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Plurinacional eres tú

Por: Mariano Fernández Enguita
¿Qué es plurinacionalidad?, se preguntan millones de españoles mientras clavan su mirada en la televisión, la prensa y los tuits de Podemos y PSOE. Sería comprensible, después de tanto mareo con la “nación de naciones” (y no de ciudadanos), el “estado multinacional” (y no nacional), las nacionalidades y regiones (con varias “naciones emergentes”), la soberanía (¿de quién?), el federalismo (¿asimétrico?), el “derecho a decidir” (¿qué?), etc., que la ciudadanía diera la espantada ante la sola propuesta del último adjetivo: plurinacional. A mí, sin embargo, me agrada. Evoca la desafortunada confusión del mundo escolar sobre si hay que ser multi-, pluri-, inter- o transcultural, o nada de eso, pero me gusta porque es un adjetivo que cuadra bien a las personas y mal a los colectivos.
En muchos ámbitos los prefijos multi o pluri son intercambiables o hace falta un cursillo para distinguirlos, pero en el lingüístico tienen significados distintos y objetos diferentes. La coexistencia o el uso de dos o más lenguas en un territorio produce comunidades o estados multilingües y sujetos plurilingües. Un estado es multilingüe si en él se hablan dos o más lenguas, tanto si todos hablan todas como si cada grupo habla apenas una o algún grupo más de una: una lengua es un sistema autocontenido, con un vocabulario y unas reglas específicos y autosuficientes (como, por ejemplo, lo es el catalán, no importa cuánto deba al latín, a otras lenguas romances, al inglés o mañana del chino). Un individuo es plurilingüe si, en la práctica, es competente en el habla de distintas lenguas, en grado desigual. El Consejo de Europa asumió hace mucho esta distinción.

