sistema educativo. Insisto que se trata de entender, pues uno de los males del debate educativo es creer que el objetivo de una comparación es copiar lo que hacen los primeros de una clasificación, como si la educación tuviese algo que ver con una competición deportiva.

En este punto comparativo, recientemente se han publicado los datos sobre inversión por estudiante en las diversas comunidades autónomas, que en promedio está en de 5.169 euros por estudiante. El caso vasco es muy diferente del resto de España, pues casi dobla la media nacional. Pero lo más llamativo es la contradicción de sus indicadores. Como cabe esperar de tan alto nivel de inversión, la tasa de abandono educativo es de las más bajas de la UE, mientras que la del conjunto de España es de las más altas. Como prueba de su excelencia educativa podríamos aducir la calidad de su sistema productivo, que superó de forma eficiente la crisis industrial de los ochenta y que ha sido de los que mejor ha soportado la última crisis económica.

Pero los resultados vascos en competencias (PISA) son malos, de los más bajos de Europa, y estadísticamente similares a los de comunidades autónomas con gran atraso educativo, como Canarias o Andalucía. Por otro lado, comunidades con mucha menos inversión por estudiante, como Castilla y León, obtienen buenos resultados en PISA, pero mediocres en abandono educativo y en desarrollo económico, o resultados regulares en PISA, pero buen desarrollo económico, como Baleares…

Sin necesidad de salir de España apreciamos que la relación entre diversos indicadores educativos, socioculturales y económicos no es tan simple como esos relatos causales lineales tan populares, ya sea en la academia, en los parlamentos o en los bares. En las últimas décadas cada vez más datos nos dicen que todos estos lugares comunes se alejan de cómo opera el sistema educativo y de sus relaciones con el resto de la sociedad.

Son demasiadas las inercias mentales con las que cargamos. Las mejoras educativas no son necesariamente mejoras económicas (mire Castilla y León, o el estancamiento de décadas en Japón,); la educación comprensiva es muy compleja como para lograr que su implantación sea siempre positiva (con la LOGSE aumentó el fracaso escolar); hemos pasado un umbral de inversión donde más dinero no se transforma necesariamente en mejoras educativas, por lo que no solo debemos pensar en cantidad, sino en calidad, a qué dedicar el dinero. Por no hablar de que, a pesar de los recortes, los indicadores de resultados educativos han mejorado, sin que se haya visto afectada seriamente la equidad del sistema.

En resumen, cuando miramos con tranquilidad la información disponible, sin dejarnos llevar por esquemas de uno u otro signo, la educación se revela como un fenómeno mucho más complejo y desconocido de lo que nos gustaría.

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/educacion-compleja_6_682141792.html

Comparte este contenido:

¿La escuela capitalista hay que readecuarla o disolverla en la educación socialista?

Por: Jorge Díaz Piña.

No se han sopesado en todas sus dimensiones todavía, las consecuencias del trágico fracaso  del titánico esfuerzo histórico por  instaurar la primera sociedad socialista en la Rusia zarista a comienzos del siglo XX, que conllevó al resurgimiento o a la restauración capitalista en su lugar. Alimentando de este modo, la creencia ideológica que refuerza al capitalismo, de la inviabilidad del socialismo. Obstáculo ideológico éste que a semejanza de un espectro, se pasea en la mente de inmensos sectores sociales en el planeta a la hora de  considerar  la posibilidad de transformar revolucionariamente el modo de reproducción del capital, con la finalidad de liberarse de su explotación económica, dominación política y hegemonía ideológica.  Falta mucho por indagar reflexivamente aún para responder de modo convincente, la pregunta sobre ¿cómo pudo albergar la revolución rusa de 1917, el surgimiento o la restauración capitalista en su seno desde su origen histórico? Respuesta necesaria e indispensable para orientar correctamente los esfuerzos actuales que en esa misma dirección se dan.  Aquí no cabe la excusa evasiva de que estamos en otros tiempos y espacios o contextos geohistóricos, ya que por más cambios o discontinuidades que se hayan dado, en la actualidad el desafío principal contra la lógica o racionalidad reproductora del capitalismo se mantiene en la discontinuidad de la continuidad revolucionaria, por más paradójico que parezca.  Esto es, la revolución estructural deseada, sigue siendo contra el capital. Así como, pese a todas las críticas asumidas en su replanteamiento, debidas a sus degeneraciones, aberraciones, claudicaciones, distorsiones, traiciones y errores cometidos históricamente, se mantiene prevalecientemente que la opción alternativa al capitalismo, es el socialismo  reformulado críticamente.  Sin duda, hay que tener en cuenta, a estos efectos, que hay dos versiones del socialismo enfrentadas a su vez, una socialdemócrata, y otra, revolucionaria.  La socialdemócrata, aspira tan solo a  reformar neopopulistamente al capitalismo neoliberal; mientras que la revolucionaria, desea radicalmente cambiarlo de raíz o estructuralmente.

