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Humberto De la Calle: el primer paso es que los colombianos entiendan que «no hay violencia buena»

Entrevista/15 de septiembre de 2016/Fuente: BBC

¿Está cansado el jefe del equipo negociador del gobierno de Colombia, Humberto De la Calle?

No, respondió al reunirse con BBC Mundo en la ciudad de Cali.

De hecho no lo parecía, a pesar de que se pasó unos cuatro años en los diálogos de paz con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en La Habana y de que ahora está en la que él mismo llama una maratón pedagógica por el país para explicar los acuerdos alcanzados el pasado 24 de agosto.

En medio de esa maratón fue que concedió esta entrevista en la capital del departamento del Valle del Cauca, en el occidente de Colombia.

Habló de las amenazas a los acuerdos, el narcotráfico y qué puede ocurrir en el plebiscito del próximo 2 de octubre, en el que los colombianos refrendarán o rechazarán lo firmado en La Habana.

¿Qué pasa si los colombianos votan que no en el plebiscito? ¿Y qué pasa con usted?

Si gana el «no», se acabó el proceso.

La historia muestra que tradicionalmente después de una ruptura con las FARC pasan diez años antes de reiniciar conversaciones.

Luego, la idea del «no» para renegociar es un tremendo error histórico.

Yo creo que va a ganar el sí.

Cuando matan a un joven en las calles de Cali o de Bogotá para robarle su teléfono celular, el victimario puede ser el hijo de un desplazado que viene de la situación de violencia

¿Qué pasa conmigo si gana el «no»?

Sí, sería un golpe muy duro, pero más en lo personal.

Me entristecería mucho, porque me parece que es un error para Colombia, teniendo la posibilidad de buscar la paz por un método distinto al que hemos usado hace 52 años, que es la confrontación militar.

Campaña por el Image copyrightGETTY IMAGES
Image captionSi el «No» gana sería un «error histórico», considera De la Calle.

Lo que pase conmigo yo creo que realmente es insignificante.

¿Cómo ve la campaña de cara al plebiscito? ¿Hay cosas que le preocupan?

Hay argumentos importantes por el «no» que uno respeta. Yo respeto a quien dice «nunca se debió haber hablado con las FARC, que es un grupo terrorista».

Luego hay quienes dicen: «Las FARC deben irse para la cárcel». Perfecto, esa es otra opción. Yo entendería que fuera más razonable, más sólida, si dijera: «Pero los demás también». También ha habido agentes del Estado que han violado la ley, hay terceros que han financiado masacres.

Ante la hipótesis de que un grupo de exmiembros de las FARC regrese a actividades de narcotráfico, ¿sabe qué nos han dicho las FARC? «Bueno, combátanlos»

Yo respeto al que me dice «que se vayan las FARC para la cárcel» si también dice «y los demás también».

Lo que yo aspiraría a que de aquí al 2 de octubre continuemos en la campaña dura, agresiva. Sin mentiras, pero dura.

¿Hay mentiras?

Sí, sí, sí. Muchas, ha habido muchas.

Las redes sociales han infectado a base de mitos, falsedades, afirmaciones inexactas y otras francamente mentirosas.

Humberto De la Calle: «Si en el plebiscito gana el no, se acabó el proceso de paz»

¿Cuál es el peor enemigo del «sí»?

La apatía. Colombia es un país de abstencionistas, hay una tradición de abstención enorme.

El conflicto es una realidad tremenda en Colombia, pero con el paso del tiempo creo que hay masas urbanas, sobre todo jóvenes, que ven el conflicto como algo remoto.

Yo quisiera que los jóvenes entendieran que cuando matan a un joven en las calles de Cali o de Bogotá para robarle su teléfono celular, el victimario puede ser el hijo de un desplazado que viene de la situación de violencia en el campo.

Uno no puede dividir las violencias.

Humberto De la CalleImage copyrightBBC MUNDO
Image captionHumberto De la Calle está recorriendo el país, junto a otros miembros del equipo negociador, para explicar los acuerdos de La Habana.

Esta va a ser una decisión crucial, como fue la del 57. Fue el momento de más alta participación electoral en Colombia.

Queremos que repita eso. Y si gana el «no», humildemente agacharemos la cabeza.

En el plebiscito de 1957 le preguntaron a los colombianos si querían la paz, para poner fin a unos diez años de extrema violencia, que cobró más de 200.000 vidas, tal vez 300.000. Votaron que sí, pero pocos años después apareció esta nueva violencia que se está tratando de cerrar hoy. ¿No teme que se repita la historia otra vez?

Hay que distinguir una etapa de la otra. La violencia que terminó en el 57, con el llamado plebiscito de ese entonces era una violencia entre partidos, si me permite decirlo, policlasista. Realmente el país estaba dividido entre liberales y conservadores. Y ahí no había diferencias de clase ni de ocupación. Ese plebiscito fue eficaz, la violencia terminó.

En los años siguientes teníamos niveles de criminalidad de corte europeo. Y no es una exageración, la verdad. Ahí están las cifras.

En Colombia tenemos un problema (…) hay como la idea de que uno escribe una ley y resolvió el problema. Y normalmente no es así.

