‘Filósofas en la Historia’ es un proyecto audiovisual llevado a cabo por tres docentes del IES Aramo (Oviedo) en el que se destaca el papel de las mujeres filósofas a lo largo de la historia. Dirigido a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, el objetivo es reconocer el papel de la mujer en esta disciplina a través del análisis, entrevistas a filósofas actuales y extractos de películas.
¿Quiénes son las filósofas españolas más relevantes? ¿Cuáles fueron las mujeres filósofas que destacaron en la Edad Antigua, la Edad Media y el Renacimiento, la Edad Moderna y la Contemporánea? Estas preguntas encuentran sus respuestas en ‘Filósofas en la Historia’, un proyecto audiovisual que a modo de documental cuenta la vida y obra de diferentes mujeres filósofas destacadas en la historia, pero a las que no se les da reconocimiento en los libros de filosofía ni en Secundaria ni en Bachillerato. Orquestado por tres docentes de la materia del IES Aramo en Oviedo (Asturias) también han contado con la colaboración de profesores de la Universidad de esta ciudad.
Objetivo: hacerlas visibles
Paz Pérez Encinas, Salvador Centeno Prieto y Manuel Gereduz Riera son los tres profesores de filosofía que han llevado a cabo el proyecto para sacar de la ‘invisibilidad’ a un gran número de mujeres filósofas a lo largo de la historia. El objetivo ha sido introducirlas en la tarea docente y darlas a conocer entre los estudiantes de Bachillerato, primero, y entre los de Secundaria después.
Una cuestión que rondaba en sus cabezas desde hace dos cursos. “La idea de introducir a las filósofas en nuestra práctica docente diaria surgió por ‘pura necesidad’. Las preguntas sobre la existencia de las filósofas y sobre su pensamiento se planteaban en clase, cada vez con mayor frecuencia. No fue fruto de un planteamiento teórico, sino de la propia ‘praxis’ educativa”, comentan los docentes.
El proyecto, en formato audiovisual, está dividido en diferentes vídeos según la época histórica: Edad Antigua, Edad Media y el Renacimiento, la Edad Moderna y la Contemporánea, y en ellos tanto los profesores del instituto como el profesorado universitario van explicando las labores y logros académicos de mujeres como Hipatia, Sor Juana Inés de la Cruz u Olympe de Gouges, entre muchas otras, que se combinan con extractos de películas y entrevistas a filósofas actuales.
El proyecto audiovisual
Paz, Salvador y Manuel comentan que la nula aparición de estas mujeres en las programaciones de la asignatura de Historia de la Filosofía, en Bachillerato, les llevó a comenzar la investigación educativa. Aunque no fue tarea fácil: “La obra filosófica de las mujeres, enmarcada en un relato histórico, es poco conocida. Existen pocos estudios completos sobre ellas y, menos aún, con un hilo conductor que las vincule con su época y con la historia”.
Por ello, se dieron cuenta enseguida de la envergadura de dicho trabajo y ampliaron su red de colaboradores. “Han colaborado profesores de Filosofía de la Universidad de Oviedo como José Antonio Méndez Sanz y Noelia Bueno junto con la profesora de la Facultad de Derecho, también de la misma Universidad, Isabel Núñez Paz. Además, hemos contado con la posibilidad de realizar entrevistas significativas a los investigadores Paula Garay y Pedro Riesco”.
Por supuesto también contaron con ayuda para la parte técnica: “Mouayad Nasser Zahra, refugiado internacional sirio en Asturias, que salió de Damasco por la situación en guerra de su país se ofreció, de forma voluntaria y altruista, a realizar todo el soporte técnico, y Asunción López Reguera, trabajadora sanitaria, que por interés intelectual quiso contribuir y ofrecer su apoyo para la realización del vídeo”, destacan.
Repercusión dentro y fuera del aula
El proyecto se ha trabajado fundamentalmente en las aulas de 1º de Bachillerato y 4º de la ESO. E incluso se pudo traspasar a otras fechas importantes, como el 8 de marzo. “El resultado ha sido claramente positivo. Desde este material docente, los alumnos han elaborado distintos ‘carteles’ y presentaciones para celebrar el 8 de marzo con la figura de las filósofas”, explican los docentes organizadores.
Mientras que en 2º de Bachillerato, les ha servido para estudiar la Ilustración y otras cuestiones históricas desde la perspectiva de estas mujeres filósofas. “Justamente en este nivel es donde reivindicamos un ‘espacio legal’ para la presencia de las ‘Filósofas en la Historia’. No es simplemente dar a conocer a las autoras, no sólo ‘anunciar’ su obra, sino también ‘denunciar’ su situación en las programaciones docentes”.
Fuera del centro educativo, el proyecto también se ha dado a conocer en diferentes espacios, como el Club de Prensa Nueva España, en Asturias, o en Madrid a través de una mesa redonda. Por último, el Centro del Profesorado y Recursos de Oviedo cuenta con el material para su divulgación y para realizar cursos de Formación al Profesorado. “También disponen de una guía docentepara poder trabajar el documental en el aula”, concluyen los docentes.
Fuente del artículo: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/filosofas-en-la-historia/
Government plans to reopen schools in England face a mounting backlash from education unions, who say the proposals are not feasible and have advised teachers and support staff not to “engage with” preparations for a 1 June return.
The Department for Education (DfE) wants children back in primary schools in a phased reopening starting next month, with class sizes limited to 15 and a staggered timetable to limit the number of pupils and risk of transmission.
The education secretary, Gavin Williamson, has held regular meetings with sector leaders to try to keep teachers onboard, but relations appeared to be fraying on Tuesday with unions complaining they were not consulted on the 1 June return date or the year groups chosen to return first.
