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Texto: Una Didáctica Activa

Reseña: Este texto paralelo se conforma de diez capítulos, el primero analiza una pedagogía con sentido, invitando a cambiar la enseñanza tradicional; el segundo demuestra una alternativa para mediar en las relaciones presenciales; el siguiente hace referencia a la evaluación, aspecto muy delicado y esencial para saber si la institución, docentes y estudiantes están avanzando por el camino adecuado; se continúa con un análisis sobre aprender y desaprender los medios, luego se realiza un análisis en torno a la violencia y se concluye analizando a los estudiantes posmodernos, puntos fundamentales para realizar el trabajo docente de una manera activa y efectiva.

Main Author: Romero Romero, María de Lourdes
Other Authors: Quintuña Alvarez, Jorge
Format: Tesis de Maestría
Published: Universidad del Azuay2014

Fuente: http://dspace.uazuay.edu.ec/handle/datos/3392

Descargar: http://dspace.uazuay.edu.ec/bitstream/datos/3392/1/09322.pdf

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Pongámonos serios ¿Educación virtual en casa?

La pandemia

La actual crisis del capitalismo estaba en curso antes de aparecer la pandemia del COVID-19. La voracidad del capital ha profundizado a niveles extremos las desigualdades. El más reciente Informe de Oxfam titulado “Tiempo para el cuidado” (2020) se precisa que los 2153 milmillonarios existentes en el planeta concentran más riqueza que el 60% de la población, es decir, 4.600 millones de seres humanos. En nuestra región, América Latina y el Caribe, el 20% de la población concentra el 83% de la riqueza, pasando de 27 a 104 milmillonarios, muchos de ellos producto de la corrupción política, pero otro tanto de la sobre explotación laboral y la especulación, tanto financiera como en el consumo cotidiano.

En el 2019, antes de la aparición del COVID-19 66 millones de personas vivían en el borde inferior de la pobreza extrema, mientras más de 1.300 millones de personas no tenían acceso a la electricidad. Por otra parte, 12.500 millones de horas de trabajo no remuneradas de las mujeres evidenciaban que el patriarcado es la ideología del capitalismo en las relaciones personales y familiares.

En otros informes Oxfam venía precisando que el 1% de los más milmillonarios del planeta poseían el doble de las riquezas que 6.900 millones de personas, mientras la mitad de la población vive con menos de 5,50 dólares al día. En materia educativa las cifras son escalofriantes, 258 millones de niños y niñas no van a la escuela, siendo las niñas las más afectadas. Los más viejos y viejas, quienes habían entregado sus vidas al mundo del trabajo comienzan a ser acusados por el FMI de ser una carga insoportable para los presupuestos públicos.  En Venezuela producto del criminal bloqueo norteamericano y de errores estratégicos en el manejo de la economía rentista, se ha pulverizado el salario, siendo menos de 20 dólares mensuales el sueldo de un docente; los programas sociales ayudan a mitigar la dramática crisis en el plano alimentario, pero los efectos de la destrucción del poder adquisitivo del salario son multifactoriales.

En ese contexto de crisis financiera y sobreexplotación, de marginalidad y desigualdades brutales, el capitalismo trasnacional comienza a diseñar una reelaboración del modo de producción con la incorporación de los productos de la aceleración de la innovación científico tecnológica; China, Rusia y Estados Unidos encabezan las iniciativas del capital global en esta materia.

Desde su anuncio en 2011 en Hannover, Alemania, se inicia la transición a la cuarta revolución industrial. El desarrollo del modelo de fábricas 4.0. procura sustituir buena parte de la mano de obra industrial, desaparecer a una parte importante del proletariado fabril, disminuir a su mínima expresión los compromisos de empleo remunerado, generando un modelo de auto agenciamiento del empleo, en buena parte relocalizado en maquilas y en la casa, forzando la constitución de un nuevo tipo de trabajadores.

Se habla de que, así como hoy, en una sociedad mundial que ronda los 8 mil millones personas, el capitalismo funciona con 3.300 millones de empleos, de los cuales solo 1.300 de millones son empleos estables, podrían pasarse a un modelo de producción capitalista con menos de la mitad de empleos formales existentes actualmente.  Desde esta lógica criminal pareciera sostenerse la ecuación que permite seguir siendo más ricos a los ricos, más pobres a los trabajadores y produciendo una concentración creciente de las riquezas, con tan solo la mitad de la población actualmente activa.

Esto está dando pie al emerger de un neo maltusianismo que se muestra a través del complejo industrial cultural, pero también en la forma como se presentan los efectos de la cuarentena preventiva del Coronavirus. La última producción de la saga de los Avengeres (2019), nos mostró a un Thanus, que planteaba que la solución al caos ecológico no era la destrucción del sistema capitalista, sino la desaparición rápida de la mitad de la población mundial; ello construye ideología, imaginarios y narrativas en los niños y jóvenes, mientras la izquierda pedagógica lo desestima como simple entretenimiento. Algo similar está ocurriendo con la pandemia y la cuarentena; ahora se comienza a decir que el encierro en casa está disminuyendo las emisiones de CO2, bajando los niveles de contaminación global, que los indicadores de violencia están cayendo, pareciera entonces que los problemas son el manejo de la “sobrepoblación”, la culpa es de la gente, por lo tanto, debe recluirse en sus casas o peor aún desparecer.

Los más afectados por la pandemia son los pobres sin agua, luz, accesos a trabajos estables y posibilidades de comprar alimentos, los marginados del acceso a los servicios de salud, los campesinos que ahora tienen que vender más barata su producción porque se redoblan las dificultades para sacar las cargas, los y las trabajadores informales, los obreros que son despedidos por la baja de producción o el cierre de las fábricas.  El Coronavirus ha mostrado las desigualdades existentes, una de ellas de acceso al internet, computadoras, teléfonos inteligentes, contenidos educativos y sobre todo a las capacidades para trabajar con el mundo digital en el aula.

El COVID-19 es el estado de sitio planetario que construye las condiciones de posibilidad para una reingeniería social sin precedentes, que abra paso a la cuarta revolución industrial y que constituye el régimen de gobernabilidad que requiere el capital en la actualidad, autoritario, destructor de la sociabilidad, con la intención de disminuir costos sociales y conjurar los riesgos de revueltas.  Una de las operaciones que se está llevando a escala planetaria es la redefinición del papel de los sistemas escolares, la profesión docente y los centros de formación de educadores; algo que ya se había iniciado en los ochenta del siglo XX.