Lo primero es un contrasentido: las naciones no forman ni están formadas por naciones, sino que forman y están formadas por individuos. La formación de los estados-nación tuvo como reverso la constitución y reconocimiento del individuo como sujeto de derechos y la eliminación o reducción a meras asociaciones de las corporaciones intermedias (órdenes, gremios, familias patriarcales, burgos, servidumbre). Una nación de naciones así entendida, multinacional, no podría ser otra cosa que una confederación, siempre sujeta a la conformidad de las naciones que la forma y unilateralmente denunciable por cualquiera de ellas. Pero basta incluso con que sea un estado, y lo es desde hace medio milenio largo –aunque haya sido de forma renqueante–, para que, por más que en un platillo de la balanza se puedan poner la nación o nacionalidad que no es España (p.e. Cataluña), la lengua o la aldea, la identidad colectiva, el sentimiento diferencial, etc., en el otro platillo haya que poner siempre ese medio milenio de ciudadanía, desde la ciudadanía de baja intensidad que puede encontrarse ya en las leyes y costumbres con fuerza jurídica sobre libertad de circulación y residencia en todo el territorio unificado en el siglo XVI, con las lógicas consecuencias en términos de reconocimiento, mestizaje, interculturalidad, etc., hasta la de alta intensidad que han supuesto los períodos democráticos o, por qué no, las mismas contiendas civiles violentas o pacíficas, ganadas o perdidas.
Pasemos ahora a lo nacional. Queda cerca, pues la lengua es uno de los elementos más relevantes en la formación de las naciones, aunque no sea ni necesario ni suficiente. ¿España es multinacional o es plurinacional? Algunos pensarán que es lo mismo y otros podrían ofrecer el cursillo, pero creo que, en general, quienes la califican de multinacional quieren decir no solo que está formada por distintas naciones sino que cada una de estas termina donde comienza cualquier otra y viceversa. Declarar las naciones como conjuntos disjuntos (sin elementos comunes) permite, primero, proclamar un sujeto que puede reclamar para sí lo que le parezca sin, aparentemente, vulnerar los derechos de otro (“derecho a decidir”, “solo queremos votar”, etc.); segundo, definir el endogrupo (nosotros) y el exogrupo (ellos) imprescindibles para entregarse a la fértil retórica de los agravios (“nos roban”, “nos atacan”, “son fascistas”, “la guerra civil fue contra nosotros”…); tercero, negar legitimidad propia a cualquier comunidad más amplia y a todo lo que a ella se asocie (el Estado, “Madrid”, la Constitución). Por eso la “nación de naciones”, aunque suene profundo o sutil, como suelen hacerlo las expresiones recursivas (la red de redes, la naturaleza de la naturaleza…), no ayuda mucho, ya que, si España ha de ser tal cosa, o es una metanación formada o creada por naciones, o sea, multinacional, o es una nación yuxtapuesta a otras, o sea plurinacional, porque los individuos pueden sentirse parte de más de una nación, como pueden hablar más de una lengua.
Según la estadística del padrón continuo que ofrece el INE, a 1 de enero de este año, de cada 100 residentes en Cataluña 18 han nacido en otros lugares de España (y otros 18 en el extranjero); y de cada 100 nacidos en Cataluña y que residen en España, 8 lo hacen en algún otro punto de esta. Pero la movilidad no ha dado comienzo con esta generación, de manera que una parte de los nacidos en Cataluña han de ser hijos de no nacidos en ella a los que probablemente les cueste considerarse exclusivamente catalanes, o catalanes en vez de españoles (y en conflicto con el resto), aunque no falten furiosos conversos y rufianes. A falta de estos datos, una pista nos da la proporción de la población catalana que tiene como única primera lengua el castellano, 50%, frente al 40% que suman quienes tiene como tal el catalán (32%) o este y otras (8%). Y otro tanto con los descendientes de catalanes que una o varias generaciones antes se afincaron en otros lugares del territorio español y cuya pista se pierde en las estadísticas.
El resultado es que, en relación con los reinos medievales, las regiones de ayer y las comunidades de hoy, la mayoría somos mestizos, felices de serlo, y así nos gustaría ser tratados. Poder ser tan catalanes, castellanos, aragoneses, andaluces, vascos, etc. como nos parezca, pero sin tener para ello que dejar de ser españoles ni divorciarnos de los otros españoles. Seguramente podríamos afinar a favor de las nacionalidades o naciones sin un estado propio y exclusivo (propio y compartido ya lo tienen), o de la plurinacionalidad de sus integrantes: por poner un solo ejemplo, favoreciendo la vehicularidad compartida del catalán en centros escolares fuera de Cataluña que puedan contar con un número de alumnos viable. Pero haría falta también que la Generalitat reconociera la plurinacionalidad de los residentes en Cataluña, renunciando a imponer la vehicularidad exclusiva del catalán a la amplia mayoría que una y otra vez ha manifestado que prefiere la covehicularidad, es decir, que sus hijos estudien en ambas lenguas. De hecho es lo que pide en las encuestas entre un 60 y un 90% de las familias, que les dejen a ellos y a sus hijos ser plurinacionales, si bien la Generalitat ha optado por sumergirlos en el monolingüismo para hacerlos mononacionales, y con tal grado presión que genera una espiral de silencio a la que pocos se atreven a oponerse a cara descubierta, menos que nunca con sus hijos por medio.
Hay un sencillo ejercicio sociológico que suelo hacer cuando tengo la oportunidad de pasear un rato, como me gusta hacerlo, por cualquier ciudad catalana. Consiste en contar, por un lado, en qué lengua se expresa la gente con la que me cruzo por la calle, lo que suele arrojar una distribución bastante equilibrada y un poco inclinada hacia el castellano; y contar, por otro, en qué lengua lo hacen los letreros, carteles y precios de los comercios y dependencias administrativas, o en primera instancia los empleados que trabajan cara al público, que es casi exclusivamente en catalán. Lo primero, la acción espontánea de las personas (con una historia y una cultura detrás, por supuesto), revela su plurinacionalidad; lo segundo, que viene impuesto por la ley de normalización lingüística –que sanciona no usar el catalán y ampara no usar el castellano– y la presión política oficial y extraoficial del del nacionalismo, expresa la mononacionalidad.
Curiosa o cínicamente, IDESCAT, que realiza para la Generalitat la Encuesta de Usos Lingüísticos de la Población, quinquenal, pregunta a los catalanes españoles todo lo imaginable, pero nada sobre la lengua vehicular que desean en la escuela, que está ya fuera de discusión (ya es mononacional); sin embargo, en una encuesta decenal a los catalanes franceses (“del Norte”) sí pregunta qué lengua vehicular prefieren, incluida la opción de una “enseñanza bilingüe catalán-francés”. IDESCAT quiere que puedan manifestarse plurinacionales los catalanes que, en Francia, se sienten más bien simplemente franceses, y priva de la palabra a los que, en España, se sienten a la vez catalanes y  españoles. No hay sorpresa: el nacionalismo es eso.
La pregunta hoy es qué quiere decir plurinacional para la izquierda. Si significa la coexistencia de identidades y lealtades en la conciencia de las personas y en la estructura del Estado, bienvenido sea; si es un mero sinónimo de multinacional, buscado quizá para marcar distancia con la terminología empresarial, no hará sino ampliar la ceremonia de la confusión. En cuanto a la nación de naciones, si es la expresión recursiva de la plurinacionalidad bien entendida, no es que lo necesitemos pero podremos vivir con ella; pero si es otro nombre para la multinacionalidad, o para la idea de que España es un estado pero las naciones son solo otras (entre tres y una docena, según quién hable) y lo que pueda quedar sin ellas, si es que queda algo, entonces resulta incompatible y contradictoria con la plurinacionalidad, un concepto farragoso e inconsistente y, lo que es peor, un eufemismo para el llamado a la disgregación.
*Fuente: blog.enguita.info/2017/07/plurinacional-eres-tu.html
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Call for Papers: “Humanidades digitales y justicia social” Teknokultura, Vol. 15 No. 1 (marzo de 2018)

Europa/España/Revistas.ucm.es

Coordinadores: Heidi J Figueroa Sarriera (UPR-Recinto de Río Piedras); Elías Said-Hung (Universidad Internacional de la Rioja)

El auge de fenómenos como el Big Data, Data Mining, el P2P y la creciente penetración de las redes sociales, en todos los contextos de las sociedades contemporáneas ha reforzado el reto que implica el desarrollo de conocimiento, la labor de innovación y la creación artística. Estos retos atraviesan las distintas fases de captura, estructuración, documentación, preservación y distribución de los datos y están íntimamente vinculados a aspectos éticos, socio-políticos y económicos. En los últimos años hemos sido testigos de debates asociados al papel del acceso a la información en el momento de denunciar gobiernos, así como influir en procesos electorales y en la opinión pública. Sin embargo, han tenido menos visibilidad en la discusión pública la expansión de actividades culturales que hacen uso de las tecnologías digitales para denunciar inequidad social y procesos de exclusión. Estos y otros temas son el objeto de numerosos proyectos de arte público, escritura electrónica colectiva, artes performativas vinculadas a temas sociales y activismo social, entre otros.

