La negociación que convocó el gobierno nacional el jueves último para la tarde del lunes no llegó a buen puerto. La decisión oficial se tomó una vez que todos los sindicatos docentes del país habían acordado un paro general para el lunes 24 de febrero que implicó el no inicio de clases en 12 provincias de todo el país.
La medida, además, incluyó un paro general pautado para el 5 de marzo cuando debería completarse el comienzo del ciclo lectivo en el conjunto de las provincias.
El paro obtuvo un alto acatamiento y, sin embargo, no alcanzó para que el gobierno ofreciera un incremento del salario mínimo docente capaz de satisfacer los reclamos docentes y desactivar las medidas.
Así las cosas, la propuesta de llevar el salario mínimo de referencia para el cargo de maestro de grado con jornada simple a los $500 mil fue calificada de “paupérrima” por los representantes gremiales que ratificaron la medida del 5 de marzo. Además, rechazaron la posibilidad de que el gobierno defina el incremento a través de una resolución ministerial tal como lo hiciera en agosto de 2024 cuando llevó ese salario de referencia hasta los $420 mil.
El incremento implica una suba del 20% con relación a abril de 2024 fecha desde la cual su valor está fijado en ese monto.
El gobierno rechazó también la restitución del FONID que no ejecuta desde su asunción e impacta en los haberes docentes en el orden de un 10%.
El monto negociado opera de referencia para las negociaciones provinciales y tiene impacto en la denominada “garantía salarial” que perciben como piso alrededor del 70% de los docentes universitarios.
De acuerdo con el organismo internacional, los menores son víctimas de una «catástrofe sin precedentes», debido al conflicto armado que azota la región. Muchos de ellos han sufrido ejecuciones sumarias, violencia sexual, reclutamiento forzado y secuestros.
El Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas (CDN) alertó este jueves de la situación que enfrentan los niños en la República Democrática del Congo (RDC), especialmente en las provincias orientales de Kivu del Norte y Kivu del Sur, como consecuencia de los violentos enfrentamientos provocados por el grupo terrorista M23.
El CDN denunció el aumento de la violencia en la zona a manos de grupos armados, quienes atacan frecuentemente a niños desplazados o que viven en condiciones de extrema pobreza.
En el Congo, los niños siguen siendo condenados a la miseria de los campos de refugiados mientras huyen del genocidio que Occidente financia en el pais desde hace décadas, usando a su dictadura títere de Ruanda.
Según Save The Children, más de 26 millones de personas, de las… pic.twitter.com/gerAnSQ24A — Daniel Mayakovski (@DaniMayakovski) February 18, 2025
Asimismo, dio a conocer el asesinato de 45 menores que residían en un centro de acogida para niños abandonados en Goma tras la toma de la ciudad por parte de las milicias del M23 en enero pasado, dijo también que 30 niñas que lograron huir del centro se encuentran ahora en situación de calle en la ciudad fronteriza de Gisenyi, en Ruanda, donde enfrentan condiciones de vida extremadamente precarias.
El Comité también destacó que la violencia sexual se ha convertido en una realidad cotidiana para muchos niños en las áreas afectadas por el conflicto. Ante esta situación, el CDN instó a las partes involucradas a poner fin a esos abusos y a negociar un alto al fuego inmediato que permita proteger a la población civil, especialmente a los menores, que son los más afectados.
La entidad de la ONU resaltó cómo los ataques contra infraestructuras civiles, como escuelas y hospitales, impiden que miles de niños puedan acceder a servicios básicos esenciales, lo que agrava aún más la ya crítica situación humanitaria en la región.
En el este del Congo, asediado por las bandas terroristas M23 de Occidente y Ruanda, una niña huérfana de menos de 10 años, tras haber perdido a sus padres, se convirtió en la madre de su propio hermano pequeño.
Los niños pobres congoleños sobreviven en un infierno de genocidio… pic.twitter.com/RXvZBQzYXG — Daniel Mayakovski (@DaniMayakovski) January 31, 2025
Por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) reveló que, de los 26,4 millones de personas que necesitan ayuda humanitaria en el país africano, 15,4 millones son niños, mientras, el 40 % de los 6,7 millones de desplazados internos son niños.
Un estudio revela que la pérdida de hielo contribuyó a un aumento de casi 2 cm del nivel del mar. Cada centímetro de aumento del nivel del mar pone en riesgo a 2 millones de personas. Investigadores advierten sobre el impacto global del derretimiento y la crisis del agua dulce.
Los glaciares del mundo han contribuido a un aumento significativo del nivel del mar en este siglo, según un estudio publicado en Nature que abarcó varias décadas.
La investigación reveló que, entre los años 2000 y 2023, los glaciares perdieron colectivamente 6,542 mil millones de toneladas de hielo, lo que resultó en un aumento de 18 milímetros en los niveles globales del mar, es decir, casi 2 centímetros. Este fenómeno evidencia el impacto directo del cambio climático en los ecosistemas glaciares y sus consecuencias globales, subrayando la urgencia de tomar medidas para mitigar este problema.