Siendo que este año se cumplen cien años del triunfo de la Revolución de Octubre, cuando se “tomó el cielo por asalto” por vez primera, no hay mejor tributo a esos millones de seres humanos que dieron sus vidas y mejores esfuerzos por la liberación del pueblo ruso y de la humanidad toda, que reivindicarlos al garantizar históricamente que no se torcerá más el rumbo esperanzador de la lucha emancipadora por la instauración del socialismo. Y esto solo es posible si penetramos y escarbamos como topos laboriosos en las causas que socavaron la realización de su esperanza y la de toda la humanidad que se esperanzó  con ellos.  Nos parece una superficialidad irresponsable remitir a tan solo una razón, a la personificación de las causas en un bárbaro político burócrata, como fue Stalin, asimismo a la personificación de Lenin o Trostky, la derrota sufrida, por cuanto el estalinismo, al igual que el leninismo o el trostkismo, fueron también un efecto de algo mucho más profundo, la racionalidad política del capitalismo de Estado que se impuso, y que engendró su correspondiente burguesía de Estado, de la que ellos fueron parte. Así sus inconsecuencias hayan sido muy a su pesar aparentemente para algunos biógrafos e historiadores, –debidas al contexto de guerra civil y al asedio de las potencias capitalistas imperialistas europeas–, y hayan dado contribuciones políticas trascendentes en momentos específicos de su tránsito a la causa revolucionaria, convirtiéndolos por ello en ídolos de la revolución, –y no al pueblo ruso y sus soviets–,  para ciertos sectores o sectas que se reivindican como revolucionarios y que practican el culto a la personalidad de aquellos.  Burguesía de Estado que usurpó el Estado y el Partido Bolchevique, luego comunista, fortaleciendo el centralismo burocrático en ambas instancias en contra de su democratización (el “centralismo democrático”), para eliminar cualquier disidencia o crítica a la dirección que le imprimieron al proceso. Conduciendo la represiva lucha de clases, en tanto burguesía, contra el proletariado, los campesinos y los soldados revolucionarios (y marinos como los legendarios bolcheviques aguerridos en 1917 de la base naval de Kronstadt, por exigir en 1921, elecciones libres para los soviets independientes),  organizados en Poder Popular o Soviets, y posteriores expresiones organizativas.  Que luego desató una represión criminal contra sus opositores y críticos de izquierda e impuso un régimen de terror de Estado contra el pueblo de la URSS (en el caso del dictador Stalin, ordenó purgas judiciales aterradoras para quienes no se “suicidaron” o “desaparecieron”, que previa tortura para provocar confesiones de “autoinculpación”, ocasionaron la muerte a miles de dirigentes y cuadros medios bolcheviques, casi las tres cuartas partes de los líderes del partido, porque le eran adversos, o se sospechaba que lo fueran), aspecto que no se puede solapar con el destacado hecho de la contribución determinante del ejército rojo para derrotar  el nazismo alemán durante la Segunda Guerra Mundial Intercapitalista en Europa, en la que murieron veinte millones de soldados soviéticos por tener que enfrentar solos a la mayoría de las divisiones militares nazis en el frente ruso.

