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Fernando Pereira, Cecodap-Venezuela: No estamos preparados para la educación a distancia

Redacción: Noticiero Digital

El fundador de Cecodap, Fernando Pereira, mostró este miércoles estar de acuerdo con la decisión del Ejecutivo Nacional de suspender las actividades en las aulas de clases, hasta nuevo aviso, sin embargo, aseguró que el país no está «preparado» para afrontar la educación a distancia.

«Consideramos que la prioridad en estos momentos es mantener la salud del niño y eso no lo discutimos, no obstante, no estamos preparados para una situación de este tipo, para afrontar la educación a distancia. Ya veníamos con una educación en emergencia y esto no nos tamo en buenas condiciones. Teníamos ya docentes que faltaban a clases, que no están graduados, por lo tanto, esto requiere, ciertamente, un esfuerzo adicional de parte de la sociedad, de docentes y de la familia», dijo Pereira en entrevista para Noticias en Vivo.

El profesor afirmó que 40 % de la población no tiene acceso a Internet, por lo que insiste en que «no estamos en condiciones para llevar adelante este proceso de manera eficiente».

Recalcó además que los padres tampoco están en condiciones de afrontar tal reto, «en estos momentos muchas familias están preocupadas por gestionar la sobrevivencia», concluyó.

Fuente: https://www.noticierodigital.com/2020/04/fernando-pereira-cecodap-no-estamos-preparados-para-afrontar-la-educacion-a-distancia/

 

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Los planes de respuesta al coronavirus deben incluir el impacto de la pandemia en las mujeres

ONUNOTICIAS

“El COVID-19 podría revertir los limitados logros en materia de igualdad de género y derechos de las mujeres”, advierte el Secretario General, quien urge a los Gobiernos a colocar a mujeres y niñas en el centro de los esfuerzos de recuperación, empezando por reconocerlas como líderes y dándoles representación equitativa y poder de decisión.

“El COVID-19 podría revertir los limitados logros en materia de igualdad de género y derechos de las mujeres”, advierte el Secretario General, quien urge a los Gobiernos a colocar a mujeres y niñas en el centro de los esfuerzos de recuperación, empezando por reconocerlas como líderes y dándoles representación equitativa y poder de decisión.

Una pandemia siempre amplifica las desigualdades existentes y, más aún, las agudiza para quienes las padecen porque serán estas personas o colectivos los más golpeados y, generalmente, los más excluidos en los esfuerzos de recuperación, afirma un informe del Secretario General de las Naciones Unidas sobre el impacto de la crisis del COVID-19 en las mujeres.

António Guterres presentó este jueves el documento, que alerta sobre la exacerbación de las inequidades sanitarias, económicas y de seguridad y protección social que de por sí sufren las mujeres y las niñas por el sólo hecho de pertenecer al género femenino.

Además, el estudio plantea una política de recuperación de la pandemia que incluya a las mujeres en el corazón de los planes nacionales: “Poner a las mujeres y las niñas en el centro de las economías dará mejores y más duraderos resultados para todos, apoyará una recuperación más rápida y nos reencausará en el camino hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles.”

Poner a las mujeres en el centro de las economías dará mejores y más duraderos resultados para todos.

El informe asevera que los impactos económicos serán más graves para las mujeres y niñas, quienes generalmente ganan menos dinero, ahorran menos y tienen trabajos inseguros o viven al borde de la pobreza.

También destaca que si bien las cifras muestran que son más los hombres que mueren a causa del coronavirus, la salud de las mujeres es más afectada debido a la reasignación de recursos y prioridades, que merman los servicios de salud sexual y reproductiva. 

Aumento del trabajo no remunerado

Añade que el trabajo no remunerado ha aumentado porque los niños no están yendo a la escuela, los ancianos requieren más cuidados y muchos enfermos se quedan en casa debido a la saturación de los hospitales.

Guterres agregó que esta realidad es peor aún en los escenarios de conflicto o donde la cohesión del tejido social se encuentra de por sí socavado y la capacidad de las instituciones y los servicios es limitada.

“La pandemia del coronavirus y sus impactos socioeconómicos han dado lugar a una crisis mundial sin paralelo en la historia de la ONU que requiere una respuesta de la sociedad en su conjunto para estar a la altura de la escala y complejidad del problema. Pero esta respuesta, tanto a nivel nacional como internacional, será débil si no ataca las desigualdades que nos han hecho más vulnerables a los impactos de esta crisis. La otra opción es simplemente repetir las políticas pasadas y desaprovechar la ocasión de reconstruir las sociedades para que sean más incluyentes, igualitarias y resilientes”, subraya el informe.

