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Hoy el conocimiento es una mercancía

Además de tratarse de una economía del exceso y los desechos, el consumismo es también, y justamente por esa razón, una economía del engaño…” – Zygmunt Bauman
Texto del sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman, publicado por primera vez en su libro Liquid modern challenges to education del año 2005.
Por: Zygmunt Bauman
La imagen del conocimiento reflejaba que el compromiso y la visión de la educación eran una réplica de las tareas que ese compromiso fijó en la agenda moderna. El conocimiento tenía valor puesto que se esperaba que durara, así como la educación tenía valor en la medida en que ofreciera conocimiento de valor duradero. Ya fuera que se la juzgara como un episodio aislado, o bien que se la considerara una empresa de toda una vida, la educación debía encararse como la adquisición de un producto que, como todas las demás posesiones, podía y debía atesorarse y conservarse para siempre.
Así llegamos al primero de los múltiples retos que la educación contemporánea debe afrontar y soportar. En nuestra «modernidad líquida», las posesiones duraderas, los productos que supuestamente uno compraba una vez y ya no reemplazaba nunca más —y que obviamente no se concebían para ser consumidos una única vez—, han perdido su antiguo encanto. Considerados alguna vez como activos ventajosos, hoy tienden a verse como pasivos. Los que alguna vez fueron objetos de deseo se transformaron en objetos de resquemor. ¿Por qué? Porque el «mundo vital» de la juventud contemporánea, compuesto desmañadamente con porciones de sus experiencias vitales, ya no se parece a los pasadizos ordenados, sólidos y «aprendibles» de los laberintos «de ratones de laboratorio» que hace medio siglo se utilizaban para explorar los misterios de la buena adaptación a través del aprendizaje. John Kotter , profesor de la Harvard Business School, aconseja a sus lectores que eviten quedar atrapados en empleos de larga duración del tipo «puesto permanente» y, en realidad, desaconseja desarrollar una lealtad institucional o dejarse absorber demasiado en cualquier empleo durante un tiempo prolongado. No debe sorprendernos, pues, que el panadero Rico se lamentara ante Sennett de lo dificultoso que le resultaba explicar qué podía significar un compromiso .
La historia de la educación está plagada de períodos críticos en los cuales se hizo evidente que las premisas y estrategias probadas y aparentemente confiables habían perdido contacto con la realidad y exigían ajustes o una reforma. Con todo, aparentemente la crisis actual es diferente de las del pasado. Los retos actuales están golpeando duramente la esencia misma de la idea de educación tal como se la concibió en el umbral de la larga historia de la civilización: hoy está en tela de juicio lo invariable de la idea, las características constitutivas de la educación que hasta ahora habían soportado todos los retos del pasado y habían emergido ilesas de todas las crisis. Me refiero a los supuestos nunca antes cuestionados y mucho menos sospechosos de haber perdido vigencia, con lo cual, necesariamente, deberían reexaminarse y reemplazarse.
En el mundo de la modernidad líquida, la solidez de las cosas, como ocurre con la solidez de los vínculos humanos, se interpreta como una amenaza. Cualquier juramento de lealtad, cualquier compromiso a largo plazo (y mucho más un compromiso eterno) auguran un futuro cargado de obligaciones que (inevitablemente) restringiría la libertad de movimiento y reduciría la capacidad de aprovechar las nuevas y todavía desconocidas oportunidades en el momento en que (inevitablemente) se presenten. La perspectiva de cargar con una responsabilidad de por vida se desdeña como algo repulsivo y alarmante.
Hoy se sabe que las cosas más preciadas envejecen rápido, que pierden su brillo en un instante y que súbitamente y casi sin que medie advertencia alguna, se transforman de emblema de honor en estigma de vergüenza. Los editores de las lustrosas revistas de moda saben tomar bien el pulso de la época: junto con la información sobre las nuevas tendencias acerca de «lo que hay que hacer» y «lo que hay que tener», proporcionan regularmente a sus lectores consejo sobre lo que «ya no se usa» y debe descartarse. Además, hoy se espera que ni siquiera los hábitos que supuestamente habrían de durar un poco más permanezcan inalterables. Un anuncio reciente de oferta de teléfonos móviles atrae a los curtidos usuarios de teléfonos con esta exhortación: «Usted ya no puede presentarse en público con ese móvil que tiene ahora… vea los nuevos modelos». Nuestro mundo recuerda cada vez más la «ciudad invisible» de Leonia de Italo Calvino, donde «la opulencia puede medirse, no tanto por las cosas que se fabrican, se venden y se compran cada día; [… ] sino, antes bien, por las cosas que se tiran diariamente para dejar lugar a las nuevas». La alegría de «deshacerse» de las cosas, de descartarlas, de arrojarlas al cubo de la basura, es la verdadera pasión de nuestro mundo.
