Page 762 of 2546
1 760 761 762 763 764 2.546

Sudáfrica: Minister Condemns Violence in Varsity Protests

África/Sudáfrica/Septiembre de 2016/Fuente: All Africa

RESUMEN: Educación Superior y el Ministro de Formación Blade Nzimande dice que está preocupado por las protestas violentas en los campus universitarios. Los estudiantes continúan su llamado a la educación gratuita en las instituciones de educación superior. Durante un programa de llamadas en la radio comunitaria el miércoles, el Ministro hizo un llamado a todos los sudafricanos, incluidos los padres y liderazgo de los estudiantes, para condenar la destrucción de la propiedad. «Tenemos que recordar a todos los estudiantes que la destrucción de la propiedad y la interrupción del programa académico no se ocupa de las preocupaciones legítimas de los estudiantes, no voy a esperar en las líneas laterales por el mayor daño a la propiedad, lesiones a los estudiantes o en última instancia, la pérdida de vidas que se produzca antes de actuar contra la violencia en los campus.«El gobierno no puede y no va a tolerar la amenaza a la vida y la destrucción de la propiedad, y pide a las fuerzas del orden para ayudar en el mantenimiento de los estudiantes, el personal, los trabajadores y propiedad de la universidad», dijo el Ministro Nzimande.

Higher Education and Training Minister Blade Nzimande says he is concerned by violent protests at university campuses.

Students are continuing their call for free education at institutions of higher learning. During a community radio call-in programme on Wednesday, the Minister called on all South Africans, including parents and student leadership, to condemn the destruction of property.

«We need to remind all students that the destruction of property and the disruption of the academic programme does not address the legitimate concerns of students. As the Minister, I will not wait on the sidelines for any further damage to property, injuries to students or ultimately loss of life to occur before acting against violence on campuses.

«Government cannot and will not tolerate the threat to lives and destruction of property, and requests law enforcement agencies to assist with the safeguarding of students, staff, workers and university property,» Minister Nzimande said.

The Minister on Monday announced that universities will individually decide on the fee increases for the 2017 academic year. This follows the Council on Higher Education (CHE) report for 2017 fee adjustments, as well as the Minister’s ongoing consultations with key stakeholders. The recommendation, however, is that fee adjustments should not go above 8%.

Minister Nzimande said government is committed to finding the resources to support the children of all poor, working and middle class families with a household income of up to R600 000 per annum.

The Minister used the platform to call on parents who can afford to pay fees to do so.

«… Those who can afford to pay must pay, and the rich and the wealthy must also be able to pay,» said Minister Nzimande.

The Minister said the upward adjustment to fees was necessary to ensure that universities remain viable.

«(Universities) are [among] the biggest rate payers, and in fact, some municipalities are almost entirely depended on university rates. Electricity and water rates go up, and [the price of] food to feed students go up,» said the Minister.

He appealed to all students, parents and the higher education sector to give the Presidential Commission of Inquiry into Higher Education Funding a chance to do its work, so that it can find a permanent solution to make higher education accessible to the poor.

The Commission is expected to conclude its work in the 2017 academic year.

Fuente: http://allafrica.com/stories/201609230606.html

Imagen: http://www.americamagazine.org/content/dispatches/south-africa-faces-violent-protests-over-tuition-hikes

Comparte este contenido:

Los derechos de las mujeres se juegan en el transporte público

Por: Rose Delaney

El acoso que sufren las mujeres en el transporte público está tan generalizado en todo el mundo, que lo más común es que se callen y no denuncien el acoso verbal, sexual y físico que sufren en ese espacio.

Hay estudios que estiman que alrededor de 1,5 millones de las niñas que en 2030 serían susceptibles de sufrir algún tipo de violencia y acoso por su condición de género en el transporte público, residirán en las ciudades. Si en tanto que comunidad internacional de mujeres, hacemos la vista gorda a las miradas que chorrean saliva y al contacto denigrante de los hombres, ¿no estaremos avivando un “mercado de carne” y sucumbiendo a la objetivación sexual de las mujeres a escala global?.

En Bogotá, la ciudad colombiana considerada como la que tiene el transporte público más peligroso del mundo para la población femenina, seis de cada 10 mujeres denunciaron haber sido víctimas de acoso físico mientras viajan. ¿Acaso la renuncia de las mujeres a reconocer el temor generalizado que les provocan bien adentro no le da a los hombres que chistan un poder imbatible?.

Al desestimar el acoso, ¿las mujeres no estarán fortaleciendo la cadena represiva del patriarcado al no cuestionar ni reprender ese comportamiento? Una buena oportunidad para hacer frente al acoso sexual y a la amenaza que soportan las mujeres en el transporte público y luchar por su derecho básico a la libertad de movimiento en su propio entorno es la Tercera Conferencia de Naciones Unidas sobre vivienda y desarrollo urbano sostenible (Hábitat III). En especial porque en el encuentro, organizado por ONU Hábitat y que tendrá lugar en Quito del 17 al 20 de octubre, se discutirá una Nueva Agenda Urbana mundial.

