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Johana Bahamón: “Queremos dar en las cárceles educación de calidad, no de caridad”

Por: Diana Franco Ortega.

 

Con su Fundación Acción Interna, ha dedicado los últimos siete años de su vida a gestar segundas oportunidades para las personas privadas de la libertad en Colombia. Su meta es promover espacios donde la reconciliación entre las poblaciones civil y carcelaria sea posible.

Johana Bahamón: “Queremos dar en las cárceles educación de calidad, no de caridad”

Desde el 2012, más de 30.000 personas privadas de la libertad han sido beneficiarias de los programas de la fundación, en 30 cárceles del país.Fotos: David Schwarz.

Por las amistades y un novio que tuve a los 18 años caí en la droga y terminé en El Bronx. Llegué y no volví a salir de ahí, en casi cinco años. Mis días allá eran horribles; aguantaba frío, hambre, todo el tiempo era fiesta, alcohol y droga. A veces duraba hasta una semana sin dormir. Cuando desaparecí, mi familia me buscó en hospitales y en las URI. Tres años después, alguien le dio la razón a mi hermana de que me habían visto en el centro de Bogotá. Me encontró, pero era una persona completamente diferente. Estaba tan pegada a ese mundo que no volví a casa con ella. Un día estábamos en una residencia y entró la policía. Me arrestaron y condenaron por tráfico y porte de droga. Me dieron tres años de cárcel.

Sindy Liseth Barreto fue una de las 12 presas que hizo parte de la primera obra de teatro que Johana Bahamón montó en el Buen Pastor, de Bogotá, hace siete años. La inicial de su nombre está tatuada en la muñeca izquierda de Johana, junto a las de sus otras 11 compañeras. Este grupo de mujeres interpretó La casa de Bernarda Alba, la famosa obra del poeta y dramaturgo español Federico García Lorca, en la que cinco hermanas son obligadas por su madre, que acababa de enviudar, a guardar luto y perder toda clase de contacto con el exterior, durante ocho años. Una versión minimizada de la prisión.

Estas doce mujeres fueron el primer contacto cercano que tuvo Johana con la población carcelaria de Colombia, con sus realidades y necesidades, sus anhelos y desesperanzas. También, marcaron el comienzo de una obra social gigantesca, que ha liderado en todas las cárceles del país, y que hoy es ejemplo de resocialización y reconciliación en muchas partes del mundo.

—Johana, ¿cómo alguien que viene de afuera puede llegar a entender lo que quieren o necesitan los presos?

—Fue algo del día a día, de estar en la cárcel. Mientras ellas montaban la obra, yo aprovechaba y conocía lo que pasaba con el resto de las mujeres. Hablaba con ellas, les preguntaba cómo estaban, qué querían hacer, qué les gustaba, qué las motivaba. Luego, empezamos a trabajar también con hombres y el proceso fue igual.

—¿Qué le respondían ellos?, ¿qué era lo que los motivaba?

—En la cárcel, las emociones varían. Hay días en que están contentos; otros, deprimidos; otros, en los que quieren ocupar su tiempo y aprender cosas nuevas, y a veces solo esperan tener contacto con sus familias. Hay muchos altibajos. Fue en ese diálogo constante en el que obtuvimos las herramientas para estructurar un modelo de intervención que funcionara.

Acción interna

La cárcel era un mundo totalmente diferente, y un poco mejor que donde yo había estado los últimos años. Al menos dormía, me bañaba, comía, descansaba. Aunque había mucha monotonía. Eso no es bueno, porque uno comienza a pensar en cosas que no debería, como en peleas o en vicio. Cuando estaba ahí me enteré de que estaba embarazada. Eso me dio voluntad para dejar las drogas. 

Llevaba unos seis meses en prisión cuando pusieron en el patio una cartelera que hablaba de un curso de danza. Yo me inscribí y luego conocí a Johana. Junto a ella y otras compañeras comenzamos a montar una obra de teatro. Fue una experiencia muy bonita porque nos reuníamos a leer los libretos, nos reíamos y recochábamos muchísimo. Luego de ensayar por un tiempo, nos presentamos en el patio frente a las demás reclusas. Tenía pena, pensaba que se iban a burlar de nosotras, pero no fue así. Ellas se rieron y nos aplaudieron. Luego nos llevaron a presentar La casa de Bernarda a las instalaciones del Inpec. Mi personaje se llamaba Angustia.

A través de sus tres líneas de acción, la fundación ha logrado resultados que ya son conocidos por muchos. Uno de ellos es Interno, el primer restaurante en el mundo abierto al público en una cárcel de mujeres y atendido por ellas. En tres años, ya ha sido visitado por unas 9.000 personas. Está también la barbería en la cárcel Modelo de Bogotá (no abierta el público), donde muchos presos se capacitan y se certifican para poder trabajar o montar su propio negocio cuando salgan de la cárcel. Y recientemente ha sido noticia Agencia Interna, la primera agencia de publicidad que funciona desde un centro carcelario y cuyo primer cliente fue Carulla.

