Este invierno se publicarán los resultados de PISA 2019. Durante un par de semanas la educación ocupará los titulares de los periódicos y telediarios. Los partidos recuperarán su interés por la educación usando los resultados de PISA para atacar a sus adversarios y convencernos a los ciudadanos de que la culpa de todos los males la tiene “la mala educación” que sufrimos en España. Detrás de esta grosera utilización de la educación quedarán ocultas las verdaderas preguntas a las que deberíamos enfrentarnos como sociedad.
¿Qué educación queremos? ¿Para qué educamos? Y, ¿quiénes son (somos) los responsables de la educación? ¿Quién marca los objetivos? ¿Cómo decidimos el camino más adecuado para transformar la educación? ¿Es necesaria esa transformación? ¿O, por el contrario, tenemos el mejor de los sistemas posibles?
Para abordar estas y otras preguntas debemos comenzar por una evaluación adecuada de la realidad. ¿Cómo medimos, analizamos y evaluamos nuestro sistema educativo? ¿Qué podemos medir y qué sería deseable medir? ¿Medimos lo que valoramos o medimos lo que es fácilmente medible? (Gert Biesta) ¿Quién decide lo que evaluamos? Estos interrogantes tienen, además, su correlato en los centros y en el aula: ¿Cómo evaluamos la actuación de los centros educativos? ¿Y al profesorado? ¿Evaluamos para mejorar o evaluamos para clasificar? ¿Es la evaluación lo mismo que la calificación? ¿Es el alumno consciente de lo que se evalúa?
Para pensar sobre estas preguntas, generar otras nuevas e incorporarlas a la conversación de todos los que se puedan sentir afectados por la educación, se celebró en Medialab-Prado la jornada “Lo que PISA no ve”, promovida por la Asociación Educación Abierta en el marco del proyecto “Todos Educamos”.
El objetivo del proyecto “Todos Educamos” es visibilizar que “desde la posición que ocupemos y los intereses que defendamos, todos compartimos con los profesionales de la educación la responsabilidad de que nuestros niños y jóvenes adquieran los valores propios de una sociedad democrática, los conocimientos necesarios para su desarrollo personal y profesional, y la capacidad para aprender a lo largo de la vida.”
Estas semanas decenas de miles de hogares madrileños contienen la respiración ante la inminencia de la EVAU, PAU, selectividad o como quiera que llamemos al examen que ha condicionado al menos los dos últimos años del aprendizaje de los jóvenes españoles de 17 y 18 años, y que determinará la vida de aquellos que quieran seguir estudiando. Nadie sabe muy bien por qué se somete el aprendizaje de los jóvenes a la superación de esta prueba, como nadie sabe qué es lo que mide PISA y qué intereses hay detrás de este macro experimento social. Sin embargo se aceptan como inevitables, como lo más cercano a la verdad de nuestros sistemas educativos.
La fuerza de las prácticas impuestas hace que nos olvidemos, como dice Carlos Magro, que evaluar es decidir qué tiene valor. Pero la evaluación se concibe a menudo como la última fase del proceso educativo, que comienza con la exposición de objetivos, la aplicación de metodologías, la selección de contenidos, etc. Sabemos, sin embargo, que condiciona cómo, qué y por qué aprenden los alumnos. Nos ayuda a determinar los fines de la educación, los responsables y los medios necesarios para lograr los objetivos. Reflexionar sobre cómo evaluamos a los alumnos, a los docentes, a los centros y al propio sistema implica analizar todas las fases del proceso y, por tanto, transformar la evaluación es la manera más eficaz de promover el cambio en el modelo educativo.
Presentaron la jornada Alfonso González Hermoso de Mendoza y Carlos Magro (respectivamente, Presidente y Vicepresidente de la Asociación Educación Abierta), ante un centenar de asistentes de distintos perfiles vinculados e interesados por la Educación: profesores, estudiantes, directores de centros, empresarios, académicos, etc. La jornada se planteó y se desarrolló como una gran conversación de la que surgieron más preguntas que respuestas.
Tres expertos en evaluación educativa, introdujeron algunos de los temas sobre los que se dialogaría a lo largo de la jornada. En primer lugar,Carmen Tovar, directora del INEE (Instituto Nacional de Evaluación Educativa), defendió la importancia de las evaluaciones externas (PISA, TALIS, PIRLS, entre otras) para el diseño de políticas educativas. Los resultados de PISA determinan políticas educativas que se aplican en los países de la OCDE. Gesta, a través de sus informes, modelos a seguir, objetivos definibles, generalizables, que no siempre atienden a las particularidades de cada sistema. Sin embargo, en opinión de Carmen Tovar, PISA ha conseguido lo que nosotros, tras sucesivas leyes educativas, no hemos logrado: establecer referencias para comparar distintos niveles (nacional, regional e internacional), analizar tendencias a lo largo de un período de tiempo, conocer, innovar y mejorar nuestro sistema educativo. “Evaluamos para tener referentes, analizar tendencias, rendir cuentas y proponer medidas eficaces de mejora”, afirmó.
