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A cien años de la Revolución Rusa. El problema del pasado es que no pasa

Por: Boaventura de Sousa Santos
Este año se conmemora el centenario de la Revolución Rusa –me refiero exclusivamente a la Revolución de Octubre, la que sacudió el mundo y condicionó la vida de cerca de un tercio de la población mundial en las décadas siguientes– y también se conmemoran los 150 años de la publicación del primer volumen de El capital de Karl Marx. Juntar ambas efemérides puede parecer extraño, porque Marx nunca escribió con detalle sobre la revolución y la sociedad comunista y, de haberlo hecho, resulta inimaginable que lo que escribiese tuviera cierto parecido con lo que fue la Unión Soviética (URSS), sobre todo después de que Stalin asumiera la dirección del partido y del Estado. La verdad es que muchos de los debates que la obra de Marx suscitó durante el siglo XX, fuera de la URSS, fueron una forma indirecta de discutir los méritos y deméritos de la Revolución Rusa.

Ahora que las revoluciones hechas en nombre del marxismo terminaron o evolucionaron hacia… el capitalismo, tal vez Marx (y el marxismo) tenga por fin la oportunidad de ser discutido como merece, como teoría social. La verdad es que el libro de Marx, que tardó cinco años en vender sus primeros mil ejemplares antes de convertirse en uno de los libros más influyentes del siglo XX, ha vuelto a convertirse en un best-seller en los últimos tiempos y, dos décadas después de la caída del Muro de Berlín, al fin estaba siendo leído en países que habían formado parte de la URSS. ¿Qué atracción puede suscitar un libro tan denso? ¿Qué reclamo puede tener en un momento en que tanto la opinión pública como la abrumadora mayoría de los intelectuales están convencidos de que el capitalismo no tiene fin y que, en caso de tenerlo, ciertamente no será sucedido por el socialismo?

Muy probablemente, los debates que a lo largo de este año se lleven a cabo sobre la Revolución Rusa repetirán todo lo que ya se ha dicho y debatido y terminarán con la misma sensación de que es imposible un consenso sobre si la Revolución Rusa fue un éxito o un fracaso. A primera vista, resulta extraño, pues tanto si se considera que la Revolución terminó con la llegada de Stalin al poder (la posición de Trotsky, uno de los líderes de la revolución) como con el golpe de Estado de Boris Yeltsin en 1993, parece cierto que fracasó. Sin embargo, esto no es evidente, y la razón no está en la evaluación del pasado, sino en la evaluación de nuestro presente. El triunfo de la Revolución Rusa consiste en haber planteado todos los problemas a los que las sociedades capitalistas se enfrentan hoy. Su fracaso radica en no haber resuelto ninguno. Excepto uno. En otros textos pienso abordar algunos de los problemas que la Revolución Rusa no resolvió y siguen reclamando nuestra atención. Aquí me voy a concentrar en el único problema que resolvió.

¿Puede el capitalismo promover el bienestar de las grandes mayorías sin que esté en el terreno de la lucha social una alternativa creíble e inequívoca al capitalismo? Este fue el problema de que la Revolución Rusa resolvió, y la respuesta es no. La Revolución Rusa mostró a las clases trabajadoras de todo el mundo, y muy especialmente a las europeas, que el capitalismo no era una fatalidad, que había una alternativa a la miseria, a la inseguridad del desempleo inminente, a la prepotencia de los patrones, a los gobiernos que servían a los intereses de las minorías poderosas, incluso cuando decían lo contrario. Pero la Revolución Rusa ocurrió en uno de los países más atrasados de Europa y Lenin era plenamente consciente de que el éxito de la revolución socialista mundial y de la propia Revolución Rusa dependía de su extensión a los países más desarrollados, con sólida base industrial y amplias clases trabajadoras. En aquel momento, ese país era Alemania.

El fracaso de la Revolución alemana de 1918-1919 hizo que el movimiento obrero se dividiera y buena parte de él pasase a defender que era posible alcanzar los mismos objetivos por vías diferentes a las seguidas por los trabajadores rusos. Pero la idea de la posibilidad de una sociedad alternativa a la sociedad capitalista se mantuvo intacta. Se consolidó, así, lo que pasó a llamarse reformismo, el camino gradual y democrático hacia una sociedad socialista que combinase las conquistas sociales de la Revolución Rusa con las conquistas políticas y democráticas de los países occidentales. En la posguerra, el reformismo dio origen a la socialdemocracia europea, un sistema político que combinaba altos niveles de productividad con altos niveles de protección social. Fue entonces que las clases trabajadoras pudieron, por primera vez en la historia, planear su vida y el futuro de sus hijos. Educación, salud y seguridad social públicas, entre muchos otros derechos sociales y laborales. Quedó claro que la socialdemocracia nunca caminaría hacia una sociedad socialista, pero parecía garantizar el fin irreversible del capitalismo salvaje y su sustitución por un capitalismo de rostro humano.

Entretanto, del otro lado de la “cortina de hierro”, la República Soviética (URSS), pese al terror de Stalin, o precisamente por su causa, revelaba una pujanza industrial portentosa que transformó en pocas décadas una de las regiones más atrasadas de Europa en una potencia industrial que rivalizaba con el capitalismo occidental y, muy especialmente, con Estados Unidos, el país que emergió de la Segunda Guerra Mundial como el más poderoso del mundo. Esta rivalidad se tradujo en la Guerra Fría, que dominó la política internacional en las siguientes décadas. Fue ella la que determinó el perdón, en 1953, de buena parte de la inmensa deuda de Alemania occidental contraída en las dos guerras que infligió a Europa y que perdió.