El propósito de cada uno de estos proyectos no es solo brindarles conocimientos y habilidades para que puedan desarrollarse personal y laboralmente dentro de la cárcel, sino también fuera de ella, cuando enfrenten el difícil reto de la reintegración con la sociedad. “Hemos tratado que ellos aprendan de los mejores –agrega Johana–. En cada proyecto se han capacitado con los mejores chefs, los mejores estilistas, las mejores agencias de publicidad, los mejores directores de teatro, y han obtenido certificados que les van a servir en el futuro. Queremos brindarles siempre educación de calidad y no de caridad. Ellos se lo merecen. Ya están pagando por su error y necesitan el mejor apoyo para lograr una resocialización efectiva”.

— ¿Cuál de todos los programas de Acción Interna es su favorito?

— El Festival de Teatro Carcelario es uno de mis preferidos, porque genera un encuentro muy lindo entre las dos poblaciones (civil y carcelaria). Este se realiza cada dos años y participan seis cárceles a nivel nacional. Cada una presenta una obra y el grupo ganador viene a Bogotá a presentarse en el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá. Ya vamos para la cuarta edición y creo que tiene un poder muy especial.

—¿Por qué?

—Porque los hijos, papás y hermanos de estas personas están en primera fila, viéndolos actuar sobre un escenario. Es un encuentro muy diferente al que se da en las visitas en la cárcel. Y detrás de ellos hay otras 500 personas que no están señalándolos o juzgándolos, sino valorándolos por su talento. Hay mucha reconciliación en esos momentos: los presos se reconcilian con ellos mismos, porque están viendo el fruto del trabajo de casi un año, que es el tiempo durante el cual montan la obra; se reconcilian con su familia, cuando pueden encontrarse con ellos tras bambalinas y abrazarlos; y finalmente hay una reconciliación con el público, porque están actuando ante la sociedad que los ha condenado, pero esta vez son aplaudidos y apoyados. Con este festival conseguimos que ellos no sientan ese resentimiento hacia afuera y que la sociedad ya no los señale.

— ¿Cuál es el papel de la educación en el trabajo que realiza con Acción Interna?

La educación está en el día a día, no solo en la parte académica. La educación está en tener respeto por las diferencias y a no distanciarnos de ellas. No todos somos iguales, y eso tenemos que entenderlo. A mis hijos y a las personas, en general, intento transmitirles que debemos entender la situación de las otras personas antes de ser cómodos y juzgar desde nuestros privilegios. Hay que ser más empáticos y considerados con las personas que no han tenido oportunidades.

Líneas de acción de la fundación:
1. Crecimiento Interno: desarrollo personal, apoyo psicosocial y rehabilitación de adicciones. 

2. Arte Interno: expresión y resocialización por medio del arte y la cultura.

3. Trabajo Interno: desarrollo productivo y fomento del emprendimiento. 

Casa Libertad

Por las actividades que estaba haciendo y debido a mi embarazo, me concedieron prisión domiciliaria para la mitad de la condena. Pude tener a mi hijo en la casa. Cuando estaba a punto de quedar libre, lo único en lo que pensaba era en trabajar para mis hijos. Tenía esa expectativa de luchar y de salir adelante. En todo ese proceso tuve el apoyo de Johana y de la fundación. Cuando salí, en Casa Libertad me dieron un curso para aprender a convivir en sociedad, a expresarme y prepararme para la vida laboral. A través de ellos conseguí trabajo. Ahora estoy en una empresa, haciendo enchapes. 

Johana Bahamón describe Casa Libertad como un espacio para las segundas oportunidades. En una casa ubicada en la Avenida Caracas con calle 36, en Bogotá, trabajan el Ministerio de Justicia, el Inpec, Colsubsidio, la Secretaría Distrital de Seguridad y la Fundación Acción Interna. Juntos intentan generar rutas de acompañamiento e intervención para las personas que obtienen la libertad. El objetivo final es ubicarlos laboralmente. “Cada vez más empresas se unen a nosotros y crean opciones de trabajo para ellos. Uno de nuestros grandes aliados, por ejemplo, es Tostao’, que es el que más pospenados ha contratado hasta ahora”.

— ¿Cómo toman ellos esta segunda oportunidad?

— Son una población totalmente receptiva y agradecida, que valora mucho cuando una persona va a la cárcel a apoyarlos en cualquier área. Lo que mi equipo y yo hemos sentido es que somos bienvenidos y que están agradecidos de que estemos ahí. Es muy agradable trabajar con ellos, saben valorar esta segunda oportunidad, que para muchos es tan solo la primera, y entregan todo de ellos en cuanto a responsabilidad, disciplina y compromiso.

— ¿Cuál es su sentimiento hacia la población carcelaria?

— Mi sentimiento es de admiración. Esas personas que están ahí adentro –en cárceles que no están cien por ciento adecuadas para cumplir con la finalidad de la pena, que es la resocialización– son capaces de convertir sus errores en oportunidades, de transformar este momento difícil de su vida y volverlo un tiempo productivo. En un espacio donde uno siente que tiene todo perdido, ellos tienen la fortaleza de volver a tener motivación y trabajar para eso. Esas son las personas con las que nosotros trabajamos, las que se inscriben a nuestros programas, las que quieren tener una nueva esperanza, una nueva vida. También tienen todo mi agradecimiento, porque gracias a ellos mi vida es otra desde hace siete años. Por ellos soy una mejor persona. Me han hecho apreciar cosas que antes daba por sentado, las cosas simples. Y lo más importante, me han hecho valorar más y necesitar menos.

