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¿Cómo educar frente a la crisis ecológica y social?

Por: Luis González Reyes

Es clave repensar los contenidos y los objetivos de la educación. Pero también las metodologías de construcción del conocimiento, como mediante el contacto íntimo y frecuente con la naturaleza.

¿Para qué sirve la educación? Una respuesta sería para permitir que las personas tengan el máximo de posibilidades de decisión en el futuro. Pero eso implica que es necesario proyectar cómo será el futuro y, en función de eso, anticipar qué habilidades nos parece que serán necesarias en él. A estas alturas del siglo XXI, es indudable que la crisis ecosocial en marcha está transformando de manera radical el mundo, las sociedades, la economía y los valores dominantes. Estamos en lo que se ha denominado Antropoceno, aunque sería más correcto hablar de Capitaloceno, ya que no es la naturaleza humana la responsable de los desequilibrios ambientales que vivimos, sino más bien el sistema socioeconómico hegemónico.

En el Capitaloceno, tener la máxima capacidad de decidir pasa por “repensar la educación sistémicamente, ayudando a los y las estudiantes a adquirir los conocimientos más útiles para sobrevivir en un planeta que está sometido a cambios ecológicos muy rápidos. Debemos proporcionarles las herramientas y estrategias que necesitan, tanto para cuestionar la realidad sociocultural actual como para convertirse en líderes audaces que nos ayuden a retroceder del borde del ecocidio donde nos encontramos y dar paso a un futuro sostenible. Pero ni siquiera esto será suficiente, (…) ellos y ellas deberán aprender también a prepararse y adaptarse para los cambios ecológicos inevitables en el futuro”. Esto es lo que propone Erik Assadourian en la edición española de La Situación del Mundo, el informe anual del Worldwatch Institute. Se trata de una monografía que como indica desde su título Educación ecosocial. Cómo educar frente a la crisis ecológica, pretende plantear algunas de las claves para educar considerando los futuros escenarios o, mejor dicho, los que son cada vez más una realidad cotidiana.

¿Está preparando el sistema educativo a las personas para este nuevo contexto? Desde mi punto de vista, claramente no, en línea con lo que expresaba Yayo Herrero en su artículo “Educar y aprender en un marco de crisis civilizatoria”, publicado hace unos meses en este medio. Pero eso no quiere decir que no haya múltiples experiencias que ya están realizando una educación ecosocial. Una de las principales virtudes del último informe del Worldwatch Institute es visibilizarlas.

Repasando esas iniciativas, hay varios elementos que son comunes a muchas de ellas. Por un lado, hacen hincapié en la importancia de reconfigurar los contenidos abordados. Algunos de los indispensables serían la ecología, la regulación no violenta de conflictos, el pensamiento global, la gestión de grupos o el conocimiento de las técnicas agroecológicas. Además, muchas de estas experiencias dan un paso previo, que es eliminar o minimizar los contenidos anti-ecosociales omnipresentes en la educación formal, no formal e informal en todo el planeta.

Aterrizando en el contexto español, desde Ecologistas en Acción también se está trabajando en intentar responder qué contenidos podrían conformar un currículo ecosocial. Su propuesta la articulan alrededor de 99 preguntas y 99 experiencias. Al hablar de preguntas, no se refieren a las cuestiones de un examen, ni a indicadores para calificar al alumnado. Tampoco son preguntas de respuesta rápida, sino cuestiones generadoras de más cuestiones que visibilizan y desvelan. Persiguen que se sospeche de las verdades que se plantean como incuestionables desde la cultura del consumo, del beneficio monetario, del crecimiento económico o del antropocentrismo.

Hay más entidades que están reflexionando sobre qué contenidos abordar en el ámbito escolar desde una perspectiva ecosocial. Así, un grupo de profesorado y de personas expertas en temas ecosociales de FUHEM llevamos trabajando tres años sobre este aspecto y hemos elaborado una detallada propuesta de objetivos que se pueden englobar en trece bloques. Al nombrarlos, cito algunos (solo algunos), de los aspectos que comprenden cada uno de ellos:

  • Visión biocéntrica: Concebir la ecodependencia del ser humano superando el antropocentrismo. Comprender cómo funcionan los sistemas complejos. Conocer los ciclos del agua, del carbono, del nitrógeno, etc. Valorar la irreversibilidad de muchos cambios en el medio.
  • Cambio climático: Conocer el funcionamiento del sistema climático como un sistema complejo. Valorar las desiguales responsabilidades y vulnerabilidades de las poblaciones mundiales respecto al calentamiento global.
  • Energía y materiales: Conocer el papel de la energía y los materiales en la historia. Comprender las implicaciones de la crisis energética y material actual.
  • Alimentación: Comparar los impactos de la alimentación agroindustrial y de la agroecológica. Valorar la soberanía alimentaria.
  • Ciencia y tecnología: Cuestionarse la omnipotencia de la ciencia y la tecnología. Conocer distintos materiales peligrosos para la vida.
  • Capitalismo: Sensibilizarse frente al deterioro social y ambiental que implica el capitalismo. Conocer su necesidad intrínseca de crecimiento. Relacionar capitalismo y patriarcado.
  • Economías y prácticas alternativas: Conocer qué es la economía ecológica, feminista y social. Distinguir entre deseos, necesidades y satisfactores. Valorar la necesidad de poner la vida en el centro de la economía.
  • Los trabajos de cuidado de la vida: Saber de la crisis de cuidados. Asumir la corresponsabilidad entre géneros en el cuidado de la vida.
  • Feminismo y desigualdad de género: Conocer conceptos como género, estereotipos y división sexual del trabajo. Saber qué es el patriarcado y el androcentrismo. Valorar el feminismo.
  • Ciudadanía: Abordar qué es el poder y las distintas formas de gestionarlo. Conocer el Estado. Valorar la importancia de los movimientos sociales.
  • Conflictos: Conocer la multidimensionalidad e inevitabilidad de los conflictos. Ser capaces de gestionar de forma pacífica los conflictos.
  • Desigualdades: Conocer los distintos tipos de desigualdades (clase, género, etnia, centro-periferia, etc.). Posicionarse frente a los movimientos forzados de población.
  • Habilidades y valores ecosociales: Aumentar su inteligencia emocional. Valorar la solidaridad, la libertad o la inclusión.

De este modo, parece clave repensar los contenidos y los objetivos de la educación. Pero eso no sería suficiente, por ello otro de los hilos conductores de las iniciativas que se muestran en el informe del Worldwatch Institute son los cambios en el plano metodológico. Uno sobre el que insisten muchas de ellas es la importancia del contacto íntimo y frecuente con la naturaleza. Otro, trabajar bajo un enfoque socioafectivo, en el que la empatía esté en el centro de las estrategias de aprendizaje.

El trabajo que abordan Ecologistas en Acción y FUHEM recoge reflexiones similares y subraya especialmente la importancia de métodos que se basen en la construcción colectiva del conocimiento y la mirada globalizadora. Algunos ejemplos serían el aprendizaje basado en proyectos, el aprendizaje-servicio, las aulas sin muros, el trabajo por rincones, el aprendizaje cooperativo o el dialógico.

Para discutir sobre todos estos aspectos, que son indispensables para una educación de calidad, se celebraron en Madrid las I Jornadas sobre Educación Ecosocial, los pasados 6 y 7 de octubre. En ellas, debatimos y compartimos teoría y práctica, tal y como ha quedado recogido en los videos de todas las sesiones, disponibles en YouTube con el fin de seguir generando debate y proponiendo alternativas.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/10/18/como-educar-frente-la-crisis-ecologica-y-social/

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España: José Ramón Ubieto, «Hemos hecho del TDAH una epidemia»

Por: noticanarias.com/ 28-03-2018
El psicoanalista de la UOC José Ramon Ubieto asegura en el libro Niñ@s hiper que hay un sobre diagnóstico de este trastornoEn doce años, los diagnósticos de TDAH en España se han multiplicado por treinta

En España hay más de 250.000 menores que toman psicoestimulantes, un 3 % de los niños y un 7 % de los adolescentes (de doce a quince años), porque se les ha diagnosticado trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Entre los años 2000 y 2012 el número de casos diagnosticados de este trastorno en el país se ha multiplicado por treinta, según recoge el libro Niñ@s hiper, escrito por el psicoanalista de la UOC José Ramon Ubieto y el catedrático de Psicología Marino Pérez. La situación en Estados Unidos es aún más alarmante: en la última década los casos han aumentado un 53 % y el TDAH se sitúa como el segundo diagnóstico más frecuente a largo plazo en menores, muy cerca del primero, que es el asma. «Los niños son movidos. Poniendo una etiqueta de TDAH a todo el movimiento infantil hemos hecho del TDAH una epidemia», explica Ubieto.

Estos datos han alertado a psiquiatras y psicólogos estadounidenses que piensan que el crecimiento tan elevado de los diagnósticos nuevos también hace que se medique de manera abusiva. En cambio, hay países, como Francia y Suecia, donde la prescripción de medicación en estos casos es prácticamente nula. «La pastilla tiene un efecto de freno de la angustia tanto para la persona que la recibe como para el mismo profesional; para el paciente, porque piensa que esta es la solución y, para el profesional, porque al prescribir la medicación se tranquiliza un poco. Para los padres también funciona como una especie de guía de actuación, pero en el caso de que no sea efectiva surge un sentimiento de culpabilidad», afirma el psicoanalista clínico.

Los efectos secundarios de los psicoestimulantes

La medicación que se utiliza para el TDAH tiene efectos secundarios. «Puede afectar tanto al cuerpo —daños en las arterias, riesgo cardiovascular, dificultad para ganar peso y retraso del crecimiento— como a la percepción de responsabilidad de la persona ante dificultades. Cuando un niño o adolescente toma esta medicación durante temporadas largas, y a veces sin controles frecuentes, tiende a generar la creencia de que lo que le pasa no es responsabilidad suya, sino de su bioquímica cerebral», deja claro Ubieto.

