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Bolsonaro ordena investigar recursos de la educación en Brasil

4 de marzo 2019 / TELESUR

Para dar inicio a la investigación, el ultraderechista argumentó que Brasil gasta más en educación en relación al PIB que la media de países desarrollados y ocupa las últimas posiciones en los programas de evaluación de estudiantes.

El presidente de BrasilJair Bolsonaro, anunció que durante su administración harán una investigación sobre los recursos destinados a la educación en el país para determinar por qué si esta nación «gasta más en educación en relación al PIB que la media de países desarrollados», ocupa las últimas posiciones en el Programa Internacional de Evaluación de Alumnos (PISA).

De esta manera, Bolsonaro dio inicio a lo que llamó «la operación Lava Jato de la Educación», haciendo alusión a la causa de corrupción sobre los millonarios desvíos que ocurrieron durante casi una década en el seno de la estatal Petrobras, que sirvieron para ejecutar una persecución judicial contra el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva.

El mandatario ultraderechista informó que el Ministerio de Educación junto con el Ministerio de Justicia, la Policía Federal, abogados y la Contraloría General abrieron la investigación para determinar el uso de estos recursos.

De acuerdo con Bolsonario, «más allá de invertir, debemos garantizar que inversiones sean bien aplicadas y generen resultados», lo que puede abrir paso a una reducción del presupuesto para este sector.

Numerosos programas educativos ya han sido cancelados en Brasil, durante el Gobierno de facto del también derechista Michel Temer que llegó al poder tras el golpe parlamentario a la presidente Dilma Rousseff.

Bolsonaro reconoció que decisión podrá ocasionar huelgas de movimientos sociales, pero no estima desistir a la investigación que estará orientada en torno a «anteriores gestiones».

La decisión de Bolsonaro desconoce los logros en eduación alcanzados durante el Gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva.

Al asumir su primer mandato y hasta abandonar el puesto de presidente, Lula llevó el presupuesto del Gobierno para educación de 20 mil millones de reales a 100 mil millones en 2010.

Con estos recursos, Brasil dobló el número de matrículas en las universidades federales, creó más de 214 escuelas técnicas y reagrupó otras 140, construyó 126 campus universitarios y 14 universidades federales.

*Fuente: Telesur

 

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Conoce el legado de Simón Rodríguez, maestro de América Latina

Por: Telesur

Fue uno de los intelectuales americanos más importantes de su tiempo e impartió ideales de libertad y educación popular.

El catedrático, escritor, filósofo y mentor venezolano Simón Rodríguez ha dejado un eterno legado en América Latina de lucha por la educación popular, que sigue vigente tras 165 años de su fallecimiento.

Rodríguez nació en Caracas el 28 de octubre de 1769, pero algunos historiadores afirman que fue en 1771. Era hijo de Rosalía Rodríguez y de un hombre desconocido, de apellido Carreño.

Sin embargo, su procedencia está rodeada de impreciones. Se dice que fue abandonado en las puertas de un monasterio, se crió en la casa de un clérigo de nombre Alejandro Carreño, quien se presume era su padre. Allí estuvo junto a su hermano Cayetano Carreño, que se convertiría en un famoso músico de la ciudad.

Los restos del maestro Simón Rodríguez fueron traslados el 28 de febrero de 1954 al Panteón Nacional de Venezuela, en la capital Caracas, desde el Panteón de los Héroes de Lima, Perú.

Legado social y educativo

Fue uno de los intelectuales americanos más importantes de su tiempo, por su profundo conocimiento de la sociedad hispanoamericana, que transmitió a Simón Bolívar al desempeñarse como su maestro y mentor. Por este motivo, popularmente es conocido como “El maestro de El Libertador», pero en realidad impartió por todo el mundo sus ideales de libertad y derecho a la formación de los ciudadanos por medios del sabler.

En 2003, el Gobierno venezolano impulsó la misión educativa Robinsón en honor a Simón Rodriguez. Un proyecto que hizo posible que la nación fuera declarada Libre de Analfabetismo por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco..

