Europa/España/26 de Agosto de 2016/Autora: Susana D. Machargo/Fuente: La Voz de Asturias
La cuesta de septiembre llega en 2016 más empinada que nunca. La plena implantación de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) ha llevado a la gran mayoría de colegios e institutos a cambia los libros de texto este curso y a no mantener el material los cuatro años que recomienda la Consejería de Educación del Principado. Este descarte masivo ha dejado sin trabajo a los bancos de libros que montan en los centros las asociaciones de padres, que se han visto obligados a tirar a la basura todos los manuales, incluso los que estaban nuevos. «Va a ser el inicio de curso más caro en años», lamenta Elena González, presidenta de la Federación Miguel Virgós, la mayoritaria en la escuela pública asturiana. Los números parecen darle la razón. La beca que concede el Gobierno regional a las familias con pocos recursos asciende a 105 euros, un dinero que apenas sirve para cubrir tres. Tampoco sirve para cubrir el nuevo modelo de préstamo impulsado por la Administración en los centros públicos.
Las familias todavía no saben el número exacto de centros que ha cambiado los libros de texto. Están en la fase de recopilación de información para elaborar el estudio que presentan cada año. Pero la tendencia que han detectado es incuestionable. Las asociaciones de padres que pasan los datos confirman a diario el masivo cambio de manuales. Eso también implica los cuadernillos de ejercicios y todo el material complementario. «Este curso nuestros bancos no sirven para nada», insiste Elena González, que aboga un cambio pedagógico, en el que sean los docentes los que generen los contenidos que se imparten en clase. Cita como ejemplo el trabajo que desarrollan los responsables de las asignaturas bilingües que han tenido que crear sus propios recursos desde cero. Ese es el camino que propone seguir.
Durante dos años, las familias consiguieron frenar a los equipos directivos. La Ley Wert entró en vigor pero los centros fueron sensibles a las reivindicaciones de los padres y mantuvieron los mismos libros. Pero la realidad ha jugado en su contra. Esperaban que el nuevo gobierno elegido en las urnas, primero en diciembre y después en junio, paralizase la reforma educativa. Pero la incapacidad para formar un Ejecutivo ha hecho que la LOMCE entre de lleno en todos los cursos. «Ahora es el material pero a final de curso serán las reválidas», lamenta la presidenta de la FAPA Miguel Virgós.
Cuánto se gastan las familias
Los libros representan el desembolso más cuantioso de la vuelta al cole. En Secundaria, por ejemplo, con manuales por encima de los 30 euros, es frecuente que un alumno tenga que comprar seis o siete publicaciones, además de cuadernillos de ejercicios. Eso supone, como mínimo, 200 euros. En una familia con más de un hijo escolarizado el gasto se multiplica, más cuando este año no podrán heredar libros entre ellos.
Alguno de los estudios del coste del inicio de curso, basados en datos de colectivos de consumidores como OCU o Fuci, cifran ese desembolso en unos 400 euros por estudiante. En ese dinero van incluidos otros aspectos, como la ropa o el material complementario. Destinan 46 euros de media a las zapatillas de deporte o 47 a las mochilas escolares. Si se necesita uniforme, una política que están aplicando cada curso más colegios públicos en Asturias, habría que sumar entre 132 y los 204 euros más. La avalancha de gastos extra se completa con materiales de papelería o con el mandilón, entre los pequeños.
Alternativas
Los bancos de libros montados por las familias o las becas del Principado, a las que se destina más de un millón y medio de euros, es solo un parche. No creen que el intercambio de material o el préstamo sea la solución. Plantean que es necesario una reforma pedagógica en profundidad. Ese aspecto podría incluirse dentro de un pacto educativo que diese como resultado una ley consensuada por el mayor número de colectivos implicados en la enseñanza. Esta es la aspiración de Elena González y de la Confederación Española de Padres de Alumnos (Ceapa), organismo de la que fue vicepresidenta hasta hace unos meses.