Era necesario conceder al capitalismo alemán occidental condiciones para rivalizar con el desarrollo de Alemania oriental, por entonces la república soviética más desarrollada. Las divisiones entre los partidos que se reclamaban defensores de los intereses de los trabajadores (los partidos socialistas o socialdemócratas y los partidos comunistas) fueron parte importante de la Guerra Fría, con los socialistas atacando a los comunistas por ser conniventes con los crímenes de Stalin y defender la dictadura soviética, y con los comunistas atacando a los socialistas por haber traicionado la causa socialista y ser partidos de derecha muchas veces al servicio del imperialismo norteamericano. Poco podían imaginar en ese momento lo mucho que los unía.

Mientras tanto, el Muro de Berlín cayó en 1989 y poco después colapsó la URSS. Era el fin del socialismo, el fin de una alternativa clara al capitalismo, celebrado de manera incondicional y desprevenida por todos los demócratas del mundo. Al mismo tiempo, para sorpresa de muchos, se consolidaba globalmente la versión más antisocial del capitalismo del siglo XX, el neoliberalismo, progresivamente articulado (sobre todo a partir de la presidencia de Bill Clinton) con la dimensión más depredadora de la acumulación capitalista: el capital financiero. Se intensificaba, así, la guerra contra los derechos económicos y sociales, los incrementos de productividad se desligaban de las mejoras salariales, el desempleo retornaba como el fantasma de siempre, la concentración de la riqueza aumentaba exponencialmente. Era la guerra contra la socialdemocracia, que en Europa pasó a ser liderada por la Comisión Europea, bajo el liderazgo de Durão Barroso, y por el Banco Central Europeo.

Los últimos años mostraron que, con la caída del Muro de Berlín, no colapsó solamente el socialismo, sino también la socialdemocracia. Quedó claro que las conquistas de las clases trabajadoras en las décadas anteriores habían sido posibles porque la URSS y la alternativa al capitalismo existían. Constituían una profunda amenaza al capitalismo y éste, por instinto de supervivencia, hizo las concesiones necesarias (tributación, regulación social) para poder garantizar su reproducción. Cuando la alternativa colapsó y, con ella, la amenaza, el capitalismo dejó de temer enemigos y volvió a su voracidad depredadora, concentradora de riqueza, rehén de su contradictoria pulsión para, en momentos sucesivos, crear inmensa riqueza y luego después destruir inmensa riqueza, especialmente humana.

Desde la caída del Muro de Berlín estamos en un tiempo que tiene algunas semejanzas con el período de la Santa Alianza que, a partir de 1815 y tras la derrota de Napoleón, pretendió barrer de la imaginación de los europeos todas las conquistas de la Revolución Francesa. No por coincidencia, y salvadas las debidas proporciones (las conquistas de las clases trabajadoras que todavía no fue posible eliminar por vía democrática), la acumulación capitalista asume hoy una agresividad que recuerda al periodo pre Revolución rusa. Y todo lleva a creer que, mientras no surja una alternativa creíble al capitalismo, la situación de los trabajadores, de los pobres, de los emigrantes, de los jubilados, de las clases medias siempre al borde de la caída abrupta en la pobreza no mejorará de manera significativa. Obviamente que la alternativa no será (no sería bueno que fuese) del tipo de la creada por la Revolución rusa. Pero tendrá que ser una alternativa clara. Mostrar esto fue el gran mérito de la Revolución rusa.

Boaventura de Sousa Santos. Profesor de las universidades de Coimbra y de Winsconsin-Madison.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/19067-el-problema-del-pasado-es-que-no-pasa

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.

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Escuelas de campo ayudan a mujeres contra el cambio climático

Por: Ecoportal/10-02-2017

El debate en torno al cambio climático ha ignorado la forma en que el fenómeno afecta de forma diferente a hombres y mujeres, concentrándose en subrayar la extrema variabilidad del clima y el hecho de que es impredecible, así como la disminución de la productividad agrícola.

Las mujeres representan 56 por ciento de los agricultores ugandeses y son responsables de más de 70 por ciento de la producción agrícola, así como de la seguridad alimentaria y nutricional en los hogares, según la Red de Mujeres de Uganda (Wougnet). Sin embargo, solo son propietarias de 16 por ciento de las tierras cultivables de este país.

Stella Tereka, enlace sobre género y cambio climático de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), explicó que las prácticas culturales discriminatorias, que tienden a favorecer a los hombres, limitan el control de las mujeres sobre los recursos productivos clave, lo que exacerba su vulnerabilidad al cambio climático.

“El trabajo intensivo recae sobre las mujeres, en especial las tareas no remuneradas del cuidado, lo que hace que no tengan tiempo para practicar lo que aprenden, el conocimiento y las capacidades obtenidas en grupo en sus actividades agrícolas”, explicó Tereka a IPS.

Por su parte, Winnie Masiko, negociadora de género y cambio climático que representa a Uganda en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), criticó la falta de pautas claras para incorporar la dimensión de género en los proyectos de cambio climático.

La Política de Tierras ugandesa, de 2013, garantiza a las mujeres el mismo derecho que a los hombres de ser propietarias o copropietarias de la tierra, pero eso no siempre se refleja en el terreno.

Masiko subrayó la necesidad de iniciativas concentradas en atender los desequilibrios estructurales para achicar la brecha de género, comprender las distintas necesidades de hombres y mujeres y allanar el camino para una efectiva adaptación al cambio climático.

Edidah Ampaire, coordinadora del proyecto Acción Política para la Adaptación al Cambio Climático, dijo que las contribuciones y los derechos de las mujeres están extremadamente restringidos, en especial en zonas rurales, y que el gobierno hace muy poco para atender los desequilibrios.

