Filippo Grandi presenció la “inmensa” escala de las urgentes necesidades humanitarias y de reconstrucción de la ciudad.
El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, presenció hoy de primera mano lo que él llamó una inmensa escala de las urgentes necesidades humanitarias y de reconstrucción en Homs, Siria, durante su reunión con personas desplazadas en la ciudad, en el segundo día de su primera visita a ese país.
“Es urgente que la paz llegue para que la reconstrucción pueda iniciar”, dijo Grandi a su llegada a Homs. “Las personas tienen frío, están desempleadas y sin hogar. Las necesidades son inmensas”, añadió él.
Los combates en Homs pasaron una gran factura, dejando la Antigua Ciudad en ruinas, antes de su final en abril del 2014. Desde entonces, los residentes han vuelto para iniciar la reconstrucción de sus vidas.
El Alto Comisionado visitó dos proyectos, financiados por el ACNUR, dirigidos para los retornados en El-Hamedia.
«Lo perdí todo. No puedo costear ni comprar ni alquilar».
El primero, el Centro de Bienestar Social El-Birr, ofrece a los desplazados internos y a sus familias formación profesional, cursos educativos, cuidado infantil y orientación psicosomática. El segundo es un albergue para los retornados cuyas casas fueron destruidas.
En el albergue, implementado por Child Care Society y uno de los tres que operan en Homs, viven 34 familias en un edificio residencial. Los residentes dicen que las condiciones aquí son mejores que en las escuelas donde fueron forzados a buscar un albergue temporal.
“Perdí todo, no puedo costear ni comprar ni alquilar, estoy bien aquí por ahora”, fue como Rabii, un anciano, describió su situación a Grandi.
Tanto él como Bara’a, de 28 años, describieron cómo fueron desplazados de la antigua ciudad de Homs a principios de la crisis y tuvieron que pasar varias veces antes de llegar finalmente al albergue.
La visita se produce en medio de un creciente debate sobre el establecimiento de “zonas seguras” en Siria.
“En lugar de planificar las llamadas zonas seguras en Siria, los gobiernos deben centrarse en la paz viable y luego en la reconstrucción”, enfatizó Grandi. “Entonces los refugiados regresarán”.
Es esencial que la educación para la paz no sea una iniciativa puntual y aislada, sino que forme parte de un programa bien estructurado y sostenido.
En el marco del ‘Día Escolar de la No-violencia y la Paz’ conviene pararse a reflexionar sobre cuál es el papel que la educación juega en los procesos de construcción y mantenimiento de la paz. Desde el ámbito escolar, se multiplican los programas y actividades de educación para la paz y aumenta la necesidad y la importancia de trabajar en ello. Pero, ¿cuál es el papel que la educación ejerce en los países en situación de crisis o post-conflicto?, ¿puede tener un impacto positivo sobre la construcción de la paz?, ¿y durante la propia fase de conflicto? La respuesta es rotundamente sí. Pero no a cualquier coste ni de cualquier manera.
¿Qué entendemos por “paz”? Manejemos el concepto de “paz positiva” de Galtung, que presupone que las relaciones entre las personas están teñidas de conflictos multicausales, y que por tanto la paz es algo más que la ausencia de guerra o de conflicto. Afecta a todas las dimensiones de la vida y se orienta hacia un estado de pleno respeto de los derechos humanos. Así, la educación para la paz no tendría como objetivo la eliminación del conflicto, sino la enseñanza de competencias para su resolución pacífica mediante el diálogo, la mutua comprensión, la valoración de la diversidad, y la búsqueda de la justicia, pues se presupone que solo hay paz cuando hay justicia.
