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México: Cambios en la USICAMM: Sale Francisco Cartas y llega Adela Piña Bernal

Por: Erick Juárez Pineda

La Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros tendrá cambio de titular: saldrá Francisco Cartas y entra la diputada Adela Piña Bernal.

La Secretaría de Educación Pública confirmó que este cambio se realizará los próximos días.

Adela Piña es licenciada en Educación. Se desempeñó profesora de educación básica de 1984 a 1998, hasta que se convirtió en coordinadora sindical en la Sección 9 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Finalizó su comisión sindical en 2007 y retornó a sus labores docentes hasta 2016.

De 2013 a 2016 fue además presidenta del comité ejecutivo municipal de Cuajimalpa, Ciudad de México de Morena, partido del cual también se desempeña como consejera política nacional y estatal.

En 2018 fue elegida diputada federal por la vía plurinominal a la LXIV Legislatura que concluye en 2021. En ella se desempeña como presidenta de la comisión de Educación e integrante de la comisión de Medio Ambiente, Sustentabilidad, Cambio Climático y Recursos Naturales.

Fuente e imagen: https://www.educacionfutura.org

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Los niños y niñas de Australia vencen a una compañía minera

Por: Revistaxq

La justicia australiana ha fallado en contra de la ministra de Medio Ambiente por aprobar la ampliación de una mina de carbón sin considerar el daño que puede causar a los jóvenes en el futuro

El Tribunal Federal de Australia ha dictado una sentencia trascendental en materia climática: ha fallado en contra de la ministra de Medio Ambiente, Sussan Ley, por aprobar la ampliación de una mina de carbón sin tener en cuenta el daño que puede causar en el futuro a los niños y las niñas del país.

Todo comenzó en septiembre de 2020, cuando ocho jóvenes presentaron una demanda colectiva para bloquear el «proyecto Vickery» que la empresa minera Whitehaven Coal Limited tenía previsto iniciar en Gunnedah, una localidad de Nueva Gales del Sur. Lo hicieron en su nombre y también de forma representativa, en beneficio de otros menores australianos. El juez tomó buena nota y en su fallo se refirió a los demandantes simplemente como «the Children» (‘los niños y las niñas’). Y, además, les dio la razón.

En su sentencia, el magistrado Mordecai Bromberg manifestó su preocupación por la crisis climática y se mostró muy sensible hacia los problemas que los jóvenes pueden sufrir debido a ella: «Se prevé que un millón de niños y niñas australianos sufran al menos un episodio de estrés por calor que requiera hospitalización. Muchos morirán por esta causa o por el humo de los incendios forestales. (…) La Gran Barrera de Coral y la mayoría de los bosques de eucaliptos del este de Australia desaparecerán debido a estos severos y repetidos incendios».

Tras la detallada exposición de sus razones, Bromberg se despachó contra la ministra por dar la espalda a las evidencias científicas: «Una persona razonable que ostente el cargo de ministro debería ser consciente del aumento de CO2 en la atmósfera que provocará la ampliación de esta mina y del consecuente aumento de las temperaturas, así como del riesgo de muerte o lesiones a los que se expone a estos niños».

En su demanda, los jóvenes señalaban que la ampliación de la mina ocasionará una emisión de 370 millones de toneladas de carbono en los próximos 25 años. Para elaborar su resolución, el juez aceptó esta y otras evaluaciones independientes sobre el impacto ambiental y sanitario que provoca la quema de combustibles fósiles. El despacho Equity Generation Lawyers, que representa a los querellantes, emitió un comunicado con declaraciones de sus clientes. Una de ellas, Ava Prince, de 17 años, subrayó la importancia de este fallo: «Es la primera vez que un tribunal, en cualquier parte del mundo, ordena a un gobierno que proteja específicamente a los jóvenes de los daños catastróficos del cambio climático».

El poder de la ministra no se toca

La victoria, sin embargo, no fue completa. El juez desestimó la petición de Anjali Sharma, de 17 años, de restringir los poderes de la ministra para aprobar la ampliación de la mina. Sharma, quien inspirada por Greta Thunberg encabeza en Australia las huelgas estudiantiles por el clima, ha estado apoyada durante todo el proceso por una monja católica, la hermana Brigid Arthur, de 86 años, una veterana defensora de las políticas de asilo para las personas refugiadas. Cuando estos adolescentes la llamaron para sumarse a su causa y ser su tutora legal en el juicio no se lo pensó dos veces. «La energía de los jóvenes también es capaz de estimular a los mayores», declaraba la religiosa a la Fundación Thomson Reuters.