“La desigualdad de género está generalizada en las comunidades agrícolas y deja a las mujeres en desventaja”, precisó Ampaire.

Tereka subrayó que la promoción de la igualdad de género está en el centro de los programas de la FAO y que la agencia realiza esfuerzos deliberados para garantizar la inclusión femenina en todos sus programas.

“Es fundamental que las mujeres ganen poder y formen parte de la toma de decisiones en todos los niveles, a fin de que podamos ver su contribución efectiva al desarrollo de sus familias y sus naciones”, explicó Tereka.

A través de la metodología de Escuelas de Campo para Agricultores (ECA), “conocidas como escuelas sin muros”, la FAO permite que hombres y mujeres con un objetivo común reciban capacitación, compartan ideas, aprendan entre sí mediante la observación y la experimentación en su propio contexto.

En promedio, las ECA cuentan con 60 por ciento de mujeres.

Proscovia Nakibuye, quien cría ganado en el distrito ugandés de Nakasongola, dijo que las ECA le enseñaron estrategias efectivas para hacer frente al cambio climático. “No enseñaron buenas prácticas para mantener el ganado y plantar pasturas”, relató.

“Las ECA ofrecen un espacio para aprender en grupo de forma práctica, mejorar la capacidad de realizar análisis críticos e incentivar el proceso de decisión de las poblaciones locales”, explicó Tereka.

“Las actividades se basan en el campo e incluyen la experimentación para resolver problemas, al reflejar un contexto local específico”, añadió.

“Los participantes aprenden a mejorar sus habilidades agrarias mediante experimentación, observación, análisis y aplicación en su propio terreno, lo que contribuye a una mejor producción y sustento. El proceso de las ECA mejora el empoderamiento individual, doméstico y comunitario, así como la cohesión social”, precisó.

De hecho, Nakibuye y su esposo observan grandes cambios tanto en su hogar como en las actividades agrícolas.

“Antes, mis hijos no iban a la escuela, pero ahora gracias a la mayor venta de leche, les puedo pagar una educación decente”, aseguró.

La FAO también utilizó los Sistemas de Aprendizaje Acción de Género, una herramienta comunitaria que permite a hombres y mujeres planear el futuro que quieren y actuar contra las barreras, incluidas las normas sociales que inhiben la igualdad de género y la justicia.

Por su parte, Mercy Ssekide, una agricultora del distrito de Mubende que se unió a la ECA de Balyejjusa, observó: “Si no colaboras con tu propia familia, los cultivos no prosperan, por eso impulsé a mi esposo a unirse a las ECA, para que trabajemos como equipo”.

“Nos capacitan y nos impulsan a trabajar duro para manejar el cambio climático y para cubrir nuestras necesidades. Fuera de temporada, cultivamos tomates y ganamos dinero porque la población local y los comerciantes nos compran a nosotros”, indicó el marido de Mercy.

Así, la familia logró diversificar sus actividades y aventurarse en la avicultura, la cría de cabras y de cerdos y mantener una huerta. Y ahora, los Ssekide deciden en conjunto el uso de los ingresos y pueden pagar la educación terciaria de sus hijos.

La FAO, con fondos aportados por la Unión Europea, implementa el Proyecto Global de Cambio Climático en los distritos centrales ganaderos de Luwero, Nakasangola, Nakaseke, Mubende, Sembabule y Kiboga.

Teniendo en cuenta la falta de tiempo y el peso de las tareas que recaen sobre las mujeres, la FAO procura que las actividades de sus proyectos fomenten la participación femenina, en particular ajustando el horario de reuniones y de la capacitación para que ellas puedan participar y beneficiarse de las capacidades y del conocimiento sobre agricultura climáticamente inteligente.

Tereka cree que con un clima cada vez más impredecible, es fundamental el desarrollo de capacidades relacionadas con la agricultura climáticamente inteligente.

Incluso, urgió al gobierno ugandés a renovar el sistema de extensión agrícola para ofrecer una mejor respuesta de género para que los agricultores, y en especial las mujeres, usen de forma correcta los insumos distribuidos por el Estado en el marco de la Operación Creación de Riqueza.

La metodología de las ECA se implementa actualmente en 90 países, con cuatro millones de agricultores en el mundo que lograron mejorar sus capacidades y se ajustaron bien a los efectos del cambio climático.

Traducido por Verónica Firme

Foto: Mercy Ssekide, del distrito de Mabende, en Uganda, trabaja con su esposo en el terreno familiar. Crédito: FAO.

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La paz se siembra con el desarrollo rural

Por: Ecoportal/10-02-2017

Este es un artículo de opinión de Josefina Stubbs, candidata a presidir el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (Fida), donde fue vicepresidenta adjunta para Estrategia y Conocimiento entre 2014 y 2016.

El año 2016 fue testigo de un enorme trasiego de población, sin precedentes en su rango y alcance. Millones de personas huyeron de zonas devastadas por la guerra, los desastres naturales y la violencia.

Algunas desbordan los campos de refugiados de los países vecinos, otros cruzan mares peligrosos y caminan cientos de kilómetros para llegar a tierras más seguras. Otras más buscan refugio en países a medio planeta de distancia.

Miles han muerto en su camino hacia la seguridad, y un sinnúmero más fueron víctimas de violencia y abusos, entre ellos muchas mujeres y niños.

Los conflictos armados y la violencia obligan a los habitantes a salir de sus comunidades, dejándolas sin recursos ni medios para empezar de nuevo. Paralizan las vidas de millones de personas, privando a los adultos de su dignidad y a los niños de su infancia.