Los glaciares del mundo han perdido un promedio de 273 mil millones de toneladas de hielo cada año, lo que equivale al consumo de agua global durante 30 años. Este alarmante dato surge de un estudio liderado por científicos de las universidades de Edimburgo y Zúrich, quienes determinaron que, desde el inicio de este siglo, los glaciares han perdido aproximadamente el 5% de su volumen total.
Las pérdidas varían significativamente según la región: mientras que las islas de la Antártida y subantárticas registraron una disminución del 2% en su volumen, los glaciares de Europa central sufrieron una reducción del 39%.
«Estas cifras son impactantes. Nos recuerdan que los cambios están ocurriendo rápidamente en algunas regiones», expresó el profesor Noel Gourmelen a The Guardian, coautor principal del estudio y catedrático de Observación terrestre en la escuela de geociencias de la Universidad de Edimburgo. Además, el estudio reveló un marcado aumento en la cantidad de hielo perdido por década: entre 2012 y 2023 se derritió un 36% más de hielo en comparación con la década anterior.
La aceleración en el derretimiento de los glaciares es un tema crítico que no podemos ignorar. Según el profesor Andrew Shepherd, director del departamento de geografía y ciencias ambientales de la Universidad de Northumbria, este fenómeno está ocurriendo a un ritmo cada vez más rápido. «Incluso pequeños aumentos en el nivel del mar tienen un impacto significativo, ya que incrementan la frecuencia de inundaciones costeras. Cada centímetro adicional de nivel del mar pone en riesgo a otros 2 millones de personas en el mundo, exponiéndolas a inundaciones anuales», explicó Shepherd.
La pérdida de glaciares también tiene un impacto directo en el suministro de agua dulce, especialmente para comunidades remotas y aquellas que ya enfrentan escasez de agua. «Alrededor de 2 mil millones de personas dependen del agua de deshielo de los glaciares, por lo que su retroceso representa un problema grave para la sociedad», añadió Shepherd. «No solo estamos perdiendo estos glaciares como parte de nuestro paisaje, sino que son elementos esenciales para nuestra vida cotidiana».
Además, los glaciares juegan un papel crucial en la generación de energía. Según el investigador Gourmelen, «el 70% de la electricidad en Islandia proviene de la energía hidroeléctrica, que depende del agua de deshielo de los glaciares. Esto también ocurre en los Andes y en partes de Europa, como Suiza». La desaparición de los glaciares afecta a los ecosistemas, a la vida cotidiana y a la infraestructura energética de muchas regiones.
El último estudio realizado forma parte del Ejercicio de Comparación del Balance de Masa de Glaciares, conocido como Glambie – por sus siglas en inglés-. Este trabajo reúne y analiza datos provenientes de mediciones de campo, así como de misiones satelitales que utilizan tecnología óptica, radar y láser. Según los datos, después del calentamiento de los océanos, el derretimiento de los glaciares es el segundo factor más significativo en el aumento del nivel del mar a nivel global.
«Este estudio es preocupante porque anticipa una mayor pérdida de glaciares«, comentó Martin Siegert, profesor de geociencias en la Universidad de Exeter. «Dos centímetros pueden parecer poco, pero este es el impacto de los glaciares pequeños, no de todo el hielo del planeta ni de las grandes masas de Groenlandia y la Antártida».
Por su parte, Gourmelen destacó: «Los glaciares tienen un impacto real. Son un indicador del cambio climático, y estos hallazgos reflejan el impacto que este fenómeno ha tenido en los últimos 20 años. A medida que tomemos medidas para mitigar esta situación, el seguimiento de la actividad glaciar será una forma de evaluar nuestra efectividad frente al cambio climático».
Sin embargo, no se vienen implementando medidas de mitigación a la altura de la urgencia que muestran estos estudios. El derrotero de las cumbres por el clima de la ONU muestra que las soluciones contra la crisis climática y ecológica no van a venir de los mismos Estados y empresas capitalistas que provocaron esta situación. Para revertir las consecuencias de la cambio climático y restaurar el metabolismo social hay que salir de los estrechos márgenes de acción que impone el capitalismo y cuestionarlo todo.
Los líderes de los colegios de California están respondiendo con una mezcla de incertidumbre, resistencia y preocupación ante la orden del Departamento de Educación de los Estados Unidos de eliminar cualquier programa basado en la raza para fin de mes.
La carta de “estimado colega”, publicada el viernes por la Oficina de Derechos Civiles del departamento, va mucho más allá de decirles a los colegios que no pueden considerar la raza como un factor en las admisiones. Dice que los colegios que consideran la raza en “admisiones, contrataciones, promociones, compensaciones, ayuda financiera, becas, premios, apoyo administrativo, disciplina, vivienda, ceremonias de graduación y todos los demás aspectos de la vida estudiantil, académica y del campus” están violando la ley federal.
La carta da a los colegios hasta fin de mes para deshacerse de esos programas o arriesgarse a perder fondos federales, aunque no especifica qué fondos se retendrían.
Algunos funcionarios de los colegios y universidades de California dijeron el martes que no tienen planes de abolir ese tipo de programas en dormitorios, ceremonias de graduación, centros de recursos y otras áreas. Sin embargo, otros estaban aún determinando sus próximos pasos en medio de una gran incertidumbre. Muchos están preocupados por cómo posibles pérdidas de fondos podrían perjudicar a los campus y cómo los estudiantes podrían resultar afectados si se realizan recortes en los programas.