 

El neoliberalismo y la sociedad educadora

Desde el desembarco del neoliberalismo, la destrucción de lo público ha sido una de sus metas. Para lograr sus fines, al interior de los sistemas escolares se instauró la cultura evaluativa (pruebas estandarizadas, institucionalizar los institutos nacionales de evaluación muchos de ellos vinculados al LLECE-UNESCO), presionó para definir calidad  y pertinencia como indicadores deseados de éxito y logro escolar, los cuales destruían la autonomía de los centros educativos, despedagogizaban el ejercicio profesional y abrían paso a la noción de crisis educativa permanente, necesaria para destruir la educación pública.

La cobertura escolar dejó de ser para que los pueblos aprendieran lo nuevo, para democratizar el conocimiento, y poco a poco se fue imponiendo la visión de las instituciones educativas como espacios de contención social[1], estrechamente asociada al mundo del trabajo. Las escuelas, liceos y universidades se fueron transformando en guarderías para los hijos de los trabajadores, en las cuales el aprendizaje era secundario; ello se correspondía al modelo fabril, de empleo y gobernanza de la primera y segunda revolución industrial. La tercera revolución industrial generó una onda telúrica constante de transformación, que sentó las bases para el giro radical de 180 grados que requiere la cuarta revolución industrial, impactando incluso la relocalización del antiguo modelo de contención.

El paradigma neoliberal desembarcó con narrativas que parecían trabalenguas, que eran fragmentos del espejo roto del ideal educativo liberal. Las sucesivas reformas educativas, una detrás de la otra, iniciadas sin haber culminado las “operaciones” de políticas públicas formuladas en las anteriores, servían para fortalecer la idea de crisis educativa permanente y de los sistemas escolares.

Esto no era una agenda exclusiva de la derecha política, incluso buena parte de las políticas educativas impulsadas por el “progresismo” en América latina tuvieron estas características. La carencia de un auténtico debate político pedagógico de fondo sobre la orientación de la educación pública en el marco de la tercera revolución industrial, convirtió a la inclusión, a la ampliación de la cobertura, en una política remedial a la crisis social del capitalismo del siglo XXI, en un significante vacío, qué si bien disminuía el impacto de la miseria, no construía posibilidades reales para un proyecto colectivo liberador, para un cambio radical en los albores de la cuarta revolución industrial. Se pensó en una transformación en clave de primera y segunda revolución industrial, sin percatarse que el mundo estaba ya en la tercera revolución industrial.

A nivel de la opinión pública el neoliberalismo propagó la idea de la sociedad educadora, que no era otra cosa que la intención de transferir progresivamente las responsabilidades de los Estados con la educación pública, a las familias, a los ciudadanos. Para ello convirtieron en funcionales conceptos como co-responsabilidad, participación ciudadana, democracia social, entre otros.

La idea de sociedad educadora se presentaba con el “atractivo” de colocar en manos de las familias el desarrollo curricular, la elección de los directivos, la vigilancia y administración del presupuesto educativo de las escuelas y universidades. Muchos de los llamados proyectos educativos de plantel derivaron en una progresiva transferencia de la carga económica de la escuela sobre los hombros de la familia; la compra de materiales de limpieza, la cuotas de inscripción en escuelas públicas y las ayudas mensuales para el sostenimiento de infraestructura, los comedores escolares terciarizados y las madres elaboradoras de alimentos sub pagados y sin protección social, las tareas en casa que comportaban la compra de materiales para realizar las actividades que no se podían hacer en la escuela por falta de dotación, todo ello formaba parte del paquete de la sociedad educadora.

Claro está, todo ello eso se orientaba a construir las bases mínimas para la transición a un modelo de autogestión social, que transfería las competencias y responsabilidades públicas del Estado al sector privado, con la careta de transferencia a las familias. Eso se hacía con un lenguaje de derechas, pero también de “izquierdas”.

En la medida que se producía desinversión en la educación pública se transferían muchas de las anteriores responsabilidades de los Estados a los ciudadanos. La desinversión se hizo notoria, primero, en la dotación de equipos y materiales; cada vez eran menos las áreas en las cuales los gobiernos proveían a las escuelas y universidades, y cada vez mayores aquellas que le correspondían a las familias y los propios estudiantes.

Se luchó y resistió, en algunos lugares con mejores resultados que en otros. Cuando nos “acostumbramos” y pensamos que nada podría ser peor, vino la desinversión en planta física, que generaba un deterioro permanente de las instalaciones, a la par que se desaceleraba de manera dramática la construcción de nuevas edificaciones escolares. En muchos lugares las familias asumieron el cuido y mantenimiento de instalaciones educativas, en otras el deterioro de lo público se publicitaba en contraste con lo que ocurría en algunas escuelas y universidades privadas.

Obtener una titulación ya no era algo que se buscaba en lo público, sino para un número cada vez más creciente era una mercancía, los títulos había que pagarlos. La desinversión tenía un correlato en la precarización de los salarios docentes. La escuela se fue convirtiendo en una especie de museo, que mostraba “lo viejo” y donde lo nuevo no tenía acogida.

La mayoría de escuelas no cuentan con conexión internet, ni computadoras, los contenidos educativos digitales le son ajenos. En muchos países la dotación de computadoras se hizo a los estudiantes, no a las escuelas ni a los docentes, lo cual mostraba como el paradigma de la sociedad educadora se abría paso; en algunos casos los estudiantes tenían computadora para poder desarrollar el modelo de educación virtual en casa, mientras lo público, la escuela, se convertía en un espacio ajeno a lo tecnológico.

El paradigma neoliberal de la sociedad educadora adquirió nuevos derroteros, nuevas expresiones impensadas. La escuela enseñaba a sembrar como en el siglo XIX, en un modo ajeno al desarrollo científico tecnológico, lo ancestral se convirtió en opuesto a lo nuevo, como si la tradición y la innovación no pudieran conseguir espacios de encuentro. Mientras esto ocurría, en la casa la sociedad de la información les permitía a los jóvenes una aproximación a lo nuevo, a lo actual, sin intermediaciones ni posibilidades de conectar la memoria histórica con el presente.

