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Indígenas tolupanes de Honduras en riesgo

Centroamérica/Honduras/29 Agosto 2019/Prensa Latina

Más de tres mil indígenas tolupanes del departamento hondureño de Yoro afrontan el abandono gubernamental y la amenaza a sus fuentes de vida y subsistencia, publicó hoy el Centro de Estudios para la Democracia (Cespad).
Esta población, perteneciente a la tribu de San Francisco de Locoma, posee una extensión de tierra de 7,5 caballerías, cantidad que el gobierno redujo ostensiblemente en 1994, afirma una investigación del Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia (MADJ)

Al igual que otros clanes, enfrenta actualmente problemas con campesinos, terratenientes, ganaderos, caficultores, empresarios, mineros y madereros que arriban a la zona tras sus riquezas naturales.

A ello se agregan denuncias con respecto al funcionamiento y transparencia de los Consejos Directivos, estructura integrada por miembros de cada tribu encargada de administrar sus recursos naturales (ríos y bosques).

El reporte advierte sobre ilegalidades, tráfico de madera, corrupción y negocios sucios entre representantes de la institución, madereros y las autoridades estatales de la zona.

Por otro lado, el capital obtenido de la explotación del bosque y otros negocios, realizados por los propios indígenas, y que asciende a cifras mayores a los 100 mil dólares, se reparte solo entre aquellos que apoyan y participan de la explotación maderera ilegal.

Ese dinero no se revierte en proyectos de desarrollo de las comunidades, notificó el Consejo Preventivo de la tribu Locoma, organizado para intentar poner freno a la corrupción y tráfico con los recursos naturales, indicó Ramón Matute, secretario de esa estructura.

Además de explotación irracional del bosque, los indígenas enfrentan la contaminación del río Guaima, una de sus fuentes de abasto, debido a la extracción de antimonio que realizan empresas mineras en el sector de Lagunita, vertiente que cruza la ciudad de El Progreso, la cuarta más poblada de Honduras y se dirige a La Ceiba.

Ello genera situaciones de salud a la población, compromete una de sus fuentes de sustento y además agrede al medio ambiente con consecuencias graves como la deforestación.

Por otro lado, el conflicto, generado tanto por actores internos como externos al grupo étnico, tiene un alto costo humano con la muerte de líderes y pobladores de la zona, hechos que permanecen impunes, declaran los propios tolupanes, lo que mantiene a la comunidad dividida y en pugna.

Ello se agrava porque el gobierno desprotege e invisibiliza a estos grupos vulnerables en sus políticas de salud, educación y desarrollo y no les garantiza el acceso a estos servicios y otros básicos.

En Honduras existen 31 tribus indígenas tolupanes, 25 radicadas en el departamento de Yoro y seis en Francisco Morazán, ubicados a 213 y 72 kilómetros al norte de esta capital respectivamente.

La última estimación hecha a través de un censo en el 2012, establece que había en ambos departamentos unos 30 mil indígenas.

Se les conoce también como jicaques y hablan diversas lenguas como la conocida como jicaque-tol.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=301257&SEO=indigenas-tolupanes-de-honduras-en-riesgo
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Entrevista a Nuria Labari: “Los referentes femeninos han estado siempre muy maltratados; y las madres, más”

Entrevista/29 Agosto 2019/Autor: Adrián Cordellat/El país

Nuria Labari es consciente de que la tragedia es la única forma de que un tema como la maternidad adquiera un carácter universal

“Para escribir sobre maternidad parece imprescindible traicionarse a una misma o al hijo, puede que a los dos como es mi caso”, afirma la mujer protagonista de La mejor madre del mundo (Literatura Random House). El personaje creado por la escritora Nuria Labari es consciente de que la tragedia es la única forma de que un tema como la maternidad adquiera un carácter universal. O puede que fuese la única forma. Ya no. La prueba es que no hay tragedia en las páginas de La mejor madre del mundo y, sin embargo, sí que hay literatura de muchos quilates. Y un personaje femenino universal cuya historia se despliega ante los ojos del lector a partir de la experiencia (también universal) de la maternidad. Aún así Labari lamenta que le haya pasado lo que nunca le había sucedido antes: que un hombre le preguntara si a él, como hombre, podría interesarle el libro. Y es que, como afirma la escritora santanderina afincada en Madrid, todavía hoy, lamentablemente, “cuando una mujer elige como sujeto literario protagonista a otra mujer, se entiende que estamos ante una historia de mujeres”, mientras que si lo hace un hombre, “estamos ante una historia universal”.

PREGUNTA. Citas en un fragmento de La mejor madre del mundo la novela El año del pensamiento mágico, de Joan Didion, y afirmas que “puede que la tragedia sea la única manera de convertir la maternidad en tema universal”. ¿Por qué ha sido tradicionalmente relegada a un tercer, cuando no cuarto, escalón la literatura de maternidad?

RESPUESTA. Me temo que una razón principal es que las mujeres hemos publicado menos que los hombres. La temática de la literatura que se publica la han marcado y la siguen marcando los hombres. Aún en 2018 se publicaron en España el doble de libros escritos por hombres que por mujeres. Esto no afecta a la calidad literaria de las obras de unos y otras, pero sí a que ciertos temas imperen sobre otros. Es normal que la menstruación, por ejemplo, ocupe pocos capítulos de la literatura universal. Y creo que es normal porque hemos entendido durante mucho tiempo que universal era sinónimo de masculino.

