El sistema de educación superior chileno tuvo un explosivo crecimiento debido, entre otras razones, al incremento de la oferta y la mayor disponibilidad de ayudas estudiantiles, especialmente el CAE. Así, los estímulos estuvieron puestos en el aumento de la cobertura del sistema a través del financiamiento a la demanda, especialmente aquella asociada a las nuevas instituciones privadas.
La falta de atención del Estado en sus instituciones, a las que puso a competir en un sistema poco regulado hasta hace algunos años, sumado a los impulsos económicos dados a las instituciones privadas, tuvo consecuencias: en los últimos 20 años, las universidades del Estado son las casas de estudio de menor crecimiento en el sistema, pese a ser las que concentran las preferencias de los estudiantes. En otras palabras, se diseñaron políticas públicas que no han permitido a los jóvenes la real opción de elegir.
Al analizar la propuesta presupuestaria de 2021, calculando el flujo incremental (positivo y negativo) entre las principales asignaciones en educación superior, incluyendo la gratuidad, obtenemos que las universidades estatales perderían cerca de $10 mil millones en 2021, cifra similar a las instituciones del G9. En tanto, el flujo hacia las instituciones privadas aumentaría en más de $70 mil millones. En 2021, cerca del 70% de los nuevos recursos inyectados al ítem de gratuidad se irían a cinco nuevas casas de estudio privadas que adscribirían al beneficio.
La reducción de fondos basales a las instituciones estatales para repartirlo en todo el resto del sistema privado refleja ya una tendencia en las propuestas presupuestarias de este gobierno; considerando su evolución entre 2019 y 2021, la suma del AFD y del Aporte Institucional (recursos que explican más del 75% de los fondos basales) ha disminuido en un 11%, llegando a un nivel inferior al observado en 2016.
El financiamiento de la gratuidad a expensas de los fondos basales de las universidades estatales contradice el principio contemplado en la Ley 21.091 que fija un mecanismo objetivo para expandir el beneficio, basado en las condiciones macroeconómicas del país. Así, se suponía que todo avance se haría con nuevos recursos y no con redistribuciones presupuestarias. Esto se ve reforzado tanto por informes de Dipres, que sostienen que la Ley 21.091 “compromete un gasto incremental”, como con el Informe Financiero de la Ley, cuando se refiere al “mayor gasto fiscal” que significaría el avance de la cobertura.
Más allá de las cifras mismas, lo preocupante es el nulo aprendizaje que deja la pandemia y la crisis social. Se ignora la necesidad de una mayor inversión en educación superior en períodos de crisis, particularmente en investigación. Resulta esencial un Ministerio de CTCI fortalecido, la entrega de becas necesarias para crear capital humano avanzado formado en nuestras universidades, y un mayor gasto en el ítem de generación de conocimiento y desarrollo tecnológico. Como antecedente, durante el duro período de la crisis subprime en la UE, países como Alemania y Francia aumentaron su inversión en educación superior pública, particularmente en el área de investigación.
¿Qué medidas son necesarias para enfrentar esta situación? i) Revertir la rebaja presupuestaria de fondos basales y de proyectos correspondientes a las universidades estatales, para recuperar al menos el nivel que presentaban en 2020; ii) Posibilitar el acceso de las universidades a créditos de largo plazo con garantía del Estado, junto con un compromiso del Ejecutivo de permitir procedimientos simplificados y rápida tramitación. En este punto, hay una evidente desigualdad al comparar con las facilidades que tienen las instituciones privadas. En el máximo de los contrasentidos, los créditos con garantía estatal vía Fogape son accesibles solo a las instituciones privadas; iii) Cambiar la redacción de glosas sobre el uso de los excedentes del Fondo Solidario para incluir los excedentes acumulados, sin limitarlos al año anterior y sin la restricción de un máximo de 30% aplicada en 2020; y, finalmente, iv) Autorizar una mayor flexibilidad en el uso de recursos asignados a proyectos, especialmente aquellos correspondientes a bienes de capital.
Todas estas medidas darían algo de oxígeno a instituciones que están siendo muy poco valoradas por el propio Estado, pero que siguen y seguirán cumpliendo un rol crucial para el desarrollo del país.
Álvaro de Rújula nació en Madrid, donde estudió Física y obtuvo su doctorado. Ha trabajo en Italia (Centro Internacional de Física Teórica, Trieste), Francia (Instituto de Estudios Científicos Avanzados), Estados Unidos (Universidades de Harvard y de Boston, MIT) y en la Organización Europea para la Investigación nuclear, el CERN (desde estudiante de verano hasta director de la División de Teoría). Actualmente también forma parte del Instituto de Física Teórica de la Universidad Autónoma de Madrid (IFT/UAM/CSIC).
En los años setenta del pasado siglo, el profesor de Rújula contribuyó a la consolidación del modelo estándar de la física de partículas, principalmente la cromodinámica cuántica y sus quarks encantados. También ha realizado trabajos sobre neutrinos (las mediciones de la masa y la tomografía de la Tierra), la ausencia de antimateria en el universo, cómo encontrar el bosón de Higgs, etc.
En Los Libros de la Catarata (junto con la Fundación Areces y la Real Sociedad Española de Física) ha publicado recientemente Disfruta de tu universo, no tienes otras opción.
Disfruta de tu universo, no tienes otra opción,es el hermoso y epicúreo título de tu último libro. ¿Es imprescindible saber ciencia para disfrutar de nuestro universo y de tu libro?
Para disfrutar de nuestro universo ciertamente no es imprescindible. Espero que no lo sea para disfrutar de mi libro. Es una de las razones por las que lo escribí.
¿Pero cuánta ciencia habría que saber?
Para disfrutar de mi libro espero que muy muy poca. Para disfrutar del universo, cuanta más, mejor.
El “tu” del título: ¿hace referencia a un universo personal o el universo es igual para todos?
Quizás todos tengamos un universo personal. Pero, si así fuese, yo sólo he estado en el mío. El Universo con mayúscula es igual o muy parecido para todos los científicos… serios.
¿Y qué condiciones debe tener un científico para ser serio? ¿Hay científicos o científicas que no lo son?
Debería de haber dicho bueno, íntegro u honesto. Evidentemente en todas las profesiones los hay que no lo son. En la ciencia el sistema para detectarlos, esencialmente el “arbitraje por los pares”, funciona relativamente bien, pero está lejos de ser perfecto. Hay feudos inexpugnables, intereses económicos espurios, etc. Como en todas partes, pero mucho menos.
Intereses económicos espurios, feudos inexpugnables… ¿Nos puedes dar algún ejemplo?
Las investigaciones en farmacia y ocasionalmente en biología tienen subvenciones directas, o indirectas, de compañías farmacéuticas. Eso tiene sus peligros evidentes. Algunas revistas científicas de prestigio tienen también sus peculiaridades. Un ejemplo: Nature, en donde he publicado algunos artículos de investigación o de comentario (con tendencia a que me cambiaran el título sin mi permiso). Si quieres publicar en Nature un artículo criticando otro que hayan ya publicado y proponiendo una alternativa, la revista exige que tu artículo sea primero aceptado por los autores del artículo criticado. Muy honestos tienen realmente que ser dichos autores para no disfrutar de su inviolabilidad automática. Los hay que no lo son.
Como en todas partes, dices, pero mucho menos. ¿Por qué mucho menos? ¿Ser científico exige un grado de honradez inexistente en las otras profesiones o trabajos? ¿No estás mirando tu profesión con ojos demasiado generosos?
Para no meterme en camisas de once varas, quizás debería de haber dicho “rigor”, en lugar de honradez. El juez definitivo e infalible en la ciencia es lo observable en la naturaleza. El arbitraje de los pares puede no ser riguroso, pero a la larga la verdad científica (en su acuerdo con lo repetida y precisamente observado) prevalece. Pero no siempre los datos se manejan con rigor o se atribuyen las ideas a su primer autor o autores. De ahí que dijera mucho menos y no muchísimo menos.