En la actualidad las Humanidades se perfilan como un campo que permite la confluencia de saberes para el estudio del entorno histórico cultural que media la acción humana, sus procesos constituyentes y sus productos. Humanidades Digitales es un término que alude a un campo interdisciplinario para la comprensión de las tecnologías digitales emergentes, dentro del quehacer humanístico. Le añadimos el concepto de justificia social, para hacer énfasis sobre debates y proyectos que favorezcen mayor participación ciudadana, equidad y mejores condiciones de vida social y cultural. Al mismo tiempo, supone el aprendizaje de nuevas lingüísticas para la construcción de una sociedad del conocimiento más justa.

Este número cuenta con el apoyo de la Cátedra Julian Assange de CIESPAL- Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina- y forma parte de su agenda de trabajo. Las líneas de interés son las siguientes:1. Investigación sobre proyectos que involucren tecnología digital para propósitos de transparencia en gestión, gobernanza y participación ciudadana.

2. Reflexiones teóricas sobre conceptos claves asociados al vínculo entre comunicación, tecnologías emergentes y justicia social.

3. Análisis crítico sobre el rol de la investigación en las ciencias sociales y las modalidades de comunicación en el contexto del auge de nuevas prácticas de mercado como Big Data y Data Mining.

4. Investigación asociada a proyectos culturales vinculados a ejercicios de participación ciudadana, equidad y justicia social.

5. Ensayos críticos e investigaciones que tengan como referencia obras artísticas y tecnología digital, y en los que se incluyan líneas de controversia, tales como: público/privado, yo/otro, propio/ajeno, masculino/femenino, seguridad/vigilancia, y otras posibles dicotomías y sus desestabilizaciones.

6. Ensayos críticos e investigaciones sobre el lugar de las Humanidades Digitales en la construcción del conocimiento.

Contacto: heidi.figueroa@upr.edu / elias.said@unir.net

Teknokultura (ISSN-e 1549-2230) es una revista de la UCM, indexada en Emerging Sources Citation Index (ESCI) open peer-reviewed y trilingüe (castellano, portugués, inglés). Aborda el creciente protagonismo de la tecnología en contextos de comunicación y movilización social a través de una mirada crítica. Atiende a las maneras complejas en las que la tecnología y los nuevos medios sociales de comunicación, como sistemas de significación, reestructuran la vida social, económica, política y cultural. Para ello ofrece vías de discusión de estas problemáticas a partir de artículos destinados a la comunicación de resultados de investigaciones originales y ensayos innovadores.

Teknokultura incluye las siguientes secciones: «Karpeta» se centra en artículos basados en investigaciones (menos de 7.000 palabras).»A Des/propósito» está dedicada a contribuciones cortas de mayor análisis/opinión (5.000 palabras como máximo). «Reseñas» busca revisiones críticas de trabajos publicados relativos a cualquiera de las áreas de interés de Teknokultura (2.500 palabras como máximo). “Revisiones Temáticas” incluye artículos considerados como presentaciones del estado de un campo de investigación o “Estado de la Cuestión” de una temática afín a las áreas abordadas por la revista y que posea valores de actualidad y relevancia (6.000 palabras como máximo).

Normas para autores en español: http://revistas.ucm.es/index.php/TEKN/about/submissions#authorGuidelines

Índices de impacto: http://revistas.ucm.es/index.php/tekn/pages/view/bd

Fecha límite : 15 de septiembre 2017 para su valoración para este monográfico sobre Humanidades digitales y justicia social.

Por favor, regístrese para enviar su contribución: http://revistas.ucm.es/index.php/TEKN/user/register

Fuente: http://revistas.ucm.es/index.php/TEKN/announcement/view/234?utm_content=buffereb2ff&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

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Aulas vacías

Por: Fernando Ayala Vicente

Llega julio, un periodo plenamente diferente a lo inmediatamente anterior. La vida procura discurrir sin interrupciones drásticas, pero con continuos cambios. Hace tan sólo unos días veíamos el bullir incesante de cientos de adolescentes preocupados, unos por su devenir futuro enfrentándose a las pruebas de acceso a la Universidad. Sin duda, les marcará para siempre (aunque, como dirían Los Héroes del Silencio: «para siempre es mucho tiempo….») la decisión que tomen.

Otros de menor edad, han terminado el curso y las aulas, los patios, las entradas a los centros escolares ya no destilan la alegría que su algarabía producía.

Estamos, pues, ante un tiempo necesario para el ocio y descanso de nuestros jóvenes, pero también imprescindible para profesores y responsables educativos.

De su buen hacer se va a desprender no sólo un desarrollo normalizado del comienzo del curso siguiente, sino también el consolidar las buenas prácticas, el corregir errores cometidos, el atender a demandas del sector…. en definitiva, es el momento de ejecutar una planificación que sea prudente ya en los instantes precisos no se puede improvisar.

Somos conscientes de que pueden surgir muchos imponderables, pero para eso está precisamente el sentirse bien rodeado, aconsejado, asesorado y preparado.

El gobierno socialista de la Junta de Extremadura ha dado muestras sobradas de que los veranos es el momento para trabajar. La administración educativa se basa fundamentalmente en utilizar adecuadamente los recursos disponibles buscando el bienestar constante de sus administrados.

Cierto es que, se hace necesario innovar, que se aplauden medidas que hagan posible mejoras que nos alejen de la temida rutina. Atrás quedaron los apuntes, casi amarillos de algunos profesores que repetían una y otra vez los mensajes. Delante queda el esfuerzo de la mayoría de los docentes que luchan por ponerse al frente de los desafíos que, continuamente, les ofrece la sociedad tan revolucionariamente dinámica en la que tienen que desenvolverse.

