Page 7 of 15
1 5 6 7 8 9 15

Casi medio millón de niños en el este de Ucrania exponen su vida a diario para ir a la escuela

Redacción: Noticias UNO

En total, 172 niños han muerto o resultado heridos por minas o restos de explosivos. La más pequeña era una niña de solo un año. Solo en 2019, ha habido 36 ataques a escuelas y 80 a infraestructura de agua y saneamiento. UNICEF pide a las partes que pongan fin a las hostilidades.

Las minas se han convertido en un peligro para la salud física y el bienestar psicológico de medio millón de niños en el este de Ucrania, ha advertido este lunes el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

La región se ha convertido en uno de los lugares más contaminados por las minas terrestres, a pesar de las recientes medidas destinadas a proteger los derechos de los menores afectados por este conflicto que se desarrolla desde hace más de cinco años.

Según Afshan Khan, director regional de UNICEF para Europa y Asia Central, es inadmisible que los niños continúen «yendo a escuelas con agujeros de bala y refugios antiaéreos y que vivan en vecindarios que son bombardeados intermitentemente y están cubiertos de minas terrestres».

Después de reunirse recientemente con familias y niños en la región fronteriza con Rusia, explicó que «hace tiempo que falta una solución política» al conflicto, antes de pedir “a todas las partes que pongan fin a los combates en el este de Ucrania».

Cinco años de peligro constante

Si bien el enviado de UNICEF reconoció que el reciente respaldo del Gobierno a la Declaración de Escuelas Seguras es un paso positivo para proteger los colegios de los ataques y reducir el uso de estos por las fuerzas militares, enfatizó que más de cinco años de conflicto han sido devastadores para los niños a ambos lados de la línea divisoria.

«Los niños que conocí en el este de Ucrania tienen esperanzas y sueños como todos los niños, pero han sufrido enormemente después de cinco años de vivir en peligro constante», dijo Khan, quien agregó que UNICEF y sus aliados están listos para apoyar medidas destinadas a proteger aún más a los niños y garantizar la plena implementación de la Declaración de Escuelas Seguras”.

En todo el este de Ucrania, UNICEF y sus socios brindan apoyo psicosocial y educacional sobre el riesgo de minas a cientos de miles de niños, jóvenes y cuidadores. La Agencia de la ONU también apoya la reparación de escuelas y jardines de infancia dañados, así como instalaciones vitales de agua y saneamiento.

Esos esfuerzos se llevaron a cabo pese a que, en 2019, solo se financió el 37% del llamamiento de emergencia de UNICEF para apoyar a los niños y sus familias en la región.

A fines de febrero de 2014, una crisis política en el país se convirtió en una confrontación violenta cuando Rusia se anexó Crimea, lo que provocó el estallido de un conflicto a gran escala entre fuerzas gubernamentales y separatistas en el este del país.

Fuente: https://news.un.org/es/story/2019/12/1466121

Comparte este contenido:

Un invierno en llamas: el documental sobre la rebelión ucraniana

Redacción: Culto.La Tercera

De un día para otro, sin aviso ni llamado, los jóvenes de Kiev se empezaron a reunir en la Plaza de la Independencia para manifestarse también contra una medida del gobierno: si aquí fue el alza del metro, allá fue la suspensión del acuerdo de asociación con la Unión Europea.

Mujeres y hombres, la mayoría jóvenes, muchos estudiantes, aunque también miles de trabajadores, de todas las clases sociales y de ningún partido específico, se comenzaron a congregar durante noviembre en la plaza más conocida de la capital. Todos los días, día tras día, sin necesidad de una convocatoria oficial ni de la vocería de un líder, se instalaban ahí con sus banderas patrias exigiendo un país más justo, libre y participativo.

¿Cómo termina esta historia? La de Chile aún no lo sabemos —su clímax está siendo trágicamente largo—, pero la de Ucrania, cuyas protestas comenzaron hace seis años de forma muy parecida a las nuestras, culminaron en febrero de 2014, después de 95 días, dejando 121 muertos en total —aunque según los médicos que apoyaron la revuelta la suma real es de 780—, más de dos mil heridos, casi 200 desaparecidos y la renuncia del presidente, Viktor Yanúkovich.

