Europe / Spain / 05/27/2020 / Author: Gorka R. Pérez / Source: https://english.elpais.com/
Delays processing ERTE claims have left thousands of families in a precarious financial situation.
Thousands of workers in Spain are still waiting to receive unemployment assistance after being placed on a temporary layoff scheme known as ERTE (or expediente de regulación temporal de empleo in Spanish).
Under the scheme, employers can send workers home without pay for a certain amount of time, but must take them back once this period ends. Workers can claim unemployment during this time, and companies can also put staff on a reduced schedule.
Nearly half a million companies filed for ERTEs in response to the coronavirus lockdown, which forced the temporary closure of businesses across the country. While this measure brought relief to some workers, thousands more are still waiting for their unemployment benefits.
Labor Minister Yolanda Díaz announced last Friday that the national agency SEPE, which handles jobless claims, had recognized and paid 3.3 million beneficiaries within 33 days. According to the minister, 46,000 more requests were set to be resolved in the following days. “It is not true that payments will be delayed until June 10 due to a lack of liquidity,” Díaz told Congress on Wednesday.
But the government’s claims have been contradicted by organizations such as the General Council of Administrative Gestores of Spain, an association of professionals who help the public with the paperwork involved in administrative processes such as taxes or property registration.
According to a survey published by this group on Wednesday, more than 900,000 workers placed on the ERTE scheme had still not received their unemployment assistance by mid-May. Meanwhile, the Madrid Hospitality Association says that 40% of workers in the sector have not yet received any payments.
Sara is one such case. This 31-year-old worked at a bingo hall in Xirivella, Valencia, until she was placed on an ERTE. The mother of three has been fighting since March 14 to receive her unemployment benefits. Sara’s husband, who harvests oranges, has just returned to work after recovering from Covid-19, which kept him on sick leave for one month and a week.
“In April, I didn’t receive any payment form March, and in May I was only paid 17 days from April. It is all that I have received in three months,” says Sara by phone. “SEPE tells me that if it [the payment] hasn’t been processed it is because the company had to send some files and hadn’t yet.”
“It is not just a problem with my own gestoría, it is happening with many others across Spain. They have not been given enough information to know what to do, nor even what type of ERTE they were dealing with,” she continues. According to Sara, some of her 35 colleagues have only received €48 in all this time. She figures that, after having sent in all the necessary documents, she will be paid the €500 owed to her from April on June 10.
According to the Independent and Civil Servants Union (CSIF), SEPE is managing 530% more jobless claims than in 2019, as revealed by figures from the Labor Ministry. Although the workload has increased exponentially, the union complains that staff numbers have only risen by 10%.
€280 in two months
María Victoria Gómez is a cook in a bar in Valencia. She stopped working there on March 12, and since then has only received €280 owed to her from that month. The bar, which has an outdoor eating area, is set to open soon under Phase 1 of Spain’s deescalation plan. “I am going to return to work having received no unemployment assistance whatsoever,” she says. “For 15 days, I’ve been waking up at 9am and making calls and sending emails until 2.30pm. I live alone, I have a daughter to look after, I have rent, electricity and water bills to pay, and all the payments are late because I can’t do anything with €280. Unfortunately, I don’t have relatives to help me out.”
Gómez is one of 11,255 members of a support group for workers who have been placed on ERTEs. On social media, they share their experiences. “It’s awful what you find there,” says Gómez. “Although some people have been paid, there are 17 families who have only been paid the equivalent of four days of March, and others whose jobless claims have not even been processed despite being filed two months ago.”
English version by Melissa Kitson
Source and image: https://english.elpais.com/economy_and_business/2020-05-22/sent-home-over-covid-19-laid-off-workers-still-waiting-for-their-checks-in-spain.html
Una buena autoestima, autonomía, empatía y un entorno familiar afectivo son claves para desarrollar la resiliencia, una cualidad necesaria en estos tiempos de crisis sanitaria. Silvia Arribas, Joana Jauregizar e Itziar Kerexeta, profesoras de la Universidad Pública del País Vasco y colaboradoras de airea-elearning, ahondan en el significado y claves de este concepto.
El concepto de ‘resiliencia’ procede de la palabra latina ‘resilio’ (Kotliarenco, Cáceres y Fontecilla, 1997), que significa volver atrás o rebotar. Se trata de un concepto originariamente utilizado en el ámbito de la física para hacer referencia a la capacidad de un material para recobrar su forma original o su resistencia a un golpe, choque o percusión. Posteriormente, el concepto fue adaptado a las ciencias sociales para hacer referencia a la resistencia al sufrimiento y a la capacidad de, además, salir fortalecido de dichas experiencias de sufrimiento.