Fuente: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/sociedad/aulas-vacias_1027010.html

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Entrevista a Joaquín Miras Albarrán: El verdadero materialismo es capaz de percibir lo específico de la materialidad humana

Entrevista a Joaquín Miras Albarrán sobre Praxis política y Estado republicano. Crítica del republicanismo liberal
“El verdadero materialismo es capaz de percibir lo específico de la materialidad humana, precisamente el saber hacer psicolingüístico”
Salvador López Arnal

Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aquí publicadas, Joaquín Miras Albarrán es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la política y Praxis política y Estado republicano. 

Hablábamos de perspectivas, convencionales y alternatuvas.. Decías que…

Que precisamente, desde esa perspectiva, la convencional, la objetivista, habitualmente, cuando se menciona la subjetividad como fundamento de las posibles alternativas sociales, se suele decir que estamos ante pensamiento «voluntarista», ante el «voluntarismo».

Sí, de acuerdo, aunque no siempre es una mala consideración.

Se dice, por ejemplo, que Gramsci era voluntarista, precisamente porque Gramsci no pensaba la política en términos de determinaciones objetivistas, sino en términos de voluntades personales, organización activa de las mismas, las expectativas que tienen y que generan. Pero nada menos voluntarista que lo que estoy diciendo: no estoy diciendo que a base de voluntad, las subjetividades logren el cambio, porque querer es poder y no sé qué más. Estoy diciendo, precisamente, lo contrario, que «not, we can’t».

Y este «not, we can’t», que no me lo imaginaba dicho o escrito por ti, ¿por qué?

Porque la voluntad, aun la dotada del saber hacer lingüístico que dirige la praxis, necesita de instancias organizacionales de mediación que posibiliten protagonizar esa razón psicolingüística en otra dirección. Gramsci lo sabía. Estamos ante el verdadero materialismo, el que es capaz de percibir en qué consiste la materialidad humana, lo específico de la materialidad humana, que es precisamente ese saber hacer psicolingüístico, ese ethos, generado entre todos, que consiste en un saber hacer lingüístico, aprendido, que albergamos en nuestra consciencia, que ponemos en obra entre todos, intersubjetivamente, -wirklichkeit-, pero cuya objetivación depende de las relaciones sociales que organizan su objetivación, la praxis.

Relaciones sociales lingüísticamente ordenadas, concretas, que median la praxis intersubjetiva creadora o «espíritu». Y que solo si nos ponemos a luchar por crear otras alternativas, organizativas, otro saber hacer organizacional lingüísticamente acordado y creado, en lucha contra quienes nos lo traten de impedir, y ya desde ahora y en lo cotidiano, podemos ir desarrollando nuevas alternativas de acción. El nuevo proyecto a de partir de la experiencia generada por la capacidad de hacer, que incluye también la generada por las culturas materiales de vida que crean las expectativas de las personas, de los subalternos. El proyecto ha de surgir de la nueva experiencia emergente práxica, que está correlacionada con el propio mundo cultural, que se elabora creativamente en continuidad/disrupción con el mismo. Por ello, Gramsci, a pesar de ser un revolucionario de un país «occidental», Italia, que tenía una industria y una organización social o sociedad civil no «gelatinosa», sino ya burguesa, asume un proyecto político que es el mismo que el propuesto por Lenin: la tierra para el que la trabaja; la aspiración del campesinado. O sea que el subjetivismo voluntarista, la política como consecuencia de la auto organización intersubjetiva de las voluntades, presenta, en relación con los proyectos fundamentados en una investigación sobre el grado de desarrollo objetivo del aparato económico y social, una alternativa de «marcha lenta».

Creo que un maestro nuestro lo sabía,

Me estoy imaginando de quien hablas.

Lo sabía y nos advertía sobre los errores del objetivismo, cuando nos decía que ni siquiera de algo tan real como una ley física se puede concluir ninguna consecuencia subsiguiente causalmente predeterminada: la ley física que nos dice que potencia por su brazo es igual a resistencia por el suyo, puede darnos la posibilidad, tanto de construir palancas como gatos, o cualquier otro instrumento que la tenga en cuenta. Lo escribía Manuel Sacristán en su prólogo de fecha primero de mayo de 1964 al Antidühring, de Engels

¡Qué memoria, qué exactitud! Está bien que recuerdes la fecha del artículo. No fue la única vez. ¿Y qué nuevas alternativas de acción?

Pues las que la nueva praxis psicolingüísticamente orientada desde nuevas instancias microfundamentadas que creemos hagan posible; las que registre nuestra experiencia, lingüísticamente elaborada y la imaginación lingüística que esa nueva experiencia nos haga generar. Pero ahora, pues ya no necesitamos profetas que nos propongan, ni politólogos que nos creen juegos de significantes flotantes.

El lector/a seguro que entenderá a quiénes te estás refiriendo.

Precisamente el comunismo –esto lo estudiaba Alain Maillard en un antiguo libro de Ed. Kimé, de Paris, de los años 90- es un proyecto elaborado durante los años cuarenta del siglo XlX, en Francia, por las comunidades de maestros artesanos franceses, acostumbrados a controlar el proceso productivo y su ethos mediante sus agremiaciones, etc. que sienten la agresión del capitalismo, pero poseen suficiente control sobre su hacer como para imaginar una alternativa de vida social factible. Es un proyecto vinculado a la razón práxico-lingüística, no a la discursividad externa al objeto estudiado. Esto coincide con las mejores tradiciones de la izquierda española, el partido, el PCE/PSUC no fue el «científico inventor» de las Comisiones Obreras.