Eso no significa, por supuesto, que el estallido chileno termine igual al ucraniano, pero como se ve en Winter on Fire —documental producido por Netflix y nominado al Oscar como el 2016—, el proceso tiene varias similitudes.

La primera es su espontaneidad. De un día para otro, sin aviso ni llamado, los jóvenes de Kiev, la capital del país, se empezaron a reunir en la Maidán Nezalézhnosti, o Plaza de la Independencia, para manifestarse también contra una medida del gobierno: si aquí fue el alza del metro, allá fue la suspensión del acuerdo de asociación con la Unión Europea.

Ucrania estaba lista para avanzar en su inclusión hacia Europa, una política que al menos en Kiev era mayoritaria. Pero Vladimir Putin, el presidente ruso y principal socio comercial ucraniano, amenazó con sabotear el intercambio entre ambos países si sellaban ese tratado europeo. Yanúkovich, mandatario de Ucrania, cedió ante Putin y el pueblo kievita no se lo perdonó.

Allá, como acá, el Ejecutivo reaccionó primero con represión antes que con medidas sociales. Las movilizaciones ucranianas comenzaron pacíficas, siempre transversales, con sacerdotes ortodoxos y cristianos dando bendiciones en las marchas, reuniendo a universitarios, empresarios, trabajadores y ancianos. Pero recibieron como primera respuesta la violencia de los berkut, las fuerzas militarizadas de la policía.

Pero algo sucede en el siglo XXI que la represión no consigue amedrentar como antes a la gente y más bien provoca el efecto contrario: los movimientos adquieren más fuerza, y cuando la nube lacrimógena se dispersa parecen salir más firmes y compactos.

Tanto así, que en Ucrania —un país que se independizó de la URSS en 1991, después de vivir la hambruna con Stalin, la persecución identitaria con Brézhnev y el desastre de Chérnobil— la manifestación comenzó a reunir cada día a más personas, que se instalaron definitivamente en la Maidán, día y noche, con diez o veinte grados bajo cero. Armaron un campamento de estilo militar, con ollas comunes y hospital de campaña, cercado por una fortificación hecha de neumáticos, rejas y palos. Una verdadera ciudadela en el centro de la ciudad.

Con el correr de las semanas, el movimiento dejó de ser solo pro-europeo y se trató de algo mayor: querían cambiar las bases de su institucionalidad, poco representativas y muy presidencialistas. Yanúkovich, por su lado, solo respondía con mano dura: reforzó a los berkut con los titushki, un grupo de matones y mercenarios civiles con una extraña impunidad, y mandó al congreso un paquete de medidas antiprotestas.

El presidente ucraniano apostó por el desgaste pero la gente apostó por su libertad. “No tenemos miedo de morir por la libertad”, dice en el documental un hombre de unos 50 años, con un casco y una bandera, tras más de dos meses de movilización. “¡Triunfaremos y Ucrania será parte de Europa, del mundo libre!”.

Después de un día sangriento, el 21 de febrero, con la policía usando francotiradores y disparando balas letales, las que dejaron decenas de protestantes muertos en una sola jornada, los manifestantes resistieron y le dieron un ultimátum a Yanúkovich: o renunciaba al poder al día siguiente, o se venía una ofensiva armada del pueblo. Al amanecer, el presidente se exilió en Rusia.

¿Podría concluir de la misma manera la crisis chilena? Esperemos que no. Porque aunque el pueblo ucraniano celebró lo logrado —la renuncia de Yanúkovich, la firma del tratado con Europa y la liberación de algunos presos políticos— y se sintió libre y soberano, otras consecuencias no lo beneficiaron: a Putin no le gustó la revuelta y Rusia se anexó la península de Crimea, al sur de Ucrania, y al mismo tiempo activó a las fuerzas pro-rusas en el este del país, desatando una guerra cerca de la frontera que aún no termina del todo, con alrededor de 50 mil muertos, entre militares y civiles.

