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España: Educación. la difícil inclusión

España/28 de noviembre de 2017/Por. CARINA FARRERAS/Fuente: http://www.lavanguardia.com

Los profesores de secundaria se preguntan si todos los alumnos podrán recibir la atención que necesitan sin más recursos.

El objetivo del decreto de la escuela inclusiva, aprobado por el Govern a mediados de octubre, establece que todos los alumnos con necesidades educativas vayan a colegios ordinarios, independientemente de la atención que requieran (excepto si la discapacidad es muy grave). Para ello, la Conselleria d’Ensenyament dijo que reforzaría las escuelas con más docentes, monitores, logopedas y psicopedagogos, y prometió que las escuelas de educación especial se convertirían en proveedoras de servicios. El decreto va acompañado de una previsión presupuestaria de 142 millones de euros en cuatro años.

Esta regulación, que ha sido muy esperada en la comunidad educativa, debe ir desplegándose. No obstante, los docentes están inquietos al ver que la parálisis política de estos meses, que se prolongará hasta la constitución del nuevo Ejecutivo, puede atrasar todo el proceso de modo que se llegue a la fecha de preinscripción escolar sin que las escuelas conozcan los nuevos recursos del próximo año.

El proyecto, centrado en mates y ciencias, da información al docente y al alumno sobre su progreso

En este sentido se ha saludado la convocatoria de oposiciones, 2.000 nuevas plazas docentes, que se anunciará la próxima semana. Las críticas más duras se realizan desde los institutos. En las etapas de infantil y primaria se avanza progresivamente en inclusividad (como puede verse en las prácticas que se presentan en estas páginas).

El sábado, en unas jornadas convocadas por Professors de Secundària (Aspepc.SPS) se preguntaban hasta qué punto la inclusividad, un concepto compartido como objetivo, es sólo un sueño. “Se va a convertir en una nueva mochila a nuestra espalda”, advirtió un asistente. La neuróloga Anna Sans, que cifró en el 15% la población infantil con algún tipo de trastorno de aprendizaje (no se cuentan otras discapacidades), dijo que estos alumnos que tienen derecho a aprender como los demás no requieren “un poco de asistencia un rato al día”, sino un tipo de atención especial porque necesitan “aprender muy bien pocas cosas y no de todo un poco”.

Para Gemma Lacasa, del instituto Sant Just Desvern, la individualización exige bajada de ratios y más horas no lectivas para preparar las clases. “Sin estos recursos será un problema para los alumnos con dificultades que vienen y que no podrán ser bien atendidos, para sus compañeros de clase que bajarán su rendimiento y para los profesores”, indicó. El secretario del sindicato, Xavier Massó, apuntó también que dentro de la diversidad de alumnos con necesidades especiales le preocupan aquellos que presentan trastornos conductuales. “Ese es el gran problema porque nos impide la tarea de enseñar. ¿Cómo se va a hacer? No lo sabemos”.

En aula acoge una gran diversidad de alumnos. Hay algunos rápidos que lo pillan todo al momento. Otros son más lentos y necesitan más atención. Tratar de que todos los estudiantes consigan superar los objetivos mínimos es la labor del docente. Pero, ¿y si existiera una manera de lograr que cada alumno llegue lo más lejos posible, a su ritmo, sin dejarse aprendizajes importantes por el camino? En este sentido, la inteligencia artificial está demostrando su utilidad en el aula porque los algoritmos son capaces de detectar el nivel del alumno y sus dificultades concretas, y de proponer material complementario para consolidar bien el aprendizaje y ejercicios de repetición. Al profesor le sirve para ver y atender los problemas específicos.

Esta tecnología es la que está probando Paqui Muñoz en su aula de 6.ºA de la escuela Marta Mata de Viladecans, donde se han distri­buido tabletas para todos los estudiantes con las que aprenden matemáticas y ciencias (en inglés). La ­tableta no sustituye la clase magistral del profesor, que sigue siendo necesaria. “Esto es muy divertido”, asienten Raquel, Jordi, Carlota y Simón, que comparten la misma mesa pero no tableta, que es individual. “Y no tienes que escribir en la libreta”, añade Jordi. Los chavales están trabajando la raíz cuadrada que la profesora explicó en la clase anterior. Ninguna de las pantallas de esta mesa tiene los mismos ejercicios. Uno está viendo un vídeo con explicaciones, otro está practicando ejercicios y un tercero repasa “como se hacía eso de las potencias”.

Un cuarto está aparentemente chateando en un foro grupal con otros niños del aula. La máquina reparte medallas por el esfuerzo, la motivación y la superación. “¿Ves aquí?”, señala con el dedo una gráfica de la pantalla Noelia. “Yo veo cómo voy y en qué tengo que mejorar”. La tableta también recuerda, en ocasiones, que un problema requirió mucho tiempo de resolución. “¿Por qué no vas al profesor y le preguntas?”, sugiere la pantalla.

