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Fallece Fernando Cardenal, ex-ministro de educación en Nicaragua

Gobierno de Nicaragua lamenta fallecimiento del Padre Fernando Cardenal, ex-ministro de educación

Gobierno de Nicaragua lamenta fallecimiento del Padre Fernando Cardenal, ex-ministro de educación

El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional al lamentar profundamente el fallecimiento del Maestro y Sacerdote Jesuita Fernando Cardenal, reconoce su gran labor al frente de la Cruzada Nacional de Alfabetización en el Año 1980.

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Homenaje a Fernando Cardenal y Testamento Espiritual

Oscar Jara[i]

A continuación la carta que el compañero Oscar Jara está divulgando en las redes sociales para promover el homenaje a Fernando Cardenal


Estimadas compañeras y compañeros:

Imagen tomada de http://endimages.s3.amazonaws.com/legacy/1234793527_cardenal.jpg

Dolidos y unidos como estamos hoy con la noticia de la partida de Fernando a otras dimensiones de la vida, creo que es un buen motivo para abrazarnos profundamente y detenernos a pensar en su legado como desafíos de lo que debemos seguir haciendo en la educación popular en adelante.

Fernando ha sido una persona extraordinaria, excepcional, por su compromiso, su firmeza, su coherencia y su profunda mística que no sólo le orientaba, sino que nos inspiraba y acicateaba a quienes estábamos a su alrededor. Me tocó con Carlos Núñez y Raúl Leis, ser partícipe de una aventura maravillosa cuando en 1985, siendo ministro de educación decidió que le apoyáramos a impulsar la concepción y las propuestas metodológicas de la Educación Popular en todo el Ministerio y en todos los niveles de la Educación Nicaragüense. Así, coordinamos el famoso taller en «La Palmera», con funcionarios y funcionarias de todos los niveles del Ministerio. Hay una memoria de ese Taller «Carlos Fonseca Amador». Pero aquí lo importante era la convicción, el entusiasmo y la firme voluntad con la que Fernando impulsó esta tarea y nos envolvió en ella. Como lo había hecho durante la Insurrección contra Somoza, como lo hizo durante la Cruzada Nacional de Alfabetización y los años que siguieron a ella trabajando con la Juventud Sandinista y con el Ministerio de Educación, el INIE y Fe y Alegría. Como lo hizo cuando renunció al Frente Sandinis por cuestionar la falta de ética con la que algunos dirigentes  estaban dejando de lado principos revolucionarios fundamentales. Como lo hizo cuando nos acompañó en CEAAL en tantas aventuras…. Su legado ético y de integridad es inmenso. No podemos dejarlo pasar por alto.

Creo que en CEAAL deberíamos divulgar ese legado con un número especial de LA CARTA, que recoja testimonios y documentos que deberán circular por todos los rincones de nuestra región para que muchas y muchos educadoras y educadores populares nos interroguemos sobre nuestras prácticas y nos inspiremos en su vida y obra. Asimismo, deberíamos dedicar un momento especial en nuestra próxima Asamblea a resaltar su ejemplo y sus enseñanzas.

Ahora estará dialogando con Paulo Freire, Carlos, Raúl, Rebellato, Edgar Silva, Graciela Bustillos… con tantas y tantos compañeras y compañeros nuestros que se nos adelantaron en el camino. Y desde allí, nos siguen empujando, inspirando, exigiendo, desafiando…

Entre las cosas que están comenzando a circular, está el siguiente TESTAMENTO ESPIRITUAL DE FERNANDO CARDENAL, escrito hace 6 años, en 1910 y que les comparto con emoción, tristeza y esperanza.

 

TESTAMENTO, DE FERNANDO CARDENAL, S.J.[ii]

¿Por qué espero ir al Paraíso después de mi muerte?

Voy a cumplir pronto 77 años y aunque no estoy jubilado y sigo trabajando, es natural a mi edad pensar, sin dramatismo y con sencillez, que la muerte puede estar cerca. En cualquier momento.  Un infarto masivo,  una subida imprevista de la presión arterial (soy hipertenso), un accidente automovilístico, me pueden llevar a la muerte sin poder comunicarme con mi familia, mis compañeros jesuitas y mis amigos, por eso se me ocurrió escribir desde ahora las reflexiones que me gustaría trasmitir a la hora de mi muerte. Esto lo hago ahora. Primero haré unas reflexiones religiosas, luego sobre la situación actual de Nicaragua y termino dejando encargado dos a mis Superiores jesuitas, y familiares. Todo lo que les trasmitiré lo llevo muy profundo en mi corazón.