Rendimos tributo a la obra y el pensamiento creador del Maestro Simón Rodríguez, en el marco de los 165 años de su siembra eterna. La enseñanza profunda y el espíritu humanista que cultivó, se encuentra presente en los corazones de los pueblos de nuestra América.
Los viajes de Simón Rodríguez

En abril de 1801, el maestro viaja a Bayona (Francia), para por París y allí traduce la Atala de Chateubriand. En esa ciudad se encontró con Simón Bolívar en 1804 y desde ese momento se convirtió en una figura decisiva en el camino del futuro Libertador de América.

Rodríguez y Bolívar partieron en abril de 1805 a Lyon y Chambery para luego atravesar los Alpes y entrar a Italia. Cuando estuvieron en Milán presenciaron la coronación de Napoleón Bonaparte como rey de Italia.

Su peregrinaje por Europa también lo llevó a Alemania, Prusia, Polonia, Rusia e Inglaterra, donde se encontró con Andrés Bello. En 1823 retorna a América.

En 1835, tras el terremoto de Concepción, Rodríguez se marchó a Santiago de Chile, donde volvió a reunirse con Andrés Bello. De esta reunión nació el impulso de crear la Universidad de Chile.

Simón Rodríguez, a sus 82 años tenía un aspecto atlético y dictó una conferencia para la historia. El público fue deleitado con sus ideas revolucionarias y sus experiencias.

El maestro quiso volver a Europa en 1853 con la ilusión de que allí todavía se podía “hacer algo”. Pero se trasladó a Amotate, ciudad peruana, en la que falleció al año siguiente a los 83 años de edad.

Fuente: https://www.telesurtv.net/news/simon-rodriguez-venezuela-maestro-legado-america-latina-20190228-0025.html

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Ellas son las mujeres que pelean desde dentro por que el 8M no sea solo blanco

Gabriela Sánchez e Iciar Gutiérrez

www.eldiario.es

Natalia, Karen, Khadija, Assiatou y Katty son algunas de las integrantes de la comisión de migración, antirracismo y decolonial dentro de la asamblea que coordina los actos para el Día de la mujer.

– Perciben «pasos importantes» en la incorporación de un mensaje antirracista tras las críticas vertidas por muchas mujeres el año pasado, pero aseguran que «es el principio de una larga lucha»

– «Nosotras estamos allí y se nos está escuchando, pero aún no es una prioridad», dice Natalia, una de las participantes

El escenario de la primera acción de los ocho días de revuelta que culminan el 8M, el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE), denota que algo está cambiando en el seno del movimiento. El año pasado, mujeres racializadas y migrantes de distintos colectivos confesaron no sentirse representadas en la convocatoria de huelga. Poco después, un grupo de ellas decidió pelear desde dentro para que, además de feminista, la protesta tenga una mirada antirracista.

«Era necesario que nosotras, las migrantes y racializadas, pusiéramos sobre la mesa nuestras ideas para que verdaderamente estemos representadas en la huelga», sostiene Katty Solorzano, activista por los derechos de las mujeres migrantes. «Se vino trabajando desde el año pasado, cuando muchas compañeras no se sintieron suficientemente motivadas para participar en la huelga y la manifestación. A pesar de no estar conformes con la Coordinadora Estatal, decidieron participar en los encuentros y empezar a empujar el cambio», continúa. Val

El descontento de 2018 se tradujo en el impulso de la comisión de migración, antirracismo y decolonial dentro de la asamblea 8M. Natalia, Karen, Khadija, Assiatou y Katty son algunas de sus integrantes. Todas ellas perciben «pasos importantes» dentro del 8M en la incorporación de un mensaje donde realmente se reconocen, pero, recuerdan, «es el principio de una larga lucha». La derogación de la Ley de Extranjería o el fin de las «redadas, el acoso y la discriminación» que sufren las mujeres racializadas se encuentran entre la demandas que el 8M ha incorporado este año a su argumentario.