En la del profesor aparece un mensaje también de que ese niño no ha resuelto el problema en un tiempo adecuado. “Este sistema, además de la motivación, tiene grandes ventajas como la individualización del aprendizaje y la información que le da al profesor”, explica Muñoz. El ordenador se adapta al nivel justo en el que está un alumno. Le permite progresar lentamente, con mucha repetición, detectando dificultades concretas para las que propone ­explicaciones on line, mediante vídeos o imágenes, o invitaciones a preguntar a un compañero determinado que el ordenador sabe que es un crack en ese contenido o acudir a la mesa del profesor. El pro­grama está abierto a los padres, que pueden acompañarles en los deberes.

Asimismo, el docente ve el progreso de cada niño y el del aula. “Se logra un avance importante como colectivo, estrechándose las diferencias entre los grupos que corren más y los que menos”, afirma Pa- qui Muñoz. Este trimestre, en la clase de 6.º A tienen una media conjunta de notable en matemáticas. La herramienta permite incorporar contenidos propios del profesor o descargados de alguna web de referencia, como la de la NASA.

“Este programa funciona muy bien, especialmente porque los niños se sienten muy motivados y porque da una gran cantidad de información al profesor, pero aún debe trabajarse su punto débil, pues no disminuye el tiempo de preparación de las clases”, sostiene Maribel Gascón, directora de la escuela. Marta Mata es una de las cuatro escuelas de Viladecans, municipio que ha apostado por la innovación tecnológica educativa, en las que se está ensayando el proyecto Imaile, financiado con un millón de euros por la Comisión Europea.

Lo ha puesto en marcha el consorcio Amigo, una alianza entre Documenta, empresa que desarrolla programas y producción multimedia, Gradiant, centro de investigación TIC de referencia, y la editorial líder en contenidos educativos Edebé, que lidera el proyecto, actualmente en fase de precomercialización. El objetivo europeo es la reducción del abandono escolar y el aumento de las vocaciones stem (ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas). Colaboran en el proyecto escuelas de Finlandia, Alemania y Suecia.

Fuente de la Noticia:

http://www.lavanguardia.com/vida/20171127/433237285466/educacion-inclusiva-escuela-viladecans.html

 

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España: 50.000 plazas para interinos, en el aire

España/28 de Noviembre de 2017/Autores: E. Montalbán / S. Alonso/Fuente: La Razón

La histórica oferta de empleo público de 250.000 plazas para los próximos tres años se ha dejado un 20% de los puestos de trabajo previstos por el camino, antes incluso de empezar a rodar. Según los datos recabados por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), el sindicato más representativo en las administraciones públicas, las comunidades han recortado más de 50.000 plazas de las programadas en un principio en el acuerdo para estabilizar el empleo interino, firmado el pasado mes de marzo.

De estas 50.000 plazas que se quedarían fuera de la oferta, la mitad corresponden a Sanidad y la otra mitad, a Educación. Es decir, 25.000 puestos de trabajo menos en cada uno de estos sectores. Así lo ha constatado CSIF tras reunirse con la secretaria de Estado de Función Pública, Elena Collado, para evaluar el nivel de cumplimiento del acuerdo y preparar la oferta de empleo público. El Gobierno pretendía reducir la temporalidad y la interinidad en la administración desde el 25% de la plantilla actual, hasta el 8%.

No obstante, el sindicato señala que en el caso de la Educación, «el problema podría solventarse en cuanto algunas autonomías como Madrid den el paso definitivo de realizar la convocatoria». Por ello, desde CSIF aseguran que trabajarán de manera conjunta con el Ministerio de Hacienda y Función Pública «sobre un documento con criterios que facilite el proceso de estabilización de plazas en el conjunto de las comunidades y permita aumentar el número de plazas». En este sentido, está previsto que esta semana tengan lugar conferencias sectoriales en Educación y Sanidad, con el fin de desbloquear el asunto y aprobar la convocatoria de esas nuevas plazas, con criterios consensuados para todas las comunidades.

Fuentes vinculadas con esta histórica consolidación de empleo explicaron a LA RAZÓN que el problema es diferente en los dos sectores afectados. En Educación, hay cuatro territorios que no han efectuado convocatorias. Los dos más grandes, Andalucía y Madrid, van bastante retrasados, aunque se espera que, al final, acometan la oferta de empleo. Las otras regiones, Asturias y Cantabria, no han convocado por dificultades presupuestarias. En ambas, contratar interinos para ocupar plazas administrativas era, además, norma habitual, señalan.

En Sanidad, ninguna autonomía ha proporcionado a los sindicatos cifras fiables sobre las plazas que van a convocar. El desbarajuste en este campo, aseguran las mismas fuentes, es total, debido a la complejidad de la oferta, ya que ha de combinar categorías muy diferentes y, dentro de éstas, clases dispares. Abarcarían desde puestos de celador hasta especialistas en Medicina Interna o Cardiología, por citar algunos ejemplos. La lentitud al convocar plazas está desatando la ira sindical.