The National Education Union (NEU), which represents 450,000 teachers and other school staff, and the public service union Unison, representing school support staff, told members not to engage with planning for reopening on 1 June.
The shadow chancellor, Anneliese Dodds, meanwhile raised concerns about the potential safety risks. Speaking on BBC Radio 4’s Woman’s Hour, she said: “I would be more than happy to send my own child to school if I knew that by doing so I would not be potentially harming others. That’s the critical issue for me. And we don’t have that evidence, I feel, currently.”
The government has said it wants children in reception, year 1 and year 6 to be back in school first, with other primary years joining later, but headteachers have raised concerns about problems with physical distancing for younger children and health risks for pupils and staff.
Kevin Courtney, NEU joint general secretary, tweeted to members: “Education unions intend to work together. Don’t engage with planning a June 1 return to wider opening – await further union advice.” Schools are currently closed to all pupils other than children of key workers and vulnerable pupils.
The NEU says that, under health and safety legislation, any employees – including teachers – are protected if they believe they will be exposed to a serious and imminent danger should they attend their place of work.
“If such a situation does arise in a school or college, our members will continue working from home as they have been over the last six weeks,” the union said.
Patrick Roach, general secretary of the NASUWT teaching union, agreed there could be no compromise on health and safety.
“If this means that schools are unable to open safely before September because they are unable to make arrangements to safeguard their staff and pupils, then that position must be accepted.”
Geoff Barton, meanwhile, who is general secretary of the Association of School and College Leaders, described government ambitions for school reopening as “frankly unfathomable”.
The government also appears to have some way to go to persuade families it will be safe to allow more pupils after an NEU poll of 1,000 parents found that fewer than half (49%) would be prepared to send their children back as soon as schools reopened and a third (33%) would delay their child’s return.
Paul Whiteman, general secretary of the National Association of Head Teachers, told MPs on the education select committee on Tuesday that primary schools would struggle to accommodate classes of 15 with physical distancing requirements.
“Our members are telling us that their building sizes on average would only accommodate classes of 10 to 12, rather than 15,” he said.
“So straight away we’re getting into some real practical difficulties about whether the government’s ambition can be practically accommodated. Let alone all the fears that parents have about bringing their children back into school, and the fears of the workforce too.”
Williamson said: “The latest scientific advice indicates it will be safe for more children to return to school from 1 June, but we will continue to limit the overall numbers in school and introduce protective measures to prevent transmission.
“This marks the first step towards having all young people back where they belong – in nurseries, schools and colleges – but we will continue to be led by the scientific evidence and will only take further steps when the time is right.”
Source of the article: https://www.theguardian.com/education/2020/may/12/plans-to-reopen-schools-on-1-june-in-jeopardy-as-education-unions-tell-staff-not-to-engage-with-prepartions-1
El Ministerio de Educación Nacional francés cerró sus puertas al público desde hace más de un mes para prevenir la expansión y el contagio del coronavirus. Si bien son las vacaciones de la primavera, el equipo del ministro Jean-Michel Blanquer asegura que el trabajo se ha intensificado.
En poco tiempo tuvieron que adaptarse a la enseñanza en línea. Una institución considerada como paquidérmica, logró movilizar profesores, estudiantes, padres y sindicatos.
Una vez sobrellevado con éxito ese reto, el nuevo desafío es el regreso a las aulas, planteado de forma parcial a partir del lunes 11 de mayo, el cual se aplicará voluntariamente y con protocolos como la presencia de la mitad de los alumnos por aula.
Blanquer destaca, sin embargo, algunos aprendizajes del modelo virtual, aplicado desde la suspensión de clases el pasado 12 de marzo. A través de Facebook Live, el ministro tuvo durante este tiempo encuentros y diálogos con los alumnos, escuchó sus inquietudes, como por ejemplo las de la promoción de bachilleres del 2020, pues es la segunda vez en la historia que no se realizará el examen de Estado, la primera fue en la movilización de mayo del 68.
En sus intervenciones ha explicado las nuevas modalidades del examen continuo. Asegura que las evaluaciones tendrán las mismas exigencias. El ministro tiene una meta clara: mantener la excelencia académica independientemente de si es virtual o presencial. A pesar de tener una apretada agenda, Blanquer, apasionado por Colombia, nos concedió una entrevista para EL TIEMPO.
El 17 de marzo, el presidente Macron aseguró que ‘el país está en guerra, la salud no tiene precio y el mundo no será el mismo’. ¿Cuál es su visión al respecto?
La alegoría de la guerra viene con una idea clave. Es un momento de lucha contra un enemigo biológico y eso requiere unidad nacional y fuerza. Esa es la principal idea detrás de este vocabulario. En segundo lugar, demostrar que hay un antes y un después. En el después se encontrarán las grandes diferencias de las dos épocas. Esto abre la puerta a una reflexión sobre la economía y la sociedad. Ver en qué medida alcanzamos aspectos de resiliencia y de mejoramiento a través de las grandes dificultades que estamos encontrando. Especialmente cómo vamos a enfrentar la crisis económica para tener un modelo que permita la prosperidad y la igualdad.
El presidente insistió en que nuestras convicciones y certezas serán reevaluadas…
Lo que el presidente destaca a través de su discurso es el individualismo y el materialismo de nuestra sociedad actual. Lo que revela una epidemia como esta es la necesidad de valores como la solidaridad, y una visión de largo plazo. Para esto es necesario que la educación y la salud tengan un rol fundamental. Pero es también un momento de reflexión hacia el concepto de la libertad porque actualmente estamos aceptando una fuerte restricción de nuestra libertad. Y esto conlleva un peligro: que las personas se acostumbren a la privación de libertad. Este periodo debe permitirnos ver que su valor es fundamental y el de todos los placeres cotidianos, que nos parecen comunes en tiempos normales y que ahora parecen lujos. Estas libertades y placeres debemos encontrarlos de nuevo después de todo este periodo dándoles el valor que merecen.
