Perú / 24 de junio de 2018 / Autor: Julian Lacacta / Fuente: lacacta.wordpress.com
José Carlos Mariátegui, es uno de los pensadores más lúcidos de la literatura peruana, que perteneció a la corriente literaria posmodernista, destaco en el siglo XX y aporto con su pensamiento político y educativo. Este mes no solo debemos recordar su nacimiento, un 16 de junio 1894, sino la vigencia de su aporte a la educación. En estos momentos de crisis de la educación peruana, producto del fracaso del sistema, político, económico y social, es necesario revalorar los planteamientos educativos del Amauta.
El sector educativo está en crisis producto de las políticas emprendidas por los gobiernos que defienden el sistema capitalista, por más que se ha incrementado el sueldo mínimo a los docentes a dos mil soles mensuales, desde fines del año 2017, el gobierno no ha logrado mejorar otros aspectos básicos en educación, esto producto de la poca inversión en el sector, en el Perú solo se invierte un 3.7% del Producto Interno Bruto (PBI).
Nuestro sistema educativo esta implementada de acuerdo a la influencia de los grupos de poder económico internacional. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), nuestro modelo obedece al planteamiento de estos organismos, con el objetivo de recibir fondos e implementar sus experimentos educativos en países de tercer mundo y en especial en el Perú por las características geográficas especial que presenta y la diversidad de culturas que existen. Nuestro Currículo Nacional es producto del asesoramiento de esos organismos por ende su fracaso. La educación peruana responde a intereses de los grupos de poder económico, nacional e internacional.
El modelo educativo está diseñado para formar a los niños y adolescentes para que sean sirvientes, para servir a los de arriba, mas no así para ser parte de la dirección de la producción, desde los diferentes niveles educativos, inicial, primaria, secundaria, superior no universitaria y universitaria, se educa para ser obedientes, mas no así ser críticos, ni mucho menor para que vean la realidad y puedan transformarlo.
José Carlos Mariátegui, en su época desde un análisis dialectico, ya había planteado de la injerencia en la educación por parte de la burguesía dominante, que beneficiaba a esa clase y no al pueblo, así mismo mencionó que la educación en la colonia y en la república, tiene carácter elitista y escolástica, que aún se mantienen vigente este análisis en la actualidad, pero con un rostro diferente el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).
Mariátegui, no deja de tener razón cuando menciona que los contenidos educativos tienen una influencia negativa e injerencia española, franceses y la influencia norteamericana. En la actualidad estas mismas influencias en la educación están ocultas tras las corrientes pedagógicas conductista y constructivista, que impera en el desarrollo educativo, plasmados en los documentos educativos que rigen la educación peruana el Currículo Nacional.
El Amauta, dentro de su análisis de la realidad de la educación peruana y problemas de la educación, llega a las conclusiones de que la educación nacional no tiene espíritu nacional, tiene más bien un espíritu colonial y colonizador. No deja de tener razón, el modelo educativo peruano obedece a los grupos de poder, forma a los niños y adolescentes para ser sirvientes y para complacer a los de arriba, se crea las políticas educativas para favorecer a los dominantes y no para favorecer al pueblo.
En la actualidad son vigentes los planteamientos José Carlos Mariátegui, que deben ser revaloradas por los hombres convencidos de su pensamiento. Los cambios en el sector educación, solo se lograrán, modificando las estructuras del sistema político, económico y social. Decía Mariátegui: “No es posible democratizar la enseñanza de un país sin democratizar su economía y sin democratizar, por ende, su superestructura política”.
Para que se lleve a cabo una mejora de la calidad educativa, se requiere que el proyecto educativo debe estar ligado con un nuevo plan de trasformación social con identidad propia, para llegar a la satisfacción de una nueva educación, debe partir, de nuestra realidad y cumplir con el objetivo de tener una educación gratuita y de calidad para los de abajo, para las grandes mayorías.
El fin supremo de la educación según el pensamiento de Mariátegui, es formar al hombre nuevo pensante y operante, con plena capacidad de interpretar la realidad y transformarla con el esfuerzo de su propio trabajo. El pilar fundamental de la educación, es el trabajo productivo, formar para ser dirección de la producción, debe ser planteado como concepción, como fin y como método.
El Salvador / 24 de junio de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: Solo Noticias
Cristobal, una organización no gubernamental con base en El Salvador, brindó esta mañana detalles sobre un informe “Generación sin retorno”, sobre la situación de la niñez y adolescencia frente al desplazamiento forzado causado por la violencia.