Pero luego vino un fenómeno distinto, parte por la guerra fría, por la confrontación de las grandes potencias, que introdujeron el apoyo a grupos rebeldes en Colombia, y se fue generando una violencia de otro corte, una violencia mucho más social, de reivindicación, de insatisfacción de necesidades de carácter social. Y también de un propósito netamente político a instancia de las potencias que estaban jugando ese ajedrez de la guerra fría.

Ahora estamos terminando el conflicto con una guerrilla que es autárquica, que se nutre a sí misma, no hay ninguna interferencia internacional. Hemos diseñado un acuerdo que tiene suficientes garantías, para prever que eso no se repita, que no ocurra. Lo cual no quiere decir que no haya al otro día criminalidad en Colombia.

En esta nueva etapa de una cierta paz, la paz con uno de los grupos (insurgentes) que operan en el país, ¿qué amenazas que pueden romperla? ¿Cómo evitarlas?

El primer paso es que la sociedad entienda que no hay violencia buena. Puede ser que en el fondo de algunos colombianos todavía exista la idea de que uno usa las armas para destruir al que llama su enemigo, y que esa violencia es la buena y la del enemigo es la mala.

Me parece que lo primero es decantar, claramente, la idea de que la única fuerza en una democracia es la fuerza del Estado, de un estado democrático. Segundo, tenemos que actuar contra bandas criminales que van a quedar actuando allí, sucesoras del paramilitarismo.

Vamos a tener que enfrentar decisiones de carácter fiscal, seguramente de crédito externo

El gobierno está articulando un plan, por ejemplo, para impedir que ciertas zonas que queden despejadas por el movimiento de las FARC sean ocupadas por el ELN –aspiramos a que el ELN (Ejército de Liberación Nacional, el segundo grupo insurgente de Colombia) entre en un proceso de paz también–, pero sobre todo bandas criminales relacionadas con el narcotráfico.

Si gana el «sí» en el plebiscito, ¿cuáles son las líneas rojas del gobierno para determinar que las FARC no están cumpliendo el acuerdo y no se puede seguir adelante?

Eso es bastante hipotético.

Hemos creado mecanismos para resolver diferencias, dentro del acuerdo hay un mecanismo para resolver esas hipótesis, porque puede suceder al revés, que sean las FARC las que digan que el gobierno no está cumpliendo.

Yo creo que tenemos suficientes salvaguardas.

Pero fundamentalmente me parece que este es un momento en que después del 2 de octubre debiéramos lograr un acuerdo mucho más amplio.

Incluso yo quisiera llamar al doctor Álvaro Uribe y al doctor Andrés Pastrana (ambos expresidentes que se oponen a los acuerdos). Respetamos su oposición, pero transcurrido el plebiscito creo que los colombianos nos tenemos que encontrar todos.

Expresidente Álvaro UribeImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionEl expresidente Álvaro Uribe es un férreo opositor al acuerdo que se llegó con las FARC.

¿Pero hay alguna línea roja?

Pues claro. Las FARC han hecho el compromiso de romper, por ejemplo, todo vínculo con el narcotráfico; si se reactivaran esos vínculos, quienes lo hagan –no hablaría yo de todas las FARC–, si un frente o una facción lo hace, lo claro es que sale del acuerdo y tiene que enfrentar el rigor de la ley y la persecución del Estado.

Le hago una confidencia: ante la hipótesis de que un grupo de exmiembros de las FARC regrese a actividades de narcotráfico, ¿sabe qué nos han dicho las FARC? «Bueno, combátanlos, nosotros estamos de acuerdo en que los combatan».

Yo creo que las FARC van a cumplir; creo que el gobierno va a cumpir.

Hay una tendencia en Colombia: lo que está en el papel es una cosa, pero lo que ocurre en la realidad suele ser muy distante de eso. ¿Cómo evitar que ocurra esto con el acuerdo de La Habana?

Sí, hay como una especie de fetichismo de la ley.

En Colombia tenemos un problema, es cierto lo que usted dice, hay como la idea de que uno escribe una ley y resolvió el problema. Y normalmente no es así.

Los acuerdos los critican porque son detallados, pero son detallados justamente porque establecimos mecanismos y procedimientos.

Luego viene un enorme esfuerzo de carácter fiscal. El acuerdo llega en momentos en que la economía está menos bien que hace por lo menos dos años. Ahora vamos a tener que enfrentar decisiones de carácter fiscal, seguramente de crédito externo, una combinación de instrumentos.

En ese sentido hay un nuevo desafío.

Transcurrido el 2 de octubre, hecha la dejación de armas, creo que todas las fuerzas políticas deberían valorar eso y hacer un acuerdo en términos de cumplir los compromisos más allá de las discrepancias que estamos teniendo.

¿Un acuerdo escrito?

No necesariamente. Vuelvo al fetichismo de lo escrito.

No. Yo creo que hay que consolidar una decisión política, escrita o no, pero irreductible, de respetar el resultado, reconocer la dejación de armas, abrir espacios a la reintegración de las FARC a la vida civil, y me parece que eso abriría un proceso de mayor solidificación y cumplimiento de los acuerdos.

¿Están los colombianos preparados para los cambios que propone el acuerdo, especialmente la reforma rural y la política?