En este marco, ¿cuál es papel de la educación como palanca para la paz? Desde un enfoque de derechos, bastaría con señalar que la educación es en sí misma un derecho fundamental, validante de otros derechos fundamentales; promueve la libertad y la autonomía personal y genera importantes beneficios para el desarrollo. Pero al mismo tiempo, en países en situación de conflicto, se erige como un poderoso vehículo para la construcción de la paz. Considerando que la educación también es la principal perjudicada en los contextos de conflicto, así como la más desatendida, recibiendo apenas un 2% de la ayuda humanitaria total, el reto es doble: asegurar el restablecimiento de los sistemas de educación dañados -la educación como fin, como derecho y como bien público global-, y utilizar la educación como instrumento para la búsqueda de la paz -educación como medio-.
Pero la educación per se no genera automáticamente impactos positivos en los procesos de construcción de la paz. Educación y conflicto poseen una relación bidireccional y compleja. Así como el conflicto puede bloquear, transformar e interrumpir la educación, la educación también puede alimentar el conflicto, inculcando conductas y actitudes que generen tensiones interculturales o intergrupales. Informes de UNESCO sobre los conflictos armados y la educación denuncian la instrumentalización de la educación para avivar las tensiones sociales, la intolerancia y los prejuicios que conducen al conflicto armado, tal y como ocurrió por ejemplo en Guatemala, con la imposición del idioma español en las escuelas para las poblaciones indígenas del país, incrementando los sistemas y mecanismos pre-existentes de discriminación social.
Pero en la otra cara de la moneda, se evidencia el papel de la educación como palanca de cambio, mediante la promoción de una sociedad inclusiva e inculcando actitudes que generen una transformación social hacia la construcción de la paz. Así, el apoyo a las iniciativas nacionales de educación para la resolución de conflictos, la elaboración de materiales y programas educativos para la educación para la paz, la introducción en los currículos de asignaturas de Educación para la paz, derechos humanos y ciudadanía (PEHCED), el uso del deporte en los programas de desarrollo y paz, o la implantación de programas de educación para la paz y el desarme, son algunos ejemplos de cómo la educación ha servido como palanca para la paz en países como Somalia, Sudán, Tayikistán, Liberia o Colombia.
Desde el ámbito internacional, organizaciones como ACNUR, UNESCO y la INEE, entre otras, manejan un enfoque de “educación sensible al conflicto”, que se basa en el “do no harm”, y marca pautas y estrategias muy claras para que toda política, programa y acción educativa se oriente a la reducción del impacto negativo y el aumento del impacto positivo que la educación tiene en cada conflicto. La educación sensible al conflicto actúa así como paso previo y paralelo a la construcción de la paz, con el objetivo de garantizar el derecho a una educación de calidad en todas las fases de un conflicto.
La importancia del papel de la educación ha ido ganando peso en el ámbito internacional en las últimas décadas, y ello queda patente en la construcción de la nueva agenda de desarrollo Post 2015. Tanto los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de NNUU, como la Declaración del Foro Mundial de Educación de Incheon, expresan por primera vez un posicionamiento firme para que el derecho a la educación alcance a las personas afectadas por los conflictos, desastres y emergencias, mediante el desarrollo de la personalidad y el entendimiento, la tolerancia y la paz. El reto principal en este momento está en lograr revertir la insuficiente atención prestada a la educación en la consolidación de la paz, aprovechando este impulso y creando entornos de aprendizaje de calidad, adaptados a las necesidades de cada individuo, basados en el respeto a los derechos humanos, las diferencias de género, la salud y la seguridad en todas sus dimensiones.
Décadas de trabajo en este ámbito y de análisis de experiencias exitosas y fallidas, nos llevan a concluir que un programa de Educación para la Paz debe inculcar y promover una serie de competencias y valores asociados con comportamientos pacíficos. Pero para asegurar su viabilidad y efectividad, es esencial que la educación para la paz no sea una iniciativa puntual y aislada, sino que forme parte de un programa bien estructurado y sostenido, y que implique a la comunidad entera, trascendiendo el ámbito de la escuela. Esto complementa y completa el proceso de construcción de la paz, mediante el cual las comunidades y naciones podrán desarrollarla justicia social y económica.
