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5 libros para entender las pedagogías alternativas

España / 7 de abril de 2019 / Autor: Marta Moreno / Fuente: Educación 3.0

Recopilamos cinco libros que hablan largo y tendido sobre diferentes pedagogías alternativas como el Método Montessori o la Pedagogía Freinet para que puedas conocerlas a fondo.

¿Cuántas pedagogías alternativas existen? ¿En qué consiste cada una de ellas? ¿Qué persigue el Método Montessori? ¿Cómo se pone en práctica la Pedagogía Freinet? Para encontrar la respuesta a estas preguntas, estos libros son la solución.

1  Pedagogías del Siglo XXI

Jaume Carbonell, pedagogo, periodista y sociólogo, aporta una visión sobre las pedagogías alternativas que están marcando el rumbo de la innovación educativa, así como de todas sus ventajas e inconvenientes. Entre otras, habla sobre la pedagogía lenta, las pedagogías del conocimiento integrado o las pedagogías libres y sus alternativas a la escolarización ordinaria.
Autor: Jaume Carbonell Sebarroja. Editorial: Octaedro.

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2  Otra educación ya es posible

Una introducción a pedagogías como Waldorf, Reggio Emilia o Montessori, analizando los pros y los contras de sus aportaciones a la educación. ¿Qué se aprende en las escuelas que imparten estas pedagogías? ¿Son elitistas? ¿Son legales? No solo muestra su parte positiva, sino también toda la carga y comentarios negativos que llevan asociados. El objetivo que persigue la autora, directora de Ludus, directorio de todas las escuelas que ofrecen pedagogías alternativas en España, es dar a conocer otras alternativas a la educación tradicional.
Autor: Almudena García. Editorial: Litera.

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3  Enséñale a pensar

Una guía práctica imprescindible para todos aquellos que quieran conocer y poner en práctica las propuestas, actividades y juegos de las llamadas enseñanzas alternativas: Montessori Waldorf, Escuelas Democráticas y Libres… Consta de dos partes. La primera de ellas realiza una descripción de estas metodologías y analiza cuáles podemos encontrar en escuelas tanto en España como fuera de nuestro país. La segunda parte es un compendio de actividades que se realizan en los colegios con este tipo de enseñanzas e incluye toda la información necesaria para que cualquier padre o educador pueda ponerlas en práctica de una forma sencilla y efectiva.
Autoras: Carmen Ardoso y María García-Torralba. Editorial: Toromítico

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4  Pedagogía Freinet: Por dónde empezar

Esta pedagogía se centra en la renovación del ambiente escolar y en la función de los docentes. Su objetivo es que los estudiantes aprendan haciendo y hagan pensando. Esta obra aporta todas las claves para empezar a trabajar con ella en los centros educativos: cómo organizar el material que se va a utilizar, cómo deben ser las primeras semanas de clase o cuáles son las prácticas fundamentales son solo algunos de los puntos que trata. Una de sus autoras participó en talleres con Élise Freinet, la creadora de esta pedagogía.
Autoras: Ginette Fournès y Sylvia Dorance. Editorial: Escuela Viva

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5  Educar en la felicidad

La autora del blog ‘Peque Felicidad’ publica una guía repleta de ideas prácticas para llevar al hogar los principios de amor, respeto y felicidad que caracterizan al Método Montessori. Las ideas se acompañan de explicaciones amenas y diferentes ilustraciones para comprenderlo todo mejor. Después de explicar a fondo en qué consiste esta pedagogía alternativa, explica la posición que deben tomar los adultos con respecto a los menores.
Autora: Marta Prada. Editorial: Oberón

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Fuente de la Reseña:

https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/libros-pedagogias-alternativas/101871.html

ove/mahv

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Francesco Tonucci – El lugar de las TIC en la educación

Italia / 7 de abril de 2019 / Autor: Organización de Estados Iberoamericanos OEI / Fuente: Youtube

Publicado el 1 abr. 2019

Entrevista a Francesco Tonucci, psicopedagogo, dibujante y especialista en niñez, sobre cuál es el lugar de las TIC en la educación- Parte 8 –

Entrevista realizada por Panorama, portal de política educativa de OEI. Accede a más notas, vídeos, informes, recursos y debates aquí: https://panorama.oei.org.ar/

 

 

 

 

 

 

Fuente: https://youtu.be/dCi9c–QBvU

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¿Cuándo se torció el Tercero?