Está bien visto, encaja bien por lo que sabemos

Tal análisis, lingüísticamente elaborado, y tales conclusiones a partir del mismo. En absoluto, eso nunca lleva a ningún sitio. A fines de los años cincuenta, en diversas comunidades de obreros se generaron unas nuevas experiencias organizativas de lucha, la creación de asambleas y la delegación en una comisión obrera provisional. El partido…

Es decir, el PSUC-PCE.

Sí, en efecto. El partido supo entender lo que se cocía, supo reflexionarlo, supo incorporarse a esas iniciativas, porque sus militantes estaban allí, supo difundirlo. Lo mismo pasaba a la par o poco después, en las bases del sindicato fascista. Algunos trabajadores tuvieron la iniciativa, aquí y allí, de instrumentalizar el «vertical» para defender sus reivindicaciones, y el partido supo entender y difundir las experiencias etc. De esas dos patas surge el movimiento fundamental de lucha contra el franquismo, las CCOO… me ahorro, ya ahora, repetir que toda esa actividad era elaboración psicolingüística, y saber hacer lingüísticamente objetivado en las consciencias. Pero sí quiero que se vea que todo este lenguaje desaparece de la consideración en los modelos intelectuales al uso. Modelos que siempre parten de que «aquí» la facultad lingüística, y «allí», el objeto de estudio, la sociedad, la actividad humana, etc., que es estudiada e interpretada, el noúmeno ignoto solo cognoscible mediante la ciencia, como si no fuera simplemente nosotros».

Pero precisamente he visto que tú destacas esta misma concepción que trato de explicar, en la reseña que haces del último libro que se ha publicado en Viejo Topo con los escritos de Paco Fernández Buey sobre la Revolución Rusa de 1917. Tu recesión fue publicada en Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php? id=227783&titular=aquella-innatural-creaci%F3n-de-campesinos-y-soldados-desesperados-

Pues no sé, querido Joaquín, para serte sincero, si era totalmente consciente de lo que dices cuando escribí esa reseña-comentario. Gracias por tu generosa interpretación. Déjame que recuerde que la edición del libro de Paco Fernández Buey ha contado con el trabajo, en circunstancias académicas nada fáciles, de un gran editor, uno de sus grandes discípulos: Jordi Mir Garcia.

Sí, sí, desde luego. En ella me llama la atención una frase que posee hondura ontológica y mediante la que Fernández Buey explica la historicidad de la revolución, -y de paso la historicidad de todo hacer humano-: dado que el ser humano es un ser que se autocrea, que no está determinado en su hacer por cadenas causales que imponen como resultado una nueva forma de actuar –sería determinismo, no creación-: «innatural creación», creación de algo nuevo, cuyas posibilidades y sus límites son puestos por la creación misma y su propio desarrollo, no por el determinismo causal de lo anterior; la historicidad que hay que entender en su significado hondo, ontológico y que es lo que dio a aquellos revolucionarios la superioridad intelectual, a la que se refiere Fernández Buey, sobre los marxistas eurooccidentales.

Sí, me parece que sí, que es eso que dices. Lo has entendido mejor que yo, mucho mejor que yo, y lo expresas ajustadamente en tus términso..

Por cierto, déjame practicar ahora una inversión hegelo-marxista.

Temo tus inversiones… Pero adelante con ella.

Sé que en 1974 Paco publicó su traducción de la obra de Jean Hyppolite, que se agotó enseguida –o la descatalogaron los editores, a saber- y que yo no pude hacerme con copia, años después, una vez consideré interesante leer sobre Hegel.

Hablas, si no ando errado de Estructura y génesis de la Fenomenología del Espíritu de Hegel. La publicó Península, Barcelona, en 1974 .

Exacto. Como yo tenía ya adquirido el libro en francés, no le di más vueltas y lo leí en francés. Nunca tuve oportunidad de preguntarle a Paco sobre el porqué de su decisión –que entrañó, a buen seguro, un trabajo de un par de años, eso como mínimo.

No sabría decirte. Sé que Paco Fernández Buey no pasaba en aquellos momentos una etapa de desahogo económico. Había trabajado o estaba trabajando en “la Salvat” como colaborador (escribió varias voces para el Diccionario o la Enciclopedia, no recuerdo ahora), era PNN (cobraban muy poco, al año siguiente fue expulsado de la Universidad por su participación destacada en la larga huelga del movimiento), había estado en la cárcel, había vuelto del Sáhara donde, como sabes, fue destinado como castigo, y en aquellos años, siendo muy joven, codirigía la colección Hipótesis con Manuel Sacristán para la que tradujo, entre otros autores, a un marxista que me gustó siempre mucho: Valentino Gerratana. Su estilo preciso, riguroso, informado, era modélico para mí.

Es decir, no es imposible que nuestro amigo y maestro tradujera el libro de Hyppolite pane lucrando y sin más consideraciones complementarias. No puedo asegurarlo. Recuerdo también que poco después tradujo un libro de Lucio Colletti, El marxismo y Hegel , 2 vols., Grijalbo, que se publicó en 1977. No estoy diciendo que su visión del asunto fuera la de Colletti. No, en absoluto. Yo creo que si uno lee, años después, su Marx (sin ismos), de finales de 1998, observa que el autor de La gran perturbación es comedido, temperado diría él, en la relación Hegel-Marx. Que Marx fue un lector (crítico) de Hegel, un seguidor de Hegel, influido por él incluso en su obra de madurez, El Capital, si queremos expresarnos así, está fuera de toda duda para la mayoría de nosotros. Paco Fernández Buey, como Sacristán, negaron-matizaron-comentaron esa idea de ruptura epistemológica o de línea de demarcación limpia o demasiado limpia entre el joven Marx hegeliano y el científico Marx maduro y ya no hegeliano.