A comienzos de este año, además, en las últimas elecciones presidenciales, ganó Volodímir Zelenski, un actor y comediante que, unos meses antes de ser candidato presidencial, era el protagonista de una serie donde representaba a un hombre común y corriente que de pronto, por un vídeo que se hizo viral, se convirtió en candidato y fue elegido como presidente de Ucrania. Como decía Marx, la historia ocurre dos veces, primero como tragedia y luego como farsa. En Chile, crucemos los dedos, que la historia no se repita nunca.

Fuente: https://culto.latercera.com/2019/11/15/winter-on-fire-documental-ucrania/

Comparte este contenido:

Formar a la juventud a través de ilustraciones

Noticia De Andrea Garcia Giribet/ Amnístia Internacional

Durante Escribe por los Derechos el año pasado, miles de estudiantes de Ucrania descubrieron los derechos humanos a través de ilustraciones

Cada año, se reúnen personas de todo el mundo para escribir cartas para la mayor iniciativa de Amnistía Internacional: Escribe por los Derechos. Miles de personas participan en una maratón de envío de cartas que tiene como fin liberar a presos y presas de conciencia, proteger a defensores y defensoras de los derechos humanos y hacer justicia a las víctimas de violaciones de estos derechos. En 2018, más de 7.000 estudiantes de Ucrania aprendieron más sobre los derechos humanos y, concretamente, sobre sus defensores y defensoras, gracias a las ilustraciones diseñadas por Olya Maksymenko en colaboración con Amnistía Internacional.

Volodymyr Selivanenko, encargado de Educación en Derechos Humanos en Amnistía Internacional Ucrania, dice que el objetivo era “explicar la esencia de los casos de la maratón al alumnado más joven, usando su empatía hacia los héroes y heroínas” reflejados en los álbumes ilustrados. Explica cómo se representó uno de los casos: “Para el pueblo sengver, describimos brevemente sus vidas y cómo el gobierno de Kenia es una amenaza para ellas. Mostramos al pueblo sengver no como víctimas, sino como personas que luchan por sus derechos humanos”.

Para crear esta conexión entre los defensores y defensoras de los derechos humanos y los niños y niñas, y mostrar estas historias de la mejor forma posible para un alumnado tan joven, Amnistía Internacional colaboró con Olya Maksymenko, una joven ilustradora y activista ucraniana. “Empecé a hacer cómics para Amnistía Internacional hace un año, me pareció la mejor forma de explicar historias largas y complejas a niños y niñas —explica Maksymenko— me da una oportunidad de manifestar mi activismo a través del arte.”

Todo comenzó en el corazón de Amnistía Internacional Ucrania en 2017, donde las personas dedicadas al activismo buscaban nuevas formas de ser creativas en Escribe por los Derechos. Maksymenko ofreció sus conocimientos de dibujo y los cómics tuvieron una acogida tan buena que decidieron hacer más en 2018 para que los niños y niñas aprendieran derechos humanos. “Intentamos elegir las historias más cercanas para ellos y ellas, con personajes jóvenes, para que pudieran identificarse con los héroes y heroínas”, explica. Además, hicieron dos versiones: una en color y otra en blanco y negro, “para que los niños y niñas pudieran pintar la tarjeta y escribir mensajes”, dice. La posibilidad de colorear los cómics hizo que los niños y niñas se implicaran con los dibujos, dedicando tiempo a mirar todos los personajes y a aprender más sobre sus historias.

Natalia Lytvyn e Iryna Matvienko son maestras de la Escuela de Educación General nº 10 de Kryvyj Rih. Elogian los cómics porque “a veces es difícil hacer que los niños y niñas hablen abiertamente, pero los cómics rompen la barrera de la ‘seriedad’, son más como un juego”. En sus aulas, los cómics motivaron al alumnado a hablar de derechos humanos: “Hablan de los derechos humanos, de que las personas pueden ser diferentes pero cada una es respetable, todas merecen atención y respeto”, dicen. “Intentamos ponernos en el lugar de los personajes, para que el alumnado pueda ver que los derechos humanos no son un concepto abstracto.”