Desde CSIF confían en que las autonomías demuestren voluntad política para adoptar las recomendaciones y «que no haya interpretaciones restrictivas de la norma en las ofertas de empleo público». Castilla y León ha sido una de las primeras regiones en adelantarse en este sentido, y el pasado viernes aseguraba que ampliaba su oferta de empleo público para 2018. La convocatoria, prevista inicialmente en septiembre en 3.012 nuevas plazas, se ha elevado hasta las 6.421 plazas, de las que 3.409 serán en el ámbito de la Sanidad. De esta forma, la convocatoria del año que viene se convierte en la mayor de los últimos 20 años en esta comunidad.

CSIF ha mostrado de manera reiterada en las últimas fechas su «preocupación» por la disparidad de criterios entre las regiones para determinar el número de plazas y por el retraso que se está produciendo en la convocatoria de las ofertas de empleo público. En un principio, la histórica oferta de aquí a 2020 debía comenzar con la convocatoria este mismo año de 67.000 nuevas plazas. De las nuevas 250.000 plazas que debían salir en los próximos tres años, el 90% están destinadas a reforzar los sectores de Sanidad, Educación y Justicia. En concreto, se contemplaban 129.700 nuevas plazas para Sanidad, 98.807 para Educación y 8.564 para la Administración de Justicia.

Además, en estas tres áreas se había llegado a un acuerdo para fijar en el 100% la tasa de reposición de los trabajadores jubilados y pasar del 50% actual al 75% en el resto de sectores. Los sindicatos confían en poder cerrar en breve este acuerdo en materia de empleo, que había quedado muy avanzado antes de su parón por la crisis política en Cataluña.

Fuente de la Noticia: 

http://www.larazon.es/economia/50-000-plazas-para-interinos-en-el-aire-NC17040409

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El docente, eje del debate educativo.

Por: Julian Stratenshulte.

La última entrega del Informe PISA ha vuelto a sacar los colores a España. En este caso, por la poca capacidad de nuestros docentes para trabajar en equipo, en comparación con los resultados obtenidos por otros países miembros de la OCDE.Y aunque pueda parecer una cuestión menor que no tiene por qué influir directamente en la formación de los alumnos, no hay que olvidar que los profesores son el eje en torno al cual giran los debates del pacto de Estado por la Educación que negocian los principales partidos políticos en el Congreso.

Es cierto que muchos profesores han de enfrentarse a incómodas situaciones en sus centros, debido, en primer lugar, a la pérdida de autoridad en las aulas, en las que resulta casi imposible imponer una mínima disciplina. El continuo cambio legislativo, además, aumenta su insatisfacción, ya que los criterios implementados, que interfieren en sus funciones, son más de naturaleza política que pedagógica. Finalmente, la actitud de muchos padres, cuestionando los métodos didácticos y culpando exclusivamente a los docentes de los malos resultados de sus hijos, contribuye a crear una imagen de desprestigio profesional que desincentiva una labor que tiene mucho de vocacional. Sin embargo, cada vez hay más consenso en la comunidad educativa en que la calidad del profesorado es un factor crítico que se encuentra en el origen de parte de las deficiencias y disfunciones del sistema y que determina necesariamente sus resultados. Urge, por tanto, que las negociaciones parlamentarias aborden sin prejuicios esta cuestión.

Tal y como algunos especialistas han apuntado, es necesario revisar la selección y la forma de acceso del profesorado. En este caso, la implantación de un MIR educativo permitiría, como ocurre en otras profesiones, formar durante años a los candidatos, previamente seleccionados mediante oposición.También están en cuestión los planes de estudios de los que aspiran a ser maestros y profesores, cuyos contenidos tendrían que actualizarse y ampliarse, para reforzar la formación del profesorado. Una formación, que no debería abandonarse a lo largo de la carrera profesional de los docentes.

Coincide también la comunidad educativa en que ha de incentivarse a los profesores y a los centros que mejores resultados obtengan. A pesar de las reticencias de los sindicatos, que no aceptan que una parte del sueldo del profesorado dependa de los objetivos, como ocurre en el sector privado, los docentes que mejor lo hacen deben cobrar más que los que no están interesados en progresar. Para ello, habría que recuperar las inspecciones por parte de la Administración como herramientas de control y vigilancia de la labor de los docentes en el aula. Por último, en la línea de lo que denuncia el Informe Pisa, es fundamental romper el aislamiento de los profesores y promover la colaboración entre ellos, dentro y fuera de los centros

Fuente: http://www.elmundo.es/opinion/2017/11/22/5a148673268e3e776c8b4592.html

Imagen: http://e00-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2017/11/21/15112946816336.jpg

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Elogio del aburrimiento.

Por: Frenando Aramburu.