México / 7 de abril de 2019 / Autor: Manuel Gil Antón / Fuente: Educación Futura

A pesar de la atracción que genera tratar de dilucidar lo que sucederá con la iniciativa de cambios al artículo Tercero Constitucional, aledaños y conexos, conviene ampliar la mirada para ubicar la coyuntura en una perspectiva histórica que, quizá, contribuya a comprender por qué estamos donde estamos en el debate actual. Si analizamos lo ocurrido con las reformas al artículo 3o. a partir de 1917, hallaremos cuándo el texto constitucional se salió de madre —del cauce natural donde expresar el proyecto educativo del Estado y sus normas generales— y se convirtió en un espacio para meter todo, para resolver todo, y dejarlo atado y bien atado.

Hay un momento en que el artículo se usó como cajón de sastre al incluir, además de nociones generales, normas administrativas, procedimientos detallados de diversa índole, reglamentos y hasta políticas específicas. El texto de 1917 enuncia el rumbo, características y valores centrales de la educación en el país, derivados de la Revolución, así como regulaciones generales: le bastan 3 párrafos y 71 palabras. En 1934, la reforma declara que la educación será socialista e implicó aumentar el texto a 371 palabras en 10 párrafos. En 1946, el cambio se basa en una redacción orientada a la unidad nacional por medio del desarrollo armónico de “todas las facultades del ser humano”.

Requiere 533 palabras y 12 párrafos. En 1980, se modifica al “elevar a rango constitucional la autonomía universitaria”. Se adiciona un apartado que, entre otras cosas, determina que los términos de ingreso, promoción y permanencia del personal académico serán facultad exclusiva de las universidades autónomas, pero señala con claridad que “las relaciones laborales, tanto del personal académico como del administrativo se normarán por el Apartado “A” del artículo laboral.

En 1992 hay ajustes: 650 palabras y 13 renglones. Al año siguiente, la secundaria pasa a ser parte de la educación obligatoria (709 palabras y 15 renglones). En 2002, el precepto de obligatoriedad del preescolar: la cantidad de renglones permanece e incluye 728 palabras. En 2011 y 2012, sendas reformas incorporan, una, los derechos humanos y, la otra, a la educación media superior como obligatoria gradualmente. Emplean cerca de 770 palabras.

La inflexión ocurre en 2013. La reforma del Pacto salta a 2,402 palabras y 43 renglones. Es otro orden de magnitud: multiplica por tres lo previo. ¿Por qué? Porque además del contenido previo, con el argumento (¿pretexto?) de incluir el término calidad, se incorporan al tercero y sus transitorios, con el mismo peso que la laicidad o la gratuidad, aspectos laborales y administrativos: las modalidades para el ingreso, promoción y permanencia del magisterio; el Sistema Nacional de Evaluación; la autonomía, funciones y modelo de gobierno del INEE así como sus formas de elección y plazos; el Servicio Profesional Docente y más.

De todas sus palabras, 62% remiten a lo laboral y administrativo, y sólo 38% a lo sustancial. En lugar de preservar en el artículo tercero el sentido y los valores de la educación, para que las Leyes Reglamentarias establecieran los detalles, las cuestiones laborales fuesen remitidas a su sitio (el artículo 123) y lo administrativo al espacio de trabajo de la SEP, se decidió que todo era materia constitucional para que tuviera fuerza y fuese incontestable. Hoy se está trabajado sobre este error.

La aplanadora soberbia del Pacto por México lo convirtió en un galimatías para asegurar el control del magisterio, su desabrigo laboral y una “rectoría” centralista del sistema educativo y sus recursos, no de la educación. Ahí, Zavalita, se jodió el Perú.

Fuente de la Imagen: https://www.youtube.com/watch?v=TPT7tmpXP7A

Fuente del Artículo:

¿Cuándo se torció el Tercero?

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Maestros de maestros: John Dewey (1859-1952) -PDF-

Colombia / 7 de abril de 2019 / Autor: Rafael Reyes Galindo / Fuente: Compartir Palabra Maestra

La escuela guarda una relación científica con la pedagogía, como el laboratorio con la biología.