A continuación, Flor Cabrera, Catedrática de la Universidad de Barcelona, reflexionó sobre la necesidad de cambiar la evaluación para transformar la educación: «Cambian los libros, los recursos, pero lo que nunca cambia es la evaluación. Es lo primero por lo que preguntan los estudiantes y es, sin embargo, lo último que les explicamos». Para promover la transformación de las prácticas evaluativas en el aula, propone: «El docente debe compartir el poder de la evaluación. Cuando compartes con el alumno ese poder, pasa del deber de estudiar a responsabilizarse de su aprendizaje». El alumno es consciente de su aprendizaje cuando ha evaluado lo que ha aprendido y también cómo lo ha hecho.
Finalmente, Javier Cortés, orientador y autor del blog Revoluación, concluyó la ronda de ponencias, afirmando que «la evaluación no es sólo ética, también es técnica. Sin el concurso de ambas, la evaluación no va a cambiar», incidió en la necesidad de conocer las diversas metodologías de evaluación y aplicarlas en función de los objetivos. En este punto, explicó las contradicciones entre la evaluación de competencias frente a la evaluación de contenidos: «La evaluación por competencias realmente no tiene consecuencias para los alumnos. Lo que finalmente importa es la nota media del expediente», por lo que, concluye, «la evaluación por competencias no existe. No es funcional. Los profesores evalúan sus asignaturas.»
Tras las intervenciones, la segunda parte de la jornada consistió en mesas temáticas, en las que los participantes reflexionaron, conversaron y plantearon preguntas esenciales para repensar la evaluación como herramienta de mejora continuada. Se puso el foco en los distintos niveles: alumno, profesor, centro y sistema. Y se plantearon debates que definían, en suma, los fines de la Educación: evaluamos para la bondad y la libertad, para la convivencia y los derechos civiles, para la creación y el empleo, para transformar el aula y el centro, para transformar la educación y la sociedad.
En la sociedad conectada es muy interesante colaborar con las familias y la comunidad educativa para aprovechar todo lo que nos aportan los nuevos medios.
También es recomendable acompañar a los menores a moverse por las redes y las pantallas. Siempre desde la confianza y el diálogo intergeneracional, estando disponibles como interlocutores válidos.
TRES ESTRATEGIAS Y DIEZ ACCIONES
Compartimos tres estrategiasydiez acciones concretas para la educación digital en familia:
1
Compartir experiencias construyendo conocimiento.
2
Gestionar activamente nuestra conexión, dieta e identidad digital.
3
Tejer redes donde desarrollarnos personalmente y socialmente.
Fuente de documento: https://ined21.com/estrategias-para-la-educacion-digital/
La empatía es un valor fundamental en todo tipo de circunstancias, pero además no sólo es aplicable en la educación de los niños, también los adultos debemos ejercerlo y practicarlo, más aun si estamos en contacto directo con los niños, como es el caso de padres y educadores.
Ser un maestro empático es fundamental, y es que este valor ejerce un fuerte poder sobre sus alumnos: les motiva, estimula y es clave para su desarrollo académico. Así lo demuestra un estudio finlandés llamado «Primeros Pasos» y elaborado por la Universidad de Juväskylä y la de Turku, en Finlandia.
Por qué la empatía del profesor es básica para el desarrollo del alumno
Todos hemos tenido profesores de diferentes tipos: motivantes, vocacionales, estimulantes, aburridos, autoritarios, desafiantes… Hemos tenido buenos y malos profesores. ¿Cuál es la diferencia entre ellos? Quizás una de las respuestas resida en el nivel de empatía del profesor hacia el alumno.
La importancia de ser empático en el aula con los alumnos y mantener un ambiente agradable y cálido obtiene mejores resultados sobre los alumnos que la férrea disciplina y la distancia con el estudiante. Así lo demuestran una investigación llevada a cabo en Finlandia que demuestra que la interacción entre el alumno y el profesor es más importante que otros factores como los materiales con los que se trabaje o el número de estudiantes que haya en un aula.
Este estudio viene a confirmar que los primeros años de colegio, durante la educación primaria, son fundamentales para el alumno, se trata de un período crítico en el que una buena relación con su profesor conseguirá todos estos resultados sobre el niño:
– Le ayudará a tener una buena autoestima, a creer en sí mismo.
– Fomentará que tenga una buena imagen frente a sus compañeros.
– Les ayudará a establecer metas, a luchar por superarse y conseguir objetivos.
– Fomentará el aprendizaje no memorístico sino por la satisfacción de obtener nuevos conocimientos.
En definitiva, una buena preguntas que se debe hacer cada educador es: ¿cómo quieres ser recordado por tus alumnos? Si la respuesta es: como su mejor profesor, la clave está en la empatía.