¿En qué ha cambiado su agenda desde el confinamiento?
Desde el confinamiento hubo dos tareas fundamentales que cumplir. La primera y más importante es lo que hemos llamado la continuidad pedagógica. Nuestra capacidad de trabajar a distancia con nuestros 13 millones de estudiantes. Realizamos un gran trabajo para poner en marcha los cursos a distancia con la institución CNED. Esta es una tarea que ya habíamos preparado para una eventual necesidad.
¿Desde cuándo existe esta institución?
Esta institución existe desde 1939 para brindarles enseñanza a distancia a los niños enfermos o que están de viaje con sus padres y no pueden asistir al colegio. En tiempos normales, esta institución ha trabajado con miles de niños que tienen esas dificultades. Con esta crisis se transformó en una institución para todos los estudiantes del país. Hemos elaborado dos funciones: una progresión pedagógica para cada nivel de clase y un sistema de clase virtual. Allí, tenemos cuatrocientos mil profesores que utilizan este sitio para conectarse.
¿Qué otros actores lo han acompañado?
Desarrollamos un programa, Nación en Aprendizaje, que involucra a los medios de comunicación que quieren apoyar este proceso. Ellos difunden en sus programas contenidos educativos. Tenemos en poco tiempo resultados importantes, como por ejemplo la cadena France 4, la cual tiene mucha audiencia pues hace cursos para los diferentes grados: primaria y bachillerato. Los alumnos tienen cursos de lunes a viernes para revisar nociones fundamentales en matemáticas, francés, inglés, historia y geografía y ciencias. Queremos crear un ambiente educativo para toda la población. Cuando todo el mundo está en la casa vale la pena que haya emisiones de televisión y radio, interesantes y profundas, en vez de cosas más superficiales.
¿Cuáles han sido las ventajas de este proceso?
Todo este trabajo fundamentalmente busca salvar el nivel general de educación en el país y tener una acción social. Este periodo ha permitido reconocer el valor de la profesión de profesor y demostrar la utilidad de la escuela, de la república para combatir las diferencias sociales. Entonces son dos desafíos: un desafío pedagógico y uno social. Por ejemplo, dimos computadores a las familias que no tienen, hicimos llegar por correo los capítulos y las tareas a quienes no pudieron conectarse en línea.
¿Ustedes han apoyado también al personal médico?
Decidimos dar un apoyo a los niños de los médicos y del equipo de salud, para que pudieran trabajar con serenidad. Para esto movilizamos a profesores que de manera voluntaria se dedican a este trabajo.
Hay un gran trabajo que se gana con todo este nuevo entorno, pero, a su juicio, ¿qué se pierde?
Las ganancias son claras: nuevos usos, más solidaridad, más personalización entre alumnos, padres y profesores. Pero lo que se pierde es la interacción humana que hay en una clase. El mayor problema es la exclusión y la deserción escolar de estudiantes que no participan durante este período. Alrededor del 5 por ciento. Con los rectores hacemos un seguimiento para recuperar este pequeño grupo.
¿Qué ha sido más difícil en su trabajo como ministro: enfrentar el debate con los sindicatos sobre las reformas del Gobierno en materia de educación o este escenario suigéneris?
Son dos tipos de dificultad muy diferentes. En el primer caso, se trata de convencer, escuchar y fijar un objetivo y de avanzar a pesar de los obstáculos. Mientras que en el segundo caso, se trata en un ambiente de unidad nacional. Resolver cada día problemas prácticos con objetivos claros, tal como salvar el nivel general de educación y compensar las injusticias sociales. El imperativo de la unión es clave en el segundo caso. Por ejemplo, la fórmula para evaluar a los estudiantes del último año la establecimos escuchando en videoconferencia a todos los sindicatos.
¿Este escenario le da mayor fuerza a la bandera de su mandato, ‘la escuela de la confianza’?
Todos hemos cambiado a raíz de la crisis. Yo también. Lo importante ahora es alcanzar una visión renovada de la gestión de los recursos humanos de este ministerio, tener un mejoramiento del reconocimiento del profesor en cuanto a los salarios y en cuanto al conocimiento inmaterial. Por eso, la crisis ha permitido un gran involucramiento de los profesores y hay un enorme reconocimiento de la sociedad y de mí mismo hacia los profesores. Ese es un factor positivo para progresar en el futuro.
Usted está acompañado por un importante consejo de sabios. En esta época, ¿cuál ha sido su aporte?
Por supuesto estoy trabajando con ellos. Por ejemplo, están desarrollando programas informáticos para áreas como francés y matemáticas que vamos a poner en los computadores que damos a las familias que no tienen acceso. También estamos haciendo un estudio sobre la evaluación de los estudiantes. Queremos personalizar más el camino de cada alumno, a partir de la evaluación de cada uno.
¿Un mensaje para Colombia y algunos elementos que se puedan compartir con el país en este momento de crisis?
Colombia es un país muy rico en recursos humanos y en la calidad de la gente. El gran desafío en una crisis como esta es el riesgo de la división social debido a las inequidades frente a la educación. Es necesario luchar por una escolarización de todos los ciudadanos, empezando por la escolaridad obligatoria desde la edad de 3 años. Es importante trabajar en el uso de las tecnologías y de la enseñanza a distancia. Como tenemos una visión cultural bastante parecida entre Francia y Colombia sobre el papel de la educación, hay muchas cosas que se pueden hacer conjuntamente, y eso lo iniciamos con el presidente Iván Duque cuando nos visitó en junio pasado.
Uno de sus libros preferidos para los niños y los grandes es el de las fábulas de Jean de la Fontaine. ¿Hay alguna fábula particularmente interesante como reflexión sobre lo que estamos viviendo?