Yo creo que mayoritariamente sí.

Yo siento que sí hay sustento político para lograr la reforma rural, aún cuando también comprendo que hay sectores que se oponen. Hay terratenientes que no quieren, hay personas que han ido expandiendo el territorio que dominan, muchas veces explotado no en forma productiva, no de la mejor manera.

Familia campesina en ColombiaImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionLa reforma rural es uno de los pilares fundamentales del acuerdo entre el gobierno de Colombia y las FARC.

Pero yo creo que la gran masa crítica de los colombianos entiende que el campo se ha quedado, que los campesinos se han quedado, que hay todavía un porcentaje importante de colombianos que viven en el campo, que tenemos que mejorar la productividad.

En lo político hay resistencias, claro. Puede ser un tema más difícil. Puede haber personas enquistadas que se lucran de un sistema político, que echan mano de la corrupción, que es un enorme problema en Colombia, corrupción que luego se liga también con los círculos de poder local.

Pero me parece que crecientemente los colombianos, las masas urbanas, realmente anhelan una política más clara, más limpia.

La historia muestra que tradicionalmente después de una ruptura con las FARC pasan diez años antes de reiniciar conversaciones.

Lo que se pactó allí no se pactó sólo con las FARC, sino a propósito de las FARC.

Lo que se hizo fue decir: «Las FARC sin armas participan en un proceso de mejoramiento de la política». Pero esto se hace con las fuerzas políticas democráticas, y también con los movimientos sociales.

No es fácil, no va a ser fácil.

El estatuto de Roma dice que un alto mando tiene responsabilidad respecto a crímenes de subalternos cuando «hubiere sabido o, en razón de las circunstancias del momento, hubiere debido saber que las fuerzas estaban cometiendo esos crímenes o se proponían cometerlos». Pero el acuerdo de La Habana exige que haya un control más directo de los subordinados. ¿No la están sacando barata los altos mandos, entonces?

La interpretación de lo que allí se dice es armónica con el estatuto de Roma. Pero no puede llegarse al extremo de decir, como ha ocurrido, que altos mandos del Ejército sin ningún conocimiento y sin haber podido saber, sencillamente a kilómetros de distancia, terminen siendo juzgados por decisiones de subalternos.

Yo creo que es una visión mucho más realista, más acorde con una realidad de un enorme país, que además pretende resolver una situación para evitar que terminemos con guerrilleros haciendo política y militares 20 o 30 años en la cárcel, que es algo que los colombianos no soportarían.

Una pregunta a nivel personal: ¿hubo momentos de jocosidad de risas con los negociadores de las FARC en La Habana?

Siempre tuvimos claro que este no era un proceso de socialización, de festividades, la idea de que uno socializa y entonces termina generando confianza. Siempre lo entendimos como un trabajo, un trabajo en mangas de camisa, donde uno va a cumplir un oficio.

Iván Márquez, de las FARC, y Humberto De la Calle, conversando en La Habana, CubaImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionDe la Calle sostuvo conversaciones durante cuatro años con los líderes de las FARC.

Pese a eso, es claro que con el paso del tiempo lo que se generó fue –no confianza en las personas necesariamente– pero sí confianza en el proceso y en las garantías. Y un diálogo cada vez más franco.

Y luego, claro, pequeños momentos de risa o de intercambio de opiniones humanas, simplemente como colombianos.

¿Se imagina de aquí a diez años ser amigo de uno de los miembros del equipo negociador de las FARC?

La palabra amigo me parece como muy dura.

No necesariamente.

Al principio pasó una cosa muy interesante: había una gran retórica de las FARC, y hubo un momento en que yo les dije: «Miren, esto no es un ejercicio de convencimiento; no los vamos a convencer a ustedes, ustedes no no van a convencer a nosotros, y no nos convencimos mutuamente».

(Amigos no), pero interlocución yo creo que tendremos permanentemente.

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37357984

Imagen: ichef.bbci.co.uk/news/660/cpsprodpb/166A1/production/_91190819_whatsubject.jpg

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La energía, el cambio climático y la innovación tecnológica en Cuba

Muchos artículos publicados acerca de los temas más candentes y actuales de la humanidad dan por perfectamente conocidos algunos aspectos que en realidad están muy lejanos aún de la conciencia social común. La energía y el cambio climático forman parte de esos temas dados como muy bien concientizados pero no tan conocidos desde adentro.

La situación del inmenso desbalance que la humanidad con su crecimiento ha provocado en la energía de este mundo es uno de los fenómenos más notables. Eso motivó esencialmente la afirmación de Fidel en Rio de Janeiro, en los años 90 del siglo XX, donde disparó las alarmas acerca de que homo sapiens podía ser una especie en vías de extinción.