Greg Smith, canciller del Distrito de Colegios Comunitarios de San Diego, dijo que no tiene “preocupación por nuestro cumplimiento en nada de lo que estamos haciendo actualmente”. Señaló que el distrito ya cumple con la Proposición 209, la medida electoral de 1996 que prohibió a las universidades públicas de California considerar la raza en las admisiones y otorgar otro tipo de trato preferencial basado en la raza.
Agregó, sin embargo, que sería desmoralizante para los estudiantes si los colegios fueran obligados a deshacerse de programas diseñados para “crear inclusión y pertenencia basadas en la cultura y la identidad”.
“Creo que crea un sentido de temor de que se está empezando a socavar el progreso que se ha logrado en los derechos civiles desde mediados de los años 60”, añadió.
El distrito, uno de los más grandes del estado, alberga a los colegios San Diego City, San Diego Mesa y San Diego Miramar. Cada año, los colegios celebran una Ceremonia de Rito de Paso, una celebración destinada a honrar los logros de los estudiantes negros que se gradúan o se transfieren.
San Diego Mesa también realiza una Ceremonia de Graduación Raza para honrar a los estudiantes latinos, hispanos e indígenas, mientras que San Diego City lleva a cabo un evento similar y también tiene una Comunidad UMOJA que ofrece asesoramiento y tutoría a estudiantes negros que esperan transferirse a una universidad de cuatro años.
Estos programas y otras iniciativas culturales seguirán adelante, dijo Smith, aunque reconoció que le preocupa la posibilidad de perder fondos federales.
El colegio actualmente está planeando cómo “cubrir esos fondos” si pierde algún dólar federal, como utilizando reservas a corto plazo. “Estamos realmente comprometidos en asegurar que esos programas continúen”, dijo Smith.
La Universidad de California sugirió de manera similar en un comunicado que la orden no afectaría de inmediato a sus 10 campus, que tienen una serie de programas temáticos raciales. La carta sirve como “orientación sobre la interpretación por parte de la OCR de las leyes existentes contra la discriminación y no nombra a ninguna institución específica”, dijo la UC en su declaración.
“Indica cómo la OCR tiene la intención de hacer cumplir estos requisitos legales. Dado el cumplimiento de la UC con la Prop. 209, no utilizamos preferencias basadas en la raza en nuestras prácticas”, agregó la UC.
La UC podría ser especialmente vulnerable porque recibe cerca de $6 mil millones anuales en fondos federales para apoyo a la investigación y otros programas, y al menos $1.7 mil millones en ayuda financiera estudiantil, incluidas becas Pell y programas de trabajo-estudio. Eso no incluye los fondos federales para atención médica en los hospitales de la UC.
UC Riverside, que se enorgullece de ser una de las universidades más diversas del país, dice en su sitio web que fue el primer campus en tener un centro de recursos para estudiantes negros con personal profesional y el primer campus de la UC en tener una oficina que atiende a estudiantes nativos americanos.
Muchos campus de la UC y de la Universidad Estatal de California (CSU) también tienen pisos de dormitorios temáticos raciales, como la Comunidad de Aprendizaje de Vida de la Diáspora Africana Negra en UC San Diego. La misión de la comunidad es “establecer un ambiente de excelencia personal y académica a través de la afirmación y celebración de la negritud en sus diversas expresiones”, según el sitio web del campus.
CSU aún no estaba segura de los impactos potenciales hasta el martes. El sistema enfrenta sus propias vulnerabilidades si se recortan los fondos federales: Estima que más de $511 millones en gastos de investigación fueron financiados por agencias federales durante el año académico 2022-23.
“Dado que este tipo de acción es sin precedentes, estamos consultando con el Procurador General de California y socios de educación superior en todo el país para comprender mejor el impacto estatal de esta carta”, dijo Amy Bentley-Smith, portavoz de CSU.
Un portavoz de la oficina del canciller que supervisa los 116 colegios comunitarios de California dijo que la oficina está “en conversaciones con socios estatales y federales y proporcionando a los colegios la mayor claridad, orientación y apoyo posible”. Se anima a los colegios a “continuar su trabajo crítico en alineación con las leyes estatales y federales”, añadió el portavoz.
Algunos campus y distritos universitarios se negaron a hacer comentarios por completo, ya que aún estaban evaluando los posibles impactos de la orden. Eso incluye a la Universidad Estatal de Sacramento, que ha sido un líder vocal en programas destinados a ayudar a los estudiantes negros, y al Distrito de Colegios Comunitarios de Los Ángeles, el distrito más grande del estado.
Entre la ofensiva imperial de Trump y la ofensiva neoliberal de Mulino, el movimiento social y sindical panameño articula demandas de bienestar y reclamos de soberanía.
En las últimas semanas convergieron en Panamá una serie de reivindicaciones sociales locales y varios acontecimientos internacionales que convirtieron a la pequeña nación centroamericana en un hervidero.
¿Pro mundi beneficio?