Durante la presentación destacó que entre el 2014 y 2017 3,868 niños y adolescentes entre 0 y 19 años de edad fueron asesinados en El Salvador, según datos del Instituto de Medicina Legal (IML). También detalló que entre el 2016 y el primer trimestre del 2018 ya se contabilizan 7,770 homicidios de niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
El informe del desplazamiento forzado por la violencia de Cristobal revela que 12,221 niños y adolescentes abandonaron sus escuelas por la inseguridad en 2017. Además del desplazamiento forzado, los menores son víctimas de delitos como lesiones (9.1%), violaciones sexuales (71.3%), agresiones sexuales (60.2%) y fueron cometidos contra menores entre 0 y 17 años de edad.
Las casos y causas por retiro de centros escolares son:
3,369 por delincuencia.
502 por desplazamiento forzado.
640 por pandillas.
62 por asesinato.
7,648 por abandono de país.
Según el informe, las principales causas del desplazamiento forzado de niños y niñas en El Salvador son: las amenazas, homicidios y extorsiones. Y los principales causantes son, en este orden: Pandillas, la Policía Nacional Civil (PNC) y la Fuerza Armada de El Salvador (FAES), y otros actores.
Entre enero 2016 y marzo 2018, 675 niñas, niños, adolescentes y jóvenes fueron desplazados por violencia. La mayor cifra es de 2017, en ese año ocurrieron 360 casos.
Según datos del Ministerio de Educación, la delincuencia, pandillas y el desplazamiento forzado son las principales causas por lo que estudiantes se retiraron de las aulas. Cinco de cada 10 niños desplazados por violencia dejaron de estudiar o trabajar. 9 de 10 quiere dejar el país. Los principales destinos donde los niños, niñas y adolescentes quieren huir es a Estados Unidos, Costa Rica, Guatemala, México y Honduras.
“Hemos tenido casos de menores de edad que han pasado 11 meses confinados en sus cuartos por temor a la violencia”, dijo Julio Magaña, coordinador de litigio estratégico de Cristobal.
La cifra más alarmante es que del delito de violencia sexual en menor o incapaz, en un 90.8 %, fue cometido en contra de niñas, niños y adolescentes.
Otros datos del informe, indican que el solo el 54 % de las familias de estos niños y adolescentes a quienes afecta la violencia en El Salvador decidieron denunciar. Frente a un 46 % no lo hace por temor a represalias y desconfianza en las instituciones públicas.
El informe de Cristobal detalló finalmente que los lugares donde con más frecuencia se han registrado desplazamiento forzados de NNA (Niñas, Niños y Adolescentes) son: San Salvador, Soyapango, Ilopango y Panchimalco.
Programa de temas educativos conducido por María Conchita García Rábago, directora del Colegio Fray Luis de León en la Ciudad de Querétaro México. Invitada: Ana María E´vers Cisneros, Consultora en Educación.
Cuba / 24 de junio de 2018 / Autor: Lázaro Doubet / Fuente: Radio Reloj
Auspiciado por el Centro de Estudios de la Didáctica y la Dirección de Educación Superior, perteneciente a la Universidad de Cienfuegos, se efectuará en octubre el IX Seminario Internacional de Docencia Universitaria.
También al unísono se celebrará el I Encuentro de Aspirantes y Doctores de otras nacionalidades, graduados en esa institución con una amplia agenda de exposiciones y debate de temas encaminados a profundizar los conocimientos.
El Doctor Blas Yoel Juanes, miembro del Comité Organizador del Seminario Internacional de Docencia Universitaria en Cienfuegos, afirmó que han confirmado su asistencia destacadas personalidades de varios países.
Subrayó que ambos eventos sesionarán del 15 al 19 de octubre en el centro de altos estudios del territorio y entre sus objetivos figura contribuir a la profesionalidad de los académicos e investigadores.
Uruguay / 24 de junio de 2018 / Autor: Gonzálo Zunino / Fuente: El Observador
Los resultados del sistema educativo uruguayo son similares al desempeño promedio a nivel internacional
Desde la crisis del año 2002, el Uruguay ha mostrado importantes avances en materia económica, con un importante proceso de crecimiento económico y reducción de la pobreza e indigencia. En materia educativa, sin embargo, los resultados alcanzados muestran un panorama menos exitoso, lo que sitúa el tema sistemáticamente como foco de debate político y académico.
En esta columna propongo analizar algunos aspectos del desempeño actual del sistema educativo uruguayo. En primer lugar, argumento que la situación es menos crítica de lo que muchas veces se sugiere. En segundo lugar, planteo la existencia de elementos externos al sistema educativo que tornan dificultosa la obtención de éxitos notorios en materia de resultados educativos en períodos temporales cortos.
