Adamu Adamu, a former education minister, has said the number of out-of-school children in the country now stands at over 16 million.
Adamu, who is also one of the 43 ministerial nominees submitted to the senate for screening and confirmation stated this while fielding questions from senatirs on Wednesday.
The Nation reports that the new figure of 16 million, however, contradicts the 13 million out-of-school children being bandied around.
The ministerial nominee told the senate that the 16 million figure was based on a February 2019 census.
Adamu noted that out-of-primary-school children stood at 10 million, while children out-of-secondary-school are six million.
He blamed the high number on poor funding of education in the country by states and the federal government.
Adamu also said it appeared that more Nigerians are now corrupt despite President Muhammadu Buhari’s anti-corruption campaign.
Senate President, Ahmad Lawan, said the legislature and the executive arm of government should work together to get the children back to the classrooms.
Lawan said: “It is our responsibility to get these children out of (the streets). The senate and the executive need to work together to get these children back to the classroom.
“We can’t continue to have them on our streets. It poses a serious security problem and we need to stop it. Maybe that will be through more budgetary allocations.”
Source of the notice: http://saharareporters.com/2019/07/25/16-million-children-out-school-nigeria-adamu-former-education-minister
El reto más importante para el futuro de la educación oficial básica y media en Colombia es mejorar la calidad, este paso es imprescindible para que el país pueda avanzar en los indicadores de equidad, ciudadanía, cultura, productividad y para reducir las brechas regionales y territoriales.
La matrícula oficial, de la educación básica y media representa el 80% del total, según DANE, 8 millones de estudiantes. A la educación oficial asisten niños y adolescentes de las familias más pobres del país, más del 90% de ellos pertenecen a los estratos 1, 2 y 3. Luego, los primeros beneficiados de contar con un sistema educativo oficial de calidad serán los más pobres.
Existe evidencia de que la educación básica y media oficial en Colombia no es de buena calidad. Los actuales candidatos a gobernaciones, alcaldías y cuerpos colegiados territoriales deben tener claro que la calidad de la educación se decide en los colegios, en los entornos escolares y en las condiciones en las cuales estudiantes y maestros desarrollan el proceso educativo, por lo cual en sus programas de gobierno deben establecer compromisos pertinentes y viables para mejorar la calidad del sector educativo. El progreso de Colombia y de sus territorios está ligado a la calidad de la educación que reciban los niños y adolescentes en la educación oficial.
Las futuras administraciones territoriales disponen de cuatro años, tiempo suficiente para apoyar a los colegios oficiales y cambiar, entre todos, aquello que no funcione bien en la educación; por ejemplo, las prácticas educativas y las formas individuales y sin planeación colectiva como trabajan la mayorá de profesores. La salvación es el trabajo en equipo (con la comunidad educativa), con objetivos y metas consensuadas e instrumentos claros de medición y seguimiento (cualitativos y cuantitativos). En cada colegio oficial se requiere crear y establecer una cultura colectiva para la calidad de la educación.
Una primera condición para crear una cultura de calidad de la educación es reconocer que no puede existir un colegio que alcance una educación de calidad para sus estudiantes, si no cuenta con los recursos básicos para funcionar; además de cumplir con estándares básicos en infraestructura educativa y en las dotaciones para facilitar el proceso educativo; también, se requiere garantizar a los estudiantes las condiciones materiales para acceder y permanecer en la institución escolar (transporte, alimentación, útiles escolares y salud), componentes básicos del derecho a la educación que aún no se cumplen, especialmente en las zonas rurales.
Una segunda condición para crear una cultura de calidad de la educación es fortalecer la actitud, el compromiso y el liderazgo de los directivos escolares para promover y gestionar los colegios hacia la calidad de la educación; así como lograr el involucramiento de los docentes, estudiantes, padres familia y de la sociedad para definir metas, evaluar, hacer seguimiento y planes de mejora. En este punto es clave incentivar a los padres de familia para que ellos motiven a los estudiantes al esfuerzo y al amor por los retos del colegio y de sus profesores.