El paradigma neoliberal de la sociedad educadora se encargó de mostrar a la escuela como un lugar en plena obsolescencia. Por ello, las reformas educativas y especialmente las curriculares eran un ejercicio de “Sísifo”. La escuela enseñaba la física y la química de la primera y segunda revolución industrial, pero era incapaz de explicar el funcionamiento del control remoto, los video juegos, el microondas o el funcionamiento de la casi totalidad de artefactos que tenemos hoy en casa. La biología de Mendel no terminaba de abrirse a los desarrollos y conocimientos del genoma humano. La democracia en la escuela resultaba ser simple representación, no ejercicio cotidiano en las dinámicas pedagógicas y de la comunidad. En el mejor de los casos la democracia se convertía en participativa para lo pequeño, lo comunitario, no para la conducción de la política nacional y eso se evidenciaba en el plano escolar.

En ese contexto, en los últimos veinte años son numerosas las fundaciones y grupos vinculados a la lógica del mercado que promovieron y promueven la educación en casa: el sueño dorado del neoliberalismo educativo, del paradigma de la sociedad educadora. Estas corporaciones y fundaciones “filantrópicas” mundiales insisten en el hecho que las familias asuman por cuenta propia la responsabilidad de la educación y que los contenidos y evaluaciones de aprendizaje sean adquiridas a proveedores privados.

La educación en casa resume en políticas públicas la propuesta neoliberal de finales de la tercera revolución industrial. Eso está asociado a nuevas necesidades de formación profesional, contenidos y orientación que he analizado en otros artículos.

Por ello, hablar de educación en casa, cada familia una escuela, se convierte en la concreción discursiva del sueño dorado del neoliberalismo en su fase del siglo XXI. No se trata de una consigna transitoria, sino de una contribución a la construcción de hegemonía mundial sobre las limitaciones de la educación presencial. A los que luchamos por la educación pública nos está negado el derecho a la ignorancia supina. Si el neoliberalismo logra después de la pandemia construir hegemonía mundial sobre el ocaso de la educación presencial, el derecho a la educación estará en riesgo severo.

 

El derecho a la educación

El derecho a la educación no es solo una frase bonita, implica un conjunto de acciones que deben cumplir los Estados nacionales, se concreta en metas y temporalidad, se puede comparar regional y mundialmente mediante indicadores de logro.

Para que un país cumpla con las condiciones mínimas para garantizar el derecho a la educación deberá contar con un presupuesto nacional, regional y local permanentemente asignado para el sostenimiento de su sistema escolar, destinar e invertir por lo menos el 6% de su PIB en educación, poseer un ministerio o autoridad nacional que oriente y supervise lo educativo, contar con legislación educativa y un marco regulatorio al respecto, contar con instituciones de formación docente que estén actualizadas y se correspondan a los principios educativos nacionales, gozar de una red de escuelas y universidades en todo los territorios y en todos los lugares donde exista población, garantizar que las escuelas, liceos y universidades  estén debidamente equipados.

Pero una de las mayores exigencias para garantizar el derecho a la educación radica en garantizar que la educación que se imparte en escuelas, liceos y universidades se corresponda al conocimiento científico, humanista, artístico de actualidad y pueda enseñarlo en clave de utilidad social. Sueldos y salarios docentes dignos y justos son un requisito indispensable para fortalecer el desarrollo profesional de los y las docentes, como garantía de la mejor educación posible. Garantizar el derecho a la educación pasa por garantizar el equipamiento adecuado de las instituciones educativas, tanto en infraestructura tecnológica y contenidos para aprender a aprender.

Implica también una dimensión cualitativa asociada a la utilidad de lo educativo para construir pensamiento crítico, para aprender a aprender, para desarrollar autonomía en la toma de decisiones, elementos imprescindibles en la construcción democrática del siglo XXI. Solo con pensamiento crítico lo ético adquiere una dimensión consciente y se separa del plano moral o meramente ideológico. La solidaridad, el compromiso social y su relación con los proyectos personales/colectivos cuentan con la escuela cómo el lugar privilegiado para desarrollarse a plenitud.

Entonces el derecho a la educación es mucho más que el acceso a lo escolar en condiciones de dignidad, implica la posibilidad de que se constituya en el soporte del encuentro social, del dialogo, la tolerancia, el respeto por la diversidad, la aspiración a igualdad.  Por ello, el modelo de educación en casa, de universidad en la familia, aunque se alegue que es transicional, comporta una ruptura con el enfoque revolucionario del derecho a la educación. Cada casa una escuela constituye un enfoque del derecho a la educación limitado a la transmisión de conocimiento, abriendo paso a que lo transicional se convierta en permanente, abrirle las puertas desde las palabras al cenit del paradigma de la sociedad educadora.

La tentación que está surgiendo en muchos gobiernos es convertir buena parte de lo que hoy es eventual en cotidiano. Lo comienzan a presentar de buenas maneras como posibilidad de “no dejar a ningún estudiante atrás”, pero en realidad lo que se está operacionalizando es el Apagón Pedagógico Global, del cual tanto les he comentado en otros artículos.

 

Las condiciones materiales de la población en América Latina

El “Informe de UNESCO sobre la ciencia: hacia 2030” (2015) mostraba que en el 2008 el 23.13% de la población mundial tenía acceso a internet, mientras en el 2014 alcanzaba el 37,97%. Este crecimiento en la accesibilidad variaba según la región. En América Latina se había pasado del 27.09% al 47,59, es decir, casi uno de cada dos habitantes tenía acceso. Sin embargo, cuando observamos quiénes acceden se develan las enormes inequidades existentes en las sociedades. En su mayoría el acceso es urbano contra un casi nulo acceso en el campo, pero en las ciudades es la clase media y los profesionales quienes tienen mayor conectividad. La ciudad tiene periferias, barrios que reflejan toda la exclusión del sistema capitalista, incluido el acceso a la internet.  A eso se le suma el tipo de conexión a la que se accede y sus posibilidades de uso.