A la hora de evaluar el desempeño de nuestro sistema educativo, hay dos aspectos que típicamente acaparan el debate. El primero es la cobertura del sistema, esto es, cuantos alumnos asisten a la educación y cuántos logran culminarla. El segundo aspecto está vinculado a la calidad del sistema. En este punto, si bien hay diversas aproximaciones, una forma habitual de comparar a nivel internacional la calidad de los sistemas educativos es a partir de los resultados cognitivos alcanzados por los estudiantes en pruebas estandarizadas, entre las cuales, las pruebas PISA de la OECD son la principal referencia.
En este artículo me focalizaré precisamente en los resultados cognitivos alcanzados en las últimas pruebas PISA correspondientes al año 2015. La lectura más superficial de los resultados PISA suele centrarse en los puntajes alcanzados y la posición del país en el ranking internacional sin introducir más elementos al análisis. Sin embargo, un elemento que claramente debería ser considerado por su importancia, es el contexto familiar de los estudiantes. Es importante tener presente que el contexto familiar de los estudiantes es un determinante del desempeño estudiantil que resulta exógeno al sistema educativo.
Utilizando el índice de status socioeconómico y cultural (ESCS) construido en la propia base PISA como medida del contexto familiar de los estudiantes, la Figura 1 presenta los resultados promedio en lectura y matemática de todos los países participantes de la prueba. Tanto en matemática como en lectura se observa una clara correlación significativa entre el resultado promedio alcanzado y el contexto familiar promedio aproximado a partir del índice ESCS.La Figura nos muestra que el sistema educativo uruguayo, atendiendo a los estudiantes que recibe, obtiene resultados levemente por debajo del promedio de los países participantes en matemática en tanto que muestra un desempeño promedio en lectura. Este resultado contrasta con la visión generalmente más pesimista que se tiene sobre el sistema educativo a nivel nacional. Por otra parte, cabe señalar que muchos de los países que muestran un desempeño mejor al promedio son asiáticos, y que difícilmente se piense en el Uruguay en avanzar hacia ese tipo de sistema educativo.
Un argumento que habitualmente se menciona para matizar este resultado es que la cobertura de Uruguay es menor a la de otros países participantes.En Uruguay la cobertura a los 15 años supera levemente el 80% de la población. En este sentido, si la prueba incluyera a toda la población de 15 años es probable que los resultados fueran algo inferiores. No obstante, hay que tener presente que también es probable que el índice de contexto familiar (ESCS) resulte menor.
Una segunda conclusión que surge de la figura 2, es que considerando las diferencias en términos de contexto familiar, esperar que el Uruguay alcance resultados similares al promedio de la OECD implicaría un sistema educativo con un desempeño notoriamente superior al de estos países.En otro caso, el contexto menos favorable determinaría irremediablemente un peor desempeño. Esto no debe desalentarnos a implementar mejoras, puesto que cualquier avance actual podría impactar generando un mejor contexto educativo familiar en los niños del futuro, lo que retroalimentaría el efecto sobre estos. Pero si es necesario tener presente que una potencial convergencia en resultados educativos puede llevar variasdécadas, atendiendo a estos elementos.
Para cerrar la nota, me gustaría señalar que si bien alcanzar tasas de finalización de los estudios secundarios o terciarios mucho más elevadas que los magros registros que actualmente presenta Uruguayes una meta más que necesaria, esto no garantiza para nada la convergencia en términos de habilidades cognitivas de la población respecto a los países de mejor desempeño.
A modo de ejemplo, utilizando la base de datos PIAAC de la OECD, la cual mide las habilidades cognitivas de la población adulta, podemos observar cómo, en el caso de Chile (el ejemplo más cercano entre los países para los cuales hay datos disponibles) se ha logrado una convergencia importante en las generaciones más jóvenes en términos de la cantidad de años de educación formal cursados respecto a las principales referencias en materia de educación (panel B del gráfico), sin que esto se refleje en un proceso de convergencia en habilidades cognitivas (panel A del gráfico).
En síntesis, los resultados del sistema educativo en Uruguay se acercan al desempeño promedio a nivel internacional. Es necesario continuar adjudicando recursos a la educación, avanzar con algunas de las medidas que se vienen implementando e implementar medidas adicionales de probada eficacia para obtener mejores resultados. Paralelamente, hay que ser consientes de que muy probablemente ninguna de las medidas implementadas nos permitan dar un salto significativo en términos de resultados cognitivos en el corto plazo. En este sentido, evaluar los resultados educativos de acuerdo a expectativas realistas, consientes de que obtener mejoras significativas es un proceso de largo plazo resulta fundamental. Impacientarnos en materia de resultados y cuestionar la adjudicación de recursos
presupuestales a la educación es el peor error que podemos realizar.