No tengo ninguna clase de bienes materiales pero quiero dejarles a mis familiares y amigos mis reflexiones.

Espero que me salvaré  y que iré al Paraíso con  Dios por varias razones, pero sobre todo, fuertes  razones.

Jesús dijo: “El que crea y se bautice, se salvará” (Marcos 16,16). Fui bautizado a los pocos días de nacido y desde  mi niñez he mantenido mi fe en Dios y en su enviado Jesucristo. Fe que se ha fortalecido y madurado con mis años de vida religiosa como jesuita. El Evangelista San Juan nos afirma en su primera carta: capítulo 4, versículo 15: “Si alguno reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en  él, y él en Dios”. Esta fe  la expreso todos los días cuando en mi oración le digo a Jesús con fe y amor, como el Apóstol Tomás: “Señor mío y Dios mío”. Yo confío en su promesa.

Refiriéndose a la Eucaristía, aparecen varios párrafos de Jesús en el capítulo 6 del Evangelio San Juan. Allí encontramos esta frase: “El que come mi carne y bebe mi sangre tendrá vida eterna. Y yo lo resucitaré el último día”. (Juan 6,54). Desde hace 58 años vengo participando o celebrando la Eucaristía todos los días de mi vida. Siempre la Misa diaria todos estos años. Esto me da una gran esperanza. Yo confío en su promesa.

En el capítulo 25 del Evangelio de San Mateo, del versículo 31 en adelante, Jesús describe el Juicio Final. Él dijo: “Entonces el Rey dirá: Bendecidos por mi Padre, vengan a tomar posesión del Reino que está preparado para ustedes desde el principio del mundo. Porque tuve hambre y ustedes me alimentaron, tuve sed  y ustedes me dieron de beber. Estaba sin hogar y ustedes me recibieron en su casa, estuve falto de ropa y ustedes me vistieron” etc “Dice  también a continuación el Evangelio que éstos le preguntarán al Señor: “¿Cuándo fue eso?” Y  dice el Evangelio que Él les dirá: “En verdad les digo que cuando lo hicieron con alguno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron.”. Es importante captar que Jesús no dice que lo que  hago por esos pobres Él va a tomar como hecho a Él. No  dice eso. Dice: “CONMIGO LO HICIERON”. Él se identifica plenamente con los pobres. Está clarísimo.

En este contexto les cuento que el año 1970, después de vivir 9 meses con personas en extrema pobreza de un barrio marginado de la ciudad de Medellín, al despedirme de mis vecinos, a quien había llegado a querer mucho, en esos 9 meses de vivir con ellos me había encariñado mucho con  ellos, y ese cariño me hizo sentir todos esos meses el dolor tremendo por la extrema pobreza; yo los veía como sumergidos en un  mar de sufrimiento permanente, sin esperanza, entonces al despedirme de ellos les hice un juramento solemne, les dije “que dedicaría lo que me quedara de vida a la liberación de los pobres, a la lucha por la justicia, por amor a ellos, inspirados en ellos. En este presente  año 2010 cumplo 40 años de aquel juramento, que sigo cumpliendo todos los días desde entonces.

En primer lugar, actualmente cumplo con mi juramento con mi trabajo en Fe y Alegría, dándoles educación de calidad a nuestros alumnos y alumnas para liberarlos de la pobreza a través de una educación de calidad que les abra un futuro digno  para una vida digna y propia de seres humanos e hijos de Dios. Trabajamos con los más pobres del país, o por lo menos con gente muy pobre. Estamos “allí donde termina el asfalto, allí donde la ciudad pierde su nombre.” Esto es  trabajar por la liberación de los pobres.