Asia/China/3 de febrero de 2017/Fuente: prensa latina
El popular cantante adolescente de China, Wang Yuan, abogó por un acceso equitativo a la educación de calidad para todos los jóvenes del mundo, en un foro juvenil de la ONU, resalta hoy aquí la prensa local.
Wang, miembro de la afamada banda china TFBoys, dijo a los presentes en la reunión que esta nación tiene 278 millones de jóvenes, la segunda población juvenil más grande del mundo, y agradeció por trabajar con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para inspirar a la generación de chinos de su edad a promover los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Los ODS fueron estipulados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible facilitada por la ONU y una de las metas que persigue consiste en garantizar una educación primaria y secundaria inclusiva, equitativa y de calidad para el referido año.
Mi deseo para 2030 es que todos los jóvenes puedan tener acceso a una educación de alta calidad. Las niñas tienen el mismo potencial que los niños para lograr cosas increíbles, expuso Wang en el foro de dos días, concluido este martes.
La cita estuvo dirigida a involucrar los esfuerzos de los jóvenes para erradicar la pobreza y promover la prosperidad en todo el mundo y agrupó a líderes juveniles de todas las naciones.
El objetivo debe ser conseguir avances significativos en la personalización del aprendizaje, según este catedrático.
Innovar no es estar a la última moda o tendencia educativa. Es más, para Álvaro Marchesi, catedrático de Psicología evolutiva y de la educación, para conseguir esta transformación en el modelo de aprendizaje que demandan la sociedad y la escuela actuales es fundamental llevar a cabo una reflexión previa «para diseñar una estrategia pedagógica en la que la innovación ha de ser un medio, no un fin en sí mismo». El objetivo debe ser, sugiere, «conseguir avances significativos en la personalización del aprendizaje, donde el alumno sea el centro y donde la clave está en que el profesor aprenda a gestionar la singularidad de cada uno de sus alumnos para conseguir el máximo potencial de todos».
Sentido y sensibilidad ante las emociones
«Demasiadas veces a nuestros docentes se les bombardea con recetas mágicas, recursos, pautas pedagógicas muchas veces no contrastadas o no ligadas a una evaluación o a un resultado concreto». Entre tanta confusión y tanta urgencia de cambio para Marchesi, hay que destacar entre todas las competencias a desarrollar «dos grandes olvidadas que resumen la importante tarea de nuestros docentes: la del sentido de la educación, y la de la sensibilidad ante las emociones y dificultades de los otros. Estos dos elementos me parecen fundamentales en la escuela del mañana».
Así pues, a su juicio una escuela innovadora es «un proyecto colectivo integral comprometido con la mejora de la calidad y la equidad educativa en la que es necesario un trabajo participativo y reflexivo de todo su claustro, en aras de conseguir alumnos más competentes y que sepan gestionar sus emociones y relaciones afectivas».
Metodologías activas
La respuesta está para Marchesi en las metodologías activas. «Estas metodologías son una herramienta comprobada de gran utilidad para atender y desarrollar la individualidad de cada alumno, y son imprescindibles para que nadie se quede atrás en el aula».
Porque, como apunta el también ex secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), «estas metodologías atraen la atención y la motivación por el aprendizaje de los alumnos, puesto que el interés moviliza los esquemas cognitivos y construyen nuevos conocimientos». «Estos nuevos modelos favorecen las conexiones entre las dimensiones cognitivas, sociales y emocionales implicadas en el proceso de aprendizaje», añade.
Nuevos modelos educativos
En definitiva, concluye Marchesi, «nuevos tiempos requieren de nuevos modelos educativos y nuestros profesores demandan una formación práctica, consistente y eficaz para poder integrar nuevas herramientas pero de una forma pautada, medida y natural, no impuesta ni forzada. Y para integrar esta nueva estrategia educativa, los docentes necesitan del apoyo de todos los agentes sociales, no solo de las instituciones, para reforzarles en su trascendente labor de formar a los ciudadanos del mañana». Sin duda, añade, «debería existir muchísimo más apoyo al profesorado, más orientación, más desdoblamientos, más docentes en cada área… o cualquier aspecto que les confiera la importancia que tienen».