P. “Las madres no escriben, están escritas”, decía Helend Deutsch. Eso, por suerte, aunque sea poco a poco, está cambiando. Ahora estamos viviendo un pequeño boom literario de la maternidad. Se están recuperando libros imprescindibles como El nudo materno o Nacemos de mujery se están publicando algunos títulos nuevos, como el tuyo sin ir más lejos. ¿Se ha conseguido poner la maternidad en el centro de la creación literaria y artística, sacarla del arquetipo del “cosas de mujeres”?

R. De momento no. A mí no me había pasado con ningún libro anterior que un hombre me preguntara si podría interesarle o si tendría sentido para él su lectura. Con La mejor madre del mundo me sucede a menudo. Y eso no le sucedió a Richard Ford cuando publicó Una madre. El problema es que cuando una mujer elige como sujeto literario protagonista a otra mujer, se entiende que estamos ante una historia de mujeres. Si lo hace un hombre estamos ante una historia universal.

P. Pese a ello es innegable el crecimiento de este nicho de mercado literario. ¿No te da miedo que esta moda y este boom, el filón que han encontrado las editoriales, acabe lastrando un poco la calidad de lo que se publica?

R. El mercado es muy capaz de convertir la novedad en moda y construir a partir de una tendencia, una churrería. Es decir, se terminan publicando libros iguales a otros solo porque son tendencia y cada vez más iguales e irrelevantes. En el caso de los libros es un hecho que la calidad literaria no es el único factor que se tiene en cuenta a la hora de publicar. Pero esto afecta a todos los libros, a todas las escritoras y a todos los escritores. Con todo, si por alguna moda se estuvieran publicando más mujeres o más historias de mujeres, me parecería una gran noticia. Sería una de las muy pocas veces que el mercado nos tiene en cuenta.

P. Tu libro es una mezcla de autobiografía y ficción. Tú misma dices que ni sabes qué es qué, que todo está mezclado, pero intuyo que cuando una escribe sobre una experiencia como la maternidad, es difícil desligarse por completo de su yomaterno, ¿no?

R. Pues lo cierto es que eso es justo lo que pasó. Sucedió que mi protagonista me excedió por todas partes, me rebosó, cobró vida propia y empezó a pensar y a actuar por su cuenta. Muchos de mis amigos están disgustados porque la protagonista les decepciona… ¡No soy yo! Otra cosa está en cuanta experiencia hay de mí en este libro, que es mucha. Pero también recae sobre el personaje de MiMadre o sobre el de Hombre o toma la voz de algunas amigas. En realidad el yomaterno me ata a la tierra cada día. Aquí pude volar.

P. Tengo que reconocer que se me escapó una gran sonrisa cuando la protagonista de tu novela dice que lo primero que se dijo, mucho antes de parir, es que ella no sería como su madre, que iba a ser una madre diferente. Al final llega a una conclusión demoledora: Ser madre es imitar a otra mujer.

R. Es que siempre lo es. Pero es curioso que muchas mujeres sabemos más de lo que no queremos hacer o parecer como madres que de lo que sí nos gustaría heredar de las que fueron antes. Esto es porque los referentes femeninos han estado siempre muy maltratados. Y las madres más. La idea de madre no se asocia a la de mujer exitosa, libre, independiente y creativa. Más bien las madres nos inspiran sacrificio y abnegación.

P. Sin embargo, en ese mismo fragmento señalas con acierto un drama actual. Las madres os estáis quedando sin referentes, sin mujeres a las que imitar. ¿Qué consecuencias tiene esto?

R. Consecuencias nefastas. Porque a falta de ideas y referentes reales, de carne y hueso, la idea de madre se rellena con clichés y con un “deber ser” de “buena madre ideal” que no tiene nada que ver con la realidad y que amarga la vida de muchas mujeres. El hecho de no estar a la altura de la idea de madre (abnegada, sacrificada, perfecta, siempre entregada, descansada y hermosa y comprensiva y de mentira, por resumir) es algo que puede llegar a causar mucha frustración y grandes desencuentros con la pareja y con los propios hijos.

P. Esa falta de referentes se explica en parte por las tasas cada vez más bajas de natalidad, al retraso sine die de ésta. La protagonista de tu novela es madre por reproducción asistida. Eso te da para hablar largo y tendido sobre la mercantilización de la maternidad. Es el mercado, amigos.

R. Da para largo y debería hablarse larguísimo. El mercado ha penetrado en el cuerpo de las mujeres y en su capacidad de engendrar sin ningún rigor y sin ninguna humanidad. La fecundación in vitro es la punta de un iceberg que ya va por la gestación subrogada. Todo lo que se puede hacer, se podrá comprar. Y si se puede comprar es bueno.

P. Puede que el apogeo de esa mercantilización sea, como dices, la gestación subrogada. ¿Es nuestro particular Gilead?

R. Vivimos en Gilead. Existen granjas de mujeres. Lo que pasa es que tú y yo estamos viviendo en Canadá. O peor. Nosotros vivimos en un lugar donde los dramas humanos sólo nos impactan sin están una pantalla. Es como si la gente de verdad fueran también actores de esa otra parte del mundo, como si no fuera en serio.