Pero además apoyo  todos los días a 20 familias de extrema pobreza con los que hice amistad hace 13 años  cuando viví en el Barrio Edgar Munguía, muy cerca de la Universidad Centroamericana (UCA).  Allí estuve viviendo 3 años. Ahora estoy viviendo en la  Comunidad de los padres jesuitas de la UCA. Mis amigos llegan todos los días caminando. De limosnas que recibo les doy para comida y medicinas, y sobre todo, préstamos para que puedan tener pequeños negocios vendiendo diversas cosas en sus casas y en la calle. Por eso espero, apoyado en el capítulo 25 de San Mateo, que el último día me diga el Señor: “Pasá adelante, Fernando, porque tuve hambre y me diste de comer, era analfabeto y me enseñaste a leer” etc… Yo confío en su promesa.

Pero hay otra realidad: yo soy pecador, reconozco mis pecados y debilidades.  También es verdad que nunca, por la Gracia de Dios en mí, no he cometido  ningún delito ni público ni privado. Porque Dios ha sido fuerte  en mí. Pero reconozco que muchas veces no he estado a la altura de lo que San Ignacio de Loyola espera de nosotros los jesuitas. A pesar de mis pecados sigo esperando ir al Paraíso.

En el capítulo 15 del Evangelio de San Lucas, unos fariseos y letrados critican y se escandalizan de que Jesús coma con pecadores. Entonces Jesús les cuenta 3 parábolas: la de la oveja perdida, la de la moneda perdida, la del hijo perdido (conocido como el Hijo Pródigo).  Allí queda claro que Jesús ve a los pecadores como “extraviados”, no como perversos, sucios, malos, sino como “algo muy querido que se extravía”. Y por eso  se busca, se desea, se espera, se abraza y hace fiesta cuando se recupera y no censura ni les echa en cara nada.   Y hay otras escenas de la vida real de Jesús, no sólo parábolas, en que siempre perdona y en mucho casos, aún antes que el pecador le pida expresamente perdón, como con la pecadora pública en casa del fariseo Simón, la mujer agarrada en adulterio, Zaqueo, el paralítico de la camilla que le bajan por el techo de la casa y mucho otros. Yo espero que este Jesús me perdone a mí también mis pecados.  Todos los días en mi oración le pido perdón al Señor por mis pecados. Yo confío en su Misericordia.

Cuando me llegue la hora de irme de esta vida, me iré muy feliz y muy agradecido con Dios por la vida que me ha tocado vivir. Agradecido a mi familia, a mis compañeros jesuitas y sobre todo por la felicidad que me han proporcionado mis maravillosos amigos y mis hermanos que los considero un  verdadero regalo de Dios. Ante lo que ha sido mi vida: alegría y agradecimiento.

Pero también me iré con grandes tristezas:

Tristeza de que todavía cerca de la mitad de la población de Nicaragua vive en pobreza.  Seguimos siendo el país más pobre del Continente Latinoamericano. Pero además,  mientras se invierta tan poco dinero en la educación nacional, no saldremos nunca de esa pobreza. No nos engañemos tontamente, ni engañemos a nuestro pueblo. Muchos países han comenzado a invertir en serio en la educación desde finales del siglo XIX, entre ellos Costa Rica, y nosotros en Nicaragua en el siglo XXI no hemos comenzado todavía a invertir enserio en la educación. Ningún país del mundo ha  salido de pobreza sino después de invertir en serio en educación. Eso lo dicen los Organismos Internacionales. Peor aún, a finales de la semana pasada (hoy es lunes 20 de septiembre) el Ejecutivo ha enviado a la Asamblea Nacional una reforma del Presupuesto Nacional, con “trámite de urgencia” y allí  le quitan al Ministerio de Educación  más de 54 y medio millones de córdobas. ¡Qué pena!! En vez de avanzar, vamos para atrás.

