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Se debe abordar el efecto desproporcionado de Covid-19 en las mujeres

Pero auditar tales esfuerzos será difícil, mientras que las consecuencias no deseadas siempre son un riesgo, advierte Athene Donald

Dondequiera que uno mira, uno ve evidencia de diferencias en los resultados de la vida para hombres y mujeres, y para la población blanca en comparación con sus contrapartes BAME.

Mire los datos recientes sobre salarios de recién graduados por género. O considere la brecha salarial de género en casi todas las organizaciones (UK Research and Innovation, por ejemplo, acaba de anunciar un ligero aumento en su propia brecha salarial de género). Y para las personas blancas y BAME hay tasas de mortalidad muy diferentes en la pandemia actual. Parece que nuestra sociedad aún exhibe ventajas significativas para el hombre blanco, a pesar de los intentos a lo largo de los años de avanzar hacia la equidad. Todavía se necesita una acción social más radical y amplia para erradicar estas diferencias. El cambio es desesperadamente lento.

La pandemia debería ofrecernos una oportunidad para reflexionar y un momento para introducir un cambio radical, ya que nuestras vidas necesariamente cambian. Un área de la academia donde las diferencias se manifiestan en las condiciones actuales, como muestran muchas anécdotas, es el impacto en la productividad de los cuidadores. Y, por supuesto, «cuidadores» con frecuencia, pero ciertamente no exclusivamente, significa mujeres. Los editores (vea este editorial de Nature ) han estado comentando durante algunas semanas que las presentaciones de autoras han disminuido y se está acumulando una anécdota adicional en blogs y redes sociales de todo el mundo.

La recopilación de datos de Digital Science confirma este triste hecho. En los últimos cinco años, la proporción de envíos de mujeres ha aumentado progresivamente, desde poco menos de un tercio del total de envíos, hasta un poco más. Sin embargo, en mayo de este año, no solo se ha desplomado el número total de envíos, sino también la proporción de mujeres: ahora se ha reducido a poco más de una cuarta parte. Podemos esperar que esta brecha de presentación se mantenga, si no empeora, ya que las consecuencias del cierre global persisten en los meses, posiblemente en los años venideros. El tiempo perdido ahora para la productividad no se recuperará fácilmente.

¿Esto importa? Claro que lo hace. Todos sabemos que, en cada etapa de una carrera, las publicaciones se pesan en el balance para citas, promociones y, aunque sea un poco más indirectamente, también para financiamiento. ¿Cómo considerará alguno de los paneles que juzgan y comparan a las personas las experiencias de pandemia, buenas o malas para la productividad, en la toma de decisiones? Después de todo, para aquellas personas que simplemente se mostraron despreocupadas, literalmente sin responsabilidades de cuidado, durante estas semanas extraordinarias, la productividad puede haberse disparado (suponiendo que sus estados mentales lo hayan permitido). Intentar introducir políticas neutrales de género a medida que avanzamos requiere una cuidadosa reflexión. Sin embargo, debemos tener cuidado para evitar consecuencias no deseadas.

Para dar un ejemplo específico que fracasó, considere la evidencia con respecto a los economistas estadounidenses a los que se les otorgó un año adicional para su seguimiento de tenencia debido al nacimiento de un hijo. Los autores de un estudio que examinó los efectos de la disposición afirman que «después de la implementación de una política de detención del reloj neutral en cuanto al género, la probabilidad de que una profesora asistente obtenga la tenencia en esa universidad disminuye en 22 puntos porcentuales, mientras que las tasas de tenencia masculina aumentan en 19 puntos porcentuales ”, posiblemente porque“ los hombres tienen más probabilidades de ser productivos mientras se detiene su reloj de tenencia y las mujeres son mucho menos capaces de hacerlo ”.

Por lo tanto, es necesario tener precaución en la forma en que las instituciones (y los financiadores) abordan los problemas que enfrentan las personas como resultado de esta pandemia, pero es vital que se tenga en cuenta. Pedirle a cada solicitante que explique, digamos en 100 palabras o menos, cuáles eran las condiciones de su hogar, podría ser un buen lugar para comenzar, pero podría ser imposible auditar. Alternativamente, se introduce un requisito para completar una lista de verificación de posibles perjuicios, que abarca factores tales como: el número y la edad de los niños que realmente tuvo que ir a la escuela (en lugar de que alguien más en el hogar realice el trabajo) y por cuántos días semana en promedio; la cantidad de miembros vulnerables de la familia que estaba cuidando; y cualquier semana de mala salud (incluidos problemas de salud mental) para usted y otros miembros de la familia.Esto permitiría que los factores de ponderación sobre las publicaciones producidas durante el (los) año (s) siguiente (s) sean renormalizados, aunque nuevamente con problemas de auditoría. ¿Debería una puntuación de cero en esa lista de verificación conducir a una ponderación negativa?