Una tercera condición para crear una cultura de calidad de la educación es lograr que los directivos docentes y los profesores reconozcan que, aunque trabajan mucho, la mayoría con un gran esfuerzo personal, su labor no tiene gran impacto porque los resultados alcanzados por los estudiantes de los colegios oficiales, durante los últimos veinte años, no muestran mejoras significativas en la calidad de la educación de los niños y adolescentes. Es necesario innovar y cambiar las formas de trabajo con los estudiantes, en el aula y en el colegio.
La cuarta condición para crear una cultura de calidad de la educación es elaborar un diagnóstico informado de la institución escolar, en sus variables más importantes: calidad, deserción y destino de sus egresados. Recordemos que en las pruebas SABER 11, sólo el 20% de los estudiantes de los colegios oficiales se clasifican en las categorías A o A+, el resto de los estudiantes pertenecen a los grupos ubicados en B, C y D (destaco el caso de Bucaramanga donde el 52% de los estudiantes de colegios se ubican en estas dos categorías); así mismo, son conocidos los resultados que obtenemos en las pruebas internacionales como PISA, TERCE o en el Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana (ICCS), entre otros, donde no nos va bien como país.
La quinta condición es aceptar que medir la calidad de la educación no es fácil; sin embargo, propongo que los colegios, además de mirar los resultados en las pruebas SABER 11, elaboren su propio sistema de evaluación de la calidad. También recomiendo de manera especial, que se analicen, por cada entidad territorial, variables como desempleo y delincuencia juvenil; los colegios oficiales deben tener entre sus indicadores de calidad el seguimiento a los egresados y su vinculación a la educación superior o al trabajo. Sin olvidar resultados de contexto como la consulta anticorrupción y el referendo por la paz, ya que, de alguna manera, éstas son expresiones de ciudadanía, democracia, participación y de formación ciudadana.
Por último, a partir del diagnóstico del colegio y la participación de la comunidad educativa será posible diseñar y poner en funcionamiento la visión, la misión, el PEI y el currículo del colegio. Estas acciones deben responder a los sueños de la comunidad educativa y a la búsqueda de una mejor calidad de la educación. Como ejemplo sobre el currículo, propongo tener en cuenta que el Informe Latinoamericano del ICCS, 2009, sobre Actitudes y conocimientos cívicos de estudiantes de secundaria en seis países de América Latina señaló que el “contenido curricular se ocupa poco de las instituciones y que ni el bienestar común, ni la cohesión social reciben mucha atención”. Recordemos que no siempre el conocimiento se traduce en nuevas habilidades y competencias para la vida; los medios, la cultura y lo fácil terminan imponiéndose.
Fuente del artículo: https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/en-colombia-la-educacion-publica-no-esta-enfocada-a-la-calidad-por-angel-perez-martinez/274866
América del Sur/ Brasil/ 02.08.2019/ Fuente: www.telesurtv.net.
La nueva política económica afectará principalmente a la educación y programas de bienestar social, cuyos recursos serán bloqueados por un decreto extraoficial del Ejecutivo.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, anunció este miércoles un recorte del presupuesto federal de 82.5 millones de dólares, representando la mayor reducción de los últimos años en el país.
La nueva política económica afecta principalmente a la educación y programas de bienestar social, cuyos recursos serán bloqueados por un decreto extraoficial del Ejecutivo.
Entre 2016- 2019 Brasil ha vivido una reducción de su producto interno bruto (PIB) de siete puntos porcentuales, generando una cifra de 13 millones de desempleados.
La semana pasada, Bolsonaro comunicó que el Ministerio de Educación tendría una reducción de la quinta parte de su presupuesto, afectando principalmente a los becarios universitarios.