Muchas personas podrán considerar que chistar o que un “pequeño manoseo” son inofensivos, pero el retroceso que implica que los hombres supongan una amenaza para ellas en el transporte público es vital. La gente no se pone a considerar que un comentario amenazante ni que una mirada lujuriosa puede representar un obstáculo para la libertad y el desarrollo educativo y social de las mujeres. Según los últimos debates dirigidos por el espacio digital de debates Wikigender, las cuestiones relacionadas con la accesibilidad y la seguridad pueden disuadir a las mujeres de usar espacios públicos, de continuar su educación, de aprovechar oportunidades económicas y de recibir atención médica.
Si la Nueva Agenda Urbana que saldrá de Hábitat III se concentra en cómo hacer para que el transporte público contemple a las mujeres, se estará más cerca no solo de lograr el quinto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que promueve la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas. También ayudará a cumplir con el 11 ODS, que se propone lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.

La necesidad de erradicar los sistemas de transporte que son omisos frente a las cuestiones de género es especialmente importante en la coyuntura actual y por primera vez en la historia, pues hay más personas viviendo en las ciudades que en las áreas rurales. No hay mejor momento para implementar iniciativas inclusivas de género en el transporte que el actual. En los países en desarrollo, cinco millones de personas comienzan a vivir en las ciudades cada mes. Un informe de la organización humanitaria a favor de la infancia y la adolescencia Plan International indica que el miedo a la violencia que sienten las adolescentes prevalece particularmente en ciudades de países en desarrollo como Kampala, Nueva Delhi y Lima, donde se realizó la investigación.

Las conclusiones hablan a gritos del terror y de la incomodidad que genera un sistema de transporte que no contempla las cuestiones de género en perjuicio de niñas de apenas 12 años. En Nueva Delhi, solo 3,3 por ciento de las consultadas dijeron sentirse seguras en un medio de transporte público. En tanto, en Lima, solo 2,2 por ciento dijeron sentirse seguras cuando caminaban en espacios públicos. Mientras que en Kampala, más de 80 por ciento de las jóvenes mujeres entrevistadas dijeron no sentirse seguras en la transición urbana, en general. El estudio se realizó en distintas partes del mundo, sin embargo, el silencio fue el común denominador en todas partes. La duda de las mujeres a la hora de denunciar situaciones difíciles permite que se mantenga el círculo vicioso de victimización, acoso y amenaza en el transporte público. Las entrevistadas subrayaron el hecho de que sus opiniones no fueron consideradas a la hora de realizar la planificación urbana y compartieron un sentimiento generalizado de exclusión en lo que respecta a la toma de decisiones clave en sus respectivas ciudades. Y lo que es irónico, muchas jóvenes restaron importancia o excusaron las acciones de los acosadores y agresores. Durante las entrevistas para el informe de Plan International, palabras como “agresión” y “acoso” fueron reemplazadas por “tonteo inocente” en Nueva Delhi y por “contacto inapropiado” en El Cairo. Eso revela que la renuncia de las mujeres que sufren acoso y violencia a condenar a los agresores deriva de un sentimiento intrínseco de la vergüenza que les ha sido inculcada. Y en lo que puede considerarse como un proceso de revictimización, el profundo temor social de ser responsable del acoso, la consiguiente consecuencia de ser objeto de burla, de ridículo y hasta de sufrir castigos, funciona como eje del silencio que rodea al acoso contra las mujeres en el transporte público. A la larga, la recurrente negación del derecho fundamental que tienen las mujeres a desplazarse en las ciudades no genera nada menos que indignación.

La incomodidad y la inseguridad femenina ya no pueden considerarse una “norma social” o una consecuencia asociada o vinculada al hecho de ser mujer. La apatía de los testigos del acoso es consecuencia de un miedo subyacente a intervenir de alguna forma en la situación. Si nadie elige condenar la agresión, seguirán existiendo los obstáculos a la libre circulación de las mujeres. Es fundamental comprender que este asunto no es menor ni específico de las mujeres, sino que es una epidemia mundial avivada por un sentimiento de machismo adquirido. De hecho, una investigación realizada por Hollaback, un movimiento internacional contra el acoso callejero, y  la estadounidense Universidad Cornell, en base a 16.000 entrevistas en 22 países, concluyó que entre 80 y 90 por ciento de las mujeres sufren acoso en espacio públicos.

La evidencia revela la impactante dimensión del acoso público al punto que 66 por ciento de mujeres alemanas consultadas dijeron que las habían manoseado o toqueteado en público y que 47 por ciento de las indias fueron testigos de distintos tipos de exposición masculina en espacios públicos. En Nueva York, se estima que no se denuncian 96 por ciento de los casos de acoso sexual ni 86 por ciento de las agresiones sexuales que ocurren en los trenes metropolitanos subterráneos. En Bogotá, la ciudad colombiana considerada como la que tiene el transporte público más peligroso del mundo para la población femenina, seis de cada 10 mujeres denunciaron haber sido víctimas de acoso físico mientras viajan.

