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Solo 10 universidades españolas entre las 500 mejores del mundo, según el Ranking de Shanghai

Solo 10 universidades españolas entre las 500 mejores del mundo, según el Ranking de Shanghai

 José Luis Fernández

La Universidad de Harvard encabeza la clasificación del llamado Ranking de Shanghai por vigésimo tercer año consecutivo, seguida de Stanford y el MIT. Otras universidades del Top 10 son Cambridge (4º), Berkeley (5º), Oxford (6º), Princeton (7º), Columbia (8º), Caltech (9º) y Chicago (10º). La primera española es la Universidad de Barcelona, que se sitúa entre las doscientas mejores del mundo.

España ha situado un total de 10 universidades entre las primeras 500 mejor evaluadas, y hasta 36 entre las mil primeras, pero ninguna entre las cien primeras. Una novedad es que entre ese millar de universidades entra la de Las Palmas de Gran Canaria, que sustituye a la Universidad de Valladolid.

Las otras universidades españolas reconocidas son, por orden, la Universidad de Valencia, la Autónoma de Barcelona, la Autónoma de Madrid, la Complutense, la Pompeu Fabra, la de Granada, la del País Vasco, la Politécnica de Valencia, de Sevilla, de Navarra, de Salamanca, de Santiago de Compostela, de Zaragoza, la Politécnica de Madrid, de Alicante, de Murcia, de Oviedo, la Rovira i Virgili y la Politécnica de Cataluña.

ShanghaiRanking Consultancy publica este viernes el Ranking Académico de Universidades del Mundo 2025 (ARWU), una iniciativa que desde 2003, presenta anualmente las mejores universidades del mundo basándose, asegura en una nota, en una “metodología transparente y datos objetivos de terceros”. No en vano, se previa de haber sido reconocido como precursor de los rankings universitarios globales y el más confiable. Este año, se analizaron más de 2.500 instituciones y se publicaron las 1.000 mejores universidades del mundo.

En Europa continental, la Universidad Paris-Saclay (13ª) se mantiene como la mejor, seguida de la ETH de Zúrich (22ª). Entre las universidades asiáticas, la Universidad de Tsinghua (18ª) asciende cuatro puestos y consolida una vez más su estatus como la mejor de Asia. La Universidad de Melbourne (38ª) lidera el ranking de universidades de Oceanía durante quince años consecutivos desde 2011.

Dos universidades avanzan al Top 100 en ARWU 2025: la Universidad de la Ciudad de Hong Kong (99ª) de China Hong Kong y la Universidad de Estocolmo (100ª) de Suecia. Veinticinco nuevas universidades aparecen en la lista de las 500 mejores, y 39 universidades entran por primera vez en el Top 1.000.

Alemania mantiene cuatro universidades en el Top 100: la Universidad de Múnich (42.º puesto ), la Universidad Técnica de Múnich (45.º puesto ), la Universidad de Heidelberg (51.º puesto ) y la Universidad de Bonn (68.º puesto ). Alemania cuenta ahora con 35 universidades en el Top 500 de ARWU y 51 en el Top 1000.

Las universidades francesas muestran una mayor competitividad en la última clasificación, con 27 universidades clasificadas entre las 1000 mejores y 18 de ellas entre las 500 mejores. Entre ellas, la Universidad Paris-Saclay (13.º ) , la Universidad PSL (34.º ) , la Universidad de la Sorbona ( 43.º ) y la Université Paris Cité (60.º ) mantienen cuatro puestos dentro del Top 100.

Las universidades de China continental mantienen una sólida presencia en la lista ARWU, con 222 universidades clasificadas entre las 1000 Mejores, superando en número a las 183 universidades de Estados Unidos. Sin embargo, Estados Unidos mantiene una ventaja significativa en el Top 100, con 37 de las 100 mejores plazas, una cifra que supera ampliamente a la de China continental (13) y el Reino Unido (8).

ShanghaiRanking Consultancy publica este viernes el Ranking Académico de Universidades del Mundo 2025 (ARWU), una iniciativa que desde 2003 presenta anualmente las mejores universidades del mundo basándose, asegura en una nota, en una “metodología transparente y datos objetivos de terceros”. No en vano, se precia de haber sido reconocido como precursor de los rankings universitarios globales y el más confiable. Este año se analizaron más de 2.500 instituciones y se publicaron las 1.000 mejores universidades del mundo.

Desde su creación, el Ranking Académico de Universidades del Mundo (ARWU) ha sido objeto tanto de elogios como de críticas. Es valorado por su metodología centrada en indicadores como premios Nobel, medallas Fields, publicaciones científicas en revistas de alto impacto o rendimiento académico per cápita, lo que favorece a las grandes universidades con fuerte tradición investigadora. Sin embargo, algunos expertos señalan que su enfoque prioriza la investigación por encima de la docencia y otros aspectos formativos, lo que puede penalizar a universidades con gran calidad educativa pero menor producción científica. Aun así, su influencia en políticas educativas y estrategias de internacionalización es indiscutible, ya que muchas instituciones toman estos resultados como referencia para su proyección y competitividad global.

Fuente de la Información: https://exitoeducativo.net/ninguna-universidad-espanola-entre-las-cien-mejores-del-mundo-segun-el-ranking-de-shanghai/

 

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Líderes en paro juvenil, en abandono escolar y en temporalidad: la juventud española tiene poco que celebrar

España sigue duplicando el paro juvenil de la UE, y entre las mujeres ha crecido en el último año. Además, la temporalidad involuntaria de los jóvenes españoles casi triplica la europea, con más del 40% frente al 14%.

Emanciparse con 30 años, destinar el 90% del sueldo a la vivienda (principalmente en alquiler compartido) y engrosar el paro juvenil más alto de Europa. Son algunos de los datos que golpean insistentemente a los jóvenes y ponen un muro en su presente y su futuro laboral y de desarrollo como personas. El 12 de agosto, se conmemora el Día Internacional de la Juventud y, la Unión Sindical Obrera (USO), han publicado su informe anual sobre su situación. En España, son más de 8 millones de personas. Pero, «a pesar de ser un país envejecido, en el que deberíamos cuidar especialmente a nuestra juventud, el sistema social y laboral la maltrata constantemente», señala el sindicato.

«Hemos decidido elegir como lema este año Jóvenes sin filtros porque estamos acostumbrados a hablar de ellos frivolizando sobre su uso de redes sociales, sobre cómo aparentan o se despreocupan. Y, sin embargo, la realidad es que a muchos aspectos de su vida deben ponerle filtros para hacerla más amable. Porque, como sociedad, no les ponemos más que trabas”, reflexiona Lourdes Pedrazuela, secretaria de Políticas Sociales, Igualdad y Formación de USO.

El informe analiza la precariedad estructural de la juventud, que se acrecienta en las mujeres. Una de cada cinco personas jóvenes que quiere trabajar está en paro. Pero es que el desempleo, entre las mujeres jóvenes, creció casi un 14% el año pasado. Los hombres sufren un alto porcentaje de abandono escolar y continúan menos hacia estudios superiores (el 15,8% de ellos no se forma tras la secundaria, frente al 10% de las mujeres). Son ellas quienes completan en su mayoría estudios superiores (50,9%, frente al 38,7%), pero ya en su primera etapa de vida laboral sufren la brecha salarial: cobran un 13,2% menos.

