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Costa Rica: 53.000 menores de edad se encuentran fuera del sistema educativo

Redacción: Semanario Universitario

Según el VII Informe Estado de la Educación, 8% de la población que debería asistir al tercer ciclo se encuentra fuera del sistema; a esto se suma un 23% que debería estar cursando la educación diversificada y no lo está.

La matrícula en educación secundaria creció durante el período 2011-2018; sin embargo, 53.000 niños y adolescentes, entre los 12 y 16 años, se encuentran fuera del sistema educativo. Así lo reveló el VII Informe Estado de la Educación este 21 de agosto.

De acuerdo con el informe, el 8% de la población que debería asistir al tercer ciclo se encuentra fuera del sistema; a esto se suma un 23% que debería estar cursando la educación diversificada y no está en las aulas.

“Cuando uno analiza la distribución de la población que debería asistir al tercer ciclo, se da cuenta que un 75% lo hace en la edad que tiene que hacerlo, pero hay un porcentaje importante de 16% que está en primaria, en el segundo ciclo. Luego un 8% que está fuera del sistema, eso en el tercer ciclo”, señaló el investigador del Estado de la Educación, Dagoberto Murillo.

“Si vemos de 15 a 16 años, que es la población que debería asistir a la educación diversificada, el problema es aún más grave porque el 28% está rezagado en el tercer ciclo (sétimo, octavo y noveno) y un 23% está fuera del sistema”, agregó.

No obstante, no todo el panorama es tan desalentador, pues entre los años 2011 y 2018, la matrícula en secundaria creció en 42.386 personas, de las cuales 12.057 ingresaron al sistema formal y 30.326 al no tradicional como lo son el Centro Integrado de Educación de Adultos (Cindea), el Instituto de Educación Comunitaria (IPEC), el Colegio Nacional Marco Tulio Salazar, entre otros.

Según el estudio, la matrícula en los Cindea creció en un 90% (de 24.485 a 46.404 estudiantes), entre el 2011 y 2018. Este aumento se debe a la expansión del servicio y porque muchas personas lo consideran una opción más sencilla para terminar el bachillerato.

“El asterisco que le ponemos a esto es que son modalidades con problemas para ofrecer una educación de calidad en términos académicos, de recursos humanos, de infraestructura, que limitan las posibilidades en una población a la que más bien deberíamos prestarle mucha atención, porque es la última oportunidad que tienen de incorporarse al sistema educativo y culminar con éxito”, aseguró Murillo.

A nivel curricular, algunas de estas modalidades ofrecen a los estudiantes una menor cantidad de lecciones. Por ejemplo, un estudiante de los colegios nacionales Marco Tulio Salazar recibe alrededor de 68 horas lectivas anuales de Matemáticas; es decir, un 50% menos del tiempo que brinda un colegio nocturno académico (137 horas).

En cuanto a los programas de equidad del Ministerio de Educación Pública (MEP), un avance sobresaliente ha sido el aumento en la inversión para apoyar a la población socialmente vulnerable. Este se debe complementar con estrategias de ayuda pedagógica para aquellas personas con bajo rendimiento académico, señaló el informe.

El estudio también indicó que en la formación, el reclutamiento, selección y evaluación docente tampoco se mostraron cambios significativos.

Tráfico de drogas y exclusión

Otra de las revelaciones del informe radica en que los centros de educación secundaria que se encuentran más cercanos a los lugares donde se localizan eventos delictivos como incautaciones de drogas u homicidios, presentan mayores niveles de exclusión.

En el 2017, el Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD) registró 95.654 incautaciones concentradas en 33 distritos del país, en las que se involucraron 118.981 personas, de las cuales 15% tenían 20 años o menos.

“Cuando revisamos los modelos para vincularlos al proceso de exclusión, lo que vamos a encontrar es que aquellos colegios, vinculados en distritos con un alto nivel de incautaciones, tienden a presentar tasas de exclusión mayores. Existe una asociación estadística fuerte. Y cuando lo vemos a nivel regional, sobre dónde se dan estas asociaciones estadísticas más fuertes, están en Zona Norte, Turrialba, Sarapiquí, Santa Cruz, San José Norte, Pérez Zeledón, Nicoya, Limón, Liberia, Guápiles, Cañas y Aguirre”, señaló el investigador.

Contrario es el caso de los centros educativos que reciben un mayor beneficio o inversión en becas de transporte y alimentación, que se asocian a menores tasas de exclusión.

Estructura compleja del MEP

El VII Informe Estado de la Educación señaló también que el MEP posee una estructura organizacional compleja, con una gestión vertical que limita la aplicación exitosa del plan de estudios.

El Ministerio está conformado por tres grandes niveles: central (ministro y viceministros, 15 direcciones y 67 departamentos), regional (27 Direcciones Regionales) y los centros educativos (personal docente y administrativo).

“Ahí hay flujos de información que van de arriba a abajo en gran cantidad y no tanto de manera hacia arriba. Muchos de los docentes y directores no se sienten escuchados”, destacó Murillo.

El estudio destacó también que los asesores tienen serias limitaciones para promover una aplicación efectiva de la política educativa. Entre estas prevalecen la gran cantidad de docentes a su cargo, la diversidad de ciclos y modalidades, la falta de incentivos, así como las dificultades de acceso a algunos centros y carencia de recursos para que puedan movilizarse.

Redes de estudio y rendimiento académico

Un estudio en el que participaron 826 estudiantes de décimo año de 30 colegios de la Gran Área Metropolitana (GAM) reveló que no existe relación entre las redes de estudio conformadas por estudiantes y el rendimiento académico en la asignatura de matemáticas.

De acuerdo con los resultados, un grupo considerable de jóvenes, en especial los que tienen notas muy bajas y las mejores calificaciones, socializan menos entre sí a la hora de estudiar.