«Las ayudas que dan las administraciones ayudan a las familias pero, sobre todo, sirven para alimentar a las editoriales que son las que realmente están interesadas en que se cambien los libros con la mayor frecuencia posible», argumenta González. Ya hay centros en la región que han optado por un cambio radical de modelo y han sustituido los manuales por material propio. La portavoz de las familias cita de memoria varios colegios públicos de Oviedo y de Gijón, al margen de algunos concertados.
Ventanilla de migración hondureña y guatemalteca. Frontera Aguas Calientes. OI
No es mi intención pelear con quienes comercian con la carne humana en el mortal camino hacia el Norte. Pero, tampoco puedo callar cuando atestiguo en lo cotidiano una sistemática humillación a la dignidad humana en las fronteras abusivas. Mucho más cuando, ese modus operandi es la materialización burda de la infiltración del crimen organizado en el Estado.
Son las 5:30 de la mañana, los dos buses provenientes de Tegucigalpa y de San Pedro Sula, repletos de hondureños, y hondureñas con niños, con destino a los EEUU., acaban de arribar al puesto de control policial del lado de Honduras, en la frontera denominada Aguas Calientes que separa Honduras y Guatemala.
El bus de Tegucigalpa, de la empresa hondureña Sultana, salió a las 21:00 hr. del día anterior con destino final a la frontera Aguas Calientes. El de San Pedro Sula (empresas Congolón y Rutas Orientales), sale a la 1:00 de la mañana, y tiene como destino final la ciudad de Guatemala.
Las particularidades de ambos servicios de transporte son bien conocidos tanto por los migrantes indocumentados, los coyotes, los agentes de migración y policías civiles, al igual que los reiterados escenarios dantescos de humillación casi naturalizados en dicha frontera.
Coyotes y agentes de la policía nacional en contubernio trasquilan a migrantes pelones
Una vez que arribamos al control policial del lado hondureño, caemos directamente a las manos de los agentes policiales. Éstos, sin mediar saludo alguno, nos abordan y nos separan por grupos. “Cubanos por aquí”, “hondureños por allá…”, así nos aglutinan a la orilla de la calle.
Un agente policial joven mira mi pasaporte al revés y al derecho. Luego, me pregunta de dónde es Ud. Cuando le respondo que soy de América del Sur, me dice, con voz fuerte y sin mirarme: “Ud. no tiene permiso”. Al oír esto, su compañero jefe le dice: “A él me lo llevas a la oficina” (un contenedor metálico habilitado donde funciona la oficina). Mientras tanto, otros agentes intimidan a los migrantes en grupos separados.
Yo, me dirijo al agente policial por su apellido (registrado en su placa) y le digo: “…, por favor, páseme el pasaporte, le indico el sello de ingreso al país…”. Le muestro mi tarjeta de residencia y mi credencial de corresponsal de prensa internacional. Entonces, la actitud del policía cambia diametralmente, y con una sonrisa sarcástica, me dice: “Tome sus documentos, véngase conmigo, allá están los buses para que vaya a migraciones”. El resto de viajeros, la mayoría asustados, se queda para el segundo trasquile (el primero ya lo hicieron los coyotes en sus lugares de origen)
El bus que abordo para la oficina de migraciones de Aguas Calientes es pequeño. Mientras espero a que se llene y parta el bus, jóvenes con pantalonetas cortas, tenis y camisetas de ocasión, acompañan un tanto de lejos a hondureños/as asustadas que caminan inseguros con dirección al paso migratorio que se encuentra a un Km. de distancia. Ellos son los coyotes. Algunos no vienen desde Tegucigalpa, ni de San Pedro Sula, son coyotes de contacto (de los principales) o circunstanciales que conviven con los agentes de la policía nacional en la frontera.
Un varón corpulento, casi de mi edad, se sienta a mi lado, y acomoda con voz de mando a los migrantes hondureños en el bus. Ya sobre las ruedas en movimiento me dice: “Colocho estoy para ayudarte en esta frontera”. Le respondo, con una sonrisa.