La capacidad de durar mucho tiempo y servir indefinidamente a su propietario ya no juega a favor de un producto. Se espera que las cosas, como los vínculos, sirvan sólo durante un «lapso determinado» y luego se hagan pedazos; que, cuando —tarde o temprano, pero mejor temprano— hayan agotado su vida útil, sean desechadas. Por lo tanto hay que evitar las posesiones, y particularmente las posesiones de larga duración de las que no es fácil librarse. El consumismo de hoy no se define por la acumulación de cosas, sino por el breve goce de esas cosas. Por lo tanto, ¿por qué el «caudal de conocimientos» adquiridos durante los años pasados en el colegio o en la universidad habría de ser la excepción a esa regla universal? En el torbellino de cambios, el conocimiento se ajusta al uso instantáneo y se concibe para que se utilice una sola vez. Los conocimientos listos para el uso instantáneo e instantáneamente desechables de ese estilo que prometen los programas de software —que aparecen y desaparecen de las estanterías de las tiendas en una sucesión cada vez más acelerada —, resultan mucho más atractivos.
Todo este encogimiento del lapso de vida del saber, provocado por un «contagio» completo —por el impacto de degradar la durabilidad de la posición, alguna vez venerable, que ocupaba en la jerarquía de valores—, está exacerbado por la mercantilización del conocimiento y del acceso al conocimiento.
Hoy el conocimiento es una mercancía; al menos se ha fundido en el molde de la mercancía y se incita a seguir formándose en concordancia con el modelo de la mercancía. Hoy es posible patentar pequeñas porciones de conocimiento con el propósito de impedir las réplicas, al tiempo que otras porciones —que no entran en el marco de las leyes de la patente— constituyen secretos cuidadosamente guardados mientras están aún en el proceso de desarrollo (como un nuevo modelo de automóvil antes de que se exhiba en el salón del año siguiente), siguiendo la bien fundada creencia de que, como en el caso de cualquier otra mercancía, el valor comercial refleja lo que diferencia al producto de los ya existentes antes que la calidad del producto en su conjunto. Lo que diferencia al producto, por regla general, es de corta vida, pues el impacto de la novedad se desgasta rápidamente. Por lo tanto, el destino de la mercancía es perder valor de mercado velozmente y ser reemplazada por otras versiones «nuevas y mejoradas» que pretenden tener nuevas características diferenciales, tan transitorias como las de los productos que acaban de ser desechados porque ya perdieron su momentáneo poder de seducción. Concentrar el valor en lo diferencial es una manera de devaluar, oblicuamente, el resto del conjunto, el resto que no ha sido afectado por el cambio, el resto que «sigue siendo igual».
Así es como se desalienta la idea de que la educación puede ser un «producto» que uno gana y conserva, atesora y protege y, ciertamente, ya son pocos los que hablan a favor de la educación institucionalizada. Antes, para convencer a sus hijos de los beneficios del aprendizaje, los padres y madres solían decirles: «Nadie podrá nunca quitarte lo que has aprendido». Semejante consejo puede haber sido una promesa alentadora para aquellos niños a los que se les enseñaba a construir sus vidas como casas —desde los cimientos hasta el techo, mientras en ese proceso iban acumulando el mobiliario—, pero lo más probable es que la juventud contemporánea lo considere una perspectiva aterradora. Hoy los compromisos tienden a ser muy mal vistos, salvo que contengan una cláusula de «hasta nuevo aviso». En una cantidad cada vez mayor de ciudades de Estados Unidos, los permisos para construir sólo se entregan junto con su correspondiente permiso de demolición…
https://bloghemia.com/2021/05/hoy-el-conocimiento-es-una-mercancia.html
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Bill Gates revela las dos habilidades poco valoradas que marcan el éxito profesional y por qué casi nadie la desarrolla