“De la observación que hicimos en las aulas sobre profesores de Matemáticas, no había mucha innovación pedagógica. Sigue predominando la exposición magistral, muy alejado del trabajo nuevo que plantean los programas de un docente, promoviendo el trabajo en grupo y la resolución de problemas. Tampoco se utiliza la tecnología como apoyo didáctico y sigue imperando la pizarra”, aseguró la investigadora del Estado de la Educación, Isabel Román.

“Es preocupante que después de seis años de aplicar la reforma a Matemáticas no se empiecen a ver cambios sustantivos”, añadió.

Fuente: https://semanariouniversidad.com/pais/53-000-menores-de-edad-se-encuentran-fuera-del-sistema-educativo/

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Conmovedora carta al sistema educativo de los padres de un niño con TEA

Redacción: Border Periodismo

El duro derrotero de los padres de Donato en la lucha por la escolarización plena.

Hace unos días, buscando herramientas para poder canalizar nuestra angustia y soledad, junto con mi esposo, releemos detenidamente el Art. 24 sobre la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad: “Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a la educación. Con miras a hacer efectivo este derecho sin discriminación y sobre la base de la igualdad de oportunidades, los Estados Partes asegurarán un sistema de educación inclusivo a todos los niveles así como la enseñanza a lo largo de la vida.”

Nuestras miradas quedaron fijas en el fragmento “sobre la base de igualdad de oportunidades” y a partir de ahí no pudimos continuar con la lectura. No pudimos continuar porque pensábamos precisamente en esta palabra: Oportunidades.

Y pensábamos en nuestro niño, de tan sólo ocho años quien fue diagnosticado con TEA (Trastornos del Espectro Autista) cuando tenía un año y medio. A partir de ahí, comenzó nuestra aventura no sólo con médicos y estudios, también en centros terapéuticos, obra social y escuela.

Desde que nuestro hijo ingresó a esta gran montaña rusa llamada “sistema educativo” nuestros niveles de estrés y desolación fueron en aumento a medida que nuestro pequeño pasaba de un año a otro. Cada año nos esperó con más de lo mismo, papeles y planillas para llenar, órdenes médicas, presupuestos y la incertidumbre de no saber si al comenzar el año, tendríamos todas las terapias y apoyos aprobados por la obra social. Necesitábamos de esa palabra “aprobado” para lograr transitar el año un poco más aliviados y dedicar nuestras energías a la rutina familiar.

Nuestro primer gran golpe fue la sala de 5 años, el pre-escolar, un listado de objetivos pedagógicos y “contenidos” nos agobió durante todo ese año porque si nuestro hijo no lograba alcanzarlos, la única recomendación viable por medio de su escuela era la permanencia o pasaje de escuela especial. Ese había sido el veredicto final. Y claro, él era distinto, y sus tiempos de aprendizaje también lo eran, y sus maneras de construir sus aprendizajes también. Él no entraba ni cumplía con los parámetros de normalidad que la escuela y la sociedad requieren.

La decisión de rechazar ambas propuestas fue por nuestra propia cuenta, sin el apoyo de su maestra, directora, maestra integradora, equipo terapéutico ni la coordinadora del centro que realizaba el acompañamiento escolar. Se supone que luego de los padres, son las personas qué más conocen a nuestros hijos pero, en realidad, lo que conocen es una “idea” de lo que nuestros hijos son y pueden, acompañados de ciertos mitos y personajes de ficción.

El cambio de escuela fue la gran salida para romper una estructura que no le hacía bien a nuestro hijo ni a nosotros, sus padres. La escuela estatal nos ofrecía la oportunidad que veníamos anhelando: ahora sí íbamos a poder defenderla con hechos.

Con un primer año exitoso en donde tuvo que procesar muchos cambios (escuela, compañeros, maestros, acompañante, etc.) todo nuevo, logramos encontrar un poco de alivio, pero como mencionábamos al principio el segundo año de la gran montaña rusa trajo consigo una curva demasiada angustiante y les resumiremos cómo nuestro relato se desmoronó a días de haber iniciado las clases.

La escuela privada ya nos había enseñado su lado más «privado» y varias veces caímos en la incertidumbre del ¿y ahora qué?, ¿cómo seguimos?

Hemos perdido valiosos años y aprendimos la lección. Pero lo peor es que nuestro niño ha perdido muchísimo tiempo respecto a su aprendizaje. Y los padres sabemos la importancia y el valor del tiempo en el aprendizaje de los hijos, especialmente hacia aquellos que presentan algún desafío. Hoy a pesar de defender y luchar por la inclusión tenemos dificultades para creer nuestro propio relato.
En seis meses vamos por la tercer acompañante escolar, y todas las razones por las cuales renuncian son sumamente entendibles y válidas pero, ¿quién nos entiende a nosotros?

Seguimos sin poder comenzar las clases a una semana del retorno escolar, no sólo pasaron seis meses, para nosotros «perdimos seis meses». Otra vez nuestro hijo deberá esforzarse para establecer el vínculo con una persona nueva, pasamos de una psicóloga a una psicopedagoga y ahora una T.O. Distintas miradas, distintos abordajes, distintas personalidades y rostros que les son difíciles de procesar. Hace unos días, personal docente de la escuela se comunicó telefónicamente con nosotros para preguntarnos cuáles eran los motivos por los cuales él no estaba asistiendo. Explicamos la situación de la falta de acompañante y a continuación un silencio de sepulcro que dice más que cualquier palabra. No te lo dicen pero lo dan a entender: “Sin acompañante mejor no”

Queremos creer que, en algún momento, la inclusión escolar va a ser una alternativa viable para los nuestros o lo que sería mejor, quisiéramos vivir en una sociedad en donde la palabra inclusión no exista porque tampoco existiría la discriminación o la falta de empatía. No queremos seguir leyendo resoluciones con palabras que encandilan pero no protegen a nuestro hijo ni a los de nadie.

