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Libro: Ecología política

Ecología política
Naturaleza, sociedad y utopía

Héctor Alimonda. [Compilador]

Alain Lipietz. James O´Connor. Roberto P. Guimarães. Guillermo Castro Herrera. Célia Dias. Angela Alonso. Valeriano Costa. Eduardo Gudynas. Roberto Moreira. David Barkin. Canrobert Costa Neto. Flaviane Canavesi. Renata Menasche. Ricardo Ferreira Ribero. Fernado Marcelo de la Cuadra. Cecília C. do A. Mello. Ruy de Villalobos. Henri Acselrad. [Autores de Capítulo]

Colección Grupos de Trabajo.
ISBN 950-9231-74-6
CLACSO.
Buenos Aires.
Marzo de 2002

Los trabajos reunidos en este libro pretenden constituir aportes para una discusión necesaria, en la dirección de una Ecología Política latinoamericana, construida en base a un trabajo riguroso de crítica y a una recuperación de la utopía. La Ecología Política latinoamericana está en elaboración. Se trata de una gran tarea colectiva, que supone la necesidad de recorrer varios caminos vinculados entre sí. Un esclarecimiento conceptual riguroso, y al mismo tiempo flexible. Una dilatada acumulación de informaciones sobre la naturaleza y la historia del continente, especialmente sobre la relación entre ambas, y sobre los acontecimientos contermporáneos a escala planetaria. Un trabajo crítico sobre las diferentes formas en que los poderes dominantes en diferentes épocas concibieron y ejecutaron sus estrategias de apropiación de la naturaleza latinoamericana, y un balance de sus consecuencias ambientales y sociales. Un diálogo permanente con territorios del saber científico y tecnológico, especializados en dominios externos a las ciencias sociales. Una relectura, desde nuevos puntos de vista, de clásicos del pensamiento social y político del continente, como José Bonifacio de Andrada e Silva, José Martí, Manuel Gamio, José Carlos Mariátegui o Gilberto Freyre. Y, sobre todo, un recuento de las desmesuradas experiencias de resistencia de los latinoamericanos, de su tozuda búsqueda de alternativas y de herencias, de sus esperanzas y de su desesperación, de sus sueños y de sus pesadillas. Pero además, para no transformar su potencialidad crítica en un nuevo despotismo tecnoburocrático, la Ecología Política latinoamericana debe traer implícita una reflexión sobre la democracia y sobre la justicia ambiental como ampliación complementaria de los derechos humanos y de la ciudadanía, permitiendo la apertura de un espacio de solidaridades horizontales y de enunciaciones plurales.

Fuente: http://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/buscar_libro_detalle.php?id_libro=234&campo=titulo&texto=politica

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Entrevista con Toni Ramoneda: La única certeza es que no existe ningún método para aprender. Y es una suerte

Entrevista con Toni Ramoneda: La única certeza es que no existe ningún método para aprender. Y es una suerte

Hector G. Barnés

Este libro está escrito desde la distancia que supone escribir en español cuando se vive en Francia, pero la distancia también que separa los tres componentes del relato”, escribe Toni Ramoneda en la introducción de su último libro, ‘La escuela más fea del mundo’ (Clave Intelectual). Se trata de una obra en dos movimientos y un intermedio articulados entre una conferencia sobre Europa, el colegio donde imparte clase y el cabezazo de Zinedine Zidane en la final del mundial de 2006.

Ramoneda (Barcelona, 1978) es doctor en Ciencias de la Comunicación y profesor de español en el instituto Louis Aragon de Givors, además de miembro del equipo de investigación ELLIAD de la Universidad de Besançon. Hijo del periodista y filósofo Josep Ramoneda, su segunda obra después de ‘Europa como discurso’ (RBA) se encuentra en un punto intermedio entre el ensayo, la conferencia, la divagación filosófica y la narración.

Desde su posición privilegiada –o, mejor dicho, única–, nos internamos con él a través de un cuestionario por correo electrónico en su colegio, su ciudad, su país, su sistema educativo y lo que le aguarda a la Unión Europea. ¿Fue todo un sueño?

PREGUNTA. Europa es el tema principal de su libro. Sin embargo, ¿se ha construido Europa desde las escuelas, ha habido un verdadero proyecto? Es más, ¿debería haberlo?