En el 2018, el restaurante Interno fue elegido por la Revista TIME como uno de los 100 mejores lugares del mundo para visitar. 

Una nueva vida

Johana Bahamón significa para mí una gran amistad. Ella es mi apoyo, quien siempre está ahí y se preocupa por mí. Es un amor de persona. Hay muchas mujeres que queremos iniciar una nueva vida y tenemos muchas expectativas, pero lo que necesitamos es ese apoyo, esa mano que nos dé una oportunidad. Johana ha sido la que nos ha ayudado en ese camino. Hoy estoy luchando para poder tener una casa y sacar adelante a mis dos niños. Quiero pagarles el estudio y educarlos para que vean mi historia como una forma de aprender lo que está bien y lo que está mal.

—Johana, ¿qué debe saber la sociedad sobre las personas privadas de la libertad?

Que los tenemos estigmatizados. Ellos son seres humanos que, como cualquiera de nosotros, cometieron un error, que se encuentran pagando por eso, y que, una vez salden su deuda con la justicia y recuperen su libertad, todos estamos en la obligación de recibirlos y ayudarlos. Eso es en lo que trabajamos cada día.

—Por último, ¿extraña la actuación? ¿volvería a interpretar algún papel?

Yo creo que haber trabajado en el medio por 15 años me ha permitido mantener una interacción permanente con los medios de comunicación y eso ha sido clave para poder visibilizar a la población carcelaria. Pero ahora ya no quiero ser la protagonista de nada, quiero que ellos sean los protagonistas y cuenten sus historias. No extraño la actuación, pero volvería a actuar si es en algo que tenga que ver con las cárceles, algo en donde podamos contar las historias de las personas que están ahí. Si no, no.

“Trabajamos para que las cárceles no sean solo centros de reclusión, sino centros productivos”. 
Fuente de la entrevista: https://www.elespectador.com/cromos/vida-social/johana-bahamon-queremos-dar-en-las-carceles-educacion-de-calidad-no-de-caridad-articulo-879144
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Wallerstein sin anestesia

Por: Atilio Borón. 

 

La muerte de Immanuel Wallerstein nos priva de una mente excepcional y de un refinado crítico de la sociedad capitalista.[1] Una pérdida doblemente lamentable en un momento tan crítico como el actual, cuando el sistema internacional cruje ante las presiones combinadas de las tensiones provocadas por la declinación del imperialismo norteamericano y la crisis sistémica del capitalismo. Wallerstein fue un académico de dilatada trayectoria que se extendió a lo largo de poco más de medio siglo. Comenzó con sus investigaciones sobre los países del África poscolonial para luego dar inicio a la construcción de una gran síntesis teórica acerca del capitalismo como sistema histórico, tarea a la que se abocó desde finales de la década de los ochentas y que culminó con la producción de una gran cantidad de libros, artículos para revistas especializadas y notas dirigidas a la opinión pública internacional. Wallerstein no sólo cumplió a cabalidad con el principio ético que exige que un académico se convierta en un intelectual público para que sus ideas nutran el debate que toda sociedad debe darse sobre sí misma y su futuro sino que, además, siguió una trayectoria poco común en el medio universitario. Partió desde una postura teórica inscripta en el paradigma dominante de las ciencias sociales de su país y con el paso del tiempo se fue acercando al marxismo hasta terminar, en sus últimos años, con una coincidencia fundamental con teóricos como Samir Amin, Giovanni Arrighi, Andre Gunder Frank,  Beverly Silver y Elmar Altvater entre tantos otros, acerca de la naturaleza del sistema capitalista y sus irresolubles contradicciones. Su trayectoria es inversa a la de tantos colegas que, críticos del capitalismo en su juventud o en las etapas iniciales de su vida universitaria acabaron como publicistas de la derecha: Daniel Bell y Seymour Lipset, profetas de la reacción neoconservadora de Ronald Reagan en los años ochentas; o Max Horkheimer y Theodor Adorno que culminaron su descenso intelectual y político iniciado en la Escuela de Frankfurt absteniéndose de condenar la guerra de Vietnam. O a la de escritores o pensadores que surgidos en el campo de la izquierda -como Octavio Paz,  Mario Vargas Llosa y Regis Debray-  convertidos en portavoces del imperio y la reacción.

Wallerstein fue distinto a todos ellos no sólo en el plano sustantivo de la teoría social y política sino también por su activa inserción en las luchas sociales por un mundo mejor –asiduo participante en sucesivas reuniones del Foro Social Mundial de Porto Alegre, conversaciones con el Subcomandante Marcos y otros líderes populares en distintas partes del mundo, participación en eventos organizados por movimientos sociales – y, ciertamente, por sus aportes la discusión epistemológica como lo revela su magnífica obra de 1998: Abrir las ciencias sociales. En este texto propone una crítica radical al paradigma metodológico dominante en las ciencias sociales, cuyo núcleo duro positivista condena a éstas a una incurable incapacidad para comprender la enmarañada dialéctica y la historicidad de la vida social.