Ser joven y, además, ser mujer o pertenecer a un colectivo vulnerable, como tener discapacidad o ser inmigrante, es un desafío constante. España sigue liderando el paro juvenil en la UE, pero también otras estadísticas que lastran el futuro de la juventud, como el abandono escolar, que aquí sigue en el 13%, frente al 9,3% de media comunitaria. O la temporalidad involuntaria, que casi triplicamos: de nuestro 40,4% al 14,4% continental.

Los estudios: ni contigo ni sin ti

No obstante, Pedrazuela matiza que “no tener estudios es casi definitivo para no encontrar empleo. Sin embargo, tenerlos tampoco te lo asegura. Hemos hecho creer a nuestros jóvenes que formarse era una garantía de éxito y, sin embargo, el paro entre personas con nivel de estudios alto ha crecido en el último año en más de dos puntos, hasta el 31,3%. Uno de cada tres jóvenes con estudios superiores no tiene trabajo a pesar de ello”.

USO pide que se refuerce el Ministerio de Juventud e Infancia para que pueda elaborar políticas integrales del futuro de nuestros jóvenes. Pero, además, “sin acometer las reformas integrales que afectan a toda la población, como una reforma laboral profunda o hacer accesible la vivienda, los jóvenes no tendrán oportunidades. El contrato de fijo discontinuo, una forma encubierta de jornada parcial bajo la palabra ‘fijo’, se ha cebado especialmente con los jóvenes. Y qué decir la vivienda, ni en propiedad ni en alquiler, solo sueñan con heredarla”.

Entre las medidas para mejorar las perspectivas de la juventud, la dirigente de USO también destaca las que tienen que ver con “estrategias para evitar el abandono escolar. Y, en el caso de quienes terminen una educación superior, que cuenten finalmente con el prometido Estatuto de las Personas Becarias que garantice la protección integral de los derechos de estos titulados que terminan por trabajar gratis”.

 

Fuente: https://www.magisnet.com/2025/08/lideres-de-paro-juvenil-en-abandono-escolar-y-en-temporalidad-la-juventud-espanola-tiene-poco-que-celebrar/

 

 

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“La escuela no puede servir de hospital para los daños que la sociedad causa en los niños”

La maestra y música Ana Molina Hita (Madrid, 1977) es la editora de Un diamante en la basura (Escritos Contextatarios, 2025), una obra tan conmovedora como singular. La propia Molina explica en la introducción que se trata de un libro colectivo: “Sus autores son –fueron– alumnos del colegio público Pío XII, en el barrio madrileño de la Ventilla, donde fui maestra de 2003 a 2020. A todos ellos les impartí clases de Lengua, Inglés, Plástica y Música”. Y sigue contando: “La Ventilla es un barrio obrero situado en el distrito de Tetuán. Es uno de los barrios más pobres de Madrid –y de España. El alumnado procede en su mayoría de familias de origen inmigrante o gitano, muchas de ellas en situación de vulnerabilidad”.

Un día, como parte de los ejercicios escolares, Molina tuvo la idea de invitar a sus alumnos, de entre 10 y 12 años, “a discurrir situaciones, escenarios, experiencias fuera de su contexto habitual”. Les proporcionó unas libretas, y les pidió que escribieran y dibujaran lo que se les ocurriera. “Para mi sorpresa, muchos de ellos convirtieron estas libretas en una suerte de diario, en el que exponían sus inquietudes existenciales. Los registros que empleaban eran múltiples, e iban desde la gamberrada hasta la confesión más íntima o dolorosa. No tardé en animarlos a contar sus propias experiencias, sus propias vidas. Aquellos cuadernos fueron una herramienta a través de la cual se ordenaban y se narraban. Era importante que lo hicieran de manera voluntaria, sin presiones de ningún tipo. Quienes no quisieron participar no lo hicieron. Los cuadernos pertenecían a los niños y sólo me los enseñaban si ellos querían”.

Con el permiso de los padres de los niños, Molina fotografió y conservó algunas de las obras de sus estudiantes, privilegiando, según explica, “lo que me parecía que tenía un mayor contenido humorístico y social, lo que mejor revelaba la poesía propia de la infancia, llena de drama y humor, de eso tan genuino que la hace a menudo genial”.

El resultado de reunir y ordenar parte de ese ingente material es una obra inmensa cuya lectura no ocupa más de una hora, pero invita a ser releída una y otra vez. En Un diamante en la basura conoceremos la historia del niño cuya madre fue protegida de los tiburones por tres delfines que empujaron su patera hasta Algeciras, a la pequeña que cuenta resignada que pidió un iPhone 5 y le regalaron un Wiko y a la adolescente que está harta de un compañero al que tilda de “racista de chicas”.

Charlamos con Molina acerca del proceso de creación del libro, y sobre su trabajo como maestra en un barrio deprimido, entre otras cuestiones.

Un diamante en la basura no es un libro para niños, sino un libro para adultos escrito por niños. Me divirtió mucho eso, es una rareza. Los adultos solemos considerar absurda la idea de poder aprender algo de un niño.

Si su manera de ver el mundo es apreciada, los niños se animarán a seguir cultivando su propia visión

Que se trate de un libro para adultos escrito por niños no implica que sea un libro escrito por niños para los adultos. Los textos reunidos en el libro cumplían en su origen una función expresiva, eran ejercicios de autoexpresión, tutelados por mí, sin mayores pretensiones. En una columna sobre el libro, Nacho Vigalondo decía que aceptamos que los niños puedan ser intérpretes, pero no autores, por eso reservamos el término “literatura infantil” a un género practicado por adultos. Y que si nos asombra lo que leemos en Un diamante en la basura es porque reconocemos el misterio de algo desaprendido e inalcanzable para nosotros. Creo que el circuito mental que hace que un niño produzca algo que para nosotros es inalcanzable –del tipo: “La semana que viene te querré para siempre”– debería ser valorado como un instrumento legítimo en el aula. Sin embargo, suele ser tachado de “disparate”: “Estos niños qué cosas tienen…”. Para mí es un fin en sí mismo, un ejercicio de libertad, y debería estar presente en todas las asignaturas. Porque si su manera de ver el mundo es apreciada, los niños se animarán a seguir cultivando su propia visión, y a compartirla, no como un chiste, sino como algo natural y a tener en cuenta. En uno de los blurbs del libro, Natalia Carrero habla de “la necesidad imperiosa de aprender de la infancia”, y creo que es posible y necesario hacerlo.

Hablemos entonces de los libros escritos por adultos para un público infantil. Toda una industria editorial, por cierto. ¿Qué piensa, como maestra, de los géneros “infantiles”? ¿Debemos pensar que hay una forma particular de interpelar a la infancia, de dirigirse a los niños?

No he visto nada que funcione mejor en Primaria que Gianni Rodari

No soy ninguna experta en la materia, que conste. Cuando me asomo, muy ocasionalmente, a lo que se entiende por literatura infantil, me da la impresión de que se toma demasiado en serio lo que piensan los adultos sobre cómo educar a los niños. Pienso, por ejemplo, en la tendencia a presentar a los personajes de los cuentos como seres moralmente ambiguos, que son buenos pero también malos, dando a entender que todos tenemos dos caras. Me parece un error, porque el niño no entiende de matices morales. Pero, bueno, esto es sólo un ejemplo, estoy segura de que se escribe buena literatura infantil, pero yo ando muy desfasada. Me quedé en Gianni Rodari, que introdujo nuevas formas de narrar cuentos, y nunca he visto nada que funcione mejor en Primaria, porque no sólo introdujo personajes originales y libres, sino una visión crítica del mundo. O Roald Dahl que, usando un humor absurdo y divertidísimo, supo reflejar un mundo donde el adulto autoritario es un fantoche injusto al que hay que abatir. Otro ejemplo de alguien que supo interpelar a la infancia de manera ejemplar es Gabriela Mistral. Recomiendo toda su obra para niños y la defensa que hace de la poesía popular, de la importancia de incorporar elementos del folklore en la educación literaria infantil.