Según los datos más recientes del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, 65,3 millones de personas fueron desplazadas forzosamente en 2015, una cifra que se incrementa a un ritmo de 34.000 personas al día.

Del total, 21,3 millones son refugiados y la mitad de ellos menores de 18 años, lo que ejerce una enorme presión sobre los países receptores, donde el aumento repentino de la población hace que se corra el riesgo de sufrir escasez de alimentos y competencia por las limitadas oportunidades de empleo.

En el ámbito rural, los conflictos armados tienen consecuencias devastadoras. Estas zonas, al ser más escasamente pobladas y difíciles de vigilar por las autoridades, ofrecen refugios relativamente seguros para que grupos violentos basen sus operaciones y aterroricen a las comunidades locales.

Esta es una de las formas en que se relacionan los conflictos y el desarrollo rural. De hecho, la relación entre ambos es compleja y estrechamente entrelazada. Además de afectar brutalmente a las comunidades rurales, el conflicto a menudo se deriva de la competencia por la tierra y los recursos naturales, como el agua.

La pobreza, la falta de empleo y de oportunidades de un futuro mejor alimentan el resentimiento y ofrecen a los extremistas tierras de reclutamiento fértiles. Cuando el conflicto estalla, el desarrollo rural se hace difícil, si no imposible.

Por el contrario, las zonas rurales prósperas son más resistentes a los conflictos. La inversión en el ámbito rural con el objetivo de fortalecer a las comunidades locales en la producción de alimentos, la creación de empresas, la infraestructura productiva y básica y la mitigación de conflictos ayuda a prevenir su escalada, promueve la estabilidad y reduce la inseguridad alimentaria provocada por el desplazamiento masivo de los agricultores.

El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola tiene una considerable experiencia en la prevención de conflictos y en amortiguar sus consecuencias mediante inversiones en una transformación rural, sostenible e inclusiva en África, América Latina y Medio Oriente. Al invertir en el desarrollo rural, podemos ofrecer a la población la opción de permanecer en la zona y la fuerza para resistir el inicio de la violencia.

Al centrarse en la producción agrícola y el desarrollo de negocios rurales, los países se vuelven más resistentes a la escasez de alimentos y la degradación de los recursos naturales. Esto es particularmente importante en los Estados que dependen de la importación de alimentos y que tienen poca o ninguna autonomía en la producción propia.

Por otro lado, el desarrollo de empresas rurales ofrece alternativas a los agricultores y productores para que puedan diversificar sus actividades y fuentes de ingresos e invertir en sus territorios, lo que les hace más proclives a sobrevivir malas cosechas, así como desastres naturales o provocados por la actividad humana.

La construcción de centros rurales con una diversidad de actividades económicas es clave para reducir la presión de las zonas urbanas, altamente pobladas, y crear oportunidades para que los jóvenes planifiquen su futuro en el campo.

El desarrollo es un proceso complejo. Es un rompecabezas social, cultural, religioso, político, económico y tecnológico en el que las piezas cambian constantemente de forma. La inversión en la transformación rural inclusiva fortalece el tejido de la sociedad que armará ese rompecabezas y mantendrá las piezas unidas durante los próximos años.

En las zonas de conflicto, el trabajo y la inversión coordinados de la comunidad internacional son cruciales y deben orientarse hacia la provisión de herramientas y conocimientos a las organizaciones rurales y a las instituciones locales para que se apropien del desarrollo de sus comunidades.

Ese trabajo e inversión debe apoyar a las autoridades locales y nacionales que representan al pueblo para que generen políticas que favorezcan un crecimiento sostenible y pacífico, y para adquirir las habilidades y herramientas para negociar, hacer cumplir y mantener la paz y la seguridad.

Si bien esto contribuye a la consecución de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, también es una obligación moral.

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de la autora y no representan necesariamente las de IPS – Inter Press Service, ni pueden atribuírsele.

Traducido por Álvaro Queiruga

Foto: En Burundi, un proyecto de ganadería de propiedad comunitaria contribuyó a generar solidaridad y reducir el conflicto entre aldeanos, a pesar de la violenta guerra civil que azotaba al país. Crédito: Anna Manikowska Di Giovanni

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Entrevista a Merlin Coverley sobre Psicogeografía

Europa/España/Febrero 2017/Entrevista/http://mundocritico.es/

Merlin es escritor y librero. Educado en las Universidades de York y Londres, obtuvo su doctorado en Literatura inglesa en 2007. Es autor de cinco libros: London Writing (2005); Psychogeography (2006); Occult London (2008); Utopia (2010); and The Art of Wandering: The Writer as Walker (2012)

Mundo Crítico: En general, la psicogeografía se define de una manera imprecisa como el punto donde convergen la psicología y la geografía. En tu libro, Psicogeografía, citas unas palabras de Will Self que podrían entenderse en el sentido opuesto «he caminado largas distancias como herramienta para disolver la mecanizada matriz que comprime el continuum espacio-tiempo, y escinde a los humanos de su geografía física». La psicogeografía, ¿trata sobre cómo relatamos lo que afecta al entorno y es afectado por el entorno (donde nuestro tiempo y espacio convergen), es decir, cómo «acoplamos» ambas cosas, o trata sobre cómo nos «desacoplamos» de la geografía física, o se refiere a ambos aspectos?