Esos datos revelan que el continuo acoso de los hombres es una amenaza generalizada y perjudicial para el futuro de la igualdad de género.  Por eso es fundamental que la Nueva Agenda Urbana de Hábitat III implemente iniciativas con un fuerte énfasis en lograr que la movilidad de las mujeres y las niñas sea segura en los entornos urbanos.  Al garantizar un transporte seguro y la protección de las mujeres, crear una red de apoyo y reconocer el significado fundamental de la voz femenina en los procesos de decisión en los ámbitos urbanos, estará allanado el camino para que se desplacen libremente en las ciudades. De esa forma, la próxima mujer o niña que se sienta amenazada por una mirada denigrante o por un comentario humillante no temerá a las consecuencias de los reproches, y en cambio denunciará al acosador y ayudará a poner fin a la inseguridad y a la victimización en el transporte público.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=216734&titular=los-derechos-de-las-mujeres-se-juegan-en-el-transporte-p%FAblico-

Comparte este contenido:

España: El Instituto Europeo presenta el tercer proyecto de universidad privada para Extremadura

Europa/España/24 de septiembre de 2016/www.hoy.es

El IEP anuncia una inversión de 1,3 millones de euros para impartir online siete titulaciones relacionadas todas con la gestión empresarial

Extremadura es de las pocas comunidades que quedan en el país con una única universidad pública. Quizás por eso se ha convertido en objetivo de entidades y promotores dispuestos a ampliar la oferta formativa lanzada desde la región de la mano de universidades privadas. El Gobierno regional, de hecho, ya tienetres iniciativas sobre la mesa.

A la planteada por la Universidad Católica de Ávila, para abrir sede en Plasencia, y a la promovida por un grupo de docentes, para hacerlo en Badajoz, se suma ahora un proyecto del Instituto Europeo de Posgrado. Su fundador y director, Carlos Pérez Castro, confirma que la memoria que lo recoge ya está en la Dirección General de Universidades. «Nuestro objetivo es poner en marcha en Extremadura una universidad privada 100% online, con calidad y de fácil acceso», resume. «Queremos avanzar en la creación de una red de instituciones de formación superior internacional».

Es la red que Carlos Pérez, licenciado en Derecho y profesor durante años del IESE, puso en marcha a finales de 2008 con la creación del Instituto Europeo de Posgrado y la que ha continuado ampliando después con la apertura en marzo de 2012 de la Corporación Universitaria de Asturias –primera universidad online de Colombia– y con la Universidad Génesis –primera de México con las mismas características– en junio de 2015.

Extremadura acogería su cuarto centro. «Porque queremos crecer en España y esta comunidad ha sido la que mayor entusiasmo e interés ha mostrado», explica. «Teniendo en cuenta que no somos competencia para la UEx, sino un complemento», argumenta. «Nuestros alumnos son personas trabajadoras que, por no disponer de flexibilidad en su agenda, no pueden acceder a la formación presencial; de esta forma, la edad media con la que un alumno de grado comienza sus estudios en nuestras instituciones es de 28 años y en el caso de posgrado de 37. Además el componente internacional de alumnos de otros países es mucho mayor, por lo que no sólo serán de la región», añade.

La universidad privada de Extremadura sería el cuarto centro de la red diseñada por el director del Instituto Europeo de Posgrado. Sería también online y su oferta formativa estaría centrada en la gestión empresarial, del mismo modo que lo están el resto de centros que ha puesto en marcha.

El marco legal

Según la memoria que ha presentado a la Junta, durante el primer año de operación de la institución, se estima una inversión de 1.300.000 euros,repartidos entre oficinas e instalaciones, docentes, nóminas, gastos de publicidad y otros materiales, investigación y tecnología. Adicionalmente la construcción de los materiales online de los programas a impartir, requerirá una inversión de 280.000 euros en los dos años siguientes.

«Nuestra proyección es que en el curso académico 2019-2020 estén matriculados más de 1.000 alumnos de grado y posgrado», añade Carlos Pérez Castro, que cifra en un centenar de puestos de trabajo los que generaría la institución en ese año.

Las titulaciones que ofertaría son tres grados de Administración y Dirección de Empresas, Derecho y Psicología (aplicada al ámbito empresarial). Y cuatro posgrados: Máster en Dirección y Administración de Empresas, Prevención de Riesgos Laborales, Ingeniería Informática y Psicopedagogía (también aplicada al ámbito empresarial). Para hacer realidad esta universidad privada, cuya primera opción para fijar su sede es Badajoz, es preciso que la Asamblea de Extremadura legisle este tipo de actividad. Si bien se contempla su posibilidad en el Estatuto de Autonomía, aún no existe norma que regule el funcionamiento de las universidades privadas en la región.

http://www.hoy.es/extremadura/201609/17/instituto-europeo-presenta-tercer-20160917190500.html

Comparte este contenido:

Mujeres Rumbo a Gaza: un mensaje de esperanza y solidaridad

Europa/24 Septiembre 2016/rumboagaza.org

Mujeres Rumbo a Gaza (Women’s Boat to Gaza) es una iniciativa de la Coalición internacional de la Flotilla de la Libertad. Con un barco tripulado por mujeres de todo el mundo queremos destacar la contribución de las mujeres palestinas a la lucha de su pueblo. El espíritu resistente de las mujeres de Gaza, Cisjordania, la Palestina de 48′ y en la diáspora nos sirve de inspiración.