Un informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), conocido a mediados de 2018, indicó que en el caso de América Latina y el Caribe la penetración de la banda ancha en conexión fija ronda en el 10% y el de acceso móvil en 4G en 27%. La banda ancha es indispensable para mucha de la actividad audiovisual actual.  Un año después Global Digital (2019) señalaba que el 57% de la población mundial tenía acceso a internet en sus distintas modalidades; el 43% de rezago es el dato más relevante, nuevamente la exclusión centrada en el campo y las zonas populares de las ciudades.

El estudio de Global Digital muestran la importancia que le dan los usuarios al uso del internet. Respondiendo en el estudio citado a varias alternativas, los consultados nos muestran que se usa internet en un 92% para ver videos, 58% para la televisión en streaming, 30% para juegos en línea, 23% para ver jugar a otros y un 16% para ver partidos o eSports. Es decir, no existe una cultura del uso educativo de la internet.

Las redes sociales constituyen el otro componente importante del uso del internet. El documento 2020 de “We are Social y Hotsuite” titulado “Informe de Internet y redes Sociales” señaló un crecimiento exponencial en el uso de las redes sociales; 3.800 millones de personas usan las distintas redes sociales alrededor del mundo. Facebook lidera las preferencias con 1.950 millones de usuarios, seguida por YouTube, WhatsApp, Messenger e Instagram. Los dos datos nuevos son el crecimiento sostenido de Tik Tok (800.000) a nivel mundial y de WeChat en China.

El promedio mundial de tiempo diario destinado a las redes sociales es de dos horas y veinticuatro minutos. Esto último se refiere a la fracción del tiempo que se está conectado en las redes sociales que se le dedica a colocar información Vs el que usa para consumir información. Los datos de este estudio no diferencian entre consumo y producción de contenidos, pero la evidencia empírica muestra que se usa más para consumir y reproducir información que para crearla.

Muchos docentes solo son usuarios de Facebook, WhatsApp y en menor medida de Instagram, pero en su mayoría son consumidores de contenidos más que generadores.  Es decir, ven lo que otros postean, comparten contenidos generados por otres, pero no colocan contenidos propios en las redes sociales.

Recientemente hemos venido trabajando en un equipo de “alfabetización digital” a solicitud de varios gremios docentes de la región, y nos sorprende el enorme número de educadores que no solo no cuentan con ninguna red social, sino que tienen una resistencia y desprecio por ello. Esto tiene especial significación, porque contrasta con el significativo número de estudiantes que tienen acceso a las redes sociales y las usan de manera cotidiana. Esto genera problemas de diálogo generacional y de comunicación docente-alumnos, pues muestra en el aula narrativas e imaginarios diferenciados.

Muy pocos ministerios de educación y gremios tienen un inventario actualizado del número de docentes que tienen computadora en sus casas y conexión a internet. El gremio ASOPROF está iniciando una consulta a sus afiliados al respecto, mientras que la Federación de Maestros de Puerto Rico señala que solo un 65% de los docentes tienen condiciones para ir a un modelo de educación virtual, de educación en casa. Este porcentaje se incrementa en los estudiantes, con el añadido que cuando hay computadora en casa con conexión es una sola y allí varios son estudiantes, docentes o quienes están siendo empujados al teletrabajo, lo cual crea una disputa sobre el uso de los equipos, priorizando el tema de los ingresos familiares.

Los datos publicados por Domingo Chambers[2] (2020) señalan que en ciudades y países con alto perfil tecnológico como Hong Kong solo 40 de cada 100 habitantes cuentan con una computadora personal, mientras que en Canadá la cifra llega a 42, en Luxemburgo a 46, Australia 47, Singapur 48, Bermuda 48, Noruega 49, Dinamarca 51, Suecia 51, Estados Unidos 57, Suiza 65. Este estudio no precisa si se descartan las casas que tienen más de una computadora y si es así el porcentaje bajaría. ¿Es que estamos pensando que los números son mejores en América Latina? ¿Con esos números pareciera viable un modelo de educación en casa que garantice el derecho a la educación para todos y todas?

Por otra parte, los docentes casi nunca han recibido formación para trabajar con modelos de educación virtual. La poca formación que en algunos casos han recibido es para trabajar con Word, power point, Excel, entre otras. Es decir, cuando se decide dar el giro drástico para el modelo de educación en casa, la autogestión del aprendizaje del docente, ello muestra la hegemonía del paradigma de sociedad educadora del capitalismo neoliberal, pero no necesariamente que sea posible lograrlo en el corto plazo.  A ello se le adiciona el drama de los contenidos digitales, la escasez de los mismos y la localización de los mismos fundamentalmente en plataformas privadas, que tienen una lógica mercantil de acceso; muchas de estas plataformas se han abierto de manera gratuita en la contingencia de la pandemia, pero ello procura copar el mercado educativo en casa y potenciar la construcción de hegemonía sobre este modelo educativo.

Ante este panorama, lanzar una propuesta de educación en casa, es una forma de neo privatizar la educación. En la práctica la mayoría de estudiantes quedaran fuera de esta dinámica, mientras muchos docentes estarán rezagados. Esto tendrá un efecto terrible, que no puede ser encubierto por propaganda con frases “incluyentes”.

Entonces ¿tú quieres que me coma el tigre?, como decimos en Venezuela. Por supuesto que tenemos que establecer estrategias para evitar el rezago y la perdida de continuidad educativa.  Pero las estrategias tienen que corresponderse a lo que tenemos y no a lo ideal, a nuestras posibilidades reales y no a nuestros deseos, a los intereses de la educación pública presencial científica, popular y no a los intereses del mercado.  En las alternativas expondremos algunas ideas al respecto.  Los gobiernos tendrán que aceptar que se les caiga la careta y quedar en evidencia ante los pueblos por su falta de capacidad y preocupación por la actualización tecnológica de los sistemas escolares.

 

¿Qué está ocurriendo en las casas como escuelas en este periodo de cuarentena por la pandemia del COVID-19?

Las familias, constituidas en su mayoría por trabajadores y trabajadoras están siendo los más afectados(as) por la cuarentena.  Más del 60% de la población mundial vive del trabajo informal, 34% de en situación de trabajo informal muy precario e inestable. De la noche a la mañana sus fuentes de ingreso se ven afectados y deben estar confinados en casa, con sus hijos y familiares dependientes.