El autor de Niñ@s hiper mantiene que hay alternativas a la medicación del TDAH. «Como se trata de un fenómeno que observamos básicamente en la escuela, pienso que la respuesta tendría que pasar primero por ver qué estrategias educativas podrían aplicarse en cada caso y siempre en conexión con la familia y la escuela», explica. En este sentido, propone analizar el contexto escolar específico del niño teniendo en cuenta sus condiciones de trabajo y la atención. «Simplemente modificando las estrategias educativas e implicando un tipo de interacción y de aprendizaje diferentes —como, por ejemplo, que no se pida a los niños que estén cincuenta minutos sentados en una silla y concentrados— la prevalencia actual del TDAH disminuirá», deja claro.

Ubieto añade: «Así pues, el primer ámbito de actuación es la educación, y en una segunda fase de actuación puede introducirse el psicólogo. Debería hacerse solo en el caso de que la conducta se dé más allá del marco escolar, es decir, en la familia y en otros lugares, y hay que tener en cuenta que para algunos casos la medicación sí es necesaria y útil».

*Fuente: http://www.noticanarias.com/jose-ramon-ubieto-hemos-hecho-del-tdah-una-epidemia/

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El deterioro de la Universidad

Por: Adela Cortina

Que la universidad española necesita reformas es indiscutible, como también que es necesario analizar cuidadosamente hacia dónde se debe reformar, no sea cosa que se deteriore en vez de mejorarla; por eso es una buena noticia que se haya abierto un vivo debate sobre ella en el espacio público. De entre la gran cantidad de temas que precisan reflexión, es urgente el que se refiere a la duración de las carreras, por razones obvias.

El Real Decreto, aprobado el 2 de febrero pasado, propone flexibilizar la oferta universitaria, con carreras más cortas y, por tanto, más baratas, para que los alumnos puedan entrar antes a ese mercado de trabajo que les está esperando como al agua de mayo. Todo ello se resume en esa fórmula, difundida desde los comienzos del Plan Bolonia, que no puede ser más falaz y que, sin embargo, la sociedad ha asumido sin más.

Las fórmulas “3+2” y “4+1” inducen a pensar que las carreras siguen durando 5 años, como antes, pero que desde el Plan Bolonia 4 de esos años se dedican al grado y 1 al postgrado, y que el decreto permite dedicar 3 al grado y 2 al postgrado. Pero no es así. Ahora las carreras duran 4 años y con el decreto podrán quedar en 3. Con esos tres años se obtendría el grado y, por tanto, la facultad de ejercer la profesión. La facultad, que no el ejercicio, porque para ejercerla es preciso encontrar un puesto de trabajo.

Los másteres, sean de uno o dos años, no forman parte de la carrera ni son necesarios para ejercer la profesión sino en muy pocos casos. Por ejemplo, en el caso del célebre “Máster de Secundaria”, que debe cursar cualquier graduado que desee dedicarse a la docencia en ese nivel, sea de Humanidades, de Sociales o de “Naturalidades”, por decirlo con Ortega. Se trata del antiguo Curso de Aptitud Pedagógica (CAP), que no complementa los contenidos de ninguna de las carreras, sino que tiene naturaleza pedagógica.

Los másteres no forman parte de la carrera ni son necesarios para ejercer la profesión sino en muy pocos casos ¿Ventajas de la nueva propuesta? Se dice que la nueva modalidad del grado resultaría más barata, lo cual es obvio, siempre que no suban las tasas, y todavía sería más económica si se redujera a dos años, a uno o a ninguno. Sólo que semejantes ahorros no redundan nunca en la calidad en un asunto tan serio como éste, que no puede quedar al cálculo monetario, porque no necesitamos mano de obra barata, sino profesionales bien formados, que se sepan a la vez ciudadanos de una sociedad de la que viven y para la que han de adquirir su saber.

Desde que en los siglos XII y XIII naciera la institución universitaria en ciudades como Salerno, Bolonia, París, Oxford o Salamanca ha ido proponiéndose unas metas que necesitan tiempo, estudio y debate sereno. La primera fue la formación de los profesionales indispensables para las necesidades de la época. Éste era el sentido de obtener una licenciatura, una licentia para ejercer la profesión, habiendo adquirido la facultas exigida para hacerlo. Ni la Academia de Platón ni el Liceo aristotélico, ni siquiera las Escuelas Palatinas creadas por Carlomagno, tuvieron el poder de decidir quién estaba facultado para ejercer la profesión. Un poder que ni puede ni debe ser político, ni puede ni debe ser económico. Las universidades son de la sociedad y están a su servicio, por eso necesitan ser autónomas y ejercer esta autonomía con responsabilidad y rendición de cuentas.

Con el tiempo a esta meta se sumaron otras. Las universidades han de transmitir conocimientos, espolear el afán investigador, cultivar la preocupación por descubrir qué es lo verdadero y lo justo a través del debate abierto, intentando con ello superar el fundamentalismo de quien se niega a argumentar. Han de esforzarse por formar ciudadanos responsables de su sociedad.