Situación actual

Los datos demuestran que actualmente, cerca del 60% de las mujeres del mundo trabaja en la economía informal, gana menos, ahorra menos y está en mayor riesgo de caer en la pobreza. A esto se suma que el cierre de negocios ha dejado a millones de mujeres sin trabajo.

Por si fuera poco, la pandemia ha incrementado enormemente la violencia contra las mujeres. Según datos de la ONU, una de cada cinco mujeres fue víctima de violencia en el último año y muchas de ellas ahora están atrapadas en sus casas con sus verdugos. Los servicios de asistencia para estos casos están sobrepasados y, además, están experimentando recortes y restricciones en sus presupuestos.

Guterres se refirió, en este contexto, a su llamamiento de esta semana a todos los Gobiernos a tomar medidas urgentes para proteger a las mujeres de la violencia doméstica y a ampliar sus recursos para ese propósito.

Marcha contra la violencia de género en Brasilia. Foto de archivo: PNUD/Tiago Zenero

Medidas concretas

En opinión del Secretario General, los planes de respuesta al COVID-19, al igual que todos los paquetes y recursos para la recuperación, deben abordar el impacto de género de la pandemia.

Explicó que eso implica tres cosas:

  • Incluir a las mujeres y a las organizaciones de mujeres en el centro de la respuesta.
  • Transformar las inequidades del trabajo no remunerado de las personas que cuidan a enfermos o ancianos para que formen parte de una economía que funcione para todos.
  • Diseñar planes socioeconómicos con un foco en las vidas de las mujeres y las niñas.

Guterres expresó preocupación porque esta crisis puede dejar fuera de la escuela para siempre a muchas adolescentes.

Recomendó, por otra parte, medidas concretas para proteger y estimular la economía, como podrían ser transferencias de efectivo y créditos a las mujeres. “Las redes de protección social deben expandirse. El trabajo no remunerado debe reconocerse y valorarse como una contribución vital para la economía”, insistió.

Reiteró que la igualdad de género y los derechos de las mujeres son esenciales “para salir juntos de esta pandemia, para tener una recuperación más rápida y para construir un mejor futuro para todos”.

Urjo a los Gobiernos a colocar a las mujeres y las niñas en el centro de los esfuerzos para recuperarse del COVID-19. Y eso empieza con tener líderes mujeres, con representación igualitaria y con poder de decisión”, concluyó el Secretario General.

Respuesta al llamamiento contra la violencia de género

El día de ayer, 124 países más la Unión Europea, enviaron una carta al Secretario General en la que manifiestan su compromiso con la prevención y el combate a la violencia de género como parte de esencial de la respuesta al COVID-19.

Nos comprometemos a prevenir y rectificar la violencia doméstica como parte de nuestras respuestas nacionales y globales.

“Más que nunca, necesitamos tolerancia cero para la violencia doméstica. Nos comprometemos a prevenir y rectificar la violencia doméstica como parte de nuestras respuestas nacionales y globales, incluyendo garantizar que haya información disponible y que los servicios sean seguros y accesibles”, detallaron los signatarios de la misiva.

Reconocieron también el trabajo de las mujeres frente a la emergencia sanitaria.

“Las mujeres no sólo son víctimas. Desempeñan un papel crucial en la respuesta al COVID-19. Cerca del 70% del personal de salud en la línea de combate, así como en el área de trabajo social son mujeres. Las mujeres también cargan con una parte desproporcionada del trabajo no remunerado de cuidados de personas y son actores críticos del desarrollo sostenible en todos los países.”

Los firmantes asumieron el compromiso de incluir a las mujeres en todas las decisiones para la respuesta y recuperación de la pandemia.

Fuente;https://news.un.org/es/story/2020/04/1472672

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El sistema educativo peruano: buscando calidad y equidad durante COVID-19

América del Sur/Perú/GEM REPORT/Por Milagros Lechleiter y Rosa Vidarte,

Perú fue el primer país latinoamericano en decretar el distanciamiento social obligatorio de su población el 16 de marzo, solo 10 días después de detectar su primer caso de COVID-19. La cuarentena ha impactado la educación de 9.9 millones de estudiantes peruanos ya que el inicio de las clases se pospuso y las clases presenciales se suspendieron. La acción rápida y decisiva del gobierno peruano ha sido reconocida como una de las mejores respuestas a la pandemia en la región. Dos peruanos, trabajando como especialistas en educación en el equipo GEM y viviendo la crisis en nuestro país desde lejos, se preguntan si la respuesta del sistema educativo ha sido tan notable como la del gobierno central peruano.

