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El pacto del engaño

Por: Lidia Falcón

Se ha filtrado el borrador del Pacto de Estado Contra la Violencia de Género (como le llaman), sabiendo como sabemos todos que solo se filtra lo que interesa. En ese documento, trascendental para la supervivencia de las mujeres, dicen que se contemplan 200 medidas para atajar los feminicidos y el maltrato machista.

DOSCIENTAS MEDIDAS, repito asombrada, y me pregunto ¿son necesarias tantas? Siguiendo la guía que nos marcan los Diez Mandamientos diría que éstas se resumen en dos: meter en la cárcel a los maltratadores y dar ayudas económicas a las víctimas.

No he leído las 70 u 80 páginas que llenan las 200 medidas, porque me parece que a mi edad no me lo merezco. Y no creo que las lean ninguno de los diputados, y sobre todo diputadas, que las firman, –para eso tienen sus sherpas que son los que las redactan. Pero tampoco las leerán los fiscales ni los jueces ni los policías ni las asistentes sociales ni los psicólogos ni los forenses a los que conciernen, porque eso es ilegible.

Gracias a los resúmenes que se difunden por las redes me he enterado de que quieren aumentar el dinero destinado a las víctimas y sus defensas y terapias y casas de acogida, pero poquito a poco. En cinco años o así. Y que se lo repartirán a los Ayuntamientos para que ellos carguen con la molestia de atender a las llorosas féminas con sus churumbeles gritones agarrados a las faldas. Que ampliarán la red de casas de acogida, gabinetes asesores y terapéuticos, y poca cosa más. Como también que ahora se enterarán de que una mujer es víctima de maltrato sin necesidad de que vaya a la policía a denunciar, cosa que por lo visto hasta hoy no sucedía. Porque ¡tantas técnicas de igualdad, asistentes sociales, policías municipales, médicos, forenses, psiquiatras, y otros profesionales ad hoc, que pagamos, eran incapaces de saber que la mujer que acudía a su consulta con un ojo morado o un brazo roto no se había dado un golpe con una puerta o caído por la escalera!.

Todavía ni siquiera se han puesto de acuerdo en retirar el régimen de visitas, la custodia y la patria potestad de los desgraciados menores sometidos al poder omnímodo de machos maltratadores, violadores y asesinos, porque se deben seguir preservando los privilegios del patriarca.

Me repito, ¿era necesario escribir 200 párrafos de mala literatura para describir las desgracias de las mujeres y  designar a psicólogos, asistentes sociales, abogados de oficio, casas de acogida y demás mecanismos de ayudas para pobrecitas desgraciadas que ni siquiera saben denunciar? ¿Hacer un vademécum de la caridad organizada por el Estado?

No sé si el PSOE ha firmado semejante engendro, y ni siquiera quiero saberlo para no desanimarme definitivamente. Pero lo evidente es que los partidos dominantes en el Parlamento, con la complicidad y el contento de Ciudadanos,  han llevado adelante una farsa que ha durado siete meses, fingiendo que se preocupaban mucho de la situación de la mujer y de la infancia. En esos 7 meses han asesinado a 49 mujeres y 5 niños, han violado a casi una docena y han maltratado a millones de ellas. Calculando la media anual, habrán denunciado 50 o 60.000 más que están siendo apaleadas por sus parejas, y que según los cálculos internacionales es aproximadamente el 10% de las víctimas reales. Las violaciones todavía se denuncian menos.

Y a ese manifiesto que documenta el engaño le llaman Pacto de Estado.

Ya sabemos el Estado que tenemos abandona a los más desgraciados y entrega nuestro dinero a la OTAN, al Ejército, a los bancos, a la Iglesia católica, a las grandes corporaciones que significan “el mercado” y a las Casas Reales –no hay que olvidarse que disfrutamos de dos, más que ninguna otra monarquía.

Ya sabemos que el Estado es un eufemismo que encubre a los partidos que gobiernan, y que como decía Marx, es el consejo de administración de El Capital. Ya sabemos que bajo una maraña de legalismos y constitucionalismos los que montaron este supuesto Estado de Derecho han convertido la democracia en una construcción hueca dentro de la cual sólo se encuentran los privilegios de los ricos.

Pero en el caso de la violencia contra la mujer es demasiado desvergonzado que se proteja de tal manera al maltratador, porque disponer de una ley que obligue al acusado a demostrar su inocencia y exonere a la víctima de aportar las pruebas, que ordene la detención y prisión de los maltratadores y los obligue a cumplir íntegras las penas, no cuesta dinero, no pone en dificultades al Capitalismo y apenas le da una patada al Patriarcado.

Solamente la crueldad y el machismo de Ciudadanos, la indiferencia satisfecha del Partido Popular y el obstinado empecinamiento del Partido Socialista pueden conseguir que después de meses de trabajos –y de cobro de primas- la Ley de Violencia de Género salga tan incólume como entró en los trabajos de la Subcomisión.