¿Qué es la ciencia para un científico investigador como tú?
En sentido estricto las ciencias como la química o la biología —y sobre todo la física— son aquellas en las que quienes las practican pueden llegar a un acuerdo basado en realidades comprobables observacionalmente. Las matemáticas también son una ciencia, pero sus criterios de veracidad son lógicos, no experimentales. La economía emplea hoy en día métodos científicos pero no es una ciencia. Razón: trata con demasiadas variables no medibles. Prueba: los economistas jamás se ponen de acuerdo, por mucho que manejen los mismos datos.
Para mí la ciencia es un apasionante hobby que de paso me da de comer. Y de cuando en cuando, satisfacción. Por ejemplo cuando creo saber —o mis colaboradores y yo creemos saber— algo que en este planeta nadie más sabe. Y resulta ser cierto.
Lo que apuntas de la economía, ¿se puede decir también del resto de disciplinas que forman parte de las ciencias sociales?
Temo que sí.
¿Será porque en estas disciplinas la ideología de los científicos está más presente?
En la diana.
¿Nos puedes dar algún ejemplo de alguna cosa que tus colaboradores y tú hayáis creído saber y que nadie más sabía, y que además era cierta?
Un ejemplo fácil de entender: el universo visible no está hecho de grandes “continentes”, unos con estrellas y planetas de materia “ordinaria” y otros de antimateria. Demostrado con mis colegas Andy Cohen y Shelly Glashow.
Más difícil de explicar brevemente: las interacciones entre quarks están caracterizadas por una escala de energía o, equivalentemente, de distancias. Dicha escala cromodinámica podía deducirse a mediados de los 70 del siglo pasado empleando datos ya existentes. Yo fui el primero en hacerlo y conocer su valor; ningún otro físico teórico ha sido el primero en determinar una constante “fundamental” de la naturaleza.
Y un ejemplo que no entenderás: es posible acotar la masa de los neutrinos empleando procesos de captura “débil” de electrones; trabajos en parte en colaboración con mi colega Maurizio Lusignoli.
Paro aquí, me he pasado ya varios pueblos dándome autobombo. Te atribuyo a ti toda la culpa.
Haces bien, asumo toda la culpa y acepto también mi dificultad para entender el último ejemplo que has dado. Estudio, me documento.
¿Qué relación hay, desde tu punto de vista, entre ciencia y verdad?
La ciencia no busca la “Verdad” con mayúscula. Pero sí descubre aproximaciones cada vez más precisas a la verdad (científica, claro).
¿Quiénes buscarían entonces la Verdad con mayúscula?
Soy físico, no tertuliano. No tengo respuestas ex-cátedra a todas las preguntas. ¿Y a quién podría interesarle mi opinión sobre una pregunta de la que todo el mundo sabe la respuesta?
A mí por ejemplo y no sé si todo el mundo sabe la respuesta.
Menosprecias a tus lectores. Malo, malo.
Intento no hacerlo. ¿Qué caracteriza a la verdad científica, la que escribes con minúscula?
Lo he dicho: es una aproximación, pero es verificable. Las hay que no parecen aproximaciones, por ejemplo que el espacio tiene tres dimensiones. Pero hasta esto es, en cierto sentido, una aproximación, ya que existe la posibilidad —no excluida— de que cada cosa que nosotros consideramos un punto sea como una bolita con sus propias dimensiones “internas”. Pues bien, habitantes de civilizaciones distintas que nunca hayan tenido un contacto anterior llegarán a la misma conclusión: es verdad que hay tres dimensiones espaciales “grandes”: esas que van de adelante a atrás; del lado del corazón al otro; y de arriba a abajo.
Sobre lo que es Verdad con mayúscula, raro sería que dos civilizaciones distintas se pusieran de acuerdo por medios no violentos.
¿La ciencia es el único conocimiento sólido o hay otros tipos de conocimientos, no estrictamente científicos, que no merecen ni deben ser menospreciados?
Por supuesto que, en mi opinión, los hay. Por ejemplo todas las artes. Aunque conocimiento “sólido” no sea la mejor manera de calificarlas. A pesar de que Michelangelo ya supiera de antemano qué estatua, bien sólida, le aguardaba dentro de una enorme losa de mármol de Carrara.
Escribes en el prefacio de tu libro: “Pocos no científicos se adhieren con entusiasmo a la opinión de que entender el universo en el que estamos, o sencillamente intentarlo, también es muy divertido. “No entiendo nada” es una reacción frecuente a cualquier texto científico. En mi opinión, la razón fundamental no es que la ciencia sea aburrida o indescifrable, sino que, en la mayoría de los casos, no se enseña adecuadamente.” ¿Quiénes no la enseñan adecuadamente?
Muchos —aunque no todos— los maestros o profesores, desde el jardín de infancia hasta la universidad.
¿Por desconocimiento, por falta de habilidad pedagógica, por la compleja matemática que rodea a algunos resultados científicos, por excesivo teoricismo…?
Supongamos que un profesor de tenis no haya jugado nunca al tenis. Olvidemos la compleja matemática, que en el tenis lo es mucho. Este profe tendría también las otras carencias que citas. De modo análogo, para enseñar bien ciencia es casi imprescindible haber hecho un poco de investigación o, como mínimo, haber presenciado como la hacen quienes la hacen. Un ejemplo: grupos de profesores de primaria y secundaria de muchos países visitan con regularidad el CERN. Lo más útil de esas visitas son las sesiones en las que participan con investigadores en, por ejemplo, un análisis de datos. Es como si el profe de tenis se decidiera finalmente un buen día a jugar un poco. Aunque más le hubiera valido empezar ya de pequeñito.
¿No es casi socialmente imposible, una especie de utopía pedagógica, que todo el profesorado que enseña ciencia deba haber hecho un poco de investigación o presenciado como la hacen quienes las hacen? ¿No exigiría lo que señalas y defiendes una verdadera revolución (la palabra no está de más) en la formación de nuestros maestros y profesores de ciencias?
En mi opinión los maestros son los pilares de la sociedad. Y la revolución a la que te refieres se puede costear. Por ejemplo, profesores universitarios de reconocida calidad investigadora y docente podrían pasar una fracción de su tiempo enseñando a maestros o haciendo de maestros. Pagándoles bien por ello, claro. Muchos laboratorios y universidades podrían hacer cosas como las que el CERN y otros laboratorios como Fermilab (cerca de Chicago) ya hacen. Hay que poner las “manos en la masa”, algo que escribo con mayúsculas porque es una manera, que explico en el libro, de enseñar a niños como actuar y colaborar como científicos.
Por último, bueno sería que la de maestro fuese una profesión extremadamente competitiva, socialmente respetadísima y muy bien pagada. Nada de esto me parece utópico.
Déjame dar una referencia, que tomo de tu libro, de ese programa de enseñanza al que aludes (“Hands on): “Looking Back: Innovative Programs of the Fermilab Education Office”https://ed.fnal.gov/office/marge/retro.html. Tomemos un descanso si te parece.
En una interesante entrevista a Judith Butler sobre las guerras culturales (tiene un acceso en castellano), esta conocida feminista estadounidense de orientación posestructuralista apuesta por “renovar el compromiso feminista con la igualdad de género y la libertad de género”. Otra formulación reciente es “el feminismo es una lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, pero también es una investigación sobre el género en sí mismo, más allá de las categorías de hombre o mujer”. Son ideas que comparto al poner el acento en dos cuestiones básicas para un enfoque realista, multidimensional y sociohistórico: la acción práctica y relacional en los procesos identificatorios y de emancipación, y la igualdad de género, entre hombres y mujeres, al partir de su realidad de desventaja, desigualdad o discriminación. Son relevantes sus posiciones sobre ‘El género en disputa’ y ‘Deshacer el género’. No entro ahora en ello. Tengo una amplia valoración de su pensamiento, así como el de otras corrientes feministas en el reciente libro “Identidades feministas y teoría crítica”. Me detengo aquí en otras formulaciones sobre un aspecto particular: su posición sobre la pertenencia al feminismo. En conversación con ella y frente a las corrientes esencialistas explico mi enfoque crítico.