El libro se presenta envuelto en una despampanante batería de blurbs que se refieren a él como “poemario intercostal” (Rubén Lardín), “bellísima antología de poesía silvestre” (Bárbara Mingo), “pequeño libro sagrado” (Miguel Noguera). ¿En qué género encuadraría los textos que contiene? ¿Se trata para usted de poesía?

George Sand decía que los niños “piensan sin entender”

Creo que como adultos nos cuesta encuadrar este tipo de textos porque nos quedan muy lejos. Muchos de los pensamientos que tienen los niños no pueden ser expresados porque todavía no tienen la manera de hacerlo, y, en esa búsqueda, en ese intento de encontrar la manera de comunicarlos, descubren formas e imágenes sorprendentes que no tenemos más remedio que llamar poesía ¿Pero lo es? No lo sé. George Sand decía que los niños “piensan sin entender”, y ahí podría residir parte del misterio del que surgen las perlas que llevan dentro.

Nacho Vigalondo, a quien citaba antes, se lamenta de que hayamos perdido el camino de regreso a la forma de pensar y de expresarse de los niños. Su lectura, en este sentido, es melancólica. A partir de su experiencia, y de su relación presente con algunos de los autores de los textos cosechados en el libro, ¿piensa que el “milagro” de estos textos no puede repetirse o prolongarse a partir de cierta edad?

No sé bien qué responder. Parece evidente que sólo en la infancia se pueden escribir algunas de las cosas que se dicen en el libro. Pero recuerdo esa frase tan citada de Baudelaire, “el genio no es más que la infancia recobrada a voluntad”. A lo mejor es posible conectar con la infancia. Hay personas que poseen ese don, aun sin tratarse, como pretende Baudelaire, de “genios”. A mí me gusta pensar, como decía Canetti, que “la infancia se transmite”. Y que después de leer Un diamante en la basura haya alguien que se conecte con su propia infancia, y que saque algún provecho de ello.

El colegio público Pío XII está considerado como “centro de difícil desempeño”, tal como se explica en la presentación del libro. Pero creo que mucha gente no sabe exactamente qué es esto.  

Lo adecuado hubiera sido, en lugar de señalar las dificultades de esos centros, dotarlos de recursos y equipamientos

La etiqueta “centro de difícil desempeño” surge en la España de los noventa con el fin de reconocer oficialmente la dificultad de trabajar en determinados colegios. Hay que admitir que la etiqueta no fue muy afortunada, dado que enseguida connotó negativamente esos centros, a los que ningún padre en condiciones de elegir querría llevar a sus hijos. Esta connotación negativa redunda en beneficio de la escuela concertada –que en muchos casos lleva a cabo políticas discriminatorias. Lo adecuado hubiera sido, en lugar de señalar las dificultades de esos centros, dotarlos de recursos y equipamientos para que dejaran de tenerlas; prescindir de etiquetas discriminatorias, dando por descontado que la enseñanza pública es capaz de brindar los instrumentos para resolver los problemas a que cada centro se enfrenta.

¿Qué supuso para usted trabajar ahí, qué tipo de dificultades afrontó? ¿Echó en falta medios o mayor implicación institucional?  

Trabajé en la privada “progre” y me horrorizó el elitismo de esos guetos de pijos, que consideré de muy difícil desempeño

Yo venía de trabajar durante dos años en la privada “progre” –en uno de esos centros que dicen inspirarse en la Institución Libre de Enseñanza y se encuentran en el opuesto diametral de ésta–, y estaba horrorizada por el elitismo de esos guetos de pijos, que yo consideraba de muy difícil desempeño. Así que no tardé en opositar para poder largarme de allí, con la suerte de ir a caer en el Pío XII, donde me encontré con un equipo directivo receptivo y comprometido. Su trabajo era admirable, pero, tras muchísimos años de desgaste, el equipo se disgregó, y el proyecto cambió. A muchos centros de este tipo –el mío, sin ir más lejos– no se les proporcionan los medios necesarios para atender a su alumnado. En muchos momentos yo he sido consciente, muy a mi pesar, de no estar atendiendo correctamente a alumnos recién llegados, sin apenas rudimentos del castellano, por ejemplo, o con necesidades educativas especiales. Me he visto sobrepasada y estoy segura de que, de la misma manera que algunos alumnos guardan un buen recuerdo de mí, también los habrá que recuerden mi desatención y mi apatía.

El libro está lleno de historietas divertidas, pero algunas me rompieron el corazón. Pienso en la alumna o alumno que dibujó un ordenador y lo tituló “2005, cuando empecé a hablar con mi madre”. Hablamos y sabemos muy poco del dolor con el que conviven los migrantes forzados a separarse de sus familias para poder darles un futuro a sus hijos o a sus padres. 

Un caso muy común es el del niño que se cría en su país de origen con sus abuelos o tíos hasta que sus padres, en España, consiguen reunir las condiciones necesarias para poder traerlo. Esto puede ser un proceso difícil, no sólo porque el niño se enfrenta a un país nuevo, a personas –sus propios padres– a las que apenas ha visto, sino porque echa de menos a sus abuelos o tíos, a los que considera su única familia. Recuerdo estar hablando sobre el racismo en una clase y que un niño comentara que había políticos que querían que los inmigrantes se fueran de España, a lo que uno de sus compañeros, sin ninguna ironía, replicó: “Pues ojalá ganen, porque así vería a mis abuelos de nuevo, y a mi toro Ferdinando”.

Existe una creencia, ingenua a mi parecer, de que la escuela pública es un elemento suficiente para salvar, si se me permite esa expresión, a los críos provenientes de entornos vulnerables. Pero a menudo pienso en la montaña de dificultades cotidianas, a veces invisibles, que tienen que sortear esos niños, y en cómo los culpamos cuando no son capaces de sobreponerse a ellas. Como si por mandarlos a la escuela ya hubiéramos hecho todo nuestro trabajo. 

No creo que la escuela y sus maestras cambien la vida de ningún niño, con ejercer su profesión dignamente ya estaría bien

La escuela puede convertirse en un refugio para según qué alumnos en situaciones complicadas, y eso es algo valioso; pero no creo que la escuela y sus maestras cambien la vida de ningún niño, con ejercer su profesión dignamente ya estaría bien. Te cambia la vida una beca que te permita pagar los precios abusivos de los posgrados universitarios, por ejemplo. O el bachillerato nocturno. Te cambia la vida contar con los medios necesarios para poder elegir.

Mientras los niños de clases más privilegiadas salen los fines de semana de excursión, acuden a conciertos y a playas, pasean por el campo, practican deportes, visitan exposiciones y reciben la ayuda de profesores particulares, tenemos a muchos otros críos enfrentándose solos a los deberes, o pasando la tarde con la triste compañía de una pantalla. Inevitablemente, estas circunstancias van a afectar a su desarrollo. ¿Puede la escuela revertir ese daño? 