Sin embargo, no todas ellas se sienten representadas ni van a participar en la huelga de 24 horas convocada para el próximo viernes. «Es muy hegemónica, se centra solo en la mujer blanca», apunta Fátima, activista antirracista y musulmana. «Básicamente, nos quieren para la foto y fomentar la falsa diversidad y la supremacía blanca», critica. Aunque no secundará la huelga, Fátima acudirá a la manifestación de Madrid en un «único bloque» de personas racializadas. «Dentro de todo ese caos de feminismo blanco, queremos sentirnos arropadas y tener nuestro espacio seguro».

Desde la comisión entienden que haya mujeres que se desmarquen del 8M, tanto porque no se sientan reflejadas, como porque sus circunstancias no se lo permitan:

Natalia

 

 

 Natalia Munevar es refugiada colombiana y participa en la comisión migrante y antirracista del 8M.

 

 Natalia Munevar es refugiada colombiana y participa en la comisión migrante y antirracista del 8M. Jesús Hellín  

Natalia Munevar mamó desde niña la lucha social en Colombia. «Mi padre, quien tenía un perfil político bastante alto, desapareció. Yo vivía en situación de riesgo, pero eso no me impidió ser una militante muy activa de la juventud comunista en mi país», recuerda la activista, quien participó en la campaña electoral de Carlos Gaviria, del Polo Democrático Alternativo.

«Fue una campaña muy complicada y, cuando terminó, me ocurrió un episodio en la calle que me empujó a salir del país», sostiene Munevar, quien prefiere no dar más detalles. Su madre ya se había visto forzada migrar a España años antes. «Ella trabajaba en un colectivo de campesinas víctimas de violencia y tuvo que irse cuando recibió amenazas de los paramilitares», continúa.

Su historia explica que, ahora, Natalia esté donde está. «Llevo años en movimientos de migrantes porque las migraciones me atraviesan», relata en varias ocasiones. Por eso, dice, no entiende el feminismo sin que vaya de la mano del antirracismo. «En el 8M hay que incluir mucho más a las mujeres racializadas. Ahora noto un cambio, nosotras estamos allí y se nos está escuchando, pero es un proceso. Aún no es una prioridad», sostiene Natalia.

Si ha elegido junto a sus compañeras el CIE como escenario de la primera acción organizada por la comisión antirracista del 8M es por su carga simbólica. «Es un espacio de vulneración de derechos humanos que representa todos esos vacíos donde se asienta el racismo institucional establecido por la Ley de Extranjería», valora la activista frente al edificio azul y amarillo que encierra a personas por encontrarse en situación irregular, una falta administrativa, no un delito.

Se trata de una normativa que, apunta, «deshumaniza». Cuando lo dice, otro recuerdo la acompaña: «Huí de Colombia y, al llegar a España, estuve encerrada en las salas para solicitantes de asilo durante cinco días. Vienes de una situación de estrés, llegas allí y es una triple bomba de estrés», sostiene Natalia. Le costó «tres años» superar su proceso migratorio, «alcanzar la normalidad» y volver a aquello en lo que verdaderamente se siente ella. «El 15M para mí fue la explosión: ver que podía ser activista sin correr riesgos», dice la activista, quien en la actualidad trabaja como asesora del eurodiputado de Podemos Miguel Urbán.

Assiatou

 

 

 Assiatu forma parte de la comisión antirracista del 8M.

 

 Assiatu forma parte de la comisión antirracista del 8M. Jesús Hellín  

Assiatou atiende el teléfono entre clase y clase. No tiene mucho tiempo, por lo que asiste a las asambleas preparatorias del 8M menos de lo que le gustaría. Pero quería que los gritos que resuenen por las calles españolas el próximo viernes también hablen de ella. La joven, de 22 años, es española afrodescendiente, aunque son muchos los comentarios que le hacen sentirse «extranjera» de forma habitual.

«Aunque ponga en un papel que soy española, fuera de las instituciones no me ven como tal. Tienen un imaginario en el que todo lo negro es malo, es lo sucio, que te va a robar», sostiene la estudiante de Enfermería. «Es sentir que siempre te están comparando con ellos: ‘Si Assiatou es más española que tú o que yo. Tú ya eres blanca por dentro’. Esas frases que te tratan como distinto. Siempre eres tú con respecto a ellos», señala.