Sin duda el desarrollo profesional de estos, añade por último, «debería estar incluido el Pacto Educativo. Y también un mecanismo de reconocimiento de méritos educativos por su dedicación docente». Pero la escuela del futuro, advierte este catedrático, «se construye lentamente, en función de las condiciones socioeducativas del país. De hecho, ya estamos en ello. Pero la escuela del mañana es el horizonte al que nunca se llega».
América del Norte/México/3 de febrero de 2017/Fuente: noticiasmvs.
México “no puede tomar ningún atajo” para impulsar el desarrollo de buenas habilidades en la población.
UDIO: Andreas Schleicher, director de educación de la OCDE
El nuevo régimen presidencial en los Estados Unidos, que ha traído un giro a las relaciones con México, desde los tratados comerciales hasta la construcción de un muro, es muestra de que “el mundo se está volviendo cada vez más incierto, más ambiguo y volátil. La docencia no puede limitarse a enseñar algo, debe preparar a los jóvenes con las coordenadas de navegación para que encuentren cuáles son sus capacidades y puedan cambiar el mundo”, comentó en entrevista Andreas Schleicher, director de educación en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Ante la posible llegada de escolares por la deportación de connacionales provenientes de Estados Unidos, Schleicher recordó que México ha ampliado su capacidad de cobertura, pues en el año 2000 menos del 50 por ciento de quienes tenían 15 años, dijo, estaban matriculados, y para el 2016, la cifra se elevó al 65 por ciento.
El funcionario de la OCDE resaltó que no se trata del tamaño del sistema “el reto es mejorar la calidad para atender a esos jóvenes (dreamers), que vienen con diferentes aprendizajes, pero en el mundo en que vivimos donde hay diferentes demandas educativas, la educación se tiene que volver más resistente a los cambios; no podemos seguir haciendo lo mismo de antes”, sentenció.
Ante retos cómo una educación inclusiva y de calidad para todos los escolares, incluso los de zonas marginadas, Schleicher enfatizó que en México «los desafíos son enormes, pero también ha habido avances en el pasado”. Hace una década no se pensaba posible una reforma constitucional en materia educativa y la creación de un nuevo modelo educativo; hoy se deben “cumplir las promesas” sobre la formación, selección, evaluación y permanencia del magisterio.
México “no puede tomar ningún atajo” para impulsar el desarrollo de buenas habilidades en la población, “el único camino es seguir preparando a las personas y usar la educación como una escalera para el progreso”, insistió Schleicher.
«Creo que lo mejor que México puede hacer es preparar a sus niños para un mejor futuro e invertir en la formación de las habilidades correctas, no solo en habilidades cognitiva cómo las matemáticas o lectura; sino también en liderazgo, resiliencia en tolerancia o empatía», finalizó Andreas Schleicher.
Desde que -hace ya más de 50 años- el Informe Coleman nos dejó claro que, en términos estadísticos, el factor más explicativo de los resultados escolares es, con mucha diferencia, el origen familiar del alumnado, es decir, la pobreza y la privación cultural, la pregunta esencial no debería ser cómo combatir el fracaso escolar, sino cómo hacer frente y eliminar hasta donde sea posible ese “determinismo” que no es tal, porque tiene unas causas perfectamente reconocibles y unas situaciones que, aunque a menudo invisibilizadas, no por ello son más soportables.
El gran eje de las situaciones de pobreza y privación cultural es la clase social, la desigualdad por razones socioeconómicas y, sobre esta base, opera otro factor, el territorio de residencia, la desigualdad urbana, que puede amplificar todavía más los efectos de aquella. Las condiciones de habitabilidad y el entorno urbano son elementos críticos para explicar la existencia de situaciones de exclusión y de desigualdad tanto en el acceso como en el uso de de los distintos servicios públicos, entre ellos el de la educación.
