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Feminismos y creatividad contra la extrema derecha

Por: Obliqües

El movimiento feminista internacional ha gritado desde muchos puntos del planeta que ante el fascismo necesitamos más feminismo. Esta llamada visibiliza la capacidad de los feminismos para construir un muro ante el auge de la extrema derecha a nivel global.


En el informe De los neocon a los neonazis de la Fundación Rosa Luxemburgo, en concreto en el capítulo Las guerras de género escrito por Nuria Alabao explica como el antifeminismo y la oposición a los derechos LGBTI+ son el punto en común entre todos los partidos de extrema derecha de occidente; “los ataques al feminismo o directamente a los derechos de las mujeres o personas LGTBI son parte del armazón de su proyecto político nacional, además de una estrategia política para conseguir adeptos, atención y espacio mediático.” Así pues, si bien todos estos partidos de extrema derecha tienen diferencias entre ellos, lo que tienen en común es la defensa de un sistema cultural conservador que rechaza la cultura feminista que ha ido cogiendo fuerza durante las últimas décadas.

Que el movimiento feminista y LGBTI+ haya conseguido normalizar posicionamientos, formas de vida, lenguajes y políticas públicas más equitativas en muchas de nuestras sociedades es un avance democrático, tanto con respecto a lo conseguido como también por los canales que ha utilizado el movimiento para hacerlo posible. El activismo feminista y LGBTI+ ha educado y ha convencido a buena parte de la ciudadanía y ha conseguido normalizar valores y una cultura feminista que, sin duda, es vista como un peligro para aquellos que pierden privilegios con este cambio.

Nos parece interesante centrarnos en estos canales, en estas estrategias de activismo feminista y la gran potencia que tienen para frenar la extrema derecha.

Cuando hablamos de construir un muro feminista lo hacemos pensando en explicar y reivindicar lo que conseguimos con el activismo feminista. Nos referimos a que las necesidades básicas estén cubiertas con sistemas públicos fuertes y rentas básicas universales, lo hacemos pensando en la protección y garantía de derechos de todas las personas, y en especial de quien está peor, y lo hacemos pensando en la alianza con todos los movimientos sociales que día tras día ensanchan el horizonte de vida digna. Los feminismos sabemos que sólo construyendo realidades habitables podremos frenar la extrema derecha.

Pero, además, necesitamos comunicar y explicar por qué una propuesta de sociedad feminista es mejor para la mayoría. Necesitamos convencer para vencer. Y aquí es donde retomamos la idea de que los feminismos han sido pioneros en estrategias de activismo muy transformadoras y eficaces. Y quizá por eso, hoy vivimos en una cultura un poco más feminista, y por eso estamos viendo también una reacción conservadora tan fuerte. Por tanto, ahora nos toca tirar con fuerza hacia nuestro lado.

Cuando en 2014, la estudiante Emma Sulkowicz fue violada por un compañero de la universidad de Columbia (NY) en su propio colchón y fue criminalizada en denunciarlo a la universidad y a la policía, decidió convertirlo en una performance junto con otras chicas que habían pasado por lo mismo. La performance Carry that weight consistía en cargar el colchón durante todo el día por la universidad para visibilizar el peso que suponía una violación y la inacción de las autoridades pertinentes.

Los feminismos se han caracterizado a lo largo de la historia por llevar a cabo acciones creativas muy diversas para reivindicar sus demandas. Desde las múltiples acciones de las sufragistas, las tácticas de las Guerrilla Girls para reivindicar el papel de las mujeres en el mundo del arte, la reciente performance El violador eres tú de Las Tesis que se ha viralizado en buena parte del mundo contra las agresiones sexuales, hasta las múltiples manifestaciones para el 8M… Estos sólo son algunos ejemplos de cómo cuando el activismo y el arte van de la mano, logran un mayor impacto. A menudo se ha pensado que el activismo feminista se podía permitir estas licencias artísticas porque era «cosa de niñas», frente a una lucha antifascista dura, seria y masculina. Hoy vemos como las estrategias de artivismo se utilizan en la mayoría de los movimientos sociales y como tienen una capacidad movilizadora y transformadora increíbles.