RESPUESTA. Yo no diría exactamente que Europa sea el tema de mi libro. Su hilo conductor es más bien la manera en que al aprender construimos un mundo común. Eso, con la particularidad de que este libro está escrito en Francia y que en francés el verbo aprender significa a la vez enseñar y recibir. A partir de ahí, de este movimiento que intento trasladar también a la escritura, Europa surge en el libro como una realidad que se construye a sí misma. Y llego a sus preguntas. Porque Europa es una realidad que estamos construyendo y por lo tanto que también desmontamos, destruimos y reconstruimos por momentos.

En términos institucionales, es decir como conjunto de tratados, de edificios, de directrices y demás, esta realidad tiene cincuenta años. Por lo tanto, Europa como institución no se ha construido, sino que todavía se construye y eso –la capacidad de otorgarnos reglas comunes, espacios de representatividad, formas de reconocimiento mutuo, dispositivos para el debate y también, por supuesto, sus contrarios, es decir imposición de normas mediante una negociación falseada, debates sin espacio para la crítica o formas de representación alejadas de las realidades que representan– de algún modo lo hemos aprendido en las escuelas y forma parte también de un cierto proyecto ligado a la ilustración. Pero insisto: todo. El debate real y el consenso burocrático, la representatividad y el ‘marketing’ político, el reconocimiento mutuo y el falso reconocimiento de la negociación desigual.

A mi parecer el proyecto Europeo tendría que ver, y eso pretende expresar mi libro, con la capacidad de construir espacios comunes que no se reduzcan a formas de pertenencia y esto es el acto de aprender: construir lo común mediante las palabras, cada uno desde su propia posición, sin pretender convertirnos en una unidad. Supongo que volveremos a ello, pero una clase no es un equipo de fútbol que debe competir unido, una clase es un grupo de personas interdependientes que construyen un espacio común. Ya sé que suena naïf y pasado de moda, pero este, a mi entender, es también el proyecto europeo. Por lo menos el de ‘La escuela más fea del mundo’.

P. Señala que los alumnos creen que la escuela debe proporcionarles un buen trabajo (y, por extensión, un buen salario). Lamenta que, además, parezca algo contradictorio con ser más sabios. ¿Corren el peligro tanto la escuela como la universidad de convertirse en fábrica de trabajadores, pero poco sabios?

R. Lo creen sobre todo los padres, que son antiguos alumnos, claro, y probablemente lo creerán mis alumnos cuando sean padres. No hay que olvidar que todos hemos sido alumnos, también los profesores. Pero sí, lo que lamento es el aspecto utilitario, incluso cuando se reviste de ideas muy loables como crear personas o incluso contribuir a la realización personal de los alumnos, incluso así, atribuir una función a la escuela es ya un indicio de lo poco que creemos en el aprendizaje como experiencia. Aprender, insisto, es construir. Aprender y enseñar es apoderarse de un presente, de un tiempo que nos es propio, que nos pertenece a los alumnos y al profesor y que puede estar contenido en las cuatro paredes de un aula, en un jardín botánico o en un taller de mecánica, pero un tiempo que es nuestro y que sirve para ese momento, es decir para estar ahí juntos, porque si no el utilitarismo se carga el aprendizaje y el futuro viene a robarnos este presente. No digo que nos dé igual el futuro, digo que vamos a ir hacia él desde aquí y no al revés.

P. Hay una expresión muy potente en su libro: «aulas colonizadas por la angustia del futuro». ¿Se ha trasladado la angustia propia de la edad adulta a los niños, a los que les exige que elijan su destino a una temprana edad, y por lo tanto dejen de ser niños?

R. Es cierto que yo, cuando veo a chicos de catorce años a los que les exigimos que sepan lo que quieren hacer de mayores, me siento muy mal. ¡Pero también es posible que sea porque yo mismo no sé todavía qué quiero ser de mayor! En fin, sea como fuere, tanto ellos obligados a decidir, como yo incapaz de hacerlo estaríamos colonizados por este futuro del que hablo. No sé si el problema es dejar de ser niños, tampoco me gusta la idolatría de la inocencia en la que se cae a veces, pero una vez más, lo que me parece problemático es la desconfianza que mostramos hacia el aprendizaje como experiencia. Desde el momento en que estamos articulando de manera tan insistente el aprendizaje a una elección y a una situación futura, estamos impidiendo esta experiencia que, por sí misma, ya nos puede ir guiando. Insisto, creo que no confiamos en el aprendizaje. En la experiencia de aprender.