¿Qué hacer para que, estando todas las condiciones -socioeconómicas y territoriales- en contra, el alumnado perteneciente a familias pobres pueda salir adelante y alcanzar el éxito educativo que la sociedad y las leyes dicen garantizar a todos, comprometiéndose a poner los medios necesarios para que ello sea posible? He ahí algunos de los caminos por recorrer:
Si el capital económico, social y cultural de las familias es tan determinante, lo suyo sería intervenir en y con las familias en situación de pobreza y privación lo más temprano posible, antes de la entrada de sus hijos en la escuela, tal y como sabemos que se hace en los países escandinavos, que ponen en marcha toda la maquinaria pública asistencial y compensatoria desde el mismo nacimiento de estos hijos. Nos va en ello un buen desarrollo físico y cognitivo y una socialización primaria adecuada, que es lo mismo que decir una alimentación equilibrada y suficiente, unas condiciones de higiene y salud normalizadas, una vivienda digna y un entorno afectivo de calidad.
Hacer efectiva la gratuidad de la enseñanza básica (incluyendo en ella la educación infantil, que debería multiplicar la oferta pública en este tramo y convencer a las familias de entornos desfavorecidos de su conveniencia y rentabilidad), de forma que alcance no solo el servicio escolar estricto, sino también los libros de texto y el material escolar necesario, las actividades curriculares y culturales complementarias, las actividades extraescolares, tanto si se llevan a cabo dentro del recinto escolar como si tienen lugar fuera de él, y el comedor escolar, entendido como un componente más del servicio educativo.
Evitar la segregación escolar, tanto la externa (la existencia de centros estigmatizados por escolarizar un porcentaje desproporcionado de alumnado pobre, en general, gitano o extranjero en particular) como la interna (la existencia de los mal llamados “grupos de diversidad”, de los grupos por niveles en función de los resultados, de itinerarios desvalorizados, de dispositivos pensados para compensar o dar un empujón a aquellos que lo necesitan y que acaban convirtiéndose en jaulas casi permanentes de las que es casi imposible escapar).
Personalizar la educación, es decir, tratar a los alumnos como individuos singulares y no como miembros de un colectivo, una comunidad o una categoría; ejercer a fondo la acción tutorial y orientadora de la enseñanza, velar por el desarrollo integral de cada uno de los alumnos, acompañarles y ayudarles a lo largo de todo su proceso formativo, de manera especial durante los cambios de etapa; generar confianza y afecto en las relaciones interpersonales, hacer explícito que todos podemos aprender y mejorar y reducir las distancias culturales y expresivas entre el mundo escolar y el mundo real de los educandos; establecer, en la medida de lo posible, alianzas con sus familias; contar con los recursos materiales, personales y funcionales necesarios para atender como es debido las necesidades específicas del alumnado.
Incrementar el tiempo educativo, establecer continuidades entre el tiempo escolar y el no escolar, aprovechándolo para hacer actividades y vivir situaciones congruentes con los grandes objetivos de la escuela, imposibles de lograr solo con las 5 horas diarias, 5 días a la semana y 35 semanas al año que dura el curso escolar. El tiempo no escolar es un tiempo que, desde hace muchos años, es de enriquecimiento educativo y cultural para las clases medias y las familias con un cierto nivel instructivo, a través del deporte, de las actividades artísticas, del consumo cultural, de los viajes, del estudio asistido, del ocio educativo los fines de semana y durante las vacaciones. No ofrecerlo, desde instancias públicas, a quienes no pueden pagarlo o no lo ven necesario, tiene como consecuencia el aumento exponencial de las desigualdades.
Poner en marcha planes integrales y singulares en aquellos barrios o áreas urbanas donde confluyen procesos de regresión urbanística, problemas demográficos y déficits económicos y sociales, que afectan a la conservación de los edificios, al estado de los distintos servicios, a la dotación de equipamientos públicos, a la accesibilidad viaria y al transporte público, a la actividad comercial y a la seguridad ciudadana, circunstancias que afectan negativamente al bienestar de la ciudadanía que reside en ellos, dificulta la mínima convivencia, impide el desarrollo económico, educativo y cultural, y repercute tanto en la composición social y la imagen de los centros escolares ubicados en su seno como en la socialización, horizonte y oportunidades de los niños y jóvenes que viven en él.