Bill Gates afirma que el aprendizaje fundamental en la niñez incide directamente en el éxito profesional futuro.

El empresario y filántropo Bill Gates ha reiterado que una de las claves menos atendidas del éxito profesional se forma durante la infancia. Según la información publicada en la página web de la Fundación Gates, la educación solo cumple su propósito cuando los estudiantes adquieren conocimientos básicos que les permitan avanzar en su formación académica y su vida laboral.

En los contenidos difundidos en su sitio oficial, la fundación indica que existen métodos educativos con resultados comprobados para mejorar el desempeño escolar desde los primeros años. Allí se detalla que la pedagogía estructurada y la instrucción dirigida son “enfoques probados y rentables para fortalecer el aprendizaje fundamental”, aunque se advierte que “muy pocos países las están implementando a gran escala”.

Desde la página web de la Fundación Gates se sostiene que el desarrollo del aprendizaje fundamental, centrado en la lectura y las matemáticas, es determinante para ampliar oportunidades educativas y laborales a largo plazo. En ese mismo espacio se afirma que “mejorar el aprendizaje fundamental es esencial para ayudar a los niños a alcanzar su máximo potencial” y que la organización se enfoca en “acortar la brecha entre la evidencia y la acción” para mejorar los resultados de aprendizaje.

Según la Fundación Gates, el dominio de lectura y matemáticas incide en las oportunidades laborales.
Según la Fundación Gates, el dominio de lectura y matemáticas incide en las oportunidades laborales.Crédito: Freepik

Aprendizaje fundamental y éxito profesional

De acuerdo con lo expuesto en la web de la fundación, el fortalecimiento de las habilidades básicas permite que los estudiantes accedan a aprendizajes más complejos y continúen su trayectoria educativa. En ese sentido, el documento señala que “la educación sin aprendizaje es una promesa incumplida”, ya que la asistencia escolar no garantiza resultados si no se desarrollan competencias esenciales.

En los mismos contenidos institucionales se indica que la fundación trabaja con socios para “impulsar la innovación, cerrar brechas de investigación y probar ideas audaces que puedan conducir a soluciones prácticas y efectivas”. Estas acciones buscan facilitar la adopción de programas basados en evidencia dentro de los sistemas educativos.

Educación en África subsahariana e India

Bill Gates explica por qué el aprendizaje fundamental sigue siendo clave para el futuro profesional.
Bill Gates explica por qué el aprendizaje fundamental sigue siendo clave para el futuro profesional.Crédito: Freepik

Según la información publicada en la página oficial, laFundación Gates concentra su trabajo en África subsahariana y India, regiones donde millones de niños no alcanzan niveles básicos de lectura y matemáticas.

En su web se explica que la estrategia se apoya en cuatro áreas: “estimular la innovación para acelerar el progreso”, “ampliar las vías a través de los sistemas educativos gubernamentales”, “colaborar con los financiadores” y “crear un entorno propicio en el que el aprendizaje fundamental sea una mayor prioridad”.

Asimismo, la fundación señala en su sitio web que colabora con socios para “adoptar soluciones efectivas basadas en evidencia”, escalar programas que fortalezcan la alfabetización y la aritmética, e integrar herramientas de tecnología educativa e inteligencia artificial. También indica que apoya transiciones de aprendizaje para estudiantes bilingües y de educación primaria superior.