La noción de educación que se impuso para muchas familias era que los aprendizajes constituían responsabilidad de la escuela y que las instituciones tenían un rol de contención, mientras ellos trabajaban. De “golpe y porrazo” se les dice que deben convertirse en las acompañantes del trabajo escolar en casa, se les entregan módulos o se les envían tareas por el correo. En muchas casas, además de la comida escasea el internet y, no se tiene idea de cómo acceder a contenidos educativos de calidad, en una red que tiene abundante información basura.

La inexperiencia en un modelo de educación en casa, está haciendo que se envíen tareas a los estudiantes cuyo cumplimiento abarca siete y ocho horas de trabajo escolar diario, jornada imposible de acompañar por unos padres que en su mayoría están en modo de sobrevivencia.  Los maestros enviamos tareas, pero nos cuesta enviar videos explicando las clases porque no tenemos experiencia, ni habilidad para grabar y porque el miedo escénico en esta nueva modalidad paraliza.

Se está generando el caos necesario para el pleno emerger del paradigma de la sociedad educadora. Si la escuela no provee ni prevé lo necesario para la coyuntura y esto se presenta como extensible en el corto y mediano plazo, muchas familias clase media e incluso de trabajadores comienzan a ver la posibilidad de acceder a plataformas pagas, que puedan facilitar las dinámicas, que les liberen de la carga escolar, para poder dedicarse a sobrevivir o a su teletrabajo. Los que por razones de precariedad laboral y de ingresos no pueden ni siquiera plantearse esta posibilidad, asumen una actitud de “cómo vaya viniendo, vamos viendo”, con terribles perspectivas de efecto en el derecho a la educación.

Los gobiernos pretenden ocultar esta realidad, pero estamos en una etapa oscura del derecho a la educación. Hoy más que nunca se requiere hablar con la verdad, para buscar soluciones viables. Los cuentos bonitos de políticos, chocan de manera lapidaria con la realidad social de la mayoría de la población.

 

Alternativas

Todo lo mencionado anteriormente nos lleva a señalar la precariedad de la infraestructura tecnológica, conectividad, contenidos digitales y experiencia docente existente para poder concretar el modelo de educación virtual en casa. Esto ni siquiera para la lógica del mercado se va a poder resolver en meses, ni en un par de años. Un ensayo de esta magnitud podría expulsar a millones de niños, niñas y jóvenes de la educación pública. A las izquierdas pedagógicas no da un margen de tiempo para construir lo nuevo, lo alternativo.

Por ello, planteo una estrategia a distintos niveles que contenga:

  1. Una campaña de los gremios y sindicatos docentes, que sensibilice a los docentes sobre la acción coyuntural y alerte a la sociedad sobre el riesgo de neo privatización educativa en marcha. No permitir que los gobiernos suscriban acuerdos de mediano y largo plazo con las grandes corporaciones educativas digitales como Pearson educación, google, Microsoft, Discovery education, entre otras;
  2. Una repolitización política del magisterio a través de los gremios y sindicatos, universidades y pedagogos críticos, respecto a las características de la neo privatización educativa en el tránsito de la tercera a la cuarta revolución industrial;
  3. Exigir a los gobiernos que eliminen la frase “educación en casa”, “universidad en casa” porque ello expresa el paradigma neoliberal de la sociedad educadora. Explorar frases transicionales como “en tiempo de Coronavirus la escuela visita tu casa, mientras nos volvemos a encontrar en las aulas”;
  4. Hacer una campaña internacional vía redes sociales y usando distintos webinar donde sensibilicemos sobre el precario estado de la infraestructura tecnológica en la región, así como las disparidades de las remuneraciones docentes en un contexto de precarización de los sueldos y salarios;
  5. Urgente un plan masivo de formación en línea para docentes, sobre modelos de construcción de conocimiento en el mundo digital; todo ello como complemento a la actividad presencial. Sin esta formación es por decir lo menos irresponsable pasar a un modelo de educación virtual;
  6. Las actividades virtuales deben ser presentadas como coyunturales, enfatizando en la necesidad del encuentro, la presencialidad para aprender a aprender, para aprender a vivir juntos, para construir una sociedad de iguales. Lo virtual debe entenderse como complemento de la actividad pedagógica presencial, una vez que se vuelva a clases presenciales.;
  7. Muchos de nuestros países cuentan con una red e infraestructura de televisión pública y radio estatal que debe ser usada para la generación de contenidos y llegar a casa.  Tiene más posibilidades reales esto que la tonta apelación a una conectividad universal a internet absolutamente inexistente.  Ello implicaría la convocatoria a los gremios y sindicatos docentes para que contribuyan a la construcción con docentes de carne y hueso, a la generación de los contenidos de coyuntura. En esta etapa, es muy importante decirles a los estudiantes que esto es coyuntural y que las aulas de la escuela les esperan;
  8. Se debe hacer un esfuerzo para no caer en la educación virtual bancaria o mecánica a distancia;
  9. Debemos atrevernos a repensar toda la formación docente (inicial y continua), a colocarla patas arriba para poder empalmar con los desafíos epocales de la educación pública y el derecho a la educación en la transición de la tercera a la cuarta revolución industrial;
  10. “Invadir” las redes sociales y las plataformas con ejercicios de educación crítica usando los medios tecnológicos. Tenemos que aprender haciendo, a construir formas de educación liberadora que estén en armonía con el desarrollo de la tecnología;
  11. Construir espacios de encuentro y reflexión pedagógica internacional, para conocer y aprender juntos;
  12. Hoy más que nunca el pensamiento crítico es una herramienta para seguir trabajando en otra educación y otro mundo posible;
  13. Es urgente mostrar con datos y evidencias pedagógicas que es incorrecta la premisa neoliberal que el equipamiento tecnológico y la disminución de nómina docente “abaratan los costes Educativos”.