La palabra “energía” tiene hoy muchos usos populares y hasta místicos, entrando algunas veces en el campo de ciertas creencias, y algunas charlatanerías. La energía, bien definida como capacidad de realizar trabajo, es una magnitud generalmente evaluable, medible. La superficie de la Tierra ha recibido en los últimos 4540 millones de años una gran cantidad de energía del cosmos, principalmente de nuestro sol, y además ha tenido manifestaciones de la que está almacenada en su propio interior. También ha devuelto al cosmos cantidades considerables de esa energía. La vida surgió como un fenómeno químico apropiado para los balances energéticos que ocurrían y siguen ocurriendo en nuestro planeta. Ha servido para aumentar considerablemente la diversidad de objetos naturales en nuestro universo más accesible. También para crear sus propios balances, que hacen que el rango de temperaturas, presión y composición de la atmósfera, el suelo y el agua que nos rodean sea estable dentro de un cierto margen de valores. Y este es el que permite la diversidad de la vida y nuestra aparición como especie en este grandioso escenario. Nos toca a los humanos participar en esa historia desde hace relativamente muy poco tiempo. Solo tenemos algunas decenas de miles de años viajando y estableciéndonos fuera de África. Y solo ayer, hace uno o dos siglos, comenzamos a gastar cuantiosamente la energía que nuestros ancestros vivos ahorraron del sol durante varios miles de millones de años. Y se espera que acabemos con todas esas reservas accesibles en unas cuantas decenas de años más. El cambio climático que eso ocasiona va a ser o ya es una realidad.

La modificación del equilibrio ambiental es irreversible, como tantas cosas que la vida ha ocasionado en tanto tiempo. La necesidad de mantener un equilibrio aceptable para que nuestra especie sobreviva es esencial. Solo actuando con nuestra sabiduría podemos lograrlo, con tanta astucia como hemos logrado hacer maravillas con la energía fósil.

Una variante es recuperar los carbonos oxidados que hemos lanzado a la atmósfera en forma de CO2 después de quemar los carbonos reducidos almacenados en las entrañas de la tierra. Eso puede hacerse mediante consumos de energía de otras fuentes y buenos catalizadores para hacerlo eficiente. Resulta ser una de las tareas de punta en la investigación científica y tecnológica actual. Puede llegarse, sin dudas, a una actividad que sea intrínseca a la economía de todos los países y cuyas afectaciones inevitables al imprescindible equilibrio ambiental que se pretende enmendar sean mínimas.

Otra variante es usar otras fuentes de energía. La mejor conocida científica y tecnológicamente, a pesar de haberse descubierto muy recientemente, es la nuclear. Su extensión como energía limpia y favorecida por la opinión pública en un tiempo provocó que importantes países europeos, como es el caso de Francia, tengan hoy en ella la principal fuente de electricidad y probablemente también de estabilidad económica. Junto con Ucrania, Eslovaquia y Hungría forma el grupo de países que produce más de la mitad de su energía eléctrica por medios de la fisión nuclear “tradicional”, según reporta el Instituto de Energía Nuclear de Washington. Según el Foro Económico Mundial, los países que tienen en operación más de 30 plantas nucleares son los EEUU (99), Francia (58), Japón (43) y Rusia (34). China, Corea del Sur y la India no quedan lejos. El fantasma de los terribles accidentes nucleares más conocidos, como Chernobil y Fukushima, y el de otros menos conocidos, hace que la opinión pública vea hoy con recelo y hasta con rechazo esta fuente. Sus críticos nos recuerdan siempre sus terribles accidentes muchas veces mientras están disfrutando de la luz y la potencia que les suministra discretamente, todos los días, en el país en el que vivan, o afectando el equilibrio energético y químico de nuestro entorno al quemar hidrocarburos fósiles.

Las más populares, que dependen del sol irradiado en el lugar y más o menos en el momento, son la hidráulica, la solar y la eólica. La hidráulica se ocasiona por las precipitaciones de agua que antes había sido evaporada por el sol. Se acumula en presas altas, con energía potencial con respecto al mar, y al caer hacia este convierte ese potencial y mueve las turbinas para producir así electricidad. La eólica usa la energía cinética del viento ocasionada por la acción de la irradiación solar sobre los gases atmosféricos, la tierra y el mar. Mueve sus paletas y la convierte también en electricidad.

La energía de la radiación solar directa que incide sobre la tierra puede usarse, esencialmente, de dos formas. Una de ellas es mediante la radiación infrarroja, la de menos energía intrínseca, para provocar un aumento de las vibraciones nucleares de las sustancias que las absorben, y que eso se manifieste en forma de calor. Ese calentamiento se usa tecnológicamente como cualquier otra forma con energía fósil lo hace. Se puede producir vapor, por ejemplo, y con él mover turbinas convencionales. Existen plantas industriales que lo hacen hoy en día. También hay sustancias químicas capaces de convertir paquetes de luz visible del sol (porque la energía que traen los infrarrojos no suele alcanzar para ello) en cambios electrónicos de las sustancias que los absorben. Esos cambios pueden provocar que las cargas sean despedidas de sus entornos anteriores, si se dan las condiciones para ello, y que formen parte entonces directamente del flujo que constituye la electricidad. El maravilloso silicio se presta muy bien como material predominante y además se investiga intensamente en otras sustancias, algunas ya explotadas tecnológicamente. De una forma o de otra, un poco más del 1 % de la energía eléctrica de este mundo se produce hoy a partir del sol, directamente, por alguno de estos métodos.