Así, el origen del estudio de la resiliencia en el ámbito de la Psicología y Psiquiatría se centró en investigaciones que trataban de entender por qué algunos niños que vivían en contextos muy adversos (enfermedades mentales de los padres, problemas perinatales, abandono, abuso, guerra, hambre…) no desarrollaban problemas psicológicos.
Precisamente, fue en uno de estos contextos extremadamente adversos en el que vivió Boris Cyrulnick, autor de múltiples publicaciones sobre la temática, que fue testigo del holocausto nazi durante su infancia. Nacido en Burdeos en 1937 en una familia judía, Boris Cyrulnik sufrió la muerte de sus padres en un campo de concentración nazi del que logró huir cuando sólo tenía 6 años. Tras la guerra, deambuló por centros de acogida hasta acabar en una granja de la beneficencia. Por suerte, unos vecinos le inculcaron el amor a la vida y a la literatura y pudo educarse y crecer superando su pasado.
Resiliencia en tiempos del COVID-19
Sin caer en la ingenuidad y siendo conscientes de que las situaciones traumáticas o las crisis globales como la que estamos atravesando a raíz del COVID19 afectan en mayor medida a personas más vulnerables, vemos en el ejemplo de Boris Cyrulnick una llamada a la esperanza y a creer en lo positivo de estos procesos.
Existen algunos factores personales que favorecen la resiliencia como es una buena autoestima, la orientación y motivación al logro, la conciencia de la auto-capacidad para la superación, la autonomía y la empatía. A nivel socio-cultural también será de ayuda contar con una buena red de apoyo, una figura o tutor de resiliencia y un entorno familiar cohesionado y afectivo.
Pero, ¿qué es un tutor de resiliencia? Es una persona que, siendo consciente de ello o sin percatarse, es investido de una influencia orientadora sobre la persona que vive alterada su seguridad después de un trauma. En palabras de Boris Cyrulnik (1999), “un tutor de resiliencia es alguien, una persona, un lugar, un acontecimiento o una obra de arte que provoca un renacer del desarrollo psicológico tras el trauma. Casi siempre se trata de un adulto que encuentra al menor y que asume para él o ella el significado de un modelo de identidad, el viraje de su existencia. No se trata necesariamente de un profesional”. Un encuentro significativo puede ser suficiente “para permitir a la persona desarrollar sus fortalezas internas, su capacidad de resolver problemas y de entablar relaciones con los demás”, añadiría Grotberg (2006), “desarrollándose de manera óptima a pesar de su vulnerabilidad”.
¿Recuerdas quién pudo jugar este papel de tutor de resiliencia para ti cuando eras menor? ¿Crees que estás siendo el modelo de alguno de tus alumnos menores con los que te relacionas?
Fuente del artículo: https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/educacion-emocional/resiliencia-en-tiempos-de-pandemia/
Anpe admite la situación «caótica» en Educación y pide a Valbuena directrices «claras y consensuadas»
El sindicato de profesores ANPE ha señalado este lunes que la situación de la educación en Canarias era «caótica» especialmente durante la fase de desescalada, con los directores de los centros «totalmente desbordados y teniendo que asumir responsabilidades que no van en el cargo».
Por ello, el secretario general, Pedro Crespo, ha demandado al nuevo consejero de Educación, Universidades, Cultura y Deportes, José Antonio Valbuena -de forma interina- que implante directrices «claras y consensuadas» sobre la desescalada educativa en el archipiélago.
El sindicato ha destacado la necesidad de que el nuevo equipo que tome las riendas tras la dimisión de María José Guerra Palmero este lunes dé «pautas precisas» sobre cómo será la finalización de este curso y el retorno a las aulas en el próximo.
Además, recuerda en una nota que lleva meses reclamando instrucciones homogéneas para todos los centros educativos, siempre salvaguardando su autonomía, pero la Administración solo ha emitido «recomendaciones vagas» que dejaban en una situación de inseguridad a los equipos directivos.
Así, la organización sindical rechaza que sean los equipos directivos quienes tengan que decidir si abren o no los centros este curso y qué alumnado acude, tal como se había planteado desde la Consejería.
ANPE Canarias es consciente de la «compleja situación» en la que se halla inmersa la educación canaria desde hace tres meses cuando se decidió clausurar los centros educativos para frenar la expansión del Covid-19 y considera que la organización del nuevo modelo de enseñanza que ha tenido que implantarse a causa de la crisis sanitaria necesita concreción, «algo que hasta la fecha no ha existido».