Las responsabilidades más allá del hogar familiar también deben considerarse y son igualmente difíciles de convertir en cualquier tipo de métrica. Dado que las mujeres generalmente han estado cargadas con más atención pastoral en un departamento, es difícil imaginar que sus deberes hayan disminuido durante la pandemia. Es comprensible que los estudiantes ansiosos hayan estado llenando las bandejas de entrada con preguntas sobre evaluaciones y pidiendo apoyo. Tampoco estoy convencido de que los requisitos para producir conferencias en línea con poca antelación hayan sido neutrales en cuanto a género.

En todos estos temas relacionados con el género, a medida que las universidades vuelven a algo similar a la normalidad anterior, los líderes de alto nivel deben reflexionar sobre las consecuencias y cómo manejarlas de manera justa en los próximos años: el impacto no será de corta duración. La revisión independiente del proceso Athena Swan (del cual yo era miembro del grupo directivo) ha recomendado que se piense mucho más en la cultura institucional en las aplicaciones. Partes importantes de esto incluyen cómo se consideran las promociones y se evalúan las cargas de trabajo. El informe, que apareció justo antes del cierre, obviamente no podría tener en cuenta las consecuencias de la pandemia, pero es esencial que, si se cumplen los objetivos de Athena Swan, se tengan en cuenta los puntos que planteo. Las aplicaciones futuras deben incluir evidencia clara de cómo se ha hecho esto. Espero sinceramente que AdvanceHE, que administra los premios, adopte plenamente nuestras recomendaciones.

En muchos frentes se está reconociendo cómo la pandemia está exacerbando las desigualdades ya presentes en nuestra sociedad. Estos incluyen los resultados de salud preocupantemente más pobres para las personas BAME a las que aludí anteriormente. También es probable que la diferencia en el progreso educativo (e incluso nutricional) entre los niños favorecidos y desfavorecidos haga eco de los años en detrimento colectivo de la sociedad, así como del individuo. En comparación, tratar las diferencias de género en publicaciones académicas puede parecer relativamente pequeño, pero, igualmente, debería ser posible tratarlo más fácilmente. Altos líderes sectoriales, espero que estén tomando nota.

Dame Athene Donald es maestra de Churchill College en el Universidad de Cambridge .

Fuente: https://www.timeshighereducation.com/opinion/disproportionate-effect-covid-19-women-must-be-addressed

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Emilio Tenti Fanfani “La meritocracia les permite dormir tranquilos a los ricos”

Las demandas crecientes a la escuela, la necesidad de focalizar su tarea en aquello que otras instituciones no están en condiciones de enseñar, los mitos sobre la educación, la paradoja de desear la inclusión, pero preferir lo exclusivo y la reformulación de la formación docente inicial, son algunos de los temas abordados en la entrevista al destacado sociólogo Emilio Tenti Fanfani, en su paso por Córdoba para dictar un seminario del ISEP.

“El tema es la injusticia, no la desigualdad”, afirma el profesor titular e investigador de la Universidad Pedagógica Nacional y autor de más una docena de libros donde aborda la cuestión educativa, para diferenciar entre una competencia, en donde parte del juego es que haya ganadores y perdedores, y lo que ocurre en las instituciones escolares, donde el contexto socioeconómico condiciona los logros académicos de los estudiantes: “Nadie cuestiona los resultados en los Panamericanos, porque hay las mismas reglas para todos, las condiciones son más o menos iguales, todos parten en la misma línea. Resulta que en la escuela no es así, unos largan sabiendo escribir y otros nunca vieron un lápiz, un cuaderno, un libro”.

Invitado por el ministerio de Educación de Córdoba para brindar la conferencia organizada por el Instituto Superior de Estudios Pedagógicos, La producción de las desigualdades escolares: estructuras y estrategias en sociologías de la educación de Francois Dubet, Emillio Tenti Fanfani señala que “uno de los problemas de la escuela contemporánea es la tensión que existe entre las demandas crecientes que se le hacen y sus capacidades limitadas”.

—¿Por qué, entre otras cuestiones, se le pide a la escuela que luche contras las desigualdades sociales?