Eso es lo que trata de cambiar desde el interior del 8M: dejar de sentirse las racializadas y migrantes, frente al resto de mujeres. Si Assiatou no se sintió representada en la convocatoria de huelga feminista de 2018 no fue por lo que se decía, sino por lo que no se decía: «Muchas veces en el discurso feminista blanco no se habla de esto. En algunas charlas a las que iba, me daba la sensación de que no existe. Que hablaban como si las mujeres fuéramos una masa homogénea sin diferencias, las cuales existen y son visibles: raza, orientación sexual, identidades».

Ella forma parte del 8M, explica, para pelear contra «el silencio». Esta aquí para hablar por ella misma «de las otras violencias que nos atraviesan a las mujeres racializadas» y que «suelen estar invisibilizadas».

Karen y Katty

 

 

Karen Rodríguez, de la Red de Migradas Hondureñas, ha participado en la organización de la comisión antirracista y migrante del 8M

 

 Karen Rodríguez, de la Red de Migradas Hondureñas, ha participado en la organización de la comisión antirracista y migrante del 8M Jesús Hellín.

La experiencia de Karen Rodríguez en los movimientos sociales dibuja sus razones para participar en el 8M con el objetivo de introducir la voz de las mujeres migrantes centroamericanas en el movimiento feminista. En Honduras, Karen no veía necesario participar en protestas. «Por un lado, por temor, pero creo que también me encontraba en mi burbuja. En mi país estaba en realidad en una posición privilegiada», reconoce.

Ya en España, su proceso migratorio fue lo que la empujó a la lucha social. «Encontrarme y, de repente, ver a una persona migrante. Todas esas violencias que le atraviesan a una, verme en situación de injusticia. Es lo que me hizo pensar: esto no puede ser, tengo que salir, ver de qué forma cambiar estas situaciones», esgrime la también integrante de la Red de Hondureñas Migradas.

En diferentes colectivos de migrantes encontró la red que necesitaba para superar su proceso migratorio en España, pero también se chocó con el machismo de algunos de sus compañeros. «Nos decían que no hablásemos de feminismo, que podría espantar a la gente. Ellos siempre agarraban los micrófonos, nosotras preparábamos la comida en los actos. Ellos, delante. Nosotras siempre detrás», detalla la ingeniera y activista, quien desde entonces se dio cuenta que prefiere permanecer a «colectivos feministas».

Ya lo hace desde la red de mujeres hondureñas. Mientras estudia una oposición, trabaja por horas limpiando oficinas a través de una cooperativa de migrantes y cuida a sus hijos junto a su marido. Pero ha decidido añadir una tarea más a su rutina. «Es necesario visibilizar que no por ser mujeres, la violencia nos atraviesa de igual forma a todas. Se trata de asumir los privilegios que tienen por el hecho de ser blancas, por el hecho de ser occidentales», sostiene.

«Las centroamericanas nos sentimos que no existimos. Muchas trabajan en los cuidados, independientemente de los títulos que traemos de nuestro país. Se nota mucho la discriminación», explica la activista hondureña. «Voy a entrevistas y siempre percibo la desconfianza: ¿pero has homologado el título en España? No se terminan de creer que podemos tener estudios y títulos homologados y, por consiguiente, es muy difícil conseguir un trabajo, más allá del que nadie quiere hacer», critica Rodríguez. «En nuestro caso no se toma en cuenta la experiencia, y debemos empezar de nuevo».

 Katty Solórzano.

 

 Katty Solórzano, estudiante de doctorado en Antropología. Imagen cedida  

Desde Barcelona, su compañera Katty coincide en la misma idea, en las condiciones de precariedad a las que están expuestas muchas mujeres migrantes una vez en España. «Una vez aquí da igual la carrera. Tú aquí eres migrante, y bajo la Ley de Extranjería acabas cayendo en ámbitos laborales donde tus condiciones de trabajo son mínimas», apunta Katty, estudiante de doctorado en Antropología.