Merlin Coverley: Se refiere a ambos. Creo que la psicogeografía describe las formas en las que oscilamos entre estos dos polos: por un lado, mide el grado de nuestra resistencia al entorno a medida que pasamos por él, los esfuerzos que hacemos por resistir y responder a las distintas formas en que se nos prohíbe desplazarnos; por otro lado, cómo intentamos salir de lo que nos rodea, y cortar con la seguridad que nos proporciona lo conocido. En este sentido, como sugiere la cita Will Self, hay un doble componente, activo y pasivo, en la psicogeografía y en nuestra experiencia de la urbe. Como has dicho, afectamos y somos afectados por nuestro entorno, y la psicogeografía nos anima a situar dónde convergen estas dos actitudes, el punto en el que somos simultáneamente espectadores pasivos que pasean sin rumbo por la ciudad, tanto como exploradores atentos al entorno y a los matices y ambientes que podemos encontrar…

El discurso psicogeográfico parece estar dominado  de manera dañina por una serie de cuestiones sobre cuál es el objeto de estudio de la psicogeografía, y también sobre quién debe o no debe ser admitido en la fraternidad psicogeográfica, dónde y cómo puede decirse que ha surgido, etc.

M.C: Sitúas la psicogeografía dentro de una tradición literaria, e insistes en que ambas cosas no deberían separarse. Ahora bien, en el contexto de las relaciones entre literatura y política,  podemos traer aquí la pregunta de Sartre sobre la función de la literatura que él plantea en “¿Qué es la literatura?”; la pregunta “¿Qué es la literatura psicogeográfica?”: ¿Sería igualmente legítima? ¿Podemos relacionarla en el viejo debate sobre la relación entre literatura y vida? En otras palabras, ¿puede la literatura psicogeográfica o la literatura en general hacer algo para cambiar nuestras condiciones?

M. Coverley: Creo que la pregunta “¿Qué es la literatura psicogeográfica?” es perfectamente legítima que yo sería incapaz de responder. Aún no se ha dado una respuesta satisfactoria (para todo el mundo) a la pregunta sobre qué es la psicogeografía, y este asunto de proporcionar una definición tiende a plantear más interrogantes de los que resuelve. Como resultado, el discurso psicogeográfico parece estar dominado de manera dañina por una serie de cuestiones sobre cuál es el objeto de estudio de la psicogeografía, y también sobre quién debe o no debe ser admitido en la fraternidad psicogeográfica, dónde y cómo puede decirse que ha surgido, etc. Prefiero pensar en la psicogeografía como un término genérico que apunta a numerosos textos y autores que a menudo parecen no tener mucho en común entre ellos.

No estoy seguro de hasta qué punto la psicogeografía, al menos en su actual encarnación, pueda estar ofreciendo ideas o apoyos a las protestas de Occupy o del 15M

M.C: Borges es un ejemplo de un escritor que se ha visto obligado a “viajar” lejos de su sillón (al final de su vida estaba casi ciego), especialmente por su interés en oscuras leyendas y en el modo en que él confía en el gnosticismo y el misticismo. Mientras, que Cervantes fue un “hombre de acción” que en gran medida se basó en su propia vida para escribir “El Quijote” y que crea dos personajes cuyas aventuras tienen lugar fuera de casa y que a su manera registran los ambientes de su tiempo. ¿Podríamos decir, entonces, que estaban practicando una especie de Psicogeografía?

M. Coverley: Me temo que no estoy cualificado para hablar de Cervantes con precisión, pero tu descripción de Borges como un viajero “de sillón” le sitúa firmemente dentro de una tradición literaria que tiene vínculos claros con el pensamiento psicogeográfico. He desarrollado esta tradición con cierto detalle en mi libro “The Art of Wandering”, donde presento la figura del viajero mental que emplea la imaginación para superar los límites del tiempo y del espacio. En este caso, esta condición de Borges recuerda tanto al poeta pre-romántico William Cowper, cuyos ensueños imaginarios le permitieron escapar por momentos de su incapacitante depresión, como a Xavier de Maistre, quien fue capaz de soportar un periodo de arresto domiciliario narrando minuto a minuto y al detalle su “Viaje alreadedor de mi habitación” (1795). En ambos casos, los escritores atraviesan un terreno mental a fin de superar las limitaciones de su existencia cotidiana.

En todo caso, Cervantes y Borges como hombres de acción y contemplación, usan sus experiencias tanto activas como imaginativas para formar la base de su trabajo. Me acuerdo también de una distinción que Ian Sinclair hace entre “pods” y “peds”: el solitario encerrado en su habitación que atrae al mundo hacia sí a través de su trabajo, y los “peds” o peatones, en constante movimiento y que salen al mundo para informar de lo que encuentran allí.

M.C: En tu libro señalas que la psicogeografía es tan antigua como la propia novela. ¿Podemos concluir que la psicogeografía es consustancial a la literatura y que se la puede rastrear a lo largo del tiempo? En otras palabras, ¿puede haber una lectura de la psicogeografía que no sea histórica/contextualizada?

M. Coverley: Dependerá de la opinión de cada uno sobre la psicogeografía. Me parece que hay al menos dos puntos de vista opuestos: por un lado aquellos que optan por la tesis de Debord (como a él le hubiera gustado) y que, por tanto, proclaman una ruptura con el pasado y quisieran situar a la psicogeografía en un momento y un espacio precisos: París entre 1950 y 1960. Creo que quienes piensan que la psicogeografía ha verse exclusivamente en estos términos, y que puedan delimitarse rigurosamente sus fronteras, niegan o son escépticos con los intentos de extender el contexto literario e histórico de la psicogeografía. Esta posición parecer ser la de quienes animan al espectador a centrarse en un momento histórico determinado.