Las universidades han de transmitir conocimientos, espolear el afán investigador

Ciertamente, desde fines del siglo pasado se ha producido una revolución en las universidades que, junto con otras variables, introduce la necesaria atención al mercado productivo. Pero “junto con” no significa “reducirse a”. La universidad no puede ser una expendeduría de títulos orquestada desde el mercado, porque lleva en su ADN esas otras metas que está obligada a perseguir. Para hacerlo necesita tiempo y sosiego.

No es casualidad que carreras como la de Medicina no se vean afectadas por el decreto, además de prolongarse en ese excelente programa MIR, que todas la profesiones deberían imitar. Afortunadamente, aquellos a los que corresponde se percatan de que poner la salud en manos de graduados de tres años es suicida para una sociedad, y ojalá no se les ocurra cambiar de idea. Pero tan suicida es reducir a tres años la preparación de otros profesionales.

Se dirá que al fin y al cabo el decreto no hace sino una propuesta, pero lo cierto es que el final es fácil de adivinar. Las universidades con posibilidades acortarán el grado a tres años y propondrán másteres costosos y competitivos, financiados privadamente o por medio de su comunidad autónoma; las que no tengan esa posibilidad habrán de reducir el grado a tres años y apenas ofertarán másteres. Crecerá la desigualdad y el deterioro de la universidad será inevitable.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2015/02/26/opinion/1424960491_863807.html

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Xuxo Ruiz, el maestro mago: “La escuela tiene que ser una experiencia única y mágica”

España/ Autor: Regina de Miguel / Fuente: Educación 3.0

¿Te imaginas dando clase a tus alumnos utilizando la magia? Es posible y, de hecho, es uno de los métodos que utiliza Xuxo Ruiz Domínguez, docente en el CEIP Sebastián de la localidad Albaida del Aljarafe (Sevilla). Lleva utilizando la magia casi 20 años y ha plasmado toda su experiencia en el libo Educando con Magia (Narcea Ediciones).

Hemos hablado con él sobre esta curiosa obra, pero además de cómo la magia es un recurso para el aula con infinitas posibilidades para el aula y de como ésta favorece los procesos de enseñanza y aprendizaje. ¡No te la pierdas!

¿De dónde le viene su interés por la magia y cómo surge la idea de introducirla en clase?

Educando con magia, un libro de Xuxo Ruiz DomínguezComencé a utilizar la magia de forma esporádica. Al principio era únicamente como diversión y para captar la atención de mis alumnos. Luego, poco a poco me di cuenta de que era un recurso increíble y con mucho potencial para no solo captar esta atención. Después de años de estudio probando multitud de ‘magias’ con estudiantes de diferentes edades, etapas y colegios pude compilar todas estas experiencias en mi libro Educando con Magia (Ediciones Narcea): enseño que la magia se puede utilizar para resolver conflictos, enseñarles conceptos y habilidades comunicativas, repasar contenidos de manera divertida, desarrollar su pensamiento matemático, motivarles, aumentar su autoestima, reducir la tensión en el aula…

¿Se puede educar con magia? ¿Cuál es el lado mágico de la educación?

Se puede y se debe de educar con magia. Creo que la educación tiene que ser algo mágico y para los niños pasar por la escuela tiene que ser una experiencia inolvidable,  única y mágica. La educación tiene un lado mágico y son los alumnos, ellos aprenden pero a su vez nos enseñan. Por eso, para mí, esa relación entre profesor y alumno es tan mágica porque nos enseñamos mutuamente a llevar cada día de forma diferente y a vivir experiencias nuevas y mágicas. Y lo más importante: a ser felices.

«La educación tiene un lado mágico y son los alumnos; ellos aprenden pero a su vez nos enseñan»

¿Cómo utiliza el ilusionismo? ¿A qué contenidos la aplica?

Empleo la magia diario en mis clases. En Lengua, Matemáticas, Ciencias…. ¡Incluso en los recreos! Se puede aplicar a cualquier contenido. Imparto cursos de formación sobre magia educativa a profesorado y familias desde hace más de 15 años y para los juegos que yo explico no es necesario tener una habilidad especial. Cualquiera  puede hacerlo y es muy divertido y gratificante hacerlo en clase porque, además, se trabajan contenidos del curriculum, valores…

¿De qué forma el ilusionismo favorece el proceso de motivación y aprendizaje del alumno?

Educando con magia, un libro de Xuxo Ruiz DomínguezLos últimos estudios neuroeducacion dicen que para que un cerebro aprenda tiene que emocionarse. Cuando los niños ven magia sus neuronas están activadas de una forma diferente a cuando ven una explicación normal en clase. Lo que van a vivir es algo es único y lo viven de una manera diferente. Lo que aprenden con magia no lo van a olvidar. ¿No conoces el dicho ‘la letra con magia entra’?

Los niños aprenden de una forma divertida y creo que debe de ser así. Si das a elegir a un niño entre estudiar y jugar siempre va elegir jugar. La labor del docente ahí es primordial: conseguir que juegue pero que a la vez aprenda. Gracias a la magia consigo eso y además van más contentos y motivados al cole. En casi 20 años usando la magia he visto una mejora de calificaciones y en el comportamiento y actitud de mis alumnos a la hora de asistir al colegio. Vienen más felices y motivados. Ellos saben que en cualquier momento la magia aparecerá.