«Este caso trata sobre los jóvenes, para que den un paso al frente y exijan más a unos adultos que, con sus acciones, están determinando nuestro bienestar futuro«, explicaba Ava Prince en el comunicado de Equity Generation Lawyers. «Mi futuro y el futuro de todos los jóvenes depende de que Australia se aleje de los proyectos de combustibles fósiles y se una al mundo para tomar medidas firmes», añadió la activista.

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Pero la ampliación de la mina aprobada por Sussan Ley no sólo pone en peligro la futura salud de los jóvenes. Los granjeros de la zona también protestaron por la cantidad de agua que la explotación iba a necesitar, lo que afectaría directamente a sus cultivos.

Como suele ocurrir en estos casos, la compañía minera acogió el fallo judicial con deportividad (porque, en realidad, no se imponen medidas cautelares que paralicen la ampliación) y destacó los esfuerzos que ya hace por mitigar los efectos del cambio climático. Siguiendo punto por punto el inconfundible argumentario de la mayoría de empresas de combustibles fósiles, Whitehaven Coal subrayó que sus productos son tan buenos que contaminan muy poco: «Creemos que el carbón de alta calidad tendrá un papel decisivo en los esfuerzos globales por reducir la emisión de CO2 y en el desarrollo económico de nuestra región». Según la empresa, la ampliación de esta mina crearía 950 puestos de trabajo en la zona.

La resolución de la justicia australiana llegó un día después de que un tribunal de La Haya fallara en contra de Shell. La sentencia dictada en Países Bajos obliga a la multinacional petrolera a cambiar su política climática y a reducir un 45% sus emisiones de gases de efecto invernadero en los próximos 10 años.

Australia, un área sensible

La demanda de los niños y niñas contra la compañía minera Whitehaven Coal posee una enorme coherencia si se tienen en cuenta los condicionantes del país. Australia es uno de los lugares del mundo más afectados por el cambio climático. Sufre periódicas olas de calor y de incendios que se retroalimentan y que convierten su vasta geografía en una gigantesca sartén.

Es muy recordado el llamado «verano furioso» de 2013. En 90 días se batieron 123 récords de temperatura. El fenómeno volvió a repetirse en 2019, con más virulencia si cabe: 5 millones de hectáreas fueron pasto de las llamas y centenares de granjas se perdieron. La biodiversidad recibió un golpe durísimo.

Y el año pasado, la región de Australia Occidental, la más cálida del país, siguió superando marcas. En agosto, en pleno invierno austral, el mercurio alcanzó allí los 41 ºC. Según la Asociación Médica Australiana, más 500 personas mueren cada año por golpes de calor. Además, los casos de cáncer de piel en el país casi se han doblado en las últimas décadas: de los 27 casos por 100.000 habitantes en 1982 se ha pasado a 49 en 2016.

Fuente e imagen: http://revistaxq.com/

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UNESCO: El camino hacia la educación integral en sexualidad: Un avance exclusivo de un nuevo informe sobre la situación mundial

UNESCO, together with UNAIDS, UNFPA, UNICEF, UN Women and WHO, invites you to an exclusive preview of a forthcoming global status report on comprehensive sexuality education CSE), The journey towards comprehensive sexuality education, A global status report.

La UNESCO, junto con ONUSIDA, UNFPA, UNICEF, ONU Mujeres y la OMS, le invita a un avance exclusivo de un próximo informe sobre la situación mundial de la educación integral en sexualidad, El camino hacia la educación sexual integral, Un informe de situación mundial.

La educación integral en sexualidad (EIS) está ampliamente reconocida como una intervención fundamental para promover la salud y el bienestar de los niños, niñas y adolescentes. Pero, ¿a qué punto han avanzado los países del mundo en la impartición de la educación sexual en las escuelas y a qué punto es completa? El próximo informe resalta los progresos realizados y las lagunas más importantes.

Este acto virtual, que se celebra en vísperas del Foro Generación Igualdad, pondrá de relieve las conclusiones del informe y revelará en qué punto se encuentran los países en su camino hacia la educación sexual. Se destacará la importante contribución de la EIS a la igualdad de género y a otros resultados diversos, y se abogará por la acción nacional para llevar la EIS a todos los alumnos del mundo.

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Fuente e imagen:  https://events.unesco.org
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Cambiar el diseño del aula: clave para el aprendizaje

Según un estudio realizado por varias universidades españolas, 6 de cada 10 docentes creen que variar el diseño de las clases hacia espacios más flexibles y proactivos puede mejorar el desarrollo y aprendizaje del alumnado.