No estuve allí; pero, a partir de los datos de que dispongo, juraría que los pasajeros del Titanic pudieron sentir de todo menos aburrimiento mientras el barco se iba a pique. Tampoco alcanzo a imaginar a los soldados implicados en la batalla de Waterloo bostezando indolentes, amodorrados, o arreglándose las uñas sin más motivo que no estar ociosos en plena refriega.

Le planteé la cuestión a un experto en conductas humanas a quien conocía someramente. Habíamos coincidido por segundo año consecutivo en la fiesta al aire libre de un amigo común. Pensó que bromeaba. Como suele ocurrir en este tipo de situaciones, él se refugió en la ironía. Fue entonces cuando le dije, ahora ya sí de broma, que me parecía extraño que la ciencia psicológica careciese de explicación para lo que a mi juicio es el verdadero meollo del asunto, esto es, que en el aburrimiento se esconde una convicción engañosa. ¿Cuál? La de estar en la vida como si dispusiéramos de una provisión interminable de tiempo.

La risa anula momentáneamente la conciencia de la tragedia. El aburrimiento, a su modo, también. La primera la vemos como positiva, pues da gusto. El segundo, al hombre moderno, se le figura una calamidad. Yo intuyo, añadí, que, bien gestionado, el aburrimiento puede ser una bendición. El psicólogo me preguntó si en aquellos momentos, en aquel jardín donde ya ardían las brasas de la barbacoa, yo me estaba divirtiendo. No conozco otra posibilidad, le contesté.

En mi modesta y poco autorizada opinión, el truco está en persuadirse de que la vida dura las dos horas y pico que tardó el Titanic en hundirse. Y como el tipo acogiese mis palabras con una mueca risueña, agregué, rivalizando con él en impertinencia, que con los años he desarrollado ciertas aptitudes para guipar al simio que lleva dentro cada ser humano, razón por la cual no suele ser difícil para mí hallar entretenimiento en la observación de las personas cuando no tengo mejor cosa que hacer. Mi interlocutor debió de sentirse aludido, se fue en busca de bebida y ya no volvió.

Agradezco a mis progenitores esto, lo otro y lo de más allá, pero particularmente que no estuvieran pendientes de que no me faltase diversión en cada minuto de la infancia. Ocupados en las tareas propias del sostenimiento de la familia, en un medio social humilde, de limitado acceso a los bienes culturales, el ocio del hijo no era un asunto que reclamase su atención, al menos no con la misma intensidad que la salud, la nutrición, la ropa y calzado o la educación escolar.

En consecuencia, uno, a edad temprana, no tenía más remedio que arreglárselas para colmar los tiempos muertos de la vida cotidiana con actividades que no consistieran principalmente en la queja por la falta de actividad. «Papá, mamá, me aburro», se oye lamentarse a veces, con clara intención de chantaje, a algunos niños. Me aburro significa en tales ocasiones: dame espectáculo, cúmpleme un deseo.

No se me ocurre respuesta más adecuada ni cariñosa en tales casos que esta: «Excava en tu hastío, hunde la pala, busca el diamante». La idea no es otra que estimular al pequeño a que se acostumbre a tomar decisiones. Se le convida a extraer provecho de su imaginación, a ejercitarse en la tenacidad y la paciencia, y a encontrar, en fin, por sí mismo solución a sus problemas.

Por los días en que daba clases se hablaba mucho de la pertinencia de motivar a los alumnos. La palabra motivación era el bebedizo mágico con el que obrar todos los días, en el aula, maravillas pedagógicas. Al alumno había que hacerle la enseñanza atractiva. Las matemáticas debían saberle a fresa; la física y química, alegrarlo como un número de circo. El alumno no debía aprender por obligación, sino por curiosidad natural. Incluso había programas educativos que postulaban la flexibilidad máxima de las actividades. El alumno llegaba a clase y, ante la oferta de tareas, podía escoger la que le hiciese tilín.

Daba la casualidad de que los niños no vivían en la escuela. Por las mañanas llegaban al aula determinados por ciertos hábitos no siempre constructivos y rara vez conformes con el plan escolar de convivencia y trabajo. Muchos de ellos tendían a prolongar dichos hábitos en las horas lectivas. Y así, atiborrados de televisión, años después de consolas de videojuegos, Tamagotchis y lo que fuera que estuviese de moda (hoy día lo ignoro, pues cambié de oficio), el alumno mostraba pulsiones claramente adictivas, era incapaz de concentrarse en nada y enseguida se cansaba de los recursos motivadores del frustrado profesor, convertido en una especie de camarero o sirviente de los niños. El resultado no era el previsto por las directrices. Al final, el alumno detestaba el colegio con ardor tan sostenido como el de los chavales de mi época, sometidos por regla general a una férrea disciplina.

Creo que las autoridades educativas harían bien en introducir clases de soledad en los colegios. Serían económicas. Ni siquiera precisarían de personal docente especializado. Aprender a estar a solas y en silencio con los propios pensamientos es un arte que no todo el mundo domina. Y, sin embargo, en dicho arte radica uno de los antídotos más efectivos contra el aburrimiento, la ansiedad, las actitudes gregarias y la falta de iniciativa.