Que haya niños que se tiren las tardes enteras frente a un televisor o un ordenador es un fracaso de la sociedad entera

Que haya niños que se tiren las tardes enteras frente a un televisor o un ordenador es un fracaso de la sociedad entera, como lo es también la disparidad de oportunidades. La escuela por sí sola no puede revertir algo así. Como no puede revertir tampoco la falta de atención o de tiempo de los padres, ya se trate de familias ricas o pobres. Entre las clases más privilegiadas, todas esas actividades que enumeras no dejan de ser una manera de quitarse a los niños de encima, y en algunos casos abocan a la hiperactividad. Por otro lado, la escuela tampoco puede revertir la tendencia cada vez más acusada a la sobreprotección. Ante cualquier problema social y político, la consigna siempre es que la sociedad necesita más educación. Da igual si se trata de un hombre asesinando a una mujer o de la emergencia climática: se apunta hacia la escuela. Pero es importante pensar que la escuela es sólo una herramienta más de las que dispone la sociedad para formar ciudadanos: si la familia, si los medios de comunicación, si la cultura entera que rodea al niño no va en la misma dirección, la escuela no puede servir de hospital para los daños que la sociedad causa en los niños, de la alienación a que conduce la sociedad entera. Además, es importante pensar que las escuelas no siempre cumplen con la función social más deseable. Muchas, de hecho, aplican políticas de segregación propias de la escuela concertada. Por un lado, hay menos control del que pensamos; nadie evalúa a los docentes, nadie supervisa lo que hacemos, lo que enseñamos, cómo enseñamos. Por el otro, tenemos planes educativos centrados en capacitar, pero no en educar. Y es importante preguntarse para qué sirven estos planes educativos. Porque si lo que pretenden es que las personas se identifiquen con el sistema, nos conducirán, inevitablemente, al adoctrinamiento, que es, en parte, lo que hacemos: inculcar sistemas de intereses. Con esta perspectiva, la escuela no sólo no revertería la situación de la que hablas, sino que formaría parte del problema. Pero no me gusta ponerme ceniza. Hay proyectos educativos muy apreciables, y escuelas públicas que cumplen satisfactoriamente con su función.

Me dan pavor esos discursos que hablan de la necesidad de acoger o al menos tolerar a la población migrante porque poseen talento, fuerza de trabajo o algún potencial que nos va a ser útil en el futuro. No deja de ser una forma de decir que las personas deben ganarse su derecho a existir sirviéndonos, dejándonos explotar sus habilidades en nuestro beneficio. 

Todo es un enorme malentendido. No podemos reconocer a las personas migrantes sólo cuando realizan actos excepcionales, como intentar salvar la vida a un chico que está siendo apaleado. No se las puede evaluar en función de su moralidad, o de determinados actos heroicos, sino en función de su pleno derecho de ciudadanía.

En los textos, muchos de ellos de carácter autobiográfico, se aprecian algunas notas recurrentes, que remiten a circunstancias que comparten buena parte de los niños con los que trabajó y que suelen ser objeto de discriminación. Yo destacaría tres, a menudo entrelazadas: inmigración, pobreza y racialidad. Me interesa saber cuál de estas tres es, conforme a su experiencia, la que genera mayores problemas de integración a los niños.

Los modelos de racialidad en la música y el cine nunca van asociados a condiciones de clase humilde, y eso genera mucha confusión

No estoy segura, pero diría que la pobreza. Cuando da comienzo la búsqueda de la propia identidad, durante la adolescencia, una busca modelos representativos de lo que piensa que es y aspira a ser. Suele encontrarlos en las estrellas de la escena musical o televisiva o la cinematográfica o deportiva, entre el “famoseo”. Pero ninguna le sirve para asumir su propia clase. Pues los modelos de racialidad en el mundo de la música, o del cine, nunca van asociados a condiciones de clase humilde, y creo que eso genera mucha confusión. Como mucho, aparecen asociados a modelos de clase aspiracional: “Yo era pobre y ahora soy Hollywood”. Beyoncé, por poner un ejemplo, tiene tendencia a compartir mensajes motivadores pidiéndole a las niñas que sueñen a lo grande, diciéndoles que los sueños se cumplen a fuerza de trabajo y fe. Pero los sueños no suelen cumplirse, y lo mejor de todo es que no pasa absolutamente nada por que no se cumplan según qué tipo de sueños. La vida te puede ir muy bien, aunque no consigas ser futbolista o ganar un Grammy. Mis alumnas tienen mucho más en común con un chico de su barrio que con Beyoncé, a cuyos conciertos, por cierto, no pueden permitirse asistir. Los luminosos con la palabra Feminism de sus conciertos los ven desde su casa en pijama, porque los directos de Beyoncé, como tantas otras cosas, están reservados para los que pueden pagar. ¿Te representa una artista a la que no puedes ver en directo? No lo sé, pero hay algo que chirría. Afortunadamente hay otros modelos, pero la tendencia por parte de los medios es la de revestirlos de algo, como comentábamos antes, asociado siempre a lo extraordinario o heroico. De la artista Kelela Mizanekristos, hija de inmigrantes etíopes, siempre se dice que trabajaba en un call center, algo a lo que ella no parece darle la mayor importancia, simplemente parece una tía centrada en lo que hace, que es hacer música.

Podríamos considerar Un diamante en la basura como resultado de un trabajo de laboratorio en el que experimentó con las capacidades expresivas de sus alumnos. No sé si paralela o consecutivamente realizó otra experiencia también con alumnas suyas, en este caso por medio de la música. En 2012 nació Milagros, un coro de niñas que grabó tres discos y nada menos que una canción con Rosalía, con la que también llegó a cantar en uno de sus conciertos en Madrid. Me gustaría que trazara algún paralelismo entre esta experiencia y la que dio lugar a Un diamante en la basura.  

Ambos proyectos se dieron de forma paralela, y obedecen a un momento de creatividad colectiva muy potente, no sé si repetible. No sé cómo pudieron producirse tantas cosas a la vez. Creo que ambas experiencias tuvieron que ver con dar la oportunidad de expresarse a un colectivo –los niños– que no tiene tantas oportunidades de hacerlo, y con que se dieran las circunstancias propicias para hacerlo. También tienen que ver con el valor de lo inesperado. Porque yo nunca esperé que fueran a producir tanto material, o que las niñas de Milagros se involucraran tanto en el grupo, hasta el punto de acabar dando conciertos y grabando discos. Ambas experiencias me proporcionaron mucha felicidad. Por un lado, en clase, leíamos los textos que traían de casa, nos divertíamos dibujando y escribiendo, fue una suerte poder trabajar con esos niños; y por el otro, después de las clases, quedábamos para cantar y hacíamos música. Fue increíble, una experiencia total que duró muchos años. Con el paso del tiempo me cuesta creer que todo aquello sucediera.

El tipo de experiencia de la que surge Un diamante en la basura, ¿podría intentarse fuera del ámbito de la infancia y la escolaridad?

Me gustaría ensayar una experiencia parecida en residencias con ancianos

Los niños cuentan con una inocencia, una ingenuidad y una autenticidad que es el mejor caldo de cultivo para este tipo de cosas y que es muy difícil de encontrar más allá de la infancia, pero llevo tiempo pensando que me gustaría ensayar una experiencia parecida en residencias con ancianos, que es un grupo social del que, como la infancia, no se espera que diga nada. Sospecho que en el otro extremo de la vida podría surgir algo parecido, algo relacionado con lo inesperado y con la oportunidad para expresarse de la que, lamentablemente, muchos carecen.