Le  escuché  decir al anterior Ministro de Educación, Miguel de Castilla, que en Nicaragua había medio millón de niños fuera del Sistema Educativo y medio millón más con  acceso a  modalidades educativas de baja calidad. Es decir, un millón con un futuro muy incierto. Es mucho para un país que tiene un poco  más de 5 millones de habitantes.  Esto es una bomba de tiempo que va a estallar, no lo dudemos.  Para muchos de esos jóvenes puede ser que no les quede otra oportunidad para sobrevivir que caer en la delincuencia. Todos nos debiéramos interesar por qué en Nicaragua  se invierta en  serio en educación, sobre todo el Estado, que es el principal responsable de la educación en el país. Si en alguno no hay interés en respetar el derecho inalienable  a una educación de calidad que tiene todo niño y niña al nacer  en esta su patria, por lo menos que lo haga por miedo, por su seguridad personal. Veámonos en el espejo de las “maras” de Guatemala, Honduras y El Salvador. Los diversos organismos que trabajamos en educación en Nicaragua firmamos que por ahora la meta es que se invierta el 7% del Producto Interno Bruto en la educación no superior. Ahora se invierte solamente el 3.8 %. Los economistas nos dicen que el 7% es posible, solamente falta una decisión política.

También me da tristeza  ver la profunda y amplia corrupción en la vida política del país. Y más me entristece que algunos altos dirigentes del Frente Sandinista de Liberación Nacional  participen  de esta corrupción, con lo que frustraron las esperanzas que el pueblo había puesto en ellos para conseguir su liberación. Me entristece  profundamente la falta de respeto y la repetida violación a la Constitución de la República, y también la falta de respeto a la Institucionalidad  del país.

Tristeza de tanta violencia familiar contra las mujeres, y tantas horrendas y criminales violaciones de niñas y niños.

También me entristece el permanente  extermino de nuestros bosques. Están asesinando nuestro medio ambiente y poniendo en peligro la vida futura de nuestro pueblo.

Tengo más motivos de tristeza, pero creo que no éste el lugar para hacer una lista más profunda y más  completa de ella.

A pesar de todas estas tristezas, soy un hombre de esperanza. El último capítulo de mis Memorias publicado hace dos años se llama: ESPERANZA. Para mí lo fundamental de ella es que creo profundamente en los jóvenes. Trabajamos juntos en la lucha contra la Dictadura Somocista desde el Movimiento Cristiano Revolucionario. Entonces fui testigo directo de su entrega, su mística, su valor ante el peligro de ser asesinados (14 perdieron la vida). Luego fui también testigo directo de las maravillas de valor y compromiso, en algunos caso hasta el heroísmo, de los 60.000 jóvenes voluntarios que se fueron a las montañas en la Cruzada Nacional de Alfabetización. Y después trabajé 5 años con la Juventud Sandinista, la juventud de la revolución. En estos tres escenarios encontré que los jóvenes tenían una fuerza interior muy grande y  una entrega sin límites para trabajar en todas las tareas en beneficio del pueblo. A mí no me cuentan cuentos. Yo estuve con ellos y ellas. Ellos son mi esperanza. Sólo hace falta que la sociedad les ofrezca una causa grande, noble, bella, si es difícil, mejor, y que al frente de ella haya personas con autoridad moral. “YO ESPERO QUE LOS JÓVENES REGRESEN A LAS CALLES A HACER HISTORIA.

Finalmente quiero dejar dos recomendaciones a mis Superiores de la Compañía de Jesús y a mis familiares:

  1. a) Si por casualidad fuere yo secuestrado, les pido desde ahora que no den un solo centavo de rescate por mi vida. Que se ocupe ese dinero en trabajos importantes para extender el Reino de Dios.
  2. b) Si llego a enfrentar una enfermedad en que la condición de mi vida sea inhumana e irreversible, les pido desde ahora que me desconecten de tubos y aparatos y me dejen morir en paz.

Fernando Cardenal, S.J.

Septiembre del año 2010.

Fuente. http://www.manresanet.cat/testamento-fernando-cardenal-s-j/#sthash.xMLdo4N0.dpuf

[i] Educador Popular y Sociólogo peruano‐costarricense. Director General del Centro de Estudios y Publicaciones Alforja en Costa Rica y Coordinador del Programa Latinoamericano de apoyo a la Sistematización de Experiencias de CEAAL (Consejo de Educación de Adultos de América Latina). Ha realizado acciones formativas e investigadoras en todos los países latinoamericanos y en algunos europeos, y ha escrito múltiples artículos sobre Educación Popular, Metodología y Realidad Latinoamericana en revistas nacionales e internacionales. Integrante del Comité Académico de la Universidad Paulo Freire, UNIFREIRE, Brasil,  desde 2009. Entre sus muchas publicaciones destacan por ser las más difundidas: Para Sistematizar Experiencias‐ una propuesta teórica y práctica, Los desafíos de la Educación Popular; Metodología, Métodos y Técnicas en la Educación Popular.

