Saltar al contenido principal
Page 925 of 1650
1 923 924 925 926 927 1.650

España: Aumentan los universitarios con secuelas de acoso escolar

España/22 junio 2017/Fuente: La Región

Las consultas al gabinete psicopedagógico de la Universidad se han duplicado en este curso.

El gabinete psicopedagógico del Campus de Ourense atendió 1.781 consultas en el curso 2016-17, frente a las 894 registradas en el  ejercicio anterior. La responsable del departamento, Isabel Ferreiro, afirma que los universitarios recurren a este servicio gratuito en busca de orientación académica, pero también por cuestiones relacionadas con depresión, malos tratos y bullying. «Cada vez, desgraciadamente, estamos teniendo consultas relacionadas con acoso escolar que sufrieron en etapas anteriores. Hay un repunte de casos de violencia psicológica», puntualiza.

La experta destaca las dificultades con las que se encuentran las víctimas de acoso escolar una vez que llegan a la universidad. «Aquí se hacen muchos trabajos en grupo. Es parte del Plan Bolonia, pero a este tipo de alumnos les cuesta mucho relacionarse con los compañeros». En este sentido, han programado un taller específico para trabajar el acoso escolar durante el próximo curso .

«Puertas abiertas»

Isabel Ferreiro hace un llamamiento a la comunidad universitaria para que se haga uso de este servicio. «Estas puertas siempre están abiertas. Les podemos ayudar a que su vida académica sea mejor y, por lo tanto, también su vida personal».  Además de la atención personalizada, el equipo pedagógico, al que se unió la psicóloga Verónica Mariño en marzo en calidad de becaria, organiza cursos relacionados con el desarrollo personal en los que se trabajan las habilidades de comunicación, la motivación y la autoestima. También ofrecen talleres centrados en técnicas de estudio y sesiones de coaching. «La Universidade de Vigo, además de preocuparse por los contenidos de las carreras que se imparten en los distintos campus, también se interesa por el bienestar emocional del alumnado», reconoce Isabel Ferreiro. Precisamente, la Universidade de Vigo es la única institución académica de Galicia que cuenta con este servicio.

Fomentar la integración del alumnado con diversidad funcional es otro de los objetivos del gabinete psicopedagógico del Campus de Ourense a través del Programa de Integración de Universitarios con Necesidades Especiais (PIUNE), puesto en marcha por la Universidade de Vigo en 2013. Por aquel entonces, solicitó apoyo un alumno y, en la actualidad, 19 universitarios están dentro del citado proyecto.

Fuente: http://www.laregion.es/articulo/ourense/aumentan-universitarios-secuelas-acoso-escolar/20170624215756719265.html

Comparte este contenido:

Entrevistas a Miguel Ángel Santos Guerra: «Sin optimismo podemos ser buenos domadores pero no educadores»

España/22 junio 2017/Fuente: Malaga Hoy

  • Para Santos Guerra la escuela no debe de formar «a los mejores del mundo sino a los mejores para este»
  • El problema es que se viven tiempos de individualismo y competitividad exacerbada.

Es cercano, de trato cálido y siempre tiene algún chiste o anécdota bajo la manga para encandilar a su auditorio. Con un currículum casi inabarcable, lo que deja claro en sus ponencias, en sus libros, es sencillo: que el buen maestro es el que pone su corazón en sacar lo mejor de sus alumnos, el optimista, el que trabaja de forma constructiva.

-¿Qué nota le pondría a la educación en España?

-Pues le pondría buena nota. Sin duda. Hecho que no me impide reconocer sus limitaciones ni las imperiosas exigencias de su mejora. No puedo comparar más que positivamente la educación que yo tuve con la que hoy tenemos. El primer cambio de calado es que hoy está escolarizada prácticamente toda la población infantil y juvenil. Antes solo estudiaban unos pocos. La educación en España tiene luces y sombras. Ni es perfecta ni es desastrosa. Pero tiene más luces que sombras. Es la clásica historia de la botella medio llena y medio vacía. Corremos el riesgo de aplicar tópicos y frases hechas para analizar el sistema educativo. Y lo hacemos según nuestros intereses, los eslóganes al uso y las exigencias de nuestro sello ideológico. Acabo de leer el libro de Grimson y TantiFanfani Mitomanías de la educación argentina. Muchos de los 63 mitos que analizan y desmontan los autores valen para nuestro sistema educativo. Uno de ellos es el de que la enseñanza privada es mejor que la pública.

-¿En qué falla el sistema educativo?

-A mí me preocupa, sobre todo, la selección y la formación de los profesores. Creo que nadie duda de la importancia que tiene la tarea educativa para las personas y para las sociedades. Dice Herbert Wells que «la historia de la humanidad es una larga carrera entre la educación y la catástrofe». Creo, además, que la tarea educativa tiene una extraordinaria complejidad. En cualquier profesión, el mejor profesional es el que más y mejor manipula los materiales. En ésta es el que más y mejor los libera. Pues bien, para realizar esta decisiva y difícil tarea tendríamos que elegir a las mejores personas del país, y no a las que no sirven para otra cosa. Y tendríamos que formarlos de manera más rigurosa para hacerles competentes en la tarea que han de realizar en un mundo lleno de incertidumbre y en unas instituciones cargadas de prescripciones y sujetas a una enorme presión social.

-¿Y qué ha mejorado estas últimas décadas de investigación pedagógica?

-Hemos mejorado en todo. Hoy nos preocupa la atención a la diversidad, sabemos que cada alumno aprende con su estilo, con su ritmo y con su motivación y capacidad. Hemos mejorado en la forma de entender la esencia de lo educativo como un proceso de desarrollo integral, se ha transformado la metodología haciéndola más participativa y dinámica, se ha modificado la forma de entender la evaluación como un proceso de diálogo, comprensión y mejora. En otro orden de cosas, se ha pasado de una concepción autoritaria de la dirección a una visión más participativa, colegiada y democrática. Y qué decir de la mejora de las condiciones: la ratio (en la trayectoria general) ha mejorado, las escuelas están mejor dotadas, hay más especialistas…

-¿De qué pasta debe de estar hecho el docente?

-Tiene que poseer competencias relacionadas con el saber, disciplina que enseña, saberes psicopedagógicos, conocimiento del mundo y de la institución… Otras relacionadas con el saber hacer, destrezas didácticas, habilidades comunicativas, manejo de las Tics… Y, sobre todo, tiene que tener competencias relacionadas con el ser, integridad moral, cercanía emocional, autenticidad profesional y coherencia personal. Enseñar no es solo una forma de ganarse la vida. Es, sobre todo, una forma de ganar la vida de los otros. El docente tiene que ser una persona apasionada y optimista. Sin optimismo podemos ser buenos domadores pero no buenos educadores. La educabilidad se rompe en el momento que pensamos que el otro no puede aprender y que nosotros no podemos ayudarle a conseguirlo. La profesión docente gana autoridad por el amor a lo que se enseña y el amor a los que se enseña.

-Aquí son muchos los que infravaloran al maestro cuando en otros países son figuras de relevancia… ¿Qué sería necesario para cambiar esta percepción?

-Estoy de acuerdo. La sociedad debería mimar a los docentes. Son el ejército de salvación de la sociedad. Tiene autoridad aquella persona que ayuda a crecer. La palabra autoridad proviene del verbo latino auctor, augere, que significa hacer crecer. Tiene autoridad aquella persona que ayuda a crecer, a madurar, a desarrollarse. Quien aplasta, silencia, humilla, controla, castiga y oprime, tendrá poder, pero no tiene autoridad. No comparto esas formas de imponer autoridad como las tarimas en el aula. Freinet quemó la tarima una mañana en la que los niños tenían mucho frío. ¿Perdió Freinet su autoridad?