Argentina / 24 de junio de 2018 / Autor: Eduardo Ledezma / Fuente: El Litoral
“¿Es de equidad que durante años hayamos poblado la provincia de Buenos Aires de universidades públicas cuando todos los que estamos acá sabemos que nadie que nace en la pobreza en la Argentina llega hoy a la universidad?”, se preguntó hace unos días María Eugenia. La cuestión, además de estructurarse sobre datos falsos, pone de relieve una postura política e ideológica que ataca uno de los valores supremos de este país: la educación pública y gratuita. Y contradice el postulado meritocrático que sostiene, con bastantes recursos, el marketing de Cambiemos. Aquí, la carta de un pobre, correntino, que se volvió universitario.
Hola, María Eugenia. ¿Cómo le va, Gobernadora? Espero que bien. Iba a presentarme, pero creo que no vale la pena, ni que a usted vaya a importarle. Sí creo que resultaría útil y, por lo tanto, me gustaría hacerle llegar una historia que sucedió aquí en Corrientes, provincia lejana a la Buenos Aires que usted gobierna. Una de tantas.
Escuché y leí lo que dijo sobre las universidades públicas. Eso de que no fue justo llenar la provincia de universidades “cuando todos sabemos que nadie que nace en la pobreza en la Argentina llega hoy a la universidad”. Eso es falso, ¿sabe?, además de canallezco.
Escuché, también, eso que dijo sobre las licencias de los docentes y sobre algo tan importante en este momento: que no será candidata a la Presidencia.
Qué bueno que lo diga, María Eugenia: tener una presidenta que piense lo que usted piensa sería, al menos, un retroceso. Porque no nos gustaría tener una presidenta que todavía no sabe que esto es Argentina y no el jardín de Noruega, Canadá o Suecia, donde se vive ciertamente mejor. O Finlandia, Singapur o Japón donde están los mejores niveles educativos. El punto de partida mayoritario, aquí, queda un tanto más lejos.
Qué bueno, de todos modos, que esté pensando en la plata de los docentes: en lo que deberían cobrar, María Eugenia. Usted fue votada para pensar en cómo gestionar el financiamiento de la educación pública, porque usted está en un gobierno, ¿sabe?, no en una empresa. Porque podemos estar de acuerdo en lo malo de los abusos y del costo de las licencias extendidas, María Eugenia, pero parece un tanto peligroso, además de demagógico -en ese contexto, claro-, ir a decir ante señoras y señores del Rotary Club que usted piensa que están mal algunos derechos que los trabajadores argentinos han conseguido a lo largo de muchos años de lucha. Las licencias, por mencionar una.
No se preguntó, en todo este tiempo, ¿por qué hay muchos maestros enfermos? ¿Por qué no pueden o no quieren dar clases? ¿Por qué necesitamos tantos reemplazos? O, en todo caso, ¿qué hizo usted para cambiar la matriz del problema que no sea la eliminación de derechos o recortes en el financiamiento?
En fin, María Eugenia. Igual, aquí estamos por otra cosa.
Déjeme contarle una historia que conozco: la de un muchacho pobre que se hizo universitario. Le va a encantar, a usted que es una leona, mamá corazón…
Nació en un pueblo que tenía menos de 10 mil habitantes a finales de la década del 70. En un pueblo chico de Corrientes, o sea, en el interior del interior, donde la igualdad de oportunidades, María Eugenia, no encuentra caminos asfaltados para entrar.
Su padre -el del muchacho-, trabajaba en una fábrica que cerró durante el menemismo. Su madre, ama de casa.
Sumada la miseria de ambos, no llegaba para hacer ni siquiera una pequeña gran miseria.
Con los años -dice el muchacho-, el padre le contó que en la época de Alfonsín conservaba al menos unas monedas que le permitían tener la cabeza despabilada. ¿Sabe por qué? Porque tenían que hacer malabares para gambetearle a la inflación. ¿Le suena?
Con Menem ya no hubo ni eso: ni monedas. El padre tuvo que poner todo su empeño en un oficio que tenía y sabía, porque había estudiado en una de esas misiones monotécnicas con las que el Estado, desde el primer peronismo, trataba de ayudar a la gente de las zonas alejadas o rurales como las nuestras.
El padre, pobre, cuenta el muchacho, hombreaba maderas que labraba en un taller al aire libre, resguardado del sol por la fronda de un naranjo, casi como un artesano, porque se imaginará, María Eugenia, lo que era para esa gente tener una máquina. Y si la tenía, lo que era pagar la energía. Bueno, no se aflija: es más o menos como ahora.