El pensamiento de Dewey ha permitido la producción de obras inspiradoras. Colombia debe mucho a este filósofo, educador y activista estadunidense; la entrada de la “escuela activa” a principio del siglo veinte y la propuesta educadora de Agustín Nieto Caballero no se pueden entender sin Dewey. Autores como Sáenz J. Saldarriaga O. y Ospina A. mostraron en los dos tomos de Mirar la Infancia, pedagogía, moral y modernidad en Colombia (1997) la construcción del saber pedagógico a partir de la producción escolar de la infancia y la entrada de las ciencias de la vida, (biología, medicina y psicología experimental) en los discursos de la educación y la pedagogía colombiana. También Diego Pineda (2011), filósofo colombiano, muestra que la democracia en Dewey aparece no solo como forma de gobierno, sino también como forma de vida.

Maite Larrauri – Max (2012) llama a Dewey un “maniático de la educación”. Activista político, psicólogo, filósofo, profesor de secundario, educador universitario lo hacen un Maestro integral para pensar la sociedad, la educación, la pedagogía, la escuela y formación de educadores. Para Dewey la educación es acción politica, la democracia una forma de vida, la escuela un laboratorio, la experiencia como el medio en que los sujetos se forman.

La educación es acción politica: Dewey no solo se interesó por lo problemas sociales, sino que participó en manifestaciones por los trabajadores y las mujeres. En 1919 marchó por el voto femenino, llevaba una pancarta que decía: “Los hombres votan, porque yo no” (Maite Larrauri – Max (2012). Dewey, no se sentiría muy cómodo reduciendo la educación politica a “competencias ciudadanas”, como si ser ciudadano se redujera a unos cumplimientos de deberes, a la construcción de sujetos correctos y legales. El trabajo de la educación seria para nuestro pensador en mantener vivo el experimento de la democracia, esto es más que cumplir con decencia unas cuentas reglas. “El aspecto político es importante (…) este es un aspecto de la educación en el cual, me parece a mí, los maestros deben estar más profundamente formados y más ampliamente interesados de lo que han estado en el pasado, si es que pretendemos mantener vivo nuestro experimento democrático” Dewey, pertenecía al movimiento llamado Progresista: “Los progresistas creían que la democracia estadunidense podía encontrar su realización en la democracia industrial, en la planeación social, en la reconstrucción de las instituciones sociales, en la cooperación entre los individuos por encima de la brutal competencia del capitalismo no regulado socialmente. Los progresista soñaban con una sociedad totalmente libre de la opresión y corrupción que provendrían de las tradiciones feudales y autoritarias del Viejo mundo” (Sáenz, J. 2004).

La democracia como forma de vida: En su obra Democracia y Educación plantea que no es un modo de gobierno, “es un modo de vida asociada, una experiencia comunicada conjuntamente”. Se requiere, entonces enseñar una compleja inteligencia de nuestras instituciones democráticas, ¿En qué consiste esto? Se trata de entender la democracia, no como una forma de gobierno sino como una forma de vida. En primer lugar, enseñar de cómo funciona “la maquinaria”; en segundo lugar como funciona el poder. Cómo funciona la maquinaria tendría que ver con saber cómo es la Constitución Nacional, como se participa con ella; que es el gobierno local, como actuar en él. Gobierno, estructura, forma de participación, instituciones; pero esto no es suficiente, porque una cosa es esta maquinaria y otra son los mecanismos de poder. Los mecanismos de poder son exteriores a la maquinaria, son las que hacen que ella funcione, conocer estos mecanismo hacen un ciudadanos inteligente en su acción política. Podemos enseñarle a nuestros estudiantes cómo funciona el gobierno nacional y el gobierno local, pero esto se queda en el papel, solo producimos en los estudiantes “estructuras mentales inocentes”. El estudiante hay que enseñarle a enfrentar los problemas sociales con los que se va a encontrar: no basta con conocer los modos como nos gobiernan, hay que ser inteligentes con los bienes que estos producen, la calidad de los bienes producidos dicen de las estructuras de poder que gobiernan las maquinarias. Por ejemplo, Dewey quiere que nos preguntemos cómo funciona la industria, esto permite entender la relación entre educación y productividad; pero también una educación politica nos hace ciudadanos capaces de disfrutar el tiempo libre: “un ciudadano es una persona que tiene capacidad para apreciar el arte, la ciencia, la historia y la literatura por sí mismos y por el bien que le reportan” (Dewey).