En línea con esta perspectiva de análisis sus previsiones sobre el curso de la dominación imperialista no podrían haber sido más acertadas. En uno de sus artículos del año 2011 advertía que “la visión de que Estados Unidos está en decadencia, en seria decadencia, es una banalidad. Todo el mundo lo dice, excepto algunos políticos estadunidenses que temen ser culpados por las malas noticias de la decadencia si la discuten.” [2] En Latinoamérica, en cambio, entre las clases dominantes, los políticos del establecimiento y el mandarinato intelectual predomina aún una visión hollyvoodense sobre la salud del imperio, misma que se penetra en buena parte de la población. Según esta perspectiva lo que Donald Trump representa es el renovado vigor del imperio y no los desesperados pataleos de quienes se resisten a admitir su lento pero inexorable ocaso.

No obstante, no había un gramo de infantil triunfalismo en ese diagnóstico cuando advertía que si bien “hay muchos, muchos aspectos positivos para muchos países a causa de la decadencia estadunidense, no hay certeza de que en el loco bamboleo del barco mundial, otros países puedan de hecho beneficiarse como esperan de esta nueva situación.”  O, podríamos agregar, podrán sacar ventajas los países cuyos gobiernos adopten una política de autodeterminación nacional que les permitan maximizar sus márgenes de autonomía en la economía y la política mundiales. Quienes en cambio sigan sumisos a los dictados del imperio lo acompañaran en su lenta declinación. El criminal belicismo de la Administración Trump en respuesta al irreparable derrumbe del orden mundial de posguerra que tenía su eje en EEUU confirma las previsiones formuladas por Wallerstein.

Sus pronósticos sobre el futuro del capitalismo son desalentadores para la burguesía mundial y sus propagandistas. En efecto, en una conferencia que dictara en Madrid en 2009 sostuvo que “lo que estamos viendo ahora es el colapso del periodo especulativo que arrancó en los años setenta. Hasta aquí, todo normal.” [3] Pero, agrega, hay un elemento extraordinario y este no es otro que el “fin del actual sistema-mundo capitalista y la consiguiente transición hacia otro sistema. Todavía no sabemos qué va a ocupar el lugar del capitalismo porque dependerá del resultado de una lucha política que aún se está dirimiendo.” Y remata su razonamiento sentenciando que “Podemos estar seguros de que en 30 años ya no viviremos bajo el sistema-mundo capitalista. Pero, ¿en qué sistema viviremos entonces? Podría ser un sistema mucho mejor o mucho peor. Todas las posibilidades están abiertas. La solución la encontraremos cuando se resuelva el conflicto entre lo que yo denomino el espíritu de Davos y el espíritu de Porto Alegre.”

Pero lo que no suscitaba mayores incertidumbres en el pensamiento de Wallerstein era la evolución de la creciente polarización –económica, social, cultural- que signaba al capitalismo contemporáneo. Concentración de la riqueza, el saber y el poder en manos de unos pocos, dentro de las naciones y en el sistema internacional. Esto se traducía en el primado de los enormes conglomerados oligopólicos –en la economía real, las finanzas, los medios de comunicación-, la erosión de la democracia, la desorbitada concentración de la riqueza y los ingresos y el desigual acceso a la educación y a la Internet. Un mundo polarizado, que oprime, explota y excluye a millones y que cristaliza tendencias de larga duración que lejos de atenuarse no hicieron sino profundizarse con el paso del tiempo confirmando los peores vaticinios de Wallerstein. Esta fue su última investigación, en la que tuve el enorme privilegio de ser parte de su equipo internacional de investigadores y que se tradujo en un libro que en su versión original, en lengua inglesa, aparecería a finales del 2014 y en castellano, por Siglo XXI, en el 2016. El título sintetizaba muy bien el hallazgo de los distintos integrantes de este grupo de trabajo: El mundo está desencajado. Interpretaciones histórico-mundiales de las continuas polarizaciones, 1500-2000.[4]