Educar con magia, un libro de Xuxo Ruiz Domínguez

¿Se basa en algún mago en particular para preparar sus clases? ¿Cuál es su favorito?

Un mago siempre está estudiando al igual que un profesor siempre debe estar reinventándose para encontrar nuevos recursos que aplicar en sus clases. A nivel mágico parto de mi gran amigo y maestro Juan Tamariz, que desde siempre me ha fascinado escuchar y ver su forma de comunicar con el público.

«La vida es un continuo aprendizaje y, para los docentes, la búsqueda de un método de motivación real debe de ser un desafío constante»

Otro gran mago español y reconocido a nivel mundial es Jorge Blass, es una gran suerte tenerle también como amigo. De todos los magos he podido aprender algo, al igual que de todos los maestros y compañeros que han pasado por mi vida. La vida es un continuo aprendizaje y, para los docentes, la búsqueda de un método de motivación real debe de ser un desafío constante.

¿Cómo ha sido la experiencia de publicar ‘Educando con magia`’? ¿Qué trucos y recursos ofrece en esta obra?

Educando con magia, un libro de Xuxo Ruiz RodríguezLa experiencia ha sido algo increíble. Es un sueño hecho realidad, después de estar durante varios años estudiando el uso de mi magia educativa en diferentes centros, con diferentes alumnos y en diferentes etapas educativas es gratificante. Todo el contenido que está escrito en el libro está probado con estudiantes reales en situaciones reales. He tardado ocho años en escribirlo pero ha merecido la pena todo ese esfuerzo.

La recompensa está en la infinidad de correos electrónicos que recibo de diferentes zonas de España y Sudamérica, y en las cartas de agradecimiento de muchos profesores que han empezado a aplicar la magia y sus clases han cambiado por arte de magia. El libro ofrece más de 100 recursos y resulta ideal para comenzar en el arte de la magia educativa. No me considero el primer profesor que utiliza la magia en sus clases, pero sí que es cierto que el mundo educativo necesitaba un libro así y en ese sentido soy pionero ya que es el primero dedicado a la magia educativa. Además, ha sido traducido al portugués y también al inglés.

¿Alguna recomendación para aquellos compañeros que quieran seguir sus pasos?

Un docente tiene que estar continuamente reinventándose y buscando métodos de motivación para sus alumnos. Creo que la magia es un método especial porque a todos los niños les gusta la magia. Les recomendaría, por supuesto, mi libro ya que los juegos que aparecen no requieren de una habilidad especial y cualquier persona lo puede hacer con un poco de práctica. Se sorprenderán al ver los resultados cuando la apliquen en sus aulas. Y sus alumnos estarán muy felices.

Por último, un pequeño test. ¿Qué le sugieren las siguientes palabras?

Enseñanza: Aprendizaje, crecer.
Magia: Ilusión, sueño.
Docente: Responsabilidad, nobleza, labor única y primordial.
Ilusionismo: Creer, sorpresa.
Juego: Aprender divirtiéndose
Pizarra: Escenario infinito…

Xuxo Ruiz Domínguez tiene un canal en YouTube que se titula Educando con Magia. ¡Descúbrelo! 

Fuente de la Entrevista:

https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/xuxo-ruiz-maestro-mago/72120.html

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Libro: El pensamiento del profesorado sobre la educación en la compleja sociedad actual

España/ Autor: Rosa María Sánchez Guerrero / Fuente: Universidad de Granada

Con esta investigación se profundiza en el pensamiento de los maestros y maestras de primaria para saber cómo ven y cómo sienten ellos todos los cambios tan vertiginosos que se están produciendo en nuestra sociedad. Obviamente, estos cambios repercuten en la educación y en la visión que tiene la sociedad de ella, el tema central de la investigación será hablar de todos esos cambios y de cómo afectan individualmente a un grupo de maestros entrevistados. Además, se hace un contraste con la educación de hace unos treinta años para evidenciar aún más estos cambios y sus consecuencias.

Link para la descarga:

http://digibug.ugr.es/bitstream/10481/48936/1/SanchezGuerrero_TFG_PercepcionEducacion.pdf

Fuente:

http://digibug.ugr.es/handle/10481/48936?mode=full

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Familias que se rebelan contra el sistema y educan a sus hijos en casa

Por: Ana Torres Menárguez

En España hay unos 4.000 ‘homeschoolers’, una opción que no está regulada y que obliga a las familias a vivir en la clandestinidad

Adriana y Antonio son homeschoolers. Educan a su hijo Diógenes, de ocho años, en casa. Creen que la educación no es una ciencia exacta. “No está claro si se aprende mejor con disciplina o con flexibilidad, los griegos ya debatían sobre ello y han pasado más de 2.000 años y no se ha llegado a ninguna conclusión”, opina el padre del niño, Antonio Soria, de 43 años y ex profesor de Filosofía de Secundaria. Viven en el centro de Madrid y su hijo no aprende matemáticas con libros de texto. No siguen ninguna metodología específica. Dejan que sea Dío, como al chico le gusta que le llamen, quien se interese por los temas y pregunte. Entonces ellos se documentan para contestar, le llevan a museos, leen libros o ven documentales. Internet es su mayor fuente de conocimiento.