«Para las mujeres migrantes, el nicho es el trabajo del hogar, que se podría considerar un apartheid laboral de autentica semiesclavitud», sostiene. Las situaciones laborales «abusivas» en las que, dice, ha visto a sus familiares, fueron la que precisamente la empujaron al activismo. «No acababa de ver que esto era un problema de género, que estuviésemos tantas mujeres migrantes trabajando en el ámbito de los cuidados. Sientes frustración y rabia, porque cuando te ven migrante parece que tus competencias se redujeron», critica Katty, que llegó desde Ecuador hace 18 años para vivir con su madre bajo el proceso de reagrupación familiar. «Mi familia está aquí. Es un privilegio, porque muchas compañeras no tienen esa posibilidad».

Esas son solo algunas de esas «violencias específicas» que quieren incorporar a los mensajes de reivindicación del 8M. «Noto un cambio, vemos que el mensaje antirracista está presente en el argumentario. Estamos contentas, pero somos conscientes de que es el principio de una larga lucha».

Khadija

 

 

 Khadija participa en la comisión antirracista de Barcelona.
Khadija Ftah, activista feminista de la Red de Migraciones, Género y Desarrollo. Imagen cedida  
 

El año pasado, Khadija Ftah no se sentía representada en el 8M. Cuenta que muchas mujeres que, como ella, son musulmanas y llevan velo también salieron a la calle, pero para muchos ojos, fueron invisibles.

«Algunas mujeres les dijeron a otras que si llevaban velo era un símbolo de opresión. Cuando estás dentro de la manifestación, muchas no lo ven bien. Creen que está ligado a la religión, son reticentes a aceptarlo como un feminismo que puede ser posible. Tampoco tuvieron visibilidad en los medios. El resto de compañeras acaparaban la atención», asegura esta joven periodista de 22 años.

Derribar este tipo de prejuicios que, denuncia, existen en el movimiento feminista alrededor del uso del velo ha sido uno de sus principales motivos para participar este año en la asamblea del 8M en Barcelona, donde reside. Khadija insiste en que si hay un mayor empuje para que el movimiento incorpore reivindicaciones de las mujeres racializadas y migrantes, ha sido gracias a varias organizaciones como la suya, la Red de Migración, Género y Desarrollo, que bebe del feminismo descolonial.

Sin embargo, la activista considera que aún hay resistencias dentro del feminismo a la hora de acabar con determinados estereotipos ligados a las mujeres musulmanas. «Está habiendo un cambio, pero es muy difícil. Son muchos los prejuicios que hay dentro del feminismo blanco y no es fácil deconstruirlos», señala. Para ella, es una carrera de fondo. «Es una lucha dura, pero merece la pena por los resultados. Dentro del propio feminismo hay estructuras de poder donde cuesta aceptar aún compartir los espacios. Desde las organizaciones hay una lucha para reivindicar nuestro propio espacio y lograr tener un trato igualitario entre todas».

Khadija llegó a España a los cuatro años, cuando sus padres decidieron migrar desde Marruecos. Aunque explica que «no ha notado» las dificultades ligadas al proceso migratorio, sí ha sido foco de «todos los microrracismos que hay en la calle», por el hecho de ser mujer, musulmana y con hijab.

«Hay una imagen negativa de nosotras en general. Te cuesta encontrar empleo sin que te pidan que te quites el velo, a mi hermana le ha pasado. Cuando te postulas para un trabajo, con la fotografía te descartan. ¿Por qué ni siquiera me hacen una entrevista si tengo un perfil adecuado para este puesto?», indica. «Se transmite una imagen de la mujer musulmana como sumisa y no se nos reconoce como iguales», apuntala la joven activista. Ahora, desde dentro, lucha por que esta imagen sea historia y por un 8M en el que ellas también se vean reflejadas.