El sindicato espera que este nuevo período traiga a las aulas canarias «el sosiego que no se ha logrado durante los últimos tiempos» y trabajará siempre «de manera leal y comprometida» con el equipo que esté al frente de la administración educativa y con el único fin de defender los derechos del profesorado, «que están por encima de cualquier interés partidista».
La organización apunta que la suspensión de la docencia presencial no ha permitido tampoco continuar con muchos procedimientos imprescindibles de cara a la organización del próximo curso.
A su juicio, debe ser prioritario retomarlos y agilizarlos, al tiempo que se diseña el nuevo modelo de educación semipresencial.
«De aquí a junio no se dan las condiciones necesarias para volver a las aulas con garantías para toda la comunidad educativa. No existen protocolos claros y adecuados para asegurar que se cumple con las medidas de distanciamiento social. Todos, padres, alumnos y docentes, sabemos que la enseñanza semipresencial nunca podrá sustituir a la presencial, pero pedimos que la vuelta a la nueva normalidad se produzca de forma segura», precisa Crespo.
Fuente de la información: https://www.20minutos.es/noticia/4269127/0/anpe-admite-la-situacion-caotica-en-educacion-y-pide-a-valbuena-directrices-claras-y-consensuadas/
Tomás Angeloni es músico y docente de percusión, tanto en el sistema educativo oficial como particular.
En el Conservatorio Provincial de Música tresarroyense “hay profesores de instrumento, por suerte desde hace dos años lo soy de percusión junto con Sebastián Piatti. Los dos estamos a cargo de la cátedra”.
Con respecto a lo que le coartó la pandemia fue principalmente todo lo que es trabajo de docencia. En el caso del Conservatorio “tuvimos que realizar una reorganización muy grossa. Como toda escuela, nos estamos manejando vía online mediante diversas posibilidades como el uso del whatsapp, videollamadas o grupos de whatsapp para darles cosas para hacer”.
Tomás destaca que el docente en estas circunstancias debe tratar de ampliar el rol al de contención, “de evaluar cómo está la situación de cada alumno. Más allá de dar contenidos y tareas, muchas veces en las clases presenciales está el rol de observador. Uno debe ser un poco de todo a veces con los chicos y en el caso de uno mismo a veces los profesores han sido conmigo algo más que un docente, una ayuda, un compañero, un amigo”.
Momento particular
Refiriéndose con esto a la situación que hoy se vive, recalca la importancia del docente porque es un momento diferente, muy particular en el que se “entra en la casa” del alumno.
En esto las vivencias son muy particulares, “en principio no todo el mundo tiene conexión, no quiere conectarse de esta forma. A algunos no les gusta, se sienten incómodos; a otros les pedimos, cuando hablamos de instrumentos, algo para hacer música que haya en la casa o el cuerpo mismo para hacer percusión corporal, a los chicos les da vergüenza filmarse y mandar un vídeo para que uno lo vea. Y cuando estás mano a mano en el Conservatorio no hay problema. Allí, como docentes tenemos que tener un reparo enorme lo mismo con la bajada de línea del Ministerio de Educación de no dar contenidos nuevos o muy poco, porque son difíciles de enseñar una técnica nueva o escucharlos, no podemos corregir el audio de una batería por ejemplo”. Destacando, además, que en el caso de la percusión los instrumentos son muy caros entonces en la mayoría de los casos “no hay en la casa uno para practicar”.
“Esto es algo paralelo en lo que siempre estamos presente y ahora más que nunca ser, en muchos aspectos, contenedor del chico. Porque ahora empezás a estar con el alumno en una intimidad distinta, vos antes te veías en un ámbito común con él que era el conservatorio o la escuela. Y ahora el ámbito es la casa de cada uno, a través de la pantalla él está viendo mi casa y yo la suya. Como que uno está en su intimidad, en todos los trabajos, porque yo también doy clases particulares de batería y también lo hago online”.
La Orquesta Escuela chavense
Además de esto Tomás es docente integrante de la plantilla de la Orquesta Escuela de Gonzales Chaves; “un lugar en el que estoy hace cinco años. Es algo muy lindo que surgió como las Orquestas y Coros del Bicentenario, algo que arrancó en 2010, a nivel nacional, en distintas localidades de todo el país. Esto a través de un proyecto de cada localidad, si se aprobaba, se generaba la creación de una Orquesta Escuela a la que se le proveían distintos instrumentos a esa escuela sede. Estamos hablando de contrabajo, violines, cellos, clarinete, oboe, flauta traversa, trombón, instrumentos de una orquesta sinfónica. Instrumentos costosos y mayoritariamente académicos, no hablamos de guitarras ni pianos”.