P: Hablando de mercantilizaciones es imposible no dar el salto a los cuidados. “Cada vez que se consolida una directiva en España se rompe un techo de cristal. Y, al mismo tiempo, se da de alta en la Seguridad Social a otra mujer (recién llegada de un país o de una barrio más pobre) para realizar las tareas domésticas de las que la profesional se habrá librado para siempre, como yo”, reflexiona la protagonista de tu novela. Eso no pasa con los hombres, añade. Cuando un hombre “trabaja fuera de casa nunca hace falta sumar a otro macho para que complete las labores familiares del padre trabajador”. ¿Estamos aún muy lejos de la igualdad en los cuidados?

R. Lejos, lejísimos. Y lo que es peor, los cuidados se han denostado. Se ha decidido que no valen nada, que los niños y los viejos se aparcarán donde se pueda y con quien sea preciso. Por eso hombres y mujeres debemos reivindicar espacios para cuidar a nuestros niños y a nuestros mayores. Nos merecemos amar y nos merecemos cuidar. Y además es lo más eficaz. La vida será mejor para todos si no existe un abismo entre el más rápido de la carrera y el último del pelotón.

P. Dedicas el libro “al corazón femenino de todos los hombres”. Supongo que es una llamada de atención, hacia nosotros, para recordarnos la importancia de esa igualdad…

R. Sí. Es una llamada y una súplica. Os iría pidiendo a uno a uno que leyerais libros escritos por mujeres sintiendo que os incumben personalmente igual que nosotras hemos leído tantísimos libros escritos por hombres que nos han atravesado. Ya sé que aquí todo el mundo ha leído a las Bronte y a Virgina Woolf. Pero ahora en serio, la igualdad va a llegar, pero la velocidad del proceso dependerá en gran medida de la actitud de los privilegiados. Y en esta historia, vosotros sois los hombres blancos.

fuente e imagen: https://elpais.com/elpais/2019/07/22/mamas_papas/1563804958_095015.html

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Cuba y Jamaica consolidan cooperación educativa

Centroamérica/Jamaica/29 Agosto 2019/Prensa Latina

La colaboración entre Cuba y Jamaica se consolida hoy con la llegada aquí de un grupo de educadores de la mayor de Las Antillas que darán clases en centros docentes de la isla caribeña.
Los maestros cubanos impartirán materias relacionadas con las ciencias exactas y naturales, e idioma español, dijeron fuentes diplomáticas.

Ambos países iniciaron la colaboración en la enseñanza general en noviembre de 1997.

Estadísticas del Ministerio de Educación jamaicano indican que cerca de 400 maestros y profesores de Cuba ofrecieron sus servicios aquí desde esa fecha y hasta el 2018.

En lo que va de este año alrededor de 31 mil niños y jóvenes jamaicanos se beneficiaron de la labor educativa de los docentes cubanos.

Educadores de Cuba han prestado servicio en numerosos países, en particular en la batalla contra el analfabetismo.

Para ello La Habana puso a disposición el programa pedagógico Yo, si puedo, por el cual se albatetizaron unos 10 millones de personas en 130 naciones.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=301394&SEO=cuba-y-jamaica-consolidan-cooperacion-educativa
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Maestros colombianos en paro por la defensa de la vida y la salud

América del sur/Colombia/29 Agosto 2019/Prensa Latina

Los maestros colombianos inician hoy un paro nacional de 48 horas cuyos objetivos centrales son la defensa de la vida y el derecho a la salud con dignidad para el magisterio.
Hoy nos están asesinando a nuestros maestros en el país. Exigimos al gobierno nacional protección inmediata para todos nuestros maestros y para nuestros dirigentes sindicales, recalcó el presidente de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode), Nelson Alarcón.

Fecode denunció y rechazó el incremento de los hostigamientos, amenazas y asesinatos contra los líderes sociales, entre ellos, los maestros.

Uno de los hechos más recientes al respecto ocurrió este mes: el asesinato del profesor Orlando Gómez, quien se desempeñaba como rector de la Institución Educativa Agro Empresarial Huasanó.

Gómez había sido secuestrado por sujetos armados en una zona rural del municipio de Caloto, al norte del departamento del Cauca, uno de los más violentos del país.

Posteriormente, fue hallado muerto en el sector conocido como La Vuelta de la Chicha, detallaron medios locales de prensa.

En su convocatoria al paro, Fecode también se refirió a la exigencia de soluciones prontas y definitivas a la deficiente prestación del servicio de salud para los maestros y sus familias.

A pesar de las movilizaciones y acuerdos establecidos con los docentes, las entidades prestadoras del servicio médico-asistencial no cumplen puntualmente con los términos de los contratos, señaló.

Según la Federación, el gobierno nacional, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Hacienda no ejercen a cabalidad su función de control y vigilancia.

Dicha situación también se evidencia en la administración de nuestro Fondo Nacional de Prestaciones Sociales, lo cual conlleva a demoras injustificadas en trámites y deudas millonarias.

Los docentes defenderemos nuestro Fondo contra la amenaza de privatización, porque sí es viable financieramente, aseguró.