Fuente del artículo: https://www.guiainfantil.com/blog/educacion/profesor/la-empatia-del-maestro-es-clave-para-el-aprendizaje-del-alumno/
España / 19 de mayo de 2019 / Autor: Jordi Plana / Fuente: El Diario de la Educación
Hoy encontramos proyectos de centro comprometidos con el entorno, territorios con potentes proyectos educativos de ciudad, planes de entorno o redes educativas locales que han abierto una vía de relación entre unos y otros.
Hace pocos días todas las portadas de la prensa generalista publicaban un titular parecido a este: “España vuelve a encabezar el ranking de los países de la UE con mayor abandono escolar” (prematuro). Según publicó Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea, el estado español ha vuelto a ser el país con mayor número de jóvenes que abandonan los estudios antes de lo que sería deseable. En concreto, el 17,9% de los jóvenes. Aunque es una cifra que ha mejorado en las últimos años, todavía queda lejos del 15% pactado con la UE para el 2020 o del 10% del conjunto de los países de Europa.
Como han explicado muchos analistas, las causas que generan están situación son diversas, complejas y se relacionan unas con las otras. Voces muy diversas ahondan en los motivos y las posibles soluciones pero todas coinciden en que el abandono escolar prematuro es un fracaso del sistema educativo. No es el propósito de este artículo comentar la complejidad del problema, sino reflexionar a partir de las dificultades de los centros educativos para corregir por ellos solos esta situación y poner de manifiesto que, ciertamente: “la escuela sola no puede”.
Hace ya muchos años que José Antonio Marina popularizó el dicho africano “para educar un niño (añadamos aquí, o una niña) se necesita toda la tribu”. Salvando las distancias culturales del concepto tribu (que bien señaló Julio Rogero en este mismo Diario), esta aproximación nos habla de la necesidad de implicar a toda la comunidad en el proceso de formación y educación de niños, niñas y jóvenes. Por tanto, de reivindicar el carácter educativo del territorio, de las ciudades o los pueblos y, por decirlo de otro modo, de la vida cotidiana donde se produce el aprendizaje.
Como señalan los maestros Mercè Olivé i Jordi Carmona en su artículo “Municipalidad educativa“, reivindicar el potencial de las ciudades y todo el movimiento de ciudades educadoras es “una gran oportunidad que no deberíamos dejar escapar en el reto global y competencial de la educación de hoy en día”. Aquello que ocurre fuera de la escuela puede ser hoy tan importante como lo que ocurre dentro, y quizás más. Niñas y niños reciben cada vez más información del exterior, y en unos casos esta es más significativa para ellos que la recibida en el entorno escolar.
El sistema educativo debe dar la oportunidad de desarrollar el tipo de aprendizaje que conecte con la vida y las habilidades de los alumnos. Y aquí cabe reconocer que sin ninguna duda, todos y todo educa o, mejor dicho, puede hacerlo. Para tener éxito como sociedad hoy en día es necesario, por no decir imprescindible, un compromiso colectivo con la educación que garantiza el éxito individual de cada una de las personas que formamos parte de la sociedad.
En este contexto nació hace poco más de un año el concepto educación 360 que, entre otras ideas quiere dar un paso más allá de las ciudades educadoras conectando la ciudad y las escuelas.
El objetivo de la escuela siempre ha sido formar personas. Pero formarlas para qué y en qué condiciones son cuestiones que con el tiempo han obtenido distintas respuestas. El objetivo y el propósito de la educación han ido evolucionando con los tiempos. Cada época ha vivido en un paradigma educativo, que ha evolucionado igual que la organización de las escuelas o las metodologías y prácticas que se desarrollan en ellas. Durante muchos años se ha hablado de lo mismo, formar a niños y niñas, a jóvenes, pero se ha hablado de ello desde lugares y desde visiones muy distintas.
En la relación que existe entre educación y territorio ha pasado lo mismo. Durante muchos años niños y niñas entraban en escuelas que era igual dónde estuvieran ubicadas. Con el tiempo fue apareciendo una relación entra la escuela y el lugar donde estaba. El territorio empezó a conocer y a reconocer a la escuela y viceversa, y se fue intensificando una relación que a lo largo de los años ha tenido algunos nombres propios.
Destacaré cuatro que han sido paradigmas de política educativa local con los que hemos trabajado y todavía continuamos trabajando: participación, corresponsabilidad, acompañamiento a la escolaridad y ciudades educadoras. Cada uno de ellos describe una intencionalidad, centra sus prioridades y plantea una manera de trabajar. Unos son más globales, otros quizás más concretos, pero todos han aportado muchas propuestas y buenos proyectos. Cada uno plantea más o menos el mismo objetivo general, que estemos todos, pero cada uno lo lleva a cabo de forma distinta y, como he mencionado, con distintas intencionalidades.
Educació360 es el último en aparecer, el más reciente. Podríamos pensar que ser el más reciente es una desventaja, ya que justo ahora empieza a andar, pero formularlo así sería engañarnos porque Educació360 nace con el bagaje acumulado de cada uno de los paradigmas que lo han precedido y atesora sus mejores experiencias y aprendizajes.