La cooperación es clave

El 27 de marzo, un día después del anuncio de la cuarentena general y aproximadamente 10 días después de la apertura programada del año escolar, el Ministerio de Educación (MINEDU) anunció la fase inicial de una nueva estrategia. El año escolar comenzará con un modo de no asistencia el 6 de abril a través de Aprendo en Casa , una nueva estrategia de educación a distancia para la educación preescolar, primaria y secundaria. MINEDU ha anunciado que a partir del 4 de mayo, las clases comenzarán progresivamente a realizarse en persona.

Aprendo en Casa es una iniciativa de enseñanza sin asistencia creada por el MINEDU con la cooperación de organizaciones privadas, organismos multilaterales, en comunicación con los ministerios de educación de la región, y para la transmisión de contenido, cuenta con el apoyo de empresas nacionales de radio y televisión. y de empresas de telecomunicaciones (para eximir el consumo de datos móviles). Su objetivo es cubrir el currículum escolar integrando nuevas materias como la ciudadanía y ciertos aspectos socioemocionales de la educación; por ejemplo, presentando juegos educativos y lecturas .

blog peru

Fuente: MINEDU .

MINEDU es un actor clave en los esfuerzos de cooperación y comunicación entre los actores nacionales y regionales. Entre otros, MINEDU cuenta con el apoyo de UNESCO Perú, que busca garantizar una respuesta articulada a la crisis en el sector educativo. Los esfuerzos de la UNESCO incluyen: apoyo al MINEDU en reuniones interministeriales con otros ministerios de la región, la organización de debates virtuales por parte de expertos y especialistas en educación a distancia, incluido un seminario web para docentes sobre herramientas socioemocionales en contextos de emergencia y aislamiento, y preparación de una propuesta de respuesta a emergencias con énfasis en áreas rurales y poblaciones vulnerables.

Habiendo informado a los estudiantes y al MINEDU, las instituciones de educación superior, incluidas las universidades (públicas o privadas) y las escuelas de posgrado, tienen la opción de reprogramar su calendario académico o implementar temporalmente la modalidad de no asistencia. La Superintendencia Nacional de Educación Universitaria Superior (SUNEDU), responsable de otorgar licencias a las instituciones y validar títulos de educación superior, ha establecido criterios como la accesibilidad (alternativas de aprendizaje económicamente y físicamente accesibles para los estudiantes), la adaptabilidad (adaptación de asignaturas e instrumentos de medición a instituciones no universitarias). formatos de asistencia) y estándares de calidad a seguir cuando se imparten clases sin asistencia.

Existe un diálogo abierto entre MINEDU y los líderes de los sindicatos de docentes que acogen con beneplácito la implementación del plan, al tiempo que enfatizan la importancia de la capacitación docente. El ministerio también ha puesto a disposición de los maestros los materiales de enseñanza para el año escolar 2020.

La crisis no afecta a todos por igual

Otro objetivo del plan implementado es garantizar no solo la equidad sino también la calidad de la educación. Por ejemplo, su contenido se traducirá a 10 idiomas nativos, así como al lenguaje de señas. En términos de garantizar el acceso a todos, es un gran esfuerzo tener Aprendo en Casa en diferentes plataformas como radio, televisión e internet. Pero no debemos olvidar que las personas con acceso a Internet podrían tener una ventaja, tanto en Aprendo en Casa como por sus estudios superiores, lo que es especialmente preocupante en un país como Perú donde, según el INEI, solo el 39% de los hogares en todo el país tienen Internet acceso y en el área rural solo 5%.

También se han realizado esfuerzos para ayudar a los estudiantes de bajos ingresos que se benefician del Programa de Alimentación Escolar Qali Warma . Cincuenta mil escuelas en todo el país ya habían recibido raciones de comida para ser distribuidas en marzo. El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social restablecerá el suministro de alimentos a partir del 6 de abril para beneficiar a aproximadamente 1.1 millones de estudiantes, incluso cuando las escuelas permanecen cerradas. Dichas estrategias ayudan a la inclusión, como lo mostrará el Informe GEM 2020 sobre educación e inclusión y el informe regional centrado en América Latina y el Caribe.