P. En España hay una cierta idealización de la educación extranjera; sobre todo Finlandia, pero también países como Francia. Sin embargo, cita una «nueva tautología republicana» de manera bastante ácida: «somos un país culto porque somos un país culto». ¿Qué pasa en la escuela francesa?

R. Pues precisamente yo diría que sufre, quizás como Francia en general –pero esto ya sería otra cuestión–, de una falta de confianza en sí misma tremenda. Nadie confía ya en el proyecto republicano de una escuela emancipadora, igualitaria y laica. Por eso lo extendía al país en su conjunto que no confía en su propio proyecto republicano. En la educación, esto significa que nadie se cree ya que el sistema educativo sirva para romper las dinámicas de reproducción social. Desde el famoso libro de Bourdieu ‘Los herederos’, en el que este sociólogo demostraba como la escuela está construida por y para quienes ya saben cómo funciona y por lo tanto se manejan mucho mejor que los demás en ella y parten con una ventaja añadida, además de la de pertenecer a una clase superior, desde entonces se ha seguido reflexionando y se han multiplicado dispositivos, programas, métodos y directrices para tratar de ofrecer las mismas posibilidades a todos los alumnos.

Ahora, por ejemplo, nos centramos en la individualización, es decir en tratar de ofrecer a quienes no tienen los medios, ya sean económicos o culturales, en su casa para comprender las reglas del sistema, la posibilidad de manejarse en él. Dicho de otro modo, adoptamos como profesores un rol de tutor ilustrado. El problema es que esto ya existía antes en forma de dispositivos, con profesionales que trabajaban y cobraban por hacerlo y alumnos que podían recibir esta ayuda como parte de su educación. Se cerró porque era muy caro y ahora lo transformamos en seguimiento individual. Un poco como cuando un país no controla su deuda y llegan los expertos de Bruselas. En el mejor de los casos, lo que transmitimos a los padres es algo como ‘no se preocupe, usted no sabe hacerlo muy bien, pero ya me ocupo yo de su hijo’.

De hecho mi respuesta cabría en una frase: la escuela francesa es extremadamente cara y hay que reducir la deuda. La cuestión, por lo tanto, más allá de si está bien o mal sacrificar la educación pública para salvar la deuda es ¿por qué hoy Francia, que ha hecho de la educación uno de sus mitos fundadores, está dispuesta a sacrificarla? Pues porque ya no confían en la escuela. De ahí mi frase, que usted llama ácida.

P. «Podría tratar de explicar ahora las razones por las que somos tantos los que sufrimos con un trabajo que debería hacernos sentir partícipes de nuestro mundo común», escribe a propósito de su labor diaria. ¿Por qué no me lo explica ahora?

R. ¿Cómo se sentiría usted si tuviera la impresión de que cada vez más personas están dejando de confiar en su trabajo? De hecho, deslegitimar el periodismo como profesión es uno de los ejes discursivos de Donald Trump, pero también lo vemos en la derecha francesa ahora que se acercan las elecciones y en la extrema derecha de Marine Le Pen. Lo que quiero decir es que la educación, como el periodismo, además de profesiones, son instituciones ligadas a la democracia y por lo tanto las vivimos como un ejercicio que contribuye al bien común. Eso, como todo, puede derivar en abuso de poder, ya sea en el caso del periodismo mediante la voluntad de ejercer un poder, digamos, fáctico o en la educación cuando se cae en el adoctrinamiento, ya sea moral o ideológico.

Pero sin perder nuestra capacidad crítica, creo que podemos estar de acuerdo en que muchas personas deciden hacer periodismo o meterse a enseñar en un aula para contribuir al debate público o a la construcción de este mundo común del que ya he hablado. Por lo tanto, cuando uno se encuentra en que no solo este trabajo es mucho más exigente en términos incluso psicológicos y morales, porque los adolescentes son más crueles entre ellos y con los demás de lo que pensaba, sino que además no se le reconoce ningún otro valor más allá de la evaluación en términos de resultados, pues sí, uno sufre. Pero insisto, el sufrimiento está presente en muchos trabajos, lo dramático es cuando a la falta de confianza en sí mismo que uno puede sentir frente a treinta alumnos que muestran desdén se le añade la falta de confianza que uno siente por parte de la sociedad en su conjunto.

