América/Uruguay/26 Febrero 2017/Fuente: Elpais/Autor: CARLOS TAPIA
Lucía pasó de cuarto a quinto de liceo. En 2016 iba a un colegio privado pero este año va a estudiar en una institución pública. Se anotó en el IAVA, uno de los centros más codiciados por los alumnos —más bien por sus padres— y también por los profesores. Se inscribió en diciembre, pero todavía no sabe si va a poder cursar allí. De hecho aún no tiene idea a qué institución va a asistir. Ella no figura en la lista de ningún centro de Secundaria.
El caso de Lucía no es aislado. La Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes) sostiene que hay 900 jóvenes, provenientes de instituciones privadas y que se pasaron a liceos públicos, que están en esta situación.
«Todos los estudiantes que pidieron pase desde privados están en tránsito, es decir que están flotando en el ciberespacio. Son unos 900», dijo a El País el dirigente del sindicato Julio Moreira.
La semana pasada El País develó un documento de la Dirección de Desarrollo de Gestión Informática del Consejo de Educación Secundaria (CES) que daba cuenta de que, solo en primer año de liceo, había grupos de hasta 43 estudiantes. En la web de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) se sostiene que hay clases con hasta 27 alumnos en el Ciclo Básico y hasta 24 en Bachillerato.
De las 245 instituciones que figuran en el informe del CES, en 128 la cantidad de alumnos es mayor a 27. Y allí no se cuentan ni los 900 que provienen de instituciones privadas, ni un 9% del total de los estudiantes que aún no había confirmado su inscripción (equivalentes a 3.118 adolescentes), ni a otros 3.720 que tenían sus fallos en suspenso porque les restaba rendir exámenes para ver si pasaban de año.
Planteos.
Los núcleos sindicales de varios liceos de Montevideo están enviando cartas al CES en las que solicitan la creación de nuevos grupos y que se nombren más adscriptos para poder atender la alta demanda de estudiantes. El País accedió a algunos de estos reclamos.
Desde el liceo N° 54 del Prado enviaron una carta a la directora del CES, Celsa Puente, en la que se le pide «la creación de un grupo más para el turno vespertino». También se le solicita que se nombre a una nueva adscripta, puesto que «el volumen de la población estudiantil y la estructura edilicia en la que se trabaja hacen imperiosa la presencia de otra persona».
Los sindicalistas del liceo N° 56, también del Prado, además de solicitar otro adscripto, reclaman «la construcción de un nuevo edificio», pues «no se cuenta con espacios suficientes para satisfacer las necesidades actuales».
El núcleo sindical del liceo N° 51, de Nuevo París, también envió al CES una misiva donde solicita dos adscriptos, y además explica que «el año comienza con una población que excede los recursos tanto materiales como humanos».
Otra carta, esta vez del liceo N° 70 del barrio El Tobogán, advierte sobre la «superpoblación». Dice que «se superan los 31 estudiantes por grupo, en salones donde entran físicamente 28 bancos».
La consejera de Secundaria en representación de los docentes, Isabel Jaureguy, dijo a El País que «se están viendo una a una» las cartas que se envían desde los liceos.
La semana próxima el CES recibirá un nuevo informe sobre la situación de los liceos públicos, en cuanto a la cantidad de estudiantes por grupo. En tanto, Fenapes analizará posibles medidas.
Fuente de la noticia: http://www.elpais.com.uy/informacion/jovenes-que-pasan-privado-publico.html
Fuente de la imagen: http://sc.diarioelpais.com/files/article_main/uploads/2017/02/24/58b0d8950727a.jpg

De la mano de su tutor, Jorge Laplana, los alumnos de 3º de Primaria han querido aportar su grano de arena para apoyar a las miles de familias que se enfrentan a diario con el PXE, una patología degenerativa que afecta a la piel y al resto de tejidos e impide su regeneración natural. Para ello, han incluido, de manera transversal y en el contexto de los proyectos de metodología constructivista, una campaña de recaudación de fondos.
Esta campaña recaudatoria se ha reforzado con la realización y posterior venta en mercadillos, por parte de los pequeños, de diversos materiales de artesanía hechos en la asignatura de Art & Craft, así como de otras acciones relacionadas con el espectáculo de final de curso. El proyecto ha trascendido tanto que algunos empresarios que forman parte de la comunidad educativa han decidido participar.





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