Esto les permitió contar con no solamente instrumentos sino un plantel de profesores por cada uno de los instrumentos, de lenguaje musical “que sería un poco la parte teórica, la lectoescritura, el solfeo, por citar algunas y un director musical, que es quien lleva a cabo los ensayos. Hoy en día el director es Sebastián Calvano, de Tandil, una docente coordinadora o integradora, Carolina López -es la única que vive en Chaves-; el resto de los profesores somos de instrumentos, algunos con título y otros no, porque el cargo se hace por concurso llamado ‘de difícil cobertura’. La persona se presenta, es evaluado y si es suficientemente capaz para estar en el rol lo admiten. Uno de los profesores es el de lenguaje musical, Verónica Stiglich; actualmente tenemos como profesor de trompeta a Martín Castelli, de Tandil; el profesor de clarinete es Daniel Insúa, de Tres Arroyos; la profesora de flauta traversa, Mariela Femenías -que es mi pareja-; yo estoy en percusión; la profesora de violín y viola, que es un cargo doble, es María Medina, de Tres Arroyos y el de violoncello, Gabriel Delgiorgio”.
Cada uno de los profesores con una carga horaria diferente, como el caso del profesor de violín y del director, en cambio el resto solo lo hace una vez a la semana. La particularidad que tienen estas orquestas es que la inscripción nunca se cierra durante el año, lo que permite la entrada y salida de chicos a la misma o el cambio de aprender instrumentos. A raíz de la pandemia no se pudo comenzar con las clases tomando la matrícula de 2019, investigaron si cada chico podía tener conexión a internet, a redes como whastapp con la gran ventaja que en estos casos y si los chicos han tenido continuidad los instrumentos son prestables lo que posibilita que sigan ensayando en sus casas.
O sea que en cuanto a trabajo, tanto en lo docente como particular ,Tomás Angeloni tiene “para entretenerse”.
La red A442, por Facebook e Instagram
En cuanto a proyectos personales, Tomás Angeloni siente que la cuarentena ha tenido su parte positiva, aunque, artísticamente lo más negativo es que no se puedan hacer conciertos, reuniones, clínicas. Pero lo bueno de esto es que se creó una red de vibrafonistas y marimbistas que la comenzó Fred Selva -un brasilero que estuvo viviendo en Argentina unos años-. “Se fue expandiendo -cuenta- y cuando subí un vídeo tocando una obra en vibráfono un colega de General Roca me pidió que le pasase mi número para juntarnos, esto fue a mediados de marzo cuando arrancó todo”.
El grupo empezó a crecer y dos de ellos propusieron hacer una seguidilla de “Conciertos en casa” como los llamaron. Se trata de que cada sábado a las 17 cada vibrafonista o marimbista tiene quince minutos para tocar todo esto organizado durante la semana por parte de dos chicos. Ahora han sumado hacer alguna entrevista, vía streaming, replicando por su Instagram personal o a través de la página de Facebook A442 Red Internacional de Vibrafonistas y Marimbistas. Es una gran red que permitió saber la cantidad que son y en cuantos lugares del mundo se encuentran.
Para Tomás, “hay ciertas barreras que en lo online se rompe en cuanto a las distancias. Esto te pone en el mismo plano que cualquier otra persona en cualquier lugar del mundo y eso es una de las cosas positivas. Yo tuve una pequeña participación en la sexta semana, la adrenalina fue tremenda; esperemos que se pueda repetir” dice en el final.
Fuente de la Información: https://lavozdelpueblo.com.ar/web/noticia/94893-En-tiempo-de-Covid-19,-docentes-de-doble-rol
Isidoro Moreno, catedrático de Antropología: “Nuestros hogares pueden transformarse en búnkeres sociales»
Los expertos temen que esta crisis sanitaria nos convierta en una sociedad más fría y distante, como la japonesa o las del norte de Europa
Isidoro Moreno es catedrático de Antropología con más de 50 años de docencia en la Universidad de Sevilla. Temeroso e «inquieto» por la nueva normalidad que se avecina, avanza en una entrevista concedida a NIUS el modelo de sociedad en que podemos convertirnos a raíz de la crisis sanitaria generada por la pandemia del coronavirus.
De nuestra respuesta a esa nueva normalidad dependerá mantener nuestro espíritu mediterráneo, asegura Moreno.
Pregunta: Que todos lleváramos mascarilla por la calle era algo impensable en una sociedad mediterránea, y ya es una realidad. ¿Nos va a llevar esta crisis sanitaria a convertirnos en una sociedad más a la japonesa?