Con aproximadamente 630,000 venezolanos con permisos de residencia y 480,000 solicitantes de asilo, Perú es el segundo país más grande de América Latina que recibe venezolanos. Ellos, los venezolanos y otros, tienen habilidades, incluso en salud , que se pueden aprovechar durante esta emergencia. Desde 2017, SUNEDU ha reconocido unos 3.300 títulos profesionales venezolanos en ciencias de la salud y psicología, de los cuales 1.751 son en medicina y 126 en enfermería. Ante la emergencia, SUNEDU ahora está dando prioridad al reconocimiento de títulos y diplomas extranjeros en el área de la salud. En emergencias como esta, la necesidad de adoptar un sistema como el pasaporte de calificaciones de la UNESCO para refugiados y migrantes vulnerables es aún más clara

Un sistema en el buen camino

Es en tiempos de crisis que se puede notar la resistencia de un sistema. Aunque ningún país podría haber estado completamente preparado para enfrentar esta crisis, Perú está en el camino correcto. En un país socialmente fragmentado y desigual como Perú, ver a múltiples actores del sector educativo trabajando juntos orgánicamente como parte de un sistema con el objetivo común de salvaguardar el derecho a la educación para todos los estudiantes, es una señal de esperanza. El gran esfuerzo y cooperación que ha dado lugar al sistema Aprendo en Casa continuará más allá de la cuarentena , ya que el sistema será complementario a las clases presenciales para brindar oportunidades de aprendizaje a los estudiantes en áreas remotas, como los entornos rurales.

Fuente: https://gemreportunesco.wordpress.com/2020/04/07/the-peruvian-education-system-seeking-quality-and-equity-during-covid-19-times/

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Entrevista a Victoria Camps: «Ojalá nuestros jóvenes vean esta crisis como el inicio de un cambio revolucionario»

Diario de la Educación

Victoria Camps ha centrado sus estudios y actividad académica en la Filosofía y la Ética. Es catedrática emérita de la Universidad de Barcelona. Ha sido miembro del Comité de Bioética de España y de los comités éticos del Hospital del Mar y del del Valle Hebron. Preside la Fundación Víctor Grífols. Quisiera que la crisis de la pandemia del Covid-19 fomente el civismo, la responsabilidad y la fraternidad tanto en las personas como en los colectivos.

¿Qué retos éticos principales está poniendo sobre la mesa esta pandemia?

Por primera vez podemos decir que la respuesta a la calamidad que estamos viviendo está siendo éticamente correcta por parte de la ciudadanía. Estamos respondiendo al mandato de confinamiento con disciplina y comprensión, generosidad y responsabilidad. Con civismo. Ahora bien, los retos tienen un recorrido más largo porque habrá un final de la pandemia y tendremos que vivir con las consecuencias económicas del coronavirus. Mantener el espíritu cívico y cooperante por un bien común, a nivel nacional y europeo, es el reto ético fundamental, que deberá comprometer sobre todo a la política. Se habla mucho del derecho a la libertad como un derecho en riesgo dada la limitación de las libertades del confinamiento. Pero hay también un derecho a la igualdad. ¿Habrá propuestas justas equitativas, que protejan a los que más lo necesitan?

Una crisis como esta ¿potencia la solidaridad entre las personas o los instintos y actitudes más egoístas?

Creo que se está viendo que potencia la solidaridad mientras la reacción está motivada por el miedo a contagiar y ser contagiado y también porque nos fiamos de los consejos de los científicos que dicen que cuidarnos mutuamente es la única manera de acabar con los contagios. Me temo que las actitudes egoístas vengan después y que se imponga la consigna del ‘sálvese quien pueda’.

¿Qué sociedad se impone? ¿La que intenta hacer negocio vendiendo mascarillas o la que sale a los balcones a aplaudir a los sanitarios?

Parece que ha habido especulación y negocio a pesar de la gravedad de lo que nos está pasando, pero no se puede generalizar. Hay más compasión y reconocimiento hacia los que trabajan directamente para paliar la crisis que actitudes egoístas.

¿Esta crisis marcará nuestra sociedad? ¿Saldremos diferentes cuando se supere?

Individualmente lo recordaremos y seguramente sacaremos lecciones positivas. La jerarquía de valores y de prioridades tiene que cambiar. Lo que convendría es que estos cambios no se dieran sólo a nivel personal, sino colectivo. Hay cuestiones, como el cambio climático, que se reconocen como prioritarias y exigen políticas y cambios en la manera de vivir. La reacción a la pandemia nos ha hecho ver el valor de un sistema sanitario público que debería estar mejor dotado. Si seguramente es cierto que era imposible prever las dimensiones de lo que nos está pasando, sí que habría sido posible estar más preparados. Hoy se lamenta que la Ley de salud pública de 2011 apenas se haya desarrollado; si se hubiera hecho, habríamos podido responder más fácilmente a la crisis con los recursos disponibles. Una catástrofe como esta no se puede olvidar. Hay que hacer una reflexión profunda y amplia sobre las carencias que hubiéramos podido evitar.

Damos por hecho que un día u otro se superará la pandemia. ¿Qué garantía podemos tener de que será así?

Sólo el ejemplo de China. Pero nadie dice que el virus desaparecerá cuando los contagios empiecen a menguar. Más bien parece que se quedará con nosotros. Habrá que ver qué tipo de precauciones hay que tomar.