¿Por qué no nos aliamos los distintos movimientos y lo ponemos en práctica para frenar la extrema derecha? ¿Lo pensamos? Si queréis coger ideas podéis ver la película NO de Pablo Larraín que explica cómo se construyó la campaña para que Pinochet perdiera el referéndum que le iba a permitir mantener la dictadura 8 años más. Es interesante ver cómo, a pesar de las resistencias habituales, el arte, humor y la fuerza de los movimientos sociales fueron los ingredientes clave para que Pinochet perdiera ese referéndum.


Fuente: https://www.pikaramagazine.com/2021/07/feminismos-y-creatividad-contra-la-extrema-derecha/

Este artículo forma parte de una colaboración con el diario Catalunya Plural.

Sobre el autor: Acompañamos organizaciones y defensoras de derechos humanos en la mejora de sus campañas, proyectos y organización interna desde una óptica feminista y de respeto a los derechos humanos. Lo hacemos a través de transiciones organizativas feministas y la promoción de las narrativas alternativas. https://obliques.cat/

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Entrevista a Detlef Stammer, experto en clima de la Universidad de Hamburgo “Tenemos que cambiar nuestro modo de vida de forma radical”

Por: Carmela Negrete/ El Salto 

Las catastróficas inundaciones en Alemania han avivado la conciencia en torno a las consecuencias del cambio climático, con toda la plana mayor política realizando declaraciones sobre el tema ante las próximas elecciones. Hablamos con un experto en clima de la Universidad de Hamburgo.

Las graves inundaciones que han devastado decenas de localidades en el suroeste de Alemania han removido la conciencia de las más altas autoridades del país en relación al cambio climático. “Tenemos que acelerarnos en la lucha contra el cambio climático”, decía la canciller Angela Merkel tras visitar el pueblo de Schuld, uno de los más afectados y en el que prácticamente toda la estructura de electricidad, agua y gas, así como numerosas casas resultaron demolidas tras desbordarse un río a causa de las lluvias torrenciales.

También el candidato de su partido critianodemócrata CDU a las próximas elecciones, Armin Laschet, pidió que se acelere el cambio necesario en todo el mundo para evitar el aumento de catástrofes como ésta. El presidente alemán Frank-Walter Steinmeier dijo que “la política tiene que ser valiente” y que se necesitan “pasos agigantados” para frenar el calentamiento global. “Creo que a todo el mundo le ha quedado claro que es bastante ambicioso limitar el calentamiento del planeta a 2 grados”. El medio ambiente y en especial el plan alemán para salir de las renovables y para alcanzar la neutralidad climática son temas que serán centrales en las próximas elecciones de septiembre, aseguró Steinmeier. De hecho, el partido lleva meses como primero o segundo en las encuestas.

Un estudio de la Universidad de Newcastle predice que en Europa tendrán lugar más inundaciones como las ocurridas en Alemania como resultado del cambio climático global. En dicho país podrían ser 14 veces más frecuentes que hasta ahora en el año 2100. El profesor de la Universidad de Hamburgo, el doctor Detlef Stammer, director del Centro de ocenografía, percepción remota del sistema terrestre y asimilación climática acoplada, encuentra unos minutos para hablar con El Salto sobre la relación entre el cambio climático y los acontecimientos meteorológicos extremos.

¿Hay una relación directa entre las inundaciones y el cambio climático?


El cambio climático juega con seguridad un papel en el aumento de acontecimientos meteorológicos extremos y en el caso de las inundaciones, será necesario adaptarse a éstas con medidas de construcción para que estas masas de agua extremas puedan circular y se eviten nuevas catástrofes en lo posible.

¿Cuáles son las medidas más urgentes para parar el cambio climático?