La imagen de varias filas de sillas y pupitres mirando hacia una pizarra junto a la que se sitúa el docente lleva décadas siendo una realidad. Sin embargo, las investigaciones dicen que esa forma de organizar el mobiliario del aula en escuelas e institutos no es la mejor manera de fomentar el aprendizaje. Especialmente si se tienen en cuenta las necesidades de los escolares del siglo XXI, quienes, según la OCDE, precisan de un entorno social que exige autonomía, flexibilidad y capacidad para tomar decisiones y conectar conocimientos por sí mismos o mediante el trabajo en equipo.

Es también la opinión de 6 de cada 10 profesores, que creen que cambiar el diseño del aula es clave para mejorar el aprendizaje. Así lo muestra un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), la Universitat de Barcelona (UB), la Universitat de Vic (UVic) y la Universidad Simón Bolívar (USB) en el que han participado 847 profesores de Infantil, Primaria y Secundaria de 40 centros educativos.

‘Smart learning space’ como alternativa al diseño tradicional

“Asumimos que los espacios tienen que ser así sin demasiada reflexión o sin vincular aquello que estamos innovando en metodología con el lugar en el que lo vamos a poner en práctica”, señala Guillermo Bautista, miembro del grupo de investigación ‘Smart Classroom Project’ de la UOC e investigador principal de este estudio. Por eso es necesario llevar a un escenario real el llamado ‘smart learning space’, “un espacio que responde a cualquier propuesta y necesidad de aprendizaje, flexible, no zonificado, en el que prevalece el bienestar físico y psicológico como base para que la actividad de aprendizaje se plantee con un papel proactivo y autonomía por parte del alumnado”, afirma Bautista.

De los beneficios de un diseño adecuado del aula para el aprendizaje ya han dado cuenta distintos estudios. Fue una de las razones por las que hace unas semanas el Consorci d’Educació de Barcelona comenzó a renovar el mobiliario de 487 aulas, reorganizando además los espacios para conseguir ambientes motivadores que predispongan al descubrimiento. Y es que las necesidades de competencia y aprendizaje de los estudiantes actuales no solo están obligando a reconsiderar las prácticas docentes o la inclusión de recursos digitales, sino que también plantean la necesidad de cambios en los espacios de aprendizaje en general.

Cambiar el diseño del aula

Bautista lo muestra con otro ejemplo: según explica, la ciencia nos dice que colaborando aprendemos más y mejor, y por lo tanto el espacio debe propiciar esta colaboración e interacción, teniendo en cuenta además lo que dicen las investigaciones sobre el aprendizaje colaborativo. Si organizamos la actividad con grupos de cuatro alumnos a partir de un reto o un proyecto, lo lógico sería que el espacio permita que el grupo colabore en un espacio adecuado y también tenga cierta autonomía para usar los recursos que necesite, moverse, buscar, experimentar, autoorganizarse… “Esto implica que no todos los grupos estarán haciendo lo mismo al mismo tiempo, y que no para todos serán necesarios los mismos recursos. La actividad en el aula se diversifica y el espacio tiene que responder constantemente a esta diversidad organizativa, de uso, de recursos, de movimientos”, señala.

Cambios de diseño también en Secundaria

En la actualidad, la mayoría de los docentes valora negativamente la organización del ambiente en su clase. Es uno de los hallazgos del estudio, que señala que se obtuvieron puntuaciones bajas o moderadas en la idoneidad real de las aulas para actuar como espacios integrales de aprendizaje.

Pero hay diferencias entre los distintos niveles de educación, ya que el diseño de espacios de aprendizaje de Infantil  y Primaria generalmente es más flexible, colaborativo y personal, afirman los autores de la investigación, que apuntan una posible causa de este escenario. “Es precisamente en las etapas de Infantil y Primaria donde han estado más presentes y suelen ser más visibles corrientes pedagógicas como las desarrolladas desde inicios del siglo XX, en las que los espacios, su disposición, mobiliario… ya se vinculaban a significados pedagógicos claros”, afirma Angelina Sánchez-Martí, investigadora del proyecto ‘Smart Classroom Project’ y profesora Serra Húnter de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Otro resultado destacable es que el profesorado se muestra especialmente crítico a la hora de valorar la integración de la tecnología en las aulas. Pero, en opinión de los autores, no es un dato sorprendente, ya que “precisamente las tecnologías son las que ponen en jaque los espacios y tiempos y, por lo tanto, exigen una gran flexibilidad y adaptación constante al cambio, además de una reformulación de los espacios de aprendizaje”, señala Sánchez-Martí, que añade que las posibilidades que ofrece la integración tecnológica en cuanto a la creación de nuevas formas de relación y aprendizaje “chocan de pleno con el diseño tan normalizado que emana de que las escuelas deben estar basadas ‘per se’ en aulas, sin que esto tenga que ser necesariamente así”.