El porcentaje más elevado de mortalidad por Covid-19 se da entre la gente mayor de 70 años. Se ha llegado a plantear que se reserven las UCI para las personas con más posibilidades de recuperarse y vivir más años que la gente de edad avanzada. ¿Como lo valora?

Cuando los recursos son escasos hay que tomar decisiones ‘trágicas’. Si sólo hay un respirador, la mejor opción no es ponérselo a quien ha llegado primero. En las listas de espera sanitarias se tienen que tomar decisiones de este tipo. Pero la diferencia no debe ser la edad, sino la posibilidad de beneficiarse del tratamiento. Obviamente, una persona de noventa años tendrá en principio menos posibilidades de beneficiarse porque no estará tan sana como una de treinta.

Si se consolida la idea de que sistemas autocráticos como China son más eficaces en la lucha contra la pandemia ¿pueden perder apoyo ciudadano nuestras democracias?

Se ha hablado de dos medidas que han contribuido a frenar la pandemia: el control sobre los ciudadanos para que se quedaran en casa y la efectividad derivada de hacer la prueba del virus a todo el mundo. En Corea del Sur se optó por la segunda opción y funcionó con la eficiencia que lo hizo el método autoritario de China, y creo que con menos contagiados. Debemos optar por el modelo de Corea. Y considerar que estamos en un estado excepcional. No debemos extrapolar ni debemos consentir que la privación de libertad se dé después en una situación de normalidad.

¿Cómo valora la reacción de los países occidentales ante la pandemia?

Menos decidida y eficiente que la de los países asiáticos. También habrá que analizar porqué ha sido así.

¿Y de cómo se le ha hecho frente a España?

Tarde pero no peor que en otros países europeos. La reacción en España ha sido, también por primera vez, la de un estado federal que se hace cargo y coordina realmente las decisiones que considera que deben tomar los diferentes territorios.

El gobierno de la Generalitat, el de Murcia y un grupo de expertos defendían que se optase antes por confinamientos más duros. ¿Le parece una idea acertada?

No sé qué decir. La discusión se ha dado no sólo entre los gobiernos de algunas comunidades y el del Estado, sino entre los expertos. Tampoco los científicos pueden decir a ciencia cierta qué opción habría sido mejor.

¿Qué impacto destacaría de esta crisis en el mundo educativo?

Los niños y niñas están viviendo el confinamiento de un modo muy especial. A diferentes niveles, esta experiencia es una perspectiva excelente para fomentar el civismo, la responsabilidad, la fraternidad.

¿El capitalismo podrá seguir como hasta ahora? ¿La economía del libre mercado seguirá igual después de este episodio?

No debería continuar como hasta ahora. Es todo lo que podemos decir. Pero decirlo no sirve de nada si falta voluntad de cambio. Propuestas para cambiar hay de sobra. Los expertos más progresistas tienen propuestas de corrección de un capitalismo que ha generado desigualdades intolerables desde la perspectiva de los derechos fundamentales. Hay propuestas pero no valentía por parte de los más poderosos para abordar un cambio radical.

¿Dentro de un tiempo, veremos esta crisis como una etapa que cambió el mundo o bien quedará atrás, olvidada y sustituida por otros retos que nos plantee el futuro?

No soy profeta. Ojalá que nuestros hijos o nietos la pudieran ver como el desencadenante de un cambio de paradigma revolucionario, que los jóvenes la vean como el inicio de un cambio revolucionario.

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Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/04/09/ojala-nuestros-jovenes-vean-esta-crisis-como-el-inicio-de-un-cambio-revolucionario/

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Benín: Privatización encubierta de la educación bajo el COVID-19

Africa/Benin/PrensaIE

Si bien las autoridades públicas de Benín han anunciado el cierre de las escuelas del país, los alumnos y los profesores deben retomar las clases el 14 de abril. Las autoridades públicas también han tomado la decisión de contratar personal docente mediante las agencias de trabajo temporal, lo cual ha suscitado una firme oposición por parte de los sindicatos de docentes.

De hecho, el gobierno de Benín ha reconfigurado el calendario para el curso escolar 2019-2020, adelantando las vacaciones de Pascua del 13 de abril al 30 de marzo. 

Las organizaciones que representan a los docentes lamentan no haber sido consultadas con respecto al cierre de las escuelas. 

Además del cierre provisional de las escuelas, el país ha decidido prohibir las reuniones sociales de más de 10 personas. Por último, se han impuesto restricciones a los visados para entrar en el país. 