—Las demandas crecientes tienen que ver con esta creencia, que les gusta mucho a los políticos, de que la escuela sirve para todo: con educación va a crecer la economía, porque vivimos en sociedades del ­conocimiento; va a haber más justicia e igualdad social, porque la gente va a conseguir trabajo; va a haber menos violencia porque la escuela enseña valores morales; va a haber menos enfermedades porque las mujeres con más educación cuidan mejor a sus hijos; vamos a proteger el medio ambiente…

La pregunta es qué es lo importante para el crecimiento de los chicos, para su desarrollo y bienestar, que solo la escuela puede hacer o, al menos, está en mejores condiciones para hacerlo que la familia, los medios, la iglesia, la publicidad.

—¿Eso qué consecuencias trae?

—Estas expectativas se traducen en una sobrecarga del currículum escolar: no alcanza el tiempo para cumplir con el programa. En la primera investigación que se hizo sobre evaluación de la calidad en Argentina, en el cuestionario complementario se les preguntó a los docentes cuánto alcanzaron a desarrollar el programa ese año. El promedio era entre el 60 y 70 por ciento. Entonces, uno debe hacerse una autocrítica, preguntarse para qué están las instituciones educativas: ahí hay un problema de sentido. La escuela no puede competir con otras instituciones.

—¿Por ejemplo?

—Por ejemplo, para desarrollar los principios de una buena alimentación: si estamos preocupados por lo mal que comen los chicos; presionemos a los que producen alimentos, a los que hacen publicidad para que sean más responsables y éticos con la promoción de comida basura. Pero no carguemos a la escuela. Tampoco tenemos el monopolio para enseñar valores… La pregunta es qué es lo importante para el crecimiento de los chicos, para su desarrollo y bienestar, que solo la escuela puede hacer o, al menos, está en mejores condiciones para hacerlo que la familia, los medios, la iglesia, la publicidad.

—¿Y la respuesta sería…?

—El conocimiento. El niño no va a aprender a leer y a escribir, no va a aprender cálculo, ni siquiera los principios básicos del funcionamiento de la sociedad en la que vive a través de los medios masivos de comunicación o la inserción en redes sociales: el conocimiento del mundo natural y social requiere de un trabajo sistemático, obra de especialistas, de pedagogos, que son los que saben qué hay que enseñar, en qué etapa evolutiva. Hay dos competencias que son fundamentales. Primero, las competencias expresivas (orales, gestuales, con imágenes). Implica, usar el lenguaje —y ya no basta el español— para poder dar forma a tus pensamientos, tus necesidades, tus angustias, fantasías. Esta es una competencia transversal, no solo de la señorita de Lengua, también de Ciencias, de Historia. Desarrollar la lectoescritura debería ser un objetivo central de la institución escolar.

—Se supone que de eso se encarga la educación primaria…

—La obligatoria. Para mí, ahora, la primaria y la secundaria son un paquete para la educación de todos los ciudadanos. Dubet insiste mucho en esto: hay que prolongar la escolaridad general, básica, común, hasta los 16 años. Si no sabés leer, no vas a poder aprender nunca Física, ni Historia, ni Geografía. Y si no sabés cálculo, no vas a aprender ninguna de las otras Ciencias. Son básicas en ese sentido, son dos grandes herramientas de conocimiento, hay que poner el foco ahí. Yo puedo enseñar la diversidad, pero escribamos sobre la diversidad, hablemos, leamos: no importa el contenido, sino desarrollar la competencia básica esta, que tiene tres grandes funciones.

—¿Cuáles serían?

—El primer objetivo es desarrollar la reflexividad. ¿Para qué queremos la escuela?: para hacer ciudadanos libres, autónomos, reflexivos. ¿Con qué pensamos? Con el lenguaje, cuantas más palabras tenés, más posibilidades de reflexionar. Segundo, si “tenemos que desarrollar las capacidades productivas, facilitar la inserción de los individuos en las nuevas relaciones del mercado de trabajo”, como se plantea; debemos saber que la mayoría de los trabajos modernos tienen que ver con servicios personales, para lo cual es necesario tener competencias expresivas, saber hablar, emitir y entender mensajes. Incluso en la gran industria moderna es indispensable el trabajo en equipo: hablar en público, argumentar, proponer, escuchar, saber cómo hablar de acuerdo al interlocutor, al contexto, armar grupos, dividir las tareas. El lenguaje se ha convertido en instrumento poderosísimo para la inserción, es una competencia laboral. Y la tercera gran expectativa es “formar ciudadanos, aprender a convivir juntos, en democracia”. ¿Cómo se participa en democracia? A través de la representación. ¿A quién se elige normalmente de representante? Al que tiene la capacidad de decir en público lo que otros solamente piensan. Cuando está muy concentrada esa capacidad, tenemos una democracia renga. ¿Cómo puede contribuir la escuela a la ciudadanía y la democracia? Lo digo claramente: desarrollando la competencia expresiva.