 

Fuente e imagen: educaciontrespuntocero.com

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La Googlelización de la educación pública

Por: Cecilia Bayo/ Vientos Sur

A menudo, cuando hablamos del tándem educación y digitalización, caemos en la trampa de tratar tan solo aquellas grandes cuestiones de profunda transformación cultural que está acarreando la digitalización, como el pensamiento computacional, la inteligencia artificial, la condición de nativos digitales del alumnado o ese nuevo eufemismo de pobreza al que hemos llamado brecha digital, por poner algunos ejemplos. Y tiene todo el sentido. Cuando hablamos de literatura, en lugar de detenernos en los artefactos con los que se han escrito las grandes obras de la humanidad, nos centramos en la retórica, la estética, las formas e, incluso, el pensamiento literario. ¿Para qué detenernos en herramientas pudiendo tratar cuestiones mucho más profundas y excelsas?

En este artículo, sin embargo, vamos a descender por unos instantes a aquellas materialidades tan básicas de la educación digital que apenas han llamado la atención del mundo educativo: los servidores y los entornos colaborativos de trabajo, es decir, las infraestructuras más básicas de la era educativa digital.

Google, la mayor agencia publicitaria del mundo

Desde el año 2010, las infraestructuras digitales de la educación pública catalana están siendo progresivamente servidas –sin licitaciones ni concursos previos– por la multinacional Google. Volveremos a ello más adelante, pero antes repasemos algunos datos sobre la compañía estadounidense. Google pertenece a Alphabet, empresa que se encuentra en el puesto número 5 entre las compañías más valiosas del mundo en cotización bursátil, después de Apple, Saudi Aramco (petrolera), Amazon y Microsoft. La capitalización bursátil de Alphabet es de 1.120.000 millones de dólares (Lacort, 2020).

Google, que ha sabido combinar la cotización en bolsa de su empresa matriz con un discurso corporativo joven, fresco, puntero y atrevido, es la división de Alphabet dedicada a la publicidad. De hecho, es considerada “la mayor agencia publicitaria del mundo” (Lacort, 2018) con una facturación en publicidad que en el tercer trimestre de 2020 alcanzaba los 31.375 millones de dólares (Cinco Días, 2020).

Google AdWords es el servicio nuclear de la compañía, una plataforma de cotización de publicidad donde los anunciantes pujan por palabras y fórmulas de palabras para que sus anuncios aparezcan bien posicionados en los resultados del buscador de Google. Hay otras plataformas satélites, como Google AdSense, puestas también al servicio del negocio publicitario. Pero ¿qué tiene Google para que todo el mundo quiera anunciarse en él? La respuesta es sencilla: tráfico y datos. Respecto al tráfico, Google ocupa la primera posición del tráfico web mundial y YouTube (perteneciente también a Alphabet) la segunda. Entre los dos suman cientos de miles de millones de visitas mensuales (Galeano, 2021). Y a través del buscador, el Gmail, YouTube, el Maps…, y todos los servicios de la empresa, Google almacena miles de millones de datos que ayudan a segmentar y perfilar los targets destinatarios de la publicidad que los anunciantes invierten en los servicios de Google (Lacort, 2018).

El G Suite for Education no es un lápiz, ni una goma ni un papel

Este es el perfil de empresa con el que el Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya firmó un convenio en el año 2010 para recibir gratuitamente la tecnología de correo electrónico de todo el profesorado público de Catalunya. Este convenio fue la puerta de entrada de la multinacional estadounidense al sistema escolar público catalán. Luego vendría el G Suite for Education, es decir, el paquete ofimático integral de Google vestido, eso sí, de kit educativo.

Las infraestructuras digitales más básicas necesarias para una escuela en la era de la nube son fáciles de enumerar: correo electrónico, entornos colaborativos de trabajo y comunicación, espacios de almacenaje de trabajo personal, funcionalidades de entrega y evaluación de tareas y, finalmente, servidores donde almacenar los datos de forma segura y soberana. Y, ante la falta de previsión y provisión por parte del Departament d’Educació de un paquete educativo tan obvio y fundamental, los centros públicos han encontrado en el G Suite for Education la respuesta integral a todas sus necesidades más básicas y urgentes. Con ello, el desembarco de Google en el sistema educativo catalán ha sido gradual pero imparable y, desde marzo de 2020, la pandemia lo ha acelerado de forma más que preocupante.

