Por: CLACSO.
Adriana Puiggrós. [Autora]…………………………………………………………………………
ISBN 978-987-3805-44-8
CLACSO. UNIPE.
Buenos Aires.
Diciembre de 2019
Por: CLACSO.
ISBN 978-987-3805-44-8
CLACSO. UNIPE.
Buenos Aires.
Diciembre de 2019
Reseñas/elpais.com
En España hay más de dos millones de niños entre cero y cuatro años, según datos del INE. Y muchos de ellos irán a la escuela infantil después de que se acaben los permisos de paternidad, de 12 semanas, y de maternidad, de 16. Susana Ambrosy, pedagoga y directora de la E.I. El Girasol [su centro es concertado, cuenta con 12 plazas públicas de los 66 niños y niñas que están matriculados] opina que “las escuelas infantiles son una medida de conciliación, pero se necesitan más iniciativas para que los padres y madres puedan trabajar y a la vez estar con sus hijos”. Ambrosy resalta que hay que entender que las escuelas infantiles son algo más que un sitio donde dejar a tu hijo: “La etapa vital de cero a 3 es fundamental para el desarrollo de los más pequeños. La ventaja entre acudir a una guardería o dejarlo con un cuidador de confianza es que en la primera se facilita, entre otros, que el pequeño se desarrolle cognitiva y socialmente. Obviamente, todo el mundo es libre para decidir, pero escuela infantil aporta un aprendizaje extra”.
Si eres uno de los padres o madres que quieren que su pequeño acuda a la escuela infantil el próximo curso 2020-2021, estas son las cosas que tienes que tener en cuenta:
1. Lo primero es localizar el centro según las necesidades: si queremos que esté cerca de casa; cerca del trabajo, o de la casa de los abuelos, entre otros. Para esto existen buscadores de la administración en los que se puede indagar, tanto por código postal o distrito. Existen buscadores en las comunidades. Por ejemplo, aquí puedes encontrar los de Madrid. Muchos padres se debaten entre coincidir con amigos del barrio y evitar tiempo en desplazamientos, los expertos aconsejan no perder de vista otras cuestiones, como el método pedagógico.
2. Otro punto importante a la hora de decidir es acudir a las jornadas abiertas y solucionar las dudas que podamos tener, además de ver las instalaciones y conocer el claustro. Según los expertos es una oportunidad de “tomar contacto con el profesorado, sobre todo con el que será el tutor del niño/a y el director/a, que pueden explicar la filosofía con respecto a la formación de su alumnado, así como el tipo de instalaciones que hay en el colegio, o cuantos alumnos hay por aula, o si la comida es ecológica, entre otros”. Ambrosy que está inmersa en plena época de jornadas abiertas este mes en su centro incide en que lo que suelen preguntar los padres es: “En primer lugar, suelen preguntar sobre las tarifas; los horarios, si seguimos el calendario laboral o escolar; si ofrecemos idiomas o cómo gestionamos las comidas”.
3. Es importante estar atento a cuando comienza la apertura de solicitudes. Muchas comunidades lo hacen a finales de febrero, principios de marzo. Aunque comunidades como Madrid lo hacen en abril. También es cierto que algunos centros, menos los públicos, permiten matricular al niño durante todo el curso.
4. Proceso de admisión: la plaza en una guardería pública o privada se adjudica en función de un sistema de puntos. Estos se consiguen según ciertos criterios que, aunque dependen de cada comunidad autónoma, suelen ser, entre otros: situación laboral de los padres; situación económica; situación familiar o proximidad al domicilio o lugar de trabajo.
5. El horario de guardería habitualmente es de 9.00 horas a 16.00 horas, con posibilidad de ampliación. El horario de entrada puede empezar a las 7.30 h. y acabar a las 17.30 o 18.00 por la tarde. Además, hay que tener en cuenta que en la guardería pública no se puede elegir llevar menos tiempo al niño, sino que hay que aprovechar la totalidad de la jornada. Esto puede resultar determinante para unos padres cuyo empleo no se corresponda con un horario fijo y trabajen por turnos y, por tanto, necesitan mayor flexibilidad y deban optar por un centro privado. Algunos centros privados están hasta las 19.00 horas e, incluso, algunos abren por la noche.
6. Los centros privados suelen cerrar en festivos nacionales y locales o autonómicos, pero hay otros que abren y ofrecen a los padres la posibilidad de que envíen a sus hijos a clase. En el caso de las guarderías públicas, además de estos días no laborables, no trabajan durante los períodos de vacaciones escolares como Navidad y Semana Santa. Esto puede suponer un quebradero de cabeza para las familias, ya que en la mayor parte de los casos no resulta posible compatibilizar los días de vacaciones con los más pequeños de la casa.
7. En España el precio medio de las guarderías privadas ronda los 540 euros, según la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes. En el caso de las públicas no existe una cantidad fija, ya que depende de cada comunidad autónoma. Por ejemplo, en Madrid son gratuitas, salvo que se solicite el servicio comedor o la ampliación de horario, y en Galicia no tienen coste para los segundos hijos y sucesivos.
8. Ayudas y becas: Una de las ayudas más conocidas es el cheque o ticket guardería que consiste en que es la empresa la que paga directamente la guardería del trabajador a través de una compañía tercera, cuyo importe se descuenta de su nómina. Opera de una forma parecida a los tickets o tarjetas de comida. Algunas de las compañías que operan en este sector son Sodexo o Edenred. La ventaja consiste en que la cuota de la guardería se descuenta del salario bruto y, por lo tanto, se reduce la base imponible del IRPF. La ayuda solo es accesible para los contribuyentes que trabajan en empresas que ofrecen la oportunidad de incluir los gastos de esta etapa escolar en un plan de retribución flexible.
«Facilitar la conciliación no solo depende de las escuelas infantiles que ofrecen horarios flexibles o aperturas en días festivos, sino que las empresas deben aportar también su granito de arena. Ofrecer al empleado la opción de tener un horario flexible o teletrabajar facilita la vida a muchos empleados, tanto los que ya sean padres como los que se estén planteando tener hijos”, añaden desde Sodexo Beneficios e incentivos, líder global en servicios que mejoran la Calidad de vida.
Por ellos, en algunas comunidades, el Gobierno autonómico ofrece ayudas a los padres para hacer frente al coste de un centro privado o concertado. En el caso de la Comunidad Madrid, por ejemplo, existen unas becas para aquellos padres que hayan solicitado y no han obtenido plaza en guarderías públicas o privadas sostenidas con fondos municipales el curso 2019/2020, cuya cantidad puede ser de 200 o 100 euros, dependiendo de la renta per cápita de las familias. Ambrosy explica que, efectivamente, el Ayuntamiento de Madrid ha resuelto esta medida a mitad de curso y “todavía no se sabe cómo lo van a gestionar todavía”. “Todas estas medidas lo que pretenden, aunque estaría muy bien que se aglutinasen en un mismo sitio, es que los progenitores no inviertan un riñón en la escuela infantil de sus hijos. Muchas son ayudas que se centran en la desgravación, que quiere decir que aunque lo pagues hoy, te lo devuelven mañana. Esto demuestra que esta etapa educativa tiende a la gratuidad, lo que no se percibe todavía es la obligatoriedad”.
Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/02/18/mamas_papas/1582035578_069285.html
Parece evidente que Andreu Navarra no llegó a este mundo para pasar por él de puntillas. Es un doctor en Filología Hispánica que los fines de semana toca la batería en un grupo de heavy metal. Y es un profesor interino de lengua castellana (ha pasado por media docena de institutos de varias ciudades del Baix Llobregat) que enseguida se transmuta en prolífico escritor, ya que a sus 39 años ha publicado cuatro novelas y ocho ensayos. Solo uno de estos libros tiene como temática su propio oficio, se titula Devaluación continúa (Tusquets), salió después del verano y en pocas semanas en las librerías se convirtió en un auténtico best seller. Es un libro crítico, pero realista, asegura Navarra, que rechaza que le etiqueten ni de tradicionalista o ni de antisistema.
¿Dónde está el secreto del éxito de ‘Devaluación continúa’?
Pues no lo sé. Quizás es que ya hay muchos libros sobre teoría y cambio pedagógico, y en cambio el mío se centra en el profesor en todo su planteamiento.
Profesores que lloran, que están estresados… El retrato que hace es muy duro. ¿Ningún compañero le ha comentado que tal vez exagere un poco?
Más bien me dicen que es ecuánime. De hecho, no he relatado mis experiencias más duras. Por ejemplo, que me dispararan con una pistola de balines, o cosas de contenido sexual en tutoría, todo esto no lo he puesto. Es un libro con voluntad de no ser truculento. Creo que si el libro ha tenido éxito es porque precisamente es realista.
O sea que el libro es moderado.
De hecho, una tercera parte está dedicada a ir contra los apocalípticos y contra este tipo de prosa desatada.
¿Quiénes y qué son los apocalípticos?
Estos libros donde todo son quejas. Yo solo quería plantear cómo están las cosas, y especifico siempre que no todo lo que describo ocurre en todos los centros, digo que tenemos la red para construir un sistema democrático, pero pienso que los contenidos se están mercantilizando y que tendríamos que contribuir más a la igualdad social. Tenemos un panorama social que es muy duro, con muchos problemas que están fuera del sistema educativo pero que llegan a él. Un sistema educativo mejor financiado podría asumir estos problemas mucho mejor.
Pero lo que está claro es su escepticismo respecto a la innovación educativa.
Cuando hablo con otros profesores que tienen ganas de sumarse a las nuevas pedagogías, ¿con qué se encuentran? Con que tienen 150 alumnos, que los edificios son los mismos y que tienen ordenadores que tardan 20 minutos en encenderse o que el wifi no funciona. Lo que digo en el libro es que estas reformas, si son buenas, tienen un problema de aplicabilidad. Si se pudiera trabajar con menos alumnos todas estas reformas serían mucho más fáciles de aplicar. Pedir ratios más bajas no es revolucionario, no me parece disparatado. Yo pido esto y pido un neohumanismo que vuelva a los valores democráticos y de justicia social que había en los años setenta. Pero yo no soy un antisistema, al revés, soy un defensor del sistema, pero soy crítico con el populismo, con las promesas que no tienen los pies en el suelo.
Le han acusado de tecnófobo.
No soy ni tecnófobo ni tecnocrático. Lo que planteo es que haya una auténtica innovación tecnológica. Por ejemplo: ¿por qué no enseñamos programación a los alumnos? Está comprobado que alumnos con problemas económicos, si se les enseña a programar, tendrán una herramienta estupenda para poder prosperar laboralmente. Somos poco ambiciosos con la ciencia. Y también me dicen que insisto mucho con el problema de las humanidades, y es verdad, tenemos un problema con las humanidades, pero también con la ciencia. En los institutos se tiene que hacer ciencia, in situ. Creo que estamos nivelando a la baja y que nuestra juventud tiene potencial. No estamos construyendo los cimientos como para poder acoger vocaciones científicas. Y por eso construimos un país abocado al monocultivo del turismo cuando podríamos hacer mucho más. Estamos frenando a la juventud.
Veo que le preocupa mucho la ciencia, que no es su materia.
Enseñar lengua es maravilloso, porque yo les dejo crear. Se ponen a escribir, me piden redacciones. La semana pasada teníamos examen y como era el centenario de Galdós les pedí que hicieran un cuento literario de amor realista como los que hacía Galdós. Y fue fantástico. Es decir, es muy fácil hacer la lengua competencial. El problema es la ciencia, donde ya no es tan fácil.
Seguramente su discurso hace que se le identifique con los defensores de la pedagogía tradicional, es decir, la de la cultura del esfuerzo, la memorización y las clases magistrales.
Querría dejar claro que lo que ataco es el pensamiento único. Tenemos un alumnado plural y nuestras herramientas son plurales. El abordaje competencial puede funcionar muy bien con unos grupos, y puede ser que no funcione tan bien con otros. Por ejemplo, el Instituto de Cervera consiguió dos premios extraordinarios de selectividad con metodología tradicional. Pues a ellos les funciona. Lo que digo a lo largo del libro es que tenemos que adecuar la metodología a lo que tenemos en frente. Pero yo no defiendo el esquema tradicional, era excluyente, dejaba mucha gente afuera.

Sobre escuela inclusiva no se habla en el libro.
Es cierto. Creo que en este asunto la clave es hablar con las familias. Y las hay que tienen miedo. Hay que escuchar las necesidades de los alumnos. En España las asociaciones consiguieron que las políticas de inclusión que cerraban la escuela especial se frenaran, porque una parte de las familias consideraba que sus hijos estaban mejor allí. Un miembro de una de estas asociaciones me ponía el ejemplo de que en su escuela había 90 alumnos y 80 docentes. Esta ratio es imposible de lograr en un centro ordinario. O sea, ¿tenemos el dinero para hacer una escuela inclusiva real? Yo me pregunto esto y también me pregunto si han hablado con las familias y si tenemos las instalaciones que hacen falta. Esto no se puede hacer mal hecho.
Hay todo tipo de familias. Quizás solo ha escuchado a unas.
Pues que se escuche a todas las familias y que esto se dote de un presupuesto suficiente. Lo que no puede ser es que se creen situaciones negativas para el alumnado.
¿A lo largo de sus años de docente no ha tenido a ningún alumno con discapacidad?
Un montón.
¿Y cómo se ha enfrentado a este reto, pues?
Es que depende, cada caso es diferente.
Dicen que en infantil y primaria la predisposición del profesorado a abordar la diversidad en el aula es muy superior a la que tiene el profesorado de secundaria. ¿Cómo lo ve?