En primer lugar, el retorno a la Casa Blanca de Donald Trump no pasó desapercibido para los istmeños. Aún antes de reinstalarse en la Oficina Oval y de firmar sus primeras órdenes ejecutivas, el mandatario estadounidense anunció, de manera inesperada, su intención de volver a tomar control del Canal de Panamá. Tras insistir en el hecho en más de una oportunidad, no descartó una “coerción militar o económica”, y fustigó duramente contra el ex presidente Jimmy Carter, quien firmó con el presidente panameño Omar Torrijos los célebres Tratados Torrijos-Carter que en 1977 iniciaron una larga y progresiva retroversión del Canal y su zona aledaña a la soberanía panameña.
Además, la administración Trump, a través del Secretario de Estado Marco Rubio presionó –y presiona aún– para utilizar de manera gratuita el paso interoceánico, y llegó a anunciar un presunto acuerdo que finalmente tuvo que ser desmentido por las autoridades del Canal y por el presidente panameño José Raúl Mulino. Cabe destacar que al día de hoy los Estados Unidos siguen siendo por lejos el país que más toneladas transporta anualmente por el istmo y el que más paga en concepto de derechos de uso, muy por encima de China y Japón.
El Canal, que fue clave en la consolidación de la hegemonía norteamericana a lo largo de todo el siglo XX, ha visto reducida su participación en el flujo mundial de mercancías en las últimas décadas, concentrando hoy entre el 3 y el 6 por ciento del comercio marítimo global. Sin embargo, ampliado en 2016, sigue siendo un territorio geoestratégico de importancia capital, y cobra una relevancia aún mayor en un momento de reacomodo y repliegue de los Estados Unidos en el hemisferio occidental, que considera a Panamá, Canadá, Groenlandia y el Golfo de México como las piezas de un engranaje que puede detener su lento declive hegemónico.
Del otro lado de la moneda, hay que entender lo sensible que resulta en Panamá la reivindicación patriótica en torno al Canal, cuya infraestructura y zona adyacente fue un enclave colonial durante casi todo el siglo XX. Además, su recuperación implicó décadas de confrontación y dejó numerosos mártires, víctimas de una potencia colonial que no dudó en invadir Panamá en lo que en 1989 se conoció como la «Operación Causa Justa», que implicó el derrocamiento de Manuel Noriega, el bombardeo de barrios populares emblemáticos como El Chorrillo y cientos de asesinatos.
El movimiento social y sindical panameño ve en Mulino una respuesta entre complaciente y servil con la nueva política exterior norteamericana
Con esa historia detrás, y en esta coyuntura global tan dramática, el movimiento social y sindical panameño ve en Mulino una respuesta entre complaciente y servil con la nueva política exterior norteamericana. Después de la visita de Rubio, la primera concesión fue el anuncio de que el país abandonaría la Iniciativa de la Franja y de la Ruta impulsada por China a nivel global, en línea con las pretensiones de la política hemisférica de los Estados Unidos, que busca contener el avance de los intereses de potencias rivales como China, Rusia o Irán en América Latina y el Caribe. Así, Mulino afirmó que revisaría el papel de China en el Canal, dando alas al enfoque trumpiano, quien aseguró que éste estaba bajo el dominio del Partido Comunista Chino. Éste es el obvio telón de fondo de la visita de Alvin Hosley, flamante jefe del Comando Sur, quien arribó al país para reunirse con el Canciller panameño y con las autoridades del Canal.
Bajo ese mismo alineamiento podemos leer la política migratoria actual: ya en campaña, Mulino había asegurado que la nueva frontera de los Estados Unidos se encontraba en Panamá, en relación al periplo que cientos de miles de migrantes comenzaron en los últimos años atravesando la Selva del Darién, que comparten Colombia y Panamá, con el objetivo de llegar a los Estados Unidos. Ahora el problema es exactamente el inverso: un flujo norte-sur producido por el retorno forzoso de los migrantes irregulares deportados en la nueva era Trump. En un acuerdo muy discutido, Mulino aceptó recibir en Panamá migrantes retornados que por algún motivo no pudieron ser deportados por los Estados Unidos a su país de origen, convirtiendo a Panamá en un eslabón de la política migratoria –regresiva– de un tercer país. Según el propio presidente serían 299 personas, en su mayoría asiáticos, las personas recibidas y recluidas en un hotel del centro de la Ciudad de Panamá.
El frente interno
Pero el frente internacional no es el único frente caliente. A nivel local, el gobierno del conservador Mulino, quién asumió sus funciones el primero de julio del 2024, comenzó con una serie de propuestas típicas del recetario neoliberal. En primer lugar, una de sus prioridades es retomar el resistido proyecto de la trasnacional First Quantum Minerals para la extracción de cobre en el distrito de Donoso, que fue suspendido durante la administración de Laurentino Cortizo tras las masivas protestas ciudadanas sucedidas en el año 2023, las más importantes en décadas. El cobre, fundamental para la fabricación de microchips, es considerado un mineral crítico por el Departamento de Energía de Estados Unidos, y será un recurso cada vez más importante en el futuro.