Es urgente implementar un cambio educativo, ir a las bases de la formación docente, dejar de enseñar planificaciones ideales para alumnos “tipo” y reconocer que la práctica es muy distinta a la teoría pero para llegar a eso es necesario romper muchas estructuras mentales, eliminar barreras, mitos y prejuicios.

Como padres, queremos cumplir con nuestro rol, tan solo eso. No queremos ser acompañantes de nuestro hijo, metidos en el aula con él para poder ayudar a la maestra porque es evidente que con él «no puede»; y aunque comprendemos la situación de los docentes no podemos excusar la falta de humanidad de muchos de ellos. Pasan los años, pasan los gobiernos, pasan las docentes y nos pasa la vida y la vida de nuestros hijos pasa también.Hace tiempo leímos una frase de John Lennon que decía: “La vida es lo que nos pasa mientras estamos haciendo otros planes”. Y así, la vida nos pasó y nos pasa, también a nuestro hijo. Sin embargo, para él los cambios en lo que respecta a su aprendizaje han sido escasos, porque precisamente este sistema educativo le ha negado esas oportunidades de innovar, porque le ha sido más cómodo repetir o automatizar.

Un sistema insostenible que permanece inmutable, rústico y prehistórico vestido de blanco, un sistema para todos en teoría pero para pocos en la práctica. Y nos tendríamos que sentir afortunados: al menos no esperamos una vacante.

Muchas veces se siente la sensación de estar metido en un laberinto circular en el que sólo damos vueltas, sin encontrar la salida. Duele, porque desgasta y por sobre todas las cosas, el único perjudicado es nuestro hijo. Ésta puede ser también tu historia, la de muchos papás que todos los días tenemos que enfrentarnos a esta realidad. Hoy todavía no puede ir a clase y aunque sabemos que podríamos llevarlo no podemos hacerlo porque la maestra no está preparada y porque tiene una integradora de la cual todavía seguimos esperando que haga su trabajo de inclusión. La realidad es que si no fuera porque sus padres se mueven, activan, no se quedan y la luchan, no sabemos qué sería de él. Y lo hacemos porque queremos que tenga las mismas oportunidades que todos sus compañeros, que el tránsito por la escuela le sea placentero y se lleve los mejores recuerdos pero, por sobre todo, porque lo amamos y porque se merece lo mejor que le podamos brindar.

Gabriela y Martín, padres de Donato

Fuente: https://borderperiodismo.com/2019/08/13/conmovedora-carta-abierta-al-sistema-educativo-de-los-padres-de-un-nino-con-te/

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Sexo, drogas y redes sociales: La nueva ola del drama adolescente

Redacción: Cinemanía

Euphoria se ha convertido en el nuevo fenómeno seriéfilo dejando claro que la nueva ficción apuesta fuerte por los dramas adolescentes cuanto más chungos, mejor.

Es agosto y las piscinas están abarrotadas. Y los que nos quedamos aquí como La Virgen de Agosto de Jonás Trueba, a parte de ir de verbena en verbena también vamos de piscina en piscina, municipal o comunitaria. Y los grupos de adolescentes que invaden estos hábitats veraniegos no paran de hablar de Euphoria, de si Jules le conviene a Rue, de si ellas se dejarían grabar mientras echan un polvo, de las fotopenes, hablan de que el camello de la serie está buenísimo, de las drogas, claro, las que han probado y las que les gustaría probar, y mientras hablan de todo esto se graban unos cuantos stories.

Euphoria es una serie de HBO que han visto adolescentes y adultos. Y resulta que ha impactado mucho más a los adultos que a los adolescentes porque hacía tiempo que no existía una ficción que retratara de manera tan explícita qué significa tener hoy 16 años.

Sexo, drogas y redes sociales son los tres pilares de esta nueva ola de dramas adolescentes que han desenfocado en nuestras plataformas de VOD -el cine es una cosa de otra generación o en todo caso hoy al cine se va a ver Marvel, no dramas de instituto- Hablamos de Skam, Por 13 razones, Elite, Euphoria y la tremenda película titulada Shareque acaba de estrenar también HBO.

Pero vayamos un poco más atrás.

ADOLESCENTES ESCRIBIENDO SOBRE ADOLESCENTES

Esta es la clave de todo el asunto. La mejor película sobre el universo de la adolescencia, o al menos la película más sincera y más cruda, es Yo maté a mi madre de Xavier Dolan. Escribió el guión con 17 años y con 19 la rodó. Ganó tres premios en Cannes y su carrera se cotizó hasta el punto de convertirle en el último enfant terrible de la industria. Sin embargo, su primera película, hecha de forma bruta, sin dinero, torpe en cierta forma aunque encantadora, sigue siendo, claro, la mejor.

Ser adolescente es terriblemente complejo y difícil, y además es el momento de forjarnos como adultos así que la presión es terrible. Solo estos seres son capaces de contar qué demonios llevan en la cabeza, y ni eso. Así que conseguir llegar al público adolescente con una ficción, llegarle de verdad, hacerle replantearse cosas, provocarle remordimientos y otros sentimientos importantes y valiosos es casi imposible. 

Hay mitos cinematográficos anclados a la adolescencia como James Dean y su Rebelde sin causa, la película de Coppola Rebeldes o La ley de la calle, pero funcionan como escaparates de personajes molones, estereotipos en los que te querrías convertir, nada más. Y luego están series como Freaks and Geeks, que está muy bien pero cuya intención son tan naif como el resto del cine de Judd Apatow.