Su criterio de pertenencia al feminismo es inclusivo al considerar partícipes a todas las personas, incluido hombres, que se ‘aferran a las proposiciones básicas de libertad e igualdad’. Así se supera la interpretación biologicista y excluyente de que solo pueden ser feministas las mujeres. No obstante, es insuficiente por tener un sesgo idealista (posestructuralista) al poner el énfasis en lo discursivo, o sea, en las ideas o propuestas, con su sobrevaloración de su influencia en la formación de la identidad, feminista en este caso.
Desde la sociología crítica la pertenencia e identificación colectivas se van formado a través de las relaciones sociales, sobre la base de una práctica social prolongada, una interacción relacional solidaria tras esos objetivos de libertad e igualdad. Es decir, el hacerse e identificarse feminista es una conformación social, procesual e interactiva: supone comportamientos duraderos igualitarios-emancipadores y solidarios, interrelacionados con esa subjetividad. Es la experiencia vital, convenientemente interpretada, la participación en la pugna social y cultural en sentido amplio (incluyendo hábitos, estereotipos y costumbres además de subjetividad) frente a la desigualdad y la discriminación, la que va formando la identidad feminista (o cualquier otra de capas subalternas). Veamos algunos enfoques implicados en esta controversia.
En primer lugar, sobre el concepto de sujeto ‘feminista’. Sujeto colectivo (transformador) es un concepto fuerte (hegeliano y conectado a la identidad); está ligado a una posición activa, una participación colectiva (e individual), una relación social o una práctica común, en este caso de capas populares subalternas, de carácter igualitario emancipador, frente a un grupo opresor. Supone una trayectoria duradera, no ocasional o solo discursiva, de reconocimiento, vínculos, diferenciación e interacción frente a la discriminación.
En ese sentido, estar vinculado o sentirse perteneciente al movimiento feminista o en general al feminismo, en sus distintos niveles, es un indicador identitario o de pertenencia relacional, sociocultural y procesual: está conformándose ese sujeto que, en sus comienzos, es un simple actor, agente o movimiento.
En ese proceso influye la subjetividad, es decir, su conciencia, ideas, discursos y emociones. Pero el aspecto definitorio que destaco es el relacional: la oposición práctica a la dominación y la desigualdad de las mujeres y, en todo caso, el compromiso (privado y público) y la solidaridad activa de otras personas. La experiencia vital reclamada no es la vivencia de ser mujer (o varón o no binario), cuestión relevante en la identidad de género, sino la de participar en su proceso de superación o liberación de la subordinación que supone, aunque sea solo por solidaridad y con un papel secundario en el caso de los varones. Esa participación en una trayectoria relacional igualitaria-emancipadorade las mujeres es lo específico dela pertenencia al feminismo. En el sujeto de cambio feminista el protagonismo principal es de las propias mujeres, como las personas más afectadas, interpeladas y dispuestas.
Sin embargo, en segundo lugar,‘mujer’ no es un sujeto en el sentido sociopolítico: al igual que el individuo obrero o la persona de color no se hacen mecánicamente revolucionario anticapitalista o antirracista, la mujer (habría que hablar en plural, las mujeres) por el hecho de serlo (o padecer discriminación) no se hacen feministas. Otra cosa es la conformación como género femenino (y masculino o no binario) o su identidad de género en pugna y condicionado por las estructuras sociales y de poder.
Hay que diferenciar identidad de género de identidad feminista, tal como explico en el libro citado. Para esta última, hay que considerar la dinámica relacional y las mediaciones sociopolítico-culturales-institucionales, ya que se produce una polarización de intereses y de poder específicos: feminismo frente a machismo (o patriarcalismo). Se forma (mejor que se construye) la identificación feminista asociada a la superación relacional (no solo discursiva, de conciencia o de ideas) de la discriminación de las mujeres, de su estatus subalterno y desigual. No de todo el mundo o de todos los grupos oprimidos, eso sería un bloque popular transformador de conjunto o el ‘pueblo’, unitario, convergente, múltiple, interseccional o superador (trans) de cada sector o movimiento específico. Estamos hablando de la especificidad del feminismo en cuanto a actor social o sujeto sociopolítico, aparte de corriente cultural.
El sujeto mujer, por sus rasgos biológicos o estructurales, es la versión esencialista o determinista que critico en mi libro. La élite vieja (una parte socialista y alguna comunista), junto con algún sectorradical ode la diferencia, quiere seguir monopolizando su representación institucional y académica y patrimonializar la capacidad sociopolítica de la nueva movilización feminista que la desborda. Es el trasfondo del debate sobre quién es el sujeto feminista: legitimar su representación y estatus de privilegio institucional y mediático, impugnado por la movilización feminista de estos años y sus nuevas y heterogéneas élites asociativas y culturales que desafían su estatus.
El sujeto feminista lo conforman las personas que acumulan una experiencia prolongada, o sea, un comportamiento duradero en favor de la igualdad y la libertad de las mujeres. Es un significado más restrictivo por su mayor identificación y actividad personal y colectiva que el de actor o el tener solo cierta conciencia feminista.
Por tanto, es insuficiente la posición de Butler de la pertenencia al feminismo de las personas que se ‘aferran a las proposiciones básicas de libertad e igualdad’. Es inclusiva, porque ahí caben personas LGTBI y varones solidarios con la causa feminista.Además, la palabra ‘aferran’ da una imagen de contundencia, pero se refiere a las ‘proposiciones’ (propuestas), es decir, firmeza discursiva. En consecuencia, hay una sobrevaloración de las ideas o discursos en la formación de la identidad y el sujeto, posición típicamente posmoderna.Es una idea significativa que explica profusamente en sus libros. Es el marco conceptual común con la corriente posestructuralista o posmoderna que ella misma admite. Sin embargo, el feminismo tiene un carácter social o relacional, tal como también ha expresado, y por tanto pertenecen a él las personas que interactúan (no solo que proponen, piensan o sienten) por la libertad y la igualdad de las mujeres.
Por otra parte, para identificarse o pertenecer al feminismo es insuficiente hablar en general de personas que solo proclaman la igualdad y la libertad de cualquier grupo social subordinado, sean de clase social, antirracista o LGTBI, etc. El conjunto de su interacción por objetivos compartidos daría lugar a un movimiento global, llámese unidad popular, pueblo, ciudadanía, transversal, anticapitalista o transfeminista. Puede existir un proceso complejo de interacción más o menos interseccional con otros grupos y movimientos sociales y con la esfera política e institucional. Pero estamos hablando, específicamente de feminismo, es decir, de una experiencia relacional vinculada a la acción contra la discriminación, dominación y desigualdad… de las mujeres en cuanto grupo social discriminado o subordinado.
A partir de esa diferenciación, de acuerdo con Butler, se pueden considerar aliados a los dos movimientos, el feminista y el LGTBI (donde se incluyen los grupos trans), con muchos objetivos comunes. Pero el feminismo tiene sus fundamentos propios y específicos. Su pertenencia o sus procesos y niveles identificadores derivan de la dimensión, duración y profundidad de esa experiencia relacional en cambiar las relaciones de dominación y desigualdad de las mujeres, junto con la correspondiente subjetividad igualitaria-emancipadora.