Las personas procedentes de los ambientes más privilegiados terminan imponiendo su visión a través de los productos culturales o de entretenimiento. ¿Se puede romper ese círculo vicioso de reproducción de la desigualdad?

El mundo de la cultura es elitista y, además, cuenta con toda una legión de trabajadores precarios que, si no tuvieran un colchón familiar, difícilmente iban a poder pagar el alquiler. Según las estadísticas, las perspectivas de trabajar en el sector cultural para un joven procedente de la clase trabajadora son cuatro veces más reducidas que para un joven perteneciente a un entorno acomodado, un dato que evidencia que la meritocracia es un mito, no existe, son los padres. Cuanto mayor sea la inseguridad laboral y peores los salarios, menor diversidad habrá, ya que sólo un joven cuya familia le ayude económicamente podrá dedicarse a este tipo de trabajos creativos. Y sí, una de las razones que me animaron a armar el libro fue que quería que el punto de vista de estos niños constara en algún lugar, pero lo interesante de la experiencia es que queda completamente fuera de la institución de la cultura y el arte. Creo que estaríamos más cerca de lo que sería la cultura popular, que se abre paso de un modo espontáneo e irresistible; sin objetivos de antemano, ni subvenciones ni profesionalización. Para mí lo importante no es que los niños se conviertan en poetas o en artistas, sino que tengan la oportunidad de sacar lo que llevan dentro y que sepan que la herramienta que les permite hacerlo les servirá para toda la vida. Se trata más de encontrar, de recolectar, y de transmitir que hay canales para disfrutar de la vida y del arte sin el mercado de por medio.

Fuente de la información:  https://ctxt.es/es

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La pintura como refugio: Artista española Bárbara Alegre sobre el arte, el duelo y la sanación emocional

Sus figuras evocan un regreso a la lentitud, a la empatía y a la conexión con uno mismo, con los demás y con la naturaleza.

En un mundo abrumado por el conflicto, la sobreestimulación y la fatiga emocional, las pinturas de Bárbara Alegre ofrecen un raro contrapunto: quietud, suavidad y una conexión sincera. Con paletas de colores tenues y composiciones en óleo por capas, crea espacios íntimos que responden al caos con ternura. Sus figuras evocan un retorno a la lentitud, la empatía y la conexión con uno mismo, con los demás y con el mundo natural. Para Alegre, pintar es “un refugio”, un acto silencioso de sanación en un mundo que a menudo resulta abrumador.

Alegre nació en España y actualmente vive en Barcelona. Su formación académica abarca tres instituciones clave: Llotja Escola d’Arts i OficisChelsea College of Arts y Royal College of Art en Londres, donde completó su maestría en pintura. Tras una larga pausa para crear una familia, el regreso al Royal College of Art la ayudó a relanzar su carrera y a profundizar su perspectiva conceptual del arte. Cada etapa formativa moldeó su evolución: desde los fundamentos técnicos hasta una práctica más filosófica y emocionalmente guiada.

En junio, el trabajo de Alegre fue presentado en la feria New Art Dealers Alliance (NADA) en la ciudad de Nueva York, a través de la galería coreana Dohing Art. La exposición marcó un paso significativo en la expansión de su alcance global, ofreció al público estadounidense una ventana a su mundo introspectivo y profundamente sentido. Su presencia en NADA destacó la resonancia universal de su obra, que ya se ha exhibido en Europa y Asia.

Bárbara Alegre's painting ‘Limits of a Given World’ 2024. Oil on canvas.

Bárbara Alegre ‘Límites de un mundo dado’, 2024. Óleo sobre lienzo, 50 x 70 cm. Foto cortesía de la artista.

En una entrevista con Global Voices, Alegre habló sobre las fuerzas emocionales y simbólicas que impulsan su arte, el uso de objetos personales, como el maquillaje de su difunta madre, las corrientes psicológicas que moldean su lenguaje visual y la manera en que la pintura funciona como terapia personal y como una ofrenda silenciosa para quienes buscan consuelo en el arte.

A continuación, extractos de la entrevista.

Omid Memarian (OM): En “Límites de un mundo dado”, una figura juega al hilo con caracoles, insinuando lentitud y reflexión. ¿Cómo responde esto a la urgencia y la sobreestimulación actuales?

Bárbara Alegre (BA): En los últimos años, he sentido una fuerte necesidad de crear imágenes que reconforten y contrarresten la violencia de nuestro mundo muchas veces disfuncional. Veo el afecto como un camino hacia la comprensión, y la pintura como un espacio silencioso y restaurador, libre de cinismo, destinado a compartir calma, paz y amabilidad.

Esta pintura se desarrolla como una fábula, contada a través de una figura femenina que encarna valores humanistas y un compromiso profundo con la comprensión y el respeto del entorno que sostiene su cuerpo y su mente, lo que beneficia a la propia naturaleza.

La obra busca recuperar un vínculo perdido, volver al ritmo de la madre naturaleza y recordarnos que todavía es posible sentir su poder reparador, devolver el equilibrio y la armonía con la fauna, la flora y el ecosistema, que son extensiones de nosotros mismos.

Bárbara Alegre ‘Última lección’, 2020. Maquillaje y óleo sobre papel, 57 x 77 cm. Foto cortesía de Ione & Mann Gallery.

OM: En tu serie “Última lección”, incorporaste el maquillaje de tu madre tras su muerte. ¿Cómo influyó este proceso íntimo en tu exploración de la identidad, la memoria y la transformación?

BA: Esta serie exploró el dolor, el trauma y la reparación durante el duelo. Pinté retratos de mi madre con su maquillaje y sus pinceles en un intento por mantenerla cerca, físicamente presente. Su ADN estaba en todo; era una obra sobre ella, hecha de ella y para ella. Fue una despedida lenta que terminó cuando el maquillaje se agotó.

La pintura ayudó a resolver un rompecabezas interior que las palabras o acciones no podían explicar, ya que el trauma muchas veces resiste el discurso. Estas representaciones simbólicas transformaron mi dolor, me llevaron a la aceptación, el homenaje y la reubicación.

Reflexioné sobre la visión de Melanie Klein del arte como un acto de amor y reparación, y sobre la idea de Donald Winnicott del arte como un espacio transicional, que se aleja de la realidad hacia la fantasía y la ilusión. En ese sentido, el maquillaje se convirtió en el objeto transicional que ayuda a lograr la separación de la madre cuando ella ya no está de cuerpo presente.

Bárbara Alegre's painting, ‘Shadow’ 2024. Oil on canvas

Bárbara Alegre, ‘Sombra’, 2024. Óleo sobre lienzo, 35 x 35 cm. Foto cortesía de la artista.

OM: Tus pinturas suelen presentar una paleta de colores suaves y composiciones delicadas. ¿Cómo contribuyen estos elementos a la calma y a la introspección que impregnan tu arte?

BA: Desde pequeña me cautivó el impacto emocional del color. Armonizaba tonos intuitivamente para provocar algunas emociones. En la adolescencia, estudiar la psicología del color profundizó esa intuición al ayudarme a comprender cómo los colores influyen en el estado de ánimo de una persona. Más tarde, trabajar como florista añadió una dimensión simbólica, al asociar colores con aromas y significados.