Mykhailo Skrypka, de la Escuela de Educación General nº 2 de Zhovkva, dice que los cómics son “una forma excelente de hacer que las historias sobre derechos humanos sean interesantes e informativas” para el alumnado. En el futuro, a sus alumnos y alumnas les encantaría tener “puzles y un juego de mesa basados en las historias” para interactuar y aprender más sobre los derechos humanos. “Las historias han conmovido a los niños y niñas —explica—. Han aprendido la difícil y trágica situación de este pueblo keniano, lo que les ha ayudado a comprender el problema de derechos humanos que lo afectaba.”

Los cómics pueden enseñar a los niños y niñas que “todas las personas debemos ser responsables de nuestros actos, y que cada una puede detener la injusticia, porque los defensores y defensoras de los derechos humanos son personas corrientes”, subraya Valentina Filipjeva, del centro de formación profesional de Mezhivskyi, y añade: “Si nos unimos, somos fuertes, imparables”.

Fuente de la noticia: https://www.amnesty.org/es/latest/education/2019/02/ukraine-w4r/

Comparte este contenido:

Ucrania y Moldavia discuten la cooperación en el ámbito de la educación

Redacción: Ukrinform

Chisinau acogió una reunión del grupo moldavo ucraniano conjunto para la educación.

Como informa la corresponsal de Ukrinform en Moldavia, la reunión contó con la participación del viceministro de Educación y Ciencia de Ucrania, Pavló Khobzeym, el Embajador de Ucrania en Moldavia, Iván gnatyshyn, la ministra de Educación, Cultura e Investigación de Moldavia, Mónica Babuk, y el Secretario de Estado del Ministerio, Igor Sharov.

“Durante la reunión, se analizó la implementación por Ucrania de las recomendaciones de la Comisión de Venecia en el contexto de la nueva ley sobre la educación, así como la profundización de la cooperación de los dos países para asegurar las necesidades educativas de la minorías nacionales en Ucrania y Moldavia”, dijo Babuk.

Khobzey aseguró que «Ucrania tiene la intención de seguir las recomendaciones de la Comisión de Venecia en el campo de la educación».

En la reunión, también se discutió el desarrollo de libros de texto y programas para las minorías nacionales, la formación del personal pedagógico, la provisión de libros de texto y literatura de las escuelas con enseñanza en lenguas nacionales en Moldavia y Ucrania.

Fuente: https://www.ukrinform.es/rubric-society/2542996-ucrania-y-moldavia-discuten-la-cooperacion-en-el-ambito-de-la-educacion.html

Comparte este contenido:

Dramatic changes in the place of creative arts in the curriculum

By The Guardian

A plea from members of the National Association for the Teaching of Drama, and a reminder that artists can often be persuaded to visit schools for nothin

Andria Zafirakou and her Artists in Schools project are inspiring and so very welcome (Teacher to use $1m prize to bring back the arts, 27 June). But we mustn’t lose sight of re-establishing the arts as an integral part of the curriculum. We, the undersigned, have been trying to draw attention to a creative arts discipline that is in danger of being lost.

In the second half of the 20th century a new educational practice developed. It used the art forms of drama and theatre to explore any area of the school curriculum and of life that a teacher and her class wished to address.

One of its leading exponents, Prof Gavin Bolton, wrote of its purpose: “to help young people to know the world, to refine and challenge the ways in which they see the world, to examine how they relate to the world and to test their own society’s values”.