-¿Y los padres, cómo y cuánto nos equivocamos en el terreno educativo?

-Las generalizaciones son siempre abusivas. Hay tantos tipos de padres y madres como de alumnos y alumnas. Exactamente dos: los inclasificables y los de difícil clasificación. Es decir, que cada familia es un mundo. Lo que veo con claridad es que la participación de los padres y las madres, de los dos, no ellas solamente, es indispensable en la comunidad educativa para que haya una tarea eficaz. Sin la familia: imposible. Todas las piedras que los padres tiran sobre el tejado de la escuela, caen sobre las cabezas de sus hijos. Las familias tiene que participar en el proyecto educativo de la escuela y, por supuesto, tener en cuenta que la primera escuela es la casa. Importa mucho el valor del ejemplo. El ruido de lo que somos llega a los oídos de nuestros hijos con tanta fuerza que les impide oír lo que decimos.

-¿Hoy se educa en tiempos revueltos? ¿Por qué?

-Sí, son tiempos revueltos. Por muchos motivos. El primero porque vivimos inmersos en la cultura neoliberal que contradice casi todos los presupuestos de la educación: individualismo, competitividad, obsesión por los resultados, relativismo moral, privatización de bienes y servicios, imperio de las leyes del mercado y capitalismo salvaje. Hoy la escuela y el profesional que trabaja en ella tienen que ser contrahegemónicos. Tenemos que formar en las escuelas no a los mejores del mundo sino a los mejores para el mundo. A los niños les ofrece la sociedad modelos por la vía de la seducción frente a los modelos que les ofrece la escuela y la familia por la vía de la argumentación. Estamos instalados en la incertidumbre, en la provisionalidad, en la crisis de los valores tradicionales. Hoy no les podemos decir a los hijos y alumnos que si estudian tendrán un puesto de trabajo bueno y seguro. Por otra parte, vivimos en una cultura digital que brinda conocimientos a raudales, pero muchas veces contaminados por intereses políticos o comerciales, cultura que también ha modificado la esfera de las relaciones.

-Es profesor emérito de la Universidad de Málaga, ¿cómo la ve desde dentro?

-La Universidad debería ser un faro moral de la sociedad pero no siempre lo es. Llegué de la Complutense siendo ya profesor titular.Tuve que repetir la oposición para trabajar en ella. Era una Universidad naciente. Ha crecido mucho, aunque tenemos muchos retos pendientes tanto en docencia como en investigación.

-Su trabajo le ha llevado a conocer los sistemas educativos de otros países, ¿cuáles son los nexos comunes y cuáles las principales diferencias?

-Es imposible comparar con rigor lo incomparable. Cadapaís tiene su historia, su contexto, su idiosincrasia. Sí se puede aprender de concepciones, de iniciativas y de experiencias que han emprendido si se ha comprobado que han tenido buenos resultados. Siempre se puede aprender si se tiene voluntad de hacerlo.Hacer autocrítica, abrirse a la crítica y tratar de ver lo bueno que se hace en otros lugares es un camino hacia la mejora.

-¿Por qué obsesiona tanto el informe Pisa y por qué España nunca sale bien parada?

-Porque vivimos en la cultura de los titulares. Si leyésemos el Informe PISA de forma completa, si conociésemos lo que dicen sus propios creadores, veríamos que no se puede atribuir todo el resultado a las escuelas. Y se hace. Lo que más me preocupa del Informe PISA es el para qué se hace, por cierto, hay muchos que se están haciendo ricos con él y ¿a quién ayuda, a quién mejora?

-¿Cree que ahora tenemos la juventud mejor preparada de la historia?

-Otra comparación difícil de hacer. Porque pone en situación de contraste dos realidades diferentes, dos épocas diferentes, dos situaciones diferentes. Si yo me comparo con mi hija, el contraste no resiste ni una mirada: toca el piano, es bilingüe, monta a caballo, se mueve por la red como por casa, ha viajado a muchos países…

–¿Entienden la cultura del esfuerzo?

-He aquí otro tópico. ¿Quién ha dicho que no es necesario el esfuerzo? ¿Quién ha dicho que no hace falta voluntad para aprender? Sin embargo ese tópico se ha instalado en la opinión de manera contundente. Me refiero al que dice que la LOGSE acabó con el esfuerzo e los escolares. Mentira. Sin esfuerzo no es posible hacer nada. Claro que la entienden.

-¿Considera que esta nueva Málaga de los museos, de la cultura, generará una sociedad más culta?

-Hace años escribí un artículo titulado La ciudad educadora. No es igual una ciudad que otra. Claro que influye en la formación de la ciudadanía. La ciudad educadora es silenciosa, ecológica, culta, limpia… Y al revés. La ciudad debería construirse para los niños, como dice mi amigo Francesco Tonucci. Si fuera así, todos cabríamos en ella.

–¿Cómo percibe la evolución de la ciudad? ¿Qué asignaturas tiene Málaga pendientes?

-Formé parte durante cuatro años del Consejo Social de la ciudad de Málaga. Presidí la mesa de educación y en los trabajos diagnosticamos muchas necesidades e hicimos muchas propuestas de mejora. Hay diferencias agraviantes. Hay pobreza infantil, miseria, incultura… No podemos olvidarnos de los desfavorecidos, esa ha de ser la prioridad. Pero yo creo que no solo hay que preguntarse qué puede hacer Málaga por sus ciudadanos sino qué tiene que hacer cada uno para tener una ciudad mejor, más habitable, más culta, más hermosa. Yo brindo a todos los habitantes de Málaga este lema: «Que mi ciudad sea mejor porque yo vivo en ella».

 

Fuente: http://www.malagahoy.es/malaga/optimismo-podemos-buenos-domadores-educadores_0_1148285512.html

Comparte este contenido:

Victoria para los niños que fueron a la escuela de falda en Reino Unido

Reino Unido/26 junio 2017/Fuente: BBC

El reglamento de la escuela especificaba que los pantalones cortos estaban prohibidos… pero no las faldas.

Esta semana, unos 30 escolares de la Academia ISCA en Exeter, en el suroeste de Inglaterra, decidieron asistir a clases en falda para mostrar su descontento con el reglamento de la institución que no les permitía ir en short a pesar de las altas temperaturas registradas en el país.

Este viernes quedó demostrado que su inusual método de protesta resultó ser efectivo.

La Academia ISCA informó que «como los veranos se están volviendo más calurosos», los pantalones cortos serán parte del uniforme a partir del año que viene.

Image caption Walking to school, the pupils shouted «Let boys wear shorts»

Según aclaró la escuela, no aprobaron un cambio inmediato en el código del uniforme porque «pondría una presión indebida en algunas de las familias» y los niños que participaron de la protesta no fueron penalizados.

También detallaron que debido a las altas temperaturas recientes, los alumnos tenían ciertas libertades como no usar el saco o desabrochar el primer botón de las camisas «si sentían demasiado calor».

La directora de la Academia ISCA, Aimee Mitchell, ya había dicho a la BBC: «Como el tiempo cálido se está volviendo la norma, estaría dispuesta a considerar un cambio para el futuro».

«En la actualidad, los pantalones cortos no forman parte de nuestro uniforme para niños y no quisiera hacer ningún cambio sin consultar tanto a los estudiantes como a sus familias«, agregó entonces.

El código de uniforme de las escuela permite a los niños usar pantalón largo y a las niñas usar tanto pantalón como falda.

Claire Reeves, cuyo hijo estudia en esa escuela, dijo a la BBC: «Me siento muy orgullosa de que defiendan sus derechos. La gente siempre está hablando de igualdad de derechos para hombres y mujeres, y el uniforme escolar no debería ser una excepción».