Por su parte, el ministro de esa cartera, Paulo Guedes, expresó que el lento crecimiento de la economía y la recaudación de impuestos no son suficientes para cumplir con los programas sociales que se necesitan, por lo tanto, es «necesario» disminuir los gastos públicos.
Asimismo, Bolsonario explicó que en el transcurso de la semana los ministerios conocerán la cifra exacta de la disminución presupuestaria para el presente año.
El crecimiento económico brasileño va en un lento crecimiento del 1,1 por ciento en 2017 y 2018, por lo que la nueva proyección para el 2019 es del 0,81 por ciento.
Fuente de la noticia: https://www.telesurtv.net/news/brasil-bolsonaro-anuncia-mayor-recorte-presupuesto-20190731-0029.html
China reported some 145,000 new cases of HIV/AIDS last year, with about 2 percent among those aged 15 to 24, a health official said.
«There has been a slight uptick in HIV/AIDS among male youths in recent years, but the total number of newly diagnosed teenagers and young adults hovers around 3,000 each year and makes up only a small proportion of all cases,» Liu Zhongfu, an official with the Chinese Center for Disease Control and Prevention, said at a news conference in Beijing on Wednesday.
Liu denied recent news that there had been a spike in the number of HIV infections among Chinese teenagers.
He said China has recorded over 100,000 new cases of HIV/AIDS a year for five consecutive years.
«Proper sex education and readily accessible testing services are two pillars to slow the spread of the disease,» he said.
«The health and education authorities have jointly staged trial education campaigns on campuses and established a reporting system to tackle the issue,» Liu said.
There are about 1.25 million people living with HIV in China, with the infection rate lower than 0.1 percent at the end of last year, according to the National Health Commission.
A health promotion plan released by the State Council in July said the number of people infected with HIV is likely to keep rising, but the prevalence will remain low.
The country aims to contain the infection rate to under 0.15 percent by 2022 and 0.2 percent by 2030, according to the plan.
Wu Zunyou, chief epidemiological expert at the CDC, said during a news conference in November that the increasing number of cases are largely due to more tests being conducted each year, revealing previously unknown cases.
Lei Zhenglong, deputy director of the National Health Commission’s disease control and prevention department, said that in addition to awareness campaigns, efforts will also be devoted to maintaining full coverage of HIV testing for blood donations and implementing measures to prevent transmission of the virus between mothers and babies.
At the same news conference, Xiao Ning, an official with the China CDC, also drew attention to parasitic diseases, another major category of infectious conditions that impact the health of Chinese.
«There have been about 3,000 cases of imported malaria in recent years, and different types of snail fever that are indigenous to Africa or South America have entered the country,» Xiao said.
China is working toward eliminating malaria by 2022 and effectively containing snail fever infections in the same time frame, with the goal of wiping out the disease by 2030, according to the nationwide plan.
Xiao said the goals are attainable thanks to the upgrading of the country’s disease monitoring and reporting system.
Source of the notice: http://www.china.org.cn/china/2019-08/02/content_75058969.htm
La mujer salió antes del amanecer. Sus cuatro hijos todavía estaban dormidos en su casa de bloques de hormigón en Abobo, un laberinto de tiendas y viviendas lleno de trabajadores portuarios, conductores de taxi, obreros de fábricas y vendedores callejeros.
Ella y una amiga cruzaron al lujoso vecindario de Angré, hogar de médicos y hombres de negocios. Allí recolectaron los desperdicios plásticos de esos consumidores en unas bolsas que colgaban de sus hombros, mientras los gallos anunciaban el amanecer que se reflejaba en los muros cubiertos de buganvilias de las residencias.
Mariam Coulibaly forma parte de una legión de mujeres en Abiyán que se ganan la vida recogiendo desperdicios plásticos en las calles y vendiéndolos como material reciclable. Ahora son las impulsoras de un proyecto que convierte la basura en ladrillos de plástico para construir escuelas en todo el país.