La Federación precisó además que la ‘Caravana por la Vida, la Paz y la Democracia’ se realizará los días 6, 7 y 8 de septiembre próximo, como un acto de rechazo al asesinato sistemático de líderes sociales y, en particular, de activistas y dirigentes sindicales del magisterio.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=301335&SEO=maestros-colombianos-en-paro-por-la-defensa-de-la-vida-y-la-salud
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Cuba: Más de 1 400 jóvenes maestros al servicio de la enseñanza especial

Centroamérica/Cuba/29 Agosto 2019/Graanma

Cada región de Cuba cuenta con una escuela para atender la discapacidad físico-motora

Cuando comience septiembre la educación especial contará con más de 1 400 jóvenes maestros egresados de las escuelas pedagógicas en los últimos años.

Este subsistema de enseñanza, además de mostrar una situación favorable en el tema de la cobertura docente, prepara a sus estudiantes para que transiten hacia la enseñanza regular y ofrece servicios altamente especializados, según se detalló en la entrevista online con autoridades del Ministerio de Educación realizado este lunes a través del sitio web de Granma.

La doctora Marlen Triana Mederos, directora general de Educación Básica, precisó que «decimos educación especial y no solo escuelas especiales o instituciones de la educación especial, porque también existen otros servicios especializados de orientación que se brindan, que mucho tienen que ver con los Centros de Diagnóstico y Orientación, con especialistas que orientan a los docentes, a la familia y a la población cuando se tiene alguna inquietud con relación a la atención a determinado niño».

Sobre los profesores jóvenes con que cuenta esta enseñanza y su preparación, señaló que «es importante la atención de estos maestros, logrando que la institución educativa los pueda guiar y que puedan incorporarse a los estudios universitarios, para que se formen como licenciados».

La enseñanza especial prepara a sus estudiantes para que transiten hacia la enseñanza regular. Foto: Julio Martínez Molina

LA MATRÍCULA
Al triunfar la Revolución apenas rebasaban los 130 la matrícula de alumnos de la enseñanza especial. En la actualidad esa cifra supera los 30 000 en las instituciones dedicadas a ello que existen en cada municipio del país, y los estigmas que se asociaban van siendo cosa del pasado, pues parte de los estudiantes terminan su formación en escuelas de la enseñanza general.

«Tenemos hoy, además, una matrícula atendida de más de 11 000 niños en las escuelas de educación regular, es decir, desde la primera infancia hasta la educación de adultos, que en cada curso escolar viene teniendo una situación muy favorable con relación a la cobertura docente», afirmó la funcionaria.

En abril de este año, con la inauguración de la escuela especial Amistad Cuba-Vietnam, fue posible cumplir el sueño de Fidel, quien, ejemplarmente sensible a todas las necesidades humanas, fue el de la idea de la fundación de tres escuelas de este tipo: una que atendiera estas necesidades educativas especiales en el occidente del país, que es la actual Solidaridad con Panamá; otra con esa noble misión en el centro, y otra para el oriente, todas con la idea de acercar estos servicios al lugar de residencia de las familias.

Con la inauguración de las dos escuelas en Villa Clara y Santiago de Cuba, se logra redistribuir por regiones la cantidad de alumnos que son acogidos en estos centros. Esto, además, permite a los pupilos mantener un contacto más frecuente con sus familiares y hacer visitas más periódicas a sus hogares.

Sobre la atención que se ha logrado con la apertura de estas escuelas para tratar esta discapacidad, la doctora Triana Mederos también comentó que «todo el mundo conoce que teníamos una sola escuela, que era Solidaridad con Panamá en La Habana. Hoy contamos con una en Santiago de Cuba y otra en Villa Clara, lo que ha permitido regionalizar y ampliar este servicio más especializado a un grupo de niños que viven en lugares más intrincados y en zonas de difícil acceso».

Marlen Triana compartió que «aun cuando tenemos una situación bien favorable con la cobertura docente, como se ha extendido tanto la atención de nuestros niños –que no solo están en instituciones de la educación especial–, estamos ante el reto de poder atender a una mayor cantidad de ellos desde los contextos regulares».

En su opinión, se convierte en una prioridad lograr una mayor formación de maestros especializados, pero también contribuir a la formación de los maestros de la enseñanza general para que puedan contribuir mejor a que estos alumnos alcancen su máximo potencial.

La nueva Constitución cubana, proclamada el 10 de abril de este año, reafirma el carácter obligatorio e inclusivo de la educación, avalado por una práctica revolucionaria de 60 años que ha demostrado, con el elocuente lenguaje de los actos, que en Cuba la educación es un derecho de todos, sin excepción.

Foto: Granma

¿A quién se dirige la educación especial?
A quienes presentan:
discapacidad intelectual, visual, auditiva, físico-motora.
trastornos en la comunicación y en el aprendizaje.
trastornos del espectro autista.