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias-40390271

Comparte este contenido:

La confesionalidad educativa sigue en España criterios del siglo XIX

Por: Mundiario

La presencia que le garantiza la LOMCE, en continuidad de un pasado privilegiado, no garantiza un  presente educativo mejor, de calidad compartida por todos.

Estábamos en los inicios de la Transición aquel 15.06.1977 y, con la Constitución sin aprobar, votamos libremente. Poco después, ya aprobada la Carta Magna, UCD decidió por Ley de 03.10.1979 y por una secuencia de resoluciones de la Dirección General de Enseñanzas Medias hasta el 24.10.1981, introducir su conocimiento en los Institutos.

A partir de un listado de aspectos principales, los profesores habían de formular el modo que debería tener en el aula. Al inicio  del curso 81-82 los más voluntariosos se animaron a explicar a sus compañeros de Historia la secuencia que entendían procedente, Fue de ver cómo, al alto grado de improvisación, le sobrevinieron las sorpresas. Como que, después del capítulo de libertades y derechos, y de la secuencia de Poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, propusieran que, para entender bien la Constitución de 1978, habrían de tratarse “los poderes fácticos”, es decir, la Iglesia y del Ejército.

Pero lo más sorprendente fue que, cuando un docente protestó por entender que en ninguna parte de la Constitución existía tal capítulo, contradictorio con el recién estrenado ordenamiento democrático, otro colega replicara muy airado diciendo: “Ya estamos aquí con la ideología”.

Acerca de “lo fáctico”

Vista desde ahora, 40 años después, esa anécdota no lo es tanto. Mostraba, de fijo, ignorancia de historia constitucional adobada de engrudo fascista, pero, al tiempo, cuando todavía el asalto al Congreso no había tenido lugar, revelaba profunda desconfianza hacia quienes habían detentado tan inmenso poder. En la distancia de estos 40 años, todavía cabe preguntarse en qué medida lo de “fácticos” haya quedado atrás. La transformación del Ejército parece, en general, aceptable por más que su capítulo presupuestario merezca más transparencia. Mas dudoso es, y más contradictorio, que no sea “fáctico” el papel que la Iglesia oficial pretende seguir queriendo ejercer.

Sucede como con el calor: que se habla demasiado del tiempo cuando estamos ante un cambio climático. El apaño hermenéutico que el Tribunal Constitucional se ha esmerado en buscarle al “aconfesionalismo” del art. 16.3 de la Constitución de 1978, se compadece mal con el partido que le saca la Iglesia a su relación con el Estado aunque la creencia religiosa sea otra. Con lo que percibe, a cualquier observador imparcial le costará entender la diferencia de trato que habría tenido si el antónimo “confesional” figurara en ese rango normativo.

El deslizamiento  semántico que percibirá violenta la sintaxis y, sobre todo, la economía de los bienes públicos. La simple atención a lo que sucede en Educación, fuente de abundantes recursos,  permite medir el lapso significativo que pueda haber entre ambos términos y, colateralmente, si la Iglesia sigue siendo poder “fáctico” bajo esta  “aconfesionalidad positiva” en sus pretensiones de amoldar esta sociedad actual según la imagen de su fe.

El sistema educativo español tiene dos aspectos de complementario interés al respecto. Lo que los eclesiásticos reciben por la enseñanza de la Religión en los centros públicos se añade a las cantidades que ingresa por ser titulares de centros concertados. En cuanto a lo primero, cuyo recorrido viene de antes de 1851, es un continuismo poco acorde con la pluralidad democrática. De ahí el título de un buen libro de Antonio Viñao: Religión en las aulas: Una materia controvertida (Morata, 2014).

En cuanto a lo segundo, la continuidad de los privilegios del pasado –y particularmente de la etapa franquista-  se contradice con una enseñanza pública urgida de recursos para atender mejor a sus estudiantes. Razonar que crezca  a cuenta de un pasado inexplicado y descontextualizado, tiene el inconveniente de que expande un código de conducta puramente imaginativo, inútil para afrontar este presente. Y más cuando, desde 2012, la disparidad de recursos ha sido a la inversa del número de colegiales en ambas vías del sistema.

Pretender que se alargue esta situación dispar es tratar de hacer normal  la amplia cobertura legal que el artc. 27 de la Constitución proporciona a la actividad eclesiástica en el sistema y, complementariamente, lo acordado con la Santa Sede en tiempos del democristiano Marcelino Oreja entre 1976 y 1979. Muy “fáctico” es que, en concordancia, Hacienda revise cada año, desde 2006, las cantidades que signan voluntariamente los ciudadanos en su declaración  del IRPF.

Esta vía de recursos del Estado -que sólo firma un 35% de declarantes- aporta unos 250 millones de € a la Iglesia; complementan los estipendios que percibe de sus fieles, y se añaden a diferentes exenciones y subvenciones de los ministerios, autonomías y ayuntamientos. En total,  y al margen de sus específicas actividades cultuales, los recursos públicos que extrae la Iglesia del Estado para sus actividades particulares rondan, según algunas estimaciones, los 11.000 millones de € anuales. A conciertos educativos corresponden –de “facto”- unos 5.010, de los que 600 sostienen las clases de Religión y otros 10 atienden a Seminarios menores.

Modernidad

A estas alturas, este peculiar “aconfesionalismo” económico o su posible variación  no son cuestiones de sagaz “clericalismo” o “anticlericalismo”. Ese enfoque apologético, con negativa carga melodramática añadida, está muy pasado. Sin contextualizar cómo esos ingredientes trufaron en el siglo XIX la pelea por la prepotencia sociopolítica, pretende un relato ahistórico ingenuo, que no explica la muy conflictiva y lenta transición a la modernización del Estado, ni cómo propició el Concordato de 1851 o la presencia episcopal en los debates parlamentarios. Tampoco aclara cómo condicionó la gran pugna del primer tercio del siglo XX en  que el mundo “clerical” salió victorioso tras la Guerra de 1936.

Y menos explica cómo aquel espíritu de “cruzada” impuso su patriarcal criterio “clerical” en lo educativo y cultural prácticamente hasta 1982.  Salvo que se recurra al providencialismo explicativo –antihistórico y azaroso- no se esclarece cómo en 1980 logró aprobar la LOECE, con una gestión peculiar e  idearios de colegios privados amoldados a sus intereses pese a las “subvenciones” que recibía del erario público. Otras tendrán que ser también las justificaciones de las añoranzas de cuando los tiempos eran otros, expresadas en la continuada oposición de las variadas organizaciones eclesiásticas a la LODE (1985) y a la LOGSE (1990) o a la propia LOE (2006), leyes donde puede seguirse la huella de sus protestas.

La dicotomía clericalismo/anticlericalismo tampoco dilucida, en fin, el activismo de 2005 -cuando varios obispos protestaron en la calle- ni el estatus logrado en la LOMCE (2013) para la Religión y la preeminente  “iniciativa social” –frente a la pública- para abrir colegios. A esa descontentadiza actitud permanente, siempre anhelante de presencia absoluta, ocupada en acrecentar su paternalismo social a cuenta de limosnear de lo público, puede llamársele “clericalismo”.  Aunque en el mundo liberal de los negocios temporales, en casos similares suelan usarse locuciones afines al monopolio.

En ese desinhibido ahínco por tejer redes de poder cultivando a grupos influyentes y dominio legal, se generan argumentos de novela negra, pero no existe ahí el “anticlericalismo” de estilo antiguo. Contarlo así es un resabio de poder “fáctico” frente a enemigos imaginarios. Que haya eclesiásticos que se apañan muy bien en ese mullido mundo no hace indispensable que la laicidad necesite voluntades concertadas o contubernios “anticlericales”. Más inteligente sería admitir -puesto que estamos en democracia- la necesidad de que existan ciudadanos interesados en la habilidosa voluntad de apostolado en educación de la Conferencia Episcopal (CEE).