Si nos preguntáramos cuales serían las temáticas de desarrollo e innovación tecnológica en las que un país pobre en energía y rico en talento, como Cuba, debería invertir prioritariamente sus recursos, ¿cuáles serían nuestras respuestas? ¿Lo lograríamos solamente comprando “plantas completas” donde el conocimiento lo ponen otros y nosotros lo pagamos a precios muy elevados?

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/09/13/la-energia-el-cambio-climatico-y-la-innovacion-tecnologica-en-cuba/#.V9nPuVvhDIU

Imagen: www.estrategia.cr/content/images/blogs/vision-cti.jpg

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España: El 17% de los padres atribuye el acoso escolar a «cosas de niños»

Europa/España/15 de septiembre de 2016/Fuente: el mundo

Más de la mitad de los progenitores no ve peligros en Internet

El 17% de los padres y madres atribuye el acoso escolar a «cosas de niños» y no haría nada al respecto. «Mientras no vaya a más de momento no hago nada», contestan a un estudio de la organización Educo realizado a nivel estatal. Una cifra sintomática si se tiene en cuenta que hasta un 20,5% de los niños de 11 a 12 años declaran haber sido golpeados, empujados o zarandeados en su colegio.

Así, el 9% de los progenitores dirían a su hijo que «no se deje intimidar y que se la devuelva» al agresor. En caso de que su hija o hijo fuera el que acosara, al 11% de los padres les costaría admitirlo o quitaría hierro al asunto, según desvela el estudio de la organización Educo, elaborado a nivel estatal. Además, el 63% de los padres considera que es la escuela la que debe resolver los casos de acoso escolar.

Dicho informe también alerta de que el 54% de los padres y madres consideran Internet como una herramienta sin muchos riesgos o incluso segura con sólo enseñar unas pautas básicas. En este sentido, más de la mitad de los padres y madres han colgado fotos de sus hijos en redes sociales o en su perfil de Whatsapp, mientras que el 43% no les han hablado de forma extensa sobre los peligros y riesgos de la red.

«La violencia infantil en España es un problema real y más frecuente de lo que pensamos, aunque muchos casos no salen a la luz», ha sentenciado el el director general de Educo, José Maria Faura.

Con estas cifras encima de la mesa, Educo ha lanzado hoy una campaña de protección infantil coincidiendo con el inicio del curso escolar. Así, la entidad empezará a comercializar un kit de protección para padres y niños que explica, a través de álbumes y juegos, cómo actuar con los menores frente a los peligros de internet o de sufrir bullying en el colegio.

También desde la organización piden un pacto de Estado por la infancia que «garantice, de forma urgente, un incremento de inversión en la infancia, una línea presupuestaria única y un plan nacional de lucha contra la pobreza infantil».

En la rueda de prensa estaba presente el responsable del Grupo de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional de Castellón, Pere Cervantes, quien ha alertado de los peligros de que los niños naveguen sin control por internet y se hagan fotos y las cuelguen ellos mismos en la red. «Con filtros adecuados, muchas situaciones de acoso se podrían evitar», ha asegurado.

También ha explicado su caso el bailarín Carlos Alonso, quien ha relatado que padeció bullying desde los seis a los 12 años por ser «diferente» y no meterse con los demás niños. En su caso, el acoso empezó con insultos y acabó con otras situaciones más graves como peleas o encierros en el colegio, hasta que su familia se enteró y decidió tomar medidas legales. «Me apoyaron al cien por cien», ha resumido antes de mandar un mensaje de concienciación a los padres para que la educación empiece en casa y no por televisión y en las redes sociales.

Fuente: http://www.elmundo.es/cataluna/2016/09/13/57d7e8d546163fa4328b463d.html

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El Salvador: Docentes públicos amenazan con cerrar antes el año escolar

El Salvador/15 septiembre 2016/Fuente: El Salvador

Profesores de centros escolares públicos agremiados en cuatro sindicatos magisteriales amenazaron este martes con cerrar el año escolar antes de que finalice oficialmente, para presionar a que no se les retire el escalafón, como dejó entrever el Ministro de Educación, Carlos Canjura.

 Francisco Zelada, secretario general del Sindicato de Maestros de la Educación Pública de El Salvador (Simeduco), explicó que la acción tiene que ver con la falta de presupuestos suficientes o entregados de forma extemporánea por parte del Ministerio de Educación (Mined) a las escuelas y el incumplimiento del aumento salarial a los educadores negociado para 2015 y 2018.

Adicionalmente el representante de la Intergremial de Organizaciones Magisteriales también convocó a los maestros a una marcha de protesta el próximo 29 de septiembre, con el propósito de exigir que se cumplan sus demandas.

La manifestación saldrá de la plaza Barrios, frente a Catedral metropolitana hacia la Asamblea, para pedir a los diputados que no aprueben el presupuesto general de la nación, que ese día será presentado por el ministro de Hacienda, Carlos Cáceres, si no contempla el escalafón para el 2017 y el aumento salarial negociado con el Mined, reiteró Zelada.

Asimismo dijo que presionarán también porque el ministerio cancele la deuda de más de 30 millones que adeuda a las personas que confeccionaron los uniformes escolares para este año.

Según dijo, esperan una asistencia de más de 5,000 delegados de todo el país.