La atención a la discapacidad físico-motora
La escuela para niños con limitaciones físico-motoras de Villa Clara tiene una matrícula de 120 alumnos (48 internos) de las provincias comprendidas entre Cienfuegos y Camagüey. La institución abrió sus puertas el 20 de abril y fue ejecutada a un costo superior a los 6 millones de pesos.
Otros 120 niños son atendidos en la escuela especial Amistad Cuba-Vietnam, en Santiago de Cuba, procedentes de las provincias del oriente del país. La inversión en esta institución rondó los 3,5 millones de pesos.
Mientras que alrededor de 170 niños encuentran en la escuela Solidaridad con Panamá, en La Habana, más que un centro docente, un hogar, gracias al amor que reciben de todo el personal que allí trabaja. Fundada hace más de tres décadas por Fidel, cada año la institución gradúa hombres de bien.

Fuente: http://www.granma.cu/cuba/2019-08-26/mas-de1-400-jovenes-maestros-al-servicio-de-la-ensenanza-especial-26-08-2019-23-08-44

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Sudáfrica: Una clase para frenar la epidemia de agresiones sexuales a menores

África/Sudáfrica/29 Agosto 2019/El país

Sudáfrica asiste conmocionada al incremento de la violencia sexual, que afecta como mínimo al 35% de los estudiantes. Un programa escolar trata de atajar la estructura social sobre la que se sustenta

Los alumnos del último curso de secundaria de la escuela Rauwane Sepeng, ubicada en uno de los escasos descansos orográficos que concede el corredor del platino, en el noroeste de Sudáfrica, están calculando la fricción entre dos cubos de cuatro y ocho kilogramos dibujados en la pizarra. Al poco de tocar el timbre, Lydia Ganda deja sus cosas sobre la mesa del profesor. Ella no viene a hablar de física. Ni siquiera de algo que vaya a computar para la media académica. Va a hablar de sexo.

«Antes de iniciar cualquier relación sexual necesitamos consentimiento. Tenemos que preguntar. La respuesta solo puede ser  o No. No hay proceso más correcto que el de preguntar, esperar la respuesta y respetarla», escribe para empezar en la pizarra, donde antes estaban los cubos y las fórmulas matemáticas.

—¿Y si no dice nada, si se queda en silencio? Hay que darle tiempo, se responde Lydia a sí misma.

—A lo mejor quiere decir que sí, interviene un chico sentado en medio de la clase. Es el primero que se aviene a hablar. Su compañera de atrás le da una colleja al escuchar su respuesta. Los demás ríen.

Exacto. El silencio no es consentimiento. Ningún silencio es aceptable. Solo un sí es aceptable, repite Lydia.

Hay más alumnos que quieren participar.

—Muchos chicos piensan que si nos invitan a salir a cenar fuera quiere decir que les tenemos que dar algo a cambio.

¿Acaso no es así?, bromea, o quizá no tanto, otro de los chicos. Es alto y muy delgado. Parece mayor que los demás. Varias alumnas a su alrededor le increpan, tampoco demasiado en serio.

—¿Cómo va a ser así?

—Lo que dices, —vuelve a contestar la trabajadora comunitaria del programa de educación sexual puesto en marcha por Médicos sin Fronteras en Rustenburg—, no deja de ser una coerción, aunque sea psicológica. Porque la coerción no es solo física, la que deja moretones, si también moral, la que no se ve.

—¿Y si yo solo quiero hacer hasta un punto? ¿O si de pronto aparece alguien?

Un sí es solo sí hasta aquí y hoy. No es un permiso para hacer lo que queramos cuando queramos. Tenemos que preguntar a nuestra pareja lo que quiere hacer en cada momento, porque igual solo quiere ir de la mano; o al centro comercial por si aparecen sus padres; o puede que quiera cierta intimidad sexual. Lo importante es que preguntéis y respetéis lo que quiera la otra persona, insiste Lydia. Está hablando para chicos de entre 16 y 18 años.

¿Y si ella piensa que voy muy despacio?, pregunta un chico.

—Lo que tienes es que pedir permiso para pasar a la siguiente fase.

—¿Y si acordamos algo por WhatsApp, pero luego me arrepiento?

Las preguntas fluyen una detrás de otra. Les interesa más que la clase de física

—Siempre vas a tener la posibilidad de echarte para atrás. O de decir sí a la intimidad sexual, pero no a la penetración.

—Pero si decimos que no, después nos van a hacer sentir culpables. O, por ejemplo, si vamos a casa de un chico entiende que vamos a tener sexo.

—Pero no tenéis que hacerlo. Siempre, en cualquier circunstancia tenéis derecho a parar. Si una chica dice “para” —habla ahora para los chicos de la clase— tenéis que parar.

—Y de esto, de sexo, ¿habláis con vuestros padres?

La clase se vuelve a alterar. En el grupito de chicas que ocupa los pupitres junto a la puerta se atropellan unas a otras al hablar. «Con los míos no, cada vez que se menciona algo relacionado con el sexo se vuelven locos». «La mía —dice otra— si se entera empieza a tirar cosas. Amenaza con la zapatilla».

Mientras termina de reír, la primera de las jóvenes, la más menuda de todas, vuelve a tomar la palabra: «Lo importante es que no vamos a ser como nuestros padres. Ellos entienden el sexo de otra manera, pero nosotras cuando seamos adultas vamos a hacerlo de otra forma. Vamos a ser madres más abiertas».