No los sustituye, sino que los reconoce e integra en clave de la educación del siglo XXI. Lo hace sabiendo que los aprendizajes deben ser globalizadores y competenciales para enfrentarse al reto de un mundo que está cambiando aceleradamente. Sabiendo también, que para educar se necesita toda una tribu pero que, al mismo tiempo, tiene que poner en valor el lugar donde esta tribu habita, los trabajos que desarrolla, sus funciones, sus diferencias y las relaciones que sus miembros tienen entre ellos. Si, sobre todo las relaciones.
Uno podría pensar que añadir estas ideas al dicho africano es sólo un matiz, pero creo que no. El reto al que debe enfrentarse la educación hoy en día es más global que cuando se popularizó el dicho. Las dificultades para reducir el abandono escolar temprano en una sociedad incierta muestran que el sistema se enfrenta a un modo de intervención casi al límite y que requiere de una mayor implicación del conjunto de los actores, de los espacios y de las relaciones.
Intento explicarlo mejor. En el mundo local pasamos de la coordinación a las redes porque los retos educativos requerían la participación del entorno. La escuela sola no podía, tenía que trabajar con el entorno y en red con otros centros educativos. La ciudad se configuró como una red y la escuela como su nodo principal, en el centro de las conexiones.
Los diferentes actores participaban en los espacios de gobernanza. Se conocían, se generaba sentido de pertenencia y cada uno de ellos aportaba valor al conjunto. Fueron apareciendo proyectos compartidos, iniciativas que generaban experiencias de éxito tanto en las escuelas como en los municipios, mejoraron muchos indicadores pero así y todo no se produjo una transformación profunda.
Hoy encontramos proyectos de centro comprometidos con el entorno, territorios con potentes proyectos educativos de ciudad, planes de entorno o redes educativas locales que han abierto una vía de relación entre unos y otros. Desde mi punto de vista este es el aspecto esencial desde el cual aún tenemos camino por recorrer: cómo construimos las relaciones entre unos y otros, cómo las dotamos de contenido.
Lo que proponemos con la Alianza Educació360 es pasar de conocerse a reconocerse y, por tanto, establecer una relación permanente: pasar de reunirse y crear redes a ser un ecosistema. Y esto significa conectar el conjunto de los tiempos, espacios y actores educativos de un territorio de modo que la relación entre ellos los modifica. El ecosistema se basa en la interdependencia y esta característica es inherente al concepto 360 y a su desarrollo.
En este contexto, la personalización se muestra como el aspecto central para garantizar la equidad, ya sea en el acceso a la educación como en su proceso y resultado. La escuela ha dejado de centrarse en el docente y el currículo para situar al alumno y sus intereses en el centro del proceso de aprendizaje.
Y también lo hace la ciudad: diseña estrategias para generar itinerarios de aprendizaje desde todos sus nodos. Conectamos los centros culturales, las entidades, los equipamientos deportivos, las bibliotecas, los centros de salud, las asociaciones de vecinos, las entidades educativas en el tiempo libre, los cines y los teatros, pero también las plazas y las calles que habitamos y los tiempos en los que vivimos. El territorio se convierte así en un ecosistema donde cada cual puede transitar y construir su itinerario vital, sin exclusiones y con oportunidades. Hablamos del mismo objetivo de siempre, pero de un modo distinto de llegar a él.
La escuela sola no puede. Lo sabemos. Educació360 acabamos de empezar y lo hemos hecho sobre todo con muchos interrogantes. Sin embargo, estamos convencidos de que no se trata ya de ayudar a la escuela porque sola no puede, sino de trabajar con ella y de conectarla, desde un propósito competencial, al conjunto de nodos del ecosistema educativo local al que pertenece. Lo que están diciendo hoy en día muchos maestros y docentes no es un clamor de que la escuela sola no puede, sino más bien una afirmación que la escuela sola no quiere. Es decir, la escuela no quiere hacerlo sola, quiere hacerlo conectada al tiempo lectivo y no lectivo, a los espacios docentes y a los que no lo son, a todos los agentes educativos y a todos los aprendizajes competenciales que ayudan a las personas a construir su itinerario a lo largo de la vida.
(Una primera versión de este artículo surgió de la lectura del texto de Mercé Olivé i Jordi Carmona y fue publicado en el Blog Educar avui de la Associació de Mestres Rosa Sensat)
Philippe Meirieu estuvo en Lieja y Charleroi por invitación del Collectif des écoles en développement durable ( http://cedd.be/ ). Invita a los maestros a “perder el tiempo para ganar” y cree que “la evaluación, en su forma actual, es laxa” .
Aprovechando su estancia en Bélgica, le preguntamos a Philippe Meirieu su punto de vista sobre la diferenciación, el choque entre el largo tiempo de aprendizaje y la inmediatez y el lugar de evaluación. Esta es la totalidad de la entrevista, la mayoría de las cuales se publicó en nuestro número de diciembre de 2017.