[ii] Fernando Cardenal fue un jesuita, teólogo de la liberación nicaragüense, y ministro de Educación durante el Gobierno sandinista de su país, entre los años 1984 y 1990 y Director Nacional de Fe y Alegría Nicaragua hasta su fallecimiento.

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La muerte del investigador italiano en Egipto requiere una investigación

Giulio Regeni

Fuente: Internacional de la Educación[i]

 

Los sindicatos de los docentes de Italia instan a las autoridades italianas a iniciar una investigación exhaustiva sobre la muerte de Giulio Regeni, que fue asesinado en el momento en que publicaba artículos sobre los derechos sindicales y cuya muerte sigue siendo un misterio.

Casi dos semanas después de que el cuerpo del estudiante de doctorado de Cambridge Giulio Regeni fuera encontrado en el Cairo, han aparecido pocas pistas sobre los motivos por los que fue asesinado, aunque un informe del médico forense ha confirmado que el italiano de 28 años había sido torturado los días previos a su muerte.

A pesar de estar estudiando economía, el carácter sensible de los demás intereses de Regeni, que se centraban en los derechos sindicales y los problemas laborales, y específicamente en los sindicatos egipcios, ha llevado a las tres afiliadas italianas de la Internacional de la Educación (IE) a buscar respuestas. Las federaciones, CISL, UIL y CGIL están presionando al gobierno italiano para que fuerce a los  egipcios a abrir una investigación.

La Internacional de la Educación también ha enviado una carta a las autoridades egipcias para solicitar una investigación exhaustiva.

“Italia tiene derecho a conocer la verdad de parte de las autoridades egipcias sobre la trágica muerte de Giulio Regeni. Todos estamos muy entristecidos y afectados. Giulio podría ser uno de nuestros hijos”, dijo Annamaria Furlan, Secretaria General de la CISL.

Al expresar sus condolencias a la familia de Regeni, UIL dejó claro en un comunicado que las autoridades egipcias “deben comprometerse a respetar y fortalecer los derechos humanos y civiles y a garantizar un nivel de seguridad económica y social digno para toda la población” y “deben aclarar rápidamente lo sucedido”.

Haciéndose eco de sus sindicatos hermanos, FLC-CGIL ha pedido públicamente a las autoridades italianas que hagan “todos los esfuerzos posibles para sacar a la luz lo ocurrido” y reclamó una “investigación transparente”.

Además de sus escritos centrados en los derechos sindicales, Regeni, que publicaba bajo un seudónimo, también estaba próximo a los movimientos encaminados a liberar el Norte de África de la injerencia y las dictaduras.

 

[i] [i] La Internacional de la Educación representa a organizaciones sindicales de docentes y otros trabajadores y trabajadoras de la educación de todo el planeta.

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Para leer en 2050[i]

Boaventura Sousa Santos[ii]

BOA

Nota del editor de OVE: En este articulo Boaventura inicia una reflexión sobre la inversión de las perspectivas, los valores y la propia percepción de la realidad en el tiempo actual, interrogándonos eb clave de futurica respecto al momento en el cual “sustituimos la causalidad por la simultaneidad, la historia por las noticias, la memoria por el silencio, el futuro por el pasado, el problema por la solución”