Dado lo anterior, ¿adónde o a quiénes debemos recurrir para nutrirnos teóricamente y capacitarnos para comprender y transformar ese mundo desencajado y caótico al que alude el libro de Wallerstein, superando definitivamente al capitalismo y dejando atrás esa dolorosa y bárbara prehistoria de la humanidad? Por supuesto, la lectura de su densa y extensa obra es imprescindible. Pero como él mismo lo afirma, “he argumentado que el análisis del sistema-mundo no es una teoría sino una protesta contra temas negados u ocultados y contra engañosas epistemologías.” [5] Se requiere mucho más que ello y en un mensaje dirigido a las jóvenes generaciones el maestro dijo, con todas las letras: lean a Marx y no tanto a quienes escriben sobre Marx. “Uno debe leer a personas interesantes” –nos dice- “y Marx es el erudito más interesante de los siglos XIX y XX. No hay dudas al respecto. Nadie es comparable en términos de la cantidad de cosas que escribió, ni por la calidad de sus análisis. Por lo tanto, mi mensaje a la nueva generación es que vale mucho la pena descubrir a Marx, pero hay que leerle, leerle y leerle. ¡Leer a Karl Marx!” Ese fue uno de sus últimos consejos para entender la naturaleza y dinámica de un sistema, el capitalismo, al que ya en el 2009 le asignaba como máximo dos o tres décadas de sobrevida. Sería bueno que en las universidades latinoamericanas se tomara nota de este consejo, habida cuenta del ostracismo al cual usualmente es relegada la obra de Marx y los marxistas, desechada por el “buen pensar” de la academia como expresiones de una ideología y no como una teoría y una filosofía que aportan más que cualquier otra a la comprensión del mundo actual. Pero como lo recordaba oportunamente Bertolt Brecht, “el capitalismo es un caballero al que no le gusta que lo llamen por su nombre”, y el marxismo precisamente tiene la osadía de hacerlo, de ahí su marginación en los claustros universitarios.  ¡Gracias Immanuel por las luces que has aportado a lo largo de tantos años! Tu obra no caerá en el olvido y estarás siempre con nosotros y con quienes prosigan sin pausa la lucha para superar históricamente al capitalismo y poner fin a la dominación del capital.

[1] Una versión abreviada de este artículo fue publicada por Página/12 en su edición impresa del día 2 de septiembre de 2019.

[2] Cf. “Las consecuencias mundiales de la decadencia de Estados Unidos”, La Jornada (México) 28 de Agosto de 2011.

[3] Carlos Prieto, “El capitalismo no existirá en 30 años”, entrevista a Immanuel Wallerstein  en Público (España) 31 de enero2009.

[4] La versión original se publicó con el título The world is out of joint. World-historical interpretations of continuous polarizations (Boulder, Colorado: Paradigm Publishers, 2014)

[5] Cf. https://www.iwallerstein.com/intellectual-itinerary/

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Maestros inician huelga de hambre en el Palacio de Gobierno

América del Norte/ México/ 02.09.2019/ Fuente: www.multimedios.com.

Los docentes presentaron una prueba para ser directores y resultaron aptos, pero la Secretaría de Educación no les ha entregado los nombramientos, a pesar de que ya dio inicio el ciclo escolar.

Un grupo de maestros inició una huelga de hambre la noche del viernes en el Palacio de Gobierno para exigir que los dejen iniciar funciones como directores de diferentes planteles.

Los docentes presentaron una prueba donde resultaron aptos para ocupar la dirección de una escuela, sin embargo, la Secretaría de Educación no les ha entregado sus cargos, a pesar de que ya dio inicio el ciclo escolar.

Fuente de la noticia: https://www.multimedios.com/local/maestros-inician-huelga-de-hambre-en-el-palacio-de-gobierno

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Australian state ends Chinese education program over foreign interference fears

Oceania/ Australia/ 02.09.2019/ Source: www.reuters.com.

Australia’s most populous state said it will ax a Chinese-funded education program that teaches Mandarin in schools amid fears over potential foreign influence.

The Confucius Institute program – administered by the Chinese government agency Hanban – teaches China’s official language in 13 public schools across New South Wales (NSW).

However, the NSW government said in a review issued late on Thursday that, while it found no specific evidence of interference, it was improper for the program to continue.

“The review found, however, a number of specific factors that could give rise to the perception that the Confucius Institute is or could be facilitating inappropriate foreign influence in the department,” the review said.

The government report said NSW was the only state government worldwide to have such a program and that the arrangement also placed Chinese government appointees inside the NSW education department.

The Chinese embassy in Canberra did not respond immediately to a request for comment.

NSW Education Minister Sarah Mitchell said the program would be replaced by Mandarin classes run by the state government.

Australia has in recent years sought to increase the teaching of Mandarin in schools in a bid to strengthen ties with its largest trading partner.

The removal of the program comes amid heightened concerns about Chinese activities in Australia and the neighboring Pacific region and a souring of relations in recent years.

In 2017, then prime minister Malcolm Turnbull accused China of meddling in Australia’s domestic affairs, a charge that Beijing denies.

Australia then further alienated China last year when it essentially banned the technology giant Huawei Technologies Co Ltd [HWT.UL] from supplying equipment for a 5G mobile network, citing national security risks.

China criticized that move as being politically motivated and urged Australia to abandon what it described as a Cold War mentality.

Australia has also moved in recent months to push back against China’s quest for greater influence in the Pacific.

Canberra fears Chinese lending in the region could undermine the sovereignty of small Pacific countries and has moved to increase economic aid and its diplomatic presence in the region.

At the same time, Australia has experienced disruption to its coal exports to China, including customs delays. China denies that Australian trade is being hampered because of bilateral tensions.

 

Source of the notice: https://www.reuters.com/article/us-australia-china-education/australian-state-ends-chinese-education-program-over-foreign-interference-fears-idUSKCN1VD009

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Shenzhen is set to be China’s new model city, so why are parents losing sleep over their children’s education?