El problema es que el G Suite for Education no es un mero instrumento de la era digital, sino que se trata de un paquete inteligente que incluye todos aquellos servicios (Gmail, YouTube, Maps…) que mencionábamos más arriba, con algunos añadidos específicos del entorno escolar como el Classroom. Desde el punto de vista del usuario, se trata de funcionalidades óptimas y supereficaces. Pero desde el punto de vista de la empresa tecnológica, son herramientas que generan datos y los almacenan en los servidores de la multinacional. Huelga decir, eso sí, que la adopción en las escuelas del G Suite for Education se hace siempre bajo una política de privacidad que, según se indica, respeta toda la legalidad vigente. Y, por supuesto, nos lo creemos. Pero el impacto de este desembarco tiene derivas que van más allá de este acto de fe en la política de privacidad de Google. Repasémoslas.

En primer lugar, el desembarco del G Suite for Education en las escuelas es una estrategia de marketing perfecta para que un mercado potencial de cerca de 600.000 personas (si tomamos como referencia la cifra de alumnado matriculado en centros públicos catalanes de primaria, secundaria y bachillerato en el curso 2018-2019) adopte todas las tecnologías de Google desde su más tierna infancia y bajo la incuestionable autoridad de la escuela, que lo legitima probablemente sin reparar en ello. Desde el punto de vista empresarial, nada que decir. Pero desde el punto de vista de la Administración pública es incomprensible que el Departament d’Educació no salvaguarde al alumnado de este tipo de campañas ni garantice la independencia de los centros educativos respecto a las empresas y sus agresivas estrategias de posicionamiento del producto.

Las implicaciones pedagógicas son, en segundo lugar, otro de los impactos del desembarco de Google en las escuelas. Cuando G Suite for Education es la infraestructura del centro, los ordenadores ya no son ordenadores, son Chromebooks; internet ya no es internet, es Google, y el pluriverso infinito de la cultura digital ya no es ni plural ni diverso, es único. El monocultivo de Google implica un peligroso reduccionismo de internet y de lo digital que está en las antípodas de la educación plural y crítica que debe proveer la escuela. La decisión de adoptar las tecnologías de Google no es, por tanto, una decisión meramente formal o tecnológica, sino la elección de un marco epistemológico específico y una decisión, por tanto, profundamente pedagógica y de política educativa.

El monocultivo de Google implica un peligroso reduccionismo de internet y de lo digital en las antípodas de la educación plural y crítica

Finalmente, el uso del G Suite for Education en las escuelas significa la datificación, esto es, la conversión en datos de toda una serie de informaciones que antes formaba parte del universo analógico escolar de niños, niñas y adolescentes y que ahora pasa a estar en los servidores privativos de la multinacional estadounidense. La datificación es doble: por un lado, pasan a los servidores todos aquellos trabajos académicos y las evaluaciones que se crean, comparten y almacenan en el Drive, los Site, el Classroom…, y, por otro, también las interacciones personales más privadas como las conversaciones en los chats, el almacenaje de fotos y archivos personales o incluso los estados de ánimo o pensamientos personales que puedan transmitirse por Hangout, Gmail o Google Forms. La datificación que implica un paquete de estas características es además una datificación de alta calidad, no solo por la información que se genera, sino porque esta está estructurada por grupos de afinidad, grupos-clase, centros escolares, barrios…, y porque son datos de unas personas a cuyas tempranas edades les era muy difícil de acceder a Google fuera del marco escolar. Recordemos que precisamente la legislación europea establece una normativa específica para proteger a los menores del tratamiento de sus datos personales (en España, por ejemplo, el tratamiento de datos personales de un menor de 14 años precisa del consentimiento de los padres, tutores o representantes legales) y que, por ello, la introducción de tecnologías como el G Suite for Education en las aulas requiere que las familias firmen una hoja de autorización.

La agenda educativa de las GAFAM

Ante estos impactos, resulta difícil olvidar que Google es “la mayor agencia publicitaria del mundo”. Como comunidad educativa se nos pide dar un voto de confianza a la multinacional, pero las noticias sobre los escándalos de Google no invitan a hacerlo. Recordemos, por ejemplo, la multa multimillonaria a Google por violar la privacidad de los niños en YouTube (Guimón, 2019) o el escándalo de su acceso sin permiso a datos médicos de miles de pacientes (Molins, 2019). De hecho, el propio Govern de la Generalitat de Catalunya pareció alertar de forma ambigua sobre ello en octubre de 2020 a través de una resolución interna de recomendaciones, sin ir más allá, eso sí, de meras declaraciones (Jorro, 2020).