Metros más arriba, se detiene el bus, y suben los migrantes que pasaron junto con los coyotes minutos antes. El bus avanza rápido, y unos metros antes de llegar a las oficinas de migración, bajan los coyotes con sus presas y se internan presurosos en el matorral para llevarlos por veredas al otro lado de la frontera, y así evitar el paso migratorio. Por este servicio cobran entre 200 a 300 quetzales. Monto que el hondureño no debería pagar porque para entrar o salir de Guatemala no necesitan llevar pasaporte los catrachos (por el convenio de CA4). Pero, la ignorancia y los nervios que generan las fronteras a cuantos nunca salieron de sus aldeas tiene costos elevados.
Sistema del transporte internacional bajo el control de los coyotes
Agente de migración hondureña que devolvió
al bus a los migrantes hondureños sin que se
registrasen en migraciones. OI
El varón corpulento, que minutos antes me dijo que estaba para ayudarme, comienza a cobrar los pasajes dentro del bus: “Son 10 quetzales” (por el tramo de un Km de viaje), indica él.
Y, las temblorosas manos hondureñas, casi a tientas, alcanzan al coyote el desconocido billete extranjero que minutos antes habían cambiado a sumas también arbitrarias.
Cuando llega conmigo, le digo: “El costo de pasaje de este tramo es de 10 Lempiras” (casi la tercera parte al cambio de lo que estaba cobrando). Él se molesta y me increpa: “Si no quieres pagar no pagues”.
Bajo del bus. Pago los 10 Lempiras al conductor, y prosigo hacia las ventanillas migratorias de Honduras y Guatemala que operan en la misma oficina.
Aún no ha terminado de aclarar el día. En la fila, delante de mí, hay como unas 30 personas. La mayoría del bus Congolón que salió de San Pedro Sula, con destino a Guatemala. Sólo se ve en la fila temerosos rostros hondureños. Los seis u ocho cubanos que venían, ya no están.
El coyote que se enfadó conmigo en el bus, nervioso se mueve en pláticas con los migrantes y oficiales de migraciones, fuera y dentro de la única oficina migratoria. Prácticamente indica lo que tienen que hacer los agentes de migración dentro de la oficina.
El ambiente es tenso. La fila no avanza. Está anunciado que los maestros bloquearán caminos en el lado de la frontera de Guatemala desde las 7:00 am. Si el bus principal no logra pasar antes del inicio de la acción de protesta, les alcanzará el cambio de turno de la policía nacional en el lado de Guatemala. Y, esto no está presupuestado en el negocio que tiene el coyote con la policía de turno nocturno, ni con el conductor del bus.
Un coyote que manda fuera y dentro de la oficina de migraciones
Coyote agiliza los trámites dentro de la oficina de migraciones.
Frontera Aguas Calientes. OI
Al final, un agente de migraciones de honduras, luego de pláticas con el coyote y el agente de turno en la ventanilla de Guatemala, indica a los que están haciendo fila delante de mío: “No hay sistema, suban al bus”. La gente se mueve. Pero, hay como dos mujeres que llevan niños (ellas son las mejores presas que cualquier coyote desea encontrarse en la frontera. La lana que trasquilan siempre son gruesas en estos casos). Ellas son demasiado evidente para transitar por la frontera sin que los agentes de la policía nacional civil no haga ademán de revisión de sus documentos.
El coyote se da cuenta que tomo fotografías con mi equipo de celular. Me increpa, esta vez, con amenazas. Se suma el ayudante del bus. Les muestro mi tarjeta de prensa. El ayudante del bus desaparece. Pero, el coyote continúa increpándome cerca de la ventanilla. El agente en la ventanilla de Guatemala se da cuenta de lo que me estoy dando cuenta, agiliza con el estampado del sello de ingreso en mi pasaporte y me lo devuelve. Sí había sistema.
Ya en el lado de Guatemala, el bus estacionado espera a las mujeres con hijos que tiene que llevar hasta la siguiente ciudad próxima, Esquipulas, pero el coyote demora en negociar con los agentes dentro de la oficina de migraciones.