En segundo lugar, el gobierno se propone terminar de desmantelar la seguridad social, privatizando su institución rectora, la Caja del Seguro Social, para entregar sus fondos a la banca y a las compañías privadas administradoras de fondos de pensión, emulando el pionero y regresivo modelo implantado en la región en el Chile de Augusto Pinochet. Además de cambiar el sistema solidario por el de capitalización individual, el proyecto de ley 163 se propone, entre otras medidas, bajar las pensiones y extender la edad de jubilación.
Tanto la CONUSI como la CONATO, las principales centrales sindicales del país, se han manifestado en contra de la reforma y movilizado a sus bases obreras en varias oportunidades. El 12 de enero, una jornada de protesta convocada por el SUNTRACS, un importantísimo y poderoso sindicato de la rama de la construcción, acabó con una violenta represión gubernamental que derivó en más de 500 detenciones y 83 trabajadores judicializados. También siete estudiantes de la Universidad de Panamá fueron procesados tras protestar contra la visita de Rubio al país.
En Panamá se movilizó no sólo el sector obrero sino también los movimientos sociales más importantes del país
Por último, el día 20 de febrero se movilizó en Panamá no sólo el sector obrero sino también los movimientos sociales más importantes del país, con representación de mujeres, barrios populares, campesinos, indígenas, estudiantes y el movimiento socioambiental. Al menos 12 mil personas marcharon en la ciudad capital, desplazándose desde el Parque Belisario Porras hasta la Asamblea Nacional, en defensa de la soberanía nacional, en solidaridad con las víctimas de la represión y la persecución estatal, y contra la privatización de la seguridad social.
Panamá, en una ubicación geográfica privilegiada y en medio del huracán geopolítico, demuestra de forma descarnada la incompatibilidad entre celebrar el nacionalismo trumpiano y esbozar un nacionalismo propio, progresivo y periférico. La soberanía nacional y el alineamiento con el viejo hegemón son lisa y llanamente incompatibles, como bien lo saben Mulino, Trump, Rubio y Hosley. Más aún en un contexto de efervescencia social, con protestas que articulan la demanda de bienestar y soberanía, con un movimiento social y sindical en pie de guerra contra la ofensiva neoliberal y neoimperial y con una memoria histórica que en Panamá es todavía como una llaga abierta.
Carmen Teresa Márquez, presidenta de la Federación Venezolana de Maestros (FVM), dijo que en la reunión con el ministro Héctor Rodríguez, también quieren conversar sobre la calidad de la educación en el país.
La presidenta de la Federación Venezolana de Maestros (FVM), Carmen Teresa Márquez, señaló que el gremio le ha enviado solicitudes al ministro de Educación, Héctor Rodríguez, para reunirse, pero no han obtenido respuesta.
En ese sentido, indicó que «el ministro ha hecho caso omiso a las comunicaciones que le hemos enviado solicitándole reuniones».
«Le hemos entregado propuestas para el magisterio, le hemos solicitado una mesa de diálogo y hasta la fecha, el ministro no ha respondido. Ningún director o medio se ha reunido con las organizaciones sindicales del magisterio», resaltó.
Márquez dijo que el ministro del Trabajo ha sido un mediador, quien se reunió con una comisión del sector educativo del país y quedó en que haría las gestiones para que el ministro Héctor Rodríguez los recibiera.
Apuntó que en la reunión con el ministro Rodríguez le plantearán la revisión del salario de los docentes y hablarán sobre la calidad de la educación: «nosotros queremos aportar, queremos hablar de cómo está la calidad de la educación, de cómo están las escuelas».
Revisar la tabla salarial de los maestros
La también educadora venezolana afirmó que se debe revisar la tabla salarial de los maestros del país, dado que el Gobierno «ha bonificado los ingresos» de los docentes.
Asimismo, afirmó que un docente activo nivel I cobra Bs. 258 quincenal, mientras que un docente nivel VI percibe Bs. 600 cada 15 días. «Lo demás es una bonificación que no tiene incidencia en las prestaciones», sumó
Carmen Teresa Márquez manifestó en Unión Radio que la propuesta que hacen desde la Federación es incrementar el salario de los maestros en US$ 200 al mes.
Raúl Ruano Bullido es profesor de secundaria con numerosas publicaciones tanto a nivel individual como compartiendo autoría; cito algunas: El poder y la hipocresía (2004), Le suspect de l’hôtel Falcon: intinéraire de’un révolutionnaire espagnol (2011), Contra la ignorancia, texto para una introducción a la pedagogía libertaria (2013).
Sociología y anarquismo (2009) fue editado por la Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo. Un impresionante trabajo en el que Raúl Ruano enfoca la historia del anarquismo con una perspectiva más completa de lo que generalmente se suele hacer por los investigadores. Profundiza en todo lo que tiene que ver con «la experiencia vital de los individuos, con las formas concretas en que los protagonistas de la acción perciben y se apropian de lo social». Los capítulos más importantes del libro, en función de este criterio, serían los tres últimos, el 5, 6 y 7, pues se centran en las vidas y valores de anarquistas españoles que nacidos a principios del siglo XX vivieron la II República española y la Guerra Civil.