Están trabajando con una compañía colombiana para convertir los desperdicios plásticos —una plaga de la vida moderna— en un activo que ayudará a que algunas mujeres ganen un salario decente mientras limpian el medio ambiente y mejoran la educación.
Lo considera una oportunidad para mejorar su vida e incluso para ascender a la clase media. Los compradores actuales “no nos pagan bien”, dijo Coulibaly. “Este proyecto nos ayudará”.
Durante el año pasado, con el proyecto se construyeron nueve salones de clases utilizando ladrillos de plástico reciclado en Gonzagueville, un rústico vecindario en las afueras de Abiyán, y en dos pequeñas aldeas campesinas, Sakassou y Divo. Las primeras escuelas fueron construidas con ladrillos importados de Colombia. No obstante, en otoño, una fábrica que se está construyendo en el parque industrial de Abiyán comenzará a producir ladrillos en esta localidad.
Los nuevos salones de clases que fueron fabricados con ladrillos de plástico son muy necesarios. Actualmente, algunos salones albergan hasta noventa estudiantes, según el ministro de Educación del país. La empresa que está construyendo la fábrica, Conceptos Plásticos, tiene un contrato con Unicef para terminar 528 salones de clases para atender a unos 26.400 estudiantes, con un estimado de cincuenta alumnos por salón.
Tirangue Doumbia, directora de un preescolar, les da la bienvenida a sus estudiantes en un nuevo salón de clases construido con ladrillos de plástico en la escuela de Gonzagueville. CreditYagazie Emezi para The New York Times
Estudiantes y residentes observaban los ladrillos de plástico afuera de la escuela del pueblo de Sakassou.CreditYagazie Emezi para The New York Times
En la pequeña aldea de Sakassou, los habitantes extraen agua del pozo con una bomba de pedal, crían cerdos y pollos, y cocinan con leña. Hasta este año, la escuela a la que iban los niños estaba en un edificio tradicional que fue construido con madera y ladrillos de adobe. El adobe se erosiona por el sol y la lluvia, y debe repararse constantemente.
Sin embargo, los nuevos salones de clases de plástico prácticamente podrían durar para siempre. Los ladrillos interconectados parecen piezas de Lego negras y grises. Retardan la acción del fuego en posibles incendios y permanecen frescos durante la temporada de calor. El otro día, los aldeanos usaron uno de los salones de clases con decoración colorida para hacer una reunión de la aldea.
“Esto es diez veces mejor”, dijo Joachim Koffi Konan, director de la escuela en Sakassou.
Una vieja aula hecha de adobe en mal estado. Los ladrillos de adobe son más difíciles de mantener. Yagazie Emezi para The New York TimesEl interior de la primera aula construida con ladrillos de plástico en la escuela de Gonzagueville.Yagazie Emezi para The New York Times
El proyecto no sería posible sin la capacidad de organización de Coulibaly, presidenta de una asociación comunitaria para mujeres con doscientas integrantes llamada The Fighting Women (las luchadoras).
Ella ha recolectado basura durante casi veinte años, desde que tenía 15. Su esposo es conductor de woro-woro, un taxi colectivo.
Mariam Coulibaly está lista para salir a las cinco de la mañana y recorre los barrios de Abiyán en busca de plásticos para reciclar. CreditYagazie Emezi para The New York Times
Coulibaly y las integrantes de su asociación comunitaria llamada The Fighting Women (las luchadoras) recogen plásticos en el Mercado Adjame durante varias horas por la noche. CreditYagazie Emezi para The New York Times
Una mañana reciente, después de recoger basura, fue a casa para realizar los quehaceres y luego regresó a trabajar de noche, en esa ocasión en el enorme mercado al aire libre de Adjamé, a la hora del cierre.
Ella y otras mujeres iban y venían por los callejones de luz tenue, pasando incluso por los locales del pescadero y el sastre, quien aún estaba trabajando frente a su máquina de coser. Recogían hasta las pequeñas bolsas triangulares de plástico usadas para vender un trago rápido de agua en la calle.