Para una institución que pretende acreditarse por su atención a lo social -que sólo da a Cáritas un 2% de lo que percibe por el IRPF– debiera ser habitual justificar su particular acción pastoral -o, según a quien se dirijan, de “servicio”, “caridad”, ”solidaridad” y “acción social”- sin recurrir a los recursos públicos o, en caso de concesiones específicas, facilitando que el Estado pueda evaluar cómo hayan sido aplicados, pues tiene obligación de atender equitativamente y sin privilegios a todos sus ciudadanos.

En otro tiempo, se dio a entender que esto, por la simbiosis “fáctica” existente, no era relevante. Entre innumerables fetichismos mágicos, casi todos los españoles decían ser católicos y se ajustaban a lo que la Iglesia había oficializado en las costumbres. Pero sin que mediara ningún decreto, ambas realidades difieren mucho. En estos 40 años ha aumentado los que no se sienten católicos -como atestiguan las encuestas del CIS– y, en paralelo, creció la sensibilidad hacia la obligación del Estado –“aconfesional”- en preservar que la diferencial perspectiva de cada cual, religiosa o no, quede a salvo.

Todos los ciudadanos han de poder pensar, expresarse y actuar como entiendan, sin que ello sirva de pretexto discriminatorio que perjudique su expectativa de vida. Por tanto, proporcionar recursos sociales ha de seguir igual criterio en lo tocante al erario público.

Frente a esta democratizadora dinámica social, “cruzadas” y “misiones” ha habido, sobre todo en la etapa de Juan Pablo II y con  Rouco Varela al frente de la CEE, que depositaron expectativas restauradoras en neoclericales movimientos elitistas y herméticos más allá incluso del Opus Dei, como Legionarios de Cristo, Camino Neocatumenal, Renovación Carismática o Comunión y Liberación. El circuito católico de la educación, coordinado desde la Comisión Episcopal de Enseñanza, contabiliza ya 2.449 centros concertados y 15 universidades.

Su objetivo  privatizador dentro del sistema educativo español ha instrumentado su “acción social” –frente a la enseñanza pública que el Estado tiene obligación de gestionar bien- mediante la FERE, el Foro de la Familia, COFAPA, CECE, CONCAPA, EyG, “Libertad de enseñanza”, “Educación y Evangelio”, AESECE, otras organizaciones menores y empresas de carácter editorial como Edelvives, Edebé o SM,  las cuales aparentan la difuminación del cártel educativo logrado en estos 40 años.   Su amplia cobertura publicitaria  en medios como La Razón, ABC, 13TV y la COPE, amén de digitales de diverso alcance neoliberal,  no logra traspasar, sin embargo, el círculo de adeptos que tienden a reproducir “Escuelas católicas” o Universidades como la de Murcia o Pamplona. El afán de notoriedad, buenas relaciones y demostración social es una  línea de emprendimiento y negocio.

Pero no es procedente –en democracia y menos cuando la crisis ha puesto en cuestión este modelo- que los otros ciudadanos deban financiarla con recursos públicos. La caridad episcopal a coste cero no existe y habrá de demostrarse que las electivas afinidades de sus movimientos con los intereses del IBEX-35 o los manejos del partido más conservador, son muy beneficiosas para el común de la ciudadanía.

La búsqueda de estos mecenazgos y alianzas de la Iglesia desde el siglo IV d.C. tiene su lado oscuro. Después de tantos siglos, su gestión “confesional” de la temporalidad debiera haber beneficiado -sin cortapisas al conocimiento- a toda la población. Continuarla ahora con un “aconfesionalismo” opaco, indistinguible de aquel largo “confesionalismo”, es difícilmente sostenible. La diversa presencia estratégica de la Religión en la educación prolonga una conflictividad fronteriza incesante desde que, en 1789, perdió el enorme poder anterior. En Francia, claro, porque los españoles volvimos a revivirlo mucho entre 1936-1978, como si los derechos sociales no debieran existir y la caridad suplicante hubiera de suplirlos.

En Francia, de todos modos, la ley que independizó las relaciones de Estado e Iglesia es de 1905, como cuenta Fernando Álvarez-Uría en la “Introducción” a una reedición reciente de Halbwachs, M., Acerca del sentimiento religioso en Durkhem (Dado, 2017). Aquí, los Concordatos de 1851 y 1953 prolongaron aquel conflicto de intereses casi hasta hoy, en que la Constitución de 1978 -en combinación con los Acuerdos de 1979- solapa, bajo un supuesto “aconfesionalismo positivo”, la consolidación política del Estado Vaticano dentro de España.

Transparencia

Quienes pretextan resentimiento olvidan que el rencor al inevitable pasado no facilita un presente de dignidad y justicia. Favorece en cambio la esquizofrenia creer que el Cielo autoriza a algunos que amarguen a todos la vida en la Tierra. Crédulos de su omnisciencia, estos círculos eclesiásticos suelen caer en la confusión que, por razones que Bourdieu dejó estudiadas, no les deja distinguir -a conveniencia- entre el propter quem y el post quem, como si la causalidad fuera una mera continuidad temporal. De proseguir en el acomodado “aconfesionalismo” sobrevenido de que disfrutan les hará cada vez mas insociables. La alucinación política les hará ver que, por ejemplo, todos han de comulgar con su “libertad de elección de centro”, tan transparente que el gasto público ha bajado un 12% entre 2009 y 2012, mientras el de los conciertos educativos  -donde los colegios católicos son mayoría- no ha parado de crecer  privilegiando a casi el 30% de escolares.

Por otro lado, hacer creer que la situación de 2017 es como hace 40 años o anterior burla igualmente toda libertad y equidad democráticas. No sería la primera vez que confunden el propter quem con el mero post quem, pero las oportunistas posiciones de la jerarquía eclesiástica española, por melifluas que se presenten, no permiten olvidar que, a menudo, han sido intransigentes y ajenas a lo que muchos de sus fieles han vivido.

Historiadores como Willian J. Callahan lo han explicado luce meridiana y, para los últimos tiempos, merece la pena  leer a Ángel Luis López Villaverde: El poder de la Iglesia en la España Contemporánea: La llave de las almas y de las aulas (Catarata, 2013). En todo caso, ni el pasado se enmienda con “impactos”  tan epidérmicos como los que pretende alguna Memoria reciente, ni las supremacías de antaño son las de hogaño. Aquel pasado de prepotencia resiste ahora mal un complicado proceso interno de mutación, más difícil cuando la secularización es creciente.

Para un “pacto educativo” consistente no es buena noticia una CEE orgullosa de un pasado lleno de agujeros de los que no se siente responsable, olvidadiza de su presente sociorreligioso y hostil hacia quienes no compartan sus concepciones del mundo.

Sería una situación excelente, sin embargo, para la humilde coherencia. En Educación, olvidando reminiscentes privilegios como el de la catequesis doctrinal en el currículum: aferrarse a que, en horario escolar, lo faculta la legislación “aconfesional” no se ajusta a la Convención de los Derechos del Niño. O negándose a  la separación de niños y niñas en las aulas y mostrando que no es problema para nadie tener recursos económicos para poder estudiar en sus colegios.

Si con el ejercicio astuto de la presión y el intrigante cabildeo pierde crédito esta modalidad de presunta evangelización, gana puntos si derrocha empeño en zonas rurales, ante la niñez más abandonada o en los barrios humildes, como hizo el cura Millán Santos (+2010) en el barrio de Las Delicias (Valladolid).  Justo lo contrario de exigir al Estado conciertos para atender niños bien cuando en el último Informe de UNICEF  -que reafirma a Cáritas- abundan los pretextos para impulsar sus efectivos vocacionales hacia donde se necesitan.  Un designio educador que pretenda erradicar la pobreza y sus consecuencias es ininteligible que se empeñe en hacer pasar por democrático querer fidelizar a unos pocos –favorecidos- a cuenta del escaso dinero de todos.