Gaza lleva la última década bajo bloqueo israelí. Durante este tiempo ha sufrido innumerables ataques contra la población asediada, cuya vida se ha convertido en una pesadilla de lucha continua. Nuestras Flotillas u otras misiones navales son una denuncia ante la inacción de la comunidad internacional frente a este sufrimiento y a la vez un llamamiento a la solidaridad de la sociedad civil con la resistencia palestina.

Mujeres Rumbo a Gaza desafia el bloqueo israelí y trae un mensaje de esperanza al pueblo palestino. Para llevar a cabo esta misión contaremos con apoyo de mujeres y hombres, ONGs y asociaciones de todo el mundo.

Desde Rumbo a Gaza creemos firmemente que estas acciones, el boicot y los grupos de apoyo en el terreno conseguirán sumar fuerzas para poner fin a la injusticia de una ocupación que se prolonga desde hace ya 67 años.

La lucha de las mujeres palestinas

Las mujeres palestinas han jugado un papel principal en organizaciones comunitarias y movilizaciones desde la primera intifada, el levantamiento de 1987. La influencia de las mujeres se vio facilitada por el compromiso con las comunidades de base, de oposición a la movilización militar, una estrategia que resultó particularmente atractiva para las mujeres dadas las limitaciones de género en la actividad política. Al principio, las mujeres recibieron formación y medios para mantener sus hogares y participar en el levantamiento. Se crearon nuevas organizaciones para cubrir los huecos en servicios, resultantes de la lucha para mantener sus barrios y familias unidas. Cuando los comités vecinales fueron prohibidos en 1988, las mujeres tuvieron que crear nuevos grupos informales y formales. Las mujeres también trabajan en la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y otras organizaciones oficiales. Sin embargo, debido a la ocupación, gran parte de este trabajo se lleva a cabo extra-oficialmente y apenas recibe reconocimiento.

*La Coalición internacional de la Flotilla de la Libertad está compuesta de organizaciones y iniciativas de la sociedad civil de distintos países. Llevamos años denunciando el ilegal e inhumano bloqueo israelí y no desistiremos hasta que sea levantado por completo y que el pueblo palestino recupere sus derechos.

Para seguir en vivo la navegación de esta flota: http://forecast.predictwind.com/tracking/display/Zaytouna

Fuente: http://www.rumboagaza.org/mujeres-rumbo-a-gaza/
Imagen tomada de: https://wbg.freedomflotilla.org/wp-content/uploads/2016/03/logo.png
Comparte este contenido:

Assassination Talk, the Banality of Evil, and the Paranoid State of American Politics

Por: Henry Giroux

During a campaign rally in North Carolina, Donald Trump suggested that “Second Amendment people” would take care of Hilary Clinton for picking Supreme Court judges who favor stricter gun laws. The Clinton campaign and many others saw this as a veiled endorsement of an assassination attempt.[1] These inflammatory, if not dangerous, comments are part of a wider movement in American politics to empty political discourse of any substance, turning it mostly into a form of rhetorical theater designed to mimic a larger culture of stupidity, idiocy, and spectacle. The spectacle of titillating and infantilizing consciousness and public discourse with a flood of shocks, sensations and simplistic views has become the hallmark of a broken political system now largely controlled by the ideological extremists who inhabit big corporations, hedge funds, and the ranks of the ultra-rich. It is a strategy that mixes what Hannah Arendt once called the “banality of evil” with what the eminent historian, Richard Hofststadter has called the paranoid style of American politics.[2]

Trump’s rhetoric, along with the discourse of other extremists, echoes Hannah Arendt’s insight that totalitarianism is produced, in part, by making human beings superfluous, ignoring their voices, and silencing them in fascistic discourses of certainty, absolutes, and unaccountability that allow no space for critical thinking, informed judgment, and critical agency. Trump’s speeches and his off-the-cuff comments bear an eerie resemblance to what Arendt once called in her famous book on Adolf Eichmann “the banality of evil,” in which she defines the roots of totalitarianism being shaped by a type of thoughtlessness, the inability to think, and the disavowal of any form of self-reflection and critical inquiry. For some theorists such as Richard J. Bernstein, Arendt was largely interested in understanding how ordinary people with banal motives can commit horrendous crimes and how such actions were connected to making human beings superfluous as critical, thinking agents.[3] He is only partly right. Arendt connected the dethroning of the political and the emergence of a kind of anti-politics to the inability or reluctance of individuals to “imagine what the other person is experiencing…a kind of stupidity (in which) obedience is idealized.”[4] Trump and other ideological and political fundamentalists exemplify a kind of thoughtlessness in which informed judgment and dialogue are replaced by a rigid ideological embrace of certainty, the eschewing of doubt, and a willingness to sacrifice critical inquiry to the realms of emotion, anger, and contempt for others.