En el exhaustivo estudio realizado por el autor, se agrupan los rasgos más destacados del anarquismo: el anarquismo como moral, el ideal de fraternidad universal, el rechazo del poder, la violencia, la inquietud cultural y la crítica al modo de vida basado en la propiedad privada y el consumo. Destaca a su vez que en el interior del anarquismo «son posibles diferentes sensibilidades […] No obstante, es la clase obrera la que constituye el grueso del movimiento anarquista». En un primer momento Ruano aborda la historia de la clase obrera desde la perspectiva de tres investigadores sociales: E. P. Thompson, R. Hoggart y J. Racière. Después describe la evolución del anarquismo en España desde el último tercio del siglo XIX hasta la Guerra Civil. Y continúa con unas pincelas sobre las vidas e ideas de los «clásicos del anarquismo».
«El anarquismo, sus valores y su cultura no sólo forman parte de la historia social española, continúan hoy siendo una realidad oculta. […] Sacar a la luz y definir los contornos de esa cultura de resistencia es el principal objetivo de esta investigación», puntualiza Ruano, y añade: «Para entender el anarquismo como movimiento social es necesario inscribirlo en el marco de las culturas populares y de las culturas obreras».
«No es el lugar para entrar a dilucidar sobre ello pero lo cierto es que en 1910 el “obrerismo anarquista” contaba con el “apoyo mayoritario de la clase trabajadora española”. Evidentemente, el nacimiento de la CNT supuso un revulsivo aún mayor para la extensión del anarquismo entre las masas proletarias»
Inspirado por los autores antes citados (Thompson, Hoggart y Racière), quiere tener una comprensión socio-cultural del movimiento obrero, vislumbrar «la historia desde abajo», conocer el punto de vista de algunos de los miembros más activos de la clase trabajadora, militantes del anarquismo o el anarcosindicalismo, sus modos de vida, sus trayectorias biográficas y vitales.
En el capítulo 2 se da un repaso detallado de la relación del anarquismo con el nacimiento y desarrollo del movimiento obrero español hasta 1939. Comienza con la tradición asociativa catalana, el insurreccionalismo andaluz y la llegada a nuestro país de las ideas de Bakunin entre 1868 y 1870. El anarquismo arraigó rápido en España porque ofrecía una alternativa de transformación global de la sociedad. La nula fe en las instituciones llevó a las clases populares a la conclusión ―proclamada por los internacionalistas― de que «La emancipación de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores o no será». Es cierto que el republicanismo federal estaba arraigado en España pero en un momento dado fue desbordado por la fuerza arrolladora del anarquismo. Hubo épocas de cierta estabilidad en la organización de la clase obrera, alterada por un período de atentados violentos individualistas que provocaron una gran represión y, por supuesto, la ilegalización de sus organizaciones. A pesar de la propaganda burguesa, la violencia individualista siempre fue minoritaria. Tras la desaparición en 1888 de la Federación de Trabajadores de la Región española (FTRE) el anarquismo quedó ciertamente estancado o con poca articulación de masas hasta el nacimiento de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en 1910.
«[La CNT] va a convertirse en la organización obrera más importante de las primeras décadas del siglo XX. […] La CNT desde el principio fue mucho más que un movimiento sindical, su lucha aspiraba a una transformación radical de la sociedad [comunismo libertario] y no se conformaba con las mejoras salariales y laborales para los trabajadores», afirma el autor.
La II República tuvo su cara buena y su cara menos buena para la clase trabajadora. Por un lado, miles de presos libertarios salieron a la calle, la CNT creció desmesuradamente y las esperanzas de progreso encandilaron a la sociedad. Pero por otro lado, esta «felicidad» duró poco, la República defendía intereses burgueses, las promesas de cambio radical de la economía se quedaron en el tintero y desencadenó una feroz represión con las organizaciones díscolas. El golpe de Estado de 1936 hizo el resto. Mientras tanto, el fascismo crecía en Europa, lo mismo que en España; la convivencia interclasista era prácticamente imposible, y tal vez la confrontación violenta entre clases inevitable. No obstante, a pesar de tantas variables en su contra, los anarquistas intentaron aplicar sus ideas allí donde eran mayoritarios, también renunciaron en un momento dado a las mismas y colaboraron con el gobierno republicano. A partir de este punto histórico comenzó otra historia sobre la que reflexionar.
Los capítulos 3 y 4 nos presentan a varios autores anarquistas relevantes ―tres rusos, un francés, un italiano y un español― cuyo pensamiento influyó decisivamente en la militancia revolucionaria española.
El primero que cita Ruano es a Mijail Bakunin (1814-1876), ruso. Para él la revolución significaba «poner patas arriba el actual orden vigente», y nos advertía que la «revolución o es global, abarcando todas las manifestaciones de la vida y a toda la humanidad, o no es revolución». Bakunin se manifestó abiertamente «contra todo lo que se pareciera, incluso remotamente, a un comunismo de Estado o a un socialismo de Estado». Para él «cualquier dictadura, incluso la del proletariado, estrangula la libertad y sólo se preocupa por la autoperpetuación».