En democracia, el inexplicado pretexto teocrático no puede suplantar a la Educación pública erosionando sus recursos. Esa pretensión de puro favoritismo, en cristiano desprecia la moral. Salvo que el P. Arregui se equivocara diciendo, en 1961, que “el monopolio, sobre todo de las cosas necesarias, fácilmente lesiona la caridad”, razón histórica de esa “pastoral”.

¿Conversión?

Los itinerarios educativos para selectos, parciales per se, no necesitan para su “libertad de elección” el recurso a los PGE (Presupuestos Generales del Estado) ni el auxilio de la CEE. La obligación del Estado es con todos, para que la educación sea un instrumento de conocimiento y de posible ascenso social, de cohesión moral y cívica de toda la ciudadanía. A esto ha de orientarse el propter quem o las razones de la acción educativa eclesiástica si no quiere ser una mera empresa de servicios.

Si quiere estar con su “pueblo de Dios”, el aggiornamento de Juan XXIII y su Concilio Vaticano II en los primeros sesenta fueron una auténtica novedad. Hoy, en el post quem de aquella historia esperanzada para muchos, que esas actividades se amparen en interpretaciones laxas de “aconfesionalismo” o en el puro marketing es cada vez más increíble.  Cuando en estos últimos 40 años ha pasado de todo, mejor será abandonar el tozudo cultivo de esos lastres de “lo fáctico” que seguir perdiendo credibilidad.

Fuente: http://www.mundiario.com/articulo/cultura/confesionalidad-educativa-sigue-espana-criterios-siglo-xix/20170622132953092738.html

Comparte este contenido:

Película: ‘Inociencia interrumpida’

Resña_ Cuando la joven Susanna Kaysen (Winona Ryder) acudió a un psiquiatra después de tomarse un bote de aspirinas para curar un simple dolor de cabeza, no pensó que lo que iba a suceder marcaría su vida por completo.En 1967, esta joven, desilusionada por la vida, fue ingresada en el hospital psiquiátrico Claymoore con el diagnóstico de Desorden límite de personalidad. En Claymore, donde encerraban a jóvenes diferentes y con trastornos psíquicos, Susanna conoce a un grupo de chicas que se convierten en sus mejores amigas y, lo que es mejor, que le enseñan a encontrar un lugar en el mundo.Durante dos años, Susanna comparte su vida con Lisa (Angelina Jolie), a quien le gusta transgredir las normas, Daisy (Britanny Murphy) y Polly (Elisabeth Moss). Todas ellas tienen problemas con las convenciones de la sociedad de los sesenta, que no las acepta, pero ellas se comprenden y ayudan.Ayudada por la enfermera Valerie (Whoppi Goldberg) y por sus amigas, Susanna podrá, por fin, encontrarse a sí misma.

https://youtu.be/iictRMHBViY

Link de descarga: https://www.youtube.com/watch?v=iictRMHBViY

Comparte este contenido:

España: La educación inclusiva, el derecho olvidado tras la LOMCE y los recortes

España/26 de Junio de 2017/Público

La crisis y los recortes han dilapidado el 55% de los recursos para atención a la diversidad. En Madrid, líder en segregación socioeconómica, un grupo de padres y organizaciones presentan una iniciativa legislativa popular para frenar la deriva segregadora y la falta de recursos propiciada por el Ejecutivo autonómico.

“Ares abandonará la escuela ordinaria a final de curso, si conseguimos plaza en el Centro de Educación Especial que queremos. Creemos en la inclusión, pero la inclusión no cree en nosotros. Tenemos leyes garantistas con presupuestos excluyentes que convierten automáticamente a las leyes en excluyentes. Nos marchamos de la educación ordinaria convencidos, aunque tristes. Tristes porque el sistema, para los niños con las dificultades que tiene Ares, te incluye con una mano, mientras te muestra con la otra la puerta de salida. Ares desparecerá de su entorno. El que le pertenece. Dejará de aprender algunas cosas y de enseñar muchas más a los que la rodean. El sistema conseguirá que todo sea más uniforme. Y que seamos invisibles”

Testimonios como el de los padres de Ares evidencian uno de los mayores déficits de la educación en España, la falta de una educación inclusiva que tenga en cuenta la diversidad de nuestra sociedad, y que excluye a miles de personas de las aulas.

A pesar de contar con los recursos, la crisis y los recortes han sido los aliados perfectos de las instituciones para desmantelar el sistema de atención a la diversidad y ser de los escasos países de la OCDE que ha acrecentado la desigualdad educativa en la última década. En contra de la creencia popular, la educación inclusiva no solo abarca personas con necesidades educativas especiales como discapacidades o trastornos graves, sino a alumnos con integración tardía en el sistema educativo español y la consecuente dificultad con el idioma, vulnerabilidad a la exclusión social y alumnos con superdotación intelectual que necesitan de un apoyo específico.

Es en ese conjunto de diversidades donde el sistema se ha visto gravemente afectado y -junto a los recortes, el aumento de la pobreza y la exclusión social sufridos por la población- hace que España esté casi diez puntos por encima de la media de la UE en abandono escolar temprano; y que esta realidad afecte en más del doble a la población extranjera que a la autóctona.

Las estadísticas oficiales recogidas por el Ministerio de Educación suelen llevar a engaño. Mientras el número de alumnos con necesidades específicas matriculados no para de aumentar en la escuela pública ordinaria, lo que daría a entender que España mejora en inclusión cada año, esas cifras olvidan los recursos necesarios de apoyo que se han visto reducidos en un 55% con los recortes.

Con la LOMCE como cómplice necesaria, los recortes en atención a la diversidad abarcan los programas más compensadores para los alumnos con mayores dificultades (que prácticamente han desaparecido de los Presupuestos), el aumento de las ratios, la eliminación de programas de formación para el profesorado, así como el papel fundamental de los profesores de apoyo que se ha visto minado con la pérdida de 35.000 puestos de trabajo

.Los recortes impulsados por el exministro Wert se olvidan, por tanto, del 38% de alumnado matriculado en la etapa obligatoria en España con necesidades específicas de apoyo educativo (ACNEAE).

El olvido de las instituciones ha sido el desencadenante que ha llevado a padres como los de Ares, en su caso en Cataluña, a optar por los centros de educación especial públicos, pero exclusivos para alumnos con discapacidades o trastornos graves.

“Ares es una niña con autismo no verbal y se comunica con pictogramas, nosotros necesitábamos un logopeda y la Generalitat rechazó esa posibilidad. No te expulsan porque no pueden, el rechazo es más sutil. Te dicen, si tantos apoyos necesitas vete a la Escuela de Educación Especial que ahí sí los tienes. Las instituciones están privando no solo a Ares de su derecho a la educación, sino también al resto del aula de enriquecer su conocimiento y que cuando salgan a la calle puedan reconocer esa diversidad y comunicarse con ella sin que les genere rechazo”, relata el padre de Ares Miguel Ángel Román.

Iniciativa popular contra la segregación de la educación 

Pese al alto porcentaje de estudiantes con estas características matriculado en centros ordinarios, un 80% como media nacional, los recortes y la falta de apoyos están produciendo una reversión en la inclusión educativa. En Madrid, el propio consejero de Educación Rafael Van Grieken incentiva a las familias a matricular a sus hijos en los centros especiales afirmando que “sería un error no considerar la educación especial como inclusiva”.