Butler se considera a sí misma posestructuralista, incluso más que el propio Laclau o Lacan, en la versión más constructivista del discurso, aunque hay intelectuales todavía más extremos en su idealismo. Si hay una seña de identidad de esa corriente, defendida con orgullo y cierta prepotencia intelectual, es la preponderancia del discurso en la construcción de la realidad social y de las identidades. A partir de esa evidencia, por mi parte lo juzgo como ‘sobrevaloración’ del mundo de las ideas en la conformación de los sujetos colectivos y la transformación social.
El enfoque posmoderno, muy diverso y contradictorio, tiene un hilo conductor: el idealismo discursivo. Es el efecto péndulo a los excesos estructuralistas, ya sea de determinismos económicos, institucionales o biológicos. Las personas partidariaslo consideran lo más acertado y, por supuesto, hay que reconocer que han aportado muchas cosas concretas de interés, empezando por la propia Butler. Desde su punto de vista critican al resto de corrientes intelectuales, particularmente estructuralistas y marxistas, de ‘esencialistas’, cosa cierta para algunos sectores más deterministas. No obstante, no es cierto para la tradición crítica, sociohistórica, relacional y social que pretendo defender. Es la escuela de pensamiento realista, multidimensional e interactiva que hunde sus raíces en la Grecia clásica frente al idealismo, por un lado, y al materialismo mecanicista, por otro.
Los procesos identificadores, en este caso feministas, se van formando (mejor que construyendo) a través de la experiencia relacional por la igualdad y la emancipación de los grupos y clases subordinadas. La identidad, como decía, no deriva automáticamente de los determinismos biológicos, el sexo mujer, o estructurales, la respuesta mecanicista a su posición subalterna y discriminatoria.
Ese realismo crítico es el mejor enfoque teórico frente a las dos grandes corrientes progresistas, además del socioliberalismo que se ha mezclado con ellas: estructuralismo, más o menos marxista-economicista, biologicista, institucionalista o étnico, y el posestructuralismo, más o menos voluntarista, culturalista e idealista. Ambas han sido hegemónicas en los movimientos sociales y los grupos progresistas y de izquierda desde los años sesenta y setenta. Y hoy día, ante la nueva relevancia sociopolítica y cultural del feminismo, han entrado en aguda confrontación por hegemonizar su interpretación y representación.
Esta tradición crítica, intermedia o superadora de las tres corrientes dominantes, liberal, estructuralista y posmoderna, pone el acento en la acción colectiva igualitario-emancipadora, sociohistórica y relacional. Se reinicia,en entreguerras, a partir de A. Gramsci y la Escuela de Frankfurt,y se desarrolla con pensadores relevantes sobre los movimientos sociales y el cambio sociopolítico, como E. P. Thompson y Ch. Tilly, sobre la teoría política, como Bob Jessop, o sobre el feminismo, como Simone de Beauvoir.Sigue teniendo unas bases teóricas y sociopolíticas más realistas y adecuadas a la nueva etapa de la protesta social y el cambio sociocultural e institucional, en particular con la conformación de las identidades y la configuración de los sujetos colectivos de las capas subalternas, especialmente el feminismo.
Antonio Antón. Profesor de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid. @antonioantonUAM
Las medidas que pide el FMI no ayudarán a un verdadero reseteo mundial. Aquí hay 4 acciones que si harían posible el cambio.
El FMI, por medio de su directora, Kristalina Georgieva, ha respaldado un “gran reseteo” de la economía como respuesta a la profundización de la crisis global a causa de la pandemia del COVID-19. Como se sabe, el mal manejo de la pandemia en Europa, y mucho peor en las Américas, ha representado no solo cientos de miles de muertos, sino una grave alteración de la cadena económica de suministro y la parálisis de sectores económicos con importante participación en la ocupación total. Dejó al desnudo la tremenda precariedad del desarrollo empresarial y las consecuentes altas tasas de desempleo e informalidad laboral.
La iniciativa fue lanzada por el Foro Económico Mundial como un “Gran Reseteo” de la economía mundial. Se basa en tres pilares, según se desprende del discurso de la directora gerente del FMI en el foro del gran capital financiero: crecimiento verde, crecimiento inteligente, y crecimiento más justo.
El “crecimiento verde” busca el rescate de una burbuja financiera cercana a los US$ 2.000 billones en proceso de desplome. Se hace mediante la imposición de los llamados “créditos verdes”, para el gasto público masivo de los gobiernos y empresas en inversiones hacia la llamada “transición energética” y una economía “libre de carbón”. Desde hace muchos años las energías renovables se convirtieron en un producto financiero que juega en el mercado especulativo apalancado por los incentivos fiscales y las regulaciones que favorecen al capital financiero. ¿Se podrá rescatar una burbuja financiera sin precedentes con una nueva “burbuja verde”?
Además de lo anterior hay otros debates como los promovidos por el presidente de México, López Obrador, que viene adelantando un programa de rescate de la estatal petrolera Pemex (Petróleos de México) y de la Comisión Federal de Electricidad, que fueron desmanteladas durante décadas de saqueo neoliberal, que entregó el mercado interno a empresas extranjeras de gas y de las llamadas energías limpias, a las que señaló como un sofisma, pues éstas, además de ser intermitentes y más costosas, deben ser subsidiadas por el presupuesto público.
El “crecimiento inteligente” no es otra cosa que la llamada “economía digital”, que ha tenido un desarrollo importante en el marco de la pandemia del COVID 19, algo muy cercano a parte de la “economía naranja” del Presidente Duque. La directora del FMI afirma que es necesario reducir la brecha en tecnologías digitales existente en el mundo, y aun dentro de los países. No obstante, si bien estas tecnologías son necesarias y es urgente garantizar la conectividad digital de los países y sectores sociales más pobres, éstos seguirán en el atraso sino se hacen fuertes inversiones en el desarrollo de energías más densas, en líneas ferroviarias, carreteras, túneles, distritos de riego, y otras infraestructuras básicas necesarias para el desarrollo de la economía productiva como son, entre otros, los sectores agropecuario y manufacturero de alto valor agregado.
El “crecimiento más justo” se reduce a la “expansión de programas sociales” para administrar la pobreza mediante subsidios miserables y políticas asistenciales. En vez de eliminar la pobreza de raíz, como lo ha logrado la República Popular China con un impresionante desarrollo productivo, de infraestructura, de ciencia y tecnología, y de rediseño de los sistemas crediticios y monetarios.
El “Gran Reseteo” del FMI solo se propone rescatar los activos financieros devaluados de las elites oligárquicas financieras, acabar con la clase media y mantener en condiciones de esclavitud a la mayoría de las capas empobrecidas de la sociedad.
Un auténtico programa de reinicio de la economía global debe empezar por restablecer, en primer lugar, una separación de la banca especulativa (banca de inversión) de la banca comercial como lo hiciera en 1933 el Presidente Franklin Delano Roosevelt con la ley Glass – Esteagall en los Estados Unidos.
En segundo lugar, se debe acabar con el sistema monetario de tasas de cambios flotantes y regresar al sistema monetario de paridades fijas del sistema de Bretton Woods, el cual dominó los cambios internacionales hasta 1971 cuando el Presidente Nixon lo desmanteló al separar el dólar del oro.
En tercer lugar, se debe crear un sistema de banca que responda a los intereses nacionales para el desarrollo de obras de infraestructura y de la economía productiva. Debemos retornar a las exitosas políticas del pasado, como el crédito de fomento, la protección de la producción de alimentos, los precios de garantía o de sustentación que hoy reclaman en nuestro país, a vía de ejemplo, los productores de papa, y una política de aranceles para proteger las industrias nacientes y la producción nacional, según el enfoque del gran economista Alemán Federico List de los aranceles decrecientes.
En cuarto lugar, debemos aumentar las tasas de inversión en ciencia y tecnología para mejorar la eficiencia de los procesos productivos y los retos de salud pública que nos traen las pandemias tanto de viejas como de nuevas enfermedades.