Fuente: http://www.elsalvador.com/articulo/comunidades/docentes-publicos-amenazan-con-cerrar-antes-ano-escolar-125156

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Colombia: La educación del pasado ya no sirve

Colombia/15 septiembre 2016/Fuente: Semana

Los expertos que participaron en los debates de la mañana de la Cumbre Líderes por la Educación coincidieron en que es necesario reformular los sistemas educativos para garantizar un mejor futuro. Estas son sus propuestas.

La conclusión a la que llegaron los expertos en educación que participaron en los conversatorios de la mañana de la Cumbre Líderes por la Educación, organizada por Semana Educación en el Cubo de Colsubsidio en Bogotà, es contundente: se requiere reformular la educación para adaptarla a los tiempos que corren y a las nuevas demandas de un mundo cada vez más rápido y volátil. Según Marc Prensky, líder en tecnología y educación, solo desde una educación diferente preparemos a los niños para los desafíos del siglo XXI.

Alejandro Santos, director de la Revista Semana, abrió el evento con un resumen de las noticias más importantes del año y además, describió a grande rasgos, las características de las mesas de discusión que se sucederán a lo largo de los dos días de Cumbre.

El siguiente en intervenir fue Francisco Cardona, ministro de Educación encargado tras la renuncia de Gina Parody, que dejó su cargo cinco semanas para unirse a la campaña del ‘Sì’. “Estamos aquí reunidos para pensar la educaciòn en los próximos años en un escenario de paz. Eso implica nuevos compromisos, pero los recursos para la educación son inaplazables, porque la educación nos va a garantizar una paz duradera y estable y a construir un país próspero”, indicó. Y concluyó que, lo que se está haciendo desde el Gobierno Nacional “es soñar por un país con igualdad de oportunidades y abriles las puertas a los niños y niñas para dignificar la vida de los colombianos”.

Sin embargo, Cardona fue crítico con la realidad del país en términos de educación y subrayó que todavía queda camino por recorrer para ser un referente a nivel mundial. “Tenemos que fortalecer el sistema educativo, mejorar el acceso y la calidad. Implementar la jornada única, apostar por la excelencia docente, fomentar el bilingüismo y asegurar la educación superior de calidad”.

En términos de cifras, el ministro encargado anunció que el Gobierno construirá 10.000 aulas por año en lo que resta de presidencia de Juan Manuel Santos. También que entregarán 17.000 becas de maestrìa para docentes y que lograrán una tasa de cobertura del 52 % en instituciones de educación superior.

Hablemos de cómo transformar la educación

Con estas palabras, Francisco Cardona inauguró los conversatorios del día, con el panel ‘Contenido y currìculo para el trabajo en el aula de clase’, con la participación de Víctor Saavedra, viceministro de Educación Preescolar, Básica y Media; Luisa Pinzano, directora de Alianza Educativa; Horacio Álvarez Marinelli, especialista senior en Educación para Colombia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); Marc Prensky, experto mundial en tecnología y educación, y Andrea Escobar, directora de Semana Educación, encargada de moderar el panel.

En su discurso inaugural, Prensky fue claro al afirmar que se necesita redefinir la educación para que se ajuste a la volatilidad de los tiempos que corren, porque los jóvenes de hoy y los niños del mañana no son los mismos que hace 20 años, ni el mundo es igual. “Hay que empoderarlos y mostrarles que pueden resolver problemas. No nos interesa gente que sabe mucho, sino gente que resuelva conflictos y situaciones”.

Aseguró, asimismo, que los métodos tradicionales ya no son eficientes. “Antes se pretendía que las habilidades para la vida cotidiana empezaran al graduarse de la universidad, pero lo que tenemos que hacer es prepararlos para que resuelvan los problemas reales desde los primeros años.  Tienen que cambiar el mundo desde ya y las herramientas tecnológicas son medios ideales”, explicó

En relación con el contexto nacional, Víctor Saavedra, indicó que es necesario garantizar unos estándares mínimos de aprendizaje con material didáctico que incluya libros, lápices, talleres y estrategias pedagógicas.

No hubo consenso entre el resto de conferencista. Para Horacio Álvarez, es esencial integrar los componentes curriculares en los planes de los colegios más pobres. “Los mejores rectores y profesores estàn en las instituciones con condiciones socioeconómicas altas. En los lugares pobres, se trabaja con los niños con las uñas”. El especialista del BID explicó que es necesario llegar a unos acuerdos mínimos, pero que el currículo “no puede servir para coartar la libertad, sino fundamentarse como una herramienta para garantizar la equidad”.

Luisa Pizano, por su parte, indicó que el currículo tiene que desarrollar las competencias fundamentales para la vida cotidiana, como el pensamiento matemático y la comprensión lectora, pero aclaró que solo desde la autonomía escolar se pueden desarrollar esas habilidades.

La educación en el posconflicto

El segundo panel de la mañana, ‘Reescribiendo Colombia’, tuvo como ponentes a Joshua Mitrotti, director de la Agencia Colombiana para la Reintegración; Zulia Mena, exalcaldesa de Quibdó y actual viceministra de cultura; Mauricio Akviar, rector de la Universidad de Antioquia; Ramsés Vargas Lamadrid, rector de la Universidad Autónoma del Caribe para debatir sobre qué rumbo debe tomar la educación para superar la violencia del país y de cara a un futuro contexto de posconflicto.