En lo que se abre la fábrica, las mujeres les venden su plástico a intermediarios —la mayoría son hombres— en un mercado de reciclaje en Abobo-Baoulé.
El salario mínimo oficial del país es de aproximadamente 25 dólares a la semana, aunque muchas personas ganan bastante menos. Las mujeres dicen que ganan de 8,50 a 17 dólares a la semana.
Coulibaly destina su dinero a las colegiaturas en una escuela privada para sus tres hijos de edad escolar: uno dice que quiere ser piloto, otro quiere estudiar medicina y a otro le gustaría ser policía.
Las mujeres de la asociación destinan algo de dinero a un fondo que después se redistribuye, lo cual asegura que, si una de ellas se enferma, aun así reciba algunos ingresos.
El proyecto fue idea de Aboubacar Kampo, un médico que acaba de terminar un periodo como representante de Costa de Marfil en Unicef. Reclutó a Conceptos Plásticos, una empresa comercial de reciclaje de plástico que tiene la misión social de construir viviendas y generar empleos para personas pobres. Los fundadores, Óscar Andrés Méndez e Isabel Cristina Gámez, su esposa, acordaron trabajar con Kampo después de visitar Costa de Marfil el año pasado.
Se sintieron conmovidos al ver a las mujeres que llevaban a sus bebés mientras recogían basura en Akouedo, un vertedero conocido por ser un lugar donde se desechan desperdicios peligrosos, y creyeron que podrían ayudar. “Tuvo un gran impacto en nosotros”, comentó Méndez.
Óscar Méndez, al centro, trabaja con recolectores y compradores de plástico en Costa de Marfil, donde se construirá una fábrica especializada en ladrillos de plástico reciclado. CreditYagazie Emezi para The New York Times
La pareja se mudó a Abiyán en junio para comenzar el proyecto y planean llegar a otros lugares de África occidental.
Esperan emplear a treinta personas en la fábrica y comprar el plástico de casi mil mujeres en su primer año de operaciones.
Los primeros salones de clases costaron aproximadamente 14.500 dólares cada uno, en comparación con los 16.500 dólares por cada salón de clases de concreto, dijo Méndez. Se espera que el precio baje un 20 por ciento cuando los ladrillos se fabriquen localmente.
No hay escasez de desperdicios plásticos. Abiyán produce cerca de 300 toneladas de plástico al día, pero solo un cinco por ciento se recicla, dicen los organizadores del proyecto. Cada salón de clases necesita alrededor de cinco toneladas de plástico para su construcción.
Mujeres de la asociación de Abobo clasifican los plásticos que están acumulando para venderlos a la fábrica de ladrillos que les pagará un mejor precio. CreditYagazie Emezi para The New York Times
Kampo imagina un futuro en el que también se construyen viviendas de plástico para los profesores y letrinas para las escuelas. Los profesores de Sakassou comparten casas, pues sus familias viven en otras aldeas. En Gonzagueville hay catorce letrinas para 2700 niños y sus profesores.
Antes de que todo esto pasara, la lideresa de The Fighting Women había estado considerando una nueva línea de negocio: vender bebidas frías.
Ahora, dice Coulibaly: “Creemos que hay futuro en el plástico”.
La capital del Valle del Cauca está abriendo camino en materia educativa y, para ello, está contando con el apoyo del Banco Mundial.
No en vano, Cali es una de las 100 ciudades del mundo elegidas como resilientes, aquellas que impulsan su capacidad de sobrevivir y crecer a pesar de las dificultades. Esa fortaleza se reflejará también en el sistema de educación pública.
Con la asesoría del Banco Mundial, la ciudad hizo un plan para mejorar los procesos educativos: calidad en la pedagogía y en la infraestructura. No quería construir escuelas, sino escuelas seguras.