Dicen que la adecuarán al Convenio de Estambul, que parece el tratado del “no va más” de la protección de la mujer y que en realidad únicamente se limita a reconocer que todas las víctimas merecen protección y a aconsejar que se las proteja. Pero, incluso para cumplir con ese compromiso internacional que alguno de nuestros gobiernos  aceptó ratificar por quedar bien con sus colegas, sin tener la menor intención de cumplirlo, se recurre a la astucia de proponer redactar otra ley que ahora llaman marco –siempre hay alguna categoría para engañar- para no tener que modificar el horrible redactado del artículo 1 de la Ley de Violencia de Género, que es el único que acepta “perfeccionar” el PSOE. Y la Ley tiene 72 artículos, 20 disposiciones adicionales, 2 disposiciones transitorias, 1 disposición derogatoria única y 7 disposiciones finales.

Ese perfeccionamiento se va a realizar con otra disposición adicional y otra ley –más leyes- que se llamará de Todas las Violencias, para introducir la trata de personas, las violaciones, los abusos sexuales, la mutilación genital, etc. que al parecer, y no me había enterado, hasta ahora no estaban penadas por nuestra legislación.

Es decir que es imposible aceptar para esos diputados,  y sobre todo diputadas, que hay que modificar el impresentable redactado de la Exposición de Motivos y del artículo 1 de la nunca tan ponderada Ley, para reconocer que las víctimas de un maltratador o asesino pueden ser mujeres de todas las categorías sociales y de todas las variables familiares, y cambiar ese engañoso constructo verbal de “violencia de género” que desidiologiza y despolitiza el maltrato a la mujer, por el término preciso de violencia machista. Como tampoco están dispuestos, ni dispuestas, a introducir la inversión de la carga de la prueba, no vaya a ser que los buenos y pobrecitos hombres sean acusados falsamente por las malvadas mujeres.

En definitiva, no cabe duda, por un lado, que los diputados y diputadas se ganan su sueldo y sus retribuciones extraordinarias, dada la cantidad de horas que han invertido en discutir los detalles y sutilezas del redactado de las 200 medidas aprobadas –hay que incluir las que nos han dedicado a los expertos y a las asociaciones de mujeres que han testificado en la Subcomisión,  las visitas, entrevistas, llamadas telefónicas, etc. con que las activistas y las militantes del Partido Feminista les hemos entretenido y fastidiado.

Por el otro, que llegados a este punto, el 22 de julio de 2017, hay que perder toda esperanza de que de esa Subcomisión salga un acuerdo decente que proteja a las mujeres españolas. El Patriarcado saldrá triunfante nuevamente de esta prueba, y yo no volveré a aconsejar a mis clientas que presenten denuncias ante las autoridades competentes. Les aconsejaré que se compren una pistola.

Fuente: http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2017/07/22/el-pacto-del-engano/

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España: Impartir en los colegios Historia del Feminismo, una de las medidas más aplaudidas del pacto contra la violencia de género

España/Julio de 2017/Fuente: La Sexta

Un profesor en cada colegio será encargado de impulsar la igualdad y prevenir la violencia machista. Además, se incluirá en los libros de texto e historia el origen y la evolución del feminismo. La educación en igualdad es una de las apuestas de este pacto de Estado y una de las medidas más aplaudidas por las asociaciones que atienden a las víctimas.

Este proceso, según Beatriz Mata, psicóloga de la Federación de Mujeres Progresistas, hay que llevarlo a cabo «desde la más terna infancia porque consideramos que la educación en igualdad es la base para prevenir la violencia de género». El pacto también implica a los medios de comunicación y al cine y la televisión.

Propone convenios de colaboración con guionistas para fomentar la igualdad, evitar los estereotipos y luchar contra el sexismo y la violencia a través de la pantalla. «Es muy importante que estemos pendientes de los contenidos. Qué imagen se está dando en una serie, en la publicidad…», precisa Cristina Andreu, vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Cineastas.

Una especie de Plataforma para concienciar y dar visibilidad que también se aplicará a los centros de salud o las farmacias, donde proponen colocar folletos y carteles informativos. Además, para aquellas víctimas que lo necesiten, plantean la posibilidad de incluir en la Seguridad Social la cirugía restauradora,

No obstante, hay algo que preocupa a las víctimas: quieren saber cuánto de esos 1.000 millones de euros se destinará a protección y seguridad. Y las redes sociales también se cuelan en este pacto de estado, plantean que la justicia tenga en cuenta las redes sociales tanto en las condenas como en las órdenes de alejamiento.