En el marco contrarrevolucionario del afianzamiento y desarrollo burocrático del Capitalismo de Estado, –ante el cual se ha debido por el contrario, en la perspectiva de fortalecer la nueva institucionalidad socialista con la participación popular autoadministradora para hacer decrecer  y diluir dialéctica y progresivamente  las funciones  del Estado capitalista, así como al Estado mismo, por su naturaleza dominante sobre la sociedad a reivindicar autogestionariamente–, podemos pasar a ubicar las opciones alternativas de la escuela como institución burguesa, en tanto aparato ideológico del Estado, con base en las contraposiciones que se manifestaron al respecto entre las tendencias  restauradoras o reformistas y las revolucionarias, en las cuales son emblemáticas para los historiadores críticos de la educación socialista, las posiciones de A.S. Makarenko y P.P. Blonskij.

Antes de que la centralización burocrática empezara a imponer las decisiones de Estado o del partido-estado, las distintas corrientes político-ideológicas y las individualidades revolucionarias que descollaban, contribuyeron con sus aportaciones al debate sobre el rumbo y las acciones que se debían aprobar para las transformaciones socialistas a realizar en los distintos ámbitos.

En el ámbito educativo, y con respecto a la institución escolar, un año después de la toma del Palacio de Invierno, se promulgó el Decreto de la Comisaria del Pueblo para la Instrucción Pública, dictado el 16 de octubre de 1918.  Este decreto adscribió todas las escuelas a su autoridad única, y concibió a la escuela como una institución para el trabajo colectivo  productivo socialmente necesario, cuya planificación y organización escolarizadas educarían al futuro ciudadano soviético.  Convirtiendo al trabajo en un recurso pedagógico articulado sin coacción con el interés y la creatividad de los niños en función del desarrollo libre de sus personalidades.  Por tanto la escuela es considerada como una comuna conectada con el entorno socioproductivo.  Asimismo, se proscribían todo tipo de evaluaciones (exámenes,  pruebas, etcétera), y cada escuela quedaba a cargo de una instancia denominada Consejo de Escuela para efectos de su autogestión, que incluía a los niños o alumnos de mayor edad.  Sin embargo, este decreto fue objeto de debates y discusiones.  Siendo el centro del debate la forma de articulación entre la escuela y el proceso socialmente productivo.  Articulación que ponía en cuestión la existencia o continuidad de la escuela, caracterizada como institución reproductora del Estado capitalista, y cuya formación educativa podían asumirla los talleres y fábricas comunalizados o colectivizados, entre otras formas de producción a desarrollarse, ya que expresarían nuevas  relaciones de producción de tipo socialistas en las que podrían educarse más integralmente los niños y jóvenes, así como en las “desurbanizadas”  comunas socialistas de convivencia proyectadas en las que residirían junto con sus familias, producto de una reterritorialización socialista de la población que planteaba la superación de contradicción ciudad-campo y de la segregación social en el espacio de las ciudades. Pero la mera estatización de las relaciones sociales de producción, jurídicamente formal, sin afectar la división del trabajo y la lógica  de producción de la plusvalía capitalistas, así como la continuidad de las políticas de urbanización-industrialización  en las ciudades de tipo también capitalistas que impidieron la agregación comunal-convivencial socialista, impidieron la “muerte de la escuela capitalista” por vía de su disolución en la formación dada en los centros de producción cooperativos y solidarios,  y en las comunas de corresponsabilidad convivencial socialistas.  Es decir, impidieron la exigida Revolución Cultural de la educación soviética.