“Cali está en una zona con bastante riesgo sísmico, ahí tenemos que tener mucha responsabilidad en eso, no estamos improvisando en cuanto a la inversión y calidad, para no equivocarnos en nada”, dijo Maurice Armitage, Alcalde de Cali.
El mandatario de los caleños anotó que se les está “garantizando a todos los niños que van a tener estabilidad y seguridad física” en el colegio, pues no se puede seguir construyéndolos con problemas de sismorresistencia.
Por eso, la Administración municipal buscó al Banco Mundial, que ha asesorado a una veintena de países en el tema. Cali se convirtió en la primera ciudad de Colombia en buscar ese apoyo.
“Perú, Kirguistán, generalmente son intervenciones a nivel nacional, pocas intervenciones a nivel ciudad. En Turquía, también, hay como 20 países en los que hemos trabajado, Indonesia es otro”, señala Taimur Samad, gerente de Infraestructura del Banco Mundial para Colombia y Venezuela.
El diagnóstico revela que el 65 % de las escuelas no cumplen las normas de sismorresistencia.
“Tenemos el compromiso de reconstruir 370 escuelas. En el gobierno nuestro, estamos dejando 18 colegios nuevos y 150 colegios totalmente reconstruidos”, asegura el alcalde Armitage.
Por lo pronto, la entrega de 18 colegios nuevos garantizará 10.000 nuevos cupos, pero es un plan a 12 años que implicainvertir 2,6 billones de pesos y cuyos recursos quedan financiados en un 75 %.
La capital del Valle del Cauca le apuesta a que educar y construir tejido social alrededor de las escuelas es una de las formas más eficaces de combatir la violencia.
¿Qué vemos al mirar a un niño a los ojos? Hasta el lunes, cerca de 350 niños y niñas migrantes permanecían alojados en condiciones inseguras y antihigiénicas en un centro de detención temporal de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos en Clint, Texas. Las pocas personas ajenas al organismo que pudieron ver a estos niños migrantes quedaron absolutamente devastadas. Frente a la indignación nacional, el organismo mudó a los jóvenes a otros lugares, aunque al día siguiente regresó a cien de ellos a las mismas instalaciones. Quien parece conforme con esta práctica de encarcelar a los niños y niñas es el director interino de Inmigración y Control de Aduanas, Mark Morgan, a quien el presidente Donald Trump acaba de convertir en el carcelero en jefe de estos jóvenes al nombrarlo también director interino de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. En enero de este año, Morgan le dijo al presentador de Fox News Tucker Carlson: “Me acerqué a estos individuos a los que se llama ‘menores’, de 17 años de edad o menos, y los he mirado. Los miré a los ojos y me dije: ‘Estos son los que pronto serán miembros de la pandilla MS-13’”.
Son pocas las personas que logran tener acceso a estos niños y jóvenes, por lo que resulta difícil obtener información precisa sobre su bienestar. Warren Binford, profesora de derecho de la Universidad de Willamette, formó parte del equipo jurídico que expuso las condiciones en Clint. Binford describió lo observado en una entrevista para Democracy Now!:
“Cuando llegamos allí el lunes por la mañana, inmediatamente nos dieron una lista que mostraba que había más de 350 niños y niñas en estas instalaciones. Y entonces, al evaluar la lista, nos descorazonó la cantidad de niños muy pequeños que había allí. Había más de cien niños pequeños retenidos allí. Inmediatamente les pedimos a los guardias que comenzaran a traer a los niños más pequeños y también a los niños que habían estado allí por más tiempo. Vimos que había alrededor de media docena de madres adolescentes con sus bebés, por lo que les pedimos a los guardias que también las trajeran”.