Lydia, que lleva desde 2015 recorriendo una veintena de escuelas de esta región minera de Sudáfrica, no esconde una sonrisa de satisfacción. Una sonrisa que es una pequeña victoria.

«Pase lo que pase, chicas, no os debéis sentir jamás culpables. Acudid al médico o a nosotros para prevenir cualquier enfermedad. Porque sabéis las consecuencias de tener conductas sexuales de riesgo, ¿verdad? No solo que podéis contraer una enfermedad sexual o VIH, sino que también os podéis quedar embarazadas. ¿Sabéis lo que eso supone? Eso también va por vosotros, chicos».

Sus palabras las animan a no tener miedo a informarse en una sociedad en la que estos temas continúan siendo tabú, pero en la que los jóvenes quieren saber y hablar. En un informe realizado por Unicef en 2017, los investigadores concluyeron, por ejemplo, que el 84% de los jóvenes encuestados quería obtener información sobre obtener salud sexual mediante sus teléfonos móviles, si era gratis. No obstante, expresaron dudas sobre si preferirían comunicarse directamente con un profesional por mensaje de texto o llamada de voz. Algunos estaban a favor del anonimato de hablar con un extraño.

Violencia sexual contra menores

En octubre de 2017, la sociedad sudafricana asistía consternada al escándalo por los supuestos abusos sexuales cometidos por un guardia de seguridad en una escuela primaria de Soweto, el histórico barrio al oeste de Johannesburgo. Hasta 87 estudiantes denunciaron haber sido agredidas, incluidas varias violaciones. Un año después, el acusado fue absuelto después de que la Corte Suprema de South Gauteng calificase de burda la cadena de errores cometidos durante la investigación policial.

“Se está produciendo un ataque a gran escala contra la infancia en Sudáfrica. Hay un gran problema en el sistema educativo, familias rotas, niños que crecen huérfanos a consecuencia de la epidemia del VIH y que no reciben la educación que necesitan porque sus padres tampoco la tuvieron… Pero también existe un problema con una policía mal pagada, profesionales sanitarios sin la preparación adecuada y un sistema judicial colapsado. Al final, los niños, que son los más vulnerables, son los que sufren las consecuencias”, resume Christina Rollin, una de las mayores expertas de un país en plena emergencia contra la violencia sexual a menores.

Un estudio publicado por The Lancet alerta de que uno de cada tres estudiantes sudafricanos ha sufrido algún tipo de agresión sexual en su vida y el propio Gobierno reconoció en el Parlamento que hasta el 9,1% de las violaciones denunciadas en el país —ya de por sí con una de las tasas más elevadas del mundo, 70,5 por cada 100.000 habitantes— correspondían a niños de nueve años o menos. Casi siempre, hasta en un 80% de los casos, los responsables son personas cercanas.

Lydia, que lleva desde 2015 recorriendo una veintena de escuelas de esta región minera de Sudáfrica, no esconde una sonrisa de satisfacción. Una sonrisa que es una pequeña victoria.

«Pase lo que pase, chicas, no os debéis sentir jamás culpables. Acudid al médico o a nosotros para prevenir cualquier enfermedad. Porque sabéis las consecuencias de tener conductas sexuales de riesgo, ¿verdad? No solo que podéis contraer una enfermedad sexual o VIH, sino que también os podéis quedar embarazadas. ¿Sabéis lo que eso supone? Eso también va por vosotros, chicos».

Sus palabras las animan a no tener miedo a informarse en una sociedad en la que estos temas continúan siendo tabú, pero en la que los jóvenes quieren saber y hablar. En un informe realizado por Unicef en 2017, los investigadores concluyeron, por ejemplo, que el 84% de los jóvenes encuestados quería obtener información sobre obtener salud sexual mediante sus teléfonos móviles, si era gratis. No obstante, expresaron dudas sobre si preferirían comunicarse directamente con un profesional por mensaje de texto o llamada de voz. Algunos estaban a favor del anonimato de hablar con un extraño.

Violencia sexual contra menores

En octubre de 2017, la sociedad sudafricana asistía consternada al escándalo por los supuestos abusos sexuales cometidos por un guardia de seguridad en una escuela primaria de Soweto, el histórico barrio al oeste de Johannesburgo. Hasta 87 estudiantes denunciaron haber sido agredidas, incluidas varias violaciones. Un año después, el acusado fue absuelto después de que la Corte Suprema de South Gauteng calificase de burda la cadena de errores cometidos durante la investigación policial.

“Se está produciendo un ataque a gran escala contra la infancia en Sudáfrica. Hay un gran problema en el sistema educativo, familias rotas, niños que crecen huérfanos a consecuencia de la epidemia del VIH y que no reciben la educación que necesitan porque sus padres tampoco la tuvieron… Pero también existe un problema con una policía mal pagada, profesionales sanitarios sin la preparación adecuada y un sistema judicial colapsado. Al final, los niños, que son los más vulnerables, son los que sufren las consecuencias”, resume Christina Rollin, una de las mayores expertas de un país en plena emergencia contra la violencia sexual a menores.

Un estudio publicado por The Lancet alerta de que uno de cada tres estudiantes sudafricanos ha sufrido algún tipo de agresión sexual en su vida y el propio Gobierno reconoció en el Parlamento que hasta el 9,1% de las violaciones denunciadas en el país —ya de por sí con una de las tasas más elevadas del mundo, 70,5 por cada 100.000 habitantes— correspondían a niños de nueve años o menos. Casi siempre, hasta en un 80% de los casos, los responsables son personas cercanas.