Para Mittroti, el modelo educativo no premia al más pilo, ya que la educación de calidad no está llegando a las regiones. “Què pasa con la media jornada, que hacen esos niños mientras tanto, dónde está la presencia del Estado. La educación es un elemento protector. Tenemos que empezar a pensar sistemática y metodológicamente, para involucrarlos en un nuevo referente”, dijo tajante.

Zulia Mena, por su parte, quiso recalcar que se requiere de una educación multicultural, porque no basta con los saberes, los métodos, “se necesita ir más allá, para articular la diversidad y la democracia, mejorar la relación con el otro y construir una nación partiendo de la diferencia”. Su ponencia fue una se las que más acogida tuvo entre los asistentes, que la ovacionaron durante varios minutos.

Emiliana Vegas, del BID, cerró la jornada matutina de conferencias con una ponencia en la que resaltó que, aunque la región avanza cada año en términos de calidad educativa y cobertura, todavía hay muchos retos. «En todos los países hay brechas, pero algunos países hacen un mejor trabajar por nivelar la desigualdad social en la educación. Por ejemplo, los resultados de los mejores colegios de Colombia, preparan a su alumnos peor que los colegio más atrasados de Corea del Sur. Hay brechas, pero no estamos bien ni en los mejores colegios», concluyó.

Fuente:http://www.semana.com/educacion/articulo/resumen-de-las-conferencias-de-la-cumbre-lideres-por-la-educacion/493708

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El Gobierno nacionalista Vasco defiende que las niñas musulmanas lleven velo a las escuelas para evitar los “riesgos del etnocentrismo”

País Vasco/15 septiembre 2016/Fuente: La Tribuna del Pais Vasco

El Departamento Vasco de Educación de Gobierno vasco ha enviado una circular a todos los centros educativos de Euskadi en la que les recomienda que no impidan la escolarización de alumnas que porten pañuelos en las cabezas.

Con motivo del inicio del curso escolar, el departamento que dirige Cristina Uriarte (PNV) ha remitido a los centros una circular específica sobre la utilización de pañuelos en la cabeza en las escuelas por parte de niñas de religión musulmana.

Estas recomendaciones de Educación se producen después de una polémica surgida el pasado curso por el caso de una niña de cuarto de Primaria de un colegio público de Vitoria, cuyos padres se negaron a que su hija musulmana se quitara el pañuelo de la cabeza para entrar en el aula. El reglamento de ese colegio impide que sus alumnos vayan a clase con la cabeza cubierta con cualquier tipo de prenda y su dirección se remitió a esta normativa para pedir a la familia que su hija se quitara el pañuelo en clase. Los intentos de acercar posturas no dieron sus frutos y, con la intervención de la Inspección Educativa, se adoptó una medida transitoria, que consistió en que la niña no entrara al aula, pero sí a las estancias de la dirección, a las que se desplazaron los profesores a impartirle las materias.

En la circular ahora remitida a los centros escolares, Educación recomienda «no impedir la escolarización» de estas alumnas y en el caso de las escuelas cuyos proyectos educativos o reglamentos no lo permitan, que procedan a su revisión «desde el planteamiento de la educación inclusiva y la atención a la diversidad» que se establece en el currículo de Educación Básica.

La Consejería nacionalista alecciona en su misiva y afirma que el alumnado vasco tiene que prepararse para vivir en un mundo cada vez más globalizado, por lo que es importante conocer las repuestas a estas necesidades que ofrece cada cultura. Todo ello, añade, con el fin de «evitar los riesgos del etnocentrismo y valorar y apreciar las aportaciones de otras culturas mediante planteamientos que impulsen el respeto y diálogo ente las distintas culturas”.

Hace unos días, SOS Racismo de Álava había enviado a la Consejería de Educación una carta en la que le pedía ser «valiente» e intervenir para “respetar el derecho de los menores a la educación”, en referencia a las niñas musulmanas que acuden a las aulas con pañuelos cubriendo sus cabezas.

Fuente:http://latribunadelpaisvasco.com/not/5223/el-gobierno-nacionalista-vasco-defiende-que-las-ninas-musulmanas-lleven-velo-a-las-escuelas-para-evitar-los-ldquo-riesgos-del-etnocentrismo-rdquo-/

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La escuela toca la puerta: premian a docentes que salen a buscar a sus alumnos

Por: Alfredo Dillon

La historia se repetía todos los años: entre enero y mayo, los alumnos más grandes de la Escuela Rural N° 306 de Huiliches, en Neuquén, dejaban de asistir y la mayoría terminaba abandonando la primaria. El maestro Adrián Reinozo se desesperaba. Cada día, él llegaba a la escuela desde su casa en Junín de los Andes, a 68 kilómetros de distancia, con una idea nueva para retenerlos. Enseguida aprendió que los alumnos no dejaban de venir por desinterés, sino porque esos eran los meses en que debían acompañar a sus padres en la veranada: la temporada en que las comunidades mapuches de la zona se movilizan hacia las partes altas de la montaña para el pastoreo de sus chivas y para la piñoneada (recolección del piñón). Finalmente, Adrián decidió que, si los alumnos no venían a la escuela, la escuela tenía que ir a ellos. Y salió hacia los puestos de veranada, para acordar con cada familia la manera de que los chicos no perdieran la escolaridad. “Es fundamental respetar las costumbres de los pueblos originarios. Pero también hay que proteger las trayectorias escolares de los chicos, para que puedan terminar la primaria”, explicó a Clarín.