Language in the service of violence is on full display in Trump’s use of the term “loser,” a term that he carries over from his Reality TV shows and is used in many of his political speeches. Trump’s use of the term, echoing Hofstadter, denotes a language in the service of humiliation, but there is also a deeper structure of meaning that is indebted to the current fascistic embrace of “total war” and a “survival-of-the fittest” ethos in which winning and losing become the central organizing principles of a neoliberal society. As the discourse of war and excessive competition moves into the realm of the market place, consumption also serves to reward winners and debase losers based upon a fetishistic notion of consumption. Subjecting the majority of the polity to the discourse of humiliation and disdain and praise for the small number of winners who constitute the .01 percent of the population create an affective economy of misdirected rage, resentment, and retaliation, which finds its most egregious expression in the hateful and racist discourses of authoritarianism, buttressed by a kind of stupidity that is as banal as it is dangerous. The economic and pedagogical forces at work in the production of the banality of evil in reinforced in the registers of atomization, loneliness, and humiliation that often provide fertile ground for the rise of the fascistic sovereign. This was evident at the 2016 Republican National Convention when Donald Trump told his adoring crowd that “I am your voice. I alone can fix it. I will restore law and order.” As Yoni Appelbaum points out in The Atlantic, Trump “did not appeal to prayer, or to God. He did not ask Americans to measure him against their values, or to hold him responsible for living up to them. He did not ask for their help. He asked them to place their faith in him.”[5] And in doing so, he was greeted with sporadic emotional outburst that amounted to disturbing expressions of racism, hyper-nationalism and calls for lawlessness. According to Applebaum, “when Trump said, ‘I am your voice,’ the delegates on the convention floor roared their approval. When he said, “I alone can fix it,” they shouted their approbation. The crowd peppered his speech with chants of ‘USA!’ and ‘Lock her up!’ and ‘Build the wall!’ and ‘Trump!’ It booed on cue, and cheered when prompted.”[6]

In this instance, neoliberal values support and amplify what the Richard Hofstadter called the “paranoid style in American politics.” Writing in the 1960s in the aftermath of the McCarthy period, Hofstadter made clear that the animosities, anger, “heated exaggerations, suspiciousness, and conspiratorial fantas[ies]” that characterize such a style were deeply rooted in American politics and history and did not simply apply “to men with profoundly disturbed minds.”[7] Such a paranoid style could only be understood with a broader social, cultural, and political context specific to a distinctive historical era. Hofstadter performed a theoretical service in providing a language for unpacking the new authoritarianism in American society. Building on Hofstadter’s insights, Trump represents more than the fascistic celebration of the heroic leader, there is also a systemic attempt to empty politics of its democratic impulses, repress debate and dialogue, and construct an anti-politics that thrives on conflict, on an enemy/friend divide, fueled by a rhetoric of demonization, objectification, and hatred. Under such circumstances, language becomes militarized, serving as an expression of politics in which persuasion becomes armed, wedded to the production of desires, modes of agency, and forms of identification compatible with political and economic forms of authoritarian domination. The friend/enemy divide creates the boundaries, borders, gate keeping, and circle of certainties that intensify the paranoid state of mind in the American polity while at the same time creating the foundation for new forms of totalitarianism unique to American society.

What is distinct about the current era is that such extremism has moved to the center of politics and has become the hallmark of a period characterized by the destruction of civil liberties, the emergence of what Mike Lofgren calls The Deep State,[8] mass surveillance, the militarization of everyday life, the widespread spectacle of violence, and a culture steeped in the mobilization of mass fear and cruelty. Donald Trump’s take over of the Republican Party alone cannot explain the emergence and embrace of right-wing populism among millions of Americans who as Beverly Bandler observes: “sport idiocy as a ‘badge of honor,’ cling to the discredited, silly birtherism, brazenly support serial lying, rampant xenophobia, racism, misogynism, [and] suggest that [Trump’s] political opponent is ‘the devil’.”[9]

We live in an era when knowledge has been replaced by information, and propaganda seeps into every institution in American society fueled by the billions of dollars provided advertisers, the Koch brothers, hedge fund criminals, bankers, the ultra-rich, and big corporations, all of whom provide the pedagogical parameters for what can be considered to falsely be acceptable ideas, views, and frames of reference. Screen culture is the new force of politics and it is signed, sealed, and delivered by powerful corporate interests, with some exceptions in the mainstream media and certainly a sprinkling of alternative views in online progressive sites such as Truthout, Truthdig, Counterpunch, and others, though such sites operate at the margins of American society. Combine the control by the rich of commanding cultural apparatuses such as the media and public and higher education with the Supreme Court ruling, Citizens United, which allowed politics to be flooded and controlled by big money and you have what Tom Engelhardt has rightly called the “first 1% elections” coupled with a dominant public pedagogy infused with insults, stupidity, insults, racism, and a toxic “sea of words and images.”[10]

Arend’t’s notion that evil becomes banal when it is normalized, supported by a culture in which thinking is seen as an act of stupidity and thoughtlessness provides the foundation for mass violence is crucial to understanding one of the most fundamental elements of American politics—an attack on all vestiges of critical thought and the institutions that support them. Hofstadter makes clear that such extremism has to be understood within broader historical, political, and cultural context and cannot be addressed in limited vocabulary of the eccentric or outlandish personality.