Finalmente, en su página web la organización advierte que existe una “crisis de aprendizaje fundamental” con impactos para toda una generación, pero sostiene que “la crisis tiene solución” mediante la implementación a mayor escala de intervenciones basadas en evidencia.

https://www.lafm.com.co/sociedad/bill-gates-revela-habilidad-poco-valorada-clave-en-el-exito-profesional-388862

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IFE Insights Reports | Inteligencia artificial generativa en la educación superior: Una visión objetiva

Por Observatorio | IFE

Informe que analiza el uso actual de la IA generativa desde una mirada crítica y ética, destacando el papel clave de las personas y aportes de expertos globales.

Este informe tiene como objetivo ofrecer una perspectiva objetiva del escenario actual, reconociendo tanto los avances como las dudas que aún persisten en torno al uso de la Inteligencia Artificial Generativa. Con un eje transversal claro, el papel insustituible de las personas, el análisis va más allá de lo que estas tecnologías pueden ofrecer, subrayando que la intervención humana consciente, crítica y ética es la que aporta el verdadero valor a su aplicación.

El documento reúne las visiones de especialistas de distintas regiones del mundo que trabajan con Inteligencia Artificial Generativa en contextos reales y cotidianos. A través de sus testimonios, se comparten aprendizajes, experiencias y buenas prácticas y, aunque el tiempo transcurrido para evaluar su impacto a largo plazo ha sido limitado, estos aportes ya ofrecen valiosas perspectivas sobre el potencial transformador de esta tecnología.

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La hora de los sables

Por Raúl Zibechi

La ofensiva de los poderosos contra los pueblos está creciendo en todos los rincones del planeta. Estados Unidos y sus aliados regionales están detrás de las numerosas agresiones que se vienen produciendo, que amenazan extenderse toda vez que no existen mecanismos capaces de frenarlas. La impunidad es la regla en este periodo, en el que las grandes potencias están dibujando un nuevo mapa global ajustado a sus intereses.

Desde que el genocidio de Gaza quedó en la más completa impunidad, se abrieron las compuertas de represiones y violencias contra los pueblos. Las clases dominantes del mundo creen que pueden revertir la decadencia de sus Estados-nación a través de la fuerza militar. La larga y tremenda historia del colonialismo les enseña el camino.

En las escasas semanas del nuevo año, se están produciendo feroces ofensivas contra los pueblos venezolano, iraní y kurdo, en una escalada tan veloz como demoledora. Incluso dentro de Estados Unidos, el presidente Trump parece dispuesto a enviar mil 500 militares para sofocar la revuelta de la población de Minneapolis contra las deportaciones del servicio de inmigración (ICE) que asesinó a una mujer días atrás.

Sobre Venezuela se sigue aplicando la estrategia de la asfixia que, aunque busca acabar con el régimen, afecta principalmente a la población, a la que condena al hambre con la esperanza de que se levante contra el gobierno. Se trata de una estrategia que ya viene siendo aplicada contra otros países, estando el pueblo cubano en la mira del Pentágono, que es el que diseña estos modos de acorralar poblaciones enteras.

Lo de Irán es una tragedia que compromete a las izquierdas por sus inexplicables silencios. La represión del Estado parece haberse cobrado la vida de más de 10 mil personas, a través de una represión abominable que no puede justificarse porque Estados Unidos, Israel y el Reino Unido estén espoleado la movilización popular que, aunque lo nieguen, tiene sus razones en el deterioro de sus condiciones de vida y en una represión persistente.

El pueblo kurdo está siendo duramente atacado por el régimen yihadista que gobierna Siria, con la colaboración de Turquía. A comienzos de enero atacaron los barrios kurdos en Alepo, forzando una retirada, y ahora la emprenden contra la autonomía de Rojava con la esperanza de erradicar el proceso de autogobierno que desde hace 14 años viene desarrollando la población.