Fuente: http://www.lasexta.com/noticias/sociedad/impartir-en-los-colegios-historia-del-feminismo-una-de-las-medidas-mas-aplaudidas-del-pacto-contra-la-violencia-de-genero_2017072559775a0c0cf22e4c96964830.html

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Libro: Sustentabilidad desde abajo Luchas desde el género y la etnicidad

Sustentabilidad desde abajo 
Luchas desde el género y la etnicidad

Markus Rauchecker. Jennifer Chan. [Editores] 

Markus Rauchecker. Jennifer Chan. María José Muñoz. Astrid Ulloa. Renata Motta. Marla Torrado. Frank Müller. [Autores de Capítulo]

 

ISBN 978-3-00-055578-7
CLACSO. trAndeS. Freien Universität Berlin. Lateinamerika-Institut.
Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo. DAAD.
Berlín.
Julio de 2017

¿Qué significa investigar acerca de la sustentabilidad desde una perspectiva de género? Este volumen nace del interés de un grupo de académicos en acercarse a esta interrogante y animar la discusión académica sobre la relación entre el género y la sustentabilidad.

Los artículos que componen este libro arrojan luz sobre la forma en que las relaciones del género con la sustentabilidad están cruzadas por otras categorías.

Esto nos obliga a repensar la sustentabilidad más allá de sus definiciones «desde arriba» y más en la forma en que diferentes actores contestan sus definiciones a partir de luchas «desde abajo» mediante diferentes estrategias marcadas por el género, la clase y la etnicidad.

Fuente: http://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?orden=&id_libro=1258&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1196
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España: Los riesgos del uso de internet en personas con discapacidad intelectual

España/Julio de 2017/Fuente: NCYT

El artículo científico “Internet y personas con discapacidad intelectual: una aproximación a las preocupaciones, estrategias de prevención y necesidades de formación de los cuidadores”, publicado en el Vol 6, Nº 2 (2017) de Journal of New Approaches in the Educational Research (NAER) el sábado pasado, 15 de julio de 2017, recomienda diseñar, implementar y evaluar programas de formación sobre internet y su uso para las personas con discapacidad intelectual, los profesionales y las familias, al objeto de promover la inclusión de las personas con discapacidad intelectual en el entorno de Internet, debiendo provenir esta formación de la Administración y de otras organizaciones.

Elaborado por los investigadores Esther Chiner y María Cristina Cardona-Moltó, del Departamento de Psicología de la Salud de la Universidad de Alicante, y Marcos Gómez-Puerta, del Departamento de Psicología del Desarrollo y Aprendizaje de la UA, el estudio explora las perspectivas de los cuidadores sobre los riesgos de internet para las personas con discapacidad intelectual, así como su preparación y habilidad para prevenir y hacer frente a estos riesgos a través de diversas estrategias.

Para su realización han participado veinte familiares y veinticuatro profesionales, pertenecientes a la asociación sin ánimo de lucro en favor de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo APSA; todos ellos han respondido a un cuestionario sobre seguridad y riesgos en internet. Esther Chiner, una de las firmantes, declara que “la idea surgió a través de un compañero, porque se habla mucho sobre el tema de las nuevas tecnologías, pero muy poco sobre su uso por parte de personas con algún tipo de discapacidad”.

Los investigadores, que tratan el tema de la atención a la diversidad, solicitaron una ayuda para proyectos de investigación emergentes convocados por el Vicerrectorado de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Universidad de Alicante, ayuda que les fue concedida. A continuación, y para la puesta en marcha del estudio, se pusieron en contacto con APSA.

Los resultados de los datos extraídos de los cuestionarios realizados a personas con discapacidad intelectual, familiares y profesionales indican ciertas preocupaciones de los cuidadores con relación al uso de internet por parte de las personas con discapacidad intelectual y consideran que este grupo es más vulnerable a sus riesgos. Los participantes utilizan diferentes tipos de estrategias para prevenirlos, pero no han recibido ningún tipo de entrenamiento formal. Piensan que esta formación debería provenir de la Administración y de otras organizaciones.

Además, los investigadores encontraron diferencias entre las respuestas de los familiares y de los profesionales. “Tanto profesionales como padres ven riesgos, pero en mayor medida los profesionales”, detalla Esther Chiner. Los tres firmantes concluyen que se deberían diseñar, implementar y evaluar programas de formación para todos los grupos implicados en este proceso, desde las personas con discapacidad intelectual, los profesionales y las familias, al objeto de promover la inclusión de las personas con discapacidad intelectual en el entorno de internet.

Para la realización de este estudio la muestra ha sido pequeña; sin embargo, Chiner adelanta que la siguiente investigación en la que van a trabajar va a abarcar a toda la Comunidad Valenciana, por lo que han solicitado la ayuda para proyectos emergentes que concede la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deportes de la Generalitat Valenciana y que está pendiente de resolución.

La segunda fase de la investigación, en curso y más amplia, está dirigida a profesionales, para responder sobre el uso de internet en adultos, y a profesores en centros educativos, para responder sobre el uso y los riesgos de éste en menores. Para la definición de la muestra, los expertos se han puesto ya en contacto con Plena Inclusión Comunidad Valenciana para contar con la participación de todas las asociaciones de personas con discapacidad intelectual de la Comunidad.