La policía nacional civil mira a los coyotes y a los mojados pasar, pero no los ve
Vista de la frontera Aguas Calientes,
desde el lado de Guatemala. OI
A unos cinco metros de distancia del bus de los “mojados”, hay un joven agente de la policía nacional civil de Guatemala haciendo ademán de controlar a los transeúntes mañaneros. Me acerco y le pregunto: ¿Por qué no pasaron por migraciones todos los pasajeros de ese bus? Con cara de sorprendido me dice: “Sí vi que bajaron”. Le digo, “bajaron, pero los devolvieron al bus indicando que no había sistema de computación. Yo estuve con ellos en la fila”. Contrariado me responde y se aleja: “No es nuestra tarea controlar eso”.
En una ocasión anterior, en el mismo puesto policial, un agente de turno cobró 50 quetzales a dos hondureños que ingresaban a Guatemala sin portar ningún documento. Generalmente, entre Aguas Calientes y la ciudad de Esquipulas, un tramo de 12 km, durante el día existen hasta tres retenes policiales. Pero, los nocturnos buses que transportan migrantes “mojados”, bajo la dirección de los coyotes, no pasan revisión alguna.
El pasado año, cuando aún las oficinas de migraciones de Honduras y de Guatemala operaban en lugares separados, un agente de migraciones, en el pasillo del lado migratorio de Guatemala, se molestó conmigo cuando me vio con la cámara fotográfica. Igual, era a la hora del paso “sigiloso” de los “mojados” por esa frontera. En ese entonces, cuando le mostré mi carnet de prensa, se disculpó en el momento, y tuvo la preocupación de alcanzarme andando hasta la parada de taxis para darme la siguiente explicación: “Nosotros no recibimos nada. Es la policía de Honduras y de este lado quienes cobran mil quetzales cada uno a los coyotes para que pasen los indocumentados por aquí”. Yo sólo lo escuché su mea culpa, pero tampoco escribí al respecto.
No es mi intención pelear con quienes comercian con la carne humana en el mortal camino hacia el Norte. Pero, tampoco puedo callar cuando atestiguo en lo cotidiano una sistemática humillación a la dignidad humana en las fronteras abusivas. Mucho más cuando, ese modus operandi es la materialización burda de la infiltración del crimen organizado en el Estado.
Todos los meses se suman nuevas organizaciones como miembros de derecho de la Mesa por la Educación
El portavoz de la Mesa por la Educación en Libertad, Vicente Morro, ha calificado de «muy positiva» la actividad de la entidad en los nueve primeros meses de acciones centradas «en la defensa de la libertad de elección de las familias frente a los ataques de la Conselleria» de Educación y ha asegurado que seguirán defendiendo este derecho.
Según ha apuntado Morro en un comunicado, «vamos a seguir defendiendo los derechos de alumnos, familias, docentes, centros, de toda la comunidad escolar en su conjunto. Estos derechos y libertades están protegidos por la Constitución Española, por nuestro ordenamiento jurídico y por normas internacional como la Declaración Universal de Derechos Humanos, entre otras muchas».
En esta línea, ha advertido de que la Mesa por la Educación «va a seguir pendiente de todas las acciones de la Conselleria y no vamos a tolerar que se discrimine o se recorten los derechos de los alumnos, los docentes o los centros escolares».
La Mesa por la Educación en Libertad se constituyó el 2 de diciembre de 2015 como una entidad cívica, de carácter participativo, que nació con voluntad de«abrirse a toda la sociedad» y que ha invitado a incorporarse a otras asociaciones o personas expertas a título particular, que apoyen los principios fundamentales.
Estos principios son «el fomento de la libertad de educación en todos sus ámbitos; promoción del derecho de las familias a la libre elección del modelo educativo y pedagógico y del centro escolar que deseen para sus hijos; respeto del derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones».
Cuatro entidades fundacionales
A las entidades fundacionales –Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos (FCAPA), Federación de Centros de Enseñanza de Valencia (FECEVAL), Escuelas Católicas de la Comunidad Valenciana (ESCACV), y Unión Sindical Obrera de la Comunidad Valenciana (USO-CV)– «se han ido uniendo otras organizaciones como la Confederación de Padres de Alumnos (COFAPA), asociaciones profesionales de profesores (APPRECE y DABAR-APEREVA), el Instituto Valenciano de Pedagogía Creativa (IVAPEC), PPCV, Foro Valenciano de la Familia, OIDEL (Organización Internacional para el Derecho a la Educación en Libertad) o las Universidades CEU Cardenal Herrera y Católica de Valencia (UCV)».