Al parecer, hubo un acuerdo entre Turquía e Israel, con el visto bueno de Washington y la Unión Europea: Ankara acepta que Tel Aviv controle el sur de Siria a cambio de tener las manos libres contra Rojava, que es su objetivo estratégico. Los poderes rechazan todo acuerdo, ponen fin a un “proceso de paz” que nunca levantó vuelo y clausuran una imaginaria crisis turca con el apoyo del Occidente colectivo.

El caso kurdo ilustra cómo las potencias y los Estados-nación consideran a los pueblos como arcilla moldeable por la geopolítica capitalista. En realidad, para los pueblos oprimidos nunca hubo democracia ni buenos gobiernos, sino el rigor de la vigilancia y el control que ahora derivan en sablazos con los que la caballería siempre trató a los pueblos que no se dejaban. Creo que esta coyuntura nos impone reflexiones más amplias.

Los grandes pensadores de la guerra, aunque actuaron en épocas y geografías diferentes y ante enemigos diversos, coinciden en algunos aspectos centrales que no tienen nada que ver con las armas y las tecnologías bélicas. Para Sun Tzu, el primer factor fundamental a tener en cuenta es “la influencia moral”, por la que entiende que “el pueblo esté en armonía con sus dirigentes”.

A pesar de ser un militar prusiano, Carl von Clausewitz sostuvo que no hay en el mundo fuerza más excepcional que el espíritu del pueblo en armas y que, a su lado, no hay medios técnicos ni militares superiores. Llegó incluso a decir que el pueblo es el “dios de la guerra”.

Mao es más concreto y afirma, en sus escritos ante la invasión de Japón a China que “la movilización de todo el pueblo formará un vasto mar para ahogar al enemigo, creará las condiciones que habrán de compensar nuestra inferioridad, y otros elementos, y proporcionará los requisitos previos para superar todas las dificultades en la guerra”.

En todos los casos el pueblo es el centro, no mero instrumento ni medio para conseguir fines. Una centralidad que fue luego opacada por las izquierdas, tanto las electorales como las revolucionarias, en una deriva ética que convierte a los pueblos en espectadores o ejecutores de decisiones que toman otros. Una vez afirmado este principio, podemos considerar otros aspectos de la guerra.

Los grandes estrategas militares coinciden en que la defensiva es superior a la ofensiva, cuestión de actualidad ante las guerras de arriba. Sin embargo, la defensiva no puede ser pasiva sino “resistencia y rebeldía” como enseñan los zapatistas, ya que son las condiciones para cambiar el mundo cuando los vientos soplan en contra de los pueblos.

Periodista, escritor y pensador-activista uruguayo, dedicado al trabajo con movimientos sociales en América Latina.

La Jornada

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La CLADE propone caminos frente a los desafíos para alcanzar la Agenda 2030 en educación

La CLADE participó en un encuentro de la Campaña Mundial por la Educación (CME) para intercambiar aprendizajes y fortalecer la incidencia política de la sociedad civil en defensa del derecho humano a la educación pública y gratuita.

El 26 de enero, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Educación, la Campaña Mundial por la Educación (CME) convocó al encuentro virtual de aprendizaje político “Cambio de poder y narrativas: aprender del trabajo de la CME como movimiento en Naciones Unidas y más allá”.

La intención del espacio fue lograr intercambios entre integrantes de la CME que les permitan tener lecciones de sus experiencias de incidencia, perfeccionar sus estrategias de acción colectiva y fortalecer su capacidad para influir en las estructuras de poder y las narrativas globales en torno a la educación.

Al mismo tiempo, la membresía de la CME está llamada a seguir reflexionando sobre su participación en los espacios políticos globales, fortalecer la colaboración e innovar en enfoques para sostener una defensa eficaz e inclusiva de la sociedad civil a favor de una educación pública gratuita y de calidad para todas y todos.