Fuente: https://www.eldiario.es/desalambre/mujeres-pelean-solo-movimiento-blanco_0_873163105.html

Fuente de la noticia: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=253173&titular=ellas-son-las-mujeres-que-pelean-desde-dentro-por-que-el-8m-no-sea-solo-

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Formar a la juventud a través de ilustraciones

Noticia De Andrea Garcia Giribet/ Amnístia Internacional

Durante Escribe por los Derechos el año pasado, miles de estudiantes de Ucrania descubrieron los derechos humanos a través de ilustraciones

Cada año, se reúnen personas de todo el mundo para escribir cartas para la mayor iniciativa de Amnistía Internacional: Escribe por los Derechos. Miles de personas participan en una maratón de envío de cartas que tiene como fin liberar a presos y presas de conciencia, proteger a defensores y defensoras de los derechos humanos y hacer justicia a las víctimas de violaciones de estos derechos. En 2018, más de 7.000 estudiantes de Ucrania aprendieron más sobre los derechos humanos y, concretamente, sobre sus defensores y defensoras, gracias a las ilustraciones diseñadas por Olya Maksymenko en colaboración con Amnistía Internacional.

Volodymyr Selivanenko, encargado de Educación en Derechos Humanos en Amnistía Internacional Ucrania, dice que el objetivo era “explicar la esencia de los casos de la maratón al alumnado más joven, usando su empatía hacia los héroes y heroínas” reflejados en los álbumes ilustrados. Explica cómo se representó uno de los casos: “Para el pueblo sengver, describimos brevemente sus vidas y cómo el gobierno de Kenia es una amenaza para ellas. Mostramos al pueblo sengver no como víctimas, sino como personas que luchan por sus derechos humanos”.

Para crear esta conexión entre los defensores y defensoras de los derechos humanos y los niños y niñas, y mostrar estas historias de la mejor forma posible para un alumnado tan joven, Amnistía Internacional colaboró con Olya Maksymenko, una joven ilustradora y activista ucraniana. “Empecé a hacer cómics para Amnistía Internacional hace un año, me pareció la mejor forma de explicar historias largas y complejas a niños y niñas —explica Maksymenko— me da una oportunidad de manifestar mi activismo a través del arte.”

Todo comenzó en el corazón de Amnistía Internacional Ucrania en 2017, donde las personas dedicadas al activismo buscaban nuevas formas de ser creativas en Escribe por los Derechos. Maksymenko ofreció sus conocimientos de dibujo y los cómics tuvieron una acogida tan buena que decidieron hacer más en 2018 para que los niños y niñas aprendieran derechos humanos. “Intentamos elegir las historias más cercanas para ellos y ellas, con personajes jóvenes, para que pudieran identificarse con los héroes y heroínas”, explica. Además, hicieron dos versiones: una en color y otra en blanco y negro, “para que los niños y niñas pudieran pintar la tarjeta y escribir mensajes”, dice. La posibilidad de colorear los cómics hizo que los niños y niñas se implicaran con los dibujos, dedicando tiempo a mirar todos los personajes y a aprender más sobre sus historias.

Natalia Lytvyn e Iryna Matvienko son maestras de la Escuela de Educación General nº 10 de Kryvyj Rih. Elogian los cómics porque “a veces es difícil hacer que los niños y niñas hablen abiertamente, pero los cómics rompen la barrera de la ‘seriedad’, son más como un juego”. En sus aulas, los cómics motivaron al alumnado a hablar de derechos humanos: “Hablan de los derechos humanos, de que las personas pueden ser diferentes pero cada una es respetable, todas merecen atención y respeto”, dicen. “Intentamos ponernos en el lugar de los personajes, para que el alumnado pueda ver que los derechos humanos no son un concepto abstracto.”

Mykhailo Skrypka, de la Escuela de Educación General nº 2 de Zhovkva, dice que los cómics son “una forma excelente de hacer que las historias sobre derechos humanos sean interesantes e informativas” para el alumnado. En el futuro, a sus alumnos y alumnas les encantaría tener “puzles y un juego de mesa basados en las historias” para interactuar y aprender más sobre los derechos humanos. “Las historias han conmovido a los niños y niñas —explica—. Han aprendido la difícil y trágica situación de este pueblo keniano, lo que les ha ayudado a comprender el problema de derechos humanos que lo afectaba.”