En España todas las familias están obligadas por ley a escolarizar a sus hijos desde los seis hasta los 16 años. Educar en casa es una opción que no está regulada y que puede ser motivo de denuncia. Por eso, no existe un registro oficial de homeschoolers, pero los expertos calculan que hay unas 4.000 familas. «Hay pocos casos de familias a las que un tribunal haya obligado a escolarizar a sus hijos. La mayoría de denuncias se archivan una vez que la Fiscalía comprueba que no hay abandono», señala Carlos Cabo, profesor de la Universidad de Oviedoy autor de la primera tesis doctoral sobre homeschooling en España.

Según la investigación publicada en 2012 por Cabo, la mayoría de familias viven en la clandestinidad por miedo a posibles denuncias. En 2010 el Tribunal Constitucional se posicionó a favor de una sentencia que obligaba a dos familias de Málaga a escolarizar a sus hijos y resolvió que «la facultad de los padres de elegir para sus hijos una educación ajena al sistema de escolarización obligatoria por motivos de orden pedagógico no está comprendida en ninguna de las libertades constitucionales».

Los procesos judiciales, señala Cabo en su tesis, suelen comenzar con una denuncia de los centros educativos -en el caso de que el menor haya sido desescolarizado-, de los servicios sociales, de vecinos o incluso de familiares cercanos. «Cuando se comprueba que los menores no están desatendidos, el caso se suele archivar. Hay ocasiones en las que la Fiscalía entiende que hay infracción de ley y el caso pasa a los Tribunales, que suelen fallar a favor de quienes educan en casa», señala Cabo. En países como Reino Unido, Francia, Noruega, Estados Unidos o Canadá es legal educar en casa.

Con ese escenario, hay familias como la de Adriana y Antonio que no quieren esconderse. «La escuela atrofia los intereses que surgen durante la infancia, se pierden las ganas de aprender porque no hay factor sorpresa», cuenta Adriana, de 41 años. Ella no terminó la carrera de Psicología y desde hace años se dedica, junto a Antonio, a la venta de productos por internet. Son autónomos y trabajan en casa.

Es una mañana de jueves, es festivo, pero no para ellos. Dío lee sus cómics de Tintín y avanza en su nuevo proyecto: un videojuego hecho de papel. Dice que de mayor quiere montar una empresa de videojuegos. A sus padres no les preocupa su futuro laboral, tienen «plena confianza» en las capacidades de su hijo y creen que si quiere acceder a la Universidad sabrá cómo hacerlo. Dío toca el piano, va a clases de teatro y se reúne con otros niños homeschoolers en pueblos de la sierra de Madrid. «Seguir horarios y cumplir mandatos no te prepara mejor para la vida», apunta Antonio. «La responsabilidad se adquiere con la libertad», añade. Su hijo decidió voluntariamente dejar de ver la televisión porque le aburría. Durante un año y medio, sus padres le dejaron verla tantas horas como quiso.

El perfil mayoritario de las familias homeschoolers tiene estudios superiores. En la investigación de Cabo, en la que entrevistó a 114 familias, el 56% de ellas aseguraron tener estudios universitarios. «Lo hacen por razones pedagógicas. Apuestan por una educación personalizada, aunque es cierto que no todo el mundo está dispuesto a dedicar tanto tiempo a sus hijos o simplemente no se lo puede permitir», indica Cabo. El 23% de los padres aseguraron ser autónomos, el 13% funcionarios y un 7% asalariados.

«Antes era un tipo de vida que escogían los hippies, pero ahora está mucho más extendido, en parte, como consecuencia de los problemas a los que la escuela no sabe responder como el bulling», opinia Mariano Fernández Enguita, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense y autor del libro La educación en la Encrucijada. Aún así, defiende que el colegio es «la mejor opción» para un niño puesto que enseña a vivir en sociedad y supera las limitaciones de la familia. Crea personas autónomas. «Una escuela es más pública que una familia. Si algo funciona mal se detecta antes. Los malos tratos familiares se suelen conocer a través del colegio», añade.

Maite, que prefiere no dar su nombre real, educa a sus dos hijos en su casa en un pueblo de 7.000 habitantes del País Vasco. Critica que la escuela pública no respeta los diferentes ritmos de los niños, ni sus inquietudes, y que «todos aprenden lo mismo al mismo tiempo». Ella y su marido tienen un negocio de venta de antigüedades, son autónomos. «En el sistema educativo siempre se puede entrar, lo complicado es salir», apunta. Un niño que no ha acudido a la escuela puede presentarse por libre a las pruebas de la ESO cuando cumple 18 años y con 21 a las de Bachillerato. A partir de ahí, puede realizar la selectividad y acceder a la Universidad.