El siguiente anarquista ruso es Piotr Kropotkin (1842-1921), un miembro de la nobleza convertido a la causa de los pobres. Desde su experiencia personal concluyó que «la política, la burocracia y el centralismo son herramientas ineficaces para el desarrollo armónico y libre de la sociedad». Kropotkin estaba esperanzado en que la revolución llegaría a través de «un cambio social evolutivo, pacífico y propiciado más por la maduración progresiva de la sociedad que por trastornos revolucionarios impulsados por minorías».
Lev Tolstoi (1828-1910), también ruso, desde joven estuvo enfrentado a la educación burguesa: «lo que enseñan me parece inútil y lo que me interesa no se enseña en las aulas». Intentó alcanzar la «perfección moral y encontró en el cristianismo primitivo unos valores universales, consistentes en la ausencia de dogmas y en la proclamación del amor como ley universal», apunta Ruano. Según Tolstoi, las causas principales por las que los hombres venden su libertad son: la falta de tierras, los excesivos impuestos y la creación ficticia de nuevas necesidades, propias de la vida urbana. Para Tolstoi «la violencia organizada es el gobierno». El Estado y el Ejército están «encadenados indefectiblemente a Patria» y Tolstoi defiende un internacionalismo fraternal. Apuesta por la resistencia pasiva, por negarse a obedecer. En síntesis, la revolución llegaría a través de la no colaboración y el autoperfeccionamiento moral.
El francés Élisée Reclus (1830-1905) participó en la Communede Paris, de cuya experiencia concluyó que «la revolución compete sólo a las clases populares y trabajadoras, y que la política parlamentaria no es más que una farsa para engañar al pueblo». Reclus tuvo dos grandes pasiones: el anarquismo y la geografía. Sobre la sociedad dijo que la libertad no era la única finalidad del ser humano, sino que debía desarrollarse de manera paralela al amor y la fraternidad universal; y añadía que no sólo se debía luchar por mejoras materiales sino que era fundamental el desarrollo de un pensamiento libre: «resistencia material y moral». El anarquismo tenía para él dos dimensiones, una personal (revolución interior) y otra colectiva (revolución social). Para conseguir el mundo soñado «los seres humanos libres deben reunirse, asociarse entre sí y oponer su propio mundo, con la esperanza de que el ejemplo se extienda y afecte cada vez más a un mayor número de personas». También afirmó que los cambios pacíficos en la sociedad no eran posibles por lo que la guerra social era inevitable. Sobre el parlamentarismo escribió que era «una feria de los sufragios» y el Estado conducía al odio entre pueblos.
Otro gran luchador que cita Ruano fue Errico Malatesta (1853-1932), italiano. Nacido en el seno de una familia burguesa; inició estudios de medicina pero pronto los abandonó, interesado por las ideas y el ambiente de la Internacional. Gran parte de su vida transcurrió en el exilio. Conoció a Kropotkin con el que estableció una gran amistad que se rompería durante la Primera Guerra Mundial cuando el primero tomó partido por los «aliados». Malatesta definió el anarquismo como una revolución moral contra la injusticia. Apostaba por una revolución social adecuadamente preparada para «destruir el poder político o gobierno y poner en común todas las riquezas existentes». Para él la anarquía era un método de conducta basado en la libre iniciativa y el pacto libre.
Queda hablar de nuestro muy querido compañero Anselmo Lorenzo (1841-1914). Perteneció a una familia de clase trabajadora. Fue uno de los «internacionalistas» españoles más importantes e influyentes, pensaba que la revolución social debía incluir la lucha económica, la política y la cultural. Para él el objetivo del proletariado militante era «crear una sociedad de productores libres en la que el colectivismo y la organización solidaria del trabajo sustituyan a la política». Creía firmemente en el poder transformador de la razón y la ciencia, pero no era ingenuo y sabía «que los cambios de mentalidad tienen que ir acompañados de un proceso revolucionario que trastoque las estructuras materiales en que se apoya el sistema burgués».
«… este libro es imprescindible para todas aquellas personas que deseen profundizar en las raíces del internacionalismo proletario, que ha determinado políticamente a muchas generaciones de luchadoras»
En el capítulo 5 Raúl Ruano se adentra en esas historias imprescindibles, la de los luchadores anónimos (hombre y mujeres) que «eran el motor funcional permanente de los sindicatos», en palabras de José Peirats. Lo que ha constatado el autor en su investigación es que las memorias contadas por personas de la clase trabajadora se fundamentan en «imágenes y en sentimientos» sobre aquello que vivieron. Por ejemplo, Antonio Vargas, nacido en 1917, perteneciente a una familia de pescadores, destaca el ambiente de pobreza en el que desenvolvió su infancia. Abel Paz, a su vez, se define a sí mismo como un «buscavidas» que realizó trabajos de todo tipo. Cito también el caso de Isidro que nos cuenta cómo llegó a identificarse con La Idea: «Mi conocimiento de las ideas viene a través de lo que he leído y de lo que vi en ciertos hombres. No todos eran trigo limpio, pero había una parte de gente muy desprendida y muy sacrificada, eso es lo que me llevó a mí a estas ideas».