Hay muchas. Todas son pertinentes para vivir. La Fontaine es un profesor de vida. Pero hay una que es importante para mí en este periodo, se llama El labrador y sus hijos. Es la historia de un labriego que va a morir y quiere dejar algo a sus hijos. Les dice que hay un tesoro escondido en sus tierras. Entonces los hijos mueven mucho la tierra para encontrar el tesoro. No lo encuentran, pero como han movido la tierra, esta se vuelve muy fértil y tienen muchos frutos. La moraleja es que el tesoro que el labrador les dejó es el concepto del trabajo. Más que nunca, el valor del trabajo es fundamental para sobrepasar la crisis.
Fuente de la entrevista: https://www.eltiempo.com/politica/jean-michel-blanquer-ministro-de-educacion-de-francia-habla-sobre-la-crisis-del-coronavirus-493124
Para Javier Aguilera, Manolo Monereo, Miguel Riera y Víctor Ríos, que siempre estuvieron ahí.
¡Cuántas veces repetí estas palabras [¡Al mar con estos continentales!]… Luego conocí a la clase obrera de una ciudad industrial y entendí lo que realmente significaban las cosas de Marx que antes había leído antes por curiosidad intelectual. De este modo me apasioné por la vida, por la lucha, por la clase obrera. (Antonio Gramsci, 6 de marzo de 1924)
No pretendo que la lógica histórica sea siempre tan rigurosa o tan consciente de sí misma como debería serlo; ni que nuestra práctica concuerde muy a menudo con nuestras declaraciones. Sólo pretendo que esta lógica existe. Y que no somos todos nosotros unos niños de pecho. (Edward P. Thompson, 1978)
Muchas muertes, demasiadas. Arden tantas pérdidas y el dolor se agolpa. De nuevo la muerte ha levantado pronto su vuelo.
Intento hablar con palabras no gastadas.
Tengo para mí que Julio Anguita será (ya es) un clásico del pensamiento socialista transformador del siglo XX y de estas primeras décadas del XXI. Y no solo para la ciudadanía española. Con el tiempo seremos más conscientes de la grandeza, de la enorme importancia (político-filosófica) de este gran luchador, de este gran pensador, de este gran orador. Entre lo mejor que ha generado la cultura comunista democrática en toda su historia.
Empecé a entender la importancia política (¡Y cultural!) de Julio Anguita, hace muchos, muchos años, en una larga conversación -que guardo con detalle en mi memoria- con un amigo suyo, maestro mío, Francisco Fernández Buey (Entrevisté a Anguita el 14 de abril de 2012 y fue idea suya, sabía que Paco estaba enfermo, dedicar la entrevista al autor de Marx (sin ismos).
Desde entonces, he procurado seguir sus reflexiones, su hacer, sus sugerencias, sus propuestas. Incluso su vivir, su estar ahí. Nos hemos escrito en alguna ocasión; nos hemos saludado en seis o siete encuentros. Más allá de acuerdos o desacuerdos (pocos estos últimos), siempre fue respetuoso. Nunca habló desde un púlpito ni desde ningún trono inaccesible. Tampoco desde una concepción dogmática, talmúdica e indiscutible de la razón política.
No es este el momento de hacer un balance de su trayectoria político-filosófica ni de su complejo, nada unidimensional, ser-en-el-mundo. Tampoco se trata de recordar la lista innumerable de insultos y descalificaciones que la derecha (y no sólo la derecha-derecha) lanzaron contra él, sobre todo en los años en que fue coordinador general de IU y secretario general del PCE
Sí es momento de recordar que Anguita, un buen hombre machadiano (con el tiempo, como al poeta, le recordaremos, sin contradicción, como don Julio y como compañero Anguita), fue un hombre honesto, cabal, un hombre de principios, siempre en primera línea de combate, de resistencia; un imprescindible: el poema de Brecht cobra nuevos sentidos en su caso; un incorruptible, a la Robespierre; un dirigente que escuchaba, enseñaba y aprendía; un comunista muy querido por gentes trabajadoras (sabía conectar con ellas como pocas veces he visto en mi vida); un político (en el mejor sentido de la palabra; su caso es ejemplo de ello) que intentaba hablar siempre con claridad, mojándose, sin ocultarse; alguien que (como ha señalado Enrique Olivas Cabanillas) supo unir como pocos, en su decir y en su hacer, ética y política; alguien del que se mofaron una y mil veces hasta la ignominia por aquello (tan verdadero, tan básico, tan real y tan esencial) de “programa, programa y programa”; alguien que supo (y nos enseñó) que el socialismo, el comunismo, es una lucha ininterrumpida, no para el mañana sino para el hoy; un estudioso que gozaba con la lectura y el estudio; un epicúreo, un amante de la (buena) vida (nada que ver con el lujo ni con el disparate); alguien tan contrario a las puertas giratorias que regresó, modestamente, a su trabajo como profesor de Instituto de bachillerato a los 60 años; un camarada apasionado por la pasión razonada de los de abajo; un comunista democrático que captó bien y en profundidad las dimensiones de los tres grandes problemas que nos acechan, cercanos ya al abismo: las desigualdades asesinas, el cambio climático irresponsable y sus prolongaciones, y el armamento y la guerra nuclear.