Por cierto, ¿me dejas que recuerde la dedicatoria del libro al que he hecho referencia?

Te dejo, claro.

La de Marx (sin ismos): “Para Neus, para Eloy. En recuerdo de Manuel Sacristán y Giulia Adinolfi, comunistas, a los que amamos y de los aprendimos”. Giulia fue profesora tuya, lo recuerdo a los lectores.

Volvamos a nuestro desarrollo si te parece.

Bueno es aquí donde quería llegar, pero una vez aquí, me parece que repetimos-«enlazamos» con pasos de reflexión que ya hemos reiterado anteriormente.

Vale, podemos dejarlo aquí, donde hemos llegado. Una larga pero sustantiva aproximación a un tema importante. Ahora sí, sin más dilaciones, vuelvo a donde estábamos: al primer capítulo de la segunda parte del libro. Sobre él te pregunto a continuación.

Cuando quieras.

En todo caso, conviene descansar. Laborare stanca nos enseñó Pavese y nuestra propia vida. ¿Qué tal si nos tomamos unas vacaciones y dejamos descansar a los lectores? Igual están cansados, no digo de nosotros pero sí un poco de mí.

No estoy de acuerdo con esto último que dices pero me parece muy razonable lo anterior. Descansemos, buenas vacaciones.

Buenas vacaciones. Lástima que muchos compañeros, y sobre todo muchas compañeras, no puedan disfrutarlas.

Sí, sí, desde luego. La explotación despiadada, como dirían Brecht y Fried, sigue mandando en la plaza.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=229513&titular=%93el-verdadero-materialismo-es-capaz-de-percibir-lo-espec%EDfico-de-la-materialidad-humana-precisamente-el-

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Rosa Luxemburgo, el águila de la izquierda que callaron con una bala

Por: Mónica Zas Marcos

«Socialismo o barbarie». Aunque los considerase antagónicos, en la vida de Rosa Luxemburgo (1871-1919) ambos conceptos fueron de la mano. Ella soñó con la revolución hasta que los freikorps le volaron la cabeza y lanzaron su cuerpo por el Canal Landwehr de Berlín. Luxemburgo nació en la Polonia rusa cuando aún se escuchaban los ecos de la Comuna de París y fue asesinada 48 años más tarde por proclamar la lucha obrera, el sufragio universal y una alternativa al «parásito» sistema capitalista.

Su figura ha estado unida cien años al imaginario de la revolución, pero aún hay mucha gente que desconoce la audacia de esta mujer excepcional. El libro La rosa roja se ha propuesto recuperar a la Rosa teórica, socialista y anticapitalista, pero también a la que amó a escondidas, la que sufrió violencia machista y la que, con sus contradicciones, quería libres a las mujeres de cualquier clase social.

Portada Rosa Luxemburgo

La ilustradora y activista británica Kate Evans publicó su novela gráfica en 2015 con Verso Books y dos años más tarde llega en castellano gracias a la editorial argentina Ediciones IPS-Pan y Rosas. También lanzaron un crowdfunding para publicarlo en España y superaron el objetivo inicial en menos de una semana.

Sus viñetas conjugan el humor con un análisis exhaustivo de la obra de Rosa Luxemburgo, sus artículos en prensa o la correspondencia personal que no se había traducido a nuestro idioma hasta ahora.

Tanto en unos textos como en otros, la protagonista muestra una inteligencia crítica que puso en jaque a los dirigentes del partido socialdemócrata alemán e incluso ciertas teorías de Marx, que desmontó en su libro La acumulación del capital (1913).

A pesar del estilo caricaturesco de los dibujos, el espíritu de Rosa Luxemburgo se conserva intacto gracias a las citas textuales. Ese es el gran acierto de la novela de Kate Evans: acercar una figura compleja y controvertida sin perder el peso didáctico de sus intervenciones públicas y de sus inspiradoras clases de economía marxista.

«Aunque es recordada como una mártir, ella es mucho más que eso, porque cada momento que vivió, lo hizo al máximo», recuerda su última biógrafa. Que este nuevo homenaje sirva para recuperar las lecciones de uno de los personajes más combativos y brillantes de nuestra historia.

La socialista más joven

En casa de los Luxemburgo, a las mujeres se les reservaba la tarea de apretarse los corsés para reducir la cintura y de cuidar su hermosa melena larga para atraer a un hombre rico. Rosa, la hija más pequeña, pronto defendió que el valor de una mujer estaba en su intelecto, no en los centímetros de su cadera. Aunque se crió en un hogar profundamente judío, se deshizo también de la fe religiosa en cuanto descubrió al filósofo que le cambiaría la vida.

«Marx dijo que los dioses son producto de las regiones nebulosas del cerebro humano«, decía ella. «Tu abuelo es un rabino y te lavarás la boca con jabón, jovencita», le recriminaba su familia. Para no calentar el ambiente en su casa, Luxemburgo escondía el Manifiesto comunista o Trabajo asalariado y capital de la vista de sus padres, pero disertaba abiertamente de capitalismo con sus hermanos.