El Comité des Syndicats affiliés à l’Internationale de l’Education de l’Éducation au Bénin (COSIEB), que representa a los siete afiliados de la Internacional de la Educación en el país, se alarmó también ante la decisión del gobierno de confiar la contratación de personal docente a agencias de trabajo temporal. Estas agencias serán solicitadas para contratar y remunerar a los docentes a partir de la reanudación de las clases. En opinión del sindicato, esta situación se asemeja a la privatización encubierta del sistema educativo del país. 

Por otro lado, el sindicato advirtió que, pese a que las vacaciones escolares han sido anticipadas, los mercados, grandes espacios de reunión, permanecen abiertos y abarrotados, lo que podría dar lugar a la expansión de la pandemia de COVID-19 en el país. 

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OCDE: la tecnología puede potenciar la labor de los buenos profesores, pero no los va a sustituir

PrensaIE

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) está analizando el impacto que tiene la tecnología sobre los estudiantes y sus resultados educativos ahora que millones de centros educativos han cerrado en más de 140 países para evitar la propagación de la COVID-19, al tiempo que reconoce lo mucho que aportan los docentes al proceso educativo.

Las oportunidades de aprendizaje en línea están en auge en todo el mundo, ya que son muchos los docentes que recurren a la tecnología para comunicarse con sus alumnos. Más de 1500 millones de estudiantes se ven afectados por el cierre de los centros educativos decretado por los Gobiernos y los docentes están intentando usar la tecnología para seguir enseñando y dar continuidad al proceso de aprendizaje.
«El aprendizaje en línea ha pasado de ser una actividad deseable ajena al programa de estudios a ser la salvación de la educación», indica Andreas Schleicher, director de la Dirección de Educación y Competencias de la OCDE.
Condiciones desiguales 
En un informe nuevo, PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) 2018, la OCDE analiza hasta qué punto los centros educativos y los estudiantes están preparados para hacer uso del aprendizaje a distancia.
Los datos indican que la brecha tecnológica es uno de los principales obstáculos en este contexto. En Dinamarca, Eslovenia, Noruega, Polonia, Lituania, Islandia, Austria, Suiza y los Países Bajos, más del 95 % de los estudiantes afirman que tienen un ordenador que pueden usar para estudiar. En Indonesia este porcentaje asciende solo al 34 %. En los Estados Unidos de América, prácticamente todos los jóvenes de 15 años de familias acomodadas afirmaron tener un ordenador con el que trabajar, mientras que casi un 25 % de aquellos procedentes de entornos desfavorecidos indicaban lo contrario. Es probable que estas diferencias se agudicen, ya que, en todas las sociedades, quienes se ven afectados por los despidos y la recesión son las personas más desfavorecidas y sus familias.
Acceso desigual a los recursos 
«La mayoría de sistemas educativos incluidos en la última ronda del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE no están preparados para aprovechar las oportunidades que ofrece el mundo del aprendizaje digital», concluye el informe. Tener acceso a lugares tranquilos para estudiar, a internet e incluso a un ordenador son variables que determinan el éxito del aprendizaje en línea y que difieren enormemente entre países. Entre otros elementos que también influyen está la infraestructura, y muchos centros educativos carecen de un ancho de banda y de programas adecuados. Son muchos los docentes que no tienen la formación requerida en nuevas tecnologías que les permitiría adaptar su forma de enseñar a los métodos en línea en unos pocos días o semanas tal y como requieren las circunstancias actuales. Asimismo, muchos centros educativos carecen de la cantidad necesaria de trabajadores de asistencia técnica cualificados.
La función de los centros educativos 
En el plano social, el estudio determina que los centros educativos son esenciales para crear unas relaciones sociales eficaces entre las familias, los docentes y los estudiantes, «especialmente en el caso de quienes carecen de la resiliencia, las estrategias de aprendizaje o el compromiso para aprender por su propia cuenta». Por lo que respecta a los docentes, el estudio no deja lugar a dudas: «La tecnología puede potenciar la labor de los buenos profesores, pero no los va a sustituir.
Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/detail/16717/ocde-la-tecnolog%C3%ADa-puede-potenciar-la-labor-de-los-buenos-profesores-pero-no-los-va-a-sustituir
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Ante el aumento de violencia doméstica por el coronavirus, Guterres llama a la paz en todos los hogares

El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, pidió este domingo que se adopten medidas para hacer frente a «un estremecedor repunte global de la violencia doméstica» contra mujeres y niñas ocurridos durante las últimas semanas, debido a los confinamientos decretados por los Gobiernos durante la pandemia del COVID-19.

El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, pidió este domingo que se adopten medidas para hacer frente a «un estremecedor repunte global de la violencia doméstica» contra mujeres y niñas ocurridos durante las últimas semanas, debido a los confinamientos decretados por los Gobiernos durante la pandemia del COVID-19.