«El mercado laboral no me preocupa, está en permanente cambio. A los de mi generación (tiene 41 años) la carrera nos iba a salvar la vida, y yo jamás he ejercido», cuenta. En su casa tampoco se usan libros de texto, pero ella sí sigue una guía de contenidos para que sus hijos aprendan lo mismo que los otros chicos de su edad. Además de acudir a la biblioteca y utilizar contenidos de internet, especialmente de YouTube, el recurso «más importante» es la gente de alrededor. «Conocimos a un astrónomo retirado y se ha convertido en una fuente de conocimiento inigualable para mis hijos», cuenta. En el pueblo, los vecinos ya no les juzgan ni les miran con extrañeza, pero prefieren mantenerse en el anonimato para evitar posibles problemas con la justicia.

Otra de las máximas expertas en España sobre homeschooling es Madalen Goiria, autora de la tesis doctoral La opción de educar en casa (Tirant, 2014) y profesora de Derecho Civil en la Universidad del País Vasco. «Lo que más les preocupa a los padres es la socialización de sus hijos, la reincorporación a la escuela, el acceso a los estudios superiores o los pasos que deban dar si reciben una notificación de los servicios sociales», explica.

En su investigación deja claro entre las cerca de 4.000 familias que educan a sus hijos en casa, destacan dos motivos fundamentales. La inadaptación de los niños a la escuela y los problemas de bulling y la disconformidad con las pedagogías. «Muchos lo hacen para evitar que sus hijos sufran, los ven infelices. Otros ven el sistema público demasiado centrado en la memorística y la autoridad, se sienten excluídos del proceso de aprendizaje», detalla Goiria, que cree que se trata de un modelo caduco.

«El sistema no responde a las necesidades del 100% de los alumnos y no existen mecanismos eficaces para salvar a los que se quedan colgados», dice en referencia al 19% de jóvenes entre 18 y 24 años que abandonaron prematuramente el sistema educativo habiendo completado como mucho el primer ciclo de la ESO, según datos de Eurostat de 2017, y que sitúan a España como el segundo país en fracaso escolar por detrás de Malta.

Goiria hace una reflexión: si el Estado no interfiere en el control de la alimentación en los hogares, ¿por qué debe hacerlo con la educación? «El Gobierno no controla la planificación nutritiva de la familia, da por hecho que lo harán bien, y muchas enfermedades derivan de una mala alimentación», apunta. «¿Por qué no nos parece normal que los progenitores quieran dedicar gran parte de su tiempo a enseñar y educar a sus hijos?», lanza. «España ya no es una sociedad analfabeta», zanja.

Fuente: https://elpais.com/economia/2017/10/11/actualidad/1507731627_695560.htm

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Antonio Basanta: «Los mejores profesores y salarios deberían estar en la educación infantil»

España / / Autor: Fernando Díaz de Quijano / Fuente: El Cultural

El escritor, editor y director general de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez durante 25 años publica Leer contra la nada, una muestra de gratitud a la lectura

Además de leer, el latín legere significa recolectar, desplegar las velas, valorar e hilar. De este último sentido del término derivan las palabras texto (tejido) y línea (lino). Esta curiosidad etimológica, junto a otras muchas perlas, esperan al bibliófilo en Leer contra la nada, de Antonio Basanta. El libro, que es a su vez una de las perlas engarzadas en la colección de pequeño formato Biblioteca de ensayo de Siruela, es una muestra de gratitud hacia la lectura escrita por un hombre que ha saldado con creces a lo largo de su vida la deuda contraída: Basanta ha sido docente, editor y, durante 25 años, director general de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, consagrada al fomento de la lectura.

Basanta refuerza e intercala sus reflexiones sobre la lectura con decenas de citas de escritores de todas las épocas sobre el hecho de escribir y de leer y de la relación íntima entre el autor y el libro, entre el libro y el lector, entre el autor y el lector y de cada cual consigo mismo. Igual que Heráclito decía que una persona no puede bañarse dos veces en el mismo río, Basanta cree que “uno no puede leer dos veces el mismo libro, porque al volver a hacerlo ya no será la misma persona”. Los libros que leemos hablan de nosotros, sacan a la luz aspectos de nuestro carácter que desconocíamos y los moldean, en un intercambio en el que, dice Basanta, no es posible saber quién lee a quién. El escritor, crítico y profesor Lionel Trilling lo explicaba así: “Yo he sido leído por los poemas de Eliot, por el Ulises, por En busca del tiempo perdido, por El castillo… Durante muchos años, desde mi temprana juventud. Al principio, algunos de estos libros me rechazaron, les aburrí. Pero, con el paso del tiempo, fueron conociéndome mejor, me tomaron cada vez más simpatía, y entendieron paulatinamente los ocultos significados de mi persona”.