Para superar la crisis global de las finanzas y la economía, de las altas tasas de desempleo, de la hambruna que ya nos corroe, del deterioro de las condiciones sociales y laborales, y del COVID 19 que ha cobrado miles de vidas humanas, necesitamos fortalecer el Estado Nacional Soberano y promover una gran cooperación mundial para crear las nuevas instituciones económicas, financieras, y políticas que se necesitan. Y sobre todo un sistema de salud pública global que responda a las amenazas planetarias diversas que hoy tenemos tras casi 50 años de neoliberalismo que destruyó la infraestructura social y los programas sanitarios.
Carlos Julio Díaz Lotero es Contador Público de la Universidad de Medellín. Especialista en Planeación urbano regional de la Universidad Nacional. Expresidente de la CUT Antioquia. Actualmente es Director Encargado de la Escuela Nacional Sindical.
Hay gran preocupación entre productores y empresarios forestales del norte de Misiones por los recurrentes focos de incendios que afectaron centenares de hectáreas de pinos de empresas de Iguazú, Wanda, Puerto Esperanza, Libertad, Eldorado y San Pedro, entre otros campos rurales y áreas de bosque nativos. «Un grupo reducido de individuos deliberadamente está prendiendo fuego las plantaciones forestales de todos los productores en la zona», sostuvo el coordinador del Consorcio de Protección Forestal Iguazú, Hernán Patzer, en diálogo con Argentina Forestal.
Fuentes del sector que fueron consultadas advierten que hay múltiples indicios que sugieren que las quemas serían intencionales. Resaltan que en casi todos los casos registrados al menos en los últimos 15 días se pudo determinar que los incendios comenzaron con varios focos que se encendieron simultáneamente, lo que sería ilógico que se produjera por causas naturales. La situación ameritó que los propietarios, tanto productores forestales como empresarios industriales, decidan reunirse días atrás para analizar la situación.
Este escenario fue confirmado por el coordinador del Consorcio de Protección Forestal Iguazú, Hernán Patzer, que nuclea a siete empresas del sector en la zona centro oeste y norte de Misiones.
“El incremento en cantidad de incendios creció significativamente en los meses de setiembre, octubre y lo que va de noviembre. En la medida que la sequía se agrava –por lo prolongada- también los daños e impactos producidos por cada incendio, con importante afectación a plantaciones forestales, fajas ecológicas de monte nativo, con la consecuente pérdida económica y daño ambiental. Tan solo en una región como la conocida por 12 Octubre en el Municipio de Puerto Esperanza, situación que se extiende a zona Istueta y Delicia, los productores forestales están teniendo una ocurrencia de dos a seis incendios por día con superficies que van de los pocos metros cuadrados y hasta más de 100 hectáreas, afectando todo lo que el fuego encuentra en su camino”, detalló el coordinador en una entrevista con ArgentinaForestal.com.
“Son intencionales”
En ese contexto, Patzer respondió respecto a los motivos o causas a las que atribuyen el aumento de incendios, además de la negligencia en el uso cuando rige la prohibición de quemar: “Siempre se analizan varios aspectos para determinar las causas, en función de ello y para el caso puntual de la zona mencionada con un alto grado de acierto podemos afirmar que prácticamente todos los incendios de esa zona están ocurriendo por motivos intencionales. Un grupo reducido de individuos deliberadamente está prendiendo fuego las plantaciones forestales de todos los productores en la zona”, aseveró.
Asimismo, agregó que “en algún momento, personal que trabajaba en el combate de incendios fue amenazado por personas con la frase ¨vamos a prender fuego todas las plantaciones forestales¨, relató Patzer respecto a las situaciones que vivieron en la zona y que fueron denunciadas ante la Policía local.
En ese contexto fue creciendo la preocupación en la última semana, y días atrás se concretó una reunión entre varios productores, empresarios y vecinos. “En el encuentro se planteó pensar entre todos cómo nos organizamos para atender esta situación, una de las medidas que se fueron cumpliendo, las denuncias policiales correspondientes ante estos hechos, la organización y coordinación entre los vecinos, y finalmente la comunicación que ya generamos a todas las instancias posibles institucionales de Gobierno como también de organizaciones afines”, adelantó Patzer.
El consorcio privado monitorea una superficie de unas 274.000 hectáreas, de las cuales 145 mil son bosques de cultivo (pinos, eucaliptus, araucaria y otras especies). “Disponemos de una red de detección de incendios de 20 torres y 7 cámaras domo, contamos con todas las herramientas y equipos específicos para el combate de los incendios. Todas las empresas socias al consorcio trabajan en planes de prevención que consideran desde actividades en escuelas rurales, vínculo con vecinos y otros productores y la coordinación de planes con instituciones como Bomberos Voluntarios”, explicó el ingeniero Patzer (Arauco Argentina).
Para el coordinador, “la intencionalidad de incendios es uno de las principales causas, le sigue el uso de fuego para preparación de terreno. Algunas personas hoy día, ante la situación de peligro extremo y a pesar de todos los avisos que existen de prohibición, continúan quemando rastrojos y lógicamente causando incendios y daños a sus vecinos. Hemos tenido también casos donde algunos niños que en su inocencia prenden fuego para tal vez divertirse o llamar la atención”, relató el profesional.
Finalmente, remarcó Patzer que “lo más preocupante y que todo el sector productivo necesita, es que se investiguen los incendios intencionales y que a esos delincuentes se les aplique todo el rigor de la ley para frenar urgente estos eventos, en el caso de las quemas para preparación de terreno evidentemente es necesario una mayor campaña de prevención y actuación legal ante ocurrencia, y el caso de los niños un trabajo más fuerte en las escuelas y las casas de familia”.
Alerta máxima y déficit hídrico hasta marzo de 2021
Desde el consorcio forestal privado de Iguazú cuentan con indicadores meteorológicos del Sistema Canadiense adaptado a la Argentina y con ajustes para Misiones. “Nuestra base de datos es de más de 35 años, el índice de sequía en este momento está en valores de >500% sobre los valores históricos promedios, el Índice de Peligro de Incendios varía mucho en función de los vientos y la temperatura pero en general está en valores de >300% sobre valores históricos. En función de los pronósticos conocidos, se espera que la temporada de déficit hídrico se extienda todavía hasta los primeros meses del 2021”, pronosticó el profesional, en coincidencia con la advertencia de una temporada crítica y de riesgos extremos de propagación de incendios desde el Ministerio de Ecología de la provincia.
En este contexto, cuando rige la resolución ministerial de prohibición de todo tipo de quema, sea en zona rural, forestal, urbana o semi-urbana, las autoridades provinciales y municipales recuerdan que toda quema es ilegal: «No se puede usar el fuego».
Prevención y más control en el Norte
La semana pasada Bomberos Voluntarios de Iguazú, Wanda, Libertad y Puerto Esperanza socorrieron al Consorcio forestal para poder controlar focos simultáneos en las zonas de pinares de conocidas empresas y productores, desde Arauco, Kunz, Rotahelmer, Reig, Lipsia, Pindo. Entre algunas de las zonas, desde Dorado, Residencia, Istueta, 12 de Octubre, y otras zonas donde fueron recurrentes los inicios del fuego.
En Esperanza incluso llevan días combatiendo incendios para poder extinguirlos y hasta han tenido que salir a terrenos al menos 8 veces en un solo día. En tanto, en Andresito los Bomberos Voluntarios han respondido hasta 12 veces en un solo día por la quemas ilegales.
El ingeniero forestal Hugo Reis (Pindo SA) se expresó a través de las redes sociales este lunes, ante el esfuerzo mancomunado de los últimos días de productores, vecinos y Bomberos Voluntarios de Wanda y Esperanza, por tratar de contener gran cantidad de incendios rurales y forestales “provocados intencionalmente vaya uno a saber por qué”, indicó.