Viñeta Rosa Luxemburgo

Con su preparación e inteligencia, a nadie le extrañó que una chica de 15 años se afiliase al movimiento socialista polaco, aunque viviese con la amenaza constante de ser atrapada y condenada en Siberia por el zar ruso. Al final, en 1889 se exilió a Zúrich para estudiar en la única universidad que admitía a mujeres. Allí cambió la botánica y la zoología por la ciencia del cambio social y las relaciones económicas. También aprendió once idiomas y trabajó como periodista mientras acababa un doctorado sobre la industrialización en Polonia. Su mantra: «Cuestionar todo».

El azote de los conformistas

Las conferencias de Rosa Luxemburgo en la Internacional Socialista promovían la solidaridad entre países y la revolución mundial, mucho antes que el derecho a la autodeterminación que reclamaba Polonia. Defendía que la lucha obrera debía centrarse en el capitalismo, aunque el Manifiesto comunista de Marx llamase a la emancipación de los polacos. Esa filosofía, que compartía con su primer amor Leo Jogiches, la trasladó a Berlín en 1898, cuando se afilió al SPD alemán.

Rosa también se opuso a grandes figuras del partido socialdemócrata como Eduard Bernstein, rebatiéndole que «la lucha por la reforma es el medio, la revolución es el fin». Pensaba que si las reformas se lograban a través de la lucha obrera, fortalecían al partido, pero si se obtenían por métodos parlamentarios o acuerdos entre partidos burgueses, esto sólo favorecía al capitalismo.

Viñeta Rosa Luxemburgo

Más tarde, se distanció de otros pesos pesados del SPD que la consideraban una «víbora bribona», como su otrora gran colega Karl Kautsky. Una brecha que se abriría para siempre con la aprobación de los presupuestos de la Primera Guerra Mundial, a la que ella se oponía tajantemente, y con el retraso en las negociaciones del sufragio universal, y femenino.

La «no militancia» feminista

Otro importante contacto que hizo Rosa en Berlín fue Clara Zetkin, la activista que estaba al frente de la organización de mujeres socialistas y del periódico feministaDie Gleichheit ( La Igualdad). Juntas defendían el voto universal, aunque Luxemburgo nunca quiso encabezar el ala femenina para no perder los beneficios que tenía en el partido junto a los varones. Pensaba que era una estrategia de sus compañeros para desterrarla de la primera línea del debate teórico, donde reinaba el machismo.

«El voto femenino aterra al actual Estado capitalista porque, tras él, están los millones de mujeres que reforzarían al enemigo interior, es decir, a la socialdemocracia», escribió. No compartía con Zetkin, sin embargo, la defensa solo del voto de las mujeres propietarias que pagaban impuestos. «Son derechos de las damas, no de las mujeres. No puedo hacer causa común con las señoras de la clase capitalista», le espetaba Luxemburgo.

Viñeta Rosa Luxemburgo

Ambas participaron en 1907 en la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en la ciudad alemana de Stuttgart, que aprobó que los partidos socialistas del mundo luchasen obligatoriamente por el sufragio femenino. También en la Segunda Conferencia, llamada Guerra a la guerra, donde más de cien activistas de 17 países establecieron el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. En aquella época, Rosa empezó a sentirse cómoda con la etiqueta feminista y sus discursos tomaron un cariz más comprometido, como este que pronunció en 1912:

«El actual enérgico movimiento de millones de mujeres proletarias que consideran su falta de derechos políticos como una flagrante injusticia es señal infalible, señal de que las bases sociales del sistema imperante están podridas y que sus días están contados. Luchando por el sufragio femenino, también apresuraremos la hora en que la actual sociedad caiga en ruinas bajo los martillazos del proletariado revolucionario»

Una de las cosas que más lamentó Luxemburgo al final de sus días fue no haber defendido con ahínco el voto y la emancipación de la mujer. Por eso, a su salida de la cárcel en 1918 y cuando reorganizó la Liga Espartaquista, estableció como nueva consigna «la plena igualdad social y jurídica entre los sexos».

La utopía antibelicista

Si bien el equidistante feminismo de Rosa Luxemburgo ha sido motivo de debates académicos, con su perfil pacifista no queda resquicio para la duda. La política enarboló un discurso antimilitarista durante toda su carrera, pero sobre todo a las puertas de la Primera Guerra Mundial, cuando su partido votó por primera vez a favor de unos presupuestos capitalistas que daban luz verde a la masacre.

Los razonamientos de Luxemburgo se podrían aplicar perfectamente hoy en día, cien años después de la Gran Guerra. Para ella, el conflicto «es indispensable para el desarrollo del capitalismo», puesto que la industria armamentística mueve decenas de miles de millones y está controlada por señores de la guerra que deben justificar el gasto militar y el tráfico incontrolado de armas. Así, Rosa interpeló a sus propios camaradas en Utopías pacifistas (1911):

¿Cuál es nuestra tarea en la cuestión de la paz? (…) Si las naciones existentes realmente quisieran poner coto, seria y honestamente, a la carrera armamentista, tendrían que comenzar con el desarme en el terreno político comercial, abandonar sus rapaces campañas colonialistas y su política internacional de conquista de esferas de influencia en todas partes del mundo” .

Este hincapié en hacer «un llamamiento a la justicia y al fin de la violencia» durante los cuatro años de la guerra fue el que acabó con su vida. No caben medias tintas cuando se está en contra de precarizar vidas en el trabajo y en el campo de batalla. Al menos, no para Rosa Luxemburgo. Esta líder solo consideraba la vía del socialismo para acabar con la barbarie, y terminó sufriendo la barbarie en propias carnes por parte de los freikorps.