P. «La obligación del profesor, decía, es llevar a los alumnos a la frontera para que naveguen en un discurrir extraño que no harían de otro modo y que podrán seguir haciendo en el futuro»: se dirá que ahora los nuevos profesores, o los de los colegios de excelencia, sí que saben hacerlo, no como «los de antes». Pero eso no es verdad, ¿verdad?

R. Sí. Ahora parece que todo el mundo ha descubierto los llamados métodos accionales, la necesidad de sorprender a los alumnos para que deseen aprender, la motivación extrínseca que hay que aportarles sin esperar que estén motivados por sí mismos, el desarrollo de competencias, en fin, todo lo que ya sabemos desde hace más de cien años. Y no hay nada que decir, pues mejor si al fin se pone de moda. Pero vuelvo al principio: ¿qué discurso hay detrás? El discurso de que así se aprende mejor, de que así los alumnos son competentes y se adaptan mejor a cualquier situación, de que con estos nuevos profesores y estas nuevas pedagogías, que no tienen nada de nuevas repito, el aprendizaje es, en suma, más eficaz.

O sea, que lo que nació como una forma de desligar el aprendizaje de la transmisión, es decir de la idea de que hay un saber que tiene que pasar de un punto A, el profesor, a un punto B, el alumno. Esta idea, que es absurda porque es lo propio de las máquinas, no de los hombres, sigue estando presente como discurso. Se le llama eficacia. Pues para eso, que desarrollen la inteligencia artificial y sí, seguro que transmitirán datos completos de A a B, pero el acto de aprender, la experiencia del aprendizaje, habrá desaparecido. En definitiva, lo que me da miedo en algunos de estos discursos que leo u oigo sobre educación actualmente en España es que se centran en la presentación o en la búsqueda de métodos, del ¡método final!, diría. Y la única certidumbre que tengo en lo que respeta a la educación es que no existe ningún método para aprender. Lo cual es una suerte, por cierto.

P. Como profesor de lengua extranjera en Francia, ¿cuáles son las diferencias entre la escuela española y la francesa? Y, sobre todo, ¿qué tienen en común?

R. Nunca he ejercido en España así es que la verdad es que no lo sé. Pero a nivel anecdótico, una cosa que es muy sorprendente en Francia y que comparto con otros compañeros españoles es la obsesión por el silencio. El silencio como símbolo de respeto hacia el profesor y de la autoridad que representa. Yo me obligo a dar clase con la puerta abierta para quitarme la vergüenza de encima si en mi clase se oye ruido. Pero no es fácil porque entre compañeros se sabe en qué clases hay silencio y en cuáles no. Cuando uno enseña un idioma, que lo valoren en función del silencio que impone, pues tiene su gracia…

P. En una entrevista explicaba que busca en sus clases «crear un deseo de aprender pero a la vez crear conciencia de lo que no se sabe». Como profesor, ¿cuáles son sus principios, a nivel práctico?

R. Lo de ser conscientes de lo que no sabemos ya sé que es el primero de los tópicos del aprendizaje, pero es que muchos alumnos todavía no lo han oído y hay que transmitírselo. A nivel práctico, mi obsesión principal es construir ejercicios que nunca se puedan acabar. Esto es muy difícil y rara vez lo consigo, porque claro, tampoco puedes frustrar al alumno con algo que no podrá hacer o que tendrá la impresión de no haber conseguido hacer. El equilibrio, en este sentido, aparece cuando consigo encontrar una actividad en la que un alumno dice «ya he acabado» y entonces le puedo señalar otra cosa en la misma actividad y decirle pues yo creo que todavía puedes seguir y así, de manera ideal, hasta el infinito. A parte de mostrar el hecho de que el aprendizaje es un movimiento y una experiencia y no sólo la adquisición de un conocimiento, esto permite que cada alumno pueda a la vez participar de un trabajo colectivo, porque todos tienen que realizar la misma actividad y llegar hasta donde le lleve su propio trabajo y su propio ritmo.