Sin embargo, algo ha ocurrido en la industria. Algo fascinante que ha llevado a productores y creadores a construir ficciones que, esta vez sí, impactan de verdad en la vida de los adolescentes. Y todo ha sido gracias a SKAM, una serie noruega (cuya adaptación en España podéis ver en Movistar +) que lleva desde 2015 siendo un referente mundial. El resto de series de la lista son imitaciones, sucedáneos o réplicas.

¿QUÉ ES ‘SKAM’?

Un grupo de amigos que van juntos a secundaria en el instituto Hartvig Nissen en la captial de Noruega. Este sería el argumento básico de SKAM, que significa Vergüenza. A partir de ahí entramos en una representación realista y construida como un relato sobre la adolescencia moderna explorando temas básicos como el paso a la madurez, el sexo, las relaciones sentimentales, la amistad, las redes sociales, la familia, el alcohol, los primeros acercamientos a las drogas

Pero el hallazgo de SKAM es otro. El motivo por el que deberemos guardarnos a fuego el nombre de su creadora, Julie Andem, es porque ha hecho algo nuevo. NUEVO DE VERDAD. Ha inventado una narrativa. Algo que solo está al alcance de genios y genias de la historia.

SKAM tiene cuatro temporadas -acabó en el verano de 2017-  y cada temporada se centra en un personaje distinto muy al estilo de Skins, la serie británica de 2007. Y entre la emisión de un capítulo y otro las vidas de sus personajes siguen vivas, lo que ocurre en un capítulo tiene sus consecuencias en las redes sociales del personaje, en su Instagram, en su grupo de Telegram, facebook, en un vídeo de YouTube… Y además estas pequeñas píldoras de ficción en formatos 360 construyen y van hilando el argumento del capítulo siguiente. 

Al principio esta nueva forma de ficción era para los espectadores adolescentes un entretenimiento meramente contemplativo, sin embargo, estos comenzaron a interactuar con los personajes, a preguntarles, a esperar respuesta a preocuparse por ellos. Y fue en este momento cuando una serie noruega ambientada en Oslo se hacía viral en otras partes del mundo como Brasil o Japón.

A Julie esto no le pilló de sorpresa, esta directora que ya había pasado por varios proyectos fallidos con dinámicas parecidas en su narrativa, había hecho un excelente trabajo de campo entrevistando a decenas de adolescentes de toda índole social, raza, orientación sexual… Les preguntaba por sus inquietudes, por sus presiones, sus problemas y lo más básico, claro. ¿Qué personaje les representaría en una serie de instituto?

SKAM está escrita como si fuera un adolescente quien la escribe. Y el objetivo es despojar de toda esa presión que significa no solo no saber lo que quieres hacer con tu futuro, sino con la sensación de que ser feliz no es suficiente, también hay que aparentarlo. Una dinámica que agota, consume y deprime.

Volviendo al boom de la serie… Cuando se comenzó a hacer viral los espectadores comenzaron a interactuar con los personajes y Julie aprovechó esto para integrar los pensamientos de adolescentes reales a la serie. Si, por ejemplo, un personaje no daba señales de vida durante la semana en redes sociales, los espectadores comenzaban a impacientarse y mandaban mensajes tipo: “Tengo un examen mañana y no puedo estudiar pensando en que Isak (protagonista de la tercera temporada) no contesta”. Este mensaje, tal cual, con puntos y comas, era trasladado al time line de otro personaje de la serie. De esta forma un pensamiento real de una persona real se convertía en el de un personaje de la serie.

Y así se ha ido construyendo SKAM, que además también tiene una factura a nivel visual muy potente. Este, por ejemplo, es el tráiler de la tercera temporada:

También a nivel técnico la serie se iba transformando con los comentarios de los espectadores. La directora, por ejemplo, dejó de abusar de la cámara lenta cuando los adolescentes que la veían comenzaron a quejarse de que el recurso empezaba a ser cansino. Incluso hay encuadres o escenas en SKAM que son réplicas de dibujos o fanarts del público.

Y aunque las réplicas de SKAM han sido remakes del mismo título en España, Francia, Austin o Italia… Las últimas ficciones adolescentes beben de los argumentos, los conflictos y la estética de SKAM, desde Elite hasta Por 13 razones y por supuesto Euphoria, siendo esta última la obra culmen de esta nueva ola de ficción adolescente.

EL MEJOR MOMENTO DEL GÉNERO

Gracias a SKAM, gracias al éxito de Por 13 razones o gracias a productos más ligeros como Sex Education estamos en el mejor momento de este género. Nunca se ha dedicado tanto talento al drama de instituto como ahora mismo. Nunca ha tenido una parte tan importante del pastel. Y la clave, a parte de entender cuáles son los problemas reales de toda una generación a la que, sinceramente, no escucha nadie, es, sobre todo, reconocer que tan importante como el contenido es la forma de consumirlo.

Que sigan surgiendo películas tan impactantes que nos revuelvan el estómago como Share. O series llenas de purpurina y vómito como Euphoria y series que sean tan universales como SKAM, que sean como un terremoto que sacuda a un país tras otro enseñando a los adolescentes a tomarse la vida menos enseria, a quitarse presión y a reírse de ellos mismos.

Fuente: https://cinemania.20minutos.es/series/sexo-drogas-y-redes-sociales-la-nueva-ola-del-drama-adolescente/

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Legado de Gandhi perdura en las luchas sociales del Siglo XXI

Redacción: TeleSUR

El 1 de agosto de 1920 emprendió una campaña de desobediencia civil que permitió la independencia del país del dominio británico.

Hoy en día, el legado de la resistencia no violenta y la desobediencia civil impulsado por  Mahatma  Gandhi, líder del movimiento de independencia de la India,  se ve reflejado en un sinnúmero de movimientos sociales que luchan por defender sus derechos y el respeto a sus pueblos.
Gandhi también inspiró movimientos como el del estadounidense Martin Luther King contra la discriminación racial en Estados Unidos en la década de los 60 del siglo pasado y movimientos de resistencia, como el de los indignados en Europa en 2015.