El seminario virtual tuvo la participación de varias personas que, desde diversas regiones del mundo trabajan por el reconocimiento del derecho humano a la educación para todas y todos. Concretamente, pusieron sobre la mesa la participación fundamental de la sociedad civil en la búsqueda de ese derecho; la preocupación del aumento de la privatización en detrimento de su alcance ; y por supuesto, el compromiso de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible sobre educación (ODS4), que busca garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todas las personas.

Retos para los caminos de la incidencia por la educación

Durante su participación en este seminario, Nelsy Lizarazo, coordinadora general de la CLADE respondió a la pregunta sobre los desafíos para alcanzar la Agenda 2030 y el cumplimiento del ODS 4, desde el compromiso de que los objetivos no se olviden en el tiempo que resta para llegar al año 2030. Propuso dos caminos posibles:

El primero, plantea resignificar cada meta del ODS 4, integrando en ellas los temas que se han ido posicionando en la agenda educativa global como nuevas realidades, aunque no lo son, como: cambio climático, movilidad humana, digitalización e inteligencia artificial, juventudes y, por supuesto, financiamiento sostenible.

El desafío político para la sociedad civil es hacer visible esa conexión de manera sistemática, evitando que estos temas se conviertan en agendas paralelas que fragmenten la mirada, diluyan las responsabilidades y obliguen a la competencia por recursos. Defender cualquier marco post-2030 debe integrar las metas no cumplidas del ODS 4 como deudas históricas obligatorias e impostergables. Esta resignificación, explica Nelsy Lizarazo, puede ayudar a evitar una suerte de “procrastinación social”, o, en otras palabras, abandono de las metas para pensar en qué hacer después del 2030. Lo cual es un gran riesgo.

Con este primer camino, el planteamiento resalta la preparación para después del 2030, lo que implica no abandonar el ODS 4, por el contrario, usarlo como una arquitectura común que permita ordenar, conectar y politizar estos debates.

Y un segundo camino es, aportar y acompañar tres debates necesarios relacionados a la garantía del financiamiento sostenible del derecho humano a la educación:

  1. Los procesos hacia la Convención Fiscal en Naciones Unidas.
  2. La convocatoria abierta de la secretaría general de Naciones Unidas, António Gutérres, sobre la pertinencia o no de continuar usando el Producto Interno Bruto (PIB) como índice para tomar decisiones de cooperación, apoyo e inversión.
  3. El debate que requiere nuestra mayor investigación y posicionamiento sobre los denominados “mecanismos innovadores de financiamiento”.

La CLADE considera que, “lo que como movimiento global en los espacios regionales y nacionales logremos aportar en estos procesos, puede ser muy significativo y generar una condición verdaderamente habilitante para avanzar en las metas del ODS 4 y más allá”, fueron las palabras de cierre de Nelsy Lizarazo.

La CLADE propone caminos frente a los desafíos para alcanzar la Agenda 2030 en educación

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Alcira Ramírez: La educación sigue siendo esperanza en Venezuela

Por: Josimar Ampies

En el marco del Día Mundial de la Educación, que se conmemoró el pasado 24 de enero, la doctora Alcira Ramírez, educadora e investigadora, dijo a Radio Fe y Alegría Noticiasque la vigencia del hecho educativo es la herramienta principal para que el país salga adelante.

A pesar de las tensiones estructurales que lo acechan, según ella, el recurso educativo sigue siendo una oportunidad en medio de un mundo complejo, entendiendo que todavía la educación es esperanza para Venezuela y el mundo.

Ramírez mencionó que a casi seis años del inicio de la pandemia de Covid-19, sus secuelas aún persisten en el sistema y advirtió que el rezago educativo es un fenómeno global, pero que en Venezuela se profundiza debido a crisis preexistentes.

“La recuperación del rezago puede durar entre dos y tres años. Las generaciones que vivieron la paralización de clases tendrán consecuencias marcadas en su vida. En Venezuela, esto se suma a problemas de infraestructura y condiciones docentes que ya arrastrábamos”, explicó la investigadora.