Todos recordamos su “malditas sean las guerras” (https://cadenaser.com/emisora/2020/05/16/radio_cordoba/1589627860_741718.html), cuando su hijo Julio Anguita Parrado murió (muy joven) en la guerra imperial de Iraq. No hemos olvidado, por supuesto que no, la caza y captura diseñada en su contra con el infundio de “la pinza” Izquierda Unida-PP de Aznar. Todos recordamos su lucha ininterrumpida por la III República Española y por la unidad de las clases trabajadoras españolas y sus críticas, a veces en minoría de a uno (con la oposición incluso de sus propios compañeros de organización), contra las prácticas históricas, las reales, no las inventadas, de la burguesía catalana (entre lo peor de las burguesías hispánicas afirmó). Nuestra memoria también ha acuñado el sobresaliente papel, siendo ya mayor, que desempeñó en el Frente Único, sin olvidar su incansable trabajo, sin búsqueda de personalismos, en el Colectivo Prometeo.
Me olvido, lo sé, de mil cosas. La lista es interminable.
¿Alguna filosofía que podamos asociarle? La filosofía de la praxis por supuesto. Pero pensada con cabeza propia, aportando, no repitiendo lo sabido (Tengo para mí que, más pronto que tarde, se escribirán tesis doctorales sustantivas sobre sus aportaciones político-filosóficas).
Tal vez se cuidó poco, un corazón demasiado abierto a todos. Más generosidad de la que su cuerpo pudo aguantar.
Una trabajadora amiga, currante donde las haya, escribió el sábado por la mañana al poco de conocer su fallecimiento: “Pobre. No nacerá otro como él nunca más”. No será fácil. El filósofo-filólogo Joaquín Miras lo ha expresado así: “Un hombre íntegro. Probidad es la palabra”. Javier Aguilera lo ha dicho con estas palabras: “La España de Julio. Se nos ha muerto, a la tercera, nuestro amigo y Presidente de la República democrática de los trabajadores, La lucha, sigue… ¡Camarada Julio, nos vemos en la próxima cita secreta! ¡No faltes!”. Enrique Olivas Cabanillas, como decía, ha destacado un nudo esencial: “Le escribo con el espíritu dañado por la muerte de Julio Anguita que ejemplificó, para muchos de nosotros, la unidad entre la política y la ética, que nunca se deben escindir si no se quiere afrontar el riesgo, que padecemos, de olvidar lo más esencial de una cultura de lo común”.
Intento acompañarle en su despedida (que nunca será olvido) con un poema que sé que le gustaba (fue un buen lector de poesía como sabemos) y con una reflexión de Manuel Sacristán (que sé también que era de su agrado).
Los versos finales de un poema de otro andaluz universal, de don Luis Cernuda, cobran también un nuevo sentido con él porque, en su caso, aquella causa que parecía perdida con la desaparición de la URSS, le hizo hablar en ocasiones en un desierto de oyentes mientras tantos, tantos y tantos descubrían las “bondades inagotables” de un capitalismo sin bridas que mostraba su cara más antidemocrática, más antihumana, más antihumanista:
Que aquella causa aparezca perdida,
nada importa;
Que tantos otros, pretendiendo fe en ella
sólo atendieran a ellos mismos,
importa menos.
Lo que importa y nos basta es la fe de uno.
Por eso otra vez hoy la causa te aparece
como en aquellos días:
noble y tan digna de luchar por ella.
Y su fe, la fe aquella, él la ha mantenido
a través de los años, la derrota,
cuando todo parece traicionarla.
Mas esa fe, te dices, es lo que sólo importa.
Gracias, compañero, gracias
por el ejemplo. Gracias
porque me dices/que el hombre es noble.
Nada importa que tan pocos lo sean:
Uno, uno tan sólo basta
como testigo irrefutable
de toda la nobleza humana.
La nota de Manuel Sacristán:
Por eso era esencial saber que el marxismo no es teoría, sino intento de programa (sobre un deseo), que se intenta fundamentar en crítica (Ballestero) y en conocimiento científico. No se debe ser marxista (Marx); lo único que tiene interés es decidir si se mueve uno, o no, dentro de una tradición que intenta avanzar, por la cresta, entre el valle del deseo y el de la realidad, en busca de un mar en el que ambos confluyan.
El marxismo no es teoría, es intento de programa. Siempre lo tuvo presente.
Por la cresta, por el valle del deseo y el de la realidad, en busca de un mar en el que ambos concluyan, por ahí transitó Julio Anguita.
Que la tierra te sea leve querido compañero, querido camarada, querido maestro. Hasta la victoria siempre.
Europa/Francia/17-05-2020/Autor(a) y Fuente: lahora.com.ec
Redacción PARÍS
EFE
“Los niños deben volver al cole, y hacerlo cuanto antes”, fue el consenso de los pediatras franceses ante miles de padres que no se animan a mandar a sus hijos a las escuelas primarias que, en toda Francia, se abrieron esta semana.
La vuelta al cole en Francia tras el confinamiento ha comenzado para los más pequeños, que encontraron sus clases medio vacías no sólo por las medidas de distancia social, sino por la decisión de muchos padres de dejar a sus hijos en casa.
El consejo científico que asesora en la desescalada prefería un retorno en septiembre, pero tanto el gobierno del presidente, Emmanuel Macron, fueron tajantes: hay que impedir que haya niños que se descuelguen de la escuela desde las edades más tempranas.
Por esa razón, alumnos de infantil y primaria regresaron este lunes a los colegios en provincias y hoy lo hicieron los de París y periferia, comenzando por los cursos considerados prioritarios y por los hijos de trabajadores indispensables contra la pandemia y alumnos vulnerables.
92% de las escuelas parisinas reabren sus puertas.Los pediatras van incluso más allá al reclamar más pragmatismo y abandonar las medidas sanitarias draconianas en las escuelas que «se alimentan de temores no basados en los hechos y generan ansiedad».
La decisión gubernamental de reabrir los colegios se sustenta en varias patas. Una es evitar que haya alumnos que se queden rezagados, pero también influyen razones económicas, como permitir que los padres retomen el trabajo, y sociales, como asegurar a muchos niños desfavorecidos la comida sana de la cantina.