A nivel internacional, una doble dinámica general dirigida por las GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft) enmarca esta situación: por un lado, el denominado capitalismo digital, con el que aparece una nueva forma de acumulación basada en la captura masiva de datos –el nuevo petróleo– y el desarrollo de algoritmos para exprimirlos con diferentes usos; y, por otro, el filantrocapitalismo a través del cual las multinacionales donan gratuitamente tecnologías a la sociedad, al tiempo que crean políticas y extraen beneficios de todo ello.

En el ámbito educativo, tal como ha investigado Geo Saura (Saura, 2020), todo esto se ha materializado en la creación, a raíz de la pandemia, de la Global Education Coalition de la Unesco, donde Google, Facebook, Microsoft, la Unesco, EduCaixa y Fundación Telefónica, entre otras corporaciones, han unido fuerzas para trazar y proveer políticas educativas. La macropolítica educativa de emergencia ha dado lugar a una compleja red de entidades e intereses donde toman protagonismo las empresas tecnológicas, no solo para ejercer de proveedoras de tecnologías y almacenadoras de datos, sino también para trazar políticas educativas. Respecto a Google, Saura (2020:164) señala:

“Google lleva ya un tiempo interesada en modificar sus roles de negocios por lo que ha encontrado en el ámbito educativo, a través de sus plataformas educativas, informaciones muy valiosas de datos que procesar. Las donaciones de Google for Education han ido ocupando protagonismo a través de iniciativas que generan nuevos procesos de gobernanza educativa digital mediante la generación, recopilación y procesamiento de datos. Con el uso de las aplicaciones educativas de Google se ofrecen una cantidad de datos digitales que recoge la corporación tecnológica como informaciones de gran valor para las lógicas del capitalismo digital. De este modo, a través de la pandemia Google se consolida como actor político de la gobernanza educativa digital global a través de discursos y software que dirigen los procesos de enseñanza-aprendizaje contemporáneos”.

Así, la instantánea del papel de Google en el sistema educativo catalán es tan clara como preocupante: Google ejerce de herramienta y universo digital, Google monopoliza la tecnología educativa, Google influye en la forma de impartir la enseñanza y el aprendizaje a través de su mediación digital, Google almacena todos los datos generados por el alumnado en sus servidores y Google, “la mayor agencia publicitaria del mundo”, tiene una agenda educativa propia.

El colaboracionismo necesario del Departament d’Educació

Ante este panorama, ¿cuáles han sido las reacciones de la comunidad educativa? En primer lugar, la mayor parte del profesorado, sobrepasado por el trabajo, por la pandemia y por unos recortes que se arrastran desde 2010 y que ya son estructurales, valora con cierta ingenuidad la facilidad de los servicios prestados por Google, que les quita de golpe y gratuitamente un problema de infraestructura básica sin tener que mendigarle ni al Departament ni a las familias. Aquel docente que le arañaba tiempo a las horas lectivas y de preparación de clases para dar de alta usuarios, controlar servidores y solucionar problemas de hardware y software, ya no tiene que preocuparse de nada.

Por parte de las familias, las reacciones son diversas. Unas aceptan pragmáticamente y con despreocupación el uso del paquete Google. Y otras sí han alzado la voz ante los impactos ya mencionados más arriba. En cualquier caso, a todas ellas se les ha trasladado la responsabilidad de decidir sobre el uso de Google a través de la firma de un documento de autorización para menores de 14 años que no suele llevar la información detallada de lo que implica la firma. Se trata de una petición de consentimiento viciado, pues las familias no disponen de información adecuada para firmar, y limitado, puesto que en realidad el margen de decisión no es real ya que, si se niegan a firmar, sus hijos no podrán realizar las actividades de clase con normalidad.

Pero si hay alguien de la comunidad educativa que tiene el deber y la responsabilidad de proveer infraestructuras educativas básicas, garantizar la privacidad y la soberanía de datos y abogar por una educación digital crítica, ese es el Departament d’Educació. Lamentablemente, su política se acerca más al colaboracionismo con la multinacional de la publicidad que a una política educativa hecha para la gente. De entrada, el Departament se ampara en la figura de la autonomía de centro recogida por la Llei d’Educació de Catalunya para pasar a los centros educativos la responsabilidad (y la culpa) de la decisión de adoptar un entorno digital u otro (y estos, a su vez, pasan la responsabilidad a las familias con la hoja de autorización).