Metan ustedes durante varias horas a un niño de ocho años, a una muchacha de catorce o a un señor de sesenta y seis en un cuarto de paredes blancas, sin ventanas ni aparatos. Tan sólo con una mesa en el centro o adosada a la pared, y, sobre la mesa, un trozo de madera y un juego de gubias. Transcurrido el tiempo, las posibilidades de que al entrar ustedes en el cuarto no hallen una figura tallada son con toda seguridad mínimas. Pongan rotuladores y hojas de papel, y hallarán, al final de la sesión, textos o dibujos. No pongan nada y llegará un momento en que el recluso se arrancará a cantar, a rememorar su pasado o a hacer ejercicio físico.

La idea de que el aburrimiento ha de combatirse solamente mediante estímulos externos me parece un error grave. Ojo, no hay por qué desdeñar dichos estímulos. ¿A quién no le agrada asistir a un buen espectáculo? Y aun en tales casos cultivar un espacio mental para el disfrute de lo que se está presenciando ayuda a no dejarse arrastrar por la blanda pasividad. ¿Cuántas veces no se le habrá ocurrido a uno la idea para un proyecto, el dato que faltaba, el verso inicial de un poema, en unos de esos momentos en que tantos congéneres nuestros mirarían el reloj fastidiados? Se me hace a mí que el aburrimiento es un regalo de la Naturaleza que permite a los seres humanos crearse un mundo interior propio con el cual vencer, mire usted por dónde, el propio aburrimiento.

Fuente: http://www.elmundo.es/opinion/2017/11/26/5a19b4eae2704e9e1d8b4605.html

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Portugal: El sociólogo portugués Boaventrua de Sousa Santos expresa su afecto y solidaridad con el pueblo saharaui y el Frente Polisario

Portugal/ 28 de noviembre de 2017/Fuente: https://www.spsrasd.info

El reputado sociólogo portugués, Boaventura de Sousa Santos, director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal), transmitió al pueblo saharaui y al Frente Polisario, un mensaje de afecto y solidaridad, con motivo de la realización de su taller en el marco de la 11 Edición de Artifariti.

El sociólogo y promotor del Foro Social Mundial, expresó su solidaridad con «las autoridades de la República Árabe Saharaui Democrática, que siguen luchando por la dignidad del pueblo saharaui», dijo Boaventrua de Sousa Santos, antes de zanjar  que «no se puede olvidar una injusticia histórica cometida en contra del pueblo saharaui durante años», mientras recuerda que «el pueblo saharaui es un pueblo valiente que sufre, pero que está lleno de energía, de creatividad y de innovación».

El fundador de la Universidad Popular de los Movimientos Sociales, que decidió recientemente trasladar una de sus sedes a los Campamentos de Refugiados Saharauis, sostuvo que  «el conflicto es un conflicto africano, europeo y mundial. Por ello, quiero llamar la atención de NNUU para que asuma su responsabilidad», y aplicar la legalidad internacional.

Boaventrua de Sousa Santos, que no pudo asistir a su taller realizado en el marco de la 11 Edición de Artifariti, reiteró que el pueblo saharaui está en su corazón desde los inicios de su lucha ya que «a partir de los años 70, forma parte de los amigos del Frente Polisario».

El sociólogo portugués, razona que se trata de «una lucha contra el olvido», por lo que, es necesario que todo el mundo sepa de la gran injusticia que sufre el pueblo saharauis.

Finalmente, Boaventura de Sousa Santos, apela a la continuación de la lucha para mantener el reconocimiento histórico del Estado saharaui y de los derechos del pueblo saharaui. (SPS)

Fuente de la Noticia:

https://www.spsrasd.info/news/es/articles/2017/11/08/12010.html

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Entrevista: Adela Cortina. “El cerebro humano es xenófobo y aporófobo, recela del pobre»

España/ 28 de noviembre de 2017/Fuente: http://www.eldiario.es

La filósofa asegura existe en la sociedad un miedo «biológico» al pobre y que es necesario acabar con ese prejuicio que considera «transversal».

La filósofa Adela Cortina, Premio Nacional de Ensayo 2014, plantea en su libro “Aporofobia, el rechazo al pobre” que el miedo al diferente es un prejuicio “biológico”. Por suerte, apunta, el cerebro “es plástico y se puede educar”. Para Cortina esas sospechas sobre el distinto se convierten en “transversales” cuando el individuos es pobre. Recibe a eldiario.es en  l a Fundación Ética de los Negocios y las Organizaciones (Étnor)  que preside.

-“No tenemos fobia al extranjero, tenemos miedo al pobre”, asegura en “Aporofobia”. Esta reflexión denota que en la sociedad más que racismo existe clasismo.