Quando um dia se puder caracterizar a época em que vivemos, o espanto maior será que se viveu tudo sem antes nem depois, substituindo a causalidade pela simultaneidade, a história pela notícia, a memória pelo silêncio, o futuro pelo passado, o problema pela solução. Assim, as atrocidades puderam ser atribuídas às vítimas, os agressores foram condecorados pela sua coragem na luta contra as agressões,os ladrões foram juízes, os grandes decisores políticos puderam ter uma qualidade moral minúscula quando comparada com a enormidade das consequências das suas decisões. Foi uma época de excessos vividos como carências; a velocidade foi sempre menor do que devia ser; a destruição foi sempre justifi cada pela urgência em construir.  O ouro foi o fundamento de tudo, mas estava fundado numa nuvem. Todos foram empreendedores até prova em contrário, mas a prova em contrário foi proibida pelas provas a favor. Houve inadaptados, mas a inadaptação mal se distinguia da adaptação, tantos foram os campos de concentração da heterodoxia dispersos pela cidade, pelos bares, pelas discotecas, pelo Facebook. A opinião pública passou a ser igual à privada de quem tinha poder para a publicitar. O insulto tornou-se o meio mais efi caz de um ignorante ser intelectualmente igual a um sábio. Desenvolveu-se o modo de as embalagens inventarem os seus próprios produtos e de não haver produtos para além delas. Por isso, as paisagens converteram-se em pacotes turísticos e as fontes e nascentes tomaram a forma de garrafa. Mudaram os nomes às coisas para as coisas se esquecerem do que eram. Assim, desigualdade passou a chamar-se mérito; miséria, austeridade; hipocrisia, direitos humanos; guerra civil descontrolada, intervenção humanitária; guerra civil mitigada, democracia. A própria guerra passou a chamar-se paz para poderser infi nita. Também a Guernika passou a ser apenas um quadro de Picasso para não estorvar o futuro do eterno presente.

Foi uma época que começou com uma catástrofe mas que em breve conseguiu transformar catástrofes em entretenimento. Quando uma catástrofe a sério sobreveio, parecia apenas uma nova série. Todas as épocas vivem com tensões, mas esta época passou a funcionar em permanente desequilíbrio, quer ao nível colectivo, quer ao nível individual. As virtudes foram cultivadas como vícios e os vícios como virtudes. O enaltecimento das virtudes ou da qualidade moral de alguém deixou de residir em qualquer criterio de mérito próprio para passar a ser o simples refl exo do aviltamento, da degradação ou da negação das qualidades ou virtudes de outrem.

Acreditava-se que a escuridão iluminava a luz, e não o contrário. Operavam três poderes em simultâneo, nenhum deles democrático: capitalismo, colonialismo e patriarcado; servidos por vários subpoderes, religiosos, mediáticos, geracionais, étnico-culturais, regionais. Curiosamente, não sendo nenhum democrático, eram o sustentáculo da democracia-realmente-existente. Eram tão fortes que era difícil falar de qualquer deles sem incorrer na ira da censura, na diabolização da heterodoxia, na estigmatização da diferença. O capitalismo, que assentava nas trocas desiguais entre seres humanos supostamente iguais, disfarçava-se tão bem de realidade que o próprio nome caiu em desuso. Os direitos dos trabalhadores eram considerados pouco mais que pretextos para não trabalhar. O colonialismo, que assentava na discriminação contra seres humanos que apenas eram iguais de modo diferente, tinha de ser aceite como algo tão natural como a preferência estética. As supostas vítimas de racismo e de xenofobia eram sempre provocadores antes de serem vítimas. Por sua vez, o patriarcado, que assentava na dominação das mulheres e na estigmatização das orientações não heterossexuais, tinha de ser aceite como algo tão natural como uma preferência moral sufragada por quase todos. Às mulheres, homossexuais e transexuais, haveria que impor limites se elas e eles não soubessem manter-se nos seus limites.

Nunca as leis gerais e universais foram tão impunemente violadas e selectivamente aplicadas, com tanto respeito aparente pela legalidade. O primado do direito vivía em ameno convívio com o primado da ilegalidade. Era normal desconstituir as Constituições em nome delas.  O extremismo mais radical foi o imobilismo e a estagnação. A voracidade das imagens e dos sons criava turbilhões estáticos. Viveram obcecados pelo tempo e pela falta de tempo. Foi uma época que conheceu a esperança mas a certa altura achou-a muito exigente e cansativa. Preferiu, em geral, a resignação. Os inconformados com tal desistência tiveram de emigrar. Foram três os destinos que tomaram: iam para fora, onde a remuneração económica da resignação era melhor e por isso se confundia com a esperança; iam para dentro, onde a esperança vivia nas ruas da indignação ou morria na violencia doméstica, na raiva silenciada das casas, das salas de espera das urgências, das prisões, e dos ansiolíticos e antidepressivos; o terceiro grupo fi cava entre dentro e fora, em espera, onde a esperança e a falta dela alternavam como as luzes nos semáforos. Pareceu estar tudo à beira da explosão, mas nunca explodiu porque foi explodindo, e quem sofria com as explosões ou estava morto, ou era pobre, subdesenvolvido, velho, atrasado, ignorante, preguiçoso, inútil, louco — em qualquer caso, descartável. Era a grande maioria, mas uma insidiosa ilusão de óptica tornava-a invisível. Foi tão grande o medo da esperança que a esperança acabou por ter medo de si própria e entregou os seus adeptos à confusão. Com o tempo, o povo transformou-se no maior problema, pelo simples facto de haver gente a mais.