Asia/ China/ 02.09.2019/ Source: www.scmp.com.

  • Only 35,000 students out of a total of nearly 80,000 were accepted into local public secondary schools last year for education between the ages of 16-18
  • Beijing’s new ambitious plan is to turn the home of the likes of Huawei, Tencent and DJI into a model city by 2035

Alice Xu’s worries about the education prospects of her nine-year-old daughter have caused sleepless nights over the last few days, and got so bad that the Shenzhen resident took herself to the doctors after hearing that fewer than half the children in the city are admitted to public secondary schools after completing the nine years of compulsory education.

“The doctor told me I’m not alone and that he had seen many patients like me who are anxious,” said Xu, who herself is a middle school teacher, teaching children aged between 14-16.

Her experience, and the experiences of other middle-class parents in China’s hi-tech capital threatens to tarnish Beijing’s plan to turn Xu moved to Shenzhen in 2005 as a young graduate, and has enjoyed the prosperity offered by the city’s rise. She now earns around 200,000 yuan (US$28,000) a year. Like many other citizens, she has always put her daughter’s education at the top of her priority list, given the common understanding that it is the only way to move up the social ladder in a highly competitive Chinese society. That meant paying 720 yuan (US$101) per hour for a one-on-one maths tutor for her daughter.

But despite her best efforts, the reality is that her daughter has more than a 50 per cent chance of failing to gain entry into an affordable and good-quality public school between the ages of 16-18 after completing her mandatory education.

“[We can only] talk and share the worries and depression anywhere and anytime,” she said, echoing the feelings of many helpless parents.

According to official data, only 35,000 students in Shenzhen out of a total of nearly 80,000 were accepted into local public secondary schools last year for education from 16-18, putting them on a path that would allow them to take the rigorous gaokao college entrance exam.

This leaves many forced to turn to expensive private secondary schools, and in some cases overseas establishments, while some leave Shenzhen to attend schools in their parent’s hometown with local authorities tending to focus on recruiting students who are born locally.

But taking into account private secondary schools, the chance of a child earning a place in a public secondary school would only rise to around 57 per cent. That would be just below the national average, but well behind the 86 per cent achieved in Beijing and the 69 per cent in neighbouring Guangzhou.

Shenzhen’s problem stems from its meteoric growth from a small fishing village of a few thousand in the 1980s to a city of 13 million, fed by a continuous inflow of domestic migrants, with the number of secondary schools failing to keep up with the expanding population.

The problem is also set to get worse as Shenzhen’s preschool system is already straining under the pressure of the city’s high birth rate. So, while Shenzhen is grabbing headlines for its impressive economic growth having grown bigger than neighbouring Hong Kong, and for being the home of prominent technology firms Huawei, Tencent and DJI, it is lagging in providing basic public services such as education.

The city has 344 primary schools, well below the 961 primary schools in Guangzhou, which has a comparable population of 15 million, according to official data. Guangzhou also has more primary school teachers – 44,749 compared to 27,795 – indicating its students are also receiving a better quality education.

A small group of delegates from the Shenzhen People’s Congress, the city’s ceremonial local legislature, have taken the unusual step of speaking in one voice to publicly urge increased investment in education, but the municipal education authority responded earlier this year that there is not enough land available to build new schools, according to local media reports.

Shenzhen’s problem stems from its meteoric growth from a small fishing village of a few thousand in the 1980s to a city of 13 million, with the number of secondary schools failing to keep up with the expanding population. Photo: Handout
Shenzhen’s problem stems from its meteoric growth from a small fishing village of a few thousand in the 1980s to a city of 13 million, with the number of secondary schools failing to keep up with the expanding population. Photo: Handout

One government official, who declined to be named as he is not authorised to speak to the media, said the municipal government does not support building new secondary schools because “it won’t be seen as a political achievement”.

“No district government in Shenzhen is willing to provide free or cheap land to build secondary schools,” the official said. Instead, land is often reserved for property developers or hi-tech projects that can boost local financial revenues and the political futures of the officials who support the projects, he added.

Shenzhen’s problems have been noticed by the central government, who, as part of its plan to make Shenzhen a model city, asked the city to expand its primary education services and to broaden its coverage of secondary school education.

Cici Deng, the mother of a 14-year-old girl in Shenzhen, said the underdeveloped public education services is tarnishing Shenzhen’s reputation as a model city. She added that the financial pressures of ensuring that a child obtains a place at a good public school can also be enormous.

“One method is to buy a flat near the school,” she said, because students living within a particular school district are automatically enrolled regardless of their exam scores.

Both teachers at the schools and other parents urge you to join after class education training programmes. That seems to be a must if a student wants to get a good scoreCici Deng

But that brings with it problems of its own for a middle-income household in the city because a three-bedroom flat can easily cost 10 million yuan (US$1.4 million).

In general, home prices in Shenzhen are broadly comparable with New York and Tokyo, with new homes selling at an average of about 5,100 yuan (US$712) per square foot, while those located near sought-after schools can cost up to 14,000 yuan (US$2,000) per square foot.