—¿De qué otra manera puede contribuir?

—El verbo contribuir es muy importantes: contribuye, no resuelve por sí misma. Luego la escuela puede proveer a los chicos de oportunidades para que aprendan, participando en experiencias de vida democrática en las instituciones educativas. Solo después vienen la teoría, los conceptos. Pero primero la práctica: no empezamos con teoría de la democracia. Hay que enseñarle a hablar a ese chico, en público. Me pasa en la facultad, que hay gente que no habla, no porque no sepa sino porque no se siente autorizada, no se anima, no tiene seguridad. ¿Viste que los sectores populares son calladitos? La humildad es una virtud de los pobres ¿por qué no les pedimos que sean humildes los ricos? Las clases humildes parece que no hablaran. “No. Vos tenés derecho a hablar”, esa es la contribución de la lengua. Después está el cálculo, la medición, la lógica y la matemática. Estas dos herramientas te permiten darle contenido a esa frase “hay que enseñar a aprender”.

De paradojas y desigualdades

Tenti Fanfani señala que la desigualdad existente en la sociedad se replica en las instituciones educativas, con circuitos diferenciados de escuelas para ricos y para pobres. Interrogado acerca de cómo se hace para desarticular esos mecanismos de elección familiar, que muchas veces no están vinculados con la calidad de la educación, sino con la creencia de que la escuela privada es mejor, señala con ironía: “Ese es el libro de Dubet ¿Por qué preferimos la desigualdad? (Aunque digamos lo contrario). Todos estamos con la igualdad, pero para mi nene busco el colegio más selectivo. La inclusión es para los otros. Yo quiero vivir en el country, en una sociedad exclusiva, para pocos”. “Hay otro libro interesante de Dubet —prosigue— que se llama Las sociedades y su escuela, donde plantea que, incluso en sociedades desiguales, hay escuelas que son más justas que otras, en términos de resultados, donde los chicos pobres aprenden y aprenden más que en otras. O sea que hay factores institucionales”.

—¿Cómo ayudan las políticas educativas para que la escuela no reproduzca las desigualdades?

—Hay que enriquecer la institución: no puede ser que haya escuelas en donde se mueran de frío en invierno, calor en verano, los baños den asco, el espacio esté todo deteriorado, sucio. Hay que hacer más atractivas las escuelas públicas, también desde el punto de vista pedagógico, para que no las abandonen los sectores medios, y achicar diferencias en lo que es la oferta educativa. El mito de la meritocracia permite dormir tranquilos a los ricos —“Yo estoy acá por mi mérito, mi esfuerzo, mi trabajo, mi inteligencia”— y también a los pobres, que se culpabilizan de su suerte, como si fuera un problema de esfuerzo —“A mí no me gustaba estudiar”— y, entonces, no se rebelan —“Este es el lugar que a mí me corresponde en la sociedad”—. Como si no hubiera factores externos: el capitalismo, la explotación, las relaciones de clase… Cada uno obtiene lo que se merece por su trabajo, su esfuerzo: esa es la creencia que te permite explicar —y trata de hacerlo la sociología— por qué en sociedades tan desiguales hay paz social, no hay una revolución. Ojo, que hay momentos en que también explota, como Francia con los chalecos amarillos: es la desigualdad lo que les molesta, que los ricos sean cada vez más ricos. Otro es el tema de la evaluación. Como dice el sociólogo uruguayo Pedro Ravela, hay que volver a la evaluación formativa, de todos los días, que no es para la acreditación, que no tiene que ser con nota, ni estableciendo jerarquías, ni méritos, ni ordenando, sino para darle a cada uno una devolución.

Yo apostaría todo a la formación inicial. Replicar el modelo finlandés, donde no hay disciplinas. Ellos estudian temas, por ejemplo, familia y escuela, y ven los aportes de la antropología, la psicología, la sociología…

—Recién señalabas cuales son las condiciones objetivas, vinculadas a brindar cuestiones materiales, pedagógicas, institucionales…, ¿qué pasa con las condiciones subjetivas?