Por otro lado, el Departament presume de practicar el neutralismo tecnológico mientras firma convenios con Google, incentiva la formación en el G Suite for Education a través de los Centros de Recursos Pedagógicos, y no habilita directamente infraestructuras propias necesarias para el día a día educativo digital. De sobra es sabido que, ante la falta de alternativas públicas, lo que se impone siempre es el mercado. ¿Cómo es posible que en la capital mundial del World Mobile Congress nuestros políticos sean incapaces de promover el desarrollo de una infraestructura educativa digital puntera, soberana y democrática?

Finalmente, el Departament ha hecho una serie de escenificaciones mediáticas para simular una política educativa responsable y a la altura de los tiempos. Pero la realidad se ha encargado de desmentirlo. Por ejemplo, en julio de 2020 firmaba un acuerdo con Xnet para la digitalización democrática de los centros educativos que, por parte del Departament, ha quedado en papel mojado. Sobre este plan de Xnet, acogido posteriormente por el Ajuntament de Barcelona, hablaremos más abajo, pero antes quisiéramos mencionar la gran perla mediática del Departament: el Pla d’Educació Digital de Catalunya, un proyecto de país, y supuestamente de largo recorrido, que fue anunciado a bombo y platillo en verano de 2020. A principios de verano parecía que el gobierno entendía y compartía la problemática, pero la publicación el 21 de julio de 2020 del Pla d’Educació Digital (Departament d’Educació, 2020) ha demostrado que no hay ninguna intención de hacer una política digital democrática. Más allá de los grandes titulares (300.000 ordenadores portátiles, 1.230 redes Lan Wifi que ¡no estaban antes!, 110.000 paquetes de conectividad para el alumnado vulnerable que ¡tampoco estaban antes!…) y de las cifras básicas (800.000 alumnos, 100.000 docentes, 3.300 centros, 3 ejes de trabajo, 13 objetivos, 25 líneas de acción, 58 actuaciones…), la primera cuestión a destacar es que el plan prevé datificarlo todo: dosieres personales de aprendizaje, portafolios, contenidos, materiales didácticos…, hasta el punto que podría haberse titulado Plan de Mineria de Dades Educatives de Catalunya y habría sido más fiel a la realidad. Se huele, pues, la cultura de la datificación googleiana y su política educativa.

La publicidad destaca, por otro lado, tres ejes de actuación –Alumnado, Profesorado y Centros– y, como discreto anexo, aparece un cuarto eje semiescondido: el de Infraestructura y ciberseguridad, que ni siquiera es considerado como eje central. Y allí, en el Eix Insfraestructura. Objectiu 2. Línia d’acció 2.2. Actuació 2.2.2. Creació i manteniment d’una suite ofimàtica que permeti el treball col·laboratiu, se presenta lo que parece la alternativa al desembarco de Google en el sistema educativo escolar catalán. Y ya. No se especifica ninguna actuación para proveer de servidores seguros que garanticen la soberanía de datos. Se habla de privacidad y ciberseguridad solo para decir que se asesorará a los centros (la responsabilidad nuevamente en su tejado) e incluir un enlace que redirige a unas orientaciones sobre el tema. Esta es la ciberseguridad del Departament.

Finalmente, estando como estamos ante un plan de educación digital de país, sorprendentemente no se hace ninguna referencia a conocimientos sustantivos sobre los actores, los grandes temas y los hechos de la tecnocultura y la tecnología digital. Lo que en el currículum llamaríamos contenidos, con nombres propios (Google, Microsoft, Facebook, Redes Sociales, Big Data, Cambridge Analytica, Inteligencia Artificial, Software Libre, Democracia Digital, Julian Assange, Mark Zuckerberg…), brilla por su ausencia. Es decir, el enfoque es meramente instrumental-competencial, aséptico, neutral, como si la educación digital fuera una mera cuestión formal y procedimental. En prácticamente todas las introducciones a los ejes de actuación se habla de ciudadanía crítica, pero no existe ningún objetivo, línea ni actuación dirigidos a una educación digital crítica y, en consecuencia, sustantiva. El simplismo educativo digital servido en bandeja.

El plan piloto de Xnet como iniciativa de la sociedad civil organizada

Bajo la apariencia de un mero instrumento digital, el caso del G Suite for Education plantea en realidad la necesidad de una infraestructura educativa fundamental y compleja que funciona como: entorno virtual de aprendizaje, comunicación, socialización, almacenaje, creación, información e instrucción, por mencionar solo algunos usos. Y una herramienta que además genera datos muy preciados y nos mediatiza, nada más y nada menos, el acceso al mundo educativo digital.