Educación técnica

Ramírez señaló que en el mercado laboral actual está más valorado las capacitaciones cortas y la educación técnica que los títulos universitarios tradicionales. Sin embargo, aclaró que la educación no debe verse solo como una fábrica de empleados para el sector empresarial.

“Ser competente no significa solo estar preparado para una empresa. Significa ser capaz de asumir roles sociales, ser voluntario, trabajar en una ONG o en la familia. Es hacerse competente para la vida”, enfatizó, rescatando el concepto de “saber ser” que promueve el modelo de educación popular.

Para la doctora Ramírez, el docente es el pilar que sostiene la esperanza, pero hoy enfrenta una realidad: una mística inquebrantable frente a una precarización extrema.

Retos del docente

Asimismo, destacó que los retos de la formación docente actual incluyen el cierre de la brecha digital, destacando que no basta con tener equipos, sino que se requiere acompañamiento humano.

También está el enfoque en habilidades blandas, que pueden lograrse fomentando el pensamiento crítico, la resolución de conflictos y la creatividad.

Y, por último, mencionó la atención a la diversidad, formar maestros capaces de atender realidades como la migración y las discapacidades en el aula de clase.

Finalmente, la investigadora recordó que la escuela no es una isla.

Un llamado urgente

Ramírez hizo un llamado urgente al Estado venezolano para atender la infraestructura (con un 70% en condiciones precarias) y haciendo énfasis en la precarización de los salarios, de la incluso social y de la falta de matrícula que también tiene que ver con la falta de valorización del docente.

“En el imaginario, el docente es quien prepara el futuro, pero en la práctica es poco valorado. No podemos hablar de educación si no hablamos de los problemas sociales que la impactan. El Estado debe facilitar la labor docente y entender el contexto de supervivencia de las familias”, concluyó.

Alcira Ramírez: La educación sigue siendo esperanza en Venezuela

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[Perú] Eduardo Chocano Ravina: “La promesa permite la continuidad de la vida”

Eduardo Chocano Ravina: “La promesa permite la continuidad de la vida”

Por Sol Pozzi-Escot

El joven poeta peruano presentó su tercer poemario, titulado “Conversación sobre lo que no fue”, un diálogo con lo más profundo de aquello que nos hace humanos: la inevitabilidad de la muerte y del amor.

 En este libro la Muerte no aparece como metáfora lejana, sino como interlocutora. ¿Qué te llevó a convertirla en un “tú” con el que se conversa, y no solo en un tema poético?

Convertir a la Muerte en un “tú” fue una decisión casi inevitable. Mientras escribía, me di cuenta de que tratarla como un concepto abstracto la volvía distante. En cambio, cuando la Muerte adquiere un rostro y una voz, deja de ser una idea y se vuelve presencia. Conversar con ella es reconocer que nos acompaña de manera silenciosa a lo largo de la vida. El diálogo surge, entonces, como una forma de honestidad al hablar con aquello que nos confronta de manera directa y permanente a lo largo de nuestras vidas.

El poemario está organizado en cuatro etapas. ¿Qué marca el paso de una a otra?

Las cuatro etapas nacen de una comparación con una relación de pareja. Hay un primer momento de encuentro, cuando conoces al ser amado y ella  aparece como fuente de sorpresa y fascinación. Luego, viene la etapa en la que se queda en tu vida y empieza a ocupar un espacio cotidiano. Después, ocurre la ruptura, se va de tu vida y deja un vacío que reordena todo, porque se trata de su ausencia. Y al final regresa para despedirse. Ese regreso funciona como cierre emocional y como punto de no retorno, porque confirma que lo vivido tuvo un peso definitivo y que la despedida, aunque duela, termina de darle forma a todo lo anterior.

En varios poemas se instala la idea de “obediencia” frente a la Muerte. ¿Cómo la entiendes?