1. Heterogeneidad y diferenciación.
Philippe Meirieu: Debemos liberarnos de una visión maximalista y mecanicista de la diferenciación educativa. Durante demasiado tiempo, hemos considerado que consiste en ofrecer a cada estudiante un plan de trabajo individual estrictamente adaptado a sus “necesidades” y su “perfil” . Tal diseño es imposible y peligroso.
Imposible considerando el trabajo que requeriría. Peligroso porque avanzaríamos hacia una pedagogía estrictamente individualizada en detrimento del colectivo. Demasiado por querer adaptarse al estudiante, a veces olvidamos que se enriquece al probar nuevos métodos y conocimientos que no necesariamente descubriría de forma espontánea.
Philippe Meirieu: “La escuela no solo enseña el conocimiento, enseña el requisito de la precisión y la verdad, que es la condición para que el conocimiento sea asimilado al mejor nivel”.
En un libro famoso , Edouard Claparède, la escuela a medida, publicada en 1921, que se opone al sastre o al zapatero en la escuela, escribe que “la escuela viste, viste, pone todas las mentes de la misma manera” y considera En esencia, tenemos más respeto por los pies de nuestros estudiantes que por sus cerebros … Y él deduce la necesidad de individualizar la enseñanza a partir de un mejor conocimiento de los “perfiles” y las “necesidades”. de cada uno de los no estudiantes.
Creo que es necesario, como Claparède, que la escuela sea “a medida”. Pero, por otro lado, el niño tiene que competir con la escuela y sus requisitos. La escuela es una institución. El niño debe descubrir que, si tiene sus especificidades, dificultades particulares y una personalidad singular, también es uno de los otros y debe integrarse en un colectivo.
PROF: ¿Desea un núcleo común, no es contradictorio con la gestión de la heterogeneidad?
Me parece que ese es otro tema.
Lo mismo para todos, todavía es un poco así …
En términos de objetivos, sí, pero no en términos de método. Podemos tener un objetivo común sin tener el mismo método para todos. Hay una concepción de la pedagogía diferenciada que me parece excesiva, mecanicista y peligrosa. Pero no debemos regresar, en nombre de este peligro, a una concepción de la clase siempre en un frente colectivo, en el que los estudiantes deben entender todo lo mismo al mismo tiempo y hacer los mismos ejercicios individualmente al mismo ritmo.
Esto es una ilusión, tanto más seria, ya que genera un movimiento de externalización de dificultades fuera de la escuela y la clase. Cuanto más queremos una clase homogénea, más queremos que aquellos que no encajan en el molde sean detectados y enviados a otros lugares, a atención especializada, y que además sean cada vez más privatizados y medicalizados.
Entonces, entre una pedagogía diferenciada estrictamente individual y una pedagogía frontal exclusivamente colectiva y homogénea, me parece una manera que no es una forma intermedia sino una manera razonable que me parece estar articulada en torno a tres principios. sencillo.
Primer principio: el de la diversidad educativa. El hecho de que el profesor tenga en cuenta que no siempre utiliza el mismo método, que varía sus apoyos, sus modos de agrupación, sus tipos de trabajo. Es decir, multiplica el tipo de ejercicios y expande su paleta metodológica. Porque entonces será más probable que permita que sus estudiantes encuentren lo que se adapte a cada uno de ellos y, al mismo tiempo, descubran métodos, apoyos o formas de trabajar que estos mismos estudiantes Aún no lo habían descubierto y percibirán la riqueza.
Segunda idea fuerte: ayuda mutua, incluso entre alumnos de diferentes clases y niveles. Creo que subestimamos mucho, especialmente entre los niños y adolescentes, el efecto extremadamente positivo que puede tener la autoayuda, el hecho de que los mayores ayuden y apoyen a los estudiantes más pequeños, que un poco más de antemano ayude a los estudiantes un poco más en dificultad … La ayuda mutua tiene un efecto absolutamente esencial, pero los sistemas educativos occidentales tienden a pensar que cuando dos estudiantes se comunican entre sí, ¡es porque están conspirando contra el profesor!
Es un dispositivo muy utilizado por dispositivos extracurriculares …
Sí, pero no se utiliza de manera suficientemente sistemática. Y de una manera muy diferente: las niñas lo usan mucho más que los niños; no dudan en hablar entre ellos de sus dificultades, de explicarse el uno al otro u otro punto del curso, mientras que, para los niños, el interés manifiesto por el trabajo del esciola es a menudo percibido como una forma de renuncia, de Sujeción o negación de su virilidad.
Recordemos que en el período de socialización secundaria, el niño sale del “yo” y de la frecuentación de la familia cercana. Necesita descubrir otro tipo de relación, con amigos, en una actividad fuera del círculo familiar. Se trata de confiar lo más posible en la autoayuda para crear esta socialización secundaria dentro de la clase, centrada en el trabajo. Si la escuela no ofrece al estudiante oportunidades de socialización secundaria en el trabajo escolar, encontrará estas oportunidades en prácticas a veces beneficiosas (deporte, coro, …) pero a veces peligrosas, incluso mortales.