Contra el bulo de la escasa lectura

En cuanto al futuro de la lectura, Basanta adopta la postura de un optimista convencido y bien informado. “Es obvio que en estos momentos estamos viviendo una transformación importante en el terreno de los soportes de la lectura, y es una absoluta equivocación cerrar la puerta a las nuevas formas de lectura que los nuevos soportes ofrecen. Debemos evitar polémicas absurdas y ponernos a trabajar en ello”, explica a El Cultural. Y como considera que “leer no es solo un procedimiento, sino que determina nuestra capacidad de atención, de interpretación y de transformación de la realidad”, cree que enseñar a leer de verdad es una “enorme responsabilidad social”.

No le alarman las cifras que cada año reflejan las encuestas de hábitos de lectura. “La célebre afirmación de que cada vez se lee menos en España es falsa, no se sostiene en las encuestas demográficas ni en la realidad editorial. Jamás se ha leído tanto en España como ahora”. Basanta recuerda también que en 1982 apenas el 35 % de la población se declaraba lector frecuente y ahora lo hace el 56 %. “En los últimos 30 años ha habido un avance importante, no hay más que visitar las bibliotecas, que han sufrido una transformación extraordinaria. De ser lugares oscuros y apartados, en muchas poblaciones se han convertido en el eje y motor de la vida cultural; y los bibliotecarios han pasado de ser perseguidores de los lectores a dinamizadores culturales”.

La importancia de la lectura infantil

Si Basanta viajase al pasado para anunciarse a sí mismo que dedicaría su vida a los libros, el pequeño Antonio no le habría creído. Él, que ganó en clase la “medalla al penúltimo en lectura” y que consiguió con mucho esfuerzo superar la dislexia.

Hace tan solo una década la doctora Maryanne Wolf describió lo que ocurre en nuestro cerebro cuando leemos en Cómo aprendemos a leer: Historia y ciencia del cerebro y la lectura (una serie de procesos que Basanta reproduce en Leer contra la nada). En su libro, la neurocientífica especializada en lingüística explica también que el cerebro humano no está genéticamente diseñado para la lectura alfabética, sino que esta es posible gracias a un maravilloso ejercicio de reprogramación neuronal.

Fascinado aún por aquella lectura, Basanta pone el énfasis en la importancia de la educación infantil y primaria a la hora de formar lectores. Considera difícil que un niño no lector se convierta en un adulto lector. “El momento en que el cerebro tiene más plasticidad se da entre el nacimiento y los 16 años. En esa etapa tiene las ventanas abiertas al cien por cien, por eso lo que más debería preocuparnos es lo que ocurre en la etapa infantil. Ahí deberían concentrarse los mejores educadores, con el máximo reconocimiento y el máximo salario, como ocurre en Finlandia”.

“La lectura requiere tiempo, constancia y metodología, y ahí la educación ha hecho un dibujo equivocado”, continúa Basanta. “Se dedica un tiempo largo a la adquisición de las destrezas básicas, pero lo va acortando y eliminando cuando la destreza se domina. Es como si nos enseñaran a montar en bicicleta y después no la volviéramos a coger nunca más”.

En el reciente especial de El Cultural sobre literatura infantil y juvenil, el escritor Alfredo Gómez Cerdá y el director de la revista Babar, Pablo Cruz, opinaron que los libros dirigidos a los primeros lectores a menudo se administran “como si fueran medicamentos” para vencer los miedos o fomentar determinados valores en detrimento de “la parte más literaria, lúdica y creativa” de la literatura infantil. En la misma línea, Basanta cree “firmemente que nuestra sociedad está demasiado infectada de utilidad” y que es un error renunciar al “valor de la palabra hecha arte”, ya que, “precisamente, el lenguaje literario es el que requiere un mayor esfuerzo intelectual”.

Leer es interpretar, por eso la lectura de verdad (la que comprende, asimila, interpreta, discierne) se convierte hoy en una herramienta fundamental para manejarse en un mundo en el que sobreabunda la información. “La Biblioteca Nacional de España tiene siete millones de documentos. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos tiene 150 millones, y en internet hay aproximadamente 20.000 millones de documentos con la capacidad de renovar continuamente la información”. Ya no tiene sentido memorizar a la carrera un sinfín de datos sin que llegen a convertirse en auténtico conocimiento. No sirve de nada que las clases de literatura sigan siendo iguales que hace cincuenta o cien años. “Cursé literatura sin leer una sola obra en su integridad. Como mucho, pequeños fragmentos salpicados a tresbolillo, entre una innumerable retahíla de autores, movimientos, argumentos y estilos […]. A la postre, un campo regado de cadáveres literarios y un insufrible aburrimiento”, recuerda Basanta en Leer contra la nada. Y quien escribe estas líneas tuvo la misma experiencia escolar más de treinta años después. Por eso, en lugar de obligarles a memorizar sin orden ni concierto, Basanta propone “enseñar a los niños a buscar información verificable en ese mar de datos que es internet”. Así habrá más tiempo para leer de verdad. “Los niños tendrían que ir al colegio con la misma ilusión con la que salen”, sentencia el escritor.

Fuente de la Entrevista:

http://www.elcultural.com/noticias/letras/Antonio-Basanta-Los-mejores-profesores-y-salarios-deberian-estar-en-la-educacion-infantil/11576

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