P. ¿A qué clase de personas da lugar el sistema educativo actual?

R. No lo sé. Pero precisamente creo que deberíamos dejar de pensar que el sistema educativo tiene que dar lugar a determinadas personas porque así es como nos quitamos de encima nuestra responsabilidad como miembros de una sociedad. Las personas las creamos en las escuelas, en los bares, en casa mirando la televisión, en las redes sociales, en los campos de fútbol, cuando vamos de vacaciones y en el Congreso de los Diputados. Nadie se escapa y los profesores, cuando caemos en la tentación de pensar que jugamos un papel diferente, nos atribuimos una responsabilidad que no nos incumbe, al tiempo que se la quitamos a los demás. La escuela es una institución democrática, cierto, como lo es el periodismo, ya lo dije antes, pero ello no significa que produzca algo. Eso ocurre, precisamente, cuando se la utiliza como lugar de adoctrinamiento, pienso en los regímenes totalitarios. En democracia, una escuela no debería producir nada. Algo así como un gran silencio en medio de un mundo que produce ruidos sin parar.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-02-25/entrevista-toni-ramoneda-escuela-fea-mundo_1336906/

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Cepal: En 15 años en Chile habrá más adultos mayores que niños

Chile/Marzo de 2017/Fuente: Erbol

Lo que por mucho tiempo se pensó como un escenario lejano, es una realidad cada vez más visible en Chile: el aumento progresivo de los mayores de 65 años y la reducción en la población infantil.

Chile envejece. Y las estimaciones señalan que para el año 2035, el grupo de menos de 14 años representará el 16,9% del total de población, mientras que los mayores de 65 años serán el 18,8%. Una situación inversa a la que se apreciaba por ejemplo en 2005, cuando los niños eran el 24,8% y los mayores de 65 años el 8,1%.

Es lo que muestran los datos del Anuario Estadístico de América Latina y El Caribe 2016, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), difundido la semana pasada.

Punto de inflexión

El cambio en Chile se explica por las rápidas transformaciones demográficas que ha experimentado en las últimas décadas. Guiomar Bay, oficial de asuntos de población del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade)-División de Población de la Cepal, señala como factores relevantes, el alza de la expectativa de vida y la caída en la tasa global de fecundidad (promedio de hijos de una mujer durante toda su vida fértil).

“La población en América Latina ha envejecido más rápido de lo que imaginábamos. En el año 2000 pensábamos que en el 2030 tendríamos menos de 2,0 hijos por mujer, pero eso ocurrió mucho antes en Chile, que junto a varios países de la región están bajo el nivel de reemplazo”, dice Bay.

De la región, Chile es uno de los países más envejecidos, luego de Cuba y Uruguay, indica la experta de Cepal. “Entre los años 2030 al 2035 demográficamente se vivirá un punto de inflexión, donde el grupo de población más joven será menor a la mayor de 60 años, y se acelera el proceso de envejecimiento”.

El efecto de eso, según las proyecciones de Cepal, se apreciará en el año 2050, “con un mayor número de fallecimientos que nacimientos. Mientras más envejecida la población las muertes superan a los nacimientos”, dice Bay.

Es lo que muestran las proyecciones del Anuario 2016 de Cepal, que establecen que la población actual en Chile es 18.209.000 personas, número que para el año 2035 superará los 20 millones.

Pero en el año 2050 el escenario cambia, y la población comienza a disminuir progresivamente hasta bajar a 19 millones en el año 2090.

Repensar la sociedad

Para Esteban Calvo, sociólogo y académico del Instituto de Política Pública de la U. Diego Portales, y de epidemiología de la U. de Columbia (EE.UU), esos cambios demográficos son una invitación a la innovación. “Son cambios demográficos sin precedentes, que exigen pensar lo que hacemos de una manera que no lo hemos hecho hasta ahora. Desde el crecimiento económico, los sistema de salud para personas mayores, el cuidador para personas con dependencia, las políticas públicas, etc. Es un mandato para innovar”.

Lo primero es cambiar la visión lineal de la vida, dice Calvo. “Pensar que la vida es estudio, trabajo y jubilar, no es sostenible. Eso hay que modificarlo de manera que sea una vida más productiva, más satisfactoria y saludable”.