Sobre las conclusiones la investigadora apunta “el miedo a que les pase algo hace que les restrinjan el uso de internet. Es preferible educarlos asumiendo el riesgo, más que restringir el uso”.

Los hallazgos en este estudio sugieren que se debe prestar más atención a aquellos que brindan apoyo a las personas con ID y por lo tanto pueden facilitar su acceso a Internet. Los cuidadores informan de la falta de capacitación formal en seguridad en Internet, al mismo tiempo que señalan sus preocupaciones sobre las personas con ID de obtener acceso en línea. Proporcionarles las estrategias adecuadas para identificar, prevenir y hacer frente a los riesgos potenciales de Internet conducirá a una mejor comprensión de los beneficios de esta tecnología y, por lo tanto, a la capacidad de promover el uso responsable de Internet por personas con ID.

Este es uno de los artículos publicados en el último número NAER, la revista científica del campo de las Ciencias de la Educación titulada Journal of New Approaches in the Educational Research, que acaba de salir el pasado día 15 de julio. Centrada en el ámbito de la investigación científica en el ámbito educativo su editora es la investigadora de la UA Rosabel Roig Vila, actualmente directora del Instituto de Ciencias de la Educación (ICE) de la UA. (Fuente: UA/DICYT).

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/not/25274/los-riesgos-del-uso-de-internet-en-personas-con-discapacidad-intelectual/

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El individuo alienado y la sociedad del control

Por: Enric Llopis

Los estudiosos de la obra del artista José Iranzo Almonacid (1931-2006), conocido como “Anzo”, subrayan 1967 como un año decisivo. El pintor valenciano hoy no figura en los grandes carteles, pero hace medio siglo participó en la prestigiosa Bienal de Sao Paulo; Y más aún, inició la serie “Aislamientos”, un conjunto de obras y grabados que recupera el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) en una exposición que se prolonga hasta el cinco de noviembre. Esta fase de su obra durará algo más de dos décadas, hasta 1985. ¿En qué consiste el giro conceptual que inició entonces? Anzo comienza a pintar lienzos metafísicos, con calles desérticas y espacios urbanos de fantasmagoría. Representa así el pesimismo, la alienación moderna de un individuo incomunicado frente al régimen de dominación. Un óleo sobre lienzo, el “aislamiento” número diez, pone de manifiesto esta idea. Aparece un individuo que, aunque alejado, divisa una acera con las tapaderas de los sumideros abiertas. En otro óleo de 1967 (“aislamiento” número cuatro) se aprecia a un personaje que, desbordado por el tamaño de la gran vía urbana, camina solo por los adoquines. La crítica aplaudió la originalidad de esta forma de existencialismo pictórico.

La muestra del IVAM en colaboración con la Fundación Anzo consta de 80 pinturas, serigrafías, documentos de archivo, libros y películas documentales. Pero el recorrido de Anzo no se inicia con los “aislamientos”. Superada la etapa de formación, José Iranzo Almonacid es uno de los fundadores del grupo Estampa Popular en Valencia, integrado por artistas plásticos de ideología antifranquista; entre otros, Andreu Alfaro, Rafael Solbes, Manolo Valdés y Joan Antoni Toledo. Anzo abandonó pronto el grupo, aunque la crítica considera que éste le dejó una intensa huella. Muchos de los artistas también formaron parte de los célebres Equipo Crónica y Equipo Realidad. Utilizaron la sátira política en la crítica al franquismo, lo que incluía señalar las contradicciones en la naciente sociedad de consumo española. A esta época corresponden obras como “Vida amb nina” (1965), donde enfrenta el busto de una muñeca de juguete a una nevera llena de refrescos; “Senyoret, compre’m este rameiet” (1965), “També a ells els agrada tricotar” (1965), “El bes” (1966) o “El sant” (1966). En casi todos los casos, se trata de un óleo y esmalte sobre lienzo y tabla.

La fase que comienza un año después -los “aislamientos”- se caracteriza por el uso de nuevos materiales, poco habituales en la época: fotolitos, aceros pulidos, plásticos, rodamientos y hasta representaciones de circuitos de computadora. Con estos ingredientes, el artista valenciano se adentra en un debate recurrente en los años 60 y 70 del siglo XX: la expansión de los espacios alienantes, claustrofóbicos y distópicos. Según los paneles de la exposición del IVAM, “la soledad humana en un mundo tecnificado y masificado”. La idea cristaliza en el “aislamiento” 12, uno de los mejores ejemplos para entender la crítica que plantea el artista. En la pintura aparece un caminante, anónimo y solitario, que transita por una avenida. Él es pequeño, sobre todo si se compara con las tres moles de acero y cristal, las torres Trade de Barcelona: cuatro edificios de oficinas construidos entre 1966 y 1968, a la manera de los enormes rascacielos de Chicago y Nueva York. “Este icono de la arquitectura franquista opera como un gran espacio de deshumanización”, señala el comisario de la exposición, Joan Ramon Escrivà.