Pese a este desenlace, en el que pesó la prestigiada participación directa de Lenin (y de su compañera educadora N. Krupskaia, quien matizó su posición al hacer consideraciones  pedagógicas sobre lo expuesto políticamente por él), defendiendo al Estado, –aunque no hay que negarle que en 1920 lo había caracterizado como un “Estado obrero con deformación burocrática”, la “dictadura del proletariado”, asimilado luego de la NEP, Nueva Política Económica de 1921 de carácter presuntamente transitorio por capitalista, en el hoy denominado críticamente  Capitalismo de Estado que prevaleció en el tiempo–,  y su consecuente posición a favor de la defensa reformista de la escuela en tanto aparato ideologizador del socialismo, favoreció con ello la posición de  Makarenko  contraria a la de  Blonskij, en una contraposición teórico-ideológica que ha sido sistematizada para beneficio de la historia de la educación.  Siendo el primero, autodefinido como antipedagogo por opuesto a las concepciones de la  Paideia y a la corriente educativa europea de la Escuela Nueva de entonces, es defensor de la reconversión o reforma comunal-productiva autogestionaria y disciplinadora no-coactiva de la escuela capitalista; y el segundo, afecto a la disolución de la escuela y propiciador de su sustitución por  la educación integral o “complejizadora”, al integrar a los niños en la vida de la convivencia comunal socialista donde se forman direccionadamente y de acuerdo a la evolución y maduración de los niños y jóvenes, en la interacción social transformada, y en la socialización polivalente de la vida tecno-productiva-colectivizada en los centros o unidades productivas (quien por ello fue descalificado como pseudosocialista o pequeño-burgués liberal, y defenestrado durante el estalinismo).  La contraposición dada sobre la pervivencia de la escuela burguesa en el socialismo, expresa la lucha de tendencias con respecto a la necesidad de reformar o reabsorber el Estado y sus aparatos reproductores en la sociedad civil, junto con la eliminación de las relaciones de producción  explotadoras del trabajo, en su negación dialéctica en la transición socialista, para impedir la restauración capitalista como históricamente ocurrió en la URSS, así como con otras experiencias revolucionarias fallidas.

Correo: diazjorge47@gmail.com

 

 

Comparte este contenido:

Cartas: La educación del Reino Unido se ve erosionada por el Ebacc, las academias y las tasas de matrícula

Reino Unido/15 de agosto de 2017/Fuente: https://www.theguardian.com

Kirstie Donnelly y David Ainley dicen que el Ebacc está reduciendo el plan de estudios en muchas escuelas, mientras que Ron Glatter y Peter Shaw dicen que Andrew Adonis es en parte responsable de los problemas actuales.

Estoy totalmente de acuerdo con la preocupación expresada por los padres y profesores sobre el impacto del bachillerato inglés (Ebacc) y las limitaciones de financiación en las escuelas.

El Ebacc está reduciendo significativamente el plan de estudios en muchas escuelas sin tener en cuenta las variadas aspiraciones y necesidades educativas de los jóvenes. Es otro ejemplo de la fijación del gobierno en temas académicos en detrimento de todos los demás. Esto es particularmente contraproducente cuando sabemos que los empleadores favorecen la actitud y la experiencia.

Post-Brexit Reino Unido tendrá que ser más autosuficiente para satisfacer sus propias necesidades de habilidades. Reducir el currículo para excluir el tema vocacional y artístico es un acto de auto-sabotaje. Puede ahorrar dinero, pero es contraproducente en el largo plazo.

En nuestra reciente investigación Skills Shortage Nation descubrimos que el 87% de los empleadores del Reino Unido ya luchan por reclutar la mano de obra calificada que necesitan. Esto es probable que empeoren si los jóvenes no son capaces de acceder al currículo variado que les pondrá en el camino hacia el cumplimiento de carreras en industrias como la ingeniería y la construcción. Con los empleadores que claman por reclutas bien redondeados, debemos ampliar las opciones disponibles para los jóvenes, no cerrarlos.