El favorecimiento de centros que segregan al alumnado ha desencadenado en un aumento del 25% de escolarización en estos centros de la Comunidad de Madrid, en detrimento de su inclusión en las aulas ordinarias. Por ese motivo, padres y organizaciones han decidido llevar a cabo una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) en la Comunidad de Madrid para exigir una autentica educación inclusiva y el fin de la deriva segregadora del gobierno autonómico.

Debido a la falta de legislación desarrollada en España, el primer paso de los promotores ha sido la definición de una tasa de necesidad escolar de apoyoentendida como “el número de alumnos/as susceptibles de requerir recursos extra para superar barreras y garantizar así su derecho a la educación”. A partir de esa tasa, la ILP pide políticas en tres niveles: “En la planificación equitativa de la escolarización para no incentivar culturas dentro de los centros que favorezcan la exclusión y la selección del alumnado. Por otro lado, medidas centradas en el aumento de profesionales de apoyo y en una reducción de ratios en las aulas con presencia de alumnos con necesidades específicas. En un tercer plano estaría la formación del profesorado y la creación de culturas inclusivas dentro de los centros y las aulas”, explica José Miguel Martín miembro de la coordinadora ciudadana ‘ILP Escolarización Inclusiva’.

El Supremo establece que la educación segregada no equivale a discriminación por sexo. EFE/Archivo

Un grupo de niños atiende en clase. EFE/Archivo

La legislación autonómica exige el apoyo de tres municipios de más de 50.000 habitantes para llevar a cabo una iniciativa legislativa popular. De momento, cuentan con el apoyo de 14 municipios que representan a más de un millón de madrileños. En septiembre esperan que la ILP llegue a la Asamblea de Madrid.

Al estar cedidas las competencias en materia educativa, existen grandes desequilibrios en la inclusión en centros ordinarios dependiendo de la comunidad autónoma. Mientras Navarra y Galicia superan en diez puntos la media y tienen al 90% de alumnado con necesidades educativas especiales en centros ordinarios, la Comunidad Valenciana destaca en la parte negativa con solo el 17% de inclusión -seguida por Cataluña, Extremadura, Aragón, Canarias y la Comunidad de Madrid.

Si atendemos al conjunto de necesidades específicas de apoyo educativo, Madrid se convierte en la comunidad menos inclusiva con un 3,6% del alumnado integrado. Los promotores de la ILP, tras años recopilando datos e información, han constatado que “el sistema educativo de la Comunidad de Madrid muestra procesos de segregación alarmantes y carencias graves de recursos para el alumnado con más necesidades de apoyo”.

Respaldados por la encuesta PISA de 2015 que señalaba a Madrid como la comunidad autónoma con mayor segregación socioeconómica, los coordinadores de la ILP han evidenciado dentro de su estudio la concentración de alumnos con este tipo de necesidades en torno a determinadas zonas de localidades del sur; cuyos porcentajes superan el 10% mientras que en otras zonas de los mismos municipios no alcanzan el 1%. Como subraya el sociólogo y profesor Fernando Andrés Rubia, las políticas seguidas en Madrid por el Partido Popular han favorecido la segregación en mayor grado que en el resto de comunidades: “La implantación del bilingüismo en la comunidad ha sido la excusa perfecta para la segregación, provocando una concentración del alumnado más vulnerable en centros no bilingües.

Como consecuencia se está produciendo en Madrid una tendencia a la guetización, con centros casi exclusivos de población gitana e inmigrante, que va en contra de la cohesión social”. Rafael Feito, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense, va más allá y señala a Madrid como la punta de lanza de la LOMCE: “Madrid es el claro ejemplo de unos gobernantes que han impulsado la educación privada y concertada, la diferenciación de los centros y la libertad de elección que al final se convierte en que quien tiene más recursos elige el centro que quiere”.

La educación inclusiva como un derecho universal

La Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad fue ratificada por nuestro país en 2008. Como firmante del acuerdo, España se compromete en su artículo 24 a “garantizar el derecho de las personas con discapacidad a la educación, que no queden excluidas del sistema general de educación por motivos de discapacidad, y que puedan acceder a una educación primaria y secundaria inclusiva, de calidad y gratuita, en igualdad de condiciones con las demás, en la comunidad en que vivan”.

Esa es la reivindicación fundamental de la coordinadora ‘ILP Inclusiva’, considerando que los recursos existían y, a pesar de los recortes, siguen estando: “Abogamos por una redistribución de los recursos que ya existen y se otorgan a los centros de atención especial. No es necesario que se eliminen, sino que se redistribuyan en los centros ordinarios dónde están la inmensa mayoría de los niños que requieren apoyo específico. Se les está privando de la socialización básica, de poder convivir con niños del mismo barrio y de desarrollo social y cognitivo que deberían de tener dentro de la socialización normal de un niño”.Diversos profesores han aunado fuerzas en las redes sociales en lo que ellos autodefinen como “una auténtica revolución inclusiva” para apoyar la iniciativa madrileña.

Para Coral Elizondo, psicóloga y profesora en la Universidad de Zaragoza, el verdadero déficit del sistema se debe a la ausencia de formación al profesorado en educación inclusiva: “Lo que nos falta a los docentes es información, venimos de un modelo de los años 80 donde hablábamos al alumnado de integración, que es cuando se escolarizan por primera vez alumnos con necesidades educativas especiales en centros ordinarios. Desde entonces hemos cambiado de términos, ahora hablamos de inclusión, de un modelo que ya no es clínico, sino que es un modelo social.

Sin embargo, eso jamás nos lo han contado y hoy por hoy nuestras actuaciones en las aulas son segregadoras, siguen siendo como aquel programa experimental de los años 80. Sí que tenemos a los niños dentro de los colegios, pero todas las intervenciones qué hacemos con ellos son fuera del aula”.

De la misma opinión es Gerardo Echeita, profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, para quien estar en un centro ordinario es solo un primer paso: “No solo es una cuestión de espacios, es una cuestión de la calidad de la respuesta y de la educación que reciben en esos espacios comunes.

Si tienes un niño con discapacidad en una escuela ordinaria, pero está en una esquina, fuera del aula y sus compañeros no lo reconocen; por mucho que sus números sumen en la estadística ni de lejos es una respuesta inclusiva”. Ignacio Calderón, profesor de Teoría de la Educación en la Universidad de Málaga y una de las voces más reconocidas en la inclusión educativa, cree que el gran reto de nuestro sistema educativo pasa por hacer una enmienda a la totalidad de un modelo homogéneo que no tiene en cuenta la heterogeneidad de nuestra sociedad.

“En pleno siglo XXI seguimos pensando que hay un único ritmo que seguir con una metodología idéntica para todos y quien no cabe dentro de ese molde es excluido. Lo que es inconcebible es que sigamos pensando que tiene que haber un solo ritmo, ese es el meollo de la cuestión. Existen muchísimos estudios que demuestran el valor de la heterogeneidad cuando tiene cabida en el aula, porque aprendemos fundamentalmente de las diferencias. Aunque hemos formado las escuelas en torno a la homogeneidad”.

Fuente: http://www.publico.es/sociedad/educacion-inclusiva-derecho-olvidado-lomce-recortes.html

Comparte este contenido:

Educación contra la Globalización Neoliberal

Por: Enrique Javier Díez Gutierrez

Autores y autoras del PCE, junto con profesionales y expertas críticas y marxistas vinculadas al mundo de la educación, se adentran en profundizar sobre el papel que está jugando la educación y el sistema educativo público, ante este tsunami ideológico.