Respuesta: La distancia física que sufrimos ahora no tiene por qué degenerar en distancia social. Sin embargo, esa distancia física y la percepción de que los demás son un riesgo para nosotros sí son peligrosos. Ello puede derivar a largo plazo en transformarnos en otro tipo de sociedad. No hay que irse a Japón, miremos al norte de Europa.
P: ¿En qué se puede materializar esa transformación? ¿Cómo podríamos cambiar?
R: Existe el riesgo de que estemos adoptando determinadas pautas del norte de Europa, donde las relaciones humanas son bastante más distantes. Si la deriva hacia la nueva normalidad, que me inquieta, es normalizar esa excesiva distancia social, nos va a afectar mucho. Por el contrario, si el Estado de Alarma termina convirtiéndose en un paréntesis en lo que a las relaciones humanas respecta, se quedará en una triste anécdota.
P: ¿Por qué dice que es inquietante la nueva normalidad?
R: Se está utilizando la situación actual para hacer apología de lo que llamaría el todo-telemático. El ejemplo es la enseñanza, que corre un riesgo importante de perder su carácter presencial fundamental, y la comunidad que se crea entre alumnado y docentes. Que nos convirtamos en una especie de japoneses morenos, no lo veo. Pero que se pongan en riesgo aspectos fundamentales de nuestra cultura como la docencia presencial, entre otros tantos, me preocupa. Hay una campaña abierta para promocionar todo lo telemático, y nuestros hogares pueden transformarse en búnkeres sociales, en los que únicamente nos relacionamos con nuestro entorno doméstico.
P: ¿Búnkeres sociales?
R: El tipo de sociedad de la que hablamos y a la que señalamos es totalitaria, y no solo a nivel familiar. Las relaciones sociales se limitarían al ámbito estrictamente familiar, y se debilitarían bastante. Tenemos que resistirnos a convertirnos en eso, no solo al virus.
P: Por lo que dice, todo dependerá de lo que nos impongan en esa nueva normalidad. ¿Es así?
R: Sí, y también de cómo la aceptemos. Si somos sumisos colectivamente y aceptamos todos los controles, restricciones y rehusar incluso nuestras relaciones sociales en nombre de una supuesta garantía de seguridad, estamos en riesgo de transformarnos en una sociedad más fría y distante. Es un proceso que ya ha comenzado.
P: ¿Y nos estamos plegando a eso?
R: Ahora mismo, en la sociedad existen todos esos vectores, tanto los que sienten que esto es algo temporal, como los que lo aceptan ya como esa nueva normalidad. La cuestión clave es si la nueva normalidad es algo provisional o viene para quedarse. Veremos.
Fuente de la Información: https://www.niusdiario.es/sociedad/isidoro-moreno-catedratico-antropologia-hogares-pueden-transformarse-bunkeres-sociales_18_2949720152.html
El cierre de los centros no perjudica igual a todas las clases sociales. Mientras que las altas apenas notan el efecto, las bajas tienen dificultades que arrastrarán en el largo plazo.
Todo apunta a que el comienzo del próximo curso será muy diferente a lo que conocimos, con un formato de semipresencialidad en el que, como ha planteado el Ministerio de Educación, los grupos se reduzcan a la mitad para garantizar el distanciamiento físico. Mientras tanto, los alumnos terminarán previsiblemente el curso de manera telemática, lo que ha reducido el papel del colegio como lugar físico, y por lo tanto, como lugar de intercambio social.
No se trata de una mera cuestión de brecha digital como suele aducirse, sino de la importancia que tiene la escuela como atenuadora de las diferencias sociales. Desde la crisis, la movilidad entre clases en España gracias a la educación comenzó a frenarse. Ahora puede detenerse totalmente o, incluso, hacer descender a grandes capas de la sociedad. Si en circunstancias normales la escuela es «gente, gente que trabaja, que estudia, que conoce, que se estima», como la definió Paulo Freire, esa escuela improvisada en los hogares está determinada por el capital social, económico y cultural de las familias. Es decir, ‘homeschooling’ de primera para unos, clases entrecortadas, pixeladas y llenas de interrupciones para otros.
«Sin escuela pública, la educación privada genera desigualdades. Si ya no tienes la pública para atenuarlo, esa desigualdad aumenta»
El informe de la OCDE ‘A Broken Social Elevator? How to Promote Social Mobility’ ya describía a España como un país pegajoso. Nuestra particularidad, explicaba, es que no solo hay un «suelo pegajoso» que impide ascender a las clases sociales más bajas, sino también un «techo pegajoso» que hace mucho más difícil el desclasamiento de las más altas.