 

 

Estos son solo ideas iniciales para abrir un debate.  Es una convocatoria al genio colectivo que somos los y las docentes cuando nos juntamos y decidimos transformar

 

 

[1] En otro artículo ampliaré sobre la contención como paradigma escolar

[2] https://es.ripleybelieves.com/countries-with-most-personal-computers-per-capita-3657

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Libro(PDF): «Mujeres jóvenes y niñas indígenas en la explotación cauchera de la Amazonía (1904 – 1912): despliegues epistémicos emergentes del pensamiento alternativo latinoamericano»

Reseña: CLACSO

El 12 de octubre de 2012, en el corregimiento de La Chorrera, departamento del Amazonas, Colombia, se conmemoró el centenario del Etnocidio Cauchero Casa Arana. Las razones y justificaciones que motivaron esta investigación emergen de los Requerimientos realizados por descendientes de las víctimas de las comunidades indígenas afectadas; y de abordajes académicos a partir del Doctorado en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, línea: Jóvenes, Culturas y Poderes. En este contexto, el presente estudio recompone los hechos a través de diversas fuentes para visibilizar la violencia que se ejerció contra niñas y mujeres jóvenes indígenas, entre 1904 y 1912, primer período de la explotación cauchera; y para acercar al entendimiento sobre las razones que motivaron estos acontecimientos. El abordaje epistémico se realiza a partir de corrientes del pensamiento latinoamericano decolonial, relacional, ambiental y alternativo, las cuales reconocen y respetan la diversidad humana; la biodiversidad y la interculturalidad. Epistemes críticas de la modernidad occidental y de su espíritu colonizador, indolente y universalizantes. Todo ello desde una propuesta estética y ética de respeto por la memoria de las víctimas.

Autores (as): Alvarez Chica, Ana María

Editorial/Editor: Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud alianza de la Universidad de Manizales y el CINDE

Año de publicación: 2017

País (es): Colombia.

Idioma: Español.

ISBN: Reconocimiento-No Comercial-Sin Derivadas CC BY-NC-ND

https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/deed.es

Descarga: Mujeres jóvenes y niñas indígenas en la explotación cauchera de la Amazonía (1904 – 1912): despliegues epistémicos emergentes del pensamiento alternativo latinoamericano

Fuente e Imagen: http://biblioteca.clacso.edu.ar/colecciones/saladelectura/index.php?a=q&r=1&hs=1&t=1&q=Pedagog%EDa&j=dl&c=general&fqf=TX&Submit=buscar+en+CLACSO

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The PISA “shock” in the Basque Country: Contingent factors or structural change?

Lucas Gortazar

En este artículo exploro las razones por las cuales el País Vasco experimentó un gran revés en los resultados de la prueba PISA de 2015.

El sistema educativo vasco había tenido un desempeño alto en el pasado, tanto en evaluaciones nacionales como internacionales, así como en términos de acceso en la educación superior (comparable a la de los sistemas educativos del norte de Europa). Por lo tanto, entender esta caída es una cuestión clave desde un punto de vista de las políticas educativas, más aún cuando ese mismo año los resultados de PISA estuvieron acompañados por disminuciones en las evaluaciones diagnóstico implementadas por las autoridades vascas.

En particular, exploro las razones del declive analizando los factores socioeconómicos (dado el impacto de la Gran Recesión en la región), junto con los factores clave del sistema educativo vasco. Presto especial atención a factores que pueden estar relacionados con la naturaleza misma del sistema, como su modelo lingüístico, la coexistencia de servicios educativos públicos y privados o las altas tasas de repetición experimentadas por la región en comparación con la OCDE y la UE. Utilizo técnicas de descomposición derivadas de la literatura de la economía laboral para comprender los cambios promedio en el rendimiento entre 2015 con respecto a ediciones anteriores (2009 y 2012), así como los cambios en la distribución de resultados.

Los resultados solo permiten identificar parte de este declive por factores observables, donde el porcentaje explicado varía según el año de referencia y el dominio de la prueba. Hay tres factores principales que son responsables de esta caída explicada. En primer lugar, el aumento en las tasas de repetición en 2015 (tanto entre repetidores de un curso como repetidores de dos cursos) está asociado a una disminución en el rendimiento, y no es sorprendente dado la evidencia disponible sobre la repetición y su impacto negativo sobre el aprendizaje (Hattie, 2008). En segundo lugar, el lenguaje de prueba es importante para el rendimiento: el País Vasco es una comunidad bilingüe, donde el castellano es el idioma de uso en el hogar para la mayoría de los estudiantes, pero el euskera es el idioma principal de instrucción en la mayoría de los centros educativos. En relación con 2012, en 2015 una mayor proporción de estudiantes realizó la prueba PISA en un idioma diferente al idioma en el hogar. En particular, el cambio en 2015 tuvo que ver con que más estudiantes que hablan castellano en el hogar que están matriculados en el modelo de inmersión de euskera (Modelo D) y que en 2015 tomaron la prueba en euskera: esto lleva a que los estudiantes sean ligeramente penalizados en términos del aprendizaje medido por la prueba. Finalmente, un tercer factor está relacionado con la percepción del director del centro sobre el comportamiento del alumno en la escuela: entre 2009 y 2015 esta percepción se ha deteriorado, lo cuál que está relacionado con parte del declive observado. Finalmente, la crisis económica no está asociada a la caída de los resultados de PISA, como cabría esperar dado el deterioro de las condiciones económicas y sociales en muchos hogares.

Este artículo aporta evidencia clave sobre una pregunta importante de política educativa para el sistema educativo vasco. Lo hace siguiendo la literatura sobre métodos de descomposición de los resultados educativos para comparar las diferencias de aprendizaje entre y dentro de los países. La multiplicidad de factores detrás de los resultados y el hecho de que gran parte de la disminución permanece sin explicación requiere que los resultados sean tomados con cautela. Más aún cuando PISA es una prueba de tipo low-stakes, en la que el esfuerzo del alumno varía considerablemente y no está necesariamente relacionado con factores del sistema educativo, sino más bien con factores culturales (Zamarro et al. (2016)).

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Fuente: https://iseak.eu/documentos/the-pisa-shock-in-the-basque-country-contingent-factors-or-structural-change/

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Report: School Choice Priorities and School Segregation:Evidence from Madrid

Reseña:

En las últimas décadas, la segregación escolar ha recibido una atención sustancial en el debate público educativo global. La segregación se puede definir como el grado en el que dos o más grupos de la población están separados el uno del otro (ej., inmigrantes en comparación con nativos). Existe amplia literatura económica que muestra cómo la segregación escolar afecta a la igualdad de oportunidades de los estudiantes. La investigación académica destaca dos mecanismos principales que determinan la segregación escolar.