Para evitar catástrofes como la actual, siempre que éstas tengan una relación directa con el cambio climático, tenemos que hacer todo lo posible para evitar el cambio climático y en ese sentido se sabe muy bien lo que hay que hacer: hay que reducir las emisiones y limitar el calentamiento global. La ciencia ya ha dicho qué es necesario hacer… ahora hay que aplicarlo. Esto significa que hasta el 2050 tenemos que convertirnos en una sociedad que emita cero emisiones y ya antes, en el 2030 las emisiones globales tienen que reducirse un 40%. Con estas medidas conseguiremos limitar el calentamiento global y, de ese modo, limitar estos acontecimientos meteorológicos extremos. Tanto la reducción de las emisiones como la adaptación de la infraestructura tienen que ser prioritarios.

En Alemania hay cada vez más árboles muertos debido a la sequía, ¿podría haber dentro de poco grandes fuegos?


En los bosques de Alemania se talan los árboles cuando se ve que están huecos bastante rápido. Ello reduce el riesgo de fuego, que siempre existe cuando hay sequía. Según tengo entendido este trabajo se lleva a cabo de forma sistemática y lo que hay que hacer es, por supuesto, repoblar esos bosques para que puedan permanecer como tales. Los fuegos van a aumentar sin duda cuando aumente la temperatura. Los últimos tres años en Alemania fueron muy secos y ello llevó a una mayor tala de árboles. En Alemania hay desde hace más tiempo que en otros países europeos un plan para abandonar las energías fósiles, ¿qué cambia eso si los demás países no hacen lo mismo?

Un país solo no va a salvar el planeta. Tiene que suceder en todo el planeta, pero estamos viendo que están ocurriendo muchas cosas en ese sentido. China, por ejemplo, tiene unos objetivos mayores en relación al clima de los que tenemos en Europa, con una salida de las emisiones ya en 2040. En este momento todas las naciones tienen que hacer todo lo que esté en su mano para parar esto y veremos cuál es el resultado neto de los esfuerzos. No es una solución decir o pensar que el propio país no va a conseguir nada solo. Cada uno tiene que poner de su parte.

El ciudadano puede pedir a las autoridades que lleven a cabo estos cambios, pero también se pregunta: Y ante ésto, ¿qué puedo hacer yo como individuo?


Es una pregunta que está muy justificada y no es una solución esperar solamente a que la política lo resuelva todo. Necesitamos una sociedad fundamentalmente diferente, una transformación profunda, similar a la revolución industrial que tuvo lugar hace un siglo. Hay que reflexionar sobre toda nuestra conducta de consumo: qué productos consumimos, desde dónde han venido y si lo han hecho en avión, incluido el turismo… Todos de verdad pueden aportar algo y pensar cada vez que vayan a utilizar el coche si es necesario o no, por ejemplo. Cada persona tiene una responsabilidad porque todos utilizamos energía a diario. ¿Cómo podemos vivir de forma sostenible? Esa pregunta hay que hacérsela constantemente.

En España el gobierno ha colocado en un lugar central la electrificación de los coches como uno de los puntos claves de la “revolución verde”. ¿Cómo lo ve usted?


Con los coches eléctricos hay una gran esperanza de poder reducir las emisiones, pero estos coches no generan la electricidad por sí mismos. Si la electricidad viene de centrales de carbón, no servirá de nada. Necesitamos que la energía se genere con renovables y no fósiles, de otro modo, no habremos avanzado nada.

También hubo las pasadas semanas una polémica después de que el Ministro de Consumo animase a comer menos carne, ¿lo recomendaría?


La pregunta de la alimentación afecta a todos los ciudadanos y creo que sería aceptable que la carne fuese algo más cara y que no se consuma a diario. Creo que el consumo de carne se puede reducir mucho. Antes se comía menos carne y al final tenemos que repensar como sociedad la venta a precios muy bajos de productos agrarios, también de las verduras y frutas.  Todas estas cuestiones no son nuevas, ¿tiene esperanza de que este mensaje llegue de una vez a la población?