Lo que veo es que no se puede hacer innovación sin inversión, porque la innovación es cara, y que lo mismo pasa con la escuela inclusiva. Es cara y hay que invertir. Si se invierte, adelante, pero si no estás invirtiendo suficiente dinero para tener una plantilla adecuada y para que estos alumnos tengan la atención adecuada, entonces puede ser un desastre. Tienen que ser profesores con experiencia y con los protocolos muy claros. Yo he visto casos de éxito, y también he visto a alumnos de USEE [equipos de apoyo a la inclusión en Cataluña, habitualmente mal utilizados como aula de educación especial], que seguramente no tendrían que estar allí, levantar por el cuello a una profesora de catalán. Estas situaciones no tendrían que pasar. Sin dinero la educación solo es inclusiva sobre el papel. Yo he parado crisis de ansiedad de un chico que tiraba mesas y sillas a una profesora que se arrancaba los cabellos en un ataque de histeria; yo estaba de guardia y tuve que intervenir sin ninguna formación, fijándome solo en cómo lo hacía el psicopedagogo. Esto es algo cotidiano.
En el libro también se ve que le gusta su trabajo y que hay momentos muy satisfactorios…
Cada día.
…pero en cambio la mayor parte parece la descripción de un escenario de guerra. ¿No está un poco descompensado?
Por dos razones muy sencillas. Porque hay que llevar esperanza a los profesores y porque los padres tienen que saber dónde llevan a sus hijos. No podemos pensar que vivimos en un paraíso. Lo que hay es la pura realidad; cosas vistas, que diría Josep Pla. Una realidad que es compleja y que se tiene que conocer. A mí cada día me escriben padres para darme las gracias y decirme que ahora sabemos lo que hay. En las facultades se han dado cuenta de que iban tirando de teoría, pero que los alumnos que tenían que hacer de profesores de secundaria no han hecho bastante prácticas y cuando llegan a una aula ¡no tiene nada a ver!
Esta esperanza que da en el libro a los profesores debe de ser por la vía de decir que no sois los únicos que estáis hechos polvo.
Sí. Y también me llegan un montón de mensajes de profesores, y no solo españoles. Me llegan también de Uruguay, de Perú… Y otro objetivo era plantear el debate de otra manera, centrándolo en la manera como se siente el profesor. No tenemos otros, y no les podemos tener pensando que están obsoletos. Con este panorama de pesimismo y de profesores llorando no podemos ir a ninguna parte. Miremos el problema de verdad: ¿por qué hay tanto estrés en las aulas? Los padres, crispados, muy agresivos; los profes, crispados y extenuados; los alumnos, desanimados y sin las competencias básicas.
Ahora me dirá que antes los alumnos estaban mejor preparados.
El problema es que llegan muchos chicos a 1.º de ESO que no saben leer, o lo hacen con muchas dificultades. No saben prácticamente escribir. Esto no es defender la escuela tradicional, es defender la alfabetización, que seguramente es uno de los primeros derechos democráticos. Yo no defiendo la lista de los reyes Godos ni ninguna lista memorística, lo que defiendo es que el alumnado tenga suficiente léxico para analizar su mundo. Es típico que te digan: “¿De qué nos sirve saber los ríos de España?”. Es que se trata de que un alumno de Santa Coloma sepa qué río pasa junto a su casa, y trabajando por proyectos me doy cuenta de que el alumnado no sabe ni dónde vive. No sabe situar su casa en el mapa, no distingue provincia de Estado, de capital, de ciudad, de pueblo, no tienen los elementos para analizar el entorno. Hay una confusión y un gran colapso informativo que viene, evidentemente, de las redes.
Cuidado que les va a dar la razón a los que le llaman tecnófobo.
Es que el problema de lectoescritura es grave. Y es un problema que tiene que ver con la atención y la capacidad de concentración. Si tenemos alumnos adictos a los móviles y a los videojuegos… ¿les tenemos que dar más pantallas en el aula? ¿La lógica no es que el aula corrija los excesos de la sociedad?
Este sería un punto de vista. El otro es que este es su lenguaje y que si quieres que te escuchen y tenerles motivados tienes que hablar su lenguaje y hacerlo con sus herramientas.
¡Es que no es cierto! No les motiva más, les produce ansiedad, y llegan a 2º de bachillerato y se tienen que medicar para hacer un examen. Les lanzamos a una piscina que no tiene agua. ¿Quién ha dicho que tenemos que gamificar? ¿Le hemos preguntado al alumno si le gusta? Porque resulta que algunas experiencias de gamificación fracasan porque son aburridas. O sea que a veces se tiene que gamificar y a veces se tiene que hacer una clase magistral. O un grupo quiere una cosa más competencial y otro una cosa más intelectual, por lo tanto uno siempre tiene que estar auscultando a ver cuál es la metodología adecuada a aquel grupo. Pero yo no defiendo un sistema tradicional, defiendo un equilibrio.
¿Los alumnos se tienen que medicar?
Cuando se hacen estudios sobre lo que se toman los alumnos en bachillerato ¡madre mía! Ansiolíticos, antidepresivos… hay demasiado estrés. Planteémonos cómo reducir el estrés. ¿Por qué no elaboramos planes de atención?
¿Qué quiere decir?
Planes para aprender a concentrarse. Me consta que algún centro lo está haciendo. En resumen, el lenguaje de los jóvenes es el lenguaje de los jóvenes y nosotros no tenemos ni idea. ¿Realmente pensamos que reproduciremos su forma de entretenerse? Esto es paternalismo. Tenemos que reducir el estrés y lo que no podemos hacer es no atender al alumno que quiere aprender, que quiere ir más lejos.
Dice que los alumnos no saben leer pero en cambio los suyos han hecho una narración realista al estilo de Galdós…
Sí, pero, por ejemplo, hay alumnos que no ponen ni un solo acento. Esto, ¡en 4º de ESO! ¡Es muy preocupante! También insisto en que todo lo que yo digo no quiere decir que pase en todos los centros. Hay centros muy diversos, yo ahora mismo he suspendido a cuatro de 150. Pero no se trata de esto, se trata de analizar qué estamos haciendo mal en las pedagogías que hay en primaria porque llegan que no saben prácticamente leer y los profesores de matemáticas te explican que los alumnos no pueden concentrarse para entender un problema.
¿Y entonces le parece que todo es un problema de inversión?