-La tesis de Aporofobia se centra en que existen muchas fobias, muchas prevenciones, recelos o miedos en las sociedades a los que ya se les ha puesto nombre: islamofobia, cristianofobia, homofobia, xenofobia… Siempre son el recelo o la sospecha frente a alguien. Pero yo pienso que no es tanto el recelo frente al extranjero, frente al diferente. Sólo hay que ver a Donald Trump bailando la danza del sable con los jeques árabes. No parece que le moleste tanto que sean árabes. Efectivamente existe ese miedo transversal, cuando el extranjero es el inmigrante pobre. O cuando es un homosexual pobre y no el gran productor de Hollywood al que todo el mundo alaba por salir del armario. A mí siempre me llamó la atención esa prevención con las personas de etnia gitana mientras se visibilizaba el amor por la familia Flores.

-El Gobierno de Mariano Rajoy concede el visado de residencia en España a los extranjeros que inviertan en una propiedad inmobiliaria superior a los 500.000 euros mientras cierra la puerta a los refugiados sirios o a las personas que llegan en patera. ¿Se evidencia por rango de ley esa aporofobia?

-Es evidente. Pasa también con el turismo, que parece que tampoco nos importa la nacionalidad del visitante. En cambio, los extranjeros que vienen con las pateras parte de la ciudadanía sí que lo rechaza.

-Alemania ha aceptado un millón de refugiados. Se fijó un cupo para el resto de países pero en España se ha incumplido flagrantemente pese a que la sociedad parecía que sí que estaba abierta al acogimiento. ¿Van por delante los ciudadanos a los políticos en esta apertura?

-En el acogimiento de los refugiados la sociedad va muy por delante. Demuestra que existe una gran hospitalidad, de hecho el último capítulo del libro va sobre ese concepto. Hay mucha gente que reclama que se sea hospitalario porque debe ser una palabra que reivindique la Unión Europea. En el Mediterráneo la hospitalidad la aplicamos desde la Iliada o la Odisea de Homero. Ser hospitalario era un signo de civilidad. Quien no acogía al extranjero, al pobre o a la viuda era el incivilizado. Era un tradición muy cultivada en España y ahora se observan unas actitudes hostiles que no son propias de nuestra cultura. Los partidos políticos deberían ponerse manos a la obra en este tema y si es necesario un impuesto para acoger al que viene de fuera.

-¿Un impuesto para obtener más recursos?

-Claro, si se dice que se debe acoger a quienes vienen de fuera existe la posibilidad de que alguien diga que no hay medios suficientes. Pues propongamos un impuesto para acoger a los que vienen de fuera porque estamos convencidos de que somos hospitalarios. O, fijar una partida en los presupuestos del Estado. Si no estamos hablando por hablar. Si fuera política y quisiera ganar las elecciones lo propondría. Aunque no sé lo que pasaría, porque Angela Merkel perdió muchos votos por abrir las puertas a los refugiados.

Adela Cortina, filósofa y autora del libro "Aporofobia, el rechazo al pobre", durante la entrevista.
Adela Cortina, filósofa y autora del libro «Aporofobia, el rechazo al pobre», durante la entrevista. JESÚS CÍSCAR

-O el ascenso de la extrema derecha en Austria, donde ha sido clave su discurso antiinmigración.

-Son tremendos. Y ahora los liberales alemanes no quieren acoger inmigrantes porque han perdido muchos votos por poner una cara amable a los que vienen.

-Ante este ascenso de la extrema derecha en Francia, Austria, Hungría… ¿Cómo pueden los demócratas frenar este crecimiento alimentado por esa aporofobia?

-Hay que ponerle nombre al problema. El término aporofobia debería estar en los diccionarios de todas las lenguas para que la gente sepa que, frente a los pobres hay una prevención. Las sociedades tienen que decirse a sí mismas si están dispuestas a acoger a los más desfavorecidos. Ese sí que es el gran tema del siglo XXI, si tenemos suficientes recursos para ello. Y tenemos el deber de ayudar a todo el mundo a salir de la pobreza. Esa obligación social y de justicia a ayudar a todo el mundo, a salir de la pobreza, nos la impusimos cuando firmamos la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948.

-En España algunos partidos y medios de comunicación ponen el grito en el cielo por ciertos países donde existe desabastecimiento o la población tiene problemas de alimentación mientras nuestro país es el tercer Estado de Europa en pobreza infantil. ¿No queremos reconocer o ver nuestros problemas?

-Tenemos que ver nuestros problemas y contarlo en los medios de comunicación para despertar la conciencia social. Los políticos que quieran dirigir esta sociedad deben tener como prioridad acabar con la pobreza y las desigualdades. Son dos temas que tendrían que estar en cualquier agenda política de sentido común.

-¿Pero eso sería bien recibido por la sociedad?

-Ahí es donde veríamos qué somos y qué pensamos realmente. Espero que una gran mayoría estuviera de acuerdo, pero hay que verlo y ponernos a prueba.