Va a llegar sin duda. Ya se está cambiando y en la próxima década se va cambiar mucho más. No sé si será suficiente para no alcanzar los dos grados de temperatura del calentamiento global, pero de lo que estoy seguro es de que en los próximos años vamos a ver un cambio fundamental.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/ecologia/detlef-stammer-tenemos-cambiar-nuestro-modo-vida-forma-radical

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Richard Stallman en Público: «Hay que prohibir que las empresas recojan nuestros datos»

Por: Joan Canela/Público 

«Cualquier móvil se puede convertir en un dispositivo de escucha, incluso apagado, por eso yo no tengo. No acepto la tecnología digital injusta», dispara Richard Stallman (Nueva York, 1953) a modo de presentación cuando el periodista saca el aparato para usarlo de grabadora. Stallman, un mito viviente del movimiento en defensa de una informática ética tiene tics de gurú. Habla con seguridad y de forma tajante. Hay cosas que son cómo son y no necesita desarrollarlas, aunque la afabilidad en el trato o detalles como que pare la conversación para escuchar el canto de un pájaro, revelan una gran humanidad.

Ante la pregunta de si se puede vivir sin utilizar ningún servicio digital programado con software privativo [aquel que es propiedad de una empresa y queda fuera del control del usuario, que no lo puede estudiar ni modificar] responde con un simple «yo lo hago». El precio a pagar podría parecer alto a muchas personas, Stallman no solo no tiene móvil, tampoco usa tarjeta de crédito: «Siempre pago en metálico. Si algún lugar no acepta el dinero en metálico, no quiero su producto». Aunque reconoce la dificultad creciente para realizar trámites oficiales sin pasar por el aro del software privativo. «Cada vez más webs de entes públicos cuentan con [el lenguaje de programación] JavaScript, que funciona enviando un programa a tu máquina para que se ejecute allí. Esta es una mala manera de hacer informática y los estados no tendrían que utilizarla», explica Stallman, quienes también reconoce que «por ahora evito los seguimientos, pero quizás en un futuro ya no podré».»Siempre pago en metálico. Si algún lugar no acepta el dinero en metálico, no quiero su producto»

Pero, ¿por qué es tan importante evitar ser seguidos? «Es una cuestión ética, lo que se encuentra en juego es nuestra libertad», continúa Stallman, quien alerta del peligro de «vender esta libertad a cambio de comodidades, de unas comodidades, además, que podrían existir igualmente, pero que alguien gana más dinero a base de controlarnos. Si no somos tontos, tenemos que reconocer donde nos lleva este camino y decidir no ir». Además, denuncia que el nivel de control cada vez va a más: «Por ejemplo, los últimos años han impuesto tener una cuenta de Microsoft, y es muy injusto vincular el uso de un programa a tener una cuenta con la empresa, es un motivo suficiente para rechazar el uso». «Cualquier programa que se ejecute a la máquina del usuario, si no es libre, es un instrumento de poder del amo del programa y somete el usuario, es el que queremos evitar desde el movimiento del software libre», continúa.

Richard Stallman, el creador del software libre, en una entrevista con 'Público'.
Richard Stallman, el creador del software libre, en una entrevista con ‘Público’.  Helena Olcina

Stallman va más allá del simple resistencialismo individual. Cree más necesario que nunca un gran movimiento ciudadano que obligue a los gobiernos a legislar para impedir a las grandes empresas a recopilar datos del usuario, a menos que sea estrictamente necesario. «Y por necesario, me refiero a imprescindible, no tendría que servir como excusa incluir una pequeña funcionalidad para justificarlo. Por ejemplo, me he encontrado en ciudades europeas un sistema de pago de los aparcamientos municipales donde hay que incluir el número de matrícula. Es un abuso y una fórmula de controlar los movimientos de la ciudadanía. Tendría que estar prohibido por ley, puesto que hay muchos sistemas para hacerlo sin obligar a identificarse. La eficiencia no lo justifica, ni tampoco la comodidad. Incluso se pueden hacer pagos por teléfono de forma anonimizada, como por ejemplo con el sistema GNU Taler que estamos desarrollando».