—En los institutos de formación docente (ISFD) hay que volver a estudiar y discutir toda la tradición de estudios que hay sobre Pigmalión en la escuela y la profecía autocumplida. Cada uno tiende a ser como es visto. Si vos le decís a tu nena que es inteligente, va a tener autoestima; en cambio, si le decís: “Sos una burra”, no. No hay que enjuiciar a los chicos por sus cualidades (“Este para la matemática no sirve”); en todo caso se puede decir que no hizo bien la tarea o el ejercicio. En este caso un aplazo no sirve para nada. Lo que hay que hacer es hacerlo reflexionar para que él mismo perciba lo que hizo mal y logre hacer las correcciones correspondientes… Hicimos una encuesta en los ISFD de la provincia de Buenos Aires, el 30 o 40% de los profesores creía que muchos de sus alumnos no iban a terminar la secundaria. Si vos creés que no van terminar, entonces vas a contribuir para que no la terminen, con lo cual vas a reproducir tus prejuicios.

—¿Cómo hace el Estado, para modificar estas cuestiones que hacen a las políticas subjetivas, para convencer al docente de que el chico puede aprender?

—Hace falta formación. Yo apostaría todo a la formación inicial. Replicar el modelo finlandés, donde no hay disciplinas. Ellos estudian temas, por ejemplo, familia y escuela, y ven los aportes de la antropología, la psicología, la sociología… Hay que formar una nueva generación de docentes para el siglo XXI, mejorar las condiciones de trabajo (si no quién va a querer ser docente después). Cambiar las leyes es fácil. El tema es cómo hacemos para cambiar la subjetividad. Eso requiere tiempo, generar un escalafón aparte, como en Colombia, que tienen dos estatutos, uno en el que avanzás por la antigüedad y otro por mérito académico. Acá lo primero que habría que hacer es que los profesores de los ISFD tengan una maestría. Argentina debe ser el único país en Latinoamérica donde los docentes no tienen un título de licenciatura, después 4 años de estudio. Es simbólico, pero no es una pavada.

La entrevista está finalizando, pero antes de que eso ocurra Tenti Fanfani, quizás para zanjar posibles cuestionamientos, señala: “La separación entre la teoría y la práctica es otro verso que hay que erradicar completamente de la educación”. Esta diferenciación —afirma— “solo ocurre en este campo; no se da en un congreso de física, ni de economía, ni de medicina” y replica el argumento que utiliza cuando se enfrenta a un auditorio de docentes: “No es que ustedes no tienen teoría y yo no tengo práctica. Tenemos ambas, pero con diferentes puntos de vista. Mi interés es cognoscitivo, para lo cual necesito un distanciamiento; el tipo que está en la escuela necesita un conocimiento práctico para actuar; en vez de estar discutiendo, mejor les cuento qué se ve de lejos y ustedes me cuentan cómo ven y sienten la escuela de cerca, así ambos salimos enriquecidos”.

 

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Uruguay: Edison Lanza opina sobre la decisión de Secundaria de prohibir tapabocas #EducarNoLUCrar: “es un camino que bordea la censura”

El relator para la Libertad de Expresión de la CIDH dijo que “proselitismo es otra cosa”

América del Sur/Uruguay/ladiaria.uy

El relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edison Lanza, cuestionó la decisión de Secundaria de prohibir el uso del tapabocas con la consigna #EducarNoLUCrar a docentes y estudiantes. “Al parecer Uruguay está transitando un camino que bordea la censura”, expresó en su cuenta de Twitter. A su juicio, “prohibir terminantemente” a docentes y estudiantes expresarse sobre “temas de interés público es impedir el derecho de expresar demandas e ideas; proselitismo es otra cosa”, acotó.

El miércoles, el Consejo de Educación Secundaria (CES) resolvió prohibir “terminantemente” el uso de los tapabocas con la leyenda #EducarNoLUCrar, que vendía la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria, así como cualquier “otra expresión que violente el principio de laicidad”. Para el CES, con esta acción se viola el reglamento que establece que los docentes y estudiantes no pueden realizar acciones proselitistas.

Fuente: https://ladiaria.com.uy/articulo/2020/6/edison-lanza-sobre-decision-de-secundaria-de-prohibir-tapabocas-educarnolucrar-es-un-camino-que-bordea-la-censura/

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España: Los profesores asociados, aún más precarios

Europa/España/Diariodelaeducacion/por

Si antes de la crisis del coronavirus un profesor asociado cobraba unos 350 euros, ahora puede quedarse sin ingresos. De hecho, es realmente fácil que esto suceda. Si estos profesores han sido despedidos de su trabajo fuera de la universidad o se han visto obligados a dejar de pagar la cuota de autónomo, ya no podrán renovar su contrato en la universidad. Por tanto, pasarán de dos trabajos precarios a ninguno.