La escuela como laboratorio: Si la democracia es experiencia y la educación no es un asunto meramente académico sino también experiencia, Dewey no entendía la enseñanza de la filosofía sin la experimentación pedagógica. Por eso, su escuela, la que fundó, se llamó Escuela-laboratorio. “La educación como como de asegurar la continuidad de la humanidad, puede ser el laboratorio en el que la practica conduzca a una reflexión; es por tanto el laboratorio de la filosofía y la filosofía es, en este sentido una teoría general de la educación”. (Maite Larrauri – Max, 2012). Ya sabemos que con Kant y Pestalozzi se propuso crear lugares de experimentación pedagógica, se hizo necesario el seminario pedagógico; “nos hacen falta escuelas normales y escuelas de experiencia”, decía Kant. Así, las cosas, para Dewey, la escuela, la práctica pedagógica, no era solo el momento de las prácticas de los maestros aprendices, que se formaban en la Universidad; era el momento de poner a prueba los esquemas de pensamientos elaborados por la filosofía y la psicología: “no se trataba tanto de aplicarlos mecánicamente, sino de ponerlas a prueba, en tanto ideas orientadoras de la practica pedagógica. Y esto constituía un giro radical en la historia de las relaciones entre la pedagogía y los otros saberes: no sería la pedagogía un simple campo de aplicación de las verdades derivadas de la especulación filosófica o de la estrechez de los métodos de la psicología científica de la época; la esfera pedagógica cobraba un nuevo valor como ámbito de producción de conocimiento filosófico y psicológico” (Sáenz, J. 2004). No es la pedagogía la que se somete a prueba de las teorías psicológicas o filosóficas; es al revés, la psicología y la filosofía pasan por la criba de la pedagogía y son sometidas a prueba; allí son validadas, reformuladas o rechazadas. Actualmente, la forma como está diseñada y planeada la practica pedagógica esta aparecen como campo procedimental y metodológico (y muchas veces solamente es un asunto administrativo y burocrático). El papel de campo experimentador está desconocido en la mayoría de los desarrollos de la práctica pedagógica y en la forma de concebir la escuela. De esta manera se deja a un lado a los sujetos productores de sentido a partir de la intersubjetividad y la vida cotidiana, lo termina importando es el protocolo, la secuencia y la trasposición. Sobre de qué manera se produce saber y sentido en el espacio educativo y en la práctica pedagógica es algo que no pasa por las interrogaciones habituales.

Hoy el concepto de laboratorio se encuentra disperso en diseños educativos: el aula como laboratorio, la pregunta como laboratorio, la escuela como laboratorio; pero todas estas ofertas son modos de distorsionar el concepto de Dewey, en realidad se convirtió en un asunto de mercadeo, esnobismo y de muchas improvisaciones. Desconocen la estructura global en que la propuesta está articulada por el educador estadunidense. Pasa lo mismo con palabras que hoy se utilizan sin sentido como “aprender haciendo”, o aquella otra de “aprender a aprender”. Frases que con el afán de impresionar se quedan entre la tautología y pleonasmo. Sería saludable, a cambio, volver a aquello que constituía la dimensión dinámica de la educación: la relación experiencia – educación.

Experiencia – educación: Dewey se enfrentó a dos enfoques de la educación de su tiempo: los tradicionalista y los desarrollistas. En su obra Educación y experiencia (2004) ataca las dos posturas por considera que desconocen la importancia de la experiencia: “todo lo que pueda llamarse un estudio, sea la aritmética, la geografía, o una de las ciencias naturales, debe ser derivado de materiales que, al principio, caigan dentro del campo de la experiencia vital ordinaria” (Dewey). El asunto es que la pedagogía no se valida por test y psicometrías, sino por un trabajo de observación, reflexión y la reconducción constante de la pedagogía hacia experiencias educativas. La experiencia tendría dos cualidades: es continua y es interactiva.