En América Latina, directa o indirectamente, luchas de resistencia, como la que protagonizan en Colombia, comunidades indígenas y campesinas, continúan prolongando la herencia de Gandhi, a pesar de la campaña sistemática de exterminio en contra de sus líderes.

La caravana en el noroeste de Brasil para exigir la liberación del expresidente Luiz Inázio Lula Da Silva, que concluye este viernes, lidereada por el Partido de los Trabajadores y colectivos, es una ejemplo más de la envergadura del legado de la resistencia no violenta.

En Arequipa, Perú, donde la comunidad se organizó para evitar la instalación del proyecto minero Tía María, mientras los indios en la amazonia  brasileña reclaman sus derechos ante los intentos del presidente Jair Bolsonaro de privatizar tierra, nacieron con el germen de la herencia de Mahatma.

Un ejemplo más hoy en día son los chalecos amarillos en Francia, uno de los movimientos con mayor duración en los últimos años en Europa, cada sábado salen a las calles de París ante la advertencia policial de reprimir el movimiento en demanda de que el Gobierno del presidente Emmanuel Macron cambie su política de reformas liberales.

La reciente salida del gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló ante las manifestaciones que exigían su dimisión tras conocerse polémicos mensajes que el gobernante mantuvo con sus colaboradores en un chat privado, pueden enmarcarse en un movimiento social que impuso sus demandas justas sin ejerce la violencia.

Primavera árabe y «los indignados»

Otro ejemplo, es la llamada primavera árabes en 2011, en Túnez y Egipto principalmente, cuando cientos de miles, movilizados a través de las redes sociales,  exigieron la salida de gobiernos impopulares y tiránicos, además de reclamar sus derechos políticos y sociales, que culminó con la caída de esos gobiernos.

En España, en 2011, el llamado movimiento de «indignados», un movimiento ciudadano que comenzó siendo parte de una manifestación marginal, sin el apoyo de los sindicatos y las fuerzas políticas mayoritarias, bajo el espíritu de la desobediencia civil y la no violencia .

Pero fue la intervención de las fuerzas del orden público, intentando desalojarlos, lo que prendió la mecha. En Madrid, la Puerta del Sol se convirtió en símbolo de resistencia cuando en todo España creció el clamor de acabar de una democracia más participativa que terminó en la creación del partido de izquierda Podemos.

El Movimiento de los Sin Tierra

Uno de los colectivos sociales más importantes de Latinoamérica, el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) nació en Brasil a mediados de los 80 del siglo pasado para presionar a favor de una reforma agraria en un país donde la propiedad de la tierra ha estado históricamente muy concentrada.

Este mismo año, el Gobierno del presidente Jair Bolsonaro, ha anunciado  hará frente al MST y calificará las invasiones de áreas de cultivo como actos de terrorismo, a pesar de que este colectivo es de los principales productores de producto orgánicos en Brasil.

El grupo se encuentra entre los movimientos sociales más grandes de la región iberoamericana, contando entre sus miembros con más de un millón y medio de campesinos sin tierra organizados a lo largo de 23 de los 27 estados de Brasil.

El movimiento de desobediencia civil de Gandhi

Recordando la lucha que Gandhi encabezó está la protesta no violenta que protagonizó el líder indio el 12 de marzo al 6 de abril de 1930, conocida como marcha de la sal (salt satiagraha).

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Gandhi y su comitiva recorrieron en 25 días los 388 kilómetros que los separaban del mar de Arabia, desafiando la injusta ley británica que prohibía la extracción de sal en su colonia.La marcha fue brutalmente reprimida, que causó la indignación mundial.

Este hecho que preparó el camino de la India hacia la independencia de la India del imperio británico en 1947 sin uso de las armas o la violencia.

Honrado en la India como el padre de la nación, fue pionero y practicó el principio de Satyagraha: la resistencia a la tiranía a través de la desobediencia civil masiva no violenta.

Lideró campañas a escala nacional para mitigar la pobreza, expandir los derechLos de las mujeres, crear armonía religiosa y étnica, y eliminar las injusticias del sistema de castas,
Gandhi aplicó de forma suprema los principios de la desobediencia civil no violenta para liberar a India del dominio extranjero.

“Existen muchas causas por las cuales estoy dispuesto a morir, pero ninguna por la cual esté dispuesto a matar”, escribió en 1927. Una afirmación que recoge la esencia de su filosofía, la no violencia de Gandhi.

“La fuerza no proviene de la capacidad física sino de la voluntad indomable”, afirmaba Gandhi, quien añadió: “Me opongo a la violencia porque cuando parece causar el bien este solo es temporal. El mal que causa es permanente”

Gandhi influyó en la conciencia del mundo entero con su concepto de no violencia. Los líderes de derechos civiles mundiales desde Martin Luther King, Jr., hasta Nelson Mandela han reconocido a Gandhi como fuente de inspiración en su lucha para conseguir igualdad de derechos para su pueblo.

Fuente: https://www.telesurtv.net/news/india-gandhi-desobediencia-civil-resistencia-no-violenta-legado-20190731-0053.html

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El Salvador: Educación sexual integral. Un derecho negado

Redacción: Gato Encerrado

Tengo siete sobrinas y tres sobrinos, de las cuales dos son más cercanas por área geográfica y por haber convivido con ellas. Una  actualmente tiene 16 años y la otra tiene ocho. Elizabeth, de 16, tuvo hace unos meses una experiencia que nos cambió la vida, a ella y a  mí. Yo por primera vez sentí en carne propia el discurso que elaboramos, partiendo de datos estadísticos sobre violación, desapariciones y violencias contra  niñas y adolescentes. Mi sobrina fue víctima de una privación de libertad en el que ella solita llego hasta ahí. Pero ¿Cómo llego hasta la jaula de su privación? Bueno la respuesta es simple, por la falta de educación integral en sexualidad (EIS).