La muestra recoge junto a la mencionada pintura una reflexión del filósofo de la Escuela de Frankfurt, Herbert Marcuse: “Una ausencia de libertad cómoda, suave, razonable y democrática, señal del progreso técnico, prevalece en la sociedad industrial avanzada. ¿Qué podría ser, en realidad, más racional que la supresión de la personalidad en el proceso de mecanización?” Del mismo modo, un ejemplar de la revista “Novática”, de 1974, incluye el siguiente anuncio: “Es imposible en un anuncio exponer las ventajas de los multiprocesadores NCR”. Se intenta persuadir al lector de que si se pone en contacto con esta empresa, podrá beneficiarse hoy de la tecnología del futuro. Varios titulares de la revista “Triunfo”, de 1965, ahondan en el problema. “La civilización de los ordenadores”, afirma uno de los textos expuestos en las vitrinas. Califica a las computadoras como “indispensables”, pero además de una esperanza constituyen una amenaza.

En plena época de incertidumbre, la citada publicación de izquierdas recogía un informe del escritor y periodista Jean Francis Held, de titular elocuente: “Una amenaza del futuro. El fin de la vida privada”. Sostiene que ante los “viejos” sistemas de investigación, el ser humano tenía posibilidad de defenderse, pero no ocurre lo mismo con el megacomputador; “Objetivo, glacial y sin fallos de memoria”, el individuo sometido a esta máquina perderá el control sobre su vida. En los “aislamientos” de finales de los años 60 e inicios de los 70, elaborados con técnicas mixtas (por ejemplo, acero con chorro de arena y esmalte acrílico), José Iranzo Almonacid expresa todas estas inquietudes. Lo hace en las obras artísticas (más depuradas en los años 70), pero también en los textos: “Padece aislamiento el encargado de las computadoras, el que no encuentra quién escuche sus problemas, el que se siente un ser anónimo al cruzar la calle entre una inmensa masa que camina ingobernable”. Además el artista aborda el significado de la oficina, que considera otro “lugar de alienación y control del ser humano”, explica el comisario de la exposición. Y las metáforas del círculo y el laberinto, donde se halla recluido el individuo en el actual sistema de producción y consumo. Esta realidad se plasma en composiciones grises, planas y frías.

El pintor participa en numerosísimas exposiciones y muestras durante estos años. La muestra del IVAM se detiene en una de las primeras, la Bienal de Venecia de 1968, a la que Anzo fue invitado. Durante más de cien días, los alumnos de la Escuela de Bellas Artes ocuparon las calles y las aulas. El artista presentó en la Bienal una decena de obras sobre su gran preocupación: la soledad individual ante el avance del progreso tecnológico. Refuerzan este punto de vista algunos libros recogidos en la exposición: “Vigilar y castigar”, de Foucault; “Ideología, praxis y mito de la tecnocracia”, de Juan Vallet de Goytisolo; y un texto de Siegfried Kracauer, “Los empleados”. El cine también aporta argumentos similares. Un fragmento de la película “Playtime” (1967), del realizador Jacques Tati, narra la peripecia del señor Hulot por un edificio de oficinas, donde los empleados –estandarizados y debidamente uniformados- desarrollan mecánicamente sus rutinas. El filme “Mechanical Principies”, de Ralph Steiner encuentra un hueco en la muestra, al igual que el vídeo de una rata aprisionada en un engranaje circular que rueda sin pausa. “Es el aislamiento de los integrados; es la soledad de los engranajes de las piezas que funcionan al unísono con las restantes del mecanismo”, subraya José Iranzo Almonacid. Así, individuos eficientes controlan al prójimo mientras son objeto de control. “Archivan, registran, clasifican e incluso a veces deciden algo”.

La cuestión tenía vigencia en la época. De ahí la floración de novelas que seguían el precedente de los clásicos: “1984”, de Orwell; “Un mundo feliz”, de Huxley; “Farenheit 451”, de Ray Bradbury; o “Nosotros”, de Yevgeni Zamiatin, entre otros. La exposición del IVAM incluye los ecos que esta literatura encontró en el estado español, desde la mitad de los años 60, en novelistas como Miguel Espinosa (“Escuela de mandarines”), Juan José Plans (“Paraíso final”), Antonio Burgos (“El contrabandista de pájaros”), Miguel Delibes (“Parábola del náufrago”), Enrique Jarnés, Jorge Ferrer-Vidal (“Los papeles de Ludwig Jäger) o Manuel García-Viñó. El cine español de los años 60 y 70 también se hace eco de la angustia por una sociedad deshumanizada. Dos de los ejemplos fueron “El asfalto” (1966), de Narciso Ibáñez Serrador; y “La cabina” (1972), de Antonio Mercero. En esta película José Luis López Vázquez queda enclaustrado en una cabina telefónica de la vía pública, que opera como metáfora. A partir de 1985, y hasta 1993, Anza desarrolló una nueva fase de su obra, que los críticos han llamado de “Geometría Lírica”. Además trabajó las piezas escultóricas y el arte monumental en los espacios.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=229481&titular=el-individuo-alienado-y-la-sociedad-del-control-