La relación maestro – estudiante entran en una composición bastante delicada de entender, y aún, de explicar brevemente. Si la experiencia es interactiva, una de las interacciones es con el maestro: el problema no será que aprende, sino como lo aprenden, cuales son las condiciones. Se trataría de crear condiciones para este aprender. El maestro se hace necesario, porque él es el que sopesa las condiciones y las reconduce. En palabras de Saenz J. (2004): el maestro seria artista, académico y experimentador. Como artista desarrolla empatía en los alumnos, deseos, conoce capacidades; como académico, imparte una enseñanza; como experimentador conecta los deseos y los conocimientos con problemas para desarrollar el pensamiento. De esta manera se cultiva en cada uno el deseo de aprender. De esta manera, el pensamiento no sería producto ni de libros, ni de estructuras ya dadas previas por el individuo, ni de predisposiciones mentales; el pensamiento seria el resultado de unas condiciones creadas, los cuales generarían unos hábitos estables para que cada estudiante resuelve problemas actuales y futuros. Como en el baile, maestro y alumnos danzan juntos, pero los dos son llevados por una música que no les pertenece, y por tanto, tampoco pueden moverse a su antojo. (La metáfora de la danza es de Sáenz, 2004). Son envueltos por la experiencia del pensamiento.

John Dewey, fue el educador más enciclopédico del siglo xx: político, filósofo, psicólogo, activista social; educador de bachillerato, profesor universitario llevo todo su conocimiento a la configuración de la Pedagogía como ciencia. Crítico de los desarrollistas, de los tradicionalistas y de sí mismo. Esto hizo que los progresistas lo acusaran de conservador y los conservadores de progresista. Pero Dewey solo fue fiel al saber, a la educación y a la pedagogía. En Colombia sucedió lo mismo. Contribuyó al progreso de la educación en nuestro país; el Gimnasio Moderno desde 1914 difundió sus ideas; se construirá una educación social, distinta a la educación moralizante de los conservadores. Pero con la subida de los conservadores al poder, en 1946, se borró todo rastro de Dewey y con todo lo que pareciera idea liberal. Hoy el saber pedagógico ve en este educador la forma como la pedagogía se articula productivamente a los hallazgos de otras disciplinas como la psicología, la sociología, las ciencias de la naturaleza; a la politica, a la democracia y a la construcción ciudadana. Con Dewey podemos pensar un saber sobre la cooperación y la participación, la práctica pedagógica se haría, así, invención de saberes.

Link para la descarga:

https://compartirpalabramaestra.org/documentos/aliados/maestros-de-maestros/maestros-de-maestros-dewey.pdf

Fuente de la Reseña:

https://compartirpalabramaestra.org/especiales-tematicos/maestros-de-maestros/john-dewey-1859-1952

ove/mahv

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Una sinfonía inconclusa llamada «Educación»

Argentina / 7 de abril de 2019 / Autor: Daniela Leiva Seisdedos / Fuente: INED21

La educación es un derecho y un deber

La educación es para todos: NO podemos permitirnos contar con ‘fábricas de derechos’, para unos pocos; y ‘factorías de analfabetismo’ para miles y miles.

La educación es una garantía de la que se tienen que ocupar –principalmente los estados– porque es un derecho universal que nació en las primeras escuelas que datan de hace más de 2.000 años a. de C., en Sumeria, cuna de la civilización y, hoy, cuna de la barbarie porque así somos los humanos.

Si no hay derecho pleno a la #educación, no hay demás derechos. La educación empodera a otros derechos, los hace crecer, es un derecho que nace en la generosidad, ella hace que se conozcan otros derechos y el conocimiento se da solo por la educación es simple pero es complejo. La educación es puro altruismo ya que niega la posibilidad de la dominación, de la exclusión.

La #educación

es un derecho que nace en la generosidad

Sigo educando porque tengo esperanzas, pero creo que nuestra educación es excluyente y a la vez nos incluye; la educación, últimamente, nos escandaliza. La función de la educación es ser salvaguarda de los más simples valores humanos; puesto que la mayoría de los males de la sociedad tiene su origen en la crisis educativa. Esto es, a menos educación más pobreza, más amplia se hace la brecha. ¿La solución? Una educación de calidad puede ayudar a construir una sociedad más justa y democrática.

Al igual que todos los derechos humanos, el derecho de educación es universal e inalienable, pero, en nuestros días, no es universal; y aliena, porque nos volvemos locos, más bestias por no reparar en que la educación es lo esencial en la vida del hombre. De modo que, hoy en día, la educación no llega a todos y además crea desigualdades.