Fuente e Imagen: https://lahora.com.ec/quito/noticia/1102318401/pediatras-franceses-urge-controlar-el-miedo
Europa/España/07-05-2020/Autor y Fuente: www.tercerainformacion.es
El Consejo de Estudiantes de la Universidad de Murcia lamenta “la falta de apoyo de la Comunidad a los jóvenes investigadores” y pide revisar en la próxima Orden de Precios esta situación.
ComunicadoConsejo de Estudiantes de la Universidad de Murcia
Según datos recientemente publicados por el Observatorio del Sistema Universitario, la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia se sitúa entre las regiones en las que es más caro cursar un Doctorado.
Los precios públicos por tutela para los doctorandos murcianos ascienden a 388€ por año, cifra solo superada por la Comunidad de Madrid, con 390€, Castilla y León, 400,85€ y Cataluña, 401,12€. El importe que tienen que pagar estudiantes de Doctorado murcianos contrasta con los apenas 60,30€ de los vecinos andaluces, los 104€ de los extremeños o los 200€ de gallegos y canarios.
La media nacional se sitúa, según datos del curso 2019/2020, en 261,44€, por lo que Murcia la superaría en 126,56€. A este importe los estudiantes tienen que sumar gastos administrativos, como el coste de gestión de expediente, por lo que terminan pagando 412€ anualmente. Esta situación se complica en el caso de los estudiantes que se matriculan en régimen de tiempo parcial, pues pagan la misma tasa durante los hasta 8 años que puede durar su doctorado.
La Delegación de Estudiantes de la Escuela de Internacional Doctorado, así como el Consejo de Estudiantes de la Universidad de Murcia (CEUM), lamentan estos datos. Tal y como indica el presidente del CEUM, José Miguel Rojo, “nuestros doctorandos son la mejor apuesta de futuro que podemos hacer” y pide a la Consejería de Empleo, Investigación y Universidades una “revisión a la baja del precio público por la tutela de Doctorado hasta alcanzar la media española”.
Rojo señala que “ya es bastante difícil de por sí poder cursar un Doctorado como para que la Administración añada un precio excesivo”. Para la Delegación de Estudiantes de Doctorado “entre las políticas básicas de investigación debe encontrarse una promoción del acceso a los estudios de doctorado en máximas condiciones de igualdad”.
Boaventura de Sousa Santos é um dos académicos de referência de Portugal. Com um trabalho notável na área da sociologia, prossegue com um percurso de discussão sobre a sociedade e as suas constantes transformações e metamorfoses, que é reconhecido nos quatro cantos do mundo, com traduções das suas obras para inúmeros idiomas. No entanto, na sua Universidade de Coimbra, faz parte, também, da sua história institucional, sendo responsável pelo seu Centro de Estudos Sociais e também por pertencer ao grupo de docentes que gizaram a criação da sua Faculdade de Economia. De igual modo, tem poesia escrita, tendo já lançado algumas coleções de poemas durante os inícios do presente século (entre outros, destaca-se “Escrita INKZ”, um anti-manifesto lírico de 2004).
Boaventura de Sousa Santos nasceu na aldeia de Quintela, no concelho de Penacova, Coimbra, a 15 de novembro de 1940. O seu percurso académico seria pautado pela licenciatura em Direito (a de Sociologia viria mais tarde, na abertura da Faculdade de Economia e do respetivo curso) na Universidade em Coimbra, em 1963, para além de se vir a doutorar na Universidade de Yale, nos Estados Unidos, em 1973. A sua tese de doutoramento debruçou-se sobre a realidade do Jacarezinho, uma favela no Rio de Janeiro, que lançaria em obra com “O Direito dos Oprimidos”. Abordaria, acima de tudo, o direito informal que atuava na resolução dos conflitos locais através da sua associação de moradores. No meio destas duas formações, esteve em Berlim a estudar Filosofia do Direito, realizando uma pós-graduação. Tornar-se-ia professor na Faculdade de Economia da Universidade de Coimbra, que ajudou a fundar e a instituir, tendo já sido assistente pouco tempo antes de ter viajado para os Estados Unidos. Aliás, o seu curso, então lecionado pela Faculdade de Letras, viria a passar para a de Economia, onde passou a lecionar. Atualmente, é professor catedrático jubilado dessa instituição.
Entre os diversos artigos científicos aos quais dá autoria, algumas obras de destaque do seu trabalho enumeram-se de seguida:
“Um Discurso sobre as Ciências” (1987);
“Pela Mão de Alice – o Social e o Político na Pós-Modernidade” (1994);
“Toward a New Legal Common Sense” (1995);
“A Crítica da Razão Indolente – Vol. I” (2000);
“O Fórum Social Mundial: Manual de Uso” (2005);
“A Gramática do Tempo: Para uma Nova Cultura Política” (2006);
“As Vozes do Mundo” (2008);
“Epistemologias do Sul” (2009);
“Se Deus fosse um Ativista dos Direitos Humanos” (2013)
“The End of the Cognitive Empire” (2018)
Poucos anos depois, em 1978, seria responsável por um grupo de investigadores que, ao abrigo da Revista Crítica de Ciências Sociais, decidiu desenvolver o Centro de Estudos Sociais na Universidade de Coimbra. Com o objetivo de ser um pólo transdisciplinar de investigação e de formação na área das ciências sociais, procurou acompanhar as transformações da sociedade contemporânea, desenvolvendo um trabalho científico sobre os seus desafios e as suas oportunidades. Para isso, e para além de trabalhos efetuados em cooperação com outras instituições nacionais e internacionais, realizaram diferentes certames, aproveitando as novas fontes de financiamento à comunidade académica.