Hacer que la pobreza y la privación cultural no se transmita irremisiblemente de padres a hijos no es tarea fácil, nadie lo ha dicho, pero que no se diga que es imposible o que los culpables de no salir de ella son sus propias víctimas.
Xavier Besalú es profesor de Pedagogía de la Universidad de Girona
Marieta Viedma, cofundadora de Lingokids, explica que con un uso responsable de las TIC los niños pueden sacar mucho rendimiento a su formación
Los niños de hoy en día, se podría decir que nacen con habilidades digitales innatas. Ellos no saben bien lo que es Internet, los pixeles, un móvil o wifi, sin embargo tienen curiosidad, sienten la necesidad de descubrir qué es aquello de lo que no se despegan los «mayores», quieren saber en qué consisten esos aparatos que reproducen sonidos, que tienen imágenes, letras.
Una vez que les permiten utilizarlos, demuestran grandes habilidades que ni los adultos con muchos años de experiencia podrían haber imaginado. Juegan con el sistema táctil, ponen en YouTube canciones y vídeos de sus personajes favoritos como Peppa Pig o la Patrulla Canina, y se quedan largo rato cantando, riendo, observando y aprendiendo.
A muchos padres les preocupa la insistencia de sus hijos pequeños en usar los dispositivos digitales, en que pasen mucho tiempo frente a una pantalla y «desconecten» del mundo real. Pero lo que de verdad demuestran es una gran facilidad para desenvolverse con ellos, con los móviles y tabletas. ¿Es esto algo malo? Si ahora estamos viviendo un período de gran desarrollo tecnológico, de una rápida transformación digital en muchas áreas, los niños simplemente están desarrollando estas habilidades desde edad temprana, y será algo beneficioso para ellos en un futuro. Entonces, dejémosles experimentar de forma responsable y aprovechemos esas habilidades para que aprendan, por ejemplo, un nuevo idioma.
Si unimos las habilidades que tienen con los dispositivos digitales a la facilidad que tienen de absorber y asimilar información, podremos conseguir que desde pequeños crezcan bilingües.
Muchas aplicaciones móviles y plataformas online han sabido captar estos puntos y adaptarse a los nuevos tiempos de la era digital. Proponen unos sistemas de aprendizaje de idiomas a través del juego y la computación afectiva. Por ejemplo, actividades con formas y colores, vídeos con profesores reales, canciones con letras pegadizas…
Lo importante es captar y retener su atención y, de esta manera, conseguir que vayan familiarizándose con el nuevo idioma. Otro sistema innovador para el aprendizaje es la computación afectiva: adaptar la experiencia del juego según el estado emocional del alumno, indicado por medio de los gestos faciales y señales auditivas. Esta tecnología detectará el estado anímico y emocional de los niños en cada momento: aburrimiento, concentración, felicidad, confusión. Son señales del cuerpo que hasta entonces ignorábamos a la hora de enseñar, y sin embargo transmiten datos e información muy relevante.
Las aplicaciones y plataformas más innovadoras utilizan este sistema para adaptar la lección en cada momento al niño, de forma que consiga que vuelva a concentrarse, a divertirse y, en definitiva, a aprender. Algunas de estas aplicaciones se basan también en el machine learning; es decir, el contenido se adapta dinámicamente al nivel de cada usuario gracias a un algoritmo diseñado a partir de inteligencia artificial. Así, a medida que el niño juega y según vaya acertando o errando, el algoritmo readapta el contenido del curso a su nivel.
Debemos abrir paso a las innovaciones tecnológicas para la enseñanza y aprendizaje si se basan en conceptos que muchas veces se olvidan en la enseñanza en persona: adaptarse al nivel del niño, a sus necesidades según su estado emocional, mantener su atención y conseguir que vean el aprendizaje como algo divertido.
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