Los cambios importantes generan mucha alarma, advierte Calvo, pero también oportunidades. “Hoy se habla de dividendo demográfico, con menos personas dependientes y aumento de trabajadores. Cuando esa ventana se acabe vendrán otras oportunidades, como fomentar organizaciones sociales que no se reflejan en el PIB pero que tienen valor, ese es el camino inevitable”.

Fuente: http://www.erbol.com.bo/noticia/internacional/01032017/cepal_en_15_anos_en_chile_habra_mas_adultos_mayores_que_ninos

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Incertidumbre política en Francia

Francia/Marzo de 2017/Fuente: Capital  Bolsa

Nos encontramos en un momento en el que los eventos electorales teóricamente imposibles se hacen realidad, como es el caso del Brexit y de Donald Trump. El próximo se encuentra a la vuelta de la esquina y cada vez pisa más fuerte, su nombre es Marine Le Pen, la líder del partido político de la ultraderecha francesa.

Las elecciones tendrán lugar el próximo 23 de abril en primera ronda, y el 7 de Mayo en segunda ronda, y está generando una gran incertidumbre en los mercados debido a que la victoria de Le Pen empieza a considerarse como una posibilidad real. Los inversores comienzan a incluirlo en sus valoraciones.

Ahora bien, para poder entender esta incertidumbre que se está generando en el mercado es necesario conocer las propuestas que propone la líder de la ultraderecha, la viabilidad para que dichas propuestas se cumplan, y cómo está digiriendo el mercado la situación.

El pasado 4 y 5 de febrero Le Pen reveló los “144 compromisos” que constituyen su programa electoral con los que busca una Francia “libre”, “segura”, “próspera”, “justa”, “orgullosa”, “potente” y “sostenible”, y entre los cuáles destacamos dos de sus promesas. En primer lugar dice que reducirá drásticamente la migración, expulsará a todos los inmigrantes ilegales y restringirá ciertos derechos ahora disponibles para todos los residentes, incluida la educación gratuita.

Fuente: http://www.blogscapitalbolsa.com/article/12130/incertidumbre_politica_en_francia.html

 

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Ministros de Educación y Cultura del SICA se reúnen en Costa Rica

Costa Rica/Marzo de 2017/Autor: Mauricio Inostroza A./Fuente: Hispan Tv

En Costa Rica, se realiza la trigésima séptima reunión de ministros y ministras de Educación y Cultura del SICA centroamericano.

Los ministros de educación y cultura de los ocho países que conforman el Sistema de Integración Centroamericano (SICA) se reúnen en Costa Rica, como parte de la trigésima séptima reunión del consejo de ministros de la Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana (CECC).

La CECC es una institución del sistema de integración centroamericano que cumple funciones de secretaría técnica, y que tiene como objetivo la coordinación, promoción e integración en materias de cultura y educación.

En materia de cultura se discutieron; además de la agenda regular, una serie de temas con miras a la cumbre iberoamericana del próximo año, se destacan los programas de emprendimientos culturales y la inclusión, también vista desde las distintas realidades de población y territorio.

Costa Rica ejerce la presidencia pro tempore del SICA desde enero de este año y durante los próximos seis meses.

Fuente: http://www.hispantv.com/noticias/centroamerica/334599/ministros-educacion-cultura-sica-reunion-costa-rica

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El Caribe requiere agilidad en apoyo tras emergencias climáticas

Dominica/Marzo de 2017/Autor: Desmond Brown/Fuente: Inter Press Service

Cuando se aproxima el segundo aniversario de la devastacion causada por la tormenta tropical Erika en la pequeña isla de Dominica, sigue sin materializarse parte de la ayuda prometida para afrontar sus estragos, que incluyeron decenas de personas muertas, casi 600 sin hogar, y daños materiales por 1.000 millones de dólares.

La situación, que se repite en otras tragedias que asolan a los países insulares del Caribe por el impacto del cambio climático, ha llevado a los gobernantes del área a demandar mayor agilidad en la asistencia comprometida, como parte de la respuesta a estos fenómenos.

El 27 de agosto de 2015 cayeron 381 milímetros de agua en esta isla montañosa causando inundaciones y deslizamientos de tierra, que la hicieron retroceder 20 años en su desarrollo, según el primer ministro Roosevelt Skerrit.

Este país insular no estaba preparado para una tormenta como Erika. Muchas rutas y puentes no eran lo suficientemente resistentes como para soportar ese gran volumen de agua.