El tercer principio es lo que llamamos metacognición: ayudar a los alumnos, a través de un interrogatorio bastante sistemático, a comprender cómo aprenden, para que se conviertan en los impulsores de su diferenciación. Poco a poco, depende de los estudiantes entender cómo aprenden y hacer estrategias de aprendizaje.
Esto requiere que el profesor cuestione al alumno, a la clase. Que hicimos ¿Qué aprendimos? ¿Cómo aprendimos? Y estar atentos a la diferencia entre hacer y aprender. Una gran cantidad de investigaciones muestran que lo que caracteriza a los estudiantes con dificultades es que creen que han completado su contrato escolar cuando hicieron su trabajo. ¡Mientras que lo que se les pide no es solo hacer, sino comprender! Es importante no hacerle solo la pregunta al alumno. ¿ Qué hiciste? pero preguntarle ¿qué entendiste? , ¿Cómo se entiende?
Dar al alumno, y todos los estudiantes en la clase, el tiempo para pensar acerca de estos asuntos, posiblemente tiene herramientas donde vamos a expresar estos descubrimientos, todo esto va a fomentar la autonomía del estudiante, su capacidad de forma gradual Trabaja de la manera que sea más efectiva para ellos.
2. Largo tiempo versus inmediatez.
¿Cómo promover mucho tiempo en un momento en que los estudiantes están inmersos en la inmediatez?
Supone que la escuela es un espacio de desaceleración, de indulto a la inmediatez, un espacio donde uno aprende a pensar, a pensar, a documentarse.
Ella no lo asume?
Creo que lo asume mal, a menudo además sin el conocimiento de los maestros. Voy a clases muy a menudo y observo que cuando los maestros hacen preguntas a la clase, en la gran mayoría de los casos, ceden la palabra al primer alumno que levanta el dedo y que generalmente sabe la respuesta. Y una vez que el buen alumno ha dado la respuesta, pasa a la siguiente pregunta.
Si leemos incluso textos antiguos como el Dictionary of Pedagogy , Ferdinand Buisson (Ed .: publicado en 1887 y una versión liviana se acaba de publicar en la colección “Bouquins”), encontramos este consejo básico. Cuando haga una pregunta, deje a la clase en silencio por unos minutos para que todos puedan pensar en ello. luego pida a los alumnos que discutan la respuesta unos con otros; y luego entrevistar a un estudiante, pero no necesariamente a aquel a quien conoce la respuesta.
Volvemos a la noción de ayuda mutua …
Absolutamente. La ayuda mutua es una necesidad absoluta, que se confirma por el trabajo de los neurocientíficos en la construcción de la inteligencia. Evocan la necesidad de una fase de inhibición de la respuesta espontánea para construir una respuesta retardada (1) . Tendremos que suspender su respuesta inmediata para involucrar al estudiante en un debate interno consigo mismo … Este indulto significa que haremos preguntas, ayudaremos al estudiante a para deconstruir respuestas falsas, para que se documenten, para experimentar, y desde allí que el estudiante inicie su inteligencia y que aprenda a comprender, lo que es lo mas importante.
Sí, pero existe la presión del programa!
Seguro. Escucho esta objeción. Pero en este punto, Rousseau ya nos había dado la clave: ¡la educación significa perder el tiempo para ganar! Un estudiante que aprende a entender, que desconfía de su respuesta inmediata a reflexionar y conducir una pequeña controversia interna, a imaginar objeciones a sus propias opiniones, es un estudiante que progresará en la construcción de su inteligencia mucho más rápido que otro. Y así con el que poco a poco podemos trabajar cada vez más rápido. Debemos aceptar esta pérdida de tiempo porque es necesario para la construcción de la inteligencia.
Pero hay presión de colegas y de la institución …
En realidad … También hay una presión interior. Conozco a algunos colegas que, cuando les piden a los alumnos que piensen personalmente o que hablen entre ellos, sienten que no están cumpliendo su contrato; lo que se espera de ellos es explicar constantemente, y no hacer que los alumnos trabajen mentalmente. Hay una especie de culpa de los maestros cuando toman este tiempo necesario. Ahora, no podemos decir lo suficiente que la formación de un alumno es, ante todo, la formación de su inteligencia. Las asignaturas escolares son conocimientos, ciertamente necesarios, pero su aprendizaje requiere que los estudiantes y los estudiantes formen con ellos reflexividad.
¿Diría usted que es aún más necesario hoy que el conocimiento esté en todas partes y no solo “en” el profesor?
Si claro ! Esto es aún más necesario hoy en día, ya que existe esta multiplicidad de fuentes de información, pero también porque vivimos en una sociedad de inmediatez, donde las prótesis tecnológicas disponibles para adultos como los niños les dan la sensación de que pueden tener “todo incluido” y administrar sus vidas sin tener que tomarse el tiempo para pensar.