Esta base define mi paleta actual: tonos tenues, pasteles y colores piel, elegidos para evocar suavidad, empatía, vulnerabilidad e inocencia. Todo invita a la calma y a la contemplación

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London Gallery Weekend 2022. Billboard for Bárbara Alegre’s ‘Last Lesson,’ 2020, Piccadilly Lights

London Gallery Weekend 2022. ‘Última Lección’ en Piccadilly Lights, Londres. Foto de Will Amlot, cortesía de London Gallery Weekend.

OM: Tu trabajo explora lo físico y lo psicológico. ¿Cómo usas historias personales para plantear temas universales, como la empatía y la condición humana?

BA: Mi obra parte de reflexiones y experiencias personales, pero busca ir más allá para hablar de aspectos universales de la condición humana.

Todos atravesamos paisajes emocionales similares y enfrentamos cuestionamientos fundamentales a medida que crecemos. El arte siempre ha tratado estos temas; lo que cambia es la manera de expresarlos.

Intento crear un espacio donde el espectador pueda percibir la conexión entre las sensaciones físicas y las respuestas psicológicas. Mi objetivo es que la obra resuene profundamente, que fomente empatía y una comprensión compartida de nuestra humanidad colectiva.

Bárbara Alegre, ‘Seven Souls’ 2024.

Bárbara Alegre, ‘Siete Almas’, 2024. Óleo sobre lienzo, 70 x 50 cm. Foto cortesía de la artista.

OM: En obras como Lucha, huida, parálisis exploras el trauma y los estados psicológicos. ¿Cómo traduces esas emociones al lenguaje visual y qué retos conlleva?

BA: Mi forma de traducir estados emocionales complejos, especialmente los relacionados con el trauma, al lenguaje visual figurativo es profundamente personal, aunque con la intención de conectar con otros. El desafío es dar forma a emociones internas, a menudo abstractas, sin caer en clichés. Comienzo escuchando mi cuerpo, localizando dónde está el dolor, entendiendo su naturaleza y percibiendo qué podría aliviarlo. Este diálogo interno se parece a una sesión psicológica. Aunque el arte abstracto parezca más sencillo, lo considero demasiado superficial para reflejar la complejidad del trauma. Busco moldear esos sentimientos invisibles a través de la figuración, con lo que honra su profundidad y fomenta la empatía.

Bárbara Alegre, ‘Naigo’ 2020. Oil on canvas.

Bárbara Alegre, ‘Naigo’, 2020. Óleo sobre lienzo, 90 x 130 cm. Foto cortesía de la artista.

OM: Has llamado al arte un “refugio”, un espacio de reflexión y consuelo. ¿Cómo influye esto en tu proceso y en los entornos que creas en tus exposiciones?

BA: En mi experiencia, el arte ha sido vital para mi salud mental y mi bienestar emocional. Desde niña, dibujar y pintar me han ayudado a transformar experiencias dolorosas en recuerdos positivos. Cuando la vida parece reducirse al dolor, encontrar formas no dañinas de afrontarlo se vuelve esencial  y para mí, la práctica artística constante es una de ellas. Intento compartir ese refugio con los demás, ofrecer tranquilidad a través de la contemplación y la experiencia del arte. Las galerías con las que colaboro apoyan esta visión, ya sea añadiendo alfombras a los espacios, pintando las paredes en tonos suaves o eligiendo lugares con chimenea. Esa sensación final de suavidad habita cada detalle.

Bárbara Alegre, ‘Fight Flight Freeze’ 2023.

Bárbara Alegre, ‘Lucha, Huida, Parálisis’, 2023. Óleo sobre lienzo, 80 x 80 cm. Foto cortesía de la artista.

OM: Con la creciente digitalización del mundo del arte, ¿cómo percibes el papel de la presencia física y la experiencia táctil al interactuar con una obra?

BA: Para mí, la experiencia visual y táctil es esencial; las palabras no pueden transmitir completamente la sensación de ver y tocar una obra. Intento evocar esa sensación a través de la pintura.

Las plataformas digitales son útiles para la accesibilidad, especialmente en momentos especiales como lo fue la pandemia, pero sus límites son evidentes. En las pantallas, las obras pierden profundidad, textura, fidelidad del color y las huellas humanas sutiles del original.

Nada se compara con ver arte presencialmente, en el que todos los sentidos se involucran en una experiencia inmersiva. Aunque ambos formatos pueden coexistir, lo digital nunca podrá reemplazar la riqueza del encuentro físico directo.

Fuente de la información:  https://es.globalvoices.org

Fotografía: Global voices. Bárbara Alegre en el Studio_2021. Javier Rodero.

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España: ¿Qué es el aprendizaje invertido y cómo reduce la violencia escolar?

¿Qué es el aprendizaje invertido y cómo reduce la violencia escolar?

José Luis Fernández

Una investigación explica cómo puede reducirse la violencia entre iguales por parte del alumnado en el ámbito escolar, con metodologías innovadoras como el aprendizaje invertido, la gamificación y la metodología online. La violencia puede presentarse tanto de forma tradicional como digital. En los últimos años se ha visto intensificada por el aumento del uso de dispositivos electrónicos entre adolescentes.

Pero, según recoge la investigación «Integración de la Metodología Online, Gamificación y Aprendizaje Invertido para mejorar el conocimiento y la percepción de los docentes sobre violencia entre iguales en contextos escolares» de Begoña Iranzo, investigadora y directora del Máster en Psicología en la Infancia y adolescencia de Universidad Internacional de Valencia (VIU), junto a las doctoras Sandra Gómez, directora del Máster Universitario en Dirección Sanitaria y Gestión Clínica y Laura Carrascosa, investigadora y coordinadora del Máster Universitario en Criminología: Delincuencia y Victimología, ambas de VIU, si el 84,5% del profesorado conoce casos reportados de violencia, sólo un 51,6% toma alguna acción al respecto.

Una de las causas expuestas en su investigación es la falta de preparación específica y formación para poder intervenir de manera efectiva ante el acoso escolar e implementar las medidas necesarias para frenar estos problemas.

«Existe una necesidad de formación especializada y apoyo que no solo sensibilicen, sino que también capaciten a los docentes para intervenir proactivamente y lograr respuestas más efectivas frente al bullying» advierte Begoña Iranzo, quien continúa explicando cómo, por ello, eligió como objetivo de su investigación «la mejora del conocimiento y competencias del profesorado en el manejo de la violencia entre iguales, a través de metodologías innovadoras como el aprendizaje invertido, la gamificación y la metodología online».

Laura Carrascosa también advierte de que, «a pesar de existir programas de intervención como Prev@cib, dónde se ha demostrado la reducción del bullying y cyberbullying en adolescentes, mediante un enfoque basado en un modelo ecológico, la teoría del empoderamiento y el modelo de responsabilidad personal y social, la formación docente sigue quedándose muy atrás del ideal. No resultando efectiva para solventar los problemas que se producen en las aulas».

La mejora de la formación docente ayuda al manejo de la violencia entre iguales

En su compromiso con esta necesaria formación docente, Begoña Iranzo realiza en esta investigación una nueva propuesta formativa, que ayuda a los docentes de infantil, primaria y secundaria «primero, a conocer y comprender el acoso y ciberacoso escolar y los efectos que provoca en el alumnado. Pero también a desarrollar competencias para que el profesorado pueda identificar y prevenir situaciones de violencia entre iguales» destaca.

Para ello, propone incluir en los planes de formación docente, el conocimiento en dos metodologías innovadoras: el aprendizaje invertido y la gamificación. «El aprendizaje invertido y la gamificación ofrecen un enfoque práctico que empodera a los docentes para actuar como agentes de cambio en la creación de ambientes educativos seguros y colaborativos», señala la investigadora de VIU.