Pero la Rosa Roja vio que la dignidad humana estaba por encima de los partidos y de la economía militar. Y así se recordará siempre a la mujer que no huyó del barco naufragado y luchó hasta la muerte «por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres».

Rosa Luxemburgo en un mítin en Berlín

Rosa Luxemburgo en un mítin en Berlín, 1910

Fuente: http://www.eldiario.es/cultura/libros/Rosa-Luxemburgo-aguila-izquierda-callaron_0_658634256.html
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España: El 72% de jóvenes con discapacidad creen que su situación les perjudica a la hora de encontrar un empleo

España/Agosto de 2017/Fuente: Cuatro

El 72% de jóvenes con discapacidad considera que su situación le perjudicará a la hora de encontrar empleo, según se extrae del informe ‘Millenials con Discapacidad, motor de futuro’ de la Fundación Adecco y JYSK, y que recoge una encuesta realizada a 500 personas de entre 18 y 35 años con discapacidad.
El estudio estima que en España hay 9.477 jóvenes (hasta 25 años) con discapacidad inscritos como demandantes de empleo. Se trata, sobre todo, de hombres (64%) que en un 41% de los casos tienen algún tipo de discapacidad física y de los cuales el 61,4% reside en Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid. Del total de jóvenes discapacitados, el 35% es desempleado de larga duración, es decir, lleva más de un año buscando empleo sin éxito.
A pesar de esto, un 90 por ciento de ellos cree, en realidad, que su discapacidad le refuerza en valores como el esfuerzo, la constancia o la tolerancia a la frustración. Según el director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, «la discapacidad conlleva la convivencia con el sacrificio y no es extraño que los jóvenes se vean reforzados en dichas competencias».
Sin embargo, seis de cada diez cree que tardará más de un año en encontrar una ocupación frente a los jóvenes sin discapacidad de los cuales sólo el 2% piensa que se demorará más de 12 meses.
Así, según se extrae del estudio, la carencia formativa es una de las principales causas de desempleo pues el porcentaje de menores de 25 años con discapacidad en desempleo que no ha superado la ESO es del 64,3%. En este sentido, sólo el 8,2% de los jóvenes con discapacidad desempleados cuentan con estudios universitarios, casi la mitad que el resto de los jóvenes (17,2%).
Pablo Pineda, primer diplomado europeo con síndrome de Down y embajador de la Fundación Adecco afirma que es necesario un modelo de educación inclusiva que reduzca la brecha formativa. «Desde mi punto de vista, el valor de la educación inclusiva es precisamente buscar la equidad, analizar las necesidades de cada persona y ofrecerle alternativas que respondan a las mismas» destaca.
«De este modo, las personas con discapacidad podríamos alcanzar la plenitud educativa haciendo una FP, con un certificado de profesionalidad o mediante otras fórmulas intermedias que no nos conduzcan a tocar nuestro techo formativo a los 18 años», añade Pineda.
Entre los jóvenes con discapacidad que encuentran empleo, el informe de mercado de Trabajo de las personas con discapacidad, del SEPE, revela que el 20,2% encuentra trabajo como peón de industria manufacturera, seguidos de un 19,6% que lo hace como personal de limpieza en oficinas y hoteles y un 12,6% que lo hace como camarero.
«Para mí el reto sería que, en unos años, podamos ver a las personas con discapacidad trabajando en bancos, bufetes de abogados y liderando equipos de trabajo», afirma Pineda.
Para ello, afirma que «es necesario un salto cualitativo» que elimine la sobre protección de las familias y que las Administraciones Públicas y empresas «abanderen un cambio de mentalidad que apueste por procesos de selección ciegos, donde lo único que importe sean las competencias de las personas».
Fuente: http://www.cuatro.com/noticias/sociedad/jovenes-discapacidad-situacion-perjudica-encontrar_0_2412900527.html
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España: Un 28% del profesorado impartirá materias en que no es especialista, según CIG

España/Agosto de 2017/Fuente: ABC

Más de un 28 % del profesorado sin destino definitivo en los centros de educación secundaria, de formación profesional, de enseñanza de idiomas o de régimen especial impartirá en el curso 2017-2018 materias de las que no es especialista, denunció hoy el sindicato CIG-Ensino.

Un estudio realizado por este sindicato sobre la adjudicación de destinos provisionales concluye que hay «claros indicios de lo que va a ser un nuevo curso con peores condiciones de trabajo para aquel profesorado provisional», sostiene CIG.

La Consellería, según un comunicado del sindicato, tiene en este momento un total de 4.250 docentes con destino provisional y de estos 1.195 «van a impartir una o dos materias afines».

Además señala que «en muchos casos» se trata de ámbitos propios de formación profesional básica o de programas de mejora de aprendizaje y rendimiento de educación secundaria.

Sobre la provisionalidad de los docentes, la CIG indica también que un 60 % del profesorado con destino provisional es interino (762 interinos y 1.174 sustitutos) y 797 son funcionarios «que nunca obtuvieron aún destino definitivo, llevando algunas personas hasta diez años en esta situación».

CIG-Ensino reclama que todo el profesorado funcionario de carrera obtenga su primer destino definitivo en el plazo de dos años, «para lo cual -señala- es preciso que la Consellería desbloquee numerosas plazas en los concursos de traslados».

Fuente: http://agencias.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=2568049

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