Una adolescente con deseos de conocer afectividad y sentirse “madura” recibió una invitación a su Facebook de un hombre de 26 años de edad. Al no tener clara las relaciones de poder, cualquiera diría que no es mucha la diferencia. Empezaron con mensajitos, hasta que un día la llegó a ver a la escuela, ubicada en uno de los municipios violentos de San Salvador. Se vieron, hablaron y le pidió el número de teléfono para chatear en whatsapp.

Las conversaciones de amistad terminaron en una relación de “novios”, donde ella creía que había confianza como para contarle que su mamá la restringía de ciertas actividades y que no le permitía tener novio, y que si lo hacía la sacaría de la escuela. Con esta información, el sujeto vio un escenario perfecto para un día llegar en su moto y llevársela hasta un cantón de Tonacatepeque, donde no todas las compañías de telefonía tienen señal de celular.

Ahí empezó la cruzada, mi hermana no quería que su hija tuviera novio pero tampoco le importaba lo que ella quería, nunca le dijo cómo se debía cuidar ante las señales de trata de menores, del uso de las redes sociales, ni mucho menos le explicó como tener una relación afectiva sin violencia, porque resulta que ella (la mamá) también había pasado por esas misma limitantes.

Crecimos en el seno de una familia religiosa y conservadora, los temas de sexualidad no se discutían. Esa limitante, heredada en las tres generaciones más cercanas de mi familia, terminaba con una de mi sobrina privadas de libertad por un delincuente vinculado a grupos criminales del país, resultado de la ignorancia por no hablar de EIS.

Pero esta situación pudo ser diferente, cuando este hombre le dijo “veníte a mi casa, aquí no vamos hacer nada (tener relaciones sexuales) hasta que cumplas 18 años”, ella no lo habría creído y no hubiera esperado a que la encerraran, que le quebrara su celular y que le dijera que de esa casa no salía, si no era con él o muerta.

Esa experiencia me llevó a pensar: ¿qué les espera a las niñas y adolescentes si se sigue postergando la EIS como una política pública? Me encontré en internet con un artículo titulado: El libro apócrifo de Galileo, publicado en el 2009[1], donde relata cómo fue la batalla perdida de la ciencia ante la religión. Una vez más, pero hoy en lugar de creer que la tierra gira alrededor del sol, era que la sexualidad debía tener un solo enfoque: abstinencia, hablar de la sexualidad desde la religión y los valores de un grupo de ultra conservadores liderados en ese momento por el exarzobispo de San Salvador Fernando Sáenz Lacalle y Regina de Cardenal, presidenta del Movimiento Sí a la Vida.

Resulta que en el año 2000 el Ministro de Salud José Francisco López Beltrán presentó el manual: “De adolescentes para adolescente”, un material que hablaba a partir de investigaciones científicas sobre sexualidad, pero que fue modificado, por no agradar a la iglesia y ciertos poderes políticos. Se imaginan ¿qué hubiera pasado con esta generación de niñez y adolescentes si se hubiera aplicado aquel manual que tocaba todos los temas de sexualidad? Seguramente no tendríamos a estas alturas las tasas tan elevadas de embarazos, trata de menores y de violencia sexual. Según el Ministerio de Salud, solo en 2017 hubo 19,190 niñas y adolescentes embarazadas, lo que representa el 28 % de embarazos de todo el país. De ellas 781 tenían edades de 10 a 14 años.

Mi sobrina estuvo a punto de formar parte de las cifras de desaparecidas, pero gracias a la presión que se ejerció y demandó a fiscalía y policía, se pudo ubicar dónde estaba, pero no hubiera funcionado sin una tía recitando todos los programas que supuestamente estas instituciones tienen para casos de desaparición de menores de edad. Ese día, mientras iba en la patrulla de policía, pensé en todas esas niñas que son dejadas a la deriva por la famosa frase “marido quieren, marido tienen”, que lamentablemente viene de las familias que simplemente no tienen formación en EIS.

Hoy no quiero que mi sobrina de ocho años llegue la adolescencia y se convierta en una cifra más de embarazo no deseado, una adolescente desaparecida o violada, una niña que la engañan y la privan de libertad mientras la violan. No quiero que ella sea fuerte, si no que camine por las calles libre, y que nadie le diga que las calles no son para ella; quiero que en la escuela le enseñen y fomente la cultura de denuncia, para que cuando un tipo mayor le empiece a escribir por las redes sociales, la persiga por la calle, o si la pareja de mi hermanas le toca su vulva y le diga “es un secreto entre vos y yo” tenga la capacidad de identificar que es una agresión sexual.

Como tía quiero que mis sobrinos y sobrinas tengan las capacidades instaladas para protegerse en su salud sexual y reproductiva. Es un derecho humano para su desarrollo pleno; pero mientras grupos religiosos y conservadores se opongan, nos quedaremos atrapados en una especia de edad media, donde se niega el conocimiento y se expone a las mayorías, las clases con menos recursos económicos. Datos indican que la tasa de embarazo de adolescentes es de 118 por 1000, en el quintil más pobre y solo del 35 por 1000, en el más rico, que tiene acceso a otros niveles de educación y servicios.