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España: Los niños inventan la escuela que cuida el medio ambiente

España/Julio de 2017/Autora: Ana Lucas/Fuente: La opinión de Murcia

Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo. Esta frase de Eduardo Galeano ilustra el folleto de la exposición Una escuela para mejorar el medio ambiente, que permanecerá abierta hasta mañana, 28 de julio, en el antiguo centro de salud de Campos del Río.

Se trata de una iniciativa del colegio San Juan Bautista de la citada localidad. En concreto, de los padres de los escolares de 6º, que impulsan la muestra para explicar a sus conciudadanos en qué consistió el proyecto que han hecho este año sus hijos.

Un proyecto que, evidentemente, se llama igual que la expo, Una escuela para el medio ambiente. Con él «participaron en el Campus de la Ingeniería celebrado en Cartagena y obtuvieron el premio al mejor proyecto de ciencias en Primaria», explican los organizadores de la muestra.

El premio consistió en un viaje a la ciudad de Málaga, donde los niños «disfrutaron de diversas actividades lúdicas y participaron en una sesión de varias horas en el Museo de Ciencias Principia, en el que realizaron muchos experimentos científicos relacionados con la electricidad, las reacciones químicas, el color, la luz, el sonido, los gases, los cambios de estado, el movimiento circular y las unidades de medida», se lee en la presentación de la muestra.

«Pensamos y percibimos que estas experiencias han cambiado a nuestros hijos, aumentando su autoestima, sintiéndose capaces de afrontar nuevos retos y aumentándoles el deseo de aprender», tienen claro los padres.

En este sentido, resaltan que «todas estas vivencias también han producido cambios en nosotros, en la forma de comprender el funcionamiento de la escuela».

«Felicitamos a los organizadores del Campus de la Ingeniería, la UPCT, la Fundación Séneca y el CPR, porque acercan las ciencias a los niños y jóvenes. Agradecemos al Ayuntamiento de Campos del Río su colaboración por dejarnos un local para exponer el trabajo de nuestros hijos, para que por fin tanto padres y vecinos del municipio puedan disfrutar de tantos meses de esfuerzo y que hasta el momento había sido imposible de escenificar», hacen hincapié los padres.

«Aprovechamos para solicitar a todas las autoridades educativas que contribuyan, cada una según sus posibilidades, a que nuestro colegio pueda avanzar en la dirección de alcanzar una mayor calidad educativa», solicitan.

Fuente: http://www.laopiniondemurcia.es/municipios/2017/07/27/ninos-inventan-escuela-cuida-medio/848313.html

 

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España: Libros para silenciar bombas

España/27 julio 2017/Fuente: Noticias de Gipuzkoa

El centro preescolar de Tyro, financiado por la Diputación y los ayuntamientos de Donostia, Irun y Zumarraga, es el punto de reunión de un centenar de refugiados sirios y palestinos que sobreviven en esta ciudad del sur de Líbano.

dables en áreas como la nutrición o la higiene personal y también se les ofrece terapia para superar todo aquello que con tan corta edad les ha tocado vivir. “Algunos han visto asesinar a gente en sus propias casas y, después de eso, se tiran meses sin hablar”, señala Sordus, una de las profesoras del centro. De hecho, apuntan que la problemática más repetida entre los alumnos es el aislamiento, que cada docente ayuda a atajar con los alumnos que están bajo su responsabilidad y que rondan la veintena.

Pero si hay una peculiaridad que rodea a este centro de preescolar es su estratégica ubicación: a unos 300 metros del punto de acceso al campo de refugiados de Burj Ash Shamali. Esto permite que tanto las personas que viven en el campo como las que lo hacen en asentamientos informales fuera de él puedan acceder a la escuela en horario de 8.00 a 13.00 horas. Tanto es así que, aunque el centro tiene capacidad para 100 alumnos (en la actualidad estudian 92 porque otros ocho han decidido huir a Europa recientemente), hay otras 200 solicitudes de acceso. Y es que para los refugiados de Líbano la educación no es un capricho, ni una forma de emplear las horas, sino la única posibilidad que tienen de salir de las pésimas condiciones en las que viven. Sin educación, los desplazados sirios y palestinos se ven cada día explotados en un mercado laboral que no reconoce sus derechos y que les obliga a trabajar durante jornadas maratonianas que llegan hasta las catorce horas por unos míseros dólares.