No, pero si no se bajan las ratios no se puede innovar. Con 150 alumnos un profesor no puede aplicar todas estas innovaciones por mucho que quiera. Lo que estoy diciendo es que los profesores están extenuados. Si se les damos oxígeno todo este mundo de la nueva pedagogía lo podríamos aplicar de manera mucho más analítica y cómoda. Y bajar las ratios es también muy importante para los entornos donde desgraciadamente tenemos violencia… cosas que yo no he puesto en el libro. No es lo mismo tener 15-20 alumnos que 35. Lo único que quiero plantear es que el profesor se sienta mejor, con la energía necesaria para ser innovador, pero de verdad, por la gente que tiene delante y no por un futuro gnóstico. Hay mucha literatura pedagógica que habla de la vida llena, de la felicidad… para mí, esto es un error. Pero que quede claro que yo en el libro no paro de decir que el sistema está vivo y que está intentando reaccionar. La inquietud está ahí, pero falta una dirección y corregir las desigualdades. Por eso va bien Portugal. Portugal está matizando el sistema de competencias con un sistema de valores. Tenemos que dejar los pensamientos únicos e introducir cosas que son de sentido común. Por ejemplo, el 25% de autonomía de centro, esto ha tenido éxito ahí.

¿Se refiere a la mayor capacidad de los directores para elegir la plantilla?
Me refiero a la autonomía a la hora de confeccionar el currículum. Un alumno de la Seu d’Urgell no tiene que tener el mismo currículum que un alumno de la Mina, de Cádiz o de la Coruña. ¿Qué tiene que ver Medina del Campo con la ciudad de Valencia? Nos tenemos que adaptar a lo que tenemos en frente y perder la obsesión con los temas ideológicos.
Pues hay quien considera escandaloso que a los niños catalanes no se les enseñe la misma Historia que a los madrileños, por poner un ejemplo.
A mí los políticos no me interesan, me interesan los jóvenes. O, en todo caso, me interesará un político al cual le interesen los jóvenes. A mí tanto me da si es un partido de derechas o de izquierdas quien pone el dinero sobre la mesa, pero que lo hagan. Hemos visto propuestas de derechas y de izquierdas, ¿pero realmente es tan importante? Unos y otros han hecho auténticas atrocidades.
Pero al final son los políticos quienes deciden.
Pero con autonomía de currículum serían los profesores quienes discutirían qué hacer con lo que tienen delante. Los gobiernos tienen que perder la obsesión por controlar el currículum y dejar que el profesor dé clase.
¿En todas sus entrevistas en medios de comunicación no catalanes no le han preguntado si en Cataluña se adoctrina?
Muchas veces. Y muchas veces han intentado que diga que hay adoctrinamiento, pero no lo he dicho. Mira, a mí esto no me preocupa. Me preocupan las personas, yo delante tengo a personas de ideologías muy diversas. Lo que me interesa es crear un espacio neohumanista en el que, realmente, con una relación diferente entre el profesor y el alumno, se pueda innovar. Pero partiendo de la realidad y no de unos paraísos que no existen.
¿Pero quién promete el paraíso o habla de felicidad? Hasta ahí donde yo sé las experiencias de transformación educativa que promueven entidades como la Fundación Bofill o los Movimientos de Renovación Pedagógica se hacen tocando de pies al suelo, o cuando menos con la participación de muchos docentes que están en el aula cada día.
En mi libro no encontrarás ni una sola acusación. Yo solo digo con lo que me he encontrado y cómo podríamos mejorar. Es más, elogio muchas cosas que se están haciendo. Por ejemplo, los institutos escuela me parecen una muy buena idea, que además tiene una connotación republicana. Otro: hay un plan sobre la mesa contra el porno y a favor de la educación afectiva. Pues me parece muy bien. ¿Por qué todo el mundo se queda con el malo?
Los autores que cita más a menudo formarían parte del grupo más escéptico ante cualquier iniciativa innovadora.
Pero es que somos líderes en paro juvenil, en desigualdad social…
Pero esto la pedagogía innovadora no lo niega, al contrario.
A mí un tuitero me dijo: “Andreu Navarra tiene idealizados los ochenta”. Pues le hice una foto de la página donde digo que no se tiene que idealizar aquello. La FP de los ochenta era un guirigay. Me estoy encontrando que me ponen cosas que yo no he escrito. Lo que también está claro es que las buenas iniciativas no pueden tapar los fracasos que tenemos como sociedad.
Quizás este sea el punto de colisión. Describe a un profesorado absolutamente extenuado, usted mismo lo ha dicho, mientras que otros describen a un profesorado muy motivado para cambiar las cosas y convencidos de tener la mejor profesión del mundo.
Es que es la mejor profesión del mundo. Ahora bien, se tiene que ser realista. Yo no he visto solo llorar a profes, también he visto llorar a directores y jefes de estudio, y también he visto asesores que tenían que explicar las innovaciones diciendo que no las entendían ni se las creían. Y esto me preocupa y lo explico. De los problemas se tiene que hablar sin tabúes. Como otro problema es que se va demasiado dinero a la concertada.
Pues la concertada se considera infrafinanciada.
Desde la crisis, en España el presupuesto de la concertada ha crecido un 25%, mientras que el presupuesto de la pública continúa igual que en 2007. Esto es un insulto.
Supongo que se tendría que analizar qué ha pasado en cada comunidad.
Bien, si lo que dice el diario El Crític es verdad, en Cataluña se dedican 30 millones de euros cada año a las escuelas de la Opus Dei. Hombre… Con 30 millones seguramente mi ordenador funcionaría.
Con este cuadro tan pesimista, mientras se lee el libro uno se pregunta por qué no lo deja. ¿Se ha planteado alguna vez dejar de ser profesor?
Yo tengo dos vocaciones: soy escritor y soy profesor. A Raimon Pannikar le preguntaban: “¿Usted es católico, hinduista o ateo?” Y él decía: “Todo al 100%, no me divido”.
No me ha contestado. ¿Se ha planteado alguna vez dejarlo?
Yo empecé en la concertada, donde estuve dos años. Y después me fui a la UAB con un contrato de investigación. Y mientras hacía investigación echaba de menos a los alumnos, porque te dan mucha vida. Y volví. Alguna madre me lo pregunta: “¿Pero cómo aguantas a mi hijo con 25 más?”. Pues mira, todos los trabajos tienen días malos y días buenos, pero por cada experiencia mala hay cinco o diez que son buenas. Yo me fijo en lo que va bien, pero también observo que hay un exceso de estrés en las familias, los alumnos y los profesores. Y otra cosa: yo estoy completamente seguro de que lo mejor de nuestra sociedad está en el profesorado. Muchos de mis compañeros son héroes. Lo que llegan a hacer es increíble.
Hombre… ¿no hacen simplemente su trabajo?
No, le ponen mucho más. Un nivel de idealismo y de fe absolutamente impresionante. Yo me fijo mucho en lo que hacen los otros profesores, me dan lecciones cada día.
Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2020/02/20/profes-extenuados-alumnos-desanimados-padres-agresivos-en-las-aulas-hay-demasiado-estres/
Reseña: El presente manual surge de la necesidad de contar con un material de primera mano que sirva de guía a los docentes, investigadores y, sobre todo, a los estudiantes en la elaboración de los diferentes tipos de trabajos académicos que se realizan en la universidad: reseñas, resúmenes, informes, ensayos, monografías, tesinas y tesis. Los objetivos principales son proporcionar algunas directrices de cómo debe presentarse un escrito universitario, empleando las convenciones actuales sugeridas por la comunidad académica internacional; con el ánimo de manejar un «código común» en la forma de citación, el uso de referencias al interior del texto, el registro de la bibliografía, la extensión, el formato, entre otros. En otras palabras, docentes y estudiantes contarán con un documento «base», que asume algunas competencias escriturales durante el proceso de construcción y trabajo textual y, del mismo modo, dé solución a problemas urgentes que suelen presentarse durante la redacción de un escrito universitario.
| Main Author: | |
|---|---|
| Format: | Libros |
| Published: | Universidad de Cuenca2017 |
| Subjects: | |
| Online Access: | http://dspace.ucuenca.edu.ec/handle/123456789/27767 |
Fuente: https://www.bibliotecasdelecuador.com/Record/oai:localhost:123456789-27767/Description#tabnav
Authors: This report has been written by Rebecca Gordon, Lauren Marston, Pauline Rose and Asma Zubairi in the Research for Equitable Access and Learning (REAL) Centre, Faculty of Education, University of Cambridge.
Reseña: Escrito por la Universidad de Cambridge, el estudio proporciona nuevos análisis e información sobre las barreras a la educación de las niñas en los países de la Commonwealth y las medidas necesarias para desmantelarlas. Como hogar de más de la mitad de los niños sin escolarizar del mundo, los países de la Commonwealth tienen un papel importante que desempeñar en la realización de los objetivos mundiales en educación y hay mucho que podemos hacer para aprender y apoyarnos mutuamente. El informe sugiere que los gobiernos de todo el mundo necesitan destinar más fondos a los primeros años de educación, especialmente para las niñas en áreas rurales remotas. También destaca la necesidad de enfoques específicos para ayudar a las niñas a superar los muchos desafíos que enfrentan al llegar a la pubertad. Un proyecto reciente en Kenia implementó «conversaciones comunitarias», cuyo objetivo era abordar las normas dañinas que conducen al matrimonio precoz. Se encontró que estas conversaciones disminuyen los niveles de abandono escolar de las niñas y aumentan la asistencia. En Jamaica, la Fundación del Centro de Mujeres ayuda a reintegrar a las niñas a la escuela secundaria después de dar a luz, mediante una combinación de matrícula académica, provisión de guarderías y otros servicios de salud. Las participantes tienen más probabilidades de completar su educación y menos probabilidades de tener un segundo embarazo. El informe proporciona muchos otros ejemplos de lo que funciona para proporcionar a más niñas una educación de calidad. Lo alentamos a leer este importante informe, que nos lleva un paso más cerca de comprender mejor cómo podemos lograr un mundo donde todos los niños tengan acceso a una educación de calidad. La tarea para los gobiernos y los educadores ahora es aprender lecciones e implementar los mejores modelos a escala. Para eso, necesitamos un compromiso político visible de los países de todo el mundo y una inversión sostenida de recursos. Debemos mantener el impulso para garantizar que las niñas más pobres del mundo completen 12 años de educación de calidad. Estamos profundamente comprometidos con este tema y trabajaremos junto con los colegas del Gabinete y con la Plataforma para la Educación de las Niñas para promover acciones concretas.
Written by the University of Cambridge, the study provides fresh analysis and insights into the barriers to girls’ education in Commonwealth countries, and the measures that are needed to dismantle them. As home to over half of the world’s out of school children, Commonwealth countries have a major role to play in realizing the global goals on education and there is much we can do to learn from and support one another.
The report suggests that governments across the world need to target more funding to the early years of education, especially for girls in remote rural areas. It also highlights the need for targeted approaches to help girls overcome the many challenges they face as they reach puberty.
A recent project in Kenya implemented ‘community conversations’, which aimed to tackle harmful norms that lead to early marriage. These conversations were found to decrease levels of girls’ dropout from school and increase attendance.
In Jamaica, the Women’s Centre Foundation helps to reintegrate girls into secondary school after they have given birth, through a combination of academic tuition, nursery provision, and other health services. Participants are more likely to complete their education and less likely to have a second pregnancy. The report provides many other examples of what works to provide more girls with a quality education.
We encourage you to read this important report, which takes us a step closer to understanding better how we can achieve a world where all children have access to quality education. The task for governments and educationalists now is to learn lessons and implement the best models at scale. For that, we need visible political commitment from countries across the world and sustained investment of resources.
We must keep up the momentum to ensure that the world’s poorest girls complete 12 years of quality education. We are deeply committed to this issue and will work together with Cabinet colleagues and with the Platform for Girls’ Education to promote concrete action.
Descargar: https://www.educ.cam.ac.uk/centres/real/downloads/Platform%20for%20Girls/REAL%2012%20Years%20of%20Quality%20Education%20for%20All%20Girls%20A4_Summary.pdf
Fuente: http://www.ungei.org/index_6561.html
“Aprender a aprender” y “autogestión del aprendizaje” son dos de los conceptos más repetidos por el académico español Juan Ignacio Pozo. Es doctor en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, y allí da clases en la carrera de grado de Psicología y en el máster de Psicología de la Educación.
En diálogo con la diaria, Pozo comentó los últimos avances de la psicología del aprendizaje, los cambios que visualiza en el futuro en el sistema educativo –que incluyen a los videojuegos– y cómo debería transformarse la formación docente y la relación entre profesores y estudiantes. La clave, sostiene, es que los propios jóvenes sean quienes dirijan su aprendizaje, y para eso es fundamental que los docentes pierdan poder en la clase, para que lo tomen sus alumnos.
Pozo promueve el aprendizaje basado en proyectos y cree que es necesario personalizar la educación, pero de una forma muy diferente a cómo Google personaliza las búsquedas de información. Desliza algunas de las conclusiones de sus experimentos, pero advierte que el entorno cuidado de un laboratorio nunca se compara a la realidad de un salón de clases.
En educación, con frecuencia, los nuevos modelos, teorías y enfoques tardan mucho en llegar a las aulas, a veces incluso ni siquiera llegan. ¿Por qué? No es solamente cuestión de que los experimentos cuidadosamente realizados en laboratorios y en espacios muy controlados consigan o no demostrar determinados efectos, sino de que eso llegue a la mentalidad de los docentes y luego a sus prácticas, de que ellos lleguen a implementar esos mismos experimentos pero en grupos de alumnos grandes, en condiciones no tan controladas. Yo diría que el cambio que se ha producido en la psicología del aprendizaje, en las últimas décadas, es que cada vez se generan más oportunidades orientadas a fomentar la gestión metacognitiva del aprendizaje de los alumnos, es decir que los propios alumnos gestionen su aprendizaje, que no solamente aprendan contenidos, sino también a regular cómo aprenden, a decidir qué actividades realizan para aprender, a valorar sus propios aprendizajes, a fijarse sus propias metas. En definitiva, se ha logrado avanzar en un aprendizaje mucho más autorregulado por los propios alumnos.