Es tanto más necesario hoy que lo que uno podría llamar la maquinaria de publicidad juega masivamente con este carácter instintivo en el niño, manteniéndolo permanentemente en el oído: haga su capricho, hará que el comercio funcione ! Demanda, demanda … En un mundo donde más vamos más rápido tenemos razón: este es el principio de la información “viral”, en un mundo donde el capricho hace la ley, la educación tiene más necesidad de decir: Espera un momento, tómate el tiempo para pensar juntos …
Porque nuestros estudiantes, cuando llegan a clase, tienen ideas sobre todo … Ideas que, en la gran mayoría de los casos, son aproximadas y, a veces, incluso completamente falsas. No es suficiente decirles que tus ideas están equivocadas . Tenemos que ponerlos en situaciones de reflexividad para que puedan descubrir por sí mismos cómo un debate interno interno, lo que llamamos un “conflicto sociocognitivo”, puede llevarlos a ser más exactos, más precisos, más cercanos a la verdad.
“Si lees textos antiguos como el ‘Dictionnaire de pédagogie’ de Ferdinand Buisson, encontrarás este consejo básico: cuando hagas una pregunta, deja la clase en silencio unos minutos para que todos puedan pensar en ello.
Debido a que la escuela no solo enseña el conocimiento, enseña el requisito de exactitud de la exactitud y la verdad, que es la condición para que el conocimiento se asimile al mejor nivel. Un estudiante que no haya integrado esto solo continuará sus estudios de una manera muy caótica, porque estará constantemente en la aproximación y probablemente terminará, a pesar de su habilidad estratégica, lo que le permite descifrar las expectativas del domine y ofrezca la respuesta correcta sin comprender el significado: fallando en el fracaso.
Finalmente, ¿lo que quieres es que los maestros se resistan?
Sí, debemos resistir un movimiento de individualización sistemática y feroz competencia, resistencia que debe manifestarse por la construcción del colectivo y la promoción de la ayuda mutua. Resistencia también a la inmediatez que debe manifestarse al tomarse el tiempo para reflexionar y debatir entre uno mismo y dentro de uno mismo. Y la resistencia, finalmente, en comparación con la concepción muy extendida de que cuanto más nos asimilamos rápidamente, más posibilidades tenemos de tener éxito. Esto no es cierto ! Cuanto más nos asimilamos en profundidad, más posibilidades tenemos de tener éxito …
3. El lugar de evaluación.
Esta cuestión de resistencia me permite abordar con usted esta tendencia a promover la autonomía de los actores de la enseñanza y su responsabilidad, que a veces se limita a los resultados académicos de los estudiantes … Porque, pida que “se tome el tiempo”. Pero hay las evaluaciones, las cuentas a realizar …
Está claro que los maestros se ubican en un sistema de doble restricción: se les pide que entrenen a los ciudadanos y que tengan estudiantes más cercanos a un prototipo que sea 100% compatible con PISA. Es un requerimiento contradictorio, y estoy entre aquellos que están preocupados por una hegemonía absoluta de evaluación cuando se trata de paralizar el proceso de aprendizaje y cuando interviene permanentemente en lugar de lo que Debe ser la rutina diaria de cada momento de un profesor, es decir, la regulación del aprendizaje. Confundimos evaluación y regulación.
Y creo que la evaluación, en su forma actual, es laxa. Incluso si damos muchas notas, muchos boletines informativos, es extremadamente raro que un estudiante sea reelaborado para perfeccionarlo. Cuando un artesano no ha terminado o saboteado su pieza, vuelve al trabajo. Cuando un estudiante ha arruinado su tarea, obtiene una mala nota y se va. No se le pide que vuelva a poner su trabajo en el trabajo y seguir adelante.
¡Da menos trabajo pero requiere más de cada uno! Dé una evaluación inicial, con consejos, y luego exija que reinicie el trabajo. Pero requiere una vez más dar obras que se extiendan a lo largo del tiempo, y que tengan sentido. ¡Obra que estará orgullosa porque seremos superados!
La evaluación real no tiene la función, de hecho, de medir o sancionar un nivel, sino de decirle a un niño: Aquí es cómo podría hacerlo mejor . Me parece que la forma en que evaluamos con demasiada frecuencia en nuestras escuelas, sancionando un nivel sin volver a trabajar con el estudiante, es una forma de resignación del requisito intelectual que debemos tener. Los padres y la sociedad en general deben aceptar que hay menos notas, menos trabajo, pero más tiempo, más profundidad y mejora hasta que el estudiante entienda cómo podría hacerlo mejor …
¿Has visto un modelo así en el trabajo?