Grande parte deste seu contributo académico ajudou-o a que também se tornasse professor visitante em diferentes instituições de vários países, tanto em Inglaterra como nos Estados Unidos. As áreas de interesse vocacionam-se principalmente para a Sociologia Política, a epistemologia, os estudos pós-coloniais, a globalização, os direitos humanos, a democracia participativa, os direitos humanos e a Sociologia do Direito, tendo trabalho de campo com observação direta e participante efetuado em diferentes países, tanto de língua portuguesa, como outros mais periféricos. A sua carreira investigadora começou, de forma consistente, precisamente, por se desenvolver já nos anos 1980, ampliando os seus horizontes na tentativa de encontrar, nas periferias, outras mundividências que pudessem funcionar como um contributo de melhoria da mundividência nacional e até europeia.
Explorou, assim, diferentes realidades na Ásia, na África e na América do Sul. O seu trabalho ajudou a impulsionar aquilo que seria o Fórum Social Mundial, vocacionado para encontrar diferentes vias para uma transformação social global, alicerçando-se numa perspetiva igualitária entre os diferentes países e numa rede entre eles cada vez mais ampla. Afeiçoou-se, assim, às chamadas “epistemologias do Sul”, isto é, os entendimentos, os paradigmas e os percursos científicos e o próprio estudo desse conhecimento recolhido, cruzando essas periferias com a posição mundialmente “semiperiférica” de Portugal.
O seu interesse na sociedade civil assegurou-se, de igual modo, com o cargo de coordenador científico do Observatório Permanente da Justiça Portuguesa, projeto albergado pelo seu Centro de Estudos Nacionais; com a finalidade de fomentar a aprendizagem do Direito, assim como acompanhar a atuação das instâncias penais e jurídicas do país. Aliás, o papel do organismo vem aumentando de preponderância, sendo um dos primeiros a produzir relatórios sobre o funcionamento dos seus órgãos. A isto, complementa-se, entre outros projetos, alguns desenvolvidos no âmbito da União Europeia. Foi com isso que liderou o projeto “ALICE – Espelhos estranhos, lições imprevistas: definindo para a Europa um novo modo de partilhar as experiências do mundo”. É uma visão de fora para dentro, tendo em linha de conta a possibilidade da UE e dos seus estados-membros poderem progredir no sentido da democratização, do constitucionalismo, da interculturalidade, da economia não-capitalista e dos direitos humanos. Sousa Santos foi já galardoado com diferentes doutoramentos Honoris Causa, assim como com o grau de Grande Oficial da Ordem Militar de Sant’Iago de Espada em 1996.
Antes, havia já fundado o Centro de Documentação 25 de Abril, criado em 1984, numa proposta de um grupo de investigadores que Boaventura encabeçou. O objetivo deste centro passou, assim, por fazer uma recolha de documentação nacional e internacional sobre as questões que envolveram o pré, o pós e o próprio processo do 25 de abril, da Revolução que ocorreu em Portugal e que impeliu à queda do regime ditatorial. A essa documentação, importava-lhe, também, organizar e pô-la à disposição da comunidade científica para ser objeto de investigação. É, atualmente, um dos mais relevantes acervos da história nacional.
Boaventura de Sousa Santos deu origem a vários conceitos novos no campo da Sociologia. Apresentou a dualidade da sociologia das ausências e a sociologia das emergências. A primeira corresponde a uma investigação sobre aquilo que não existe, que é assumido como algo que é ativamente produzido para assumir esse papel, proporcionando uma alternativa àquilo que existe. O seu objetivo passa, assim, por fazer com que aquilo que é impossível possa tornar-se possível e, por correspondência, as ausências se possam transformar em presenças. Para que isto se possa concretizar, existem cinco modos: o da monocultura do saber e do rigor do saber (na forma de ignorância ou de incultura), o da monocultura do tempo linear (na forma do que fica ultrapassado ou daquilo que é simples ou subdesenvolvido), o da lógica da classificação social (na forma do que é insuperavelmente inferior), o da lógica da escala dominante (na forma do que é particular ou do que é local, fechadas em pequenas escalas), e o da lógica produtivista (na forma do que é estéril e pouco profissional, no ponto de vista laboral).
Já a segunda, a sociologia das emergências procura visualizar o futuro, ao contrário do presente que é escrutinado pela das ausências. Aqui, o futuro é visto como um conjunto de possibilidades plurais, que podem ou não ser concretas, dando a perspetivar as alternativas que permitem ampliar o presente. Abre-se num contexto daquilo que pode ser e do que as próprias capacidades existentes permitem prever. Ambas permitem, assim, desacelerar o presente e efetuar uma vigilância ética atenta, particionando o presente no seu estudo e no estudo da sua sociedade (tipificada entre capitalismo, colonialismo e patriarcado). Outro conceito importante no seu pensamento é o de ecologia dos saberes, que é um encontro entre o conhecimento científico e o popular, cruzando a ciência com a sabedoria local, permitindo uma maior abrangência em relação ao desconhecido e opor-se à monocultura do conhecimento. A premissa que fica assente é a do conhecimento ser “interconhecimento”.
A sua posição crítica em relação ao pensamento moderno ocidental permanece com o estudo das linhas abissais que dividem o estudo da realidade à disposição, distinguindo o existente do inexistente. Aquilo que fica para lá dessas linhas é aquilo que se deve tornar invisível, gerando distinções que fragmentam o conhecimento. Assim, defende o pensamento pós-abissal, recetivo à diversidade do mundo e à sua plenitude, capaz de lhe dotar dessa ecologia de saberes, reconhecendo a pluralidade dos conhecimentos e colocando-os a interagir. Assim, esse pensamento estrutura-se a partir da co-presença radical, em que as diferentes práticas e os diferentes agentes dos dois lados das linhas abissais são simultâneos e, como tal, contemporâneos, assim como a renúncia a uma epistemologia que se negue a ser geral. Renuncia, assim, àquilo que entende como o epistemicídio, ou seja, a aniquilação e a invisibilidade de saberes e de culturas que ficam de parte dessas linhas abissais. Reconhece que se trata de um resultado da herança das relações coloniais, que incapacita as ex-colónias de poderem fazer parte da criação do conhecimento.