«Tampoco me fío de los reglamentos de protección de datos, puesto que dan por supuesto que los datos se recogen, y después ya sabemos que en casos de emergencia todas estas normas acaban siendo papel mojado», continúa Stallman, por quien la única solución pasaría por «prohibir a las empresas la recogida. Este es el punto de resistencia y es donde podemos triunfar».

¿Serían suficientes estas leyes? ¿Se cumplirían? «Pienso que sí. Si fuera explícitamente ilegal y con penas duras, las empresas no se arriesgarían. Incluso se podría hacer en un solo país. Las empresas que quisieran operar allí tendrían que cumplir la ley y no recoger datos de los clientes que viven en el país». Ante las dificultades políticas y las presiones para impedir leyes en esta línea, asume que existen, pero pide no «convertir las dificultades en obstáculos que pueden hacer que el objetivo parezca inasumible».

En este punto de la conversación parece obligatorio sacar el ejemplo de las leyes antimonopolio aprobadas en los EEUU a finales del siglo XIX para impedir el control de todo el mercado de productos petroleros por parte de la Standard Oil. ¿Sería necesario romper Google? ¿La situación es similar? «Sí y no. Por un lado, Google no es un monopolio, hay alternativas a sus productos. Además, lo que hace es mucho peor. En el siglo XIX nadie te espiaba para comprar petróleo, pero Google sí que lo hace con sus usuarios. Si hubiera diez empresas cómo Google, las seguiría rechazando todas. Pero por otro lado, si el Gobierno americano de entonces prohibió los monopolios, es porque había una demanda popular en este sentido, un movimiento organizado. Este movimiento existió más o menos hasta 1980, cuando [Ronald] Reagan llega al poder. Reagan representaba a los ricos y aceptó darles ventajas y mucho más poder. A partir del 2000 se han ido creando trusts de empresas casi sin límites, corporaciones muy grandes que provocan que en muchos sectores industriales de los EEUU no haya prácticamente competencia».»Google no es un monopolio, hay alternativas a sus productos»

Otra consecuencia de los gobiernos republicanos ha sido la firma de tratados que imponen el «supremacismo empresarial, aunque normalmente se denominan tratados de libre comercio». Estos acuerdos, defiende Stallman, «tienen el propósito de transferir el poder de los estados a las grandes empresas. Por ejemplo, la empresa que quería construir el Keystone XL [un oleoducto entre Canadá y los EE. UU., suspendido por Barack Obama tras fuertes protestas de indígenas y ecologistas] acaba de exigir 16.000 millones de dólares al gobierno en indemnizaciones».

Por eso, Stallman reclama una gran movilización para obligar en los gobiernos a implementar leyes que acaben con las prácticas tecnológicas injustas. «La democracia se inventó en Atenas para que los pobres, si se unían, fueran más fuertes que los ricos. Ahora, la cuestión es saber si tenemos suficiente democracia para que los gobiernos que nos pertenecen nos defiendan, o se revela que en realidad son gobiernos de la plutocracia».

Fuente: https://www.publico.es/sociedad/richard-stallman-hay-prohibir-empresas-recojan-datos-punto-resistencia.html

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Pim Pau: «El juego habilita y construye vínculos para apropiarnos del mundo y poder intervenirlo»

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Argentina – Formación docente: una nueva propuesta para 2021

Formación docente: una nueva propuesta para 2021

Beneficiará a más de 1200 docentes de la provincia de Buenos Aires que recibirán formación permanente en Educación Secundaria, Gestión Escolar y Formación Profesional.

Unos 1270 docentes de la provincia de Buenos Aires recibirán formación permanente a través del profesorado de Educación Secundaria y Superior, la Diplomatura en Política Educativa y Gestión Escolar y la Diplomatura en Educación Permanente de Jóvenes y Adultos y Formación Profesional dictadas por la Universidad Pedagógica Nacional (UNIPE).