En esa brecha es clave la educación, y en concreto, el contexto escolar. La mayoría de los hijos de los padres que tienen una peor formación (un 56%) terminan con un nivel igual de bajo, un porcentaje muy superior a la media de la OCDE (un 42%). La razón es que España, a pesar de los tímidos avances recientes, sigue siendo uno de los países con un nivel más alto de abandono escolar (un 19,9%), algo que podría agudizarse en el presente contexto. La mayoría de los hijos de las familias con padres más educados (un 69%) terminan cursando un máster o un doctorado, pero menos de uno de cada cuatro de las familias con menos educación lo hacen.
«El problema con el que nos encontramos los investigadores es que hay pocos datos y fuentes que permitan analizar la movilidad, pero nosotros hemos observado la ralentización de estos indicadores desde hace unos años», explica Olga Cantó Sánchez, profesora de Economía de la Universidad de Alcalá, que ha trabajado durante los últimos meses en el tema. «A partir del curso 2011/2012 se empieza a percibir que entre los jóvenes tienen más dificultades para acceder a un mayor nivel educativo que sus padres, cuando en las anteriores el ascenso era muy claro». Es un proceso lento, añade, pero que ha invertido la tendencia que fue habitual durante décadas.
El problema, añade la economista, radica en que el contexto presente va totalmente en contra de la reducción de la brecha, porque «es en la escuela donde se pueden cerrar esas desigualdades». Otro ejemplo: según sus datos, el gasto en educación se ha multiplicado de forma mucho más alta entre las rentas más altas que entre las bajas, generalmente en complementos como escuelas privadas, clases de apoyo o idiomas. Los factores que ahora marcan la diferencia. Como recuerda Cantó, «sin escuela pública, la educación privada genera desigualdades. Si ya no tienes la pública para atenuar sobre los más vulnerables, esa desigualdad aumenta».
La importancia de un colegio
No se trata únicamente de la facilidad del aprendizaje en un entorno físico, sino de otros intangibles que conforman el conocido como Efecto Escuela, es decir, la capacidad de los centros para influir en el rendimiento de los alumnos frente al capital social y económico de la familia. Un efecto que en este contexto se reduce, y que hace que, por ejemplo, se pierda el efecto compañero, que provoca que los alumnos más aventajados ayuden a los más rezagados. También otros factores esenciales como la relación entre alumnos de distintos entornos sociales o la capacidad de detectar problemas por parte de los profesores.
«Los sistemas educativos que se han ido a pique son los que han expulsado a las clases medias del sistema educativo público»
«Nos encontramos en una segregación absoluta porque cada alumno está en su casa, no hay mezcla que pueda ayudar a los alumnos más desaventajados, que a través de los compañeros pueden aprender mucho más que lo que podrían hacerlo gracias a su propio entorno», añade Cantó, que recuerda que «los sistemas educativos que se han ido a pique son los que han expulsado a las clases medias del sistema educativo público, lo que genera mucha más desigualdad social, porque las familias más vulnerables se quedan segregadas en unos colegios y las ricas en otros».
«Hemos visto en nuestras encuestas cómo se activan los recursos familiares y la actividad de educación informal en elementos como el tiempo dedicado a la lectura, si esta es acompañada o la práctica de música o idiomas, que se diferencian en función del capital cultural de las familias», explica Xavier Bonal, catedrático de Sociológica de la Universitat Autònoma de Barcelona. «Son diferencias que existen y que ahora se amplían. La escuela es una condición no suficiente, pero sí necesaria, especialmente para determinados colectivos que pueden encontrar en ella un carácter compensatorio».
Un aula en Francia
Como explicaba el sociólogo en una tribuna publicada en ‘El Periódico’, «mientras la clase media está haciendo una especie de curso acelerado de ‘homeschooling’, otros grupos sociales o bien no están en casa porque están trabajando o no disponen de los medios, recursos o capacidades para convertirse en maestros de escuela en una semana». «Una situación de segregación alta como la que tenemos en España ahora se extrema», añade a este periódico. «No es solo que las familias tengan menos recursos culturales, porque puede ser que estén realizando servicios esenciales y en ese caso quién sustituye a la escuela». Como recuerda, «el teletrabajo también está repartido de forma inequitativa».