«Sabemos que los confinamientos y las cuarentenas son esenciales para reducir el COVID-19. Pero pueden hacer que las mujeres se vean atrapadas con parejas abusivas«, destacó el titular de la ONU.

Si hace unos pocos días Guterres pedía un alto el fuego mundial de todos los conflictos con motivos de la pandemia, en esta ocasión destacó que la violencia no siempre se limita a los campos de batalla y que la amenaza sobre mujeres y niñas se cierne precisamente en el lugar «donde deberían estar más seguras: en sus propios hogares».

La combinación de las presiones económicas y sociales provocadas por la pandemia, así como las restricciones de movimiento, han aumentado drásticamente el número de mujeres y niñas que se enfrentan a abusos, en casi todos los países. Sin embargo, incluso antes de la propagación mundial del COVID-19, las estadísticas mostraban que un tercio de las mujeres de todo el mundo experimentaban alguna forma de violencia en su vida.

El problema afecta por igual a las economías desarrolladas como a las más pobres: casi una cuarta parte de las estudiantes universitarias en los Estados Unidos afirmaron ser víctimas de agresiones sexuales o comportamientos inapropiados, mientras que en algunas partes del África subsahariana, la violencia en pareja suponía una realidad para el 65% de las mujeres.

Una investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) detalla los preocupantes efectos de la violencia en la salud física, sexual, reproductiva y mental de las mujeres: las mujeres que sufren abusos físicos o sexuales tienen el doble de probabilidades de abortar y esa experiencia casi duplica la probabilidad de caer en la depresión. En algunas regiones del mundo, tienen 1,5 veces más probabilidades de contraer el VIH, y existen pruebas de que las mujeres agredidas sexualmente tienen 2,3 veces más probabilidades de sufrir alteraciones debidas al consumo de alcohol.

En 2017, unas 87.000 mujeres fueron asesinadas intencionadamente, y más de la mitad por miembros de su familia.

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La presión sobre los servicios obstaculiza la respuesta

Según informaciones que maneja la ONU, desde el inicio de la pandemia y en comparación con el año pasado, se ha duplicado el número de llamadas a las líneas de ayuda en el Líbano y Malasia; en China se han triplicado; y en Australia, los motores de búsqueda como Google experimentaron el mayor volumen de consultas de ayuda por violencia doméstica de los últimos cinco años.

Estas cifras nos dan una idea sobre la magnitud del problema, pero sólo incluyen a los países en que existen sistemas de denuncia. A medida que el virus se propague en países con instituciones precarias, se prevé que disminuirá la información y la cantidad de datos y crecerá la vulnerabilidad de las mujeres y las niñas.

Juntos podemos y debemos prevenir la violencia en todas partes, de las zonas de guerra a los hogares de las personas, mientras trabajamos para vencer al COVID-19, António Guterres, Secretario General de la ONU.

La respuesta al incremento de la violencia es más complicada que en situaciones normales por el hecho de que las organizaciones encargadas de la respuesta a los abusos están sometidas a una enorme presión por las exigencias que supone el combate a la pandemia.

«Los proveedores de salud y la policía están desbordados y el personal escasea. Los grupos locales de apoyo están paralizados o carecen de fondos. Algunos centros para víctimas de violencia de género están cerrados; otros están llenos», dijo Guterres.

El Secretario General instó a todos los Gobiernos a incluir la prevención y la reparación de los casos de violencia contra las mujeres en sus planes nacionales de respuesta contra el COVID-19, y expuso varias medidas que podían adoptarse para mejorar la situación.

«Juntos», concluyó el Secretario General de las Naciones Unidas, «podemos y debemos prevenir la violencia en todas partes, de las zonas de guerra a los hogares de las personas, mientras trabajamos para vencer al COVID-19».

Recomendaciones de la ONU para la reducción de la violencia doméstica

  • Aumentar la inversión en servicios de ayuda en línea y en organizaciones de la sociedad civil.
  • Garantizar que los sistemas judiciales sigan procesando a los abusadores.
  • Establecer sistemas de alerta de emergencia en farmacias y tiendas de comestibles.
  • Declarar los centros de acogida como servicios indispensables.
  • Crear formas seguras para que las mujeres busquen apoyo, sin alertar a sus abusadores.
  • Evitar la liberación de prisioneros condenados por cualquier tipo de violencia contra la mujer.
  • Ampliar las campañas de concienciación pública, en particular las dirigidas a hombres y niños.

    El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, pidió este domingo que se adopten medidas para hacer frente a «un estremecedor repunte global de la violencia doméstica» contra mujeres y niñas ocurridos durante las últimas semanas, debido a los confinamientos decretados por los Gobiernos durante la pandemia del COVID-19.