Sobre el primero, Sandra Gómez explica cómo el aprendizaje invertido permite que los docentes asimilen contenidos de manera autónoma, antes de participar en sesiones prácticas, fomentando así la responsabilidad en su propio proceso de aprendizaje. «Esto facilita un ambiente formativo en el que el tiempo se dedica a la aplicación práctica y la reflexión. También, resulta eficaz para la adquisición de conocimientos y, a su vez para la aplicación en situaciones reales de violencia que puedan surgir en el aula» señala.

Además, la directora del Máster en Psicología en la Infancia y adolescencia de VIU alude a la necesidad de incorporación de elementos lúdicos, provenientes de la gamificación, para promover un aprendizaje más atractivo y dinámico y así fomentar la colaboración y el trabajo en equipo entre el cuerpo docente. «La gamificación ayuda a reforzar el compromiso y la motivación del profesorado, contribuyendo a generar un conocimiento más profundo sobre problemáticas como el acoso entre iguales», añade Iranzo.

Para ella, combinar el aprendizaje invertido y la gamificación funciona, porque, «al final, los docentes aprenden que utilizando herramientas digitales para crear contenido educativo consiguen contribuir a crear un ambiente educativo seguro. También, compartiendo estrategias efectivas, a través de iniciativas como un podcast interactivo o una campaña de concienciación en Instagram».

Empoderar a los docentes con nuevas herramientas para generar un cambio en las aulas

En conclusión, uno de los aspectos más relevantes que pone sobre la mesa esta propuesta es cómo con la incorporación de estas metodologías innovadoras en las formaciones del claustro docente, se refuerza el compromiso y la motivación del profesorado, lo que contribuye a tener un conocimiento mayor sobre problemáticas complejas como puede ser el acoso entre iguales.

También, «se maximiza la comprensión y se promueve un aprendizaje significativo y centrado en la práctica, mediante un método colaborativo». Lo que aporta un enfoque que mejora la confianza y la capacidad de los educadores. Empodera a los docentes para actuar como auténticos agentes del cambio en la creación de ambientes seguros y colaborativos en el contexto educativo» revela Begoña Iranzo, investigadora de VIU.

Y el empoderamiento de los docentes es clave para generar un cambio significativo en el contexto escolar. Por eso, integrar metodologías innovadoras en la formación docente puede ser un catalizador clave para reducir la violencia entre pares, mejorando tanto la percepción como las habilidades prácticas del profesorado para abordar estas problemáticas.

Fuente de la Información: https://exitoeducativo.net/que-es-el-aprendizaje-invertido-y-como-reduce-la-violencia-escolar/

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El sector educativo, el tercero más ciberatacado a nivel global

El sector educativo, el tercero más ciberatacado a nivel global

José Luis Fernández

El sector educativo se ha consolidado como uno de los principales blancos de la ciberdelincuencia: solo en el segundo trimestre de 2024 fue el tercero más atacado a nivel global. Escuelas, universidades y centros de formación concentran datos personales y científicos altamente sensibles, a menudo protegidos por infraestructuras limitadas, según un informe de la compañía de ciberseguridad ESET.

Según los investigadores de ESET, los grupos APT han intensificado sus ataques a este sector, atraídos por sus características particulares: entornos con múltiples dispositivos conectados, políticas de acceso abiertas y escasa inversión en ciberseguridad, entre otras.

«El sector educativo ha pasado a convertirse en un blanco prioritario para los ciberdelincuentes», advierte Josep Albors, director de investigación y concienciación de ESET España. «La combinación de infraestructuras tecnológicas obsoletas, falta de personal especializado en ciberseguridad y una alta exposición al entorno digital hace que escuelas y universidades sean especialmente vulnerables».

El incremento de los ciberataques en el ámbito educativo responde a una combinación de distintos factores. ESET identifica las seis debilidades clave que explican por qué este sector es uno de los objetivos preferidos de los ciberdelincuentes. En primer lugar, presupuestos limitados, lo que equivale a riesgos elevados. Muchas instituciones educativas, tanto públicas como privadas, operan con recursos económicos y humanos limitados, lo que complica la contratación de especialistas en ciberseguridad y obliga a optimizar al máximo la inversión en soluciones de ciberseguridad.

Luego está el uso de dispositivos personales y redes abiertas. A menudo, estudiantes, docentes y personal acceden a plataformas institucionales a través de dispositivos propios, que habitualmente carecen de los controles adecuados, lo que conlleva una mayor exposición y multiplica los vectores de ataque, sin menospreciar una baja concienciación en ciberseguridad: La falta de formación específica en ciberseguridad convierte a los usuarios del entorno educativo en víctimas propicias para campañas de phishing y otros engaños basados en ingeniería social.

Además, la cultura abierta y descentralizada que favorece el intercambio de conocimiento también facilita el acceso no autorizado si no se aplican las medidas de seguridad adecuadas, en tanto que, en paralelo, el ritmo de digitalización supera al de actualización tecnológica. Muchas instituciones siguen operando con sistemas heredados, software sin soporte o dispositivos desactualizados. Además de gestionar datos personales y financieros, el sector gestiona información académica y científica que puede llegar a ser de alto valor comercial, ideológico o estratégico para estos actores.

Así operan los atacantes

Los métodos utilizados por los ciberdelincuentes para atacar las instituciones del sector educativo varían en función del objetivo perseguido y del tipo de amenaza. Por ejemplo, en uno de los casos analizados por los expertos de ESET, se observó como el actor malicioso intentaba eludir el software de seguridad, con EDR incluido, inyectando código malicioso en procesos legítimos mediante el uso de múltiples módulos diseñados para evitar su detección.

Entre las amenazas más persistentes en entornos académicos, especialmente en universidades, destaca el ransomware, seguido de las vulnerabilidades no parcheadas y campañas de phishing. Esta última modalidad ha aumentado en los últimos años, en parte por el uso de técnicas más sofisticadas impulsadas por la inteligencia artificial generativa.

Herramientas basadas en IA permiten crear mensajes falsos cada vez más creíbles y personalizados, y se combinan con otros métodos como los códigos QR maliciosos, que se distribuyen a través de correos electrónicos, folletos, pases de aparcamiento o formularios de ayuda financiera.

Ejemplos notorios de instituciones educativas ciberatacadas son la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), que en octubre de 2021 sufrió un ataque de ransomware que paralizó sus sistemas informáticos. Se vieron afectados los servicios de correo electrónico, campus virtual y bases de datos administrativas. La universidad tuvo que recurrir a soluciones temporales como correos alternativos y clases presenciales sin acceso digital.

Por su parte, la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), en febrero de 2023 fue víctima de un ataque informático que afectó a los sistemas de gestión académica y administrativa. Se interrumpieron servicios como la matrícula, el acceso a notas y la gestión de expedientes. La universidad confirmó que no se comprometieron datos personales, pero el incidente generó gran preocupación.

En agosto de 2024, a propósito de una prueba de opositores en RTVE, un ciberataque comprometió los datos personales de aspirantes. Aunque no fue una universidad, el incidente afectó a un proceso educativo y de selección pública. Se filtraron datos como nombres, DNI y direcciones, lo que generó críticas sobre la seguridad digital en organismos públicos

Con carácter general, un estudio reveló que el 85% de las universidades ha sufrido algún tipo de ciberataque en el último año. Los ataques más comunes incluyen phishing, ransomware y accesos no autorizados. Las universidades son especialmente vulnerables por la gran cantidad de datos que manejan y la diversidad de dispositivos conectados.