El último número de Nuestra Bandera, la revista teórica y de debate del Partido Comunista de España, fundada en 1937 y dedicada a análisis sociales, culturales y políticos desde un punto de vista marxista, publica un monográfico que busca analizar la situación actual de la educación ante la ola neoliberal que inunda nuestra sociedad y conquista nuestros deseos. En ella, autores y autoras del PCE, junto con profesionales y expertas críticas y marxistas vinculadas al mundo de la educación, se adentran en profundizar sobre el papel que está jugando la educación y, en concreto, el sistema educativo público, ante este tsunami ideológico. Pues la educación es uno de los pilares fundamentales que ayudan a construir y consolidar la cosmovisión de las futuras generaciones.

Necesitamos comprender los mecanismos que desde el sistema educativo están o pueden estar contribuyendo a afianzar y asentar el actual capitalismo neoliberal en la forma de pensar, actuar, organizarse y relacionarse de toda la población escolar que durante al menos una década puebla los centros educativos de nuestro Estado. Pues es necesario adentrarse en las raíces de un neoliberalismo que está consolidando en nuestro país el “síndrome social de Estocolmo” ante los responsables de la opresión, la guerra, la corrupción, la desigualdad social, la injusticia y la barbarie, mientras nos tienen entretenidos con el circo.

Pero también debemos reflexionar y descubrir aquellas grietas del sistema, aquellos elementos y experiencias que están o pueden estar apuntando en sentido contrario respecto a la inmersión en esa globalización neoliberal. No sólo prácticas concretas, experiencias determinadas o casos situados en determinados lugares geográficos, sino también estrategias y planteamientos que se pueden o se deben desarrollar en el conjunto del sistema educativo, de forma planificada y global, que permitan a las comunidades educativas, por supuesto, pero también a los responsables de las políticas educativas generar mecanismos y estrategias adecuadas para educar contra esta globalización neoliberal capitalista, consumista, individualista, insolidaria y destructora del planeta.

Los dos primeros artículos configuran el primer bloque de este monográfico. Nos adentran en el creciente proceso internacional de profundización de la mercantilización de la educación en el ámbito europeo y el impulso del mismo a través de los organismos y los tratados internacionales que ahondan en la privatización y conversión del derecho de la educación en una mercancía más, como cualquier otro producto de consumo. El texto de Enrique Galindo, profesor y activista de Mareas por la Educación Pública, analiza los mecanismos que están configurando la apuesta neoliberal del actual sistema educativo y las líneas fundamentales que rigen políticas educativas de la valorización del capital humano que impulsan esos organismos internacionales, fundamentalmente la OCDE y la UE, y que son obedientemente aplicadas por los gobiernos nacionales de todo el mundo dando lugar a un modelo de educación marcadamente neoliberal.

Complementariamente a este análisis, Elisa Gracia y Carlota Álvarez, estudiantes y activistas de la Unión de Juventudes Comunistas, se adentran en la privatización de la Educación y los efectos de los tratados de libre comercio que está negociando la Unión Europea y que suponen una etapa más de este proceso de liberalización de los mercados que buscan aumentar la tasa de ganancia de la burguesía internacional mediante la mercantilización también del sector educativo.

El segundo bloque se centra más en mecanismos y estrategias concretas que el neoliberalismo está introduciendo en la agenda educativa y que conforman un modelo férreo de estructuras y sistemas de sometimiento a los valores y principios competitivos, insolidarios y profundamente egoístas del capitalismo en el espacio escolar. Valores basados en la comercialización del espacio público educativo y la introducción de la empresa en el núcleo educativo, definiendo prioridades, contenidos y objetivos de los sistemas educativos; incluso introduciendo la empresa militar y sus valores guerreros o el modelo de capitalismo empresarial como finalidades fundamentales en los que educar a las nuevas generaciones. Pero también a través de estrategias más sutiles como la colonización cultural a través de un modelo de bilingüismo segregador o la innovación y la evaluación como sistemas de control y estandarización de este nuevo mercado educativo competitivo. Lo más alarmante es que estas estrategias, más o menos sutiles, más o menos publicitadas o más o menos consentidas, amparadas e incluso demandas por las Administraciones Educativas de corte neoliberal, están siendo casi asumidas y aceptadas también, sin prácticamente ninguna crítica ni oposición, por buena parte de la sociedad e incluso de sectores socialdemócratas y progresistas.

Este segundo bloque se abre, pues, con el artículo del Investigador de la Universidad Autónoma de Barcelona Geo Saura, sobre el denominado filantrocapitalismo neoliberal que invade nuestra geografía educativa y social. Describe cómo nuevos actores privados como grupos filantrópicos, organizaciones económicas, corporaciones y think-tanks están participando junto a los gobiernos en los procesos de toma de decisiones de las políticas educativas, buscando producir y ampliar nuevo mercado educativo con el fin de maximizar beneficios del capital invertido en este campo y promoviendo nuevos procesos de gobernanza global cuyos efectos están desarrollando incluso nuevas formas de pensar la educación.

A continuación, el profesor y activista Rubén García, Cocoordinador del Área de Educación de Izquierda Unida de Castilla y León y el Profesor de la Universidad de León y Coordinador del Área Federal de Educación de IU, Enrique Díez, desarrollan cómo la educación se está convirtiendo en un campo de batalla para la introducción no solo de esos modelos de privatización y gobernanza neoliberales, sino también un territorio para conquistar espíritus militares en el currículum escolar y en la formación del profesorado, mediante contenidos, concursos, exhibiciones y formación financiada por las propias Administraciones Públicas, con la excusa del nuevo halo “humanitario” que pretenden vender de las actuales guerras de invasión y pillaje internacional. El profesor Díez desarrolla, en el siguiente artículo titulado “Educar en y para el capitalismo emprendedor”, la introducción en el currículum escolar de la filosofía del capitalismo made in Wall Street y el IBEX-35, mediante el arte de educar a las jóvenes generaciones en la “especulación financiera”, como nueva estrella transversal en los contenidos escolares, desde infantil hasta la Universidad. Parece ser que el gurú del neoliberalismo, Milton Friedman, se consagra como el alma mater de la educación actual y une el capitalismo con la invasión militar, aplicando en la escuela aquel principio de que la guerra es un mecanismo de extensión del imperio económico y de los nuevos negocios de las multinacionales: “Para que la globalización avance es imprescindible que Estados Unidos actúe con toda su omnipotencia. La mano invisible del mercado jamás funcionará sin el puño invisible. McDonald’s no prosperará sin McDonnell Douglas, constructor del F15. El puño invisible que garantiza un mundo seguro para Silicon Valley se llama ejército, aviación, marina y Cuerpo de Marines de los Estados Unidos” (Thomas Friedman, The New York Times, 28 de marzo de 1999).

A continuación, estos autores junto con Agustín Moreno, profesor de secundaria, activista de la Marea Verde de Madrid y miembro del Área de Educación Federal de IU, reflexionan sobre el actual modelo de bilingüismo escolar que está sirviendo no solo para segregar a buena parte de la población escolar, sino también para colonizar mentalmente y vitalmente las expectativas sociales y las esperanzas, orientando la educación de niños y niñas prioritariamente hacia un futuro laboral, como si el desarrollo fuera eso esencialmente, ser mano de obra, buscando ya desde infantil posibles ventajas competitivas en el posterior mercado de la precariedad.

Dentro de este bloque, se complementa este análisis crítico sobre el actual modelo de bilingüismo escolar con el artículo del profesor y experto Juan Mainer, Catedrático de Bachillerato de Geografía e Historia y miembro de Fedicaria, que nos muestra las otras caras de la enseñanza del inglés. Explica cómo la lengua inglesa, junto a la informática o la economía del emprendimiento, son fetiches sociales y educativos, auténticos caballos de Troya del pensamiento neoliberal hegemónico y de las políticas educativas que estamos padeciendo, detrás de las cuales hay todo un proceso civilizatorio, del que la escuela es un eslabón relevante. La lengua inglesa es un vehículo de ideologías, forma de estar, pensar e interpretar la realidad y el mundo que forma parte de una premeditada, calculada y muy bien organizada estrategia de colonización e imperialismo cultural angloamericano.