-Plantea que la aporofobia es un prejuicio biológico, consustancial al ser humano y a su organización en sociedad. ¿Tiene cura?

-Me pareció muy interesante investigar por qué existe esa especie de prevención y recelo. Parece ser que nuestro cerebro tiene una tendencia que se ha ido desarrollando biológicamente a estar en ambientes que nos resultan agradables, cómodos y a poner entre paréntesis todo aquello que nos molesta. Es lo que lleva a decir a algunos autores que nuestro cerebro es xenófobo, porque nos gusta estar con los que son parecidos a nosotros, con los que son de la misma raza, etnia o hablan la misma lengua. Nos gusta estar con lo familiar, lo extraño lo ponemos entre paréntesis porque nos molesta.

-Por lo tanto hay que educar al cerebro.

-Y tanto, yo voy más allá y no solo digo que el cerebro es xenófobo sino aporófobo. No solo ponemos entre paréntesis o recelamos del que no es familiar, sino además del pobre porque es alguien que no nos va a dar ventajas ni nos va a dar nada a cambio. La buena noticia es que el cerebro es flexible, si fuera rígido no tendríamos solución. La pregunta que nos tenemos que hacer como sociedad es si podemos comportarnos de una manera xenófoba y aporófoba. Queremos cambiar esa tendencia y cultivar otras como la simpatía, la empatía y ponerse en el lugar del que sufre o no? Podemos elegir, eso es el ser humano.

Adela Cortina, filósofa y autora del libro "Aporofobia, el rechazo al pobre".
Adela Cortina, filósofa y autora del libro «Aporofobia, el rechazo al pobre». JESÚS CÍSCAR

-¿Qué debería hacer un ciudadano ético cuando va por la calle y una persona le pide dinero para comer o ve a ciudadanos buscando comida dentro del contenedor?

-La primera persona que se ocupó de la pobreza en las ciudades fue Luis Vives. Y a Vives le encargaron que hiciera un estudio de la situación y que propusiera soluciones. Fue la primera persona que dijo que tenía que ser el ayuntamiento el que interviniera. Es decir, hasta entonces quienes habían actuado eran instituciones privadas por caridad. En este caso las administraciones son las que deben actuar ante estas situaciones porque es una cuestión de justicia. El ciudadano, cuando ve estas situaciones, debe informar y acompañar a estas personas sobre dónde están los lugares donde pedir ayudas. Porque no se puede alimentar a mafias que explotan a niños o discapacitados como pasa. Los responsables políticos se deben dar cuenta de que es su obligación atender a estos ciudadanos.

-Siempre generalizar es malo y nos puede inducir al error, pero, ¿esa hospitalidad intrínseca de la cultura latina del sur de Europa es menos habitual en los países del norte de Europa?

-Nuestra cultura latina es radicalmente hospitalaria. Alguna superioridad tendríamos que tener ante otros países -ríe- que no han resultado ser tan hospitalarios. Pero también hay que tener en cuenta que una cosa es ser hospitalario acogiendo a una persona en casa y otra cuando el problema es tan grande que se debe articular una estrategia de Estado. Institucionalmente hay que organizar esa hospitalidad.

Fuente de la Entrevista:

http://www.eldiario.es/cv/cerebro-humano-xenofobo-aporofobo-recela_0_711479576.html

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España: Hacia dónde va la educación

España/ 28 de noviembre de 2017/Autora: Mariam Camarero/Fuente: http://valenciaplaza.com

Resolver problemas en grupo, educación temprana y a lo largo de la vida o las nuevas formas de enseñanza son los retos educativos de los próximos años

Con la llegada de Jean-Claude Juncker a la presidencia de la Comisión Europea, se creó el EPSC (European Political Strategy Centre). Se trata de un “think tank” que depende directamente de él, con el objetivo de proponer ideas innovadoras y hacer prospectiva para lanzar estrategias que puedan ayudar y asesorar al Colegio de Comisarios y al propio presidente de la Comisión.

Desde su creación ha elaborado numerosos documentos y organiza grupos de trabajo sobre los principales temas de actualidad, realizando prospectiva sobre los mismos. En una nota publicada este mismo mes, se abordan las 10 principales tendencias en educación. Merece la pena revisar algunos de los puntos más interesantes.

En primer, se apuesta por la educación temprana, esto es, comenzar la educación preescolar lo antes posible. Investigaciones recientes muestran que tanto desde un punto de vista cognitivo como de desarrollo del carácter y social, una educación desde los primeros años de la infancia beneficia el desarrollo futuro del individuo. Además, la inversión en educación temprana es la más rentable socialmente por su repercusión en la formación del capital humano. La segunda tendencia se situaría en el extremo contrario: el aprendizaje no acaba con la graduación de los alumnos. Dado que es de esperar tener que cambiar de trabajo en numerosas ocasiones durante la vida laboral, se hace cada vez más necesaria la formación permanente, a la que recurren sólo el 11% de las personas en edad de trabajar. Lo que se requiere para conseguir un trabajo cambia continuamente y es necesario adaptarse para mejorar la transición entre un trabajo y otro.