A grande questão passou a ser o que fazer de tanta gente que em nada contribuía para o bem-estar dos que o mereciam. A racionalidade foi tão levada a sério que se preparou meticulosamente uma solução fi nal para os que menos produziam, ou seja, os velhos. Para não violar os códigos ambientais, sempre que não foi possível eliminá-los, foram biodegradados. O éxito desta solução fez com que depois fosse aplicada a outras populações descartáveis, tais como os imigrantes. A simultaneidade dos deuses com os humanos foi uma das conquistas mais fáceis da época. Para tal bastou comercializá-los e vendê-los nos três mercados celestiais existentes, o do futuro para além da morte, o da caridade, e o da guerra. Surgiram muitas religiões, cada uma delas parecida com os defeitos atribuídos às religiões rivais, mas todas coincidiam em serem o que mais diziam não ser: mercado de emoções. As religiões eram mercados e os mercados eram religiões.

É estranho que uma época que começou como só tendo futuro (catástrofes e atrocidades anteriores eram a prova da possibilidade de um novo futuro sem catástrofes nem atrocidades) tenha terminado como só tendo passado. Quando começou a ser doloroso pensar o futuro, o único tempo disponível era tempo passado. Como nunca nenhum grande acontecimento histórico foi previsto, também esta época terminou de modo que colheu todos de surpresa. Apesar de ser aceite que o bem comum não podia deixar de assentar no luxuoso bem-estar de poucos e no miserável mal-estar das grandes maiorias, havia quem não estivesse de acordo com tal normalidade e se rebelasse. Os inconformados dividiamse em três estratégias: tentar melhorar o que havia, tentar romper com o que havia, tentar não depender do que havia. Visto hoje, a tanta distância, era óbvio que as três estratégias deviam ser utilizadas articuladamente, ao modo da divisão de tarefas em qualquer trabalho complexo, uma espécie de divisão do trabalho do inconformismo. Mas, na época, tal não foi possível, porque os rebeldes não viam que, sendo produto da sociedade contra a qual lutavam, teriam de começar por se rebelar contra si próprios, transformando-se eles próprios antes de quererem transformar a sociedade. A sua cegueira fazia-os dividir-se a respeito do que os deveria unir e unir-se a respeito do que os devia dividir. Por isso, aconteceu o que aconteceu. O quão terrível foi está bem inscrito no modo como vamos tentando curar as feridas da carne e do espírito ao mesmo tempo que reinventamos uma e outro. Porque teimamos, depois de tudo? Porque estamos a reaprender a alimentar-nos da erva daninha que a época passada mais radicalmente tentou erradicar, recorrendo para isso aos mais potentes e destrutivos herbicidas mentais — a utopia.

[i] Publicado originalmente en la sección Debate y Sociedad del periódico  Público

[ii]  Doctor en Sociología del derecho por la Universidad de Yale y profesor catedrático de Sociología en la Universidad de Coímbra.1 Es director del Centro de Estudios Sociales y del Centro de Documentación 25 de Abril de esa misma universidad; además, profesor distinguido del Institute for Legal Studies de la Universidad de Wisconsin-Madison.1 Se lo considera uno de los principales intelectuales en el área de ciencias sociales, con reconocimiento internacional, con especial popularidad en Brasil, principalmente, después de su participación en varias ediciones del Foro Social Mundial en Porto Alegre. Es uno de los académicos e investigadores más importantes en el área de la sociología jurídica a nivel mundial

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