¿Qué hacer?

Entre las principales recomendaciones para proteger el sistema educativo que comparte esta compañía en su estudio destaca el uso de contraseñas fuertes, únicas y con verificación en dos pasos. Es importante combinar mayúsculas, minúsculas, números y símbolos, y reforzarlas con autenticación multifactor para impedir accesos no autorizados.

Por supuesto, hacer copias de seguridad con frecuencia y guardar la información crítica en ubicaciones seguras y actualízalas de forma regular para evitar pérdidas en caso de ataque o fallo del sistema. También preparar y probar un plan de respuesta ante incidentes. Contar con un protocolo claro y probado agiliza la actuación y minimiza el impacto en caso de sufrir un ciberataque.

Hay que formar a toda la comunidad educativa en prevención digital, ya que la ciberseguridad empieza con la concienciación: alumnado, profesorado y personal administrativo deben saber cómo detectar amenazas y actuar con cautela, y, al mismo tiempo, definir una política de uso de dispositivos y redes, estableciendo normas claras sobre cómo proteger los equipos y cómo actuar en caso de detectar comportamientos sospechosos.

Fuente de la Información: https://exitoeducativo.net/el-sector-educativo-el-tercero-mas-ciberatacado-a-nivel-global/

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País Vasco: ¿Escribir a mano para aprender mejor a leer?

¿Escribir a mano para aprender mejor a leer?

Hoy en día es habitual la existencia de recursos digitales en las aulas infantiles y su utilización como herramienta para distintos procesos de aprendizaje. Por ejemplo, existen programas informáticos dirigidos a niños y niñas que están aprendiendo a leer y escribir. Como los ejercicios que proponen son para hacer en el ordenador, el alumnado pulsa los teclados y botones, dejando a un lado el lápiz y el papel. Para medir el impacto de estos métodos basados en la mecanografía, en un nuevo estudio se ha realizado una comparativa con el fin de analizar las consecuencias que tiene en las capacidades de los niños y niñas el hecho de practicar la escritura a mano, en comparación con hacerlo en el teclado.

El estudio lo han llevado a cabo Gorka Ibaibarriaga y Joana Acha, de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), así como Manuel Perea, de la Universidad de Valencia (UV), en España.

“Ya que los niños escriben cada vez menos a mano, queríamos investigar la influencia que eso tiene en las competencias alfabéticas y ortográficas. Es decir, queríamos ver si tanto la capacidad de aprender letras como la de interiorizar y recordar la estructura de las palabras se desarrolla de forma diferente a través de la práctica manual o del uso de teclados. Hemos llegado a la conclusión de que los niños y niñas que se han ejercitado a mano han obtenido los mejores resultados”, explica la investigadora Joana Acha.

Para llegar a esta conclusión se realizó un experimento con niños y niñas de 5 a 6 años. Se escogió esa edad porque es el momento más propicio del desarrollo. Es entonces cuando empiezan a adquirir la capacidad lectoescritora. Así, se enseñó a 50 niños y niñas con lectura básica 9 letras del alfabeto georgiano y armenio, así como 16 pseudopalabras inventadas por el personal investigador combinando esas letras.

“El objetivo fue utilizar letras y palabras totalmente novedosas para los niños y niñas, a fin de asegurarnos de que estaban aprendiendo desde cero. De hecho, las investigaciones realizadas hasta ahora han utilizado los alfabetos propios de la cultura de los niños y niñas y, por lo tanto, no es tan fácil saber hasta qué punto no conocían los símbolos presentados”, afirma Acha.

Así, a todos los estudiantes les enseñaron nuevas letras y palabras, pero no a todos de la misma manera: a la mitad les pidió que las copiasen a mano y a la otra mitad, que lo hicieran usando los teclados. De este modo, el estudio de la Universidad del País Vasco ha podido analizar la importancia de la grafomotricidad. Es decir, cómo influye el movimiento de la mano en el proceso de lectura y escritura. De hecho, cuando escribimos con los teclados no trazamos la forma de la letra, por lo que la influencia de la grafomotricidad es escasa a la hora de interiorizar las estructuras de las letras o de las palabras. En cambio, cuando escribimos a mano su influencia es grande.

“Una vez que se les enseñamos las letras y palabras nuevas y cada grupo practicó con un método, realizamos tres pruebas para evaluar los conocimientos adquiridos. Medimos la capacidad de identificar, escribir y pronunciar letras y pseudopalabras, y los resultados indican claramente que quienes practicaron a mano han desarrollado una mayor destreza. La diferencia se nota, sobre todo, en las pseudopalabras, ya que casi todos los que aprendieron con ordenadores han hecho mal los ejercicios relacionados con las secuencias de letras. Por lo tanto, nuestro trabajo reafirma que la grafomotricidad es fundamental para aprender de memoria las letras y las estructuras de las palabras”, explica Acha.

La variabilidad también influye

Pero no solo se han fijado en el impacto que tiene el grado de movimiento de la mano. Los grupos que trabajaban a mano y con los teclados se dividieron, desde el principio, en dos subgrupos. A la hora de enseñar letras y palabras, entre los que trabajaban con el lápiz, se pidió a algunos que siguieran las guías marcadas con un punto (técnica de baja variabilidad). Los otros practicaron sin ninguna referencia: copiando libremente en la hoja en blanco (variabilidad alta). Lo mismo se hizo con los que usaban ordenadores: algunos utilizaron siempre la misma tipografía para practicar (por ejemplo, Tahoma) y otros, más de una. Así, además de la grafomotricidad, se ha podido analizar la influencia del factor de variabilidad de la forma.

No solo se ha constatado que quienes practicaron a mano tienen mejor competencia que todos los que practicaron con los teclados, sino que también hay diferencias entre quienes practicaron con el lápiz y el papel. Los que practicaron de forma libre obtuvieron los mejores resultados. “Por lo tanto, lo que hemos deducido es que, aunque al principio tener un trazo para practicar sirve de gran ayuda, una vez que son capaces de hacer movimientos pequeños y concretos más o menos, es conveniente pasar a la escritura libre. Sin embargo, lo que está claro es que hay que priorizar la escritura a mano como práctica en los procesos de aprendizaje. Que aprenden mejor a través de los movimientos con la mano y que, por tanto, los dispositivos tecnológicos solo deberían ser utilizados como un complemento”, explica Acha.

Joana Acha es investigadora y profesora del departamento de Procesos Psicológicos Básicos y su desarrollo de la Facultad de Psicología. Imparte clases en el Grado en Psicología, Máster en Atención Temprana  y Máster en Neurociencia Cognitiva del Lenguaje. Forma parte del equipo de investigación HAEZI y sus principales temas de investigación son el desarrollo de la lectura y los métodos que se utilizan para fomentarla. Ha realizado el nuevo estudio con su doctorando Gorka Ibaibarriaga y con Manuel Perea de la Universidad de Valencia. Colabora habitualmente con este último y ambos dirigen la tesis de Ibaibarriaga.

El estudio se titula “The impact of handwriting and typing practice in children’s letter and word learning: Implications for literacy development”. Y se ha publicado en la revista académica Journal of Experimental Child Psychology. (Fuente: UPV/EHU)

Fuente: noticiasdelaciencia.com

Fuente de la Información: https://www.redem.org/escribir-a-mano-para-aprender-mejor-a-leer/

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