El Ministerio de Universidades pretendió arreglar esta situación alargando tres meses después del Estado de Alarma los contratos del profesorado universitario mediante Decreto-ley. Es decir, alargando los contratos hasta septiembre de 2020. Mejor dicho, asumiendo que los profesores asociados podrían encontrar un trabajo fuera de la universidad en pleno verano. Es evidente que esto no responde de ningún modo a esta situación de emergencia y que, al contrario, agudiza su situación precaria.

Desde la coordinación con entidades de profesorado asociado, Esquerra Republicana presentamos una enmienda al Decreto-ley pidiendo que se renueven los contratos hasta septiembre del 2021, pero todavía no se ha discutido en las Cortes. También le comentamos directamente al ministro Manuel Castells en su comparecencia en el Congreso, a lo que nos respondió que se trataba de una cuestión del Ministerio de Trabajo. Seguimos investigando y le pedimos a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, su posicionamiento mediante preguntas escritas, en las cuales nos respondió que era cuestión del Ministerio de Universidades. Se han ido pasando la pelota y esto sigue sin resolverse.

Lo que debería entender el Gobierno es que esta enmienda no trata en ningún caso de extender la precariedad del sector sino de responder a una situación de emergencia. Sabemos -y así nos lo han confirmado desde el Gobierno- que el Estatuto del PDI no llegará antes de septiembre. Por tanto, lo que no se entendería es que el ministro Castells diese la espalda a las entidades de profesorado asociado con una cuestión tan lógica como garantizar su continuidad laboral en un momento de absoluta inestabilidad. Hay que actuar y hay que hacerlo de forma urgente.

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Lecciones del programa sindical contra la violencia de género esenciales durante la pandemia de Covid-19

Noticia Global/ONUNoticia

Han surgido informes alarmantes sobre un aumento exponencial de la violencia de género en todas las regiones, ya que en los últimos tres meses se impusieron cierres totales o parciales en la mayoría de los países en respuesta a la pandemia de Covid-19. Los sindicatos de la educación se han movilizado para combatir esta tendencia preocupante.

Han surgido informes alarmantes sobre un aumento exponencial de la violencia de género en todas las regiones, ya que en los últimos tres meses se impusieron cierres totales o parciales en la mayoría de los países en respuesta a la pandemia de Covid-19. Los sindicatos de la educación se han movilizado para combatir esta tendencia preocupante.

En 2016, la IE se asoció con la Iniciativa de las Naciones Unidas para la Educación de las Niñas (UNGEI) para poner en marcha el programa de cuatro años de duración “Los sindicatos de la educación toman medidas para acabar con la violencia de género relacionada con la escuela en sus respectivos contextos». Con el apoyo financiero del Ministerio de Asuntos Mundiales del Canadá, el programa se ejecutó utilizando los métodos de aprendizaje en acción sobre cuestiones de género facilitados por Gender at Work. Nueve organizaciones miembros de la IE en siete países africanos recibieron apoyo para poner a prueba diferentes estrategias para potenciar y movilizar a docentes y el personal educativo como agentes activos del cambio para abordar la violencia de género relacionada con la escuela en sus respectivos contextos (VBGE). Sus historias se han publicado en una colección titulada Trabajando para poner fin a la violencia de género en la escuela.

La pandemia de Covid-19 ha amplificado las normas y los estereotipos de género preexistentes y las desiguales relaciones de poder que son la base sobre la que se perpetra la violencia de género, incluso en y alrededor de las escuelas y otros entornos educativos.

La Oficina Regional de la IE en África convocó un seminario web el 12 de junio para dar a las organizaciones miembro la oportunidad de conocer algunas de las lecciones aprendidas del programa «Los sindicatos de la educación se ponen en acción». Durante el seminario web se presentó una publicación con las principales estrategias empleadas en el programa.

David Edwards, Secretario General de la Internacional de la Educación, declaró: “Nunca ha sido tan crítica la importancia de nuestro papel como sindicatos de la educación comprometidos con la erradicación de las barreras persistentes al derecho a la educación, como la violencia de género en la escuela. El programa de «Los sindicatos de la educación se ponen en acción» nos ha enseñado lecciones esenciales. Estamos decididos a redoblar nuestros esfuerzos y a asegurarnos de que el progreso que hemos logrado no se pierda con esta pandemia».

Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/detail/16835/lecciones-del-programa-sindical-contra-la-violencia-de-g%C3%A9nero-esenciales-durante-la-pandemia-de-covid-19
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¿Debo usar la participación o el compromiso de los padres?

By Matthew Lynch

¿Debo usar la participación o participación de los padres?

Pasé siete años como maestra de K-12, y uno de los mayores desafíos que enfrentamos mis colegas y yo fue cómo involucrar e involucrar a los padres en la educación de sus hijos. El mayor obstáculo para esto no fueron los propios padres, sino cómo abordamos la participación y el compromiso de los padres.

Debido a que la mayoría de nosotros nunca se detuvo a pensar en la diferencia entre los dos, los usamos indistintamente, lo que significa que a menudo usamos el compromiso cuando deberíamos haber usado la participación y la participación cuando deberíamos haber usado el compromiso . Puede estar pensando para sí mismo, ¿cuál es el problema? Bueno, estás a punto de descubrirlo. En este artículo, discutiremos la diferencia entre la participación y el compromiso de los padres.

¿Cual es la diferencia?

La participación significa incluir a los padres en actividades e iniciativas que ya han sido desarrolladas o lanzadas por funcionarios escolares. Compromiso significa asociarse con los padres para desarrollar nuevas actividades e iniciativas. No entender la diferencia entre los dos puede causar más problemas de los que crees.

Por ejemplo, si usa la participación de los padres cuando debería usar la participación de los padres , puede hacer que los padres sientan que no tienen poder ni control sobre la educación de sus hijos. Esto hará que se desconecten aún más. Si usa la participación de los padres cuando debería usar la participación de los padres, podría estar dando voz a los padres en asuntos que solo deberían ser realizados por maestros y administradores veteranos. Esto puede dar lugar a decisiones que no se basan en las mejores prácticas, sino en los pensamientos y sentimientos del profano.

A continuación, veamos algunas formas simples en las que puede utilizar la participación y el compromiso de los padres en el aula.

Formas simples de usar la participación y el compromiso de los padres

A continuación, encontrará algunas estrategias que puede usar para mantener a las familias involucradas.

  1. Pídales a los padres que sean voluntarios como ayudantes en el aula.
  2. Pídales a los padres que sirvan como chaperones en los viajes escolares y en los bailes escolares.
  3. Pídales a los padres que sirvan como guardias de cruce.

A continuación, encontrará algunas estrategias que puede utilizar para mantener a las familias comprometidas.

  1. Haga visitas a la casa del estudiante. Estas visitas deben ser preestablecidas, por supuesto.
  2. Trabaje con sus colegas y representantes de una universidad local para desarrollar una universidad para padres. Trabajar con los padres para desarrollar un plan de estudios que satisfaga sus necesidades.
  3. Crear un consejo escolar, que estará compuesto por padres, administradores escolares y maestros. Los padres que muestren niveles excepcionales de participación serán invitados a unirse. Este organismo se encargará de tomar decisiones sobre asuntos escolares predeterminados.

Bueno, eso es todo por este artículo. ¿Puedes pensar en otras formas de utilizar la participación y el compromiso de los padres en el aula?

Fuente: https://www.theedadvocate.org/should-i-use-parental-involvement-or-engagement/

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New 2020 GEM Report shows inclusion has never been as relevant as countries count the education cost of Covid-19

Noticia Global

The 2020 GEM Report on inclusion and education, All means all, was launched this morning at an online event featuring an interactive high-level panel and clips of videos and animations of its key messages and recommendations.

This year’s report shows that, all over the world, layers of discrimination on the basis of gender, remoteness, wealth, disability, ethnicity, language, migration, displacement, incarceration, sexual orientation, gender identity and expression, religion and other beliefs and attitudes deny students the right to be educated with their peers or to receive education of the same quality.

It identifies an exacerbation of exclusion during the COVID-19 pandemic estimating that about 40% of low and lower-middle income countries have not supported disadvantaged learners during school shutdown. It calls for countries to focus on those left behind as schools reopen so as to foster more resilient and equal societies.

Exclusion in education is persistent

Even before the pandemic, 258 million children and youth were entirely excluded from education, with poverty as the main obstacle to access. In low- and middle-income countries, adolescents from the richest 20% of all households were three times as likely to complete lower secondary school as were as those from the poorest homes. Among those who did complete lower secondary education, students from the richest households were twice as likely to have basic reading and mathematics skills as those from the poorest households.