El equipo logró entrevistar a 60 de los niños. La abogada continuó: “Estaban enfermos. Estaban tosiendo. Les goteaba la nariz. Estaban muy sucios. Inmediatamente comenzaron a describir el nivel de hambre que estaban sufriendo”. El horror se profundizaba en cada entrevista que hacían. “Descubrimos que prácticamente nadie estaba cuidando a estos niños directamente, que estaban encerrados en estas celdas las 24 horas del día. En muchas de esas celdas solo hay baños abiertos. No hay jabón, no hay forma de lavarse las manos. Están siendo alimentados dentro de las celdas con las comidas procesadas instantáneas que les describí antes. Y muchos de ellos se ven obligados a dormir directamente sobre el piso debido a la escasez de camas y colchonetas y espacio para dormir”. Los guardias les entregaron los niños pequeños a los niños mayores y les dijeron que los cuidaran.
Binford prosiguió su relato: “Después del segundo día de entrevistar a estos niños tuvimos una reunión urgente —de alto nivel— en mi habitación del hotel. Nos preguntamos qué íbamos a hacer con esto, porque alguien iba a morir. Entonces, llamamos a los abogados que estaban a cargo de este caso, les describimos lo que habíamos visto y les preguntamos qué querían que hiciéramos al respecto. Y, por primera vez en más de 20 años de hacer este tipo de visitas, nos dijeron que contactáramos a los medios para poder sacar a los niños de estas instalaciones lo más rápido posible”.
Clara Long, investigadora de la organización Human Rights Watch, también formaba parte del equipo. La investigadora relató para Democracy Now! el caso de una niña de 7 u 8 años de edad: “Le dije: ‘¿Con quién cruzaste la frontera?’ Y ella respondió: ‘Con mi tía’. Inmediatamente se puso a llorar tan fuerte que no podía emitir palabra. Mientras intento calmarla, frotándole la espalda, veo que tenía un brazalete que tenía escrito con marcador permanente las palabras ‘padre estadounidense’ y un número de teléfono”.
Clara Long continuó: “Está la sensación de que no se permite usar teléfonos en las instalaciones, pero en ese momento tanto yo como otros miembros del equipo simplemente decidimos, ‘Al demonio. Vamos a comenzar a hacer llamadas telefónicas’. Tomé el teléfono, marqué el número y me comuniqué con su padre. Él no tenía idea de dónde estaba retenida su hija”. Long afirma que hay muchos niños retenidos por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza que tienen padres y otros familiares que están en Estados Unidos legalmente.
El calvario de los migrantes y solicitantes de asilo quedó al descubierto cuando el periódico mexicano La Jornada publicó la foto de un padre y su hija, salvadoreños, ahogados en el Río Grande; todavía se podía ver el bracito de ella alrededor del cuello de su padre. Oscar Alberto Martínez Ramírez, de 25 años de edad, y su hija Valeria, de 23 meses, fueron arrastrados por las aguas correntosas entre Matamoros, México y Brownsville, Texas, tras haber sido rechazados en la frontera en su búsqueda de asilo legal.
Al responder una pregunta sobre la foto, Trump fue predecible y culpó a los demócratas por su catástrofe fronteriza. El sistema de detención de inmigrantes creció drásticamente durante el gobierno de Obama, pero Trump lo expandió aún más y con un nivel de crueldad inaudito. Al menos seis niños han muerto mientras se encontraban detenidos por el Departamento de Seguridad Nacional de Trump. Antes de 2018, había pasado más de una década desde que un niño había muerto bajo custodia de las autoridades de inmigración de Estados Unidos.
Esta semana se realizaron los dos primeros debates de candidatos presidenciales demócratas. A menos de una hora de la ciudad que acogió los debates, Miami, en Homestead, Florida, más de 2.000 menores sin acompañantes están encarcelados en un centro de detención con fines de lucro administrado por la empresa Caliburn. El ex jefe de gabinete de Trump, el general John Kelly, forma parte de la junta directiva. Debatir sobre el destino de los niños migrantes encarcelados es importante, pero la crisis de vida o muerte a la que han sido sometidos exige una acción inmediata. Hay que abolir todas las cárceles de niños migrantes ahora.
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