At this year’s AGM it was agreed that NATD would go into a “hibernation” period, ensuring the financial and pedagogical future of its work until a more enlightened government is in power. In its country of origin, this child-centred, creative discipline is an endangered species. It must be protected.
John Airs Honorary life member, NATD, Prof David Davis Honorary life member, Liam Harris Chair, NATD, Maggie Hulson, Guy Williams Editors, NATD Journal, Theo Byer, Edward Bond BigBrum Theatre, Wasim Kurdi (Palestine), Luke Abbot, Cao Xi, Li Yinging (China), Yi-Man Au (Hong Kong), Brian Woolland, Chris Ball, Liz Ball, Tim Taylor, Mike Davies, Roger Wooster, Matthew Milburn, Carmel O’Sullivan, Elaine Ashbee, Margaret Higgins, Steve Nolan, Ian Yeoman, Danie Croft, Bernie Evans, Jane Airs, Jamie and Ali AirsKathleen Young, Douglas Young, Sam Yates, Liz Yates, Andrew Yates, Ann Bates, Jo Hanlon, Poppy King, Stephen King, Elspeth Williams, Andreas Williams, Helen Williams, Angharad Williams, Nick Timmins, Elaine Brown, Cate Murphy, Peter Cresswell, Roy Molyneux, Neil Hutchings, Helen Marks, Mark Dunne, Maureen Rahilly, Clare Hynes, Barry Lewin, Theresa Lewin, Eileen Kelly, Abhijith Subramanian, Dr Sujitha Subramanian, Sam Pryce, Martin McCauley, Martin Wood, Tim Hayden, Elizabeth Hayden, Angela Hayden, Michael Hayden, Len Naughalty, David Hookes, Hannah Hookes, Patricia Campbell, Mary M Reid, Heather Nunnen, Rebecca Smyth, Sue Ryrie, Nita Cresswell, Jenny Robb.

 Although I’m not in favour of the global teaching prize, because it demeans the dedication of the majority of teachers, I am impressed by Andria Zafirakou’s decision to set up a campaigning charity with the money to get more artists and arts organisations into British schools. But you don’t always need the support of a charity to get artists into schools. As a teacher I personally contacted classical musicians and cultural organisations, and found many of them willing – often for nothing or a modest fee – to play Liszt and Chopin to my sixth formers, or to celebrate the Charles Dickens bicentenary with year 9 – one even agreed to give a musical masterclass to our budding musicians.

And if you live in a place like London, teachers can organise visits to some of the best arts venues on earth, most of which offer affordable school rates, not to mention the outreach that many of them already offer.

Fuente del artículo: https://www.theguardian.com/education/2018/jul/01/dramatic-changes-in-the-place-of-creative-arts-in-the-curriculum

Comparte este contenido:

Robustecen enseñanza del idioma vietnamita en Ucrania

Europa/Ucrania/05 Julio 2018/Fuente: Vietnam plus

El embajador de Vietnam en Ucrania, Nguyen Anh Tuan, evaluó de positivo el respaldo y los esfuerzos del Instituto de Lenguas de la Universidad Taras Shevchenko, de Kiev, en la enseñanza del idioma vietnamita en este país europeo.

En la ceremonia de graduación y entrega de diplomas a los estudiantes de Literatura vietnamita de este centro educativo, el diplomático también expresó su agradecimiento a las contribuciones de los profesores , lo que muestran su amor por la literatura, en particular, y el país y el pueblo vietnamita, en general.

Hasta el momento, decenas de estudiantes de Ucrania han pasado los cursos de maestría de idioma vietnamita en este Instituto, lo que sin duda ayuda a impulsar la cooperación  binacional en educación y la enseñanza de esta lengua a los niños vietnamitas residentes en la localidad.

La Universidad Taras Shevchenko de Kiev es uno de los centros docentes de primera fila en Ucrania y se ubica en la lista de las 300 mejores universidades del mundo.

Fuente: https://es.vietnamplus.vn/robustecen-ensenanza-del-idioma-vietnamita-en-ucrania/90031.vnp

Comparte este contenido:

‘The importance of great teaching on children’s success’

By Peter Tait

We seem to be no closer to establishing what the most important factors are that make children succeed, apart from brilliant teachers, writes Peter Tai

As a society, we spend an inordinate amount of time, resources and money looking at how to improve the quality of education in our schools.

The questions we ask ourselves are always the same. How do we improve the quality of teaching and learning? (and its corollary, our examination results?) How do we make our children more motivated and competitive? And how do we get children to value and ‘own’ their education?