Por otro lado, están aquellos que, como yo, prefieren alejarse de un momento particular en favor de una perspectiva histórica más amplia. Desde esta perspectiva se puede ver la psicogeografía dentro de la tradición literaria que, a pesar de sus protestas en un sentido contrario, precede (y sigue) a la concepción del término de Debord. En ambos casos, sin embargo, la única diferencia, me parece a mí, es de magnitud: si consideras que la perspectiva histórica debe ampliarse o estrecharse; yo no creo que sea posible “liberar” a la psicogeografía de un contexto completo.

M.C: ¿Crees que podemos contectar la psicogeografía con movimiento como “Occupy London” u otras protestas como el 15M en Madrid, que al parecer fue la primera de todas?

M. Coverley: No estoy seguro de hasta qué punto la psicogeografía, al menos en su actual encarnación, pueda estar ofreciendo ideas o apoyos a las protestas de Occupy o del 15M. Por supuesto, hay evidentes similitudes con Debord y el 68, pero incluso en ese caso, el papel de la psicogeografía es en sí bastante oblicuo. Dado que hoy en día la psicogeografia se ha separado bastante de sus orígenes políticos, al menos en el Reino Unido, creo que tiene poca conexión directa con los desafíos actuales que propone el capitalismo global. Si es deseable o no que la psicogeografía adopte o desarrolle una posición de ese tipo es, por supuesto, otra cuestión.

M.C: La figura del “paseante” y de la ciudad parece ser consustancial a la psicogeografía. Desde 1936 hasta 1975 con la muerte de Franco, y durante los años anteriores a la transición, las calles españolas estaban bajo una vigilancia dictatorial y se regían por leyes fascistas. En una situación así sólo puede hablare de “psicogeografía secreta”. ¿Se puede acuñar un nuevo término para este fenómeno (“exilio psicogeográfico”), para referirse a esa especie de soterramiento en el interior de la relación con el espacio? En otras palabras, ¿puede haber una psicogeografía sin un pasenate o sin una ciudad?

M. Coverley: Me gusta la idea de lo que llamas “exilio psicogeográfico” y tu sentido de una psicogeografía “secreta” que me lleva de nuevo a la figura del viajero imaginario que mencioné antes. No puede, en mi opinión, existir una psicogeografía que prescinda del paseante o de la ciudad, un proceso que se lleva a cabo únicamente en lo que JG Ballard llama “Inner Space”: el terreno mental en el cual llevamos a cabo nuestras vidas. Bajo un ambiente político hostil, o enfrentado al grado de vigilancia que opera en la mayoría de las ciudades occidentales de hoy, la calle se ha convertido, sin duda, en el lugar más duro para un “vagabundo” urbano en lo que a un comportamiento libre se refiere, ya que los movimientos están más supervisados y restringidos. Si uno lleva tanta represión a su conclusión lógica, se encuentra con el caso de Albert Speer (para revertir por completo la polaridad política de tu pregunta) y sus experiencias en Spandau. Confinado en el jardín de la prisión, su respuesta fue aprovechar sus magníficos recursos imaginativos para realizar un viaje épico de psicogeografía interior, “la circunvalación del mundo” que describe en su diario de la cárcel.

M.C: El filósofo español Ortega y Gasset actuó de visionario cuando en 1930 escribió “La rebelión de las masas”, un ensayo filosófico cuyo objeto es el “hombre-masa”. En “Meditación sobre la Técnica” él dice: “La técnica es lo contrario de la adaptación del sujeto al medio, puesto que es la adaptación del medio al sujeto…, un movimiento en dirección inversa a todos los biológicos. La respuesta del hombre en contra de su entorno, su resistencia a aceptar y conformarse con lo que el mundo es constituye su especificidad”. Desde este punto de vista, ¿crees que podríamos incluir a Ortega en el canon de la psicogeografía?

M. Coverley: Una vez más, debo reconocer mi ignorancia en este tema, ya que nunca he leído a Ortega y Gasset. Mi reacción a su idea del “hombre-masa” sería, quizá, la de establecer un paralelismo con el relato de Poe “El hombre de la multitud”, del que hablo en el libro. La relación entre el individuo y la masa es, por supuesto, decisiva para la literatura psicogeográfica y se puede rastrear a través de la obra de De Quincey, Poe, Baudelaire, Benjamin, los surrealistas y demás. Y sobre esta base, Ortega y Gasset parece merecer un lugar en este particular recuento.

La cita que me has mencionado nos devuelve a la pregunta inicial y al grado en que afectamos y somos afectados por el entorno.”La respuesta del hombre en contra de su entorno, su resistencia a aceptar y conformarse con lo que el mundo es constituye su especificidad“. Esta afirmación de Ortega me parece la mejor manera con la que me he encontrado hasta ahora de resumir las ideas psicogeográficas.

Fuente :

Entrevista a Merlin Coverley sobre Psicogeografía

Fuente imagen

https://lh3.googleusercontent.com/wtf3OLn4VXL2zuZ49m2UVebzw0UQlSkoeXJGPeaomeQx8YKWi2wB7IJhmwU5f3wghnXeuw=s85

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“Pruebas de bachillerato”

Por

Las “pruebas de bachillerato” que son “noticia” a finales de cada año –y más recientemente con la interposición de recursos legales-, pertenecen al grupo de pruebas estandarizadas y centralizadas (monopolizadas…). El Ministerio de Educación Pública (MEP) las llama “Pruebas de Bachillerato de la Educación Formal, a cargo de algo denominado “Dirección de Gestión y Evaluación de la Calidad (sic)”…

Ese tipo de pruebas son parte de las “recomendaciones” dentro de las que se encuentra la ampliación de horarios (por ejemplo, niños de primaria saliendo de clase cerca del anochecer), privatización de la educación pública, “ayuda técnica no reembolsable”, “donaciones”-como las infundadas pruebas estandarizadas de inglés por fundaciones privadas, cuyo efecto colateral, por ejemplo, es tenerlas como requisito de empleo, o de graduación universitaria para satisfacer “rankings” fabricados sobre “bilingüismo” en perjuicio de los estudiantes universitarios que no logren aprobar el infundado…). Complete usted la interminable lista con lo que dicen “mejoran” la educación pública, o, más bien, la desmejoran para privatizarla…

Las “recomendaciones” han sido – y siguen siendo- impulsadas por distintas agencias internacionales, especialmente por las de orden financiero como el Banco Mundial (BM), y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y aceptadas por los gobiernos locales de orden capitalista-neoliberal, incluido los “inclusivos” del supuesto “cambio”.