En sus reflexiones que “hasta ahora grandes se provocaron daños ambientales y económicos, pero esperemos que no tengamos que lamentar daños a la salud humana de los combatientes. Recordemos que van presos los incendiarios”, remarcó el profesional.
Asimismo, en su mensaje pidió por redes sociales “que las diferentes autoridades municipales, provinciales y nacionales tomen nota”, reclamó públicamente.
Pozo Azul. Desde la ruta se observaba este fin de semana quemas ilegales en zonas de comunidades indígenas
QUEMAS AFECTARON UNA RESERVA PRIVADA EN YABOTÍ
En tanto, el propietario de la Reserva Natural El Cantar de la Pachamama en el Soberbio, ubicada dentro del área de la Reserva de Biosfera Yabotí, denunció también a través de las redes sociales una quema día atrás en su propiedad provocada “por un ocupante ilegal, que viene haciendo quemas y rosado en varias partes de la Reserva, y la Justicia duerme», expresó el propietario
Intrusión. Propietario denunció quemas ilegales en su reserva natural El Cantar de la Pachamama.
«Mientras, los legítimos propietarios vemos desde afuera como destruyen todo. La intrusión es la principal amenaza sobre de la biodiversidad. Las lluvias de hoy en la zona de San Pedro son una bendición que achica la posibilidad de que llegue a quemarse toda mi reserva. Una reserva declarada de interés provincial, pero que nada podemos hacer los propietarios para terminar con esta injusticia”, expresó el ingeniero Diego Teza.
La covid-19 deja a 137 millones de alumnos de la región sin escuela durante más de 170 días, según el informe Educación en Pausa, de Unicef. Con una enorme brecha digital, riesgos de mayor abandono escolar y meses perdidos para los pequeños con discapacidad, la incertidumbre es una constante.
Hoy Joel Young debería estar en la escuela. Tiene 11 años y vive junto a sus seis hermanos y su padre en Little Bay, una pequeña comunidad de pescadores en la costa oeste de Jamaica. A mediados de marzo ―como en gran parte del globo― decretaron el confinamiento en la isla, lo que para este niño se tradujo en el fin del colegio. Desde entonces, no ha vuelto. Llevar la educación a la casa es una tarea casi imposible cuando el esqueleto educativo ya está fuertemente golpeado, internet solo llega al 55% de los hogares y un 34% de las familias ni siquiera tiene un dispositivo desde el que conectarse. Esta es la realidad de Jamaica. Y de Joel.
Con distintos nombres e historias, esta carrera de obstáculos para recibir formación durante la pandemia ha sido la constante de más de 137 millones de estudiantes en América Latina y el Caribe. Así lo detalla el último informe de Unicef Educación en pausa, que alerta de unas pérdidas económicas de 1,2 mil millones de dólares (mil millones de euros) y unas nefastas consecuencias sociales para esta generación de niños que lleva más de 170 días sin clases presenciales. Para ellos, los lunes ya no se parecen en nada a los de antes.
Mientras muchas escuelas en África, Asia y Europa están reabriendo gradualmente, en 18 de los 36 países y territorios de la región estudiada en el informe, las puertas de las aulas permanecen completamente cerradas. Y, hasta finales de octubre, solo 13 países ―en su mayoría islas del Caribe con poblaciones estudiantiles muy pequeñas― habían vuelto a la presencialidad absoluta. El 97% de los estudiantes no ha vuelto a las aulas. Kenon King, de 35 años, no quiso esperar el turno de Jamaica, cuyas aulas aún no han reabierto. Es el director de la Escuela Primaria de Little Bay, donde estudia Joel Young, y otros 185 alumnos, cada uno con realidades muy diferentes. Es por ello que el colegio apostó por un sistema mixto para llegar a todos, desde clases virtuales hasta entregas de tareas a domicilio. Para el mensajero de los deberes, “el coronavirus no podía robarles el derecho a la educación”.
Por un lado, Unicef, en alianza con el Ministerio de Educación de Jamaica y el esfuerzo de un equipo de profesores entregados, puso en marcha un proceso de transformación digital en el que capacitaron a 1.200 docentes en técnicas de enseñanza a distancia y lograron impartir las lecciones a través de Google Classroom y llamadas de WhatsApp. Y, por otro, King recoge y entrega las tareas a los 80 alumnos que no tienen internet o un dispositivo desde el que seguir la clase. Una vez por semana, King inicia la ruta subido a su moto con los deberes en una mochila. Con mascarilla, distancia de seguridad y mucha ternura va de puerta en puerta asegurándose de que “sus chicos” siguen estudiando: “No nos podíamos olvidar de ninguno”, cuenta sonriente a través de una videollamada.
Rezo todos los días para que esto pase rápido y Joel pueda seguir estudiando ya desde la escuela. Rezo y rezo para que tenga un futuro
A su lado, Wayne Young, el padre de uno de los beneficiarios del programa le escucha con admiración: “No sé cómo agradecérselo. Nunca dejó de educar a mi hijo”. Young no esconde lo difícil que han sido estos últimos meses para su familia, de ocho miembros. Es pescador y hace unas semanas que su barca se rompió y ya no puede buscar su sustento habitual. “Rezo todos los días para que esto pase rápido y Joel pueda seguir estudiando ya desde la escuela. Rezo y rezo para que tenga un futuro”, cuenta con la preocupación anclada en los ojos. “Cada vez que King toca la puerta, a mi hijo se le cambia la cara”, añade. Alrededor de 42 millones de estudiantes han recibido formación remota en sus casas, apoyados por Unicef, a través de la radio, televisión e Internet, en función de las características y accesos de cada país.
Joel Young estudia con el material que le entrega su profesor semanalmente, ya que no tiene internet para acceder al aula virtual. En el vídeo, su historia.UNICEF
“Dejar de ir al colegio es mucho más que no recibir formación académica”, asegura Ruth Custode, especialista de educación en emergencias de la oficina regional de la organización. “Es dejar atrás la socialización, el contacto físico con los profesores y sus compañeros, es, para muchos, no tener un espacio seguro o perder la comida más nutritiva del día… La escuela es mucho más que aprender a leer y escribir”.
Los Ramírez lo saben. Crispin Evenilda, 11 años, e Iker Rufu, de siete, son los únicos hijos de Óscar Ovidio Ramírez que iban al colegio. Hasta hace siete meses, Ramírez tenía asegurada la alimentación de ambos en la Escuela de Tishmutique Olopa, al sur de Guatemala. Desde que la pandemia estalló, este agricultor tuvo que renunciar a la venta ambulante y la bolsa de alimentación que comenzó a recibir por Crispin e Iker se convirtió en el sustento de los diez miembros de la familia. El menor tiene 14 meses. Como ellos, 80 millones de estudiantes de América Latina y el Caribe están perdiendo la comida más saludable del día, según el informe.
Para muchas familias, que la escuela tenga comedor es un aliciente para mandar a sus hijos. Tememos que muchos se desvinculen después de la pandemia
Ramírez lamenta no poder darle a sus hijos una vida más fácil. “Este año se juntó todo. La cosecha fue muy mala a causa del cambio climático y encima no pude vender ni en la calle ni en los negocios. Todo cerró y ahorita estoy muy falto de recursos económicos”, explica incómodo este padre de 42 años a través de una videollamada que realiza con el móvil de su vecino. Los últimos tres meses ha recibido varias entregas de comida con la que espera “ir escapando”. Custode insiste: “La alimentación es otra de las patas principales de la educación: si no estás bien alimentado, no estás sano y no puedes estudiar en tu máximo rendimiento. Además, para muchas familias, que la escuela tenga comedor es un aliciente para mandar a sus hijos. Tememos que muchos se desvinculen después de la pandemia”.