Fuente: https://gatoencerrado.news/educacion-sexual-integral-un-derecho-negado/

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«Las personas nos reconocemos en la cultura». Augusto Paramio explica uno de los elementos principales de cualquier Nación Digital

Redacción: Tendencias 21

En el debate sobre qué es y qué no es una Nación Digital parece que existen determinados elementos de análisis que resultan imprescindibles. Uno de ellos es la cultura. Entrevistamos a Augusto Paramio, experto en gestión cultural, quien ofrece muchas claves…

l experto en gestión cultural Augusto Paramio es una de las personas que han introducido la variable «cultura» en la conversación sobre nuestro futuro tecnológico. Insiste en que la identidad cultural es el sentimiento de pertenencia a un acervo común, algo en lo que nos reconocemos. Y que hacia ahí es donde debemos reflexionar.

Empecemos con una cita célebre. El pacifista indio Mahatma Gandhi pensaba que «la cultura de una nación reside en los corazones y en el alma de su gente«.  ¿Serías capaz de contradecirle?

No, de ninguna manera sería tan osado, pero sí me atrevería a añadir que esos corazones y esas almas son susceptibles de cambios, de evoluciones… Por lo tanto, el concepto de cultura debe de tomarse desde una perspectiva dinámica.

¿Es la cultura un elemento unificador de personas?

Si. El concepto de cultura es polisémico. No es nada nueva esta afirmación, pero si hay algo que la significa, es ese aspecto de unión. Las personas nos reconocemos como pertenecientes a algo común y ese algo es la cultura.

¿Qué es la identidad cultural y cómo podemos potenciarla con las tecnologías?

La identidad cultural es el sentimiento de pertenencia a un acervo común, algo en lo que nos reconocemos. Este reconocimiento, en la mayoría de los casos, produce reconocimiento y  seguridad. Ambos, reconfortantes, en todo caso.

Por eso, cualquier medio que los promueva debería ser más que bienvenido. Y la tecnológica no debería estar ajena y, entiendo, que trabajan en esa dirección.

Vivimos bajo la «economía de la atención«. ¿Cómo afecta a la identidad cultural que los nuevos contenidos culturales bajo nuevas aplicaciones como TikTok, que congregan a casi 1000 millones de personas, procedan de China y con contenidos culturales de 10 segundos?

La misma pregunta, tan elocuente, conlleva la respuesta. Y no hay que ser muy avispado para adivinarla. Los contenidos son auténticas descargas eléctricas con escasa capacidad de sedimentación. Si a esto se añade el dato que desconocía, de la procedencia, de China, el resultado es poco alentador. Por eso algunas iniciativas europeas  inciden en la promoción de la identidad europea. Con la pregunta, entiendo por qué.

Sin embargo no todo es dramático. Esta realidad constatable, de  inmediatez y rapidez provoca en los consumidores de cultura, una actitud  de atención permanente y de agilidad en la asimilación, aspectos más que deseables en cualquier ámbito, también en el de la cultura.

Pero, efectivamente, en las antípodas de la reflexión, crucial para comprender mejor el futuro…

¿Qué nos puede ocurrir como especie si nos olvidamos de reflexionar?

Habría un cambio de paradigma. La cultura, como otros sectores han venido tradicionalmente asociadas a la reflexión a la observación.

Al entrar en este nuevo escenario de lo inmediato, casi vertiginoso. Me remito al dato de la pregunta anterior. El resultado será que la recepción y, más importante aún, la percepción será diferente, más superficial, entendiendo superficialidad en su sentido más neutro.

Es obvio que el consumo cultural ha cambiado y las nuevas tecnologías han tenido mucho que ver en este proceso.

Cómo armonizar ambas es el reto. Ver una exposición virtual, con la posibilidad de apreciar todos esos detalles asombrosos y que estimule para una posterior visita física sería una ecuación prometedora y deseable.

¿Qué sería una utopía para la industria cultural y qué sería una distopía?

Por continuar con argumento de la pregunta precedente, un paisaje utópico seria  aquél en que convivieran tecnología y reflexión. Convivencia en plano de igualdad.

Tradicionalmente para los profanos, entre los que me encuentro, la tecnología se concibe como una herramienta  «al servicio de«. Pero parece que los tiros no van por ahí y esta última debe ser considerada desde el inicio en cualquier proceso creativo. No como algo a posteriori, si no desde el germen del  proceso. Por retomar el ejemplo anterior, un comisario de una exposición debe considerar las posibilidades tecnológicas ya en la fase de diseño. Es fundamental para una buena comprensión del mensaje que quiere transmitir que maneje (sea por su formación o a través de profesionales) los nuevos horizontes.

¿Qué grado de importancia tendría la cultura en una nación digital?

Muy relevante. Espero y confío que sea así. Y tengo la certeza que el deseo es compartido. Imaginar las posibilidades que ofrece el mundo digital en la transmisión de contenidos culturales es un auténtico reto. Naturalmente hay que estar vigilantes para evitar que la calidad de estos contenidos se degraden. Rescato la reflexión sobre las aplicaciones como TikTok. Pero, definitivamente, veo más ventajas que inconvenientes.

Terminemos con un mensaje positivo para el futuro de una sociedad donde habrá presencia masiva de inteligencia artificial. ¿Deberíamos apostar por la inteligencia colectiva?

Hasta donde conozco y fiándome de la intuición, la perspectiva es ilusionante. El mismo término, inteligencia colectiva, es en sí muy persuasivo. Nos habla de compartir, de contribuir, de evitar personalismos.

Curioso de ver en qué para todo esto y, si fuera posible, presenciarlo de cerca. Mi impresión es que este proceso ya no hay quien lo pare.

Fuente: https://www.tendencias21.net/Las-personas-nos-reconocemos-en-la-cultura_a45404.html
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«Cuando las comunidades se apropian de sus escuelas, la educación para la paz es más efectiva»

Por: Semana Educación.

En la Cumbre Líderes por la Educación, que se realizará el próximo 18 y 19 de septiembre en Bogotá, uno de los temas centrales será la educación socioemocional en escenarios de posconflicto. Expertos nacionales e internacionales en el tema analizarán el caso de Colombia. Semana Educación habló con Óscar Sánchez, director de Educapaz, al respecto.