En este país las “pruebas de bachillerato” fueron impuestas desde hace aproximadamente tres décadas durante la gestión de un “notable” ex ministro de educación de una de esas congregaciones religiosas –perdón, partidos políticos- que tienen al país como está… Posteriormente aparecieron otras, las de sexto y noveno, que dichosamente fueron eliminadas, ¿cómo justificante, entre otros, de la infundada y copiada educación dual de marca alemana?

Desde luego, no hemos estado solos… Las pruebas estandarizadas dirigidas a los estudiantes en variadas opciones las puede encontrar en países tales como Argentina (Sistema Nacional de Evaluación, SINEC), Brasil (Saeb/Prova; Instituto Nacional de Estudos e Pesquisas Educacionais Anísio Teixeira, INEP), Chile (Sistema de Medición de la Calidad de la Educación, SIMCE), Colombia (Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación, ICFES), Ecuador (APRENDO), El Salvador (Prueba de Aprendizaje y Aptitudes para Egresados de Educación Media, PAES).

A los que les gusta ir al ritmo de la moda internacional, le llaman “estar a tono con otros países”… ¡Desde luego!, ¡qué mejor que emular a otros en los avances científicos y tecnológicos! Pero, cuando un país y toda una región se (sub)desarrolla al ritmo de los infundados que imponen otros, más que emular ¿aplicaría el aforismo “mal de muchos, consuelo de…”?

No bastando con las insuficientes pruebas nacionales en los distintos países, surgen otras con insuficiencia, pero de orden internacional, como el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos, o PISA (por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

¿Podríamos decir que cualquier prueba estandarizada, criolla o internacional, posee un ancestro en común: la eugenesia? (¿Política educativa eugenésica? 16/5/17).

Analicen, discutan, refuten, complementen, justifiquen, manufactúrese la “evidencia”, copien y parafraseen lo que los organismos financieros internacionales “recomiendan”, (bienvenidos además los filisteístas) pero también pregúntense –y ustedes los “expertos y “especialistas”, contesten- , ¿por qué un grupo de científicos internacionales, de universidades de primer orden mundial (las serias), alejados de pasiones, “inteligencia” política, publica una obra como “The World Bank and Education: Critiques and Alternatives” (2012)?

“The World Bank and Education: Critiques and Alternatives” es un “…volumen notable que reúne a los críticos más consistentes y serios sobre las políticas y prácticas educativas del Banco Mundial en al menos las últimas tres décadas”, que “han señalado los estrechos objetivos economicistas y utilitarios fijados para la educación, los limitados y engañosos análisis… empleados, la inadecuada base de conocimientos en la que se toman decisiones, el hecho de no tomar en cuenta el contexto, así como las voces de los beneficiarios de las reformas de los sistemas de educación propuestos…”).

En treinta años, los jóvenes de entonces, y los de ahora, que no lograron culminar su primaria, su noveno, su undécimo o duodécimo año, ¿fueron los conejillos de Indias de experimentos “educativos” que no sirvieron más que para garantizar mano de obra barata y mantener a un país adoctrinado –o en palabras del caudillo, domesticado?

Esperemos ahora por las resoluciones. Y, sobre todo, si se logra quitar ese inservible, no sea para imponer otro…

Fuente: http://www.elpais.cr/2017/02/08/pruebas-de-bachillerato/

Imagen: https://cdn.crhoy.net/wp-content/uploads/2013/08/shutterstock_84689773-cropped.jpg

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Poetas europeos participarán en XIII Festival de Poesía de Nicaragua

Centro America/Nicaragua/Febrero 2017/Noticias/http://www.lavanguardia.com

Managua, 9 feb (EFE).- Una treintena de poetas europeos, entre ellos Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), ganador del Premio Cervantes en 2006, participarán en el XIII Festival Internacional de Poesía que se celebra anualmente en la ciudad colonial nicaragüense de Granada, informaron hoy fuentes diplomáticas.

En la nueva edición de ese festival, que conmemorará además el 150 aniversario del nacimiento del poeta Rubén Darío (1867-1916), han confirmado su asistencia más de 100 poetas de 60 países, de los cuales un tercio son europeos, dijo el embajador de la Unión Europea en Nicaragua, Kenny Bell, en rueda de prensa.

El evento se realizará entre el 12 y 18 de febrero próximo en honor del poeta, narrador, periodista, boxeador y peón de bananeras nicaragüense Manuel «Manolo» Cuadra (1907-1957), uno de los máximos representantes del movimiento de vanguardia y la poesía testimonial nicaragüense.

Asimismo «en memoria» de Roque Dalton (1935-1975), abogado, periodista y poeta salvadoreño, destacado por su lírica coloquial y renovadora, que le merecieron especial reconocimiento en la región.