El cambio es muy lento porque los docentes, en su forma de enseñar, en su formación profesional, incluso por su formación como estudiantes tienen el impulso de controlar lo que pasa en el aula, que sean ellos los que regulan el aprendizaje de los alumnos, no dejar que el alumno sea. Esto hace que resulte muy difícil que los propios alumnos gestionen el aprendizaje, y además hay metas externamente fijadas en formas de evaluaciones, tareas o programas que hacen que sigamos en la misma lógica.
Es que es muy sencillo: todo el control que tiene el alumno es el que perdió el docente. En el escenario de hoy el docente llega al aula y anuncia que la tarea del día será trabajar sobre la evolución de las especies, les dice a los estudiantes qué libro tomar y qué capítulo leer. El profesor se siente mucho más seguro, el currículo fija los contenidos y lo cierra, en lugar de abrirlos. Pero si pensamos en la realidad de hoy vemos otro lado de esta historia: en la vida diaria, los alumnos están expuestos a espacios muy abiertos, donde ellos deben tomar –aparentemente– decisiones sobre qué quieren ver y hacer. Se da una contradicción entre la vida y el aula.
Podemos decir que la educación, hoy en día, para ser más eficaz, debería ser mucho más personalizada, mucho más adaptada al alumno, que lo empodere, pero hay que tener en cuenta que la personalización que tiene que hacerse en el aula es muy distinta a la que se hace en la gestión de la información digital. Con eso me refiero a que todos sabemos que si dos personas buscan la misma información en Google obtendrán resultados diferentes, porque el servidor tiene en cuenta las historias de búsquedas, los gustos y las preferencias; en definitiva, hace una búsqueda muy adaptada al cliente, y esto no sería productivo en la enseñanza.
En primer lugar, esto se puede lograr porque la personalización no significa que cada alumno sea distinto a otro; por supuesto que tienen diferencias, pero sobre todo tienen intereses comunes. Si se entra a un aula y se consulta qué intereses tiene el grupo, lo más probable es que haya muchos temas en común y no 30 intereses diferentes. Me refiero a encontrar diversidad al mismo tiempo que se maneja cierta agrupación de los intereses. Si queremos un sistema que parta de la diversidad social la calidad no debe estar reñida con la equidad, y esto implica incluir y diversificar. No hay una única manera de trabajar con alumnos distintos, pero sí se puede trabajar desde su entorno y realidad para ayudarles a construir conocimiento. Entonces, ¿cómo se trabaja con la diversidad del aula? Planteando tareas más abiertas que cerradas; si todos tienen que hacer la misma tarea se hace un embudo, pero si se dan tareas abiertas, distintos alumnos pueden trabajar en diferentes niveles, con intereses y metas distintas. Pero claro, para que eso pase se debe formar al docente.
No lo sé en Uruguay. Hasta donde lo conozco, me parece que están en una situación muy parecida a la que hay en España. Seguimos formando profesores para una escuela que cada vez tiene menos perspectiva de futuro, profesores cuya función es dar a los alumnos un conocimiento determinado, pero en una sociedad que hace que el conocimiento fluya de formas diferentes.
Creo que la única manera de enseñar a un docente a usar un determinado enfoque o metodología es que aprenda con él. Que aprenda la literatura no para explicarla, sino para ayudar a convertir la literatura en un elemento de transformación de la mente de sus alumnos, que aprenda ciencias para resolver ese problema en especial que se va a vincular a su marco curricular. La forma de enseñar actual hace que el profesor no tenga los recursos para trabajar en otras áreas, porque sólo se forma en su especialidad. Es lógico que le den temor otras formas de enseñanza, pero es necesario que sea él quien las explore, porque todos sabemos que las políticas educativas influyen en lo que pasa en las aulas, pero no son suficientes para el cambio: hay que cambiar a los agentes educativos, que son los que están ahí a diario.
Hablamos de que aprender a aprender es básicamente ayudar a los alumnos a gestionar su propio aprendizaje, es enfrentarlos a una tarea para que se fijen una meta, que puedan entender qué es lo que quieren aprender con eso, qué preguntas quieren responder, y luego las busquen. Siempre con la guía del docente, pero sin que sea él quien les diga lo que tienen que hacer. No puede ser que un alumno del siglo XXI nos pregunte: “¿Esto debo leerlo?”. Estamos en una sociedad en la que se tienen que tomar muchas decisiones sobre qué hay que leer y qué no, por eso los docentes deben ayudar a los estudiantes a gestionarse para que puedan decidir.
Los contenidos siguen siendo importantes, pero habría que entender que no son el fin de la educación, sino el medio para generar capacidades en los alumnos. La cuestión a decidir debería ser qué contenidos me ayudan a que los estudiantes tomen decisiones sobre la vida como ciudadanos; a lo mejor los contenidos que ayudan a algunos no ayudan a otros, y eso también hay que tenerlo en cuenta. Hoy importa que el docente enseñe cómo distinguir la información relevante, saber analizarla críticamente cuando aparecen ideas contradictorias.
En todas las sociedades los sistemas educativos lo que intentan es hacer que los ciudadanos se apropien de la tecnología del conocimiento dominante en esa sociedad, ha sido así siempre. La escuela que tenemos es en buena medida un resultado de la ilustración y del conocimiento enciclopédico. El sistema educativo se apoya en una tecnología que ya no es la dominante en la sociedad; ahora predomina lo digital, y las pantallas siguen estando bastante lejos del aula. Creo que el cambio educativo ya no viene por incorporar las pantallas en sí mismas, sino las dinámicas que están detrás de ellas, como el aprendizaje colaborativo. Ellos ya tienen el acceso a la información, pero hay que trabajar en el uso crítico. Los adolescentes probablemente sean mucho más versados en acceder a la información que sus profesores, pero no en usarla críticamente. Ellos encuentran el resultado más rápido, pero no saben si es lo que tendrían que haber encontrado. Si no les enseñamos a usar las tecnologías de una manera distinta en las aulas, ¿quién lo va a hacer?
Pozo lidera uno de los grupos de investigación sobre educación en su universidad, y dentro de las líneas de trabajo están los diversos sistemas de representación culturales y cómo podrían ayudar a los alumnos a apropiarse del conocimiento. “Investigamos el uso de los videojuegos como herramientas educativas porque son la industria cultural más potente, más que el cine o la televisión, y sin embargo normalmente están fuera del aula y se consideran una pérdida de tiempo. Hay estudios que muestran que utilizándolos de determinada forma, los videojuegos pueden conectar muy bien con los alumnos para generar conocimiento y para ayudarlos a ponerse en el lugar de otro; realmente pueden transformar mentes. Pero si se lo dejamos todo a la industria, sólo se va a seguir trabajando para que vendan más”.