Both Arendt and Hofstadter offer fertile ground for addressing the question of what might be learned from the rise of the political and economic structures of domination in the current historical moment. Implicit in their work is the notion that any viable understanding of politics has to address the role of the educative nature of a politics as a powerful force that demoralizes and infantalizes consciousness, stunts any viable notion of agency, and embraces view of war that thrives on demonization, exclusion, and the production of losers. Central to such a task is expanding the notion of the political to include a notion of public pedagogy that would be fundamental to addressing matters of identity, consciousness, and agency. The teaching machines of the current era are not limited to simply schools but are found in multiple sites in society. Hence, addressing the ideological and structural forces that celebrate the inability to think, readily eliminate institutions and public spheres that make thinking possible, intensify the connection between non-thinking, thoughtlessness and the routinization of misery, human suffering, along with the destruction of the eco system should be at the heart of any viable movement for political and economic change. At stake here is the creation of a politics willing to address the distinctive challenges posed by the emergence of a digital age in which culture, power, and politics become more integrated and serve to reconstitute the ways in which people relate to themselves, others, and the larger world. What Arendt and Hofstadter teach us is that the task of politics in the age of an overabundance of information and knowledge is not to make politics a discourse limited to structural forms of domination but to broaden its meaning as part of a wider project of which pedagogy is central to how it understands, addresses, and shapes the world, particularly how it shapes memory, consciousness, and individual and social agency.

The emergence of Donald Trump, and the deeply corrupt Republican and Democratic political parties on the current American political scene exemplify how ignorance breeds corruption and endears a large number of people to falsehoods, venality, and carnival barking. The corruption of both the truth and politics is made all the easer since the American public have become habituated to overstimulation and live in an ever-accelerating overflow of information and images. Experience no longer has the time to crystalize into mature and informed thought. Leon Wieseltier is right in stating that “words cannot wait for thoughts and patience [becomes] a liability.”[11]Opinion outdoes reasoned and evidence based arguments and the power of expression degenerates into a spectacle. News has become entertainment and echoes reality rather than interrogating it. Popular culture revels in the spectacles of shock and violence.[12] Universities now labor under the burden of a neoliberal regime that celebrate the corporate model made famous by McDonalds. Knowledge is now instrumentalized, standardized, and collapses the distinction between education and training. Knowledge is packaged for easy consumption resulting in curricula that resemble a fast-food menu[13].

Many of the commanding institutions that produce and distribute ideas—from the media to higher education—have become disimagination machines, tools for legitimating ignorance, stoking paranoid fantasies, legitimating conspiracy theories, and are central to the formation of an authoritarian politics that is gutting any vestige of democracy from the ideology, policies, and institutions that now shape American society. Education has lost its moral, political, and spiritual bearings just as teachers, union members, and other public servants across the country are being belittled and attacked by economic and religious fundamentalists. One consequence is that an increasing number of public spheres have become corporatized, employ a top-down authoritarian styles of power, mimic a business culture, and infantilizes the larger polity by removing the public from all forms of governance. Clearly all of these defining relations produced in a neoliberal social order have to be challenged and changed.

The rise of thoughtlessness and the inability to think along with the demonization of vulnerable others constitute a political epidemic and do not augur well for democracy. Americans live in a historical moment that annihilates thought. A culture of cruelty and a survival-of-the-fittest ethos in the United States is the new norm and one consequence is that democracy is on the verge of disappearing or has already disappeared! Where are the agents of democracy and the public spaces that offer hope in such dark times? What role will progressives play at a time when the very ability of the public’s ability to translate private troubles into broader systemic issues is disappearing? How might politics itself be rethought in order to address the pedagogical and structural conditions that contribute to the growing intensification of violence in all spheres of American society? What role should intellectuals, cultural workers, artists, writers, journalists, and others play as part of a broader struggle to reclaim a democratic imaginary and exercise a collective sense of civic courage? What is now clear is that not only is pedagogy linked to social change but also to the production of modes of agency and the institutions that make radical change possible. Education as a political force makes us both the subjects of and subject to relations of power. The key is to expand that insight so as to make education central to politics itself. That is a lesson we can learn from both Arendt and Hofstadter.

Notes.