Durante la rúbrica, que estuvo a cargo del rector de la UNIPE, Adrián Cannellotto, y Roberto Baradel, de SUTEBA, se informó que el profesorado tiene una duración de dos años con una carga horaria de 1136 horas, en tanto la Diplomatura en Política Educativa y Gestión Escolar está dirigida principalmente a equipos técnicos intermedios de la gestión educativa institucional, supervisores y directores, de nivel de pregrado con una carga horaria de 200 horas durante un año.
“Desde sus inicios, la UNIPE viene trabajando con los sindicatos docentes tanto nacionales como provinciales. En este caso, estamos formando a 1270 docentes de la Provincia de Buenos Aires a través del convenio con SUTEBA”, expresó el rector.

“La formación permanente es uno de los ejes de la universidad. Cada una de estas formaciones apunta a problemas específicos. La educación de jóvenes y adultos en su vinculación con la formación profesional representa un desafío que tiene nuestro país, tanto en términos de justicia social cuanto en relación con las posibilidades de consolidar el desarrollo productivo nacional. La formación en gestión escolar y políticas educativas está orientada a quienes tienen a su cargo la conducción de las instituciones y enfrentan grandes cambios en una escuela que ya no será la misma después de la pandemia”, añadió.

Por último, la oferta formativa incluye también las diplomaturas de Educación de Jóvenes y Adultos y Formación Profesional que se proponen constituir una opción de formación de pregrado destinada a profesionales que se desempeñan en ese campo disciplinar, con una duración de dos cuatrimestres y una carga horaria de 260 horas.

“El profesorado en Educación Secundaria y Superior viene a saldar una deuda y un compromiso, como lo vienen señalando los gremios, con aquellos profesionales que se desempeñan en el sistema educativo y que ahora acceden a una formación pedagógica que les permita no sólo completar los requerimientos del sistema educativo sino contar con herramientas para transformar sus prácticas”, concluyó Cannellotto.

Fuente: https://www.perfil.com/noticias/educacion/formacion-docente-una-nueva-propuesta-para-2021.phtml

Fuente de la Información: https://unipe.edu.ar/institucional/repositorioprensa/item/755-formacion-docente-una-nueva-propuesta-para-2021

 

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El móvil, el arma de espionaje definitiva que llevamos en el bolsillo

El móvil, el arma de espionaje definitiva que llevamos en el bolsillo

El teléfono inteligente es una ventana al mundo, el problema es que otros también pueden mirar a través de ella. Las ‘ciberarmas’ de espionaje son tan comunes como peligrosas si no se regulan

Quien entre en su móvil obtendrá mucha más información sobre usted que registrando su casa. Tanto en el plano físico (ubicación en tiempo real, historial de desplazamientos, horas de sueño) como en el social (con quién se ve y durante cuánto tiempo, de qué habla, quiénes son sus amigos y su familia) o hasta en el mental (gustos, aficiones, ideas políticas). Nuestros ordenadores de bolsillo son también un punto de acceso a cualquier documento de valor (datos médicos, financieros o laborales, fotografías y vídeos personales, archivos de trabajo). Todo lo que hacemos pasa hoy por estos dispositivos. Por eso nos aterra que alguien los pueda husmear sin nuestro consentimiento. “Los móviles son el sueño de Stalin”, suele decir Richard Stallman, padre del software libre y leyenda en vida para muchos programadores.

Ese sueño cobra un significado pleno gracias a sofisticados programas como Pegasus, el producto estrella de la israelí NSO Group. Según ha desvelado una investigación periodística, este software de espionaje, o spyware, se ha infiltrado en el móvil de los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, o de México, Andrés Manuel López Obrador, entre otros. En España ya era conocido por haberse colado en los móviles de algunos políticos catalanes durante el procés. El hombre más rico del mundo, Jeff Bezos, ha sido capaz de pasearse por el espacio, pero no de evitar el escrutinio de este programa.