Poco después de pasada la tormenta, Skerrit dijo que cientos de hogares, puentes y caminos quedaron destruidos y que se necesitaría una ayuda económica de millones de dólares para recuperar al país.

“Para volver a donde estábamos antes de Erika, tenemos que conseguir por lo menos 88,2 millones de dólares para el sector productivo, 334,55 millones para infraestructura y 60,09 millones para el sector social”, detalló.

Los vecinos del Caribe fueron los primeros en ayudar a Dominica ofreciendo asistencia médica y económica e ingenieros en telecomunicaciones, a los que se sumaron el aporte de suministros esenciales y mano de obra aportados por Venezuela, así como médicos y enfermeras de Cuba.

Dieciocho meses después, Dominica todavía está en las primeras etapas de la recuperación, y Skerrit solicita la rápida actuación de las agencias internacionales para ayudar a su país y a sus vecinos, también golpeados por las severas tormentas de los últimos años.

“Para nosotros es particularmente importante el Fondo Verde para el Clima (FVC), creado para asistir en la adaptación y la mitigación de los efectos del cambio climático”, dijo Skerrit a IPS.

“Es fundamental que quienes deberían recibir la asistencia tengan un acceso relativamente rápido al fondo”, precisó.

Por más loable que sea, tendrá un impacto mínimo si el desembolso resulta tan lento como ha ocurrido con otras instituciones y agencias de crédito.

“La creciente intensidad y frecuencia de estos eventos climáticos nos obliga a hacer frente a la realidad del cambio climático”, observó.

“Difícilmente en la región haya alguien que no haya sufrido de alguna forma los efectos del fenómeno y eso subraya la necesidad de implementar las medidas contenidas en el Acuerdo de París”, añadió.

El FVC fue creado con el fin de impulsar la meta de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los dos grados centígrados.

El fondo es una iniciativa global única para responder al cambio climático, que procura que invertir en un desarrollo con bajas emisiones de carbono y resistente al clima.

Creado por 194 gobiernos, el FVC procura limitar o reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en los países en desarrollo y ayudar a las comunidades vulnerablesa a adaptarse a los impactos inevitables del recalentamiento planetario.

Dada la urgencia y la seriedad del desafío, el fondo está mandatado para hacer una ambiciosa contribución a una respuesta global unida al cambio climático.

El Centro de Cambio Climático de la Comunidad Caribeña (CCCCC), con sede en Belice, fue acreditado como una entidad regional de implementación por la junta directiva del FVC en 2015.

El director ejecutivo del centro, Kenrick Leslie, dijo que la institución refleja el gran calibre del trabajo realizado en la región y de la fuerza de los sistemas internos de la misma.

“Ahora avanzaremos con una serie de proyectos ambiciosos, que hemos desarrollado bajo instrucciones de la dirección de la Caricom (Comunidad del Caribe)”, precisó.

Como primera organización regional acreditada, el CCCCC es ahora la interfaz y la vía de financiación del FVC a los pequeños estados insulares en desarrollo del Caribe.

Skerrit, quien terminó en febrero la Presidencia de la Caricom, de 15 miembros, comentó que visitó Haití y Bahamas durante su mandato para constatar de primera mano la devastación causada por el huracán Matthew, que azotó la región en 2016.

Matthew rápidamente se intensificó pasando de tormenta tropical a huracán al avanzar por el mar Caribe, y alcanzó la categoría cinco convirtiéndose en uno de los más fuertes en la historia de la cuenca del Atlántico y destruyendo grandes partes de Bahamas, Haití, Cuba y el este de Estados Unidos.

“La magnitud del daño fue grave”, aseguró Skerrit, acompañado del secretario general de la Caricom, el embajador Irwin LaRocque, y del director ejecutivo de la Agencia de Gestión de Emergencia de Desastres del Caribe, Ronald Jackson.

El gobierno de Haití registró 500 personas muertas y 1,5 millones urgidas de asistencia humanitaria, entre ellas 120.000 familias cuyas viviendas quedaron destruidas o gravemente dañadas, indicó.

Lo peor de la devastación ocurrió en el cinturón agrícola, que afectó la distribución de alimentos al resto del país.

“La agricultura y la pesca también se vieron gravemente afectadas en Bahamas, además de las viviendas y de la infraestructura en las tres islas más golpeadas”, apuntó.