Tres millones de escolares no volverán a las aulas tras la pandemia
La Unesco estima que cerca de 3,1 millones de niños y adolescentes en América Latina y el Caribe no regresará nunca a la escuela tras la pandemia del coronavirus. Los indicadores apuntan, además, que esta región sufrirá uno de los mayores descensos en la matrícula escolar, 1,83%, entre el resto de zonas del globo, ya que el porcentaje de menores que no recibe ningún tipo de formación (ni remota ni presencial) se ha disparado del 4% al 18% en los últimos meses. Según los hallazgos de Unicef, esta cifra escala hasta el 21% en los hogares más pobres de la región.
La familia Alemán-Téllez siguen la terapia virtual de su hija a través de un móvil. En el vídeo, la historia de la pequeña Rouss.UNICEF
El cierre de las escuelas afecta a todos los estudiantes, pero no todos se ven afectados por igual. Los pequeños con discapacidad han sido doblemente impactados por este parón. María Delia Espinoza, especialista en Supervivencia y Desarrollo Infantil de Unicef en Nicaragua, advierte en el estudio de las terribles consecuencias: “Un niño que no continúa con su terapia regular puede retroceder hasta seis meses por cada mes perdido”. Rouss Alemán-Téllez, de dos años, nació con mielomeningocele, una forma de espina bífida que podría impedirle caminar. A principios de año, la pequeña comenzó a moverse e, incluso a caminar, gracias al trabajo de los terapeutas y el empeño de sus padres. El paréntesis por el coronavirus habría sido nefasto. Pero su centro educativo, Los Pipitos, organización socia de Unicef, adaptó los formatos para que pudieran continuar virtualmente 164 terapias de los 787 niños y adolescentes que atienden normalmente. La meta, inciden todos, es llegar a todos.
Monja Coen es una de las representantes más conocidas del budismo en Brasil. En entrevista con BBC Mundo, nos contó por qué el mejor consejo es siempre «respira».
Incertidumbre. Pérdidas. Miedo. En época de coronavirus, y también en otros momentos, la realidad puede agobiarnos, desestabilizarnos.
Pero siempre tenemos un «cable a tierra», y ese refugio es la respiración consciente, según señaló a BBC Mundo Monja Coen, una de las representantes más conocidas del budismo zen japonés en Brasil.
«Coen» es un término japonés que significa «un solo círculo», explica.
Su encuentro con esta práctica se dio tras una larga búsqueda que comenzó con poco más de 20 años, cuando trabajaba como periodista en un diario local.
Para ese entonces ya tenía una hija, fruto de un breve matrimonio cuando era adolescente. Actualmente tiene dos bisnietos.
Su último libro, «Zen para distraídos», recopila algunas de las enseñanzas compartidas en su programa de radio «Momento zen», en el que responde preguntas de los oyentes.
¿Qué es zen en pocas palabras?
Zen es una palabra que viene de la India antigua y quiere decir meditar.
Yo creo que meditar, que es el autoconocimiento, es la liberación de la mente humana. Porque si te conoces a ti misma no serás manipulada por nada ni por nadie y podrás elegir.
Esto para mí es importante.
– ¿Es entonces una forma de encontrarnos a nosotros mismos? ¿A qué esperamos tener acceso a través de la meditación?
A la esencia de la mente humana, a lo que es un ser humano: pensamientos, conexiones neuronales, sentimientos.
No analizo una mente fuera de mí, sino que estoy en un proceso de autoconocimiento que trasciende mi historia personal.
«El efecto principal de la meditación es el autoconocimiento. Con esto respondes al mundo, en lugar de reaccionar».
Al principio la gente busca la meditación porque quiere más tranquilidad, dormir mejor, mejores relaciones humanas, pero todo eso son efectos colaterales.
El efecto principal es ese autoconocimiento, y con esto respondes al mundo, en lugar de reaccionar.
– ¿Cuál es la diferencia entre responder y reaccionar a lo que sucede?
Reacción significa que si alguien me insulta yo lo insulto.
Responder es otra cosa, y es muy parecida a lo que decía Jesús con «dar la otra mejilla», es decir, no reacciones haciendo lo mismo que el otro te está haciendo.
Si te insultan, no necesitas insultar.
Puedes comprender en cambio de dónde viene esa acción, piensas y puedes escoger una respuesta adecuada para cesar el sufrimiento.
– En términos bien simples, si alguien nos hiere o insulta, ¿cómo puede la meditación ayudarnos a responder de una forma hábil y no destructiva?
Pongamos un ejemplo. Vives con alguien que pelea todo el tiempo, esa relación sólo va a cambiar cuando tú cambies.
Tú quieres que el otro cambie, pero si esperas que el otro diga algo estás manteniendo el círculo vicioso.
Con la meditación vas a estar presente en ti misma, vas a entender. Vas a decirte, esto es un insulto, pero ¿tiene que ver conmigo?
Puedo preguntarme si debo cambiar algo. Pero no tengo nada de que defenderme porque me conozco, yo sé cuáles son mis partes débiles y fuertes.
Entonces aquello que sería un insulto son palabras en el aire.
«Yo siempre digo, cada uno de nosotros es el todo manifiesto, todo se manifiesta en cada uno de nosotros».
Esto sucede en cuestión de segundos, la energía perjudicial que alguien nos lanza con rabia, rencor, celos, es como un rayo de energía.
Tú sientes eso, no puedes negarlo. Te dices a ti misma, ‘esto me ofendió’, y entonces respiras.
Nosotros trabajamos mucho con la respiración consciente. Porque la respiración emocional es rápida y superficial, pero la respiración consciente es más profunda.
Ahí ves qué puedes hacer para que esta guerra no tenga continuidad, tal vez puedes dialogar con la persona.
Pero yo también tengo mis propios momentos de estupidez, todos los tenemos.
– En su libro menciona al maestro zen Thich Nhat Hanh, de otra tradición budista. Él siempre dice que la compasión es la mejor defensa. ¿Cómo ver a quienes nos causan sufrimiento con compasión?
Lo primero es la respiración consciente.
Thich Nhat Hanh enseña mucho también la meditación caminando.
A veces la agresión te deja tan nerviosa que no puedes quedarte sentada, pero puedes caminar haciendo respiración consciente, y de esa forma oxigenas más tu cuerpo y tu cerebro.
«Debes volver a tu postura física, a la respiración consciente para no entrar en esa dinámica de enfrentamientos».
El Dalai Lama dice que la compasión a veces no es visceral, no es algo que nos nazca fácilmente.
La compasión tiene que ver con comprender, y esto no significa aceptar.
Por ejemplo, yo comprendo que la persona que hace propaganda neonazi tuvo una educación en su familia que tal vez la llevó a eso.
Sin embargo, no acepto que eso esté bien y manifiesto que estoy en contra.
Pero esa manifestación no viene del odio, no es rabia, porque cuando dejas que te dominen las emociones pierdes la capacidad de diálogo.
Entonces, debes volver a tu postura física, a la respiración consciente para no entrar en esa dinámica de enfrentamientos. Es difícil, y como todo requiere entrenamiento.
La respiración consciente nos da un eje de equilibrio para poder hacer lo que estamos haciendo un poco mejor, no es para sacarnos de la realidad, sino para colocarnos en la realidad más efectivos, más conscientes, más hábiles.
(Al pie de la nota Monja Coen comparte una breve guía de meditación para principiantes).
«La respiración consciente nos da un eje de equilibrio para poder hacer lo que estamos haciendo un poco mejor».
– En su libro también menciona que la meditación nos permite sentir la interconexión con todos los seres vivos…
Estos días hablé con un neurocientífico que me dijo cómo en su disciplina están usando resonancias magnéticas del cerebro para entender qué pasa en el proceso meditativo.
Cuando estamos en meditación profunda el cerebro está muy estimulado, despierto. Meditar no es descansar, como piensan algunas personas, es conocimiento.