    «Sabemos que los confinamientos y las cuarentenas son esenciales para reducir el COVID-19. Pero pueden hacer que las mujeres se vean atrapadas con parejas abusivas«, destacó el titular de la ONU.

    Si hace unos pocos días Guterres pedía un alto el fuego mundial de todos los conflictos con motivos de la pandemia, en esta ocasión destacó que la violencia no siempre se limita a los campos de batalla y que la amenaza sobre mujeres y niñas se cierne precisamente en el lugar «donde deberían estar más seguras: en sus propios hogares».

    La combinación de las presiones económicas y sociales provocadas por la pandemia, así como las restricciones de movimiento, han aumentado drásticamente el número de mujeres y niñas que se enfrentan a abusos, en casi todos los países. Sin embargo, incluso antes de la propagación mundial del COVID-19, las estadísticas mostraban que un tercio de las mujeres de todo el mundo experimentaban alguna forma de violencia en su vida.

    El problema afecta por igual a las economías desarrolladas como a las más pobres: casi una cuarta parte de las estudiantes universitarias en los Estados Unidos afirmaron ser víctimas de agresiones sexuales o comportamientos inapropiados, mientras que en algunas partes del África subsahariana, la violencia en pareja suponía una realidad para el 65% de las mujeres.

    Una investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) detalla los preocupantes efectos de la violencia en la salud física, sexual, reproductiva y mental de las mujeres: las mujeres que sufren abusos físicos o sexuales tienen el doble de probabilidades de abortar y esa experiencia casi duplica la probabilidad de caer en la depresión. En algunas regiones del mundo, tienen 1,5 veces más probabilidades de contraer el VIH, y existen pruebas de que las mujeres agredidas sexualmente tienen 2,3 veces más probabilidades de sufrir alteraciones debidas al consumo de alcohol.

    En 2017, unas 87.000 mujeres fueron asesinadas intencionadamente, y más de la mitad por miembros de su familia.

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    La presión sobre los servicios obstaculiza la respuesta

    Según informaciones que maneja la ONU, desde el inicio de la pandemia y en comparación con el año pasado, se ha duplicado el número de llamadas a las líneas de ayuda en el Líbano y Malasia; en China se han triplicado; y en Australia, los motores de búsqueda como Google experimentaron el mayor volumen de consultas de ayuda por violencia doméstica de los últimos cinco años.

    Estas cifras nos dan una idea sobre la magnitud del problema, pero sólo incluyen a los países en que existen sistemas de denuncia. A medida que el virus se propague en países con instituciones precarias, se prevé que disminuirá la información y la cantidad de datos y crecerá la vulnerabilidad de las mujeres y las niñas.

    Juntos podemos y debemos prevenir la violencia en todas partes, de las zonas de guerra a los hogares de las personas, mientras trabajamos para vencer al COVID-19, António Guterres, Secretario General de la ONU.

    La respuesta al incremento de la violencia es más complicada que en situaciones normales por el hecho de que las organizaciones encargadas de la respuesta a los abusos están sometidas a una enorme presión por las exigencias que supone el combate a la pandemia.

    «Los proveedores de salud y la policía están desbordados y el personal escasea. Los grupos locales de apoyo están paralizados o carecen de fondos. Algunos centros para víctimas de violencia de género están cerrados; otros están llenos», dijo Guterres.

    El Secretario General instó a todos los Gobiernos a incluir la prevención y la reparación de los casos de violencia contra las mujeres en sus planes nacionales de respuesta contra el COVID-19, y expuso varias medidas que podían adoptarse para mejorar la situación.

    «Juntos», concluyó el Secretario General de las Naciones Unidas, «podemos y debemos prevenir la violencia en todas partes, de las zonas de guerra a los hogares de las personas, mientras trabajamos para vencer al COVID-19».

    Recomendaciones de la ONU para la reducción de la violencia doméstica

    • Aumentar la inversión en servicios de ayuda en línea y en organizaciones de la sociedad civil.
    • Garantizar que los sistemas judiciales sigan procesando a los abusadores.
    • Establecer sistemas de alerta de emergencia en farmacias y tiendas de comestibles.
    • Declarar los centros de acogida como servicios indispensables.
    • Crear formas seguras para que las mujeres busquen apoyo, sin alertar a sus abusadores.
    • Evitar la liberación de prisioneros condenados por cualquier tipo de violencia contra la mujer.
    • Ampliar las campañas de concienciación pública, en particular las dirigidas a hombres y niños.

    Fuente: https://news.un.org/es/story/2020/04/1472392

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