Alternatively, children who score in the top 44 per cent of the secondary school entrance exam are automatically enrolled. This is the method favoured by Deng, who is this month spending 12,000 yuan (US$1,675) to send her teenage daughter to a 15-day private tutorial session covering Chinese, maths and English which are the three key subjects covered by the exam.

“Both teachers at the schools and other parents urge you to join after class education training programmes,” said Li Yuchen, the mother of an eight-year-old boy. “That seems to be a must if a student wants to get a good score. Our children are always on their way to a class or going home after class.

“Because most children go to tutoring classes every day, your child would feel very bored at home if he doesn’t go because he won’t be able to find any peers to play with. Now, the situation in Shenzhen is particularly odd, that is, because children can only see friends and have partners in after school classes.

“Half of the mothers of my boy’s classmates quit their jobs and became full time moms to help their children study and score well. I also felt sharp chest pains after hearing that someone bought a house in a school district. It made me feel guilty about [not providing for] my child.”

Only 35,000 students in Shenzhen out of a total of nearly 80,000 were accepted into local public secondary schools last year for education from 16-18 years old. Photo: China News Service
Only 35,000 students in Shenzhen out of a total of nearly 80,000 were accepted into local public secondary schools last year for education from 16-18 years old. Photo: China News Service

Affluent families of primary and junior secondary school students have been paying between 100,000 (US$14,000) and 200,000 yuan per year for private schools that focus on English and internationally recognised diplomas to better prepare them for secondary schools and universities abroad.

But now, even they are worried about the risks of changing government policies after China’s education ministry announced in March its latest measures to prevent primary and junior secondary school students – either public or private – from enrolling in international schools or international sections of regular schools.

In addition, schools set up for the children of foreign workers are not allowed to admit any Chinese students, the ministry said.

“The uncertainty over China’s education policies is increasing,” said parent Cheng Li. “My child’s school just added many new Chinese compulsory education subjects to the curriculum to match the policy.

“We feel the climate for education, business, and society is turning conservative. We do worry about the change.”

Fuente de la noticia: https://www.scmp.com/economy/china-economy/article/3024730/shenzhen-set-be-chinas-new-model-city-why-are-parents-losing

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Funding Sought for Emergency Education for Millions of Children in Crisis

Africa/ Cameroon/ 02.09.2019/ Source: www.voanews.com.

A global fund for education in emergencies is seeking $1.8 billion by 2021 to provide schooling for nine million children and youths caught in conflict and other situations of crisis.  The fund, called Education Cannot Wait was set up at the World Humanitarian Summit in 2016 to provide education for children deprived of this opportunity.

The Fund has raised $500 million since it began operating in 2017. In its first two years, it has provided emergency education for more than 1.5 million young people caught in armed conflict, forced displacement, natural disasters and other crises in 29 countries.

Director of Education Cannot Wait, Yasmine Sherif, said significant investments are being made in the Sahel, in countries such as Burkina Faso and Niger where the needs are among the greatest on earth. She said children in Cameroon have not gone to school for two years as a part of a tactic of war.

She told VOA education is specifically designed to deal with the suffering experienced by children caught in armed conflict, all of whom are seriously traumatized.

«So, quality education requires mental health and psycho-social services. That is number one. And, that is one of our absolute top priorities…Two. It requires inclusiveness and gender equality to ensure that every girl is put at the forefront, that they are not left the furthest behind of all those left furthest behind,» she said.

Sherif said the fund is working with the Government of Afghanistan to bring girls back to school. She said displaced children in Democratic Republic of Congo are being provided with an education now, so they do not have to wait until the conflict ends.

A recent report by the U.N. refugee agency finds half of the more than seven million refugee children in the world do not go to school. Sherif said almost 50 percent of the fund’s beneficiaries are girls. She said 46 percent are refugees and displaced youngsters and 14,000 are children with disabilities.

She said children who go to school are inoculated against many dangers.  She said those who do not have access to education, are at high risk of exploitation and abuse, sexual violence, early marriage and pregnancies, and forced recruitment by armed groups.

Fuente de la noticia: https://www.voanews.com/europe/funding-sought-emergency-education-millions-children-crisis

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La Educación y el próximo censo nacional que soñamos

América del Sur/ Argentina/ 02.09.2019/ Fuente: www.pagina12.com.ar.

 

A despecho de la noticia del domingo –el DNU que restableció, al modo tramposo del macrismo, la obligatoriedad de liquidar exportaciones en el país y el control del BCRA para la compra de divisas– esta columna prefiere ocuparse hoy de la educación publica. Porque en su replanteo a fondo y como una de las primeras urgencias del próximo gobierno radica la posibilidad de una Argentina diferente y mejor.

Quizás este artículo correspondería dedicarlo a Cristina y Alberto, que es seguro que en estos dias están concentrados en otras, obvias urgencias. Y así lo expresamos la semana pasada al inaugurar el 24º Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura, en Resistencia, donde cada uno de estos años de saqueo planteamos la necesidad de una gran reforma educativa, basada en la que proponemos desde El Manifiesto Argentino, que considera a la educación como un derecho colectivo en el marco de procesos institucionales de enseñanza y aprendizaje.