En primer lugar, la segregación residencial de las familias, que se debe a la interacción de la elección de la residencia principal por estas y el resultado de diferentes políticas de vivienda. En segundo lugar, los mecanismos y reglas que establece el Estado para asignar colegios a los estudiantes, como el mecanismo de asignación, las fronteras de los distritos escolares, o los puntos de prioridad de cada estudiante (ej., otorgados por proximidad al colegio o diferentes variables socioeconómicas). A pesar de la abundante investigación sobre segregación escolar, todavía no se ha averiguado el alcance y la magnitud del impacto de los puntos de prioridad residencial en la segregación escolar: esto es, no existe una relación clara causal entre el grado de elección de las familias y la segregación escolar.

En este trabajo se investigan dos elementos de la reforma aplicada en la Comunidad de Madrid entre 2012 y 2013, conocida como “reforma del distrito único”. Se analiza cómo el cambio de los puntos de prioridad impacta en las decisiones de elección de colegio de las familias, y sucesivamente en la segregación escolar (definida mediante dos variables: la educación de los padres y la nacionalidad del estudiante). Se analizan dos decisiones más relevantes de la reforma ligadas al proceso de admisión, ambas asociadas a cambios en los puntos de prioridad por parte de las familias.

Descargar: http://documentos.fedea.net/pubs/eee/eee2020-06.pdf

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Tesis: Evaluaciones estandarizadas de los estudiantes: una visión desde la pedagogía crítica

Autor Principal: López Andrade, Gloria Cecilia
Otros Autores: Manresa Axisa, María Antonia, dir.
Formato: Tesis de Maestría
Publicado: Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador2016
Materias:
Acceso en línea: http://hdl.handle.net/10644/5148

Descripción
Sumario: La investigación: “Evaluaciones estandarizadas de los Estudiantes: Una visión desde la pedagogía Crítica”, se centrará en el análisis de las Pruebas Ser Bachiller, exigidas por la LOEI en el Ecuador para los estudiantes de tercer año de bachillerato como requisito de graduación. Se ha considerado como objeto de investigación el concepto de calidad que será problematizado desde la pedagogía crítica. Dentro de los objetivos se determinarán las políticas públicas educativas relacionadas con los procesos de evaluación estandarizada de los estudiantes de tercero de Bachillerato y cómo las pruebas Ser Bachiller generan prácticas positivistas en el aula. Se han considerado documentos de Michel Foucault relacionados con el poder y textos de McLaren y otros autores que proporcionan definiciones de los conceptos de discurso e ideología. Adicionalmente, textos de Paulo Freire permiten ubicar a la investigación en un contexto de análisis comparativo entre lo que propone la legislación y lo que genera en realidad en las prácticas de aula. El análisis de los fundamentos legales concernientes a educación y a los procesos de evaluación de los estudiantes, tales como la Constitución 2008, el Plan Decenal, el Plan del Buen Vivir, la LOEI; sirven de soporte a la presente investigación. Se implementó una metodología cualitativa que incluye las siguientes técnicas: Estudio de caso de una institución educativa particular, entrevista en profundidad a dos grupos: directivos y docentes; y el focus group a estudiantes de tercer año de bachillerato. Al término de la investigación, es posible concluir que en la práctica, la calificación de una Prueba, es uno de los aspectos más importantes en el proceso educativo para todos sus actores, siendo esto el resultado de la implementación de un discurso hegemónico en el que el positivismo es base fundamental y a través del cual se valora la calidad de la educación.

Descargar en: http://repositorio.uasb.edu.ec/bitstream/10644/5148/1/T2047-MIE-Lopez-Evaluaciones.pdf
Fuente: https://www.bibliotecasdelecuador.com/Record/ir-10644-5148/Description#tabnav

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Divide y reinarás. Resultados de la Investigación «Las técnicas de cálculo de la división de números naturales en la transición entre la escuela primaria y secundaria»

Revista Saberes

Preocupadas por la dificultad que manifestaban los estudiantes a la hora de dividir, ya sea como ejercicio o en el contexto de una situación problemática, cuatro profesoras de ISFD realizaron una investigación diagnóstica sobre las diversas técnicas de resolución de esa operación matemática, en el primer año de la escuela secundaria. Las diferentes metodologías y la falta de articulación con la enseñanza primaria, temas de indagación.

“La idea surge a partir de una inquietud común ya que algunas de nosotras trabajábamos en primer año del secundario y cuando abordábamos la división podíamos visualizar diversas técnicas de resolución, algunas de las cuales no eran conocidas por otras docentes”, señala Mariel Mondino, autora junto a Silvana Rainero, Pamela Demaria y María Laura Magliano, de la investigación realizada en el marco de un proyecto de articulación entre la Dirección General de Educación Superior de la cartera educativa provincial y la Universidad Nacional de Córdoba. “Las cuatro integrantes del equipo somos profesoras de Matemática y nos interesaba comprender el trabajo que se hace, en la construcción del cálculo de la división, en primaria y qué sucede con ello en la secundaria”, señala Mondino, acerca de la indagación realizada en el marco de la línea “Entramando la matemática y las prácticas educativas para el fortalecimiento de la enseñanza e investigación en Matemática y Educación Matemática”.

Las docentes de los profesorados que conformaron el equipo de investigación.

Para el estudio Las técnicas de cálculo de la división de números naturales en la transición entre la escuela primaria y secundaria, se seleccionaron tres cursos de primer año de dos instituciones educativas de la ciudad de San Francisco, como muestra. Lo interesante de esta elección radica en que ninguno de los dos establecimientos educativos cuenta con nivel primario. De allí que la población estudiantil que albergan proviene de diferentes barrios de la ciudad y de distintas localidades de Córdoba y Santa Fe.  Las variadas trayectorias escolares de los alumnos permitirían anticipar posibles diferencias didácticas y pedagógicas, a la hora de resolver esta operación matemática, que es una de las más complejas de enseñar y que requiere ser abordada a lo largo de toda la primaria.

Figura 1
Algoritmo convencional.