[1] Surprisingly, a good take on this issue can be found in Thomas L. Friedman, “Trump’s Wink Wink to ‘Second Amendment People’,” The New York Times, [August 9, 2016] Online:http://www.nytimes.com/2016/08/10/opinion/trumps-ambiguous-wink-wink-to-second-amendment-people.html?_r=0; see also, David S. Cohen, “Trump’s Assassination Dog Whistle Was Even Scarier Than You Think,” Rolling Stone Magazine, [August 9, 2016]

Online: http://www.rollingstone.com/politics/features/trumps-assassination-dog-whistle-was-scarier-than-you-think-w433615

[2] Hannah Arendt’s notion of the banality of evil was first used in her 1963 book, Eichmann in Jerusalem: A Report on the Banality of Evil. Hofstadter phrase the paranoid style of politics gained prominence in his book of the same title.

[3] Richard J. Bernstein, The Abuse of Evil: The Corruption of politics and Religion since 9/11, (Polity Press, 2005).

[4] Hannah Arendt, Hannah Arendt: The Last Interview and Other Conversations, (Brooklyn, NY: Melville House Publishing, 2013), p. 50.

[5] Yoni Applebaum, “I Alone Can Fix it,” The Atlantic (July 21, 2016). Online;http://www.theatlantic.com/politics/archive/2016/07/trump-rnc-speech-alone-fix-it/492557/

[6] Ibid., Applebaum.

[7] Richard Hofstadter, “The paranoid style in American politics.”Harper’s (November 1964). Onlinehttp://www.harpers.org/archive/1964/11/0014706. As mentioned above, his more extensive treatment of this idea appears in Richard Hofstadter, The Paranoid Style in American Politics (New York: Vintage, Reprint Edition, June 10, 2008).

[8] Mike Lofgren, The Deep State: The Fall of the Constitution and the Rise of a Shadow Government (New York: Viking, 2016).

[9] Beverly Bandler, “Paranoid Right-Wing Extremism,” email posting on August 12, 2016 (personal correspondence).

[10] Tom Engelhardt, “Better than reality television: The 2016 election is proving to be the greatest show on Earth,” Salon (August 10, 2016). Online: http://www.salon.com/2016/08/10/better-than-reality-televisio_partner/

[11] Leon Wieseltier, “Among the Disrupted,” International New York Times (January 7, 2015). Online: http://www.nytimes.com/2015/01/18/books/review/among-the-disrupted.html?_r=0

[12] Brad Evans and Henry A. Giroux, Disposable Futures: The Seduction of violence in the Age of the Spectacle (San Francisco: City Lights, 2016).

[13] Ulrich Beck, Twenty Observations on a World in Turmoil (London: Polity Press, 2010, especially pages 53-59

Fuente del articulo: http://www.counterpunch.org/2016/08/12/assassination-talk-the-banality-of-evil-and-the-paranoid-state-of-american-politics/

Fuente de la imagen: http://hablemosyopinemos.blogspot.com/2009/05/paranoia-porcina-porsiaca.html

Comparte este contenido:

Adriana Puiggrós: “Las grandes corporaciones intervienen en la educación pública”

América del Sur/Argentina/24 Septiembre 2016/Autor: Universidad Nacional de Rosario (UNR)/Fuente: Notas Periodismo popular

Adriana Puigróss, doctora en Pedagogía y diputada nacional (mandato cumplido) fue entrevistada en el marco de la Cátedra Libre Nuestra América de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). La pedagoga opinó sobre la situación actual de la educación, los peligros de la privatización y el contexto de América Latina.

– ¿Cuáles son las tareas de los educadores populares para la gestación de proyectos pedagógicos emancipatorios en la actual coyuntura de América Latina?

– En este momento se está destituyendo a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, sin ninguna razón jurídica. Claramente es un ataque a una política popular y democrática. Ese es el marco en el cual estamos casi todos los países de América Latina. En este contexto, la situación educativa es realmente preocupante. Uno de los intereses más fuertes de quienes llevan adelante este tipo de golpes institucionales, utilizando la Justicia como un instrumento político de las corporaciones, es la educación.

Por un lado, por motivos ideológicos. Los sectores más poderosos siempre han estado convencidos de que la educación debe ser para pocos. La comprenden como un instrumento de pacificación y de control de las grandes mayorías para formar la mano de obra indispensable para el mercado de trabajo, una mano de obra de reserva. Su intención es que solamente lleguen a la educación superior algunas elites.

Desde que asumieron Lula, Kirchner y el resto de gobiernos populares en América Latina, tuvieron lugar políticas destinadas a promover y garantizar la educación como un derecho universal. Esas políticas exitosas que estaban en un punto de maduración en Argentina, en Brasil y en otros países de la región, hoy son atacadas fuertemente.

Por otro lado, la educación está en peligro porque las clases dominantes han descubierto que es un mercado potencial para su explotación. Las grandes corporaciones están interviniendo en la educación pública. Es el caso del Banco Santander que gerencia las cuentas sueldo de muchas universidades o el de Monsanto que introduce contenidos en muchas escuelas rurales y universidades públicas. Lo ven como un gran negocio porque allí el cliente es infinito.

– Con respecto a la autonomía universitaria y relacionándolo con la participación de empresas privadas en los planes de estudio, ¿en qué lugar queda la construcción de una universidad popular?