Do ponto de vista da Sociologia do Direito e do estudo da própria sociologia cruzada com a política, há outros termos de elevado interesse que Boaventura giza. Um deles é a interlegalidade, uma nova fenomenologia do Direito. Isto é, existem várias normativas do Direito que se cruzam e que combinam no julgamento e na resolução de situações, de conflitos e de casos que concernem a grupos sociais e aos seus cidadãos. Cruzam-se os instrumentos jurídicos oficiais com o direito consuetudinário (as normas associadas aos costumes e às regras que, embora não sejam leis, orientam o comportamento de uma comunidade e de quem nela participa), o direito comunitário, o direito local e até o direito global. A personalidade jurídica é, assim, aos olhos do sociólogo, algo cada vez mais complexo e híbrido, que deriva das experiências com diferentes ordens, tornando-as mais permeáveis a um diálogo e a uma atuação articulada.
Este pluralismo jurídico ajuda a que outro conceito se possa exprimir: o do Estado heterogéneo. Aqui, entram em coexistência diferentes lógicas de regulação que são protagonizadas por diferentes instâncias, que, muitas vezes, não têm comunicação entre si. A isso, contribui a crescente globalização, que reforça este tecido de várias ordens normativas, com variações ao longo do tempo e com a absorção de nuances vindas da diversidade cultural, que ajudam a que haja, porém, várias incoerências no seu funcionamento. Casos muito exemplares disto são os próprios países que já foram colónias, cuja herança cultural e normativa é diversa e intensa. Muitas vezes, são heranças antidemocráticas, reproduzindo formas de pensamento que descuram as experiências sociais. A isto, o pensador chama a razão indolente. A isto, subjaz uma postura apática e submissiva, fechando o horizonte a possíveis alterações e transformações, que podem e devem ser feitas. De igual modo, fecha-se numa racionalidade que é única e considerada até absoluta, não existindo outra forma de pensar e de viver, impossibilitando que outro paradigma se instale.
É de forma similar que observa outro tipo de razão: a metonímica. Esta, no entanto, vê a totalidade como imperativo da ordem, em que o todo tem primazia sobre todas as partes pelas quais é constituído. As partes só estão habilitadas a relacionar-se com o conceito do todo, havendo só simples variações que afetam o todo e as suas partes. Boaventura associa este tipo de razão à modernidade ocidental, fechando-se naquele todo e limitando a compreensão do mundo e, por conseguinte, a sua própria compreensão. Dão o mote para que se desenhe um conjunto de relações de dominação social entendidas como parte do fascismo social. Assiste-se à crise do contrato social, estabelecido entre Estado e seus cidadãos, desvalorizando-se as premissas da igualdade, da liberdade, da justiça e da solidariedade em prol de um crescente individualismo, em que cada um por si (ou organizados em pequenos grupos) procuram a satisfação dos seus próprios interesses. Implicada está, assim uma dominação à qual só a reivindicação dos direitos por parte de quem é oprimido é a solução. Este pode ter raiz nas relações de trabalho, nas relações de habitação (condomínio ou arrendamentos), nas relações financeiras (credor-devedor), entre outras. São modos de produção do poder social que ajudam a vislumbrar uma crise do atual moderno civilizacional ou, num discurso mais científico, do paradigma da modernidade.
Isto não deixa de antever, em relação ao paradigma dominante, o surgimento do paradigma emergente. Ao paradigma dominante, Boaventura acusa-o de ser distante e de não ter a capacidade de interferir com o objeto científico. Com o paradigma emergente, pretende, assim, uma relação mais estreita entre sujeito e objeto, identificando a sua reciprocidade como aquilo que fundamenta essa relação. O estudo direto do objeto pretende, assim, conseguir estudar, de forma indireta, o sujeito, sendo este, por sua vez, uma extensão do objeto. A isso, ajudam as causas da pluridisciplinaridade e da transdisciplinaridade, tornando mais estreita a convivência entre as ciências naturais e as sociais. Alega, até, que todo o conhecimento científico natural é científico social, devendo ser olhado de diferentes prismas metodológicos, procurando evitar a neutralidade e a não-interferência, sendo que, para o sociólogo, “todo o conhecimento é autoconhecimento”. Em vista, o conhecimento procura a construção de um novo senso comum, o que abre as portas a que este paradigma emergente seja, também, substituto do que domina a sociedade, abrindo as portas para que a ciência possa conceder sabedoria de vida.
Boaventura de Sousa Santos é, assim, um dos sociólogos de referência em Portugal, para além de ser assiduamente citado nas questões associadas à Sociologia do Direito pela comunidade académica internacional. O seu trabalho é de importância avultada, que contribui, ainda hoje, com muito para que a investigação científica possa ser mais profissionalizada e para que possa encontrar o seu espaço na sociedade civil. Assume, assim, um papel de charneira entre a sociedade e a comunidade académica, ligando-a à problematização da atualidade e conseguindo, com ela, produzir conhecimento e novas orientações para novas perceções da realidade. Esclarece, de igual modo, que a ciência pode e deve colocar em equação aquilo que se dá como assumido, tecendo diferentes caminhos para possíveis prescrições passadas ao Estado e aos seus. A importância que granjeou permanece, assim, como fundamental para que o que se faz no âmbito das ciências sociais portuguesas possam, nos dias de hoje, estar capacitadas em quantidade, em qualidade e em utilidade.
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