Semana Educación: ¿En qué consiste la educación para la paz?

Óscar Sánchez: La paz es un concepto muy general, pero en Colombia tiene unos matices muy concretos. El programa nacional de educación para la paz dice que hay dos dimensiones cruciales si no queremos que las cosas se conviertan en tratados políticos que se incumplen o que no conducen a la paz, sino que reinventan la guerra. La primera dimensión es la educación rural, sobre todo en las zonas afectadas por el conflicto armado, la ruralidad dispersa y los territorios étnicos. Los niños, niñas y jóvenes que viven en esos entornos no tienen muchas oportunidades.

Por ejemplo, en el sur del Tolima, en los municipios de Chaparral, Planadas, Ataco y Río Blanco, que es donde nacieron las Farc, la matrícula en grado quinto en 2018 era de 1530 niños; en grado noveno, un poco más de 800; y en grado once, 503. Estamos perdiendo a dos terceras partes de los chicos en los entornos escolares. Las oportunidades educativas tienen que mejorar en pertinencia, en cobertura, en nivel académico y formación integral. El país ha avanzado. La educación rural se ha vuelto un tema central en los últimos tres años, pero a la hora de la financiación sigue siendo pobre. El Gobierno nacional y los entes territoriales no destinan los recursos suficientes.

S.E.: ¿Y la segunda dimensión?

Ó.S.: El otro aspecto de educar para la paz, que es más comprendido en el debate mundial, es la desnaturalización de la violencia en la cultura. Desde la educación se puede contribuir a una cultura de la paz. Si aceptamos que somos parte de una cultura violenta, la pregunta es cómo podemos desde la educación contribuir a construir cultura de paz. Esto pasa por saber técnico y hay tres cosas que se deben lograr: educación socioemocional, educación para la ciudadanía y educación para la reconciliación.

S.E.: ¿En qué consiste cada una de esas educaciones?

Ó.S.: Lo socioemocional se construye desde la primera infancia e incluye el control de las emociones, empatía, capacidad de escucha, ponerse en los zapatos del otro, resiliencia, poder superar situaciones de dolor y trauma. Lo ciudadano es la construcción de un sujeto capaz de convivir con otros en condiciones de igualdad respetando la diferencia. Cada ser humano se forma una identidad teniendo en cuenta lo que hereda y lo que elige. Esa identidad nos da sentido y nos ayuda a crear proyectos de vida. En la medida en que todos tenemos una identidad distinta podemos entender la dignidad y la riqueza humana.

La dignidad de lo humano es que cada ser puede tener una identidad totalmente diferente a la de los demás y, sin embargo, ser iguales en derechos. Esa formación ciudadana pasa por la sexualidad, por lo ambiental, la no violencia, la participación política, la conducta cívica, etc. Y, por último, la educación para la reconciliación es crítica en sociedades en posconflicto como la nuestra porque la guerra nos ha enseñado el odio, la venganza, la justicia punitiva, la negación del perdón. Desaprender eso y aprender la reconciliación es muy importante. Los docentes y escuelas deben contar con las herramientas para este tipo de educación.

S.E.: ¿Qué tipo de herramientas ayudan en ese proceso?

Ó.S.: Son herramientas pedagógicas. Es perfectamente posible comprender cómo aprendemos los seres humanos en cada una de las etapas del proceso evolutivo. El Ministerio de Educación, junto con Educapaz, tiene una plataforma de herramientas didácticas, que tiene más de mil materiales pedagógicos para todos los momentos del aprendizaje.

Los seres humanos no aprendemos los valores discursivamente, sino con experiencias. Hay situaciones especialmente propicias para el aprendizaje, ya sea positivo o negativo

S.E.: ¿Y cuando esas experiencias negativas sobrepasan la capacidad para controlar las emociones?

Ó.S.: Cuando son experiencias muy límite, con situaciones de riesgo serias, las escuelas deben contar con profesionales de orientación sicosocial que construyan rutas terapéuticas y les hagan seguimiento. Por ejemplo, para los niños que han tenido consumo de sustancias psicoactivas, han sido abusados o vivido la violencia en sus familias.

El asunto es que mientras en Bogotá hay un profesional de orientación escolar por cada 500 estudiantes en promedio, hace tres meses visité un colegio en Tierra Alta, Córdoba, un municipio en donde casi todos los habitantes han sido víctimas del conflicto armado, y el colegio no tenía un solo profesional de orientación escolar, aunque atendía a 1.600 estudiantes. Y ningún colegio público de este municipio ha tenido profesionales para esta atención.

S.E.: Usted mencionaba la necesidad de la resiliencia. ¿Cómo se relaciona esto con la necesidad de conocer la historia para sobreponernos a lo adverso?

Ó.S.: La resiliencia pasa por entender que hay algo más allá de lo que me ha sucedido. Que lo que he vivido no es lo único que puedo vivir. Y por supuesto hay que entender lo que he vivido, pero sobre todo entender las posibilidades para vivir otras cosas. La paz es paz positiva. No es entender los problemas de la violencia y dedicarse a recrearlos, pero necesita historia, verdad y reconciliación en función de ver que otro mundo es posible y dedicarse a transformar la realidad.

En la Cumbre Líderes por la Educación precisamente va a estar Neil Boothby, uno de los expertos mundiales más grandes en los temas de resiliencia en educación, y él dice que lograr la mirada positiva a pesar de la adversidad pasa por una transformación sistémica. Que así como fueron muchas las causas para el dolor, haya suficientes variables que confluyen para generar la paz positiva.

Fuente de la entrevista: https://www.semana.com/educacion/articulo/la-educacion-para-la-paz-es-mas-efectiva/626951

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