Los cómics pueden enseñar a los niños y niñas que “todas las personas debemos ser responsables de nuestros actos, y que cada una puede detener la injusticia, porque los defensores y defensoras de los derechos humanos son personas corrientes”, subraya Valentina Filipjeva, del centro de formación profesional de Mezhivskyi, y añade: “Si nos unimos, somos fuertes, imparables”.

Fuente de la noticia: https://www.amnesty.org/es/latest/education/2019/02/ukraine-w4r/

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Cómo reorganizar el aula para impulsar el pensamiento crítico

  1. Redacción: Aptus

Según la educación tradicional, se tiende a plantear las aulas como un espacio ordenado e individual, donde toda la atención la recibe el profesor y el pizarrón o pantalla que ocupa el espacio principal.

No se trata de un mal planteamiento del espacio, solo que es muy posible que no sea el más efectivo para trabajar el contenido de algunas clases, sobre todo si el objetivo es generar el intercambio de ideas, invitar al debate y promover el pensamiento crítico.

Crear aulas que promuevan el pensamiento

Reorganizar un aula y adaptarla a las necesidades de la clase debe ser visto como una solución muy factible para cualquier profesor que quiere trabajar de un modo más conjunto y donde no es su figura la que debe tener el protagonismo, tal como publica Universia.

Las empresas más innovadoras son una importante fuente de inspiración para ver cómo crear un aula o sala en las que se generen interacciones espontáneas y los estudiantes sientan que trabajan en un espacio donde lo relevante son sus aportaciones y puesta de ideas en común.

Además, es importante que educadores y estudiantes tengan presente la relevancia del pensamiento crítico en el contexto actual y que muchas empresas buscan candidatos y profesionales que sean capaces de pensar por si mismos, aportar ideas con seguridad y defenderlas ante otras personas.

Formas de reorganizar un aula:

Espacios maker

Es la distribución más útil para trabajar en diferentes proyectos y que supone un trabajo manual o práctico.

Se trata de concebir el aula como un laboratorio o taller donde la idea es que los estudiantes se muevan libremente y tengan diferentes espacios para realizar sus tareas.

Sala Google

Este concepto defiende la idea de usar colores, texturas e iluminación para potenciar la creatividad y las diferentes formas de trabajo, ya sea de modo individual o colaborativo, pero sintiendo que se está en un espacio que invita a trabajar y crear.

Mesas en herradura

Es una distribución que ayuda que todos los estudiantes tengan contacto visual con sus compañeros y sigan el hilo de una conversación o debate.

Es una organización del aula muy útil para hacer lecturas, compartir ideas y promover la participación de todos.

Fomentar el trabajo en equipo con mesas por grupos o dividir el aula en pequeños pods, según las tareas que debe de desarrollar cada estudiante, son otras formas de dar dinamismo a una clase y aprovechar todas las posibilidades de un espacio adaptable.

Toda organización puede ser útil si responde a un objetivo claro y el docente es capaz de supervisar las tareas de los alumnos e interactuar con todos de forma sencilla y natural.

Fuente: https://www.aptus.com.ar/como-reorganizar-el-aula-para-impulsar-el-pensamiento-critico/

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Túnez: Las autoridades deben poner fin a los vergonzosos intentos de cerrar una destacada organización LGBTI

Por: Amnistía Internacional

Los intentos del gobierno tunecino de disolver Shams, asociación local que defiende los derechos de las personas LGBTI, constituyen un despreciable atentado contra los derechos humanos, ha manifestado Amnistía Internacional ante una vista judicial que va a celebrarse mañana sobre la suerte de la organización.

Las autoridades tunecinas han presentado un recurso de apelación para anular una sentencia judicial de 2016 en la que, tras anteriores intentos de cerrar la organización, se determinó que Shams no infringía la ley. Las autoridades han apelado contra la sentencia aduciendo que los objetivos declarados de Shams son contrarios a los principios religiosos y la cultura tunecinos.