– Yo sostengo que estamos en un momento en el cual se está pasando a un sistema complejo en la educación superior. Creo que el ingreso de quien termina el secundario debe garantizar el ingreso directo al sistema de educación superior. Esto no viola la autonomía universitaria, porque el sistema educativo no es autónomo. Las universidades, tal como dice la ley, pueden fijar cursos de nivelación y formas de articulación con el secundario que consideren necesarias.

Hace falta encontrar alternativas pedagógicas para evitar el fracaso. Desde una concepción meritocrática se va descalificando al niño, diciendo que no aprende, construyendo una profecía del fracaso y haciendo sobresalir al meritócrata.

Entonces, la otra postura es cambiar la idea en lugar de formar desertores. Incluir a más estudiantes cambiando las estructuras organizativas de las instituciones educativas, las currículas, etc. En general está muy atrasada esa estructura, no puede ser que en Argentina hayan todavía carreras de siete años.

Hay que revisar la duración de las carreras, planteando títulos intermedios que pueden ser no terminales, sino que acreditan para seguir otras carreras, en vez de un sistema de desacreditación como el actual.

– ¿Cuál es su balance de las políticas educativas durante el gobierno del Frente para la Victoria?

– Creo que fue la mejor política desde la época de Perón por la osadía de incluir a sectores que estaban excluidos. Era ahora el momento de impactar sobre el sistema educativo.

Por ejemplo, el Plan FINES fue una gran acierto: 800 mil argentinos lograron titularse en la secundaria. Habría que haber evaluado por qué tanta gente no pudo terminar el secundarios. Después de la crisis del 2001 era un plan necesario pero es  muy importante que las políticas populares produzcan transformaciones estructurales profundas.

Pero el Plan FINES no podía ser pensado como un plan permanente, a riesgo de convertirlo en una secundaria para pobres. Sin embargo, yo creo que esta gestión va a dejar un Plan FINES residual.

El proyecto presentado por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) es un programa, un compromiso social con metas hasta el 2021. No sólo plantea que el 8% del PBI debe sustentar la educación obligatoria y otro 2% a la educación superior, sino que hay metas para alcanzar en el trayecto.

Por todo esto hemos insistido tanto para que se dictara una nueva Ley de Educación Superior y la nueva Ley de Financiamiento Educativo, que creemos que hay que militar mucho más.

Fuente: https://notas.org.ar/2016/07/05/adriana-puigross-grandes-corporaciones-educacion-publica/

Comparte este contenido:

Argentina: La misión del FMI analizó junto al Banco Central las metas de inflación y la política financiera

América del Sur/Argentina/Septiembre 2016/Noticias/ww.telam.com.ar/

La delegación del Fondo Monetario Internacional que audita en el país las cuentas públicas, se reunió con las autoridades del Banco Central, con las que analizó las metas de inflación, la política monetaria y la situación financiera de Argentina.

La delegación del Fondo Monetario Internacional que audita en el país las cuentas públicas, se reunió  con las autoridades del Banco Central, con las que analizó las metas de inflación, la política monetaria y la situación financiera de Argentina.

La reunión se extendió desde la 10.00 y hasta alrededor de las 18.00, en la que los especialistas, comandados por el representante del FMI, Roberto Cardarelli, se entrevistaron con los técnicos del organismo.

Sólo en una parte de la reunión estuvo presente el titular del BCRA, Federico Sturzenegger, quien dialogó sobre las políticas que lleva adelante la entidad en los diversos frentes.

Esta misión realizará la revisión del Artículo IV, tal es el nombre que recibe la auditoria de las cuentas públicas, es la primera que se realiza desde 2006, cuando el gobierno de Néstor Kirchner decidió suspenderla tras el pago de la totalidad de la deuda con el FMI y el inicio de las irregularidades en el Indec en materia estadística.

Fuentes oficiales estimaron que después de la revisión, es posible que se levante la «Moción de censura» que pesa sobre el país desde principios de 2013 por la distorsión de los datos de crecimiento económico e inflación.

El propio director del Indec, Jorge Todesca, destacó la buena relación que el organismo tiene ahora con el FMI y la adopción de métodos estadísticos similares a los que utilizan los principales países del mundo para medir las variables económicas.

El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay explicó en diversas oportunidades que este regreso de la misión del FMI «es un paso más hacia la normalización» de la economía argentina.

Casi todos los países miembros del organismo multilateral permiten estas inspecciones, con la excepción de Venezuela, Somalía, Siria, República Centroafricana y Eritrea.

Fuente:

http://www.telam.com.ar/notas/201609/164288-mision-fmi-reunion-banco-central-argentina-metas-inflacion-politica-monetaria-argentina.html

Fuente imagen:

https://lh3.googleusercontent.com/nIyo9xjroiYXwMEvFWbbAcDehLEVjTteVLr25GDD4CGQcUJ73tXFmxky7awU2m0ow3gC=s152

Comparte este contenido:
Page 762 of 2546
1 760 761 762 763 764 2.546