Carmen Mera comenta al respecto: «Yo me siento anarquista, herencia de mi padre y del padre de mi padre. Y de la madre de mi padre, que cuando murió fue el pueblo entero a llevarla al cementerio en hombros, de lo humana que era». La familia influye en el desarrollo de La Idea pero es la fábrica, el campo o el taller donde «madurarán» las ideas libertarias. Los folletos fluyen en estos lugares, hay reuniones, se escuchan charlas de los más formados, se discute lo oído mientras se confraterniza, señala Ruano, y se verifica que en España la mayoría de las cabezas visibles del anarquismo son hijos e hijas del pueblo, que se ganan la vida trabajando. Muchos de estos protagonistas, conocidos y no conocidos, sufrieron en sus carnes la represión del Estado.
Los entrevistados destacan de manera unánime que el anarquismo no es sólo una forma de pensamiento, sino que es también una forma de estar en el mundo, una alternativa al modo de vida burgués. Este estilo de existencia anárquico presenta a un individuo libre y solidario situado frente al sujeto alienado, reproductor del sistema capitalista. Hay que destacar que el sueño anarquista es la liberación de toda la humanidad. El anarquismo exige del individuo una «actitud personal coherente», esto implica un cambio de mentalidad. Es una «persecución eterna de la utopía».
Una parte importante de los anarquistas entrevistados se declaran higienistas y defienden la imbricación del ser humano con la naturaleza; es decir, el «naturismo» en general. Hay un matiz en el que coinciden: apoyan la libertad «absoluta» pero matizan que siempre tiene que ir acompañada de solidaridad, si no se impondría la ley del más fuerte.
Los anarquistas no entienden ni de patrias ni de fronteras. En ellos hay un rechazo visceral a cualquier relación de dominación. Y explica Raúl Ruano:
«Los libertarios no esperan el cambio total de sociedad para poner en práctica sus ideales, saben que la Anarquía es algo a construir poco a poco. Allí donde se encuentran hacen lo que está en sus manos para ayudar a organizarla, por pequeña que pueda parecer la tarea.»
El anarquismo es fundamentalmente cultura, a pesar de su historia negra: «La violencia ejercida por anarquistas era vista casi siempre como un ejercicio de autodefensa o como una salida desesperada a un sociedad opresiva», reflexiona el autor. En el pasado el «hombre de acción» fue muy valorado en el mundo libertario por su entrega y sacrificio en pos de La Idea; e insiste en que el anarquismo es un gran defensor de la naturaleza, de vivir en armonía con ella, rechazando taxativamente la actitud depredadora que caracteriza al ser humano. En esa línea, la militancia libertaria desea el progreso pero sin que se haga a costa de la clase trabajadora: «los adelantos técnicos sólo podrían ser bienvenidos siempre que se usaran en beneficio de todos»,
Otra característica importante en el anarquismo es el autodidactismo, motivado según José Luis García Rúa en el espíritu de libertad que les imbuía y «la búsqueda de independencia respecto a las influencia estatales». Sentían verdadera pasión por la lectura y por la cultura en general a pesar de la ignorancia endémica de la que solían partir. De unas manos a otras circulaban los diarios militantes y las revistas culturales, también novelas y libros de contenido político, social e histórico.
El concepto de propiedad era central en su análisis del mundo, la consideraban como «uno de los males más perversos de nuestra sociedad». Pedro Barrio comentaba al respecto que la propiedad es una trampa para «caer en las fauces del conformismo y la cobardía».
Otra gran preocupación de los «viejos anarquistas» es la transmisión de «su experiencia y su saber […] sus vidas tienen sentido como prolongación de una memoria más vieja aún que ellos mismos», señala Ruano.
El punto de vista sobre todo lo expuesto hasta ahora por parte de los «jóvenes anarquistas» de hoy, también se sitúa en la memoria heredada aunque las prácticas actuales se definen en un contexto diferente. «La importancia que otorgan al pasado y a los recuerdos compartidos no se reduce al deseo de colmar un vacío personal e intelectual, sino que buscan su vinculación con las exigencias del presente», dice Ruano. De hecho, algunos de los jóvenes entrevistados mostraban indignación ante el ocultamiento de una tradición «que les pertenece». Se consideran en conflicto permanente con «la memoria oficial». Lo que más admiran de los viejos militantes anarquistas es la tenacidad y valentía con que afrontaban las injusticias y, por supuesto, su capacidad creativa a todos los niveles de la vida. Para estos jóvenes la anarquía es un camino a seguir, «un proceso abierto y sin fin», y tienen una idea muy clara: «el anarquismo no pretende un cambio de sistema político sino un cambio de vida en su conjunto». Consideran que hoy la situación mundial es poco propicia para la revolución social. Su interés se centra en los ateneos libertarios, la okupación, así como en una forma de vida lo más alejada posible de las reglas del capitalismo. Destacan el empobrecimiento de las relaciones interpersonales y de la vida comunitaria.
Para finalizar esta reseña, hay que decir que el libro es extraordinario, didáctico y de lectura asequible, recomendable para las personas que quieran introducirse en el universo ácrata a partir de testimonios vivos.
Sociología y anarquismo. Análisis de una cultura política de resistencia. Raúl Ruano Bellido; publicado por la Fundación Anselmo Lorenzo, FAL, en 2009, Madrid.
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