En las resonancias se vio que hay dos áreas del cerebro que durante la meditación no están estimuladas, y son las áreas que permiten la separación entre mi yo interno y la realidad a mi alrededor.
O sea que durante la meditación profunda te sientes en conexión, en comunión con todo lo que existe. Todas las formas de vida, todo eres tú, no estás separada de nada.
Yo siempre digo, cada uno de nosotros es el todo manifiesto, todo se manifiesta en cada uno de nosotros.
La gente quiere resolver todo en su vida a nivel de la conciencia más superficial.
Por esto, también usamos lo que se conoce como koans, cuestionamientos que la lógica no consigue alcanzar, para de esa forma trascender la mente lógica y poder adentrarnos en áreas más profundas de nuestra conciencia.
«Toda la vida en la Tierra está en ese plato de comida, se trata de aprender a observar en profundidad».
– A la hora de comer, usted sugiere en su libro una práctica, inspirada en esa interconexión…
Antes de comer pon el plato delante de ti y piensa, cómo llegaron a mí todos estos alimentos, cada plantita, tantas formas de vida.
No es que vayas a rezar, sino a agradecer no solo por los vegetales sino por quien los plantó, quien los cosechó, los comercializó, la persona que hizo el plato, de qué material es.
En fin, toda la vida en la Tierra está en ese plato de comida, se trata de aprender a observar en profundidad.
– ¿Qué consejo nos da para sobrellevar estos tiempos de pandemia? Mucha gente habla de la ansiedad generada por la incertidumbre…
Primero quiero decir que tenemos una tristeza colectiva, una preocupación y un miedo colectivos.
Los científicos ya hablaban desde hace años de la posibilidad de virus devastadores y ahora esta aquí.
Hay inestabilidad.
Pero Buda decía que no hay nada seguro en este mundo, nunca hubo.
La idea de seguridad, de estabilidad, es una creación mental nuestra porque el mundo es transformación y movimiento.
Si ahora no tengo seguridad sobre cómo será el mañana, nunca la tuve, era una ilusión.
Nuestra vida es frágil, temporaria y finita. Lo primero es percibir la impermanencia, que no es perjudicial, porque también significa que lo que no está bien puede mejorar.
«Cuando estás afligido, ansioso, desesperado, respira, oxigena tu cuerpo y tu mente».
Tengo que adaptarme a la realidad en la que estamos.
Y además, todo lo que tenemos es este momento, el ahora. No sirve de nada querer que las cosas sean como antes porque la Tierra no para y vuelve hacia atrás.
Tenemos que atravesar esta pandemia que nos atraviesa, nos lastima. Debemos percibir que nuestras tristezas, nuestros lutos son colectivos.
– ¿Entonces qué podemos hacer?
Yo he dado muchas entrevistas aquí en Brasil y me preguntan siempre qué podemos hacer en estos momentos.
Mi respuesta es: respira, vuelve a la respiración consciente. Cuando estás afligido, ansioso, desesperado, respira, oxigena tu cuerpo y tu mente y ve qué puedes hacer para disminuir el dolor y el sufrimiento.
¿Tienes mucha comida en casa? Coloca una mesita en la calle y ofrece comida para quien precisa. ¿Tienes mucha ropa? Dona a quien precisa ropa y tiene frío.
Este es también un momento del despertar de la conciencia de solidaridad, de percibir que estamos todos en el mismo barco.
Usa este tiempo para meditar, pare reflexionar sobre lo que es esencial en la vida.
«La idea de seguridad, de estabilidad, es una creación mental nuestra porque el mundo es transformación y movimiento».
Cuando la muerte está cerca tenemos que pensar en qué es esencial, qué he hecho de bueno y qué puedo hacer con el poco tiempo que me queda. Aunque te queden 40 años, porque la vida humana es corta.
¿Qué hago con mi vida? ¿Qué es esencial, fundamental?
Algunos huyen drogándose o bebiendo, todas estas posibilidades están en nosotros. Pero tenemos la capacidad de elegir.
Y la meditación nos puede ayudar a hacer elecciones adecuadas para nuestros propósitos, a tener claridad de conciencia de qué estoy escogiendo, de a dónde me lleva lo que elijo.
La meditación no es un milagro, pero facilita el autoconocimiento y las decisiones adecuadas para las situaciones que estamos viviendo.
– Para muchas personas la inestabilidad también tiene que ver con la pérdida de empleo.
Hay muchos empleos que están desapareciendo. Pero también hay otros que están abriéndose.
Ahora todos hacen compras online, si tienes un comercio abre una página en internet, si no puedes abrir tu restaurante haz que el trabajador que atendía las mesas ahora haga entregas a domicilio. Así no perderás a ese funcionario.
El mundo está cambiando y continuará híbrido, aún cuando se vuelva a lo presencial habrá muchas cosas remotas.
Pregúntate, ¿para dónde está yendo el mundo y en qué me especializo para atender las necesidades del mundo? No te quedes lamentándote por lo que perdiste.
«La meditación no es para sacarnos de la realidad, sino para colocarnos en la realidad más efectivos».
– Muchas personas también perdieron a seres queridos por el covid.
Cuando alguien muere yo le digo al familiar, no perdiste nada. Tú conviviste con una persona querida, esa persona dejó memorias maravillosas en ti. No la mates de nuevo, ella vive en ti.
Una señora portuguesa me mandó unas fotos. Perdió una tía querida por covid, y fue y compró un ramo de rosas blancas y las lanzó al mar diciendo un Ave María y un Padre Nuestro, porque es católica. Así se despidió.
Encontramos formas de despedirnos de nuestros muertos y de despedirnos de nuestras expectativas.
Porque el luto no es solo por la muerte, el luto puede ser por la pérdida de mi negocio, de una relación en la que la convivencia terminó.
Tienes entonces que rehacer tu vida. Estoy escribiendo ahora un libro con un monje benedictino alemán. Él escribe en Alemania y yo en Brasil y luego la editorial va a juntar todo.
Es un libro precisamente sobre ese redescubrimiento de la existencia, cuando todo en lo que creíamos se acabó desmoronando como un castillo de naipes. Pero podemos hacer otras cosas.
«El luto no es solo por la muerte, el luto puede ser por la pérdida de mi negocio, de una relación en la que la convivencia terminó».
– ¿Cómo mantiene la sonrisa en estos tiempos no solo de pandemia sino de cambio climático, un tema que preocupa mucho a los jóvenes?
Yo pienso, ¿qué estoy haciendo de mi parte para que el tema se torne visible y haya acciones adecuadas?
Yo escribo, firmo manifiestos, doy entrevistas, participo en redes sociales y me siento parte de una sociedad en transformación.
Esa juventud linda que está llegando ya percibió que nuestra supervivencia humana en el planeta va a depender de acciones humanas. Hay una generación nueva que está llegando y que es muy efectiva, creo en ella.
Las personas tienen que involucrarse más con el calentamiento global, con la desforestación en la Amazonia. Hay muchas especies que están desapareciendo.
¿Será que podemos hacer algo para retardar ese proceso? Va a depender de cada uno de nosotros, y cada uno tiene que hacer su parte, no vale llorar y flagelarse.
«Esa juventud linda que está llegando ya percibió que nuestra supervivencia humana en el planeta va a depender de acciones humanas. Hay una generación nueva que es muy efectiva, creo en ella».
Yo tengo bisnietos y quiero que ellos y los hijos y nietos de ellos, que yo nunca voy a ver, tengan una buena vida en el planeta.
Tenemos que movilizarnos. Si no podemos ahora salir a la calle podemos comunicarnos, escribir a los legisladores, lo que sea.
Lo que no podemos es quedarnos quietos.
– Un último pensamiento para los lectores en estos tiempos de coronavirus.
Veamos…
Presencia pura, estar completamente presente, despierto a lo que está sucediendo. Y tomar acciones adecuadas que sean beneficiosas para el mayor número de seres.
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