Si claro. Más en la primaria que en la secundaria, pero he visto maestros de cartas para resumir los textos hasta que puedan publicarse en la revista del colegio o en una recopilación de noticias, hacer un trabajo por un cuarto de tiempo completo. Noticias de cinco a seis páginas hasta que sean publicables. Y considera que este era el pasaporte para pasar al siguiente nivel. He visto a profesores de física plantear problemas muy complejos e involucrar a sus estudiantes en el proceso de documentación y experimentación para producir experimentos exitosos. He visto, en muchas clases, cómo crear esta hermosa La máxima de Albert Jacquard: “Lo importante es no ser mejor que los demás, es ser mejor que uno mismo”.
Aquí hay algunos consejos de Philippe Meirieu a los maestros, en el margen de la entrevista que nos dio sobre la diferenciación, el choque entre la inmediatez de las reacciones al impulso y el largo tiempo de aprendizaje, y el lugar. evaluacion
Philippe Meirieu: Tómese su tiempo, haga que los alumnos piensen y trabajen en clase, bajo sus ojos. Haga que vuelvan a trabajar hasta que mejoren su rendimiento y nivel. No tenga miedo de que esto los perjudique para el futuro: por el contrario, les dará grandes ventajas para la realización de sus estudios.
No descuide las cuestiones técnicas tampoco. Sobre cómo dar instrucciones en clase, lo que debe ser lo más preciso posible. Sobre el fenómeno de la atención: que los maestros entiendan que tienen frente a ellos a estudiantes que tienen problemas para estar atentos. Hoy es necesario crear dispositivos de atención: no es suficiente apretar sus dedos para que en el momento en que el estudiante regrese del recreo esté disponible. No es suficiente llamar al estudiante disipado al orden. Hay mucho trabajo alrededor de la atención del edificio. Un trabajo colectivo que estructura cualquier institución, desde el teatro hasta la corte, desde una comida con amigos hasta la práctica del judo. No seamos ingenuos: no basta con decir “silencio” para que llegue la atención “.
“Organiza el trabajo, no la disciplina”
A los colegas que se preocupan por problemas disciplinarios y, a veces, por pesadillas en la noche, siempre les digo: “Organice el trabajo, no la disciplina”. Y organizar el trabajo significa preparar la clase de antemano, poner las instrucciones en la pizarra, preguntarse qué deben tener los alumnos en su mesa. Tome el trabajo de la escuela como un artesano toma su trabajo diario, estando muy atento a estos aspectos aparentemente anecdóticos y materiales que son las instrucciones, las herramientas de trabajo, el rigor y la precisión en el discurso.
Y luego, ¡deja de pedir a los estudiantes que se callen sin silenciarnos nunca! Cuando camino por un pasillo de la universidad o la escuela secundaria, a veces escucho a colegas hacer “silencio” sin cesar, pero nunca esperando que el silencio, sigue hablando y reanudando con calma una instrucción o una explicación. Envían dos mensajes contradictorios: “Cállate, pero no importa si no te callas porque de todos modos continúo” …
Estas son cosas extremadamente ordinarias, elementales, pero completamente estructuradas.
“No te quedes solo”
“No te quedes solo”
Y, finalmente, les diré: “No se quede solo en su clase con sus problemas. Hable con sus colegas, y cuando se reúnan, no solo háganlo para completar los diarios, sino para explicarse cómo lo están haciendo para superar una dificultad. Intercambie, salga de su postura profesional ejercitada individualmente en su rincón. Ve a ver o invita a tus colegas en tus clases y luego discute lo que has visto y hecho. Conviértase en profesionales que no se retiran a su territorio, sino que invierten de manera colectiva, que son solidarios, que no consideran que una dificultad es una vergüenza, sino que ven, por el contrario, que es un problema. suerte. “
Porque las dificultades son oportunidades para progresar. Muy a menudo los maestros piensan que las dificultades son realidades vergonzosas que tienen que ocultar. Este comentario podría extenderse a los padres en otros lugares.
Si pudiésemos discutir mejor nuestros problemas concretos, mejoraríamos nuestra relación con los niños si estuviéramos menos ansiosos, menos tensos, menos estresados …, lo que solo podría beneficiar a los niños y nuestras clases.
Entrevistado por Didier CATTEAU
En dos palabras
Nacido en 1949 en el sur de Francia, Philippe Meirieu es uno de los primeros activistas de los movimientos de educación popular. Después de estudiar filosofía y literatura, obtuvo un CAP como profesor y, sucesivamente, se convirtió en profesor de francés en la universidad y en filosofía en la terminal.
Luego se convirtió en Director del Instituto de Ciencias y Prácticas de Educación y Formación en la Universidad Lumière-Lyon2, el Instituto Nacional de Investigación Pedagógica, y luego el Instituto Universitario de Formación de Maestros de la Universidad. Academia de Lyon. Y esto al seguir enseñando mucho con alumnos y alumnas. Actualmente es profesor de universidades eméritas en ciencias de la educación.
Entre otras intervenciones múltiples (, Philippe Meirieu acompañó la gestación de la revista Appren-weaving , destinada a cualquier persona interesada en la educación y la transmisión, la primera el número acaba de publicarse ( https://revue-apprentissages.com ).
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