No alcanzaba la plata, claro, por eso el muchacho tuvo que salir a trabajar: tenía apenas 12 años. Vendía quiniela y diarios. Era canillita de El Litoral (como muchos lo fueron para pagarse sus estudios). Y estudiaba. Eso sí. Mucho estudiaba, María Eugenia, porque, ¿sabe qué?, el muchacho tuvo un momento de lucidez, y supo desde entonces que no quería para él eso que le estaba pasando a su familia.
Estudió y trabajó de chico, le hicieron bullying (que entonces no sabía que se llamaba así); algunos docentes lo ayudaban y otros le hacían zancadillas (siempre hubo esas cosas, ¿no?). Pero como el muchacho no se resignaba a que las cosas fueran así y no tenía fuerzas para cambiarlas, viajó a otro pueblo, haciendo dedo, cada semana (todos los lunes y viernes) para seguir estudiando. Los fines de semana volvía a su casa y salía a trabajar para poder costear la comida en el internado de una escuela pública, técnica, que hasta recibía especies como forma de pago. Comprenderá que el muchacho no tenía para bancarse una pensión. Pero el Estado estuvo otra vez allí. Y alguna gente, como la mayoría en Corrientes: gente que sabe dar la mano. ¿Entiende María Eugenia?
El muchacho siguió estudiando, se graduó con honores, fue abanderado, y entonces decidió que seguiría en la universidad. Sabía, por supuesto, que primero tenía que conseguir trabajo, porque no había nada que pudiera sacar de su casa, donde su madre ama de casa y su padre changarín, todavía tenían que alimentar otras 6 bocas. ¿Me sigue?
Pues el muchacho llegó a la Capital, como tantos correntinos del interior. Tuvo un trabajo que le permitió vivir: primero en un cuarto que le prestó un cura caritativo y después en una pensión y después en un departamentito que compartía con otros correntinos y chaqueños, estudiantes todos, pobres también.
Vino la crisis del 99 y tras cartón la de 2001. El Lecop nacional, el Patacón de ustedes, María Eugenia, y el Cecacor nuestro, que valía menos que papel higiénico. Comían salteado, María Eugenia, pero seguían estudiando.
“Teníamos pequeñas alegrías que nos permitían seguir” -me contó el muchacho-: el amor, la amistad, y algo que es casi una obligación entre los pobres: la solidaridad.
Gracias a la universidad pública, Gobernadora, el muchacho pudo salir del infierno. En este caso fue gracias a la Universidad Nacional del Nordeste, que tiene su sede en la Capital, porque Corrientes no tuvo la suerte de que le siembren universidades, ¿sabe?, cosa que evitaría la migración que nos desangra y nos vacía. Gracias a la Unne pudo seguir estudiando y trabajando. Le costó, pero pudo seguir, formar una familia, tener hijos, y hasta proyectar un futuro un tanto mejor para ellos, para sus hijos. No terminó la carrera en tiempo y forma, no, pero después de 14 años volvió, sacó materias y se lió con la tesis. Sigue intentando. Y allí sigue estando la universidad: pública y gratuita.
Sabe qué, María Eugenia: me dicen que el muchacho le mezquina los juguetes a los hijos, pero que gasta la fortuna que no tiene en libros. ¿Se imagina por qué, no?
El muchacho, gracias a la universidad pública, conoció amigos, amigos que le presentaron otros amigos que a su vez le presentaron a otros y fue haciendo una carrera. Le permite vivir, bien a veces: le permite saber que la comida, al menos, no es un problema. ¿Sabe qué?: hasta de vacaciones va. Y sueña con que algún día llevará a sus padres -que no saben lo que es eso-, tal vez a Asunción, que queda cerca. O al Brasil, más distante, pero a la vez más cerca y más barato que Mar del Plata. ¿Se imagina? Sus padres -los padres del muchacho- ¡de vacaciones! De ir, señora, por fin conocerán el mar.
*** El muchacho, María, es primera generación de universitarios en su familia de 7 hermanos. Y decidió quedarse. Porque señora, como usted sabrá bien, uno de cada tres correntinos se va: de su casa, su tierra, de su familia. Se va a Buenos Aires, por ejemplo, porque aquí escasea el trabajo. Aún hoy las oportunidades escasean, María Eugenia, y los sueños andan de a pie, ¿sabe?, y caminan lento, porque la cosa no mejora y cuesta más cada día. A los pobres por pobres, pero también le cuesta a nuestros mejores talentos, y aún a los más pudientes, para quienes esta provincia no tiene las redes de contención suficientes. Ni las necesarias tiene.
No quiero aburrirla, pero deje que le cuente algo: el muchacho trabajaba y estudiaba, y le costaba mucho el inglés. Pero ¿sabe qué?: gracias a la universidad pública pudo hacerlo una y otra vez. Y aprobó. Y gracias a la universidad pública leyó a Arlt, Walsh, Borges, García Márquez y Cortázar; a Hemingway, Capote, Wolf y Dostoievski; a Kafka y a Macedonio. Leyó a Ulrico Schmidl: ¡con eso le digo todo!