Partimos de la idea de que, en tanto forja fundamental para la construcción de ciudadanía, la Argentina requiere el urgente restablecimiento de la educación pública, gratuita, universal, laica, con sentido nacional y social en todos los niveles, y obligatoria hasta los pre-universitarios, asegurando la educación privada como sistema complementario.

Así está garantizado por la Ley 26.206/05, que estableció que: «La educación es una prioridad nacional y se constituye en política de Estado para construir una sociedad justa, reafirmar la soberanía e identidad nacional, profundizar el ejercicio de la ciudadanía democrática, respetar los derechos humanos y libertades fundamentales y fortalecer el desarrollo económico-social de la Nación».

Asimismo, la garantía del financiamiento educativo fue fijada por la Ley 26.075/05, que Macri derogó por decreto en enero de 2018, y que será urgente restablecer para asegurar la Renacionalización de la Educación que proponemos, entendida como la necesidad de un Sistema Educativo Nacional Único, con validez en toda la república, que garantice una plataforma curricular cuya base estructural conciba contenidos educativos igualitarios en todo el país y se organice en función de las múltiples y complejas realidades del territorio nacional. Y es claro que sin que ello implique pérdida de la autonomía administrativa de las jurisdicciones, garantizándose los desarrollos locales y regionales, así como la participación de asociaciones de docentes y padres de familia en la elaboración de contenidos pedagógicos, con recursos económicos enviados a las provincias para la aplicación de políticas pedagógicas nacionales que se ejecuten con transparencia y sin excepción con ese cargo.

Además, para el saneamiento y control del sistema proponemos que todos los financiamientos (nacionales e internacionales) sean auditados y controlados por la ciudadanía, a través de asociaciones o federaciones de cooperadoras, reportando resultados al Consejo Federal de Educación, que deberá ser reformulado a fin de que las decisiones educativas de interés nacional sean vinculantes y de aplicación ineludible en todo el país.

La propuesta implica terminar también con el ominoso reemplazo de pedagogos por gerentes a cargo del Ministerio, así como vedar la intervención de empresas e instituciones transnacionales en el sistema educativo nacional. Y también acabar con la promoción de supuestos talentos individuales, la instauración positivista de las neurociencias en el magisterio y todo cómputo de las condiciones mentales-cerebrales de los alumnos, a quienes sólo hay que garantizar alimentos para su nutrición y desarrollo.

Todo esto se vincula con la necesaria planificación, a partir de noviembre, del Censo Nacional 2020, que deberá incluir un muy completo capítulo en materia educativa, en base a cuyos resultados será posible conocer el grado de daño inferido a la educación pública, así como la implementación de medidas de corto, mediano y largo plazos.

Este Censo será un paso fundamental para conocer a cabalidad el tamaño de la tarea, porque hoy en la Argentina tenemos un sistema educativo que no está mensurado, o lo está «a ojo». Y es que, por ejemplo, no hay datos ciertos de la cantidad de escuelas y aulas en todo el territorio nacional. Ni el Ministerio ni la Wikipedia lo informan, y los números que se encuentran van de las 25 mil a las 50 mil escuelas, pero no son cifras confiables. Y tampoco se sabe el número de estudiantes de entre 5 y 18 años. ¿17 millones, 20 millones? Lo ignoramos.

Igual sucede con las bibliotecas. La Conabip computa «casi 2000» bibliotecas populares. Pero el fabuloso entramado que conforman las numerosas bibliotecas públicas municipales, barriales, de clubes, de cooperativas y de instituciones de la sociedad civil, más las universitarias, las de facultades, las de empresas y bancos incluso, y las hace años estimadas 25 mil bibliotecas escolares y/o de aula, hace absolutamente imposible tener un dato cierto. Ni hay precisiones sobre la cantidad de bibliotecas científicas, ni de instituciones del Estado. Posiblemente el total sea de más de 50 mil bibliotecas en todo el país. Pero dato cierto, ninguno. Y ni se nos ocurra contabilizar acervos.

Y hay más: ni siquiera se sabe con certeza si las universdades públicas de la Argentina son exactamente 54, o 62 o cuántas. Imposible encontrar cifra única en internet. Y tampoco es posible saber cuántas carreras de grado se pueden cursar en este país, ni se conocen datos exactos de las universidades privadas, ni su número de estudiantes ni hay un ranking de sus carreras y costos. Como tampoco hay cifras ciertas sobre estudiantes de otros países en la Argentina.

Y también haría falta un cómputo –censal o ministerial– acerca del número de instituciones y casas de estudio privadas, confesionales o no, y sus costos de cursada. Y el colmo: toda esta ignorancia (¿casual, planificada) impide también conocer de una vez la obvia privatización encubierta que se practica en casi todas las universidades públicas, casi todos cuyos posgrados están arancelados y muchos son carísimos. Y todo lo cual desnaturaliza la enorme conquista argentina y peronista de 1949 de la universidad pública gratuita.

Fuente de la noticia: https://www.pagina12.com.ar/215873-la-educacion-y-el-proximo-censo-nacional-que-sonamos

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