LOS QUE SOMOS DOCENTES

La misión irrenunciable de  los que somos docentes es que la educación llegue a todos. En 1990, la comunidad internacional se reunió en Jomtien, Tailandia, en ocasión de la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos, para afirmar su compromiso de lograr la educación universal, pasaron casi 30 años de esto ¿y cuánto hemos avanzado? La educación ¿es para todos?, ¿se ha eliminado la disparidad entre los géneros en materia de educación?, ¿hay convicción de que la política pública educativa estable puede forjar un cambio radical?

En los últimos tiempos, se ha evidenciado un aumento de fracasos escolares en los estudiantes de educación secundaria en muchos países; entre ellos, mi país, Argentina. ¿Cómo se manifiesta? Con un alto porcentaje de desaprobación de exámenes, materias previas, bajas calificaciones, ausentismo, aburrimiento por el desfasaje entre lo que se ve en las aulas y los que se resuelven  en los escritorios de nuestras autoridades, etc.

Los colegios son entidades colaboradoras en la labor educativa, pero nunca pueden sustituir a los padres en esta responsabilidad; los padres dicen que sus hijos son grandes y se olvidan de acompañarlos en esta etapa que –además– tiene «un condimento extra», la adolescencia.

Todos los docentes sabemos que la no aprobación o repitencia no es una solución, pero aplazarlos no es mirar para otro lado. La alfabetización no es solamente aprender a leer y a escribir; es también aprender a comunicarse, a pensar, a entender los mensajes  que transmiten esos escritos, es SABER DEFENDERSE.

Un chico no alfabetizado es un chico aislado, pero soy de las que sostiene que el alumno que pasa sin saber de año, después sufre mayores dificultades y que la promoción directa es un facilismo en gran parte. La educación incluye el pleno desarrollo y la dignidad de cada persona, y si hacemos esto no le damos dignidad.

Ldesidia como política de estado no es beneficiosa para la libertad de pensamiento. El problema es que está presente en todos los ámbitos: salud, educación, seguridad, etc.

En algunos sectores tiene mayores incidencias, aunque siempre trae problemas con el entorno.

En educación, estamos mandando chicos analfabetos funcionales a la Universidad.

La UBA objeta a los chicos porque no pueden leer un manual instructivo y creó un taller para alumnos, para que supieran cómo comprender textos, y los años escolares anteriores. ¿Qué pasó?

Ni hablar de las universidades técnicas: no pueden comprender los textos porque les falta lenguaje, no saben buscar palabras en el diccionario.

La educación se debe universalizar, pero esto no significa que no restemos derecho a aprender con una buena calidad educativa, eso es el verdadero derecho a la educación.

¿Quién se hace responsable de la debacle educativa en nuestros paísesSolo los docentes, solo los padres, solos los funcionarios, ¿quién?…

¿Qué pasó antes? ¿Por qué no hacemos una autocrítica de lo que se vivió educativamente?

El problema es que se piensa a los países como compartimentos estanco de manera egoísta; por lo tanto, no se puede lograr un debate sobre la estructura educativa. La educación no es una manifestacióncuantificable y demagógica.

La educación siempre tiene que ser un desafío que crezca, ver que las fronteras del pensamientos se derriben y creceremos todos, porque la meta es la de formar ciudadanos críticos. Tenemos que generar una argumentación que asigne valor a la educación; es clave en el empoderamiento de la ciudadanía.

Gregorio Klimovsky fue un epistemólogo argentino y en su obra «Las desventuras del Conocimiento Científico», señalaba en el prólogo que Platón exigía tres cosas para que el «conocimiento»fuera considerado como tal conocimiento: ‘creencia’, ‘verdad’ y ‘prueba’.

Yo sostengo creencia en una mejor educación para todosverdad como resultado de que una buena educación tiene como consecuencia menos pobres, y prueba más libertad de pensamiento y menos brecha entre los educandos. Con una educación completa, de calidad en todo sentido evitaremos la dictadura del pensamiento único y uniforme.

Fuente del Artículo:

https://ined21.com/una-sinfonia-inconclusa-llamada-educacion/

ove/mahv

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