En relación con la metodología, el primer paso consistió en diseñar un instrumento de evaluación diagnóstica, para acceder a las distintas técnicas empleadas por los estudiantes. Luego se realizaron entrevistas semiestructuradas a los docentes de cada uno de los cursos participantes, donde se incluyó una evaluación que permitiera documentar, según sus experiencias, qué técnicas de cálculo esperaban encontrar en los chicos, cuáles eran las decisiones pedagógicas que habitualmente tomaban a partir de ello y qué cambios realizarían en las consignas, tras el diagnóstico inicial presentado.

Figura 2
Variación del algoritmo convencional por explicitación de la resta y cálculos auxiliares (4 x 2 y 4 x 3).

Con posterioridad, las investigadoras llevaron a cabo dos talleres con los profesores en los que se analizaron algunos aspectos del trabajo realizado: distintas resoluciones de los alumnos y la relación del docente con la enseñanza de la división. A partir de la lectura de material bibliográfico y la sistematización de los diagnósticos, se elaboró una primera categorización que posibilitó agrupar dichas técnicas.

De todo, como en botica

Figura 3
Técnica por descomposición o cocientes parciales (aquí no se consideran las decenas, centenas, etc., sino que se toma el número como una cantidad global).

Luego de analizar todas las formas de resolución realizadas tanto por los chicos como sus profes, se pudieron reconocer ciertas técnicas de cálculo de la división de números naturales que variaron entre divisiones con el algoritmo  convencional (figura 1) y con la explicitación de la resta y cálculos auxiliares (figura 2), la técnica por descomposición o cocientes parciales (figura 3) y otra que combina distintos métodos. “En relación a las resoluciones del problema que presentamos a los chicos, también se observaron técnicas multiplicativas y combinación de técnicas aditivas, sustractivas y multiplicativas (figura 4).  Tenemos la idea de profundizar en esto más adelante”, señala Rainero.

Figura 4
Resolución del problema donde combina técnicas aditivas, sustractivas y multiplicativas (se observa: adición, sustracción y producto. Obtiene la respuesta al sumar mentalmente, ya que no está registrado, 10 + 8 = 18 cuotas).

En una primera instancia, los docentes plantearon que, por una cuestión de dominio, el método convencional (el del algoritmo, expresado en la figura 1) les resulta el más fácil y rápido y es hacia donde tratan de “empujar” a sus estudiantes por entender que es el más sencillo. Luego, a través de los talleres, los docentes pudieron observar las diferentes “convenciones” presentes en las distintas técnicas de cálculo (realizadas por ellos, por los estudiantes y a través del tiempo: la división egipcia, el método Gerbert, y por galera).  “Esta aproximación histórica les permitió redescubrir sus técnicas personales de resolución y también la de los alumnos”, señaló Rainero. “Más allá de cada método, lo más significativo, −explica Magliano− es que los profesores pudieron advertir el carácter relativo y variable de las técnicas de cálculo a lo largo del tiempo y reconocer así que son convenciones sociales y no tan diferentes unas de otras: las históricas de las nuestras, de las de los chicos y que detrás de cada una de ellas existe matemática puesta en juego”. “Su carácter convencional es una valoración vinculada al modo en que aprendimos a resolver la división en la escuela, a lo que nos resulta familiar porque así nos los enseñaron o porque lo usamos habitualmente”, afirma Magliano, lo que implica que esas maneras no son ni absolutas ni para todos iguales, porque dependen de nuestras trayectorias.

En el aula

Cuando los chicos ingresan a primer año se espera que resuelvan correctamente las divisiones, tengan control en los pasos que realizan y que progresivamente puedan realizar estas operaciones del modo más económico. No obstante, “en las prácticas áulicas observamos frecuentemente las dificultades que manifiestan los estudiantes cuando se enfrentan a la resolución de la división como ejercicio o en el contexto de un problema”, señala Silvana Rainero.

“Ante el panorama de diversidad de técnicas encontradas, la investigación nos permitió ver que el docente de primer año toma decisiones que influyen directamente en la gestión de sus clases, que van desde aceptar todo tipo de técnicas para la resolución de la división hasta imponer la unificación en el método o algoritmo convencional que asegure una base de cálculo eficaz en contenidos de mayor complejidad”, explica Mondino. “Pero la dificultad no radica en la diversidad de técnicas de cálculo de la división, sino en el nivel de dominio de cualquiera de ellas”, indica Pamela Demaria al tiempo que Magliano amplía: “Algunos estudiantes no lo tienen y cuentan con escasos recursos de control y análisis de los procedimientos”. En este sentido, la variedad no debería ser un inconveniente sino una oportunidad, en la medida que muestra diferentes caminos que cargan de sentido al cálculo para que este no sea solo una regla a memorizar. De lo que se trata es de implementar estrategias de enseñanza que permitan a los chicos desarrollar las operaciones adecuadas para llegar a un método abreviado, desde distintas vías.

Así, el trabajo de investigación —según señala entre sus conclusiones— permitió, además de descubrir ciertas técnicas de cálculo, “el aporte a la concientización de la matemática que ellas presentan y que muchas veces no son tenidas en cuenta por la naturalización a través de la cual se trabaja dicho contenido en las horas” de clase.

Así, el estudio pretende servir de insumo —tanto a los docentes que enseñan matemática en primaria o en secundaria, como quienes están en los profesorados— para presentar situaciones problemáticas contextualizadas, que tengan en cuenta los conocimientos previos de los chicos y fomenten la socialización de los diversos procedimientos de resolución. Se propone el trabajo con desafíos matemáticos desde primer grado, la presentación de actividades resueltas para que los estudiantes corrijan y así poder analizar las diversidad de técnicas, y finalmente, la realización periódica de reuniones de articulación entre niveles, a fin de acordar los saberes básicos que deben alcanzar los estudiantes, el vocabulario específico a utilizar, criterios de evaluación, además de compartir material de trabajo.

En definitiva, de lo que se trata es de lograr ­—cuestión que todo docente quiere— que  “los alumnos puedan disponer de una técnica eficaz en el cálculo de la división”, tal como resume Demaria.

Fuente:https://revistasaberes.com.ar/2019/10/divide-y-reinaras/

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