No existe ningún objetivo, línea ni actuación dirigidos a una educación digital crítica y, en consecuencia, sustantiva

Esta es la razón por la que un grupo de madres y padres (del que forma parte quien firma este artículo) se aliaron con el colectivo activista digital Xnet para desarrollar un plan a la altura de los tiempos. Presentado en junio de 2020 bajo el título de Propuesta para la excelencia en la privacidad de datos y la digitalización democrática de los centros educativos (Xnet, 2020), el plan parte de la idea básica que son las Administraciones públicas quienes tienen la responsabilidad y el deber de desarrollar una infraestructura educativa digital. A partir de esta premisa, desarrollamos una propuesta basada en tres ejes: servidores seguros y soberanos que respeten la privacidad y los derechos humanos; un paquete educativo integral con herramientas de código auditable (como pueden ser Moodle y NextCloud); formación y capacitación digital del profesorado a través de una red de mantenimiento y apoyo que acompañe siempre a los centros. Ante el abandono del Departament d’Educació, el grupo de madres y padres aliados con Xnet hemos acudido con nuestro plan a otras Administraciones públicas y en estos momentos, bajo el impulso financiero del Ajuntament de Barcelona, ya se está desarrollando un plan piloto de la propuesta de digitalización democrática de Xnet para aplicarla a los primeros centros educativos.

Al hablar de educación y digitalización, el caso de Catalunya y sus infraestructuras educativas digitales básicas son un buen ejemplo de las tensiones entre los intereses de las multinacionales tecnológicas, los juegos de las políticas públicas y el papel imprescindible de la sociedad civil para ejercer presión sobre las instituciones ante los grandes retos de la sociedad digital. La lucha por los derechos digitales tiene en la educación uno de sus principales campos de batalla y el Departament d’Educació no ha mostrado la talla política, humana ni técnica para abordar una cuestión tan crucial como esta. Tomemos pues conciencia de ello, pongamos el tema sobre la mesa, luchemos por una tecnocultura democrática y una educación digital crítica, y exijamos una política educativa responsable y rigurosa a la altura de nuestros tiempos.

Cecilia Bayo es miembro del grupo de madres y padres aliados con Xnet para la democratización digital de las escuelas

Referencias

Cinco Días (2020) “Alphabet gana un 60% más en el tercer trimestre gracias a sus ingresos por publicidad”. Disponible en https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/10/29/companias/1604003004_952013.html

Departament d’Educació (2020) Pla d’Educació Digital. Disponible en http://educacio.gencat.cat/ca/actualitat/notes-premsa/nota-premsa/?id=387457

Galeano, Susana (2021) “Cuáles son las webs más visitadas del mundo”, Marketing 4 ecommerce. Disponible en https://marketing4ecommerce.net/cuales-son-las-webs-mas-visitadas-del-mundo-top/

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https://vientosur.info/la-googlelizacion-de-la-educacion-publica/

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Informe: El futuro de las publicaciones científicas

“Abrir el registro de la ciencia Cómo hacer que la publicación académica funcione para la ciencia en la era digital”

En 2020, el Consejo Internacional de Ciencia (International Science Council-ISC) convocó a especialistas de un conjunto de instituciones, entre las cuales CLACSO, para preparar el informe Opening the record of science: making scholarly publishing work for science in the digital era  como parte de un proyecto internacional sobre el futuro de las publicaciones científicas, donde participa CLACSO defendiendo, como se indica en el informe, que la  gobernanza del sistema de publicaciones científicas debería estar principalmente en manos de la comunidad científica y sus instituciones y no en las de empresas privadas.

El informe se dirige principalmente a la comunidad científica y a sus instituciones, buscando establecer, en la medida de lo posible, una visión compartida de los principios y las prioridades del sistema a través del cual se difunden sus trabajos, y como precursor de la acción para promover un cambio beneficioso. Tiene una lógica distintiva. Propone una serie de principios normativos que deberían subyacer al funcionamiento de la publicación científica y académica; describe el panorama actual de la publicación y su trayectoria de evolución; analiza el grado de cumplimiento de los principios en la práctica; e identifica las cuestiones problemáticas que deben abordarse para hacer realidad esos principios.

Informe completo: Publicaciones cientificas 

https://www.clacso.org/el-futuro-de-las-publicaciones-cientificas/

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