“Los vergonzosos intentos de las autoridades tunecinas de disolver la organización Shams representan un golpe devastador a los derechos LGBTI en Túnez y un despreciable atentado contra el derecho de asociación y la libertad de expresión. Esta actuación pone de manifiesto las actitudes discriminatorias y homófobas del gobierno tunecino, que, profundamente arraigadas, contradicen de manera flagrante las normas internacionales de derechos humanos”, ha señalado Magdalena Mughrabi, directora adjunta de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

“Se ha felicitado a Túnez por ser uno de los únicos países de la región que fomentan la creación de un espacio abierto para la sociedad civil. Pero este hostigamiento judicial arroja serias dudas sobre el compromiso de Túnez de hacer valer el derecho a la libertad de asociación.

«Los vergonzosos intentos de las autoridades tunecinas de disolver la organización Shams representan un golpe devastador a los derechos LGBTI en Túnez y un despreciable atentado contra el derecho de asociación y la libertad de expresión.»

Fundada en 2015, Shams propugna la anulación del artículo 230 del Código Penal tunecino, que penaliza las relaciones homosexuales. También ha condenado los procesamientos de personas gays que comportan exámenes anales forzados y hecho campaña contra la discriminación, y presta apoyo a las personas LGBTI de Túnez.

En enero de 2016, el secretario general del gobierno presentó una denuncia contra Shams por considerar que sus objetivos infringían la Ley de Asociaciones de Túnez, y como consecuencia de ello se suspendieron las actividades de la organización durante 30 días. En febrero de 2016,el Tribunal de Primera Instancia de Túnez capital decidió que Shams no infringía la Ley y levantó la suspensión.

Tres años más tarde, en enero de 2019, el gobierno tunecino apeló contra la sentencia por medio de un recurso derivado de la denuncia del jefe del Estado en el que se afirma que “el concepto de minorías sexuales que Shams adopta es ilegal y contrario a nuestros dictados religiosos y a la cultura árabe e islámica de nuestra sociedad.” Shams recibió la apelación el 20 de febrero de 2019.

En el recurso de apelación se acusa también a la organización de haber desobedecido un decreto gubernamental al abrir una sección en la localidad de Susa sin seguir el debido procedimiento legal.

“Las autoridades tunecinas deberían estar protegiendo a las organizaciones que luchan contra todos los tipos de discriminación y defienden los derechos de las minorías, incluidas las personas LGBTI, y no intentado destruirlas”, ha añadido Magdalena Mughrabi.

“En vez de recurrir al hostigamiento judicial para silenciar a Shams, las autoridades tunecinas deberían esforzarse por revisar con urgencia las leyes discriminatorias para ajustarlas a las normas internacionales de derechos humanos. Tienen que empezar anulando el artículo 230 y despenalizando las relaciones homosexuales.”

En vez de recurrir al hostigamiento judicial para silenciar a Shams, las autoridades tunecinas deberían esforzarse por revisar con urgencia las leyes discriminatorias para ajustarlas a las normas internacionales de derechos humanos.

El artículo 230 vulnera la propia Constitución de Túnez, que garantiza el derecho a la libertad de asociación y la igualdad entre todos los ciudadanos y ciudadanas, además de incumplir las obligaciones internacionales contraídas por el país en materia de derechos humanos. Los efectos de esta ley crean también un ambiente permisivo con los crímenes de odio contra personas sospechosas de mantener relaciones homosexuales.

Aunque el año pasado se presentó al Parlamento un anteproyecto de ley para despenalizar las relaciones homosexuales, las personas LGBTI continúan siendo objeto de ataques.

En 2018, al menos115 personas fueron detenidas por su presunta orientación sexual o identidad de género, según Damj, organización tunecina que trabaja por los derechos LGBTI. Al menos 38 fueron luego acusadas formalmente y declaradas culpables en virtud del artículo 230. Detener a alguien por su orientación sexual o identidad de género constituye una violación de sus derechos humanos.

La policía sigue también sometiendo a hombres acusados de mantener relaciones homosexuales a exámenes anales forzados, violando con ello la prohibición de la tortura que establece el derecho internacional. Las personas trans continúan sufriendo hostigamiento policial y viven con el temor constante de ser detenidas en aplicación de imprecisas leyes sobre la decencia pública.

Fuente de la noticia: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2019/02/tunisia-authorities-must-end-shameful-attempts-to-shut-down-prominent-lgbti-organization/

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