“En nuestras charlas tenemos que explicarles lo que es normal y lo que no lo es porque muchos menores crecen en entornos sexualizados en los que algunas acciones están implícitas. Crecen viendo a sus tíos u otros familiares tocándolas y pasando sus manos por su cuerpo”, señala Lydia. “Esto”, añade Rollin, “hace que normalicen la situación y los casos de abusos prolongados se alarguen en el tiempo. ¿Quién va a ir a preguntar a otra casa cómo se lavan los dientes si en la tuya siempre se ha hecho así?”.

Esta normalización es lo que más preocupa a los expertos como Christina Rollin. “Cuando la sociedad asume que cada caso”, como la agresión a una joven en un restaurante la capital o la de un niña huérfana de 14 años en la escuela secundaria de Aha-Thuto el pasado junio, “es solo otro caso. Otra violación más”. Es ahí donde anidan las estructuras que sustentan la violencia sexual.

La primera, la de los propios menores, también chicos. “Hay una reacción física en el hombre que hace que, aunque sea agredido, su cuerpo reaccione, lo que provoca que muchos cuestionen su identidad sexual y se culpen a sí mismos por haber disfrutado”. Asumen los abusos como un marco aceptable de comportamiento y lo transmiten al formar su propia familia: “Padres que son padres sin haber aprendido a serlo, sin haber recibido ejemplos adecuados y que vuelcan en sus hijos sus propios problemas (…) Madres, continúa Rollin, que se niegan a creer que esa violencia esté ocurriendo en su casa”.

La segunda, la del propio Estado que esconde el problema para no tener que enfrentarse a su propio espejo. Teniendo en cuenta que apenas uno de cada nueve casos son denunciadosextrapolaciones de investigadores de la Universidad de Ciudad del Cabo elevan la cifra de abusos por encima del 35% del alumnado.

“Muchas mujeres prefieren no denunciar por temor a quedarse sin fuentes de ingresos para ellos y para sus hijos; y por miedo a ser discriminadas por otras mujeres de la comunidad. No debería ser así, las mujeres deberíamos ayudarnos unas a otras, pero la realidad es que todavía son señaladas si denuncian”, apunta Jennifer, la consultora psicológica del centro de salud de Rustenburg. “Que si no vestía de forma adecuada, que si en realidad fue ella la que tentó al hombre”, traduce Lydia.

La tercera estructura, la judicial, también alimenta impunidad. Entre un 40% y un 60% de los casos denunciados son retirados antes de llegar a la Corte y cuando lo hacen suele haber pasado tanto tiempo que se han perdido testigos, pruebas o la propia vida de las víctimas. “Muchas mujeres viven con miedo mientras se instruye el caso porque las amenazan o las agreden de nuevo”, confirma Jennifer.

La justicia va con retraso y al Gobierno no le molesta. Un estudio de Médicos Sin Fronteras (MSF) —que colaboró con la logística para este reportaje— reveló que el 20% de los centros de atención a víctimas de violencia sexual, incluidos los famosos Thuthuzela Care Centers, carecían de medios para realizar pruebas clínicas forenses. “Y un centro incapaz de realizar esos exámenes y de cumplimentar los formularios necesarios”, señalan los investigadores, “obstaculiza la capacidad de los supervivientes para denunciar su caso”.

Al tiempo, cada vez hay menos enfermeras especializadas, tentadas por sueldos más altos en el golfo Pérsico; y muchos médicos evitan involucrarse, en ocasiones por miedo a los perpetradores, en otras por simple hastío en casos de violencia sexual. “Emiten informes diciendo que no habido agresión para no tener que testificar”, asegura Rollin, quien ha participado en más de 300 juicios. Por su clínica Sexual Assault Clinic, a las afueras de Johannesburgo, pasan al mes una docena de casos de víctimas de violencia sexual. “El propio sistema judicial acaba por revictimizarlas al hacerles revivir el trauma hasta cuatro años después de haber ocurrido”.

Tesultado de esta estructura social de abusos normalizados e impunidad judicial es, en palabras de Rollin, una “generación de jóvenes enfadados” que reproducen los modelos de comportamiento en los que son criados. De ahí que en clase de decimosegundo grado haya chicos que entiendan que tienen derecho a tener sexo con una chica solo por invitarla a cenar.

Abusos, enfermedades y embarazos no deseados

Afuera del despacho de atención psicológica hay más sillas vacías que ocupadas. Un grupo de jóvenes trabajadoras del centro de salud aprovechan su descanso matutino para charlar. Ahora están debatiendo acaloradamente sobre el novio que le conviene a una de ellas: “Mi hermana me dice que no salga con un hombre que no tiene coche”.