Gracias a la universidad pública, un día leyó a Piglia, y este le contó a través de uno de sus personajes que también a Arlt le costaba el inglés, por lo que, para leer literatura de afuera, “ilustrada”, el “maldito” leía traducciones. ¡Qué le parece!
Gracias a la universidad pública, me dijo el muchacho, puede discrepar con usted, María Eugenia. Tal vez no le importe, pero para este muchacho, que haya universidad pública en Corrientes no es una “prioridad equivocada”. Ojalá siembren más universidades en toda la provincia, porque como las carreras están mayoritariamente concentradas en Capital y en Resistencia, se abusan los inmobiliarios. Cuesta mucho alquilar una casa pequeña, un departamento o una pensión. Y ¿sabe qué?: en Corrientes hay cerca de 50 mil universitarios. Este año se inscribieron 21.865. ¿Sabe cuántos alumnos había hace 50 años?: había sólo 1.409. Ahora egresan anualmente cerca de 3.000 profesionales.
La Unne, además, da trabajo a 4.898 docentes y a 1.869 no-docentes. Casi sin presupuesto, en tanto, se las amañaron para crear gabinetes de investigación, con todo lo que eso significa. Pero hay más: unos 7.100 alumnos y alumnas estudian en las universidades privadas.
¿Se imagina lo que es eso para nosotros, María Eugenia, una provincia que aún hoy tiene el 40 por ciento de su población en la pobreza y el 10 por ciento más en la indigencia? Uno de cada dos…
La universidad pública le dio a ese muchacho una oportunidad. Se las da a miles de argentinos. De hecho, en Corrientes y Chaco estudian personas de muchas provincias. En las caras de esa gente se nota cuándo desayunaron y cuándo no, María Eugenia, pero van. Tenemos el mate, que sirve para la mañana, la siesta, la tarde y la noche. Para engañar al estómago y espantar al sueño. Si pueden comprar yerba, habrá para seguir soñando, pero despiertos. Para creer que es posible un mañana mejor.
Tal vez algunos tarden largos años y otros no se reciban nunca, pero ya no serán los mismos.
El muchacho que le cuento, María Eugenia, no fue el mismo después de leer el primer apunte fotocopiado. No fue el mismo después de leer a Tomás Eloy, Caparrós, Guerriero, Licitra, Cabezón Cámara o a Alarcón. No fue el mismo después de Lope de Vega: mire que lo que digo. De García Lorca. O de Godoy Cruz, que además daba clases en la facultad a la que iba. ¿Se imagina un pobre con esos libros? Conocer de Velázquez, saber de Rubens, Da Vinci, Picasso, Van Gogh, Goya, Monet o Manet…
Me contó una vez que sus cuadros preferidos son los románticos y heroicos. Le gusta mucho “La balsa…” de Géricault; “La libertad conduce…” de Delacroix; o Marat pintado por David. Si no fuera por la universidad pública, ese pobre muchacho, o muchacho pobre, no sabría de la Bauhaus, ni de Kandinski, ni de Pollock.
Me contó que una vez viajó a Cachi, Salta, donde estuvo estos días el Presidente. ¿Y sabe qué? Allí, en esa altura rocosa donde el diablo perdió el poncho, vio un par de niños collas con sus computadoras proveídas por el Estado. Estaban estudiando mientras cuidaban sus cabras.
¿Se figura lo que es eso, María Eugenia, para “los caídos” en la educación pública? Si no se hace la idea, sepa que mucha gente antes que usted, María Eugenia, no sólo lo imaginó, sino que lo llevó a la práctica, e hizo de Argentina un país distinto a los demás, donde la educación a secas, y más aún, la educación superior, es una cosa para pocos, como sugiere su pensamiento elitista, un tanto desclasado, que parece querer arrebatarle a los pobres tal vez la única puerta de salida que le ofrece el Estado cuando no llega tarde.
¿Sabe qué pasa cuando el Estado llega tarde, Gobernadora? Traslada a esos pobres en ambulancias o patrulleros a poblar terapias o calabozos.
La educación pública, la universidad, María Eugenia, en Corrientes provee como pocas cosas un aspiracional histórico: la movilidad social de los que no tienen dinero, pero sí tesón e inteligencia y eso que usted dice, citando a Einstein, que es la fuerza más grande del universo: la voluntad.
La historia de este muchacho que le cuento, María Eugenia, se repite por miles en Corrientes, como en toda la Argentina. Casi le diría que en esas historias se condensa el modelo meritocrático del que habla Cambiemos, ¿o eso es puro verso, eso también, María?