Asmaa Al Ali es una de las profesoras del centro y tiene 24 alumnos a su cargo. Pese a su avanzado estado de gestación, no pierde la sonrisa ni la energía para motivar a sus alumnos. “Queremos que aprendan a pensar por ellos mismos. Para eso tienen que probar, tocar, experimentar. No queremos que nadie les diga cómo tienen que pensar”, explica. Ella es refugiada palestina y, aunque nació en Líbano, vive en el campo de Burj Ash Shamali, ya que el país libanés no otorga la nacionalidad a los refugiados nacidos allí. En el campo se reúne con sus alumnos a las 7.30 horas, los lleva al centro en autobús y se encarga de ellos hasta que las familias de los menores vienen a buscarlos.

La estratégica ubicación del centro preescolar de Tyro hace que acudan alumnos con estatus de refugiado y los que no lo tienen

Una de ellas es Fátima Alabdullh, una joven de Alepo (Siria) a quien la guerra no ha quitado la voz. Ella encabeza un grupo de nueve refugiadas sirias llegadas a Líbano entre 2011 y 2016 y habla sin tapujos de la guerra, pero también de la hostilidad que se han encontrado en Líbano. No tiene miedo. Ya lo ha perdido todo. Por ello no le tiembla la voz a la hora de pedir justicia para el pueblo sirio. “Tuvimos que salir de la situación que estábamos viviendo. Huimos porque no queríamos morir y hemos conseguido que nuestros hijos sigan vivos, pero aquí no tenemos vida”, afirma mirando a los ojos a sus interlocutores. No le tiembla la voz al hablar de los horrores de la guerra. “Días antes de salir de Alepo cayó una bomba en nuestra calle. Mi marido perdió un brazo, pero mi cuñado murió. No pudimos enterrar su cadáver porque no quedaba cuerpo que enterrar”, describe de forma sobrecogedora.

“Ni siquiera ACNUR nos escucha”

Su situación en Tyro es “lamentable”, pero agradece la escucha. “Para nosotras es muy importante que nos escuchéis, porque ni siquiera ACNUR lo ha hecho”, denuncia. Dice que existe un acuerdo entre el Gobierno libanés y la organización mediante el cual no se permite el registro de nuevos refugiados desde 2015. Ello ha llevado a que cerca de un millón de desplazados no estén censados y no reciban ningún tipo de ayuda humanitaria.

Evidentemente, sobreviven día a día en una situación más que precaria. “Mi marido era profesor en Siria; aquí encuentra trabajo uno de cada diez días”, afirma al tiempo que sus compañeras asienten. Tampoco su situación es mejor. El marido de Lina Nabhan tiene un shock traumático tan fuerte que está mentalmente incapacitado para trabajar y el de Amani ha dejado el tratamiento hospitalario que seguía para superar sus problemas de asma porque no puede pagarlo.

A todas sus penurias se suma el rechazo de los vecinos. “No dejan que nuestros hijos jueguen con los suyos. Quieren echar a los sirios fuera del país”, lamenta Fátima.

“He mandado a mi hijo de 13 años a Europa para que consiga documentos para toda la familia”

BISAN ABO TAHA

Refugiada palestina. 29 años

Como no están censados como refugiados, no reciben ningún tipo de apoyo humanitario. “No nos dan nada. Cuando llegamos en octubre de 2016 tratamos de registrarnos, pero para el segundo día ya habían cancelado todas las ayudas. Ha pasado el invierno y no hemos recibido ni una manta”, explica.

Esa es la diferencia entre vivir dentro y fuera del campo. Aunque tampoco Burj Ash Shamali es la panacea. Sus calles están rústicamente pavimentadas, el cableado eléctrico se enmaraña en las fachadas y las casas de hormigón y uralita se multiplican, dando cobijo ya a casi 23.000 refugiados, de los cuales 18.000 son palestinos y 5.000 son sirios. Los puestos de frutas y verduras se exhiben por las distintas calles y los niños vagan por el campo sin demasiado que hacer. La OLP (Organización para la Liberación de Palestina) patrulla las calles con sus kalashnikov en la mano, símbolo claro de quién manda allí. De hecho, entrar en el campo no es sencillo y se requiere de un permiso especial. Los controles de pasaportes son exhaustivos y las fotos a los militares están prohibidas.

Tratamos de conocer la realidad del campo, pero también esta está dirigida por los militares. Nos dicen a qué casas podemos entrar y con qué personas podemos hablar. La censura no se disimula y a los refugiados se les corrige constantemente lo que tienen que decir. Aún así, la realidad supera el control de las autoridades.