A 1500 kilómetros de Huiliches, Manuel Lepez, maestro de primaria en la Villa 20 de Lugano, tomó una decisión parecida a la de Adrián. Cada lunes, el aula del Centro Educativo N° 45 aparecía un poco menos poblada que el viernes anterior: tras el fin de semana, siempre algún alumno dejaba de venir. En el Centro Educativo cursan adolescentes y adultos que no terminaron la primaria: además de enseñar los contenidos curriculares, Manuel les da una mano con trámites de salud, los ayuda con cuestiones legales o les explica cómo conseguir una ayuda social. Para que no hubiera más sillas vacías, en 2014 Manuel empezó a buscar a sus alumnos casa por casa. “Camino por el barrio y los convenzo de que vuelvan. Así la matrícula fue creciendo: cuando arranqué en el Centro tenía 4 alumnos; ahora tengo 30”, cuenta el maestro. Con el respaldo del padre Franco Punturo –párroco de la iglesia donde funciona la escuela–, Manuel no tiene miedo de internarse en la Villa 20: “Es un barrio peligroso, pero la mayoría me conoce. Dejamos a un lado el tema de la inseguridad para poder educar”.

A clases. Manuel camina la Villa 20 de Lugano buscando a sus alumnos. foto Gerardo Dell'Oro

A clases. Manuel camina la Villa 20 de Lugano buscando a sus alumnos. foto Gerardo Dell’Oro

Adrián y Manuel tienen en común un estilo de docencia que no se circunscribe a las cuatro paredes de la escuela: una docencia que cruza la puerta de la escuela y, si hace falta, llega hasta la casa de cada alumno para garantizar su derecho a la educación. El maestro neuquino y el porteño acaban de recibir, junto con otros 22 docentes, el Premio Buenos Educadores 2016, que cada año reconoce al mejor maestro de cada provincia.

A ellos se suma Beatriz Branca, de Algarrobo del Águila, un pueblo de 800 habitantes en La Pampa, rodeado de puestos rurales donde viven familias dedicadas a la cría de cabras. Beatriz impulsó el Programa Encuentro: un sistema de “tutorías itinerantes”, por el cual sale a recorrer los puestos para alfabetizar a quienes viven allí, en general adultos mayores de 50 años. La recorrida, por caminos de tierra, empieza a las 10 y puede terminar a las 21. Sus alumnos se enteran de la visita por radio. “Siempre me reciben con el mate calentito y alguna torta recién horneada”, describe. Beatriz está convencida de que todos pueden aprender, independientemente de sus condiciones sociales y su edad. Además de las tutorías itinerantes, ella enseña en un centro de alfabetización en el pueblo, cuya apertura fue impulsada por ella misma, luego de relevar –casa por casa– cuántos adultos de Algarrobo del Águila no sabían leer ni escribir.

Silvia Huichulef también sabe de dar clases en las casas de sus alumnos: durante años fue maestra domiciliaria en Río Grande, Tierra del Fuego. Ahora ejerce en la Escuela N° 37 “Patricio O’Byrne”, que funciona dentro de una estancia. Allí enseña a los hijos de los peones. Ella es la única maestra de toda la provincia que vive en la escuela de lunes a viernes: como sus colegas premiados, Silvia es una referente no solo para sus alumnos, sino para toda la comunidad. “Aquí el rol docente es muy amplio; trasciende lo pedagógico”, reconoce ella. La escuela es de doble jornada pero, aunque las clases terminan a las 17, las puertas permanecen abiertas: después de ese horario, los chicos se quedan para conectarse a Internet o jugar al pin pon, y algunos padres también se acercan para estudiar.

En la otra punta del territorio argentino, el maestro jujeño Guillermo Duarte camina entre 12 y 14 horas para llegar a la Escuela N° 76 de Molulo, a 60 km de Tilcara. Va por senderos de herradura, muy angostos, que solo se pueden transitar a pie o en lomo de mula, con picos de más de 4200 metros sobre el nivel del mar. Cada mes Guillermo y sus alumnos trabajan 20 días seguidos –incluyendo fines de semana y feriados–, y luego descansan 10 días. Los chicos viven en la montaña; sus familias se dedican a la agricultura y ganadería de subsistencia. Algunos caminan 6 horas para llegar a estudiar. Cuando le asignaron esta escuela albergue, lo primero que hizo Guillermo fue visitar los hogares de cada uno de sus alumnos, dispersos por la cordillera, para saber cómo vivían: su enseñanza toma esas realidades como punto de partida. Guillermo es contador público; se recibió en San Salvador. Pero se aburrió de los libros contables: “Prefiero hacer esto, que me llena el corazón. Siento pasión por la educación rural. Para mí, estar en la escuela es una elección”.

Fuente: http://www.clarin.com/sociedad/escuela-puerta-premian-docentes-alumnos_0_1650435168.html

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