Pegasus está diseñado para meterse en teléfonos ajenos sin que su dueño lo advierta (como troyano al clicar en un enlace o, en otras ocasiones, descargándolo sin saberlo al entrar en una web determinada) y manipularlos desde dentro. Puede hacer capturas de pantalla, transmitir los datos que contenga el aparato, alterar y modificar comunicaciones y activar el micrófono o la cámara. Todo de forma remota y sin levantar sospechas.

Un arsenal variado

Ni Pegasus es un spyware único ni NSO es la empresa que controla este negocio. ¿Qué otras herramientas hay en el mercado y de qué son capaces? Imposible saberlo por fuentes oficiales. Conscientes de ello, miembros de Privacy International, una ONG británica que vela por el uso no invasivo de la tecnología, asistieron a decenas de ferias militares celebradas en 37 países de Europa, Oriente Próximo y Asia para recoger información sobre ciberarmas directamente de los fabricantes. Para lograrlo se hicieron pasar por posibles compradores, aunque no debió ser fácil entrar en una industria tan celosa del desconocido. “No puedo hacer comentarios sobre eso”, responde educadamente Ilia Siatitsa, investigadora de la organización.

El resultado de esa labor de campo es uno de los informes más completos que hay sobre estas herramientas, con un registro en el que se detallan unos 1.500 productos distintos. Los clasifican en 11 categorías, que van desde rastreadores de ubicación o de actividad digital hasta sistemas de grabación de audio o los programas de hackeo de móviles del tipo Pegasus.

Estados Unidos, Israel, Reino Unido, Alemania e Italia son los países con más compañías en este controvertido sector, de acuerdo a los datos que maneja Privacy International, que apenas han tenido acceso a material de Rusia o China (se da por hecho que también serán importantes en este negocio). “No hay una regulación internacional que afecte a este tipo de artilugios. Se usan de forma totalmente opaca. NSO, por ejemplo, dice que solo vende a gobiernos, pero no lo podemos confirmar”, explica Siatitsa. La organización en la que trabaja lleva tiempo haciendo campaña para que se prohíban estos artilugios. Ya en 2013 reveló que un software de la firma británica Gamma Group, capaz de infiltrarse en un ordenador y monitorizar sus comunicaciones, había sido usado por los Gobiernos de Etiopía o Baréin para localizar y atacar a opositores políticos.

La falta de escrúpulos de los productores de estos sistemas está contrastada. Se sabe que Azerbaiyán, Emiratos Árabes o Arabia Saudí son consumidores habituales. Y que usan estas herramientas para perseguir y asesinar a disidentes, como demuestra el caso del periodista saudí Jamal Khashoggi.

No toda la tecnología capaz de acceder a un móvil funciona de la misma forma. “Por un lado está el software de forénsica de móviles, el que usa la policía cuando tiene que entrar en un dispositivo y no le hace falta hacerlo de forma remota, y por otro están las empresas que producen tecnología de vigilancia”, subraya Javier Ruiz, investigador de Ada Lovelace Institute de Londres. En la segunda categoría entrarían, por ejemplo, los motores de búsqueda que se dedican a hacer saltar una alarma cada vez que un internauta teclea palabras sospechosas (pornografía infantil, terrorismo, etcétera). En un tercer peldaño se sitúan programas como Pegasus, que directamente se dedican a hackear móviles.

Para lograrlo, estos sistemas aprovechan vulnerabilidades detectadas por hackers en sistemas operativos. Son los llamados exploits. Se sabe, por ejemplo, que la francesa Vupen vende exploits a agencias de inteligencia como la NSA. Los hackers más talentosos son capaces de descubrir vulnerabilidades desconocidas hasta por el propio desarrollador (zero day exploits). Su valor en el mercado negro puede alcanzar centenares de miles de dólares. Stuxnet, el ataque informático organizado por EE UU e Israel contra las centrales nucleares iraníes, usó cuatro zero day exploits.