Las escuelas necesitan la flexibilidad para ofrecer temas que realmente serán necesarios por los empleadores. La medida real de éxito que el gobierno debería utilizar es una escuela que utilice efectivamente la información local sobre el mercado de trabajo para determinar el plan de estudios que ofrece a los alumnos la mejor oportunidad de progresar hacia la educación superior y el empleo.

Kirstie Donnelly

Director General de City & Guilds

La secretaria de educación, Justine Greening, abre su prólogo a la respuesta del DfE a la consulta sobre la implementación del bachillerato inglés como sigue: «Para ser una gran meritocracia, necesitamos un sistema educativo que asegure que todos tengan una oportunidad justa de ir hasta Su talento y trabajo duro lo permitirán. Necesitamos eliminar las barreras que impiden que la gente sea lo mejor que puedan ser, y asegurar que a todos los niños se les den las mismas oportunidades a través de la educación para tener éxito «.

Lejos de lograr esas ambiciones, la falta de amplitud y equilibrio en Ebacc frustra todo el potencial de estudiantes y profesores cuyos entusiasmos y aptitudes se encuentran en el abanico de temas creativos y técnicos que sustentan los éxitos sobresalientes de nuestras artes e industrias creativas.

Perseverar con Ebacc y el estrangulamiento del currículo nacional a la luz de pruebas sustanciales sobre el efecto perjudicial que esas políticas tienen en áreas específicas de aprendizaje, sólo puede ser la acción de políticos y funcionarios públicos que hacen la arrogante suposición de que el tipo de currículo académico que los llevó y sus colegas a sus posiciones actuales es necesario para que todos tengan éxito.

La marginación de los cuerpos del conocimiento, las disciplinas rigurosas y las capacidades personales que caracterizan el trabajo creativo serio, comúnmente asociado con nociones inadecuadas de vías distintivamente «académicas» o «vocacionales» en la educación, amenaza con desperdiciar valiosos talentos.
David Ainley Matlock,
Derbyshire

Su entrevista con Lord Adonis en la sección de educación (8 de agosto) no menciona su papel clave en el lanzamiento del programa de academias con Tony Blair. Este es ahora el modelo dominante en la educación secundaria inglesa y es significativo en primaria también.

El programa de academias contrata escuelas financiadas con fondos públicos y grupos de escuelas a una enorme y desconcertante variedad de «proveedores» de terceros. Produce la fragmentación y la segregación en lugar de un sistema coherente, inteligible y equitativo y ha conducido a lo que es probablemente el conjunto de arreglos más caótico e ilógico en el mundo desarrollado, con enormes problemas de rendición de cuentas.

Es cierto que el proyecto era mucho más pequeño en la época de Adonis en el gobierno, pero la razón era sospechosa incluso entonces y sentó las bases para la subsiguiente revolución estructural bajo la coalición. La ironía final es leer en el artículo de Harriet Swain que «la infraestructura y la educación son sus grandes intereses». En la educación escolar, su plan produjo algo más parecido a la anarquía que una infraestructura sólida.

Prof Ron Glatter

Profesor emérito de administración y administración educativa, The Open University

 Es tan amable de su parte darle a Andrew Adonis, cuyo «poderoso intelecto» una vez iluminó los cuartos traseros del tercer gobierno de Tony Blair, la plataforma para compartir su visión retro-visionaria de las tasas universitarias con nosotros. Como alguien responsable de su introducción Adonis fue ciego a la creación de una pendiente deslizadiza clásica, por la que los tories empujó alegremente la juventud de Gran Bretaña hacia la deuda a largo plazo, acumulado en campus donde los vicesecretarios ahora dibujan los salarios de los banqueros y Bob los Constructores están haciendo heno.
Profesor Peter Shaw
Universidad de Nottingham

Fuente del Documento: (Versión Original en Inglés)

https://www.theguardian.com/politics/2017/aug/14/uk-education-is-eroded-by-the-ebacc-academies-and-tuition-fees

Comparte este contenido:
Page 70 of 80
1 68 69 70 71 72 80