Bell, que estuvo acompañado por los embajadores de España, Francia e Italia, señaló que ese festival ofrece una excelente oportunidad para promover la cultura nicaragüense y contribuye a fortalecer la «reflexión y el dialogo sobre temas claves para el desarrollo del país, tales como la igualdad de género, cambio climático, educación, entre otros».

El embajador español Rafael Garranzo dijo que su país ha aportado de «manera histórica» a ese evento, porque es una acto cultural «de enorme valor».

El evento, reconocido como el mejor de su tipo en Centroamérica, llevará como lema el verso de Cuadra «Y me puse el alma en los labios».

Los organizadores esperan que más de 40.000 turistas asistan a los diversos eventos, incluyendo el popular «Carnaval poético», que llevará de lema el «Entierro fúnebre del odio y la violencia en el mundo», que será acompañado de un desfile de comparsas y bailes folclóricos y lecturas de poesía en once esquinas de Granada. EFE

Fuente:

http://www.lavanguardia.com/vida/20170209/414199392267/poetas-europeos-participaran-en-xiii-festival-de-poesia-de-nicaragua.html

Fuente imagen:

https://lh3.googleusercontent.com/6rg9QuNwsSF2WVa3yn5caUOx8i6PbR5YPmuYzQu_x6Dl-CXyBnjA04jP01_yYN29gB8M2Cc=s98

 

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Reino Unido: I, Daniel Blake reveals the rich complexity of literacy – and why it matters

Europa/Reino Unido/Febrero 2017/Noticias/https://theconversation.com/

 

The Bafta nominated film I, Daniel Blake portrays the often brutal experiences of those attempting to navigate the British welfare system. Director Ken Loach has said of his film, however: “It’s for those people who are struggling against the cruelty of bureaucracy, whatever country.”

The film gives us insights into the ways in which today’s world can be particularly alienating for those without the specific skills it demands. Viewing the film through the lens of literacy, we see how letters, booklets and forms accrue as pillars of a system decried by Daniel Blake as a “monumental farce”.

Within a knowledge economy, literacy is bound up in a wider suite of policy based on an economic/financial model of human development and a narrow view of how people make use of literacy in their everyday lives. As is shown in the film, this both compounds the challenge for those in need of access to vital resources and renders their everyday experiences invisible.

Daniel Blake is not “illiterate” – he is resourceful, creative and willing to work, and we see him using his skills and sharing his knowledge. He is told that the benefit system he is forced to navigate is “digital by default”. Daniel’s riposte that he, as a craftsman, is “pencil by default” reflects one of his key challenges. The pencil is associated with versatility and being open to change. However, it can also be rubbed out and replaced, like the generations of workers Daniel represents in post-industrial society.

When he is asked to “run the mouse up the screen” of the computer in his local library, where he has sought help with his benefit form, he tries to do so physically. When he is told his screen is “frozen” he replies: “Can you defrost it?” The unfamiliarity of these processes place this man, who has never before needed state support, in an alien world.

A world moving on

New technologies may be moving on, meaning people like Daniel can be left behind, yet the film demonstrates how digital technology is a key resource for creative and collaborative responses to economic challenge. Daniel’s neighbour has been forced to use his initiative to supplement a meagre income from a zero-hours contract by ordering counterfeit trainers through a contact in China.

Daniel is left incredulous at the Skype conversation he witnesses – his disbelief at the fact that this conversation is taking place at two different ends of the globe emphasises how the world is moving on around him, leaving him without access to resources, recognition or the means to participate in society. It is this neighbour, China, who is finally able to complete the Job Seekers’ Allowance (JSA) form online for Daniel, after days of his thwarted attempts in more official institutions.

Despite the stranglehold placed on claimants by the bureaucracy depicted in the film, the two most powerful texts in Daniel’s story are his own. His spray-painted graffiti makes public the individual struggles that take place within a hidden maze of official texts. The note Daniel prepares to read at his appeal, handwritten in pencil, also challenges the system he has been forced to navigate. Announcing himself as “I, Daniel Blake” in both of these texts, Daniel is defiant in reclaiming his identity from those who have sought to define him.

Pencil by default, digital by design. Ricky B/Flickr, CC BY

Insecure times

The benefits system with which Daniel grapples is the result of the most significant reform of the British welfare state in half a century: that is, in the time since Loach directed Cathy Come Home. However, the challenge for those made vulnerable by poverty is even more acute today than it was five decades ago, and media-friendly epithets of “skivers” or “strivers” hark back across centuries to notions of the feckless and undeserving poor.

Researching for his Bafta nominated screenplay, screenwriter Paul Laverty heard stories across the UK of insecure housing, zero-hours employment contracts, inflexible fitness to work assessments and punitive sanctions. Katie’s desperation at the food bank is one of the film’s most powerful depictions of the impact of recent welfare reform on personal dignity, and it reflects the reality of an eight-fold increase in their use in the last five years.

A close focus on literacy in I, Daniel Blake highlights the impact of welfare policies which are based upon a narrow view of people’s lives. It also shows how this impact is compounded when such policies rely upon narrow ways of viewing literacy and the rich complexity of its role in everyday life. Literacy education and research can and should continue to challenge reductive models of what it means to be literate, and to critically explore the implications of this for social justice. This can provide valuable space for voices, such as that of Daniel Blake, to be heard.

Fuente: https://theconversation.com/i-daniel-blake-reveals-the-rich-complexity-of-literacy-and-why-it-matters-72554

Fuente imagen:

https://lh3.googleusercontent.com/pzxDiijFRlzqh9AOOegpXwXsNHPzmgoGeTRPnCHqSanQukYe4oi0sSK6B6ABItQALJS5pg=s85

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