El tsunami Snowden

Que los Estados usan la tecnología más avanzada del momento para espiar no es una novedad. Durante la Guerra Fría, los pinchazos telefónicos formaban parte de la rutina de las fuerzas de seguridad en buena parte de Europa. La sofisticación de los métodos y sobre todo la digitalización de nuestras vidas hicieron cada vez más sencillo ese trabajo. Las filtraciones de Edward Snowden de 2013 supusieron una llamada de atención mundial acerca de la magnitud y sistematización de las escuchas. “No solo evidenciaron que la NSA tenía un amplio programa de espionaje con tecnología propia, sino que lo empleaba contra sus propios aliados, como Angela Merkel”, recuerda Andrés Ortega, investigador del Real Instituto Elcano.

Los sistemas usados entonces eran más sencillos y solo permitían escuchar las conversaciones, pero su utilidad era enorme para los servicios secretos. Tanto es así que, según este analista, a los servicios de inteligencia no les interesa demasiado que se hable de lo fácil que es entrar en móviles ajenos precisamente para poder seguir haciendo su trabajo. En este juego participan también las grandes empresas, principalmente para obtener información sobre negociaciones de contratos o para espionaje industrial. “Por unos 500 dólares puedes comprar sistemas para pinchar móviles con relativa facilidad”, asegura Ortega.

Las recientes filtraciones del uso de Pegasus revelan que ni siquiera el tsunami provocado por Snowden frenó las escuchas sistemáticas. “En algunos casos, las fuerzas del orden e inteligencia deben poder recurrir a estas herramientas para entrar en los móviles de los criminales. Pero deberíamos asegurarnos de que no se usen a la ligera”, opina Diego Naranjo, asesor político de EDRI, una ONG paneuropea que trabaja por la defensa de los derechos humanos en la era digital. “Hay que desarrollar normativas internacionales potentes, como por ejemplo prohibir que las compañías puedan guardarse y vender zero day exploits”.

En España, para pinchar un móvil hace falta un permiso judicial. En otros países, como EE UU o Reino Unido, también se exige eso, aunque solo si la escucha se realiza dentro de las propias fronteras. Fuera del propio país, los controles son más laxos.

¿Quién está a salvo?

¿Hace falta recurrir a programas tan sofisticados como Pegasus para entrar en un móvil ajeno? La respuesta es no. “A un usuario medio se le puede hacer muchas cosas cuando lleva un Android, ya sea explotando alguna vulnerabilidad o mediante ingeniería social”, explica Deepak Daswani, hacker y experto en ciberseguridad. El sistema operativo de Apple, iOS, ofrece más garantías porque tiene más medidas de control sobre las aplicaciones que uno descarga.

Hay teléfonos codificados, preparados por el CNI, que son más difíciles de hackear: están cifrados de punta a punta. En España los tienen los altos cargos del Gobierno. Pero muchos ministros los dejan de usar porque se oyen mal y son más lentos, según apunta una fuente familiarizada con estos procesos. Esa búsqueda de comodidad pudo haber sido la puerta de entrada de Pegasus en uno de los teléfonos del presidente Macron.

Deshacerse del smartphone no elimina el problema: entrar en un ordenador es igual de sencillo que acceder a un móvil. Solo nos queda confiar en que se haga un correcto uso de las herramientas de vigilancia. “Igual que hay tratados para prohibir el uso de armas nucleares o bombas de racimo, creo que debería haberlos para las ciberarmas: son demasiado peligrosas para la democracia. Una empresa como NSO no debería poder existir”, reflexiona Carissa Véliz, profesora de Filosofía en la Universidad de Oxford y experta en privacidad. Hasta entonces, Stalin podrá seguir soñando con una sonrisa de oreja a oreja.

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Fuente de la Información: https://elpais.com/tecnologia/2021-07-25/el-movil-el-arma-de-espionaje-definitiva-que-llevamos-en-el-bolsillo.html

 

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