La paradoja es que, como lleva ocurriendo desde hace décadas y como el propio Bonal lo ha podido comprobar a partir de las encuestas que ha puesto en marcha estas semanas, si bien el efecto escuela es más decisivo para las clases bajas, suelen ser las altas las que suelen darle más importancia y ser más exigentes y críticas. Algo que también ha ocurrido estas semanas. «Ocurre lo mismo con la elección de escuela o con garantizar un itinerario lo más completo posible, aunque sean grupos sociales que en teoría no lo necesitan», explica. «Su percepción es que estamos en una sociedad de riesgo, y que cuanto más puedas asegurar a través del capital cultural y el conocimiento, mejor, así que invierten en educación».
«Si esto se alarga mucho, tendremos un problema, porque los parones producen retrocesos que se distribuyen de forma desigual»
El informe ‘Covid-19: cerrar la brecha’ publicado por Save the Children este martes mostraba cómo la situación actual ha amplificado y profundizado la brecha educativa, algo que puede disparar el fracaso, la desvinculación escolar y un aumento del abandono educativo temprano. «El cierre de los centros escolares ha producido menos aprendizajes efectivos», explica Andrés Conde, su director general. «Esto no ocurre en igualdad entre las clases medias o las bajas. Por ejemplo, el ‘olvido veraniego’. Cuando las medias vuelven tras el verano no tienen retrasos en sus aprendizajes, algo que sí se produce en los niños de familias más desfavorecidas».
España era ya antes de todo esto uno de los países con una mayor segregación educativa de Europa, como pusieron de manifiesto F. Javier Murillo y Cynthia Martínez Garrido en 2018. «PISA ya reveló que los centros que concentran a los niños más desfavorecidos tienen peores dotaciones y medios, y ahora están teniendo más dificultades para llevar a cabo un acompañamiento educativo por parte de los profesores», añade Conde. «En las clases medias los padres tienen más facilidades y competencias para apoyar un aprendizaje más autónomo».
Soluciones… y un matiz
Francia inició esta semana un retorno a las aulas con «alumnos prioritarios» según la profesión de los padres y la situación familiar. Una posibilidad que Bonal valora positivamente: «Hay alumnos que tienen que volver antes que otros». El tiempo corre en contra. «Si esto se alarga mucho, tendremos un problema, porque ya sabemos por estudios internacionales que los parones producen retrocesos que se distribuyen de forma desigual«, añade. «Sorprende que después de dos meses no haya un plan de desescalada escolar que debería organizarse no solo por criterios de densidad poblacional o sanitarios, sino también educativos».
Ni en el colegio ni en casa: millones de niños y familias españolas, en un callejón sin salida
A los dos meses de teletrabajo y el anuncio de que se trabaja para que las aulas estén a la mitad el próximo curso, la pregunta es obvia: ¿qué hacemos con los niños?
«Cuando abran los centros educativos, lo que vemos completamente crítico es priorizar en su acceso a los niños y las niñas que han estado más desvinculados durante el confinamiento, que provienen de entornos más vulnerables. Son los que no han tenido apoyo educativo en sus hogares, no han tenido acceso a dispositivos digitales, los que están más desvinculados y los que corren un mayor riesgo de fracaso escolar», coincide el director de Save the Children. «La conexión con el colegio, aunque sea en días alternos es mucho mejor», añade Cantó. «Es mejor tener a un profesor tres días que no tenerlo nunca».
No obstante, caben otras interpretaciones. En una reciente entrevista, el británico John Goldthorpe, uno de los académicos más prestigiosos en el campo de la movilidad social y profesor emérito de la Universidad de Oxford, matizaba la importancia de la educación como motor de la movilidad social. Se trata del origen familiar, representado por ejemplo en la atención que los padres pueden prestar a sus hijos, lo que marca la diferencia. Un torpedo en la línea de flotación de la teoría liberal.
«Ya hay generaciones nacidas en los 80 que tienen mejor educación que sus padres pero que no mejoran su posición respecto a la de estos»
Una lectura que, no obstante, puede servir para argumentar lo contrario: debido a que el nivel socioeconómico de las familias es más decisivo que la escuela, razón de más para no cercenar aún más su carácter compensatorio. «Los estudios de movilidad social ya nos están avisando que entre los nacidos en los 80 hay mucho más desclasamiento educativo, generaciones que tienen mejor educación que sus padres pero que no mejoran su posición respecto a la de estos», concluye Bonal. «Esto puede ser una estocada para toda una generación si se alarga el acceso a posiciones que corresponden a su nivel». El gran problema de España no es solo la educación, sino también la ausencia de puestos vacantes en empleos de mayor nivel como si ocurría hace décadas, y que «los va a cubrir quien tenga mejores oportunidades».