Este segundo bloque finaliza con dos textos, uno de Rosa Cañadell, Profesora de Secundaria, activista educativa y conocida como portavoz del sindicato USTEC·STEs, que reflexiona sobre la innovación y el texto de Enrique Díez sobre la evaluación del famoso informe PISA. Ambos artículos revisan cómo esta forma de concebir la innovación y este enfoque de la evaluación, de corte profundamente neoliberal, han cambiado radicalmente el sentido a la innovación y la evaluación pedagógica de orientación emancipadora y social, para convertirlas en herramientas al servicio de la privatización y la creación de un mercado educativo que se ofrece a la “clientela más exclusiva”, en donde ya pueden elegir entre las “mejores ofertas competitivas” en formato de rankings de centros, como si de una oferta de opciones bancarias o de productos de mercado se tratara.

El tercer bloque aborda dos aspectos cada vez más preocupantes de esta guerra ideológica que arrasa, sin dejar casi alternativas posibles al pensamiento único. Guerra que parece, al menos por los resultados electorales en el continente y en nuestro país y por lo que transmiten los medios cotidianamente, como si el neoliberalismo fuera ganando por goleada.

En primer lugar, se adentra en cómo este tsunami neoliberal está conformando nuestras conciencias y conformando un nuevo sujeto neoliberal a través de la “gestión emocional” y de la motivación, que se convierten en eficaces formas de lograr el consentimiento y sometimiento de la mayoría social a las nuevas configuraciones del mercado laboral. Y, en segundo lugar, la transformación que esto supone para los sistemas escolares, que ahora tienen la función de garantizar la “disolución de la lógica” y la entrega de los escolares a la servidumbre voluntaria a través de la manipulación emocional y la psicología positiva como métodos de control social, configurándose como una auténtica “escuela de la ignorancia”. Dos textos escritos por Enrique Díez, el primero de ellos, y por Enrique Galindo, el segundo.

En este bloque nos adentramos también en un análisis de género de esta guerra ideológica neoliberal que quiere convertir la vida en mercancía, incluso a los seres humanos. Eloina Terrón, Profesora y Coordinadora Provincial de Izquierda Unida León, junto con Cristina Simó, Maestra y Secretaria de la Mujer del Partido Comunista de España y el profesor Enrique Díez, analizan las consecuencias educativas y en la socialización de las nuevas generaciones, que tendría el regular la prostitución como una profesión y organizar el alquiler de úteros como una “opción para las pobres”. Explican cómo nos están socializando en el patriarcado del consentimiento con estas propuestas neocoloniales, amparándose en dos ideas complementarias: la libre elección y el consentimiento. Convirtiendo así toda relación de compra-venta en la economía neoliberal en admisible, si supuestamente hay consentimiento por medio de la víctima, incluso en estas formas de violencia contra las mujeres. Preguntándose ¿cómo podremos educar para la igualdad en esta sociedad neoliberal donde las niñas sabrán que su futuro puede ser la prostitución o alquilar sus úteros y los chicos sabrán que pueden usarlas si tienen el suficiente dinero para pagar por ello? No olvidemos que el sistema educativo, formal y no formal, es una herramienta de reproducción del sistema social.

El último bloque, el cuarto, pretende abrir un nuevo horizonte ante esta desolación del capitalismo neoliberal que asola nuestros corazones y nuestros sistemas educativos. En este bloque nos plantean cómo combatir, desde la educación, este modelo de globalización neoliberal que se asienta en el inconsciente colectivo y en la vida cotidiana. Se inicia con el texto del profesor de la Universidad de León, Juan Ramón Rodríguez, técnico de formación de la Consejería de Bienestar Social de Asturias que aborda alternativas socioeducativas críticas al discurso neoliberal. Alternativas que puedan contribuir al logro de sociedades más igualitarias y con mayores cotas de justicia social.

En este sentido es destacable también la colaboración de David Hill, Profesor de Educación de la Universidad de Anglia Ruskin (Inglaterra), hace un llamamiento al activismo en los ámbitos social y político en las instituciones formales de educación, exhortando a ser «educadores críticos», «pedagogos revolucionarios críticos», dentro y fuera de la educación oficial desde la teoría y la práctica marxista.

Teresa García, profesora de la Universidad de Almería, presenta una propuesta de formación inicial docente desde la pedagogía radical, que busca confrontar y dar respuesta ante la “nueva economía” del conocimiento, frente a la que permitirá iniciar y desarrollar procesos educativos radicalmente democráticos tanto en la universidad como en los contextos escolares. Consol Aguilar, Catedrática de la Universidad Jaume I de Castellón, además nos recuerda la importancia de la implementación del género en la formación inicial de maestras y maestros unida a una acción política educativa coherente con la igualdad, ligada a toda lucha por la democracia y contra el neoliberalismo, pues el capitalismo neoliberal y el patriarcado van inextricablemente unidos.

Finalmente, Maria Angeles Llorente, profesora y referente de los Movimientos de Renovación Pedagógica en el País Valencià, nos adentra en cómo desenmascarar las consecuencias del neoliberalismo en la educación para poder combatirlas. Planteando que la única alternativa ética ante tanta barbarie pasa por la reconstrucción de la Escuela Pública como un modelo educativo para la emancipación y la justicia social. Una Escuela Pública que ha de ser democrática, laica, inclusiva, coeducativa y con un currículo contra-hegemónico para la transformación social. Esta reconstrucción, considera, sólo será posible si una mayoría social se implica en su construcción y se crean las sinergias sociales necesarias para cambiar un imaginario colectivo hoy fuertemente neoliberal. Querer, saber y poder son tres elementos claves para esta revolución.

Esta es la finalidad de este monográfico. No solo contribuir a deconstruir un imaginario colectivo donde parece que el capitalismo y la globalización neoliberal es la única alternativa posible, que como dicen sus mentores “aunque no sea la mejor opción, no es posible ninguna otra”, sino descubrir y ofrecer alternativas que orienten otra educación posible.

Necesitamos hacerlo ahora. Ya. Una generación de jóvenes que ha dado lugar al 15M y al movimiento de los indignados, pero que simultáneamente apuesta por apoyar opciones políticas conservadoras o abstenerse políticamente, nos habla de la ambivalencia y las dos caras de un posible futuro de la sociedad que estamos construyendo.

Este es un momento crucial en nuestra historia social. En un momento en que los movimientos sociales y políticos de la América Latina están viviendo la crisis del proyecto del Socialismo del Siglo XXI que tanta esperanza hizo surgir en el sur, mientras en Europa y EEUU resurgen con fuerza los fascismos y sus rostros amables, los movimientos naranjas de cariz neoliberal, que incentivan con mayor fuerza si cabe las invasiones “humanitarias”, financian el armamento que mantiene en auge el “choque de civilizaciones” y controlan los medios de comunicación mundiales con su ideología, es crucial entender el papel que pueden jugar la educación y los sistemas educativos públicos, pues se convierten en una piedra angular para repensar e intentar reconstruir el mundo y la vida desde un enfoque radicalmente diferente con el horizonte anclado en el bien común y la solidaridad, en la inclusión y la justicia social, en el decrecimiento y el respeto por el entorno planetario. Esta es nuestra apuesta. Este es nuestro reto.

Fuente: http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=7204

Comparte este contenido:
Page 925 of 1650
1 923 924 925 926 927 1.650
OtrasVocesenEducacion.org