And yet, after all the talk of new methodologies and curricula; after new and different methods of teaching and models of assessment; after all the time and money spent on technology; after the personalisation of education and differentiated teaching; after learning styles and habits of mind; after mindfulness and Every Child Matters; after the debates about continuous and formative assessment; and after all the constant tinkering, bureaucratic and legislative, with their greater focus on data and compliance, we seem to be no closer to establishing what are the most important factors that make children succeed.

The only consistent factor we can identify is the role of the teacher, whose abilities and skillset, knowledge and enthusiasm are crucial in determining the success or otherwise, of the children they teach.

Teaching, after all, is about engagement, about getting children to listen and switch on. The best investment any government can make is to get the most effective, the most talented, the best teachers they can in front of the children.

By best, I don’t mean those who are the best qualified, but those teachers who know how to enthuse and connect with children regardless of their own levels of education. I mean those teachers who can properly engage with children and teach them by inspiring and challenging them.

Sometimes the pathway dictates that the process comes down to hard work rather than inspiration, but teaching is all about the relationship between teacher and pupil more than anything else.

Children will work harder for a teacher they respect, even if they demand more and insist on discipline and high standards. One can only speculate what would have been the impact if all the money spent on technology had gone instead into lowering the teacher-pupil ratio and improving the identification, selection and training of the most effective and passionate teachers. Where would we be now? In a somewhat better place, I would suggest.

I look back at outstanding teachers from my own teaching career and remember, in particular, one woman, whose ability with children was legendary. She was strict, uncompromising, but children wanted her approbation.

One particular year she took on a particularly difficult class of Year 4 children, two of whom had considerable physical and intellectual difficulties and could not even print their names and yet finished the year with impressive cursive writing – achieved through repetition, practice, discipline and unwavering high expectations.

She made such a difference to their young lives and all who were fortunate enough to have her as a teacher.

Good teachers don’t need the security of extra resources and technology that, evidence suggests, can detract rather than add to the learning process.

The best teachers entered the profession to make a difference

The best teachers entered the profession to make a difference  Photo: Getty Images

While they may use resources to embellish their lessons, they will not allow the resources to become the lesson. The best teachers are always wanting to do and find out more about their own craft, pushing out the boundaries of their learning and teaching, which is why many exceptional teaches re-work or even discard their teaching notes on a regular basis and look for new topics, and ways, to teach.

This lesson came home to me when I was asked to introduce art history into the sixth form in a New Zealand school and finding – after the subject had been offered, and places filled – that my knowledge of the period (Italian Art, 1300 – 1650) was almost as deficient as were my resources.

That year, with a few old text books and slides, I learnt alongside the students and at the year’s end, we were the top performing department in the school with one student in the top 10 in national scholarships.

The next year, I went to Italy and soon had the best resourced art history department anywhere with videos and CD Roms, slides, a library of outstanding books of reproductions, computer programmes on every aspect of the course, but my students never did quite so well ever again.

I think they learned better, as I did, by having to think more, by having to eke out what they could from the meagre resources, by having to think and having a teacher learning alongside them. There was no hiding place for any of us.

Teachers need to keep learning and growing – it is not a profession for the cynical or indifferent. The best can be identified by their enthusiasm and interest in pedagogy. They are not characterised by their own high academic performance, but by a thirst for passing on the benefits of education.

They may be unorthodox, idiosyncratic, employing a variety of approaches to get children to want to learn and to question what they are being taught. They are typified by their passion, their non-negotiable standards, breadth of interests, high expectations, understanding of how children learn, empathy, an insistence on greater self-discipline and by their relationship with their pupils.

Interestingly, children know who the best teachers are, even if they try and avoid them in favour of the more popular variety who may make their lives easy. They often criticise them to their parents for being too demanding and only realise later the opportunity they have squandered.

These are the teachers who entered the profession in order to make a difference. And they do.

 

Source of the article: https://www.telegraph.co.uk/education/educationopinion/12201014/The-importance-of-great-teaching-on-childrens-success.html

Comparte este contenido:
Page 7 of 15
1 5 6 7 8 9 15