El Espai Societat Oberta organizó, el miércoles pasado, en su serie de debates sobre la sociedad post Covid, un encuentro para hablar de la brecha digital y las desigualadades que se harán más visibles a raíz de la pandemia. Un debate con Ainara Zubillaga, de Cotec, y Gabriel González Carrillo, de la Fundación Esplai y miembro de la Taula del Tercer Sector. Moderado por la periodista de Catalunya Plural y el Diari de l’Educació, Sandra Vicente
El espacio Societat Oberta organiza una serie de debates sobre la sociedad que vendrá tras la pandemia. Un ciclo de reflexiones colectivas sobre derechos humanos en tiempos de Covid-19. El pasado miércoles se puso el foco en las brechas digitales como problemática existente previamente a la pandemia pero que se ha agudizado en el contexto actual.
En el debate participaron Ainara Zubillaga, directora de Educación y Formación Fundación Cotec para la Innovación, y Gabriel González Carrillo, responsable de innovación en Fundación Esplai y miembro de la comisión de seguimiento de m4social de la Taula d’entitats del Tercer Sector Social de Catalunya. El debate ha sido moderado por la periodista de Catalunya Plural y El Diari de l’Educació, Sandra Vicente.
Contenidos, dispositivos y acceso desigual
“La escuela se ha convertido en un espacio de transmisión de conocimientos y hemos perdido valor y potencial social”, afirma Vicente. Así empieza el debate en el que nos preguntamos si podemos asumir una educación online. ¿Cómo mejorar el proceso de digitalización para conseguir un sistema educativo inclusivo? Hablemos sobre políticas y decisiones adultocéntricas, desigualdades y teletrabajo y conciliación.
“El debate educativo está girando entorno a los contenidos y la evaluación. Haría falta un planteamiento más amplio del currículum escolar”, comenta Ainara Zubillaga. En este sentido, Zubillaga destaca que los estudiantes más afectados son aquellos que provienen de familias con pocos recursos económicos. Es por eso que debería replantearse el sistema educativo en un contexto como el actual. En la misma línea, González Carrillo añade: “Las posibilidades no son las mismas para todo el mundo: ni todas las familias tienen dispositivos suficientes ni tampoco las competencias para acompañar en espacios formativos y de ocior”.
Brechas más presentes que nunca
¿Qué quiere decir brecha digital? Para responder a esta pregunta, Ainara Zubillaga usa una comparación muy gráfica. “Tener un dispositivo en casa o una conexión no es sinónimo de aprender. Igual que tener un cuaderno y un boli no equivale a saber leer y escribir”. Es decir, ya no se trata solo de tener acceso a dispositivos o conexión a Internet. También se trata de cómo usar las herramientas y qué conocimientos tenemos para hacerlo o acompañar.
“Hay que desarrollar un modelo educativo y de acompañamiento que facilite el uso de la tecnología, no sólo su acceso. Para nada está superada la Brecha digital y la alfabetización digital sigue siendo necesaria”, añade González Carrillo.
Políticas no inclusivas
La inclusión también es tener en cuenta todas las realidades, no solo dotar de ordenadores y tablets a las familias. ¿Qué pasa cuando las clases se siguen a través de una app sin accesibilidad? ¿Por qué los pdf no son la mejor opción?
“La tecnología es buena pero también acelera riesgos y discriminaciones. La mayoría de plataformas de e-learning no son accesibles”, lamenta González Carrillo. A su vez, Zubillaga añade que estas barreras tecnológicas y técnicas se ponen más de manifiesto en una situación como la actual. “Estamos hablando de colectivos que tienen experiencias de aprendizaje complicadas de reproducir a través de una pantalla. Hay una parte de proceso educativo que no es posible virtualizar”, asegura. Y lo hace señalando también el proceso de aprendizaje en edades tempranas.
Alfabetización digital, educación no formal y retos de futuro
En el debate sobre brechas digitales y educación inclusiva se han tratado muchas más cuestiones de las resumidas aquí. Por ejemplo se ha puesto de manifiesto que la alfabetización digital todavía es un reto para muchas escuelas y colectivos. También se ha puesto en valor el rol de la educación no formal en el proceso de aprendizaje y se han planteado diferentes escenarios en materia de educación y tecnología en una nueva normalidad.
Informes comentados durante el debate
Aquí se puede consultar algunos de los documentos que han surgido durante el debate de brechas digitales y covid19.
Informes de Fundación COTEC sobre Brechas Digitales:
Investigación impulsada por la Taula d’entitats del Tercer Sector Social de Catalunya a través del proyecto m4social, y elaborada por la Fundación Francesc Ferrer i Guàrdia:
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