La llegada de Helena (nombre ficticio para proteger su identidad) interrumpe la conversación. El examen médico no ha encontrado síntomas de agresión, pero sí una enfermedad de transmisión sexual. “Que no se haya detectado nada no quiere decir que no haya habido una agresión. Aquí las fronteras de la coerción son muy finas”, subraya Lydia una vez cerrada la puerta de la consulta. “Por eso vamos a hacer seguimiento de su caso. Va a tener reuniones periódicas con nuestro equipo de trabajadoras comunitarias y con la enfermera. Es con ella con quien suelen sincerarse. Empiezan a hablar y a contarles lo que ha sucedido. Es entonces cuando muchas veces se dan cuenta de que han sufrido una agresión sexual”.

Helena, alumna de la escuela Rauwane Sepeng, fue la única que, tras la charla en el colegio, se acercó a las trabajadoras comunitarias de MSF. Hay días que lo hacen pequeños grupos de jóvenes, casi siempre chicas, y otros en los que no acude nadie. Pero el programa sigue en marcha porque la violencia de género tiene un efecto social devastador: embarazos no deseados en menores, estrés postraumático, enfermedades de transmisión sexual. Hasta el 16% de las infecciones por VIH en mujeres podrían evitarse poniendo freno a la violencia de género. Incluso económicamente es un suicidio para el país, que pierde a causa de la misma entre el 0,9 y el 1,3% de su PIB.

En Rustenburg, uno de esos rincones de Sudáfrica donde impera la violencia como fórmula para la supervivencia, nadie espera que las agresiones sexuales vayan a ser cosa del pasado. No al menos hasta que los estudiantes de Rauwane Sepeng hayan educado a sus hijos en ese otro habitus de las relaciones que están aprendiendo. Mientras, Lydia Ganda tendrá que seguir yendo a sus clases a hablar de lo que es Sí y de lo que es No. Y a recordarle a Helena que tiene que tomar la pastilla que le recetó el médico todos los días. “Todos los días. Acuérdate de que es todos los días”.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/08/12/planeta_futuro/1565622828_385287.html

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Las mujeres de Bangladés ya no tendrán que declarar su virginidad para casarse

Asia/Bangladesh/28 Agosto 2019/El país

Las organizaciones feministas consiguen que el Supremo cambie una exigencia que consideran humillante y discriminatoria

Tras cinco años de batalla legal, defensoras de los derechos de la mujer de Bangladés han consiguido borrar el estigma con el que se certificababa el matrimonio de toda soltera en esta sociedad de mayoría musulmana. Hasta ahora, el código civil del país asiático requería que la novia declarase su estado en el registro matrimonial: viuda, divorciada o kumari, es decir, virgen y/o soltera, según las dos acepciones del término en el subcontinente indio. Una exigencia que se eliminará después de que este domingo, el Tribunal Supremo haya ordenado su sustitución por el término «soltera». Esta  desambiguación legal ha sido celebrada por grupos feministas bangadesíes, que habían criticado el concepto kumari por considerarlo humillante y discriminatorio.

“Este veredicto marca un hito”, dijo Aynun Nahar Siddiqua, abogada de la Fundación para Servicios y Ayudas Legales en Bangladés (BLAST, por sus siglas en inglés). «Es una sentencia que nos hace creer que podemos luchar y crear más cambios para las mujeres en el futuro», declaró a Reuters la letrada, una de las implicadas en el caso desde el principio: «Presentamos un recurso escrito porque preguntar a alguien si es virgen o no va en contra del derecho a la privacidad de la persona».

El litigio se remonta a 2014, cuando la organización de Siddiqua, junto a Nari Pakkho y Bangladesh Mahila Parishad, presentó un recurso para cambiar el formulario existente en la Ley de Matrimonio y Divorcio Musulmán. Según declaró la propia Siddiqua al diario local The Daily Star, la fórmula fue introducida bajo el régimen político anterior, cuando Bangladés aún era Pakistán oriental tras la partición del subcontinente indio, pero no se modificó después de que este país consiguiera la independencia en 1971.

“Nosotros [Bangladés] hemos firmado la Convención de la ONU para la Eliminación de toda forma de Violencia Contra la Mujer para asegurar la igualdad entre hombres y mujeres. Pero la igualdad había sido cercenada para las mujeres desde el comienzo del matrimonio”, añadió la abogada.

El sucinto veredicto del Tribunal Supremo declaró que la palabra kumari debía ser eliminada de todo trámite matrimonial y sustituida por el término bengalí obibahita, que significa literalmente «soltera», según el fiscal general adjunto, Amit Talukder. En una sentencia diferente, el tribunal también exigió que, de ahora en adelante, el novio debía declarar su condición de soltería, divorcio o viudedad. Se espera que ambos veredictos sean publicados en octubre, cuando los cambios en los certificados empezarán a tener efecto.

Desde la capital de Bangladés, el funcionario del registro matrimonial, Mohamad Ali Akbar Sarker, explicaba a Reuters que burócratas como él esperan a que el Ministerio de Justicia les informe oficialmente sobre los cambios. «He registrado muchos matrimonios en Dacca y me solían preguntar por qué los hombres tenían la libertad de no desvelar su estatus y las mujeres no. Siempre les decía que no estaba en mi mano. Supongo que ya no me plantearán más esa pregunta», resumió Akbar Sarker.

Bangladés es el tercer país musulmán con más población del mundo. Cerca del 90% de sus 168 millones de ciudadanos profesan la religión del islam.

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2019/08/27/actualidad/1566905127_414078.html

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