Bueno: no me haga caso. Pero, ¿me creería si le digo que aquí hasta los ricos estudian en la universidad pública? Es más, de allí salieron muchos de los dirigentes que integran Cambiemos, ¿sabe? Más aún: de ahí salieron muchos de los votos con los que Macri ganó el país y usted la provincia, María Eugenia. De la universidad pública salieron nuestros gobernadores, ¿sabe?, socios políticos suyos además, y una gran cantidad de funcionarios que cuando eran chicos, señora, eran pobres. Son los nombres propios de la movilidad social ascendente.
En fin. No quiero molestarla más. Usted ya tiene bastante poniéndose botas de goma y jeans y tapados de leona para ir de safari a las zonas carentes de Buenos Aires. Si viniera de safari a Corrientes, María, vería que de esos caseríos marginales salen pibes que van a la universidad, que trabajan y estudian y casi no comen y casi no duermen. Y pibas que, además de todo eso, en algunos casos tienen que criar también a sus chiquitos. Ideal para las selfies que tanto le gustan, señora.
***
P/D: Gobernadora. Me dijeron que sus lecturas favoritas son las novelas de Hosseini, y que le gusta mucho Jeffrey Archer y también Sidney Sheldon.
La lectura del muchacho que le cuento, María, es una especie de biblioteca mínima para las carreras de Comunicación, porque, me olvidé de decirle: siempre soñó con ser periodista, y viajar, conocer gente y lugares, tratar de señalar sandeces, custodiar valores -como los de la educación, por ejemplo-, y eventualmente alguna vez entrevistar a un presidente. ¿Qué le parece? ¿Nada mal, no? Nada mal para el hijo de un carpintero y una ama de casa. Para un muchacho nacido en el interior del interior, en un pueblo pobre de una provincia pobre insertada en una de las regiones más pobres de la Argentina.
Hay mucha voluntad ahí, María Eugenia, pero no sólo eso: también allí estuvo siempre la educación pública. Y gente que supo tender la mano.
Que le vaya bien, Gobernadora. Reciba nuestros pobres saludos desde Corrientes.
México / 24 de junio de 2018 / Autor: Bertha Becerra / Fuente: El Sol de Puebla
En México, la educación nunca ha sido un tema importante. Ha habido un debate educativo muy pobre, asegura
Gilberto Guevara Niebla, el líder estudiantil de la UNAM en los ’60 y una de las voces más importantes en evaluación educativa, nos recibe en su despacho al sur de la ciudad. Se jubiló de la máxima casa de estudios y hoy es consejero de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).
“En México, la educación nunca ha sido un tema importante. Ha habido un debate educativo muy pobre. Hay muy poca información sobre la educación”, suelta sin titubeos.
Y advierte: “Lo que hay que hacer es defender la educación. Lo que no podemos hacer es volver al pasado; es volver el poder educativo al Sindicato y admitir que la corrupción se vuelva a instalar en las escuelas. Eso no debe ser. Es fundamental que eso no suceda”.
Habla de todo. De su trayectoria, de la reforma educativa y de los presidenciables: “no hay convicciones democráticas en estas elecciones. No veo a ningún partido político que hable de la democracia con convicción, como una construcción que hay que realizar. No existe eso. Está un poco preocupante la situación”
Desde la amplitud de su oficina en el sur de la Metrópoli, con una mesa de trabajo repleta de libros, donde se respira la febril actividad que desarrolla, Gilberto Guevara Niebla, comenta:
“Tampoco hemos construido liderazgos democráticos. Faltan partidos democráticos (…) El problema es que México no ha encontrado, no ha evolucionado como todos deseamos hacia la construcción de un Estado democrático. Habría que cambiar el Estado, cambiar la estructura de partidos. Hay que cambiar. Y eso no se ha hecho”.
En un retorno al pasado reciente, reprocha:
“Los cambios no los hicieron los gobiernos del Partido Acción Nacional del 2000 al 2012. Debieron de haber impulsado esas reformas democráticas y no lo hicieron. Lo que vimos fue un desorden político increíblemente gobernado por la confusión, con poca claridad”.
Y es que política y educación, se entrecruzan, se entretejen en este sinaloense, que por sus ideales en 1968 y destacado integrante de ese Movimiento, estuvo preso casi 3 años en Lecumberri y fue expulsado del país: vivió el exilio en Perú y en Chile.
-A casi cinco décadas del Movimiento del 68, ¿cómo está México?