Language can be a barrier to quality education for some: 10-year old students in middle and high-income countries who were taught in a language other than their mother tongue typically scored 34% below native speakers in reading tests.

Learners with a disability also face challenges. In 10 low- and middle-income countries, children with disabilities were found to be 19% less likely to achieve minimum proficiency in reading than those without disabilities.

The Report shows the weight of intersecting disadvantages for some learners. Despite the proclaimed target of universal upper secondary completion by 2030, hardly any poor rural young women complete secondary school in at least 20 countries, most of them in sub-Saharan Africa.

It emphasizes the importance of countries starting to monitor students’ experiences, and not just learning, noting that one in four 15-year-old students reported feeling like outsiders at school. One-third of 11- to 15-year-olds have been bullied in school. In the United States, LGBTI students were almost three times more likely to say that they had stayed home from school because they were not feeling safe.

Some countries’ laws and policies blatantly exclude

Alongside the Report, we are also launching a new website today: Profiles Enhancing Education Reviews, PEER, at education-profiles.org, with information on laws and policies concerning inclusion in education for every country in the world. PEER informed the 2020 GEM Report, showing that fewer than 10% of countries have laws that help ensure full inclusion in education. The report calls for countries to widen their definition of inclusion, which often do not cover all marginalised groups, but single some out, as though inclusion can be reached one group at a time.

PEER also shows that many countries still practice education segregation, which reinforces stereotyping, discrimination and alienation. Laws in a quarter of all countries require children with disabilities to be educated in separate settings, rising to over 40% in Latin America and the Caribbean, as well as in Asia.

Two countries in Africa still ban pregnant girls from school, 117 allow child marriages, while 20 have yet to ratify Convention 138 of the International Labour Organization which bans child labour. In several central and eastern European countries, Roma children are segregated in mainstream schools. In Asia, displaced people, such as the Rohingya, are taught in parallel education systems.

Education systems often fail to take diverse learners’ needs into account

Just 41 countries worldwide officially recognize sign language and, globally, schools are more eager to get internet access than to cater for learners with disabilities. Girls need water, sanitation and hygiene services to continue attending class during menstruation, but some 335 million girls attend schools that do not have them.

Reflecting learners’ diverse needs requires textbooks and curricula to be inclusive, yet many still alienate by omission or false representation. Girls and women only made up 44% of references in secondary school English-language textbooks in Malaysia and Indonesia, 37% in Bangladesh and 24% in the province of Punjab in Pakistan. The curricula of 23 out of 49 European countries do not address issues of sexual orientation, gender identity and expression.

Moving towards an inclusive education can be costly, but there are many teaching methods that can be done for free to make children feel more wanted in school. Teachers need and want training on inclusion, which fewer than 1 in 10 primary school teachers in 10 Francophone countries in sub-Saharan Africa said they had received. A quarter of teachers across 48 countries reported they wanted more training on teaching students with special needs.

Almost half of low- and middle-income countries do not collect enough education data about children with disabilities. Household surveys are key for breaking education data down by individual characteristics. But 41% of countries – home to 13% of the world’s population – did not conduct surveys or make publicly available data from such surveys. Figures on learning are mostly taken from school, failing to take into account those not attending.

Policy makers must recognise that they need to bring communities and parents on board with the idea of inclusion, given that parents’ discriminatory beliefs are sometimes a barrier to change. Some 15% of parents in Germany and 59% in Hong Kong, China, feared that children with disabilities disturbed others’ learning. Parents with vulnerable children wish to send them to schools that ensure their well-being and respond to their needs. In Queensland, Australia, for example, 37% of students in special schools had moved away from mainstream establishments.

Signs of progress towards inclusion

Many countries go out of their way to accommodate different learners’ needs: Odisha state in India, for example, uses 21 tribal languages in its classrooms, Kenya has adjusted teaching to the nomadic calendar and, in Australia, the curricula of 19% of students were adjusted by teachers so that their expected outcomes could match students’ needs.

Download and share the Report with your networks. On our home website, which has a new look and fresh feel, you can also find additional resources on the 2020 GEM Report page, including the summary, the background papers and the social media pack.

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  • Read the recommendations in our digital campaign and tell your education minister which you think should be prioritised in your country.
  • If you are an academic, join our Any Questions Answered session on this blog on 29 June
  • Take part in our Twitter Q&As with Ministers of Education on inclusion and education, starting with @MatthewOPrempeh from Ghana and @dsengeh from Sierra Leone. We will work with them to provide their answers in the form of a podcast in the coming weeks

Fuente: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000373718

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