“Los daños se estimaron en más de 500 millones de dólares. Espero que el proceso de recuperación esté bien encaminado para reconstruir la vida y las formas de sustento de los afectados”, precisó.

Por su parte, el primer ministro de Bahamas, Perry Christie, describió cómo, a raíz del huracán Joaquín, de categoría tres, que golpeó a su país en 2015, su gobierno debe hacer frente daños por 600 millones de dólares, así como a la intrusión del mar causado por Matthew al año siguiente.

El mandatario bahameño opinó que las instituciones financieras necesitan hacer una consideración especial de las circunstancias únicas del país.

“Nuestra población se distribuyen en 100.000 millas cuadradas de océano y a medida que nos modernizamos comenzamos a sentir los efectos de tener a personas ricas conduciendo nuestra economía y que esta se mida en función del ingreso por habitante. Nos clasificaron de tal forma que no calificamos para préstamos en condiciones favorables”, explicó.

“El paradigma que agrupa a todo el país, no toma en cuenta el desarrollo desigual. La gente que vive en la isla de Providencia es totalmente diferente a la de otras islas más alejadas”, ejemplificó Christie.

“Nos juzgan con dureza”, se lamentó.

“Cuando tenemos un huracán que deja daños por 600 millones de dólares y que hacer frente la intrusión del mar, derivada de Matthew, el país debe soportar las consecuencias, pero luego te rebajan de categoría porque no hay garantías de que tengas los ingresos”, explicó.

“Esos son los desafíos que afrontan los países de la región”, resumió.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2017/03/el-caribe-requiere-agilidad-en-apoyo-tras-emergencias-climaticas/

 

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México: Instituciones educativas no tenemos espacio para dreamers

México/Marzo de 2017/Fuente: El Diario

El rector de la UNAM, Enrique Graue, aseguró que las instituciones de educación superior del país podrían enfrentar una situación de emergencia ante las eventuales deportaciones de connacionales de Estados Unidos.

Dijo que se estima que en el programa de Acción Diferida para los Llegados en Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) hay cerca de 600 mil estudiantes, de los que el 60 por ciento son de origen mexicano.

«Lo que se nos viene es muy serio, pues podrían expulsar a una cantidad considerable de jóvenes; podríamos tener de repente a 400 mil aquí, en México, que requerirían alguna forma de continuar sus estudios, y en las instituciones no tenemos, hay que decirlo con toda claridad, espacio para recibirlos.

«Haremos todo el esfuerzo, lo estamos haciendo; la educación abierta podría responder de forma emergente a todos ellos, esperemos que no suceda así; el reto de tener que incrementar nuestra capacidad de educarlos puede ser en meses», dijo.

En su participación en el «Diálogo entre rectores: La educación hacia el futuro», realizado en el marco del 45 Aniversario del Sistema Universidad Abierta y Educación a Distancia (SUAyED), el rector expuso que el reto de de los dreamers se suma al problema interno de tener a cerca de siete millones de estudiantes, entre 18 y 22 años de edad, fuera de la educación superior.

Además, precisó, dos terceras partes son mujeres, y la población en esas edades sigue creciendo.

Graue aseguró que la meta es alcanzar el 40 por ciento de cobertura en la educación superior para 2018, y actualmente se cubre el 37 por ciento, por lo que para lograr el objetivo, sería necesario abrir 250 mil nuevos lugares anuales.

De estos, explicó, la mitad de la matrícula tendría que recurrir a la educación abierta y a distancia, por ello, México debe crear un sistema nacional y un marco normativo para articularla.

«El país no tiene esta capacidad económica, y aunque la tuviéramos, tampoco vamos a construir universidades al vapor, que no nos quede duda: el crecimiento en la educación en los próximos 10 años deberá ser atendido a través de la educación a distancia», aseveró.

En el conversatorio también participó el director general del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Enrique Fernández Fassnacht, quien coincidió en que la educación a distancia puede ser una oportunidad importante para atender a los deportados de Estados Unidos.

«No tendríamos posibilidad de atender a todos en el sistema presencial, ni siquiera repartiéndolos en todas las universidades», subrayó.

Fuente: http://diario.mx/Nacional/2017-03-01_d7a1945e/instituciones-educativas-no-tenemos-espacio-para-dreamers/

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