-La situación actual de México es sumamente preocupante. Antes teníamos un Estado autoritario. No desapareció para dar lugar a un Estado democrático. No hubo transición democrática como en España que dejó atrás la dictadura de Francisco Franco y comenzó la democracia. No hubo una ruptura categórica entre Estado autoritario y democracia.
“Aquí hubo reformas electorales desde 1977, pero quienes deciden que se hagan reformas electorales que son los gobernantes del PRI, no se convirtieron de un día a otro en demócratas. Nunca abandonaron sus ideas autoritarias, sus sistemas de control corporativos y clientelar de la sociedad, sus manejos deshonestos en las elecciones”, argumenta.
Guevara Niebla rememora considera que es muy difícil que se repita un escenario como el de 1968, porque el Estado autoritario prácticamente ya desapareció y hoy la sociedad es más política, más participativa.
“En aquellos años, había poca politización en la sociedad y la irrupción de los estudiantes fue muy ingenua y políticamente elemental. Y en las actuales condiciones es imposible pensar que se repita un conflicto de esa naturaleza o una represión como la que se dio el 2 de octubre. Eso fue un crimen de Estado”.
– ¿El nivel el debate educativo en las campañas electorales ha sido bajo?
-En México, la educación nunca ha sido un tema importante. Ha habido un debate educativo muy pobre. Hay muy poca información sobre la educación.
Prosigue y con cierta preocupación en su rostro, expone:
“No es un país que esté centralmente preocupado por la educación. Los gobiernos de México, excepto los de Álvaro Obregón, con la creación de la Secretaría de Educación Pública, y de Adolfo López Mateos, con el Plan de 11 años; pero no conocemos últimamente gobiernos que le apuesten en serio a la educación. Eso no existe”.
Sostiene que a la educación hay que apostarle a fondo como en Corea o Finlandia, países en donde la educación ocupa una posición central en la vida nacional.
Como lamentable, calificó que cada 6 años se produzcan cambios no siempre sustentados en la investigación educativa, que interrumpen y vulneran el trabajo de las escuelas. Esa volubilidad en el Sistema Educativo produce muchos perjuicios.
Se pronunció por la conveniencia de que haya políticas que vayan más allá del sexenio, que trasciendan políticas de Estado.
Afirmó que nadie puede asegurar qué va a ocurrir con el cambio en el gobierno; “pero esperemos que le den continuidad al esfuerzo muy importante que se ha realizado en estos seis años”.
– ¿Cree que de ganar las elecciones Andrés Manuel López Obrador, el grupo de la profesora Elba Esther Gordillo retome el control de la política educativa?
-No, no lo sé; pero sería muy preocupante y muy lamentable que eso sucediera. Lo que se ha hecho en estos seis años ha sido impedir que las organizaciones sindicales participen de manera ilegal e ilegítima en el gobierno de la educación. Lo que ha hecho este sexenio es combatir la corrupción que se desarrolló en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
“No hay que olvidar cómo era el liderazgo de esta señoraen el SNTE. Sería muy preocupante que esta misma persona volviera a ocupar puestos directivos en la educación”.
La mañana soleada. Por los amplios ventanales de su oficina se observa el febril movimiento citadino.
Continúa la entrevista con el especialista Guevara Niebla y sobre su percepción de que alguno de los candidatos a la Presidencia, pueda implementar la reforma educativa, responde:
“Ninguno de los candidatos ha expresado o manifestado tener un conocimiento profundo del sistema educativo. Es muy preocupante que se hagan juicios superficiales.
Por ejemplo, se habla de derogar la reforma educativa, pero me pregunto: ¿Qué es lo que se quiere derogar? La reforma educativa introdujo una regulación en el trabajo docente”.
-Entonces, ¿qué es lo que se quiere derogar?
-Obviamente, lo más polémico es la evaluación de los docentes. Lo quieren algunos profesores y quien ha insistido es López Obrador, que se va a derogar la reforma educativa.
Nosotros le responderíamos: ¿qué va a derogar usted y qué puede derogar?, porque si hablamos del Servicio Profesional Docente, es un derecho consagrado en la Constitución y el Ejecutivo federal no puede cambiar la Carta Fundamental.
-¿López Obrador y la CNTE están en contra de la evaluación al magisterio?
-Sí, López Obrador ha sido el abanderado contra la evaluación. El problema, lo que molesta y lo que se ha dicho y criticado más de la evaluación docente es que tiene impacto sobre la permanencia en el trabajo.
Propone una solución:
“Tal vez, lo que se pueda hacer es crear otra evaluación, otro tipo de evaluación a la permanencia. Lo que opino en síntesis, es que todas las medidas de la reforma educativa son perfectibles. Como toda obra humana hay errores de diseño, errores de implementación. Hay que revisarlo todo. Estoy perfectamente de acuerdo con eso”.
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