“Todos nos recuerdan que somos extranjeros”

Bisan Abo Taha nos recibe en el salón de su casa, una humilde estancia en un segundo piso sin decoración pero provista de colchones para que los visitantes podamos tomar asiento. Su historia es el reflejo del drama de los refugiados palestinos. A sus 29 años nunca ha vivido en un lugar que no sea en un campo de refugiados, primero en Siria y, tras estallar la guerra, en Líbano. “Allí al menos nos sentíamos como uno más, pero aquí todo el mundo nos recuerda que somos extranjeros”, cuenta. Nos agasaja con café y té y también botellas de agua para aliviar el calor. Relata que tiene cuatro hijos, el mayor de ellos, de 13 años, en Alemania, con unos tíos. “El objetivo era que desde allí, él pudiera conseguir los documentos para toda la familia. Pero no ha sido posible. Lleva dos años allí y no hemos podido reagrupar a la familia”, afirma con tristeza. Ha tenido mejor suerte con los hijos que se quedaron con ella: el de diez años está escolarizado, la de tres acude al kinder garden financiado por las instituciones guipuzcoanas y el pequeño es apenas un bebé de año y medio. “Mi hija se puso muy contenta cuando le dijeron que podía ir a clase. Ve a su hermano en el colegio y sabe lo importante que es aprender inglés. Va feliz cada mañana”, afirma, agradecida por la ayuda.

“Hemos huído porque no queríamos morir; nuestros hijos están vivos pero aquí no tenemos vida”

FÁTIMA ALABDULLH

Refugiada siria. 27 años

Su relato es atentamente escuchado por los comisarios de la OLP, que matizan muchas de las cuestiones a cerca del día a día en el campo. Pero Bisan no se arruga ante la presión y denuncia que el hecho de que su marido sea de nacionalidad siria y no palestina les ha impedido acceder a un gran número de ayudas.

“No puedo ayudar

a toda mi familia”

Los representantes de la OLP comienzan a ponerse nerviosos y dejamos de hacer preguntas para no poner en un aprieto mayor a Bisan. Tras agradecerle su hospitalidad nos trasladan a casa de Dunia Moussa, un piso bajo que cuenta con una modesta cocina y un amplio salón con televisión y aire acondicionado. Un pequeño lujo para esta mujer de 76 años que lleva toda su vida huyendo. Salió de Palestina en 1948, con tan solo seis años. Desde entonces, su vida apenas ha cambiado. No tiene un país al que volver, y tampoco le reconocen la nacionalidad libanesa. Está cansada de luchar por sacar adelante a su familia. Y es que convive con tres hijas solteras. Además, uno de sus hijos le ha dado once nietos que no puede alimentar. “Yo no puedo ayudar económicamente a todo el mundo”, lamenta.

Su situación en Burj Ash Shamali empeora día a día, según ella, por la enorme presión que está ejerciendo la oleada de refugiados sirios que llega a Líbano. “Tengo diabetes, hipertensión, colesterol y problemas en los huesos, y no tengo dinero para pagar todos los medicamentos que necesito”, se queja, aunque reconoce que si ellos están “mal, los sirios están mucho peor”. Y es que el acceso a la sanidad es muy limitado para estos desplazados. De hecho, Dunia reconoce que hay más de 175 familias con problemas de anemia que no reciben ningún tipo de tratamiento.

“Los refugiados palestinos vivimos en una situación mala, pero los sirios están mucho peor”

DUNIA MOUSSA

Refugiada palestina. 76 años

Pese a todo, ella se siente una afortunada. El pasado año la Media Luna Roja rehabilitó su casa, lo que le permite gozar de algunas comodidades, como el aire acondicionado que ayuda a sobrellevar el pesado calor libanés. Además, estas obras han permitido que la familia de Dunia habilite un espacio en el tejado de la casa en el que ahora conviven nueve familias sirias, a las que, según la anciana, no se les cobra ningún tipo de alquiler.

Dunia se siente ya demasiado cansada para pelear por lograr un pasaje a Europa, un sueño que sí anhela para su familia y que también comparten Bisan, Fátima y el resto de refugiados. Tienen el convencimiento, por lo que les han contado amigos y familiares afortunados que ahora residen en el viejo continente, de que aquí “apenas hay racismo y sí mucho respeto. Tienen algunos problemas con el idioma, pero disfrutan de una buena vida en paz”, asevera Fátima.

Este deseo se hace realidad en el aeropuerto de Beirut, donde los escasos turistas que visitan Líbano viven de primera mano la separación de las familias. Las lágrimas brotan de los ojos tanto de quienes se van como de quien se queda. Han puesto en el viaje a Europa todas sus esperanzas y ahorros, pero son conscientes de que no volverán a verse en meses, probablemente en años. En el acceso al control de pasaportes tienen lugar los últimos abrazos. Aquí comienza un viaje incierto no exento de dificultades. Las primeras en el propio aeropuerto, con un exhaustivo registro de todas las maletas que transportan, con muy poco respeto por parte de las autoridades policiales. La segunda, en el aeropuerto de destino, con unos controles de documentos que rozan la falta de humanidad. Es el precio que deben pagar por huir de la muerte.

Fuente: http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/07/23/sociedad/para-silenciar-bombas-libros

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