Fuente: https://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:KZkhUqC73wYJ:https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2020/2/juan-ignacio-pozo-la-educacion-hoy-en-dia-para-ser-mas-eficaz-deberia-ser-mucho-mas-personalizada/+&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=ve&client=firefox-b-d
Redacción: el País
En 2019, la foto de un huevo fue la imagen que más likes (me gusta) recibió en Instagram. Más de 54 millones de personas le dieron al corazoncito de la publicación en la red social, tres más que los 51 millones que viven en los países que sufren las 10 crisis humanitarias más ignoradas. Fuera de los focos. Lo denuncia la ONG internacional CARE en su informe anual Sufriendo en Silencio que destaca además que seis de ellas ya habían aparecido en esta lista del olvido colectivo al menos dos veces en los últimos tres años. Y nueve están en África.
«Estamos viendo un creciente vínculo entre los efectos del cambio climático causado por el ser humano y la duración y complejidad de las crisis humanitarias», agrega la experta. Y cuanto más largas son, menos interés suscitan en los medios de comunicación, explican los autores del informe. Para Austin «es alentador» que cada vez se preste más atención a la crisis climática mundial. Pero matiza que es fundamental garantizar que el debate sobre sus efectos «no se limite al Norte y las necesarias transformaciones allí».
«Es sorprendente lo poco que los medios informan sobre el sufrimiento humano relacionado con el calentamiento global en el Sur, la falta de acción política para abordar esta injusticia y las soluciones aplicadas para aliviar la carga para las comunidades», lamenta. Esto se traduce en menos conciencia pública y también menos fondos para ayudar a las víctimas, advierte la ONG.
Estas son las 10 crisis humanitarias más olvidadas en 2019.
Este país es rico en biodiversidad e incluso una saga de películas lleva su nombre. Pero a finales de 2019, vivían en esta gran isla más de 2,6 millones de personas afectadas por el impacto de la sequía y más de 916.000 en necesidad inmediata de asistencia alimentaria, según CARE. El país tiene la cuarta tasa más elevada a nivel mundial de desnutrición crónica, que padece uno de cada dos niños menores de cinco. Además, tres cuartas partes de la población es extremadamente pobre, es decir, vive con menos de 1,9 dólares al día.
Con un 80% de la población dependiente de la agricultura, la sequía es un problema generalizado pero que afecta especialmente a las mujeres y los niños. Las primeras son las encargadas de la alimentación familiar y de llevar agua al hogar; los críos son más vulnerables a la falta de alimentos y contraer enfermedades. Celestine lo sabe bien. Su caso es uno de los que recoge el informe de CARE. Esta viuda y madre de siete hijos solía caminar nueve kilómetros hasta el pozo más cercano, pero algunos días no podía. «Fue entonces cuando los niños bebieron agua del río y enfermaron», le contó a los trabajadores de la ONG.
Incluso en años sin sequía, el acceso al agua potable es uno de los principales desafíos para los habitantes del sur de Madagascar. La aldea de Celestine formó parte de un programa de esta organización para la purificación de agua. «Ahora recibe 20 litros de agua potable todos los días. No es mucho, pero es un comienzo», escriben los autores del informe.
Hoy si naces en República Centroafricana tienes 2.500% más de posibilidades más de morir en tus primeros cinco años de vida, que si lo haces en Cuba. Son los dos países que representan los extremos de mortalidad infantil, según un extenso estudio que publicó Nature el pasado octubre. En caso de sobrevivir, la existencia no será fácil. El conflicto en que está sumido el país desde finales de 2013 ha empujado a uno de cada cuatro centroafricanos a huir de sus hogares, denuncia CARE. Más de 600.000 personas están desplazadas dentro del país y casi 594.000 han buscado refugio en los países vecinos. Además, 1,8 millones de personas se enfrentan a grave inseguridad alimentaria, lo que representa al 41% de la población.
«Podemos comer solo una vez al día, generalmente comemos arroz o mijo. Durante la temporada de lluvias tratamos de cultivar algunos vegetales, pero nunca es suficiente para todos nosotros. Sé que tendrá efectos en el desarrollo de los niños. ¿Pero qué debemos hacer?», le dijo Khadiya, de nueve años y responsable de su hermano de ocho meses, a los trabajadores de CARE en Chad, donde vive refugiada.
La sequía obligó a Moono y a su esposo a tomar decisiones difíciles. Tuvieron que sacar a sus hijos de la escuela y vender todo su ganado. De lo contrario, no podrían comprar comida. «Antes de la sequía, producíamos suficientes alimentos para comer y nos quedaban sobras para vender, incluyendo maíz, sorgo y vegetales», explicó la mujer al personal de la organización, que ha incluido su historia en el informe para ponerle un rostro al hambre en Zambia. Nada creció la última temporada. «Ahora incluso estamos comiendo raíces y frutas silvestres», dijo. Toda la familia busca desesperadamente agua y comida. Cuanto más dura la temporada seca, más largas son las distancias que tienen que recorrer para encontrar ambos. «Tenemos una comida al día ahora y no sobra», contó ella. «No sabemos qué haremos hasta la próxima cosecha. Eso no es hasta abril».
A principios de año, para muchos medios y sus audiencias, la sequía en Zambia comenzó a ser algo real cuando supieron del riesgo de que las cataratas Victoria se secasen
Historias como las de Moono son para CARE la mejor prueba de que en Zambia, los efectos del cambio climático son innegables. Unos 2,3 millones de personas necesitan ayuda alimentaria urgente como resultado de la recurrente falta de lluvias. «La inseguridad alimentaria relacionada con los fenómenos meteorológicos extremos, las plagas o epidemias no son nada nuevo para los países del sur de África, sin embargo las temperaturas en la región están aumentando casi el doble de la media mundial», alerta la ONG.
Quizá, en la clasificación del olvido de CARE sobre 2020, este país baje posiciones. A principios de año, para muchos medios y sus audiencias, la sequía en Zambia comenzó a ser algo real cuando supieron del riesgo de que las cataratas Victoria se secasen.
«Con una prolongada inseguridad política, los altos niveles de pobreza y significativos motivos de preocupación en materia de Derechos Humanos, la situación humanitaria en Burundi sigue siendo frágil», advierten los autores del documento. Según la ONG, los desastres naturales, los movimientos de población, las epidemias de malaria y el riesgo de que el ébola llegue al país se suman a una situación ya de por sí precaria. 1,7 millones de personas, algo más del 15% de la población, tienen problemas para alimentar a sus familias.

Una de ellas es Consolate, madre de seis hijos. “Mi hija Irene estaba enferma, perdió peso y no creció como sus hermanos y hermanas desde que tenía tres años. Su cuerpo comenzó a hincharse, su piel rezuma con infecciones graves. Estaba tan preocupada al ver la desnutrición de Irene que pensé que también tendría presión arterial alta y moriría», explicó la mujer a CARE, que le prestó ayuda.