Relacionada con la tendencia anterior, en la actualidad la alfabetización debe ser también digital. Por primera vez en la historia, los más jóvenes están mejor capacitados que sus mayores en una habilidad muy valorada en el mercado de trabajo. Como puede verse en el gráfico superior (que procede de los resultados de PISA en 2012) los jóvenes entre 16 y 24 años son mucho mejores que la media de adultos en la resolución de problemas digitales. Además, los humanos no somos los únicos que aprendemos: también competimos con las máquinas. Existe una rápida tendencia a que los ordenadores realicen trabajos menos rutinarios y más complejos. La adaptabilidad y la colaboración máquina-humano se convertirá en una constante en los trabajos del futuro, en cualquier sector.

También se están produciendo cambios en la formación estandarizada, que si bien fue útil cuando los requisitos de los trabajos que se ofrecían eran más homogéneos, ya no es lo que se requiere hoy en día. Si lo que se valora es el capital humano en sentido amplio, es necesario lograr que cada persona maximice sus capacidades potenciales. Para ello hay que flexibilizar la educación, puesto que lo que puede servir para un tipo de alumno no funciona en otros casos. Dado el valor de la educación, vale la pena intentar enfoques individualizados, que son ahora más fáciles de implementar gracias a las nuevas tecnologías. Por otro lado, la complejidad creciente de los problemas hace necesario que la formación no sea tan especializada y compartimentada, sino que sea multidisciplinar y apoyada en la tecnología, de forma que se conecten diferentes tipos de conocimiento necesarios para entender y resolver los problemas de hoy en día. Éste es el modelo que está funcionando en Finlandia. Olvidemos las manidas frases “yo soy de letras” o “yo soy de ciencias”.

También estos días la OCDE ha publicado un informe derivado de los resultados de PISA que se centra precisamente en evaluar la capacidad de los alumnos para resolver problemas de forma colaborativa. Como pude verse en el segundo de los gráficos, España se encontraría en la parte inferior de la media. Llama la atención que en todos los países, independientemente de dónde se sitúen, las chicas superan a los chicos en esta habilidad.

Otro fenómeno que ha comenzado a extenderse es que la formación no la proporcionan sólo las escuelas y las universidades. Además, llega a los potenciales alumnos en nuevos formatos o combinados con otros ya existentes. Grandes compañías ofrecen formación abierta a todos (la Fundación Telefónica ha lanzado una campaña de alfabetización digital orientada al empleo llamada Conecta Empleo, por ejemplo), mientras que ya es posible matricularse en cursos MOOC (Massive Online Open Courses o cursos online masivos abiertos) en Harvard. Incluso en las universidades presenciales existen asignaturas “flip” (los alumnos estudian en casa con materiales tipo MOOC y van sólo a clase a resolver dudas). En paralelo, en muchas ocasiones la formación superior ya no garantiza encontrar un trabajo que se corresponda con la cualificación obtenida. Puede deberse a que la evolución del mercado de trabajo ha sido rápida y la formación obtenida ya no es suficiente. Pero muy frecuentemente se ha producido una desconexión entre formadores y empleadores, con información incompleta a un lado y a otro. Nuevas herramientas tecnológicas están ya permitiendo a los estudiantes conocer lo que se requiere de ellos o encontrar profesiones más cercanas a sus habilidades o a su personalidad.

Por otro lado, a pesar de que se considera a nuestros jóvenes nativos digitales, no siempre son capaces de actuar con pensamiento crítico y de encontrar la respuesta correcta a ciertas cuestiones. En concreto, saber utilizar los buscadores no garantiza que sepan distinguir una noticia falsa de una verdadera o escoger una fuente de información solvente. Una investigación realizada por profesores de Stanford con una muestra de casi 8000 estudiantes de entre 10 y 22 años, mostró que 8 de cada 10 tenían dificultades para elegir la fuente fiable. Los más jóvenes confundían publicidad con noticias y sólo el 50% de los estudiantes universitarios preguntados (todos ellos de Stanford) fueron capaces de discernir entre dos páginas web, una falsa y la otra científica.

Finalmente, el grupo de asesores concluye que hay que mejorar la calidad de las universidades de la UE27: una vez el Reino Unido consume el Brexit no quedará ninguna universidad de la Unión Europea entre las 25 mejores del mundo. Actualmente 4 son británicas y una es suiza.

Aunque muchos de estos temas están presentes en el día a día de los que nos situamos dentro del sistema educativo, es una buena noticia que el grupo de profesionales que asesora directamente a la Comisión Europea esté haciendo prospección a largo plazo sobre las necesidades formativas y cómo adaptarse a ellas. Sólo anticipándose podrán ser más efectivos en un área donde sus competencias son muy limitadas.

Fuente de la Noticia:

http://valenciaplaza.com/hacia-donde-va-la-educacion

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