«Siguen sumándose todos los meses nuevas organizaciones como miembros de derecho de la Mesa por la Educación en Libertad y siguen llegando adhesiones de particulares que nos animan a seguir defendiendo los principios» de la entidad, ha apuntado Morro.
Entre las actividades que ha organizado la Mesa durante este tiempo se incluye el «abrazo» al Palau de la Generalitat en defensa de la educación infantil de 0 a 3 años. Además se ha mantenido una reunión con el conseller de Educación, Vicent Marzà, para presentarle la entidad; con el Síndic de Greuges, para conocer con detalles las quejas que se están presentando ante este organismo y con el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy.
La xenofobia es un problema mundial e histórico. El sentimiento nacional y patriótico es muy noble cuando esto hace crecer al conjunto, lo une y fortalece, pero cuando ese lazo se vuelve intolerante con quienes tienen costumbres, lengua o tradiciones diferentes, ya no es positivo, sino que por el contrario, solo sirve para fomentar rivalidades, desprecios y odios.
La gente emigra de sus países de origen por muchos motivos, pero especialmente lo hace por motivos económicos y laborales. Son personas que han sufrido en su país problemas de escolarización y la falta de trabajo, y busca en otras tierras mejores oportunidades. Se van con tristeza pero con esperanza, hacia países que les brinden cobijo y protección que merecen como todo ser humano. Sin embargo, el país receptor, en general los ve como una amenaza, especialmente si están también soportando sus propias crisis, y el trabajo escasea, por lo cual los ven como un aumento de la competencia, que muchas veces ofrecen su mano de obra a precios menores. También les cuesta aceptar las costumbres diferentes de los extranjeros, a las que ven como negativas, sin darse cuenta que a los que llegan al país también les parecen extraños los modos de vida a los que deberán adaptarse.
¿Los extranjeros son distintos? Sí, pero eso no tiene nada de malo. Está comprobado que no le quitan el trabajo a los nacionales, y que ellos mismos si se sienten cómodos y queridos en el lugar que se afincaron lo adoptarán como propio, y dedicarán sus mejores esfuerzos para progresar ellos, y por ende, toda la comunidad, que puede enriquecerse mucho con la diversidad.
Sin embargo, la aceptación del extranjero como un hermano que simplemente nació dentro de un territorio diferenciado por fronteras arbitrarias, a pesar de que parezca lógico, no lo es en la práctica, y los casos de xenofobia en las sociedades es altísimo, lo que también se ve en la escuela, que es parte de la sociedad, y donde la concurrencia de niños, que expresan sus opiniones sin medir las consecuencias, puede hacer que afecte dramáticamente la vida de muchos niños de familias inmigrantes, que en plena etapa de formación de su personalidad ven herida su autoestima, debiendo sufrir discriminación y violencia.
Argentina, un país poblado por grandes corrientes migratorias europeas, fue en un principio receptor generoso, pero en los últimos años, la creciente inmigración de países limítrofes, especialmente bolivianos, peruanos y paraguayos, y de ciudadanos chinos, ha creado una ola de xenofobia que no puede ignorarse, y que se expresa no solo en insultos y tratos desconsiderados, sino también en violencia física. Algo similar ocurre en otros países de la región, en Estados Unidos, y Europa. La xenofobia, además, se agudiza, cuando los niños pertenecen a hogares de bajos recursos.
La escuela debe trabajar este tema no solo con los niños sino con las familias, pues los niños no nacen discriminando sino que lo aprenden en el seno familiar o copiando las actitudes e ideas de otros compañeros, cuyas familias son xenófobas.
Tomado de: Lee todo en: La xenofobia en la escuela | La Guía de Educación http://educacion.laguia2000.com/general/la-xenofobia-en-la-escuela#ixzz4FkDDm33Z
OtrasVocesenEducacion.org existe gracias al esfuerzo voluntario e independiente de un pequeño grupo de docentes que decidimos soñar con un espacio abierto de intercambio y debate.
¡Ayúdanos a mantener abiertas las puertas de esta aula!