La entiendo como una forma de lucidez frente al límite. La obediencia, en estos poemas, implica conciencia de aquello que no puede ser evitado. Es un gesto de reconocimiento al aceptar que hay una frontera que no se cruza y que, al asumirla, cambia la manera de estar en el mundo. Obedecer es mirar de frente lo inevitable y habitarlo sin autoengaños, con una atención más nítida sobre el tiempo, la fragilidad y lo que verdaderamente importa.

El libro sugiere una tensión entre verdad y engaño, entre promesa y ruptura. ¿Qué discusión filosófica está detrás de esa tensión?

La discusión filosófica que atraviesa esa tensión se asienta en la fragilidad del sentido y en el modo en que el ser humano se sostiene mediante relatos para habitar el tiempo. En esa perspectiva, verdad y engaño operan como dimensiones que coexisten en la experiencia.

Muchas veces creemos ciegamente en promesas para poder continuar, aun cuando esa creencia contenga un componente de ficción. La promesa cumple entonces una función estructurante, porque organiza el porvenir y permite continuidad a la vida.

La ruptura, en cambio, irrumpe para evidenciar lo provisional de ese orden. Desde allí, el libro se vincula con una reflexión más amplia sobre la finitud, mostrando que el sentido se mantiene en equilibrios precarios y que la muerte aparece como la instancia que despoja las narrativas de sus seguridades, obligándonos a replantear qué entendemos por verdad cuando el tiempo deja de ofrecer garantías.

Tu texto de introducción al poemario lo coloca en un horizonte filosófico. ¿Qué lecturas o tradiciones influyeron en su escritura, y cómo evitar que el enfoque filosófico “se coma” la emoción del poema?

En la escritura del poemario confluyen lecturas que me marcaron profundamente y que provienen tanto de la narrativa como de la poesía. Obras como Crimen y castigo de Fiódor Dostoievski, Lolita de Vladimir Nabokov, El conde de Montecristo de Alexandre Dumas, La ciudad y los perros y Travesuras de la niña mala de Mario Vargas Llosa, así como La tregua de Mario Benedetti, me enseñaron a explorar la interioridad humana desde el conflicto, la culpa, la obsesión, la espera y la fractura afectiva.

En el ámbito de la poesía, Recuerdos del primer amor de Giacomo Leopardi y, de manera más amplia, la obra poética de Marco Martos, Edgar Monrroue y José Santos Chocano influyeron en mi manera de concebir el verso como un espacio de memoria, intensidad y diálogo con lo ausente.

Después de terminar el libro, ¿cambió algo en tu manera de mirar la muerte?

Más que la idea que tengo de la muerte, cambió, totalmente, la forma en que me relaciono con ella. Dejó de ser una abstracción cómoda y pasó a sentirse como una presencia que acompaña y ordena el tiempo, incluso cuando uno pretende ignorarla. Después de terminar el libro, la miro con mayor conciencia de la finitud y de su peso en lo cotidiano, en lo que se pierde y en lo que persiste.

La encuentro en todos lados, en la calle al cruzar la pista, al salir de alguna taberna o conferencia a altas horas de la noche y estar en una avenida abandonada. La percibo en los hospitales y en los velorios, claro, pero también en escenas comunes: en una llamada que llega tarde, en una noticia mínima que recuerda que el mundo no se detiene por nadie, en la forma en que el cuerpo se cansa sin aviso, en un amigo que se despide y uno, por un instante, siente que ese adiós podría ser el último.

Después de escribir el libro, la muerte dejó de ser un concepto lejano y se volvió una presencia que acompaña y ordena el tiempo, una especie de recordatorio constante de que todo es más breve de lo que uno supone. La escritura no me dio respuestas definitivas, pero afinó la mirada y dejó una conversación abierta que continúa, incluso cuando el libro se cierra.

Fuente de la Información: https://www.pressenza.com/es/2026/01/peru-eduardo-chocano-ravina-la-promesa-permite-la-continuidad-de-la-vida/

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