La plaga de langostas que está arrasando África oriental ha llegado a Eritrea. Esto empeorará la ya de por sí deficiente situación alimentaria en el país. Invisible y silencionsamente, la sequía en 2019 sucedió a un 2018 más seco de lo normal. Resultado: pérdida de cosechas y más hambre. «La producción nacional de alimentos es incapaz de satisfacer las necesidades de la población: las estimaciones sugieren que una buena temporada agrícola solo puede producir el 60-70% de lo que requiere el país; un mal año solo del 20-30%», indica el informe de CARE.
La falta de alimentos no hizo tanto ruido como los insectos y Eritrea se ha quedado en la quinta posición de los 10 países en situación de crisis humanitaria más olvidados de 2019. Con ello, permanecen sin voz los más vulnerables de este país: los nómadas y la población femenina. «En Eritrea, las mujeres y las niñas están expuestas a graves riesgos. El matrimonio infantil sigue siendo común en muchas comunidades conservadoras, lo que hace que las niñas se conviertan en madres a una edad muy temprana. Esto les priva de la oportunidad de ir a la escuela y vivir una vida autodeterminada e independiente. Además, la mutilación genital femenina sigue siendo una práctica generalizada a pesar de que es formalmente ilegal», escriben los autores del documento.
Corea del Norte no ha estado ausente de los medios de comunicación, pero casi siempre por cuestiones de geopolítica: reuniones con Trump, diálogo nuclear, tensiones con Japón… Incluso fue noticia la difusión de una fotografía de su líder, Kim Jong-un, montado sobre un caballo blanco.
Menos atención se le prestó a la crisis cotidiana que viven muchos de sus habitantes puertas adentro, denuncia CARE. «La ONU estima que unos 10,9 millones de personas necesitan asistencia humanitaria para cubrir sus necesidades alimentarias, de salud, agua, saneamiento e higiene. Alrededor del 43% de la población está desnutrida ya que la producción agrícola del país no cubre sus necesidades debido a la falta de equipos modernos, a lo que se suman olas de calor, sequías e inundaciones. Además, el 40% no tiene acceso a agua potable y muchos carecen de instalaciones de saneamiento seguro», enumera la ONG.
Más de 1,1 millones de personas viven sin acceso regular a alimentos y más de 500.000 niños menores de cinco años necesitan tratamiento por desnutrición. Las continuadas condiciones de sequía en todo Kenia han llevado al deterioro de la productividad tanto del ganado como de las cosechas, una subida de los precios y una disminución del agua. La producción agrícola se ha reducido a la mitad, según las estimaciones. Además, cuando no llueve demasiado poco, llueve en exceso.
«Burkina Faso lleva años sumido en una enconada inestabilidad política resultado de los desafíos de seguridad, un vacío de poder, la débil gobernanza y la presencia de grupos armados», analizan los expertos de CARE. Además, el país es extremadamente pobre y padece graves niveles de desigualdad económica y déficits agrícolas, principalmente debido a la inseguridad.
Todo ello ha provocado el desplazamiento de más de 486.000 personas. Y las zonas afectadas por la violencia muestran altos niveles de inseguridad alimentaria y desnutrición. «Para empeorar las cosas, casi 2.000 escuelas no pudieron reabrir, se cerraron 71 centros de salud y 75 proporcionan solo servicios limitados. Esto afecta a más de 880.000 personas», enumeran los autores del informe. En total, alrededor de 1,5 millones de personas en el país necesitaban ayuda humanitaria —protección, asistencia alimentaria y de medios de vida— en 2019. Y se espera que este número aumente a 2.2 millones en 2020, avanzan.
Djenaba Diallo, de 60 años y nativa de Sagou, es una de esas personas que necesitaron asistencia para sobrevivir. A principios de 2019 se fue a vivir a un campamento cuando tuvo que huir de su pueblo después de un ataque en el que dos de sus hijos fueron asesinados. Ahora, vive con sus seis hijas, un hijo y 40 de sus nietos. «Afortunadamente, Djenaba poseía más de 50 cabras y ovejas. Gracias a este ganado, pudo vender leche para ganarse la vida», relata la ONG CARE en el informe. «Pero perdí todo lo demás durante el ataque y todavía tengo miembros de la familia que están en el monte con su ganado», dijo ella. “Habían ido a alimentarlos cuando fuimos atacados y no sabemos dónde están. Nos preocupamos por ellos». El mayor deseo de Djenaba es reunirse con todos los miembros de su familia y volver a la paz. Y quiere lo básico: comida y mejor refugio. “Hay casi 50 personas en mi tienda, esto no nos permite vivir bien y podemos infectarnos fácilmente con enfermedades. Necesitamos ayuda».
Con todo, dos importantes noticias llegaron a copar grandes titulares. Por un lado, la comunidad LGTBI pudo celebrar por primera vez un desfile en Burkina Faso para elegir su Miss y Mister Burkina. Y por otro, un pueblo de este país será escenario de una investigación que podría ser clave para erradicar la malaria que mata cada año a 400.000 personas en el mundo.
Etiopía es uno de esos países que menos contribuye al cambio climático y más lo sufre. Las lluvias son impredecibles y las sequías recurrentes. «Si bien el país contribuye solo con un 0,27% a las emisiones globales, sufre extremadamente el impacto de la crisis climática», se lee en el informe de CARE. Como resultado, unos 7,9 millones de personas sufren desnutrición. Un problema con nombre y apellidos.
Amina Ame Usman no ha cosechado nada esta temporada. «El suelo es fértil, pero el problema es la escasez de agua», recoge su testimonio el la ONG. «Ahora, no tenemos nada». Amina, una madre viuda de seis hijos, dependía del sorgo (un cereal) para alimentar a sus hijos. Debido a la sequía, que ha afectado en gran medida a la parte oriental de Etiopía durante los últimos seis años, la familia de Amina ha estado luchando. Sin los ingresos suplementarios de su cosecha, Amina ni siquiera ha podido comprar productos básicos como jabón o medicamentos para su familia. Por eso, recibe raciones de alimentos de CARE.
Algunas crónicas han contado la desaparición del lago Chad que en 1963 se extendía 26.000 kilómetros cuadrados y hoy no llega a los 1.500 dividido en dos cubetas. Una reducción de algo más del 90%. En la práctica, para los pescadores significa menos peces y más pequeños. Esta merma de alimentos se suma a otras crisis superpuestas que convierten a esta zona del mundo en una tormenta humanitaria perfecta. «10 años de conflicto y violencia, pobreza, hambre, desplazamiento y la disminución del nivel de agua del lago han provocado que casi 10 millones de personas necesiten asistencia humanitaria», indica el estudio de CARE.
Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/01/29/planeta_futuro/1580308811_562711.html